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Las contradicciones de los evangelios

          Este tema pertenece a un ciclo sobre la lectura personal de los evangelios y se plantea desde una Fe Adulta, una fe que trata de comprender –de explicarse– con los conceptos de su propia cultura. Fides quaerens intellectum, como proponía san Buenaventura ya en el siglo XIII.

          El hacerse adulto conlleva desengañarse de algunas creencias infantiles, pero también progresar en el conocimiento de la realidad; el adulto se abre a las complejidades de la vida. La verdad no defrauda. El Dios de la fe es el mismo que el Dios de la creación, el que dotó al hombre –se explique como se explique– de la inteligencia.

          ¿Encontramos contradicciones en la lectura de los evangelios? En un juicio, las contradicciones son un signo de falsedad en los testigos. ¿Cómo se explican estas contradicciones?

  • Contradicciones en los evangelios

          ¿Paz o enfrentamiento? La palabra “paz” sale al menos 19 veces en los evangelios, pero también recordamos que Jesús dijo: “No penséis que he venido a sembrar paz en la tierra: no he venido a sembrar paz, sino espadas; porque he venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con la suegra; así que los enemigos de uno serán los de su casa” (Mt 10,34-36; este texto hace referencia al profeta Miqueas 7,6). El evangelio de Juan se encarga de resolver esta contradicción al aclarar: “La paz os dejo, os doy mi paz, y no os la doy como la da el mundo” (Jn 14,27). El equívoco está en la manera de entender la paz. El mismo equívoco puede producirse con designaciones como “rico”, “amor” o “Reino de Dios”.

          Cuando Jesús envió a los discípulos a anunciar la buena noticia por las aldeas de Galilea, les había dicho que no llevaran bolsa ni sandalias (Lc 10,4); antes de la pasión les aconseja que se procuren bolsa y espada (Lc 22,35-38). Y Pedro en el prendimiento de Jesús tenía una espada y le cortó la oreja al servidor del sumo sacerdote (Jn 18,10; 26,51). En la primera misión tenían que ser sencillos como palomas; en las persecuciones tendrán que ser prudentes como serpientes.

          Hay contradicciones más difíciles de solucionar; responden a la tensiones propias de la vida y, más aún, a las tensiones de un Reino que es trascendente pero inmanente.

           La salvación ¿es gratuita o depende del esfuerzo humano? La parábola del hijo pródigo es difícil de conciliar con la parábola del juicio final. En la Parábola del sembrador el fruto depende de la tierra que acoge la semilla (Mc 4,1-20); las parábolas de las vírgenes prudentes con sus lámparas de aceite, del vigilante nocturno, del uso de los talentos, insisten en el esfuerzo humano; la parábola del juicio final dice claramente: porque tuve hambre y no me disteis de comer (Mt 24 y 25). Los méritos de cada uno –aunque sólo sea dar un vaso de agua, o dar hospitalidad a un inmigrante– serán retribuidos con “el ciento por uno en esta vida… y, en el mundo futuro, vida eterna” (Mc 10,30-32).

          Por el contrario la parábola de la semilla que crece sola indica que la semilla del Reino de Dios “duerma o esté despierto, de noche o de día, la semilla germina y va creciendo sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce fruto” (Mc 4,26-29). Este contraste resultaba tan estridente que Mateo y Lucas omitieron esta parábola. En el mismo sentido parece insistir la parábola del grano de mostaza, pero su formulación menos explícita fue admitida por Mateo y por Lucas.

          El mismo contraste se nos muestra entre la gratuidad absoluta del Reino de Dios y la retribución según los méritos. El Reino de Dios es de los niños, precisamente porque no se les reconoce derechos, ni responsabilidad ni méritos propios. El jornalero de la última hora recibe lo mismo que los que han trabajado todo el día. Las prostitutas, los odiados recaudadores, los samaritanos, y el hermano menor, entrarán antes en el Reino que los observantes fariseos.

          Podríamos continuar con otras contradicciones superficiales o de fondo pero, el que lea los evangelios de una manera adulta las encontrará fácilmente. Nuestra sensibilidad actual choca con la idea obsesiva del Antiguo Testamento sobre el pueblo elegido, que continúa en el Nuevo testamento con los elegidos. ¿Tiene Dios preferencias o tenemos todos las mismas oportunidades? ¿Es un bien la pobreza o el dolor? “Bienaventurados los pobres… los que lloran”; pero Jesús curaba las enfermedades y consolaba a los padres afligidos. El Reino es de los pobres, ¡para que dejen de ser pobres!

          San Ignacio resolvía de una manera práctica estas contradicciones: confía como si todo dependiera de Dios; actúa como si todo dependiera de ti .

  • ¿Cómo se explican estas contradicciones?

          Estas contradicciones pueden originarse por dos o tres motivos, independientes o confluentes. Pueden tener su origen en las ambigüedades de cualquier lenguaje (especialmente aquí, de los evangelios que nos han llegado); o en las tensiones propias de la vida y, más aún, de toda relación entre lo inmanente y los trascendente.

