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El paradigma de Jesús y nuestros paradigmas

         La parábola del rico epulón y del pobre Lázaro (Lc 16, 19-31) nos enseña, entre otras cosas, lo inquietante y peligroso que es el “pecado de omisión”. Es el pecado que consiste en dejar las cosas como están. Porque “el mundo es como es”. O también, “las cosas son como son”. Y yo no puedo cambiar ni el mundo ni las cosas. De ahí que el interés, o el proyecto de la vida, lo centra cada cual “en sí mismo”. Cosa que se puede hacer por el egoísmo burdo del que se dedica a pasar la vida lo mejor que puede, como fue el caso del rico epulón, que se dedicaba a banquetear cada día y a vestirse con el lujo más refinado. O también se puede hacer – lo de centrar la vida en sí mismo – por un motivo religioso. Porque el sujeto ya ha encontrado a Dios y se ha relacionado con Dios. Es decir, tiene su conciencia en paz y se siente espiritualmente satisfecho.

         Es el caso del “sacerdote” y del “levita”, que se mencionan en la parábola del buen samaritano (Lc 10, 31). Los dos “bajaban” (“katébainen”) (F. Fendrich). Si bajaban por aquel camino, es que (sin duda alguna) descendían del monte donde estaba el templo, en Jerusalén, y viajaban hacia Jericó. O sea, lo mismo que el rico epulón se sentía satisfecho por su buena mesa y su buen vestir, el sacerdote y el levita se sentían también satisfechos porque el problema, que a ellos les preocupaba, que no era un vulgar problema “material”, sino un problema “intelectual”, el problema de Dios. Es decir, dónde y cómo encontrar a Dios. El “epulón” lo satisfacía en su casa, en sus banquetes y en su buen vestir. El “sacerdote” y el “levita” resolvían ese problema en el templo. La cuestión era vivir sin preocupaciones. ¿Y qué hacemos con el mendigo del portal o con el apaleado del camino? “El mundo es como es”. Y lo que cada cual tiene que hacer es vivir en paz.

         Como dicen los hombres religiosos del Oriente unitario, vivir en el “Dharma” profundo, difícil de comprender, difícil de alcanzar, ya que su iluminación es tranquilidad y silencio; es excelente, trasciende el campo del análisis y las distinciones, es sutil, es una realidad que solo puede ser conocida por la sabiduría”. Es pura mística, en el sentido más radical, pero quizá también el más peligroso. Ya que, entonces, “la naturaleza y yo nos hacemos uno”. ¿Y lo demás? ¿Y los demás? “El mundo es como es”, Y yo no lo voy a cambiar.

         Así las cosas, lo primero que se me ocurre aquí es recordar lo que, hace ya bastantes años (en 1969) escribió John K. Galbraith, uno de los más importantes economistas del siglo pasado. Este hombre fue enviado, por la administración de EE. UU., como embajador de su país a la India. Pues bien, al terminar sus años de estancia, en uno de los países más religiosos del mundo, publicó un libro (Ambassador’s Journal, 1969), en el que recogía sus impresiones de la estancia en India. Y en ese libro afirmaba que la causa más determinante de la pobreza y el hambre en aquel país era precisamente le religión que allí se vivía. Porque era una religión que, desde su profunda espiritualidad unitaria, lo que en realidad fomentaba era la aceptación que la vida le asigna a cada cual para que acepte y viva, en la resignación y mayor paz posibles, la suerte que la ha tocado en este mundo. Y entonces, como es lógico, un país, en el que cada ciudadano vive resignado y aceptando la suerte que le ha tocado en la vida, ¿dónde va a encontrar el poco bienestar que puede tener en la vida? En la paz unitaria de su propia intimidad. Posiblemente, no le queda otra salida.

         Por supuesto, yo no soy quién para asegurar que todo esto es así. En todo caso, y a la vista del notable interés que suscita el tema de los diversos paradigmas sobre el tema de Dios y la espiritualidad, me ha parecido que puede tener quizá utilidad indicar algunas cosas, que pueden interesar a algunas personas preocupadas por el tema de Dios y de la religión.

         Ante todo, el Homo Sapiens no empezó a practicar la religión para buscar a Dios. Mucha gente no sabe que “Dios es un producto tardío en la historia de la religión“ (cf. la bibliografía es muy abundante sobre este asunto capital. Cf. Walter Burkert, Homo Necans, con amplia documentación). Si el ser humano apareció hace unos cien mil años, el pensamiento simbólico y las expresiones simbólicas, relativas a “lo religioso” (ritos, sacrificios, cultos funerarios, etc.), se practicaron, sin mención alguna de Dios, durante más de ochenta mil años (cf. Ian Tattersall, Richard Leakey, Carl Sagan, etc.). Baste pensar que Ina Wunn ha escrito un volumen de más de 500 pgs. sobre Las religiones en la prehistoria, en el que no se menciona a Dios.

         Además, es importante tener muy claro que Dios no es un componente de la religión. Porque Dios es trascendente, es decir, no está al alcance del entendimiento humano. O sea, no sabemos, ni podemos saber, cómo es Dios. La religión es inmanente y, por tanto, es un hecho cultural. En cada cultura, los humanos nos “representamos” a Dios de acuerdo con la propia cultura. Pero una “representación cultural de Dios” no es “Dios”, el Dios Trascendente. No puede serlo. Ya he dicho que la religión es un “hecho cultural”, mientras que Dios no puede ser un “hecho cultural”, ya que (en tal caso) Dios sería un producto nuestro, un producto humano.

         Por otra parte, si el tema de Dios se piensa desde el concepto de “lo infinito”, en tal caso nos imaginamos a Dios como “poder sin fin”, “amor sin fin”, etc. Pero, si echamos por ese camino, nos metemos sin remedio en un callejón sin salida. Porque entramos en una contradicción insoluble. ¿Cómo conciliar el poder sin límites y el amor sin límites con el problema del mal en el mundo? Si Dios es tan poderoso y es tan bueno, ¿cómo ha hecho (o permite) este mundo tan espantosamente limitado, perverso y sobrecargado de tanto dolor y de tanto sufrimiento?

         La solución, que el cristianismo le ha dado a este problema, ha sido la “Encarnación de Dios” (“humanización de Dios”) en Jesús. Es decir, en aquel modesto galileo, que fue Jesús de Nazaret, se nos reveló Dios y se nos dio a conocer el mismo Dios. Esto está claramente e insistentemente repetido en el Nuevo Testamento (Jn 1, 18; 10, 38; 14, 9-11; Mt 11, 27; Lc 10, 21-22; Fil 2, 6-7; Col 1, 15; Heb 1, 1-2). Ahora bien, esto nos viene a decir que los humanos no podemos hablar de Dios mediante nuestras ideas, nuestras palabras o nuestros sentimientos, sino mediante nuestra vida, nuestra conducta, nuestro comportamiento. Esto es lo que expresa y lo que explica en quién creemos y en lo que creemos. Nuestra forma de vivir, nuestro proyecto de vida, el paradigma de nuestra conducta, eso es lo que dice cuáles son nuestras verdaderas creencias. Nuestras obras, nuestro proyecto de vida es el que le dice a la gente en qué y en quién creemos de verdad. Jesús mismo lo dijo con toda claridad: “Si no creéis en mí, creed en mis obras” (Jn 10, 38). Las “obras”, en el evangelio de Juan, y los “frutos”, en los sinópticos, es decir, la conducta, el proyecto de vida, eso es lo que revela en qué es en lo que cada cual cree de verdad. Por tanto, la forma de vida y el proyecto de vida de cada cual, eso (y nada más que eso) es que le dice a la gente en qué y en quién cree cada cual. Eso, y sólo eso, es lo que revela o niega a Dios.

         Esto supuesto, lo decisivo es tener muy claro que el paradigma religioso de Jesús fue uno y muy firme: aliviar el sufrimiento de quienes lo pasan mal en la vida. Jesús, por tanto, nos reveló a Dios en el paradigma de la justicia, la rectitud, la honestidad, la bondad, la misericordia, la lucha contra el sufrimiento y, sobre todo, la identificación con quienes lo pasan peor en la vida. Éste es el lenguaje que, según el cristianismo, habla de Dios, nos explica a Dios y nos propone el paradigma que explica a Dios. Es, por decirlo mediante un ejemplo muy sencillo, claro y actual, el paradigma de vida que nos presenta el estilo y la forma de vida del Papa Francisco.

         Como ha escrito acertadamente Juan Antonio Estrada, “ante una cultura inhóspita a la religión, hay un refugio en la interioridad, en la meditación, en la conciencia vivencial de lo divino, dejando sin tocar los condicionamientos externos. La crítica moderna ha denunciado las formas religiosas que tienden a la “fuga mundi”. El peligro está en refugiarse en un gueto espiritualista, ajeno a la realidad de la sociedad en que se vive” (Las muertes de Dios. Ateísmo y espiritualidad, Madrid, Trotta, 2018, 187-188).

 

45 comentarios

  • Antonio Toston De la Calle

    No voy a entrar en los comentarios que al texto de JoséMaria Castillo ha habido. Quiero, si, aprovechar la ocasión para felicitarle por ese regalo que, a modo de sugerencia ha hecho poniendo en mis manos el libro de Reyes Mate, “El tiempo, tribunal de la Historia” ¡¡¡Y eso que todavía no lo he terminado!!!. Claro que en él, he encontrado algo que hace ya muchos años lo tenía para mi. Ese afán de cargar sobre el ser humano, lo que rechaza para el Dios bueno, Agustín de Hipona como antíguo maniqueo, con su pareja de dioses, el bueno, y el malo que ponían en peligro su monoteísmo, no duda ni un momento en endilgarle al hombre el problema del mal, aunque convirtiéndolo en mal moral, o pecado. -Vamos igual que Saulo, el converso. ¡¡¡Como extrañarse que estas dos columnas de la iglesia paulina mantuvieran la literalidad del pecado  original que tanto daño ha hecho al hombre!!!

    Una muestra del calado del libro es. “Si lo que quiere decir es que hay una profunda complicidad  entre la culpa y la libertad, como luego explicará Kant, entonces ¿Habría que pensar que Adán era más libre después de la culpa que antes?. El obispo de Hipona suda tinta, para poder exculpar a Dios si como él dice, es la causa de todo, ¿de donde saca el hombre la capacidad para hace el mal?. Etienne Gilson , reconoce que ” la única respuesta sincera es que no sabemos nada”.En fin, muchas gracias José María. Es una pena que haya suprimido los comentarios en su bloq aunque comprendo que los niveles de algunos eran repugnantes.

     

     

     

  • Jorge

    Perdón, no he utilizado el “responder” de los contertulios. Será por la costumbre, intentaré hacerlo pues se sigue mejor el hilo de los diálogos, sobre todo en este que hay tantos temas abiertos.

