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Interés

fausEtimológicamente, el interés designa algo que está entre la realidad y yo (inter-esse): así me vincula y me pone en relación con las cosas. Pero la palabra degenera cuando su significado principal pasa a ser el de “beneficio económico”: de modo que lo único que me pone en contacto con la realidad es la posibilidad de lucro.

Eso explica por qué Francisco sostiene que nuestra economía “mata”. He leído artículos que, queriendo defender la enseñanza social de este papa, parecen tropezar cuando afrontan esa frase tan dura: quizá Francisco sólo quería decir que mata cuando la gestionamos mal, etcétera.

Pues no: nuestra economía mata porque está fundada en el robo con guante blanco, en la mentira bien vestida, en la explotación y en la falta de respeto. Veamos:

  • 1. Fundamental en nuestro sistema es el crédito y el interés. Pero éste último se ha convertido hoy en usura pura y dura: de ser compensación razonable por una pérdida o un riesgo, ha pasado a ser un lucro gratuito. Si el prestamista gana sólo por prestar, eso es claramente usura. La filosofía griega, el islam y el primer cristianismo son muy duros con la usura. Aristóteles la compara al proxenetismo: aprovechar la necesidad del otro para el enriquecimiento propio. Y escribe que es “la más aborrecible de todas las formas de obtener dinero, porque en ella la ganancia procede del dinero mismo y no de los objetos naturales”. Si hoy eso nos parece anormal, debe ser por aquello de que “nuestro mundo ha perdido el sentido del pecado”. Pero aplicando esa frase donde debe ser aplicada…
  • 2. Ese atraco del interés se apoya además, como ya sugería Aristóteles, en la mentira de que el dinero es fecundo por sí mismo. Pero el dinero sólo puede ser oportunidad, nunca causa de riqueza. Su presunta fecundidad se apoya además en otra ficción: el dinero que me presta el Banco no es tal: el Banco me da un dinero que no tiene (pues en cada momento los Bancos están prestando mucho más dinero del que tienen y es falsa la idea de que el Banco presta con los depósitos de los ciudadanos). El Banco lo que hace es darme una especie de aval o de ficción, poniendo en mi cuenta unas cifras con las que yo podré empezar a invertir. Y por ese dinero que no me ha dado, el Banco me cobrará unos intereses grandes mientras que, por el dinero que yo le he depositado, me dará un interés mínimo, ridículo (que luego además recupera en comisiones por sacar de un cajero etc.).

Buen ejemplo lingüístico: en griego, tiktô significa engendrar, de ahí viene vg. tokós (padre, engendrador); y en griego moderno el interés se llama toketós (= engendrado). El dinero queda así, como una especie de semilla: un germen vital que, con sólo caer en buena tierra, ya fructifica.

  • 3. Esa fábula del dinero, falso y fecundo a la vez, tiene que acabar fallando, sea porque a uno no le salen los negocios o porque lo dilapida. Así se producen las crisis que por eso, según Piketty y otros economistas, son intrínsecas a nuestro mercado y más cuanto más perfecto mercado sea. En las crisis, la reacción lógica es ir a sacar el dinero de los Bancos, pero resulta que éstos ya no lo tienen. Con lo que el estado habrá de sostenerlos (¡con dinero de los ciudadanos!) para evitar que se pierdan los depósitos de la gente. Así se acuñó la más criminal de las defensas: el “too big to fail” (“demasiado grande para dejarlo caer”). Como si dijera: no podemos tocar a los Bancos porque tienen armamento atómico…

Y claro: si el Banco siempre está seguro y el ciudadano nunca lo está, esa es una economía que mata. Si, cuando se derrumba esa fábula del dinero fecundo por sí mismo, lo pagan los otros, no el Banco que se aprovechaba de ella, entonces esa economía tiene que matar como el arsénico, por más que nos digan que es “arsénico por compasión”.

  • 4. Finalmente, en una sociedad donde todo es mercantil y donde cada cual aspira a tragarse al otro buscando el máximo interés, la única manera de crear empleo es no pagarlo, o darle una calderilla de hambre. Marx todavía hablaba de pagar “lo justo para que pueda reponer su fuerza de trabajo”; hoy ni eso: porque si no repone sus fuerzas siempre hay una multitud esperando poder ocupar su puesto. ¿Cómo no va a matar esa economía?

