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Eucaristías espurias. Comuniones fraudulentas

      Abordar este tema es temerario, escandaloso. Instituciones, comunidades y personas se creerán atacadas en sus sentimientos y convicciones. Pero afrontarlo es deber del teólogo. Lo hago con este sucinto divulgativo post, sin pretensiones, con la mejor intención. No me importa gritar en el desierto. Pretendo denunciar una doctrina y una praxis incrustadas en el pueblo cristiano. Igual que Unamuno a España, yo a la Iglesia la amo “porque no me gusta”. Lo siento por Toledo con su Corpus Christi, por Lugo con su Sacramento, por tantos sinceros adoradores nocturnos, por los miles de clérigos que “dicen” Misa, por los crédulos cristianos que “ven” el cuerpo de Jesús en el “altar” y en los sagrarios. También pido perdón a quienes constituyen sus negocios en torno al templo y a las fiestas de primeras comuniones.

      El día más feliz de mi vida”. Es la frase que padres y educadores ponen en boca de sus niños/as el día de su primera comunión. Les hacen creer que el cuerpo de Jesús entra en su estómago cuando tragan un pedacito de pan, la hostia, que el cura les entrega. Que beben sangre de Jesús al sorber unas gotas de vino. Habéis leído bien. El cuerpo vivo de Jesús de Nazaret. Su sangre borboteante. Y eso, cuando ya han pasado dos mil años de la vida terrena de Jesús. No, no puede ser. Es absurdo.

      La institución católica pretende aclararlo con la palabra “mística”. Es decir, misteriosa, incomprensible, sin posible explicación. Calificativo que podría aplicarse igualmente a la Trinidad, a la divinidad de Jesús, al pecado original o a otros dogmas sólo admisibles bajo el paraguas del “mito”. Puede que en otros tiempos lo místico y el “mito” hayan sido algo indiscutido, interiorizado y aceptado como real. En nuestro mundo intelectualizado, los “mitos” son analizados y, si nos place, rechazados o, mejor, limitados a su estricto ámbito mítico.

      De admitirse la transustanciación como “mito”, habría que evitar presentarla como real. Lo contrario es fraude. En un post reciente, yo me referí a un curioso mito/leyenda en Galicia. La Madre de Jesús, en carne mortal, habría navegado desde Jerusalén (sic) hasta la Costa da Morte en una nave pétrea. En Muxía se encuentran la cubierta, la vela y el timón. Cada una de esas rocas pesa muchas toneladas. Los lugareños y romeros encuentran en esas piedras la manifestación de sus divinidades. Piedras teofánicas del Neolítico. Mitos de la Edad de Hierro entreverados con la posterior leyenda cristiana de la aparición de María a Santiago en el Finisterre. Pero nadie, en su sano juicio, defiende la realidad de ese viaje marítimo de la madre de Jesús. El mito/leyenda coexiste con la realidad (no realidad) histórica.

      Limitándonos a los niños, cabe invocar el “abuso de menores”. No sólo metemos en sus cabecitas un absurdo integral, un trágala porque lo digo yo. Les obligamos, además, a pasar previamente por el confesonario. Suscitamos en ellos, inocentes, el sentimiento de culpa, de pecado. Ese lavado de cerebro podría protraerse, incuestionado perezosamente, a la adolescencia y adultez. La constatación actual es de que, en la mayoría de los casos, la primera comunión coincide con la última.

      No haría falta recurrir a la historia del Cristianismo para ratificar el fraude que entraña la “transustanciación” o real conversión sustancial del pan y vino en cuerpo y sangre. Siendo un absurdo, toda mente humana podría y debería rechazarla. Ello, independientemente de los pretendidos fundamentos históricos o bíblicos. Pero es que la historia y el movimiento cristiano avalan cuanto estoy denunciando.

      En el siglo I de nuestra era, años 50 – 100, los pocos seguidores de Jesús solían reunirse para conmemorar la vida de su Cristo. Lo hacían en casas particulares: cenas fraternales y solidarias. Todavía vivían apóstoles y discípulos directos de Jesús. Reproducían la última cena jesuánica..

      Ya entonces se observaron disfunciones. Excesos en el beber, segregación de los pobres. Pablo reprende duramente a los que se reunían y da más importancia a la fraternal juntanza que a la comida: ¿No tenéis casas donde comer y beber”. Bien pronto, de casas particulares se pasó a lugares comunes, embriones de los templos.

      A partir del siglo II, en sinagogas o centros comunitarios, las cenas declinaron y desaparecieron. Las reuniones se limitaban a oraciones, cánticos, homilías.

      Todo cambió o se aceleró a partir del año 313. El emperador Constantino dio carta de naturaleza al Cristianismo, albergó en sus basílicas a los cristianos, impuso el latín como lengua común y mandó construir iglesias tan espaciosas como necesario para dar cabida al creciente número de creyentes. Del pusillus grex, a poblaciones enteras con sus reyes a la cabeza. De las catacumbas, a las catedrales. De la persecución y martirio, al poder compartido con los emperadores. De la pobreza, a la ostentación. Nuevos ricos.

      Las referencias de 1 Cor 11, Mc 14, Mt 26, Lc 22 y Jn 6 a las palabras “tomad y comed” tienen un evidente sentido simbólico y poético. Lo contrario sería tratar a Jesús de mago. La última cena tampoco fue un banquete sacrificial. Y la historicidad de los textos evangélicos es puesta en duda por insignes biblistas independientes. Los Padres de la Iglesia (Ignacio de Antioquía, Justino, Ireneo, Hipólito, Orígenes, Cipriano) dan una interpretación evidentemente espiritualista a la comida (fracción del pan) en las reuniones eucarísticas. Justino la asemeja expresamente a los misterios mitraicos.

      Del siglo IV al VIII, la Eucaristía (acción de gracias) sufre un importante cambio de significado. En base al desconcertante dogma de la divinidad de Jesús proclamado en Nicea (a. 325), se pasa a considerarla “sacrificio” como valor central, lo que provoca temor, distanciamiento y nula disposición a comulgar.

      Entre los siglos IX y XV, los teólogos, inicialmente monjes imaginativos de la Galia, utilizando conceptos aristotélicos, especulan sobre la presencia real de Jesús en el pan y el vino. Surge el término y concepto “transustanciación”: el pan y el vino dejan de ser pan y vino y se convierten en el cuerpo y sangre de Jesús. Algunos defendieron la “consustanciación” (coexisten las sustancias de pan y vino con la sustancia corporal de Jesús). Otros negaban toda conversión sustancial. Cinco siglos de polémica, hasta la Reforma luterana y el Tridentino. La Eucaristía había pasado a ser reproducción del “sacrificio”, el que Jesús culminó en la cruz. Por eso se celebra en el “altar”, igual que los antiguos “sacrificios” judíos. Los sacerdotes son los funcionarios sagrados encargados de realizar ese “sacrificio”. Ya no dejarán de llamarse “sacerdotes”. El clan sacerdotal se esclerotiza. Los fieles acuden pasivamente a esa Misa-Sacrificio y se limitan a adorar al Señor. Pero no comulgan, acaso por reverente temor. ¡Comerse una persona viva! En el siglo XIII, el Concilio Lateranense IV, en el fragor de la polémica teológica sobre la transustanciación, tuvo que obligar ac omulgar una vez al año. El conocido “precepto pascual”, vigente durante siete siglos, hasta el Vaticano II.

      A partir del siglo XIII, surgen multitud de devociones y manifestaciones eucarísticas. Elevación del cáliz y de la hostia, exposición del Santísimo, fiestas del Corpus Christi, congresos eucarísticos, etc.

      Aclarar que la cultura judía prohibía consumir sangre de cualquier animal, más aún si era sangre humana. Por el contrario, otros ritos paganos daban sentido místico (no real) al “comer el cuerpo y la sangre de sus dioses”. Durante un milenio, en el Cristianismo, a nadie se le ocurrió hablar de la “transustanciación” o presencia real de Jesús. La Eucaristía era “recuerdo” de la última cena y de toda la vida de Jesús. Los cristianos primitivos eran conocidos por su estilo de vida, por cómo se comportaban con los demás y no por congregarse en templos.

      Jesús no pudo dejar en herencia bienes temporales. No los poseía. Tampoco instauró un determinado rito en la Última Cena. Legó a sus seguidores un proyecto de vida en igualdad, justicia, libertad y amor. Por ese “Reino de Dios” luchó hasta entrar en conflicto con las autoridades políticas y religiosas. El resultado, la crucifixión.

      Celso Alcaina

Dr. Filología y Teología, Lic. Derecho

Autor de ROMA VEDUTA

     

196 comentarios

  • Román Díaz Ayala

    Nos queda por ver si según la teología  católicala Eucaristía es un sacrificio que tiene el mismo valor del sacrificio de la Cruz.
    Hemos establecido que existe un único sacrificio, entonces, ¿Qué valor explicativo le damos a la Eucaristía?
    Vayamos primero al catecismo.

    1.323.- “Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su cuerpo y de su sangre para perpetuar por los siglos hasta su vuelta, el sacrificio de la Cruz, y confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura.

    Los nombres que recibe la Eucaristía en las Escrituras: (Nos ayudan a una mejor comprensión de su naturaleza)

    1.328
    Eucaristía – acción de gracias . Ver Lucas 22,19 y 1ª Corintios 11,24 “lo bendijo” (Mateo 26,26, Marc.14,22)
    -Fracción del Pan – (Rito propio del banquete judío. Jesús bendecía y distribuía el pan como un cabeza de familia) – Mateo 14,19 (cuando la multiplicación de los panes; Mateo 15,3, igual 15,36; Marcos 8,6-19) y en la última Cena (Mateo 26,26; 1ª Corintios ,24)
    Haciendo este gesto los dos discípulos lo reconocerán en la resurrección : Lucas 24,13-35.

    En el libro de los Hechos la Fracción del Pan aparece para referirse a la Eucaristía. Así se hace una primera descripción de la comunidad cristiana después de Pentecostés: “Se mantenían constantes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción el pan, y en las oraciones. Pero el temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. Todos los creyentes estaban de acuerdo y tenían todo en común, vendían sus posesiones y sus bienes y repartían en importe de las ventas entre todos, según la necesidad de cada uno.

    Acudían diariamente al Templo con perseverancia y con un mismo espíritu; partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y gozando de la simpatía de todo el pueblo. Por lo demás, el Señor agregaba al grupo a los que cada día se iban salvando. Hechos 2, 42-47

     

    • Román Díaz Ayala

      Esta sección tercera, la emplearé para comentar el item 1.330 del Catecismo de la Iglesia Católica ( 1997) una vez leída el sitio de Hechos 2. Aquellos primeros cristianos se reunían en torno a la Eucaristía en Asamblea (Ecclesía) significando que quienes comen de este único pan, partido, que es Cristo, entran en comunión con él y forman un sólo cuerpo en él. Hechos 20,7 : El primer día de la semana (el domingo) nos hallábamos reunidos para la fracción del pan. (1ª Corintios 10, 16-17)

      1.330 Memorial de la pasión y de la resurrección del Señor.
      “Santo Sacrificio porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia o también Santo Sacrificio de la Misa. “Sacrificio de Alabanza” “Sacrificio Espiritual”
      Malaquías (1,11) El Sacrificio perfecto de la era mesiánica será un sacrificio puro.

      Según el catecismo, es una actualización, un Memorial, del único e histórico sacrificio de Jesús en la Cruz. Un sólo sacrificio que entró en el “eón” de Dios.
      El Templo de Jerusalén ha sido sustituido por la comunidad cristiana y Dios habita en medio de su pueblo.

      “Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que os ofrezcáis a vosotros mismos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Tal debería ser vuestro culto “espiritual”” (Logikós, razonable, lógico) Romanos 12, 1 y 2

      El ´término “Memorial” es de factura teológica de la Iglesia Católica. La teología protestante o evangélica no lo contempla.

      • Román Díaz Ayala

        Bueno, Jorge, perdona estos tres ladrillazos en que se convirtió mi comentario. Tenía que decidir entre establecer mi propio discurso lleno de argumentaciones, con guiños al público y demás. Pero ya habrás notado después de tu larga ausencia que ya no son tiempos para la lírica. El cambio epocal ha obligado a tomar rumbos distintos y diferenciados aun dentro de una misma convivencia.
        Era preciso entonces construir las respuestas sobre una base escriturística por un lado y teniendo en cuenta la enseñanza oficial de la iglesia actualizada después del Concilio mediante el catecismo que por fin vio la luz en 1997, el segundo oficial de ha historia de la iglesia Católica.

        Tengo la esperanza de que se entienda ahora de que se trata del sacerdocio de Cristo y del sacrificio de Cristo, y no del sacerdocio ministerial (sacramento del orden) que se apoye en una profesión al estilo levita y que tenga necesidad de justificarse “teológicamente” mediante el acto “mediador” de un “nuevo” sacrificio”, aunque sea copia “retórica” del original. Suerte que tenemos todo el cuerpo central de la epístola a los Hebreos, donde encuentras sacerdocio y sacrificio, desde el 7,1 hasta el 10,8 ese lugar exacto del Nuevo Testamento por el que preguntabas y que no se corresponde a las enseñanzas de San Pablo, sino a la doctrina sobre la Redención nacida en Pentecostés. San Pablo recogió tales enseñanzas y así pudo decir: “Yo os enseñé lo que me había sido trasmitido”. Por cierto, el apóstol siempre habla del valor redentor de la Cruz.
        Confío haber cumplido tus expectativas.

  • mª pilar

    Por favor:

    ¿Aún no tienen suficiente?

    Como decía el maño:

    “Pita, pita, como no tapartes tú…”

    ¡Que cansancio!

  • Jorge Felip Fernández

    Me pregunto porqué la Iglesia afirma que la Misa es un sacrificio. Supongo que hay textos en la Escrituras que le dan soporte, aunque ahora no me viene ninguno específico, supongo que se encuentra en las Cartas de Pablo.

    Esto tiene en mi opinión contradicciones. Por un lado, el sacrificio de Cristo es uno solo cuando realmente ocurrió en la historia de Judea el 33 dC., y con valor salvífico pleno, en consecuencia no hay más sacrificio que añadir para completarlo. Por otro lado, si se trata de un sacrificio yo en ningún caso participaría, pues en un sacrificio hay una víctima, que no es un animal sino un hombre y encima se trata de Jesús. Si hay víctima hay verdugo, que en este caso es el sacerdote, que actúa de modo ritualizado y los participantes que asisten, asumen y consienten el sacrificio realizado. Todo esto me repele y me suena a un comportamiento primitivo de culto ante Dios, en cuyo contenido entraría la crueldad de Dios al satisfacer y recompensar las ofensas por el pecado, mediante el sacrificio repetido de Cristo.

