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La cuestión del destino

        Es la vida humana una experiencia abierta y en absoluto un experimento de laboratorio, que siempre puede repetirse para salir de dudas. El destino nunca se sabe, se presume y se presiente acaso en el camino que llevamos y que hacemos paso a paso. ¿A dónde va la vida cuando se va? La planta de los pies no tiene raíces, no arraiga aquí y ahora, ni es el camino lugar para quedarse. Somos una pregunta abierta, desplegada, necesaria, viva y en modo alguno una pregunta retórica.

         Una pregunta que no vuelve sobre sí misma como el camino trillado de las eras. Esa experiencia de la vida humana no es la madre de la ciencia o saberes positivos. Pero si la hacemos y no hay modo de plantarse, algo sabemos a través de ella. Ni más ni menos que no sabemos nada sin duda alguna, y lo que sabemos sin salir de dudas es nada menos que esperamos. O lo que creemos, que no es otra cosa la esperanza que la fe o creencia en traje de faena: la que camina, con un pie en tierra y otro en el aire.

        Pero la auténtica fe o creencia humana, apertura, nada tiene que ver con la pura teoría, que mira por la ventana sin pisar la calle. Que eso es como soñar dormidos, sin caminar desvelados por la pregunta vital que nos llama: la que somos y mantenemos abierta, la que nos sostiene en vilo. Conmovidos acaso por las razones del corazón que la razón no comprende, pero que hacen razonable a la fe. No la fe en la pura o dogmática fe, que eso es fanatismo: la perversión de la fe que consiste en creer para no pensar. Cuyo antídoto es el racionalismo, que invierte el asunto y piensa sólo para no creer. Pero nuestro lema es creer para poder pensar; junto con el otro que lo complementa: pensar para poder creer, como decía Anselmo de Canterbury. Es una alianza de razón y fe o esperanza.

        Podríamos pues decir que la fe o creencia es una esperanza humana que transgrede el destino ciego o aciago de la muerte. Pero hay que tener cuidado con la fe o creencia que superan el destino sin supurarlo, es decir, que suplantan el destino inmanente por otro que nos trasciende, sea religioso o político, abandonando a este mundo a su suerte.

        El destino como hado o sino es lo inevitable e ineludible, y remite al final del viaje y su trayecto, así pues a la estación final de la muerte. Pero de Demócrito a J.Monod sabemos que el mundo está regido no solo por el destino o la necesidad, sino por el azar, la casualidad, o sea, la libertad. Tenemos pues una libertad condicional o condicionada, pero cierta libertad frente al destino. Pues como dice nuestro folclore, la jota es alegre o triste según está quien la canta; exactamente lo mismo que en el caso de la vida, destino cerrado o abierto según quien y como la vive.

        Y bien, no negaremos que al final nos aguarda la muerte, pero para guardarnos en paz. Pues si la muerte es el destino del hombre, el destino de su humanidad está más allá de la muerte. Podríamos decir que la muerte es el destino de nuestra vida, pero un destino paradójico por cuanto lo es para siempre/jamás, así pues, para siempre y nunca, quién sabe, esperemos con los pies en la tierra y aún no trasterrados.

33 comentarios

  • Santiago

    Sin duda, el destino forma parte de nuestra existencia…Es una de las preguntas universales en cuanto pensamos a menudo cual es nuestros destino en esta vida llena de sorpresas ya que podemos pensar y darnos cuenta de nuestra realidad…En mi juventud cubana existía un programa radial en que se  narraba un hecho y se “representaba” para sacar de el una enseñanza importante para la vida diaria, y me acuerdo que el locutor era una de las grandes voces de la radio de aquélla época y con enorme grandilocuencia empezaba con el título muy afirmativo del probrama: “El destino está en tus manos”….Fue un éxito “taquillero” por mucho tiempo…

    ¿Está en nuestras manos, de verdad? Pues yo diría que si y no….A pesar de todos los factores en contra de nuestra libertad intrínseca podemos, con “nuestras manos” dirigir parte de nuestra vida hacia lo realmente constructivo. Lo importante consistirá como dice la oración es “serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquéllas que puedo, y sabiduría para conocer la diferencia”…Existe pues un balance en el mismo sentido que le damos a la vida…pues no podemos sustraernos a ella misma y sus circunstancias…

    Es porque en todas las acciones deliberadas humanas el ser humano siempre obra, implícita o explícitamente, por un fin…Este fin que llega ser también el último es lo que percibimos como el bien que se identifica con la felicidad…puesto que nadie puede obrar sino en orden al objeto…y el objeto propio de nuestra voluntad es el bien…Es por tanto imposible que el ser humano en sus acciones libres, deliberadas y voluntarias deje de obrar por un fin concebido bajo la razón de un bien, ya sea real o aparente…Esta es la causa de las grandes batallas humanas que son parte de nuestro destino..