  • Jorge

    Tomás, la implicación de Dios en la historia humana no la entiendo contra-natura, a base de intervenciones directas por su supuesto poder omnipotente y omnisciente, con acciones milagrosas a destajo, entre ellas el de eliminar el mal y el sufrimiento de un plumazo tal como sugieres. La implicación de Dios la entiendo con y en la Naturaleza tal y como es, incluidos nosotros. Lo entiendo como el acompañamiento de Dios a la evolución natural y a la historia humana tal como se va produciendo o emergiendo por medio de las condiciones previas y las posibilidades reales para que sigan avanzando, sin milagros, sin creación de nuevas posibilidades de la nada independientes de las circunstancias que posibilitaron los hechos o eventos, de modo causal y no determinista.

    La implicación de Dios en la historia humana individual y colectiva no la reconozco en una supuesta intervención divina en la resolución de nuestros problemas, sino en la apertura de la vida humana hacia la fe confiada y a la esperanza en un futuro de plenitud, con un Proyecto de Vida en la dirección adecuada hacia el bien. Y que ese Proyecto le añada dignidad, valor y sentido a nuestras vidas para que se desarrollen de la mejor manera posible. Para que tengamos objetivos y metas finales de nuestras vidas y de la historia humana, como lo es la Plenitud Humana, en la confianza que cuando la alcancemos allí estará Dios, cara a cara con nosotros.

  • Jorge

    Isidoro, simplificando y esquematizando podría decirse que hay dos formas contrapuestas de mirar el Mundo que construimos o la Realidad Física en la que vamos viviendo, siendo, existiendo…, con todas las salvedades y precauciones con las que hay que tener en cuenta al hacer cualquier simplificación. Por un lado, tenemos el esquema que propone que lo prioritario o primero son las Leyes Universales o la información, y la materia-energía y los procesos que ocurren lo que hacen es obedecerlas, seguir pasivamente las pautas marcadas previamente. Por el otro lado, se propone que lo prioritario y primero son los fenómenos y los procesos que ocurren, y que al observarlos podemos ver ciertas regularidades que llevan implícita información, la cual nos permite formular leyes siempre provisionales y en revisión, dependiente de ellos.

    En el primer caso en el que las Leyes son las prioritarias, pregunto ¿cómo es posible que la materia-energía y los procesos OBEDEZCAN la Ley? ¿Qué tipo de mecanismo o de causa está implicado en ello? Y por otra parte ¿dónde están escritas esas Leyes y quién las escribió o qué fue lo que ocurrió para que esto sucediese? A mí me parece que para proponer un esquema de este tipo se parte previamente y necesariamente de la existencia de un demiurgo, o de un Ser Superior Inteligente, o de un Creador divino, …, que lo haga posible.

    En el segundo caso nada de todo esto es necesario. Como biólogo podría hablar de la ambigüedad y la falta de precisión de las Leyes de la Biología que me facilitaría las cosas. Pero prefiero hablar de la Física mucho más generalizable en Leyes y formulaciones matemáticas. Hablaré por ejemplo del origen. La rotura del equilibrio o de la simetría en un campo de energía cuántica conduce necesariamente sin leyes ni ninguna información previa a la formación de partículas de materia: quarks y leptones. Y si la temperatura desciende éstas necesariamente se confinan en bariones. Si el proceso de descenso de temperatura continua, éstos necesariamente formarán átomos y moléculas. Y esto no se produce porque obedezcan Leyes o implique información previa, sino que es el resultado de las condiciones del campo en el que la temperatura desciende. La información y las Leyes implicadas son producto de nuestra mirada.

    Y el problema grave de esta perspectiva es la falta completa de sentido. Pero es que el Universo no tiene en sí mismo ninguna necesidad de sentido ni tiene por qué tenerlo. El sentido de lo que observamos lo ponemos si podemos nosotros.

  • M.Luisa

    Como siempre ocurre el tema se ha ido complicando, mezclando tantas cosas que ahora no sé muy bien por donde empezar.  Intentaré hacerlo  desde el punto de vista del indeterminismo a cuyo concepto se han referido algunos comentarios.

    Ahora bien, para quienes   asignan a las especies el momento esencial de universalidad como así lo define Isidoro y Santiago  a pesar de que  en sus diálogos nieguen, sobre todo Isidoro, tal coincidencia, todavía ahí no se puede hablar de indeterminismo porque definen a la realidad como sustancia.

    Esto tiene que ver con mi pertinaz insistencia  de que la realidad con la nueva física está estructurada sustantivamente, no sustancialmente.

    Qué quiere decir esto? Y más concretamente desde el punto de vista de la realidad humana?

    Pues que como tal,  como sustantividad, la realidad humana tiene de por sí  entre todas sus notas físicas y psíquicas  suficiencia constitucional. Con lo cual vista así la cuestión, desde su interno sistematismo  no es aplicable, como decía, a quienes en la especie, sustancia material, conciben la universalidad de las cosas.

    Así pues esta nueva concepción de la realidad física es la que casa, para decirlo de alguna manera, con el principio de indeterminación tan discutido entonces  por los deterministas  que asociaron a ello la caída de la causalidad.

    No obstante en el nuevo paradigma de la física la causalidad se torna en funcionalidad porque es el propio dinamismo de las cosas y no su concepción ontológica, es decir, entendiendo la realidad en cuanto que es, sino en cuanto realidad  que deviene en su dar de sí.

    Me gustaría señalar las características que diferencían la causalidad y la funcionalidad pero la mañana  la tengo un poco complicada y esto requiere tiempo si acaso ya entraré en otro momento.

  • Tomas

    Me sorprenden las afirmaciones de Isidoro , creyendo en un universo determinista ( aleatoriamente determinista), y de Jorge viendo la implicación de Dios en la historia humana.
    Respecto al determinismo, aún estando sujetos a las leyes del universo, si no resulta posible determinar el comportamiento de una partícula elemental ( principio de indeterminación),difícilmente lo va a ser el de una agregación de ellas. Me temo que lejos de la determinación, la incertidumbre y el azar juegan un papel muy superior en la evolución del universo. Aunque durante algunos periodos, la actuación de seres inteligentes con determinación propia nos pueda hacer pensar lo contrario. Pero bueno, admito que también tengo mis dudas, no vaya a ser que nuevos descubrimientos de la ciencia acaben confirmando universos paralelos o múltiples, etc
    Respecto a la intervención de Dios en la historia del hombre tengo menos dudas. Si se ha producido, yo la calificaría con un rotundo suspenso, por lo desastroso ( en cuanto al dolor y sufrimiento extremo en miles de millones de seres humanos y no humanos). Además de preguntarme dónde la ve Jorge, me preguntaría también porque no se ha producido en tantas ocasiones en las que resultaba no sólo necesaria, sino imprescindible.
    Saludos cordiales

  • Isidoro García

    Amigo Jorge: Mi planteamiento vale tanto para la hipótesis de Universo autónomo y autocreado como para si Dios está detrás de todo. ¿Qué más da?.

    El hecho es que el Universo está ahí, y se rige con unas leyes que son las que son, independientemente de que nuestro conocimiento de ellas sea provisional y revisable. Y esas leyes claro que “obligan” a todo ente perteneciente al Universo. Aunque a corto plazo, puede haber situaciones excepcionales contrarias, que por decirlo así tienden entrópicamente a desaparecer a largo plazo. Y lo que sobra en el Universo es tiempo.

    Pero  cuanto más sabemos vamos acotando la dirección y el sentido de dichas leyes. O sea que no cabe el relativismo en ciencia: mañana nadie va a descubrir que si tiras una piedra no teinde a caer al suelo.

    Respecto a la tendencia natural a la fraternidad cuando vamos progresando en el despliegue de nuestra maduración y auto realización personal, yo creo que es evidente.

    En el libro “El hombre auto realizado” de Maslow, se habla de la naturaleza humana como “deiforme”, cosa que me sorprendió en un psicólogo clínico como él. Es todo un libro de ascesis personal, en que muestra los rasgos que caracterizan al hombre auto realizado, después de un trabajo de campo concienzudo.

    Como decía al principio, para mí es indiferente que esté Dios detrás del Universo o no: a largo plazo, las Leyes actúan por sí mismas.

    Lo que no es indiferente es el papel de Jesús, el Jefe de la Humanidad, con autoridad suficiente. Porque si actúan solo las Leyes del Universo, el éxito del proceso evolutivo a largo plazo es seguro, pero no se garantiza que sea con nuestra especie: podríamos fracasar y dejar el paso a otra especie inteligente evolutiva dentro de x millones de años.

    La presencia de Jesús, garantiza el éxito del proceso de nuestra especie, pues para los creyentes, si la cosa se pusiera fea, entones intervendría con su poder y autoridad, concedida por el “Padre”.

     

    Respecto a M.Luisa, yo no pretendo evitar el antropocentrismo, sino solo ser consciente de ello. Nuestra perspectiva tiene que ser desde nuestra naturaleza y capacidades, y por eso llevas razón en que “el antropomorfismo sigue dominando  la lógica de la razón”.

    El humano comprende la realidad en función del esquema que tiene de sí mismo. De ahí el “Conócete a ti mismo, y conocerás además el mundo y a los dioses”. Pero ser consciente de los sesgos naturales que caracterizan nuestra naturaleza, nos permiten manejarlos un poco mejor.

    De todas formas se podrá argüir, que aunque la naturaleza humana esté programada para una evolución futura hacia la incorporación hacia una agrupación global, (la “especie” como ente individual superior = holón o escalón superior), en la actualidad y por ahora seguimos siendo individuos, y posiblemente antes de llegar a ese estado “nirvánico”, pasaremos por un estado intermedio de individuos auto realizados independientes con relaciones fraternales.

    Pero en cada estado evolutivo, la naturaleza de todos los seres, dispone de unas “anclas” y unos “atractores”, que dirigen y determinan el sentido de la evolución.

    Las anclas son elementos que establecen situaciones irreversibles, que cierran el paso hacia retrocesos posibles. Y los atractores, son elementos que facilitan la evolución hacia un sentido determinado.

    Y es que contrariamente a Jorge yo estoy convencido que el Universo es determinista: aleatoriamente determinista.

    Lo que no he entendido bien es lo de que “lo que se hace es pura  moralina”. Por el contexto me parece que parece que la palabra adecuada, más que moralina, sería “paparruchas”. Y no te lo echaría en cara, porque yo a veces lo pienso también. ¡Pero es tan bonito y consolador pensar en ese futuro tan agradable, que no lo puedo remediar!

  • Isidoro García

    Amigo Santiago: Dices, “la opción De Dios no es por la especie sino por el individuo. La primacía de El es por lo particular y no por universal”. Puede ser.

    La aparición en un momento dado de la evolución del Universo, de la Inteligencia, (seres con  autoconciencia, creatividad y gran capacidad de aprendizaje), abre en dicho proceso evolutivo general, una nueva etapa.

    Es algo similar a lo que sucedió cuando se inició la etapa de la Vida, desde la etapa de lo inanimado.