    Sin embargo, si se trata de un Memorial del triduo pascual, Última Cena-Cruz-Resurrección, entonces la cosa cambia completamente de sentido. Se trata de la victoria de Cristo sobre la muerte por la resurrección, junto al compromiso con la causa de la justicia con todas sus consecuencias hasta entregar la vida. La perspectiva de la resurrección transforma algo siniestro, tremendo y doloroso, en celebración alegre y festiva, pues celebra la Vida, la Vida Eterna, no la Muerte. Y también se trata de incorporarnos al Cuerpo de Cristo, fuente de la vida eterna, por el alimento espiritual sacramental recibido en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

    • Román Díaz Ayala

      Hola, Jorge,
      no sé si podré completar lo que tengo que escribir en uno sólo y único comentario, pero sí te prometo que intentaré ser lo más completo posible.
      Tenemos la fortuna de que el Catecismo de la Iglesia Católica tiene fecha de 1997 y tiene validez en su oficialidad sobre todas las otras versiones o comentarios a los que podamos recurrir. Da respuesta a tu pregunta y podemos buscar consecuentemente los textos de las Escrituras.
      Yo, como es lógico, principio metodológicamente por las Escrituras.
      Empiezo por 1ª de Pedro.
      Las personas creyentes en Cristo tenemos un ministerio profético, un ministerio cultual u un ministerio regio. Me ciño al cultual, que es el que nos ocupa.
      Por supuesto que doy a Simón Pedro, el apóstol del Señor, la autoría de esta carta, escrita desde Roma, que contempla entre sus destinatarios a creyentes del Asia Menor, y su excelente redacción griega se debe a un colaborar, Silvano ( el Silas que además aparece en los Hechos)
      1ª Pedro 2,9: Pero vosotros sois linaje elegido sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, destinado a anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz.
      Tendrías que leer el pasaje paralelo de Éxodo 19,3 que fue el anuncio anticipado de la Alianza.
      Yo sé que casi has estado pidiendo que se reflejara lo que dicho al respecto por Pablo, pero quiero dejar constancia que tanto Pablo, como aquí Pedro están haciendo un uso común de la primitiva doctrina cristiana, especialmente en cuanto al valor redentor de la muerte de Cristo.
      Dicho esto, podemos avanzar en el ministerio cultual; el sacerdocio del Pueblo de Dios en esta Nueva Alianza:
      1ª Pedro 1,4,5: Vosotros acercaos al Señor, la piedra viva desechada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, así como piedras vivas que sois, formando parte de un edificio espiritual, de un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesucristo.
      Apocalipsis 1,6: ..al que ha hecho de nosotros un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre, a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. ( y Así Apoc. 5,20 y 20,6)

      La adoración cristiana constituye la médula misma del culto. Se expresa en alabanzas, en acción de gracias, y en las peticiones, en una acción comunitaria.

      ¿Sacrificio cultual?
      La Epístola a los Hebreos deja bien claro en sus capítulos 9 y 10 que Cristo se ofreció en la Cruz de una vez y para siempre en el único sacrificio propiciatorio y expiatorio de la Nueva Alianza.
      Sobre el sacerdocio de Cristo ya he comentado en días anteriores a base de Hebreos.
      “También dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para la eternidad a la manera de Melquisedec” (Hebreos 5,6)
      Y sigue v.7 y s. : Cristo, después de haber ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente. Y, aunque era Hijo, aprendió la obediencia a través del sufrimiento. De este modo, alcanzada la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen y ue proclamado por Dios sumo sacerdote a la manera de Melquisedec.
      No ha podido retratar a un Jesús más humano, un digno representante nuestro con todas nuestras debilidades, la muerte incluida, y porque ha compartido nuestras miserias se ha compadecido de nosotros. “Pues no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, ya que ha sido probado en todo, como nosotros, excepto en el pecado.” ( 4,15)
      Dice que “fue escuchado” (v7) Por su condición humana no se libró de la muerte, pero Dios le levantó de los muertos (discurso de Pedro en Pentecostés – Hechos) Esa glorificación de Jesús es la que resalta Pablo en varias de sus epístolas.

  • Carmen

    acabo de leer algo así como si prescindimos de considerar a Jesús hijo biológico de Dios, dios mismo, todo carece de sentido

    Y me pregunto exactamente qué carecería de sentido. El templo con sus sacerdotes quizas.?

    Se ha ninguneado la realidad humana de Jesús. Ninguneado. Interesa hacerlo Dios. Intentan hacernos sentir mal a los que no podemos creer la historia tal y como nos la cuentan. Pero conmigo, al menos, no lo han logrado.

    Considero a Jesús hijo de Dios en el sentido que le daban sus contemporáneos. De alguna manera es una frase hecha. Sé muy poquito, pero eso sí lo sé.

    Y efectivamente, entonces todo el tinglado se cae. Por eso mismo jamás se tocará un solo dogma. Porque uno tirará de otro hasta que se llegue a la cuestión: pero bueno, entonces era hijo de Dios como yo? Pues va a ser eso. De ahí el padre nuestro.

    Entonces? Pues entonces nada. Todo , absolutamente todo lo que intentó transmitir para mí persona es absolutamente acertado. Es como yo, pero mucho más grande.

    Pero , entonces…la vida eterna… El cielo… El infierno…la resurrección…

    Ah, no sé, que cada cual encuentre su respuesta.

    Y si esto es intentar destruir la fe en Jesús, que me digan exactamente qué fe quiero destruir, porque más esperanza que he puesto en que la visión de Jesús gane terreno en la humanidad, no han puesto ustedes. Igual, es posible, pero más no.

    Y lo que digo no es una idea muy particular mía. Así piensa un montonazo de gente. Incluidos muchos teologos que podrían argumentar , yo no sé argumentar, sencillamente he entendido vel sermón de la montaña, por encima de muchas traducciones. No quieren milagros? Pues ahí tienen uno

    Y es que el pensamiento y la persona de Jesús es tan tan tan grande, que ni siquiera toda una iglesia ha podido destruirla. Al menos no para mí.

     

     

  • Román Díaz Ayala

    Casi dos centenares de comentarios pueden  inducir a que se considere que el tema está debidamente considerado. Y puede que sea así.

    Pero me gustaría señalar que todavía quedan una serie de  asuntos que Celso Alcaina subraya y que sería una lástima que en algún momento los abordemos., ya sea aquí o bajo otros hilos.

    Me refiero por ejemplo al sacerdocio ministerial que la Teología Católica califica de sacramento del orden, y que según el autor  la Eucaristía , por haber pasado a ser una reproducción del sacrificio, “el que Jesús culminó en la Cruz”, convierte la mesa comensal en un altar al estilo del altar de los sacrificios del sacerdocio de la Antigua Ley  (levítico) quedando así establecido este sacerdocio ministerial para la nueva economía.

    Y algún otro tema, como, por ejemplo, calificar de “desconcertante” la divinidad de Jesús  proclamada en el Concilio de Nicea (a. 325). lo que conduce también a otro  tema. ¿Cuánto de  tardía es la teoría del dogma dentro de la Iglesia Romana?

    • oscar varela

      Leo:
      -“lo que conduce también a otro tema.
      – ¿Cuánto de tardía es la teoría del dogma dentro de la Iglesia Romana?”
      ……………….
      Me pareció leer:
      * “ANACRONISMO”
      * “GATOPARDISMO” (inocente o no-inocente)

      • Román Díaz Ayala

        es otro tema a dilucidar. Cuando la Iglesia Latina de Occidente y la Iglesia Oriental en lo que fue la antigua capital, la otra capital del Imperio Romano, o sea , Constantinopla, adquirieron ambas sus ortodoxias diferenciadas, ¿cómo se interpretaba el dogma? Eso en cuanto al anacronismo. Para el gatopardismo tendríamos que hacer una tesis aparte, quizás no histórica sino de conceptos.

  • Asun Poudereux

     

    Con esto del sacrificio nos estamos olvidando de la Vida de Jesús y su testimonio de rebeldía a lo establecido vivido con pleno juicio, abierto y entregado a los olvidados  y rechazados con suma coherencia y amor  extremo.

     

    El Amor no necesita de sacrificios para movilizar la misericordia y así poder perdonar.  Desde mi punto de comprensión, eso que se afirma lo alberga un modo de ver  que enlaza con la prehistoria.  Por no decir hereje y pagano, palabras que etiquetan y nunca me agradaron.

     

    Y vuelvo a repetir. El Amor no pone fronteras, no exige sacrificios, no impone méritos,  sabe amar sin que se le traduzcan  deseos y demandas.

    Directamente ama, se da por entero sin recibir absolutamente nada a cambio. 

    Hasta aquí puedo expresar  lo que el Amor regala: Vida. 

    Vida que aleja al miedo, pues no es miedo, sino Confianza. El Silencio habla en Ella.

  • Santiago

    Gracias Jorge por tu deferencia en continuar este múltiple diálogo que no solo es multifacético sino extremadamente ilustrativo e interesante.

    Como dice nuestro común amigo Román sólo existe un ÚNICO sacrificio perpetuo -como señala Daniel- que es de la Cruz donde mediante Su sangre se ofreció al Padre como señala Hebreos 9:14.

    Como sugieres bastaba un gesto, un deseo, una palabra del Hijo para redimirnos. Pero en nuestra  libertad El escogió voluntariamente y libremente aceptar morir en la Cruz como “propiciación por nuestros pecados”. De esta manera quizás nosotros podríamos entender lo profundo e infinito del Amor de Dios por la humanidad. Quizás es lo único que nos podía “mover, al verte clavado en una  u n a   c r u z  y escarnecido”.

    Al venir a nosotros quiso Jesús salvarnos plenamente y en Su plan salvífico quiso “quedarse” con nosotros para siempre. Se fue pero no se fue…aunque es solo una aparente contradicción. Pero se quedó por medio del mismo sacrificio de Su vida.

    Por eso antes de morir Jesús instituye un sacramento “de permanencia” donde incluye todo lo esencial en orden a la vida eterna que es la importante.

    Es por eso que los primitivos cristianos no podían separar el sacrificio eucarístico de la Resurrección y la parusía , y era al mismo tiempo la Eucaristía “acción de gracias” por el triunfo de la Cruz y banquete del alma.

    La Eucaristía, la Oblación o la Misa es el sacrificio incruento de la Nueva Ley que, NO sólo conmemora  el del Calvario, sino que lo RENUEVA de manera eficaz bajo la apariencia de pan y vino que sólo son “notas NO esenciales” a la esencia sacramental.

    Este sacrificio perpetuo está ya vaticinado por Malaquías y prefigurado por Melquisedec. Y tanto el sacrificio de la Cena, como el de la Cruz como el del Altar son idénticos.
    La diferencia es del modo en que Cristo mismo se ofrece. El de la Cena anunció el ùnico de la Cruz cuyos méritos se nos aplican y renuevan perpetuamente el del Altar.

    En la Cruz se ofrece Cristo a si mismo por la salvación del mundo por medio de una muerte cruenta sufrida voluntariamente. Sobre el Altar no es posible la efusión de sangre pero Jesús sigue ofreciéndose para nuestro rescate en la renovación de la ofrenda diaria.

    Jesús ya no pudo darnos MÁS, pues nos dio y nos da todo Su Cuerpo y toda Su Sangre.. y ésta fue hasta la última gota…

    Un abrazo

    Santiago Hernández

    • Román Díaz Ayala

      Hay para escandalizarse de la muerte de un crucificado. Una muerte frecuente en aquella época, como cruel y sangrienta era cualquier forma de ajusticiamiento destinada a infringir el mayor de los sufrimientos al reo en una forma de humillación suprema. Se han seguido practicando en la historia toda clase de ensañamiento y prácticas de torturas hasta la muerte. No basta con decir que Jesús buscó desesperadamente el “bautismo con que iba a ser bautizado” y de forma voluntaria (“se despojó a sí mismo tomando forma de esclavo”).

      Imposible de entender, sin la Resurrección y sin Pentecostés:
      Hebreos 10,15-18:
      También el Espíritu Santo nos lo atestigua. Porque después de haber dicho:
      Ésta es la alianza que haré con ellos
      después de aquellos días, dice el Señor:
      Pondré mis leyes en sus corazones,
      y en sus mentes las grabaré,
      añade: Y de sus pecados e iniquidades
      no me acordaré ya.

      Absurdo todo ello desde una racionalidad extrema que niega cualquier presencia divina. La de Jesús ( “y el Verbo se hizo carne”), la de Yahvé, su Padre, que no podía permitir que su Hijo permaneciese en el Sheol. “Pero Dios lo resucitó librándolo de los lazos del Hades, pues no era posible que lo retuviera bajo su dominio” – del primer discurso de Pedro a las gentes en Pentecostés. Obsérvese la fecha, y que no era Pablo, convertido años después, quien sentó las bases del Cristianismo. No se entiende el ministerio de Pablo sin el de Pedro, ni tampoco su apertura a los gentiles del primero sin Bernabé y la Iglesia de Antioquía.

      • Santiago

        Por eso Román la lectura del Evangelio sólo tiene sentido si la entendemos en su verdadero contexto histórico-teológico.
        Quitada de en medio la divinidad de Jesucristo todo lo demás carece de sentido trascendente. El cristianismo quedaría reducido a un humanismo universal donde la figura de Jesús no pasaría de ser la de un filósofo o profeta de la antigüedad con cierto énfasis en la confraternidad universal, en una libre interpretación personal y relativa de toda la Escritura, que es precisamente lo que estamos viendo actualmente en el intento de desmantelar la base de nuestra FE.

        Sin embargo, “el ataque” al verdadero sentido evangélico de la Realidad Eucarística lógicamente se dirige a la misma estructura de la Iglesia puesto que el centro espiritual de la Iglesia ES este sacramento vivo que ha sostenido a todo el catolicismo hasta el día de hoy porque fue instituído en especie y “a perpetuidad” por el mismo Cristo.
        La cristología de Pablo no pudo ser “inventada” o “creada” por el sino “recibida” de los Cefás y los demás apóstoles. El mismo Pablo repite varias veces que lo “que recibí, os lo transmití” ya que Cristo ES y contiene la Verdad revelada…

        Gracias por tu paciencia en seguir en el diálogo y tu valiosa aportación a el.

