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Matar a Dios. Comer a Dios  

         Transubstanciación, convertir el pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo-Dios.

         Comunión, comer el cuerpo de Cristo-Dios.

         Es creencia/práctica esencial en nuestra actual religión cristiano-católica. A diario, en todos los templos, sus “sacerdotes” se encargan de ritualizarla. Los clérigos, principalmente los jerarcas, priorizan y solemnizan ostensiblemente esa ceremonia en las grandes celebraciones y eventos de todo signo.  

         En un post publicado en septiembre 2020,  Eucaristías espurias, comuniones fraudulentas, intenté evidenciar que ni la transubstanciación ni la consecuente comunión (del cuerpo de Jesús divinizado) tienen el marchamo evangélico. Tampoco el apostólico. Son conceptos/prácticas que surgen en el siglo IV y que un concilio impone bajo penas a los cristianos en el siglo XIII. Estamos ante un mito ancestral que la sociedad cristiana medieval, propensa a toda clase de superstición y fetichismo (piénsese en el desorbitado culto a las reliquias), revivió con la ayuda de monjes sedicentes teólogos.  

         Es oportuno insistir en la indiscutible importancia de los mitos. Transmiten valores, inspiran y perviven normalmente a través de ritos comunitarios. Su influjo en los grupos humanos ha sido y es fundamental. Nos ayudan a comprendernos y a progresar sin estridencias. Narran o ejecutan algo con el fin de explicar hechos para los que no sabemos el porqué de lo que sucede. En su interpretación es preciso agudizar nuestra inteligencia y discreción. Lo mítico y lo mistérico forma parte de la capacidad mental del hombre. Nuestro progreso como humanos no puede prescindir de la poesía, la mística. Una dimensión que conduce a la ética, no necesariamente a lo religioso.  

         Varias antiguas religiones, en diversas latitudes, observaban el rito de la conversión del pan en el cuerpo de dios. Y los fieles estaban convencidos de que, comiendo de ese pan consagrado, se unían místicamente a la divinidad. Es más, mataban a su dios para comérselo después. He aquí algún ejemplo.  

         MÉXICO. –Los aztecas comían el pan una vez convertido sacramentalmente en el cuerpo de su dios. En junio y en diciembre (solsticios de verano y de invierno) elaboraban con masa de harina de maíz una gran imagen del dios Huitzilopochtli. Una vez consagrada, la troceaban y sus adoradores la comían. Lo relata profusamente, hacia el 1590, el jesuita antropólogo historiador Joseph Acosta en su “Historia natural y moral de las Indias”.  

         Algunos detalles de la ceremonia.

         Las vírgenes del templo molían remolacha y maíz. Añadían miel. Mezclaban todo. Con esa masa construían un ídolo grande. Le ponían ojos y dientes de granos de maíz. Luego venían los ancianos y vestían ricamente al ídolo. El día de la fiesta los ancianos iban vestidos de blanco y las vírgenes iban coronadas con guirnaldas blancas de maíz tostado (¿palomitas?). Los jóvenes, vestídos de rojo y coronados de igual guisa, transportaban el ídolo de pan al templo piramidal. Sonaban flautas, trompetas y tambores. Todo, con suma reverencia y temor por parte de los asistentes. Los jóvenes inundaban de flores el templo. Las doncellas daban a los mancebos trozos de pan con forma de huesos. Ese pan había sido hecho de la misma masa con la que habían elaborado el ídolo. Los sacerdotes y levitas del templo cantaban y bailaban ante el ídolo. Quedaba así convertido en carne y huesos del dios. Todos los presentes y resto del pueblo adoraban ese ídolo considerándolo su dios. Se repartían el pan consagrado que todos comían con gran devoción. El manjar debía comerse en ayunas, sin mezcla alguna, ni siquiera agua, que escondían incluso a los niños. Para no profanar la porción de dios que recibían en sus estómagos, se abstenían de ingerir otro alimento hasta mediodía. Estaban convencidos de que ese pan ya era verdadero cuerpo de dios. Al recibir una parte de la sustancia divina dentro de sí mismos, entraban en comunión con la deidad.  

         No paran ahí los ritos de la comunión. Coincidiendo con el solsticio invernal, los aztecas mataban a su dios Huizilopochtli para comérselo después. Elaboraban una imagen del dios con masa de maíz, semillas diversas y sangre de niños. El rey ofrendaba incienso a la imagen colocada en el templo. Un sacerdote, arco en mano, disparaba un dardo que penetraba en el pecho del ídolo. El rey comía el corazón de la imagen que le ofrecía un sacerdote. El resto era dividido en tantas partes como necesario para que todos comieran del dios.  

         Paralelamente, algunos pueblos indios del noroeste americano sentían escrúpulos al comer los primeros frutos de una cosecha. Creían que la planta o árbol estaba animado por un espíritu, incluso una deidad. Debían pedirle permiso para consumir sus frutos. Acaso por eso llamaban “cereal divino” al mijo y le daban culto antes de comer las primicias.  

         Con razón dice Joseph Acosta que los indígenas americanos estaban predispuestos a aceptar la nueva doctrina de la transubstanciación cristiana, así como otros dogmas importados por los colonizadores y misioneros europeos. Terreno abonado.  

         PERÚ.- En pueblos del interior del Perú, todavía resuenan vestigios de canibalismo religioso. Vargas Llosa, en su novela Lituma en los Andes, se hace eco de esos ancestrales ritos de los incas. Con el rito sacrificial (¡asesinato!) de uno de los miembros de la comunidad y la sucesiva participación en el banquete canibal, impetraban la benevolencia de los dioses y expiaban sus propias culpas. Llamaban Apu al espíritu de las montañas. Otros espíritus o diosecillos eran los Amarus (serpiente, vide Génesis) o los Mukis (minero o subterráneo). Este rito se oficializaba sólo en las contadas ocasiones de desgracias cósmicas o simplemente socioeconómicas. “Matar sería lo de menos…El gusto en la boca no se va por más que uno se la enjuague, todos tuvimos que comulgar”, confiesa un testigo confidente en la novela. Más o menos modificadas por la cultura y las religiones advenedizas, estas creencias persisten en numerosas comunidades de aborígenes.  

         Semejante rito se celebraba anualmente en algunos pueblos primitivos para aplacar la ira divina. Cada año se celebraba una fiesta en la que todos participaban. Un hombre de la comunidad era elegido para que se hiciera cargo de la preparación de dicha fiesta a lo largo de todo el siguiente año. Al final de su fiesta, ese hombre era sacrificado (¡asesinado!) como ofrenda propiciatoria a los dioses. En la misma fiesta se elegía nuevo líder dispuesto a prestar su colaboración anual y finalmente su vida. Aunque no consta, es probable que también en estos reiterativos ritos florales el cuerpo del sacrificado fuera comido por los asistentes. 

         INDIA. Traigo a colación un mito presente en la India, de algunos siglos antes del Cristianismo. No es identificable al mito mexicano arriba descrito, pero en él se observa una gran analogía. Se trata de la conversión mágica del pan en carne humano-divina. Un rito común entre los arios hindúes. Los brahmanes enseñaban que los bollos de arroz ofrecidos en sacrificio eran sustitutos de seres humanos. Por la manipulación del “sacerdote” los bollos se convertían en verdaderos cuerpos de hombre. Mientras el bollo es sólo harina, es pelo. Cuando se vierte agua sobre él, es piel. Cuando se amasa, es carne. Al cocerse, surgen los huesos. Al rociarlo de manteca, se cambia en tuétano. Es el sacrificio animal llamado quíntuplo. Antes de comer ese pan consagrado, los hindúes tomaban un purgante para purificar su cuerpo, un ayuno que evoca el nuestro preconciliar.  