Ya hace tiempo fue acuñada la expresión “capitalismo de casino”. Quiere decir que nuestro sistema económico es como uno de esos juegos de cartas donde uno puede apostar fuerte con poco juego; pero asusta a los demás y, a lo mejor, gana. La única diferencia con los casinos reales es que, cuando en nuestro capitalismo falla la treta y el jugador pierde la partida, no pierde él el dinero que apostó: ese dinero lo perderá el croupier, o el repartidor por las cartas que dio, o el portero por haberle dejado entrar…

Ladrona, mentirosa, explotadora e impune. Y gracias a eso eficaz. Dígame Ud si esa economía no ha de matar. Por eso creo que lo más negativo de nuestra política es la hipocresía de la derecha y el simplismo de la izquierda. Pero éste queda para otro día.

 

8 comentarios

  • h.cadarso

    Con la venia…No podemos, no tenemos derecho a olvidar que hay otra fórmula económica más allá del neoliberalismo, a las afueras del FMI.

    Que China, tan atea ella, tiene a 40 millones de jóvenes en las universidades estudiando, más que USa y la Unión europea juntas… Que ha hecho un esfuerzo enorme por poner el país al día en comunicaciones, trenes de alta velocidad y demás. Y que, al decaer el comercio exterior, se centra últimamente en mejorar la capacidad de consumo, los ingresos económicos y el nivel de vida de todos sus habitantes.

    Que al contrario que Trump, se ha comprometido a fondo con la lucha contra al cambio climático

    Ayer mismo tuve ocasión de decírselo al exlehendakari Ibarretxe en una conferencia. Se limitó a responderme que China no es un modelo para Euskadi. O sea que seguiremos con los recortes en educación y en todo lo demás…y con nuestro liberalismo y “trumpismo” asfixiantes.

    Nuestro Papa Bergoglio debería también recordarnos que hay vida fuera del neoliberalismo, que fuera de nuestro planeta occidental hay otras fórmulas para combatir el empobrecimiento sistemático de la muchedumbre y el enriquecimiento sistemático de la más mínima minoría de supermillonarios que se nos anuncia en la lejanía…

    Por favor, ensanchemos nuestra mirada, no seamos míopes y neoliberales obsesos, iba a decir obesos. Ya sé que nadie es perfecto, que los chinos tienen los ojos como rasgados, que…Pero además de esto, tienen otras cosas que deberíamos valorar en lo que valen.

  • Isidoro García

    Aprovechando el reciente artículo de González Faus, sigo con el meollo del tema, que considero la nuez del tema, más allá de pequeñas polémicas personales. Puede sonar el final a panfleto político, pero si el amigo José Ignacio escribió el suyo, yo voy a escribir el mío.

     

    ¿Esta economía mata?, como dice Francisco y repite Faus. Yo he calificado de imprudente dicha afirmación papal. No he dicho que fuera falsa, ni errónea, sólo que a mí me parece que en boca papal, esa afirmación es equívoca, y políticamente maliciosa, aunque yo creo en la inocencia del Papa.

    Porque esa afirmación como muchas frases cortas, y grandes eslóganes políticos, contiene al mismo tiempo mucha verdad, y bastante desenfoque de la realidad.

    Aquí a mi entender, la palabra “economía”, es sinónimo de organización social, organización general de la humanidad.

    Desde nuestros orígenes en Africa, hace unos doscientos mil años, la especie humana, como el resto de animales ha tenido que buscarse la vida. Cada mañana tenía que salir  a comer y beber, procurando pillar a otros animales y no ser pillado por otros más poderosos que él. Y no solo con otros animales, también con otros humanos, de otras variedades, y de otras hordas y familias de su propia especie.

    Hace unos días, salía una inocente noticia en los periódicos de Madrid, ante la aparición de unos huesos antiguos, señalando escandalizados, que “los madrileños de hace diez mil años, muy posiblemente eran caníbales”. ¡Vaya novedad!.