        Abrazos
        Santiago Hernández

  • oscar varela

    Hola!

    Celso empieza así:

    -“     Abordar este tema es temerario, escandaloso.

    Instituciones, comunidades y personas se creerán atacadas en sus sentimientos y convicciones.”

    ¡Acertó!

    • Román Díaz Ayala

      Vale,
      pero también se puede entender que ha dado una oportunidad para tratar el tema de una manera honda y más reflexiva.
      no veo por aquí muchos anatemas, sino muestras de agradecimientos a Atrio que lo haya insertado dándonos la oportunidad de pronunciarnos al respecto. Y Gracias también al autor con quien comparto lo escrito.

  • Román Díaz Ayala

    En la Biblia nos narra el sacrificio del oferente que fué Abrahán, padre de Isaac, quien ofreció un cordero en lugar de su hijo. En aquellos comienzos del pueblo de Israel los santuarios israelitas se diferenciaban además de ofrecer culto a un dios distinto a los dioses cananeos en que no se orecían víctimas humanas. Es un relato del Génesis ( capítulo 22 ) que justifica la prescripción ritual del rescate de los primogénitos de Israel. Ver Lucas, 2,24.
    Éxodo 13 incluye la ley de los primogénitos al relato más antiguo del origen de la Pascua (13,1-2, 13,11-16) y desde esos tiempos más antiguos, código anterior al del Sinaí, fundacionales del pueblo de Israel los primogénitos del hombre y de los animales pertenecen a Dios. Sus primogénitos animales se ofrecen sacrificio, pero los primogénitos del hombre siempre son rescatados. Exodo 13,1 Yahvé dijo a Moisés. “conságrame a todo primogénito”.
    El libro de Levítico, es un libro de leyes con 4 secciones y un apéndice. Pertenece al Pentateuco, la Ley suprema judía que es la Ley de Moisés. La sección primera comprende los capítulos del 1 al 7 es un conjunto dispositivo con el ritual y los diferentes tipos de sacrificios. Su redacción definitiva se adscribe al segundo templo tras la vuelta del exilio. Lo mandaba la Ley de Moisés y así se practicaba en los tiempos de Jesús y de la primera generación de cristianos hasta la destrucción por los romanos en el año 70.
    Entonces, ¿qué denunciaban los profetas de Israel?
    Realizaron una labor polifacética para el desarrollo religioso de Israel. Mantenían y guiaban al pueblo hacia el auténtico culto a Yahvé y hacían progresar la Revelación. Fueron los baluartes del monoteísmo, de la recta conducta moral, mientras, alimentaban las esperanzas de la Salvación.
    No son el cumplimiento externo de las normas, ni el ritualismo de los sacrificios lo que une al ser humano con Dios porque es el pecado lo que separa de Dios.

    Para seguir con este punto se pueden leer. Jeremías 7 (entero),  30,31-34 y luego.

    Isaías 1,11-17; Jeremías 6,20; Oseas 6,6 (Mateo 9,13 – 2,7) y Miqueas 6,6-8.

     

  • Jorge Felip Fernández

    Los sacrificios como sabemos eran la forma común de muchos pueblos antiguos en sus ritos religiosos de ofrenda a Dios, para aplacar la cólera divina o lograr su benevolencia. Algunos llegaron a ofrecer lo mejor que tenían, la vida humana en particular niños y niñas inocentes, tal era la desesperación en circunstancias adversas que llegaban a esta locura infame. En la Biblia se nos narra el sacrificio de Isaac el hijo de Abraham que es sustituido por un cordero. Así el pueblo de Israel no tenía que sacrificar a Dios a sus hijos e hijas, sino solo a animales. Pero en muchos textos del AT se dice que Yahvé no se complace en el sacrificio de animales, sino en la justicia, el cuidado de necesitados, … Pero los judíos ni caso siguieron sacrificando animales hasta que por fuerza mayor no pudieron tras la caída del Templo de Jerusalén en el 79 d.C. Los cristianos nunca lo hicieron ni propusieron, dado que el sacrificio de Cristo en la Cruz concluía y superaba cualquier tipo de sacrificio cruento, realizado una vez por todas. La Cruz enraizaba así con los ritos sacrificiales de los cultos religiosos ancestrales.

    La Última Cena se sitúa en el marco y perspectiva de la Pasión, de los sucesos que ocurrirán de modo inminente, el abandono de los discípulos, la negación, la traición, el prendimiento, juicio y ejecución de Jesús en la Cruz, y la resurrección al tercer día. En todo ello solo hay una alusión indirecta al sacrificio, al bendecir o consagrar el cáliz en la sangre derramada que abre la Nueva Alianza. Y es que la Teología de la Redención tiene su origen en Pablo, que desarrolla el tema del sacrificio de la Cruz como expiatorio, sentido que ya tenía en los sacrificios con animales del pueblo de Israel, sobre todo el día de la Expiación. No es extraño que el judío Pablo de Tarso tomase el sentido expiatorio del sacrificio ritual en el Templo y lo aplicase a la Cruz de Cristo. Por ello la Iglesia recoge el sentido sacrificial expiatorio o de redención desde su origen en la celebración eucarística.

    Hoy creo que no estamos en el contexto sacrificial, ni en lo referente a la justicia ni tampoco en el culto religioso. Entendemos la justicia de modo diferente y no exigimos como justo la compensación a un delito por medio del sacrificio o del sufrimiento del delincuente, sino por rehabilitación y la recompensa de lo debido al que lo reclama en justicia. Ni tampoco exigimos al que nos ha ofendido o hecho daño un sacrificio de expiación para perdonarle. El sacrificio de expiación hoy no tiene sentido. En el hilo argumental de Pablo sobre la redención creo que se excede al hacer del Dios de Jesús aún más cruel que Yahvé, pues éste impidió el sacrificio del hijo de Abraham, pero de modo más implacable el Padre no solo no lo impide, sino que lo entrega, y lo hace así para la expiación del pecado humano. Es de una brutalidad tal, que no tiene ninguna coherencia con el Dios de Jesús, dispuesto en todo momento a perdonar como lo hace el propio Jesús en la cruz “porque no saben lo que hacen”. La misericordia de Dios no requiere ningún sacrificio expiatorio.

    ¿Hay sacrificio en la Misa? Pues en mi opinión, no. Hay el memorial de la Última Cena, vinculado a la inminente pasión, la muerte y resurrección de Cristo. Pero relacionarlo con el culto sacrificial del pasado, me parece irrelevante. Jesús no quita el pecado del mundo solo por su muerte en la cruz, sino que toda su vida desde su concepción está en función de quitar el pecado del mundo y llevar a toda la humanidad a la Plenitud del Reino. La cruz es la consecuencia de su total compromiso.

    • Román Díaz Ayala

      Hola, Jorge:
      Mientras estemos tratando de explicarnos si la Eucaristía es un sacrificio, o qué sentido debemos atribuirle, o todavía más, si sólo ha habido uno solo y único sacrificio, no podemos olvidar que a veces no se tiene una idea clara de este concepto en sus aspectos rituales o cultuales.
      Se suele atribuir a un acto que encierra un aspecto sangriento, de derrame de sangre, siendo así que un sacrificio es una ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación. Es un acto de sumisión, veneración y respeto.
      La sangre viene a significar con la muerte de la víctima una fidelidad hasta la muerte del oferente. El holocausto ( un tipo de sacrificio) tiene una significación especial cuando la víctima se consume enteramente.
      Hebreos 5,7 citando el salmo 40:
      Por eso, al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo.
      Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron.
      Entonces dije:¡Aquí estoy, dispuesto – pues de mí está escrito en el rollo del libro – a hacer, o Dios, tu voluntad!

      Jesús se ofreció al Padre sabiendo que por su condición divina se podía haber librado de la muerte. ue un sacrificio único y de una vez para siempre.

      Hebreos 10, 11-14:
      Todo sacerdote está de pie, día tras día, oficiando y ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que nunca pueden borrar pecados. (Nota: se refiere al sacerdocio levítico del Antiguo Testamento). Él, por el contrario, tras haber orecido por los pecados un solo sacrificio, se sentó a la diestra de Dios para siempre, esperando desde entonces que sus enemigos sean puestos como escabel de sus pies. Mediante una sola oblación ha llevado a la perfección definitiva a los santificados.

      Siendo el sacrificio de Jesús uno solo y definitivo, perfecto y que perfecciona a los santificados, no hay lugar para más sacrificios.

  • Carmen

    Santiago. Ese el El Tema de fondo. Exactamente ese.

    Mire, se que va a pensar que soy una soberbia, ese pecado capital entre los capitales. Lo sé. Pero no me importa.

    No puedo aceptar que para que un dios me perdone a mí, a mí, no digo a los s demás, digo a mi persona, para que me perdone por el hecho de haber nacido, y por un acto de amor entre mis padres, si por haber nacido tiene que morir su hijo de esa manera, gracias, pero no acepto ese sacrificio. Si soy un ser tan horrible que merezco el infierno para siempre, pues allá que iré. Pero no me salvó a ese precio. Gracias.

    Pero si usted se cree que voy a ser la única persona que vaya de cabeza al infierno, se equivoca. Ese dios es de todo menos bondadoso.

    Esa es la cuestión. El sacrificio de Jesús. No lo acepto. Porque mi cabeza nada tiene que ver con la de Abrahan. Nada. Para mí un padre es otra historia. Y mi Dios también.

    Si, si, lo sé, lo sé…al infierno tocan…

    o No?

    Un abrazo

    • Santiago

      Paz, mucha paz. No se trata de si personalmente me va bien a mi o a otro. Tampoco es cuestión de rebelarse sino tomar una decisión. Persistimos en el diálogo por nuestro interés. Nosotros podemos creer o no. La misericordia de Dios siempre estará presente hasta el final, queramos o no. Como no decidimos venir a existir tampoco podemos tener control absoluto de la vida. Siempre habrá algo que se nos escapa de la mano. Es nuestra conciencia la que necesita sosiego y esto es lo que Dios nos quiere ofrecer de continuo.

      Un saludo cordial
      Santiago Hernández

    • M. Luisa

      Pero vamos a ver Carmen, así no se consigue nada, entre tú y Santiago hay un océano por en medio. Esa es tu ventaja, discutes, te sulfuras con él pero luego cada cual va por su lado haciendo las cosas del día a día.

      ¿Te has preguntado si tu postura y con ella tu posición sería sostenible en el caso de que todo ese discurso que defiende Santiago lo abanderase y defendiera alguien de tus más alegados con quien convives? Ante esto, a mi parecer, se te presentarían dos opciones: una/ discusión continua y por tanto un continuo mal convivir, y dos/ verte arrastrada a tener que ponerte de firme a averiguar en profundidad por qué se dan estas situaciones, por qué somos así las personas.

      Creo que conociendo tus inquietudes harías lo segundo empezando primero, por un poco de psicología, amenizándola luego, por el papel que en la historia haya podido tener la teología y todo ello finalmente puesto bajo los focos que la ciencia y la filosofía puedan aportar sobre la cuestión. Por esto último opté yo también, por trabajar al máximo para comprender el por qué de esta disparidad entre las personas. Hay cosas que, ciertamente no se pueden cambiar pero al menos con mucho esfuerzo, mucho, puedes llegar a comprenderlas y en consecuencia aceptarlas y hacer de la vida algo bello, agradable y lleno de sentido.

      Para mí esta experiencia es primaria a toda posible explicación que se pueda verter sobre la cuestión tratada aquí, y si la hubiese no podría existir sin aquella.

    • Carmen

      Santiago.
      Hasta aquí.
      No sé la paz que usted tiene. Se la que tengo yo.
      Leo comentarios que , hasta aquí.
      No sé qué le ha pasado. Tampoco me importa. Si me viese , con mi lenguaje corporal me entendería mejor. No tengo acritud ninguna. Pero es imposible.
      Ha sido un placer, pero no estoy dispuesta a aguantar según qué cosas.
      Ha sido un camino personal muy difícil , soy una persona de esas que se hace muchas preguntas. Y solica he encontrado respuesta. Y a partir del 2010 me encontré con una serie de textos que me hicieron comprender que de ser extraño no tengo nada. Lo único que intento es que a los adolescentes no les hagan olvidar su dimensión religiosa porque se rompe su cabeza y confunden a la iglesia y sus absurdos con dios. Esa es mi experiencia de cuarenta años de enseñanza. También soy una profesional extraña. Gracias a dios.
      No pretendo otra cosa.
      Me da igual la postura personal de cada uno. No me da igual que vuelvan locos a mis críos. Tómelo como deformación profesional.
      Pero si ustedes piensan que el que no acepte los dogmas esos extraños lo que tienen que hacer es abandonar la iglesia, lo están haciendo genial. Al menos es España.
      También se están llenando por otra puerta. Por la que entran y salen las personas que nada cuestionan. Si eso es lo que quieren. Adelante. Suyo es el poder y la fuerza.
      Pero, en este momento he entendido que he hecho hasta donde he podido. No sabe la paz interior que da eso.
      Ya no sé hacer más.
      Ha sido un placer hablar con usted. Creí que a usted también le gustaba hablar conmigo, pero creo que me he equivocado. Lo siento por usted. Se ha perdido una sensación estupenda.
      Buena suerte.

    • Remedios

      A veces nos resulta como imposible evitar los enfrentamientos, a todos nos pasa y más si están relacionados con lo religioso o político. Esto me sucedió a a mí, al día siguiente de las últimas elecciones y saliendo de misa. Mi amiga muy opusina dejó caer que su voto había sido para vox, yo siempre he sido bastante prudente en no confesar mis afinidades políticas, pero me sublevó tanto escucharla, que le dije que precisamente había votado al partido más anti evangélico de todos los que habían. Y al preguntarme ella a quien había votado yo y responder que a las izquierdas.” A esos, esos no es que sean anti evangélicos, esos lo que quieren es que la Iglesia desaparezca…Peleamos sin piedad por parte de ambas y eso que acabábamos de comulgar. Desde aquel día terminó todo contacto entre nosotras. Seguro que sus directores o directoras espirituales le aconsejarían mantener las distancias con una persona de izquierdas.
      Agradece Carmen el pensar por tu cuenta, cosa que no les ocurre a muchos opusinos, porque los mantienen en una minoría de edad, en una infantilidad permanente. Nadie mejor que tu misma te dará la luz que necesitas.
      En cuanto al Eterno Pecado Original, y al sacrificio expiatorio por aquel pecado, ya no se sostiene. Lo que ocurre es que a la Iglesia se le caería todo el tinglado montado.

