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El proyecto de Jesús, madurando en el tiempo, 11

 EL CIEGO, LA PUERTA Y EL MODELO DE PASTOR, 1/6

      Los relatos relacionados con ciegos sirvieron en los sinópticos para explicar cómo el Galileo trató de abrir los ojos a los discípulos para sacarlos de su obcecada ambición de poder y hacerles ver su equivocada expectativa de un Mesías nacionalista al estilo del criminal David (ver en Atrio: https://www.atrio.org/2019/04/los-dos-ciegos/ y https://www.atrio.org/2010/11/la-semilla-de-la-igualdad-15/).

      El evangelio de Juan acudirá también a la figura de un ciego para descubrir el origen de la ceguera, a sus responsables y el ancho camino sin fronteras abierto a un ser humano embaucado y maltratado por bandidos y maleantes.

1. Primero de los seis Actos

      Leemos por partes el extenso (Jn 9, 1 – 10, 21) e impresionante relato del cuarto evangelio.

      Los espectadores están ahí, ocupando todos los asientos y atentos al desarrollo de la acción a punto de iniciarse. Va a dar comienzo la obra. Al subir lentamente el telón, impresiona el silencio del vacío. Se observan solo sombras. Una vez el telón arriba, en un escenario desierto y oscuro se divisa, arrumbado al fondo, lo que parece el contorno de una figura un tanto extraña. ¿Tal vez, un ser humano?

      El guión se pone en marcha sin demora. Una ráfaga de dinamismo se cuela de pronto en la escena en medio de la quietud. La luz inunda el espacio despejado y frío arrinconando la penumbra. Los espectadores tienen en sus manos el libreto que detalla el asunto:

      “1 Al pasar vio Jesús un hombre ciego de nacimiento. 2 Le preguntaron sus discípulos:
            – Maestro, quién había pecado, él o sus padres, para que naciera ciego?
      3 Contestó Jesús:
            – Ni había pecado él ni tampoco sus padres, pero así se manifestarán en él las obras de Dios. 4 Mientras es de día, nosotros tenemos que trabajar realizando las obras del que me envió. Se acerca la noche, cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras esté en el mundo, soy luz del mundo.
      6 Dicho esto escupió en tierra, hizo barro con la saliva, le untó su barro en los ojos 7 y le dijo:
            – Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa ‘Enviado’).
      Fue, se lavó y volvió con vista. 8 Los vecinos y los que antes solían veerlo, porque era mendigo, preguntaban:
            –¿No es este el que estaba sentado y mendigaba?
      9 Unos decían:
            – El mismo.
      Otros, en cambio:
          – No, pero se le parece.
      Él afirmaba:
            – Soy yo.
      10 Le preguntaron entonces:
            –¿Cómo se te han abierto los ojos?
      11 Contestó:
            – Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo: <<Ve a Siloé y lávate>>. Fui entonces, y al lavarme, empecé a ver.
12 Le preguntaron:
           –¿Dónde está él?
      Respondió:
           – No sé” (Jn 9, 1-12).

 

      1 Escena primera

      El texto empieza con un apunte cargado de ambigüedad. El dato (“Al pasar”) no señala lugar alguno ni un tiempo determinado. Indica movimiento, pero omite el origen y el destino. Resulta evidente que ninguna de esas cuestiones importa al autor. Lo que aparece y sucede a continuación ocurre en cualquier tiempo y lugar.

      La narración anterior había concluido diciendo:

      “…pero Jesús se ocultó saliendo del Templo” (Jn 8,59).

      El Templo es la única referencia. Ha salido de allí a escape. Es un recinto peligroso. En él tuvo lugar una larga y fuerte discusión de nuestro protagonista con los representantes de la religión, gente de cuidado. Se le pusieron en contra cuando él afirmó:

      “…– para ser de verdad mis discípulos, tenéis que ateneros a ese mensaje mío;
      Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8, 31b-32)
      (ver en Atrio: https://www.atrio.org/2013/09/%e2%80%a6y-la-verdad-os-hara-libres/).

      El colectivo religioso se siente ofendido ante estas palabras. Ellos se dicen libres en cuanto hijos de Abrahán. El Galileo les descubre el engaño. Se basan en teorías. Sus prácticas les acusan. Son esclavos con dedicación plena a generar esclavitud. Pertenecen a la Tiniebla y embotan el entendimiento de la gente con una ideología que impide la libertad.

      El tema se había iniciado al declarar el Galileo ante las personas que le escuchaban:

             – “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no caminará en la tiniebla, tendrá la luz de la vida” (Jn 8,12).

      Con estos antecedentes, el texto anuncia de entrada lo que va a suceder “al pasar” “vio Jesús un hombre ciego de nacimiento” (v. 1).

 

      2 Escena segunda

      El Galileo ve; el hombre no. Está imposibilitado. Es un ser dependiente de la vista de otros. No hay presentaciones, solo la observación por parte del Galileo. Aunque nada justifica que este conozca que la ceguera del hombre le venga de nacimiento. Ese dato que forma parte del personaje ciego resulta elocuente y acompaña a su presentación: “un hombre”. No tiene nombre ni apellidos. Se silencian sus raíces familiares. No se informa respecto a la localidad donde vive. Es simplemente un ser humano. Representa a la humanidad incapacitada de vislumbrar un futuro con dignidad e independencia. Su ceguera es un quebranto que le ha venido encima nada más nacer. Algo tan evidente no le pasó por alto al Galileo; lo percibió a la primera y llamó su atención “al pasar”.

      El hombre permanece callado. No pide ver la luz. Desconoce qué pueda ser. Nunca la ha descubierto. Pero la Luz le ha detectado a él. El foco central del escenario se centra sobre su figura. La ilumina. Los espectadores pueden apreciar ahora a un hombre arrugado y sin energía. Aparece como ser humano resignado a vivir sin otra posibilidad que la de resistir a duras penas hasta su final.

 

      3 Escena tercera

      La mirada del Galileo provoca la intervención de los discípulos. Nada se ha dicho respecto a su entrada en escena, pero están ahí, entre la bruma y el cortinaje. Andan esquinados. Observan la ceguera del hombre. Aprovechan el dato como oportunidad para la disquisición religiosa. No salen del redil. Plantean una cuestión teórica al Galileo esperando su dictamen autorizado: de ahí su entrada llamándole ‘Maestro’:

      “Le preguntaron sus discípulos:
            – Maestro, ¿quién había pecado, él o sus padres, para que naciera ciego?” (v.2).

      Los discípulos tejen su interrogante con las ideas tradicionales. Para ellos, la deficiencia humana procede de Dios. Corresponde a su castigo por algún pecado cometido. La culpabilidad se consideraba efecto inmediato de un pecado. Pecado y culpa están íntimamente unidos en la mentalidad del AT. El pecado se puede perdonar, pero queda una culpa como secuela, una pena que se deberá cumplir. El peso de esa pena recaerá sobre el pecador o sobre su familia:

      “…soy un Dios celoso, castigo la culpa de los padres en los hijos, nietos y biznietos” (Ex 20, 5).

      Teniendo un Dios con ese pronto, no era infrecuente que a veces fuera castigado el pueblo entero por la culpa de uno solo (II Sam 24, 12-17).

      La pregunta de los discípulos cojea en la primera de sus suposiciones: ¿Cómo puede ser el ciego culpable de su ceguera si ya nació siendo ciego? El Galileo ya había echado por tierra esa relación pecado-culpa-castigo:

      “¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás, por la suerte que han sufrido? Os digo que no” (Lc 13,2).

 

      4 Escena cuarta

      Ahora, su respuesta a los discípulos hará añicos el esquema seguido por la tradición religiosa. Esta consideraba el pecado como una transgresión de la ley divina que conllevaba una culpa y, en consecuencia, una pena del Dios castigador. El Galileo demostrará a los suyos que la deplorable condición del hombre ciego no proviene de un castigo divino. Porque Dios no puede ser el que castiga. Se le reconocerá solo por ser el que perdona y rehabilita. El infortunio del ser humano tiene, pues, otro origen:

      “Contestó Jesús:
            – Ni había pecado él ni tampoco sus padres, pero así se manifestarán en él las obras de Dios” (v.3).

      El hombre ciego no está ahí para establecer debates morales. La humanidad sometida, sin futuro y sin luz, no requiere discusiones, sino soluciones. Dios no intervendrá, sino como sabe hacerlo, con su silencio y la impotencia de quien está sin fisuras por la libertad. Pero el grupo de seguidores deberá asumir sus propias convicciones. Si son firmes sus creencias en el Dios del Éxodo, deberán estar por la liberación. Habrán de ser consecuentes y trabajar a favor de hacerla llegar mientras se está en condiciones de poder conseguirlo. La liberación humana no admite demoras; exige máxima urgencia. La indolencia y la distracción liquidan oportunidades y permiten que haya pérdidas humanas:

      “Mientras es de día, nosotros tenemos que trabajar realizando las obras del que me envió. Se acerca la noche, cuando nadie puede trabajar” (v.4).

      El Galileo habla en plural: “tenemos que trabajar”. La actividad corresponde al colectivo de seguidores. La liberación es el encargo que obliga a los adheridos al Proyecto. Un encargo del que el Galileo se siente responsable. Su cometido consiste en iluminar la vida apagada del género humano:

      “Mientras esté en el mundo, soy la luz del mundo” (v.5).

      La humanidad anda a tientas. Se encuentra a oscuras. La Tiniebla, el orden injusto, la mantiene eclipsada con valores ajenos a la vida. Sacarla del ensueño y abrirle el horizonte será el cometido a realizar de inmediato.

 

      5 Escena quinta

      Y tan de inmediato. Del aleccionamiento a los discípulos, que no aparecerán más en escena, el Galileo pasa a renglón seguido a actuar con el ciego. La fórmula que antecede a la acción lo confirma: “Dicho esto…”:

      “Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva…” (v. 6a).

      No habrá palabras introductorias entre Jesús y el ciego. Falta una mínima preparación previa del hombre. Se omite toda indicación respecto a la actuación a realizar. No se solicita en modo alguno su autorización. Parece incluso una violación de su voluntad. Estas omisiones de rasgos ingenuos son típicas del relato figurado. El sentido a descubrir por los espectadores es: El ser humano está necesitado de liberación, pero ni siquiera conoce los límites del horizonte que puede alcanzar su libertad. En ese punto se entiende la acción emprendida por el Galileo.

      En el mundo antiguo, tanto en el entorno judío como fuera de él, se estimaba que la saliva poseía propiedades curativas y se empleaba en ocasiones como remedio medicinal. En el NT el uso de la saliva aparece siempre asociado a un efecto liberador. Ese es el caso del sordomudo, figura de la incomprensión de los discípulos (ver en Atrio: https://www.atrio.org/2010/10/la-semilla-de-la-igualdad-11/). Así se usa también ante otro personaje ciego (Mc 7,33). En nuestro caso la saliva, que representa la energía vital del Galileo, se mezcla con tierra para formar barro.

      El barro hecho con la propia saliva se sitúa en paralelo con el barro con que, según Gén 2,7, Dios modeló al ser humano. Se trata aquí de un hombre nuevo. Es la propuesta del Galileo:

      “…le untó SU BARRO en los ojos…” (v. 6b).

      No se trata de un barro cualquiera. El uso del posesivo asociado al nombre ‘su barro’ pone en alerta al lector. Es un barro especial. Esta cargado con la energía incomparable del Galileo. Le ha puesto al ciego ante los ojos el ideal de hombre liberado. En el relato del Génesis el ser humano es creado sin su concurso. Él no interviene. Se lo encuentra todo hecho. En este relato del ciego de nacimiento, él tendrá que decidir. La liberación y la plenitud humana requieren de seres humanos dispuestos a aceptarlas. El Galileo le pide que tome su decisión:

      – “Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa: <<Enviado>>)” (v. 7a).

      El nombre de Siloé (en griego: Σιλωáμ; nombre tomado del hebreo siloah) se daba a un canal subterráneo construido hacia el 700 a.d.n.e por el rey Ezequías (II Re 20,20) para conducir el agua del torrente Guijón hasta la ciudad de Jerusalén en previsión del ataque del rey de Asiria, Senaquerib. El nombre indica la ruta del agua: ‘dirigida’ o ‘enviada’.

      El paréntesis encierra una interpretación del término ‘Siloé’ por parte del autor del cuarto evangelio. Ese nombre indicando la conducción del agua a la ciudad para proporcionar vida a sus habitantes ante el posible asedio, lo readapta el evangelista dándole un cariz mesiánico: “Enviado”. El participio griego Ἀπεσταλμένος (transliterado: ‘apostalménos’) = ‘enviado’, ‘ha sido enviado’, del verbo ἀποστέλλω (transliterado: ‘apostéllo’) = ‘enviar’, alude al texto de Isaías citado por Lucas:

      “El Espíritu del Señor descansa sobre mí,
      porque él me ha ungido.
      ME HA ENVIADO a dar la buena noticia a los pobres,
      a proclamar la libertad a los cautivos,
      Y LA VISTA A LOS CIEGOS,
      a poner en libertad a los oprimidos,
      a proclamar el año favorable del Señor” (Lc 4,18-19 citando a Is 61,1-2).

 

      6 Escena sexta

      El ciego ha captado el mensaje con toda su intensidad. Y se decidirá, también de inmediato, por la opción propuesta por el Galileo. Su acción prescinde de pausas. El narrador la describe con absoluta brevedad usando cuatro verbos que condensan la dinámica de la acción y el mensaje a captar por el lector:

      El ciego sale raudo de la escena y al poco regresa. Ha cambiado. Ahora se ve a un ser humano sereno, erguido, dominando el panorama. Mira a todas partes. Se le nota su nuevo rostro.

      “Fue, se lavó y volvió con vista (lit. ‘viendo’)(v.7b).