    La vida humana, desde el minuto cero, ha sido una orgía de muerte y asesinatos, general y entre humanos, y en la segunda página del Génesis, simbólicamente ya aparecen Caín y Abel. Y eso no es un suceso moral: ha sido el destino que las Leyes del Universo, nos han impuesto, como a todos los demás componentes del mismo.

    Todos, incluyendo a los grandes moralistas, e incluyendo al Papa, descendemos de una larga cadena de antepasados, asesinos, violadores y caníbales. Y gracias a su triste destino, hemos podido llegar nosotros aquí.

    Nuestro destino personal ahora, está justo, en superar esa triste y macabra situación natural. En llevar a cabo una transformación de nuestra especie, que supere dicho destino, de tal forma que nos creemos un nuevo destino, con una nueva naturaleza, y una nueva “organización social humana”, una nueva “economía”, que sea favorable a la felicidad y a la auto realización personal de todos los integrantes de la especie humana.

    Un cristiano lo traduciría en la frase “construir el Reino de Dios” predicado por Jesús. Y un agnóstico en crear una sociedad y una humanidad perfecta.

    A lo largo de nuestro devenir humano, hemos pasado del largo y duro Paleolítico cazador-recolector, al Neolítico agrícola ganadero, a la Edad de los metales, con una prototecnología cada vez más avanzada y una cultura escrita primitiva.

    Hasta llegar a una última época, de unos 3.000 años, en que hemos ido desarrollando una evolución cultural y de la conciencia, (nuestra forma de pensar), de la tecnología disponible y de la organización social, (la “Economía”).

    Esta evolución cada vez es más acelerada hasta llegar a la situación actual, que podríamos describir como el antepenúltimo escalón que nos queda por subir para conseguir nuestro destino evolutivo de la especie.

    En ningún momento de la historia humana, nunca hemos estado mejor que ahora, en términos medios, ni económica, ni de sanitarios, ni de conocimientos medios y punta, ni de nada. Interesadamente cuando se habla de los problemas del sistema capitalista, se da a entender, que antes era el paraíso, y que desde que se llamó neoliberalismo, (¿hace unos treinta años?), todo es un desastre y cada vez va a peor el mundo.

    Eso es un grave error de perspectiva que no responde a la realidad. Error, que en muchos es inocente, pero en otros mejor informados no lo es. En política, muchos consideran que vale todo, y más en el mundo de los eslóganes políticos afortunados: el mundo Twiter.

    (Empieza mi panfleto: aviso)

    Y a mí, particularmente, no me parece razonable, aunque en muchos sea bienintencionado, el descalificar un sistema organizacional, que como todo, admite excesos y abusos que hay que controlar, pero que es el sistema que ha generado a la humanidad, más riqueza hasta ahora, que ningún otro que todavía no existe.

    (Yo si fuera Piketty, y quisiera escribir un buen libro, y útil a la humanidad, usaría mi tiempo y mis saberes, en vez de criticar un sistema económico que no le gusta, en diseñar detallada y concretamente, un sistema verdaderamente alternativo, que no se base únicamente, en que los que lo tienen que manejar sean santos u hombres perfectos).

    El gran fracaso de las utopías sociopolíticas, URSS, Cuba, etc, para el que lo quiera ver, es que hoy por hoy, hasta que realicemos la próxima etapa de la evolución de nuestra conciencia, (forma de pensar), la codicia individual, es el gran motor de la creatividad humana y de la generación de riqueza. Y es en eso es lo que tenemos que evolucionar.

    La URSS, fracasó en formar el “hombre nuevo”, a pesar de educar tres generaciones enteras, el hombre solidario, que trabajase y se esforzase por el bien de la comunidad, además del suyo propio.

    Y tanto es así, que tuvieron que construir un muro, para que la gente no huyera de su país en busca de una mejor vida. Y una vez abierta la posibilidad de elegir libremente, no han vuelto a votar por el antiguo sistema, ni de locos, EN NINGÚN PAIS.

