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Jesús y el gobernador

1. Letreros colgados del cuello

Los evangelios están lejos de ser crónicas, sin embargo presentan datos y hechos de indiscutible valor histórico. Uno de ellos aporta detalles sobre el letrero que los romanos colgaban al cuello de los condenados a la pena capital para informar de la razón de su condena. Los reos los llevaban durante el trayecto hasta el lugar de su ejecución con el fin de que sirvieran también como advertencia y amenaza frente a cualquier otro intento de sedición. Marcos afirma que en el asignado a Jesús se leía:

EL REY DE LOS JUDÍOS” (Mc 15,26).

Ninguno de los otros tres evangelios coincide plenamente con lo que el primer evangelio asegura que se había anotado en ese cartel. Mateo escribe: “Este es Jesús, el rey de los judíos” (Mt 27,37). Lucas, por su parte: “Este es el rey de los judíos” (Lc 23,38). Y Juan, que incluso afirma haber sido el gobernador quien lo escribió: “Jesús el Nazareno, el rey de los judíos” (Jn 19,19). Cada uno de estos tres añade algo al texto de Marcos, si bien todos conservan su descripción más antigua y breve, una formulación intencionadamente burlona, cargada de menosprecio y humillación al condenado: “El rey de los judíos”. La frase responde a la acusación contra Jesús presentada ante Pilato por el Consejo judío.

2. ¿Qué es eso de “ser rey”? (Indicios que dejaba Jesús)

2.1 Nada de mesianismos

El evangelio de Juan habla desde sus inicios de algún discípulo sosteniendo esa idea claramente mesiánica y equivocada sobre Jesús:

“Natanael le respondió:
– Maestro, tú eres el hijo de Dios, TÚ ERES REY DE ISRAEL” (Jn 1,49).

Jesús descartó títulos mesiánicos. Su proyecto solo contemplaba conducir al ser humano a la máxima condición, su plenitud:

“Y le dijo:
– Sí, os lo aseguro: Veréis el cielo quedar abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar por el HOMBRE” (Jn 1,51).

2.2 Los dejaba plantados

Tras haber demostrado que su proyecto sacia la necesidad humana (La división de los panes; Jn 6,1ss.), la gente, embutida en la ideología del poder, mostró su incapacidad para comprender el rechazo de toda idea de superioridad por parte del Galileo. Le cuesta entender la grandeza del servicio. Ante el intento de proclamarle rey, él se quitará de en medio. Tomará altura, aunque no la que confiere el poder:

“Jesús entonces, dándose cuenta de que iban a llevárselo por la fuerza para HACERLO REY, se retiró de nuevo al monte, él solo” (Jn 6,15).

2.3 Montando en un burrito

La entrada a Jerusalén con motivo de las fiestas conmemorativas de la liberación de Egipto fue el momento propicio para intentar que Jesús asumiera el liderazgo de un levantamiento general contra el imperio dominante. El asunto del burro está relacionado directamente con la constante tentativa de hacerle rey (https://www.atrio.org/2019/05/un-burro-echado-al-olvido/). En el evangelio de Marcos será la multitud la que corea los cantos enardecedores y provocativos:

“¡Bendito el reinado que llega, el de nuestro padre David!” (Mc 11,10).

En este evangelio se habla de “reinado” (βασιλεία); Mateo, en cambio, utiliza el término ‘rey’ (βασιλεύς) acudiendo a textos del AT:

“Decid a la ciudad de Sión: Mira a tu rey que llega…” (Mt 21,5).

Por su parte, Lucas introduce el término “rey” en los cantos atribuidos a una considerable agrupación de discípulos:

“Decían:
– Bendito el que viene como rey en nombre del Señor” (Lc 19,38).

En los tres sinópticos las proclamas exaltando al Galileo como rey suceden con posterioridad a la acción de haber montado él el burro. El evangelio de Juan invertirá los hechos. Es después de escuchar los vítores aclamándole como rey (βασιλεύς) de Israel cuando él decide subirse a un borriquillo que encontró por la zona:

“…empezaron a dar gritos:
– ¡Sálvanos! ¡Bendito el que llega en nombre del Señor, EL REY DE ISRAEL!

Pero Jesús encontró un borriquillo y se montó en él” (Jn 12,13b-14).

