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El misterio del aquí y la respuesta del allá

 Teme Santi que se cierre el debate sobre No-teísmo [43 entradas ya] sin haberlo rumiado bastante y sin sacar conclusiones. Sigue abierto, Santi. Y tu intervención se suma a este esfuerzo por acercarnos hoy al Misterio. Yo le estoy dando vueltas a la correcta relación entre conocimiento y fe. Pero me siento bloqueado en el momento de escribir de manera a la vez muy personal y con lenguaje para todos, no técnico. No sé si me sobra o me falta sofía y teología. Estimo el modo como Julián Díaz Lucio hizo un resumen de su itinerario en su comentario del 24 de agosto. Pero sigamos, hoy con el sincero buscador Santiago Villamayor, que se acerca mucho a una relación de la persona con el Misterio, aceptable por todos. AD.

Pequeña contribución al debate sobre el posteísmo

          No me gustaría que se cerrase el debate sobre algo tan importante como es el significado de Dios en la vida, no tanto la cuestión clásica del mismo Dios. Esa ya quedó en parte abandonada hace tiempo en aras de la liberación en sentido muy amplio. Vaya además por delante mi reconocimiento al último debate sobre el teísmo y el no teísmo. Parafraseando a Machado “Ni con Dios ni sin Dios, ni contigo ni sin ti, mis males tienen remedio; contigo porque callas, y sin ti porque te anhelo”

          Para muchas personas el Dios Creador, omnipotente, padre de Jesucristo y de todas nosotras es lo más decisivo y determinante de sus vidas. Pero su ser es un misterio. Él es el Misterio por antonomasia. Sus caminos son inescrutables. SI lo reconocemos con fe todo se explica y tiene sentido. Si no, no hay quien entienda este mundo. Además su residencia habitual está en el cielo, no es de este mundo porque es incorpóreo, si bien su presencia nos acompaña como la nube del desierto. Eso nos dice la tradición entre otras muchas cosas y al final como la razón no da para más o la silencia la fe, todo se resuelve diciendo que Dios y sus planes y atributos son un misterio.

Los misterios del aquí

          Pero el misterio no es el de allá sino el de aquí. No el de las imágenes y explicaciones de la divinidad. Es el enigma del universo y de nuestra aparición en él y es el drama de la libertad y de la historia, su ambiguo progreso, sus retrocesos para coger carrerilla, si vamos a algún lado. El misterio es cómo podemos conducir la vida a buen término y amarnos o si todo se acaba y cambia la especie. Y por qué surgió todo y se nos dio la vida y la conciencia y las perdemos. Y si es verdad que en millones de años el mismo universo nos engullirá en su desaparición o desesperación. Este es el misterio, el de nuestra gran insuficiencia y pequeña plenitud. En el allá no hay misterio, es todo claridad

          La respuesta se nos dio en el allá porque las vías para resolverlo aquí parecieron inadecuadas desde el principio. La grandeza de lo que se constataba que éramos los seres humanos no se podía encontrar en la vida corriente y en el conocimiento precario. La conciencia, cansada del trabajo por sobrevivir, se iba de casa con frecuencia a la luz del fuego y vagaba entre los fantasmas de la razón pura. Emprendió viajes en el vacío como la atrevida paloma que quiso ahorrarse la resistencia del aire y por eso ni era más veloz ni se sostenía. Esos viajes trazaron caminos muy aventurados en el cielo e hilaron la trama de las religiones.

          El misterio del aquí se resuelve aquí aunque no baste. No le sirven las imágenes y las historias de otro mundo: La vida eterna, la felicidad inquebrantable, el omnipotente y bondadoso Dios, el optimismo infalible, la verdad inmutable y accesible, todo eso y más es la respuesta del allá. Un sueño, un ojalá. Aunque a algunos les sirve de ánimo y sentido.

