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M a r í a (I)

Pinceles para el Evangelio, 10

  • 1. Exclusiva en privilegios

        Como si el hecho de ser mujer no bastara para otorgarle la máxima consideración, a la madre del Galileo le han asignado durante siglos privilegios exclusivos, títulos, honores, dogmas, apelativos, presencias y milagros de toda índole. Se la tiene por inmaculada, de extrema pureza, virgen, inmortal, asunta directamente al plano sobrenatural…

A ella se le dedican toda clase de actos religiosos: misas, cánticos, rosarios, novenas, triduos, oraciones. Bajo su amparo se han desarrollado órdenes religiosas, cofradías, patronatos, fundaciones. Con su fantaseada imagen se han fabricado medallas, escapularios, prendas bordadas, estandartes, colgaduras para balcones, capotes de toreros…

El mundo del arte se ha cebado en su figura. La han rejuvenecido, maquillado, embellecido, depilado; le han pintado ojos labios, mejillas; hasta le han hecho la manicura y la pedicura. Y la han vestido con trajes de princesa de colores pastel, con mantos y velos bordados en oro; la han recargado de anillos, pulseras, collares, broches, diademas de perlas y coronas de alto postín. Esculturas representándola llenan infinidad de lugares. Las hay de todos los tamaños, simulando todas las razas. Las pasean en romerías y procesiones por el campo, por el mar, por caminos rurales y calles de pueblos y ciudades… ¡El no va más!

Han idealizado de tal manera a este personaje que ni el mismo Galileo la reconocería.

 

  • 2. El riesgo de averiguar su verdadero perfil

        Tratar de salir de estas religiosas e intocables coordenadas en busca de su verdadero perfil supone avanzar contra una potentísima corriente. No resulta fácil y sí, muy arriesgado. Las masas, sustentadas en ancianas tradiciones, se echan encima de quien lo intenta. Sin embargo, merece la pena correr el riesgo y acometer la tarea de retirar títulos, honores, privilegios, dogmas, pinturas y vestidos si queremos dar con la mujer real cuyo nombre sí que no admite dudas. Se llamaba: MARÍA.

 

  • 3. Su nombre es MARÍA

        El nombre ‘María’ procede del hebreo Miryam. Su significado se desconoce a pesar del más de medio centenar de hipótesis etimológicas planteadas. En el AT solo una mujer llevó este nombre, la hermana de Moisés y Aarón:

“Ella (Yoquebed, hija de Leví) le dio a Amrán tres hijos: Aarón, Moisés y María, su hermana” (Núm 26,60).

        Aunque nombrada en último lugar por la consideración de inferioridad de la mujer respecto al hombre en la mentalidad judía, el libro del Éxodo la presenta superando en algunos años la edad de Moisés (Ex 2,4-10). Los datos sobre ella son escasos. Al parecer sus ganas locas por hacerse notar la empujaron a querer igualar a su hermano. Así que le dio por presentarse como profetisa y primera voz del coro, pandereta en mano (Ex 15,20-21). No le cayó nada bien el casamiento de Moisés con una extranjera y, junto a Aarón, despotricaron contra él poniéndolo como chupa de dómine. Como a ella le sobrevino una lepra que la dejó algo descolorida (a Aarón, no), los autores del Pentateuco dedujeron que Dios la había castigado por haber puesto de vuelta y media a su hermano (Núm 12,2ss).Tal vez su mal recuerdo provocó que en el AT no figurara ninguna otra mujer con su mismo nombre.

Una vez en desuso la lengua hebrea e imponerse el arameo, el nombre de Miryam pasó a Maryam. La cercanía al arameo ‘mara’ (‘señor’), llevó a considerar el significado de Maryam como señoray esa pudo ser la razón por la que en ese periodo se hizo tan común el nombre de María.

 

  • 4. Las siete Marías del NT

        En el NT encontramos a siete mujeres con tal denominación: la madre de Jesús; María la Magdalena; María de Betania, hermana de Marta y Lázaro; María, la madre de Marcos, en cuya casa se reunía una comunidad en Jerusalén (Hech 12,12); María, la de Clopás (Jn 19,25); María, madre de Santiago el menor y de José; y una tal María, seguidora del proyecto del Galileo y distinguida por su servicio para la comunidad (Rom 16,6).

 

  • 5. Nazaret, donde vivía María, la madre de Jesús

        María, la madre de Jesús, pasó su vida en Nazaret, una minúscula aldea situada sobre una colina al sur de Galilea. Casi a medio camino entre el Mediterráneo y el mar de Galilea, Nazaret, aunque poblada desde tiempos de los patriarcas, pasó siglos desapercibida y nunca fue nombrada en el AT. Desde Nazaret podía verse a pocos kilómetros la capital de esta región, Séforis, incendiada por los romanos tras una revuelta a la muerte de Herodes en el año 4 antes de nuestra era. María, de pequeña, pudo observar desde la aldea cómo el ejército romano tomó por asalto la ciudad y la destruyó por completo.

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la zona confirman que Nazaret contaba con alrededor de cien habitantes. Si calculamos una media baja de cinco miembros por familia, resulta que la aldea estaba constituida por unas veinte casas. Solo la familia de Jesús, formada al menos por ocho miembros, representaba un considerable porcentaje del total de habitantes de Nazaret. La población no disponía de otros servicios que las cuevas de sus alrededores.

El hecho de que los evangelios mencionen a Jesús enseñando en la sinagoga de Nazaret (Mc 6,1b-6; Mt 15,53-58; Lc 4,16-30) no supone que en la aldea hubiera un edificio religioso dedicado fundamentalmente a la enseñanza. El término ‘sinagoga’ (del verbo griego συνáγω: ‘sinago’ = ‘reunir’, ‘congregar’) designa a la asamblea del pueblo, que en sitios tan pequeños solía reunirse en uno de los lugares más amplios de la localidad, uno de los patios, por ejemplo. Por extensión, el término se usó más tarde también para denominar al edificio donde se celebraban estas reuniones.

 

  • 6. En la región de Galilea (gentil y violenta)

        La región de Galilea donde se asentaba esta pequeña población era menospreciada por la mezcolanza de sus pobladores. A partir de finales del siglo VIII antes de nuestra era, el reino del norte, Israel, fue conquistado por el imperio Asirio (II Re 15,29). Para no dejar rastro de los furores nacionalistas de sus habitantes, el rey asirio Tiglat Piléser III instauró una política de deportaciones y repoblación de las tierras conquistadas con gentes traídas de otras zonas ocupadas. De ahí que se hablara de: Galilea de los paganos:

“En otro tiempo humilló el país de Zabulón y el país de Neftalí; ahora ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles” (Is 8,23b).

        La mezcolanza de población en algunas ciudades de Galilea dio origen a que sus moradores fueran tenidos en menos por los habitantes de la provincia del sur, Judea. Los galileos, además, habían generado virulentas revueltas desde décadas anteriores al nacimiento de María con graves consecuencias para los rebeldes y poblaciones donde estos se atrincheraban. Ello condujo a que los oriundos de esa región norteña fueran considerados personas que llevaban la violencia en la sangre:

“Y siendo ambas tan grandes (Galilea-norte y Galilea-sur) y rodeadas de tantas gentes extranjeras, siempre resistieron a todas las guerras y peligros; porque por naturaleza son los galileos gente de guerra” (Flavio Josefo. Guerra de los judíos III,2).

         Vistos desde la religiosidad oficial, Dios no contaba con los galileos a la hora de buscar emisarios encargados de transmitir sus mensajes:

“¿Es que también tú eres de Galilea? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas” (Jn 7,52).

        El Mesías esperado no podría venir de Galilea, un lugar sin condiciones para albergar a tan importante personaje:

“¿Es que el Mesías va a venir de Galilea? ¿No dice aquél pasaje que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?” (Jn 7,41-42).

        Los galileos eran también despreciados por su acento y su incorrecta manera de hablar:

“Tú también eres de ellos, seguro; se te nota en el habla” (Mt 26,73).

        Galilea era lo último. Y para los habitantes de un pueblo cercano a Nazaret llamado Caná, la aldea de María era tenida como lo peor de lo peor:

“Felipe fue a buscar a Natanael y le dijo:
–Al descrito por Moisés en la Ley, y por los Profetas, lo hemos encontrado: es Jesús, hijo de José, el de Nazaret.
Natanael replicó:
¿De Nazaret puede salir algo bueno?”
(Jn 1, 45-46).

        María había tenido la desgracia de nacer y vivir en lo más bajo, una aldea vulgar, birriosa y casi desconocida de ese despreciado distrito denominado Galilea.

 

  • 7. Condición femenina de María

        Y ¿qué decir de su condición femenina? En la cultura subyacente al Antiguo y Nuevo Testamento la mujer tenía una posición de manifiesta inferioridad respecto al hombre. El hombre estaba situado en la teoría y en la práctica varios escalones por encima. La mujer, supeditada a él. Este criterio general marcando diferente nivel entre uno y otra se trasladó a los orígenes para hacerlo derivar de la propia naturaleza. Las escuelas de autores del AT, todos hombres por cierto, achacaron sin escrúpulos esta desigualdad nada más y nada menos que a una decisión divina. No les tembló el pulso al escribir que la mujer fue ideada y creada para cubrir una necesidad del hombre:

El Señor Dios se dijo:

-No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle el auxiliar que le corresponde” (Gén 2,18).

Como los animales no alcanzaban el nivel humano (Gén 2,19-20), a los escritores del libro del Génesis se les ocurrió que la mejor fórmula para obtener un ser cercano al hombre consistía en que Dios hiciera a la mujer de las costillas del hombre. Al haber salido de él, este la reconocería y la admitiría como su adecuada pareja. A él le corresponderá ponerle nombre como manera sutil de demostrar quién ostenta la superioridad y a quién le ha caído encima estar a su servicio:

“El hombre exclamó:

¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Hembra, porque la han sacado del Hombre” (Gén 2,23).

 

  • 8. Inferioridad de la mujer por decreto divino

        A los autores del AT hasta les pareció insuficiente esa posición de inferioridad de la mujer respecto al hombre. Y la convirtieron en inamovible siguiendo el método acostumbrado: Dios castigó a la mujer para siempre con esa condición subalterna. Este astuto procedimiento de establecer como sagrada una realidad impuesta a conveniencia del hombre impedía cualquier intento de remover dicha realidad. La mujer estaba de este modo bien amarrada y amordazada por los siglos de los siglos. Si la inferioridad de la mujer procede del mismo Dios, ¿cómo discutirla?, ¿quién se atrevería a modificarla?:

“…tendrás ansia de tu marido y él te dominará” (Gén 3,16).