2.4 Descerebrando a los “cabezas duras”

Jesús rechazó de plano ser rey y liderar un movimiento violento contra los romanos. No se separó un milímetro de las líneas marcadas por su Proyecto. Sin embargo, el núcleo duro del grupo de discípulos nunca renunció a su objetivo de encumbrarle como el rey mesiánico que debía acaudillar la acción victoriosa contra el invasor romano. Las autoridades políticas, religiosas y económicas de la nación acusaron a Jesús ante el gobernador romano de querer hacerse rey con el firme propósito de quitarlo de la circulación. Era el procedimiento más eficaz para frustrar un proyecto que a ellos no les interesaba lo más mínimo. Esas altas instancias ya tenían su rey:

“Replicaron los sumos sacerdotes:
– No tenemos más rey que el César” (Jn 19,15).

3. Pilato y Jesús, cara a cara

Como el dictar sentencias de muerte y aplicarlas pertenecía en exclusiva a la jurisdicción romana:

“Le dijeron entonces (a Pilato) las autoridades judías:
– A nosotros no nos está permitido matar a nadie” (Jn 18,31b),

las autoridades judías buscaron la fórmula más fácil y directa para lograr sus propósitos: Denunciarlo por haberse proclamado rey. Hacerse rey significaba cometer un delito de sedición, que el imperio dominante castigaba con su método más cruel. De ahí que el Galileo llegara a verse cara a cara con el gobernador romano que ocupó el cargo desde el año 27 al 37: el llamado Poncio (‘puente’) y apodado Pilato.

Después de haber sido interrogado por el Consejo de la nación judía y declarado culpable y merecedor de la pena capital, el Galileo fue trasladado a la residencia del prefecto romano, unas dependencias de dudosa localización (o el antiguo palacio de Herodes o la fortaleza denominada Torre Antonia situada al norte del templo). Lo cierto es que se produce un cambio de escenario: desde el representado por el poder vasallo judío, al ocupado por el poder del imperio dominante, el capacitado para matar.

Al parecer, según la información de los sinópticos, el encuentro del Galileo con Pilato quedó reducido a una pregunta del prefecto romano y una escueta respuesta de Jesús.

4. La pregunta clave

La pregunta, escrita de forma idéntica en los cuatro evangelios: Σὺ εἶ ὀ βασιλεὺς τῶν ᾽Ιουδαίων (“¿Tú eres el rey de los judíos?”), manifiesta cierta extrañeza por parte del gobernador. Las vacilaciones que los cuatro evangelios destacan en los movimientos posteriores de Pilato hacen suponer que la figura del Galileo no coincidía para el prefecto con la imagen de un revolucionario violento. La formulación de la pregunta indica que Pilato no alude a una figura mesiánica. Desde las alturas del poder imperial, el romano considera ilusorias e inútiles esas ideas nacionalistas. Él no hablará del “rey de Israel”, sino “de los judíos”. Hace referencia a oriundos de la zona y adscritos a una religión. Se diría, incluso, que busca atenuar la gravedad de la acusación presentada por las autoridades judías. Sus posteriores intentos por no decretar la sentencia de muerte y dejar en libertad a Jesús orientan en esa dirección.

5. …y algunas respuestas

Los sinópticos coinciden también en la redacción de la respuesta de Jesús a la pregunta de Pilato. Destaca su brevedad: “Tú lo dices” o “tú lo estás diciendo” (Σὺ λέγεις; literalmente: “Tú dices”) (Mc 15,2b; Mt 27,11b; Lc 23,3b). Juan incluye idéntica contestación, aunque a una pregunta posterior del prefecto romano (Jn 18,37). En Mateo, Marcos y Lucas la brevísima contestación resulta ambigua. Por una parte, no hace suya esa condición de “rey de los judíos”; por otra, parece aceptar una dignidad real de la que no da explicación alguna. Al prefecto le tocará interpretar y tomar una decisión en función de la realidad y la verdad de los hechos. En los tres sinópticos el absoluto silencio de Jesús dejará desmarcado al romano:

“…no respondió nada, por lo que Pilato estaba sorprendido” (Mc 15,5).
“No le contestó a una sola pregunta, de suerte que el gobernador estaba sumamente extrañado” Mt 27,14).

6. Jurisdicciones y competencias

Según Lucas, Pilato quiso darse un respiro y se lo quitó de encima mandándolo a Herodes

“Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo: al enterarse de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo remitió…” (Lc 23,6).

