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La Ruta de la Seda exige confianza entre China y el Vaticano

Entre las noticias que hoy recibo por los medios me parece oportuno destacar ésta, referida a uno de los centros de interés de ATRIO, el futuro de China en el mundo del futuro. Hace unos días el presidente Xi visitó Italia, siendo bien acogido y oído por el gobierno. Antes había estado en España y había sido acogido de forma baja y tibia. Después ha estado en París conversando largamente con Macron y Merkel, quienes protestaron contra Italia pero después la han imitado. ¿Y la Iglesia Católica? Si para la estrategia de Trump-Banon es necesario “reconquistar” el catolicismo, para China es también preciso mantener buenas relaciones con el Vaticano. Eso va progresando y de eso habla uno de los más importantes colaboradores de Francisco, el director de Civiltà Cattólica, Antonio Spadaro. AD.

Publicado por Antonio Spadaro*, el 25/03/2019 en LA STAMPA y VaticanInsider.
Hoy en Roma se presenta el libro “La Iglesia en China. Un futuro aún por escribir” (Ancora), editado por el director de “La Civiltà Cattolica”, Antonio Spadaro, y dedicado a las relaciones entre la Iglesia católica y China después del acuerdo que alcanzaron el Vaticano y Pekín en relación con el nombramiento de los obispos. Intervienen el superior general de los jesuitas, Arturo Sosa, monseñor Claudio Maria Celli y el presidente del Consejo Italiano, Giuseppe Conte. Modera el padre Antonio Spadaro. Con motivo de esta conferencia, publicamos uno de los análisis del mismo padre Spadaro.

Es un dato comprobado que China está jugando un papel relevante en la organización de los intercambios comerciales globales. La historia hoy debe ayudarnos a entender que la globalización de los intercambios comerciales globales. La historia precisamente ahora debe ayudarnos a comprender que la globalización no coincide con la «occidentalización» del mundo, sino que debe ser enmarcada dentro de una perspectiva más amplia.

De hecho, es tiempo de recorrer la larga historia de la “Ruta de la seda”, activa entre el primer siglo a.C. y el siglo XVI. Se vuelve a descubrir un continente euroasiático que en el primer milenio y más estuvo profundamente interconectado, incluso bajo el perfil cultural. La Ruta de la seda, tal y como Pekín pretende sacarla adelante, retoma siglos de historia de relaciones políticas y comerciales. Por ello exige gran atención en la actualidad. Es un proyecto global de raíces profundas.

Cambio de mentalidad

Firmado el memorando con todas las reacciones que ha suscitado, ahora debemos mirar hacia adelante y considerar que la iniciativa china no puede ser evaluada solo según su relevancia en ámbito económico y financiero. Sería miope. Pekín insiste mucho sobre los intercambios culturales entre los pueblos de la ecúmene euro-afro-asiática, y lo hace invirtiendo recursos en innumerables iniciativas dedicadas al patrimonio cultural inmaterial: museos, ferias, exposiciones. La cultura es fundamental en la estrategia de China para garantizar la propia influencia internacional.

Seguramente estamos viviendo la superación de la modernidad occidental y un cambio de mentalidad tanto en Oriente como en Occidente. Los historiadores se preguntan si estamos experimentando el final de quinientos años de predominio occidental. El debate refleja el dilema de una sociedad del oeste que siente que el futuro del mundo está cada vez en sus manos.

La presencia de los demás grandes actores en el escenario internacional (la India, Japón, Brasil, Rusia) hace que el marco sea muy complejo y exige una gobernanza global. Europa, en este sentido, debe encontrar un perfil coherente. Y luego, no olvidemos a sujetos como las empresas multinacionales y transnacionales, organismos no gubernamentales. No es imaginable un Oriente que surja y sumerja al Occidente. Como tampoco son imaginables un Oriente o un Occidente en el que haya un «centro» único con respecto a tantas periferias. La mirada geopolítica que Francisco saca adelante desde que comenzó su Pontificado insiste en invertir el esquema esclerótico de las relaciones entre un «centro» y sus «periferias».