    Esa es la realidad. Después de la 2ª Guerra Mundial, se ha vivido la mejor etapa en todos los sentidos, con unos impresionantes crecimientos de riqueza, y la socialdemocracia, en Europa, ha administrado inteligentemente el sistema capitalista, ha generado sociedades de alto nivel organizativo, a la que justo ahora se quieren incorporar millones de personas de otras zonas. (No se van a Cuba ni a Corea del Norte, ni siquiera se van a la China confuciana).

    Tener que decir estas obviedades da un poco de vergüenza, pero es que parece que vivimos en un mundo al revés, donde se nos quiere hacer blanco lo que es negro y viceversa.

    ¿Estamos en el Paraíso, y no hay ningún problema?. Naturalmente que no. Hay problemas y muchos. Y casi todos son problemas de crecimiento, de éxito del sistema.

    Como son la superpoblación mundial, fruto de la ingente mejora sanitaria y alimenticia, y el crecimiento acelerado de la ciencia y la tecnología, que genera la necesidad de cada vez menos trabajo humano, (lo cual en sí es una bendición soñada toda la vida, pero que a corto plazo produce grandes desequilibrios), y un gran largo etc. de problemas a resolver.

    Estamos como en un edificio alto en llamas. ¿Qué hacemos?. ¿Con sermones morales de que seamos buenos y benéficos?. ¿Nos tiramos por la ventana para huir del fuego, y ya veremos que pasa cuando lleguemos al suelo desde el piso 20?. Habrá que pensar bien y rápido. La cosa no es fácil.

    Hay que resolver los problemas, no tirándonos al vacío de una organización alternativa que hoy por hoy no existe, sino haciendo un gran esfuerzo de mejora de nuestra capacidad de pensar, (ampliación y mejora de la conciencia personal), para resolver los problemas.

    Tenemos la capacidad necesaria, y contamos con la ayuda tecnológica necesaria.

    Pero si nos ponemos histéricos, y seguimos haciendo caso a los gritos de pánico bienintencionados o de los sermones morales de los sermoneadores, vamos a acabar muy mal.

  • Asun Poudereux

    En estos asuntos de tanto interés, las personas que estén libre de intereses que tiren la primera piedra.

    Está bien exponer opiniones, por qué no?, también y aún más, predicar en coherencia, con el ejemplo nos decían…

    Por eso me callo.

     

     

     

  • Isidoro García

    “Nuestra economía mata porque está fundada en el robo con guante blanco, en la mentira bien vestida, en la explotación y en la falta de respeto”. González Faus.

     

    Lo primero, agradecer al Sr. González Faus, teólogo de gran prestigio, que haya leído nuestros comentarios, y lo digo de corazón, de verdad. Aquí, los autores de artículos de reconocido prestigio, no suelen comentar, y por ello no sabemos ni siquiera, si nos leen, lo cual me parece normal, pues hay mucha gente que no son jubilados como nosotros, y tienen muchas cosas que hacer.

    Y también, le pido perdón por si en mi comentario, me pasé bastante en el tono, pues cuando pensamos que no nos va a leer el interesado, y se contesta asépticamente en un debate de ideas, se aflojan un poco las alertas y la prudencia, y decimos las cosas de una forma, que no diríamos nunca en persona.

    Dicho lo cual, yo acusé al amigo José Ignacio, (sería para mí un honor que así me considerara), de salirse de su zona de sabiduría, y meterse en terrenos ajenos a su especialización. De ahí lo de “zapatero…”.

    Todos lo hacemos, y tampoco es tan malo, pues si no, el debate de ideas sería muy aburrido, si solo pudiéramos hablar de los temas “profesionales” de cada uno. Lo que pasa es que en este tema, hay una circunstancia especial que querría señalar.

    A mí no se me ocurriría dialogar sobre temas económicos, ni con Piketti, ni con Varoufakis. Primero porque yo no soy especialista económico teórico, ni en Macroeconmía, ni en Teoría Económica.

    Y porque lo fuera o no, se que estos temas no son propiamente económicos-científicos, sino ideológicos, y por ello acepto y reivindico que cada uno tiene las ideas que buenamente tiene, y por ello cada uno con su idea, y Dios en la de todos.