          ¿Pero hay respuesta aquí? Quizás esté en la creatividad o sea en la esperanza activa. En todo caso es insuficiente y por eso nuestros antepasados acudieron al más allá. Y hoy seguimos buscando y ningún nuevo ensayo nos satisface. Nos empeñamos durante siglos en buscar las respuestas en las descripciones y ritos religiosos. Y construimos una filosofía dualista, mundo arriba, mundo abajo, ex-celso uno, in-mundo el otro. Se separó Dios creador que todo lo hizo bien y la realidad obra de sus dedos y contaminada nada más nacer. Para Él la bondad, para nosotros el mal.

          Ya nos libramos de esa filosofía en una fe purificada, liberadora, sin magia, pero sigue la imagen de un Dios hacedor y gobernador y nosotros apostando por el más allá como algo cierto, resolutorio a la larga de nuestra problemática condición. Y si no ¿Cómo justificamos el bien no reconocido y el mal no resarcido? Por el deber que no mira consecuencias, dirá alguno, pero el deber a secas es como gris y apenas da luz.

          Y hete aquí, que de pronto, dicho sea en una escala de siglos, estamos invirtiendo ese proceso, el de explicar el misterio con Dios. Hoy lo resolvemos callando y dando valor a todo como si Dios fuera en todas las cosas pero sin presuponerlo a priori. No remitiéndonos al allá o al más allá sino al más aquí, a la trascendencia de lo inmanente, al valor que damos a cada cosa desde un agnosticismo creativo. La explicación del misterio, la poética y lo sagrado no viene de la religión ni la solución al mal del desdoblamiento de la realidad. Todo es bueno con agujeros de mal. Todo es valioso con agujeros de Dios

          La respuesta del allá esta cogida con los alfileres de la oración doctrinal, y los imperdibles de los ritos y el autoconvencimiento. Las del aquí son un hilvanado temporal. Un salir del paso cerrando heridas, “las del amor, las de la vida, las de la muerte”. Los misterios del aquí son la desigualdad genética y social, la limitación que nos da identidad. Porqué unos nacen y viven estrellados y otros con estrella, unos en palacio y otros en pesebre. ¿Por qué, según Jesús de Nazaret, éstos últimos, los del pesebre, son más amables y muestran el camino del cielo? ¿Nos creemos este misterio tan contradictorio y casi inviable en esta sociedad plutócrata?

          Y otro misterio es que la misma condición mistérica de la realidad sea preferible a la clarividencia. El misterio es preferible al deseado conocimiento supremo o del Supremo. El misterio del aquí es fuente de creatividad. Libera de la sujeción semántica y de referentes abstractos. En una vida “misteriosa” la ética es poética, la bondad es bella, el compromiso no necesita publicidad ni alardes heroicos. Nos permite no ser santos, ni perfectos, ni maximalistas en la acción pública. Y quizás entonces…”todo se dé por añadidura”

El misterio de cómo se puede ser a la vez no-teísta y creyente 

          En muchos países y ciudades van surgiendo grupos de creyentes sin religión, capellanes humanistas sin Dios como en la Universidad de Harvard, en parroquias de Canadá o centros ecuménicos de la India o Latinoamérica. O en Granada, Zaragoza, Madrid… Son personas hijas de Dios que se han quedado huérfanas y se abren camino en la vida, es decir en la esperanza, como pueden y mejor saben.

          Ya llevan muchos años deconstruyendo la manera de pensar y la interpretación del mundo. Las prácticas religiosas han perdido significado para ellas y al final están entrando en un modelo de esperanza posteísta y no dualista. Pero es difícil vivir sin Dios. Bonhoeffer acuño esa expresión, “sin Dios en Dios”, Y nos la repetimos una y mil veces, sin Dios, sin crear entes superiores incorpóreos, en Dios, viviendo aquí su realidad, su plenitud. Estas personas no son ateas, no niegan la trascendencia o sublimidad; ni son nihilistas sino que se adhieren a otras maneras de vivir en la realidad, en el misterio o en dios. No niegan ni afirman que haya un Dios, y ruegan una y otra vez que Dios les libere de su Dios.

