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Cumplir la propia misión y saberse retirar después como el Bautista

Ayer, como todos los domingos, me he asomado a la plaza de San Pedro para unirme al Angelus del papa Francisco. Han sido días en que se ha extremado la polarización y los ataques al papa como se refiere en el anterior post de Atrio, que es solo un ejemplo. Se debate si debe continuar con sus discutidas reformas que para muchos serían un desastre o debe dimitir. Hoy he leído en sus palabras que no piensa dimitir, al menos hasta que se concluya en el otoño de 2024 el Sínodo en marcha, pues ha anunciado ya proyectos concretos de futuro:  “Sábado 30 del próximo mes de septiembre, en la plaza de San Pedro, tendrá lugar una Vigilia ecuménica de oración, con la que encomendaremos a Dios los trabajos de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Para los jóvenes que acudan a la Vigilia habrá un programa especial durante todo ese fin de semana, a cargo de la Comunidad de Taizé”. El movimiento de Taizé es de gente muy espiritual, pero ecuménica y abierta a cambios. Y, a la vez, ha insistido Francisco en saber ponerse al lado de verdad, como el Bautista, cuando le llegue el mmento a cada uno. Cosa que tiene siempre presente también este moderador de un portal con más de 20 años de vida, que debe seguir creciendo con nuevo impulsa si es que son muchos que lo consideran útil. AD.

Y este es el texto de su alocución en español:

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

El Evangelio de la liturgia de hoy (cfr. Jn 1,29-34) recoge el testimonio de Juan el Bautista sobre Jesús después de haberlo bautizado en el río Jordán. Dice así: « Éste es de quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo» (vv. 29-30).

Esta declaración, este testimonio, revela el espíritu de servicio de Juan. Él fue enviado a preparar el camino al Mesías, y lo hizo sin ahorrar esfuerzos. Humanamente, se podría pensar que le será entregado un “premio”, un puesto relevante en la vida pública de Jesús. En cambio, no. Una vez cumplida su misión, Juan sabe hacerse a un lado, se retira de la escena para dejar el sitio a Jesús. Ha visto al Espíritu descender sobre Él (cfr. vv. 33-34), lo ha señalado como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y ahora se dispone a escucharlo humildemente. De ser profeta pasa a ser discípulo. Ha predicado al pueblo, ha reunido discípulos y los ha formado durante mucho tiempo. Y, sin embargo, no ata a nadie a sí. Esto es difícil, pero es el signo del verdadero educador: no atar a las personas a uno mismo. Juan sitúa a sus discípulos sobre las huellas de Jesús. No está interesado en tener seguidores, en obtener prestigio y éxito, sino que presenta su testimonio y luego da un paso atrás para que muchos tengan la alegría de encontrar a Jesús. Podríamos decir: abre la puerta y se va.

Con este espíritu de servicio, con su capacidad de hacer sitio a Jesús, Juan el Bautista nos enseña una cosa importante: la libertad respecto a los apegos. Sí, porque es fácil apegarse a roles y posiciones, a la necesidad de ser estimados, reconocidos y premiados. Y esto, aunque es natural, no es algo bueno, porque el servicio implica la gratuidad, el cuidar de los demás sin ventajas para uno mismo, sin segundos fines, sin esperar algo a cambio. Nos hará bien cultivar, como Juan, la virtud del hacernos a un lado en el momento oportuno, testimoniando que el punto de referencia de la vida es Jesús. Hacerse a un lado, aprender a despedirse: he cumplido esta misión, he realizado este encuentro, me hago a un lado y dejo sitio al Señor. Aprender a hacerse a un lado, no pretender algo a cambio para nosotros.

Pensemos en lo importante que es esto para un sacerdote, que está llamado a predicar y celebrar no por afán de protagonismo o por interés, sino para acompañar a los demás hacia Jesús. Pensemos en lo importante que es para los padres, que crían a sus hijos con muchos sacrificios y luego deben dejarlos libres de emprender su propio camino en el trabajo, en el matrimonio, en la vida. Es hermoso y justo que los padres sigan asegurando su presencia diciendo a los hijos: «no os dejamos solos»; pero con discreción, sin intromisión. La libertad de crecer. Y lo mismo vale para otros ámbitos como la amistad, la vida de pareja, la vida comunitaria. Liberarse de los propios apegos y saber hacerse a un dado cuesta, pero es muy importante: es el paso decisivo para crecer en el espíritu de servicio sin pretender nada a cambio.

Hermanos, hermanas, probemos a preguntarnos: ¿somos capaces de hacer sitio a los demás? ¿De escucharlos, de dejarlos libres, de no atarlos a nosotros pretendiendo gratitud? También, a veces, de dejarlos hablar. No decir: “¡Tú no sabes nada!”, sino dejar hablar, hacer sitio a los demás. ¿Atraemos a los demás hacia Jesús o hacia nosotros mismos? Y aún más, siguiendo el ejemplo de Juan: ¿sabemos alegrarnos de que las personas emprendan su propio camino y sigan su llamada, incluso si eso implica un poco de desapego respecto a nosotros? ¿Nos alegramos de sus logros, con sinceridad y sin envidia? Esto es dejar crecer a los demás.

