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Los más feroces opositores del Papa Francisco: los clérigos más encumbrados de la Iglesia

El libro de Georg Gänswein y el panfleto del cardenal Pell (traicionado por Sandro Magister tras su muerte al manifestar que El Vaticano hoy, publicado el 45-3-2022 con el pseudónimo de Demos estaba escrito por un Pell que ahora no puede contradecirle) compiten por ser los más duros ataques al papa con plenos poderes y en plena forma. Un buen vaticanólogo analiza el alcance de este ataque feroz. AD.

Por Robert Mickens | La Croix International | 14-1-2023

Comentaristas de todas las escuelas, aunque por diferentes razones, con la posible excepción del Padre Spadaro SJ, están de acuerdo en que este pontificado es un desastre en muchos o en la mayoría de los aspectos; una catástrofe”.  George Pell dixit.

        El cardenal australiano, que murió de un ataque al corazón el 10 de enero, ha sido descrito por amigos y admiradores como un “gran líder”, un “mártir blanco” y “valiente”. Y cuando Pell lanzó ese ataque contra el Papa Francisco hace menos de un año en un extenso escrito que envió a todos los cardenales de la Iglesia, demostró lo valiente que era en realidad, publicándolo bajo seudónimo.

        Fue publicado el pasado mes de marzo por el periodista italiano Sandro Magister, quien, tras la muerte de Pell, reveló que este “memorándum sobre el próximo cónclave” era efectivamente obra del cardenal. Entre otras cosas, arremete contra el Papa jesuita por causar confusión. “Anteriormente era: ‘Roma locuta. Causa finita est’. Hoy es: ‘Roma loquitur. Confusio augetur'”, dice Pell.

        Y critica al Papa por guardar silencio sobre una serie de cuestiones morales, incluida la presión de la Iglesia en Alemania para bendecir las uniones homosexuales, ordenar mujeres sacerdotes y ofrecer la comunión a los divorciados y vueltos a casar.

        El cardenal tenía 81 años cuando murió y, por tanto, ya estaba inhabilitado para votar en el cónclave para elegir al sucesor de Francisco. Pero eso no le impidió intentar influir en la elección, como deja claro el objetivo del memorándum. De hecho, Pell fue uno de los principales cabecillas entre los jerarcas que se enemistaron rápidamente con el Papa argentino. El corpulento y contundente australiano dirigió entre bastidores el silencioso esfuerzo por identificar a un sucesor papal elegible que -como señala en el memorándum- “restaurara la normalidad, restableciera la claridad doctrinal en la fe y la moral, restaurara el debido respeto a la ley y garantizara que el primer criterio para el nombramiento de obispos fuera la aceptación de la tradición apostólica”.

        El difunto cardenal contaba con fieles seguidores entre los tradicionalistas y los doctrinalmente inflexibles (ciertamente en el mundo anglosajón), especialmente entre el clero más joven y los que se preparan para unirse a sus filas. Lo afirma con toda naturalidad en su diatriba contra el Papa actual. “El Santo Padre tiene poco apoyo entre los seminaristas y los sacerdotes jóvenes”, afirma. Existen, por supuesto, abundantes pruebas anecdóticas e incluso ciertas encuestas que apoyan esta afirmación. Pell afirma que esta “desafección generalizada existe también en la Curia vaticana”.

        Esto plantea un gran problema para el Papa Francisco y su visión de la reforma de la Iglesia. Aunque es probable que la mayoría de los católicos de a pie de todo el mundo no estén implicados emocional o ideológicamente en los mismos asuntos o preocupaciones que tanto preocuparon a Pell; y aunque estos católicos tienen en general una opinión favorable o incluso muy favorable del Papa actual; será extremadamente difícil poner en práctica la visión y las reformas de Francisco si el personal clerical de la Iglesia no está de acuerdo.

        De hecho, este clero soltero y exclusivamente masculino se ha convertido, en muchos sentidos, en un gran obstáculo para la difusión del Evangelio, especialmente en el estilo dinámico, evangélico y misionero que el Papa describe en Evangelii gaudium, su exhortación apostólica de 2013, que parece un proyecto para una Iglesia católica revitalizada y reformada. La Iglesia abierta, acogedora, misericordiosa, sin prejuicios, caminante, de personas imperfectas que tropiezan tratando de discernir cómo amar más fielmente a Dios y abrazar y cuidar a toda la creación de Dios (su gente, otras criaturas vivientes y nuestra “casa común”, la Tierra), es vista como un anatema por aquellos que piensan como Pell.

        El difunto cardenal acusa a Francisco de diluir el “cristocentrismo” de la doctrina de la Iglesia. “Cristo está siendo desplazado del centro”, dice, una acusación increíble contra un hombre que es probablemente uno de los Papas más radicalmente evangélicos de la historia. Pell dice que Francisco “incluso parece estar confundido sobre la importancia de un monoteísmo estricto, insinuando algún concepto más amplio de la divinidad; no del todo panteísmo, sino como una variante del panenteísmo hindú”. Los admiradores clericales de Pell -así como los laicos católicos que son igual de tradicionalistas y sectarios- están de acuerdo con esa valoración.

Retorno a una costumbre más antigua

        El proceso sinodal que el Papa ha abierto en la Iglesia -que claramente quiere que sea una parte permanente y constitutiva de la vida eclesial, el ministerio y el gobierno- no puede arraigar plenamente o tener éxito si una parte significativa de los ministros ordenados de la Iglesia no lo abrazan y apoyan. La única opción real que tiene el Papa para asegurarse de que así sea es ampliar el número de candidatos al diaconado y al presbiterado.

        Sin introducir ningún tipo de novedad, y volviendo a su costumbre más antigua, la Iglesia debería reabrir el presbiterado a los hombres casados, además de (y no necesariamente en sustitución de) aquellos que tienen el carisma y la capacidad de profesar el celibato de por vida. La Iglesia también debería volver a la antigua costumbre de ordenar mujeres al diaconado. En su estado actual, limitar el ministerio ordenado a un pequeño subgrupo del Pueblo de Dios ya no sirve para nada, sea cual sea el buen propósito que pudiera haber tenido originalmente la creación de un sistema de castas clericales exclusivamente masculinas y no casadas. Es necesario suprimirlo, porque la reserva de candidatos en este momento es demasiado superficial y, en aspectos manifiestos, alarmantemente pútrida.

        Pero puede estar seguro de que cualquier cambio de este tipo se encontraría con la más férrea resistencia — por parte de ciertos cardenales, muchos obispos y un montón de sacerdotes y seminaristas. La mayoría de ellos lucharía por preservar, intacto, el club especial por el que Dios les ha “apartado” del resto de los miembros bautizados del Cuerpo de Cristo.

        “Sólo hombres, sólo sacerdotes… ¡Qué tiempo tan maravilloso!”

        El cardenal Robert Sarah, vaticanista jubilado guineano de 77 años y otro icono tradicionalista, reveló hasta qué punto se aprecia el actual modelo clerical, al compartir sus recuerdos sobre Benedicto XVI con el diario francés Le Figaro. inmediatamente después del reciente funeral del difunto Papa.

        “Recuerdo el Año Sacerdotal que decretó en 2009”, comenzó Sarah. “El Papa quería subrayar las raíces teológicas y místicas de la vida de los sacerdotes”.  Y a continuación, el cardenal recordó vívidamente la “magnífica vigilia en la plaza de San Pedro” para concluir el acontecimiento de un año de duración con estas palabras: “El sol poniente inundaba de luz dorada la columnata de Bernini. La plaza estaba llena. Pero, a diferencia de lo habitual, no había familias ni monjas: sólo hombres, sólo sacerdotes. Cuando Benedicto XVI llegó en el papamóvil, con un solo corazón todos empezaron a aclamarlo, llamándolo por su nombre. Fue sorprendente oír todas esas voces masculinas cantando ‘Benedetto’ al unísono. El Papa estaba muy emocionado. Cuando se volvió hacia la multitud tras subir al escenario, se le saltaban las lágrimas. Le trajeron el discurso preparado, que dejó a un lado, y respondió libremente a las preguntas. ¡Qué momento tan maravilloso! El sabio padre enseñando a sus hijos. Fue como si se suspendiera el tiempo. Benedicto XVI confió en ellos. Esa tarde tuvo palabras definitivas sobre el celibato sacerdotal. La velada terminó con un largo momento de adoración ante el Santísimo Sacramento”.

Una época maravillosa, sin duda. Sólo hombres, sólo sacerdotes. Y entre ellos, admiradores de cardenales como Pell, Sarah y algunos otros: solo hombres, solo sacerdotes; aquellos que forman la oposición más dura al Papa Francisco y su esfuerzo por reformar la Iglesia.

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36 comentarios

  • Antonio Llaguno

    Hoy se publica en religión Digital un artículo que aclara muchas cosas sobre esto.

    https://www.religiondigital.org/vaticano/Despues-Benedicto-XVI-papa-francisco-austen-ivereigh-paz-lopez-vaticanistas-juevesRD_0_2525447449.html

    Este es el enlace

    • ana rodrigo

      Sí, los escuché ayer por zoom, y estuvo muy interesante la información que dieron.