          Se esfuerzan en que todo valga la pena. No se resignan a la indiferencia, ni se entregan a absolutos. Aman el aquí. Sienten elevadas emociones y son compasivo como antes, pero sin hacernos dioses o dogmas. Buscan múltiples formas de llenar al vacío y de discernir las ficciones. Tratan de reducir la dominación de unos por otros. Dan todo por el bien y la belleza. Viven de esperanza sin saber de qué, solo conscientes de algo desconocido que guarda el mismo esperar. Lo dan todo por el bien como antes, pero no se hacen imagen alguna de Dios.

En una cultura posteísta se puede vivir sin Dios… en Dios           

         El posteísmo no es ateísmo. Repitámoslo una y otra vez. Digámoslo cada vez que se retrae el sentimiento místico y aparece un nombre. El posteísmo es la renuncia a solucionar el misterio del aquí con la afirmación literal de un gran relato del allá. El nombre de Dios surge de la impotencia de desvelar el misterio, es su explicación fácil. Al no comprender la inmensidad y la maravilla de cuanto somos y nos rodea acudiendo a Dios como omnisciente que explica todo. En cada cosa que percibimos sentimos que su limitación nos desvela lo que le falta y nos llama a contemplarla en su plenitud y en relación con todo. Y esas ausencias o connotaciones en lo percibido, su misterio, es lo simbolizado en dicha cosa. Sin compromiso ontológico. Es el encanto, la magia que una mirada instrumental o positivista no capta. Se prefiere el pájaro en mano. Invirtamos el refrán: “Vale más 100 pájaros volando que uno en mano”. “Vale más cien anhelos sin fin que un Dios en mano”.

          Buscamos como locos la clarividencia y la certeza de una verdad universal independiente de todos y para ello la solución es elevarla al cielo, sacarla de nuestras mentes y consagrarla como eterna y universal dada por una mente privilegiada que lo sabe todo, Dios. Mientras tanto como esa verdad no nos es posible y la inseguridad crece, se construye un mundo superior. Como alternativa al no saber. Pero la solución es otra, transformar la inseguridad en esperanza callada y activa, en espeleología de la plomiza realidad, una minería del corazón en las vetas de la compasión y una artesanía de la acción política. Y para ello hace fala una mente enriquecida, un nuevo ser.

Ve fuera tras buscar en tu interior

          Por eso allí donde estés, si estás a gusto, deja todo lo que llevas entre manos, “siéntate” que es un decir, y no hagas ni pretendas nada. El silencio hará crecer tu mente hacia dentro como si éste fuera un húmedo desierto, como el frío obliga al trigo recién germinado a crecer por la raíz. Siéntete una partícula en la inmensidad de la historia, de la evolución del macro y microcosmos. Da gracias, aunque no sepas a quién pues el agradecimiento revaloriza la bondad, sumérgete un poco en esa laguna interior de buen querer. El deseo de bondad surgirá de modo natural pues en el fondo somos eso, verdadera y bella bondad. Déjate llevar por ese sentimiento complejo de alegría y compasión que te acerca a la sublimidad del amor y te llama a la acción.

          La tradición ha llamado Dios a eso, con múltiples nombres. A ti no te hace falta puedes darle el nombre que quieras pues nunca acertarás. Que todo esto lo atribuyas a un dios, a un proceso bioquímico, a una tradición religiosa o meditativa es secundario. Siéntete cuanto más feliz mejor; no es pecado porque a la par otros estén sufriendo. Te has perdido en el silencio y el Silencio te ha encontrado. Saldrás con ganas de vivir y de dar vida. Hazlo. Levántate y ve con el que sufre.

