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Exterminio de pueblos indígenas en el Canadá católico

Fotografía de archivo facilitada por el Centro Nacional para la Verdad y la Reconciliación de la Universidad de Manitoba muestra una reunión en la Escuela Residencial India Kamloops en Kamloops, Columbia Británica, Canadá en 1937. Se ha localizado una fosa común en el sitio de la escuela que contiene los cuerpos de 215 niños cuyas muertes no estaban documentadas. EFE/EPA

En el Ángelus de hoy, el papa Francisco ha seleccionado esta noticia como síntoma de lo más grave sucedido en la semana. Y no ha sido para defender a la Iglesia o excusar las buenas intenciones de esos curas y monjas que colaboraban con las políticas genocidas del gobierno canadiense. Sino para pedir plena luz sobre los hechos del pasado y acabar con las prácticas colonizadores aún existentes. Sobre ello hablará mañana Lonardo Boff. AD.

Hallan restos de 215 niños indígenas en un antiguo internado de Canadá

La escuela India Kamloops operó desde 1890 hasta 1978 como un lugar para obligar a los jóvenes de las tribus indígenas a renunciar a su idioma y cultura.

El descubrimiento de los restos de centenares de niños indígenas canadienses en una antigua residencia escolar de la localidad de Kamloops, en el oeste de Canadá, en el que los aborígenes fueron internados a la fuerza durante casi 80 años, ha vuelto a dejar al descubierto la dolorosa herida del pasado racista y de genocidio cultural del país norteamericano.

El viernes, Rosanne Casimir, jefa de los tk’emlúps te secwépemc, un grupo indígena de la provincia de la Columbia Británica (oeste), confirmó en una rueda de prensa que gracias al uso de un radar de penetración de terreno se habían localizado los restos de 215 niños en la antigua residencia escolar de Kamloops.

Casimir declaró a Efe que el hallazgo confirma la “historia oral” recogida por el grupo desde hace varias generaciones sobre niños desaparecidos en la zona, situada unos 350 kilómetros al noreste de la ciudad de Vancouver, y confirma las sospechas sobre lo acontecido en la residencia escolar de Kamloops.

El internado, un complejo que en su momento fue la mayor instalación del sistema de residencias escolares impuesto por Canadá a la población indígena, empezó a funcionar en 1890 y cerró sus puertas en 1969.

La institución, situada en el territorio histórico de los tk’emlúps te secwépemc y que fue gestionada por la Iglesia católica, llegó a albergar cada año hasta 500 niños procedentes de comunidades indígenas.

Kamloops fue una de las miles de residencias escolares, las autoridades canadienses nunca han confirmado el número de internados que crearon y que fueron gestionados en su mayoría por organizaciones religiosas pero que se estima entre 3.000 y 6.000, repartidas por todo el territorio para asimilar a la población indígena.

Por ellas, pasaron decenas de miles de niños, se calcula que unos 150.000 o el 30 % de la población infantil indígena.

Genocidio cultural

En 2015, el informe de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Canadá, creada en 2008 para investigar y denunciar el sistema de residencias escolares, concluyó que el país norteamericano utilizó los internados como herramienta para cometer un “genocidio cultural” contra la población indígena del país.

“Durante más de un siglo, los objetivos centrales de la política de Canadá hacia los aborígenes fueron eliminar los Gobiernos aborígenes; ignorar los derechos aborígenes; terminar los tratados y, a través de un proceso de asimilación, causar que los pueblos aborígenes cesasen de existir en Canadá como entidades diferenciadas legal, social, religiosa y racialmente”, señaló la Comisión en su informe final.

“El establecimiento de las escuelas residenciales fue un elemento central de esta política, que puede ser descrita mejor como ‘genocidio cultural’”, añadió.

Para realizar su trabajo, la Comisión entrevisto a miles de supervivientes de las escuelas residenciales. Sus testimonios describen los abusos físicos, psicológicos y sexuales que muchos de ellos sufrieron en los internados. Canadá incluso utilizó a los niños para realizar experimentos “científicos” sobre malnutrición.

La Comisión también concluyó que 1 de cada 50 niños enviados a las residencias escolares durante los casi 120 años de operación del sistema, murieron en las instituciones, alrededor de 3.200 niños.

En el caso de la residencia escolar de Kamloops, la Comisión confirmó la muerte de 51 niños durante los años que estuvo en funcionamiento.