      • Carmen

        Gracias.
        Estoy muy cansada de luchar contra corriente. Mucho. Cuarenta años en un colegio de monjas con mi cabeza, fue una prueba difícil. Hice lo que supe, lo que pude.
        La gente que te decía, tienes razón, eso es así, a la hora de la verdad en esos cursos de teología para profesores y profesoras que nos daban, callaban como muertos. Estoy cansada. Muy cansada . Y sobre todo, estoy jubilada.

        Aquí pasa lo mismo. Me juego lo que sea a que muuuuuuchas personas piensan como yo. Dicen cosas por allí, por allá, insinúan… pero cuando se llega al nudo gordiano se hace un silencio atronador. Que el hereje o la hereja, porque ya va siendo hora que se utilice el femenino porque somos muuuucho más valientes, que el hereje o la hereja sea otro, sea otra.

        Tenemos la iglesia que nos merecemos.

        Y que se queden hablando de sus cosas , de sus filósofos, de sus teølogos trasnochados. Nadie va a decir nada. Por favor. Se pueden manchar .

        He vivido está situación tannnnntiiiisimas veces, que ni una sola más. Sabes por qué? Porque no tengo niños detrás de mí que me preguntes cosas , como por ejemplo como una mujer puede ser virgen y madre a la vez. Porque, sabes? He dado a cuarenta promociones clases de biología.

        Hasta aquí.

        Que los profesores de religión, resuelvan. Que les digan, es un misterio. A ver lo que duran los adolescentes en esto de la iglesia.

        Pero, me he jubilado hace tres años. Tengo una paz que solo se puede sentir cuando sabes que has hecho todo aquello que esa voz interior te dice: no. Por ahí no. No lo consientas.

        Problemas? Todos. Pero me jubilé sin una sola advertencia de esas por escrito. A veces lo pienso y…no lo entiendo.

        En fin.

        Gracias. No sabes lo que te lo agradezco. Es puro cansancio lo que tengo. Me acuerdo mucho de don quijote, luchando solo contra todo lo que él pensaba que era una injusticia. El mismo Cervantes le hizo recobrar el juicio al final de su vida. Menudo error el de Cervantes. Hace que parezca que era un loco suelto. Hay leerlo despacio para entender.

        Pero ni tengo el arte de Cervantes para escribir, ni la grandeza de su personaje que, para mí, superó a la del autor.
        Así que haré mutis por el foro.

        Gracias. Gracias. Gracias.

        Un abrazo.

  • Santiago

    Lo que sabemos es que Jesús pronunció las palabras de la institución eucarística claramente y comulgaron los Apóstoles en este sacrificio de la Cruz anticipado durante la Cena Pascual puesto que la EUCARISTÍA NO es solo alimento sino que también es sacrificio del que se inmola por nosotros. Y además mandó Cristo a los Doce y solo a ellos y a los que ellos ordenaran  “para el ministerio” a celebrar el Misterio Eucarístico como ha venido haciendo la Iglesia cabalmente hasta este siglo XXI.

    El sacerdocio de los fieles bautizados es el común pero según el Vaticano II el sacerdocio ministerial y sacramental consta que fue reservado al ministerio ordenado. Pero el sacerdocio de los fieles y el sacerdocio ministerial de los que han sido ordenados por la Iglesia tienen una relación mutua y vienen a ser complementarios aunque sean distintos.

    Por eso Cristo dice que el que recibe Su Cuerpo y Sangre permanece “en Mi y Yo en el”..No es simple un contacto físico o una mera presencia de amistad sino una unión por inhesion o transfusión de naturaleza espiritual que escapa a cualquier palabra humana que desee explicarla en toda su realidad. Las explicaciones son una forma de querer reafirmar la FE en el Hijo de Dios que no solo resucitó de entre los muertos para siempre sino que permanece con nosotros en la Eucaristía como alimento espiritual para los que crean en El y así lo deseen.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

    • Román Díaz Ayala

      Has abierto otro melón. Vale, el artículo de Celso Alcaina no estaría completo de comentarios si no abordaos el tema de la Eucaristía como sacrificio y el sacerdocio ministerial. Lo pide a gritos. El dogma no se puede considerar sin estos dos ingredientes ( algo no que suele pasar en otras confesiones cristianas distintas a la Católico Romana)
      ¡Pero decir que en la Cena Pascual ya se estaba realizando el Sacrificio perfecto de la Cruz….! Supongo que te has dejado llevar por el entusiasmo.

    • Román Díaz Ayala

      La palabra “Sacrificio” ( Sacrificio de Jesús el Cristo) tiene un sentido bíblico que se esconde para la mentalidad moderna, y no porque exista ahora otra “antropología”, que la hay, sino porque se ha venido instalando una mentalidad nueva sobre el misterio humano con sus grandes interrogantes. ¿Quién soy?, ¿De donde vengo? ¿A dónde me dirigen mis pasos? El ser humano busca nuevas maneras de enjuiciarse en sus aspectos morales y espirituales, donde por ejemplo, el concepto de “pecado” ha perdido su sentido de los trascendente. ¿A quién vamos a convencer que el humano es un ser caído?

      Por eso te pido, amigo Santiago, que si deseas que ahondemos por ahí, tengas en cuenta estos condicionamientos.
      Sin el sacrificio de Abrahán (Genesis 22) como enseñanza preparatoria para Israel, Jesús, nuestro Go’el, que viene de parte de Dios, sería mucho más difícil la comprensión del Misterio.

      • Santiago

        Gracias amigo Román por seguir el diálogo. Tu insight y tu lectura me ayudan a seguir en profundidad el tema que es central en el cristianismo.

        Estoy de acuerdo en lo difícil sobre el tópico presente,después de tantos años en que la mentalidad modernista se ha ido infiltrando en nuestra Iglesia y ahora se ha querido obscurecer la FE revelada dando a lo subjetivo y relativista la primacía..Sin embargo, ES Cristo quien vino aquí, es histórico, y fue El que nos dijo que se ofrecería como “rescate” para el pecado..que venía a quitar el pecado del mundo y es por eso que “se ofrece” voluntariamente en la Cruz.

        Por eso la Cena Pascual es la forma de establecer un sacramento para nuestro alimento espiritual basado en el sacrificio voluntario de Jesús en el Calvario.

        Por eso, en la Cena habla Jesús de: “el Cuerpo que será entregado” y “la Sangre que será derramada” (Lucas 22,19) . Estos términos griegos se usan en participio en relación próxima al sacrificio de la Cruz..

        La sangre de Jesús es derramada en remisión de los pecados. Esto es un claro indicador del carácter sacrificial de la Cena de Jesús y esta sangre próxima a derramarse es la del mismo Jesús y lo hace por todos. Esta sangre es la de la Nueva Alianza de carácter salvífico. El sacrificio nos salva. Así la demostración de la muerte REAL en el Calvario se repite en todas las Misas como renovación sacramental del mismo sacrificio de la Cruz. Es la misma oblacion de Cristo renovada en el altar,

        Por eso, Cristo se ofrece como “rescate” perenne por nuestros pecados. “Cristo se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y victima a Dios “en fragancia de suavidad” (Ef 5,2)
        No será difícil entender esta relación entre estos parámetros de la FE de la Iglesia que sin perpetuos.

        Abrazos
        Santiago Hernàndez

        • Román Díaz Ayala

          No podemos prescindir de la Eucarístìa y abandonar la cultura del pacto. Haríamos de ella un remedo de un sacrificio sangriento pagano. La Eucaristía es el sello de un pacto, una nueva alianza entre Dios y la humanidad. La historia de la Salvación se cifra en los diferentes pactos que Dos ha hecho con la humanidad.
          Pacto con Abrahan, Génesis 17. “Yo soy El Sadday, anda en mi presencia y sé perfecto. Yo establezco mi alianza entre nosotros dos, y te multiplicaré sobremanera”.
          Escribe Hans Küng en su obra El Judaísmo: La alianza con Noe: alianza con la humanidad y ética de la humanidad:
          “Ofuscados a veces por la evidente importancia y trascendencia que tiene para el futuro la alianza con Abrahán (que será confirmada posteriormente con Isaac y a Jacob) y por el posterior pacto del Sinaí (con Moisés), no tenemos suficientemente en cuenta aquella primera alianza con Noé. ¿Con quién la hizo? Con la humanidad en su conjunto, con toda la creación, con el hombre y con los animales.
          Dijo Dios a Noé y a sus hijos: “He pensado establecer mi alianza con vosotros y con vuestra futura descendencia, y también con todo ser vivo que os acompaña: las aves, los ganados y todas las alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del arca, todos los animales de la tierra. Establezco mi alianza con vosotros: nunca más volverá a ser aniquilada la vida por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvios para destruir la tierra.”
          Luego Hans Küng escribe en esta misma obra algo que no tiene desperdicios:

          “No hay fe israelita, no hay Biblia hebrea, no hay religión judía, sin la confesión: Yahvé es el Dios de Israel, e Israel su pueblo. Esta fórmula de alianza (que no debemos entender en clave estática) expresa el “centro y quicio del Antiguo Testamento” (citando a R. Smend)

          Volviendo a nuestra Eucaristía, las ideas directrices y permanentes de la nueva fe judeo-cristiana son el nuevo pueblo elegido por Dios y formado por quienes Jesús incorpora a la llamada por su nombre, la tierra queda universalizada en el Reino de los cielos inaugurado por él mediante una Alianza sellada con su sangre. La Iglesia, o Asamblea de creyentes, es la concreción terrena y anticipativa de la ínfimoconsumación del Reino de los cielos en la tierra que celebra anticipadamente también el Banquete Celestial de las Bodas del Cordero: La Eucaristía.

          Jesús murió porque era un ser humano, y como tal estaba destinado a la muerte. Murió de tal manera, porque eligió su modo de vida haciéndose el más pobre entre los pobres, el más vil y despreciado de los hombres para rescatar al más ínfimo de los pecadores. Fue elección propia y así lo vio Pablo:
          Cita un himno cristiano, de los más primitivos, para expresar los sentimientos de Jesús.

          El cual siendo de condición divina
          no reivindicó su derecho
          a ser tratado igual a Dios,
          sino que se despojó a sí mismo
          tomando condición de esclavo.
          Asumiendo semejanza de hombre
          y apareciendo en su porte como hombre,
          se rebajó a sí mismo,
          haciéndose obediente hasta la muerte
          y una muerte de cruz.
          Por eso Dios lo exaltó
          y le otorgó el Nombre,
          que está sobre todo nombre.

          La humanidad vive en un permanente diluvio interior sintiéndose náufraga, es decir, destinada a perecer. ¿Qué valor de vida nos puede ofrecer quien haya roto todo vínculo con la voz de Dios?

        • Jorge Felip Fernández

          Hola Santiago.
          Me encantaría reiniciar el diálogo contigo pues lo que comentas está en la línea de la Tradición de la Iglesia, sí del C.Vaticano II pero quizás en su interpretación más conservadora. Al leerte saco la conclusión de que el sacrificio de la cruz tiene valor de redención por sí mismo, como entrega sacrificial al Padre, separada del resto de la vida de Jesús, que como tal no tendría valor expiatorio ni de remisión de los pecados. ¿Lo planteas así? Cuerpo entregado, sangre derramada, por lo que entiendo que sin sacrificio Cristo no hubiese podido redimir el pecado del mundo, en hipótesis contrafáctica que resulta como consecuencia de lo que dices.

          Creo que esta posición es muy discutible, pues la redención va unida desde el principio al plan de salvación trinitario que llega a su plenitud en la encarnación, vida, muerte y resurrección de Cristo, y que culminará al final de los tiempos.

  • Jorge Felip Fernández

    Carmen, comprendo tu hartazgo, pero no te desmoralices las cosas en la Iglesia van lentas, desesperadamente lentas, y es que la Congregación de la Doctrina de la Fe (Santo Oficio) analiza las cuestiones doctrinales con extremada meticulosidad, dictaminando si está o no en coherencia con el depósito de la fe, cualquier cambio o proposición teológica. El tribunal solo se mueve cuando hay un teólogo de carrera y ejerciendo, que propone la publicación de su obra. Los fieles del común si queremos que las cosas avancen debemos interesar a teólogos que las recojan, para que la Iglesia se mueva. Y aún así la Iglesia por lo común se decanta por el lado más conservador posible, quitando de su oficio a los díscolos por lo que deben ir con sumo cuidado si quieren conservar su influencia desde dentro de la Iglesia para que cambie. Pero con todo, paso a paso, sin desistir en lo necesario, con el tiempo se consigue, algo que nosotros no veremos pero que disfrutarán las futuras generaciones, en la que algo habremos aportado.

    Situándonos en el contexto de la última cena, Jesús con sus discípulos celebrando la Pascua judía, no parece que haga uso de su poder divino taumatúrgico o milagroso, al bendecir el pan y el vino de la cena, y repartirlos entre ellos diciéndoles “esto es mi cuerpo …” “esta es mi sangre …”. Evidentemente los discípulos no se abalanzaron sobre Jesús, lo descuartizaron y se lo comieron con patatas. Esto sería comer físicamente el cuerpo y la sangre de Jesús de modo caníbal. Pero también es evidente que los discípulos no comieron el pan y bebieron el vino alegremente como se hace en los banquetes, sino que estaban seguros de estar comiendo el cuerpo de Jesús y bebiendo su sangre, por la confianza depositada en él y en sus palabras.

    Y la verdad es que no hay más. Yo pienso que no sabemos ni podemos saber por qué razón y sobre todo el cómo, el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo. Y los seguidores de Jesús lo creemos por confiar en sus palabras tal como hicieron sus discípulos. El resto es rizar el rizo ante el desconcierto de lo que creemos que sucede.

  • M. Luisa

    Hay un concepto en la filosofía de X. Zubiri, en su noología, el de actualidad, (estudio de la inteligencia), que  conecta muy bien para el problema de la presencia real en la eucaristía. Es un concepto no teológico sino estrictamente  filosófico pero que al atravesar  todo su pensamiento considera posible esta aplicación.