    Las Leyes generales del Universo, instauradas en el momento cero del inicio del Universo, son “universales”, tanto en el espacio como en el tiempo. Pero dichas leyes a su vez, van evolucionando y varían su alcance y se complejifican, según se van aplicando en etapas más complejas, como es la de la Inteligencia.

    En ese sentido, es verdad que la aparición del humano inteligente, supone un cambio revolucionario en el Universo, en el sentido quizás, de que por primera vez, empiezan a tener “personalidad propia” y ser sujetos individualizados, cada miembro de la especie.

    Quizás ahora, durante un breve periodo de tiempo de la historia del Universo, coexisten como referencia, la especie y los individuos.

    Pero si seguimos la tendencia general evolutiva, los individuos de un nivel inferior, (holón), se agrupan y coordinan formando un individuo de un holón superior.

    Eso sucede con las partículas subatómicas hacia el átomo, los átomos hacia las moléculas, los seres unicelulares hacia los seres pluricelulares, y nos pasará a nosotros, los humanos, hacia la Superhumanidad.

    En este proceso para unirse en la “Comunión de los Santos” paulina,  no habrá que dimitir de nuestra personalidad individual, sino de nuestra mente yóica individualista y aceptar integrarse en un organismo superior, más complejo y más evolucionado, al igual que cada una de la células de nuestro cuerpo, sin dejar de existir y vivir, “han aceptado”, integrarse al servicio de un ente superior.

    Por eso el deseo individual de perfección moral, de iluminación o de salvación, no tiene sentido en un futuro próximo, (que ya está amaneciendo), pues solo es una trampa psicológica para la glorificación del ego, y la satisfacción de nuestros deseos en un reino trascendente, (el cielo clásico).

    Y esto alcanza incluso a los buenos deseos y caritativos. El amor caritativo directo al prójimo, aún siendo positivo, es solo un primer paso, propio del estado intermedio en el proceso evolutivo que llevamos.

    Por eso en la gran mente global, la caridad cristiana es la unidad con el prójimo, “en Cristo”, no de un individuo que ama a otro individuo, sino de un ser que es solidario con todos los integrantes de su organización, (que sufre de verdad cuando otros sufren).

    La experiencia suprema del nirvana, (= Cuerpo de Cristo), es una liberación de nuestras limitaciones psicológicas, que se disuelven, supone un despertar total, y una plena comprensión del amor, no de carácter intelectual o abstracta, sino muy concreta y real.

    Esta comprensión del amor, “nace cuando el ego renuncia a sus pretensiones de autonomía absoluta y deja de habitar su minúsculo reino de deseos”.

       “El nirvana, (o Inteligencia global), implica la disolución de todos los límites del ego, una expansión cuasi infinita del ser en un océano de compasión”. 

     

       La diferencia de enfoque de lo mismo, entre cristianismo y budismo, es que el cristianismo habla de Globalidad, de totalidad, mientras que el budismo, (de una forma equívoca para los occidentales), habla de Sunyata, gran “vacuidad”, porque carece de límites o particularidades.
        “Cuando decimos “plenitud” imaginamos un contenido, con un límite que lo define y contiene, y por ello el budismo lo llama vacuidad, porque es consciente de que no tiene límites, ni definición”.
         En el nirvana, (como en la Mente crística o global),  no hay extinción de la personalidad, extinción del ser, sino más bien una realización de personalidad en una absorbente comunión de esplendor infinito.

     

    La única salvación cristiana está, en palabras de Jesús, en la pérdida de sí-mismo: “Quien ame su vida la perderá, y quien pierda su vida la ganará”. El mundo futuro, (que para nosotros será el otro mundo), no es un mundo de individuos. Si queremos trascender a nuestra vida biológica animal, no hay más forma que la de hacerlo como integrantes de una gran Inteligencia.

    Estamos en un proceso evolutivo general, y hay que adaptarse al momento del periodo. El gusano, come muchas hojas verdes, pero la mariposa que sale de él, ya no ni las prueba.

    Cuando éramos paleolíticos, teníamos que ser feroces para sobrevivir. En la etapa actual, intermedia deberíamos ser grandes individuos. En la etapa final a la que nos encaminamos seremos individuos que someteremos nuestro destino a algo superior.

    El cristianismo se ha aplicado todo este tiempo en la atapa intermedia. Pero hay que ir pensando en su readaptación al futuro al que nos abocamos.

    • Isidoro García

      No había visto los comentarios de los amigos M.Luisa y Jorge. Mas tarde me referiré a ellos.

      • Santiago

        Gracias Isidoro. Aunque entiendo y comparto mucho de tu pensamiento evolutivo creo que puedes unirlo a la proclamación original de Jesús sin cambiar ni lo uno ni lo otro. No existe verdadera incompatibilidad entre ningún parámetro del saber humano ya que todo provino de una misma fuente. Ciencia, filosofía y teología son complementarias y no han de ser antagónicas.
        Como has dicho tú mismo, algún día veremos con claridad y lo entenderemos en su totalidad porque ahora estamos viendo parcialmente y por eso estamos en estado de búsqueda. Encontraremos “al final”. Dejemos a Dios serlo, y a nosotros seguir siendo humanos. La transformación vendrá a su tiempo junto con la gracia.

        Un saludo cordial

        Santiago Hernández

  • Jorge

    Isidoro, hablas de tu apuesta de tu opción (¿creencia?), a favor del triunfo final del bien, y yo la comparto. Para apoyarla te basas en el proceso evolutivo, en la tendencia del desarrollo personal y psíquico, y sobre todo en una Ley General del Universo. Yo no lo veo así, será por mi materialismo-cientificista radical, que le es difícil proyectar al futuro a medio plazo el proceso evolutivo de los seres vivos, nuestra especie incluida; que no está nada claro que el desarrollo psíquico y personal conduzca a la empatía y a una comunidad fraterna; y que en las Leyes Generales del Universo, que en ciencia son siempre provisionales y revisables, haya alguna que OBLIGUE al proceso evolutivo hacia el bien y que finalice en él. Esto por sí mismo es muy difícil de sostener y corrígeme si me equivoco pues me parece que he visto que también recurres a Dios cuando percibes el problema. Pones a Dios no en acción directa, sino tras las Leyes del Universo, tras la dirección y sentido del proceso evolutivo y tras el desarrollo psíquico y personal de los seres humanos.

    Mi posición es más simple, no tengo que probar que hay una Ley General del Universo hacia el bien, que me obligue a buscar datos o simples signos en el Universo en su apoyo; tampoco los tengo que buscar en el proceso evolutivo del Cosmos y de las especies vivas del pasado presente y futuro, para encontrar un sentido y un final al proceso; ni tengo que esforzarme por probar que con los datos de la antropología actual hay razones para suponer que tenemos características, en nuestros genes o en las redes neuronales o en donde sea, que conducen a la comunidad fraterna.

    Me ahorro todo esto, pues si es verdad que tú tras las Leyes del Universo, la evolución y el desarrollo humano, colocas a Dios para asegurar el triunfo final del bien, a mí me basta la implicación de Dios en la historia humana.

    Si estoy equivocado y tú no pones a Dios tras la Leyes, evolución y desarrollo humano, sino que los propones como procesos no solo autónomos sino explicados y producidos por sí mismos sin ninguna dirección de Dios (proceso creador continuo p.ej.), pues el diálogo se complica.

  • M.Luisa

    Me he leído un poco por encima el comentario de Isidoro de ayer  y me sorprende comprobar que pretendiendo huir de todo antropocentrismo  no hace sino  en todo momento caer en él.

    No leo más que afirmaciones   categóricas  como la de asignar a las especies el momento esencial de universalidad sin darse cuenta que  esta vía ha sido la más antropocéntrica por definir las cosas desde fuera donde desde ahí  hay una innegable primacía de la unidad conceptiva sobre la unidad física individual, hasta el punto de que ésta queda sin esclarecer  y lo peor de todo sin hacerse ni tan siquiera cuestión de la misma.

    En esta línea es  la razón la que impera  y por tanto por mucho que se critique el antropomorfismo sigue dominando  la lógica de la razón. La esencia como especie ignora la solidaridad orgánica interna de la realidad humana como  individuo  y como persona y  por tanto lanzándose por esta vía  a la que ayer me referí en su aspecto predicativo,   se comprende entonces que aunque se diga que no se hace, lo que se hace es pura  moralina.

  • Isidoro García

    Amigo Iñaki: Tus preguntas tienen unas respuestas que están en el misterio. Pero para tener un poco las ideas más claras sobre nuestra naturaleza y realidad, hay que considerar varios hechos o teorías:

    1. En el Universo, no cuentan para nada los individuos, sino las especies. Las que triunfan o fracasan dentro del modelo evolutivo general, son las especies.

    Lo de dar mucha importancia a los individuos, es solo una cuestión humana, que como hemos desarrollado nuestra mente individual egoica-reflexiva, nos preocupamos por nuestro presente y por nuestro futuro personal.

    2. Los cristianos podríamos suponer, y creer, (aunque a veces cueste), que quizás la naturaleza de la “redención” y la “salvación” tan mentada por la religión tradicional, podría tratarse, de que en el acuerdo entre el “Padre”, con Jesús, para que asumiera el papel y la responsabilidad de guiar y tutelar el proceso evolutivo humano, Jesús hubiera conseguido negociar algún acuerdo de tal manera que los humanos que nos quedemos en el camino de la historia del proceso, podamos de alguna manera participar también del avance.

    Pero eso es solo cuestión de fe, y tampoco nos podemos fijar mucho en ello. Porque aun en el caso de que no hubiera nada más que la vida actual, pienso que merece la pena trabajar por el beneficio de nuestros nietos y tataranieto que en suma serían los que se beneficiarían al final de la Historia.

    Cuando gana un equipo de fútbol, los que ganan de verdad son los jugadores, pero los aficionados también participamos en la alegría.

    De todas formas, el cristianismo paulino, tuvo la intuición/revelación, de que al final de alguna forma misteriosa, estaremos todos en un ente comunal, “la comunión de los santos”, “el cuerpo de Cristo”, la “sekina” hebrea, el “nirvana” budista”, la “Supermente” de Aurobindo, etc., del mismo modo que las células están en un cuerpo de un ser superior a su nivel.

    3. Lo de la hermandad, si que quería explicar mi idea. Yo no parto de apriorismos morales, de que el amor y la hermandad deben reinar porque sí, o porque lo dice todo el mundo, o porque nos gusta creer eso. (Las cosas no tienen por qué ser como nos gustarían).

    Yo digo lo de la hermandad, porque los psicólogos, (y cualquier persona observadora), nos dicen que los humanos maduros, autorealizados, y “humanizados plenamente”, (o sea que han avanzado en el proceso de despliegue de nuestra naturaleza latente), son pacíficos, fraternales y “amorosos”. Es una realidad psicológica.

    Y por otra parte se sabe que la injusticia y la violencia son actividades patológicas o al menos fruto de desequilibrios psicológicos más o menos fuertes.