En cuanto al lenguaje, afortunadamente nos han llegado cuatro evangelios aceptados canónicamente por las primeras comunidades cristianas, a pesar de las diferencias e incluso contradicciones que presentan. Esto significa que estas divergencias no afectaban al contenido fundamental del mensaje de Jesús; más aún, estas divergencias nos evitan caer en la idolatría del literalismo y del fundamentalismo.

          Cada evangelista recogió y adaptó relatos orales y fragmentos escritos, arameos o griegos, de comunidades tan distantes y diversas como Antioquia o Roma, judeocristianas o paganocristianas, antes o después de la destrucción del templo de Jerusalén. Inevitablemente esta dispersión implicaba interpretar y aplicar el mensaje en circunstancias muy distintas.

          En segundo lugar, todos esos relatos tenían como base la continuidad con los escritos hebreos del Antiguo Testamento, como cumplimiento en Jesús de la Promesa hecha al pueblo judío. La idea de la Historia –tanto judía como de los evangelistas– no era tanto la exactitud de los hechos narrados sino su sentido de salvación ofrecida por Dios.

La crucifixión de Jesús desconcertó a los discípulos, que esperaban un Mesías triunfante. Para explicarla, acudieron a los salmos y a las profecías que habían hablado del Justo que sufre. Basados en ellas, compusieron un relato expresivo del proceso de Jesús, que ninguno de ellos había podido seguir de cerca.

          Tampoco tenían datos sobre la infancia de Jesús, pero Mateo y Lucas elaboraron cada uno un relato adaptando ejemplos del Antiguo Testamento. Al narrar la infancia, los evangelistas tenían que situar el nacimiento en Belén porque Jesús era el Mesías, y la profecía de Miqueas situaba en Belén el origen del Mesías, como descendiente de David.

          Las frecuentes citas sobre el cumplimiento de las Escrituras nos muestran los textos que los evangelistas reinterpretaron y adaptaron para narrar y explicar la vida de Jesús. La multiplicación de los panes presenta a Jesús como nuevo Moisés, que procuró el maná en el desierto; la resurrección de la hija de la viuda de Naím compara a Jesús con el profeta Eliseo.

          También el lenguaje de Jesús nos resulta contradictorio si lo analizamos con nuestra mentalidad doctrinal y jurídica. Por una parte porque Jesús hablaba para el pueblo y tenía que adaptarse a su lenguaje y a sus motivaciones; por otra parte, porque trataba de la relación del hombre con Dios, de lo relativo con el Absoluto, de lo temporal con lo eterno.

          El hablaba para el pueblo, con un lenguaje pedagógico, provocativo, para exhortarles a la fraternidad del Reino de Dios. No pretendió escribir un tratado teológico con conceptos claros y bien definidos; ni un código civil o penal. Propuso ejemplos concretos, esperando que fueran seguidos con libertad, sin imposiciones ni amenazas.

          En el imaginario cristiano han quedado indelebles la figura del padre del hijo pródigo y la del buen samaritano. Sin embargo Jesús es consciente de que no bastan los buenos ejemplos, y quiere evitar que los egoísmos de algunos causen grandes sufrimientos a los más débiles; por eso recurre a ejemplos como los del Juicio final, o del el rico epulón, y a exageraciones como lo de la rueda de molino.

          La miniparábola del camello por el ojo de la aguja es una muestra de la ambigüedad en que se mueve Jesús entre el ideal de libre aceptación que propone y la necesidad de exigir la protección de los débiles. Pedro se toma muy en serio la radicalidad de Jesús y le replica “entonces ¿quién puede salvarse?”. Esta breve escena es una síntesis de un contraste en sus enseñanzas. Jesús comprende que su ideal de máximos puede llevar a la desesperación o al escepticismo, y muestra la otra faceta de su mensaje: “para el hombre es imposible, pero con Dios todo es posible”.

          Esta ambigüedad refleja la tensión entre la justicia –según nuestra estrecha ética– y la misericordia; es un lenguaje que no se comprende desde una estricta ética de obligaciones, sino desde una ética del amor y la misericordia. Una madre comprende la necesidad social de un castigo por robos, vejaciones o asesinatos, pero no dejará de proteger o pedir misericordia para su hijo culpable.

  • Conclusiones

          Estas tensiones no tienen fácil explicación teórica aplicable universalmente. No podemos universalizar cada palabra o ejemplo de los evangelios. Los evangelios no son ni un tratado de teología –con conceptos claros y bien definidos– ni un Código Penal, o de Derecho Canónico.

          Ignacio de Loyola, experto en la dirección espiritual, dedica la segunda semana de sus Ejercicios espirituales a contemplar la vida pública de Jesús. Consciente de las exageradas conclusiones que los ejercitantes pueden imaginar, le propone al director que aplique unas Reglas para el discernimiento de los espíritus; de este modo el mismo ejercitante podrá discernir cómo aplicar el ejemplo de Jesús según sus propias circunstancias.