         Celso Alcaina, Dr. Filología y Teología  

44 comentarios

  • mª pilar

    Me parece interesante escuchar este vídeo.

    La capacidad de escucha me impresiona.

    • “Y vuelta la burra al trigo”. No dudo de que el cura rapero sea una excelente persona. Pero… el para mi estomagante discurso religioso que tiene. El que hoy mas que nunca por la fuerza de los hechos esta sujeto a revisión, cuando no a eliminación. ¿Para que lo hace? ¿a donde quiere llevar a los jóvenes?. El viejo y trasnochado proselitismo para “meternos a todos en el redil”. ¿Y que hay dentro del redil?. doctrina y moral de la que mejor ni hablar. Culto huero, todo una milenaria cascara huera y represora.
      Se de una espiritualidad que realmente vale para la gente de hoy, con base cristiana, pero solo base. La que se desprende del libro “Un Curso de Milagros” escrito por una psicóloga, Helen Cohn Schucman y traducido a 27 idiomas. Resalto lo de psicóloga, no por clérigo alguno, que ya quisieran…
      Hay otro genial psicólogo del alma que cita mucho los evangelios, Edckard Tolle. Gente que ayuda a la gente de hoy a lidiar con el sufrimiento. No a alcanzar una hipotética gloria situada en el mas allá.

      https://www.facebook.com/watch/?v=497438150998415

  • Román Díaz Ayala

    Querida Carmen:

    Hoy has intervenido en Atrio con un mensaje dirigido a nuestro común amigo Santiago. Por primera vez un mensaje tan personal, y que hayas usado este medio, encaja perfectamente con el propósito del presente hilo. (TEMA: Iglesia Católica, Sacramentos, Teología)

    ¿Quién mide y con qué criterios si este foro baja o sube? ¿Desde cuándo una tribuna pública es selectiva?  Sí, ya sé  que toda ideología tiene una función comunicativa que es su militancia, tal como le escribía yo hace varios días a un buen amigo mío y que estaba sufriendo algunas dificultades con Atrio.

    Esa  tentación, la de cosechar adeptos y por lo tanto hacer nuestras valoraciones sesgadas en función del éxito o la dificultad es una constante que también se da en el círculo de quienes formamos el círculo de comentaristas en Atrio. Depende en gran medida de de nuestro compromiso ideológico, a veces sólo con nosotros mismos, otras por estar formando parte de otros círculos.

    Yo también participo de tus preocupaciones de trasmitir el cristianismo a mis hijos, hija y nietos y por lo tanto creo que ambos nos encontramos en la misma empresa, a las generaciones que nos siguen. Estamos en el mismo barco.

    No me gustaría ver interrumpida nuestra comunicación, aunque sólo sea por el egoísmo de los mucho que he aprendido de tí.

    • Carmen

      Gracias.
      Siempre que oigo los grillos cantar por la noche, en verano, me acuerdo de lo que dijiste al principio de entrar en Atrio, hace pocos años. Somos como grillos, dijiste, cada uno con nuestra canción. Y es cierto.
      Anda que no hemos discutido.
      Pues bueno.
      Me encanta hablar, discutir y al final reírme de todo y de mí misma porque a veces me pongo hecha un oso.
      Es curioso. Al final, aquí he hablado más con personas que piensan diametralmente opuesto a lo que pienso, que con las que creía que compartía mirada.
      La vida es realmente sorprendente. Por eso siempre es interesante.
      Me gusta escribir. Ahora voy a escribir un librico para mis hijos y mis hermanos. Hace como cuarenta o quizás cincuenta años me regalaron el libro Mi Familia y otros Animales. Después me compré Animales y otros Parientes. Y pensé. Alguna vez escribiré algo parecido de mi familia. Hay para contar y no parar. Como en todas las familias. Además, he hablado con personas muy mayores que ya no están. Me gustan las historias que cuentan los abuelos, los padres, los tíos… además, por circunstancias de la vida tengo en mi poder hasta el certificado de matrimonio de mis abuelos maternos. Un montón de papeles, escrituras, fotos antiguas…todo lo guardaba mi madre, después mi hermana mayor y ahora lo guardo como oro en paño.
      Quiero que mis hijos y mis nietos sepan la historia de la familia de su madre, de su abuela. Y quiero que mis hermanos se tronchen de risa al recordar y que sepan cómo veía todo lo que le rodeaba una niña que andaba por ahí suelta, libre como una mariposa.

      Así que eso voy a hacer ahora. Me apetece un montonazo.
      Un abrazo fuerte.

      • Román Díaz Ayala

        Estupendo.
        Será una labor tremendamente gratificante y seguro que resultará una joya de familia. Tengo un hermano que durante algunos años me bombardeaba con datos y noticias de la familia, fotos y recuerdos para que me ocupase de ubicar a nuestros abuelos canarios. Tenía mi hermano el secreto deseo de que en alguna manera estuviésemos emparentado con José Martí, por parte de su madre. La verdad es que no presté nunca ni el mínimo deseo. Nos teníamos que ocupar de las cosas del comer, allí en la isla y aquí sacando adelante con Feli una familia.
        No puedo presumir de cosmopolita aunque nacido en Cuba, estudiante en Puerto Rico, y residido en España desde la adolescencia, bien podría decir que he gozado de algunas ventajas. Las diferencias de ideas cuando hay apertura del corazón consolidan la convivencia. La libertad de pensamiento y de juicio no están reñidas con el respeto profesado.
        Un abrazo también para ti.

  • mª pilar

    Recordando a Salvador Santos, al respecto de estas frases dichas en la última cena con sus amig@s:
    https://www.atrio.org/2010/07/el-hombre-del-cantaro/  (Mc 14,12-16),
    https://www.atrio.org/2019/06/l-cena-1a-parte-traicion-y-deslealtad/ (Mc 14,17-21) y
    https://www.atrio.org/2019/06/la-cena-segunda-parte-invitacion-al-compromiso/.(Mc 14,22-26),

    Quizá pueda aclarar los conceptos.

    • Román Díaz Ayala

      Bueno días, Mª Pilar.
      Hemos leído a Salvador Santos, gracias a Atrio.
      Me gustaría saber qué aspectos de la Ultima Cena del Señor con sus discípulos son los que tú quieres resaltar. Así, podría quizás aclarar esos conceptos a los que haces referencias.
      Gracias, hermana.

      • mª pilar

        Estimado Roman:
        Mi pensamiento a lo largo de los años, se ha ido desprendiendo casi en su totalidad, de toda parafernalia que ha la iglesia “poder” le interesa poseer, a pesar de tanto daño como ha sembrado a lo largo de los siglos.

        Mi piedra angular es:

        ¡El hermoso Proyecto de Jesús libre de polvo y paja!

        Toda la “magia” poder, injusticia, ritos vacíos de contenidos, que están centrados en las normas…que para nada tienen que ver con lo dicho, hecho, expresado con su vivir en Jesús Señor.