Pero mientras en los tres sinópticos esas palabras serán la única declaración del Galileo, el evangelio de Juan describe una larga e imaginada conversación entre él y el prefecto. Incluida en ella, el cuarto evangelio ofrece, poniéndola en boca de Jesús, una respuesta más larga a la pregunta de Pilato: “¿Tú eres el rey de los judíos?”. Su contestación se abre con una rotunda afirmación que en la gran mayoría de las traducciones se lee del siguiente modo:

“Contestó Jesús:
– Mi reino no es de este mundo” (Jn 18,36a).

Así expresada, se desvía por completo de la pregunta de Pilato. Este le interrogaba respecto a haber sido proclamado rey de la zona bajo su jurisdicción; Jesús, en cambio, le habla de “reino”. Además alude a un reino alejado del territorio que habitan ¡y hasta de cualquier otro! Según esas traducciones, Jesús dijo pertenecer a otro mundo sin dar más explicaciones, de lo cual el romano no se asombró a pesar de suponer que se había elevado algo más allá de los cerros de Úbeda. De hecho, el prefecto seguirá insistiendo en su interrogatorio con el término “rey” (βασιλεύς), que se repetirá durante toda la intervención de Pilato ¡hasta en doce ocasiones! No se trata pues de reinos ni de otros mundos, sino de dignidad real y de la realidad humana y social a la que pertenece. Para clarificarlo no cabe otra que recurrir al texto original.

7. Yendo a los textos originales

Transcribimos el documento original griego y bajo él la traducción literal de cada término utilizando los mismos vocablos que emplean las traducciones clásicas:

Ἡ   βασιλεία ἡ ἐμὴ οὐκ ἔστιν ἐκ τοῦ κόσμου τούτου·
“El   reino   el mío   no    es    de  el   mundo  este”

Una aproximación al texto para detectar el sentido y las características de cada uno de sus elementos nos permite observar lo siguiente:

  • En el relato de toda la escena con intervención del gobernador se lee el término βασιλεύς (‘rey’) en doce ocasiones. Prevalece esa idea de “rey” asociada a Jesús. La pregunta concreta del romano se ciñe a esa cuestión. Jesús responde utilizando por tres veces un término distinto, aunque de la misma familia que βασιλεύς, el vocablo βασιλεία, de triple significación: ‘reino’, ‘reinado’, ‘realeza’. La elección del vocablo correcto debe hacerse en cada caso en función del contexto donde se escribe.

Traducir βασιλεία por ‘reino’ supone desencajar el sentido del término griego de ese contexto y del interrogante planteado por Pilato. Este, en su indagación de los hechos, persigue saber si él ha sido proclamado o se ha autoproclamado rey. Jesús no admite tal hecho, pero asegura tener dignidad real (βασιλεία: “realeza”).

  • El gobernador pretendió saber el espacio al que se circunscribía su supuesto ejercicio como rey: “¿…de los judíos?”. Jesús evitó aludir a colectivo alguno. Respondió de forma concluyente descartando las ideas tradicionales salidas del AT sobre el rey mesiánico y su actividad dominadora y violenta. Pero hay un detalle a no descuidar. Al sustantivo articulado: “La realeza” (ἡ βασιλεία), añade, también con artículo, el pronombre posesivo de primera persona: “la mía” (ἡ ἐμὴ). Su condición real no está ligada a colectivos nacionales. Es la suya. Omite de momento sus límites y finalidad. La fórmula con el pronombre pospuesto al sustantivo tiene sentido enfático (literalmente: “La realeza, la mía…”). Pregona, así el carácter singular de su dignidad real.
  • La negación οὐκ (‘no’) anticipa el descarte de la orientación dada por Pilato a su interrogante. Se adelanta señalando que no van por ahí los tiros. Su realeza no tiene nada que ver ni con los judíos ni con la violencia.
  • El verbo está afectado por la negación que le precede (οὐκ ἔστιν; “no es”). La partícula ἐκ actúa en funciones de preposición de genitivo (‘de’), expresando lugar de donde, origen o procedencia, lo que ayuda a matizar el sentido de la acción verbal. De manera que: οὐκ ἔστιν ἐκ… indica pertenencia a cierto lugar: “no es de…” o “no pertenece a…”.
  • El citado entorno al que la realeza de Jesús no pertenece está relacionado con la indagación del gobernador. A este lo que le interesa es conocer si él aspira a ser rey a través de la violencia y la sedición. El ámbito al que alude Jesús se describe en el texto original usando el término griego κόσμος (‘orden’, ‘estructura’, ‘organización’, ‘orden universal’, ‘mundo’), de la raíz verbal κομέω (‘odenar’, ‘arreglar’, ‘disponer’, ‘gobernar’). Este sustantivo ‘orden’ (κόσμος) va acompañado de artículo determinado (τοῦ κόσμου: “el orden”).
  • Un pronombre posesivo, ¡escrito detrás del sustantivo!, da a esa expresión un tono despectivo: “…del orden este” (ἐκ τοῦ κόσμου τούτου). No es la primera vez que se emplea esa fórmula (τοῦ κόσμου τούτου) referida al ordenamiento político, social y económico regido por la injusticia:

“Ahora hay ya una sentencia contra EL ORDEN ESTE, ahora el jefe DEL ORDEN ESTE VA A SER ECHADO FUERA” (Jn 12,31);
“Ya no hay tiempo para hablar largo, porque está para llegar el jefe DEL ORDEN ESTE” (Jn 14,30);
“…se ha dado sentencia, y la prueba es que el jefe DEL ORDEN ESTE está ya condenado” (Jn 16,11).

  • Con estos datos, obtenemos la siguiente traducción del texto original:

“La   realeza   mía     no      pertenece    al      orden       este”
Ἡ    βασιλεία   ἡ ἐμὴ  οὐκ         ἔστιν     ἐκ τοῦ   κόσμου  τούτου·

La respuesta de Jesús queda así ajustada al interrogante de Pilato. Con ella afirma su condición real, aunque asegura que su realeza carece de ambición de poder porque se halla fuera de las coordenadas del orden que impera en la sociedad basado en el dominio y la violencia. Descarta, por tanto, que él tuviera el propósito de provocar un levantamiento por las armas contra el imperio romano. Lo demuestra con un contundente argumento: el hecho de que ni siquiera hubo agresión a quienes le prendieron para llevarle ante las autoridades judías. Lo expone acto seguido usando la misma terminología utilizada en su afirmación:

“Si mi realeza perteneciera el orden este, mis propios guardias habrían luchado pata impedir que me entregaran a las autoridades judías. Ahora que mi realeza no es de ahí” (Jn 18,36).

8. La declaración de Jesús alega la existencia de dos realidades bien diferenciadas:

UNA, la sometida al orden este, y
OTRA, muy distinta, carente de dominación y violencia, a la que él pertenece. Se sitúan en posiciones contrapuestas. El tema recuerda a uno de los enfrentamientos de Jesús con las autoridades judías:

“Vosotros pertenecéis a lo de aquí abajo, yo pertenezco a lo de arriba; vosotros pertenecéis a este orden, yo no pertenezco al orden este” (Jn 8,23).

9. Pilato, como si nada, y sigue

La respuesta del Galileo no ha producido ningún efecto especial en el gobernador. Ni ha quedado pasmado ni sobrecogido. El guión elaborado por el autor del cuarto evangelio excluye en el romano todo tipo de emociones ante lo expresado por Jesús. No ha percibido en su declaración alusiones espirituales ni sobrenaturales. Ha despertado, eso sí, curiosidad. Es lo que parece indicar con su nueva pregunta, un interrogante que demuestra haber captado que el Galileo reconoce estar en posesión de una dignidad real exenta de peligro para los intereses del imperio invasor:

“Le preguntó entonces Pilato:
– Luego ¿tú eres rey?” (Jn 18,37a).

El umbral que da acceso a la pregunta: οὐκοῦν (“luego”, “por consiguiente”, “entonces”) expresa consecuencia derivada de la respuesta de Jesús. Su interpelación: “Entonces ¿tú eres rey?” (οὐκοῦν βασιλεὺς εἶ σύ) confirma lo entendido con claridad por Pilato. El gobernador excluye la duda y aguarda la respuesta afirmativa de Jesús.

Respecto al primer interrogante: “¿Tú eres el rey de los judíos?”, ha desaparecido ahora la expresión “de los judíos”; también, el artículo determinado: “EL rey”. Ahora solo interesa al prefecto conocer el carácter de esa dignidad real que no se amolda a los criterios establecidos por “el orden este”.

10. Jesús lo va pautando de qué se trata “su realeza”

El cuarto evangelio pone ahora en boca de Jesús idénticas palabras a las usadas por los sinópticos: “Tú lo estás diciendo” (Σὺ λέγεις), esta vez con evidente valor afirmativo al haberse eliminado la posibilidad de ser entendidas en sentido mesiánico y violento. El Galileo lo confirma acto seguido. Cuando no hay riesgo de ser mal entendido, sí empleará el término griego βασιλεύς (‘rey’):

Yo soy rey (Jn 18,37b).