      El hombre hizo exactamente lo indicado por el Galileo. Él nada le aseguró respecto a ver. La indicación era escueta: “Ve a lavarte”. El verbo no especifica que sean los ojos la parte del cuerpo a lavar. En todas las ocasiones en que se emplea en el relato este verbo (‘lavar’; gr.: νίπτω) como reflexivo (‘lavarse’) se hace en forma absoluta. Tampoco se indica que el resultado del lavatorio sea la recuperación de la vista. ‘Lavarse’ tiene un sentido simbólico. Se trata de despojarse de la costra que encorseta al ser humano y le hace vivir sometido, sin libertad ni futuro, a expensas de lo que le pueda sobrevenir. No será el lavado, sino la decisión de dejar atrás la vieja humanidad fundada en la esclavitud y la ceguera lo que supondrá el nacimiento a un nuevo ser humano independiente. Al salir de la Tiniebla a la Luz, al ciego se le han abierto los ojos; ha podido descubrir el nuevo horizonte de la Vida: “volvió viendo”.

 

      7 Escena séptima

      Un nuevo ser humano despierta la atención de los espectadores. También de la gente acostumbrada a verlo habitualmente. Un grupo de personas ha ido entrando a escena desde las bambalinas. El ciego es ahora luz en la umbría. Su resplandor alcanza a los recién llegados. Es el mismo individuo, pero parece otro. Tan potente es el cambio que su identidad genera dudas:

      “Los vecinos y los que antes solían verlo, PORQUE ERA MENDIGO, preguntaban:
            –¿No es este el que estaba sentado y mendigaba?” (v. 8).

      El texto introduce una noticia antes desconocida. El autor del evangelio la pone en boca de los sorprendidos vecinos y viandantes: “era mendigo”. El dato sirve para profundizar en la condición dependiente del individuo. El ciego no tenía autonomía para tener una existencia digna. La gente no lo reconoce por su ceguera, sino por su condición de anquilosado. Su atrofia le había convertido en un ser sujeto a la voluntad de aquellos a los que solo sentía al pasar. Recuérdese aquí el inicio del relato: “Al pasar”. Quienes transitaban cerca del ciego solo podían mantenerle en su condición de indigente. El Galileo no pasa de largo. “Al pasar”, se detiene ante él para ofrecerle la gran posibilidad de salir de su estancamiento. Al aceptarla, dispondrá de la luz que libera y podrá comprobar el espléndido significado de la Vida.

      El interrogante de los testigos de su limitación abunda en la idea de que el hombre brillaba por su falta de dinamismo. Vivía anclado y sin movilidad: “sentado”. Tras su decisión podrá desenvolverse a sus anchas. Se diría que ha vuelto a nacer:

      “Si uno no nace de nuevo, no puede vislumbrar el reino de Dios” (Jn 3,3).

       El hombre nuevo conserva su identidad, aunque ahora ostenta la capacidad de desarrollarla en una distinta dimensión. La visión del hombre nuevo causa extrañeza entre quienes le conocían paralizado. Su flamante presencia parece haberle cambiado. Ya no mendiga; se vale por sí mismo. Y surgen las dudas:

“Unos decían:
      – El mismo.
Otros, en cambio:
      – No, pero se le parece” (v.9a).

      No hay acuerdo entre la gente. La nueva realidad del antes ciego pasma; genera un debate esencial. Las opiniones se dividen. No le preguntan directamente al hombre, solo lanzan al aire su perplejidad ante la insólita estampa. Pero el hombre, ahora con iniciativa, despeja todas las dudas con rotundidad:

      “Él afirmaba:
            – Soy yo” (v. 9b).

La confirmación de su identidad origina nuevo asombro de la gente. Un cambio tan radical fascina, conduce a la búsqueda del cómo ha podido realizarse. La certidumbre respecto a la personalidad del que ahora tienen delante abre nuevos interrogantes. Él, como sujeto de la transformación, podrá darles respuesta:

“Le preguntaron entonces:
      –¿Cómo se te han abierto los ojos?” (v.10).

      La pregunta sí se dirige ahora al hombre. Indagan respecto al origen de su liberación. Saben de su antigua ineptitud, la ceguera. El que fue un incapaz disfruta de una vida deslumbrante. Ha pasado de las sombras a abrir los ojos de par en par a un nuevo horizonte humano. Uno que se ha despojado de su detestable corsé puede explicar la razón del cambio y enseñar el camino a seguir.

      La respuesta del nuevo ser humano no se hará esperar. A pesar de no haberse presentado en su encuentro con el Galileo al inicio del relato, él dará su nombre: Jesús (‘el que libera’). Le da el título que reconoce por su nueva condición: “Ese hombre”. Alude a su gesto poniéndole ante los ojos una nueva creación (“hizo barro, me lo untó en los ojos”) a partir de SU Proyecto, el que marca el camino (Siloé) al tiempo definitivo. Y confirma que le señaló el rumbo a tomar para salir de una condición inservible:

      – Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo: <<Ve a Siloé y lávate>> (v. 11 a).

      La determinación de seguir aquellas instrucciones fue lo que provocó el cambio. Jesús, el que libera, propone la libertad. La liberación estará marcada y será solo alcanzada por la decisión individual:

      – Fui entonces, y al lavarme empecé a ver” (v. 11b).

      El hombre les ha transmitido cómo se le han abierto las entendederas a partir de tomar la decisión de quitarse de encima la densa costra del hombre viejo. Fue al lavarse cuando empezó a ver. Sus interlocutores, sin embargo, no parece que se mostraran interesados en continuar por ese camino. Desvían su objetivo hacia el Galileo. Piensan que el que era ciego sabrá dónde localizarlo:

      “Le preguntaron:
            –¿Dónde está él? (v.12a).

Pero el hombre liberado desconoce todavía la andadura del hombre que lo vio y se detuvo ante él “al pasar”:

“Respondió:
      – No sé” (v. 12b).

 

      8 Fin del Acto primero

      Baja lentamente el telón dejando a los personajes entre la sorpresa y el deslumbre. Los espectadores, en silencio e impresionados con lo ocurrido, aguardan un segundo acto.

95 comentarios

  • José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

                Pero tú, Óscar, (y los demás), quizá has percibido que yo no di por suficiente la respuesta de Salvador, en ese punto concreto de que yo identificaba fe y creer verdades. Admití con gusto no haber sido preciso, y que debo darme cuenta que no lo soy en su uso; que digo con él lo que no quiero ni creo; y acogí gozoso el resto de la respuesta, que guardo como oro en paño para meditarla mejor; pero en cuanto a considerar la fe como “hacer-vivir el Proyecto”, notad que varios de vuestros comentarios, incluido el de Salvador, están insinuando, más bien, “principalmente” fe como un hacer concreto, el del Proyecto; están apuntando a un “no sólo, sino ante todo”; el sentido bíblico del creer no sólo, sino decisivamente “fe como hacer”. No hay una sustitución definitiva y completa del creer por el hacer. Eso leo. La mezcla es constitutiva de ambos en el caso de Jesús. Creo así.

     
                Lo que digo, entonces, es que ese hacer en Jesús es indisoluble de un creer -no dogmático, subordinado si se quiere, derivado incluso en su peso constituyente, “muéstrame tu la fe y yo te mostraré mis obras”, -pero si indisoluble a una experiencia de intimidad con Dios y de confianza final por Él y en Él; y esto me parece decisivo en el ser humano que es Jesús y su Proyecto. ¡En él! Un trenzado indisoluble en él. En él y en quienes quieran referirse a él en su íntegra conciencia. Hay que planteárselo, y decir, “mira Jesús, hasta aquí, sí, y desde aquí, también o no lo sé…”.  
     

                Si luego, millones de personas conectan con Jesús, con ese proyecto al margen de esa experiencia encarnada de fe (creer), es decir, no son creyentes en el Dios de Jesús, estoy seguro de que llegan a la fe de Jesús (hacer) por el camino de las obras de justicia y humanidad; y estoy seguro, de que si yo perdiera la fe, no debería abandonar esa justicia innata del Proyecto. Pero aceptaré que he dejado de lado su religación “religiosa”. Sé que lo primero e irrenunciable es hacer juntos la historia con humanidad para todos, sé que es casi todo, pero al referirlo a Jesús entiendo que muchos reclamen verificar esa religación religiosa.
     

                Y si luego millones de creyentes como Iglesia están (estamos) a años luz del Jesús del Proyecto, (otros muchos, no) de manera que la religación religiosa “stricto sensu” es lo único y está dogmatizada, esa es nuestra responsabilidad al falsearla, que no la de Jesús; es la prueba de que la creencia sin obras no permite conectar con la persona de Jesús y su Proyecto; que la religión puede cambiar el creer en cualquier cosa (o casi). Pero, reconocido esto, yo quería subrayar que Jesús vivió entregado al Proyecto en una fe (hacer/confiar) que acogió como urgencia-llamada del buen Dios. Esto poco defiendo de él. Y eso es lo que me hace pensar que la mejor ética práctica, la de todos los valores más justos con los despreciados y desvalidos del mundo y la tierra misma, la de la justicia, el cuidado y la verdad, tienen en Jesús su sentido característico en una vivencia religiosa. La fe aparece, entonces, como un sentido o significado peculiar sobre lo más humano común, una identidad kenótica (abajamiento/vaciamiento gratuito, no debido). Si alguien lee “peculiar” como superior, sectario, exclusivo, esotérico, no me ha entendido o no me he explicado bien. Un saludo general.

  • Román Díaz Ayala

    Hola, Oscar

    Gracias por volver al punto en cuestión

    Leo de Salvador Santos:

    “El texto confirma ( se refiere al salmo 22) una convicción que le empapaba hasta las entrañas. No es que él se limitara a creer en Dios, es que lo tuvo como su gran aliado. Toda su vida actuó convencido de que lo hacía de acuerdo con Él. La fe para Jesús no estaba asociada al verbo “creer”, sino al verbo “hacer” llevando su compromiso a tope.”

    El concepto judío  de creer que aparece en el Antiguo Testamento no se refiere a una adhesión a un conjunto de verdades, a una doctrina o “verdad” (mentalidad griega si no me equivoco) sino la fidelidad a un Dios que se manifiesta y que hace “prodigios” por su pueblo (Moisés) que camina contigo en una amistad cubierta de promesas (Abraham). Es un acto de confianza. Creer “a”  y no “en”.
    los evangelios nos muestran a un Jesús consciente de su misión (¿por qué me buscabais? ¿No sabéis que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?)

     

     

  • oscar varela

    Hola!
     
    1- José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete nos dice:
    “sigo sin ver clara la respuesta a la pregunta de si Jesús cree en Dios”
     
    2- Salvador Santos Pacheco le responde:
    “En tu formulación unes el término ‘fe’ al verbo ‘creer’.
    – Esa unión reduce el significado del término ‘fe’ a la aceptación teórica de verdades, dogmas, creencias o de un ser de existencia indemostrable.
    – Cabe preguntarse: ¿Eso entendieron por fe los evangelios?
    ………………….
     
    3- Pienso que:
     
    a) La respuesta solo es valedera si se atiende a la pre-misa de Salvador:
    atenerse solo a los Textos y Con-Textos del Tiempo de Jesús.
     
    Me pregunto: ¿es esto posible?
    Me respondo: solo en la “abstracción” del “especialista”.
     
    Pero (concretamente) José Ignacio:
    – lo que “no ve claro” (aquí y ahora),
    – es “una respuesta” (aquí y ahora),
    – “sobre” si Jesús creyó en Dios (hace 2000 años).
     
    b) La clarificación que aporta distinguir “fe” de “creer”,
    diferenciando “hacer” de “pensar” –respectivamente- es válida
    – pero (concretamente) no despeja el “especialismo”,
    – de “acaparar” esos términos solo para el ámbito “religioso”.
     
    c) Tanto el “anacronismo” como el “gatopardismo”
    son el verdadero PELIGRO de nuestro tiempo.
     
    – La DUDA, de todo tipo, en que estamos metidos
    – nos pone ante un porvenir “verdadero” o de “post-verdad
    ………………….
     
    COROLARIO:
    NO DUDO que el aporte de Salvador es tan “nuevo” como “importante”,

  • oscar varela

    Hola!
     
    Repaso del PLAN de PUBLICACIÓN (Salvador Santos en Atrio)
     
    EL PROYECTO DE JESÚS MADURANDO EN EL TIEMPO
    19 Semanas: Inicio 1° setiembre 2020 / Fin 5 enero 2021
    …………
    ¿Seguirá?
    …………
    No sé si ATRIO tiene PROGRAMACIÓN para el mismo Autor.
    …………
     
    Hay un Escrito “Cuento-Conversación de una Abuela con su Nieto
    que yo hube “universalizado” a modo de “Narración”,
    cuyos 18 Capítulos son breves.
     
    La Saga secuencial podría proponerse para finalizar el 30-marzo-2021
    (martes anterior a la Semana Santa):
     
    LO QUE HIZO Y LE PASÓ A JESÚS
    1- jesús de nazaret
    2- el encuentro con juan
    3- el reinado de dios
    4- el proyecto a la vista: los doce
    5- las parabolas: reacciones al mensaje
    6- la división de los panes
    7- hacia jerusalén
    8- el narrador se explica
    9- entrada a jerusalén
    10- el templo: hojarasca inútil y estéril
    11- enfrentamiento con los dirigentes
    12- desautoriza al magisterio y al engaño del templo
    13- las palabras de un silencio
    14- las cartas boca arriba
    15- la cena: última invitación al compromiso
    16- traición y captura entre los olivos
    17- juicio, sentencia y ejecución
    18- resurrección del proyecto
    …………

  • Carmen

    Salvador. Por favor.

    Mándame los artículos de los martes a mí correo. No vuelvo a entrar aquí.

    A mí no me va a acosar nadie más en mi vida.

    Besos a Mercedes. Cuando pase todo esto ya comeremos los tres juntos.

    Besos

  • mª pilar

    Por un momento…me había parecido…que estábamos en otros temas.

    Me sentía, fuera de lugar.