        Como digo siempre es:

        ¡Mi manera de experimentar, desde el silencio y la lectura pausada…no de corrido…tema por tema, concretando el momento, el ambiente, lo que en esa escena sucedía; y no sé porque razón…quizá porque no busco seguidores…la Palabra se iluminaba, mostrándome el camino a seguir en mi manera de vivir, hacer, sentir, amar, acoger, compartir.

        Siempre ha nivel personal o en grupos pequeños marcados por una misma búsqueda.

        Ahora, dada mi edad, ya estoy en cuasi soledad personal; Atrio me acompaña, pero mi acción hacia fuera, ha terminado.

        Siempre dispuesta ha escuchar, compartir, pero desde la amistad.

        No soy quien para “enseñar” ni siquiera a colaborar activamente hacia afuera, como ha sido toda mi vida, desde la niñez.

        Creo sinceramente, que hay que ceder el lugar a personas jóvenes y otras de una edad que todavía les permita agilidad y capacidades necesarias para saber estar.

        Mi camino está llegado al final, ahora estoy centrada en mis hij@s y niet@s, darles todo el amor y comprensión que necesitan; sobre todo ¡escucharles! ahora ya nada tengo que “enseñar educando” ahora son ell@s los que lo hacen.

        Sencillamente ¡soy y estoy! Saben como pienso, como he vivido; ya pasó el tiempo de hacer, ahora:

        Contemplo, agradezco tanto bueno recibido, y me doy con amor, a quienes pasan por mi vida.

        Solo espero con gran paz el final del camino.

        Espero hermano Román, te sirva esta respuesta…porque no sé darte otra…

        Un abrazo entrañable.

        • Román Díaz Ayala

          Claro que te entiendo, eres clara y trasparente en todas tus manifestaciones e iluminas muchas de las conversaciones (lo prefiero por amor a la exactitud a “diálogo”) del grupo de comentaristas y así das el tono de lo verdaderamente importante.
          También conozco tus rechazos a lo que significa la Iglesia-poder, y en la palabra “Proyecto de Jesús” utilizada por Salvador Santos te encuentras identificada y a gusto.
          Ahora estudiamos otros temas ¿El “Proyecto de Jesús”, que enseñan Salvador y que exponen el grupo de los seis encaja o se identifica con el Proyecto, o Plan del Dios de Jesús? ¿Qué vivió realmente la comunidad cristiana primitiva ( primigenia, la que sale de Pentecostés)? ¿Es el mismo proyecto de ahora, o el que siguió Jesús? Y si el que siguió Jesús y practicó la comunidad incipiente, no es otro que el que se nos está ofreciendo ahora, ¿qué papel tiene la Eucaristía?
          Como ves, son muchas las preguntas y yo te animo a participar.

          • m* pilar

            Gracias Román, pero no necesito ni busco más explicaciones; yo, no estaba allí.

            Su presencia, en todo cuanto me ha rodeado y me rodea, siempre me acompaña, alimenta y fortalece, y lo he percibido desde muy, muy temprana edad.

            He recibido tanto, han pasado por mi vida tantas maravillosas personas, con una vida llena del espíritu que palpita en Jesús Señor.

            Ahora es tiempo de contemplar, agradecer sin descanso, y gozar de su presencia en todo cuanto me rodea y muy especialmente, en las personas.
            Gracias de corazón.

  • Santiago

    La Presencia Real de Jesús en la Eucaristía ya fué prometida por Jesús durante SU VIDA, y realizada por  EL durante las palabras de la consagración antes de su muerte. ES una imposibilidad que la comunidad judía del siglo I y siguientes inventara la doctrina de la Presencia Real.

     

    “YO soy el PAN DE VIDA, el que del cielo ha bajado. Quien comiere de este pan, vivirá eternamente…y el pan que Yo os daré es mi carne para la vida del mundo”

    “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y Yo le resucitaré en el último día”

    “Mi carne es verdadera comida y Mi sangre verdadera bebida. El que come Mi carne y bebe Mi sangre permanece en Mi y Yo en el”

     

    Perdonad la repetición, pero la PRESENCIA REAL de CRISTO en la Eucaristía fue realizada precisamente cuando Jesús vivía….en la Ultima Cena,     antes de su muerte cruenta con las palabras consacratorias:

    “ESTO ES MI CUERPO”…(en arameo den hu bisri: Ésta es mi carne)….El Cuerpo….que será entregado

    “ESTA ES MI SANGRE” (en arameo den hí idhmi: Ésta es mi sangre)….que será derramada

    Por tanto la idea de sacrificio ya está implícita en los participios griegos “entregado” y “derramada” puesto que el pan se convierte en el Cuerpo que es entregado y el cáliz contiene la misma sangre que Jesús derramará en la Cruz como sacrificio real y redentor por todos nosotros.

    Por tanto, la doctrina de la Iglesia sobre la Presencia Real tiene su base verdadera en la Última Cena en la vida de Jesucristo….no fue un desarrollo posterior….No existe ningún lenguaje figurado, sino se realizó de la forma en que fue expresada por Cristo delante de los Apóstoles…y siempre la Iglesia lo entendió en el verdadero sentido que le dio Cristo y que nos lo transmitieron a nosotros los Apóstoles….

    POR ESO San Pablo decía a los primeros cristianos que los que se acercaran “indignamente” a recibir la Eucaristía sería culpables del “Cuerpo y de la Sangre” del Señor. No sería una grave ofensa de esta naturaleza a menos que Pablo creyera firmemente que el verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo se encontraban realmente presentes en la Eucaristía.

    Y esa ha sido la FE de la Iglesia desde el principio como lo atestigua Ignacio de ANTIOQUÍA quien urge a los cristianos “ha participar de UNA Eucaristía, porque UNA is la Carne de Nuestro Señor Jesucristo y UNO el el cáliz que NOS UNE con Su Sangre”  y San Juan Crisóstomo nos habla de la Eucaristía como “Éste es aquel Cuerpo que fue cubierto de sangre, perforado con una lanza del que brotó fuentes de salvación para el mundo, una de sangre y la otra de agua….ESTE Cuerpo fue el que El nos entregó para guardar y comer, como una señal de Su intenso amor”

    Y la tradición de la Iglesia es unánime con respecto a la Eucaristía, en S Clemente Romano (91-101) en su Carta a los Corintios y Justino Mártir (155) describe la Misa con las palabras de la consagración y que el pan y el vino se “eucaristizaban” despues de las palabras consacratorias (Justino Martir, Apologias) y sigue la lista con Ireneo de Lyon, Hipólito de Roma, la Didascalia Apostolorum….

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

     

     

     

    • Carmen

      Perdón.
      Real?
      Qué significa real?

      Mire. Creo que usted tiene una postura superhonesta. Sencillamente ha tomado la decisión de apoyar sin fisuras toda la teología oficial de la iglesia. La cristología y todas las gías. Además, contesta a todas las personas que a usted se dirigen con una educación impecable.
      Ya sabe que no acabo de creer que usted crea todo lo que dice. Es imposible. Sencillamente mantiene una postura ideológica. Cuidado, no estoy diciendo que mienta. No se le puede encontrar una sola afirmación personal, salvo cuando habla de Cuba. Sencillamente está clara la defensa de la iglesia oficial y mantiene que todos los errores, desmanes e incluso delitos que personas de la Iglesia hayan cometido, lo han hecho a nivel personal. Porque la iglesia está por encima de todos los hombres que la forman. Digo hombres porque todos los seres humanos de algún peso dentro de la organización, lo son. Usted defiende la idea de que la iglesia está guiada por el espíritu Santo.
      Es una persona de una coherencia intelectual enorme. Otra cosa, ya le digo, es que comparta con usted ideas. Solamente comparto algunas cuando baja la guardia un poquito. Pero sucede en muy pocas ocasiones.