Santi Villamayor, 08/09/2021

10 comentarios

  • Parafraseando a Machado “Ni con Dios ni sin Dios, ni contigo ni sin ti, mis males tienen remedio; contigo porque callas, y sin ti porque te anhelo”
    Si buscamos al Dios bíblico, el Dios TU u OTRO diferente a mi mismo podemos llegar a “oír su voz” porque Dios está en nuestro interior como un rojo rubí que se confunde con nuestra sangre. Pero también está en lo otro. Dios es todo, luego es Yo, Tu y Ello.
    Hay un tipo de yoga que es el Bhakti Yoga que es devocional hacia algo que represente en nuestra mente la divinidad, o sea el Dios Tu. Porque lo que hagamos devocionalmente repercute en nuestro mi mismo y nos eleva consciencialmente, que en definitiva es siempre lo que se busca con cualquier trabajo espiritual que se precie. Por este motivo la oración contemplativa es un camino valido para quien se sienta motivado a seguirlo. Para alcanzar las cotas espirituales que alcanzaron Teresa de Jesús o Juan de la Cruz. Quizá, solo quizá, es lo que practicaron. Y digo quizá, porque el sufismo musulmán lo tenían muy próximo. Y sigo con el quizá lo practicaron sin permiso de la Inquisición… y ocultado celosamente.
    En el seno de la Iglesia Ortodoxa principalmente, nació el hesicasmo, otra practica transformativa. Consiste fundamentalmente el repetir a toda hora la plegaria a Jesús, la practica se mantiene aún en el Monte Athos y otros monasterios ortodoxos.
    Me temo que A. Machado para nada practico ni el  hesicasmo ni la oración contemplativa…de haber practicado pudiera haber sido el Rumi español.
    En A. Machado estaba y en todos esta, el anhelo de Dios que puede estar más o menos difuso en nuestra mente. Las mil locuras y estupideces que hacemos en la vida, son para pretender llenar un personal vacío que es anhelo de trascendencia, anhelo de Dios, entendido este Dios exclusivamente, como Absoluto o Misterio.
    Utilizando solo la mente para llegar a Dios, no llegaremos nunca. A menos que la mente nos lleve a una práctica transformativa integral de nosotros. La mía es el Zen, es la que más se ajusta a mi personalidad, pero hay mil más. Practicando, los conceptos e ideas introducidos en nosotros por la sociedad, cuando no tengan entidad de verdad, se separaran de nosotros como perro que le quitan pulgas. Y ni nos percataremos de cómo nos trasformamos.                       

  • mª pilar

    Copio:

    ” El misterio es cómo podemos conducir la vida a buen término y amarnos o si todo se acaba y cambia la especie.”

    Tendría que copiar tantas “ideas-rutas” que nos presenta Santi en este esperanzador art…me quedo…con esta síntesis, que para mí es Vida.

    ¡El silencio!

    Entrar en el, es fuente de Vida para derramarla hacia cuantas personas pasan por la nuestra; las que nos siguen “anunciando caminos” que hay que recorrer, porque nada sucederá si nos cruzamos de manos y que todo nos venga…¿de donde?…solo las personas podemos hacer que las cuestiones que tanto hacen sufrir a gran parte de la humanidad.

    ¡No!

    Porque sea voluntad de “Dios” sino porque hay una parte de ella, que goza de aquello que debería ser compartido por justicia, a todas las personas de este dolorido mundo.

    Todo lo que el gran Misterio posee, lo ha depositado en cada ser que nace..:

    ¿Qué hará con ello?

    Solo de nuestra respuesta dependerá, como nos dice Santi en este art.:

    “transformar la inseguridad en esperanza callada y activa ” y

    “Ve fuera tras buscar en tu interior”

    Ahí, en nuestro interior tenemos un gran tesoro, solo hay que buscarlo y caminar.

    Gracias Santi, es muy esperanzador el mensaje que nos deja, gracias de corazón.