La cultura europea, por lo menos hasta la Ilustración, siempre ha mirado con atención la realidad china. Testigo de ello es el cristianismo. Las espléndidas cartas de los misioneros jesuitas en China (verdaderos reportajes) fueron, al mismo tiempo, ocasión de conocimiento de la cultura china por parte de los intelectuales incluso alejados de la fe, como Voltaire, Montesquieu, Rousseau. Los jesuitas, de alguna manera, «sinizaron» a Europa. Posteriormente, en cambio, prevaleció el sentido de superioridad. El colonialismo europeo entre los siglos XIX y XX impuso una visión euro-céntrica. Las Guerras del opio hicieron que el cristianismo pareciera a la población china una religión extranjera, la de los colonizadores.

Francisco ha contradicho claramente en varias ocasiones esta visión colonial. Recordemos que, al final de su viaje a Myanmar y Bangladesh, habló explícitamente del nuevo papel que China está desempeñando en el contexto internacional. Dijo: «La China de hoy es una potencia mundial: si la miramos desde este lado, puede cambiar el panorama».

La portada del volumen

El «cambio de panorama» evocado por el Pontífice sintetiza las reflexiones que hemos hecho hasta ahora. Y en este «panorama» hay que situar el acuerdo provisional del 22 de septiembre pasado entre China y la Santa Sede. El vocero del ministerio del Exterior de Pekín, Geng Shuang, al margen del viaje del presidente Xi Yinping a Italia, afirmó que ese acuerdo «constituye una etapa importante. China está dispuesta a seguir en esta dirección con el Vaticano, a poner en marcha un diálogo constructivo, a mejorar la comprensión, a instaurar una confianza recíproca y a promover la mejora de las relaciones bilaterales».

Muchos se esperaban un encuentro entre Xi y Francisco en Roma. Pero también es cierto que la confianza debe construirse sólidamente. Lo que es cierto es que la Ruta de la Seda, por su alcance y sus ambiciones, no podrá realizarse sin esta confianza creciente entre Pekín y Roma, entendida como la sede de Pedro, dada la naturaleza global del cristianismo. Y este acuerdo pone la columna espiritual que fue fundamental para sostener la Ruta de la Seda de la época Tang, en la que el presidente Xi se inspira.

El diálogo

De hecho, precisamente por la Ruta de la Seda se llevó a cabo un extraordinario encuentro entre tradiciones religiosas diferentes: cristianos, musulmanes, zoroástricos y budistas se encontraron y vivieron lado a lado. Precisamente en este ambiente pluralista, el cristianismo estaba dispuesto a entrar en un diálogo fecundo con tradiciones culturales y religiosas muy diferentes de la tradición hebraica y de la tradición greco-helenista con las que se confrontó al principio.

Pero a lo largo de la Ruta de la Seda están los países árabes. La conquista turca de Estambul, de 1453, y la afirmación del Imperio Otomano fueron algunas de las causas que provocaron la interrupción de la Ruta de la Seda. Ahora la fractura entre el Oeste y el Este debe ser subsanada. Y China y los Emiratos Árabes Unidos ya han firmado acuerdos que unen a estos dos mundos. No hay que olvidar, en este sentido, que el otro evento de fuerte impacto geopolítico de Francisco, además del evento chino, es el Documento sobre la fraternidad humana firmado en Abu Dhabi con el imán de al-Azhar. No es difícil comprender que la paz en el mundo también pasa por China y el Islam, dos grandes prioridades del Pontificado de Francisco, que se ha dotado de aguja e hilo muy resistente.

El cristianismo en la época Tang a lo largo del itinerario de la Ruta de la Seda permaneció fiel al Evangelio, asumiendo plenamente el vocabulario budista y taoísta, volviéndose, sin temores ni tanteos, plenamente chino: muchos siglos antes de Matteo Ricci.

Los antiguos vínculos, gracias al Acuerdo de septiembre, volverán a entretejerse con mayor armonía. Se confía en que se proceda como cuando se anda en bicicleta, a la velocidad correcta para poder permanecer en equilibrio y seguir adelante sin detenerse.