      Creo que Atrio ha perdido una oportunidad de oro. Hay personas que siguen el debate de un Dios después de Dios. Un cristiano después de este cristianismo. Un tema absolutamente necesario de abordar para personas que, como yo, creen que Dios sigue importando porque los seres humanos nos hacemos preguntas. Porque tenemos todos la capacidad de reflexión y no solamente unos cuantos. Todos. Y por supuesto todas. Los varones tienen muchísimo que aprender de las mujeres.Muchisimo. Hemos desarrollado a lo largo de la historia una inteligencia emocional descomunal.

      Echo de menos esa valentía en la otra parte. No aclaran. Dicen sí pero no . Dicen que la iglesia hay que cambiarla y sin embargo llevan en vida al altar a un señor llenito de contradicciones, porque , pobre, no le dejan hacer más. Dicen sí, el modelo de Dios ya no encaja con nuestra mentalidad, pero es un padre amoroso. Nos ama. Nos busca él a nosotros. Se hace hombre como nosotros. O al menos no llegan a decir que Jesús fue un hombre como nosotros, pero no de la misma naturaleza que Dios. Sencillamente no se atreven.

      Creo que Atrio ha perdido una oportunidad de oro. Y no precisamente por personas como usted, dispuestas a defender su postura hasta el fin del fin y dialogar con todo aquel que desee hacerlo. No. El problema está en la otra parte del diálogo.

      Ayer hablé con alguien que escribe artículos aquí. Me voy, le dije. Me contestó que me lo pensase bien, Y sí, me lo he pensado muy bien. No es mi sitio. Hay personas que piensan que bajo el nivel del blog. Y es cierto. Lo bajo a nivel de suelo. De la vida real. Pero cuándo ha gustado ese lenguaje real a los grandes teóricos? Ellos , pues son ellos. Ok. Y yo, pues soy yo, yo misma e Irene, como la película.
      Una pena. Para una vez que hay un movimiento gracioso y valiente que llega a personas normales y pensado para personas normales, no veo un apoyo. Solamente leo desconfianza. Sí, se le da visibilidad, sí. Pero nada más.

      Menuda desilusión. Menudo error. No para los que piensan como usted que no solamente están en su derecho, sino que a veces les envidio, sino para personas como yo que piensan que sus hijos y sobre todo sus nietos y nietas, se merecen de herencia religiosa mucho más de lo que les dejamos.

      En fin

      Se lo quería decir.
      Me ha gustado hablar con usted. Es de los míos. Le gusta hablar. Y de paso defiende su postura en esta guerra intraeclesial. No sé preocupe. Dos papas más del estilo de este señor actual y la iglesia retomará su esplendor. Acabarán con la oposición interna. De alguna manera ha logrado que los que antes eran oposición ahora canten las bondades del Papa. Anda que no juegan bien.
      No se preocupe.
      La iglesia será eterna.

      Un abrazo fuerte.

      • mª pilar

        Querida Carmen:

        Yo también te digo:

        ¡Piénsatelo!

        Tú quieres un cambio, para llegar ha ello, hay que seguir remando a nivel personal, porque a la iglesia “poder” para nada le interesa cambiar.

        Un abrazo entrañable.

      • Santiago

        Gracias por su comentario y sus palabras.También yo admiro su valentía,sinceridad y honestidad.
        Pero TODOS por aquí estamos en la búsqueda de la verdad,porque existe la verdad total y nosotros, en nuestra humanidad, sólo podemos acercarnos de manera gradual a esa Verdad absoluta y trascendental dando “trompicones” a cada paso…por caminos tortuosos..llenos de recovecos..de sorpresas..de oscuridad….de “ups and down”…..de retrocesos..y de curvas…y es-muchas veces- en una de esas “curvas” donde encontramos lo que afanosamente buscamos..y entonces “cesó todo y dejéme entre las azucenas olvidado”…porque entonces empieza la verdadera paz.

        Nunca me he identificado con el oficialismo eclesiástico “per se”. Soy del Vaticano II texto original, queríamos un cambio sin salirnos de la FE, un Vaticano II no “interpretado a mi manera” sino basándose en toda la hermenéutica histórico-teológica apostólica, en el conjunto de TODA la Escritura, remontándonos a las fuentes cristianas más antiguas, a las actas de los mártires, a los que vivieron la FE en el siglo I, a los que entendieron de verdad lo que era “volver a nacer” en Cristo. Porque contrario a la opinión de algunos el verdadero Vaticano II no quiso romper con la “tradición” y la enseñanza auténtica de los Apóstoles.

        Por eso, lo que yo represento -o mejor, -quiero representar- NO es lo “añadido” a la esencia cristiana
        NO a las oraciones sin sentido y los ritos vacíos, sino a la médula cristiana y a lo que constituye la esencia del cristianismo, o sea, a la regla de oro asemejándonos, -aunque imperfectamente- a la verdadera caridad de Cristo en un continuo “darse” a todo y a todos.

        Nadie sobra en este mundo en ninguna parte. Todos podemos aportar “nuestro granito de arena” estableciendo lazos humanos que nos acercan a la verdad. Si aceptamos nuestra humanidad tenemos que aceptar también que nuestras opiniones e ideas pueden mejorar, puede nuestra mente abrirse mucho más y creer que por encima de nuestro intelecto existe otro grado de conocimiento que lo ilumina hacia la trascendencia que es donde se encuentra la paz, tal y como la filosofa fenomenóloga Edith Stein descubrió en su camino a la Verdad.

        Un saludo afectuoso
        Santiago Hernández

  • ana rodrigo

    En este artículo, Celso, solamente nos pone tres ejemplos muy explícitos y detallados, pero desde tiempos inmemoriales, como las taulas prehistóricas de Menorca, nos muestran que a los dioses siempre había que aplacarlos con vidas animales y humanas.

    Por tanto el sentido sacrificial-religioso que se le da, a posteriori a la cena de Jesús con sus amigas y amigos, y cuyo término, sacrifico eucarística, se sigue usando, está tomado de muchas y muy antiguas tradiciones religioso-político-sociales.

    Dice Sergio Valverde Sánchez en la Revista de Estudios, Universidad Costa Rica. No. 16,  SOBRE EL CONCEPTO DE SACRIFICIO EN LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES:
    “En todas las teocracias antiguas, la violencia política era invariablemente religiosa y la religión era el primer vehículo de la justificación ideológica de la violencia. La forma que la violencia adquiría en la época antigua era a través del sacrificio, al dar la apariencia de ser una violencia sagrada y simbólica pero que puede interpretarse como una forma astuta de intercambio y cálculo bajo modelos mágicos.