Misteriosas desapariciones

El jefe indígena Harvey McLeod, del grupo Upper Nicola cuyo territorio se sitúa unos 200 kilómetros al sureste de Kamloops, fue uno de los niños que fue forzado a vivir en la residencia escolar de Kamloops.

McLeod declaró a la cadena de televisión canadiense CTV cómo algunos de sus compañeros desaparecían de un día para otro sin que nadie supiera qué había pasado con ellos.

“Recuerdo que un día estaban ahí y al siguiente habían desaparecido”, dijo.

Como señaló a Efe la jefa Casimir, la población indígena sospechaba desde hace tiempo qué había sucedido con los niños desaparecidos.

“Tenemos mucha historia oral con respecto a niños desaparecidos en toda la nación y en tk’emplús. Tenemos información de generaciones que fue compartida, pero nunca nada que fuera concreto y nada que fuese documentado. Ahora que lo hemos confirmado con el radar de penetración del terreno, vamos a pensar cuáles serán los próximos pasos”, explicó Casimir.

Tras el anuncio del macabro descubrimiento, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, colgó en Twitter una declaración en la que señalaba que las noticias del descubrimiento de restos en la antigua residencia escolar de Kamloops le “rompen el corazón”.

“Es un doloroso recordatorio de un capítulo oscuro y vergonzoso de la historia de nuestro país. Estoy pensando en todos los afectados por estas horrorosas noticias. Estamos aquí para ayudarlos”, continuó Trudeau.

Pero Casimir explicó a Efe que espera que el Gobierno federal canadiense ofrezca algo más que palabras bienintencionadas.

“Por supuesto queremos que el Gobierno federal asuma sus responsabilidades. Por supuesto nos tienen que estar proporcionando asistencia”, afirmó Casimir.

De momento, y a pesar del informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, el Gobierno canadiense no tiene ningún programa para buscar en las antiguas residencias escolares los restos de los miles de niños indígenas desaparecidos en los internados y son grupos indígenas como los tk’emlúps te secwépemc los que asumen la responsabilidad de las investigaciones. (I)

11 comentarios

  • Me parecen muy interesantes el artículo y los comentarios. Los diferentes puntos de vista tienen, creo que tienen aún más razón de divergir que otras veces, porque el tiempo ha trascurrido muy rápidamente entre aquellos acontecimientos y hoy día. Hay muchos, muchos  matices en favor y en contra de cada opinión, incluida, por supuesta, la mía, que también me preocupa. Quizás más porque he dedicado varios libros libros a los distintos problemas raciales de EE UU y América “Latina”.

  • Isidoro

    He de reconocer, y entono mi mea culpa por ello, que no había leído el artículo, solo el titular. Lo cual en sí no es mayor problema, porque no se puede leer todo, pero sí que lo es, el hacer un comentario después.

    Pero gracias a vuestros avisos, he corregido mi fallo, y lo he hecho, y hay varias cosas que no veo claro.

    Pensé al principio que se trataba de una red de orfanatos, con su grave problema de alta mortalidad, por la carencia de afecto parental, que inmunodeprime las defensas corporales, y genera además de mucho dolor moral, muchos problemas de salud.

    Pero parecería que se trataba de una gran red educativa de internados, muy adelantada en su época, con la finalidad de educar e integrar a los niños de esas tribus, en la sociedad en que la que iban a trabajar y vivir en el futuro, lo cual a mí en esa época, me parece que era una labor positiva y digna. (Y me lo sigue pareciendo para esta época, pero quizás sea yo muy raro).

    Muy posiblemente, el régimen de internado, posiblemente motivado por la dispersión geográfica, generase un alejamiento temporal de la familia, con las consecuentes carencia s de afecto parental, y sus efectos en la salud y la mortalidad.

    No se me alcanza otro origen de los enterramientos. En esa época no había antibióticos, y la mortalidad infantil era relativamente muy elevada, escarlatina, sarampión, etc. (Acordaos de la gripe de 1914).

    A mí un 2 % de mortalidad, en esa época no me parece una cifra exagerada. 215 niños en 80 años, supone una media de menos de tres al año.

    Y los malos tratos en la enseñanza, respecto a los estándares actuales, eran comunes. Acordaos de las reglas, y los capones, en nuestra época, ya mas avanzada.