    Por eso como dice este autor José Bada con respecto a lo que creemos para caminar en la vida pues la fe es “una apertura” hacia un conocimiento mayor lo puramente concreto. No se trata de fe ciega, sin la razón que conduce al “fanatismo” como una perversión de la fe que consiste en creer “duro” para no pensar “duro”, ni tampoco “el racionalismo” puro, que “invierte el asunto”  y “piensa para no creer”…Y citando a S. Anselmo, el autor hace suyo el balance de la fe-esperanza y de la razón: “creer para poder pensar” y “pensar para poder creer”…

    “Al final nos aguarda la muerte, pero para guardarnos en paz. Pues si la muerte es el destino del hombre, el destino de su humanidad está mas allá de la muerte” escribe Bada al final…Pero el cristianismo el que da la respuesta, que para los creyentes, nosotros, es esperanza cierta….Y si en la libertad, no en un destino ciego, vivimos…en la esperanza trascendente, iluminada por la gracia, moriremos…ES la FE de la Iglesia en la que nacimos todos..

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

    • Carmen

      Pues si. Me gusta lo que ha dicho.
      Lo único que , pues todo el mundo no tiene tan claro eso de la fe. Porque esa es otra. No sé qué quiere decir la palabra fe. Creer en algo? Saber algo ? No saber y querer creértelo? Por qué te lo quieres creer? Porque tienes fe? Y de ahí no salgo.
      Pero sí se que hay muchas creencias distintas. La nuestra es la buena? Por qué? Porque tenemos fe?
      Así que me da un poco igual eso que dice de la fe. Pero me alegro por usted y por todos los que lo tienen tan claro. De verdad, me alegro.
      Siempre que en nombre de su fe no hagan daño a nadie. Ni los de la suya ni en nombre de ninguna otra. El problema está en la historia. Echas un vistazo y te horrorizas. Esa frase del ser este que dice: mátalos a todos que dios se encarga del resto es muy esclarecedora.
      Pues estoy encantada de no tener eso que llaman fe. En el fondo soy un poco como mi hijo mayor que ya les conté que le dijo: en lo único que tenía razón el maestro es en aquello de no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti, lo demás, excusas.
      En fin.
      Buen día.

      • Carmen

        Pues llevo unos días con esos vértigos que dan a muchas personas de vez en cuando. Uf. Un buen día te levantas y te has convertido en gusano.Como en la Metamorfosis, pero en vez de cuchara, pues gusano. La gravedad te tira contra la cama y todo gira a tu alrededor. Una sensación horrible. Pero esta vez no me asusté porque ya me sucedió hace muchos años. Sé que poquito a poco va cediendo. Y también sé que las medicinas que te dan a veces empeoran las cosas, porque además de esa sensación de vértigo te producen angustia. Así que aquí estoy,cada día un poquito mejor, pero soy paciente.
        No vea la de cine que estoy viendo. Pues ayer vi una película de Hitchocock que inexplicablemente no había visto. Es una comedia negra y como subrealista. En un momento de la película uno de los personajes dice: bienaventurados los que no esperan nada porque nunca se verán defraudados. Me pareció genial la frase.

      • Carmen

        Cuchara no, cucaracha. Sorry.

      • mª pilar

        Se que lo estás pasando mal… ya conozco esa sensación y como te deja.

        ¡Änimo, y paciencia!
        Un abrazo.

    • Santiago

      Es la causa de los vértigos lo que importa..Claro que tiene que dar angustia..Si son esporádicos y de breve duración, por supuesto, no serán de cuidado. De otra manera se necesita investigar para poder prevenir, cuando es posible. Actualmente la medicina es más “preventiva” que “curativa”. España está bien provista para lograr este ideal a través de redes de equipos con personal y técnicas médicas muy modernas que pueden llegar a la mayoría de la población y lograr una mejor calidad de vida. ES mejor enfrentar el problema que “dejarlo” para luego, siempre que esto lo amerite.