    Introduzco el enlace por si a alguien le puede interesar.

    http://biblio3.url.edu.gt/Libros/Zubiri/reflexiones.pdf

    • Jorge Felip Fernández

      Gracias MªLuisa por el link de Zubiri.
      Interesante propuesta metafísica de Zubiri respecto a la Eucaristía. Pone las cosas en su sitio afirmando que no hay transubstanciación, pues no hay cambio de sustancia del pan en su nuda realidad física (sustancia) ni en sus propiedades (accidentes). Lo que hay es transsustantivación cambio de sustantivo del pan en su sentido de alimento para la vida biológica a alimento para la vida espiritual por la presencia del cuerpo de Cristo. Dice Zubiri que en la Eucaristía Cristo se actualiza en el pan, cuerpo de Cristo que se hace alimento para la vida eterna. No se trata de localización sino de actualidad de presencia, ni solamente de presencia sino formalmente de unidad al incorporarnos por la comunión al cuerpo de Cristo.

      Pienso que a pesar de los muchos principios metafísicos que incorpora su discurso, no resuelve ni pretende resolver el misterio de la Eucaristía. Creo que los problemas continúan sobre el cómo se actualiza la presencia del cuerpo de Cristo, y la incorporación a él en unidad formando un solo cuerpo de los que participan como comensales del ágape. ¿Se trata sólo del cambio de sentido, el que le dio Cristo, y el que le dan los que participan en la comunión, al pan como alimento de vida eterna? Se me quedó la circunstancia que trae de S. Buenaventura: si los roedores se comen el pan de eucarístico ¿están comulgando? Pues evidentemente no, pues no lo comen con el sentido que tiene de alimento espiritual, sino solamente como alimento físico.

      • M. Luisa

        Hola Jorge, pensé que te podría interesar, de ti sí estaba segura de que lo leerías… sí en efecto Zubiri no pretende explicar ni resolver el misterio.

        Creo que apuntas en una dirección correcta cuando ves en ello no una localización de contenido sino una actualidad formal. No hay acción, o al menos ésta no opera, sólo hay intelección. Es un problema noológico.

        En fin, estoy contenta de que te haya interesado pues me quedé algo dudosa de si el enlace era oportuno a no.

        Así que gracias a ti, Jorge!!

  • Carmen Pereira

    Me uno a ti, Carmen. Dios nos dio y moldeó nuestra razón para repeler el absurdo. La evidencia vence. Ninguna mente sana admite que 3 más 3 sean 200. Lo contrario es de manicomio. A esto se refiere Alcaina cuando afirma “Siendo un absurdo (la transustanciación), toda mente humana podría y debería rechazarla. Ello, independientemente de los pretendidos fundamentos históricos o bíblicos”.

    Cualesquiera que sean las expresiones neotestamentarias, la transustanciación (conversión de pan y vino en cuerpo y sangre) fue ignorada, como vocablo y como concepto. En los dos primeros siglos, pero también en todo el primer milenio del  Cristianismo. Nunca la Revelación podrá oponerse a la Naturaleza. Antes que creyentes somo personas. Dios no puede contradecirse. Ni reírse de nosotros/as.

  • Jorge Felip Fernández

    Para definir la Eucaristía yo tiraría por la formulación más concisa y simple posible. Así “la Eucaristía es el sacramento de comunión del pan y del vino consagrados que contienen el cuerpo y la sangre de Cristo”. La sencillez y concisión de la formulación ¿podría ser una línea de consenso entre las diversas confesiones cristianas? Además, de este modo creo que no sobrepaso los límites que impongo a mi discurso, materialista-cientista y de razón débil posmoderna. Pero es verdad que la definición no explicita nada del cómo sucede tal cosa, la presencia de Cristo en el pan y el vino. Y la Iglesia desde el Concilio IV de Letrán (1215) reconoce el término transubstanciación para explicitar su realización impuesto por Inocencio III (1208) contra los valdenses y confirmado sucesivamente, pasando por Trento, llegando hasta hoy al ser tomado en el Catecismo de la Iglesia Católica (nº1413, ed. 1992). Pero como se ve el término transubstanciación no tiene una larga Tradición en la Iglesia Católica, ni tiene ningún fundamento ni raíz en los orígenes de la Iglesia ni en las Escrituras. Podría sin más eliminarse como interpretación particular en un contexto determinado, que ya no es el nuestro.

    Dado que el término metafísico de sustancia hoy resulta inservible y más en el contexto en el que me muevo, evito el término transubstanciación y también el de consubstanciación empleado por ciertos protestantes. La transubstanciación hace referencia al cambio de sustancia, de modo que ya no hay las substancias del pan y del vino sino la sustancia del cuerpo y sangre de Cristo; mientras que la consustanciación mantiene las dos substancias estando el cuerpo y sangre de Cristo “en, con y bajo” las especies del pan y del vino. Los luteranos señalan la ubicuidad de la presencia cósmica de Cristo de la cual la Eucaristía es una consecuencia, mientras que los reformados insisten en el acontecimiento especial del Espíritu Santo en la Eucaristía que explicita la presencia de Cristo en ella.

    Las consecuencias de estas posiciones son dos principales. La primera, no hay reserva ni veneración eucarística y la segunda, no hay necesidad de un orden ministerial para garantizar su validez. Sobre la primera opino que se rebaja la importancia sacramental y fundamental de la presencia de Cristo en la Eucaristía y de ello surge la reserva y la veneración. Y sobre la segunda opino que todos los cristianos somos sacerdotes por el bautismo, y por tanto no es cuestión de validez, sino de usos y costumbres de la Iglesia que ordena desde muy temprano un ministerio para presidir las asambleas y las celebraciones eucarísticas, con la ventaja de evitar abusos que pudieran darse en ellas.

    • Rodrigo Olvera

      Material y científicamente es imposible afirmar que un pedazo de pan elaborado en 2020 y un poco de vino elaborado en 2020, contengan cuerpo y sangre de un varón palestino del siglo I.

  • Carmen

    Con todos mis respetos. También estoy asombrada por sus razonamientos a partir de una lectura literal de la cena y de las palabras de Jesús en Juan, 6, queridos Salvador, Román y Jorge.

    Estoy empezando a intuir la imposibilidad de que nada cambie. Porque si ustedes son capaces de argumentar de esa manera la divinidad de Jesús que hace posible lo imposible, saltándose todas las leyes de la lógica humana y , es que ni sé cómo decirlo, porque seguro que no acierto con la palabra, estar sacramentalmente presente en un trocito de pan y una copa de vino, porque un sacerdote así lo desea, lo quiere y lo manda y luego nos lo comemos y bebemos. Si ustedes son capaces de argumentar con unos razonamientos que no hay quien los siga porque, pues porque no, si son ustedes capaces, qué no serán capaces de hacer los teølogos del Vaticano.

    Es imposible.

    Nunca va a cambiar nada. Imposible.

    Mi Jesús interior, el de mi fe personal en él y Dios, que no el de ustedes, fue mucho más inteligente. No hagáis caso, dijo. Dejadlos con sus normas y sus ritos y sus sacrificios y sus diezmos y su pueblo elegido. No se puede luchar contra ellos. Pero si podemos prescindir de ellos. Ni caso. Olvidad todas las prohibiciones, todas las normas. Nos tenemos que cuidar los unos a los otros. Eso es lo único que importa, lo único que desea nuestro Dios, que es como un padre.

    Así que, eso hice, eso hago, eso voy a seguir haciendo. Y me tengo que cuidar a mí misma. Para mí , la cabeza es muy importante. Así que voy a intentar conservarla.

    Ustedes ganarán siempre. Pero ganarán a los que están dentro de la iglesia católica, apostólica y romana, me refiero a su posición ideológica, no a otra cosa, por favor, no me entiendan mal. Pero sobre los que nos consideramos fuera de la iglesia porque nuestra cabeza, nuestra alma , ya no pueden más, sobre nosotros sus razonamientos ya no tienen ningún poder. Estamos fuera.

    La iglesia seguirá siendo iglesia. Siempre.

    Lo digo desde la impotencia.

    Un saludo cordial a todos.

    • Jorge Felip Fernández

      Pero ¿qué es lo que pretendes que digamos sobre la Eucaristía? ¿sólo que es una comida ritualizada entre amigos seguidores de Jesús en memorial o recuerdo suyo, por lo que sucede en su presencia? Esto es cierto, pero no es suficiente, se pierde lo esencial de lo que ocurre en ella. Los que participamos de la Eucaristía creemos que al comulgar estamos comiendo y bebiendo el cuerpo y la sangre de Jesús, que nos vincula comunitariamente en el amor, en la intimidad de Cristo. Lo irracional e incoherente sería para los seguidores de Jesús no creer ni confiar en sus palabras. Por ello insisto el problema no es comprender en profundidad la Eucaristía, sino a Jesús que a menudo desconcierta y no le alcanzamos.

      • Carmen

        Perdona.
        He dado la comunión como cinco o seis veces en mi vida. A mis críos. Una vez a toda la comunidad educativa en una misa llena de tristeza, y de agradecimiento a una compañera, amiga, profesora del centro. Algo totalmente mágico. Con permiso del sacerdote, claro, y previamente consultado hace diez años aproximadamente con un jesuita de esos de la Pontificia de Roma, profesor de teología de una facultad católica de España y que ha escrito como veintisiete mil libros de esos que publican la editoriales guay católicas, como trotta.
        No pretendo que digáis nada. Solamente quiero decir lo que pienso. Aunque siempre me he creído que era un ser extraño. Ya sé que no lo soy.
        Solamente soy una persona normalica, de las del montón, una oveja…es decir, una de las personas a las que iba dirigido el sermón de la montaña.
        Nada más.
        Un abrazo.

  • Santiago

    No existe “acomodación” ninguna de la escuela joánica de Éfeso en la promesa de la Eucaristía..El testigo principal histórico sigue siendo Juan Zebedeo cuyo testimonio fue vital para “compensar” lo que a los Sinópticos le faltaba…Por tanto, el marco histórico se encuentra en Cafarnaún. A Juan se le sigue cronológicamente, el único Evangelista que está más cerca de la verdadera sucesión de los hechos en el tiempo. Vemos que en el siguiente Capítulo,el 7mo, empieza Juan..”Y tras esto andaba Jesús por Galilea..pero el discurso-promesa de la Eucaristía fue hecho a “una muchedumbre” que buscaba a Jesús en Cafarnaum. Y si no fue una promesa¿ que fue entonces?…

    Por otro lado, Jorge, coincido contigo en que las palabras de Jesús desconcertaron a muchos. En este sentido, El tuvo que emplearlas si quería -como quiso- permanecer PRESENTE sacramentalmente en Su Iglesia..

    Por esto, la Presencia Real fue dirigida a la unión íntima que se produce en la recepción de la Sagrada Comunión de los fieles que se encuentra en la amistad con Jesús. Es este “un modo único del Sacramento”. Por eso, TODO Cristo se hace presente y penetra dentro de nosotros. Aquí el acto de “comer el Cuerpo” y “beber la Sangre” de Cristo no significa un acto “físico-biológico” en dí, sino la ocasión para la unión de Cristo con nosotros de esta “otra manera” REAL , pero sacramental, donde el espacio y la extensión desaparecen. Por eso, sobra la expresión de “canibalismo” conque la ignorancia o malicia de los no creyentes nos adjudican. Es por falta de un “ligero” estudio sobre el don de la Eucaristía que caemos en el error, a pesar de la presencia del Misterio.

    Seguirà siendo un Misterio pero podremos acceder a el, no en un rito “absurdo” sino con FE en El, que de hecho voluntariamente quiso morir por todos, y para la salvación de TODOS, El cual no es capaz de defraudar a los que ama..

    Impresionado por vuestros comentarios.

    Un abrazo

    Santiago Hernàndez

     

     

    • Román Díaz Ayala

      Hola, Santiago. Estudiemos a San Juan ( capítulo 6 ) teniendo siempre presente que la Eucaristía es algo más que una comida ritualizada en memoria de una persona “querida” ya fallecida, pues es el centro de la Revelación, de la Liturgia y de nuestra piedad.
      Comienza por un relato común con los sinópticos; la multiplicación de lo panes, donde Jesús vuelve a cosechar otro rechazo a sus pretensiones mesiánicas. Las referencias al Antiguo Testamento son constantes que había sido como anticipo, sombra y figura de lo verdadero. “Al ver la gente el signo que había realizado, comentaba:<>”
      El anterior signo mesiánico había sido el de Caná de Galilea cuando la boda, cando cambió el agua en vino: “Este fue el comienzo de los signos que realizó Jesús en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y creyeron en él sus discípulos.”(Juan 2,11) Sólo Dios tiene la capacidad de obrar contra las leyes naturales.
      Continuando con la tradición sinóptica Jesús camina sobre las aguas del lago. Juan 6,16 (Ver Mateo 14,22-33 y Marcos 6, 45.52)Refuerza así la fe de “los que son suyos”, porque “El Padre se los ha dado”.
      Encierra la fórmula. “Soy yo”.
      Nos situamos ahora en Cafarnaúm con un discurso y diálogos hasta final del capítulo.
      Igual que hay un paralelismo entre los versículos 22 y 24 se funden dos discursos, como dos tradiciones del círculo de Juan.
      A) El Padre da el pan verdadero, a Jesús, Sabiduría de Dios, Jesús Palabra de Dios. Ver 6, 28-51 (parte)6,60 y siguientes
      B) Jesús da ese pan, es decir da su cuerpo. Ver 6, 26-27 / 51(parte)-59

      • Román Díaz Ayala

        Juan 6,51 :
        Yo soy el pan vivo bajado del cielo
        si uno come de este pan vivirá para siempre
        y el pan que yo le voy a dar
        es mi carne para la vida del mundo.
        Génesis 3,22 .
        Se dijo Yahvé Dios: “¡Resulta que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre”.
        Apocalipsis 22:
        Luego me mostró el río del agua de vida, brillante como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En medio de la plaza, a una y otra margen del río, hay un árbol de vida, que da frutos doce veces,una cada mes; y sus hojas sirven de medicina para los gentiles. (ver. 1 y 2)

        Cristo Sabiduría es quien nos instruye y nos permite gozar del árbol de la vida que Adán no pudo alcanzar. El Eden es ahora y será la Jerusalén Celestial
        Dice que su carne nos es dada a nosotros que formamos parte del mundo. 1ª Corintio 11,24 : “dio gracias, lo partió y dijo:<>”
        Cuerpo partido, cuerpo dado. Es una clara referencia a la Pasión.
        Nota: usa el término “carne”, no por lo de “comida”, sino en el sentido de debilidad y sometido a la muerte.