        Por si no bastaba, el último precepto del Decálogo, la Ley Constitucional judía, consideró a la mujer como una propiedad del hombre:

“No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás los bienes de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey ni su asno, ni nada que sea de él” (Éx 20,17).

        Para quienes tienen el AT como conjunto de libros inspirados por Dios resulta impensable una lectura a la inversa: “No codiciarás los bienes de tu prójima, no codiciarás al hombre de tu prójima, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey…”. Ni siquiera hoy las religiones amparadas bajo el nombre de ‘cristianas’, a pesar de sus arreglitos practicados al Decálogo, han visto la necesidad de modificar este último artículo para declarar la igualdad entre hombre y mujer.

        En la cultura del AT y NT el hombre es el dueño y señor de la casa, de las personas y de todos los bienes contenidos en ella. La mujer vive a su servicio, a lo que él mande. La mujer está obligada por todas las prohibiciones de la ley, pero ella no puede reclamar sus derechos; su marido o su padre lo harán por ella. No tiene derecho a recibir la herencia. Su testimonio no vale en un juicio. Esposa e hijas lavan la cara, manos y pies del padre, cosa no permitida a ningún judío varón, ni siquiera siendo esclavo.

        La mujer cumple su objetivo en la vida con la maternidad. Se la valora por el número de hijos; no, de hijas. Los hijos aseguran el futuro de la rama familiar; las hijas se alejan al entrar a formar parte de otros núcleos familiares. La mujer actúa como vasija para el hombre. Cumple su función admitiendo que el hombre desahogue con ella sus apetitos sexuales. Está para eso. Su propio disfrute del sexo no se contempla. A ella le toca corresponder al hombre con la fertilidad. La esterilidad es una maldición siempre achacable a la mujer.

        Nacer niño era un privilegio. Nacer niña, un infortunio. El niño tenía múltiples posibilidades; la niña estaba limitada en su futuro. Ser niño suponía poder aprender a leer, actividad desaprobada para las niñas. Tener un hijo dejaba impura a la madre durante cuarenta días (Lev 12,2-4). Si concebía una hija, la impureza pasaba a ochenta (Lev 12,5-6) Al padre de las niñas recién nacidas le estaba incluso permitido abandonarlas a su suerte fuera de los muros de la ciudad. Si tenían la suerte de no ser destrozadas durante la noche por las alimañas, podían ser recogidas bien temprano por alguna caravana de comerciantes para venderlas pasados unos años como futuras prostitutas.

 

  • 9.María pertenecía al género sometido

        En este contexto vio la luz la que fue madre del Galileo. Tendrá la mala fortuna de pertenecer al género sometido. Le pondrán un nombre de lo más común, María. Hará su vida en un sitio casi ignorado, en una aldea insignificante, de lo último que se despacha en aldeas. Se ignora todo sobre sus padres y cómo fueron sus primeros años. Los únicos datos al respecto recogidos por la tradición fueron inventados varios cientos de años más tarde.

        Los nombres de las mujeres se escriben normalmente asociados a los del hombre del que son dependientes: padre, marido o hijos. Sin embargo, cuando en el NT se nombra a María, su nombre no aparece referenciado al de un hombre, ni siquiera al de Jesús. Nunca se dice: María la de José o la de Jesús.

        Unirse y tener hijos era la opción obligada por prescripción divina (“y les dijo Dios: Creced, multiplicaos…”; Gén 1,28). Quedar soltero era una rareza que marcaba a quién permanecía en esa situación. Ni en hebreo ni en griego hay un término que sirva para designar la unión en matrimonio. En el AT y en el NT se habla de un pacto. Tal pacto se situaba al margen del ámbito religioso. Ni siquiera se trataba de un asunto público. Era un hecho privado. El pacto se realizaba entre las dos familias. Los padres del novio buscaban novia para su hijo. Los padres del varón acordaban con los de la novia un precio para esta. Una vez pagado, el novio se convertía en dueño de la novia, aunque esta siguiera bajo el techo de su padre durante un año. Tan firme era dicho pacto que si la novia quedaba embarazada de otro en ese período se consideraba adulterio y la novia era castigada a pena de muerte por apedreamiento. Transcurrido este tiempo, la novia era llevada a casa del novio y allí se celebraba la fiesta de la boda y se consumaba el pacto.

        La edad mínima para hacer dicho pacto era de doce años para la novia y trece para el novio. Normalmente el trato entre padres se hacía antes de que la novia cumpliera los doce años y medio, pues desde esa edad se requería su consentimiento. En caso del novio, la edad normal para celebrar el desposorio estaba en torno a los dieciocho años.

        A partir de estos datos resulta fácil deducir que Jesús vio la luz según lo acostumbrado. No nació de una mujer, ¡sino de una niña! María rondaría entonces los catorce años. Se impone descartar ya la imagen de una mujer hecha y derecha junto a un cuarentón con cara de hombre poco espabilado y un bebé entre ambos. Esa representación queda muy bien para los belenes, teatrillos o películas de tinte religioso, pero nada tiene que ver con la realidad.

47 comentarios

  • George R Porta

    Leo en el # 3: «Al parecer sus ganas locas por hacerse notar la empujaron a querer igualar a su hermano. Así que le dio por presentarse como profetisa y primera voz del coro, pandereta en mano (Ex 15,20-21). No le cayó nada bien el casamiento de Moisés con una extranjera y, junto a Aarón, despotricaron contra él poniéndolo como chupa de dómine. Como a ella le sobrevino una lepra que la dejó algo descolorida (a Aarón, no), los autores del Pentateuco dedujeron que Dios la había castigado por haber puesto de vuelta y media a su hermano (Núm 12,2ss).Tal vez su mal recuerdo provocó que en el AT no figurara ninguna otra mujer con su mismo nombre.» (Énfasis añadido)
    3.1. «Al parecer sus ganas locas por hacerse notar la empujaron a querer igualar a su hermano.» Me siento andar sobre campo minado porque Salvador sabe mucho mejor que yo lo que hace, pero me confío a su paciencia de la que he sido objeto muchas veces ya y cuestiono esta formulación. Entrar en las motivaciones de un personaje que pudo muy bien nunca haber existido y haber sido creado como se crea un personaje en el teatro. Los griegos conocían de estas artes dramáticas ca. siglo vi ANE.
    3.1.1.El Pentateuco parece haber estado aún en proceso de composición en esa época y, aún reconociendo mi ignorancia, me parece que puedo hipotetizar que los persas conocieran del teatro griego en sus formas antiguas y que cuando en el siglo vi ANE estaban estas narraciones en proceso de ser compiladas, el arte literario de crear personajes y atribuirlo nombres propicios para crear mitos. Por ejemplo la hipótesis de que el nombre Moisés aluda al mito de que el correspondiente personaje haya sido rescatado de las aguas, no es impopular.
    3.1.2. Una mujer posiblemente nómada por lo tanto muy posiblemente conservadora en sus costumbres, que sea tan competitiva hasta el punto de atribuirse por iniciativa propia una identidad y un rol sin esperar a que le fueran atribuido parece demasiado fuera de lo común y no sugiere ni en lo más mínimo la idea de pertenecer a una población oprimida y sometida al dominio machista, patriarcal, y tanto es así, que muy bien puede constituir una leyenda creada para hacer aún más extraordinaria a esta familia de cuyos padre y madre se cuenta tan poco.
    3.2. «No le cayó nada bien el casamiento de Moisés con una extranjera y, junto a Aarón, despotricaron contra él poniéndolo como chupa de dómine.» Esto es más comprensible y la aproxima más a la percepción de que fuese como cualquier otra mujer sometida a la estructura patriarcal, también muy tradicional y que percibiera la mezcla con lo foráneo como una amenaza. Sobre todo porque me gusta la hipótesis de que la composición de esta colección o colecciones de narraciones del Pentateuco podían muy bien tener el propósito de aprovechar la generosidad del emperador persa para crear una base ideológica que reintegrara de nuevo la población dispersa y mezclada étnicamente en el exilio, en la nación que Israel deseaba volver a ser.
    3.3. «Como a ella le sobrevino una lepra que la dejó algo descolorida (a Aarón, no), los autores del Pentateuco dedujeron que Dios la había castigado por haber puesto de vuelta y media a su hermano (Núm 12,2ss).» Esto definitivamente la regresa al redil de la mujer oprimida y entonces que se tomara una licencia contra la autoridad patriarcal resulta mucho menos controversial y más pertinente: Si la mujer se independiza es castigada. Al considerarla prefigura de María la madre del Galileo, la nueva María ha aprendido con la experiencia, por decirlo metafóricamente, y se considera a sí mismo esclava. La transición del AT and NT entonces es efectuada en la dirección y con los pasos apropiados: El ejemplo de sumisión máxima, la esclavitud.

    • Salvador Santos

      Hola George

      Nada de tener paciencia contigo. Tus aportaciones son valiosas. Y hay que abrir puertas al sentido crítico aun tratándose de un tema menor como es este relativo a la hermana de Moisés. Voy a tu duda:

      1.Fíjate que no afirmo categóricamente. Hago una entrada diciendo: “Al parecer…”.

      2.Aunque incluso ese “al parecer” referido a las pretensiones de la hermana de Moisés queriendo ser profetisa (‘profeta’ = boca de otro; en este caso de Dios) está fundado. En Núm 12, 1-2 podemos leer:

      “María y Aarón hablaron contra Moisés… Dijeron: ¿Ha hablado el Señor sólo a Moisés? ¿No nos ha hablado también a nosotros?”.

      3.En los versos siguientes (vv 5-8) el texto explica cómo Dios puso firmes a María y Aarón por sus pretensiones de querer ser como su hermano, destinatarios de mensajes divinos, cosa que Dios no admitió dejando claras las diferencias. La idea que se tenía de esta María hizo que los redactores del Pentateuco metieran a Dios por medio para hacer ver que esta mujer merecía una seria y divina reprensión por sus ambiciosos sueños.

      4.De la muerte de María el Pentateuco escribe una escueta nota que revela su escasa importancia: “…el pueblo se instaló en Cades. Allí murió María y allí la enterraron” (Núm 20,1).

      5.Respecto a que María fuera una mujer competitiva y mostrara una libertad que no correspondía a la mentalidad machista que invade el AT, hay que aclarar que hubo momentos en la historia antigua del pueblo hebreo en la que la mujer gozaba de ciertas libertades: participaba activamente en fiestas (Jue 21,21; II Sam 6,19), en banquetes litúrgicos (I Sam 1,4ss.) y tenían un papel que en hebreo llamaban ‘combativo’ (‘sobeot’) como se expresa su función ante la Tienda del Encuentro (Ex 38,8). El Pentateuco y los textos que relatan los hechos relacionados con Moisés se escribieron varios siglos después de ocurrir esos hechos.