    Y es muy consolador pensar que el Universo, en su evolución tiene una línea directriz hacia el amor o la “simpatía”, la actitud benéfica hacia los demás, que se refleja por ejemplo en la empatía, la solidaridad intergrupal, (el amor de pareja y familiar, incluso los ¡nacionalismos!), y/o la necesidad de pertenencia a un grupo.

    Por eso yo no soy moralista, sino que creo en el bien, porque estamos predirigidos a él, por las Leyes del Universo. Y por eso soy optimista: todo acabará bien, porque así está establecido.

    Hace tiempo hablé en un comentario del “Significado cósmico del “Dios es amor”: el verdadero “Tao” del Universo”, y empezaba así:

    “Los cristianos hemos interpretado mal a Jesús. En realidad, no nos da un mandamiento nuevo: la fraternidad, la cooperación mutua, la común unión. Jesús, como indudable sabio que era, y que por ello conocía la realidad del Universo, (en eso consiste en ser sabio), nos está indicando con el dedo, el camino, que, queramos o no, vamos a seguir, pues es el Camino (el Tao) del Universo.

       El amor es solo una palabra, hasta que llega alguien y le da un sentido. Y esto no solo se aplica al amor humano, también es muy pertinente al amor espiritual.

        En este sentido mucho más clarificador es la palabra “SIMPATÍA”, palabra que deriva del griego “sympatheia”, literalmente “sentir juntos”, “tratar con emociones…”. Es por ello algo similar a la empatía.

            La solidaridad surge natural cuando los sentimientos o emociones de una persona causan sentimientos similares en otro, creando un estado de sentimientos compartidos. Se manifiesta en una inclinación instintiva que atrae una persona hacia otra, al contrario que la antipatía tiende a la separación y al aislamiento.

          Ese amor cósmico o atmósfera de “simpatía” general, sería así algo paralelo en el mundo de la Inteligencia, a la Ley de la gravitación universal en el mundo de lo inanimado, y a la Ley de la reproducción sexual y de la formación de familias en el mundo de la Vida.

         Existe una Ley general del Universo, mediante la que por atracción-unión de dos o más elementos individuales en un elemento más complejo, se consigue una mejora en la eficacia general del nuevo elemento”.

     

    O sea, que tendemos al amor, como los cuerpos tienden a atraerse entre sí por la gravitación, o como los átomos se unen entre sí, por fuerzas electromagnéticas. El Universo, es “amoroso”. Ahora bien, no es “justo” con nuestra moral antropocéntrica. Unos átomos de agua pertenecen a una cascada maravillosa, y otros están en una fosa séptica. ¿Injusticia? Algún día lo entenderemos todo.

  • M.Luisa

    Sigo con mi reflexión anterior. La significación  de algo  deja en la mente del sujeto la forma de una  señal  objetiva, es decir consiste en   aquello que más caracteriza al animal. Desde esta perspectiva, el orden causal de la significación  es lineal y el efecto que produce para el animal,  es la consecución  del alimento, es lo más propio del ser animal.

    Para el ser humano, en cambio,  lo primero no es lo que  significan  las palabras  sino el campo de realidad semántico donde se encuentran las cosas que aquellas representan. El plus de realidad de ese campo  abre a todo un mundo de posibilidades, es la trascendencia misma.

  • M.Luisa

    Una manera de simplificar la cuestión  es  preguntarnos por el sentido de la predicación que adoptó la iglesia y el sentido de la predicación de Jesús  en su anuncio de la Buena Noticia.

    ¿Por qué digo esto? Porque ateniéndonos a la función semántica, significativa,  que adoptó  la iglesia, esta Buena Noticia  la encerró doctrinalmente en la predicación.

    Esto explicaría el porqué cuesta tanto ahora  sustraerle todo el significado que entonces se le otorgó.

    En cambio, la predicación de Jesús como  la basaba en su entorno más inmediato,  la función  de su predicación tenía   carácter sintáctico, estructural.  Por tanto la inmediatez  “estaba” horizontalmente dada en el entorno físico, es decir, en la realidad en que se  movía  y en donde en ella se relacionaba con los demás confiriéndole a la misma  sentido en la propia praxis, o sea,  significado. Pero sin que este contenido fuera algo dado de entrada sino en construcción consecutiva con la realidad ésta sí dada.  Es decir  confiriéndole sentido como resultado modal de las relaciones  humanas en cuanto humanas.

    Son dos perspectivas  que si una cierra la otra abre, y aunque resumidas  bien puede intuirse en ellas  la hondura que las diferencia la cual queda  reflejada en   estos dos paradigmas   presentados en el artículo.

  • oscar varela

    Hola Asun!
    Te leo:
    – “Recuerdo la primera vez que interviniste,
    ya hace mucho tiempo,
    aunque parezca ayer,
    presentándote.
    Te dimos la bienvenida, unas y otros. “-
    …………………..
    ¡¿Cómo me voy a olvidar
    si soy de la Guardia Vieja?!
    …………………..
    “Tiempos Viejos”

  • Tomas

    Suelo leer con interés los artículos del Sr. Castillo, pero creo que en este no ha estado muy acertado.
    Empieza hablando del pecado de omisión ( de los hombres), sigue por la invención de Dios como producto tardío de la mente humana, y continúa con el paradigma de Jesus:aliviar el sufrimiento de los que lo pasan mal.
    Si aplicamos la lógica y la objetividad, el paradigma no queda claro. En todo caso sería : decir a los demás que se dediquen a ello.
    Me explico: Jesús, si nos atenemos a los textos evangélicos hizo unas cuantas curaciones y Milagros en su vida. Las que consideró oportunas. Del resto de necesidades,ni comentar porqué no fueron atendidas por él.Lo que está claro es que personas que lo pasaban mal sobraban por aquellos lares: enfermos, esclavas y esclavos, mendigos, pobres de solemnidad, encarcelados, etc, etc.
    Cada vez que Jesús, pudiendo curar o aliviar a alguien, no lo hacía, estaba cometiendo un pecado de omisión. De más gravedad, en su caso, porque lo estaba predicando.
    A su lado convivieron muchos miles de personas con necesidad que recibieron sermones, ni curación, ni pan, ni liberación, ni alivio.
    Del Dios que predica se puede decir lo mismo: solo silencio, nada de alivio.
    Dioses indiferentes que sí que pecan de omisión, pero que amenazan con infiernos terribles y eternos a quien no supere su juicio, porque la parábola del rico y el pobre acaba así .
    Argumentar sobre esto las bondades del cristianismo y del ejemplo que da su Papa no me parece un panorama alentador.
    Personalmente, no querría vivir en un cielo que debajo tiene sufriendo tormento a todos los que pecaron de omisión, no sé cómo un Dios como este no ha dado oportunidad de decidir si se quiere vivir o no una vida con estas perspectivas.
    Y a la hora de dar consuelo, están bien los ejemplos, pero además de ejemplaridad, si no se cambia una doctrina tan cruel, no es que no se ofrezca alivio a los creyentes, es que se dificulta la convivencia con quienes no lo son.

    • Isidoro García

      Tomás, llevas toda la razón. Todo es un absurdo completo. Todas esas ideas buenistas, que reducen a un Jesús únicamente solo como filosocialista, fundador de una ONG, no son mas que proyecciones personales de nuestros ideales morales, reduccionistas y anacrónicas, de los que las hacen: ocurrencias bienintencionadas. La historia del mundo judío de su época las desmienten.

      Pero esas proyecciones personales se hacen porque la interpretación de la predicación de Jesús, (que desconocemos en gran medida), que se instaló históricamente en la Iglesia, es también ilógica e irreal, fruto de múltiples errores de discernimiento desgraciados. Se ha pintado una imagen de Dios-Jesús teísta, intervencionista y providencial que atenderá todas las peticiones que le hagamos.

      Pero eso, la triste realidad es que no es así, como lo vemos todos los días en todos los sitios.

      Está claro que todos estos absurdos, hay que desecharlos, e intentar descubrir la auténtica predicación de Jesús, y para ello habría que partir de que Jesús, como mínimo fue un gran sabio humano.

      Y hay que reconstruir esa predicación, haciendo un ejercicio de inducción y suposición, de qué cosas pensaría Jesús, si supiera todo lo que hoy sabemos los hombres modernos sobre la auténtica naturaleza y la psicología del humano.

      Y si hubiera sabido que estamos inmersos en un proceso evolutivo, (desde nuestros inicios, hace unos 200.000 años), de despliegue de las potencialidades de nuestra naturaleza latente, habría predicado la dirección que debía seguir la humanidad en un futuro: la dirección de la hermandad.

      Un proceso que después de sobrepasar la etapa inicial de supervivencia del hombre paleolítico, y de pasar por el periodo intermedio, (Neolítico, (10.000-3.000), inicio de la cultura, (-3.000-1.500), y arranque de la misma, (1500-2.000), estamos en la etapa final, en la que tenemos que desplegar nuestra verdadera naturaleza humana, que teníamos embalada a la espera de tiempos mejores, y que solo unos pocos adelantados a su tiempo consiguieron en tiempos pasados.

      Yo creo que Jesús, hace 2.000 años, anunció estos tiempos, que se inician ahora, (¿quizás sea el “Milenio”?), en los que ya sí, los humanos conseguiremos nosotros solos, crear una sociedad de humanos maduros, justos, equilibrados y felices.

      • Carmen

        Y no se olvide de la inteligencia artificial, por si faltaba algo para liarla.

      • Santiago

        Isidoro, ningún libro de la antigüedad posee, ni remotamente, tantas refetencias, tantas copias y ha estado tan cerca de los hechos que relatan cómo los libros del Nuevo Testamento. La campaña de ataque sistemático especialmente en los últimos siglos ha fracasado. Hoy en día sus ediciones son más numerosas que nunca y están por todo el mundo.

        Desde el punto de vista de análisis histórico, ni la crítica más severa, ni el intento de “otra” interpretación fuera de lo que escriben los testigos de lo que “vieron y oyeron” y después murieron defendiendo, han podido cambiar un solo texto de lo que ellos escuetamente narran. Su coherencia demuestra que la invención era ilógica porque no se crea la historia de un crucificado, un vil malhechor, para darnos a conocer a Dios. No se narran tribulaciones sino esplendores cuando inventamos la historia de nuestro héroe.

        Por eso, la única interpretación válida de la vida de Cristo no es la nuestra del siglo XXI de acuerdo a nuestros gustos, sino de los testigos que vieron, oyeron, palparon, predicaron, y finalmente murieron por defender al Cricificado. Y por supuesto los que oyeron de viva voz lo que afirmaban los que “estuvieron con Cristo”. Si ellos no son los “autorizados” para recoger la vida de Jesus de Nazaret y su misión ¿Quien lo fue, entonces? ¿Sus enemigos? ¿Acaso Poncio Pilatos, procurador de Judea, Arquelao el tetrarca, o Herodes Rey de Judea, o Quirino propretor de la Siria o acaso Plinio el Joven p César Augusto? Evidentemente los únicos calificados eras sus más íntimos discípulos que predicaron la esencia del cristianismo hasta el final, proclamando unánimamente la verdadera identidad divina de Jesus de Nazaret.