        • Román Díaz Ayala

          En el versículo 63 de este S. Juan 6 se dice que “Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaún, hablando, pues, a una multitud que se siguió después del prodigio de la multiplicación de los panes. Se hacían llamar discípulos suyos. Jesús ha afirmado que había bajado del cielo ( v.51: Yo soy el pan vivo bajado del cielo) Y así, antes en el 41: “Los judíos murmuraban de él, porque había dicho. <>. Y se preguntaban (v.42): <>
          “Duro lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?” Ahí está el simbolismo. A Jesús hay que asimilarlo por la fe.
          Jesucristo intenta que rectifiquen la mala interpretación de sus palabras:
          v.63.
          “El espíritu es el que da vida;
          la carne no sirve para nada.
          Las palabras que os he dicho
          son espíritu y son vida”. (De nuevo Jesús-Sabiduría)
          A Jesús no se lo come, se lo asimila por la fe:
          6.37: Todo el que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera.
          6.47: En verdad, en verdad, os digo que el que cree en mí, tiene vida eterna.
          6.54. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré el último día.
          Pablo, que ya no era uno de los discípulos que vivieron que Jesús, y por lo tanto no estuvo allí presente, recibe y trasmite el Evangelio que había recibido y al hablar de “pan” y de “cáliz” ve en ello una función de conmemoración y una función mística.

          1ª Corintios, 11,26 : Pues cada vez que comáis este pan y bebáis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor hasta que venga.
          1ª Corintios 10, 16-17: La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo?; y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?. Entonces, si el pan es uno solo, también nosotros, aun siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos participamos del mismo pan.

          El tema no se agota, pero no creo prudente abarcar demasiado.

          • Santiago

            Gracias Román por este análisis de este importante capítulo de Juan que despierta tantas preguntas y emociones a través de los siglos…Es indudable que tuvo gran impacto en la vida de Jesús ya que sus palabras escandalizaron a muchos entonces, como ahora..y muchos le abandonaron como ahora muchos lo han hecho y lo siguen haciendo..Pero la FE en Cristo va más allá porque trasciende a TODO lo creado.

            Por eso, Jesùs NO retractó Sus palabras en el sentido de la REAL presencia eucarística como el consenso de la Iglesia ha aceptado desde “el principio”…

            Después de la multiplicación de los panes Jesús anuncia qué hay que buscar otro alimento que es El mismo…Para introducir a sus oyentes en el Misterio que iba a prometer y después a instituir primero afirma que “Yo soy el pan de vida…el que cree en Mi jamás tendrá sed” pues la voluntad del Padre es que “todo el que ve al Hijo y crea en El tenga vida eterna”..y ratifica que el que cree tiene vida eterna..PUES Jesús empieza a prepararnos por la FE en El..Porque sin la FE es imposible acceder al Misterio de la Eucaristía. ES CLARO que Jesús tenía que hablar e ilustrarnos PRIMERO sobre su identidad para que creyéramos después en la Eucaristia. Sería imposible creer en Ella si primero NO creemos que Jesús es co-sustancial con Su Padre.

            En la segunda parte, a partir del versículo 48 entonces Jesús identifica algo más…No es solo el “pan vivo bajado del cielo”..Aquí los discípulos entendieron en Sus palabras una nueva forma de expresar “algo nuevo” porque no se trata sòlo de CREER sino que “el pan que Yo daré es Mi carne, vida del mundo”…”el que come Mi carne y bebe Mi sangre tiene la vida eterna”…Y para que no cupiera duda es que dice “mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida” (vers 55)

            Aquí ES cuando las voces se alzaron protestando,…pero Jesús les sugiere no escandalizarse por este “milagro” pues “¿que sería si vierais al Hijo del hombre subir allí donde estaba antes? (vers 61-62) Entonces si me vierais “ascender” al Cielo por Mi mismo todavia os maravillaríais más y os escandalizarías.. Por eso a continuación dice que Sus palabras son para el Espíritu y para la vida..puesto que Jesús NOS propone la “vida del Espíritu”..Su misma vida divina y eucarística a nuestro alcance …pero sólo para los que “creen” que El, el que ha demostrado que posee la misma naturaleza que el Padre, puede darnos el don de la Eucaristía que es EL mismo que se nos da de manera REAL sacramentalmente “permaneciendo con nosotros” bajo las especies de pan y vino. Contacto íntimo y diferente, alimento del alma por el sacrificio de la Cruz..

            Por eso, no hay “fusión” de discursos en el capitulo 6 de Juan, sino un discurso preparatorio a la proclamación del Misterio Eucarístico, centro de la vida de la Iglesia Católica.

            La multiplicación de comentarios que ha suscitado este tema NO es una situación muy diferente al discurso original que nos transfieren las Memorias de Juan Zebedeo. Creo que todos ansiamos creer. El problema es cómo apropiarnos de esa FE conque Jesús nos reta en el Evangelio y en el siglo XXI

            Abrazos fraternales
            Santiago Hernàndez

    • Román Díaz Ayala

      Es contestación a tu comentario de esta noche que no se si saldrá ubicado en el orden correcto.
      Si no aprecias que existen dos discursos, al menos comprende que hay dos temas entrelazados que llevan al mismo fin: poner en evidencia la no aceptación de las pretensiones mesiánicas de Jesús, salvo por un pequeño núcleo de seguidores, las mismas personas que fueron testigos del “primer signo” en Caná de Galilea. Resulta curioso que mientras el evangelista habla de “signos”, realizar signos”, Jesús siempre habla de obras,realizar las obras que el Padre le confió. Una señal de autenticidad y de que el Evangelio construye su discurso teológico sobre los hechos y dichos de Jesús dejándolos claramente diferenciados.

      Además, lo que es un signo es el anuncio de cómo iba a ser el rescate de Israel mediante su muerte, la Pasión, y no La Eucaristía, la cual carece de sentido si no hubiera sido instituida la noche que iba a ser entregado La resurrección iba a ser el signo por excelencia y definitivo, prefigurada ya de forma más directa mediante la resurrección de Lázaro (Juan 12,18)
      El pueblo judío tenía centrado el centro de su religiosidad en la figura de Moisés, el Profeta Liberador por excelencia y Yahvé le había dado a Moisés el poder de hacer prodigios. Éxodo dice: “Piensa que no me creerán ni me harán caso, pues dirán : No se se ha aparecido Yahvé. Y en el versículo 31 de este cuarto capítulo del Éxodo se dice: “El pueblo creyó, y al oír que Yahvé había visitado a los israelitas y había visto su aflicción se postraron y adoraron.”
      Pero Jesús fue rechazado por no cumplir estas expectativas mesiánicas, salvo un pequeño grupo de personas que le siguieron y que perseveraron tras su muerte y resurrección.

  • Román Díaz Ayala

    Me va a permitir Santiago que de respuesta o continuación, según se aprecie, a su comentario de esta madrugada, aquí en la sección de Responder de este  comentario de Jorge.
    perdónenme él y Jorge que mencione de algunas cuestiones previas.

    01.-Estamos en una situación  delicada como suele pasar cuando se nada contra corriente.  No hay mayor contratiempo que navegar en medio de opiniones encontradas.

    02.-Después de la ortodoxia,la heterodoxia, o libre opinión , es distinta a la herejía que es algo técnico y sometido a procesamiento.

    03.-Cuando a Jesús, Jesús histórico, se le despoja de todo vínculo con la divinidad, se le puede venerar e incluso rememorar en su personalidad histórica y sus hechos de vida como su pasión y muerte. La apelación entonces  a su presencia no puede ser calificada de real, igual que hacemos con otros difuntos y deudos. Esa presencia es simplemente conmemorativa.

    04.- lo mismo pasa entonces con la Biblia. Tanto el Antiguo Testamento, (La Biblia de los Hebreos) y los textos novotestamentarios. Ésta queda despojada de cualquier forma de autoridad o autoría divina.

    05.- Entonces la Iglesia ( las iglesias cristianas) son un sobreañadido histórico y cualquiera relación de las mismas con Jesús una labor estéril, salvo como explicación del origen de nuestras creencias occidentales.

    06.-La Iglesia Católico Romana es una más de la confesiones cristianas históricas que elaboró a lo largo de los siglos su propio cuerpo doctrinal elaborando de forma evolutiva su propia ortodoxia

    07.- Aunque esto no se suele mencionar, el Catolicismo Español tiene su propio sello distintivo diferenciado que unas veces y según los períodos históricos a partir del siglo XV, unas veces ha estado más cercana a la Iglesia Latina de Occidente con Sede en Roma,   y otras veces más alejada. El Concilio de Trento tuvo un marcado sello español.

    08.-El Concilio de Trento hizo del dogma una verdad segura, aplicándolo también a las tradiciones de la Iglesia, y no sólo   a los cánones bíblicos. En 1870, coincidiendo también con otra crisis histórica europea el Concilio Vaticano I hizo de sus dogmas una proclamación auténtica e infalible de la Palabra de Dios por parte de la Iglesia ( entendida en su Jerarquía con el Magisterio)

    09.- A pesar de ello reconoció y proclamó que aparte del contenido conceptual,el dogma tiene en primer lugar la promulgación del misterio inexpresable de la misma realidad salvífica que se busca a través del concepto. Sólo puede señalar una realidad salvadora.

    10.- De los varios textos evangélicos y epistolares que hablan de la Eucaristía de forma directa, Santiago viene a proponer a S. Juan 6 el cual, precisamente es un texto donde se funden dos tradiciones joánica, y donde la enseñanza católica lo vincula con la Eucaristía de manera acomodaticia, y donde no cabe de ninguna manera una interpretación literal, salvo que descontextualicemos el mommento histórico. Y no creo que Santiago niegue o prescinda de la historicidad que subyace en el relato.

    Si os viene a bien, podría  explicarlo, pero tendría que hacer un comentario muy extenso para no dejar demasiados cabos sueltos.

  • Jorge Felip Fernández

    Los textos que cita Santiago son los más importantes para abordar el tema de la Eucaristía. En ellos se dice con toda claridad que al participar en la Eucaristía estoy comiendo la carne de Cristo y bebiendo su sangre. Evidentemente desde mi posición cientificista-materialista lo que tomo es pan y vino y no carne y sangre. Los comentarios en general aquí me sugieren un cambio en mi sistema de comprensión, tales como al simbólico, figurado, metafórico, mítico, místico, espiritualista, metafísico-ontológico, …, pero en estos distintos lenguajes ¿se entiende de verdad lo que dijo Jesús? Usando alguno de esos lenguajes ¿se entiende la presencia de Jesús en la Eucaristía? Me parece que no.

    En mi opinión Jesús emplea un lenguaje intencionadamente desconcertante. Y lo emplea no apelando a la razón que queda completamente desconcertada, sino al sentimiento. Y es que hoy sabemos por neurociencia que el sentimiento es prioritario en la toma de decisiones y precede con mucho a la razón. Ya decía Pascal que “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Hacemos las cosas por “corazonadas”, que la razón después trata de explicar cuando encuentra argumentos plausibles, cosa que no siempre ocurre.

    Y a mí me parece que las palabras de Jesús van dirigidas al sentimiento de unión al participar en la Eucaristía, a la común-unión con todos y todas, por Jesús y con Jesús, a decidirnos por el amor común, y en esta decisión la razón queda desconcertada.

    Pues sí, al tomar el pan y el vino nos comemos a Jesús en carne y sangre, al confiar en sus palabras, pues le amamos y nos amamos. Y aquí diría que de poco vale la razón en las cosas del amor. Pregunto entonces por la propuesta de Celso, ¿es irracional la Eucaristía? Y mi respuesta sería, pues tanto y como lo son las cosas del amor.

  • Jorge Felip Fernández

    Las limitaciones que impongo a mi discurso o propuesta al intentar reformular el “dogma” sobre la Eucaristía, quieren situarse en un contexto muy difícil y específico como es el lenguaje y pensamiento cientificista-materialista y de la razón líquida posmoderna. Esto no quiere decir que este contexto sea, cómo diría ¿la verdad? o la única posibilidad de reformulación, dado que este contexto concreto convive hoy con otros sistemas de pensamiento.

    Bajo esta perspectiva habrá que preguntarse lo que propone MªLuisa, porque la comprensión del entorno o la cosmovisión y por tanto también el campo semántico de los conceptos utilizados, cuando se escribieron las Escrituras en el s.I, y varios siglos más tarde en la formulación de los dogmas Trento incluido, era marcadamente diferente de la que tenemos en el s.XXI, sobre todo para un posicionamiento como el que he tomado. No es posible en esta perspectiva aferrarse al sentido literal de las palabras y los conceptos expresados en las Escrituras y los dogmas, dado que su sentido ha cambiado o no tienen ninguno, si quiero extraer su sentido y significado sin cambiar nada. Es que en la mentalidad antigua lo sobrenatural, los dioses, los espíritus, …, estaban presentes por todas partes, en todas las cosas y en lo que sucedía a los humanos, y era su explicación pertinente. El lenguaje milagroso de hechos extraordinarios era algo cotidiano, quizás una forma de enfatizarlo.

    Creo y estoy convencido de que las Escrituras incluso la formulación de los dogmas contienen algo profundamente grandioso y sumamente importante, para cada persona y para el conjunto de la humanidad. Cada día presto atención a la lectura de un capítulo del Evangelio, otro de las Cartas, y uno más también del AT. Trato de sacarle sentido vertiendo lo leído al contexto en el que me muevo y he escogido. Nunca elimino nada y por ello muchas veces hay textos de muy difícil encaje, y al no encontrar explicación pospongo mi particular interpretación para más adelante, quizás la encuentre. La verdad es que en este esfuerzo voy solo y por libre, dado que si recurro al Magisterio de la Iglesia, pues me ocurre lo mismo anclada como está en el tomismo. Tengo también que interpretar lo que dice vertiéndolo a mi contexto particular.

  • Carmen Pereira

    Pretendo recalcar una frase muy clara del artículo de Celso Alcaina. “Siendo un absurdo (la transustanciación), toda mente humana podría y debería rechazarla. Ello, independientemente de los pretendidos fundamentos históricos o bíblicos”.