      Todos los jueves en RD se puede entrar  por youtube y suelen ser charlas muy interesantes, pr4esentadas por Jesús Bustamante.

  • ana rodrigo

    Qué espectáculo más lamentable está dando la Institución-Iglesia. Pienso que si se volviese a la vida y praxis de Jesús y a la esencia del evangelio, desaparecería en gran parte las ambiciones, la agresividad, los enfrentamientos y las luchas por el poder, tan humanos y tan antievangélicos. Una Iglesia menos mundana y más humana, al igual que lo fue Jesús, que inauguró un movimiento espiritual-humanista en clave de servicio, no una institución jerarquizada y patriarcal tirando cada uno para un lado en función de intereses egoicos, egoístas y alejados de lo que la comunidad seguidora del mensaje evangélico debiera hacer. Jesús permanecerá, este tipo de Iglesia irá a menos en esta sociedad actual que no quiere más conflictos, quiere más diálogo. En esto, la Iglesia, se debería diferenciar de las sociedades que, incluso, se dicen democráticas, y están todo el día a la greña. Esta sociedad necesita esa sociedad alternativa, el “Reino de Dios” que el Galileo propuso.

     

  • Román Díaz Ayala

    ¿Por  qué  la  importancia  de sínodos y concilios?

    Corresponde a la canonicidad de las verdades de fe aceptadas por el pueblo de Dios y éstas se pueden  resumir por en mismo Concilio de Trento:

    …porque el mismo Dios  es el autor de ambos ( con referencia al AT y NT) . Dígase lo mismo  de las tradiciones  referentes a la fe y a las costumbres, como transmitidas por boca de Cristo o dictadas por el Espíritu  Santo y conservadas en la Iglesia  Católica  por medio 

    de una sucesión  ininterrumpida. 

    De ahí  su importancia. El Papa  Francisco  conoce tales  cosas.

    • Román Díaz Ayala

      Y para que pueda  verse más  claro,  no hace  referencia a las tradiciones  eclesiásticas  reformables, que no son  ni corresponden  a verdades de fe, sino que,a veces las,oscurecen o van contra  derechos legìtimos.

    • Antonio Llaguno

      Es que hay tantas cosas discutibles en la frase de Trento que indicas en tu comentario (Y mira que es corta)…:

      1) ¿Dios es autor del AT y NT? Yo podría admitir que es “inspirador” y eso sería si admitiese que Dios influye en las cosas de los hombres, cosa que se da de bruces con el libre albedrío.

      2) Dios, definitivamente, NO ES AUTOR ni de las tradiciones ni de las costumbres de la Iglesia Católica. Esta es una afirmación que la Iglesia ha hecho siempre y que no se sustenta en una lógica histórica mínima.

      La Tradición y las costumbres de la Iglesia responden a la interpretación que la que los hombres de Iglesia (Pocas mujeres en este bando) han hecho, en cada momento de la Historia, del mensaje y predicación de Cristo.

      Ésta, es una afirmación muy conveniente para la Iglesia para justificar las aberraciones cometidas a lo largo de la Historia.

      Y en cualquier caso, cuando ha cambiado la Tradición y la costumbre de la Iglesia (Y no ha dejado de hacerlo) ¿De cuál de las dos tradiciones y/o costumbres, ambas de la Iglesia, es autor Dios? No hay quien lo sostenga

      3) Eso de “como transmitidas por boca de Cristo o dictadas por el Espíritu santo” es totalmente insostenible. Yo podría admitir el uso del verbo “inspirado”, pero ¿Dictado? El hombre y mujer de hoy no puede admitir eso porque sabe que no es verdad.

      4) Y lo de la sucesión ininterrumpida tampoco. Para afirmar eso hay que ignorar la Historia. Ejemplo, relación de la Iglesia Católica con el arrianismo y hay unos cuantos más (Matrimonio de los presbíteros, creación del sacerdocio, pelagianismo, monofisimo, etc….)

      Por supuesto que el Papa Francisco conoce estas cosas y precisamente por eso, por que las conoce, es por lo que no las tiene en cuenta.

      Y si alguien lo considera “aberrante”, el problema lo tiene él, no el Papa.

       

      • Román Díaz Ayala

        Gracias, Antonio, por mostrar tu interés en el tema  que nos ocupa, pero me pones en una dificultad si me tomas como interlocutor.

        Me explico: Si me dices que en España no rige un sistema democrático y al mismo tiempo, me ofreces como demócratas regímenes autoritarios y hasta alguna dictadura que otra, pues, entonces yo carezco de criterio suficiente para  rebatirte y tú te sentirás compensado.

        Lo mismo pasa con tu punto 1) de tu comentario. a) hay que admitir que Dios influye en las cosas de los hombres. b) Si así fuese entonces  se haría posible una autoría divina. Tales afirmaciones son ajenas a la realidad de una Revelación, de una Salvación histórica, y por lo tanto obedecen a una posición pre (o post, según de mire) evangélica.

        Desde ese punto de vista, los problemas de la Iglesia resultan irrelevantes, salvo para la historiografía o en general lo estudios sociales (política, sociología y demás ciencias del ser humano) pero no para los creyentes.

        • Antonio Llaguno

          Llaveas razón, Ramón (Aunque no en que yo diga que en España no rige un sistema democrático. Yo nunca diría eso. De hecho aquí he defendido justo lo contrario), lo que yo afirmo y sigo afirmando, se da de bruces con una “Revelación Divina”, al menos en los términos en que Trento define la “Revelación Divina”.

          Y lo mismo reza sobre la salvación recibida de Dios.

          Pero sigo pensando lo mismo.

          En mi modestísima opinión, habrá que encontrar otra definición de “Revelación Divina” y de “Salvación” que tenga sentido, y que sea compatible con el libre albedrío del ser humano.

          Mi experiencia personal (Y no solo vivencial, también intelectual) es que Dios no interviene en los asuntos de los hombres. Y esa experiencia permite solucionar determinados problemas (Como el tan manido problema de la existencia del mal) de manera fácil y sencilla.

          Y además, el hecho de que exista o no una “Revelación Divina” directa, al estilo de Trento no es ni importante ni necesario.

          Por lo demás te aseguro que no necesito sentirme compensado. Yo vengo aquí a dos cosas: Fundamentalmente a aprender y secndariamente a discutir, que es la única manera en que yo soy capaz de aprender. Cada cosa que decís o escribís, me guste o no, la entienda o no, esté de acuerdo o no me es muy útil para absorver reflexiones que entiendo son SIEMPRE honestas y respeto profundamente, aunque algunas no las comparta.

          Si mi manera de expresarme te resulta desgradable te pido disculpas, es solo fruto de un caracter impulsivo y vehemente pero sin mala babva detrás.

          Por lo demás ¿Cómo no me va a interesar este tema? Es el que más me interesa. Por este tema (Y algún otro más pero en especial por este) es que leo ATRIO a diario.

    • M. Luisa

      Permítaseme una pequeña intromisión, pero la importancia   de los  sínodos y concilios no creo que les venga dada por la canonicidad de las verdades de fe, sino que, contrariamente, son estas las que, según los cánones de la realidad profunda con respecto a la razón pensante en profundidad aquellas (verdades) se actualizan.

       

      Por tanto, hablar de canonicidad es “contradictio in terminis”. Una verdad, sea la que sea, no está sometida a  ningún canon, es lo que es y punto. Pero como toda verdad lo es de alguna o que otra realidad, estás en su concreción, habrán de someterse a una intelección profunda(razón pensante) de veracidad. Es desde este punto de vista que cobra sentido el concepto de canon.  Es decir, canon no es medida de verdad ninguna, sino que trata de la proporcionalidad entre lo obvio y lo no tan obvio de la fe.

  • Santiago

     

    En el Concilio Cuarto de Constantinopla, Sexto Ecuménico (680-681) se condena al Papa Honorio, no porque errara en la fe, sino porque con su negligencia fomentó el crecimiento de la falsa doctrina de los monotelistas que enseñaban que sólo existía una sola voluntad en Cristo.

    Dos características caracterizan al ocupante de la sede petrina en la actualidad lo que es reconocido públicamente por todos los medios, y no medios: ambigüedad doctrinal y negligencia ante el error manifiesto.
    Estamos ante una situación oscura donde se corre un velo de ¿duda? ¿miedo? o será una agenda preparada para un cambio doctrinal y final?.

    Es como una parálisis del magisterio contraría a la constante tradición evangélica de hablar la verdad con claridad al estilo de Cristo que vino a dar testimonio de la verdad. YEl que conminó a Pedro a “reafirmar a sus hermanos en la fe” y a “apacentar a Sus ovejas” con constancia.

    Pero no temamos, la Iglesia no es la voz de una sola persona, ni siquiera la del Obispo de Roma porque el solamente representa a la Iglesia total y solamente cuando habla sometido a la verdadera Revelación de Jesucristo, y no cuando va contra ella.

    Y por eso la Iglesia es trascendente y escapa en su carisma los errores humanos y es guiada y regulada constantemente por el Espíritu Santo hacia la Verdad, que se encuentra en Cristo y Su doctrina.

    Saludos cordiales

    Santiago Hernández

    • Román Díaz Ayala

      VAya!  ¿No te das cuenta de que no tiene punto de comparación?