  • ana rodrigo

     “El nombre de Dios surge de la impotencia de desvelar el misterio, es su explicación fácil. Al no comprender la inmensidad y la maravilla de cuanto somos y nos rodea acudiendo a Dios como omnisciente que explica todo.”

    Me ha gustado el artículo en general y, especialmente, este párrafo de Santi. Antes del homo sapiens, las maravillas de la naturaleza, desde el bichito más infinitesimal, hasta el animal más grande y con una cierta “inteligencia” o ley natural o instinto, o lo que sea, nada se había preguntado el porqué de tanta maravilla y de lo bien organizado que estaba todo lo existente, ya fuesen animales, ya fuesen vegetales o las maravillas del mundo abiótico.

    Pero llega un ser capaz de pensar, de hacerse preguntas, de querer saber el porqué de todo, y se da cuenta de que su razón no llega muy lejos. Dios estaba tan tranquilo, sin necesitad de venganza por los pecados de nadie y de salvarlos, ni nada, punto.

    Y comenzaron a inventarse dioses para distintos hechos que no podían explicarse (algunos los explicó después la ciencia), así que había dioses y diosas para todo, y a ellos y a ellas les adjudicaban el sentido que los seres humanos no alcanzaban. Este “truco” fue mejorándose en la medida en el cerebro humano iba perfeccionándose, hasta llegar a Tomás de Aquino que lo vio clarísimo y dio razones para entender la existencia de Dios. Yo, cuando era estudiante también lo vi clarísimo basándome en sus argumentos.

    Pero los seres humanos fueron evolucionando, y en el siglo de las luces, hubo quien tuvo argumentos tan claros como Tomás de Aquino, para demostrar lo contrario. Y no digamos en el momento actual, donde con argumentos o sin ellos se hacen opciones personal ya sea por la fe, por la religión de todos los estilos, o bien busca otras alternativas deistas o ateas, y, especialmente experienciales propias y, por tanto, respetables, tanto unas como otras,

    Y en esas estamos, como dice Santi:“El nombre de Dios surge de la impotencia de desvelar el misterio” y lo completa, claro, con el resto de su artículo.

    Buen día a toda la comunidad atriera, y paz por encima de todo, que si Dios existe, yo creo que ante todo es paz, como nos recordó El Galileo Jesús. Y si no es así, paz está en y con nosotr@s., sólo hay que hurgar un poco ahí adentro, y ahí está.

  • Gonzalo Haya

    “Ante Dios sin Dios”. Podemos vivir ante Dios sin contar con Dios, “como si Dios no existiera”. Creo que esta última frase es de Hugo Grocio, que defendía que el derecho natural (derecho de gentes) es independiente de la teología y de la existencia de Dios. Podemos vivir “como si Dios no existiera” porque vivimos en Dios presente en nuestra conciencia. Las explicaciones conceptuales ayudarán (o serán un impedimento) pero la presencia de Dios (o como le llamemos ahora) en nuestra conciencia no depende de nuestras explicaciones. La gente sencilla no necesita explicaciones; simplemente siente (a grandes rasgos) lo que es justo y lo que es injusto, lo que es generosidad y lo que es egoísmo (hasta los niños dicen “eso no es justo”). La parábola del hijo pródigo o del buen samaritano no toman su valor porque las dijera Jesús; por el contrario, nosotros valoramos a Jesús porque dijo estas parábolas, tomándolas de su propia conciencia y de la conciencia universal.

  • Carmen

    Es que este señor, Santi, no dice que no cree en Dios. Cree en otro modelo de Dios. Pero tenemos tan dentro de nuestra alma la idea de un dios personal y antropomórfico que si no se cree en él, no crees en Dios.

    Y no es cierto. No crees en Ese Dios. Hay otros, a montones. He visto una serie documental que se llama los lugares sagrados del planeta o algo así , es absolutamente interesante.

    No es cierto que las personas que abandonan la iglesia sean absolutamente indiferentes al tema de Dios. Es imposible. Abandonan porque no creen en nada De Lo Que DiCEN . Eso no quiere decir que no sigan planteándose cosas. Sobre todo en determinados momentos de la vida. No es posible.