     

    • Román Díaz Ayala

      Exactamente, como tu dices, Ana, Celso Alcaina, pone tres ejemplos para resaltar el sentido sacrificial religioso que según él se dio mucho después a la cena de Jesús. Esto lo hace, y sigue siendo su premisa, porque la transubstanciación y la comunión obedecen a añadidos históricos y pone como base y evidencia una constante de otras civilizaciones primitivas, es decir, en los comienzos de las civilizaciones. Eso va en línea con las tesis con los promotores de la consulta.
      Se apoya en la historiografía, no en las Escrituras. La ciencia actual tiene un valor de referencia muy determinante. Así que sitúa esa “transformación” en el siglo IV en un proceso que llega hasta el siglo XIII, en la Iglesia Latina de Occidente. En cuanto a la transubstanciación y la comunión, entiende que no estaban presentes en los Evangelios, tampoco en la época apostólica, ni en la patrística anterior al siglo IV, como es de suponer. Idem de idem: tal cientificismo aparece como dato determinante.
      Abundar en estos derroteros sin establecer unos principios claros de hermenéutica situarán más en la marginalidad a ese colectivo de personas en España que se agrupan, aunque en franca minoría, en las comunidades y grupos de base. Quedarán diluidas como azucarillos en agua en este sociedad post.

  • mª pilar

    Una pregunta:

    ¿Por qué es “no bueno” que Celso Alcaina haya abierto su mirada?

    Cada cual tiene sus experiencias personales, y no creo que Celso lo haga a la ligera.

  • Román Díaz Ayala

    Es una lástima que no podamos abordar el tema y desarrollarlo en toda su importancia, al menos yo me encuentro fuera de lugar, pues no me resultan gratos el ambiente y las circunstancias. Extraño mucho a Isidoro y a “Juanel”,  Jorge Felip, a Asun, a Remedios, a Carmen… todas aquellas personas con quien compartí  hace un año la primera edición de este tema propuesto por Celso Alcaina y que suscitó hasta doscientos comentarios. Ver “Eucaristías espurias, comuniones fraudulentas”, del 3 de septiembre , 2020.

    Celso se ha reeditado  en una línea más post-secular y post-religiosa situando nuestra religión cristiana en tono con la revisión que desde otras instancias se está haciendo tanto de sus supuestos epistemológicos como de sus figuras simbólicas, aplicándolo para dar otro contenido a la Eucaristía, en su sentido y explicación entro del Misterio de la Salvación.

    Los tres sinópticos dan una gran importancia y de forma decisiva a los momentos de la muerte de Jesús, los instantes que le precedieron, sus últimas acciones y enseñanzas con narraciones llenas de veracidad sobre el prendimiento, juicios, torturas y crucifixión, muerte, traslado al sepulcro y resurrección. Ahí incluyen la Eucaristía en la narración de su última cena con el círculo íntimo de sus apóstoles.

    Por otro lado Juan alarga la Última Cena revelando la intimidad de sus conversaciones con una serie de últimas instrucciones que no aparecen en los sinópticos, pero el largo capítulo 6 fue la preparación previa de Jesús con un amplio discurso eucarístico.

    Pero, claro, ahora soplan otros aires, éstos altamente contaminantes, según se desprende, por ejemplo del manifiesto de convocatoria para la “Consulta Amplia: Otro Dios y otro cristianismo son posibles”, y del cual cito un párrafo:

    El “Misterio de la Salvación” tan interiorizado como verdad del mundo nos parece más bien una gran metáfora y la “Historia Sagrada” un relato particular en colisión con la cosmovisión científica común. La revelación como verdad primera y superior  difícilmente se sostiene con un Dios anterior al mundo, previo y separado de él ha dejado de ser plausible, al igual que un Hijo de Dios que ha venido a redimirnos de la muerte, del mal y del pecado hereditario. La Biblia y otros libros sagrados y escritos magisteriales ya no son el principio y fundamento de la historia ni la comprensión del mundo, ni la única propuesta de realización aunque conserve su valor inspirador. 

    Parece la pluma de Arregi, pero tiene la inspiración de toda la autoría del libro y su tesis.

    Yo creo que tanto esfuerzo para que haya una aceptación general de que sigan llamándose personas de ideas cristianas no son necesarios.

    Lo mismo digo de de esta segunda parte de Celso Alcaina.

    • mª pilar

      Quizá sea el lenguaje utilizado…antiguo…atado a todas las cuestiones que hoy, tiemblan en esta época que nos toca vivir.

      Y el tono…que se vislumbra…a trabes de lo escrito; inamovible, sin rastro de duda ante lo dicho por los hombres que siempre han regido la iglesia.

      Según se lean los evangelios, habrá interpretaciones varias:

      ¿Solo la que interesa ha cada persona que comenta los textos?

      Como nos dice Rodrigo:
      ¡Vivencias!…pocas..:

      Aseveraciones de la verdad que cada cual vuelca allá donde se le escuche:

      ¡La mayoría!

      • mª pilar

        Personalmente me suena:

        A Juan Luis Herrero del Pozo.
        Magistral hasta el final de sus días,

        También encontraremos los cursos hechos con él y de sus libros, verdaderamente interesantes y novedosos.

    • Rodrigo Olvera

      Gracias por mostrar tus colores, Román: quien no piensa como yo es des-agradable y contaminante; dialogar con tal persona es innecesario.

      Terminas de echarme de ATRIO, felicidades

      • mª pilar

        De eso nada Rodrigo, ¡estaría bueno!

        Personalmente intente a nivel particular comprender… u mirada…¡fue imposible para mí!

        Así, que eso de marcharte de Atrio, lo tendría que decir la cabeza central, y conociéndolo, no creo que lo haga.

        Ese es el problema:
        O piensan como cada cual estima, o es imposible compartir:
        ¡Vivencias!
        No clases de teología personal.

        Un abrazo entrañable.

        • ana rodrigo

          Haya paz dentro de y entre nosotr@s, y que cada cual viva la fe desde su momento personal. Nadie intenta convencer a nadie, son reflexiones de las que cada persona saca sus conclusiones personales. Siempre con todo respeto.

      • Alberto Revuelta

        Dicho Tuareg: “Al enemigo puedes devolverle todo el mal que te hizo, menos privarle de hospitalidad”

      • Rodrigo. un opinador es eso un opinador. Aquí sabes que como se dice en catalán “cadascun diu la seva” (cada uno dice la suya) y cada cual habla a titulo personal. Puede ser que en tu entendimineto ya llueva sobre mojado. De todos modos te echaría de menos, a pesar de los palos que me has dado… Quédate hombre, que aquí hay “mucha tela que cortar…” Es “levantando lechos de liebre” como ATRIO se pondrá interesante.

  • Santiago

    Todas las semejanzas “son pura coincidencia”. La Eucaristía es un misterio de amor y no un cruento novelado y  relato prehistórico. Porque la claridad de las palabras de Cristo y la continua praxis de la Iglesia a través de los siglos descartan cualquier otra especulación o fantasía

     

    Juan Cap 6: vers 48-64
    “Yo Soy el pan vivo, quien come de este pan vivirá eternamente y el pan que Yo os daré es mi carne para la vida del mundo”

    “El que come Mi carne y bebe Mi sangre tiene vida eterna y Yo le resucitaré en el último día”

    ”Mi carne es verdadera comida y Mi carne verdadera bebida. El que come mi carne y bebe Mi sangre permanece en Mi y Yo el el”

    “El que come de este pan vivirá eternamente”

    Jesucristo tuvo que romper todas las reglas al proclamar la Eucaristía. Para un judío aquello de beber la sangre y comer la carne era puro sacrilegio

    Por eso le dijeron sus discípulos: “ Dura es esta doctrina” ¿Quien podrá resistirla? Pero Jesús continuó el discurso puesto que sus palabras son “espíritu y vida” y son una REALIDAD superior que va más allá de lo físico-biológico. Es lo sacramental que es otra forma de la presencia de Dios en el mundo.