  • Santiago

    La controversia sobre Jesús desde el principio se basó en el kerygma de su divinidad. No hubiera podido posiblemente subsistir el personaje de Jesús hasta el siglo XXI si Jesús mismo no se hubiera proclamado ante los judíos como el verdadero Hijo de Dios, de la misma naturaleza divina del Padre. O creemos en El o lo rechazamos y entonces creamos a “otra persona” desalojándolo del Evangelio. Así lo hizo ante el Sumo Sacerdote Caifás que se rasgó sus vestiduras ante “la blasfemia”

    Pero el proyecto de Jesús no era simplemente nuestra salvación temporal sino nuestra salvación eterna que es lo que verdaderamente nos trasciende. El mundo pasa y nosotros pasaremos con el a la vida verdadera trascendente. Por eso Jesús hablaba del “agua que salta hasta la vida eterna” ..Y que Su Reino no era de este mundo sino que se realizaba plenamente en el otro…Y que no importaba ganar todo el mundo si perdemos el alma..para “el otro”…Pues esta vida de la tierra solo está ordenada escatológicamente hacia “la otra vida”

    Siguiendo a Jesucristo la Iglesia rechazó los errores que colocaban a Cristo debajo de la dignidad del Padre.Cristo no fue un simple ser humano “adoptado” o “subordinado” al Padre sino como Hijo verdadero del Padre se encuentra a su mismo nivel consustancial a El. Por eso, Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre en el Misterio de la Encarnación.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernàndez

    • Román Díaz Ayala

      Vuelves a comentar de forma iterativa que el gran pecado del sumo sacerdote Caifás y del Sanedrín del párrafo primero fue no haber reconocido la divinidad de Jesús. Ya lo hiciste con otras precisiones en otros comentarios anteriores.
      Haces una lectura de estas logías evangélicas partiendo de la confesión de fe de la comunidad de creyentes, pero tal cosa no autoriza a juzgar de la misma manera el trasfondo histórico que reflejan los evangelios. Hasta el propio grupo de seguidores y discípulos de Jesús tenían sus dificultades de comprensión, pues no se les había revelado el Misterio. Hijo de Dios era el título reconocible para “el Mesías que había de venir” y las autoridades religiosas no podían ver en la condición humilde de un reo los signos y señales de un Mesías triunfante. Fue lo trágico del asunto. No veían gloria por ninguna parte.
      Cuando hablo de los discípulos me refiero al colegio de los doce hombres presentes en su despedida de la cena de Pascua. “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que os hablará lo que oiga y os explicará lo que habrá de venir ” ( del Evangelio de San Juan)

      Y en Lucas : Él les dijo: “¡Qué poco perspicaces sois y qué mente más tarda tenéis para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso para entrar en su gloria?”
      Y empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les fue explicando lo que decían de él todas las Escrituras. (Escena de los discípulos camino de Emaús)

      • Román Díaz Ayala

        He creído necesario hacerte esa observación, porque tiene gran importancia distinguir a veces entre la teología que yace en la recepción de la doctrina cristiana ante el anuncio del Evangelio y las palabras mismas de los textos escritos. Es un ejercicio constante de aproximación cultural.
        Tú mismo habrás comprobado, pues sé que tu comentario se conecta a las preguntas que con su estilo pedagógicamente incisivo hacía Juan Ignacio Calleja hacía hace apenas un día y que recibió una espléndida respuesta de Salvador Santos.
        Me refiero a la distinción, que yo también vengo defendiendo de siempre entre la fe y las creencias, y cuya distinción habría aclarado muchos diálogos estériles y a la relación especial y única entre Jesús y Su Padre.
        Jesús pedía un acto de confianza, sí por supuesto que de adhesión a su persona, pero en cuanto a que era testigo autorizado en la revelación de los planes divinos. Recuerda la escena con Simón. “¿A quién vamos a ir, Señor, si tu tienes palabras de vida eterna?”
        La cita del salmo 22, que oportunamente hace Salvador en su respuesta y que ha sido objeto de muchas consideraciones y estudios para quienes hemos cultivado una piedad escriturística nos muestra al Siervo doliente de Isaías , como la forma en los planes de Dios para el advenimiento del Reino de los Cielos en el mundo.

        • Carmen

          Estériles?
          De verdad que cada vez me cuesta más trabajo todo.
          Uuuuuufffffff

          Es imposible el diálogo.

          Y a ver qué tiene que ver lo que dice el señor Calleja, lo que plantea ,con lo que asegurais los que os creéis en posesión de La Verdad Absoluta. Pues menuda verdad. Pues quedaos vuestra verdad absoluta, vuestra sabiduría y con la iglesia entera.

          Es que ya, de verdad…

          Diálogos estériles?

          Es que ya no se puede aguantar esto.

          • Román Díaz Ayala

            No te pongas así, Carmen, que la cuestión no llega a los términos que describes. Un diálogo por muy interesadas que sean las partes en hacerse comprender, muchas veces no producen ni los frutos deseados y hasta ningún fruto. No existe otra palabra para describir la situación.
            Tu misma sabes que es cuestión de paciencia, ¿O no ?

          • Carmen

            Pues sí dos mil años son pocos, pues habrá que esperar otros dos mil.

            De Verdad, de verdad te digo que sé que es batalla perdida. Pero soy como el señor que ha escrito el artículo de la enseñanza. Me van las causas perdidas.
            Cuando entré aquí pensé, estupendo, puedo hablar. Y… pues ya me has visto. Pero claro, es que una cosa es una causa perdida y otra cosa es enfrentarte con la iglesia, pero si hasta el mismo don quijote, al que adoro, le dijo a su amigo Sancho, con la iglesia hemos topado…
            Pues fíjate. Le haré caso a mí amigo y…lo que no puede ser es imposible.
            Algunos de vosotros sois unos auténticos maestros en llevar agua a vuestro molino. Porque lo que has escrito dejando caer que Salvador Santos, el señor Calleja y Santiago está en la misma línea, o sea.
            Eso no es cuestión de paciencia. Eso es jugar a un juego que no me va. Porque tú sabrás muchas cosas sobre teølogia y tal, pero conozco a las mujeres y hombres de iglesia perfectamente. No digo cristianos, dígo de iglesia.

            Así que , pues bueno. Ganáis, por supuesto que ganáis. Lleváis dos mil años ganando. Y no es por nada, pero para tener el camino de la verdad salvadora, está el mundo bonico. Y no me digáis que el cristianismo no tiene nada que ver. Bueno, dilo si quieres, pero conmigo pierdes el tiempo.
            Vaya un fracaso de gestión que ha hecho la iglesia con el legado de Jesús. Y seguís y seguís y seguís… cero autocrítica.

            Y claro, la gente sale despavorida de las iglesias. No me refiero a personas de nuestra edad. No importamos. Me refiero a gente joven.
            Qué hay? Claro que hay.
            Personas que han visto que dentro de la iglesia hay una forma de prosperar.
            Legítimáis la desigualdad social , potenciáis a los fuertes. Y así seguiremos porque siempre, siempre ganareis.

            Y me voy un ratito al infierno. Tengo un par de demonios amigos que tienen una conversación estupenda.

            Y, sabes qué te digo? Pues que si todo el mundo de vez en cuando se pusiera como dices que me pongo, el mundo sería otro.
            Fijo.

          • Román Díaz Ayala

            sí, Carmen,
            las culturas diferencian a las personas pero sólo como las envolturas a los regalos. Desde distintas culturas se puede participar en una misma fe cimentada por el amor. luego vienen las expresiones individuales.
            te resulta algo difícil, pero es así. Cuando el resultado es cuatro da lo mismo sumar 2 más 2 que 1 más 3. Salvo que quiera buscar cinco. Entonces hay que procurarse a un político o a un estadístico, sean ello hombre o mujer, son humanos.

          • oscar varela

            Hola!
            Dos burradas:
            UNA: “las culturas (son) envolturas de las personas”.
            OTRA: “los políticos buscan absurdos (2+2=5)

        • Román Díaz Ayala

          Hola, Oscar
          En cuanto a la OTRA, si estuvieras leyendo las crónicas políticas de esta semana en España, posiblemente me acompañarías en mi aserto. En buscado una personalidad política, al menos una que hiciera un discurso que llegase a la plena comprensión del pueblo y todavía no lo encuentro. los gurús añaden leña a esta impresionante crisis de confianza. ( y en medio de la pandemia que arroja muertes por cientos cada día)
          Y en cuanto a la primera, si prefieres una imagen mejor que se adhiera mejor al “yo circunstancial”, puedo usar el símil del vestido de cada cual, que le distingue, le personaliza, pero debajo siempre encontrarás a otra persona.
          En cuanto a lo del regalo, es que Dios ha hablado en otros tiempos y en este de muchas maneras, pero el regalo de la fe siempre es el mismo: nuestra Salvación. La multiculturalidad ha dado paso a una nueva comprensión de las religiones (las que profesan los millones de individuos en la tierra)

      • Santiago

        Gracias amigo Román por tu excelente comentario al mío..Vamos por partes..Cuando yo repito de manera insistente en un tópico es porque la pregunta -en los comentarios- vuelve a aparecer de alguna manera, implícita o explícitamente frecuentemente. Creo que la divinidad de Cristo siempre ha sido la piedra de choque, empezando en el Aerópago y con mas razón se ha venido multiplicando en nuestro siglo lleno de escepticismo, negaciones e idolatrías sin fin…

        Creo que Caifás no pudo ver en aquel “profeta” al Hijo verdadero del “Bendito” (termino con el que los judíos evitaban la gran “irreverencia” de pronunciar el nombre de Yavé) ya que “a priori” su soberbia se lo impedía..El sabía exactamente el significado de Hijo de Dios, distinto del término helenico. En el Evangelio se refiere siempre a la c o – s u s t a n c I a l I d a d del Hijo y el Padre. Jesús afirmó varias veces su identidad esencial con Su Padre..Es por eso que Caifás se rasga sus vestiduras. Para sus oídos de Sumo Sacerdote judío la blasfemia está clara. El grado de ignorancia de Caifás en su gesto y creencia no es posible para nosotros juzgarla. Pero en general los judíos no ignoraban los milagros públicos de Jesús pero los atribuían al poder preternatural del demonio y Caifás no sería una excepción.

        Es cierto también que las palabras de los evangélicos y de las cartas apostólicas pueden tener una gran apertura hacia la fe en el Cristo real. Las palabras poseen un valor intrínseco que nos hace progresar en la misma fe. Y sus autores NO hablan como personas particulares sino de parte del Pueblo de Dios. Es el “consenso” de la Iglesia el que le da autoridad a la Palabra. Es la Iglesia “el sujeto vivo de la Escritura” y al mismo tiempo Ella recibe de Cristo su propio ser y se deja ordenar, conducir y guiar por El. Es por eso que no podemos separar a Cristo de Su Iglesia, pero no “sola scriptura”si no va enmarcada y leída en el verdadero contexto del Pueblo de Dios.

        Estoy de acuerdo en qué existe un desarrollo de la FE. La base es la síntesis que nos ha brindado y nos brinda la Iglesia con sus Credos, su liturgia evangélica, sus sacramentos, su predicación. Esta es la FE de la Iglesia..Nuestras “creencias” dependerán hasta que punto yo me he aprovechado de la “soga” que Dios me extiende de esta manera cada día con su gracia para salvarme a través del Pueblo de Dios en el que estoy situado. Y en las peripecias y enredos que El permite, para saber hasta donde puede llegar mi deseo eficaz de alcanzar la última meta del sentido que yo he querido darle a mi vida.

        Un abrazo
        Santiago Hernandez

    • Carmen

      Los dos decís lo mismo. Es cuestión de unos días arriba o abajo

  • Veronica pojmaevich

    El maestro zen me dijo “aunque llegues a la primera etapa del camino del bodhisattva, tendrás suficiente sabiduría para comprender la mayoría de los textos budistas sin problemas. Pero la razón de q todavía necesites cultivar 9 etapas mas es porq hay un agujero (Gap) entre lo q sabes y cómo actúas. Solo cuando la gente en la calle cotidianamente vea tus obras de compasión y sabiduría y declare ‘eres como un Buda viviente’ podrás creer q has cerrado o llenado ese agujero. Haemin sunim en Love for imperfect things. Hacer zazen no alcanza, debo prestar plena atención en lo cotidiano; fácil decirlo, toda una vida para lograrlo desde el contenido real de las palabras “plena atención” desde el budismo.  Traspolable a la experiencia católica!
    valoro enormemente los estudios arqueológicos o teologales como los de salvador! Creo q hay mucho mal interpretado y tanto más ocultado! Amén de descifrar lenguas antiguas no accesibles para un laico común! pero sobre todo mi búsqueda en las escrituras es de lo metafórico o de otros significados escondidos como contemplaba San Juan o sta Teresa. Tampoco me quedó allí; busco por otros lados; me gustaría encontrar en atrio Arte como pinturas o paisajes para contemplar, canciones, teología feminista y textos sabios de otras religiones; quizás deba buscar en otros blogs si me pueden sugerir, agradecería! Creo q abrirse a más dimensiones abre enormemente el entendimiento de lo propio y de lo ajeno! Mi cariño!

    • Isabel

      Hola, Verónica. Mira, aquí nos vamos a entender con Juan De la Cruz y santa Teresa. El budismo lo siento muy lejano y si para los Evangelios necesitamos dar tantas vueltas, no creo que algo tan ajeno a nuestra cultura sea de fácil acceso, no solo para mí. Y teniendo los maravillosos escritos de Simone Weil sobre la atención y el estar presentes… claro, también va en cuestión de gustos.
      No sé si esto va a encajar en tu amplia búsqueda, creo que sí te puede gustar y por eso me permito sugerirte un libro. No es teóloga, ni siquiera recuerdo si creyente, solo feminista: Luisa Muraro “El Dios de las mujeres”. La diferente manera en que mujeres han vivido la experiencia de Dios desde su peculiar percepción, como las beguinas entre otras.
      Un abrazo

    • Isabel

      He buscado el libro que hace tiempo leí y dice así parte de la reseña

      “ Nuestra cultura está atravesada, desde la Edad Media hasta nuestros días por un filón de oro, por un verdadero tesoro. Son los textos de la mística femenina o, como la autora prefiere decir, de la teología en lengua materna, porque “mística” y “místico” se han convertido en etiquetas que corren el riesgo de aislar entre especialistas palabras y experiencias que pueden estar en nuestra mente como el pan en la mesa: preciosas y corrientes.”

      • Isabel

        Y Simone Weil en esta cita bastante conocida.

        «El deseo de luz produce luz, y hay verdadero deseo cuando hay esfuerzo y atención. Es realmente la luz lo que se desea cuando cualquier otro móvil está ausente. Aunque los esfuerzos de atención fuesen durante años aparentemente estériles, un día, una luz exactamente proporcional a esos esfuerzos inundará nuestra alma. Cada esfuerzo añade un poco más de oro a un tesoro que ya nada en el mundo nos puede sustraer».