      La fe es confianza..entonces todos la poseemos, en distinto grado, puesto que siempre hemos de confiar en algo o en alguien. Nuestra razón nos guía pues a veces no podemos dar nuestro completo asentimiento y confiar. Por tanto existen muchos factores que propician o desvían nuestra confianza en lo que se nos presenta como “cteíble”. No podemos descartar “a priori” nada, puesto que la certeza absoluta es imposible en esta vida. Nada podemos descartar pues estamos rodeados de misterios insondables que hacen la vida más oscura aún de lo que es en realidad. Por eso, la fe no está simplemente en el intelecto sino en la voluntad. Es un balance humano multifactorial e intrapersonsl y una decisión. No hay magia.

      Saludos cordiales

      Santiago Hernández

      • Santiago

        Lo mismo me pasa, que traté de escribir en el
        s e g u n d o párrafo, “creíble”, y el ordenador sustituyó una sóla letra. Vale. SH

      • Carmen

        Ayer fui a mi médico de cabecera. Me mandó una radiografía de las cervicales y unas pastillas que por supuesto no me he tomado.
        Estoy mejor
        Cada día un poquito mejor. Ya casi no me mareo . Y al salir a la calle no me entró pánico ni nada.
        Mala hierba, nunca muere.
        Gracias.

        Y si. La fe es voluntaria. Al principio no. Cuando te haces mayor y piensas un poco, llega un momento en que tienes que escoger entre decir, no sigo pensando o , sigo hasta donde mi cabeza me lleve.
        Y ya está.
        Pero no sabes hasta donde te va a llevar. Es un riesgo gordo. Y he tenido suerte. A mí no me ha llevado a un lugar horrible, todo lo contrario. Me ha conducido a buen puerto. Y sobre todo me ha proporcionado libertad. Ya le digo. He tenido suerte.
        Gracias otra vez.
        Buen día.

  • Carmen

    Porque, claro, mi tipo de cabeza es muy diferente a los que han comentado este texto. Y supongo que también a los dos que lo han escrito.  Además, no conozco la cultura china. Supongo que habrán encontrado otras respuestas a las mismas preguntas que nos hacemos los que pertenecemos a lo que venimos llamando mundo occidental.

    Todo me parece muy bien.

    Pero personalmente no considero que tenga un destino . Pues anda que no me ha costado tomar determinadas decisiones que han cambiado el rumbo de mi vida.

    Tampoco creo que mi destino sea la muerte. Considero la muerte como el fin de mi vida, pero no por eso me va a alargar la existencia.

    A veces siento que he cumplido con proyectos de mi vida. A veces siento que si desapareciese no sucedería ninguna tragedia, precisamente porque creo que he cumplido los proyectos que voluntariamente he empezado. Pero no por eso me considero destinada a ellos.

    Y eso me da paz. Y no por ello quiero morir. Aunque respeto y entiendo perfectamente a los suicidas. Son personas que por diferentes causas deciden no vivir más tiempo. Es más, creo que la mayoría de las personas hemos tenido alguna vez en nuestra vida la idea de acabar con todo. Pero beso es algo que va contra nuestra propia naturaleza de ser vivo.

    No sé. La verdad. No creo que mi vida tenga un destino concreto. Creo que todos construimos, en la medida que nos permiten nuestras circunstancias, nuestra propia vida.

    No sé.

    Es una idea muy personal. No sé si alguien más pensará así. Pero , francamente, no me gustaría creer en el destino. Uf. Dónde quedaría mi libertad entonces? Pues menos mal que creo en la libertad, sobre todo en la interior. Y la exterior, pues cuando me dejan.

     

  • Asun Poudereux

    Hay otro modo de ver la experiencia otorgándole autonomía propia, anteponiéndola  incluso a la ciencia, y no sé, no sé si hay ahí un espacio de certeza, convicción que va más allá de las teorías científicas.                       
     