El romano está a la espera. Aguarda una aclaración de Jesús sobre su función real.
Según el evangelio de Juan, su realeza está caracterizada por una singular actividad muy alejada de la forma de actuar de los soberanos del orden este. La comunidad autora del cuarto evangelio entendió que dicha tarea, única y exclusiva, marcó toda la vida del Galileo. Se lo hará decir a él mismo:

– con potencia, como lo haría un rey, poniendo en la entrada de su alegato el pronombre personal de primera persona: “YO” (Ἐγώ);

–y mostrando, también como un rey, su irrenunciable disposición a cumplir su cometido desde su origen y a lo largo de toda su historia:

“YO para eso he nacido…” (Jn 18,37b).

Su nacimiento e identidad como individuo perteneciente a la especie humana tiene esa única razón de ser, la de estar orientado a conseguir la finalidad que conlleva el ejercicio de su realeza.

Su salida al escenario de la historia y su intervención en ella se produjeron con ese solo propósito:

“…y para esto he venido al mundo” (Jn 18,37b).

La escena descrita por el cuarto evangelio mantiene la lógica del relato. El gobernador no muestre extrañeza ante estas afirmaciones del Galileo. De haber percibido en ellas alguna insinuación de su preexistencia o pertenencia a mundos celestiales, posiblemente se habría echado las manos a la cabeza. El tema se mantuvo centrado en la actividad llevada a cabo por Jesús. Ella y solo ella será la demostración del sentido de su singular condición real.

11. ¡Ah! Se trataba de la VERDAD

El texto define esa actividad como contrapuesta a la forma de actuar de quienes manejan las riendas del ORDEN ESTE. Lo hace con un enunciado tan breve como contundente:

“…para dar testimonio en favor de la verdad” (Jn 18,37c).

Ser rey es para el Galileo ser el modelo de servidor. Según el cuarto evangelio, su función como rey consiste en estar al servicio “de la VERDAD”.

El Orden este se soporta, se mantiene y se fortalece con la SIMBIOSIS del PODER. En tiempos de Jesús la cúspide del Orden este estaba ocupada por el César. Los poderosos y sus poderosas fuerzas le tienen aupado en lo alto de la escala porque conviene a sus intereses. Y el César les presta sus favores porque él se beneficia de sus apoyos. Otros localizados poderes vasallos sobreviven a expensas de agregarse sumisos a esa simbiosis múltiple. El DINERO es el fluido circulante por los cauces entrecruzados entre los distintos sectores del poder. El dinero reparte la energía que potencia a cada uno ellos y a la estructura que conforman. La incesante actividad del sistema de poder del Orden este se caracteriza:

– por la dominación de personas y pueblos a través de variadas formas de violencia: desde la más cruel a la más sofisticada.
– Generando un sistema ideológico que domestica las mentes hasta hacer creer que su engaño es la única verdad. La aceptación masiva de tal ideología impide el desarrollo humano. La complicidad voluntaria e involuntaria de multitudes le hace invulnerable.

El Orden este es para el cuarto evangelio el Embaucador Global (https://www.atrio.org/2021/06/la-irresistible-seduccion-del-poderoso-embaucador-global-1/#more-19617; https://www.atrio.org/2021/06/la-irresistible-seduccion-del-poderoso-embaucador-global-2/#more-19634;; https://www.atrio.org/2021/06/la-irresistible-seduccion-del-poderoso-embaucador-global-y-3/#more-19649), fuente y materialización de la mentira:

Vosotros procedéis de ese padre que es el Enemigo (“diablo”; διάβολος), y queréis realizar los deseos de vuestro padre. Él ha sido homicida desde el principio y nunca ha estado en la verdad, porque en él no hay verdad; cuando expone la mentira, le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8,44).

La actividad de Jesús se contrapone a la del Orden este. Rechazó el poder, la violencia, su sistema ideológico y la energía que lo sustenta (el capital). Y eligió el servicio a una sociedad regida por la igualdad y la justicia donde el desarrollo humano alcanza su plenitud a través del amor y la lealtad. Frente al Orden este: La MENTIRA, Jesús presentará su alternativa: LA VERDAD, una realidad social exenta de engaño, la que abre la puerta a la libertad. Mentira y verdad no son enunciados, sino sólidas realidades a medir por sus efectos en la humanidad. Una, la mentira, esclaviza y asesina; su alternativa, la verdad, libera y da la vida (https://www.atrio.org/2013/09/%e2%80%a6y-la-verdad-os-hara-libres/):

“Vosotros, para ser de verdad mis discípulos, tenéis que ateneros a ese mensaje mío; conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8,32).