    Ahora bien, cuando el que me cuenta su ideología personal, (que yo no digo que no esté fundada en sus propias lecturas, como las mías propias), es un reconocido teólogo, que enfoca el asunto desde el punto de vista moral, aquí lo que se ventila, ya no es quien tiene razón o no, desde el punto de vista económico.

    Lo que se ventila es la licitud moral o no de unas instituciones sociales, (existencia del dinero, licitud del interés bancario normal, licitud del rescate público de bancos, en caso de quiebras técnicas, etc.),  y el grado de compatibilidad de las diversas tesis alternativas, ya no digo a nuestro cristianismo común, sino a la moral civil y laica, y eso me interpela personalmente.

    La tesis que expone el amigo José Ignacio, es la que imprudentemente expone el papa Francisco: esta economía mata. Y el que esté de acuerdo con esta economía, es poco menos que un asesino: Muy fuerte.

    Es como decir, que el coche, mata, (porque es causa de accidentes mortales); el tabaco mata, luego los estanqueros son cómplices de asesinato; vivir, mata, luego todos somos asesinos.

    Si te lo dice una persona normal, no haces ni caso. Si me lo dice González Faus, me siento interpelado. (La importancia y responsabilidad del prestigio intelectual).

    Todas las instituciones buenas en principio, tienen que ser reguladas adecuadamente, para evitar sus efectos negativos. La justicia, por ejemplo, es buena y necesaria, pero si resulta que los jueces prevaricaran, los funcionarios no trabajaran adecuadamente, y se corrompieran, (no digo que esa sea la situación española), entonces una institución buena y adecuada resultaría en la práctica muy negativa y dañina para el buen discurrir social.

    En la economía pasa igual. Si hay abusos, y los que tienen que investigarlos y reprimirlos, no lo hacen, por razones varias, (entre todos la mataron y ella sola se murió), resultan unos efectos desastrosos. Y yo vería muy bien que un moralista, y el primero, Francisco, nos inste a que cada uno cumpla con su deber profesional, y moral.

    Pero el populismo, (y esta es solo mi opinión personal), que es un análisis simplón de las situaciones complejas, ante la gran dificultad de dicho análisis, hace una lectura de brocha gorda, y emite enmiendas a la totalidad de unas instituciones, sin tener preparadas alternativas válidas para la cuestión. O por lo menos eso nos parece a una porción grande de personas, que no por ello somos “asesinos”.

    En su panfleto, se habla de robo con guante blanco, mentiras, explotación, falta de respeto, usura pura y dura, que en realidad no dan el dinero al prestamista, (mohatra), atracos, explica como anormal que el banco no disponga en caja del dinero del impositor, en resumen las siete plagas de Egipto. Y que propone en su lugar: nada. Que seamos buenos y morales… y que por ello votemos a Podemos.

    Elevándonos de la anécdota, (por muy desgraciada que sea), y yendo a mas altura, yo creo que la actitud de Francisco, ante la economía actual, con ese órdago y descalificación global a la economía, es producto de una mala conciencia histórica.

    La realidad, y esto es evidente, es que una gran parte de la población empresarial y financiera, así como políticos y funcionarios encargados de vigilar y corregir excesos, (existen otros muchos que luchan por mantener su integridad moral), no tienen una moral personal debidamente formada.

    “Si hoy eso nos parece normal, debe ser por aquello de que “nuestro mundo ha perdido el sentido del pecado”.

    Si yo fuese Francisco, y después de 2.000 años de dominio absoluto cultural y religioso, viera que la mayor parte de sus pupilos están como están, (además muchos han ido a escuelas religiosas), dimitiría inmediatamente por fracaso e ineptitud institucional.

    Pero inconscientemente, todos tenemos la tendencia a tirar balones fuera, porque la propia responsabilidad agobia y angustia.

    Guste o no, hay diversidad y pluralidad de opiniones. Hay quien es partidario de la reforma desde dentro, y hay quien prefiere pegar una patada a la mesa. (Se imagina alguien ¿que hubiera sido de Grecia si hubiese triunfado en Siryza, las tesis del iluminado Varoufakis?).