      Me refiero especialmente a lo que mueve y conecta con el mundo de lo “minúsculo” y el no visible e imperceptible al ojo humano.                                                   
     
      Difícil es hoy día pararse a reflexionar en lo que realmente pueda constituirnos  y  conectar, de inmediato y sin temor,  con lo que sentimos en lo más intimo del ser que somos y estamos siendo conscientemente o no. 
     
    Son muchas cosas las que no dejan de distraernos en épocas y etapas anteriores a la búsqueda y encuentro del sí mismo,  que no pudiéndolo encontrar fuera, la presencia de un continuo anhelo de sentido y coherencia que  no cesa en su empeño, nos hace en alguna profunda experiencia  de hundimiento y crisis,  topar de frente con ello, abriéndose ante nosotros un umbral de luz y abismo inmenso a la vez. 
     
    El destino, no sé si es en donde estoy ahora,  tampoco qué pueda ser (re)integrado de mi vida, porque no para de sorprender la vida misma, la que está por ser vivida y entrelaza en un todo integrador.     
     
     Creo cada vez más que a medida que va empequeñeciendo el ego, las respuestas de seguridad a lo que sea el destino, van dejando de ser centro de interés y hasta de angustia. El silencio que regala la confianza,   y al revés,  hace real lo que no sabemos, no intentando apresarlo, si no dejamos que nos domine el pensar con reinicio constante  hasta llegar a creer que somos y es lo que pensamos. 
     
    Y por otra parte, me llama la atención que al mismo tiempo se hable del Amor como lo inmanente y trascendente presente en todos y todo.  Y sin embargo, el yo religioso se niega a no permanecer, es decir, seguir existiendo de modo singular y hasta en lo que llega a concebirse  a sí mismo como ser separado del resto.                                                              Habría que preguntarse dónde está ahí el Amor, del que tanto enarbola¿?                                               
     
      Lo que sea bien está.                          
     
      Mi madre no paraba decir cuando se quedó viuda, tres años,  ¿y yo qué hago aquí?                               
     
     Su marido no estaba con ella, su misión de madre la sentía cumplida, ya con biznietos, y sobre todo, no temiendo a la muerte,  la vida misma se abrazaba con ella, se hicieron una. ¿ Y yo qué hago aquí? Nos decía. 
     
    Entendí en su momento,  cuando fui capaz de perdonar, al quererme a mí misma, lo que antes no había sido capaz de perdonar. Que tenía sentido, mucho, el que siguiera con nosotros. Fue madre hasta el final, lo que no quita que como persona ya mayor, tuviera momentos de confusión y desencuentro con lo vivido.  
     
    Realmente, el Amor,  no temiendo sino abrazando a la muerte, en la madre que era, estaba muy presente. El destino murió con ella, pero no el Amor.

  • Rodrigo Olvera

    En las artes adivinatorias de la metafísica china hay un dicho que me encanta: más importante que conocer el destino, es cambiar el destino.

     

    Así que esta noción occidental de destino como inmutable e inevitable, no tiene sentido en el pensamiento clásico chino. Ahí, el destino (el punto de llegada) es el conjunto de cuatro factores: a) la Suerte del Cielo, que es la influencia del mundo espiritual encarnado en los objetos celestes, para cuyo conocimiento se han desarrollado diversas herramientas similares a la astrología, como el Zi Wei Dou Shu, la parte de carta natal del Yijing, del Qi Men Dun Jia o del Da Liu Ren, la lectura de Rostro, etc. b) La Suerte de la Tierra, que es la influencia del medio ambiente, para cuyo conocimiento se desarrollaron herramientas como el Feng Shui, c)La Suerte de la Humanidad, que es la influencia de la libertad de acción humana, como el nivel de desarrollo cultural mediante la educación, el desarrollo personal, las virtudes y el discernimiento de elecciones correctas, para cuyo conocimiento se desarrollaron herramientas como la parte oracular del Yijing, Qi Men Dun Jia o Liu Ren, y distintos sistemas de selección de fechas propicias como el Tong Shu; y d) El azar.

    Es la suma de estos cuatro factores la que determina el destino, como en una suma de vectores. Y los primeros tres tienen mecanismos a través de los cuales la persona puede influir para cambiar. Así, la suerte del Cielo se puede cambiar mediante las ofrendas y oraciones a los seres espirituales, la Suerte de la Tierra se puede con las distintas “curas” del Feng Shui y en el caso más extremo cambiando de localidad; y la suerte de la Humanidad se puede cambiar mediante la educación y la práctica oracular.