      No es que en la Iglesia se haya,instalado una,doctrina contraria a la verdad practicada por la Iglesia, pueblo de Dios.

      Retrata una situación distinta  que es la incertidumbre  de unos cambios sobrevenidos  que tienen que ser iluminados. Para eso está  el Sínodo,  que es una reunión  de todos los obispos del mundo.

      No podemos ser esclavos de un lenguaje e estereotipado, como los que al parecer se quieren  imponer

      • Santiago

        La incertidumbre actual es, en parte, provocada por la falta de aclarar la verdad del Evangelio que la Iglesia custodia desde el siglo I. Como dice el Apóstol Pedro, no se trata de interpretaciones “particulares” tergiversando el verdadero sentido de la doctrina, porque el Evangelio no es relativista sino expresa una clara realidad de lo divinidad de Jesucristo, como Hijo de Dios.

        Por eso, no basta con “no negar la verdad explícitamente” puesto que  “el primado” apostólico es gravemente negligente cuando no defiende a la Iglesia de los errores de sus enemigos y “aparece” como invitando a los opuestos a la doctrina católica  -no para una conversión- sino para un diálogo de “persistencia”  en la oposición a la doctrina de Cristo. Pero Jesùs llamó y se hospedó en la casa de Zaqueo para que se convirtiera al bien en el Evangelio, y no para apoyar lo que estaba incorrecto e inmoral

        El Sínodo actual no puede ser para introducir cambios doctrinales sino para un aggiornamiento pastoral. El sínodo alemán es un ejemplo del camino equivocado de los reformistas y de lo que puede ocurrir cuando se abandona la verdad cristiana.

        Un saludo cordial

        Santiago Hernández

         

        • Román Díaz Ayala

          Con tus palabras lo que expresas es un gran miedo, pero yo participo de ellos; que la,verdad del Evangelio se pueda ver más  oscurecida. Pero tenemos la asistencia del Espíritu  Santo, que nos conducirá  a toda verdad y siempre habrá  un rebaño fiel. Y al mismo tiempo una gran esperanza  como ocurre en todo momento de gracia.

          Se dice machaconamente en algunos círculos

          que la sangría  de deserciones de la fé tiene una responsabilidad muy grande en el inmovilismo de la Jerarquía  y una gran mayoría  del clero que no acepta  el cambio cultural. Coincido contigo que no es precisamente así. Sumemos los escándalos  morales  y tampoco es así.

          Todo obedece al juicio personal y la responsabilidad de cada cual. Nunca como antes en la historia de nuestra fé se nos había exigido un posicionamiento  personal como un problema de conciencia. Parece como si se estuviera repitiendo lo mismo que sucedió  cuando el cristianismo fue anunciado a la sociedad  grecorromana. Y en ese juicio fallan gentes del pueblo  y personal  del clero.

          Repito, aquí  el juicio es para todos, tradicionalistas y defensores de un estatus que y lo mismo para quienes se consideran “ilustrados” Todos participamos de lo mismo  (“y así  Dios los entregó  a sus mentes ennegrecida”…. Romanos) es decir que junto al mal moral perdieron junto con el sentido de la justicia el buen juicio de la verdad de las cosas.

          Me estoy alargando demasiado pero es que he querido señalar que solo  acertaremos por el camino de una conversión  personal que resuelva nuestros,conflictos ante el Juez Supremgracias por tu paciencia.

          • Santiago

            Gracias Román por continuar en el diálogo y créeme que no te alargas demasiado.

            Y es verdad, como dices, que es El Espíritu Santo el que guía a la Iglesia..Pasan los reyes, los políticos, los jefes de Estado, los Papas, los Obispos, los clérigos y pasamos  con ellos nosotros…Pasarán todas las vicisitudes humanas presentes y futuras pero  el soplo del Espíritu no cesará hasta que la Iglesia cumpla Su misión y se funda en la plenitud de la Verdad que será revelada totalmente al final de los siglos. No habrá ya más dudas, ni zozobras, ni tribulación alguna cuando el Cordero “enjugue” las lágrimas de todos los que le siguieron. No habrá más miedos ni terrores sino el encuentro con la verdadera y plena felicidad.

            Como dices nuestro “juicio personal” ha de ajustarse por la fe a la Revelación de Cristo, al unísono con  Su Padre, ya  que nos hizo El participar misericordiosamente  en  su Encarnación y en Su gloriosa Resurrección y es nuestra “responsabilidad” personal ante esta gracia inmensa de poder acceder y persistir en la fe del crucificado que es también El resucitado.

            Un abrazo. Paz

            Santiago Hernández

             

             

             

        • Juan A. Vinagre

          No me resisto a un breve comentario a lo que dices, Santiago: que “la Iglesia custodia la verdad del Evangelio desde el s. I”.  ¿No será más exacto decir, amigo Santiago, que la Iglesia ha custodiado hasta marginar en algunos aspectos el Evangelio de Jesús?  ¿Porqué se hizo rica y ostentosa, y hasta dictó penas de muerte? ¿Por qué Juan Crisóstomo en sus homilías denunció tanto y tan duramente a los ricos denunciados por Jesús, y pese a ello, la Iglesia jerárquica, a través de la historia, se fue haciendo con más poder y riqueza, y viviendo en palacios ostentosos etc etc.? ¿Eso es custodiar el Evangelio? Cuando hablamos de memoria y/o apegados a la tradición (que tanto ha tendido a sacralizarse para hacerse intocable), uno recuerda las palabras de Jesús: Por seguir vuestras tradiciones, olvidáis el mandato de Dios… Esas palabras de Jesús valían para su tiempo y siguen valiendo también hoy.  ¡Ay de nuestras tradiciones, que custodian y se olvidan…!

          (No pretendo meterme contigo, Santiago; solo decirte que la tradición controla demasiado, incluso el Evangelio. Y a veces antepone DE HECHO la-su tradición al Mensaje del Reino… ¡Éste es la mejor tradición, la que debe prevalecer!)

          (Perdonen por tantas intervenciones hoy. No comentaré nada en unos días.)

          • Santiago

            Gracias Juan A , claro que puedes intervenir y comentar libremente. El moderador de Atrio siempre ha dicho qué hay libertad de expresión mientras exista respeto.

            Muy interesante lo que planteas. Con más tiempo, te contesto

            Abrazos

            Santiago Hernández

    • Antonio Llaguno

      Pero es que Francisco no está instalado en ningún error doctrinal.

      Los elementos de discordia con la parte más tradicional de la Iglesia son menores. Se limitan a la liturgia, que ya debería estar superada tras las reformas de Pablo VI y Juan Pablo II y cuya discordia revivió  Benedicto con su “motu proprio”, la organización de la curia, que ya iba siendo hora de que alguien le metiera mano, y asuntos morales y de “praxis”, como la acogida al mundo gay, el acompañamiento de los divorciados o la ordenación de mujeres y no nos engañemos, Francisco no ha dado ningún paso grande real en contra de lo dispuesto anteriormente.

      De hecho, las resoluciones de la Amoris Laetitia o los sínodos precedentes que tanto revuelo han causado, han sido bastante decepcionantes para la mayoría de los fieles implicados.

      Francisco no es un renovador. Es un pastor y trata de pastorear a su rebaño de una manera mucho más cercana, misericordiosa que su predecesor y mocho menos mediática y rimbombante que el predecesor de su predecesor.

      Y ha tenido que lidiar con la crisis de los abusos (Que ratzinger no se atrvió a afrontar) que sí es una crisis espectacular y que sí puede dar un golpe terrible a la Iglesia.

      Lo que pasa es que esas pequeñas reformas y los milimétricos pasos que ha dado, han exasperado a un claro y una curia que llevaba 40 años instalada en el oscurantismo más absoluto… y que temen por sus cargos y sus carreras clericales.

      Reto a quienes afirman con contundencia que el pontificado de francisco es un desastre que encuentren una sola resolución de Francisco contraria a doctrina. Una sola.

      Otra cosa es que dirija la Iglesia a su gusto y su criterio y eso implique que quienes sí están haciebndo las cosas contrariamente a lo establecido (Curiales corruptos, clérigos pederastas, superiores de congregaciones tiranos y/o dictadores, liturgias supersticiosas y contrarias a lo establecido en el CVII, teólogos intolerantes incapaces de escuchar a los demás, etc…) sean reprendidos las mas de las veces o incluso castigados si su comportamiento lo exige.

      No están acostumbrados y se han excusado siempre en “Roma locuta causa finita” (O algo así) pero ahora que Roma no circula por el camino de sus intereses pues ya no hay “causa finita” y recordamos al Papa Honorio y a Atanasio de Alejandría.

      ¡¡Amos anda!!

  • Antonio Llaguno

    “¿A quién benefician estos ataques al Papa?
    No benefician más que a los que ven en la religión católica un obstáculo para imponer sus criterios, buscando una Iglesia complaciente. Es, además, un escándalo ‘pusilorum’, debilitar la fe de la gente sencilla que ve en quienes lo propician a personas ajenas al verdadero Jesús. Son fariseos con piel de cordero. Gracias a Dios que el papa Francisco vive con tranquilidad de conciencia y con espíritu samaritano en actitud, como el padre del hijo pródigo.”
     