        Por lo demás, el Verbo De Dios es
        personal la opción De Dios no es por la especie sino por el individuo. La primacía de El es por lo particular y no por universal. Lo más elevado no es lo más universal sino lo particular y la FE cristiana es la opción por el ser humano personal, opción por la primacía de la
        Libertad contra el determinismo y necesidad cósmica.

        Un saludo cordial

        Santiago Hernández

    • Interesante el diálogo en torno al tema, entre Tomás, Isidoro y Cia.
      Vamos a ver si voy entendiendo algo. Desde mi situación relativamente privilegiada, repito, podría quedarme con algo así:

      “Estando inmersos en un proceso evolutivo, es decir, de despliegue de las potencialidades de nuestra naturaleza latente, el ejemplo, la praxis vital del Galileo, Jesús de Nazaret, parece sugerir lo siguiente:
      La dirección que debe de seguir la Humanidad, desde ya y en un futuro, para ir saliendo del relativo caos actual y, en un tiempo X, ir asomándose a un paraíso en la Tierra, debería ser la dirección de la hermandad, la solidaridad o como se le quiera llamar, encaminada a aliviar el sufrimiento de los que lo pasan mal”.

      Preguntas: ¿Para los que lo han pasado, lo siguen pasando y lo seguirán pasarán mal, habrá alguna compensación?. ¿Se tendrán que conformar con… ajo y agua ?. ¿La tal hermandad es y ha sido una fuente de felicidad desde siempre, al alcance incluso de los aparentemente más desgraciados?.

    • Santiago

      Tomás, el hecho que no podamos entender totalmente al Dios trascendente no se opone a la bondad de Dios. Nosotros solamente pasamos brevemente por esta vida, y solo porque recibimos la existencia de Otro que la posee en si mismo, podemos estar aquí. Por otro lado, la vida no es solo dolor y angustia, enfermedad y muerte. Existe la familia, existen los amigos, existen las medicinas, los médicos y todos los que tienen una vocación de servir al prójimo, junto al dolor existe la alegría, existen fallecimientos y nacimientos

      La mera circunstancia de venir a existir, poder contemplar la maravilla del Cosmos y de nuestra misma vida y haber recibido la capacidad de amar es una consecuencia de una voluntad que sobrepasa la nuestra y se pierde en la eternidad, y que actúa solo por amor. Las mismas promesas de Jesus superan todos los males de este mundo y Su ejemplo nos da la esperanza que si le seguimos en la Cruz también le seguiremos en la gloria. Jesus es el único que puede dar algún sentido a nuestra vida humana.

      Por otro lado, nuestra obligación grave es cuando existe una necesidad extrema, NO en todos los casos puesto que la caridad y el amor requiere, un orden para que nosotros podamos ser parte de este mundo en el cual debemos vivir. Siempre existe una jerarquía de valores, en igualdad de circunstancias. La omisión es grave cuando estamos ante una circunstancia inmediatamente grave y su alivio es necesario por nuestra parte.

      Gracias por tu comentario.

      Saludos cordiales

      Santiago Hernández

      • Carmen

        Usted me maravilla.
        Ya sabe cómo pienso. Ya sabe que no sé nada con certeza, aunque haya personas que eso lo encuentren aburrido. Y a lo mejor tienen razón, porque su certeza me tiene totalmente atrapada. La encuentro fascinante. Porque sus razonamientos son impecables, sencillamente parte de la base de que lo que cuentan los evangelios es absolutamente cierto, literalmente cierto.
        Las contradicciones o las diferencias que pueda haber entre uno y otro no le hacen pensar. Su argumento de que son los textos más copiados de la antigüedad será cierto, no lo sé. Pero y si fuera así los convertiría en históricos?
        Me gusta porque argumenta y no llama a nadie hereje ni nada de eso. Sencillamente defiende con argumentos su fe inquebrantable . Realmente lo es? Pues si es auténtica, sin fisuras,si todo lo ve tan, tan claro,me alegro por usted. Debe de ser muy tranquilizador.
        Diría que la mayoría de las personas que nos gusta pensar en estas cosas, no tenemos las ideas muy claras. Por eso hay interpretaciones simbólicas de esos mismos evangelios , algunas preciosas.
        Cada persona los entendemos como podemos, cuando algo no nos encaja, buscamos una interpretación que nos permita seguir con nuestro cristianismo a cuestas, porque nos gusta y porque es la religión en la que nos han educado. La llevamos grabada en nuestras cabezas a fuego. Necesitamos creer, pero nos hacemos preguntas.
        Usted , si es cierta la seguridad que aparenta en estos comentarios,es una persona afortunada.
        O no
        Vaya usted a saber.
        Me encanta leerle. A veces me gustaría tener alguna certeza y usted rebosa certeza en cada una de las palabras que escribe.
        Un saludo cordial.

      • Santiago

        Muchas gracias por sus comentarios y también disfruto con los suyos.
        Por supuesto, no son mías mis certezas. Experimento la misma angustia vital de todos los seres humanos y las mismos altos y bajos que conlleva vivir “el cada día”. No soy diferente al resto de los humanos, todo lo contrario.
        La tranquilidad reside solo en la profundidad del ser al saber que soy capaz de creer. Pero la fe, como decía Juan De la Cruz es noche oscura, pero “guiada” por la luz de la confianza. Por eso en su poema sobre la Noche Oscura hablaba de esta guía “que era más clara que la luz del mediodía” ya que “aquesta” le guiaba. Solo cuando vemos nuestro total vacío en toda su realidad existencial e impotencia para cualquier acto coherente es cuando podemos empezar el camino de la fe. Requiere profunda humildad que es “andar en verdad”.

        Por otro lado no creo literalmente en la Escritura sino que las fuentes de la Escritura, especialmente del Nuevo Testamento son fidedignas en cuanto a lo esencial para la fe y que la Escritura hay que estudiarla y leerla en el contexto de la historia y de la fe del Pueblo De Dios en una unidad de conjunto y en su propio contexto buscando siempre su verdadero sentido. Esto no es una labor de uno solo, ni de un solo día, sino de un conjunto de factores que nos iluminan hasta encontrar nuestra propia base sobre la que podemos asentar y asentir a la FE ya que esta posee un elemento interno de mi intelecto y voluntad, y otro externo que es lo que leo, estudio, escucho, percibo y lo recibo de “otros”. Sobre todo este conjunto es donde actúa la fe, empezando desde cero.

        Un saludo cordial

        Santiago Hernández

      • Carmen

        Estupendo De verdad que me alegro por usted.
        Pero no crea que a los que se nos enredan las neuronas pensando en estas cosas es porque nos falta humildad. No está relacionado con la humildad, sencillamente se nos enredan porque no entendemos . No sé crea que es fácil aceptar que las cosas no son como creías, o ya no las sientes como ciertas. Hay personas que lo han pasado realmente mal por ello. Seguro que usted conoce a muchas. Y no hablo por mí, solamente soy una aficionada.
        Eso de ser seres con capacidad de pensar tiene eso. A veces tienes que enfrentarte a cosas que son realmente duras.
        Si tiene un ratito , busque el poema de Rubén Darío creo que se llama Lo profundo , o algo así.
        En fin, cada uno y cada una nos defendemos como podemos.
        Un saludo cordial.

      • Santiago

        He mencionado la humildad en general, inclúyendome a mi, ya que ésta es una virtud necesaria para avanzar en el camino de esta vida y para llegar a la otra, que entonces ha de ser eterna, no temporal como ésta. No me refería a nadie en particular ni me apoyaba en ello para el tema.

        La vida es dura, no hay duda de esto, y es por eso precisamente que necesitamos, todos los seres humanos, poder seguir la luz de la fe que es un don que podemos, si buenamente queremos, aceptar o rechazar. Querer creer es el principio de la fe.

        Es mejor querer “creer para entender” que “entender para creer” pues se necesita la luz de la fe para acceder a verdades que sobrepasan nuestra capacidad “neuronal”. Sin nuestra cooperación libre y voluntaria, la fe es una imposibilidad. Nadie ni nada puede forzar nuestra libertad de escoger lo que pensamos es lo mejor para nosotros en nuestras particulares circunstancias.
        Por eso podemos intentar tratar de salir de las dudas, poniendo todos los medios humanos a nuestro alcance puesto que “el resto” pertenece a Dios, objeto real de nuestra búsqueda incesante, muchas veces sin saberlo nosotros. ES que esa luz última, cuando ya nos acaba por vencer, no se encuentra en nuestras manos, porque nunca estamos en control total de nuestra vida.
        “Quien hace todo lo que está de su parte, Dios no le niega su parte”, creo que dice algo así un antiguo adagio cristiano.

        Un saludo cordial

        Santiago Hernández

  • oscar varela

    Hola!
    Leo (de Isidoro, replicado por Asun)
    – “Reino de Dios = Evolución de las conciencias
    y por lo tanto
    despliegue y metamorfosis de nuestra naturaleza “natural”.
    ……………………
    Dicha afirmación:
    según la promocionada Carta de la Congregaçión para la Doctrina de la Fe ‘Placuit Deo’, dirigida “a los Obispos de la Iglesia Católica sobre algunos aspectos de la salvación cristiana
    (Documento firmado por Luis Francisco Ladaria Ferrer y Giacomo Morandi, respectivamente prefecto y secretario del Dicasterio),
    Sería uno de los extremos herético-vitando: ‘GNOSTICISMO’
    (el otro extremo es el ‘PELAGIANISMO’).
    ……………………
    Comenté en una publicación brasilera:
    Hola!
    Ni Pelagianismo, ni Gnosticismo: Ok!
    Ni solo Carne, ni solo Alma: Ok!
    Ni solo Mundo, ni solo Yo: Ok!
    ¿Entonces?
    Carne y Alma EN la Vida
    Mundo y Yo EN la Vida
    …………………
    Placuit Deo’ apoya su crítica en una Filosofía que atrasa.
    Placuit Deo’ necesitó, entonces recurrir a Dios
    (lo cual es comprensible en Teología).
    …………………
    Placuit Deo’ concluye en conceptos de “Salvador y Salvación”: Ok!
    El P. Ladaria no muestra estar enterado de que hace 104 años se hubo escrito lo siguiente:
    – “Yo soy yo y mi circunstancia,
    y si no la salvo a ella no me salvo yo.
    ‘Benefac loco illi quo natus es’, leemos en la Biblia.
    Y en la escuela platónica se nos da como empresa de toda cultura, ésta:
    ‘salvar las apariencias’, los fenómenos.
    Es decir, buscar el sentido de lo que nos rodea.”-
    …………………….