    Porque es evidente que Jesús tomó pan y vino y pronunció las palabras sobre estos elementos ya que no existe otra evidencia que afirme lo contrario y que Su Cuerpo sacramental iba ser entregado pronto y Su Sangre derramada ….en “remisión de los pecados” significando su perpetuo sacrificio que iba a consumarse en la Cruz a las pocas horas de la Última Cena. Y quiso quedarse con nosotros.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

     

    • Román Díaz Ayala

      Santiago.
      La Eucaristía es la plenitud del Catolicismo. Entiéndase “Universalismo”, que está más atrás de Trento en su historia. De ahí que coincidamos tú y yo. Tú señalando Las Escrituras y más concretamente el capítulo sexto de San Juan y yo la Didache, de cómo vivían y habían recibido el misterio eucarístico. Fue precisamente el catequista de la “Instrucción del Señor a los gentiles por medio de los Doce Apóstoles”, que es como así se titula este manual catequético quien hace uso por primera vez de la palabra Eucaristía para señalar la “Acción de Gracias” o “Cena del Señor”.
      Sólo a la Luz de los textos novotestamentarios se puede entender esa plenitud que es el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesús, signo pleno de su presencia en la tierra.

      Ya en el siglo XVI, un milenio y medio después, los reformadores protestantes, y reaccionando con la filosofía-teología medievales, concretamente con el tomismo, no acertaban a dar una explicación válida del misterio eucarístico. Lutero con su “ubicuidad” defendía la presencia real de Jesús en el pan y el vino, mientras que Zwinglio, tan radical en todo, y arrastrando a los anabaptistas negó cualquier presencia, pues Cristo “permanecía en el cielo”. Calvino, poco después, creyó encontrar la solución explicando una presencia meramente espiritual.
      Hoy en día las sectas evangélicas se inclinan por las tesis de Zwinglio, aunque las denominaciones protestantes más tradicionales cultivan las tesis de Calvino en sus enseñanzas.
      A cierto modo de pensar “católico”, dado que en su interpretación de la Obra de Jesús narrada en los Evangelios les conduce a rechazar el sentido profundamente teológico y escriturístico de la Redención mediante el Sacrificio, sin matizar su sentido, les conduce también a pensar que no puede haber ningún tipo de presencia de Jesús, salvo la del recuerdo.

  • mª pilar

    Cada cual, descubre un significado más coherente con las palabras de Jesús, su vida, sus obras.

    Hace ya mucho tiempo, que de alguna manera “pedí perdón” por lo que estábamos haciendo con Él.

    Tampoco he comprendido el significado de los sagrarios:

    ¿A quien o que encerramos dentro?

     

    • Alberto Revuelta

      Buena pregunta. 1964. Un arenal de dos kilómetros de lado por uno y medio de ancho, con mar de levante a un lado y unas calles a medio hacer por el otro y en medio unas mil Chabolas y barracas de cartón, papel madera y latas viejas. Y al sur el Peñón. La parroquia en una escuela medio derruida en donde había lugar de culto, despacho y cuartos para los tres curas, Parroco y dos coadjutores. Hacíamos un turno de veinticuatro horas para visitar engermos, alentar ancianos solos, contar las pastillas que debían tomar y preparar a bien morir a quien lo quería o necesitaba. Recién llegado, una tarde de final de agosto, con viento de levante de fuerza 7, avisaron para ir a administrar a un moribundo en la orilla de la mar y a un kilómetro largo de la parroquia. El otro coadjutor se puso el roquete y la estola blanca, guardó la Reserva en la pixide y ésta colgada al pecho oculta por la sotana y se puso encima la dulleta- una especie de abrigo fresco hasta los pies para ocultar la sobreprlliz – e íbamos a salir cuando el cura – educado en la rigidez ritual, la pobreza estrecha y el estudio- llamó a mi compañero: “no llevas manteo al hombro y la canoa en la mano en señal de respeto” “ viste en condiciones que llevas al Señor”. Y allá fuimos por los arenales donde variadas huestes de vivientes amigos del Serafíco Padre San Francisco pululaban con una querencia hacia los bajos de las sotanas en sentido literal. Llegamos a la chabola del “meneito” al cual le venía el apodo por un tic que le hacía girarse cada tres por dos. Habían despejado el cajón que le servía de mesilla de noche y quitado la escupidera. Mi compañero se quitó el manteo y la dulleta y le explicó que le traía al Señor y que pronto podría verlo cara a cara y hablar con el. Salí, lo confesó, entre para la unción y luego el viatico y nos quedamos con él hasta que se durmió. Murió a los dos dias. Para eso se guarda la reserva en el sagrario. Saludos cordiales

      • Román Díaz Ayala

        Hola, Alberto ! He vuelto a leer en este fin de semana la Didaché. Me leí lo del ayuno y la oración, me detuve una vez más en la Eucaristía. Una de las acusaciones hacia aquellos primitivos cristianos del siglo I, en Roma, era que se escondían en las catacumbas para ejercitar actos de canibalismo. ¡Pero que hermosa la explicación que recibían los catecúmenos !

        Un abrazo

        • Rodrigo Olvera

          De hecho, Román, en la Didaché no hay explicación alguna sobre la Eucaristía, mucho menos explicación contra la acusación de canibalismo; lo que hay son prescripciones rituales para tal celebración.
          Aquí el texto
          https://hjg.com.ar/blog/xtras/didache.pdf

          • Antonio Duato

            Vaya! Leamos todos los capítulos IX y X de la Didaché que tú aquí nos enlazas tan oportunamente, Rodrigo. Creo que son algo más que prescripciones rituales. Mira esto sobre el simbolismo del pan:

            Como este pan fue repartido sobre los montes, y, recogido, se hizo uno, así sea recogida tu Iglesia desde los límites de la tierra en tu Reino (De muchos granos de trigo un solo pan, que recogería poco después Ignacio de Antioquía).

            Creo que lo más exacto lo ha dicho Gonzalo. Y lo más emotivo Alberto. Desde luego estamos contra las procesiones con custodias de oro y con toda esa neurosis de que en cualquier miguita está Dios “realmente” que para muchos significa “físicamente”, en su substancia real pero sin accidentes. Uff! Nunca entendí esa obsesión por limpiar la patena…

          • Rodrigo Olvera

            Hola Antonio

            Transcribo el párrafo completo
            En cuanto a la Eucaristía, así habéis de realizarla:
            Primero sobre el Cáliz: Te damos gracias, nuestro Padre, por la sagrada vid de David, tu siervo,
            la cual nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo; A Ti la gloria en los siglos.
            Y sobre la partición (del pan): Te damos gracias, nuestro Padre, por la vida y la ciencia que nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo: A Ti la gloria en los siglos. Como este pan fue repartido sobre los montes, y, recogido, se hizo uno, así sea recogida tu Iglesia desde los límites de la tierra en tu Reino porque tuya es la gloria y el poder, por Jesucristo, en los siglos.
            Pero nadie coma ni beba de vuestra Eucaristía, sino (únicamente) los que están bautizados en el nombre del Señor. Porque también de esto el Señor ha dicho: “¡No deis lo santo a los perros !”