        • Veronica pojmaevich

          Gracias por recordármelo!!! He leído de Simone weil. Esta frase me encanta y me la había olvidado! Gracias!
          Simone wail para mi, y le contesto a Carmen, es muy original, siguió su corazón; la encuentro parecida a Juana de Arco, siguiendo un impulso del corazón; yo no estaría dispuesta a tomar las armas pero entiendo q eso sintió ella q tenía q hacer en ese momento histórico como Simóne sintió q debía vivir la vida de la fábrica. Personas guiadas por su intuición en su momento histórico!

          • Carmen

            Bueno.
            Lo de la fábrica fue al final de su vida.

            Pero ya está bien de esta señora. Quiero decir que he visto escrito su nombre y como es una mujer que me intriga, pues por eso lo he dicho. Pero ya veo que la entiendes muy bien. Coincides con Isabel. Genial.
            He de reconocer que el misticismo me va entre poco y nada.
            Cada uno tiene su estilo.
            Un abrazo

          • Isabel

            Weil era contraria a todas las guerras. Pero también consideraba que cuando esta se presentaba había que tomar parte y así lo hizo.

        • Isidoro

          “Lo que busca con su bastón el ciego es la luz, no el camino”. (Hugo Múgica).

          • Isabel

            Entiendo que a Weil la luz que buscó y encontró le mostró el camino. Quizá, ¿no?

          • Isidoro

            El que encuentra la causa, encuentra el efecto.

            Es una perogrullada, pero es muy importante en general, colocar los bueyes primero y el carro detrás, en unos momentos, en que todo está lleno de ruido y de confusión.

            ¿Y por cierto, ¿no os parece que hay en Atrio, demasiado ruido?

          • Isabel

            No sé qué es demasiado-demasiado poco, respeto-debida falta de respeto. No sé cómo se mide eso, Isidoro, en la complejidad de nuestras, vamos a decir, subjetividades particulares interconectadas.

    • Carmen

      Cuando leas algo de Simone weil, por favor, dime qué te ha parecido.
      He leído cosas sobre ella y algún que otro texto escrito por ella misma.
      Por lo que sé era una persona que buscaba sin cesar no sé exactamente qué, quizás el sentido de la vida. No logré entender exactamente qué buscaba. Supongo que respuestas, como todos, ella se dedicó en cuerpo y alma a esa búsqueda. No era cristiana, pero su búsqueda le llevó a hacerse miembro de una iglesia cristiana, creo que la católica. Por lo visto se quedó fascinada con los evangelios. Ejerció como enfermera o algo así durante una de las guerras mundiales, no recuerdo cuál. Era un poco del estilo de Teresa de Calcuta.

      Más adelante dejó el cristianismo. Veía muchas contradicciones, por decirlo de una manera suave.
      Murió muy joven.
      Es una mujer interesante , sincera hasta la médula. Luchadora hasta el fin. Y como te ha dicho Isabel, se le considera como una especie de mística.
      Me interesa tu opinión.
      Lo que me asusta un poco de ella es lo mismo que me asusta de Teresa de Calcuta. Creo, tengo la sensación, la impresión de que encontraban a dios En el sufrimiento. Eso me asusta.
      Cierto que luchaban contra él con todas sus fuerzas, pero no veían la presencia de Dios en La lucha contra el sufrimiento, sino en el mismo sufrimiento.
      Pero a lo mejor estoy equivocada.
      Buen día.

      • Isabel

        No la veo como dices. En absoluto regodeo en el sufrimiento sino amar la vida y el universo también en el sufrimiento inevitable, contra el evitable se rebeló: revolucionaria, de izquierdas y crítica con los errores de la izquierda, mística, filósofa, radical, participó en la guerra española con la columna Durruti, y fue católica fuera de la Iglesia “para no alejarse de los desdichados”. No llegó a bautizarse para no formar parte de la Iglesia institución.
        Renunció a una vida cómoda para vivir como los obreros, su realidad. Hay pocos pensadores de tanta profundidad que hayan unido su sensibilidad para con los desdichados de raíz religiosa y mística, con la preocupación y el activismo social.

        • Carmen

          Si.
          No llegó a bautizarse.
          Algo he leído sobre ella.
          Me parece genial que la veas así.
          Opiniones

        • Carmen

          Y si, es cierto. No hay muchas personas como ella. Es una mujer muy interesante.

        • Carmen

          Y no he escrito la palabra regodeo. He dicho que encontraba a Dios en el sufrimiento. Ella lo escribió. Y Teresa de Calcuta también.
          Mi persona, que de mística no tiene nada, no lo encuentra ahí. Pero vamos, cada uno encuentra a su aire.

          • Isabel

            No, Carmen. Encontraba a Dios en la unión mística. Contra el sufrimiento luchó sin tregua, por cambiar o aliviar la existencia de los más débiles.
            No se trata solo de que lo vea yo, que no tendría mayor importancia, es algo de extendido reconocimiento.

          • Carmen

            Si. Luchó.
            Es cierto.
            Lo sé.
            No creas que soy la única persona que así piensa. Lo que sucede es que no es una opinión muy extendida.
            Pero como dices, da igual.

          • Carmen

            No creo que me entiendas. Cuando veo sufrimiento me invade la ira y me lleno de preguntas y me encantaría tener a ese dios personal para decirle cuatro cosas.

            Procuro paliar el sufrimiento que veo a mi alrededor. No soy enfermera, no me encuentro con dolor físico, pero sí con mucho psicológico o como le quieras llamar. Procuro echar una mano. No sé hacer más.
            Pero ese sufrimiento al que se refieren tanto Teresa de Calcuta como Simone Weil, me aleja totalmente de Dios. Así que cada uno se defiende como puede. Y cuando por circunstancias de la vida me ha tocado estar, ahí he estado, y desde muy joven. Pero encontrar a Dios en él? Vamos , anda. Los 23 años empecé a ver cómo se deshacía mi madre, totalmente, absolutamente, física y mentalmente a causa del Alzheimer.
            Si existe ese dios personal, espero que alguna vez me dé una explicación. O mil.
            Y mil historias más te podría contar.
            Así que no , no es mi camino, no.

            Y ya está.

        • Isabel

          ¿Por qué crees que casi nadie te entiende, Carmen? Claro que te entiendo solo que yo no tengo ese problema con Dios por cómo somos. Y comprenderás que también tengo mis vivencias con la enfermedad.
          A mí me sucede que cuanto más arrecian las desgracias más cercana me siento a Dios, no como consuelo, que también, sino en un abandono en sus manos que me da mucha paz. No sé si me explico algo, estas cuestiones son difíciles de decir.

          • Carmen

            No.
            Ese problema lo solucionê hace aaaaañosss. Cuando entendí que ese dios personal no va conmigo.
            Menuda liberación.
            He dicho mil veces que a mí me va el de Spinoza.
            A cada uno, pues le va lo que le va. Sin más.

            Lo que tengo que hacer es no hablar ya más de esto de Dios. Allá cada cual. Que resuelva a su modo y manera. A mí me costó muchísimos años salir de esa idea que me atrapaba en un absurdo.

            Ya está bien.
            Me repito muchísimo.

            Un abrazo

  • Isidoro

    Dudar sobre si Jesús creía en Dios, es una clara contradicción lógica. Pero ya sabemos que las contradicciones, se producen en un contexto, en una dimensión, en una cosmovisión, en un Logos determinado.
     
        Por ejemplo, yo puedo afirmar que avanzo en círculos, y que avanzo en línea hacia un objetivo. Eso es una clara contradicción en un modelo de dos dimensiones. Pero si añado una tercera dimensión, entonces, puedo avanzar en espiral, (el tornillo), que va en círculos, y además voy en una dirección lineal.
     
       Jesús, no era un humano normal, era a todas luces un humano “iluminado”, ya por condiciones naturales excepcionales, por aprendizaje propio, o por iluminación externa, (o quizás las tres causas al tiempo), y realmente era un avance en persona de una cosmovisión, un Logos, nuevo, moderno.  
     
         Por eso quizás llevara razón cuando dijo que los últimos en la historia, seríamos los primeros en comprenderle, y nosotros estamos en unas magníficas condiciones de entender sus palabras, (si nos armamos con los conocimientos y perspectivas de la actualidad más rabiosa).
     
       Entonces, Jesús, era realmente un humano con dos naturalezas distintas. Por un lado era un judío de la Judea de hace dos milenios, y por otro, posiblemente tenía en la cabeza todos los conocimientos, no que tenemos ahora, sino los que tendremos dentro de mil años.
     
    Para acercarse a comprenderle habría que pensar en un sabio de la época actual, (Einstein, Jung, Maslow, etc.), que viajara en el tiempo y apareciera en el año 30, y tuviera que dar una conferencia.
     
       Naturalmente que el “Dios” del humano actual, (que puede asemejarse mucho más a un campo electro-magnético, y nunca desde luego a una persona, a imagen y semejanza del ser humano), sería muy distinto del Yahvé del Antiguo Testamento.
     
    Pero hay que hablar para entenderse y las palabras hay que pronunciarlas aún sabiendo que su significado de la cultura de la época, son muy distintos al significado real.
     
         Realmente Jesús lo tuvo muy difícil para que le entendieran sus contemporáneos, y ahora lo tenemos nosotros igual de difícil o más, si nos fiamos de los testimonios de lo que entendieron de Jesús, esos contemporáneos, prisioneros, (como todos), de nuestra respectiva cosmovisión.

    • mª pilar

      Gracias, comparto su mirada y sus conceptos.

      Gracias.
      Un abrazo entrañable.

    • M.Luisa

      No, Isidoro no creo que se trata de entender, ya Salvador nos avisa de que los evangelios no tienen rango intelectual, ni antes ni ahora da para pensar que se trate de un problema intelectual, lo que sí es cierto es que en la época de Jesús se venía de aquel Dios que estaba allí arriba en los cielos y que así entendido (como ente, trascendente) esta idea iba moldeando las mentes con una forma totalmente errónea y ajena a lo que propiamente es la inteligencia humana tomada como estructura que opera con la realidad. No se trata de que las cosas que nos son obvias (cosmovisión) las entendamos, sería absurdo, sino de sacarlas de esta limitada cosmovisión y llevarlas a un terreno no tan obvio (mundología) en el cual hacer surgir esta sociedad alternativa de la que habla el evangelio y nos transmite Salvador.

        • mª pilar

          Para mí:
          No solo hay “que comprende” su real significado, como Jesús lo proclamaba; hay que asumirlo…optar-tomar su Esencia a la hora de caminar por el mundo que en cada época nos toca.

          Para mí, hay que abrazarlo y:

          ¡¡¡Hacerlo vida!

          No solo en la mía, sino que despierte el deseo de las otras personas que lo quieran acoger.

      • Isidoro

        Amiga M.Luisa, me extraña mucho esa distinción entre cosmovisión y “mundología”, que te leo por primera vez, o por lo menos no entiendo lo que quieres decir. Y tampoco comprendo que en las lecturas evangélicas no se trata de entender nada. Entonces ¿para qué tanta especulación?.

        Y me extraña más que consideres que la cosmovisión de cada uno, la constituyan las cosas que nos son obvias.

        Casualmente estaba yo preparando una cosita sobre las cosmovisiones.

        Decía Enrique Eskenazi que “cada momento histórico tiene su verdad implícita, y el papel de la filosofía es hacer explícita esa verdad. La filosofía no es sino el espíritu de su tiempo expresado en conceptos.
        Y los conceptos tienen que ver con la verdad, con concebir la verdad de una etapa, o la verdad de un momento histórico.
        Por eso pensar es permitir que a través del pensamiento se exprese el pensamiento viviente en la historia. Y la obra surgirá del espíritu del tiempo y del individuo a través del cual ese espíritu encuentra su portavoz”.

        Y ese conjunto de verdades del momento histórico es lo que debemos integrar en nuestra cosmovisión o marco de referencia, que como dice Mariano Bucero, es “un conjunto global, perceptivo, conceptual, afectivo y de acción, que se utiliza para definir el yo, a los demás y el mundo”.

        Y mas sencillamente José Luis Martorell lo simplifica diciendo que son «unas gafas para percibirse a sí mismo y a los demás de una determinada manera». Una cosmovisión lleva consigo una nueva forma de ser-estar-en-el mundo.

        El filósofo David López, asocia cosmovisión al “Logos”: “Pensándolo como totalidad lógica, (como sistema), como fuego único (razón única) del mundo, otorga forma –realidad- a un cosmos y regula sus posibilidades de cambio. Un Logos, un discurso, es una forma entre las infinitas posibles de encadenar conceptos (formas de mente): una sucesión de modelos de conexión neuronal”.

        Una cosmovisión general es el conjunto de los conocimientos que sabemos, y de las creencias firmes que tenemos sobre aquellas cuestiones que la ciencia aún no ha llegado a conocer.

        Por ello la cosmovisión de cada uno, es el fruto de un estudio contínuo y constante, para añadir ladrillos a la edificación, al sistema total del mismo.

        Otro tema muy distinto, son los postulados previos, instintivos, e intuitivos, sobre los que muchas veces fundamentamos nuestra cosmovisión., y que muchas veces no los explicitamos, y hasta diría yo, que no los ponemos en cuestión. Y eso es un problema para entendernos, porque muchas veces nuestras discrepancias, no provienen de elementos concretos de nuestras respectivas cosmovisiones, sino de los postulados previos en los que se basan.

        Por ejemplo diré, que en muchas de las discrepancias que hay en Atrio, en cuanto al tema de nuestras respectivas cosmovisiones religiosos, subyace en el fondo, la idea de muchas personas, que no aceptan bajo ningún concepto la actuación de algún tipo de trascendencia en la historia humana, (tema de apariciones, “milagros”, “curaciones”, etc.).

        Y sin embargo luego leen y releen cualquier punto y coma de los escritos evangélicos.

        • Carmen

          No.
          El problema no es la transcendencia.
          Eso no lo sabe nadie.
          A nadie he leído aquí que la niegue.
          También es posible que no sepa exactamente lo que significa transcendencia. Para mí es que de alguna forma o manera, puede existir otro tipo de existencia más allá de la muerte.
          Ojalá.