    (Y respecto a lo del rescate de Bankia, una aclaración. Una cosa es el estatus de impositor y otro el estatus de accionista. Este último responde con su dinero de las pérdidas de la empresa. Y si se les ha devuelto el dinero a muchos, o a otros el 50 %, es por la circunstancia del engaño en la información facilitada en la compra de acciones.

    Y por eso no es en absoluto inmoral la protección a los impositores, (hasta un límite cuantitativo), pues cuando uno ingresa su dinero en un banco cuenta previamente, con la garantía del Estado, para estimular la confianza, en un negocio el bancario, en donde por su naturaleza, la confianza es trascendental. Por el hecho de que debido a su naturaleza, los bancos no disponen mas que de un 3-4 % de dinero en caja).

    ¡Por favor, pluralidad y respeto no nos Savonarolicemos! Cada uno tenemos nuestra opinión, y no caigamos en la tentación de pensar que el que piensa distinto que nosotros, es tonto o perverso per se.

     

  • josé ignacio González Faus

    Aunque tengo por norma no contestar nunca pq todos tienen derecho a opinar, hago una excepción por la importancia del tema.  En primer lugar “mis zapatos” son en este caso los libros de G. Giraud, K. Polanyi, T. Piketti, H.J. Chang y  Y. Varoufakis. Creo que ahí se puede percibir algo del paso de una economía productiva (donde vale todo aquello del “lucrum caesans”, “damnum inminens” para justificar el crédito) a una economía puramente especulativa (donde ya no vale). Por supuesto me alegro mucho de que alguien recupere su dinero de algún banco en crisis (tengo amigos que recuperaron sólo la mitad). Pero habrá de reconocer que ese dinero devuelto no procede del banco, sino del pueblo. Esto es lo inmoral.    Los títulos de los autores antes citados son: La ilusión financiera; La gran transformación; El capital en el s. XXI; 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo; y Economía sin corbata. Los recomiendo mucho. No sé si tienen toda la razón, pero son economistas y en ellos me apoyo porque rompen la tendencia del “pensamiento único” impuesto en economía. Siento no poder alargarme más.

  • Juan Enrique

    Otro maestro dice lo siguiente: “la condena cristiana del préstamo a interés, sostenida hasta hace poco, es una respuesta a la diversa naturaleza del dinero: solo con la economía moderna cesó de ser un bien fungible para convertirse en un bien productivo, por lo que no existe más dificultad para cobrar intereses”. Enrique Colom, Chiesa e società, p. 316.

    Agrego que esa condena se encuentra muy clara en el Antiguo Testamento, en el capitulo 23 del Deuteronomio, pero sólo se refería al propio pueblo y no a los extranjeros; aunque a todos es aplicable la obligación de ser justos.

  • Juan Enrique

    El tema que pones es importante, y la crítica de Isidoro la estimo acertada. Agrego que es cierto que los bancos prestan con el dinero que reciben por depósitos de otros clientes. La obligación de mantener unas reservas considerables de dinero (liquidez) se le llama tasa de encaje. Hay normas de derecho internacional (Basilea III por ejemplo) que obligan a los bancos a tener una determinada tasa de encaje.

    La licitud de los intereses en el préstamo de dinero es un tema que he estudiado, y sobre el cual han escrito muchos teólogos y juristas clásicos. Aristóteles lo llamó el más antinatural de los negocios, y Santo Tomás lo calificó injusto.

    El punto de partida, en el que están de acuerdo los antiguos, es que el préstamo de dinero por sí solo no justifica el cobro de interés. Por eso llaman usura a cualquier interés. Hoy, por cuanto la ley autoriza y el sistema capitalista funciona con el cobro de intereses, se reserva el término usura para el cobro de intereses por sobre el límite puesto por la ley civil.

    Tienen mucha razón los antiguos, que lo explican bien; no es lícito el cobro de interés, si no hay otra causa que el mismo préstamo. Sobre los posibles títulos extrínsecos para el cobro de interés también se ha escrito bastante (puede verse al respecto la encíclica Vix Pervenit de Benedicto XIV, a los obispos de Italia).