    No lo digo yo. Lo dice el recientemente nombrado Cardenal de Caracas, Baltazar Porras, en una entrevista muy interesante que publica Religión Digital. Muy recomendable leerla, se despacha bien a gusto con Ganswein y Pell.

    ¿Quién sabe? Lo mismo este tambien es un indocumentado teológico…

    Este es el enlace: https://www.religiondigital.org/vaticano/Baltazar-Porras-Buscan-Papa-Francisco-arzobispo-caracas-vaticano-ataques-francisco_0_2524847498.html

     

  • Román Díaz Ayala

    Dios estaba reconciliando al mundo consigo por medio de Cristo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, al tiempo que nos confiaba la palabra de la reconciliación (2ª Corintios)

    Tal es y ha sido el ministerio de la reconciliación de los ministros ordenados (Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros)

    Quizás una parte significativa del clero español no estuvo a la altura del momento histórico, tras el trauma del conflicto civil y la dictadura que vino después y que en todas las partes de España no fue igual la reconciliación. Lo que me parece muy triste es que mientras el conjunto de toda la sociedad civil se reconciliaba con ella misma y con su pasado, en la Iglesia Católica Española ciertos sectores se bunkerizaron  dando la espalda al Evangelio, a Jesús en la Cruz donde Dios se reconciliaba con el mundo. ¿Qué significado tiene ahora la cruz para nosotros? Esa es la cuestión presente que nos atenaza.

     

  • ana rodrigo

    “El problema es que a ustedes, (la negrita es mía) los sacerdotes vascos, les revuelve que se les recuerde cosas que tienen que ver con la sangre inocente derramada. Ese es el quid de  una cuestión que no aflora.

    Este párrafo, como conclusión de lo dicho anteriormente por el autor del mismo, es indigno en sí mismo, es indigno en atrio y lo considero muy grave por incluir a todos los sacerdotes vascos, incluido, claro, (claro para quien lo ha escrito) nuestro buen compañero J.I. Calleja. Qué bajeza. La ciencia debería servir para otras cuestiones que no sea agredir de manera tan miserable.

     

    • José María Valderas

      No tengo yo la culpa, señora Rodrigo de su formación. Platón igualaba virtud e inteligencia, en lo que discrepaba Aristóteles, que puso la sede de la virtud en un apetito. la voluntad. Pero Aristóteles afirmaba que no hay virtud sin inteligencia ni vicio sin ignorancia. Usted, como siempre, biógrafa, indicando cuál es mi manera de pensar, sea o no cierta, en este caso, de una ignorancia supina, pero no voy a caer en un aristotelismo literal y llamarle viciosa. Calleja ha entendido muy bien el mensaje. Sabe que no se trata de discrepar en esto o aquello. Sencillamente se trata de un ataque ad personam que empezó, mire el histórico que dirían los clínicos, supongo que lo entiende,  y encontrará que el asunto viene de un reproche mío al comportamiento de Setién y otros clérigos vascos y el silencio ominoso del presbiterio de Euskadi ante los ríos de sangre. Ni una voz en contra. Pero no se les puede recordar. Como uno tiene nada que temer, lo denuncié y lo seguiré denunciando mientras no haya una manifestación pública de solicitud de perdón a las víctimas. Y esa no se ha producido. Era consciente en ese momento de que me habían puesto cruz y raya, que irían lo que vulgarmente se dice a por uno. Y evidenciado que no tenía sentido lo que me atribuía el preste y que su interés cambiaba en cada ocasión, me he limitado a expresar lo que entiendo es el quid de la cosa.

      Y no dé más lecciones de moral. Puede ahorrárselas con alguna lectura que le permita entender mejor los textos.

      Es habitual cuando uno encuentra determinados antagonistas, según el nivel, acudir al desprecio y no hacer caso. Otros envían al ignorante a tomar todos los vientos. Como ve, no es mi caso.

      p

      • Juan A. Vinagre

        Amigo José María: Estaría más de acuerdo contigo cuando hablas del “silencio ominoso del presbiterio vasco” (incluido el silencio o las “racionalizaciones” de algunos obispos); estaría más de acuerdo, digo, si en algún lugar te oyera hablar del silencio ominoso del alto clero (“españolista…”?) ante las matanzas y barbaries del bando franquista durante la guerra y la posguerra…  Algunos de éstos mataban “en nombre de Dios”, y muchos de los muertos-fusilados no tenían más “delito” que haber defendido o ser simpatizantes con la causa del pobre. ¡Evangelio puro! ¿Es defendible que a un “salvador” de la patria (y “de la religión”) semejante (con sus adláteres en otros aspectos, como enterrarlos en una basílica…) se le permitiera salir de la iglesia bajo palio, cosa que solo corresponde a Dios?  Mucha ceguera evangélica ha habido en quienes lo permitieron (y no fue el pueblo). ¿Estos no merecen reproche?  ¿Con éstos se puede guardar un silencio obsequioso, como ocurrió?

        Dando un pequeño salto:  Y de la curia romana  -donde se forjan y de la que salen altos “dignatarios-funcionarios-jerarcas”, muchos de los cuales se oponen abiertamente al papa Francisco-, ¿qué decir?  En la curia romana hay un espíritu inquisidor (no en todos, por fortuna) más propio del A. T. y del imperio  que del Evangelio de Jesús. Esto lo dijo -por escrito- el profesor Häring, que por introducir sabia nueva en teología moral, fue suspendido y examinado ante un tribunal de la curia vaticana, donde  -dijo después-  lo pasó peor que si hubiese estado ante un tribunal de la gestapo.  Y no me sorprende. Porque en mis años de Roma llevé-seguí un caso, que me había encomendado un hermano-amigo, después profesor en la Ponti de Salamanca; caso que tal vez algún día dé a conocer (sin nombre ni señales, ya ha muerto), pero que horroriza por el modo y la mentalidad antievangélica que rezuma. Solo que es increíble que tales mentes estubiesen instaladas en la curia en los años del Vat. II y siguientes. De comprensión y de apertura mental liberadora, NADA.  El concilio era un error. Solo la más vieja tradición era su norma.  Créanme, en aquel tribunal de la curia vaticana había más patología mental y moral que Evangelio. Mejor, de Evangelio, nada. Aquel pobre hombre sufrió una tortura de por vida, pese a su buena voluntad y a su fe, que no perdió.                                       En suma, todos tenemos que examinarnos y reconvertirnos al Evangelio, porque como decía S. Jerónimo (ya a finales del siglo IV), hemos contraído los mismos vicios que en el V. T. Solo con una vuelta al Evangelio podremos ser mejores cristianos. Y ser mejores cristianos no es saber más, sino respetarnos más, y vivir más unidos en el amor.  Esto, y no nuestro saber, es lo que nos hace seguidores de Jesús de Nazaret.

  • Román Díaz Ayala

    Que el Papa tiene muchos adversarios es cosa bien sabida. Una de las razones aducidas por la oleada de proselitismo evangelista en Nuestramérica y que cada vez reduce más el rebaño católico es el argumento de que el Papa de Roma es la Bestia del Apocalipsis. Igual que en los comienzos de la Reforma hace ya quinientos años.

    Decimos de Jesús que sufríó una gran contradicción de pecadores, y hasta aquel que se sentaba en la misma mesa lo traicionó. Es la gran contradicción histórica del cristianismo que se va dividiendo en sectas  dentro de movimientos de confrontación. Dijo Jesús que el siervo no podía ser mayor que su señor y al mismo Simón le dijo que cuando dejó de ser niño se ceñía, pero que llegaría un día en que otro le ceñiría y le llevaría a donde a donde no iba a querer ir.

    Parece que Jesús le eligió no porque fuese el más sabio y prudente de sus discípulos, ni el más instruido. Le eligió conociendo sus debilidades (“Apártate de mí Satanas”,  casi inmediatamente después del encargo de liderazgo) He aquí que hoy en día nos da por estar convencidos de la máxima excelencia de nuestro conocimiento personal, en la ciencia, pero también en general en el mundo académico, con un conocimiento que no admite cambios de actitud ni   cesión alguna a otras verdades.

    Tuvo Pedro un comportamiento vergonzoso durante el prendimiento y juicios de Jesús. Pero fue uno de los primeros que vió y creyó. Y así se levantó para pedir la sustitución de Judas en el Colegio Apostólico. En Pentecostés abrió la llave del anuncio (kerigma) de la salvación. Los piadosos (Cornelio) se vieron reconocidos en la naciente comunidad cristiana. En Jerusalén se levantó el primero para centrar la cuestión de los judaizantes, el grupo de los fariseos conversos y su cerrazón de mente al vino nuevo del Evangelio entre los gentiles.

  • Mire Valderas, estoy seguro de que nuestras críticas le hacen cobrar más importancia en este foro. Lo sé. Y sus respuestas también nos ayudan a nosotros a no salir de vacío en méritos. Respondiendo, ya es usted generoso. Lo sé y lo agradezco. La callada por respuesta es más ingrata. Gracias. Pero quién gana o pierde no es la cuestión, quién sabe mas o sabe menos, no es el tema. No es lo es tampoco cómo es su biblioteca, o su bibliografía de base sobre metodología científica, o sus contactos y trato, de verdad, esa no es la cuestión. Le admiramos, pero no resuelve nuestro diálogo.