    Es verdad que seguro que habría activos en esos colegios, algunos pederastas y hasta algunos sádicos/as, pero tanto como que se dedicaran a matar niños, me parece raro.

     

    En resumen, que una vez corregido y enmendado mi error, y leído el artículo, solo veo una muestra más del victimismo racial, que justo cuando la tendencia universal es el considerar las razas como algo secundario e intrascendente, intentan remarcarlas y promocionarlas. Promocionemos la igualdad, y no tanto la diferencia.

    Y por otra parte, lo de siempre. Juzgar estándares del pasado, con los estándares actuales, es un ejercicio inútil y ventajista. Miremos hacia adelante, y no tanto hacia atrás, como la mujer de Lot.

     

    Pero, no es más que mi opinión personal.

  • Desde la fundación del cristianismo como tal, lleva en sí, en lo más profundo de sus entrañas,  un odio larvado contra todos los que no se denominaron cristianos de Cristo o de Jesucristo. Tanto da. Y un libro prohibido (EN ESPAÑA HASTA l944) cuya interpretación no varió un ápice entre todas sus ramas, con páginas y más páginas que han exhibido un dios terrorífico.No estaría de más si volviéramos, como hace la BIBLIA DESENTERRADA a repensar que este mundo nuestro, no varió un ápice desde la muerte de aquel gran galileo,llamado JESHÚA.

  • Román Díaz Ayala

    Isidoro ha pretendido darle un sentido histórico al tratamiento dado por Canadá a su población nativa, remontándose a título de ejemplo a las migraciones del neolítico en Eurasia, para mostrar que se trata de una constante histórica. Lo ve desde su óptica de la evolución biológica y cultural. Hace caso omiso del escándalo que se produce desde la óptica de una mentalidad “cristiana” y en el seno de una confesión cristiana ( El catolicismo y su clero en su labor de enseñanza, aunque al parecer, fueron variadas las organizaciones involucradas dentro de los planes y presupuestos del Estado Canadiense)

    El tema se puede considerar desde el supuesto de las colonizaciones históricas, tan variadas y de distintas naturalezas; pacíficas, violentas, culturales, económicas etc. La segunda mitad del siglo XIX lo ocupó el imperialismo , cuando la hegemonía  indiscutible pertenecía al Reino Unido y se hizo el reparto, principalmente de África por parte de los Estados europeos. Tras la segunda guerra mundial se incrementó el período de la  descolonización .

    Los países de cultura anglosajona tuvieron un modelo de colonización distinto a como la habían realizado y realizaban los países ibéricos (España y Portugal). En Australia la política a seguir con los aborígenes fue la de crear escuelas para ellos o confiar sus niños a familias blancas para su educación. No hubo matanzas tan depredadoras como las producidas en las colonias británicas de Norte América y luego sus expansiones hacia el oeste, pero igualmente territorios fueron arrebatados para asentamiento de los blancos, y hasta sus lugares sagrados ocupados por empresas mineras.

    El imperialismo económico ha ido ocupando el lugar de las metrópolis tras el proceso descolonizador de la post-guerra.

  • Isidoro

    Cuesta comprender, que estamos viviendo en unos tiempos culturales, muy distintos en muchos aspectos, de los anteriores.

    Por poner un fecha, se podría hablar de que desde la segunda Guerra Mundial, con el inicio de la era atómica, la descolonización generalizada, y la era el espacio, hemos pegado un giro de mas de noventa grados en nuestra visión cultural sobre la Humanidad, (y seguimos girando hasta lo 180º).

    Hasta entonces el denominador común cultural, es que un pueblo desalojaba al anterior ocupante de un territorio, por la fuerza, con la casi segura aniquilación de los hombres, y la integración de las mujeres a la nueva cultura.

     

    La invasión de los indoeuropeos, fue un episodio más de esta dinámica. “Todos los pobladores varones de la Península Ibérica fueron exterminados abruptamente hace 4.500 años en una gigantesca masacre colectiva.

    Las investigaciones genéticas que acaba de presentar un estudio del profesor David Reich de la Universidad de Harvard, publicado en New Scientist demuestran el reemplazo completo del genoma masculino ‘Y’ que hasta entonces había sido habitual en lo que se conoce como España y Portugal, debido a una serie de acontecimientos presumiblemente causados por una “conquista violenta”.