También el Papa Francisco en la exhortación amoris laetitia –al tratar el controvertido tema de la comunión a los divorciados que han vuelto a casarse– recomienda: Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares. Y en una reunión con los Obispos del CELAM les dijo que “sin discernimiento, la fe es ideología”.

          Como ya he explicado más extensamente en otras ocasiones, para discernir la voz de Dios –para mí y ahora– puedo conjugar tres fuentes: mi conciencia, el ejemplo de Jesús, y los signos de los tiempos. Son tres imágenes que me llegan como una luz que se refracta al incidir en las limitaciones humanas. El comparar estas tres imágenes me permitirá corregir, en lo posibles, las inevitables desviaciones de cada una.

          El evangelio no es un libro cerrado, es un libro abierto a la conciencia del lector. Es una invitación a dar de sí lo mejor de uno mismo. Sólo puede ser comprendido en el espíritu del Reino, en libertad, generosidad y amor. Cualquier interpretación que lo contradiga es errónea, aunque lógica y filológicamente parezca correcta. ¡Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios!

 

 

25 comentarios

  • Román Díaz Ayala

    La segunda contradicción que nos señala Gonzalo Haya (“La salvación ¿es gratuita o depende del esfuerzo humano?”) encierra un debate más propio de la “Ascética” cultivada por la dirección espiritual tradicional. También podríamos plantearlo en términos de la gracia, si ésta es absolutamente necesaria para la salvación y para vivir con dignidad nuestra vida cristiana, pero que sin embargo deberíamos realizar actos de merecimientos.

    Ir al texto novotestamentario con estas premisas crea contradicciones de interpretación.Los evangelistas no tienen la culpa, sino las teologías y las espiritualidades cultivadas desde los tiempos de Pelagio. Por muy generalizada y cultivada ni siquiera es doctrina oficial de la Iglesia Romana.

    José María Díaz-Alegria (s.j.) en un delicioso libro: “Rebajas Teológica de Otoño” habla de las “cripto-herejías” que pueblan nuestro catolicismo, aunque menciona que el vocablo se lo leyo a Karl Rahner en un artículo de este teólogo. Pues,bien, la ausencia de gratuidad con respecto a la gracia, y a la gracia de todas las gracias, lo cual es nuestra salvación es una de estas cripto-herejía.

    La doctrina de la retribución termina por llevarnos a estas contradicciones que se explicitan, especialmente con la parábola del “Padre Misericordioso” que conocemos como la del “Hijo Pródigo”.

     

  • El Espiritu que nunca se cansa me ha sugerido lo siguiente:
    El hecho de recordarme que Mateo es ese colector de impuesto y que experimento a través ese trabajo que muchos de los ricos no solo no pagaban impuestos sino que muchos de ellos recibían aun mas dinero, mientras que a los pobres se les quitaban lo que tenían y aun lo que no tenían (es decir hasta lo de la mañana).
    A luz de esa experiencia de Mateo como recolector de impuesto, uno puede pensar que los que mas se harían ricos de la riqueza del mensaje de Jesús, dándole testimonio  con su vida, recibiría mas de lo que habría dado.  Me vino a la mente la parábola de tesoro escondido que sigue en  Mt. 13.44 dando contenido a esa nueva riqueza que consiste en la fe viva que genera amor, paz,  verdad, solidaridad etc. https://saconnects.org/la-parabola-del-tesoro-escondido/
    Mt.13, 12 a la luz de esos dos datos: Mateo el colector de impuesto y el tesoro escondido, vuelve a tomar un cierto sentido.  Lo relaciono también con Lc. 16, 8 que promueve mas sagacidad de parte de los discípulos al servicio del bien. Otro tema que necesita discernimiento……

    Con todo mi respeto

  • Asun Poudereux

    Hablando de contradicciones.  ¡Cuántas hay, ha habido y sigue habiendo en los que se dicen sus seguidores y verdaderos discípulos, al imperar la religión con sus normas y desvelos de uniformidad, sobre  la persona que encarna  e implica todo ser humano!

    Recuerdo en mi adolescencia  pre-juvenil  sentir dudas, y en la confesión,  del modo más ingenuo y sincero lo expuse al sacerdote, y en vez de detenerse y ser comprensivo, como Jesús,  le faltó tiempo para  decirme  que tenía soberbia y éste era el peor pecado que atentaba contra Dios.  Me quedé derrumbada con tanta carga de pecado,  y seguí sin comprender  por qué me habló así.

    Más tarde, ya en la primera juventud,  dije  eso mismo a otro sacerdote en la confesión. Este, mucho más comprensivo, me escuchó en silencio,  y me sentí libre para decirle sobre mis dudas y expresarle mis sentimientos.  Y con mucho cariño,   me dijo  que  eso era de lo más normal, y que mientras hubiera en mí una chispa de luz, por pequeña que fuera, que me dejara guiar por ella, y eso mantendría la fe viva y mi vida llena de sentido.
     