    • Asun Poudereux

      Hola, Oscar:
      Salir de la estructura, que alguien te comentó, veo que no es fácil. La tradición sigue, aún lelos de los nuevos paradigmas, la de etiquetar y poner nombres desde la “Verdad” auto-otorgada, sin solución de continuidad, a modos de ver y maneras de expresarse, de las que se sospecha que se apartan de ella.

      Cuando , ciertamente, es en la Vida, que encontramos el sentido, nuestro sentido, corroborándolo con hechos, allá donde la Vida, las circunstancias y condicionamientos propios y ajenos nos van llevando, con pasos, a veces, más firmes en tierra, integrándonos poco a poco en Ella.

      Y son tantos los aspectos que entraña su potencialidad y dinamismo, que me parece del todo imposible e inútil el intento de delimitar lo ilimitable.

      Por lo demás, Oscar, agradezco tu empeño y dedicación en Atrio. Recuerdo la primera vez que interveniste, ya hace mucho tiempo, aunque parezca ayer, presentándote. Te dimos la bienvenida, unas y otros. Había mucha motivación.

      Particularmente, confieso que me costó ir captando tus frases sintetizadas y entrecortadas. ¡Ah! Y el ¡vamos todavía!

      Se ve que hay vida y mucho mundo en tu persona. ¡Feliz día!

  • Asun Poudereux

     Me gusta esto que apuntas, al final, Isidoro. Y añado. 

     “  Reino de Dios = Evolución de las conciencias y por lo tanto despliegue y metamorfosis de nuestra naturaleza “natural””,   encontrándose  y reconociéndose en el Amor, que actúa a través de su humanidad consciente. 

    Gracias por estar en Atrio.

     

  • Isidoro García

    Amigo Román, (espero verte pronto en persona): Perdóname, pero creo que te has ido un poco por las ramas. Lo de Pablo, era solo un símil, que veo que solo ha distraído del núcleo importante del tema.

    Pero en https://e-revistas.uc3m.es/index.php/ARYS/article/view/2922, puedes leer “El transfondo judío del binitarismo de Pablo de Tarso”, donde Piñero explica que lo de la Encarnación y la Redención, (la base doctrinal del cristianismo tradicional), no solo fue imaginación teológica de Pablo, sino que proviene de especulaciones esotéricas judías de su tiempo.

    Y luego para rematar la confusión, se produce a partir del 70, una fuerte inmersión en el helenismo, y ya el Frankestein fue completo. Unas piezas de un lado, otras de otro, y todo pasado por la lijadora helenística. Pero para hombres helenizados, era mas o menos asimilable.

    Y además la apisonadora cultural y política de la Iglesia, pudo con todo. Pero hoy ya no puede.

    El cristianismo, (el mensaje original de Jesús),  hay que replantearlo a la luz de la Revelación.

    Pero hay dos revelaciones. La textual, que por avatares históricos es orientadora en la dirección, pero muy dudosa en los detalles, y por otra parte está la Revelación del Universo, que para un creyente es emanación de Él.

    El Universo, es un Libro, mucho más gordo que el Nuevo y el Viejo Testamento juntos. Un libro que se puede leer, y obtener significados, si se conoce suficientemente y si se dispone de unas mínimas llaves, que “casualmente” nos proporcionan la Revelación escrita en libros.

    Por eso para la conformación del modelo-paradigma personal que dirija nuestra vida, hay que leer las cartas náuticas que nos proporciona el Universo, y vienen expresadas en los libros de Ciencias, incluyendo a la Psicología y la Antropología.

    La revelación evangélica nos sirve, (y no es poco), para saber qué buscamos y donde hay que mirar: hacia dónde vamos, punto que curiosamente coincide en ambas revelaciones:

         Reino de Dios = Evolución de las conciencias y por lo tanto despliegue y metamorfosis de nuestra naturaleza “natural”.

  • Miren Josune

    He estado reflexionando en esta tarde de sábado, sobre la Carta “Placuit Deo”.

    De manera sencilla, apunta a los principios fundamentales de la fe del creyente, tomando como guía y referencia la Revelación, a través de los textos Sagrados.

    Jesús, nos muestra a través de su humanidad, qué sentido tiene su vida y cúal la Misión que debe cumplir: la salvación del pecado, fruto del mal, a todo hombre y mujer. Salvación que no impone ni violenta la libertad de nadie. Jesús no es la “pócima amarga” que es preciso beber, ni el “opio o droga” que embota el corazón y nubla la razón. Su proyecto no ha nacido ni ha sido ideado del libre albedrío, sino de asumir en su vida, el fiel compromiso en la obediencia a la voluntad de Dios, al que él llama ¡Abbá! ¡Padre!

    Jesús mantendrá a través de su existencia, esa identidad con el Dios-Padre, afirmará: “el Padre y yo somos uno”. Palabras que serán su sentencia de muerte.

    Dios, nuestro gran “Misterio”, el Misterio de todos los tiempos y toda la Humanidad, muestra su “rostro” de Amor en Jesús. Ya no es el “inalcanzable”, el Dios que únicamente muestra su belleza y grandeza, cuando extasiados contemplamos el Universo lleno de estrellas o la inmensidad de los mares. Sin duda, la Creación entera y sus criaturas nos habla de Dios, nos basta escuchar los “sonidos que el Cielo emite día y noche”. Tagore.

    Jesús nos ha hablado del Padre, nos ha expresado que es AMOR, y cómo Él vive esa Comunión de Amor: “como el Padre me AMA, así os AMO yo, permaneced en mi AMOR. Es la propuesta de Salvación que nos hace Jesús; nada que esté fuera, indiferente al querer de Dios, librará nuestra condición humana del absurdo y sin sentido.

    Frente a la vaciedad existencial que produce el relativismo, las actitudes de autosuficiencia del saber y conocimiento, la razón que se erige por encima de Dios, ufana de enferma prepotencia y soberbia, el caprichoso “pataleo” de un obrar necio, haciendo una verdadera “apología del pecado”, libre instinto visceral y primario, la Humanidad de Jesús, deja en el hombre y la mujer, impresa la huella imborrable del Amor de un Dios, que “nos AMÓ y AMA hasta el extremo”, dispuesto siempre a darnos su Amor y Misericordia.

    La única certeza es hacer creíble a los hombres y mujeres de hoy, el Mandamiento del Amor. Sólo Amando como Jesús y dando la vida “sirviendo y haciendo bien”, haremos posible un mundo más humano y habitable, más justo y digno para todos.

    Si algo me llena de asombro y me sorprende agradecida, es ver el “rostro del Amor de Dios”, en tantos gestos creíbles, llenos de honesta verdad y coherencia.

    Que la Luz alumbre el camino, el vuestro y mío, “encienda la frágil lamparita” y aliente “las brasas encendidas” de nuestro corazón, dejar el espacio transparente y diáfano, al Dios que nos habita.
    ¡ALEGRÍA!, dice una canción del Cirque du Soleil.

    De vez en cuando, sería bueno contar un chiste sano y reírnos un buen rato. Tanto “saber que no sé nada”, no creéis que puede aburrir un poco?

    Miren Josune

  • Isidoro García

    (Un pequeño comentario adicional a mis dos comentarios anteriores).

     

    Puede parecer que con mis dos comentarios anteriores estoy “degradando” la misión salvífica de Jesús, el Cristo, que se le ha atribuído tradicionalmente.

    Lo que quiero decir es que posiblemente, su misión fue la de promover, estimular y anunciar la auto salvación de la humanidad por sí misma, siendo parte activa, (ya disponiendo de la inteligencia, la evolución ya no es meramente aleatoria, sino evolución inteligente), de la autoevolución de nuestra especie, desplegando todo el potencial humano que tenemos latente y empaquetado y sin montar, en nuestra naturaleza humana heredada genéticamente.

    Somos como un armario de Ikea, embalado en la caja, con tornillos y tuercas, que tenemos que sacar, y montar, poniendo los tornillos en su sitio.

    Jesús, con su anuncio y profecía de que se estaba organizando el Reino de Dios, lo que nos dijo, es que teníamos que sacar todo de la caja, y acabar de montarnos. Y nos dijo que podíamos hacerlo. (Muchas veces se necesita saber que una cosa es posible hacerla, para hacerla).

    • Román Díaz Ayala

      Como este ultimo comentario es continuación del anterior me idspongo a dar respuesta parcial ciñendome al punto 01 en el que se hace referencia a Pablo. Tal “paulinismo” yo lo interpreto perteneciente a esa escuela (teológica más que exegética) revisionista de las textos paulinos ( sus epístolas ) y a lo que de él hace Lucas en su libro de Los Hechos de los Apóstoles. Tales estudiosos ven en Pablo, bien el fundador del Cristianismo (como religión nueva y distinta a la judía) o como el gran reformador del Mensaje, la Buena Nueva o Evangelio, de Jesús.
      Ya sabes que yo no participo de tales teorías no sólo porque mi experiencia personal y “comunitaria” del Jesús de los Evangelios no tendría existencia, sino porque los argumentos que abundan en restar toda señal de “sobrenaturalidad” carecen de fundamentos más sólidos que la defensa de la humanidad de Jesús el Cristo (Cristo= Ungido, Mesías).
      Te doy dos claves para no extenderme demasiado.
      En cuanto a Pablo, sus escritos y su obra apostólica pueden situarse con fecha anterior a la redacciones definitiva de los Evangelios canónicos. la I Epístola a los Tesalonicenses es sin ninguna duda el texto más temprano de los libros que componen el Nuevo Testamento.(Estamos hablando de un espacio de tiempo que media entre el año 31, cuando la Pascua judía cayó en sábado siendo Poncio Pilato gobernador de Judea y el año 70, fecha de la destrucción del Templo de Jerusalén,39 años)
      En segundo lugar, se aplican concepciones modernas para enjuiciar la autoría, y hasta la datación de los evangelios, obviando sus fundamentos previos de labor colectiva, tanto de personalidades individuales llamados “evangelistas”, como la comunitaria de la “ecclesías” que brotaban tras la predicación de los testigos, siendo los primeros aquellas personas que habían conocido a Jesús en vida, quienes fueron testigos del Jesús resucitado, quienes vivieron el primer Pentecostés, y finalmente quienes alimentaron su fe del testimonio de estos testigos. Dirás que fueron pocos, apenas u grupo de hobres y mujeres, pero en el año 44 (fecha de I Tesalonicenses) Bernabé y Pablo apuntaban a Europa, habiendo sido comisionados por la iglesia de Antioquía ( en Siria) Ya había ocurrido el llamado “Concilio de Jerusalén”, por los problemas entre la iglesia de Antioquía y la de Jerusalén, ninguna de las dos tenía por jefe o cabeza a uno de los doce apostoles del Señor, pues Santiago no era el apóstol Jacobo, sino el hermano de Jesús ( uno de aquellos que no creyó en él )
      La predicación “oral” del Evangelio y las instrucciones que se daban pronto fueronacompañadas de relaciones escritas, unas colecciones que llamados “fuentes” y que sirvieron para hacer las redacciones finales de los canónicos.
      Destaca Lucas porque es él unico escritor “no judío” del Nuevo Testamento, gentil y de habla griega, de estilo más culto, tenía la profesión de médico.Él mismo procuró hacer una presentación de su obra (Evangelio y Hechos) al estilo de los historiadores de su tiempo:
      “Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos la han trasmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelos por su orden, ilustre, Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”
      Sin embargo no pretendía hacer historiografía, sino que su labor fue eminentemente teológica, tal era su propósito.