    Lo que al menos yo pretendo es más modesto. Si Francisco es un desastre, así, en general, tampoco es la cuestión. Ni hay que ser un sumiso en su defensa para lo que aquí tratamos. La cuestión es que si Francisco ignora a Aristóteles, nos muestre dónde y por qué, y ya verá como le damos la razón o no según nos parezca la interpretación de los estudiosos que conocemos y por nosotros mismos; si Francisco malinterpreta a Santo Tomás, nos dice dónde y por qué, y ya veremos nosotros esas fuentes y sus comentaristas para dar fe o no de lo que usted certifica como inapelable; encontraremos otras, es probable; si Francisco ha cometido errores tremendos de teología, dogmática, patrística, exégesis y moral, usted nos dice dónde y con que razonamientos en cada materia, y nosotros vemos en esas fuentes y otras que busquemos si es así; es verdad que su texto contiene esta vez un “en mi opinión”, cosa única que le pedimos y yo agradezco.

    Todo esto no es ciencia pura y por eso, sin negar su estilo, el de Francisco, poco común para un profesor de teología, -incluso para mí, se lo digo-, y sin rendirle pleitesía, eso no prueba sin más que es un desastre en esas materias; su decir no es convencional en la dogmática ni académico en su forma, ¡a menudo! y se presta a reacciones de los puristas que creen que el Papa cada vez que habla o respira está dictando Palabra de Dios. Yo no. Y no es así, lo sabe.

    Por poner un ejemplo de alguien tan cuidadoso y reconocido como Benedicto XVI; en su Jesús de Nazaret, para muchos exégetas es un autor y obra muy lograda como teológica bíblica e historia crítica de la vida de Jesús, lo que podemos conocer. La cima dicen estos. Pues muchos exégetas de primera fila, ¡lea, lea!, cuestionan el valor exegético de esa obra, dicen que no cuida de forma solvente los métodos histórico-críticos hoy más reconocidos y compartidos en la materia, y que es la teología de un creyente; por cierto, la exégesis, la parte más científica de la teología. Si Salvador Santos hablara le explicaría esto con cuidadoso detalle. Y aún así, usted es muy libre de preferir otros exégetas.

    Ya ve que el absolutizar en materias teológicas o filosóficas una interpretación teológica, haciéndola incontestable, por su origen en la razón iluminada por la fe, no es posible como ciencia estricta; lo sabe mejor que yo; otra cosa es, y lo comparto, que hay mejores, mucho mejores, y peores, mucho peores argumentaciones en estas materias humanísticas y teológicos. Tienen sus conceptos, su lógica y su fuente, y no todo da igual y lo mismo. Imagino esto en relación a la Patrística, la Dogmática, la Teodicea, la Teología Bíblica y hasta en la Exegesis más crítica. Comprenda que aquí nadie ha dudado de que usted tiene mente científica, y que conoce con solvencia las teorías sobre el método científico y su práctica; la diferencia recae sobre que traslada las certezas de ese método, cuando las consigue, al modo como afirma los logros de la teología tomista y la filosofía natural a la base de todo argumento de valor y conocimiento hoy. Esta es la cuestión.

     Siempre un cordial saludo. (Me gustaría releer el texto para fijar algunos detalles, pero es muy tarde; me lo disculpará).

    • José María Valderas

       
      Vamos a ver, Calleja.Desde mi primera alusión a la nefasta dirección doctrinal –lo de confusio augetur del cardenal Pell me parece una descripción certerísima—he venido indicando de dónde partía, es decir, de qué hecho o declaración del Pontífice. Incluso remiti al vídeo, que supongo sigue todavía accesible en el Francisco, delante de Kasper, es preguntado por la pareja de un católico sobre si puede comulgar. Ahí tiene varios disparates, relativos al dogma, es decir, a los sacramentos (el bautismo y la eucaristía), y relativos a la exégesis. Lo mismo a propósito de teología moral y los dubbia. La única respuesta, lastimosa, que dio en la reunión con los juniores jesuitas de Bogotá: “no se han leído todo el texto”. Et sic de caeteris. Por cierto no me consta que haya dicho nada de su manejo de los Padres, por la sencilla razón de que no parece haber abierto el Migne en su vida, ni siquiera algún tomo de Sources Chrétiennes, pero esto lo podría decir Viganó con mayor conocimiento de causa.
       
      Pero ese no es el quid, ¿verdad Calleja? El quid se lo voy a decir en parábola. Había en un país mediterráneo una organización criminal llamada la Cosa Nostra. Unos criminales mataban a ciudadanos inermes y a polícías celosos del orden público. Mataban también jueces. Nunca a ningún sacerdote. Había en otro país, mediterráneo también, donde unos criminales abatían a tiros a ciudadanos, policías, jueces, niños incluso, pero no a sacerdotes. Ocurrió que pasados treinta años, en el primer caso, la policía logró apresar al jefe la mafia, el que ordenaba la muerte de tantos inocentes. Reunidos en Palermo, pues el sitio era Sicilia, la presidenta del gobierno, el jefe de la policía y público, pidió la palabra un señor anciano, muy anciano, de ojos tristes y pelo blanquísimo. “Mire, empezó diciendo, quisiera saber si los criminales de tantas muertes van a pagar por lo hecho. El jefe de la política, delante de la presidenta del gobierno, le respondió: Le doy mi palabra de que no descansaremos hasta que termine en la cárcel hasta el último.” En el otro país, hace cuarenta años, un guardia civil salía con su novia de una discoteca. Jóvenes y con sendos trabajos seguros hacía planes de boda. Pero una banda criminal se cruzó en su camino y, delante de un semáforo, les acribillaron a tiros. Ventisiete minutos estuvo el claxon del coche sonando. Media hora sin que nadie acudiese a auxiliarlos en su agonía. Ese pueblo tenía cura, que por lo visto estaba sordo. En ese segundo país, el crimen quedó impune y nadie les ha prometido a sus ancianos padres que perseguirá a los criminales. Muertos como perros.
       
      La moraleja de la parábola se la dejo a usted. Lo que acontece Calleja es que el clero vasco no quiere verse en el espejo ni admite que nadie lo recuerde. Y cuando a uno se le ocurre señalar, como dicen en catalán “ha begut oli”, ha bebido aceite.
       
      Usted sabe muy bien los datos en que me apoyo. Los he expuesto aquí muchas veces. Porque son públicos. A veces demasiado públicos, como las conversaciones con el director de La Reppublica con errores de grueso calibre, nunca desmentidos, sólo desviada la atención con “son cosas del periodista que ha interpretado como ha querido al Papa”, pese a lo cual las entrevistas se fueron repitiendo.
      Las fuentes no es el problema. Como no lo es el método.
      El problema es que a ustedes, los sacerdotes vascos, les revuelve que se les recuerde cosas que tienen que ver con la sangre inocente derramada. Ese es el quid de  una cuestión que no aflora.

  • carmen

    Ay, Dios.

    Aquí doña Carmen.

    Ande, vuelva a leer lo que le he escrito, a ver si logra ver otra intencionalidad.

    Me ha recordado usted a Shakespeare, y tú también, hijo mío? Entonces muere César. Gran obra.

    Le aseguro que no es mi intención colaborar en su apuñalamiento. Es justo lo contrario. Ha sido por intentar… pero da igual, si no entiende lo que le he dicho, no lo voy a volver a decir.

    Otro abrazo

  • José María Valderas

    A mi pesar, me veo obligado a responder a don Antonio Llaguno y a doña Carmen. Lisa y llanemente no me veo reflejado en lo que me atribuyen. Lo que he ducho escrito está. Y no lo voy a repetir. Lo siento, desprecio la creación de monigotes, de hombres de paja y el juego consiguente del `pimpampum. Pensaba en un texto de bachillerato, concretamente de los ejercicios de latín, cuando leí a doña Carmen: Tu quoque Brute, fili mi. Era una lección sobre el vocativo y sus distintas expresiones. A esa se añadía otra tomada del libr de Samuel según la Vulgata, Domine mi, Domine mi, vocasti me? Pero pensé que a lo mejor se ofendía sintiéndose minusvalorada cuando era un divertimento latino, que conjugaba con el listado de biógrafos, que a esta alturas de la tarde se ha duplicado. Ya son cuatro.

    ¿Creen que deben dar lecciones sobre el método científico comparado con el método filosófico y con el método teológico)? Tengo delante un estante de filosofía de la ciencia, de metaciencia (método científico y filosófico), pues las obras desde Reichenbach a Lakatos, pasando por Popper, el argentino Bunge, mi querido Sacristán, etcétera, etcétera están en otra biblioteca. Les cito una balda, si quieren el estante entero: me perdonaran el nombre completo del autor, la editorial. el año, etcétera por no alargarme.

    Haught,  Is Nature Enough? Meaning and Trruth in the Age of Science.