      Al margen del tema de María, la hermana de Moisés, otra cuestión. Aprovecho para decir, solo como información, que ningún especialista admite hoy que el texto tan traído y tan llevado de la adúltera pertenezca al evangelio de Juan. Está suficientemente demostrado que se trata de una interpolación posterior.

      Un abrazo, George

  • Carmen

    Perdón, pero ya me conocen

    Me he acordado que en unos ejercicios de esos espirituales en Loyola, con profesores que trabajábamos con mis monjas. Pues en fin, tuve un pequeño rifirrafe, el buen señor empezó a mirarme un poco torcido cuando al contarnos lo de vete y no peques más, le dije que de prostituta nada, adúltera y que qué sabíamos del marido. Claro eso dió pie a que un muchacho joven, recién nombrado director de un colegio en Madrid, vio la posibilidad de ganar unos puntos extra a mí costa. Me dijo el chaval lleno de ira divina que ahí habíamos ido a hablar con dios y no a decir ni escuchar tonterías.

    Al día siguiente, dejé sobre la mesa del sacerdote una nota que decía: hoy voy a ver si consigo hablar con dios por ahí fuera. Aquí no hay manera. O algo por el estilo. Y al lado de la nota una flor cómo las del día de la madre que logré hacer con pañuelos de papel y un pasador de pelo.

    Un día fantástico por cierto. Loyola preciosa. Y los dos pueblecitos también.

    Es que me ha venido a la cabeza.

    Sorry.

  • Carmen

    Que digo una cosa.

    Quizás habría que retroceder hasta la primera imagen de la fertilidad, una diosa gordita y muy, muy primitiva para entender el porqué de la veneración a lo que nosotros llamamos la virgen. No sé. Podría ser.

    Hace años, no muchos de repente me encuentro con que mis compañeros de primaria tenían un rebote conmigo pero de esos gordos. Resulta que decidieron en una reunión de las suyas que no hacían nada para el día de la madre porque era un invento del corte inglés.

    Y allá que voy y como todos los años, en primero de la eso , o segundo, según me tocase, en plástica le hicimos , ese año lo recuerdo perfectamente, una flor de papel, envuelta en celofán, con un lazo de esos que se ponen en las floristerías. Una monada.

    Pero claro. Se lío

    El director de primaria me dijo de todo. Pero yo qué sabía. Y además, le dije ya en plan de discusión, y que sepas que de invento del corte inglés, nada.  Me fui a clase y le dije a un niño, búscame documentación sobre el día de la madre. La metí en un pendrive, fui a la sala de profesores y le dije a un compañero, urgente, imprímelo por favor. Lo recogí a la clase siguiente y se lo mandé al director con un niño. El niño volvió con el recado siguiente: dice que todo esto ya lo sabe él.

    Quiero decir que quizás a veces , no sé. Quizás no nos escuchemos unos a otros. No sé si les ha pasado a ustedes, a mí, continuamente.

    No creo que nadie esté diciendo que la imagen de la Virgen en nuestra religión haya beneficiado a la mujer. Personalmente para mí no ha significado ningún modelo a seguir porque la he visto algo que , a ver, que no iba conmigo. Quizás por eso puedo decir que cuando veo a la virgen de la Fuensanta veo a mi madre, que era de esas mujeres que la vestían y disfrutaba y no se perdía una romería.

    Y cuando veo una imagen de la virgen del carmen, a veces hasta se me saltan las lágrimas. Y cuando la veo en una procesión por el mar, lágrimas seguras. Por ella? Por María la madre de Jesús. ? Les aseguro que no. Es por la mía.

    Pues diría que eso que me sucede no es nada especial. Se lo pregunté al señor este del apellido largo y tuvo la amabilidad de contestarme con esa respuesta de los arquetipos.

    Para mí, no es una experiencia religiosa, que diría esa canción. Es otra historia.

    Y eso es todo.

    Un abrazo a todos y todas. Piensen lo que piensen, sientan como sientan.

     

    • Carmen

      Hoy estoy pesadica, les prometo que mañana no mu.
      Cuando murió mi madre, yo tenía 27 años. Mis hermanos me dieron, quédate con la virgen del carmen de mamá. Y en mi casa estuvo. Pero veintiocho años después murió mi hermana mayor y vi lo que sucedió con sus cosas. Miraba a la virgen del carmen y pensaba, qué va a ser de ti cuando me vaya? Tengo un antiguo alumno cura, compañero de clase y de discusiones a muerte. Le dije. Quieres una virgen del carmen preciosa? Resultó que su padre, también compañero mío y al que adoro, estaba jubilado y haciendo una ermita en su casa de la huerta, dedicada a la virgen del carmen, pero no tenía virgen.
      La dejé preciosa. Cogí dos candelabros de plata de esos que te regalan a veces en las bodas, un mantel de esos de iglesia con encajes , antes se tenían esas cosas en las casas. Era de mi abuela.
      Y ahí tengo a mi virgen del carmen, mía y de mi madre, a la que seguro le pidió por todos nosotros mil veces, en su ermita, con sus dos candelabros y el mantel de mi abuela.
      Y cada vez que me acuerdo, respiro tranquila.
      Don Alberto. Para que usted lea, si lee esto, que no es el único al que esas cosas de la salve y tal le va.
      A las demonias rojas también. Y es que las mujeres, ay, ya sabrá usted, somos una pura contradiccion.

      Y ya me callo. Porque ustedes no están aquí para leer tonterías.

      • Alberto Revuelta

        Me apunto a la contradicción. En secreto: en el rincón donde suelo orar tengo una imagen de la Virgen del Carmen de la Atunara heredada de la señora Ines, de quien conté su vida aquí. No creo que a la verdadera Maria, le moleste la fotico. Buen día y saludoscordiales

      • Asun Poudereux

        Carmen, excelentes estos testimonios que nos relatas. Y tan personales. El de seguir dando vida a lo que a otros les ha hecho sentirse vivos, dándoles sentido de su porqué aquí y ahora. Es real. No es invento. Si además, es una imagen, sin duda se añade a ello sentimientos difíciles de expresar.

        Lo que sí puedo entender, dadas las peculiaridades y características de cada cual, es que a otras muchas personas los objetos, cosas y muebles de antepasados no les diga nada en absoluto. Muy al contrario, se sienten vivos, si renuevan con cierta regularidad y urgencia sus propias cosas.

        Por otra parte, también es cierto, que hay personas mque necesitan deshacerse de lo que han compartido con las personas que amaron, pues no pueden hacer frente a la tristeza y dolor que les inunda. Lástima, pero ocurre. Y hay que respetarlo.

        Supongo que también se dan los casos de desprendimiento total de uno mismo ante las cosas que llamamos inanimadas, si vienen y están ahí, bien, y si no, también. Me pregunto, entonces, qué sentido tiene el apegarse tanto a los objetos, pues cuántos desencuentros se pueden producir entre miembros de una misma familia por intereses y deseos intocables, que se vienen imponiendo a los demás.

      • Carmen

        También lo entiendo.
        Todos somos diferentes.
        Un abrazo

    • George R Porta

      Si me permite le doy un abrazo electrónico. Lo que ha escrito no se puede decir mejor de otra manera. Claro que hay otras maneras más científicas de decir las cosas que son también menos humanas y más artificiales. esto suena a escrito con el corazón y lo que se me ocurre es ofrecerla un saludo afectuoso y agradecido.

  • ana rodrigo

     
    Pues yo sigo pensando que la exaltación de María en todo momento, antes y ahora, tiene su porqué.
     
    Tengo dos conocidos míos y amigos entre ellos, que cada vez que hablan bien de una mujer dicen “muy guapa, por cierto”. Pues con María ocurre algo parecido a la hora de justificar la exclusión de la mujer, como igual, en la Iglesia, utilizan el comodín y echan en cara el que nos quejemos, poniéndonos como ejemplo a María: ahí tenéis el ejemplo, virgen y madre, esclava del Señor, sumisa y callada y servicial, y, por supuesto, madre de Dios. Pues ninguna mujer puede ser virgen y madre (a no ser por inseminación exterior y con cesárea), no podemos ser madre de Dios, no debemos ser esclavas de ningún señor, ni tampoco sumisas, ni inmaculadas, ni vamos a ser asuntas al cielo directamente. Ese no es un ejemplo de mujer.
     
    ¿De qué hablan cuando dicen que María fue virgen antes del parto y después del parto? ¿Que fue una mujer que mantuvo el himen intacto? ¡¡Qué morbo con la virginidad de las mujeres teniendo como referente a María, la madre de Jesús!!
     
    Como dije ayer, a los hombres siempre y en todas las culturas y religiones, les ha gustado la virginidad de la mujer, al cristianismo le ha venido de maravillas utilizar la virginidad de María para seguir con su rollo de posesión (sólo mía), de sometimiento y todas las derivadas del machismo, desgraciadamente tan vigente en la sociedad actual. Como hablo de un problema social, espero que ninguno de los hombres que me leen se den por aludidos, precisamente por ser un problema más que individual. Y es por esta razón por lo que insisto en este aspecto, porque, tanta exaltación y puesta en escena como ejemplo de la VIRGEN, ha hecho muchísimo daño a las mujeres, se ha incrustado en el alma de hombres y mujeres, y, aunque se va tomando conciencia, el machismo sigue vivo en el imaginario colectivo.
     
    En lo que llevamos de año, ha sido asesinada una mujer cada semana en España, que no es el país más machista de nuestro entorno. Y el asesinato es la punta del iceberg de lo que ocurre de puertas adentro en las relaciones de pareja. 
     
    Perdón si creéis que soy una pesada, no quisiera serlo, es que insisto en que la influencia de siglos en las devociones marianas, no ha favorecido la igualdad entre hombres y mujeres en la sociedad y en la Iglesia. Y si apenas sabemos nada de María, la mujer real, ¿por qué inventarnos virtudes irreales e interesadas con determinados fines y objetivos para crear un tipo virtuoso de mujer que favorece a los hombres?
    Siento si molesto a alguien, pero soy consciente de lo que digo, y creo que debo decirlo.

    • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

      Ana:
      ¡¡¡Totalmente de acuerdo!!!

      Por eso, sigo sin comprender esas “devociones” que encuentran “alivio” con solo mirarla.

      Si se les hubiese explicado de verdad, cual debió ser su vida, con lo que corría en aquellos años:

      ¡No estaríamos detenidos en esos misticismos mentirosos!