12. La Voz de El Galileo

La pertenencia a esa realidad social permite identificar la voz del Galileo:

“Todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz” (Jn 18,37c).

El tono real de esa voz avisa de la condición de auténtico dirigente de su dueño, el que va delante con el fin de servir hasta las últimas consecuencias:

“Yo soy el modelo de pastor. El pastor modelo se entrega él mismo por las ovejas” (Jn 10,11).
“…y las ovejas lo siguen porque conocen su voz” (Jn 10,4) (https://www.atrio.org/2020/12/el-proyecto-de-jesus-madurando-en-el-tiempo-15/; https://www.atrio.org/2020/12/el-proyecto-de-jesus-madurando-en-el-tiempo-16/ referencia del artículo).

13. Pilato: “¡Ay! ¡Estos loquitos”

Naturalmente, el gobernador Pilato no pudo más que encogerse de hombros. Estaba incapacitado para entender. El interrogante que lanzó al aire tras oír al Galileo no aguardaba respuesta. Lo usó alardeando de inteligencia. Aunque se redujo a un jactancioso desplante salido de su ignorancia. Con él dejó tras de sí su desprecio al Galileo, manejando la chulería característica de quien está convencido y pretende convencer de que la mentira es la única verdad:

Le dice Pilato:
– ¿Qué es eso de ‘verdad’?
Dicho esto salió de nuevo adonde estaban las autoridades judías” (Jn 18,38).

11 comentarios

  • oscar varela

    Hola!
     
    En la Introducción al evangelio según Juan (J.Mateos-L.A.Schökel) leo:
    – “Al designio de Dios se opone el hecho de que el hombre está engañado y sometido por fuerzas maléficas (el mundo/orden este)
    – De ahí la necesidad de un salvador, el Mesías, que lo haga salir de la esclavitud en que se encuentra (el pecado del mundo),
    – dándole la capacidad de opción, y acabe en él la obra creadora: (bautizar con Espíritu Santo)”.
    …………………
     
    Pensar que:
    “el hombre está engañado y sometido por fuerzas maléficas (el mundo/orden este)”
    – necesitado de un “salvador” enviado por un Dios
    – declarándolo in-capaz por radicalmente pecador,
    no deja de ser un “GATOPARDISMO” de la Religión;
    y permanente TENTACIÓN EMBAUCADORA
    (en este caso del postulado DIOS)
    La CUARTA, que sería, precisamente, este IV evangelio joánico.
    …………………
     
    NOTA imprescindible: al encontrar estas “tesis teológicas” evangélicas en el mare-magnum del llamado “Nuevo Testamento” y, sobre todo y principalmente, en la experiencia de vida personal e histórica de los Pueblos y Civilizaciones, ocurrirá que los CREYENTES no lleguemos a darnos cuenta de la estrechez de miras al considerar “inferiores” y “dignas de evangelización” las otras Culturas a las que “hay que ir a misionar” (léase “Pueblos Originarios”, “Sub-desarrollados” … (¡y hasta de Civilizaciones como la China!)

    • mª pilar

      El lenguaje que utilizan los hombres de iglesia, siempre es de difícil comprensión.

      No “pueden” prescindir de lo divino y del maligno=satanás.

      El “dichoso” lenguaje; de ahí las eternas preguntas que nunca son contestadas; solo personas que se han desprendido de ese “corsé” pueden analizar y decidir por el camino a seguir.

      Es solo mi manera de mirar-ver, y decidir su camino personal.

      Abrazo entrañable.

  • oscar varela

    Hola!   Vuelvo a leer:   13. Pilato: “¡Ay! ¡Estos loquitos” Naturalmente, el gobernador Pilato no pudo más que encogerse de hombros. Estaba incapacitado para entender. El interrogante que lanzó al aire tras oír al Galileo no aguardaba respuesta. Lo usó alardeando de inteligencia. Aunque se redujo a un jactancioso desplante salido de su ignorancia. Con él dejó tras de sí su desprecio al Galileo, manejando la chulería característica de quien está convencido y pretende convencer de que la mentira es la única verdad: “Le dice Pilato: – ¿Qué es eso de ‘verdad’?
    Dicho esto salió de nuevo adonde estaban las autoridades judías” (Jn 18,38).
    …………………………..
     