            Que hay un gran simbolismo en el texto, por supuesto!! Que ese simbolismo conecta con una verdad esencial del sentido de la eucaristía, sin duda!!! Pero justo es mi punto, esa verdad trasmitida mediante ese simbolismo se trasmitió no mediente el recurso discursivo de una “explicación” sino mediante el recurso discursivo de una “prescripción ritual” (técnicamente, una rúbrica eucarística).

            Cuando dices “son algo más que prescripciones rituales” parece que dejas de lado que en la mentalidad de la comunidad que recibe la Didaché justamente las verdades se trasmiten mediante los simbolismos ritualizados, y no mediante explicaciones conceptuales. Así que las prescripciones rituales NUNCA son “meras” prescricpiciones rituales; no son caprichos ni superficialidades, sino trasmisión de las veredades. Por éso, y sólo en ese contexto, la vivencia de la liturgia es la vivencia de las verdades de la fe.

            Cuando la comunidad pierde conexión con el simbolismo ritualizado, es decir cuando la liturgia deja de ser eficiente para trasmitir las verdades por haber cambiado el horizonte cultural de su comprensión, sólo quedan tres opciones: a) mantener una liturgia “muerta” que ya no trasmite a la sociedad que la practica; b) abundar en explicaciones del significado de los simbolos ritualizados; o c) cambiar la liturgia para incorporar nuevos simbolos que trasmitan a esta nueva sociedad las mismas verdades que trasmitían -pero han dejado de transmitir- los símbolos ritualizados antiguos.

            Y mira por donde, la eliminación de esta hermosa rúbrica heredada desde tiempos de la Didaché en la liturgia romana, fue uno de los muchos agravios que llevaron a la excomunión del Obispo de Roma; por alterar la transimisión de una verdad esencial del sentido de la eucaristía. Hasta el día de hoy, esa rúbrica sigue vigente en las diversas liturgias de la Iglesia Ortodoxa.

            Esa rúbrica se elimina en el largo proceso de inculturación del cristianismo latino a la cultura germanorománica (que inicia desde poco antes de la reforma Greghoriana y se consolida en el IV Concilio Lateranense). Entre los cambios litúrgicos (que son más que cambios rituales, sino que expresan cambios en la manera de transmitir la verdad detrás de los simbolos ritualizados) se incorpora el usa pán ázimo en vez de pan con levadura [cuando el usar pan con levadura en la liturgia ortodoxa recuerda a la comunidad su responsabilidad de ser sal y levadura en el mundo], el concetrar el peso litúrgico sobre la jerarquía en vez de la comunidad [al grado de que se habla de “el celebrante” como si sólo el sacerdote u obispo celebrara, cuando quien celebra es la asamblea, como se reitera una y otra vez en la liturgia ortodoxa], la incorporación del famoso filioque al recitar el credo, etc.

            Incluso, hablando de los sagrarios; justo en el IV Concilio Lateranense es que se imponen en toda la iglesia romana. Como cada que se impone una práctica en un concilio, la práctica ya ocurría antes del concilio, de manera local. Pues bien, antes de este Concilio no en todos lados había sagrarios, pero en todos lados se proveía la eucaristía a enfermos en sus casas. De modo que la razón de ser no está en proveer la eucaristía a los enfermos en sus casas; lo específico del sagarrio está en otra función.

            Veamos con más detalle:
            Siguiendo a Hoornaert, es bastante seguro afirmar que el movimiento de Jesús fue un movimiento anti-sacritificial, fue un movimiento de crítica al culto sacrifical judío. Los Evangelios muestran que Jesús no tuvo problema en participar en las reuniones sabatinas en las sinagogas (lectura y discusión de las escrituras) pero sí con la participación en los ritos sacrificiales en el Templo. Así, en el protocristianismo, se conserva esa memoria mediante la participación comidas comunitarias en vez de sacrificios. La eucaristía era eso, no más que éso pero no menos que éso: comer en común -dentro de una práxis más amplia de poner todo en común- para contarse mutuamente la memoria de Jesús. Jesús – siguiendo a Hoornaert- devolvió la esperanza al pueblo mediante partir-compartir-repartir el pan, curar la enfermedad, y narrar el Sueño de Dios. Alimento-Salud-Sueño(Utopía) es lo que todo pueblo necesita para levantarse de la prostración. Jesús en la última cena habría simbolizado no que él se transfigura en el pan, sino sólo usó un símbolo para entender lo que estaba ocurriendo: así como este pan tiene que romperse para poder dar nutrición, así tendré que afrontar ser asesinado sin huir, para que la verdad de lo que digo sea creíble.
            Muy pronto las corrientes judaizantes mueven a la recuperación del rito sacrificial. Entonces se reinterpreta el símbolo de partir el pan, no en clave de “repartir alimento al pueblo, sacrificarse uno mismo por el pueblo” sino en clave de sacrificio ritual: Jesús es la nueva víctima sacrificial; al partir el pan conmemoramos y re-actualizamos el sacrificio vicario. Esa es la reelaboración que hace la Carta a los Hebreros. Ahí Jesús todavía no es Dios, sino la víctima ofrecida a Dios.
            Conforme el cristianismo se incultura en las sociedades grecolatinas del mediterráneo, se incorpora la divinización de Jesús. Entonces se vuelve a resignificar el partir el pan: este pan es Dios, y al comerlo “comulgas con Dios”. Igualito que en las religiones mistéricas que imbuían a las sociedades del mediterráneo en la época. [Esta resignificación, al tratarse de un Dios-hombre, es la que lleva a que se pueda concebir como una práctica de canibalismo; sobretodo si se considera que no es simbolismo de comer al hombre-Dios sino una transfiguración real, donde lo que era pan ahora es carne humana-divina].
            Pues bien, el IV Concilio Lateranense definió canónicamente la doctrina latina de la transustanciación eucarística, que difiere de la doctrina previa en el tema [Un motivo más de rompimiento de Roma con las iglesias ortodoxas]. El cambio cultural que está detrás de esta “novedad” – según la Iglesia Ortodoxa, herética- es el mismo cambio cultural que está detrás del surgimiento de los sagrarios: mantener bajo control de la jerarquía las especies consagradas. [En gran parte, el miedo obsesivo de Inocencio III a la brujería, de ahí el miedo a que las hostias consagradas se usaran en brujería].