          El problema va muuuuuucho más allá. Hay mucho en juego.
          Por ejemplo, ahí está la ley Celaá. De verdad cree usted que esa polémica le es ajena la iglesia católica?
          Cuídese.

        • Carmen

          Se lo digo porque me acaba de llegar un escrito para que firme en contra de esa ley, aprobada hoy en el parlamento.
          No, querido amigo, no. Esto no es un problema religioso, es un problema de Poder Eclesiástico.
          Eso es lo que se debate en Atrio.

          Qué problema puede haber en que cada uno crea en lo que pueda?

          No es ese el debate de fondo. En absoluto

        • Asun Poudereux

          Si he entendido bien, veo que lo que se denomina transcendencia queda relegada a lo externo a nosotros por lo que dices, Isidoro, de milagros y demás. Sin embargo, es lo interior e íntimo en el ser humano lo que le y nos mueve a transcenderse/nos en un re-encuentro continuo de amor, Amor. Experiencia que se hace vida dejándola ser haciendo. Así lo veo en Jesús y en toda persona que es movida a verse en todo otro como no-otro. Ir un más allá o acá en la mirada de lo que nuestros condicionamientos y cosmovisiones heredadas y adquiridas dejan traslucir.

          Un abrazo atriero.

        • Isidoro

          Yo llamo trascendencia a lo exterior al ser humano. Y cuando hablo de la actuación de esa “trascendencia” en la historia de la humanidad, (pero desde dentro del Universo), me refiero a lo que muchos llaman “maravillosismo”,o “milagrerismo”.

          Es distinto de lo “sobrenatural”, que es una actuación desde fuera del Universo.

          Yo lo llamaría, (siempre como hipótesis), o fenomenología paranormal, o fenomenología ultracientífica, que son los fenómenos que podrá realizar la ciencia en un futuro no muy lejano, y que el no conocedor, asimila como fenomenología “mágica”.

          Incluso una simple transistor o una tele, mostrada a un humano del siglo XIX, le parecería cosa del demonio o de brujas.

          Pues en los tiempos que vivimos, mucha gente aún no ha asimilado del todo todas estas cosas, en los estudios serios de filósofos y teólogos.

        • M.Luisa

          Hola, Isidoro, mañana te digo algo ahora no me es posible, gracias…
          saludos a tod@s!!

        • Carmen

          Es usted único.
          Pero claro, todos somos únicos y únicas.
          Yo también.

        • M.Luisa

          Apreciado, Isidoro, ya sabes que para mí es un gusto leer tus escritos, si a veces forjo alguna objeción es porque percibo en ellos la necesidad de una línea de pensamiento que los cohesione a manera también de puzzle tal como lo expresó Salvador ayer respecto a la lógica hermenéutica, pues de igual forma esto sucede respecto al saber filosófico.

          Vamos por lo primero. Me dices “Me extraña mucho esa distinción entre cosmovisión y “mundología”, que te leo por primera vez, o por lo menos no entiendo lo que quieres decir…”

          Esta distinción procede o es una extensión que hago semejante a cuando, si recuerdas, insisto tanto en que no hemos de reducir nuestra intelección y quedarnos meramente en la cosa, sino llevarla hacia, en dirección a lo real de ella. Pues bien, si nos quedamos en lo primero, en lo obvio de las cosas, como decía ayer, podemos tener nuestra propia cosmovisión, desde luego, pero tan limitada que no logramos salir de este conjunto de cosas que forman el “Cosmos” de ahí la “cosmovisión” que decía. Experimentamos cosas pero sin compartir experiencia alguna. En cambio si la intelección la abrimos a lo que tienen de real las cosas, es decir, no sólo las vemos sino que también las miramos, nos abrimos a la experiencia y con ellas estamos creando un “Mundo” es a lo que me refería cuando hablé de (mundología)

          Vamos a lo segundo, pues. “(…) Y tampoco comprendo, dices, que en las lecturas evangélicas no se trata de entender nada. Entonces ¿para qué tanta especulación?”. Claro que el entendimiento forma parte del conocimiento, pero ha de ocupar su lugar dentro de la estructura del mismo. Históricamente ha sido lo que se le ha dado más importancia precisamente por lo que decía ayer sobre el “ente”.

          Este equívoco llevó a pensar que la primera función de la inteligencia es conceptuar ideas lo cual es cierto sin embargo no es lo primero. Para que los conceptos tengan que ver con la verdad han de albergar realidad en ellos pues lo que le es congénere a la verdad no es el concepto, sino la realidad, es decir, aquella realidad previamente sentida (momento ajeno a todo entender) que por serlo es lo que fluye a través de la historia en virtud de lo cual los conceptos que contienen verdad van cobrando distintas modificaciones para que precisamente nos sean inteligibles por la verdad que albergan. Por tanto, dentro de la estructura del conocimiento el entendimiento no es lo primero está al final formando complicidad con la razón. Antes del entendimiento está la comprensión y antes de la comprensión la aprehensión de realidad. Es por ahí, pienso que hay que empezar. Jesús nos puso en la buena dirección.

  • M.Luisa

    Buenos días! Ahora al leeros se me muestra con más claridad lo que ya tuve en cuenta en mi comentario de ayer ¿por qué pensar que Jesús tenía necesariamente de  creer en Dios? Esto, si acaso venía de antes, Jesús si hacía lo que hacía era por lo  que en el fondo sentía   al tomar contacto con la realidad  de su tiempo   pero sin concebir en esa impresión de hecho ningún contenido  en el cual  creer. De ahí la necesidad del Proyecto, es decir, de la necesidad de tomar distancia   para  dar la oportunidad de que eso sentido se expresase   humanamente en acciones y con ello, ahora sí, ir construyendo el contenido como ya expresé en mi comentario de ayer, un contenido libre de formulaciones dogmáticas y abierto a la universalidad.

    Al leer el comentario que Salvador dedica a José Ignacio aún no entiendo cómo     no vio en el mío de ayer   una afinidad con lo que le está diciendo. Por ejemplo, el seguimiento del Proyecto que dice  que los jóvenes de hoy sin saberlo actúan asociados y comprometidos  acaso  no prueba  la necesidad que tienen de valorar, de llenar de valores la vida que se les ha regalado?

    No solamente el proyecto de Jesús no es excluyente sino   que por su propia  índole intrínseca  está abierto a toda la humanidad. Insisto  se trata de valorar la vida, de abrirnos a lo que ella tiene de real que en cuanto a real  aún no lo sabemos.   Ese lenguaje evita hablar de Dios   desde una perspectiva filosófica, cosa que por otro lado comprendo  que Salvador lo mencione desde su perspectiva centrada más en la hermenéutica, en el lenguaje, en definitiva en las ciencias del espíritu.

    Agradecer también desde aquí  a Oscar la atención que tuvo ayer conmigo por el esfuerzo que tuvo que hacer después de haberme  anunciado hace ya unos meses que nunca me volvería a dirigir la palabra.

     

    • Salvador Santos Pacheco

      Hola M. Luisa

      Disculpa si no te respondo respecto a si coincidimos en nuestras afirmaciones. Procuro entrar a los comentarios solo para responder a preguntas. No entro en valoraciones de ningún tipo ni comento opiniones. Las respeto todas. Tampoco soy corrector de nada ni de nadie. Me limito en lo posible a hacer comprensibles unos textos escritos hace casi dos mil años y que han sido maleados, traducidos con bastantes deficiencias y muy interesadamente interpretados.

      Te leo siempre observando los detalles de tus comentarios.

      Un abrazo

      • M.Luisa

        Más que en coincidir en las afirmaciones, Salvador, que tampoco es lo que yo busco, se trata más bien del gozo que me produce contrastar coincidencias provenientes de distintas disciplinas como señalo al final de mi comentario anterior. Claro, esto, como tú dices, no provoca ninguna respuesta, pero tampoco anula el hecho de que subyazca en los diferentes planteamientos ese hilo conductor que se reconozca aun yendo por diferentes caminos. Esto es lo que yo descubro disfrutándolo sin que en estas puntuales ocasiones necesite preguntar.

        Un abrazo agradecido

  • mª pilar

    Haya una pregunta en el aire, respecto al tema que estamos siguiendo.

    Y el silencio es la respuesta, y es lógico; para comprenderlo hago a su vez una pregunta:

    ¿Quién es Dios?

    ¿Cómo lo presentamos, que sabemos certeramente de Él, quién lo ha escuchado de viva voz… y podíamos seguir preguntando hasta el infinito?

    Teólogos…de los buenos… de los que intentan decir:

    ¡Verdad!

    Nos aconsejan…no llevarlo siempre en nuestros labios, porque no hay certezas absolutas.

    Voy ha expresar mi mirada al respecto:

    ¡La mía!

    Me encantan los documentales de naturaleza…y a veces, es durísima…nos enseñan que hay animales responsables, entregados en su entorno, ayudan, comparten etc.

    Y hay otros que son verdaderamente, depredadores, crueles, solo importan ellos mismos.

    Lo mismo sucede en la humanidad; hay personas que jamás “defraudarían”:

    ¡De ninguna manera, en ninguna materia o concepto!

    Son buenas personas; les preocupa la comunidad, no solo la cercana, sino todo grupo de personas que son explotados, abandonados etc.

    ¿Dónde quiero llegar?

    Creo firmemente, que cada ser nacido, tiene:

    ¡Una impronta grabada en su entraña!

    De ahí surgen caminos diferentes:

    Uno.- Yo…por encima de todas las cosas y de todas las personas.

    Sabemos a donde nos lleva este caminar.

    Dos.-Una fuerza interior me alumbra…si la busco…porque de alguna manera la siento, la vivo.

    Y ahí puede empezar la maravilla de… ¡Esa Fuerza! que nos va confirmando, que… ¡Puedo!… si lo intento, buscando el camino.

    Porque en ese poseer interior, está todo cuanto necesito para llegar a conseguirlo.

    Me costará más o menos, dependiendo donde lo busco, conque me “alimento” y lo que de verdad deseo.

    Para mí, ese es el gran Misterio que nos rodea; antes lo llamaba:

    ¡Soplo de Dios, fuerza que nos levanta!

    Después de ver lo que se ha hecho con la palabra “dios” ya no me sirve ese adjetivo, porque… casi nada bueno… está tras ello.

    En este caso que nos traemos entre manos; Jesús: ¡Jamás estuvo de acuerdo con los que regentaban la máxima autoridad religiosa, ni el templo, ni las leyes, ni el acogotar a las personas; porque con su comportamiento y sus mandatos,  hacían de su “dios” un ser egoísta, inhumano, visceral, que solo pensaba (según ellos decían) en su gloria y poder, y sino…leña al mono…

    No podían crecer, pensar, decidir; eran esclavos de su misma ley… por supuesto…solo era para el pueblo sencillo, a los poderosos, no les impedía hacer lo que les viniese en gana.

    Pues este “dios” no me interesa para nada; y dado los dioses que los seres humanos se han sacado de la manga…esas imágenes e ideas de Dios:

    ¡No me sirven!

    Es mi manera de mirar.

    Un abrazo entrañable.

     

     

     

  • José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

    En medio de la riqueza de claves y matices para ese “proyecto de Jesús”, sigo sin ver clara la respuesta a la pregunta de si Jesús cree en Dios. Por supuesto que entiendo que después hay que hablar de “en qué Dios creía”; sé que surgirá la pregunta de “qué es ese/eso que decimos con la palabra Dios”, y si ES quién, qué, dónde o cómo. Y surgirá si es necesario o no creer en “Dios” para ese proyecto alternativo, y hasta si no es una distracción religiosa que termina por evitarlo. Todo eso y muchos más me imagino con sentido crítico, pero eso viene después.

     

    Esas son preguntas que obedecen a una experiencia de veinte siglos de filosofía, religión, ciencia y experiencia vital. Nuestras. Pero mi pregunta sigue en pie, ¿creía Jesús en Dios como realidad/REALIDAD de sentido, bondad y plenitud de todo y para siempre, y esa FE/fe  es, en su caso, consustancial con su proyecto “social” alternativo?  Insisto en que no pregunto por si nosotros, muchos o pocos, podemos acoger ese proyecto alternativo de honestidad y fraternidad radical sin ninguna fe en Dios, o que no hay que salir de la historia del mundo para estar en Dios y con Dios… pregunto por la Fe de Jesús en el sentido descrito (aproximado) y si tiene alcance determinante sobre la particularidad de su proyecto.

    No me preocupa la ortodoxia, ni si le conviene o no a la Iglesia de hoy; ni siquiera si a mucha gente hoy le puede desmotivar que se viese la condición de “fe religiosa” en Jesús de un modo tan inmanente como trascendente (en lenguaje de hoy). Solo quiero saberlo en este Proyecto de Jesús. Es una pregunta muy personal, desde luego. Un abrazo.

    • Isabel

      Un Jesús que no creyese en Dios, para mí no tendría mucho sentido. Pero yo no soy nadie, doctores, teólogos y exégetas tiene la Iglesia…

    • Carmen

      Estoy convencida de que Jesús creía en su Dios que era , pues ya sabemos, como un padre bueno. Pero vamos, convencida. Me parece una persona con un grado de espiritualidad altísimo, si es que puede haber grados en eso. Y por supuesto él estaba convencido de que era una especie de profeta, en el sentido de que comunicaba los deseos de Dios. Ese dios bueno.
      Estoy convencida de que es así.

      También creo que no se consideraba su hijo en el sentido biológico de la palabra, se sentía como nos podemos sentir nosotros hijos de Dios. Ahí está el padre nuestro y mil cosas más. Son los demás los que le llamaban Hijo de Dios como ha explicado Salvador mil veces, como alguien que está cerca, que es su reflejo. Por lo visto era una expresión que se utilizaba en ese momento. No me cabe en la cabeza que él se considerase Dios mismo. Lo encuentro de Locos. Y no me parece un loco. Me parece una persona muy cuerda. Extraña, diferente, pero cuerda.

      En cuanto a lo que planteas de si él separaba su proyecto de Dios, probablemente no lo separaba. Es más, estaba convencido de que es lo que Dios quería.

      Pero los tiempos cambian. El Dios de Jesús ya no nos vale a muchos, pero sí nos vale lo que decía sobre cómo se podría transformar la sociedad.