    Tomassi, Logic

    Causey, Unity pf Science

    Hermann, Les fondements philosophiques de la mécanique quantique

    Casini, Naturaleza

    Von Kutschera, Einfürung in die moderne Logik

    Brigmont-Zwirm Philosophie de la mécanique quantique

    Friedman, Dynamics of Reason

    Carroll (ed.) Reading on Laws of Nature

    Cameron, Sets, Logi9c and Categories

    Camilleri, Heisenberg and the Interpretation of Quantum Mechanics. Thje Physicist as Philosopher.

    Bueno he escrito un quinto de la fila, ya no escribo más.

    Lo siento, pero no me veo ni lejos retratado en el guiñapo en que ustedes se ha empeñado. ¿Es que de verdad cree alguno de ustedes que yo confundo el método científico con la especulación filosófica o teológica? No han entendido ni papa. Hay alguno en su sano juicio que yo pueda asimilar la embriología de Aristóteles en la Historia animalium con la embriología del siglo XIX y no digamos con la actual? Para que no respondan precipitadamente piensen antes, porque Aristóteles pasó a la historia de la ciencia precisamente por su embriología. No disparaten más, por favor.

    Ustedes pueden crear ex novo una doctrina dogmática y moral. Animo. Pero, a diferencia de la ciencia, que no conoce la Revelación, el dogma es justamente eso, Revelación.

    Jamás he aceptado la división entre tradicionalistas o progresistas, sino los que son sistemáticos, rigurosos, serios, conocedores de la Escritura, de los Padres, de los Concilios y del Magistereio, y los que con manifiesta alegría se oponen a los sacramentos, a la doctrina moral sobre el matrimonio o a la constitución de la Iglesia. Justamente porque la dedicación de cuarenta años a la divulgación de la ciencia a alto nivel, esa de la que uno de ustedes parece que se beneficiaba, es por lo que soy inflexible con la palabrería vaticana, con la seudomística social o con el ecologismo cristiano de baratillo. Porque no hay ecologismo, sino ecología.

    Es de las pocas alegrías que tiene uno, saber que su esfuerzo no cayó en baldío. Tenía en mi poder, pero alguien me la sustrajo la carta de otro lector joven e inquieto, Carlos Izpisúa Belmonte. Al invitarle a escribir un artículo me contestó emocionado que se había dedicado a la investigación por la revista. Y con su lectura me emocioné yo.

    • Antonio Llaguno

      Al igual que otro comentarista, pienso que es mejor contestar que dar la callada por respuesta; aunque, en ocasiones la contestación no satisfaga al contestado (Que suele ser habitual en esta anciano país antes llamado España, donde dialogar tiende a ser sinónimo de discutir).

      Estoy absolutamente convencido, Sr. Valderas, que como divulgador y conocedor científico es mucho mejor que yo, que no soy ninguna de las dos cosas. No soy más que un humilde, pero nada modesto, ingeniero que se mete en discusiones para las que, quizás, sólo quizás, no esté preparado.

      Y, créame, no necesita alardear de lo profundo de su biblioteca. No la conozco, pero no me cuesta nada admitir que debe ser de un volumen considerable en el tema del que usted presume (Tampoco es tan difícil admitirlo si uno admite y no queda más remedio que hacerlo, que efectivamente fue un divulgador científico de prestigio y solvencia en el pasado). Seguro que no solo posee, sino que además probablemente ha leido, los mejores y mas profundos ensayos sobre el método científico que se han escrito en español, inglés e incluso latín (Idioma que utiliza con generosidad y verdadero alarde de conocimiento. Reconozco que yo no entiendo ni papa en esa lengua muerta)

      Lo que pasa es que eso significa bien poco. le pondré un ejemplo:

      Si usted mira mi modesta biblioteca (Sí, yo también tengo una, aunque seguramente muy distinta de la suya) encontrará obras de Küng, Ranke Heineman, Drewermann, Torres Queiruga, Gonzalez Faus, Sobrino, Boff, Ellacuría, Kasper (Hay una que me encanta de él: “Jesús, el Cristo”), Otto, Eliade, Pagola, Flew, Aleixandre, 3 catecismos de la Iglesia católica (El Holandés, el Alemán, que fue dirigido por ratzinger, y el oficial), un libro de Santiago martín (Y es que alguna vez uno se equivoca y compra un ladrillo infumable), Gustavo Bueno, Sádaba y todos (O casi todos que alguno presté y no me fue devuelto) los ejemplares de la revista “Concilium” desde diciembre de 1998 que fue cuando me suscribíy que usé con profusión en catequesis desde entonces. Incluso tengo uno de Richard Dawkins completamente insoportable, pero uno tiene que conocer al enemigo.

      Y es modesta, créame. Si la compara con la de cualquiera de los demás lectores de Atrio seguro que se queda muy corta.

      Y sin embargo ¿Sabe una cosa? NO SOY TEÓLOGO, NI FILÓSOFO.

      Tener esos libros no me faculta para pontificar sobre teología o filosofía y trataré siempre de entender que aquel con quien discuto es intelectualmente honesto, cree de corazón en aquello que me está contando  y auque yo tenga una opinión o criterio diferente, algo buno siempre podré extraer de los suyos.

      Y además hay otro aspecto muy importante a tener en cuenta. Mire, yo, como la mayoría de loa alumnos de mi colegio salesiano de juventud, soñé con tocar en una banda de rock, compre una buena guitarra, una Fender Telecaster rojiblanca (Aupa Atleti) que sonaba de lujo… en otras manos que no fueran las mías. Y en esos años de juventud, compré un libro estupendo que publico su revista (Probablemente usted estuviera de director de la misma en la época de su publicación) que se llamaba algo así como “Los sonidos de la música” o “La física de la musica” (Está por casa, si le interesa busco el título concreto), fráncamente magnífico que explicaba con pedagogía y competencia los fundamentos físicos de la música.

      Lo leí. Varias veces. Me encantó. Aprendí un huevo…. y seguí tocando la guitarra de pena.

      Sin embargo, mi amigo Nacho, que es incapaz de entender trés páginas de ese libro tan interesante, es un músico excepcional al que envidio con verdadera fruición, tanto que acabé regalándole mi guitarra porque siempre sería mejor tratada en sus manos que en las mías.

      Y es que una cosa son los libros y otra la vida.

      Una cosa es la teología y otra la religión.

      Usted afirma y se carga de razones para hacerlo que el pontificado de Francisco es un desatre. Yo creo con el mismo derecho y honestidad intelectual que usted, que el desastre se produjo como consecuencia de los 30 y tantos años del papa polaco.

      Y en esas estamos.

      Lo que pasa es que llega un valiente como Antonio Duato y nos pone delante un foro donde poder discutir sobre el asunto y uisted se pone estupendo afirmando ser el poseedor de La Verdad, descalificando a todo el que no comparte su ortodoxo criterio y usando un truco muy antiguo para afianzar su posición: la Semántica.

      No le gusta que le llamen conservador ni tradicionalista y afirma que lo que es es un pensador “riguroso” y es quienes empleamos las otras denominaciones estamos diciendo lo mismo pero el “rigor” tiene mejor prensa que la “tradición” la “conserva”.

      Pues mire, a mi tampoco me gusta “progresista” o “progre” y prefiero “reformista” o “reformador” y sin embargo ustedes se han empeñado tanto en llamarme “hreje” (Como si eso me ofendiera) que he acabado adoptándolo. A fin de cuentas ya dihjo el Papa que de herejes está el cielo a rebosar.

      En fin. Ya sabe que disfruto de la poesía y algunos ejemplos ya me traje aquí, así que voy a terminar este ladrillo poniéndole una letrilla de Mecano  (Parte de la canción “Mujer contra mujer”) que refleja muy bien lo que yo pienso y que debe ser parecido a lo que pensaba el Papa cuando dijo aquello tan desastroso (Según ustedes) de “¿Quién soy yo para juzgar?”

      “[…]No estoy yo por la labor

      de tirarles la primera piedra,

      si equivoco la ocasión,

      y las hallo labio a labio en el salón.

      Ni siquiera me atrevería a toser.

      Si no gusta, ya se lo que hay que hacer.

      ¡Qué con mis piedras hacen ellas su pared! […]”

       

      Solo DIos juzga. Ni usted. Ni yo. Ni la Iglesia. Ni nadie.

       

       

  • Antonio Llaguno

    Carmen ha contestado muy bien a Valderas, en mi modesta opinión, pero no me resisto a poner mi “granito de arena”.

    Afirma: “No es verdad que los opositores a Francisco sean solo cardenales resentidos”. Efectivamente.

    Pero es que yo no he dicho eso. De hecho el primer ejemplo que pongo (Caffarra) es de un cardenal que, estoy seguro, que se oponía llevado exclusivamente de su fe y de las honestas consecuencias de la misma´.

    Pero la mayoría de los opositores QUE SALEN EN LOS MEDIOS sí son cardenales y obispos resentidos y defenetrados… defenestrados gracias a Dios (Siempre según mi criterio. Tan respetable como el de Valderas).

    Y los que yo he mencionado (Y del resto no me hago responsable) han demostrado con creces el interés en un carrerismo clerical unido a una ostentacuión de su cargo (A Burke en Roma le conocen por “El Capamagna”) que confirma lo declarado por Francisco, que ha sido mucho más generoso con ellos con ellos que yo habría sido.