    Mucho más tarde,  ya pasados los cincuenta volví a expresar  de un modo más directo lo que no creía en otra confesión personal. El sacerdote me miró, escuchó e hizo silencio.  No había nada que añadir, pues me conocía y no veía ninguna maldad en ello,  ni en mí.

    Las dudas nos hacen avanzar quitando amarras y ataduras inútiles, haciéndonos fuertes,  si las atendemos cuando aparecen,  y  claro,  tampoco buscadas porque sí.  Las contradicciones en las que nos hemos ido involucrando, con o sin voluntad propia, a lo largo de la vida necesitan y piden trascenderse, para ello hay que asirlas, mirarlas de frente, acariciarlas y poco a poco soltarlas.

    • Mª Pilar

      Mi querida Asun:

      Mi abrazo entrañable e incondicional.
      ¿Que sería de la vida cotidiana si no tuviéramos dudas o preguntas, ante situaciones tan tremendas como nos acompañan?

      Nunca me ha quitado la paz las preguntas, más que las dudas.

      Como enseña Ignacio de Loyola… Ahondar en el conocimiento personal; contemplar la escena o episodio que me hace preguntar; como si estuviera allá presente; en silencio, escuchar lo que se dice, como se dice, mirar y escuchar, como habla el Maestro… y esto cuantas veces sea necesario.

      El final es:

      ¡¡¡La Palabra hecha luz!!!

      Todo tiene su lugar, su momento, su intensidad, su motivo y sabor.

      Y no es lo que “yo”… es lo que he llegado a comprender.
      Entonces lo hago vida en mi vivir.
      Esa profunda sensación que nace dentro, muy hondo, no para responder con palabras mías… sencillamente, la Palabra se ilumina.

      He tenido el gran regalo de la vida, de haber contado con excelentes personas a las que he podido preguntar sin temor, a no ser comprendida y mucho menos reprendida… la única vez que un cura, me insinuó que me condenaría… me levanté y me fui; esa persona podía hacer mucho daño a quienes necesitan ser llevadas… creo que por comodidad, más, que por no saber por donde caminar.

      Si algo tiene el Mensaje de Jesús, es, que cuanto más sencilla es la mente y limpio el corazón de las personas:

      ¡Mejor lo comprenden y lo acogen!

      Mi abrazo muy querida Asun.
      mª pilar

      • Asun Poudereux

        Muchas gracias, Pili, por tu cercanía y sobre todo ese ánimo y fuerza que llevas en las entrañas, en la personilla, que tantas veces nos dices que eres. Madraza cien por cien.

        La sencillez y limpieza de corazón traspasa todas las barreras, que ignorantes, los humanos, nos empeñamos en levantar, en cuanto nos invaden los miedos y ahí se quedan. Con Jesús es fácil caminar. Las contradiciones se van diluyendo.

        Me ha llegado al alma tu expresión tan cariñosa al dirigirte a mí. ¡Me has alegrado no sabes cuánto! Solo otra persona me habla así,… y no es mi chico…

        Te abrazo, Pili, con todo el cariño del que soy capaz. Sigue en tu empeño tal como eres. Besos.

        Asun

  • oscar varela

    Hola Gonzalo!
    Las contradicciones de los evangelios
    Otra vez: ¡Ok!
    Sin embargo y también …
    ……………………..
    Dícese: -“Por sabido, se calla”-
    Pero yo lo voy a hablar,
    porque es conveniente:
    –          escucharlo,
    –           mirarlo,
    –           Pensarlo,
    y porque es la “para-doxa” primera:
    -“Oír sin Escuchar”-
    -“Ver sin Mirar”-
    -“Conocer sin Pensar”-
    ……………………..
    1- Lo EXTRAÑO hubiera sido
    QUE NO HUBIERA CONTRADICCIONES.
    (ya lo fundamenté en que toda realidad es poli-facética
    causada por ser c/u el “punto de vista”:
    ¡Sí, la Realidad es una Perspectiva!)
    ……………………..
    2- Lo EXTRA-ORDINARIO fue
    QUE SOBRE JESÚS HAYA HABIDO CONCENSO DEL GRUPITO-POST.
    Notas:
    a) “Grupito-post” creado por algunas “Marías” (honor al 8M)
    b) Dices: “¿hemos entendido su mensaje?”-
    Respondo: ¡Sí!, en la medida que vayamos gambeteando los ocultadores gatopardismos “religiosos” sobre la vida.

  • Gonzalo Haya

    Gracias Óscar, esa frase es contradictoria -o exagerada- en sí misma, porque no se le puede quitar lo que tiene al que “no tiene”; en sí misma está indicando que no se puede tomar al pie de la letra. Entendida desde nuestra perspectiva egoísta parece alentar ese egoísmo; así parece que lo interpretaba Pedro cuando presentó ante Jesús sus méritos por haber renunciado a todo por seguirle, y los hijos del Zebedeo que aspiraban a primer ministro del Reino. Creo que hay que entender esa frase en la perspectiva de evangelio, de amor desinteresado, y entonces promete una satisfacción tanto mayor cuanto mayor sea el amor interesado. Quizás es esto por lo que decía Jesús -o los evangelistas que nos transmitieron sus dichos- que hablaba en parábolas “para que, aunque escuchen, no entiendan” (Mc 4,12). A nosotros a veces nos parecen clarísismas, pero ¿hemos entendido su mensaje?