      Gracias Ana por defender a la mujer en su verdadero entorno, ayer, hoy y … con tristeza… seguramente mañana tal y como van las cosas.
      mª pilar

      • ana rodrigo

        Gracias, Mª Pilar, siempre hablo de este tema con profunda convicción, pero también con temor de producir el efecto contrario en quienes aún no se creen que el machismo y el patriarcado está tan vivo y tan vigente en esta sociedad hasta producir muchísimo sufrimiento e injusticia. Hay todavía mucha ceguera incluso en personas, hombres y mujeres, de buena voluntad pero con falta de información.
        Como dice Salvador: “Tratar de salir de estas religiosas e intocables coordenadas en busca de su verdadero perfil supone avanzar contra una potentísima corriente. No resulta fácil y sí, muy arriesgado. Las masas, sustentadas en ancianas tradiciones, se echan encima de quien lo intenta. Sin embargo, merece la pena correr el riesgo y acometer la tarea de retirar títulos, honores, privilegios, dogmas, pinturas y vestidos si queremos dar con la mujer real cuyo nombre sí que no admite dudas. Se llamaba: MARÍA.” Y yo añado, como lo he hecho, el patriarcado que hay detrás del perfil oficial y la influencia social.

    • M.Luisa

      Tienes mucha razón Ana, la exaltación de María ha respondido siempre a un porqué dirigido desde arriba muy sospechoso y perverso y pienso que eso de que cada cual se haga de María un retrato a su medida no es tan inocuo como parece, precisamente este es un tema donde los efectos de no haber distinguido entre “emoción y sentimiento” han sido perversos y sus consecuencias han producido todo esto que nos cuentas y que, conociéndote un poco pienso que todo ello ha sido objeto de tu estudio. Las “emociones y los sentimientos” son sólo dos momentos de la estructura cognitiva humana. La superación se halla aquí y no en las imágenes virginales, como he leído en algún comentario.

      Un abrazo!

      • ana rodrigo

        Gracias, M. Luisa, completamente de acuerdo contigo. Las emociones son parte fundamental del ser humano siempre y cuando no sean humo que se esfuma en el aire por falta de consistencia integral. Y las devociones marianas creo que son fruto del mundo emocional, pero no sé qué mujer se puede ver reflejada en el modelo que nos han presentado de las infinitas vírgenes y advocaciones que se veneran en el mundo católico.

        Con todos mis respetos a quienes veneran a tanta virgen como hay en cada rincón del planeta y los millones de devotos que las veneran y ¡Qué nadie le toque a su virgen! A mí todo esto me parece raro, pero…, ahí está.

  • Honorio Cadarso

    Gracias a todas/os por vuestros comentarios. Cada uno a partir de su manera de ser y pensar retrata a María con rasgos reales o imaginarios, o sea poéticos, fantásticos, caprichosos. Son dos maneras de hablar perfectamente válidas, luego nosotros las leemos e interpretamos a nuestro leal saber y entender. Creo que la Iglesia a lo largo de los siglos ha interpretado a la mujer, y a María, de maneras muy diferentes, pero mayormente erróneas, o quizá demasiado…Lo del cuadro de  esa Inmaculada que han rajado de arriba abajo obedece a un racionalismo exagerado que no permite al ser humano expresarse libremente, y que señala con acierto lo desfasadas y atrasadas que son tantas y tantas imágenes de María y de la mujer ya superadas.

    Ni Dios es un ser masculino, ni María fue ajena al sexo, creo yo, ni…Bien, o con perfecto derecho opinan los que dicen que a Dios y a la religión la hemos fabricado los humanos. Y tienes toda la razón, Carmen, la Fuensanta es una mujer digna de toda la admiración que tú le profesas: y la Pilarica, y la Monserrat, y la Guadalupe de Extremadura, y no digamos la mexicana…Todas representan la admiración y respeto que el ser humano siente por la mujer…”O DEBERÍA SENTIR”. y LA CONVICCIÓN DE QUE TODO SER HUMANO DEBERÍA VIVIR EN LA FELICIDAD MÁS FELIZ QUE SE PUEDA IMAGINAR…

    Lo que ocurre es que cada uno tenemos una idea de cuál es la máxima felicidad del ser humano, y la máxima grandeza.

    Yo me entiendo, perdónenme si no me sé explicar. Quizá las prostitutas son los seres humanos que mejor comprenden a Jesús y a su Madre, y les cantan las mejores saetas, las saetas más sentidas…Las que se sienten más cercanas al uno y a la otra…

    • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

      Querido Honorio:

      ¡No! No me conmueve …cuando he mirado la imagen del Pilar rodeada de joyas por todas las partes, y muchas de ellas regaladas por la esposa del dictador.

      Personalmente, me hacía llorar, como la hemos manipulado a esa sencilla y seguramente, sufriente mujer, de tanta dureza de corazón, que rodeaba a todas ellas.

      Menos joyas a las imágenes, y más colaboración, con quienes ¡desde siempre! han luchado por aliviar el dolor de tantas mujeres y las duras vidas que tienen que soportar.

      Las prostitutas:
      ¡Claro que la comprenden! y mucho mejor que la mayoría de nosotros ¡todos/as!

      Porque intuían su dolor y su anonadamiento; por algo dijo el Galileo:

      “Las prostitutas, os precederán en el Reinado de “dios”.

      Él, ¡veía! donde la mayoría de las personas, somos incapaces de ver…

      ¿Qué? El dolor, el menosprecio, la humillación, a la que muchas mujeres han estado, están y seguirán estando…
      Si no lo tomamos en serio; solo hay que ver-contemplar, lo que amenaza con entrar de nuevo en la historia de este mundo.

      Lo siento amigo, pero las “beatitudes” y piedades vacías, hace ya tiempo que logré sacarlas de mi vivir.

      Un abrazo entrañable, sabes que te quiero aunque algunas “cuestiones” no las comparta.
      mª pilar

  • Santiago

    Sin embargo, a pesar de la oscuridad de la vida de María, es el personaje más reconocido y exaltado de la humanidad en todos los siglos…Y es que le viene a ella su dignidad propia por su íntima conexión con el Hijo…Por eso, no es necesario exaltar a la Madre artificialmente y exageradamente…Su silencio nos los dice todo…NO puede existir en este mundo, pues, dignidad mas grande que la de María…Jesús tiene el mismo ADN que ella….Sus características humanas genéticas proceden de María…En realidad, en María Jesús rescató la dignidad de la mujer y la exaltó silenciosamente a lo máximo…¿Quién no  haría lo mismo con su propia madre?…ES por eso que Jesús se acerca a la mujer en el Evangelio y la sitúa al mismo nivel de cualquier ciudadano de la época..Es la dignidad de la mujer lo que Jesús restaura

    Toda la obra de la Redención está ligada a la familia de Nazaret..Es el ejemplo magnífica a seguir…María siempre estuvo presente desde la Anunciación, en las bodas de Caná y hasta debajo de la Cruz…Por eso es parte activa de la misión del Hijo cooperando hasta el último momento de su vida con Su obra…siendo entregada a nosotros por Jesús en Juan, sigue viva en la Iglesia como primera intercesora ante el Hijo…así llamada propiamente la “omnipotencia suplicante”, pues, por eso todas las “generaciones” la han llamado bienaventurada (Lucas 1:46)

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

  • George R Porta

    Leo lo siguiente en el # 2 del artículo: «El riesgo de averiguar su verdadero perfil.         Tratar de salir de estas religiosas e intocables coordenadas en busca de su verdadero perfil supone avanzar contra una potentísima corriente. No resulta fácil y sí, muy arriesgado. Las masas, sustentadas en ancianas tradiciones, se echan encima de quien lo intenta. Sin embargo, merece la pena correr el riesgo y acometer la tarea de retirar títulos, honores, privilegios, dogmas, pinturas y vestidos si queremos dar con la mujer real cuyo nombre sí que no admite dudas. Se llamaba: MARÍA.» (Énfasis añadido).
    En este mismo hilo comento a Pili, que mi forma de pensar está marcada profunda y definitivamente por los llamados «maestros de la duda». Esta expresión original del filósofo francés Paul Ricoeur, no significa que aquellos a quienes él llamó de esa forma fueran perversos y malos, sino atrevidos, deseosos de encontrar la verdad cada uno en su campo, de seguir las huellas de la verdad no a base de cuestionar la mentira para hallar más mentira, sino de cuestionar la verdad para hallar más verdad.
    María es uno de esos personajes relacionados con el galileo que ha sido recubierta de imaginación más o menos afortunada hasta el punto de que como opina Salvador pudiera pasar inadvertida hasta a los ojos del propio Galileo si la encontrase hoy día. Por mi parte, me siento confortable en esta forma de aprender, la de dudar esperanzadamente, no en la creencia incondicional excepto en creer incondicionalmente, pero no ingenuamente, en la posibilidad de que la duda pueda conducir a la Verdad.
    No pudiera simplemente despreciar aquellos que otros piensan como si yo pudiera ser el poseedor de la suficiente verdad. Respeto que alguien con franqueza y arrojo exprese su menosprecio por «… lo que hayan pensado los judíos, los árabes, los chinos, los rusos, los romanos, los godos, los visigodos y demás…» porque respeto y hasta cierto punto admiro esa libertad de espíritu, aunque no la comparto.
    Por otra parte, como nadie puede reclamar el derecho de conocer directamente a la María original y hubo siglos en los que la Iglesia occidental no se preocupó de ella, me parece que no haya más remedio que dudar y cuestionar las múltiples capas de polvo histórico que desfiguran a María y originaron una mariología «tan alta» que el Concilio Vaticano II, en los sesenta del siglo pasado tuviera que considerar , aunque no logró cerrarlo, el tema del lugar de María en la soteriología católica (Cf., el # 5, en «La Virgen María en la formación intelectual y espiritual», de 1988, http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccatheduc/documents/rc_con_ccatheduc_doc_19880325_vergine-maria_sp.html) que no ha sido revocado o modificado sino para ampliarlo por Juan Pablo II, Benedicto xvi y ahora Francisco.
    Los musulmanes y los judíos tienen su propia percepción de María en sus diferentes vertientes de pensamiento y creencia y los cristianos orientales lo mismo. Hay una fuerte corriente evangélica que tiene su propia percepción de María y hay una corriente feminista que tiene la suya propia. Esto no agota la diversidad de ángulos y, por lo tanto, de posibles distorsiones, porque en la búsqueda con frecuencia se siguen caminos que después habrá que desandar, como pasó a la llamada Alta Mariología Católica (por ejemplo, la preconizada por John Newman) que el Concilio tuvo que resituar.