     

    Pero lo más interesante es que para el pensamiento clásico chino, de las tres Suertes, la más importante y decisiva es la Suerte de la Humanidad.

     

    Esta visión del destino me parece más racional y verificable que la visión occidental, que casi siempre se va o al extremo del determinismo o al extremo del libre albedrío abosulto. Para el pensamiento chino clásico, es cierto que hay influencias que están fuera de nuestro control y es también cierto que nuestra libertad tiene influencia también. El resultado final nunca está escrito en piedra, porque la combinación exacta de las influencias externas y nuestra libertad personal puede reconducirlo. Por ello es que ni la muerte es el punto final, porque en su cosmovisión, dependiendo  cómo hayamos vivido, podemos terminar como fantasmas, como espíritus ancestrales del clan o como espíritus inmortales.

     

    Yo he encontrado esta visión del destino, además, profundamente práctica y orientadora a la hora de cuestionarme mi propio viaje y destino personal. A dónde quiero ir? Cómo quiero llegar? Qué influencias me favorecen en mi plan? Qué influencias me obstaculizan? Qué puedo hacer para modificar a mi favor las influencias que me rodean? Qué estrategia me es más útil?

     

    Pondré una metáfora: la suerte del cielo es el carro que tenía la agencia para mí, la suerte de la tierra es estado de las carreteras del país, la suerte de la Humanidad es el conductor. Si yo recibí un sedán, jamás podré correr a la velocidad de un Ferrari, si lo intento quemaré la máquina y si tengo un Ferrari no lo meteré a una terracería fangosa porque me atascaré. Si sé que la carretera está bloqueada tengo que buscar una ruta alterna. Pero siempre soy yo quien decide a dónde quiero llegar, y conociendo mi cargo y el estado de las carreteras puedo decidir la ruta, pudiendo modificarla conforme avanzo.

     

    Todo esto puede parecer muy teórico. Hace unos años, después de convivir con Honorio Cadarso y Javier Renobales en Durango, Menchu y Pepe me hospedaron en su casa. Nos quedamos platicando hasta las 3 de la mañana. Les conté algunas de mis luchas y Pepe se mostró sorprendido de algunos éxitos que hemos conseguido en ellas, afirmando que jamás habrían podido darse en España. Años después, ahora hemos conseguido que se ponga en marcha un plan de rescate de los restos de los mineros que siguen sepultados en Pasta de Conchos, a pesar de pelear contra el primer exportador mundial de cobre y contra el segundo sindicato más fuerte del país. Ha sido debido en muchas personas y factores, pero uno de ellos es mi uso de las herramientas estratégicas de la metafísica china para diseñar estrategias.

     

    Si. Estoy convencido. Mas importante que conocer el destino, es cambiar el destino.

     

    Abrazos y esperanzas

    • mª pilar

      Muy querido Rodrigo:
      Muy hermoso cuanto nos comentas; ahora comprendo mejor muchas de tus luchas y esperanzas.

      ¡Gracias por compartirlas aquí en este Atrio que nos regala estas personas tan maravillosas!

      Y estoy de acuerdo con Pepe Sala… aquí, esto sería imposible… a no ser, que tuviéramos a nuestra vera personas con una energía tan positiva como la tuya, y es, que eres incansable y nunca dejas de sonreír.

      Y aunque no he tenido el gozo de poder conocerte en persona, siempre recibo de tu parte, esa energía que emanas, esos deseos de esperanza pase lo que pase, y esa capacidad de lucha y de buscar a otras personas que no puedan negarse a seguir esos impulsos tuyos, y me alegro de todo corazón.

      No se explicarte el porque, pero algo importante tiene la cultura china, que me ha puesto en el camino a personas… en especial a mi hermano Juan, que es muy especial, por su bondad, su alegría, el respeto que siente hacia cualquier persona que pasa a su lado, es… ¡¡¡Formidable y le quiero mucho!!!

      Y el tiempo que trabajé junto a un doctor francés que paso por Zaragoza y Bilbao; que estuvo en China unos años, estudiando su antiquísima medicina en Acupuntura.