Que María, la sierva del Señor, nos ayude a librarnos de los apegos para hacer sitio al Señor y dar espacio a los demás.

3 comentarios

  • Antonio Llaguno

    Pues ¿Qué queréis que os diga? Estoy completamente de acuerdo con lo que dice Francisco y tomo nota para hacerme esas mismas preguntas cada vez que “pontifique” sobre algo (No solo sobre religión sino tambien en mi trabajo o mi familia)

    Hoy en la radio escuche una tontería que me hizo reflexionar. Hoy es el “blue monday”, según los gringos “el día más triste del año” y sin embargo el locutor dijo que él prefería pensar que hoy también es el día mundial de la croqueta y a él (Como a mi) le encantan las croquetas, por lo que no era día tan triste para él si a medio día secomía unas cuantas.

    Yo hoy, he comido croquetas.

    Y me he impuesto el compromiso firme de comerme una, cada vez que alguien intente amargarme el día. Este y cualquiera.

    Y es que todos cabemos. Todos los criterios tienen algo de verdad. Y todos los hombres y mujeres somos Hijos de Dios.

    Gracias Francisco (Y a Antonio por traer este texto y hacer que las croquetas me supìeran aún mejor)

  • ELOY

    Más allá de cual sea la realidad de lo que hizo Juan Bautista o sus discípulos, según señala Juan A. Vinagre, me parece muy interesante la reflexión sobre el buen educador que hace el Papa Francisco.

    El escuchar, acompañar y saber situarse en un segundo plano, dejando espacios de libertad me parece una sabia y encomiable receta a seguir.

    Por otra parte, me uno a a felicitación a Antonio Duato y demás “Antonios”, que de una u otra forma participan en ATRIO.

  • Juan A. Vinagre

    Antes de nada, aprovecho para enviarte, Antonio, un cordial deseo de que, especialmente mañana, pases un buen día con los tuyos. ¡Enhorabuena por tu cumple y santo, juntos!

    Paso ahora a un breve comentario en torno a esa “retirada de Juan Bautista”. Desde hace algunos años tengo dudas acerca de esa retirada, pues no la veo clara. Si Juan estaba convencido de que Jesús le superaba tanto que ni era digno de desatarle las sandalias…, ¿por qué mantuvo consigo discípulos y por qué éstos vigilaban a los discípulos de Jesús y los criticaban por no ayunar? ¿Por qué Juan siguió denunciando pecados, de sexo precisamente -y no de temas más imoportantes-, como hizo con Herodes por vivir con la mujer de su hermano, cuando Jesús ya estaba anunciando el Mensaje del Reino? ¿Por qué dudó acerca de Jesús y su doctrina -tan distinta de la de Juan- y envió a unos discípulos suyos a preguntar a Jesús si él era  el que había de venir…?   Juan era un hombre viejo-testamentario, que no entendía bien el Mensaje del Reino.

    En suma, que no veo coherencia ni convicción tan profunda en Juan, tal vez desorientado porque el mensaje de Jesús era innovador, muy innovador, y al tiempo hablaba de Dios Abbá, muy lejos del Dios viejo-testamentaio de Juan, que cortaba por lo sano.   ¿Por qué dijo Jesús: “La Ley y los profetas hasta Juan…”  Palabras como éstas y otras -que sin duda le transmitían sus discípulos a Juan- ¿no lo dejaban desconcertado y por eso envió a preguntar?  Juan puede reconocerse como precursor del anuncio de cambio-conversión, de la necesidad de un bautismo nuevo, pero no mucho más. ¿Por qué Jesús dijo que el menor en el Reino es mayor que Juan?

    Con esto quiero decir que, en mi opinión, Juan fue sobrevalorado en la Iglesia primitiva… hasta el punto de que algunos “seguidores” de Jesús solo bautizaban con el bautismo de Juan… (Ver Hechos)  ¿Por eso se celebra la venida de Jesús en los idus de invierno y la fiesta de Juan en los de verano, complementándose?

    Nota: Quien esto escribe es un convencido partidario de Francisco, para mí hombre providencial, que empieza a sembrar el cambio en la Iglesia. Lo que no me impide pensar, como el mismo Francisco reconoció en una ocasión, que él también se equivoca, como todo ser humano. (Aunque quienes se le oponen y hasta se le enfrentan no le permitan equivocarse ni cambiar… Si se equivoca, debe dimitir…) Así es el paño de quienes persisten en el anuncio  de un mensaje viejo. Si les falta la seguridad de lo tradicional ¿quiebra su fe?

    –No quiero que este comentario desvíe mi intención de desear un buen día a Antonio. Por eso lo reitero.

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