      Mi pregunta es. La de siempre. Puede una persona ser cristiana sin creer en el dios de Jesús?
      Eso es lo que tienen que decir los teølogos.
      Personalmente ya me da igual. Que digan lo que quieran , si es que quieren decir algo. Solamente sé que Jesús me gusta como referente.

      Tengo otros, pero es que me encanta su valentía, su mal genio, su rapidez en contestar, su sensibilidad, su honestidad, su lengua afilada a veces y suave otras. Que no despreciaba a nadie, que les comunicaba a los más frágiles seguridad y esperanza. Y les animaba a cambiar las cosas porque todos somos iguales.

      Y creo que sabía que iba a perder. Y perdió.
      Pero a lo mejor no es real . Solamente está en mi imaginación.

      Otros piensan que era un revolucionario de esos activistas. No lo veo así. Lo veo mucho más en la línea de Gandhi o de Luther King. Pero ya te digo, son cosas de mi imaginación. De mi intuición.
      No sé.
      Si te vale de algo, pues me alegro. Pero mucho me temo que tienes que encontrar tú solico la respuesta.
      Un abrazo.

      • José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

        Gracias Carmen. Yo tengo mi respuesta, casi toda mi vida es la de hacer “una teología “social” que siempre mira a la Escritura, no sólo, pero siempre…”. La mía, es un SÍ a Jesús y a su “Dios” que tiene más que ver con mi Confianza ante la vida, que con las ideas. Ideas tengo después, pero, en ese paso primero, soy criatura de la Confianza entre sentida, elegida y necesitada. Como aparento racionalismo, solo la gente sencilla me lo pregunta.

        Tu respuesta me gusta, por digna y por tuya. La de María Pilar, también. Solo que quería escucharla de más atrieros por ver cómo Jesús cobra tanta relevancia en sus vidas y si necesitan referir esa relevancia también a su Dios. Solo eso. Seguramente mi pregunta en más transparente de lo que parece.

        • m* pilar

          Gracias José Ignacio, un abrazo entrañable.

        • Carmen

          El caso es que busqué su nombre en internet. Me sonaba que daba clase de algo. Y si, leí que es teólogo y creo que sacerdote. Pero se me olvidó. Soy un desastre. Porque es que no me importan en absoluto los cargos ,las profesiones y esas cosas. Se puede creer o no, pero es la pura verdad.
          Al leer que ha dicho que su Teología…
          Madre mía, he pensado, ya estoy otra vez… uffffffff
          A los biólogos les digo lo que hay en mi cabeza como si fueran economistas, a los teølogos les hablo como si fueran biólogos, a los de ochenta años les digo que son muchos.
          Uuuuuufffffff
          Sorry
          Sorry
          Sorry.
          Es que para mí , todos ustedes son personas, como yo. Espero que si le he molestado en algo, me disculpe.
          No tengo solución.
          Vivo en un mundo diferente.
          Un abrazo.

    • Salvador Santos Pacheco

      Hola José Ignacio

      Responder afirmativamente a tu pregunta es lo más fácil; tan fácil como engañoso. Me han preguntado muchas veces esa misma cuestión. Se necesita una larga explicación que sale de los límites de estos espacios. Pero sabiendo de la benevolencia del moderador de ATRIO intentaré no pasarme demasiado.

      En tu formulación unes el término ‘fe’ al verbo ‘creer’. Es lo que suele hacerse. Tenemos ese esquema mental. Nos lo han metido en la cabeza desde hace muchos siglos. Esa unión reduce el significado del término ‘fe’ a la mínima expresión. La fe se limita a la aceptación teórica de verdades, dogmas, creencias o de un ser de existencia indemostrable. Con tal asociación se ha logrado fidelizar a una doctrina y a una institución sin necesidad de adherirse a un proyecto de vida comunitario. Cabe preguntarse: ¿Eso entendieron por fe los evangelios?

      Hay un hecho históricamente innegable al final de la vida de Jesús. Está recogido solo por Mateo y Marcos. Se trata de su clamor en la cruz:

      “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”

      Como sabes, los libros del Antiguo Testamento se denominaban con sus palabras iniciales. Igual ocurría con los salmos; se nombraban por el primer verso. Cuando Mateo y Marcos escriben ese primer verso del salmo 22 están indicando que Jesús CANTÓ en la cruz el salmo completo. Dicho salmo es un canto compuesto de otros dos salmos que se se unieron en uno. El primero era una Lamentación. El segundo, una Acción de gracias. Hay que leer el salmo entero para entender ese canto de aquel hombre a punto de morir después de haber realizado lo que se propuso hacer y sin la seguridad de que aquello continuaría.

      El texto confirma una convicción que le empapaba hasta las entrañas. No es que él se limitara a creer en Dios; es que lo tuvo como su gran aliado. Toda su vida actuó convencido de que lo hacía de acuerdo con Él. La fe para Jesús no estaba asociada al verbo ‘creer’, sino al verbo ‘hacer’ llevando su compromiso a tope.

      Los destinatarios de Marcos y Mateo, judíos en primera instancia, entendían perfectamente ese texto del salmo. Lucas, en cambio, a pesar de “haberlo investigado todo con rigor” omitió ese dato. Resulta comprensible: Al escribir para griegos, era difícil que estos entendieran aislado ese lamento del salmo. Así que en su lugar escribió el verso de otro salmo (Sal 31,6) que expresaba la confianza final expresada en el 22:

      “Padre, en tus manos pongo mi vida”.

      Aquí Lucas escribe la palabra ‘Padre’ en vez de ‘Dios’ para indicar total cercanía e íntima relación. Tal fue su convencimiento.

      Algo hay que no encaja cuando a un hombre con esa fidelidad a Dios al que llama Padre fue juzgado por las autoridades civiles y religiosas como blasfemo y llevado ante la autoridad romana para que le condenaran a la pena capital. Porque aquellos, tipos, sacerdotes, saduceos, letrados, creían en Dios a pies juntillas, cumplían sus normas y no faltaban a oraciones ni liturgias. ¿Dónde está el desajuste? Sencillamente que la fe para aquellos individuos era un asunto de rango intelectual capaz de cohabitar con la injusticia, la riqueza, el expolio, el sometimiento, la esclavitud y hasta con el crimen. Jesús, en cambio, sufriendo desde muy joven las fatales consecuencias de la ley y las creencias religiosas, aprendió desde los niveles de los despreciados que la fe se demostraba con una praxis en favor de la solidaridad y la justicia. Pero ¿cómo lograrlo en una situación tan extremadamente complicada? La fe no es algo estático, reclama encontrar caminos de actuación.

      El mundo al que perteneció Jesús no era fácil. Las familias vivían como en toda la cuenca mediterránea gracias a una agricultura de subsistencia salida de trabajar sus pequeños terrenos y de tener un oficio con el que, viniendo bien las cosas, complementaban unos ingresos que les permitían solo vivir con muchas dificultades. Se vivía al límite. En una mayoría de casos se necesitaba acudir al endeudamiento por la carencia de ingresos. La obtención de créditos resultaba fácil. Por ley, todo judío estaba obligado a prestar dinero ¡y sin intereses! a cualquier compatriota que se lo solicitara. Eso sí, el tema tenía su truco. Se firmaba un documento y si el deudor no devolvía el crédito en el plazo establecido, la propiedad del terreno pasaba al prestamista. En unos pocos años la tierra quedó en pocas manos. Los terratenientes no dedicaron entonces los terrenos para la subsistencia del pueblo sino para hacer y acumular dinero cultivando lo que el imperio dominante necesitaba y compraba; especialmente: aceite, cereales y vino. Los pequeños agricultores trabajaban esporádicamente por salario los terrenos que le habían servido para sustentar a sus familias. Muchos de ellos se tuvieron que vender como esclavos o vender a algunos de sus hijos.

      A todo esto hay que sumar el impuesto individual exigido por los romanos y el impuesto a un Templo que era el banco central. Tenía en su interior tanto oro que tras su destrucción en el año 70 bajó considerablemente el precio de este metal en toda Asia Menor. No era todo, el negocio del pecado exigía comprar unos animales para ser sacrificados en el templo y obtener el perdón. Y por no eran bastante apreturas los religiosos, metiendo el miedo en el cuerpo de la gente, las obligaban con preceptos de todo tipo imposibles de cumplir.

      La riqueza se concentró en pocas manos y la miseria y el hambre se extendieron por el país. Proliferaron las enfermedades y los mendigos ocuparon puertas y aceras. El acaloramiento de muchos fue en aumento y surgieron como hierba grupos de gente, hombres y algunas mujeres, lanzados a acabar con ese estado de cosas de forma violenta. Ninguno de esos grupos consiguió sino más destrucción. Pero la fiebre revolucionaria siguió adelante, se puso a la orden del día. Hasta la suegra de Pedro se involucró en esa calentura.

      Jesús se fue dando cuenta de esa dura realidad. La Ley divina no solo no servía, sino que ayudaba a agravar la situación. El Dios del AT y el que presentaban los líderes religiosos era una marioneta en sus manos. Dios no podía ser lo que ellos decían. Lo que necesitaban y reclamaban los desamparados, los mendigos, los esclavizados sí debía coincidir con el deseo de Dios. Dios no podía estar de acuerdo con esa situación. Y los males venían desde siglos atrás. Estaba claro que Dios no intervenía. Y tal como se lo habían presentado, él lo veía muy alejado. Se necesitaba su cercanía y complicidad aun sabiendo que no intervenía.

      Jesús era un hombre, no un ser omnisciente. Se dispuso a ahondar en su pensamiento. Y oyó hablar del Bautista y lo que hacía. Y se fue a seguir aprendiendo con él. Se incorporó a su movimiento hasta que entendió que su pregón se quedaba en los preámbulos. El cambio de mente y conducta que proponía podía servir como preparación, pero se necesitaba un avance definitivo. Una vez Juan encarcelado, encontró el momento de saltar a la palestra. Un proyecto universal, el de una humanidad solidaria, justa y fraterna, debía comenzar por hacerse aunque fuera humildemente. Y se la jugó con unos amigos que, aunque a medias, le dieron su adhesión a él y a su proyecto. A esa adhesión los evangelistas la llamaron ‘fe’. Y a la adhesión de Jesús al Padre y al proyecto que entendió que Él deseaba para la humanidad le podemos llamar ‘fe’. Si la pregunta es: ¿Jesús tenía ESA fe en el Padre? La respuesta no engañosa es: SÍ.

      La fe no está escondida en la interioridad individual. Es perceptible. Se constata y se ve. Está cargada de dinamismo. Supone una firme decisión capaz de superar todos los obstáculos hasta lograr situarse en el círculo de Jesús. En el relato del paralítico llevado entre cuatro (humanidad), ni el hombre tumbado ni los cuatro porteadores dicen una sola palabra. Destacan, no obstante, siete verbos activos: “Llegar”, “llevar”, “transportar”, “levantar” (el techo), “acercar”, “abrir” (un boquete) y “descolgar” (la camilla). Después de todo ese movimiento, el texto dice: “VIENDO Jesús la fe que tenían”. La fe de que hablan los evangelios es algo completamente alejado de lo que nosotros llamamos fe. Es perceptible desde el exterior y no una creencia íntima.

      Hay muchos jóvenes que sin conocer el evangelio actúan asociados y comprometidos en trabajar por conseguir una humanidad nueva. Siguen el Proyecto aún sin conocer a su autor. El Proyecto de Jesús no es excluyente. La ventaja de conocer a aquel Hombre de Galilea y lo que hizo es que tenemos el ideal humano ante los ojos. Eso transmite el relato del ciego de nacimiento.

      Las comunidades de donde salieron los evangelios nos transmitieron su experiencia diciendo que Dios avalaba la acción de Jesús y que el Proyecto salió de su mente. Esa conclusión surgió de una experiencia. La invitación que hacen es a tener esa experiencia adaptada a nuestro mundo. Es decir a adherirnos (FE) a ese Proyecto.

      El conocimiento a fondo del evangelio emociona; la experiencia de vivir ese mensaje abre los ojos y hace renacer. Jesús admitió por activa y por pasiva que su Padre lo avalaba. Tal convencimiento tenía. Y lo demostró con su vida. De esa fe hablamos. Hasta aseguró que los poderes irían cayendo y llegaría el triunfo del ser humano:

      “…las estrellas irán cayendo del cielo y las potencias que están en el cielo vacilarán, y entonces verán llegar al Hombre entre nubes con gran potencia y gloria”.

      Te mando un abrazo, José Ignacio

      • Carmen

        Jolín.
        Es que me encanta.
        Porque no sé. Me faltan millones y millones de datos. Pero te prometo que entendí. No me preguntes por qué. Pero lo supe intuir.
        Y es que creo que ese pensamiento está en el fondo de todas las personas de buena voluntad, como dice ese dicho de la navidad.
        Por eso mismo es universal su pensamiento. Porque conecta con la parte buena, ingenua si quieres, de todas, de todos.
        Un abrazo.
        Es que me ha encantado.

        Y ahora que te conteste José Ignacio. Pero si no digo esto, es que me muero.
        Gracias.

      • m* pilar

        ¡¡¡Gracias Salvador, hermano!!!

        Es un gran gozo escuchar lo que expresas… no explicas … ¡Compartes tu fe, en el hermoso Proyecto que Jesús proclamó!

        Y me uno a tu caminar, y doy gracias por tenerte como hermano en la misma fe.

        ¡Gracias de corazón! Mi abrazo entrañable.

      • José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

        Yo me había adelantado en mi modesta profesión de fe. Así he leído con más libertad tu respuesta. Es un lujo que espero que sirva a todos. Yo no hablaba de la fe de otro modo del que tú me dices, aunque lo cuente mucho peor, y sobre todo, quería “forzar” esa respuesta que resumo en “… “fe’ al verbo ‘creer’… La fe para Jesús no estaba asociada al verbo ‘creer’, sino al verbo ‘hacer’ llevando su compromiso a tope. Jesús era un hombre, no un ser omnisciente. Se dispuso a ahondar en su pensamiento. Y a la adhesión de Jesús al Padre y al proyecto que entendió que Él deseaba para la humanidad le podemos llamar ‘fe’. Si la pregunta es: ¿Jesús tenía ESA fe en el Padre? La respuesta no engañosa es: SÍ. La fe Es perceptible desde el exterior y no una creencia íntima. Jesús admitió por activa y por pasiva que su Padre lo avalaba. Tal convencimiento tenía. Y lo demostró con su vida. De esa fe hablamos. Hasta aseguró que los poderes irían cayendo y llegaría el triunfo del ser humano”.