*Director de «La Civiltà Cattolica»

Este artículo fue publicado en la edición de hoy del periódico italiano “La Stampa”

4 comentarios

  • Parece que estos acuerdos con el Vaticano son la llave que va abrirnos las puertas a la cultura china. Me parece de un optimismo exagerado. Yo no lo veo tan fácil. ¿Alguien piensa que todas las guerras que ha hecho Estados Unidos, desde Corea, Vietnam, luego Irak, Siria, Libia, han sido unas casualidades?. El periodista argelino-francés Thierry Meysaan, insiste en Red Voltaire que todo eso está perfectamente calculado y llevadas a la práctica, como un plan preconcebido por el tandem Cevrosky- Rumsfeld desde hace muchos años. Solamente se puede decir que la guerra de Corea y la de Vietnam fueron realmente derrotas. Las del Oriente Próximo no. No ha habido tales derrotas puesto que en las mismas, Estados Unidos ha conseguido lo que realmente buscaba, con la excepción de Siria, gracias a la mano que ha tendido Rusia a Jafed al Asad. Pero Libia, Irak, Yemen han sido arrasadas y han producido una migración cuyos efectos no han acabado todavía, si pensamos en las condiciones que tienen a dia de hoy.

    Si pensamos que detrás de todas estas guerras tienen un mismo propósito y es cortarle los caminos a China y a Rusia, todo encaja perfectamente. Y si no miren el gaseoducto a través del mar Báltico que beneficia especial a Alemania, que quiere circuitar USA, o tomarlo como una agresión a “la seguridad de USA”. Por cierto, ¿qué no afecta a la seguridad del Imperio Norteamericano?.

    Pues el hecho de que Alemania, atento a sus intereses, los norteamericanos quieren que el gas que ellos producen cuatro veces más caro que el ruso, sea comprado por los alemanes.La razón de su carestía no es otra que, tienen que licuarlo y transportarlo a Allemania, para luego volverlo a convertirlo en gas, cuando el gal ruso lo tienen a la mano, de ahí su precio. ¿Habrá sanciones al comercio alemán o sea a la Comunidad  Europea?. Pues claro que la hay y van a pagar los fabricantes de coches alemanes para exportar a Estados Unidos….

    En el fondo hay pánico a China, y Estados Unidos hará lo imposible para romper esa cordial relación entre estas dos potencias asiáticas. Y los europeos somos empleados como moneda de cambio para presionar a Venezuela, por ejemplo. Pero ahí tenemos a Manuel López Obrador que no está en sintonía con el mensaje que llevaba Pedro Sanchez a México, con la contestación de “la no injerencia” desde siempre,de su país. Y nosotros somos la prueba de la acogida de miles de españoles  huyendo de Franco, en virtud de esa no injerencia, doctrina ESTRADA, por el entonces presidente de memoria imperecedera CÁRDENAS.

    En fin, que el papa Francisco no se haga muchas ilusiones respecto al acercamiento a China. Estados Unidos tiene un arma muy poderosa contra el Vaticano, que no dejará de esgrimir este presidente, y es utilizar esas confesiones protestantes de los telepredicadores…….Un cordial saludo.

    • Mª Pilar

      Uffff… ¡Que panorama tan triste e injusto!

      ¿Le tenemos miedo a USA?

      Ya que de su poder, pero espero que de alguna manera, podamos salir de ese “abrazo” de oso que nos rodea.

      ¡Gracias por compartirnos esta clara idea de la realidad que nos rodea!
      Y creo… que algo de temor le tienen los poderosos; sino, su presidente, no estaría mucho tiempo en el poder; y visto lo visto… quizá vuelva a salir elegido… ¡Que barbaridad!
      mª pilar

  • Carmen

    El Vaticano y la iglesia católica, siempre a la vanguardia de los cambios. Todos lo sabemos.

  • Una cultura de 5.000 años no es cualquier cosa. El el año 2006 hice caer en mis manos un libro cuyo título “Los orígenes ORIENTALES DE LA CIVILIZACIÓN DE OCCIDENTE” de John M. Hobbson y leyéndolo  me di cuenta  de muchas cosas. Entre otras, que el Eurocentrismo era  una idea totalmente equivocada, sobre todo desde que UN SIGLO a.C. hasta el siglo XVI habíamos sido superados por una cultura muy superior a la nuestra. Y que a partir de entonces eramos tributarios ¡¡¡en tantas cosas de la cultura CHINA!!! Y eso es tan importante que si desconocemos eso, podemos arrastrar una ignorancia imperdonable. Así el intento de cegar las ruta que en otros tiempos se llamó LA RUTA DE LA SEDA, no es algo casual y sí un atentado por parte del Imperio dominante EEUU, para que dicho legado siga ocultado, o silenciado.                                              Eso sí, es un libro de casi 500 paginas, pero merece la pena.Un cordial saludo.

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