    • Gracias Gonzalo por el esfuerzo para darme a entender mejor esa frase del Evangelio. Sinceramente no logro entenderla mejor. Los amantes del capitalismo encuentran en ella los fundamentos del capitalismo salvaje que quita aun lo que no tienen los pobres haciéndolos siempre mas endeudados. Por el momento, me hago la idea que el diablo logro introducirla en el Evangelio de Mateo. Mis neurones, con la edad, perdieron de sus capacidades para entender mejor lo que para otros se entiende fácilmente. Gracias y buen dia.

    • Asun Poudereux

      En primer lugar, deseo agradecer a Gonzalo por el artículo y todo el estudio que conlleva esta exposición y análisis tan claro, sencillo y muy personal, pero no por ello universal.

      Y ahora permitirme, Gonzalo y Óscar F. intervenir en vuestro diálogo.

      A mi parecer, lo que implica el conocimiento de los secretos del Reino de Dios, llevados a la vida práctica y cotidiana regalan aún muchísimo más de lo que es la actitud incondicional de amar, o más bien, dejar que a través nuestro se exprese el amor.

      Mientras que se produce un fenómeno adverso, cuando lo que se nos regala en potencialidad creativa y gratuita, riqueza y bondad, se queda paralizado y oculto en la vida del ser humano. Llegando a dominar en él la falta de paz y armonía, al olvidar, y hasta perder sin quizá desearlo, de modo inconsciente, su verdadera identidad, la casa que le acoge tal como es y le hace rebosar en plenitud al no buscar apropiación ni dominación alguna, sino sencillamente mirar a los ojos a los demás y reconocerse en ellos, siendo consecuente al cruzarse en sus vidas.

      Os agradezco, aunque no intervenga, a todos y todas vuestros comentarios.

  • Román Díaz Ayala

    Aquí en España en los últimos años de la década de los sesenta y los primeros de los setenta vivimos un momento muy especial y extraordinario, con el Tardo-franquismo en la búsqueda de continuación, muchos elementos del clero concienciados que se iniciaban en la contestación ( contestatarios) y un grupo creciente de gente joven  inquieta que lo mismo hacíamos nuestros pinitos en la clandestinidad (cosas que ahora nos parecen ingenuas como el reparto de octavillas etc) como el reunirnos captando a otra gente joven en grupos de ” concienciación política” o el cambio de “nuestra espiritualidad” reuniéndonos en grupos de oración y de lectura de la Biblia, poniendo “en acción” lo que aprendíamos.

    Tal es el ambiente que explica lo que a continuación voy a relatar.

    Leíamos el pasaje de Juan el Bautista en el desierto alimentándose de
    “langostas” y miel silvestre. A quien le tocaba comentar, un joven taxista, nos dice: “!Qué bueno es Dios que en medio de aquello le daba a comer un manjar tan bueno como las “langostas”!”

    Quien estaba a mi lado y yo apretábamos los labios para no soltar la carcajada. Pero aquello le dió lugar a mi joven amigo taxista para explicar cómo desde que oraba y leía el Evangelio Jesús se le hacía presente en una íntima relación que le llenaba y le confortaba.

    Desde entonces me prometí a mi mismo que jamás despreciaría la labor del Espíritu Santo, ya sea porque yo perciba un error de falta de ciencia, por equívoco cultural, o por malinterpretación de un texto.

  • oscar varela

    Hola!
    “Las contradicciones de los evangelios
    Ok!
    Aunque, tal vez fuera más ajustado decir:
    “Las contradicciones de los evangelistas relatores”.
    De todas maneras, y teniendo en cuenta que toda realidad es multi-facética,
    que los decires se saquen la lengua es lo normal.
    Más aun cuando los decires (opiniones) son de personas diversas.
    …………………..
    El verdadero drama acontece cuando las “contra-dicciones” se dan en uno mismo.
    Entonces es cuando andamos “como bola sin manija” (no tenemos de dónde agarrarnos).
    …………………..
    Fijémonos en el “tanguito imprescindible” de este marzo incipiente, que nos enrostra la metáfora:
    – “Dentro de mí mismo me he perdido”-
    Y si alguien anda con vena filosófica, medite esta otra:
    – “¿Por qué me enseñaron a amar?-
    ……………………
    Canción desesperada

    ¡Soy una canción desesperada…!
    ¡Hoja enloquecida en el turbión..!
    Por tu amor, mi fe desorientada
    se hundió, destrozando mi corazón.
    Dentro de mí mismo me he perdido,
    ciego de llorar una ilusión…
    ¡Soy una pregunta empecinada,
    que grita su dolor y tu traición..!