    Ahora bien, el tema a mi juicio más apasionante es repensar las bases financieras de nuestro mundo, que cuentan con el interés como un elemento esencial. La tesis del profesor Füders, en una investigación patrocinada por la Universidad Austral de Chile, dice que el actual sistema financiero, que funciona con la tasa de interés en los préstamos, da lugar no solamente a la obligación de crecer, sino también a la especulación, a la inflación, al endeudamiento masivo de prácticamente todos los países industrializados y sus ciudadanos, y también, aunque a primera vista no parezca que exista conexión, a la creciente brecha entre ricos y pobres.

    Unas frases para el bronce: “Una persona que vive del interés vive de la productividad de los demás y no de su dinero. Una propaganda  escuchada frecuentemente reza: “Deja que tu dinero trabaje para ti”. Sin embargo, el dinero no trabaja, ni tiene hijos como también destacó Aristóteles. Por el contrario, es la gente que trabaja y produce productos reales quienes tienen  que pagar la tasa de interés”.

    ¿Cuál podría ser la solución? En el planteamiento de Füders, la solución (aristotélica) más conocida es la planteada por el empresario y economista Silvio Gesell y seguida por el famoso economista Irving Fisher: evitar el cobro de la tasa de interés en los préstamos de dinero. ¿Cómo evitar la tasa de interés sin prohibirla directamente? Añadiendo una fecha de caducidad al dinero. Quitándole al dinero su carácter innatural de no envejecer, este se pondría a la par de los productos y desaparecería automáticamente la tasa de interés.

    De esta manera la generación de ganancias sería posible sólo a través de trabajo productivo o inversiones productivas. “Un lapso de 300 años de historia, en el cual Europa floreció a escala humana, demuestra que ese sistema  financiero no solamente es posible sino que también es sostenible”. Füders se refiere así a la remodelación a intervalos regulares (renovatio monetae) de una moneda acuñada por una sola cara que existía en la Edad Media en amplias zonas de Europa, sobre todo entre los años 1000-1300. Dicha moneda resultó en una presión de la oferta de dinero. Nadie quería quedarse con el dinero durante un tiempo prolongado, el dinero circuló rápido y no existía interés. En ese tiempo, dice, prevaleció en gran parte de Europa una riqueza que hoy cuesta creer. De hecho se construyeron magníficos edificios, se unieron en muchos aspectos pueblos muy distintos entre sí, y floreció la teología con las mejores obras de la época.

  • Isidoro García

    Ante un artículo sobre economía de un teólogo, me sucede que veo reflejado lo que quizás sientan los teólogos “profesionales” y estudiosos, ante la teología que hacemos los diletantes como yo. Inevitablemente cuando uno habla de lo que sabe poco, es muy fácil meter la gamba.

    Dice la primera González: El prestamista gana sólo por prestar. Y no es así. Gana por arriesgar que no le devuelvan lo prestado, y aunque pida garantías, por el trabajo de tener que vender, “liquidar” la garantía. Y por eso los préstamos cuanto más cubiertos, más baratos son, como ejemplo los hipotecarios, en comparación con los préstamos sin garantía objetiva.

    Luego entra en el sofisma (del tipo de negar el movimiento), de negar que el banco da un dinero. De donde lo saque el banco, no viene a cuento. El prestatario recibe billetes de curso legal. Y si lo ves tan fácil, ponte y funda un banco, o aconseja al que necesita el dinero que lo funde él y así no pague intereses. Trampas en el solitario.

    La tercera “si el Banco siempre está seguro y el ciudadano nunca lo está”, es otra falacia. Casualmente si el estado protege a los bancos de la quiebra es para proteger a los depositantes sus dineros, y para proteger la credibilidad del sistema. Si ves que a algunos no les devuelven sus depósitos, la gente tenderá a guardarlos en el colchón, y volveríamos a la edad de piedra.

    (Yo personalmente, dentro de mi modestia, fue protegido con la salvación de Bankia, pues lo poco que tengo lo tengo allí).

    Total, un dislate total. ¡Cuántos son grandes sabios en latín y grandes necios en romance!. ZAPATERO A TUS ZAPATOS. Aunque sé que también me lo podrían decir a mí.

    (Me gustaría oír la opinión sobre estos temas de Gonzalo Haya, que “trabaja” en una escuela de negocios de los jesuitas).

     

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