    Dejo para Salvador que (si puede y quiere) nos detalle las “ENTRADAS y SALIDAS” de los personajes.
     
    1- ¿Hay alguna duda de que en el evangelio de Juan estamos en un TEATRO?
    El TEATRO no es Literatura;
    no se LEE;
    El TEATRO se VE, y
    exige SALIR de CASA.
    Al TEATRO se VA.
     
    2- Lo de “Jesús y el Gobernador” no termina con
    la supuesta in-comprensión de Pilato acerca de la “verdad”;
    (similar a la postura griega frente a la “locura” paulina.)
    se continúa con dos o tres SALIDAS-ENTRADAS más.
     
    Yo entiendo que la Escena decisiva está en Jn 19,13:
    – “… (Pilato) condujo fuera a Jesús.
    Se sentó en un escaño …”
    La cuestión que queda flotando aun es: ¿QUIÉN se SENTÓ?
     
    3- Exégesis:
    a) Dice J.Mateos-A.Schökel (pág. 583):
    “Aparente ambigüedad de sujeto, Pilato o Jesús, correspondiente a los dos planos, narrativo y teológico; en este último, quien se sienta (v.13) es Jesús, como rey en su trono (en un escaño; si fuera Pilato habría dicho en su escaño de juez). El escaño representa al mismo tiempo el trono de Jesús y el tribunal desde donde , como rey, va a dictar sentencia. Ante él va tener lugar el juicio del pueblo, representado por sus jefes.”
    b) Decía mi Profe Armando Levoratti año 1960 aprox. (ver en la Wiki su “curriculum”)
    “La traducción es Pilato ‘LO SENTÓ” (a Jesús).
     
    4- Esta exégesis de mi Profe (y en parte compartida por Mateos-Schökel) queda más confirmada con el emperramiento de Pilato (que ya se mostraba bastante podridito con los judíos) al escribir el LETRERO -INRI (Jn19,19) y no aceptar el agregado previo de “ÉSTE DIJO: SOY …” (Jn19,21b)
    …………………………..
     
    Pero hay algo más, que habré de Comentar luego, y que trata de la CUARTA TENTACIÓN, la del “CREYENTE” donde el EMBAUCADOR GLOBAL SEDUCTOR es el mismísimo DIOS (o THEOS o …)
     
    ¡Veremos!

  • oscar varela

    Hola!
     
    Leo:
     
    13. Pilato: “¡Ay! ¡Estos loquitos”
    Naturalmente, el gobernador Pilato no pudo más que encogerse de hombros. Estaba incapacitado para entender. El interrogante que lanzó al aire tras oír al Galileo no aguardaba respuesta. Lo usó alardeando de inteligencia. Aunque se redujo a un jactancioso desplante salido de su ignorancia. Con él dejó tras de sí su desprecio al Galileo, manejando la chulería característica de quien está convencido y pretende convencer de que la mentira es la única verdad:
    Le dice Pilato:
    – ¿Qué es eso de ‘verdad’?
    Dicho esto salió de nuevo adonde estaban las autoridades judías” (Jn 18,38).
    ……………………………….
     
    Algunas DUDAS:
     
    1- No cabe duda que Juancito no tiene ninguna DUDA:
    ¡la VERDAD es LA VERDAD …
    ¡… y punto! te guste o no;
    nadita de eso de “salir a buscar LA VERDAD”;
    ni separados ni juntos;
    y sino andá a discutirlo (antes) con el E.S.
    y si no fuiste (todavía) estás en la MENTIRA.
     
    2- En cuanto a “este mundo” es un “mundo este”
    e.d.: un “Cambalache”.
     
    3- Ante el “mundo este” –ya que hay que aguantárselo-,
    La fidelidad al “reinado” radica en ANARQUÍA.
     
    Entonces:
    ¿Cómo no iba, Pilato, a “lavarse las manos” –hacerse el distraído-,
    para que no pase lo que –¡dale que dale!-, pasó al fin?:
    la DESTRUCCIÓN de “el mundo éste” y “el otro /casi/ también”
    luego de 2000 añitos.
    …………………………………
    Extremaditos para digerir hoy estos “ABSOLUTISMOS” juaninos (y “evangélicos”).
    ¿Qué le vamos a hacer, no?

  • oscar varela

    Hola!
     