      • Román Díaz Ayala

        Si dices que la Teodicea revolotea (punto 02) tiene razón porque ésta como tal nace con la Ilustración (Leibniz 1710) y ha impregnado a toda la cultura occidental, un intento racional de explicar la existencia de Dios y sus atributos sin necesidad de acudir a ninguna revelación, o iniciativa divina de valor histórico.
        También es cierto que cuando la proclamación del Evangelio penetró en la cultura griega quienes fueron los iniciadores del pensamiento racional como valor civilizatorio, éste se enfrentó a grandes desafíos, de ahí los apologistas entre los primeros padres.(Padres Apostólicos) Ya Pablo de Tarso que era judío, rabino o doctor de la Ley de Moisés, aunque con la mentalidad abierta producto de pertenecer a la Diáspora, decía que si la Cruz de Cristo producía escándalo entre sus compatriotas judíos, para los griegos era “necedad o locura”.

  • Isidoro García

    El tema de la Teodicea, (la coexistencia de un Dios bondadoso y activo, y el sufrimiento de la humanidad), es el tema-clave, (y también el tema maldito, por insoluble), de toda religión teísta.

    O sea la que considera un Dios cercano al humano, que interviene en su vida directamente, en vida, mediante una actuación, “la gracia”, sin la cual le sería imposible llevar adelante su proceso evolutivo de su consciencia, hacia su humanización o maduración.

    Castillo, siguiendo el clasicismo católico, intenta resolverlo “paulinamente”, o sea inventándose un complicado truco de ilusionista, que consiste en sacar a escena un golpe de efecto, con mucho humo y ruido, y convencer de que lo que era imposible, ya es posible, sin que haya cambiado nada.

    (Lo importante en ilusionismo no es hacer la maravilla, sino convencer a la gente de que se ha hecho- esto se lo han copiado los políticos y los publicistas)

    Lo dice muy claro: “La solución, que el cristianismo le ha dado a este problema, ha sido la “Encarnación de Dios” (“humanización de Dios”) en Jesús”. Y, ¡alehop!, ya está resuelta la contradicción, (aplausos del público).

    Yo no veo donde está la solución de la contradicción. Si ese Dios bondadoso y todopoderoso, no solo está por ahí, cercano a nosotros, sino que en la persona de uno de sus integrantes, viene a residir a la Tierra, (y ve el dolor humano no solo con los “ojos” de Dios, sino que además lo siente en propia carne), razón de más para que con u omnipotencia y bondad, (la del Jesús-trinitario), hubiera traído el reino de Dios, eliminado el sufrimiento humano, solo con mover una ceja, (y sin moverla, solo con pensarlo).

    No lo hizo. ¿Por qué?

    ¿No será que la solución a esa contradicción es que de las dos proposiciones, que generan la contradicción insoluble, alguna de las dos proposiciones, (o las dos), son falsas?.

    Porque se da por sentado que necesariamente, un Dios mas o menos cercano, pero bondadoso con nosotros, debería intervenir en el ecosistema que regula las relaciones humanidad-Universo, de tal manera que nos evite de una tacada los problemas que discurren en nuestro devenir humano.

    Pero esa proposición puede ser falsa.

    Nosotros hemos surgido en el Universo, fruto de las sucesivas emergencias evolutivas que se han producido en el Universo, debido a las Leyes generales que lo rigen. Y a ninguna otra especie se le ha dado un trato de favor.

    (Como curiosidad yo me escandalicé, cuando me dí cuenta que el dolor del parto, no solo se produce en los humanos, -por el castigo bíblico, sino que sucede en todas las especies. Eso me supuso una premonitoria primera crisis de fe. Algo no me cuadraba con lo que me contaban).

    Y si, (suponiendo el Universo como creatura de Dios), Dios ha mantenido el Universo en su curso desde hace casi 14.000 millones de años, ¿por qué iba a cambiar ahora?.

    ¿No sería razonable suponer, que lo que el Dios creador, ha diseñado lo mantenga, y que por respeto al orden natural de las cosas, se deje que la evolución siga su curso, (sin deus ex machinas raros), y que dicha evolución, gracias al nivel de inteligencia alcanzado en el humano, sea producto del esfuerzo único del mismo?.

    El sufrimiento del humano, NO ES FRUTO DEL MAL, que es una demonización antropomórfica primitiva, y de una hipermoralización del Universo, sino de las mismas leyes del Universo, en las que incluyo como resultado de las mismas, las características de la naturaleza humana, emergida evolutivamente, inicialmente para la supervivencia, y que en esta nueva fase de la historia, debería evolucionar hacia una naturaleza humana, inteligente, creadora, justa y pacífica.

    O sea que el Dios bondadoso, no interviene en nuestra historia, por respeto primero a su modelo creativo inicial, y segundo, por respeto a nuestra autonomía como primera especie evolutiva inteligente de la Tierra, que debemos ser nosotros con nuestra inteligencia, los que desarrollemos esa evolución, lo más pronto posible para minimizar sufrimientos.

    Por eso, el humano Jesús, no hizo milagros a troche y moche poniendo un dispensario de salud en la Judea de su época. Curó a unos poquitos solamente.

    Porque (en el caso dudoso para mí, que hubiera podido hacerlo), esa no era su misión, sino que su misión fue formativa, didáctica y estimuladora de esa construcción del Reino perfecto, que tenemos que hacer nosotros solos, y para lo que estamos dotados por Dios de capacidades, sin la necesidad “necesaria” de  gracia alguna.

    • Román Díaz Ayala

      ¡Hola, Isidoro!
      Volvemos otra vez al problema con que me tienes acostumbrado.
      J.M. Castillo no cita a San Pablo, sino que hace erefrencia a los textos evangélicos, no hace Teodicea, sino que cita esa filosofía para tratar de mostrar su insuficiencia.La filosofía moderna tiene necesariamente que declararse atea porque en su premisa está la voación prometeica del ser humano, y tal cosa es incompatible con un ser superior.(José María González Ruiz (El Cristianismo no es un humanismo)
      Luego podrás especular sobre el origen o la evolución, o el destino final. Cualquier pensamiento sobre Dios será una intromisión.
      Pero no se trata de eso: nuestro Dios es “histórico”, es decir que de alguna manera Dios se ha hecho presente mediante un acontecimiento, que que hemos señalado como “salvador, donde la novedad del cristianismo reside. “Dios está presente en lo más profundo de la realidad humana y mundana para sacralizarla desde dentro. La resurrección de Cristo es la confirmación de lo definitivo del proyecto divino; no es una mera incursión aventurera como hicieron los dioses griegos” (autor y obra citada)

      En fin, que tenemos cuerda para rato. Lástima que no siempre tenga posibilidades de entrar en Atrio, por mis ocupaciones.

      • Isidoro García

        Amigo Román, a ver si te pillo, aún antes de que te ausentes:

        1. Cuando hablo de paulinismo, me refiero, a que igual que Pablo se buscó un relato para justificar el fracaso mesiánico de Jesús, Castillo intenta algo similar para resolver la contradicción de la teodicea.

        2. La teodicea, revolotea siempre encima de todo enfoque religioso teísta intervencionista. Y de ahí la 1ª frase de Castillo que cito.

        3. La tesis de mi comentario, es que no es incompatible, esa visión prometeica del ser humano, con la religión, si no la consideramos a Dios intervencionista directo en nuestros avatares.

        La idea de que “es incompatible con un ser superior.(José María González Ruiz (El Cristianismo no es un humanismo)”, se refiere al Dios teísta, pero no a un hipotético Dios benevolente, observador, interesado pero respetuoso con la autonomía humana.

        En ese sentido, el cristianismo sería un humanismo, pero un humanismo estimulado y guiado por la acción histórica de Dios, a través de su influencia hipotética en filósofos y grandes personas, y especialmente a través de Jesús, que se puede decir que es el núcleo central y de esa acción de estímulo de Dios en la historia a la humanidad.

        4. Porque yo creo que no es incompatible esta visión de una religión plenamente “naturalista” y humanista, (con un humano plenamente autónomo, prometeico si quieres llamarlo así), con asumir la historicidad de la acción de Dios en la historia humana, que como decía, no es una acción directa, sino didáctica.

        Es como el maestro, que enseña, pero los que tienen que aprender son los alumnos. Y el maestro interviene indirectamente, siguiendo los progresos y juzgándolos.
        Y esta hipótesis es perfectamente compatible con la frase que citas de González Ruiz:

        “Dios está presente en lo más profundo de la realidad humana y mundana para sacralizarla desde dentro. La resurrección de Cristo es la confirmación de lo definitivo del proyecto divino; no es una mera incursión aventurera como hicieron los dioses griegos” (autor y obra citada)”.

        5. Y esa primera frase, “Dios está presente en lo más profundo de la realidad humana y mundana para sacralizarla desde dentro”, quizás se refiera a la idea que últimamente tanto repito, de que además de la acción histórica de Dios, vía Jesús y otros, (sin quitarle preminencia a Jesús), quizás se refiera a que fruto de la emergencia evolutiva por el efecto de las leyes del Universo, (creado por Dios, todos disponemos en el interior de nuestra mente subconsciente, una información “divina”.

        Y así en “lo más profundo de nuestra realidad profana y mundana”, (nuestra mente subconsciente), un poquito del Dios-Inteligencia y Amor, está presente, y lo recibimos cada uno con nuestros genes.

    • Hola Isidoro
      Esta lección si que me ha gustado. La he leído varias veces y, a pesar de mis limitaciones, creo haberla entendido.
      Ahora bien, suponiendo el Universo una creatura del Dios creador, como no sabemos cuantos miles de años habrá que esperar para conocer el final real y definitivo de la historia, parece hasta normal la gran cantidad de intentos de anticipar el futuro. Los que, desde el punto de vista de las condiciones materiales de vida, somos relativamente privilegiados y participamos de la cultura cristiana, elucubramos a nuestra manera. Lo que no sé es cómo pensaría yo mismo, si estuviera en el pellejo del birmano, refugiado en Bangla Desh, que nos presentó La Sexta. En su desesperación decía…”Si nos van a tener a sí, mejor que nos maten a todos”.