    ¿Por qué 
    me enseñaron a amar,
    si es volcar sin sentido
    los sueños al mar?
    Si el amor,
    es un viejo enemigo
    y enciende castigos
    y enseña a llorar…
    Yo pregunto: ¿por qué?
    ¡Sí!, ¿por qué me enseñaron a amar,
    si al amarte mataba mi amor?
    Burla atroz de dar todo por nada
    y al fin de un adiós, despertar
    ¡llorando!…

    ¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?
    ¿Dónde estaba el sol que no te vio?
    ¿Cómo una mujer no entiende nunca
    que un hombre da todo, dando su amor?
    ¿Quién les hace creer otros destinos?
    ¿Quién deshace así tanta ilusión?
    ¡Soy una canción desesperada
    que grita su dolor y su traición…! 

  • Carmen

    Que digo que no me tienen que tomar en serio. Que me gusta discutir y ya está.

    A veces leo cosas y me asusto un poco.

    Que nada, nada. Que son opiniones, solamente opiniones. Sin más.

    Al menos por mi parte.

    Buenas noches a todos y que suelen con angelitos.

  • ROMAN DIAZ AYALA

    Leo la Biblia desde que tenía once años y desde entonces he leído los evangelios al menos en dos versiones (traducciones) distintas; la Bover y la Reina Varela. He leído, orado, meditado, con ellas.y en las distintas comunidades parroquiales o de otra índole ha ocupado un lugar prominente.
    No encuentro tales contradicciones, salvo que sean interpretativas.
    Quizás es que me falte inteligencia.

  • Gracias Gonzalo para poner de relieve unas de esas contradicciones y formulas difíciles a entender. Mi madre me interpelo varias veces sobre Mt.13.12 que pone en la boca de Jesus esa frase: Pues al que tiene, se le dará más todavía y tendrá de sobra; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tenga (Mt 13,12).

    Personalmente, nunca encontré una respuesta dando a esas palabras de Jesus una conformidad con su enseñanza de dejar todo para seguirlo o aun Bienaventurados los pobres etc. No vi esta referencia en tu texto. Me gustaría mucho tener tu punto de vista al respecto. Gracias

    Te deseo un lindo dia y abrazo fraternal

  • Alberto Revuelta

    A lo mejor la explicación más sencilla y cercana a la verdad personal del Jesús real es que era un hombre contradictorio como lo somos todos. La contradicción está en la carne humana. Y Jesus existió en carne y hueso.

  • Miren Josune

    Jesús tuvo detractores en el tiempo que le tocó vivir y ahora, después de dos mil años, siguen sus enemigos tratando de tergiversar su vida y testimonio, de tal modo, que desfiguran cuanto dijo e hizo, con argumentos fuera del contexto que le tocó vivir, tratando de “borrar” de Él toda presencia del Espíritu de Dios que lo habitaba.

    Tan humano era Cristo, tan “a ras de suelo” su Verdad y testimonio que, hoy como ayer, son muchos los INRIS que colocan sobre el don de su vida, su Amor y Misericordia. Una burda caricatura de “lo que pudo haber sido y no fue”.

    En este SER real y verdadero de Cristo, que la historia ha pretendido expropiar y tergiversar,toda la grandeza esencial de su figura humana, hemos de detener la mirada en su Buena Noticia y anuncio de Salvación, volver a “tocar sus llagas” y de rodillas decir como Tomás: “Señor mío y Dios mío”.

    Claro está, decir esta Verdad, implica dejar tanta soberbia y petulancia, tanto fatuo saber y tanta ciencia, alejada del Dios del Amor que se “partía” y compartía con los desdichados, el Pan de su Vida, en gestos y obras de Amor y Misericordia.

    El pecado no es ser hombre, sino “huír y renegar” de ese Amor de Dios, hecho Vida y Verdad en Cristo.

    Ocurre que hoy como ayer, cuesta mucho “ceñirse la toalla y coger el lebrillo”, remangarse y lavar los pies a multitud de heridos, a causa de las vergonzosas e infames guerras.

    Qué bien se está en el “desierto” oyendo a Jesús decir: “Está escrito: a un sólo Dios servirás” …
    Miren Josune

    • Mª Pilar

      Hay una hermosa frase… como tantas que Jesús dijo:

      ¡No juzguéis… y no seréis juzgados!

      No solo hay que coger el lebrillo y lavar los pies; hay que luchar contra la hipocresía que se encierra tras la avaricia.

      Y cambiar hoy, un lenguaje que ya no dice nada de nada.

      Jesús no era “piadoso” en su manera de hablar… era… ¡Contundente!

      Eso le llevo a la muerte, y si, muerte de cruz… como tantos otros, solo que Él:

      ¡¡¡Era Justo e inocente!!!

      Nosotros ¡¡¡No!!!

      También los que lavan los pies a los explotados de este mundo.
      No vale de nada, lavar solo sus heridas…hay que animarles y acompañarles, a que se levanten y luchen por su vida, despegándose de las enseñanzas de los que les crucifican.