        ¿Por qué quería forzarla? No porque no me valgan las voces de Atrio sobre Jesús, y cómo les maravilla e interpela; no porque dude de que el Proyecto de Jesús crece dentro y fuera de la creencia, allá donde prima la verdad, la honestidad, la compasión, la justicia; no porque yo tenga que salvar el dogma para creer (implicarme) en su Proyecto; nada, nada, no tengo ninguna duda sobre todo esto, pero sí tenía dudas de si la fe como “el hacer tan propio de Jesús” ocupaba de tal modo todo el espacio vital de la explicación sobre su persona que no había necesidad histórico-crítica y antropológica de referir ni su persona ni su acción a la fe en Dios; como si diera igual en Jesús esta referencia para explicar su confianza en el Proyecto; como si esta referencia fuera una circunstancia inevitable a un hombre del siglo primero, pero que de haberse sido moderno, la podría evitar y nada de nada cambiaría la confianza en el Proyecto. Y yo pienso que no, que el Proyecto tiene una particularidad en es fe en su Padre y que esto no se traduce en más verdad o poder de nadie (las iglesias), sino en más esperanza y mística para la entrega y el perdón. A ver si acierto al contarlo así.

        • José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

          Se me ha escapado el texto, pero es suficiente. Quería decir al concluir la frase, que la legítima denuncia de los abusos de las religiones-Iglesias sobre el Proyecto de Jesús, y hasta la petición de que deben desaparecer para que sobreviva el Proyecto de Jesús y Jesús mismo, no pueden dejar de plantearse este vínculo de Jesús y su Proyecto como meollo de una fe (hacer-acoger) en Dios. Es una manía mía provocar así a la gente de bien. Un abrazo.

      • Alberto Revuelta

        Desde los lejanos, lejanisimos, trabajos en las campañas anuales de la JOC, he tenido por clave para entender a Jesús de Nazaret, el salmo 22 completo. Y me ha ido bien. Leer ahora la síntesis de Salvador sobre el mismo, me dejado en buena paz. Ni en Pastores te hubiera salido tan redondo y bien explicado. Abrazo.

        • Carmen

          Sabes que te digo, Salvador? Que cuando te canses de todo esto de la exégesis, podrías escribir algún artículo que otro en el registro que has utilizado en tu respuesta a José Ignacio.
          Nunca he leído un texto tuyo de ese estilo. Me has dejado muerta.
          A muchas personas sencillas como yo,nos cuesta encontrar las palabras para expresar lo que pensamos. Y un pensamiento sin expresarlo correctamente no llega a ser una idea , se queda en una intuición.
          Espero que entiendas lo que digo
          Un abrazo

          • Salvador Santos Pacheco

            Hola Carmen

            La exposición a la que te refieres nace de la exégesis. Como tú bien conoces, los evangelios no son textos de historia. La exégesis resulta necesaria si se quiere atisbar al trasluz la figura histórica de Jesús, su posicionamiento ante la realidad de su tiempo, sus planteamientos, sus actuaciones…

            Fijémonos, por ejemplo, en este primer Acto del relato del ciego de nacimiento. Deja ver cómo una gran mayoría de personas contemporáneas a Jesús vivían e incluso nacían sin perspectivas de futuro. No teniendo horizonte alguno a la vista, su único porvenir se limitaba a una dura existencia en la penumbra.

            Ante esa vida apagada, Jesús, AL PASAR, presenta un ideal humano preñado de libertad y de posibilidades. Basta aceptarlo, quitándose de encima el emplasto de siglos que cerraba ojos y mentes, para abrir esa vida a una nueva panorámica. El ciego del relato accede y descubre lo que nunca antes había sido capaz de imaginar. Ha dejado atrás la inseguridad. Ahora parece otra persona. Anda con paso firme. Sus conocidos se asombran al verlo ¿No es eso algo de lo que puede ocurrirnos cuando en la explicación de un relato vemos pasar al trasluz la figura del Galileo?

            Suelo sugerir que se lean estos artículos muy despacio y a ser posible a media voz. De ese modo se percibe mejor y con detalle la figura del Galileo… al pasar.

            En el próximo Acto, Jesús no aparecerá en un escenario en el que el protagonismo lo asumen los guardianes de la ortodoxia. Estos suelen estar al acecho cada vez que sopla algún aire de libertad. Entrarán presumiendo de su visión privilegiada, pero cerrarán los ojos ante la evidencia del hombre liberado.

            Un beso y un abrazo, querida Carmen

  • M.Luisa

    Buenos días, Salvador, ahora, al leer la  respuesta  que le das a Óscar en tu comentario de ayer a las 10h,  que por cierto me ha sido muy gratificante,  tal vez pueda entenderse, esto  lo digo en general,  mi resistencia o, al menos, que doy  por insuficiente eso que tantas veces repetimos “buscar sentido a la vida”.

    Ya le damos sentido a la vida, de lo que se trataría  es de dejar que  fuera la vida misma la que nos llenase de sentido   y esto pienso que lo realiza el Proyecto. El Proyecto HUMANIDAD, como dices tu mismo,     cuando lo hacemos nuestro, es decir, cuando hay por en medio un acto de apropiación. Es lo que interpreto,  si acaso, ya me corregirás. La vida es un valor en construcción y es el valor de la vida lo que nos responsabiliza ante el Proyecto.

    Gracias, un abrazo!

    • Salvador Santos Pacheco

      Hola M. Luisa

      Solo por aclararme:

      A mi juicio, la HUMANIDAD es el objetivo a conseguir. Está por hacer. Se trata de una meta social. Se consigue, pues, por la praxis siguiendo un trayecto a realizar asociados. Hablamos de andadura y de un itinerario a emprender con otras personas; no se queda en interioridades.

      El sentido de la vida (con minúscula) es la Vida (con mayúscula). La vida (con minúscula) nos ha sido regalada. No hemos decidido tenerla. Necesita completarse. La Vida a perseguir como sentido de la vida y como botín a atrapar sí exige de nuestra libertad y decisión. Reclama una praxis entregada y sin vacilaciones en favor de los últimos, los insignificantes. Sin igualdad y fraternidad no hay HUMANIDAD.

      Un abrazo

      • M.Luisa

        Creo que estamos diciendo lo mismo Salvador, quizá la diferencia que no percibes, pero sin embargo vengo a decir lo mismo que tú, es que la vida es un valor, no la realidad radical porque si no, no proyectaríamos. Un valor que nos ha sido dado, regalado, como quieras, al que hay que llenar de contenido con la praxis, ciertamente como vengo expresando siempre. Es lo que llamo construcción, o realización del Proyecto. El matiz que nos diferencia y que no se deja notar, quizá esté en que esta construcción o realización no puede estar abandonada a los impulsos vitales que a veces vienen determinados precisamente por el sentido que le damos a las cosas de la vida. Ellas nos marcan un sentido, pero éste pudiendo ser válido para el “vivir nuestro” con minúscula, no pueda ser propiamente válido para “nuestro Vivir” humano con Mayúscula.

        En definitiva, pienso que la vida es un valor, no una realidad radical porque si así fuera por qué entonces esa necesidad de proyectar.

        Esta es mi reflexión… Un abrazo!

      • oscar varela

        LA HUMANIDAD

        Wer ist die Dame?

  • oscar varela

    Hola!

    A esta altura de las publicaciones de esta “tanda” (6 de 8)

    me pregunto si se puede aventurar otro TÍTULO

    (levemente modificado, pero más verdadero -estimo)

    (no sé qué dirá Salvador):

    1- en vez de “El Proyecto de Jesús …;

    2- este otro: “El Proyecto Jesús

    ¿Se capisce?

    • oscar varela

      en todo caso,
      la “autoría” DE EL Proyecto, tal fuera correcto
      adjudicárselo a la de Magdala

    • Carmen

      Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
      María de Magdala.
      Menudo descubrimiento para mí.

      Me gusta esa mujer.

      Y es que si algo hay de verdad en lo que cuentan, no me extraña nada que congeniasen. Eran dos espíritus libres. Encajan perfectamente.

    • Salvador Santos Pacheco

      Hola Oscar

      El conjunto de los evangelios conforman un enorme y complejo puzzle con perfecto encaje de todas sus piezas a pesar de la distinta procedencia de sus cuatro bloques, las distancias en el tiempo con que se perfilaron cada uno de sus fragmentos o los diversos destinatarios a quienes propusieron sus escritos.

      En función de la zona del puzzle en que nos encontremos veremos perspectivas singulares de todo ese tejido. Será admisible desde ese punto que titulemos de una u otra forma esa sección. El autor de ese Proyecto es Jesús; la reflexión que de él hace el cuarto evangelio a partir de vivir esa experiencia presenta a Jesús como el ideal de ese Proyecto.

      A mi juicio, la idea de aquel hombre de Nazaret coincide con el deseo de una inmensa mayoría de personas a lo largo de la historia: el triunfo definitivo de lo humano sobre la sinrazón; la consecución de una vida perdurable en fraternidad distinguida por el amor y la lealtad que lo hace auténtico. En esa conquista definitiva no tendría cabida la injusticia ni la riqueza ni el hambre ni la miseria ni la misma muerte. Se acabaron los sobresaltos. Se habría subvertido el sistema injusto. El evangelio de Lucas lo describe con un cántico que pone en boca de la madre de Jesús antes del nacimiento de este:

      “Su brazo ha intervenido con fuerza,
      Ha desbaratado los planes de los arrogantes;
      Derriba del trono a los poderosos
      Y encumbra a los humildes;
      A los hambrientos los colma de bienes
      Y a los ricos los despide de vacío” (Lc 1,51-53).

      Hay relatos en los evangelios que van mostrando el sentido universal de ese objetivo. Por citar alguno: El paralítico, la mujer sirofenicia o los ¡SIETE! relatos de la división de los panes. Desde el punto de vista de tal objetivo a conseguir podríamos llamar también a ese plan: Proyecto HUMANIDAD.

      El discípulo ideal, el que podría ser referente por su comportamiento no fue el obcecado Pedro ni los ambiciosos y violentos Santiago y Juan. Los tres aparecen a veces en el texto acompañando a Jesús no porque fueran preferidos, sino porque necesitaban clases de apoyo. La que mostró su amor y lealtad a Jesús y su Proyecto fue María la de Magdala encabezando al grupo de mujeres. Resulta llamativo que su nombre fuera omitido por todos los escritos del NT a excepción de los evangelios. Durante todos estos siglos se ha relegado a esta mujer a una función anecdótica e incluso de florero. El evangelio de Juan la realzó y dejó una pieza del puzzle a ser colocada en el tablero histórico por los futuros seguidores de ese Proyecto. Tendremos ocasión de intentarlo nosotros aquí en ATRIO.

      Un abrazo

      • Carmen

        Eso que dices que todo encaja es algo que he pensado siempre, lo que sucede es que mis piezas del puzzle son muy poquitas, me faltan un montón aunque ahora voy teniendo alguna más.
        Está clarísimo que los evangelios están escritos con la intencionalidad de que se cumplan las escrituras. Lo que sucede es que las desconozco .

        Y claro, según el autor o grupo de autores de un evangelio la forma varía , pero no la finalidad. Es muy interesante. Porque , es que son judíos, tienen que encajar las piezas para que se entienda que es el Mesías, pero no el tipo de Mesías que esperaban. Es una jugada muy inteligente. Por eso los evangelios están llenos de citas del testamento antiguo.

        Pero sigo pensando que Jesús rompió con la escrituras, no lo puedo evitar. Rompió . No creo que él mismo se considerase el Mesías. Es que no lo creo. Otra cosa es que las utilizase. Pero es que posiblemente los que las utilizarían fueron los autores de los evangelios. Precisamente para convertirlo en Mesías. Pero no creo que él se sintiese así.

        Y el hecho de dar a una mujer la autoridad para impulsar el mensaje de Jesús, es una decisión magnífica. Representa a la parte de la humanidad oprimida y a la vez a una humanidad con tanta sabiduría y capacidad como la que puedan tener los que han ideado el tambalache para oprimir. Si una mujer es la depositaria de esa idea, entonces esa idea puede llegar a todos los oprimidos. Pero no a los soberbios . A los que amasan riqueza y poder.
        Y así fue. No llegó. Otra cosa es que se apropiasen de su mensaje. Pero no les llegó al fondo de su alma.

        Por eso lo que hicieron fue silenciar a la Elegida. La relegaron a su papel de mujer. Que si perfume, que si pelo largo, que si llora mucho…
        Nada nuevo bajo el Sol.
        Bueno, si hay algo nuevo. El mensaje de Jesús. Pero claro, hay que poder oírlo. No es fácil escucharlo en medio del ruido ensordecedor que hay a su alrededor.

        Bueno, es mi opinión. Tampoco hay que darle mucha importancia.

        • Santiago

          Jesús rompió con la corrupción farisaica que quitaba a la Ley su verdadero sentido, creyendo erróneamente que la Ley consistía sólo en ejecutar la obra externa prescindiendo de nuestra intención puesto yo puedo dar una limosna simplemente para mi propia satisfacción y beneplácito ante la comunidad a la que pertenezco, y no por verdadera caridad y amor al prójimo

          Pero Jesús vino a enseñarnos a cumplir la Ley en su esencia y nos recomienda que nuestra mano derecha “no sepa” lo que hace la izquierda y cuando “ayunemos” no se nos note nuestro sacrificio y que no pregonemos nuestras “buenas obras” a “bombo y platillo” como hacen los hipócritas que condenan a los demás y no ven “la viga” en su propio ojo.