    En esa línea, los argumentos de quienes se basan en textos bíblicos, por ejemplo Santiago, quedan debilitados o anulados. Los textos bíblicos que inciten a comer un cuerpo humano tienen otra muy diversa explicación. Y  nada impide que los abandonemos, incluso como algo absurdo. Los autores bíblicos no tiene por qué ser siempre atendibles. Sus conceptos y sus afirmaciones no siempre han sido aceptables. Y esto vale también cuando ponen las palabras en boca de Jesús. Es más, también cuando se probara que Jesús realmente las haya pronunciado. Jesús se habría equivocado. Mi convicción es de que las palabras a que nos referimos tienen un significado simbólico, místico, o mítico.

  • M. Luisa

    Quisiera hacer una precisión y es que por mi parte  nada de lo que he comentado iba con la  intención  de convencer a nadie, sino como un intento de indagar qué hay bajo ese inmovilismo conceptual tan dañino para la mente humana. Creo que no vasta sólo tener en cuenta nuestro convencimiento, por mi parte, como ya dije al principio, subscribo  todo cuanto en el artículo  denuncia Celso,  pero  creo que se ha de intentar buscar alternativas que es lo propio de los debates   gracias a los cuales  se crean las  condiciones para que las cosas puedan cambiar,  tanto en los pequeños como pudiera calificarse este nuestro  como en los grandes y abiertos dentro de la historia.

  • Carmen

    Pues, no les entiendo.

    Me rindo.

    Lo mismo leo un razonamiento que el contrario, formulados por la misma persona.porque si fueran de personas distintas lo encontraría normal. Tengo mis neuronas en modo ramillete.

    Comparto lo que plantea Celso Alcaina. Y seguramente muchas más cosas de las que piensa y no plantea.Por si acaso también les sucede lo mismo con mi persona. , Cuando digo presencia real de Jesús en eso de la comunión,  me refiero a mí realidad virtual particular. Lo siento como cuando siento a otras personas que ya murieron cerca de mí en determinadas circunstancias. Es como si sonriera. No le se explicar mejor. Y por supuesto no siempre lo siento así, solo a veces.

    Un saludo a todos.

  • ana rodrigo

    Después de 135 comentarios, he vuelto a leer el documento de Celso y me ha gustado aún más (no me han convencido porque yo ya estoy convencida de lo que dice), digo que me ha gustado por lo bien argumentado y documentado que está lo que dice, y ver, cómo el paso del tiempo, las distintas circunstancias históricas y sociales han ido construyendo algo que casi nada tiene que ver con los orígenes, simples pero intensos encuentros para recordar a Jesús y su vida, hasta llegar a la misa actual, que ya no se parece en nada, llegando a dogmas absurdos e incomprensibles. Como dice Carmen Pereira más arriba: “El dogma de la divinidad de Jesús vino a remover los fundamentos de la razón. Pero la razón es prioritaria, insustituible por cualquier creencia”

    Llevo unos días diciendo que yo no juzgo ni descalifico a las personas que asisten a misa y que, su asistencia, les ayuda a actuar conforme al ejemplo que Jesús nos dio con su vida, que, como dice Celso, yo critico a la Iglesia porque la quiero, porque me gustaría que se fuese acostumbrando a adaptarse a la sociedad actual, al igual que lo hizo con sociedades pasadas.

    Una de mis hijas que ahora tiene 43 años, quiso hacer la primera comunión porque todas sus compañeras de colegio lo hacían, pero cuando empezó a escuchar la catequesis que entonces se daba y no entendía nada, me dijo,” bueno, lo que quieren decir que que seamos buenas personas”. Pues ese es el objetivo, el camino será el que cada cual elija, pero eso no impide el que vayamos desbrozando ese camino de falsedades, manipulaciones, deformaciones incomprensibles, cuando es mucho más fácil hacer lo que hizo Jesús: una cena con sus amigos y amigas dejándoles como herencia su ejemplo de vida, con el nuevo mandamiento del amor fraterno-sororial primero y por encima de todo.

    Como una parte de las misas, de la que aquí creo que no se ha hablado, las homilías, perdonad que os cuente otra historieta real. Viviendo yo en otra ciudad diferente a la que vivo ahora, inauguraban una “iglesia” en un barrio marginal utilizando una especie de chabola del mismo barrio. Iba el obispo de turno a inaugurarla y, como nos imaginábamos que no iba a ir casi nadie del barrio, fuimos un grupo de comunidades de base para “rellenar”. Efectivamente había unas 15 personas del barrio. El obispo hizo una homilía sobre una de las lecturas del AT que hablaba de algo relacionado con el sexto mandamiento, o algo así, y les metió una filípica sobre los pecados sexuales, que daba espanto. Y dejo aquí el relato… Se puede aplicar a la falta de calidad exegética de muchas homilías, cuyos curas, sueltan lo que ellos llevan en su cabeza y se acabó. ¡Qué poco ayudan las homilías a comprender mejor las lecturas bíblicas”

     

    • mª pilar

      Estoy contigo Ana.

      Esto no convence; solo es… la búsqueda de un “dios” hecho a nuestra medida… porque hacerlo Vida:

      Es..:¡Otra cuestión!

      Es la misma estrategia que sigue la iglesia “poder” que para nada tiene en cuenta:

      El hermoso Proyecto de Vida que Jesús el Galileo proclamó.

  • Jorge Felip Fernández

    A estas alturas me pregunto cómo reformularía el dogma sobre la Eucaristía. Y lo tengo difícil, pues tengo mucho más claro lo que no puede entrar como son los términos de “sustancia” o “real” por el cambio drástico de sentido y significado que hoy le damos a estos términos. Han dejado su contexto metafísico para entrar en contexto físico solamente, así entendemos sustancia como la materia que forman las moléculas, y lo real exclusivamente como lo existente físicamente. Tampoco puedo introducir términos que hagan referencia a lo sobrenatural (el piso de arriba), lo cual excluye todo posible milagro o magia, ni tampoco a lo espiritual por la dudosa e incierta presencia de espíritus, aunque sea el de Cristo. Con lo óntico, también hay problemas pues la razón líquida del posmodernismo pone en entredicho la plausibilidad del ser como ente. No está claro que el concepto del “ser” pueda sostenerse. Entonces, “Yo soy esto” ¿tiene algún significado?

    Y lo que quisiera expresar o formular, con respecto a la Eucaristía, es la irrupción del ámbito divino en ella. Pero esa irrupción no la pienso a mogollón tal cual, sino solamente la apertura de una vía de salvación comunitaria para toda la humanidad al completo, hacia la Plenitud del Reino, por Cristo.

    • Román Díaz Ayala

      Acepto la propuesta.
      No veo necesario que acotemos “lo real” a lo meramente físico, llevando al campo de la fantasía o el mito cualquier cosa que sea impalpable, cualquier grado de abstracción y hasta lo simbólico, como por ejemplo el lenguaje. No seríamos humanos, siendo como somos “la conciencia” del universo.Perderíamos, por ejemplo, la filosofía y las Matemáticas, que expresan un orden y sus relaciones.
      Dogma. Los dogmas no son privativos de la enseñanza de la Iglesia Católica, aunque sea un término técnico con que se designan unas verdades que entiende la Iglesia misma como reveladas y que son recogidas en un Magisterio “extraordinario” (definiciones de fe)
      Dogma en sentido más general es “una proposición que se asienta por irme y cierta y como principio innegable de una ciencia” (de los diccionarios)
      Si entendemos que el contenido de nuestra común fe son “verdades reveladas”, tal fuente de conocimientos proviene de esa instancia superior de origen divino, pero mediante testimonio. Y así como Juan dio testimonio de quien habría de venir, Jesús dio testimonio de sí mismo y ordenó (la gran comisión) que ese Evangelio o Buena Noticia fuera predicado a todo el mundo, a quienes vivían y a quienes habrían de venir.
      Sin más rodeos, y porque entiendo que tú y yo estamos en la misma complicidad de una fe común, y sabedores que el Magisterio de la Iglesia no puede enseñar verdad distinta que la que emana de Las Escrituras, creo que el fundamento y base tiene que ser escriturístico. Y luego vendría la base histórica.

      “Hermanos, quiero traeros a la memoria el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el que permanecéis firmes; y el que os salvará, si lo guardáis tal como os lo prediqué. Si no, ¡habríais creído en vano!” – 1ª Corintios 15, 1-2 (Biblia de Jerusalén)

      • Santiago

        Yo también creo contigo Román que la base de esta enseñanza se encuentra con suma claridad en la Escritura y su interpretación como “cambio real” es intrínseco a las mismas palabras de Cristo y así fue sostenido por TODOS los Apóstoles y los Padres Apostólicos notablemente Pablo e Ignacio de Antioquía.

        Jesús habla categóricamente que el pan “que Yo os daré es mi carne para la vida del mundo”, pero la pregunta que sigue parece del siglo XXI “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Sin embargo, Jesús no lo explica sino que ratifica sus palabras:

        “En verdad, en verdad os digo: si no comiereis la carne del Hijo del hombre y bebiereis su sangre no tenéis vida en vosotros…Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida”..Existe pues aquí un cambio de realidades que han de ser esenciales para otro tipo de vida..pero que no se trata de un símbolo o algo figurativo sino “otra Realidad importante y vital”…

        Muchos discípulos dijeron: “Duro es este lenguaje. ¿Quien puede escucharlo?” Jesús oyéndolos NO rectificó, ni suavizó nada sino que prosiguió diciendo que “las palabras que Yo os he hablado son Espíritu y son vida. Pero hay algunos de entre vosotros que no creen…Desde este momento muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban en Su compañía” Por eso Cristo, ratificando Su doctrina preguntó a los Doce:

        “¿Acaso también vosotros queréis marcharos? Respondió Simón Pedro: Señor ¿A quien iremos? Tu tienes palabras de vida eterna” (Juan 6: 48-69)

        Por tanto, la dificultad en la aceptación de este Misterio data del mismo momento de su Revelación por parte del mismo Cristo. Pero Sus discípulos habían visto a Cristo caminar sobre las aguas, resucitar a muertos, multiplicar los panes, curar inmediatamente la lepra, transfigurarse, expulsar demonios espectacularmente, proclamarse Hijo de Dios. No era una sorpresa para ellos a pesar de que Jesús profetizó allí que entre ellos uno le entregaría, traicionándole.

        De ahí que la Eucaristía está íntimamente ligada a la FE en la Persona de Cristo. No es extraño que El se nos pueda dar El mismo de “otra manera” bajo “otra apariencia” pero en esencia Es el mismo Jesús, puesto si creemos en su divinidad no será difícil creer que Sus palabras y lo que El propone tienen vida eterna y son,por tanto, cabalmente ciertas. La Eucaristía es un Misterio de Amor que merece ser creído a pesar de su dificultad.

        Un saludo cordial
        Santiago Hernàndez

  • Román Díaz Ayala

    Celso Alcaina se quiere apoyar en la historia y en los comienzos del movimiento cristiano para restablecer los “pretendidos”  fundamentos históricos y bíblicos (Está claro que la transustanciación no tiene fundamentos bíblicos, es tardía en la historia y su pretendido fundamento es filosófico, es decir el producto de una mentalidad de una época tardía que ya no es la nuestra.

    Para ello parte del principio de la comunidad cristiana, que ya desde estos comienzos quedaba establecida como “comunidad mesiánica”. Para ello nada tiene más valor que el libro de Los Hechos, la cual alternaba el culto en el Templo (Comunidad de Jerusalén, la primitiva comunidad cristiana) y se reunía en casas particulares donde realizaban las oraciónes y la “Fracción del Pan”. Primer testimonio histórico de la Eucaristía. Dice Celso Alcaina que no tenía  “locales oficiales”.

    El caso es que en aquel momento histórico del judaísmo post-exílico éste se caracterizaba por el sistema sinagogal. Se sabe que tambien en Jerusalén junto con el templo existían las respectivas sinagogas. Todavía más, también había sinagogas de los judíos helenistas ( “los griegos”) donde no había necesidad de hacer paráfrasis de las Escrituras Hebreas, pues disponían de la versión griega.

    El impulso misionero “en tierras de gentiles” se hacía en los momentos y lugares donde se reunía la comunidad  judía. El rechazo sinagogal  obligaba a las nacientes comunidades de convertidos cristianos  a buscar lugares alternativos para sus reuniones.

    sobre ese contexto histórico podemos situar la Eucaristía como un momento de culto central de la comunidad del naciente cristianismo. No era una mera copia de la costumbre judía de la bendición del pan.

  • M. Luisa

    No, no, Jorge, el concepto de la sustancia metafísica no  está abandonado mientras no se explique lo que en el artículo se denuncia.

    Es verdad que en el siglo pasado  surgen algunas reflexiones  de  teólogos entre ellos    Eduard Schillebeeckx, E.  de Lubac,    Karl Rahner, etc., que  influidos por las nuevas corrientes filosóficas como la existencial, la personalista y la fenomenológica,   hablan
    de nuevas categorías,   como la de   transfinalización y transignificación para comprender lo que se da en el interior de ese cambio.

    Sin embargo,  el aporte de estas nuevas apuestas no hacen cambiar gran cosa la cuestión.  Y es con Pablo VI, en el año 1965 que reafirma que la presencia real de Jesucristo es gracias a la transubstanciación, por tanto todo sigue igual, con lo cual, que yo sepa, desde entonces, dentro de la institución no ha habido ninguna rectificación.

    • Román Díaz Ayala

      cierto, M. Luisa, que los término transfinalización y transignificación recibieron la oposición de Pio XII en 1950 (Humani Generis) y luego de Pablo VI en 1965, el año que finalizaba el Concilio (Mysterium Fidei). Luego se habló de un cambio “óntico”. Todo esto pone envidencia que la transustanciación ya no es de recibo como “explicación”. Tiene que cambiar la doctrina oficial sobre el “dogma”, para que este punto concreto quede resuelto. Pero no encontraremos posicionamientos teológicos que pongan en duda la presencia real de Jesús en la Eucaristía. Tendríamos que acudir a fuentes teológicas no católicas.

    • Román Díaz Ayala

      Piensa, también, que el artículo de Celso es mucho más ambicioso que presentarnos La Eucaristía en sus aspectos teológicos de la presencia de Cristo y de sacramento, sino también de la Eucaristía como “sacrificio”, algo de lo que ya se percató Jorge en uno de sus comentarios anteriores.
      Quizás lo anterior sea causa y motivo de que se insista tanto en mantener la concepción tridentina de transustanciación. En otras palabras: si damos una respuesta “bíblica” o “novotestamentaria”, lo de la transustanciación carecerá de sentido.