            Como decía, antes de los sagrarios ya se llevaba la eucaristía a los enfermos a sus casas. Desde el protocristianismo – cuando no había la idea de que el pan se había transustanciado en Dios- el pan que se bendijo en la comida comuitaria se comía por los presentes, y lo que sobraraba se llevaba a las casas, especialmente para los enfermos. Esta práctica eucarística sigue vigente hasta el día de hoy en la liturgia ortodoxa. El pan – más bien, los panes, que no son pan ázimo sino pan con levadura- se bendice. Ya bendecido, se separa la parte central del mismo. Esa parte central se divide a su vez, cada división tiene un simbolismo que no detallaré pero que es hermoso. Una vez concluído, las distintas partes de esa parte central se juntan [ahí es donde se recita la hermosa rúbrica de la Didaché, las partes separadas se vuelven a juntar físisamente y la rúbrica hace claro que de igual manera la iglesia dispersa en la diáspora se vuelve a juntar en la acción eucarística sin importar su ubicación geográfica] y se mezclan con el vino. Literalmente el pan – esa parte central- se pone dentro de la copa con vino. La persona que se acerca a comulgar se acerca a un diácono y le dice al oído su nombre; el diácono le dice al oído el nombre a quien reparte la comunión; quien reparte la comunión anuncia a la comunidad: “Antonio [o el nombre que sea], Hijo de Dios, comulga con el cuerpo de Cristo” [el cuerpo de Cristo es la Iglesia, no el pan remojado en vino]. El resto del pan, el que no pertenecía a la parte central y por tanto no se usó en la copa con vino, sigue sieno pan eucarísticamente bendito. Se parte en pedazos pequeños y se traslada a una mesa cerca de la puerta del templo. Al finalizar la eucaristía, cada familia toma algunos pedazos de pan bendito y se los llevan a sus casas; tanto para los enfermos, como para sí mismo [muchas personas acostumbran comer tal pan no sólo en caso de riesgo de muerte, o enfermedad, sino por ejemplo cuando temen no rechazar una tentación].

            Así que entiendo; quienes han vivido siempre dentro del paradigma latino de los Concilios de Letrán y posteriores, honestamente piensan que el sagrario es para tener hostias consagradas en reserva para poder llevar el último viático a los enfermos. Y es verdad, en tanto y cuanto así lo viven. Pero realmente los sagrarios surgen del cambio cultural de la baja edad media, en la que se consolida toma el rito de la consagración como un cambio no méramente simbólico o espiritual sino físico del pan a cuerpo del hombre-Dios Jesucristo; junto con la consolidación del clericalismo jerarquizado, la consolidación del control de la jerarquía sobre toda la vida espiritual, y las obsesiones personales de Inocencio III sobre la brujería. No es una imagen muy halagadora, y por ello quizá sea más fácil quedarse con la explicación “oficial”, aunque no pueda contestar ¿Si el sagrario es para llevar el viático a los enfermos, entonces cómo se hacía antes de que existieran?.

            A final de cuentas, la doctrina católica hasta el día de hoy afirma que en la eucaristía se come al Dios-Hombre Jesucristo (doctrina que insisto, sólo se consolida en la baja edad media centroeuropea). Y hay que hacer muchos malabarismos para cuadrar el círculo de esa verdad esencial de la doctrina católica.

            Abrazos y esperanzas

          • Santiago

            Pero la doctrina de la Eucaristía como presencia real de Cristo se encuentra desde el principio de la vida de Cristo y en la Iglesia Primitiva y la auténtica y real praxis católica.

            Claro que la presencia no es “local” sino “sacramental” a la “manera de las sustancias” y “de otra manera” puesto que la conversión es sustancial permaneciendo la forma, en un misterio que trasciende los sentidos corporales. Pero Dios puede,no sólo realizar conversiones naturales del ser siguiendo las leyes naturales, sino también la conversiones “totales” puesto que Dios abarca TODOS los niveles de la REALIDAD del ser. Por eso NO es imposible.

            ES por eso que San Pablo nos “transmite” las palabras de Cristo tal y como se encuentran en la fuente apostólica: “Esto es Mi Cuerpo que se entrega por vosotros” y “Este cáliz es el Nuevo Testamento en Mi Sangre” siguiendo lo que el “recibió” del Señor. (1 Cor 11:23-31)

            Y Pablo a los Corintios a propósito del banquete eucarístico distinto del banquete idolátrico:

            “El cáliz de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo?. El pan que partimos ¿no es acaso comunión con el Cuerpo de Cristo?…..

            “Pero es que lo que inmolan los gentiles a los demonios, y no a Dios, lo inmolan.
            No podéis beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios” (1 Cor 10:26-22)
            Puesto que el banquete de los idólatras se inmolaba al príncipe de los demonios. Pero el banquete eucarístico era una verdadero sacrificio donde se rememoraba incruentamente el sacrificio de la Cruz y Cristo se hacía presente sacramentalmente y donde se entraba en comunión con El especialmente en el “sacramento de la gracia”

            SAN IGNACIO de ANTIOQUÍA dice que “la Eucaristía ES el mismo Cuerpo de Cristo NS que padeció por nuestros pecados y a quien el Padre resucitó después (Carta a los de Esmirna,) IRENEO de LYON habla de la Eucaristía “que el pan se transforma después de la consagración” y deja de ser pan común….etc (Adv Her 4.18.5)

            Un saludo cordial
            Santiago Hernández

          • Rodrigo Olvera

            Eso es simplemente mentira, Santiago. En vida de Jesús no había doctrina alguna de presencia de Jesús en la eucaristía, sea real o simbólica.

      • mª pilar

        Pregunto:

        Si el gran Misterio, todo lo llena, y también ha cada persona, lo acoja o no.

        ¿No sería más sano educar con verdad y sin tanto “fanatismo?

        Un abrazo entrañable.

        • mª pilar

          Iba dirigida a Alberto.

          • Alberto Revuelta

            No entiendo su comentario. ¿Qué fanatismo hay en la reserva sacramental para los enfermos que tengan Fe en ella?. Cosa bien distinta es el aparatasen de poder en torno a la politización de Su Divina Majestad. En la mili se rendían honores militares al Santísimo Sacramento. Pero lo que cuento con verdad es lo que se practica en millones de lugares a diario.

      • mª pilar

        Alberto si me pregunta de verdad.

        Nada que responder…nuestras miradas…son muy diferentes.

        Y siento…que ha pesar de eso…seguimos ha el mismo Señor Jesús, con distintos planteamientos.

        Nada que objetar.
        Un abrazo entrañable.

  • ana rodrigo

    Ah, Celso, yo personalmente te echaba de menos. Gracias por tu artículo, como todo lo que nos participas, tan sustancioso.

  • Gonzalo Haya

    Este artículo es anecdóticamente complementario del anterior que citas. Es difícil interpretar que pretendió transmitir Jesús en su última cena. La explicación más probable es que el pronombre neutro “esto (toûtó) es mi cuerpo” no se refiere al pan (ártos), que es masculino, sino a la acción de partir y repartir el pan, como símbolo de su entrega hasta la muerte por defender su proyecto del reino de fraternidad.

    • ana rodrigo

      Gonzalo, me encanta tu explicación, porque llama la atención de que, con pocas variantes, las palabras atribuidas a Jesús en la última cena, se repiten creo que hasta en cinco ocasiones (quizá sean cuatro) en el NT. De cualquier forma, esas palabras debieron ser muy importantes y debieron tener un gran significado para las primeras comunidades cristianas.

      Respecto a lo que nos cuenta Celso, diríamos que el cristianismo, en este rito sacrificial de la Eucaristía, como en otros dogmas (la virginidad de María) y tantas herencias y adherencias del Antiguo Testamento, las ha implantado con raíces tan profundas en la doctrina cristiana, que casi ha olvidado a Jesús el Galileo, su mensaje y su praxis. Como dice Castillo, la religión ha marginado a Jesús.

      A nivel popular, cuando alguien habla de ser creyente está pensando en la Iglesia y sus normas, en la religión y sus ritos y obligaciones, pero se conoce con muy poca seriedad y bastante ignorancia, a Jesús.

      El Papa Francisco decía ayer en su viaje: “no nos resignemos a una fe de ritos y repeticiones….Pan partido para dar vida al mundo” (RD)

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