    • Carmen

      Perdón, pero me meto por enmedio.
      Es que yo diría que al señor Castillo, como que se le ha escapado esa frase. Pero es que tiene razón, es una solución. Pero claro…a mí no me gusta. Porque el problema no tiene solución porque no sabemos lo que es Dios. Al menos no lo sé, pero no soy la única. Entonces , como saber lo que quiere o deja de querer?
      Tengo la certeza de que somos producto de una evolución y mira que no soy de certezas. Pero como tenemos la capacidad de pensar, miramos a nuestro alrededor y nos da miedo todo. Nos sentimos pequeños , pequeños e indefensos y buscamos a algo que nos proteja. Cómo además todavía somos homocentristas, pues la solución , como dice Castillo es que Dios se ha hecho hombre. Alucinante.
      Mi pregunta es. Y en Marte se haría marciano? Porque claro. Todo esto del cristianismo viene de una cultura creo que Ptolomeica, y ese concepto aún consideraba la tierra esférica,y antes de eso era plana.
      Claro, la idea de un Dios tiene que ser mínimamente coherente, porque somos seres racionales. Quizás lo que en un momento lo fue, ya no lo es, porque hay dos mil años de diferencia.
      Eso trae consigo no creer en la existencia de lo que llamamos Dios? En absoluto. Tengo un convencimiento profundo de que hay algo que nos trasciende, pero no sé qué es. Ni idea. Pero es que cuanto más miro las estrellas por la noche o miro a través de un telescopio,más y más absurda me parece la idea de que dios se hiciera hombre. Para qué? No entiendo. Es la manifestación de soberbia más grande del ser humano.
      En cuanto a Jesús. Es que lo adoro,en el mejor sentido de la palabra. Al mío,al vuestro no se. Tendría que hablar con cada uno de vosotros. Porque estoy convencida de que mi Jesús es una proyección de lo que a mí me gustaría ser. Por eso lo de la cruz no me va. Me encanta que una palabra suya baste para sanar. Me gusta que defienda al débil. Cuando coge el látigo me dan ganas de aplaudir y sobre todo, alucino de que anduviese por encima del agua. Genial.
      Pero Dios? Pues para mí no.
      Y para quienes lo sea, pues estupendo.

      El mal. Menudos quebrantamientos de cabeza me ha dado. Ahí sí que me salía humo por las orejas. Y decidí no meter a Dios en eso
      No sé lo que es, luego no lo puedo juzgar.
      Entonces nos abandona? A mí desde luego no, me viene a veces una fuerza para seguir adelante que desde luego no proviene de mi.
      Es una idea muy sencilla, eso tiene de bueno él no saber todas esas cosas que vosotros sabéis. Me permite hacerme una idea de Dios y de Jesús, a mi maneeeeeraaaaaaaa.
      Ver vídeo de Frank Sinatra o de Robbie Williams. No sé cuál me gusta más. Quizás el de Robbie Williams, está algo tocadico, como yo
      Y esto es lo que pienso. Hoy.
      Un saludo cordial.

  • Miren Josune

    “Pecado de omisión”. Este sí que es paralizante, diría más, cobarde; nos conduce a ver sin mirar, oír sin escuchar, “despachar” en lugar de acoger, “despistar” en lugar de atender…

    El halago, la “palmadita” en el hombro, los parabienes, el silencio permisivo, todo lleva a ignorar al otro y tratar de hacerlo “sin que se note”.

    Sí, grave es este pecado, permite que se hundan en la desesperanza y abandono muchas vidas, que mueran en total indiferencia.

    Un cristiano no debe callar, si de verdad sigue a Jesús, ha de saber arriesgar por el proyecto de Salvación, si quiere construir el Reino del Amor, donde el sufrimiento del otro, no lleve la señal de la indiferencia.

    Es tiempo de “silencios y desiertos” para responder con determinación: ¡nunca más el pecado de omisión!

    Miren Josune

  • Miren Josune

    Llena de luz la reflexión del Profesor Castillo, falta hace, pues hay demasiada confusión.
    Sin duda, el AMOR vivido en la entrega generosa de la propia vida, es la imagen que refleja en Verdad, el “rostro” de Dios en la humanidad de Jesús.

    Y cada ser humano que ame así, dando a los otros lo mejor y más bueno de sí mismo, está mostrando cómo es el Amor y la Misericordia de Dios.

    Como cristiana, me interpela cada día, las palabras que un día lejano en la historia, en aquél Cenáculo de Jerusalen, pronunció Jesús: “amaros unos a otros, como YO OS HE AMADO”

    “El mundo es como es”. Y lo que cada cual tiene que hacer es vivir en paz”. Y yo añado:
    ¿Cómo vivir “en paz” con tanta incoherencia?

    Yo no creo en el Dios que pasa de largo”, ignora la pobreza y el sufrimiento del otro. Creo en el Dios que se ACERCA, CURA Y ALIVIA, PERDONA Y LEVANTA, SIRVE POR AMOR Y MISERICORDIA.

    Siento vergüenza propia y ajena, porque a estas alturas de la Historia, después de dos mil años, sigamos “dejando caer” sobre la vida de tantos, migajas de tanto Amor y perdón recibido.

    ¿Por qué no hacer algo cercano y coherente desde ATRIO?

    Miren Josune

    • Miren Josune

      Olvidaba la información sobre el documento que acaba de publicarse, y que refleja a mi modesto entender, lo expresado por el Profesor Castillo, cómo Jesús es, la Salvación que abraza a todo hombre y mujer, por medio de la Misericordia y el Amor de Dios.

      La carta lleva por título “Placuit Deo”.

      Miren Josune

  • Santiago

    LA SOLUCIÓN a TODOS los problemas de la humanidad doliente, incluyendo el problema del mal en el mundo, NO la dio “el cristianismo” como religión institucional, sino que la expresó el Hijo encarnado  de  Dios en Jesús de Nazaret. Este es el Dios invisible que se hizo visible para darnos a conocer el verdadero amor de  Dios ya que S Juan nos dice que: “En esto está el amor: no que nosotros hubiéramos amado a Dios” primero “sino que El nos amó a nosotros” antes “y envió al Hijo suyo” que ES “propiciacion por nuestros pecados”…”Carísimos” prosigue el Apóstol Juan en su Primera Carta “si Dios nos amó a nosotros, también nosotros debemos amarnos unos a otros..,Y nosotros hemos conocido y creído el amor que tiene con nosotros. Dios es amor, y quien permanece en el amor, en Dios permanece, y Dios en el.  En esto ha llegado el colmo de Su amor para con nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio (1 Juan 4, 10-17)

    El cristianismo es la consecuencia de este amor de la Persona de Cristo. El no vino solo para “aliviar el sufrimiento” sino para proclamar que el amor   de  Dios es nuestra única esperanza de salvación que trasciende los avatares y la brevedad de esta vida de la tierra y que nos conduce a la vida eterna. La Iglesia solamente tiene la misión de proclamar este amor salvifico  de  Dios para que éste se ponga en práctica.

    Sin embargo en la casa del Padre, según Jesús hay “muchas moradas” Teresa de Lisieux cayó en la cuenta leyendo a S Pablo que no todos podían ser mártires, misioneros, predicadores, apóstoles etc y no se vio ella retratada en “ninguno de sus miembros” Sin embargo, ella alcanzó el discernimiento de su vocacion cuando pensó: “En el seno de mi madre la Iglesia yo seré el amor y así lo seré todo” ya que Dios es amor. Teresita de Lisieux es la actual patrona de las misiones católicas activas.

    Jean-Pierre Caussade sj escribe que la santidad se reduce a solo una práctica: la fidelidad a lo que debemos hacer, y no solo a la práctica de la justicia y caridad social, sino a lo que Dios permite en “cada momento” ya sea lavando platos, cuidando de la salud de los otros y de uno mismo y viviendo el momento presente con entrega. Porque habrá algunos que por sus corcunstancias solamente pueden rezar, otros solo pueden aliviar con su presencia, otros solamente pueden enseñar pero TODOS podemos y debemos amar.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

  • ¿Que se le puede aportar al mundo? si no tenemos un centro en paz en nuestro interior, si no tenemos armonía interna, si no vibramos alto, hasta la vibración del amor.
    Si en nuestro interior sufrimos por el hecho de vivir. Lo que trasladaremos al mundo serás sufrimiento y desarmonía.

    Admito que si esperamos a Ser humanos desarrollados, como eso es un camino muy largo. A medida que progresamos y vamos dejando atrás la vibración densa. En esa medida procede actuar en el mundo. Pero de un modo natural, espontaneo y porque nos sale de dentro. No somos los responsables del mundo. O en cualquier caso nos toca una parte muy pequeña de responsabilidad. Y unos son mas responsables del desaguisado terrenal, y otros menos. Cuidamos nuestra salud. Pero si nos cuidamos integralmente. Cuerpo-espíritu. Entonces, hagamos lo que hagamos. Estaremos haciendo la revolución pendiente. Una acción sin sabiduría pretendiendo combatir al mal. Es estéril, cuando no le añade daño al daño. “Buscad primero el reino de Dios, y su justicia. Y  lo demás se os dará por añadidura”.

    Se nos dará. Y como estaremos plenos. Podremos dar naturalmente. ¿Que quiere dar?. alguien que se sienta desgraciado…

    El Occidente materialista y tardocristiano. El de las revoluciones, las reivindicaciones, la “lucha”. ¿Acaso no hay miseria lacerante. ¿Podemos estar satisfechos?. La lucha revolucionaria, solo ha servido para que aprendamos que. POR AHÍ NO. ¿Cual es el saldo?. De la “lucha”.

    Cuando les interesa nos convierten en parias, como en la India. Si todos fuéramos seres libres, sin miedo, valientes. No podrían con nosotros. Y valientes nos convierte el trabajo sobre nosotros. El trabajo espiritual.

    Si fuéramos todos. Personas que trabajan su interior. Seriamos los mejores revolucionarios. Sin sangre. 

    Por eso entre otras cosas seriamos los mejores. Porque seriamos efectivos de verdad y limpiamente, sin caer en enfrentamientos torpes y sangrientos.

    Otra cosa:

             “La solución, que el cristianismo le ha dado a este problema, ha sido la “Encarnación de Dios” (“humanización de Dios”) en Jesús. Es decir, en aquel modesto galileo, que fue Jesús de Nazaret”

    Me ha llamado la atención. Esto…¿como se come?.

    Esto lo dice un teólogo católico o al menos cristiano. Si no me equivoco.

    O sea. “La solución”. Es una mera teoría. Una mera ideología. Por lo tanto quienes se acogen a las “verdades”, católicas o cristianas, como palabra de Dios. Se acogen a una interpretación limitada de la Verdad de Dios.

    En verdad, en verdad os digo: que hace falta una gran excabadora, y que retire al basurero la religión de Constantino y de los obispos cristianos vendidos. La voz de los gnósticos cristianos. Asesinados. Clama todavía pidiendo justicia.

    “Nag Hammadi”, “Nag Hammadi”. Gracias a Dios. “Un grupo gnóstico, superviviente de la gran purga. Ha conseguido plantarse en el centro de la Plaza de San Pedro. Y en medio del boato caduco, la opulencia cruel, la corrupción y la degeneración. Han gritado. ES FALSO, ES FALSO.” 

     

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