    • Jorge Felip Fernández

      Pues claro MªLuisa que el término transustanciación sigue vigente en la ortodoxia de la Iglesia, incluso también el tomismo. Estudio a distancia Ciencias Religiosas y en ellas se contrastan los autores recientes de la Historia de la Filosofía Moderna desde Descartes, pasando por Hume, Kant, Hegel, …. Marx, Nietzsche, …, Husserl, …, hasta los posmodernos, precisamente con la Filosofía de Tomás de Aquino dada como la verdad oficial de la Iglesia. Todo un alarde de desastre. En los exámenes consulté con el tutor, por cierto muy majo, que si expresaba lo que yo pensaba al respecto, o bien, tal como el texto decía. Por supuesto el texto, lo mío me lo guardaba para charlar con él, pero sin consecuencias. En éstas estamos, la enseñanza de la Iglesia anclada en lo obsoleto sin pestañear. Con la Antropología Teológica más de lo mismo puro desastre. La verdad es que estoy muy entretenido haciendo una crítica feroz a muchos de los textos que me proponen. La Teología sigue anclada en el medievo descalificando los cambios sucesivos desde la modernidad como errores. Y luego se lamentan de que haya un distanciamiento cada vez mayor entre razón y fe.

      • M. Luisa

        Hola, Jorge, lo siento pero hasta ahora no me he dado cuenta de esta respuesta tuya de anoche. Me alegra que coincidamos en ver lo trasnochado que resulta el citado concepto que junto con el tomismo siguen formando ese tándem tan perverso.

        Sí, eso que dices que ahora te has puesto a estudiar Ciencias Religiosas ya lo he notado, pero además, como alardeo de conocerte un poco, es algo que imaginé que estarías haciendo durante este tiempo en el que no hemos sabido de ti. A mí también me ayudó mucho el estudio, en presente mejor, porque sigo estudiando y aunque los logros conseguidos se hayan de cerrar en candado, al menos pienso que de forma individual y personal van haciendo su labor.

  • Carmen Pereira

    Parece que todos, o casi todos, consideramos un absurdo la transustanciación entendida como conversión de pan y vino en cuerpo y sangre. Pero queda la pregunta ¿Es real la presencia de Jesús en el pan y vino de la Eucaristía? Duato y otros matizan esa presencia real. La dan por supuesta y atribuyen esa convicción también a Celso, quien no a replicado. ¿Qué significa real? ¿Es una presencia igual o similar a la que atribuimos a nuestro Dios? Esto no tendría fundamento. La promesa de que “estaré con vosotros” o “donde hay dos o tres congregados en mi nombre allí estaré” debe interpretarse en sentido metafórico, sentimental, místico?

    En las reuniones de mi familia, solemos recordar y nombrar expresamente a abuelos/as y padres-madres. Fueron excelentes en todos los sentidos, particularmente en inculcar la cultura a sus descendientes en un mundo de analfabetos. Conservamos sus pocos libros, algunos encuadernados en cabritillo. Durante nuestras reuniones están presentes y nos impulsan a seguir  en el buen camino.

    ¿Es eso la presencia real de Jesús el Nazareno, el maestro, el taumaturgo benefactor, el díscolo visionario, el mártir?

    El dogma de la divinidad de Jesús vino a remover los fundamentos de la razón. Pero la razón es prioritaria, insustituible por cualquier creencia. Como en los primeros siglos de la Iglesia, en las fracciones del pan, nuestras reuniones han de limitarse y extenderse a “oraciones, cánticos y homilías” en recuerdo de nuestro MENSAJERO que nos impulsa a obrar como ÉL obró.

  • M. Luisa

    Valga estas breves líneas aunque sirvan solo para completar un poco más  mi último comentario dejado con prisas el pasado 11 de septiembre, y ya dejaré el tema aquí.

    No recuerdo donde dije que lo misterioso del misterio  se reduce a experiencia. Fue por ello que acudí  a contrastar  las diferencias interpretativas que surgen respecto a la frase evangélica dicha en griego o dicha en arameo.  Es claro que la experiencia vendrá no de una lógica del juicio “esto es mi cuerpo” de la cual se ha valido la dogmática, sino de la frase nominal dicha en arameo  en la que desaparece su función predicativa,  con lo cual la palabra  cuerpo de  la frase designa  no sólo la parte material de él , sino su  totalidad “yo mismo, esto soy yo”. Aquí es donde se ve con claridad el equívoco  que envuelve la clásica frase “la presencia real”  tomada de la lógica del ser y no en cambio  de la experiencia previa  del físico “ estar” que se experimenta siendo en la praxis cada vez más uno mismo.

  • Carmen

    Pues vi la película El Gatopardo. Hace ya tiempo, pero si la encuentro por ahí, la volveré a ver. No leí el libro. Creo que era de un señor que se llamaba Lampedusa o algo así. Supongo que será el apellido.

    Pues venía a decir que si notamos que la gente quiere cambios, pues se hacen , pero de tal manera que salgan ganando los de siempre. Que en realidad todo siga igual.

    A lo mejor no lo entendí bien, es posible.

    Pero si entendí bien, el Gatopardo mayor de la iglesia es su santidad el Papa argentino, tamaño leon, pero en gato y en color pardo. Dicho esto con todos mis respetos. Lo vi venir de lejos. Y hay quien lo sabe. Y,  ni caso, para variar.

    Pero en el artículo del señor Celso Alcaina no encuentro al gato por ningún sitio, ni pardo, ni negro, ni blanco. El señor ha expuesto con toda claridad lo que piensa. Antonio Duato ha tenido la valentía de publicarlo porque no es lo mismo hablar en círculos cerrados que publicarlo en internet,  y los demás estamos dando nuestra opinión. De manera alta y clara. Se puede estar de acuerdo con la opinión de unos, de otros, o con una parte de lo que dicen unos y otros. O…aburrirte y abrir un libro o ver una buena película.

    Pero aquí nadie quiere cambiar todo

    para que todo siga igual. Hay unos que deseamos un cambio radical en la iglesia y creemos que la base de todo es la teología. Otros que no quieren cambiar nada . Y otros que quieren cambiar el aspecto externo. Pero cambiar todo para que todo siga igual, es que no veo a nadie aquí.

    Pero bueno… Si otros lo ven… En su derecho está de insinuarlo. Solamente diré que no me gustan los gatos demasiado, prefiero los perricos. Estoy detrás de adoptar uno. Veremos.

    • Jorge Felip Fernández

      Creo Carmen que Oscar se refiere a mí con lo de gatopardismo, por mi insistencia en renovar el lenguaje de los dogmas, sus fórmulas de expresión, a nuestro sistema conceptual, justo ¡para decir lo mismo!, no para cambiarlos de sentido y significado, y menos aún para eliminarlos. Sin embargo, yo esto lo mantengo con los dogmas, y también con la Tradición, Escrituras y Magisterio de la Iglesia; pero toda la organización de la Iglesia, sus estructuras de gestión, financiación y poder, en particular el Vaticano y su Curia, su escandalosa ostentación de riqueza, sus formas litúrgicas pomposas herederas del Imperio Romano, etc., etc., etc., …, tendrían que ser cambiadas radicalmente. En todo ello nada hay importante que conservar, ni cabe ninguna renovación gatopardista.

  • Jorge Felip Fernández

    Gracias Antonio por traer aquí el texto del dogma de Trento, porque hace referencia justamente al término transubstanciación. Yo en ningún caso estoy dispuesto a aceptar la excomunión por una interpretación según Trento errónea de la Eucaristía, a pesar de que podría hacerlo sin mayores consecuencias, porque no tengo ninguna proyección para que el expediente de excomunión se hiciese efectivo.

    A mí como siempre me gusta retorcer las cosas e interpretar un documento, sumido en un sistema concreto de pensamiento (tomista), tratando de no modificar en nada su contenido ni el sentido que expresa su lenguaje, en otro distinto que diga lo mismo, pero en un sistema completamente diferente, más acorde con nuestros tiempos de razón débil o fluida.

    El sistema tomista no habla ni conoce la sustancia como sustancia química, con sus moléculas y átomos que la componen, sino que habla de sustancia como concepto metafísico, conceptos que la razón posmoderna ha abandonado. Si yo me muevo en este campo en realidad no puedo ni afirmar ni negar el concepto de transustanciación, simplemente porque dicho concepto no cabe dentro del sistema en el que me muevo. Si se quiere decir hoy algo sobre el contenido de la Eucaristía no se puede recurrir a Trento, porque nada nos dice sobre el particular. En consecuencia, habrá que redefinir el dogma en su contenido y sentido, para que diga lo mismo que se quiso decir, dentro del contexto en el que estamos.

    • Carmen

      Pues está clarísimo.
      El pan se convierte por una transformacion del tipo que quieras, química, física, atómica, molecular, cuántica…en la materia que formaba el cuerpo de Jesús y el vino en lo que era su sangre. Eso no era posible ni en tiempo de Tomás de Aquino ni en ninguno. Y en este, tampoco. Al menos en el campo de la ciencia. En el de la filosofía, supongo que sí. Y en el de teología, todo es posible. Eso lo tengo clarísimo.

      Y sería interesante un nuevo dogma diciendo que el dogma anterior, no se vale. Muy interesante.

      • Jorge Felip Fernández

        Pues no, la sustancia de la que se habla en el Concilio de Trento no se refiere a ninguna de las que has nombrado. Se refiere a la sustancia metafísica que no se corresponde con ninguna de ellas. Es un sujeto (imaginado) subyacente invariable, que sustenta las propiedades o cualidades variables o accidentales de las cosas, y de este modo se puede decir que la transustanciación lo que haría es cambiar el sujeto (la sustancia metafísica) del pan y del vino consagrados. Aún así no está nada claro cómo puede cambiar el sujeto sin alterar en nada las propiedades fenoménicas del pan y del vino, aunque podría decirse que cambian sus propiedades espirituales invisibles. Hoy Trento no puede decirnos nada, puesto que el concepto de sustancia metafísica ha sido completamente abandonado. Por tanto, insisto que hoy no podemos ni afirmar lo que Trento dice ni tampoco negarlo, pues nuestros conceptos pertenecen a un sistema conceptual muy diferente.

  • Antonio Duato

    ¡Menuda riada de comentarios han brotado de este escrito de Celso!

    Es normal. Aunque si se leen las frases de Celso con empatía y atendiendo a lo que dice, casi todos coincidís en que Celso no niega que en la celebración de la cena en recuerdo de Jesús y principalmente en el gesto de partir el pan y dárselo a sus discípulos esté realmente presente Jesús. Él, Jesús, lo dijo no solamente para este momento sino para toda ocasión en que nos reuniéramos en su nombre o se nos presentara ante nosotros una persona necesitada. “Lo que hicisteis… a mi me hicisteis…” Esa presencia es real y no mera imaginación. Entendida la realidad como todo los que puede aprehendido (o intelegido) por el conocimiento profundo y el salto razonable de la fe.

    El problema es que el Concilio de Trento declaró dogma de fe no esa realidad misteriosa de la presencia de Dios y de Jesús, sino la explicación metafísica, basada en una primitiva física (substancia y accidentes o especies: color, olor…) que hoy no tiene ningún sentido. Dice el segundo canon del decreto sobre la Eucaristía promulgado en la XIII sesión del Concilio de Trento (11 octubre de 1551):

    CAN. II. Si alguno dijere, que en el sacrosanto sacramento de la Eucaristía queda substancia de pan y de vino juntamente con el cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo; y negare aquella admirable y singular conversión de toda la substancia del pan en el cuerpo, y de toda la substancia del vino en la sangre, permaneciendo solamente las especies de pan y vino; conversión que la Iglesia católica propísimamente llama Transubstanciación; sea excomulgado.

    Hoy esa realidad del pan y del vino no puede dividirse en sustancia y accidentes. En todo caso en presencia física y presencia espiritual. La obsesión por ver presencia substancial (equivalente a la física) en cualquier migajita del pan o gota de vino consagrado, aunque sea fuera del contexto de la Cena (un trono de oro y una procesión custodiada por soldados armados, o un cabaret como en Le defroqué), proviene de ese dogma.

    Los teólogos oficiales, obispos y clérigos no están dispuestos a decir públicamente que hay que pasar de dogmas proclamados por Trento u otros concilios. Pero nosotros sí que podemos declararlo, aunque sea cargando con el anatema que nos quieran imponer. Y, entretanto, todos (digo todos, desde el papa…) deberemos dar un sentido más cristiano, fraterno y sororal, a nuestras devociones y prácticas eucarísticas. Por ahí iba la renovación litúrgica del Vaticano II que muchos expresamente han combatido…

    Con la actual letra de los dogmas, en este y en otros campos no se podrá renovar la Iglesia.

    • Román Díaz Ayala

      Ojala las cosas fueran así menos complicadas en el sentido de poder relativizar los dogmas (solemnemente proclamados) y que en esto estuviéramos todos de acuerdo. La reforma externa de la Iglesia ( en su organización y status) se haría con menos dificultades y daría pie para una reforma más profunda y auténtica de la vida del pueblo creyente.
      Las corrientes restauradoras ganaron mucho terrenos ya en los años sesenta del pasado siglo XX. Hoy se cifra en muchos millones de católicos por todo el mundo. Se alimentan de Trento y Vaticano I hasta hacer del progresismo algo marginal y bajo sospecha. Hasta se practica una “Apologética” que se ha bunkerizado en una interpretación bíblica bajo el prisma de la doctrina de estos concilios (Padre Luis Toro, quien, sin embargo, realiza una labor muy eficaz desenmascarando ” las sectas” evangélicas de nuevo cuño)

    • Carmen

      Gracias Antonio .
      Eres un valiente.
      No hay renovación posible sin quitar todas las cosas raras en las que se basa la estructura de la iglesia.
      Si. Nosotros sí podemos.
      Y los teølogos en ejercicio y los de renombre, tienen la obligación de hacerlo, según mí modo de ver las cosas. Me refiero a todos esos que dicen que quieren un mundo mejor y una iglesia diferente. La renovación que necesita la iglesia va mucho más allá de un lavado de imagen.

      Estoy convencida de que este foro va a sembrar semillas, que el viento arrastra allá o aquí… que diría Serrat.
      Alguna prenderá.
      Gracias otra vez.

    • oscar varela

      Hola Antonio y u.s.w.

      Constato la confirmación del “gatopardismo”.
      Lo comprendo
      Lo des-apreubo.
      Abrazo!
      ¡Voy todavía!

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