    Leo:
    A- Los evangelios presentan datos y hechos de indiscutible valor histórico: EL LETRERO …
    B- Marcos afirma que en (EL LETRERO) asignado a Jesús se leía: …
     
    Pregunto:
    ¿Cuál es el ‘indiscutible valor histórico’ de EL LETRERO:
    – el ‘A’ (de que efectivamente se les colgaba un LETRERO;
    – el ‘B’ (de que el colgado a Jesús decía ‘INRI’)?
     
    Seguiría preguntando acerca de
    – la ‘mise en scène’ de los “Relatos” evangélicos
    (muy en especial el -rico en simbolismos- de Juan)
     

    NOTA nada fácil de digerir:
    Todo “HECHO” histórico (e.d., “de la vida humana”) nunca es un “mero” Hecho sin la INTIMIDAD del que lo protagoniza en un Escenario o Mundo.
    P.e.: Don Quijote es un HECHO HISTÓRICO más “realmente potente” que Cervantes, Cide Hamete Benengelli o Avellaneda.
    Gracias!

  • Carmen

    Leído.

    Aguanta el calor. Ya pasará… espero.

  • oscar varela

    Hola!

    CARTELITOS

    MARCOS: “EL REY DE LOS JUDÍOS” (Mc 15,26).
    MATEO: “Este es Jesús, el rey de los judíos” (Mt 27,37).
    LUCAS: “Este es el rey de los judíos” (Lc 23,38).
    JUAN: “Jesús el Nazareno, el rey de los judíos” (Jn 19,19).
     
    SIN CARTELITOS
     
    “El 5 de mayo de 1977 me ponen las esposas y dicen que me van a trasladar.
    – Me sacan de la Superintendencia y me llevan al aeródromo de San Justo.
    – Me encadenan en un avión que carretea en la pista y vuela hacia el Río de la Plata.
    – Veo las luces de Colonia, de Montevideo, de La Plata, es decir, el avión da vueltas.
    – Pregunto qué va a pasar conmigo, porque sabía que arrojaban los prisioneros de los aviones.
    – Nadie me contesta y, después de mucho tiempo, el piloto llama al oficial y le dice:
    – ‘Tengo orden de llevar al detenido a El Palomar’, la base aérea de Morón.”
     
    (Allí se bajan y a las dos horas regresan para informarle que sería trasladado a la U9).
     
    “A usted no lo va a salvar ni el Papa. Somos señores de la vida y de la muerte y a usted ni los obispos lo van a salvar.”
    – Así recordó el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel las palabras que un suboficial de la Unidad 9 le dijo mientras estuvo detenido allí.

  • mª pilar

    ¿Qué es la verdad?

    Pregunta que se hacen…sobre todo las personas…que tienen poder y riqueza, a cualquier precio.

    Y todas las personas, que “necesitan” “apaños” para seguir en sus “enredos” sean de religión, o de cualquier otro “poder” que tengan en sus manos,

    De alguna manera, tienen que “casar” lo que se piensa, dice, o se necesita en cada momento, para seguir adelante con sus “trapicheos”.

    Es sencillo:

    Adaptar  lo que chirria…a lo     que personalmente se necesita en cada ocasión; así, es más fructífero:

    ¡Adaptar, que cambiar!

    Está muy claro lo que nos presenta y explica Salvador; gracias una vez más, por aclarar lo escrito.

    Deseo que todo esté yendo bien.

    Un abrazo entrañable.

     

  • mª pilar

    Toda la fuerza y el ánimo que necesita para salir airoso de la intervención.

    Lo deseo de corazón.

    Un abrazo entrañable.

  • Alberto Revuelta

    Como millones de ancianos en el mundo, como millones de personas en el mundo, el Papa romano ha sido intervenido quirúrgicamente en una resección de su tracto de colon. No es de pura rutina la operación . Es compleja, pues se trata de realizar una emicolectomia izquierda. Está necesitando una terapia intensiva postoperatoria para la cual los médicos del Gemelli prevén unos siete días de estancia en él. El pontífice católico tiene 84 años. Dado lo que tiene entre manos en su gobierno de la Iglesia católica esperemos que salga con bien de este aviso en la corrida de la vida. Salud, pues, señor Papa. Y, como cuando operaron a Carmen, un rosario a destiempo pero cordial.
     

    • Carmen

      Ayer lo leí.
      Pobrecico. Es mayor y a esas edades los quirófanos y los post operatorios son un problema en si mismos. Seguro que está bien cuidado, pero uf, es duro.
      Mucha suerte. Y mucha fuerza interior, que seguro tiene.

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