    • Carmen

      Querido George.
      Me refería a la idea que pudieran haber tenido sobre la mujer. Punto.
      Porque sigo diciendo: sé lo que somos. Reléa, por favor.
      No sé si eso es arrogancia o el deseo de olvidar lo que hayan pensado acerca de un colectivo que supone la mitad de la población mundial y al que pertenezco y
      que hemos sido explotadas física y psicológicamente hasta decir basta.
      Le prometo que no juzgo a los hombres. Porque miro al futuro. Quizás haya que ser mujer para entender determinadas cosas.
      Y se que la opinión de muchos, muchísimos hombres ha empezado a cambiar, está cambiando y seguirá cambiando.
      Y perdón por insistir, no me importa las causas que hayan tenido para pensar esas cosas rarísimas.No llego más.
      Ni quiero llegar. Perdonar es cosa de dioses y de uno mismo.
      Porque, querido amigo, no crea que el sometimiento ha pasado a la historia. Usted lo tiene que saber. Por eso el movimiento 8M tiene tanta fuerza.
      Un saludo cordial

      • Carmen

        Y querido amigo. Seguridad? Desprecio a la opinión de los demás? Mire que me han dicho cosas , pero esto es nuevo. Me ha sacado usted la primera sonrisa del día.

      • George R Porta

        Querida Sra. Carmen: Ciertamente que copié su línea pero omití su nombre porque no me intentaba referirme a usted específicamente. Cuando es mi intención hablar directamente lo digo, pero su modo amplio y franco de hablar no me provoca crítica, si bien no lo comprendo del todo, sí lo respeto. Le respondo pues francamente, cuando a uno/a no le importa lo que opinan otros/as está despreciando su opinión o quizás no sé hablar en español, lo cual también es posible. No sé si pedirle que me perdone pero quizás por haber copiado su línea sin aludir a la autora, a usted, porque no era mi intención censurar lo que usted piense o sienta u opine. Cuando esa sea mi intención, verá que lo hago directamente, explícitamente. De cualquier forma, acepte por favor, mi explicación de que no es mi intención opinar sobre lo que usted escriba o sienta, porque la aprecio y aprecio du opinión. Un abrazo cordial.

      • Carmen

        No se preocupe. Cada uno tenemos nuestro sino.. Sé cual es el mío. Así llevo toda mi vida.
        Le prometo que estoy acostumbrada a recibir críticas. No me preocupa. Lo preocupante es que no te permitan hablar. Pero en este lugar mágico te dejan decir lo que piensas y lo que sientes.
        Quizás no interese decir lo que sientes. Me lo tengo que plantear por enésima vez.
        Alguna vez lo conseguiré.
        Espero.
        Veremos.
        Otro abrazo electrónico

  • Carmen

    Anda Salvador, te estarás tronchando de ver la que se ha liado. Pero seguro que te lo esperabas. Tema que nos interesa a todos. Creo que es porque de alguna manera tiene razón el señor de los arquetipos. Es algo que no es racional, está dentro de nosotros. El sentimiento hacia nuestra madre es como si se hubiera proyectado en la imagen de la virgen de nuestra tierra. Bueno, nos pasa a muchos, supongo que no a todos.

    Es curioso. Cuando veo otras imágenes de la virgen, las observó, las analizo y puedo decir si me gustan o no. Muchas no me gustan. Otras sí. Pero la de la Fuensanta y la del Carmen, son distintas para mí. O sea. Otra cosa.

    Y me has hecho pensar. Bueno , y todos los que han escrito. Y he llegado a la conclusión, y que dios me perdone por lo que voy a decir y mucha gente también. Pues allá va. Creo que el personaje de la madre de Jesús ha salido ganando con toda esta historia. Quiero decir. Pues como Dulcinea del Toboso. Don Quijote, personaje al que adoro, la encumbró y la realidad era otra. Luego salió ganando. Muchas veces he pensado, qué suerte , a ratitos, solo a ratitos, me hubiese gustado sentirme como Sofía Loren en el Hombre  de la Mancha. El director del musical, cambia el final ; cuando don Quijote está a punto de morir  y recobra el juicio, Sancho y Dulcinea le dicen: no mi señor, no se rinda, coja a Rocinante y vámonos otra vez a recorrer los caminos. Y empiezan a cantar an imposible dream. Entonces don Quijote se levanta de su cama. Y no se rinde.

    Un Final muchísimo mejor que el del libro.

    Pues si. Don Quijote mejoró a Dulcinea y nosotros a la madre de Jesús.

    Pero nunca, nunca, nunca y te lo prometo, nunca me ha apetecido ser como María. Pero como Dulcinea si. A ratitos.

  • ana rodrigo

     
    Enhorabuena, Salvador, magnífico artículo. Un artículo tan cargado de sugerencias que mi cabeza parece que va a explotar cual globo demasiado inflado, pero no quiero ser pesada y voy a intentar ser lo más breve que me sea posible. He leído vuestros comentarios alusivos a varias de estas sugerencias como las que a mí me ha provocado, y parece que el texto no le ha salido neutro a Salvador    
     

     
    Yo voy a comentar un poco la cuestión de la sexualidad, cosa que nunca se aborda y no sé porqué.
     
    Dice Salvador: “La mujer actúa como vasija para el hombre. Cumple su función admitiendo que el hombre desahogue con ella sus apetitos sexuales. Está para eso. Su propio disfrute del sexo no se contempla. A ella le toca corresponder al hombre con la fertilidad. La esterilidad es una maldición siempre achacable a la mujer.” Pues esto que nos suena tan raro, es una realidad actual en muchísimos millones de mujeres ahora y siempre. 
     
    Por una parte, tenemos el gravísimo y grandísimo problema de la mutilación genital en millones de niñas, primero para que las mujeres no sientan placer y, en segundo, para que no tengan atracción por ningún otro hombre que no sea el que le adjudican por marido.
     
    En segundo lugar, la cultura tradicionalmente en todas las regiones del mundo, ha sido una cultura fálica, el placer de la mujer no se tenía en cuenta. ¡Me vienen tantas historias reales a la cabeza, que podría escribir varias novelas sobre esta cuestión! Sólo voy a contar una muy reciente que quizá la visteis en la televisión en el programa de Jordi Evole, cuando le preguntó a unas señoras mayores “y el sexo qué?” a lo que una contestó: “cuando él lo decidía”.
     
    La cuestión de la virginidad tiene un morbo especial. En el momento actual, en el turismo sexual se paga muchísimo más si la niña que se les ofrece es virgen; y en la cultura gitana, es sagrada la virginidad de la mujer cuando llega al matrimonio.
     
    Muchos dioses de la antigüedad eran hijos de vírgenes, lo de María no era una novedad.
     
    ¿Habéis leído algo sobre hombres vírgenes?
     
    ¿Acaso no han sido hombres exclusivamente los que han escrito todas las sagradas escrituras de todas las religiones?
     
    Todos mis respetos a la devoción individual y popular a la virgen, pienso que es un desahogo emocional al que tienen derecho.
     
    Yo tengo que confesar que nunca he tenido devoción a ninguna virgen. Ahora que soy consciente del porqué, pienso el daño que estas creencias han hecho a las mujeres a lo largo de la historia y en el momento actual. Igualmente me vienen historias mil a la cabeza de la deshonra familiar de una hija no virgen, o embarazada siendo soltera, mientras el tío era el más chulo del barrio tras abandonar a su novia. Pienso en las prostitutas, en la mujeres violadas o agredidas sexualmente, pienso en la cantidad de violaciones de maridos hacia sus mujeres y a la violencia que en muchos se les desata si su esposa no accede a sus requerimientos. ¿Os acordáis de la obligación para la mujer del débito conyugal? Pues eso….
     
    En fin, mujer, sexo, virginidad, todo metido en el mismo lote, es una bomba explosiva.
    Da que pensar que a María se la llame Virgen en el cristianismo y que las vírgenes se hayan multiplicado como la mejor de las cosechas. ¿Por qué interesan tanto las vírgenes, las religiosas y las que no lo son? ¿Anda por el subconsciente colectivo el macho alfa?

     

  • Asun Poudereux

    Muchas gracias, Salvador,  por ir adentrándonos a la persona María y a su entorno más probable.  La magnificación posterior ilustra bien la falta de comprensión original y desviación de lo auténtico.

    Hasta siempre.

  • Carmen

    Las vírgenes están vestidas de esa manera lujosa como consecuencia de la imagen que la iglesia ha querido dar de ella. Porque la madre de Jesús, es decir, la madre del mismo dios no podía ser una mujer normal. Cuando hicieron de las ideas de Jesús una religión, tuvieron que inventar un origen divino. Y claro. Para eso de tener un hijo, pues hace falta una mujer. Pues vamos a ello. Por supuesto, virgen. Porque cogieron de referencia a determinadas concepciones de dioses y semidioses. Y por lo visto eso de la lluvia de.oro y demás, pues les gustó. Porque una mujer normal, imposible. Entonces concepción virginal por el espíritu Santo. Y luego se fueron ellos solos complicando y la declararon virgen en el parto y por supuesto después. Da igual que en los evangelios aparezcan hermanos de Jesús. Da lo mismo.

    Claro, hoy día nadie cree en esos jaleos del Olimpo y  demás. Pero nosotros tenemos que seguir creyendo en esas cosas. Pues bueno.

    Pero no se puede hacer responsable a las personas que hasta hace muy poco no sabíamos leer ni escribir. Todo nos parecía mágico. Todo nos lo creíamos. Y nos contaron cuentos durante dos mil años. Responsable el pueblo? Ni hablar.

    El pueblo ha convertido a su virgen en un arquetipo, en un referente de la maternidad, de la comprensión. No imagino una escapada mejor.

    Y si. Algunas vírgenes sufren. Pues menuda religión de sacralización del dolor tenemos. Responsable el pueblo ? Venga ya. Ni hablar. Pero hay otras que no sufren . Piensen en la piedad de Miguel Ángel. No hay otra igual. No sufre. Ama. Acoge, consuela, protege, ni tan siquiera mira a su hijo. Es la madre de todos. Amor en estado puro. Sencillamente genial.

    Porque nosotras, las ovejas hemos tenido que sobrevivir a muchos pastores y hemos reinventado a la virgen. Al menos eso dice Jung. Y me gusta la idea.

    Lo que no se puede es culpabilizar a una persona que con todo su agradecimiento le regala a la virgen de su pueblo un collar o una sortija. Ella lo hace para demostrar su agradecimiento.

    Y luego están los que no le dicen a la señora o señor. Mira, no. Esto no es necesario. No hacen eso no. Acumulan joyas, coronas y mantos. Entonces, quién es el responsable?

    Por favor. Encima de que nos han llevado por el.camino que han querido, si alguien se cree que me voy a sentir tonta porque me guste la virgen de mi pueblo lo tiene claro.

    Cuento? Pues prefiero ver a mi virgen de la Fuensanta guapísima antes que a un Lorenzo en la parrilla. Por ejemplo.

    Y ver una procesión de la virgen del carmen por el mar. Me encanta. Y no me siento mal por ello . Es un sentimiento precioso.

    Y las responsabilidades, a quienes las tengan.

    • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

      Querida Carmen:
      De distinta manera, todas las personas somos responsables.

      Toda persona tiene la capacidad de ver, preguntar, dudar.

      Si mi comentario, ha dado la impresión de que no comprendo… es un error.

      No van por ahí mis comentarios; sino de toda manera posible, liberar de las pesadas cargas que se nos han impuesto.

      ¡Siento Carmen, si ha dado esa impresión… para nada!
      mª pilar

      • Carmen

        Ha sido un rebote de esos que me cojo solica. Creo que los sentimientos que a las personas nos despierta la virgen de nuestra tierra son de los mejores que tenemos.
        No lo sé explicar mejor.
        Sin embargo cuando veo a las personas emocionandose con un Jesús en la cruz, no acabo de entenderlo. Me produce como un rechazo a mí religión porque acepte ese precio por la salvación eterna. Por parte de su padre y por la nuestra.
        Y es que cada uno tenemos nuestra cabeza. Cada uno piensa y siente como puede.
        Lo que sucede es que tengo que aprender a no decir lo que pienso. O a decirlo de otra manera. Pero de repente me encuentro con que he enviado el comentario.
        Sorry.

    • George R Porta

      Confieso que me siento mal robando tiempo en mi trabajo para comentar algo a Alberto revuelta y a usted Carmen, pero no me puedo confiar a la memoria y me justifico disponiéndome a devolver el tiempo pasada la hora de terminar, para poder escribir estas notas, sobre todo porque tener que dictarlas en español en un ambiente americano en el que solo se habla en inglés de este país.
      Esta es una nota/comentario que en modo alguno deberá usted interpretar como de censura o reproche, sino de apoyo al suyo, Sra. Carmen, porque esa es mi intención al dictarla/escribirla.
      No debe parecer extraño que el hombre judío se sienta impuro tras desear o de hecho penetrar la vagina de la mujer judía, porque la propia religión judía, machista en sus raíces y en su substancia y forma, promulga esa tradición antropológica que es aprendida en el hogar y en la sinagoga y en todas partes, divulgando el sentir y el creer que la mujer y sus menstruaciones sean impuros o contaminantes. Esa antropología desviada, torcida, fue «deshecha» en la predicación desde siempre y para ello se sirvieron de los ritos o, en los evangelios y la predicación cristiana, del silencio (ignorar a la mujer) excepto para proponerla como sometida al evangelio, y no como ejemplo de evangelizadora, que esa es una interpretación muy posterior. Siempre se ha propuesto la imagen del Galileo como ejercitante legítimo de su propia autoridad en un como ejercicio hermenéutico rabínico, interpretando de una manera nueva o novedosa los textos antiguos hasta el punto de proponer una «nueva ley», «un nuevo mandamiento», añadiendo y modificando textos ancestrales por propia autoridad. Perdonar a la adúltera a punto de ser apedreada o defender el derroche de perfume sobre los pies, son textos que hoy día proponen una estima especial por la mujer pero que en realidad han sido ampliamente interpretados, es decir, manipulados, popular y académicamente, como evidencia de que el Galileo se sentía poseedor de una autoridad suficiente para desafiar al templo y a la otra autoridad de antiguo linaje, y no con la intención de proponer un feminismo como el moderno. La historia de los beaterios y los conventos de monjas y el maltrato de la mujer por la jerarquía eclesiástica son evidencia de cuan arraigada está la percepción, no exclusivamente hebrea o judía, del peligro representado por la mujer y por lo tanto de amenaza que el macho debe reducir o neutralizar.
      Es muy difícil atribuir al Galileo una percepción diferente de la mujer o todas sus intenciones en esos momentos que relatan las narraciones porque no hay una evidencia original de él, y por lo tanto por válido que sea el método solo es posible conjeturar, aunque se pueda hacer, como lo hace Salvador, con un grado elevado de certidumbre (nunca absolutamente) y proponer que posiblemente el Galileo consideró a la mujer de modo diferente a como extensamente lo era en su tiempo, en general.
      Por ejemplo, en el relato de la adúltera a punto de ser apedreada no hay una condenación de los hombres del mismo tipo agresivo y violento mostrado en tornar las mesas de los cambistas en el templo, como si el templo, pese a todo, mereciera más ira que la injusticia con la mujer. Posiblemente al escribir esto puedo estar manipulando los textos no de modo diferente a como lo hicieron los autores o el autor de cada evangelio, porque es muy difícil interpretar con absoluta libertad con respecto a la tentación de acercar la brasa a la propia sardina. Gracias por su franqueza y su sinceridad que siempre son refrescantes, aunque se discrepe de ellas. Un abrazo cordial.

      • Carmen

        No se preocupe por mí, George. Me va la discusión.
        Y no me importa en absoluto lo que hayan pensado los judíos, los árabes, los chinos, los rusos, los romanos, los godos, los visigodos y demás sobre la mujer. Sé quiénes somos y sé lo que estamos logrando. Somos enormes.
        Un saludo cordial.

      • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

        Amigo George:
        Contemplando la trayectoria del Galileo, sus propuestas… ¡sin apaños!
        Creo que no cabe duda alguna, de que era una persona excepcional, veraz, y muy paciente con nuestras “meteduras de pata”.

        Todo cuanto hizo, lo hizo después de haberlo sopesado, y tomó el camino que Él determinó, ser consecuente con su hacer.

        Lo que sucede, que lo han manipulado tanto, y de manera tan nociva para el propio Mensaje, que causa mucha tristeza; porque el resultado es:

        Personas, que están imposibilitadas para ver, pensar, asumir los riesgos que lleva consigo seguir su hermoso Proyecto de Vida.
        Me extraña en ti… tanta ¿duda?.

        Quizá yo lo esté interpretando mal; parece que hoy no estoy acertada.

        Un abrazo entrañable.
        pili

      • George R Porta

        Amiga Pili: Leo lo siguiente: «Amigo George: Contemplando la trayectoria del Galileo, sus propuestas… ¡sin apaños!… Creo que no cabe duda alguna, de que era una persona excepcional, veraz, y muy paciente con nuestras “meteduras de pata”… Todo cuanto hizo, lo hizo después de haberlo sopesado, y tomó el camino que Él determinó, ser consecuente con su hacer…Lo que sucede, que lo han manipulado tanto, y de manera tan nociva para el propio Mensaje, que causa mucha tristeza; porque el resultado es: Personas, que están imposibilitadas para ver, pensar, asumir los riesgos que lleva consigo seguir su hermoso Proyecto de Vida. Me extraña en ti… tanta ¿duda? Quizá yo lo esté interpretando mal; parece que hoy no estoy acertada. Un abrazo entrañable. Me extraña en ti… tanta ¿duda?»

        Nadie posee el conocimiento directo del Galileo, sino a través de la tradición y parte de ella es la historia misma del cristianismo de la cual quienes nos consideramos cristianos observadores y participantes, lo cual hace la experiencia cristiana de cada uno/a solo más subjetiva. La corrección del error de paralaje, de la subjetividad inevitable, la hace la referencia a lo otro como objetivo, a la experiencia de los demás. Te cito un ejemplo que conoces de cerca, la experiencia tuya durante la enfermedad y fallecimiento de tu hermano, o la que tuviste en Sucumbíos (Ecuador) y la de la comunidad de Hermanitos de Jesús en Farlete (Zaragoza), que posiblemente, por lo que me has contado, te ayudaron a ver un perfil del Galileo más definido. Esa apertura yo la explico, y perdona que te atribuya un rasgo personal, porque buscas con el corazón abierto, no desde la negatividad.

        Permíteme explicar algo más. Hay dos clases de dudas, las que vienen de la negatividad, la paranoia, que surge del y expresa el miedo, que es la que solo ve lo oscuro y lo negativo. Hay también la duda que viene de buscar la verdad y pregunta, como el legendario «Abogado del Diablo» solo para buscar más de la verdad porque viene de la esperanza, de la confianza. Esta también es una duda dolorosa como todas, pero no buscar destruir ni hacer daño, aunque no le teme a la verdad. Tampoco es arrogante ni orgullosa, aunque el lenguaje vehemente que caracteriza a quien la alberga y expresa lo parezca. Porque ama y busca la verdad, la cuestiona y trata de contradecirla, porque brota de la esperanza de encontrar aún más verdad.

        No censuro a quien sigue otro camino. Cada uno hace su andadura y ésta es cierto que lleva la marca que cada uno impone al dar un paso u otro con más fuerza o más delicadeza, en un rumbo o hacia otro, pero los pasos mismos también marcan los pies y las piernas del caminante que los da.

        En mi modo de pensar soy hijo de los llamados «maestros de la sospecha» (Paul Ricoeur, creó la expresión): Marx, Freud, Nietzsche. Ese es el pensamiento que me ayudó a sostener mi fe y mi esperanza en Cuba por más de 20 años y no puedo ni deseo apartarme de él. Dudo porque estoy seguro de encontrar al final, pero no arrogante en mi confianza o seguridad, sino confiado al zambullirme a la búsqueda de la verdad. Sé que corro el riesgo de no encontrar y de confundirme, pero no me anima ninguna mala intención y eso solo puedo saberlo yo. En Atrio hay atrieros que predican el fundamentalismo y me parece que yo nunca podría hacerlo, pero tampoco paso de cuestionarlo.

        Huelga decirte que agradezco tu cuestionamiento. Celebro que puedes tener tu propia visión del Galileo y que le percibes con claridad, también sé cuánto reconoces que esa sea uno entre el amasijo de «tanto bien recibido» como diría Ignacio. Me alegro contigo y lo celebro y hasta te envidio benignamente, pero te envidio. Si he de ser congruente, sincero conmigo mismo, a pesar de celebrar eso contigo, no puedo dejar de buscar y hacerlo sin miedo. No me asusta encontrar lo «no-bueno» en lo demás o en la conducta de las demás personas porque no me atrevería a cerrar los ojos al mirar en mí o en mi vida, si bien tampoco puedo ser completamente objetivo, nunca, conmigo mismo. Un abrazo a la recíproca también entrañable.

  • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

    Salvador… ¡Gracias por estos pinceles para el Evangelio… una vez más!

    He sentido un gran gozo; jamás, ni en mi C. Pignatelli, he escuchado un lenguaje así de claro… y desde este art. intuyo, lo que vendrá después.

    Y es verdaderamente liberador; y pienso, y repito:

    “Debían estar muy enfermos, para inventar una virgen madre, sin copulación ni parto, para, como nos dicen:

    “Sin romperla ni mancharla”

    Pero me estoy adelantando… supongo.

    Lo que me ha entristecido y mucho; es, como ya entonces… veían alas mujeres… especialmente el sentir del pueblo judío, y su religión; que posee un “dios” hecho a su imagen y semejanza; sin ningún valor ni derecho para ellas, y todo ello avalado por:

    ¡La voluntad de su “dios”!