    Lo que Valderas llama “Verdades evangélicas que nos llevan al Padre”, en mi modesta opinión son “Criterios eclesiales de interpretación de las escrituras que no necesariamente son la Verdad”.

    Y no es esa “supuesta Verdad” quien nos lleva al Padre sino El Padre quien nos lleva a la Verdad, que es muy distinto.

    Es decir que, en mi opinión, la supuestamente sacrosanta tradición, no es La Verdad. La Verdad es una (E incluso a veces varias, que yo soy un firme convencido de la moral de situación).

    No hay nada absoluto salvo Dios. Y en ese “nada” está incluido lo que los hombres y mujeres afirman sobre Dios.

    Y la Iglesia la componen hombres y mujeres y cuando lleguemos a Dios, que yo estoy convencido de que todos llegaremos, será cuando conozcamos la Verdad y sólo entonces.

    El CVII, reconociendo el derecho a la libertad religiosa, que los tradis rechazan, mostró el camino.

    No pasa nada por estar convencido de que uno está en posesión de la Verdad mientras no la imponga y reconozca que es posible que quizás o a lo mejor, cabe la posibilidad de que “los otros” tengan parte de la Verdad.

    Y llama la atención que un científico, proclame que está en posesion de la Verdad, porque el científico serio sabe que para hacer Ciencia, sus propuestas deben ser falsables es decir debe haber un procedimiento que, en función de sus resultados, pueda afirmar que esa propuesta es falsa. Si no es falsable, no es Ciencia. Será especulación, Será filosofía. Será teología. O será un deseo o intención de una mente honesta y bien pensante (Incluso muy bien formada); pero no es Ciencia.

    Dicho de otra manera. Las propuestas científicas son verdad… hasta que otro científico demuestra que no lo son.

    Entiendo que Valderas y quienes piensen como él, crean que el pontificado de Francisco es un desastre. Lo entiendo perfectamente. Entre otras cosas (Y se refleja claramente en el comentario de Valderas), porque les saca de su zona de confort, les elimina “certezas teolögicas de toda la vida” y les hace tener que afrontar incertidumbres que una doctrina” solidamente fundada y con autoridad reocnocida” no les obliga a acometer. En resumen les resulta cómoda.

    Pero es que a mi lo que me resulta incómodo es una doctrina con pretensiones de certeza que, por su propio origen y desarrollo, o puede demostrar su certeza. por ejemplo una doctrina “inmutable” que no ha parado de cambiar en 2000 años (Y esto es un hecho comprobado, no es una especulación)

    Y no me valen las asociaciones con teólogos o filósofos de relumbrón como Aristóteles, San Agustín o Santo Tomás, porque un niño de 12 años de hoy en día (Y si lee el Muy Interesante o, con más edad el Investigación y Ciencia que yo leía con 18 añitos, mucho más), sabe más de la realidad del Universo y el Planeta de lo que sabían Aristóteles, San Agustín y Santo Tomás juntos y está más concienciado con la protección de este último que la mayoría de los que han dedicado su vida a estudiar a cualquiera de los filósofos mencionados.

    Para mi, el que fue un verdadero desastre fue el pontificado de Wojtila. Y el de Ratzinger algo menos, pero es que fue considerablemente más corto y cometió el acierto de retirarse.

    Y soy consciente de que el Sr. Valderas y con él millones de católicos no están de acuerdo conmigo.

    El que Francisco trate de corregir ese desastre, a su manera, es algo que agradezco y aliento. Aunque se equivoque, que se puede equivocar, pero hará lo mismo que sus dos predecesores: “Tratar con la mayor honradez intelectual y espiritual, de aportar a la Iglesia las herramientas y las reflexiones que las hagan más cercanas al Padre y a Su voluntad”

    Lo demás será la Historia quien lo juzgue y ni siquiera la Historia tiene derecho a hacerlo. Solo Dios juzga.

    Y si alguien, como el Sr. Valderas o cualquier otro no está de acuerdo con el Papa, siempre puede decir lo que decía mi padre cuando escuchaba hablar a JPII: “Si el papa quiere condenarse, que se condene, que de mi propia salvación el responsable soy sólo yo” y casi cualquier otra consideración es tratarnos al resto de los fieles como corderitos analfabetos que necesitamos una guía de clérigos ensotanados para “salvarnos”.

    Recordemos la canción de Victor Manuel  y por favor, salven ustedes a quien quiera ser salvado, que yo, esa salvación ni la quiero ni la creo.

    Pero es solo mi opinión.

  • ana rodrigo

    Los posibles Papas presentes en el cónclave, no son unos desconocidos entre ellos, la elección de uno de ellos para Papa, dicen ser bajo la inspiración del Espíritu Santo…, y, una   de dos, o el Espíritu Santo anda muy despistado o, si el votado no es del gusto de quienes ahora lo quieren derribar, no creen en tal inspiración. Cuánta incoherencia y cuánta miseria humana anda rondando por el Vaticano.

    Los cambios en la Institución, tendrían que empezar por esta jerarquía tan anacrónica, tan corrupta, tan incoherente y tan manipuladora.

  • carmen

    Hola señor Valderas.

    Salgo de mi letargo. No quiero intervenir, sencillamente leo.

    A ver cómo se lo digo. Por lo visto no le gusta como lo está haciendo el Papa actual. A mí tampoco, pero por causas muy diferentes a las suyas. No le gusta. De acuerdo. Menuda guerra hay montada en el seno de la iglesia, como para no entender la discrepancia.

    Pero, con todo mi cariño que le prometo que le tengo, con todos mis respetos porque su trayectoria científica ahí está.  no me quedo sin decirle que su forma de escribir resulta hiriente, no se puede faltar el respeto a nadie. Al Papa, tampoco. Cosas de educación. En una reunión se puede decir todo tipo de cosas, si no te graban, claro, pero cuidado cuando se escribe. Ya le digo, hay gente que se siente profundamente ofendida y , la verdad, no veo la necesidad.

    Mire, podría hablar con usted de mil cosas sobre la moral cristiana. Y sobre el aborto. Y sobre la eutanasia. Y sobre la contracepción, y sobre la indisolubilidad del matrimonio y… Porque aunque usted crea que soy un gusanico intelectual, está equivocado, ha confundido a una oruga con un gusano, a veces las orugas se transforman en insectos preciosos.. Pero claro, se pone usted en una postura que, a ver, no es fácil tratar con usted.

    Sabe qué sucede? Que la teología, la filosofía, no son materias científicas y no sé les puede tratar como tales, porque no lo son. Son constructos de la mente humana, y el universo no es un constructo humano. Habrá que descubrir cómo funciona. Esa parte es científica. La tecnología también es una aplicación de la ciencia.

    Pero la teología, pues no. Estoy de acuerdo con usted en que, siguiendo la teología oficial, hay cosas que no se entienden, pero esa misma idea se puede defender sin que nadie se sienta molesto.

    Si quiere que le diga lo que pienso, habría que volver a Nicea y repensarlo todo. Porque, a mí juicio, lo que falla es una teología oficial que permita los razonamientos que usted hace y sean posiblemente impecables. Ese es para mí el problema.

    Todo se puede decir, pero la forma, querido amigo, la forma es muy importante.

    He conocido a personas con la manera de ser de usted y, nunca me han asustado. Usted tampoco. Así que, pues le escribo esto con mi mejor intención.

    No se enfade.

    Un abrazo

    carmen

  • José María Valderas

    Lo he reiterado aquí hasta la saciedad, a mi parecer el pontificado de Francisco es un auténtico desastre. Desastre en el núcleo de la Iglesia: la verdad evangélica, la que nos lleva al Padre, al conocimiento del Padre (“que te conozcan”). Lo he reiterado con ejemplos que están al alcance de cualquiera y están en letras de molde. En dogma, en moral, en exégesis. Durante la portavocía de Lombardi era lo esperado: hablaba Francisco y tenía que salir el jesuita segundo para decir que había dicho digo donde había dicho diego, porque así lo podíamos oír con nitidez todos. No voy a abundar en los ejemplos que aquí mismo he mencionado.

    Pero no es verdad que los contrarios a Francisco sean sólo cardenales que se muestran resentidos de su expulsión de la zona de poder. No sólo los ha echado, sino que para mayor vejación habla de carrerismo. Sustituidos, ¿por quién? Por personas que han aumentado la confusión hasta el dislate más  abyecto, como es el caso de Paglia, al que, como decían los clásicos, Dios confundan. Algo tan inobjetable como el respeto al embrión, al prelado no se le ocurre otra ideica que convocar de asesor a una investigadora denostada ya en los medios académicos por su alegría en destripar embriones con fines experimentales, Si hasta en China tuvo que intervenir el estado para encausar a He Jiankui por su manipulación embrionaria con implantación posterior, ahí tenemos al arzobispo ese poniendo paño al púlpito de la mefistófeles. La protesta contra el sujeto no provino de ningún resentido por echado del cargo, sino de científicos católicos, zona en la que yo creo la calamitosa intervención de Francisco y su círculo provoca mayor rechazo.