      Cuando volvió, fue un hombre especial y la practicó de una manera extraordinaria y eficaz; trabajar a su lado fue, una gran experiencia; le cambió totalmente su paso por esa ciencia, que ahora, pocos conocen como él la conoció y la vivió, para aliviar muchos de los problemas que sufrían los pacientes.

      Deseo, que todo vaya discurriendo bien en Pasta de Conchos y te agradezco mucho, que me hicieras partícipe de vuestro deseo tan luchado y esperado.

      hemos estado tan cerquita… y no hemos podido darnos ese abrazo entrañable y lleno de esperanzas.

      Desde la lejanía… te pienso y te llevo en el corazón.
      pili

      • mª pilar

        Y:
        ¡¡¡Totalmente de acuerdo conque es…Más importante la posibilidad de cambiar nuestro destino… siempre trabajando en ello y llenos de esperanzas!!!
        pili

    • oscar varela

      Hola Rodrigo!
      Muy interesante lo de China (que practicás) Ok!
      ……………….
      Fijate cómo pasás de 4 a 3.
      En las 3 primeras (de las 4) usás “Suerte”.
      En la 4 (de las 4) usás “Azar” (que no es sino “Suerte”)
      ………………
      Así, luego, pasaste de 4 a 3 (dejando “afuera” la 4 (Azar = Suerte)
      ¿Tal vez sería porque las 3 primeras son “atopables”;
      mientras que la 4 (Azar) no lo es de ninguna manera?

      Tal vez sea esa característica de la vida humana (el AZAR)
      la que nos hace difícil encajono-etiquetar el concepto DESTINO.
      …………………
      Aplicado a algunas de nuestras Sociedades:
      Los Países Nórdicos de Europa
      (y las llamadas “civilizaciones avanzadas)
      han ido logrando acorralar el AZAR;
      pero, en ese derotero, les fue apareciendo
      un SIN SENTIDO de la vida (Suicidios).

      Los “Sudacas”, en cambio, vivimos en y con el DESPELOTE.

      • oscar varela

        Nosotros
        * no nos “suicidamos”
        * nos “matan”

      • Rodrigo Olvera

        Hola Oscar

        Bueno, aclarar que las expresiones son traducciones imperfectas de las expresiones de la cultura china. “Suerte del Cielo” o “Fortuna del Cielo” o “Fortuna celeste”; “Suerte de la Tierra” o “Fortuna de la Tierra” o “Fortuna terrestre” y “Suerte de la Humanidad” o “Fortuna de la Humanidad” o “Fortuna humana”son aproximaciones pero no idénticas a las connotaciones de Suerte o Fortuna en Occidente. Aunque en las connotaciones occidentales el azar sea también una forma de suerte (hasta usamos jugar a la suerte para referirnos a los juegos de azar), en la cultura china son categorías distintas).

        Hay un artículo muy interesante (lamentablemente solo en inglés) que hace el análisis semántico comparativo de los conceptos de Destino, Fortuna, Suerte, y Azar en la cultura griega y la cultura china anterior al budismo; y entre otros aspectos toca el que con todo acierto notas: la predictibilidad de unos frente a la inpredictibilidad de otro.

        A quien le interese, puede leerlo aquí
        https://faculty.ucr.edu/~raphals/pubs/2003pewming.pdf

        Abrazos y esperanzas

  • Román Díaz Ayala

    El destino sigue siendo el lugar al que se dirige ya sea una persona o las cosas. Según los autores que comentamos, … “desde Demócrito  ´´sabemos“ que el mundo está regido no sólo por el ´´destino“`o la necesidad, sino por el azar, la casualidad, o sea, la libertad.”  Es una forma, bien intencionada, pero incómoda, para querer enmendar lo que en aquel mundo antiguo, y desde entonces, en gran parte de la humanidad, se aceptaba como una fuerza ( el Hado) desconocida que se ´´creía“ obra sobre los humanos y los sucesos, sucesos considerados como necesarios y fatales.

    Me resulta incómodo que nos sea atribuido al conjunto de quienes comentamos aquí que no exista una búsqueda interior que viene de antiguo y que se le atribuya sólo a los dos autores. Sin ésa búsqueda interior y sin que haya existido  una elección determinante para la propia vida ( la libertad de la que hablan los autores) no estaríamos impuestos en ” nuestras postrimerías”.