    Con razón, mi personilla protestaba, porque nuestras celebraciones, tenían mucho más de judías que de seguir :

    ¡La Buena Noticia que nos proclamó el Galileo!

    Ya os comenté como me respondió uno de sus responsable:

    “Nunca debemos olvidar de donde venimos”

    Y por ahí caminamos todavía… muy lejos del Mensaje que Él nos dejó

    Ni templo, ni leyes; primero la persona… después las normas… y aquellas que vulneraban sus derechos, ni caso.

    Deseo que este apartado, siga iluminando nuestra mente y corazón, para tener una idea clara de por donde caminamos.

    Me siento dichosa, Atrio, nos da la posibilidad, a las personas que siempre hemos preguntados nuestras dudas o desacuerdos (y que casi nunca obtenían respuesta) de experimentar, que no íbamos por mal camino.

    ¡Cuanto daño nos ha hecho… y hace… la iglesia poder, ayer, hoy, y si no ponemos remedio… en el futuro!

    Deseo, que desde los gobiernos, se ponga verdadero énfasis en nuestra formación humana desde la ciencia; lo interior o espiritualidad, es una decisión personal, y solo será su responsabilidad como lo viva cada cual.

    Un abrazo Salvador, gracias mil.

    pili

     

     

  • Juan García Caselles

    Precisa la descripción del Nazaret de Jesús, fiel a la realidad y muy aclaradora de lo que fue el Galileo. José no pudo ser carpintero, porque era imposible subsistir con tal oficio en un lugar así, aunque, probablemente fuera conocido como carpintero por su habilidad para trabajar la madera. Quizá fue un campesino de los más pobres o, aún con mayor probabilidad, un “sin tierra”

     

    Precisa también la descripción de María. Una adolescente, Y de los muchos adornos que le han puesto, los dos más espantosos son la corona de reina y la vara de capitán general. Pobrecilla.

  • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

    Ufff… Estimado… mejor… querido Alberto; hace algún tiempo… que esas devociones han bajado bastante… ¡gracias a “dios”!

    Me encantaría, que la iglesia poder, hubiese desde el principio, formado… como hacía el Galileo Jesús… no en vacíos consuelos para un futuro mejor… después de muertos.

    Sino, darles la capacidad de levantarse, de luchar… lo he visto… y se consigue; aunque es mucho más “fácil” vivir gimiendo y pidiendo; también tengo alguna experiencia en ello.

    Pero nos metieron  a sangre y fuego; que cuanto sucedía era:

    ¡Voluntad de “dios!

    Y había que tener una gran resignación para soportarlo.

    Una buena formación, aunque sea a pie de calle… y también tengo alguna experiencia en ello… es mucho más positiva, que llenar de milagrería y dolorismo todo cuanto nos acontece.

    ¿Nunca se han preguntado, todas las personas que sufren la terrible desigualdad (sembrada, porque parte de la iglesia, ha estado siempre a favor de los poderosos)  y porque todas esas imágenes… sufrientes… están rodeadas de joyas, mantos, adornos de oro y piedras preciosas, que jamás  sirven para aliviar tanto dolor?

    ¿Para qué necesitan las imágenes de María, tanta pompa y lujo?

    Para presentarnos quizá… una imagen de lo eterno … que aspirar a conseguir… mientras  viven en verdaderos infiernos,  aquí y dese siempre, por el afán que tiene  una pequeña parte de la humanidad de poseer cuanto más mejor y a cualquier precio..

    Hoy, en la SER, han dado una noticia muy triste; hay en alguna ciudad andaluza (mi memoria es un caos) una exposición de pintoras, con una frase sobre María… y cada una de las mujeres, la pinta de manera diferente y no devota.

    Esta mañana ha aparecido toda “rajada” (así lo han comentado) una de las pinturas, porque la mujer de la pintura, tenía su mano, señalando su sexo…

    ¿Que tenían en la cabeza, quienes han necesitado una Madre virgen, sin cúpula con varón, porque eso mancha?

    O estaban muy enfermos, de su propia sexualidad, o eso, nadie debería creerlo.

    Salvador, con una gran delicadeza, nos va preparando para lo que nos queda por averiguar; y aún así, habrá muchas personas que se sientan “ofendidas”.

    ¿Por qué?

    Todavía hoy, no se explica de manera científica, nuestro ser sexuados, y sus posibles caminos para vivirlo de manera serena, y sobre todo respetuosa, con la parte que lo haría posible, si cada cual así lo desea.

    De ahí, también hoy, suceden casos de verdadera indignidad, en el trato que muchas mujeres padecen.

    Lo siento Alberto; pero o aprendemos a vernos como somos, con verdad y sencillez; o seguiremos gimiendo y llorando… mirando al “cielo” y si uno mira al cielo mientras está arando la tierra… puede resultar un fracaso la siembra y el cuidado de ella.

    Un abrazo entrañable.

    mª pilar

     

     

    • Alberto Revuelta

      Un poco más abajo he contestado a George, Maria Pilar. Solo contaba un reportaje buñueliano. Reiteró mis disculpas si ha parecido un juicio.

      • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

        Para nada me ha parecido un juicio.

        Es que… lo que nos permite conocer su trayectoria, a través de la lectura de sus escritos; me causa extrañeza algunos comentarios.

        Solo es eso; la piedad en una virgen que todo lo puede… como muy bien nos comenta ¡ya pasó ese tiempo!

        Siento haber parecido enjuiciar su comentario; para nada, solo es extrañeza, ante algunas posturas ante las imágenes de María.

        Un abrazo.
        mª pilar

  • Alberto Revuelta

    Salvador te leo mientras voy al tribunal a hacer unas alegaciones en asunto complicado. Asombrado de cómo vas fotografiando la realidad. Y agradecido. Desde las 3000, desde La Atunara, desde el Castillo de España, se entiende bien a Maria de Nazaret. Las había, y las sigue habiendo, en casi cada casa. Así que es fácil orar cincuenta veces a otras tantas Marias en este rosario laico, atemporal, por el que deambulo. Buen día democrático electoral que recuerda a san Matías, apóstol de hueco a cubrir. Abrazo.

  • Carmen

    Me encanta Salvador. No me refiero a la situación de la mujer, como comprenderás.

    Porque claro, ustedes, los hombres, no podríais imaginar el daño que se nos ha hecho. Es imposible, no podéis. Todavía, y no me refiero a países lejanos y de otras religiones, no. Me refiero al siglo XXI , en España. Muchísimos varones piensan, saben porque así son las cosas y hasta se lo dijo el día de su matrimonio el cura, que la mujer tiene que obedecerle. Y claro, siempre le podrá dar  ‘ un correctivo’ si no se comporta como él quiere e incluso matarla porque es suya.

    Y si no, lean las noticias.

    Te digo lo que pienso acerca de nosotras? Somos grandes, realmente grandes. Estamos demostrando pese a todo, que somos capaces de hacer todo. No tengo palabras para decir lo orgullosa que me siento de ser mujer.

    Mi nieta de tres años, ayer, mientras jugábamos me dice. Tu mamá es la mía? No, yo soy la mamá de tu papá, lo tuve de pequeñico eni barriguica. Y me dice. Yo no estuve en la barriga de mamá, estuve en la de papá. No veas, mi nuera oyó mis carcajadas y entró a ver qué locura hacíamos está vez. Se lo digo mientras mi nieta asentía con la cabeza.  Peeeeeeeerrrdooooona, le dijo su mamá, eso sí que no . Ya puedes inventarte cosas de princesas o de Pepa pig, pero eso sí que es imposiiiiiible. Eso es exclusivo de las mamás. Los papás no pueden.

    Mi hijo lloraba de risa.

    Pues eso. Estoy orgullosa de ser mujer. Porque ni tan siquiera la iglesia, con todo su poder, ha podido con nosotras desde que la enseñanza es obligatoria para niños y niñas. Para niñas también.

    Perdón si me voy por los cerros de Úbeda, pero es un tema que me llega al alma.

    No sabía que la virgen no había muerto. Qué cosas? Por qué? Porque no tenía pecado original? Pues su hijo tampoco y fíjate.

    También había algún profeta que se lo llevó un carro de fuego, pero no sé si vivo o muerto. Elías?

    Y viva la virgen de la Fuensanta

    Y viva la virgen del Carmen.

    Según dice un señor con un apellido largo donde aparece la palabra Navarrete, dice que dice Jung que las vírgenes son un arquetipo de la idea de madre que tenemos todos en la cabeza. Representa el amor y la comprensión que todos anhelamos. Me encanta.

    Pues fíjate si somos grandes las mujeres.

    Ya sabes la facilidad que tengo para salir por peteneras. Sorry.

    Un abrazo

  • George R Porta

    Parte II
    3. Leo: «A ella se le dedican toda clase de actos religiosos: misas, cánticos, rosarios, novenas, triduos, oraciones…» Marx no hubiese condenado esto, porque al fin y al cabo la mujer con su ternura es el paño de lágrimas y cualquier «corazón atribulado» desearía pagar con creces toda la esperanza mágica que se esconde tras de cada objeto religioso-popular de éstos. Trabajando en hospicio he visto a las personas resistir a la muerte hasta poder recibir el escapulario o besar los pies de una estatua de N. S. de las Mercedes. Sin el lema Totus Tuus de Juan Pablo II (tan explotado publicitariamente), este huérfano de madre a los 9 años y de padre a los 21, rodeado de soledad y muerte (su hermana menor murió al nacer y su hermano mayor murió cuando él tenía 12), la M y la cruz sobre fondo azul del escudo de armas correspondiente pierden todo significado con relación a la biografía de este Papa.
    4. «El mundo del arte se ha cebado en su figura…» Convertirla en dispensadora de milagros, la convirtió en una mercancía religiosa de primera, una especie de droga analgésica. No sé si pudiera reprochar a la religiosidad popular esta exuberancia artística. Algunas, muchas de estas esculturas o pinturas, bordados, etc. son realmente bellísimos desde el punto de vista estética. Con esos mismos atuendos se han vestido los y las monarcas. La Reina estéril, Isabel I de Inglaterra no fue la única. Otras/os prefirieron vestir de negro como signo de sumisión a la muerte, una noción no extraña a la devoción por «La Dolorosa», una especie de hipocresía de parte del poder sometiéndose al no-poder. Una excepción: La María en la pésima versión de la «Pasión» dirigida por Gibson, precisamente es una versión de María caracterizada por sus prolongados silencios, su hacer estoico y su inmensa ternura. Además, no le dio el papel a la intérprete más bella, sino a la más fuerte y dramática. La belleza la dejó a María de Magdala, lo cual también tiene tela marinera.
    5. «Han idealizado de tal manera a este personaje que ni el mismo Galileo la reconocería». Quizás esto hubiera que decirlo más frecuentemente, aunque ya no ocurra, en primera persona del plural. ¿Quién no ha visto a su propia madre tener que desvivirse por todos, mientras que la autoridad, incluyendo la autoridad sobre ella, se concentraba en el padre? Imagino, desde luego que haya excepciones. Ojalá sean muchas. La mía no pudo ejercer su profesión porque mi padre pensó que fuese mejor que se ocupase de ser ama de casa y de administrar a las criadas. Después cuando el socialismo castrista le quitó los medios de vida, mi madre que era una bordadora de altura y una dibujante y pintora natural, fue la que sostuvo a la familia hasta que, con el tiempo, al fin mi padre pudo encontrar empleo a su edad.