    A propósito de esto último, algo sobre el que ha caído una losa de silencio, el rechazo firmado por varios centenares de científicos y teólogos sobre determinadas declaraciones de Francisco. Me llamó la atención que la firmara un físico y teólogo oxoniense, que había trabajado en el CERN, el laboratorio nuclear de altas energías con sede en Ginebra y desde hace muchos años dirige una sección del Ian Ramsey de Oxford. Celebré con él y un filósofo argentino la elección de Francisco, por aquello de que al ser ese un centro de estudios sobre las relaciones fe-ciencia, tal subida al trono pontificio parecía prometedora, pus corrió la voz de que era químico. Luego la euforia decayó porque el panegírico se vio desinflado porque lo que Bergoglio en realidad había sido era lo que en España llamamos un laborante de laboratorio. Que no tiene nada que ver con la dignidad y aptitud para el cargo, pero sí molestó la propaganda fake. Mal empezábamos. Pero, bueno, en todo caso, la culpa sería del propalador.

    Los que yo ví en Oxford eran personas sumamente equilibradas, de profundos conocimientos y creadores de puentes con otras confesiones, en particular la anglicana, y con no creyentes. De cerrados en sí mismos y otras obsesiones francisquistas, nada de nada. Creen que el Pontificado de Francisco es un desastre. De eso hace unos años. El tiempo transcurrido ha ido acumulando los motivos de distanciamiento y alarma. De alarma sobre todo. Ante el Sínodo alemán no ha sabido reaccionar y se ha llegado al punto en que uno no sabe si está de acuerdo, si sabe exactamente qué es lo que está defendiendo esa asamblea.

    El asunto es muy grave. Y, en mi opinión, por lo que uno lee, desde textos que ponen en solfa la solidez de los documentos pontificios –interpretaciones hace de Santo Tomás donde el Aquinate afirma exactamente lo contrario–, y la ligereza con que despacha las críticas, a menudo con alusiones personales humillantes (lo de “no han leído el texto” fue de aurora boreal) no prometen nada bueno.

  • Antonio Llaguno

    Hay que aclarar unas cuantas cosas.

    Los ataques al pontificado de Francisco, por parte de la corriente ultra tradicionalista de la curia vaticana, han sido constantes y reiterados desde el primer minuto de su papado.

    Pero están muy localizados y ciertamente y salvo en ambientes muy clericales y muy tradicionalistas tienen  poca fuerza.

    Me explico.

    Hay 5 cardenales muy claros que se han significado formalmente, aunque tratan de que sea con la boca pequeña, de dinamitar el pontificado de Francisco: Sarah, Burke, Muller, Pell, y Caffarra (Estos dos últimos ya fallecidos).

    También son destacables las diatribas de dos obispos coincretos que alzan mucho la voz: Atanasius Schenider (No es baladí el nombre de monseñor) y Carlo María Vigano.

    Se pueden dividir en dos grupos:

    – El primero de esos grupos (Y probablemente los menos peligrosos) es el de los que rechazan las reformas de Francisco de corazón y porque entienden que es lo mejor para la Iglesia.

    El fundamental fue Caffarra, ex presidente del Instituto Juan Pablo II para las ciencias del matrimonio y de la vida.

    Moralista de formación, su doctrina moral es la más clásica posible y aunque fue uno de los firmantes de las “dubia” famosas, siempre mantuvo un perfil más bajo en su oposición a Francisco.

    De seguir vivo, nunca se hubiera opuesto frontalmente a él. Era un “curial” vaticano de manual y se habrñia mantneido cómodo en cualquier circunstancia de la curia.

    Ya ha sido sustituido por Vicenzo Paglia, completamento opuesto a Caffarra en su criterio y gobierno del Instituto (Y tremendamente atacado por estos cléricales)

    – El segundo grupo es el de los que ostentaben cargos importantes con benedicto y han sido defenestrados por Francisco. Son Sarah, Burke, y Muller, junto al obispo Artanasius Schenider (Mas conocido por Carcanasius Schneider) que cambió su nombre de Anton a Atanasius, como reconocimiento al obispo de Alejandría que se mantubo “erre que erre” en contra del arrianismo y que identifica consigo mismo, así como su supuesta misión de “salvaguardar la tradición” la identifica con la de Atanasio de “salvar al catolicismo del arrianismo”; y también está el más peligroso: el obispo Vigano; que es el que más dinero tiene.

    Todos han sido defensetrados o “misericordiados” que diríen los tradis por Francisco.

    Son los más beligerantes y junto con sus protestas, han tratado de obtener poder en la Iglesia siendo contenidos por Francisco: Sarah, escribiendo un libro que dijo estaba escrito a “4 manos” junto con Benedicto; pero que tanto él como el secretario de Benedicto (Ganswein), que promocionaba el  libro junto a Sarah, fueron tajantemente desmentidos por Ratzinger (No es casualidad que Ganswein haya esperado a que muera Benedicto a publicar sus memorias. Y ano le puede desmentir el emérito).

    Burke cuando trató de hacerse con el poder de la riquísima Orden de Malta, siendo cesado por el papa.

    Muller con sus ataques a la CDF tratando de desacreditarla desde un punto de vista profesional y doctrinal.

    Y Pell con su intento de controlar las finanzas vaticanas y su pleito con otro cardenal (Beciu) que está ahora procesado por fraude inmobiliario en UK.

    Estos forman el nucleo duro y se agulutinan en derredor de quien creen que tiene más opciones de suceder a Francisco (Sarah), pero no nos engañemos, su preocupación de verdad es la de perpetuarse en el poder, no la doctrinal (Salvo quizás la del difunto Caffarra).

    No serían preocupantes, puesto que son muy antipáticos al restos de los clérigos curiales y no curiales, si no fuera porque cuentan con un poderiso aliado: el dinero.

    El dinero que viene de USA y está representado fundamentalmente por la EWTN (Red católica de radiodifusión mundial de dinero gringo y muy poderosa), el National Catholic Register (Periódico Ultra católico muy poderoso), el Yunque (Organización de origen mexicano, infuída por la guerra cristera y que funciona como una sociedad secreta con mucha pasta. En España tienen varias empresas afines o incluso alguna que les es propia; una de las afines más famosas es Hazte Oir) y los Caballeros de Colón (Organización de seglares gringos que, probablemente sean una de las que más dinero donan hoy en dia a la iglesia católica).

    Hay más. En España hay 4 webs que representan este movimiento: Infocatólica, Infovaticana, Adelante la fe y Germinans (En Cataluña y en catalán). Tienen muchos seguidores pero poca influencia y bajando; aunque eso sí, hablan muy alto.

    No es el momento de profundizar en cada parte y la estrategia de cada uno. Sería un comentario larguísimo y fuera de tono; pero vaya por delante que no me parecen un peligro real.

    Francisco ya ha eliminado a estos ultras de los foros de poder y ha cambiado la composición del cónclave que elegirá a su sucesor y aunque esta gente está tratando de eliminar a los posibles sucesores (Es muy significativa la campaña contra el cardenal Tagle, que había sido señalado por Francisco como posible sucesor o la que hicieron antes contra Maradiaga, que ya es demasiado mayor), lo que hace que el próximo cónclave no elegirá  a uno de esa cuerda, aunque no tengamos certeza de que salga uno de línea Francisquista.

    Los años que vienen van a ser apasionantes, en especial si los vemos (Como es mi caso) sin la preocupación de que le afecten a uno personalmente, pero ahora que Benedicto ha muerto, es cuando Francisco tiene nunos años para movfer la Iglesia hacia donde él quiere.

    No no engañemos. Francisco no es un renovador. Los pasos que está dando son pocos y muy medidos. Pero está preparando a la curia vaticana para que si llega otro con valor suficiente, pueda darlos poco a poco sin la oposición que él ha sufrido.

    Pero es lógico que los más tradicionales (Observese que no uso tradicionalistas, porque hay muchos defensores de la tradición honestos y con los que hay que dialogar. Lo malo es que se confunden y se mezclan con los ultras y se acaba dividiendo a la iglesia) digan que el pontificado de Francisco es un desastre. Yo digo lo mismo del de Juan Pablo II y probablemente si discutiéramos educadamente acabaríamos encontrando cada uno, virtudes en el pontificado que rechazamos.

    Pero no se pueden poner puertas al campo y la Iglesia debe ser reformada, porque si no lo es, no podrá vencer al enemigo invisible que la amenaza y que es tremendamente peligroso: la indiferencia que traerá la irrelevancia. Los ultra tradis afirman que Dios hará que la Iglesia (La que ellos defienden claro) salga triunfadora; pero En mi pueblo dicen eso de “fíate de la virgen y no corras” y como en el dicho, o la Iglesia se reforma o la pillará el tren. Eso si, la pillará rezando.

    A ver que sale del sínodo, porque si, al menos sale un camino a recorrer, se habrá avanzado mucho.

    Yo seguiré observando.

  • Antonio Duato

    El libro de Gänswein, Toda la verdad, cuya aparición en italiano fue anunciada presisamente mientras Ratzinger estaba de cuerpo presente en la Basílica de San Pdro, no está publicado en castellano. Pero se puede adqurir la edición iraliana en Amazon, en papel o digital. A mí no me ha interesado saber más de él que lo escrito, por ejemplo, en Diario.es por Jesús Bastante.

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