    Sin tal búsqueda interior, en ese hondón del alma y de nuestra conciencia donde platicamos con nosotros mismos es donde se realiza la experiencia de la Otroriedad, de  ése esencialmente el Otro, y que da un nuevo sentido a nuestra existencia y a su destino final.

     

    • Rodrigo Olvera

      Pues qué lamentable Román. Porque ni Antonio atribuyó a quienes comentamos una falta de búsqueda interior, ni Antonio atribuyó la búsqueda interior solo a dos autores.

      Estaría interesante que te preguntaras qué en tu interior te llevó a leer tan distorsionada mente el comentario de Antonio.

      Saludos cordiales

      • Román Díaz Ayala

        gracias, Rodrigo, por tu observación.
        Opino que no estás en el trasunto, por lo que te ha provocado tal ex abrupto, muy gratuito.
        Entiendo perfectamente el posicionamiento de Antonio y su petición de que ahondemos en la reflexión de los autores y mi respuesta es de que también le demos valor a lo hasta entonces dicho y comentado porque detrás de afirmaciones teóricas o de creencias venidas de afuera, tambien puede existir un proceso de profunda reflexión y de experiencias tan válidas como cualesquiera otras que dan pie a que nos anime a una mayor búsqueda interior.
        ¿Se me entiende?

      • Rodrigo Olvera

        Qué arrogante que te atribuyas determinar si una persona está o no “en el trasunto”. Y descalificar un argumento por las (supuestas) intenciones internas es una falacia ad personam. Así que lo dejo.

  • oscar varela

    La vida es cambio;
    se está en cada nuevo instante siendo algo distinto del que se era,
    – por tanto, sin ser nunca definitivamente sí mismo.
     
    Sólo la muerte,
    al impedir un nuevo cambio,
    – cambia al hombre en el definitivo e inmutable sí mismo,
    – hace de él para siempre una figura inmóvil;
    – es decir, lo liberta del cambio y lo eterniza.
    …………………
    Veo fluir las vivencias del prójimo.
    Estas se suceden unas a otras y esta sucesión es tiempo.
    Tanto da decir
    – que veo correr la vida del otro
    – como que veo correr, pasar, gastarse su tiempo vital,
    -que es un tiempo con sus horas contadas.
     
    Pero mientras su tiempo fluye y corre ante mí,
    – acontece lo mismo al mío.
    – El , los tús son nuestros contemporáneos,
    – mientras trato a los Tús envejecemos juntos.
     
    La vida de cada Hombre, a lo largo de su carrera existente,
    – presencia el espectáculo de un universal envejecimiento,
    – porque el viejo ve también cómo envejecen los niños.
    – El hombre desde que nace no hace sino envejecer.
    …………………
    Si hablásemos de los inconvenientes que tendría la inmortalidad cismundana,
    – nos saltarían a la vista las gracias que tiene la mortalidad,
    – que la vida sea breve,
    – que el hombre sea corruptible y que,
    – desde que empezamos a ser, la muerte
    – intervenga en la sustancia misma de nuestra vida,
    – colabore a ella,
    – la comprima y densifique,
    – la haga ser prisa, inminencia y
    – necesidad de hacer lo mejor en cada instante.

  • Antonio Duato

    Siento mucho que esta entrada se hunda en la bitácora sin haberle sacado punta a la cuestión planteada del destino de la propia vida. Porque es no es una cuestión teórica que pueda ser respondida con una afirmación teórica o una creencia venida de fuera de uno mismo, de una epístola: “Él ha vencido a la muerte”.

    La cuestión planteada no puede ser resuelta sin una búsqueda interior que viene de antiguo en cada uno de los autores y que se prolongará hasta el último día como cuestión siempre abierta, por muy filósofos y cristianos (seguidores perpetuos de Jesús y no solo conocedores de las fuentes) que ellos sean. Y con ellos estamos muchos.

    Y tampoco se trata de “miedo a la muerte” pues no nace de ahí el impulso de búsqueda interior del sentido de la propia vida. En todo caso, como dice Légaut, la “inte-lección (lectura interior) de la propia muerte” es uno de los tres bienes humanos o vivencias (junto al amor conyugal y a la paternidad/maternidad) que despiertan y alimentan esa búsqueda profunda de sentido.