    • Alberto Revuelta

      En el Castillo de España un asentamiento de cerca de mil construcciones de madera, cartón, uralitas semiinutiles y otros materiales de cuyo nombre no quiero acordarme, en la parroquia de Santiago, allá por 1965 en Semana Santa a la imagen de la Virgen de Lourdes, se la vestía con enagua negra, capisallos y corpiño negro, manto de igual color y sobre él se prendía un corazón de alpaca traspasado por siete puñales, donado por una llanita de Gibraltar. Sobre las andas circulaba el Viernes santo de 2 am al amanecer del siguiente día por los arenales entre las barracas. Los monaguillos de negro y sobrepelliz blanca llevaban una mesa chica, de cocina y de formica, donde nos subíamos los coadjutores, por turno, a predicar Las catorce estaciones del santo vía crucis. No todo son lujos George. No puedo olvidar, ni quiero, los grupos de mujeres de la prostitucion de la calle Gibraltar, que salían de las mancabias cerradas por respeto al viernes Santo a ver la Dolorosa, rezar y llorar al oír la estación de la Verónica. ¿Quien es el guapo que le arranca a los que hemos vivido así y allí esa viviura de dolores, cantos de amargura, penas arrojadas al viento de levante para que las recogiera la Virgen?. Es mucha vida la que anda por las revolviuras de los tiempos y de las almas.

      • George R Porta

        No creo merecer tu juicio implícito, amigo Alberto, porque no he escrito en ningún lugar que todo haya sido lujos. Llevas razón al pensar que soy ignorante pero tampoco puedo ser sincero y confesar que lo sea del todo. En el número 3, arriba, por ejemplo, escribí esto: «…porque al fin y al cabo la mujer con su ternura es el paño de lágrimas y cualquier “corazón atribulado” desearía pagar con creces toda la esperanza mágica que se esconde tras de cada objeto religioso-popular de éstos. Trabajando en hospicio he visto a las personas resistir a la muerte hasta poder recibir el escapulario o besar los pies de una estatua de N. S. de las Mercedes.»
        Esta antropología cultural mariana moderna y religioso-política del dolor de las madres no es ajena a la selección del color blanco (no el negro) para vestir el dolor en desobediente y civil protesta, como la que quizás expresa una imagen de madera, yeso y oros, platas, terciopelos, por las calles sobre hombros anónimos de hombres penitentes: La Madres y Abuelas de la plaza de Mayo en Argentina, las Damas de Blanco de La Habana, aquellas mujeres de blanco del documental en el desierto de Judea que ha sido divulgado en otro hilo aquí en Atrio. Todas estas mujeres van vestidas de blanco por la misma razón, muy probablemente: Se sienten madres de la pureza y pregonan la inocencia de sus víctimas martirizadas con el color que visten no por resignación sino en protesta muda. En este gesto es muy difícil no reconocer un acercamiento profano-religioso al martirio del Gólgota pero no solo ese, porque las musulmanas y judías que desfilaron en el desierto hasta el lugar de la canción (documental del hilo de Atrio) no comparten más que de lejos esa tradición cristiana de La Dolorosa vestida de puñales y de negro. Los/las protestantes y en especial los/as evangélicos/as no recurren a esas tradiciones ni se expresan en ese arte, recurren a los espirituales negros, por ejemplo, y expresan el dolor en cantos y danzas que hasta hace muy poco estaban proscritos de la liturgia católico-romana y no por eso dejan de ser genuinos y de reconocer el dolor expresándolo en otra forma de arte igualmente teñida a través de la predicación que propone como indubitable una esperanza mágica cargada de expiación como si de seguro ésta fuese necesaria más allá de la antropología común, universal, del mito del crimen y el castigo no el perdón. En el cristianismo católico las mujeres aprendieron a vestir a su Dolorosa de negro porque la profecía ha sido divulgada durante siglos filtrada por la homilética y por el confesionario, por hombres exclusivamente. No creo que la predicación haya sido originalmente el resultado del sufrimiento, sino que ofreció una expresión religiosa a éste y lo causó en gran medida porque la Biblia misma permaneció por casi 13 siglos desconocida hasta por los predicadores de ámbito popular (Vicente de Paul (s. xvi), y no el único, se quejó de la ignorancia sobre todo del bajo clero). En Asia, quizás vayan vestidas estas mismas madres y mujeres de color azafrán o de púrpura.
        Esta publicación contiene un breve e INCOMPLETO sumario de traducciones y publicaciones de la Biblia incluida el AT en español: https://es.wikipedia.org/wiki/anexo:traducciones_de_la_biblia_al_espa%c3%b1ol

      • Alberto Revuelta

        Perdón George yo no tengo conciencia de haberte juzgado, ni deseaba en ningún momento juzgar a nadie. Quería simplemente contar algo que viví y que no olvido. Solamente eso. Si te he molestado, te pido perdón.

      • George R Porta

        Creo que eres sincero, Alberto. Me refería a esta frase: «No todo son lujos George.» que muy difícilmente puede ser leída sin preguntarse a qué te refieres al comenzarla en negativo. Además no es necesario que yo te perdone. Como los hombres que rodeaban a la mujer a punto de ser apedreada, debo haber juzgado implícita o tácitamente muchas, muchas veces. Ya sabes, posiblemente con más derecho o mejor que yo porque me parece que has estudiado más y que tengas una experiencia humana muy diferente y mucho más diversa que la mía, me parece, que la comunicación solo se materializa en el cerebro decodificador del oyente o destinatario, lo cual dió origen a la hermenéutica como ciencia. Los neurolingüistas, no soy uno, estiman que el lenguaje emitido también está dirigido al que lo emite porque el cerebro ejerce una especie de supervisión sobre lo dicho con respecto a lo pensado. Esto lo he aprendido empíricamente, con mucho dolor en los últimos cuarenta o cincuenta años, sobre todo escuchando (o tratando de escuchar activamente) a mis pacientes o clientes. Puedes imaginar con derecho que a muchas veces no estaban muy cuerdos, a lo que añado, que en esos momentos eran más sinceros y francos que nunca al expresar sus sufrimientos atravesando las brumas de la mente. Nada de esto último, desde luego se refiere a ti y a ahora. Un abrazo cordial sobre todo si lo que escribí pudo evocar en ti la necesidad de ser perdonado por mí, lo cual tácitamente me reprocha juzgarte. Un abrazo cordial.

    • Asun Poudereux

      No sabes lo que me alegra, George, como mujer, que estés aquí en este momento en Atrio. Otro modo de ver, amplitud de visión, humildad y mucha experiencia que aprendiste junto con otros, tus semejantes. Gracias.

  • George R Porta

    Llevo días sin poder participar en Atrio, desde luego es mi pérdida, por razones de trabajo. Cansado, se me ocurrió abrir el foro para relajarme y me encontré el artículo de Salvador. Como mañana no sé si podré regresar a Atrio o no, mejor lo hago ahora porque este es un tema apasionante y los comentarios del autor son como siempre muy estimulantes.

    Parte I
    1. Leo: «Como si el hecho de ser mujer no bastara para otorgarle la máxima consideración…» La mujer de hoy día tampoco quiere la máxima consideración sino la misma consideración que recibe el hombre.  Todavía la mujer tiene que luchar por sus derechos más fundamentales y hasta defenderse de la barbarie, no ya en países de tradiciones misóginas, sino en aquellos que se describen como cristianos y democráticos y libres, pero en el espacio doméstico y en el laboral, «en el espacio y punto», la mujer sufre violencia por ser mujer. Quizás esto pueda ser otra evidencia del fallo de la religión o del cristianismo en anunciar le «Buena Noticia». Más bien, a pesar de toda esta hipocresía del culto y de los monumentos a las madres y de tantas santas (recientemente aumento de pronto el número de doctoras vaya usted a saber con cuál propósito), la realidad es que la cultura misógina ha distraído a la mujer diciéndola requiebros y lindezas solo para seducirla y poseerla. Quizás las culturas han reflejado este «hacer y deshacer» no como una dualidad o una contradicción, sino como la expresión más espontánea de la inhumana autopercepción con la que nacemos y en la que somos aculturados. Es cierto que somos ínfimos y necesarios, pero también estamos profundamente rotos/as. La mujer también ha contribuido ―aunque el Síndrome de Estocolmo, por ejemplo, lo explique, porque no culpo a la víctima― de esta insana devoción a una mujer prototipo que promueve la sumisión, la esclavitud al poder masculino, por lo menos para sobrevivir satisfaciendo las expectativas sociales que le fueron inculcadas y en el proceso ella misma inculcó. Un efecto indeseado sobre quien sufre la esclavitud es precisamente enamorarse de su verdugo (Síndrome de Estocolmo) y eso no ocurre solo a las mujeres víctimas del maltrato, ocurre también a los hombres que cultivan la sexualidad sadomasoquista. 

    2. Leo: «…a la madre del Galileo le han asignado durante siglos privilegios exclusivos, títulos, honores, dogmas, apelativos, presencias y milagros de toda índole. Se la tiene por inmaculada,  de extrema pureza, virgen, inmortal, asunta directamente al plano sobrenatural…» ¿Quién no recuerda los numerosísimos testimonios de curas católicos que evidencian que en el hogar no era el padre sino la madre la que inculcaba la religiosidad, el rezo del rosario, las celebraciones marianas? La propia opción por el celibato, que, en el fondo promueve el desprecio a la mujer, muy bien que pudiera servir para explicar que por reacción la necesidad de repetir entre el cielo y la tierra la misma forma de intercesión maternal, sirviera de inspiración y trasfondo a esta excesiva y «alta mariología». No lejos o no muy profundamente subyacería un poso de culpabilidad y una sublimación del deseo sexual. No es escasa la literatura profana a este respecto. Cito tres casos muy bien conocidos en el mundo hispano: La Regenta, Los Pazos de Ulloa, El Pecado del Padre Amaro.

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