      ¿Para cuando un manera de hablar, que diga ¡si! cuando quiere decir ¡si! y ¡no! cuando quiere decir ¡no!

      Eso es lo que Él enseñó, con claridad y contundencia, respetando el caminar de cada persona.
      Les enseñaba a levantarse, a desasirse de cuanto les ataba por temor, y a emprender un nuevo camino.

      mª pilar

      • Miren Josune

        Se empieza con el ejemplo y la coherencia, es decir: servir, servir, servir …

        Y cuando es de verdad, cuando la compasión te acerca al otro y derramas toda gestos y más gestos de Misericorcia, es señal inequívoca de haber dejado la codicia, avaricia e interés material “hipotecado”.

        Dime còmo es tu Amor hacia los demás y te diré quién es tu Cristo Vivo, no el que muchos-as se empeñan en sepultar.

        Condenar la hipocresía, la apariencia, el “mirar para otro lado”, el fariseísmo imperante y el discurso para la “galería”, no es juzgar, es el deber de un cristiano.

        Personalmente, creo que un gesto vale más que multitud de palabras. Lo que hoy nadie se cree son palabras, palabras… estoy viendo los ojos de tantos niños, su llanto que clama al cielo …

        Me voy al “desierto”, a ver si encuentro a ese “demonio” y le dejo que se revuelva en su infame miseria.

        Miren Josune

  • Carmen

    Ay, dios!

    A veces, y solo a veces, envidio es convencimiento que quieren transmitir. Reconozco que mi camino es el inverso. Conforme tengo más años , estoy segura de menos cosas. Dudo hasta de mí misma con una frecuencia que empieza a preocuparme. He decidido autodefinirme como duda andante.

    Recuerdo mucho aquellas clases de historia de la educación donde se nos hizo pensar sobre las características de una cultura oral y el carácter sagrado de la lengua escrita.

    Y cuando leo este tipo de texto, donde rezuma convencimiento absoluto , me siento mayor, muyyyyyyyy mayor.

    En fin. Mucha suerte al señor del artículo y a Santiago. Les deseo que su fe, en lo que sea, les dure eternamente.

    Solamente un apunte. Creo que mi corazón es límpio, aunque a veces esté un poco ensombrecido.

    Un saludo cordial.

    • Santiago

      No se trata de convencimiento absoluto sino de exponer opiniones. En este sentido todo el mundo tiene fe pues todos estamos convencidos de algo. La fe cristiana se basa en un camino de confianza ya que es posible creer que existe la esperanza trascendente.

      La fe admite la duda ya que no es “vision” completa sino razón semioscura iluminada por la gracia ya que es necesario que nuestra voluntad esté dispuesta a aceptar verdades trascendentes que no son asequibles solo con nuestro limitado intelecto sino que requiere nuestra volutaria cooperación. Sin ella, si nos cerramos a creer, será imposible creer aunque estemos “viendo” la evidencia delante de nosotros. Pero La Luz de la fe siempre es asequible a todos.

      Por algo empezamos , y reconocerse impotentes para llegar a la fe es el primer psso. Los discípulos pedían a Jesus que les aumentara la fe. La fe posee grados comenzando por el cero y se basa en factores de conocimiento, incluyendo el estudio de sus bases.

      Un saludo cordial

      Santiago Hernández

      • carmen

        Por supuesto.
        Mire, le aprecio, de verdad, pero no me quiero meter en líos. Creo que está claro como pienso. Me temo que demasiado claro. Pero, así soy.Y no vea la de problemas que me ha traído. Así que mi sentido arácnido se ha desarrollado bastante y me dice que mejor me calle por lo menos unos días. Espero que conozca los comics de Spiderman.
        Un saludo cordial.
        Y perdone, pero hace como tres años, en verano no sé como se me ocurrió ir a Loyola a hacer ejercicios espirituales. Mis monjas me juraron que no eran como los de antes, cuando era alumna. Madre mía. Menudo
        desastre. Eso sí que fue para escribir un libro.
        Los dos pueblecitos preciosos. El día que me escapé estuve deambulando por acá y por allá.
        Hasta la próxima.

  • Santiago

    NO hay duda que el discernimiento ignaciano sigue siendo actual. Porque hay que saber por dónde sopla la voz   de   Dios  que quiere continuamente revelarse a nosotros para salvarnos de caer en las garras de las adicciones y por tanto de la esclavitud del mal.

    Y hoy como ayer nos es difícil este discernimiento para encontrar el camino correcto que nos lleve a la verdadera felicidad que ES el objeto y motor principal de nuestra vida terrestre. Es por eso que no basta “nuestra conciencia” a secas sino que ésta  “debe informarse” adecuadamente y apropiadamente pues de otra manera nuestro discernimiento correcto fallaría y se desviaría en el error en la búsqueda de la verdad.