    Podéis leer y pensar lo publicado en Atrio ¡en 2010!: La intelección de la propia muerte de Domingo Melero.

    • Antonio Duato

      Al poner la cita anterior, me he dado cuenta de la riqueza de ese Curso-taller Introducción a Marcel Légaut de 2010 que hoy puede seguirse por muchas personas y comunidades (empieza el curso y muchos grupos buscan un texto guía de sus reuniones… ¿Puedo sugerir que acudan a la pestaña de arriba “Cursos y Talleres”?.

      amigos cuyas vidas ya han sido consumadas: Gabriel Sánchez y Fico Sánchez Peral. ¡Qué sensación de vida que permanece pueden transmitirnos estos nuevos medios de diálogo y memoria digital
  • mª pilar

    Mi pregunta es:

    ¿Por qué tanto miedo a la muerte?

    Es una parte del camino, y nadie sabe cuando llegará.

    ¿No sería más natural, contar con ello, dado que puede sobrevenir en cualquier momento y circunstancia?

    Temerla, no tiene sentido, porque está en el todo que forma nuestra naturaleza.

    Para muchas personas, quizá sea una liberación.

    • Asun Poudereux

      Por ahí, M. Pilar, en principio estoy muy de acuerdo.

      También considerar si tanto se teme a la muerte, sus porqués y qué caminos equivocados han podido llevar a ello en nuestra cultura, desde un mundo de prejuicios, de sin sentidos y creencias, que van suscitando temores y pensamientos que se han ido incrustando desde la infancia y apoderándose el miedo.

      Besos y mucha felicidad te deseo, querida M.Pilar.

  • oscar varela

    Hola!

    El TANGUITO IMPRESCINDIBLE ad hoc

     
    Canción desesperada
    Tango 1945
    Música: Enrique Santos Discépolo
    Letra: Enrique Santos Discépolo
    https://www.youtube.com/watch?v=9UpKsWR-k6A
     
    ¡Soy una canción desesperada…!
    ¡Hoja enloquecida en el turbión..!
    Por tu amor, mi fe desorientada
    se hundió, destrozando mi corazón.
    Dentro de mí mismo me he perdido,
    ciego de llorar una ilusión…
    ¡Soy una pregunta empecinada,
    que grita su dolor y tu traición..!

    ¿Por qué
    me enseñaron a amar,
    si es volcar sin sentido
    los sueños al mar?
    Si el amor,
    es un viejo enemigo
    y enciende castigos
    y enseña a llorar…

    Yo pregunto: ¿por qué?
    ¡Sí!, ¿por qué me enseñaron a amar,
    si al amarte mataba mi amor?
    Burla atroz de dar todo por nada
    y al fin de un adiós, despertar
    ¡llorando!…

    ¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?
    ¿Dónde estaba el sol que no te vio?
    ¿Cómo una mujer no entiende nunca
    que un hombre da todo, dando su amor?
    ¿Quién les hace creer otros destinos?
    ¿Quién deshace así tanta ilusión?
    ¡Soy una canción desesperada
    que grita su dolor y su traición…!

  • Román Díaz Ayala

    Ante la presencia de la muerte, destino inevitable para todo ser viviente dentro de la naturaleza que nos ha tocado en suerte, el humano la percibe como el inminente fracaso, ¿es que  hemos sido concebidos para fracasar, o simples ilusorios polvos de estrellas?

    En Busca  del sentido. Atrio es testigo de las reflexiones indagadoras del porqué en una larga serie consecutiva sobre la vida y la muerte, aforismos, sentencias, íntimos pensamientos en voz queda…y al final su resultado: podemos vivir en la desnudez de muchas cosas, hasta prescindiendo del amor. ¿Pero quién se enfrenta al absurdo? La muerte le resta sentido a la  vida. El estoico busca paliativos, como la miel disfraza la amargura de una cicuta.

    Qué sería la salvación, sino  la superación de una muerte cierta y que no puede venir desde dentro. Entonces la salvación se convierte así en la mayor preocupación de todo ser humano. Salvación, liberación de todos nuestros males, necesariamente se nos hace sobrenatural, procede única y exclusivamente de una iniciativa que está fuera de nosotros, humanos.

    Los critianos lo tienen fácil: es tan sólo un enemigo, la muerte, que puede ser vencido, aunque sea el último.

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