          Jesús se opone a la tergiversación de la interpretación de la Escritura. Los judios contradecían el espíritu de la Ley cuando eran crueles, prefiriendo no hacer la obra buena -y criticando a Jesús porque tenía la osadía de “curar en sábado”, ya que en sábado NO se podía trabajar. No querían entender que la Ley del Padre estaba ordenada al amor de caridad y misericordia c o n el prójimo. Sólo los que “oyeron, vieron y palparon” la verdad que es Jesús, pudieron darle el verdadero sentido a la predicación de Jesús y a su obra redentora que es la que nos transmitieron a nosotros. Sólo los que vivieron con la Verdad pudieron defenderla hasta el final con la propia vida. Los discípulos de Jesús NO estuvieron PERPLEJOS despues de Pentecostés. Se transformaron Apóstoles de la predicación del verdadero mensaje de Cristo Jesús.

          Es por eso que Jesús cita el Antiguo Testamento tantas veces pues en realidad todo lo profetizado se cumplió en El. Sólo hay que leer a Isaías que vivió 700 años antes de Cristo y ver cómo describe con exactitud al Mesías Cristo Jesús en su reinado y en Su dolorosa Pasión (Cap 11, 53 etc)

          Y así hablando con la samaritana Jesús mismo revela su verdadera identidad:
          “Dícele la mujer (samaritana): Se que va venir el
          Mesías, el que se llama Cristo; cuando venga nos manifestará todas las cosas. Dícele Jesús: Soy YO, el mismo que habla contigo” (Juan 4:25-26)

          Un saludo cordial
          Santiago Hernández

          • Carmen

            Ya sé que eso es lo que es.
            Pero mi cabeza no lo puede entender. Hay muchas contradicciones, empezando porque el Dios de Jesús es diferente al del antiguo testamento. Y siguiendo porque esperaban un mesías guerrero para que plantease cara al imperio romano.
            Si todos los judíos entendieron mal, estoy segura de que comprenderá que también mi persona se pueda equivocar.

            Ya sabe, mi Jesús es imaginario. Me gusta y me quedo con él. Sin más.
            No pretendo convencer a nadie, ni jamás lo lograría, pues anda que no hay sabios aquí dentro. Soy de fuera, de las ovejas. Pero una oveja a la que le guste hablar y no le tiene miedo a los pastores.

            Un abrazo
            Cuídese mucho. Ya faltan pocos meses para que esto de las vacaciones en masa empiece a funcionar.
            Aguantaremos. Resistiremos.

          • Carmen

            Vacunaciones en masa. Sorry

          • Santiago

            Gracias. Claro que aguantaremos y sobreviviremos. Existe una razón por la que hemos llegado a vivir en esta época de tanta confusión e incertidumbre…Estamos vivos por una razón que se relaciona con la dificultad de estos tiempos de pandemia y caos. Tenemos la importante misión de transmitir lo que hemos descubierto en nuestra vida que ayudará a otros en el camino de la fe para una felicidad trascendente. La única que tiene importancia real en este mundo.

            Como dice la gran mística avilesa: “Dios no se muda”…Somos nosotros los que cambiamos y mudamos ya que dice el adagio filosófico que “de la naturaleza humana es el cambio”. Tenemos pues capacidad para progresar en el conocimiento de la verdad revelada..

            En Dios no existen límites de tiempo y su Revelación ha sido progresiva a través de los siglos. La fe del hombre prehistórico fue infinitamente más pequeña y rudimentaria que la de los que hemos vivido “después de Cristo”..No se trata de que los judíos adoraban “otro dios” puesto que el Ser divino no depende del grado de nuestra fe para existir y actuar. No existe tal coexistencia dependiente en los seres creados como nosotros que necesariamente reciben el ser para poder existir.

            Jesús, pues, ES la plenitud de la Revelación del Padre…El vino a revelarnos profusamente en que consistía el amor divino y como nosotros debíamos relacionarnos con El. Jesús es ese Mediador por el que llegamos al Padre ya que “nadie va al Padre sino por Mi”…Por tanto ES el el único que revela la Verdad y al único al que podemos creer con la certeza de la FE. Por eso, lo primero que pide Jesús es que “creamos” en Su Palabra que nos transmitieron e interpretaron correctamente los testigos de Su vida y Resurrección.

            Lo judíos se aproximaron imperfectamente a la Verdad. Jesús quiso dárnosla en su totalidad ya que El mismo es la Verdad que nos salva. La FE es lo primero. Es la primera gracia. Lo demás “se nos dará por añadidura”.

            Un saludo cordial
            Santiago Hernández

          • Carmen

            Pero si a mí me gusta su palabra, pero menuda han montado los teølogos a lo largo de la historia.

            Si es que estoy segura de que comparte todo lo que ha dicho Salvador en su contestación a José Ignacio. No ha podido ser más bonita.

            Los detalles, es que da lo mismo. Qué más da que fuese hijo de Dios biológicamente o adoptado?

            Un abrazo

          • Santiago

            Es que podemos los humanos ir desglosando La Palabra para ir descubriendo más y más esta visión de Dios “a lo humano”..Sin embargo, sólo en la otra vida tendremos la visión completa “cara a cara”..Nosotros sólo estamos “rasgando” un destello de la divinidad empezando por el Cosmos y siguiendo por el ADN vital escrito por el Creador a nivel celular y por la infusión del espíritu que por definición es inmortal

            Si podemos desglosar los misterios de la astrofísica para poder viajar intelestarmente pues también podemos querer vislumbrar lo que “ha sido revelado” y no más, pues ya es mucho para nosotros los humanos en nuestro peregrinaje hacia la Luz.

            Jesús pues es la luz misma..Vino para iluminar. No es lo mismo “el adopcionismo” que ser “hijo natural” en cuanto a Jesucristo.

            El Papa Adriano I en el 785 rechazó el neo-Nestorianismo que afirma que Cristo fue un ser humano “adoptado” por el Padre y de esta manera se divinizó. Pero Cristo fue engendrado en el amor del Padre desde toda la eternidad. Y es de la misma naturaleza del Padre como Persona divina

            No es que lo diga la Iglesia sino que Jesús mismo lo dijo. De ahí la controversia después de la Ascención. Sin embargo, los que estuvieron con El creyeron que El era el Hijo porque vieron que verdaderamente Jesús era lo que El mismo proclamó con su vida, muerte y Resurrección.

            Y hasta “el centurión y los que con el estaban guardando a Jesús” en la hora final de Cristo en la Cruz…”decían: Verdaderamente era éste el Hijo de Dios” (Mateo 27:54)
            Y de eso se trata, de creer en la verdadera identidad de Jesús de Nazaret o no.

            Un saludo cordial
            Santiago Hernandez

          • Carmen

            Ya.
            Pero a mí me da lo mismo de quién sea hijo.
            Dice usted que se le conoce porque es hijo de Dios, si no fuese así después de dos mil años no tendríamos noticias de él. Sería una especie de rabino más cuya historia se habría diluido en el tiempo, o en la nada, debido al paso del tiempo.

            Posiblemente tenga razón. Pero si por esas cosas de la vida hubiese caído en mis manos los evangelios que se escribieron, para mí, le aseguro que el flechazo con el personaje hubiese sido el mismo.

            No sé si sé explicar bien lo que siento. Lo que pienso. Cierto que la historia de Europa hubiese sido otra. No sabemos si mejor o peor. Porque el cristianismo también es responsable de muchas barbaridades, pero no voy por ahí. Lo que le quiero decir es que coincido en muchas cosas con la manera de pensar de Jesús. Y no porque sea Dios o deje de serlo. Es que no me importa en absoluto. Puede creer lo que digo o no creerlo. Pero jamás miento. La mentira y el fariseísmo, y la manipulación no me van en absoluto. No hay ningún afán de convencer a nadie, solamente hablo porque me gusta hablar de esto. Y además sé que mucha gente piensa como yo. Solamente que como no es Dios, pues ya no se vale nada. Algo parecido a lo que dice usted. Pero sí se vale. Ya lo creo que se vale. Al menos para mí.

            Me estoy cansando ya. Parezco un ser extraño , cuando no lo soy. Parezco una hereja horrible cuando tampoco lo soy. Lo que sucede es que muy poquitas personas se atreven a decir estas cosas. Y no me creo que todos los que aquí escriben y todos los teølogos católicos del mundo mundial no alberguen en su cabeza una sola duda acerca de la divinidad de Jesús. Sencillamente no me lo creo.

            En fin. Usted siga con su idea, yo con la mía y tan amigos.

            Ahora, no me negará que eso de construir una empresa donde el presidente del consejo de administración es el mismo Dios, tiene sus ventajas. Pues bien, esas ventajas son las que detesto con toooooodas mis fuerzas.

            Buen día. Cuídese mucho

      • Carmen

        Es que a veces tengo la sensación de que los cristianos somos de religión judía, pero con el Mesías.

        No me siento en absoluto de religión judía. Si no me siento cristiana, ya de origen judío es me me desespera. No me gusta en absoluto su Dios. Nada.
        Y si Jesús es el Mesías, me tiene que gustar? Pues mire usted, no. Aunque digan que es que todo el tiempo los judíos estaban equivocados y todo era referido a un mesías diferente al que esperaban. Que no. Que eso no me vale. Que Jesús rompió con esa religión porque su Dios era otro.

        No sé si me explico.
        Pero , ya digo, es mi opinión.

      • oscar varela

        Hola Salvador!
        1- Gracias por la Respuesta.
        Va cumpliendo mi objetivo de que “des-embuches”
        para bien de todos.
        2- Leo la “introducción” de tu Comentario:
        -“El conjunto de los evangelios conforman un enorme y complejo puzzle con perfecto encaje de todas sus piezas a pesar de la distinta procedencia de sus cuatro bloques, las distancias en el tiempo con que se perfilaron cada uno de sus fragmentos o los diversos destinatarios a quienes propusieron sus escritos.”-
        A) RESALTO:
        1- PUZZLE: Juego de habilidad y paciencia que consiste en recomponer una figura o una imagen combinando de manera correcta piezas planas y de distintas formas, en cada una de las cuales hay una parte de dicha figura o imagen.
        – ENORME, y
        – COMPLEJO.
        2- PERFECTO ENCAJE
        – de TODAS las piezas
        – “a pesar de” DISTINTAS PROCEDENCIAS
        (4 bloques)
        (distancias y tiempos)
        3- PERFILAMIENTO (de fragmentos)
        4- A DIVERSIDAD (de Destinatarios)
        B) Reitero, entonces, mi inclinación hacia la Tesis del FOLK (Sr. Vega):
        Gente “selecta” lo pudo hacer
        (no desdice en nada su “pueblo originario”: Gente común)
        (todo lo contrario: certifica su “fidelidad” y “solidaridad” a esa “GENTE)
        ………………

        OTRA COSA:
        ¿Tienes opinión formada sobre los Evangelios “APÓCRIFOS”?
        (Acá en ATRIO, Isidoro suele “argumentar” (¿?) con el de “TOMÁS”

        Abrazo!

        • Salvador Santos Pacheco

          Hola Oscar

          Prefiero no pisar el terreno de los evangelios apócrifos.

          Respecto a la cita de una afirmación de los evangelios o relacionada con ellos resulta imprescindible conocer a fondo el engranaje del puzzle para no desbarrar. En cualquiera de sus piezas encontramos detalles concluyentes que, al tomarse por triviales, suelen pasar desapercibidos. Podré un ejemplo:

          El famoso capítulo cuatro de Marcos dedicado por completo al tema de las parábolas comienza diciendo:

          “De nuevo empezó a enseñar junto al mar”.

          La frase parece insustancial y decorativa. Tiene toda la pinta de ser una simple introducción. Sin embargo, contiene la clave de todo el capítulo y la referencia a un hecho esencial del Evangelio. Se halla en el adverbio griego que se traduce por “de nuevo”. “De nuevo” apunta a una situación anterior e invita a prestar atención a lo ocurrido entre ambos momentos. Tarea del Lector.

          Un abrazo

          • oscar varela

            ¡Bravo!
            ¡Gracias!
            ¡Vamos todavía!

          • oscar varela

            Todo esto parece relacionarse con:

            “para que los que dicen
            – VER no vean
            – OÍR no oigan”
            (Mc. 4,12 y 8, 18)

          • Salvador Santos Pacheco

            Hola “de nuevo”

            La explicación al adverbio griego traducido por “de nuevo” está desembuchada en Leyendo a Marcos 8; la situación a la que “de nuevo” hace referencia, en Leyendo a Marcos 6; y el texto que citas, en Leyendo a Marcos 12.

            Otro abrazo

  • Carmen

    Superbonito.

    Y es cierto. A veces se cae una venda y es como si te convirtieras en otra persona. El problema está al quitarla. A veces duele. Pero te libera.

    Menudo personaje Jesús de Nazaret. Fantástico.

  • Carmen

    No he tenido tiempo de leerlo. Luego lo haré. Seguro que es un bálsamo para mí cabeza.

    Un abrazo

  • mª pilar

    ¡Hermosa explicación del texto (Jn 9, 1 – 10, 21) !

    Leído… despacio y en voz queda… para una mayor comprensión.

    Va a ser una explicación con más capítulos, pero este 1º, tiene una fuerza especial, porque refleja el poder:

    “Del pecado-la culpa-el castigo”

    Según el Dios del A.T.  al que desde muy niña, no pude comprender…quizá, porque gocé de un padre admirable… no por sus “palabras” era más bien silencioso, porque nos hablaba con ¡su vida!

    Es un texto lleno de ¡Vida! Porque..:

    Adherirse… al Proyecto del Galileo… es lo que nos sucede; como nos narra el presente texto.

    Nos libera, nos cambia la mirada y la amplía más allá que a nuestra propia existencia; en ella entran de lleno todas las demás vidas, y deseamos fuertemente… que todas aquellas que se adhieren ha su Proyecto... se levanten y comiencen a caminar como personas liberadas, nuevas, que se entregan a esa hermosa labor.

    Es un gran gozo, poder releer estos textos, con un leguaje claro de hoy y para ahora, es de verdad estimulante.

    Y para mi personilla, me retrotrae a mi niñez, cuando comencé a mirar cuanto me rodeaba…con otra mirada… porque no podía soportar un… Dios revanchista

    A mí me encantaba, el padre que nos enseñaban en la parábola del…“hijo pródigo…o…de los dos hermanos”.

    Gracias Salvador, por esta aíre nuevo en el lenguaje, que plasmas a las “relecturas” de los textos, que nos expresan el Proyecto hermoso, todo el lleno de:

    ¡VIDA!

    Un abrazo entrañable.

     

     

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