    Lo que la sociedad está pidiendo a gritos es algo en lo que poder creer. Pero cuidado, ya no somos analfabetos. Leemos y pensamos.

    De ahí el tema teísmo o no teísmo. Este grupo  de teoloo se ha dado cuenta de que hay que empezar por el núcleo del problema. En qué Dios puedes creer?

    Nadie está en contra de que haya personas teístas y cristianas y católicas. No es esa la finalidad. La finalidad es dar otra respuesta a los que no pueden creer en un Dios como el nuestro.

    Al menos eso entiendo.

    Pero claro. Un cristiano, seguidor de El Cristo Resucitado, por definición no puede ser no teísta. Porque mientras que Jesús sea el Cristo, no puede haber un  más personal . Y si ya aceptas la trinidad, o sea. Tienes tres personas.

    El problema para avanzar es la Divinidad de Jesús. Si prescinden de ella, todo encaja. Vuelve a ser un Dios inefable. Porque es que los cristianos saben lo que le gusta a Dios. Luego de inefable, nada.

    Si no se separa a Dios de Jesús de la divinidad es imposible un cristianismo después del teísmo. O sea. Imposible.

    Pero claro, la esencia del cristianismo es precisamente seguir al Cristo. Al menos eso decía Pablo de Tarso, fundador de la Iglesia.

    Es una contradicción que no se puede resolver. O crees en Cristo con todo lo que conlleva, que no es poco , porque es toooooda la iglesia. O sencillamente consideras a Jesús de Nazaret como un maestro. Pero entonces no eres cristiano porque no eres seguidor de El Cristo.

    No sé si me explico.

  • Alberto Revuelta

    Si se grita con fe Elí, Elí , lama sabactani, nadie, ninguno puede sentirse superior. Antes o después todos recitamos el salmo 22.

    • Rodrigo Olvera

      No, estimado Alberto. Falta a la verdad afirmar que antes o después todos recitamos el salmo 22. Conozco personas que nacieron en familias ateas, crecieron siendo ateas y murieron así, sin recitar clamor alguno a divinidad alguna.

      Y hay gente que recita el salmo 22, y después sale y afirma que quien no cree en Dios carece de fundamento axiológico para tener una vida ética, por ejemplo. Vamos, que hasta el fariseo de la parábola de Jesús en Lucas 18 seguramente rezaba ese salmo y éso no le impidió dar gracias a Dios por no ser como ése publicano.

      Ojo, que yo no digo que toda persona creyente actúa sintiéndose superior. Pero de haberlos, haylos. Mira por ejemplo el Pliego de Martínez Gordo, donde en la primera entrega proclama la superioridad ética de creyentes sobre no creyentes (y lo hace atribuyendo a un ateo una frase que realmente nunca dijo), y en la segunda entrega proclama la superioridad científica de los creyentes.

      Abrazos, desde este lado del charco

      • Alberto Revuelta

        Por cierto querido Rodrigo, dos cosas: 1/ tenemos pendiente un almuerzo de pescado de la costa en Abades junto al Guadalquivir frente a la Torre del Oro, que traía perraje de allá, y 2/ al decir la recitación del salmo me refería a la persona de fe. Antes o después sentirá el abandono.Coda: llevó un asunto de gente de Michoacán, en un tribunal del Rey (el único Rey, como Salomón). Un abrazo

  • Rodrigo Olvera

    Me ha gustado mucho este texo y esta mirada de Santi.

     

    Las personas que Santi llama posteístas no van por el mundo tratando de convencer a las personas creyentes que dejen de creer (gran diferencia con el ateísmo militante de la Ilustración). ¿Podrían las personas creyentes dejar de tratar de convencer a las personas posteístas de que crean o -peor aún- de autoasegurarse que son superiores por creer?

     

     

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