    “Según los investigadores, se trataría de pueblos del Cáucaso conocidos genéricamente como yamna, (yamnaya -¿arya?), y que seguramente inventaron la rueda de radios, y con ella los carros tirados por caballos.

    Habrían irrumpido en sucesivas oleadas en Europa hace alrededor de 5.000 años, y sustituido en apenas unos centenares de años las culturas de los diferentes habitantes nativos del continente.

    “Aquellos invasores se expandieron por un vasto territorio, desde Mongolia, a Hungría y Europa, y son los principales contribuyentes primarios más importantes a los europeos de hoy”, explica Reich en New Scientist”. (Daniel Arjona)

    Además la de los indoeuropeos, es la primera invasión-aniquilación, muy posiblemente de origen biológico, involuntaria, pues trajeron la peste, proveniente de los caballos, peste de la que previamente se han encontrado pruebas, en su zona de origen.

    A esos invasores indoeuropeos, celtas, los expulsaron y asimilaron, posteriormente los romanos, (que también era indoeuropeos, y a estos los godos, y antiguos celtas, y así sucesivamente.

     

    Hoy, vivimos en otra era cultural radicalmente distinta, (aunque aún imperfecta), y por eso todo victimismo de las víctimas del pasado, es solo un canto al sol, inútil, y hasta históricamente injusto.

    No olvidemos que en esa época cultural, las víctimas de hoy, fueron los ejecutores de antes de ayer, con los pobladores anteriores a los que desalojaron.

     

     

  • Antonio Duato

    Tienes toda la razón, Rodrigo. Pienso lo mismo. Después de la primera impresión que me produjo la actitud de Francisco de no querer tapar sino destapar este vidrioso asunto (sus alusiones tras el angelus y la bendición son esperadas cada semana por la opinión pública mundial) yo también pensé que se había quedado muy corto.

    Ni pidió perdón como papa a los pueblos indígenas, ni asumió decididamente su responsabilidad institucional como ha hecho con los crímenes de los curas pederastas de Alemania el cardenal Marx. ¿Qué pasaría si siguiera su ejemplo y pusiera a la Iglesia entera ante esta exigencia de asumir sus responsabilidades? No una dimisión de escapada como el emérito. Sino una dimisión de provocación al colectivo católico.

    • Carmen

      Eso nunca va a suceder. Benedicto XVI dimitió porque descubrió que crió cuervos y le querían sacar los ojos. Literalmente hablando . Y dijo: vale. Os entrego el Poder. Y que conste que me voy yo. A ver qué hacéis ahora.
      Una jugada maestra.
      Este papa es aplaudido por todo el mundo, bueno, en las televisiones y la prensa y tal. No está en la misma situación. A no ser que de verdad quiera liar una buena con vistas a una renovación profunda en la iglesia. Pero no es el caso. Hace poco dijo alguien aquí que es un Papa de gestos. Coincido plenamente con esa idea.

      Además. No creo que los jesuitas lo permitan. Tiene que pasar a la historia como un Papa Santo. Y si es santo súbito, mejor que mejor.
      Este señor está totalmente atrapado por su imagen y por el grupo al que pertenece y le asesora. Jamás le van a aconsejar que dimita. Y harán bien. No les interesa en absoluto. La verdad es que me da un poco de penica.
      En fin.

  • Rodrigo Olvera

    El racismo del pueblo canadiense contra los pueblos originarios de lo que hoy es Canadá NO es pasado, sigue siendo PRESENTE.

    A mí me impactó escuchar que el Papa se solidarizara con el pueblo canadiense por el trauma de la noticia; y no con los pueblos víctimas de los hechos.

    Sí, sí, me dirán que seguramente en la comprensión del Papa, el “pueblo canadiense” incluye a los pueblos originarios (así como “el pueblo chileno” incluye al pueblo mapuche). Esa forma de mirar es en sí misma problemática.

    Mucho que cambiar, todavía.

    • mª pilar

      Si querido amigo Rodrigo, y sucede en tantos lugares, donde habitan pueblos indígenas.

      Mucho, muchísimo por hacer.
      Sobre todo, en la manera de pensar del pueblo llano, y también en algunos comportamientos, que se acercan más a los poderosos de este dolorido mundo, que a las personas que lol sufren desde hace ya…ni sé.
      Un abrazo entrañable.

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