    Es esa la principal razón por la que el Hijo quiso revelar su identidad en Cristo. Al pedir Jesus nuestra adhesión personal y total  estaba asegurándonos caminar en la certeza de la FE en El. Son los testigos del Evangelio los que proclaman al mundo que Jesus es el camino seguro, vida cierta y verdad incontrovertible y  que el que cree en El y en su filiación divina posee “la vida eterna” y El le resucitará en “el último día”.

    Los Evangelios canónicos son solo una parte de la predicación apostolica del kerygma oral de  la   Iglesia. Tuvimos la suerte que el método rabínico en tiempo de Cristo memorizó en el discipulado las palabras, los gestos, los hechos y el pensamiento de Jesús que ellos, sus discípulos, lograron poner por escrito en 4 versiones personales coincidentes en lo esencial de la FE pero en diferentes “visiones”, estilos, géneros literarios, cultura etc que lejos de indicar falsedad inspiran y respiran autenticidad y genuinidad. Los contrastes de los Evangelios nos hablan de la veracidad de los hechos escuetos que los evangelistas relatan en su propio estilo. No hay obra de la antigüedad que tenga tantas copias y tantas referencias y tanta cercanía a los hechos como los Evangelios. Las variantes en las copias no alteran el sentido del texto. Hay aparentes contradicciones muchas de ellas debidas al mal uso del autor o traductor semita del arameo al griego helénico y el desconocimiento de la cultura de la época.

    Por eso, tenemos que interpretar correctamente los “signos de los tiempos” para que éstos signos no apaguen la verdad del kerygma evangèlico. Debemos conocer los signos para expresar en un lenguaje inteligible la verdad de Cristo y su propia identidad histórica como apareció en la Revelación sin querer “fabricar” un Cristo a nuestro gusto y conveniencia que satisfaga todas nuestras apetencias puramente biológicas sin contar que primordialmente nuestra vida es espiritual que es la que rige nuestra existencia real. Por eso tenemos que expresar “las verdades de la fe” de acuerdo al mundo que vivimos de manera que refleje su verdadero sentido en un lenguaje inteligible para nuestra mentalidad sin alterar ni dismunuir su misma realidad.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

     

    • Miren Josune

      Pues yo creo que con la libertad de expresión y el respeto que merece toda persona, no hemos de convertir este espacio en una cancha de tenis, pin…pon…pin… pon … todo ser humano debe ser tomado en serio, no por su gran elocuencia y saber, el poder que obstente, sino por respeto a su dignidad.

      Que la limitación nos acompaña es evidente. Caminamos hacia la Verdad en medio de claroscuros, de ahí que, la confianza humilde, el testimonio coherente, sencillo, hecho de gestos, obras de Amor y Misericordia, sean el “faro” en las “noches oscuras del alma”.

      No se trata de esgrimir razones y más razones, por muy versadas que sean, a mi modesto entender y comprender, se ha de buscar la armonía y el punto esencial del encuentro, donde cada persona se sienta en un ambiente cálido, de acogida y empatía recíproca.

      Hay demasiada crispación, afán por contradecir al otro, llevar la razón siempre. No es el camino para una experiencia de fraterna convivencia. Si buscamos hacer el bien, por encima del debate y la discrepancia, asumiendo las diferencias ¡benditas!, las que no permiten ser persona “clonada”, ya tendremos cuando menos, la clara certeza de estar abriendo caminos a la comprensión y el buen entendimiento.

      Se trata de aunar sinergias, para hacer entre todos y todas, la vida más humana y amable, de forma sencilla. Conviene por ello, hallar espacios de silencio.

      Como se ha mencionado Loyola, quiero decir que, si algo cuidan los Jesuítas y están preparados para tal fin, son los Ejercicios Espirituales. Se entiende que el ejercitante, busca ante todo, un encuentro y diálogo sincero con Jesús, su vida y mensaje.

      El Jesuíta no hace otra cosa que guiar hacia ese encuentro, unos tal vez, mejor que otros, más no determinantes, en cuanto a esa experiencia gratificante del Amor que desea ser habitado.

      Hay que informarse bien, tener las ideas claras sobre aquello que buscamos encontrar, claro, debe haber cierta disposición y estar abiertos a lo esencial.

      Los Jesuítas más jóvenes, están más en sintonía con los cambios y problemáticas de la sociedad y las interpelaciones y respuestas que se deben contemplar; los Jesuítas mayores aglutinan todo el saber acumulado, experiencia valiosa para no perder horizonte y perspectiva.

      Expreso todo esto, por si fuera de provecho para quienes estén interesados, en hallar espacios de silencio, poner al día su fe y compromiso. Eso sí, creo yo que a Ejercicios se va “desnudo” de nuestras “seguridades”, nuestra autosuficiencia y fatuo saber, se va con el ¡corazón abierto!, nada más, al encuentro con el AMOR del Amigo y Maestro. Sin duda, él me va a decir, más que meras palabras.

      Voy a ver si encuentro un oasis en medio de esta Cuaresma, ¡ya está bien de desierto, uf… ¡oh .., lo veo!

      Miren Josune

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