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Las cuentas de un administrador

Pinceles para el Evangelio, 3

  • 1. La Parábola

“Y añadió dirigiéndose a sus discípulos:

Había un hombre rico que tenía un administrador, y le fueron con el cuento de que este derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo:
–¿Qué es eso que oigo decir de ti? Dame cuenta de tu gestión, porque no podrás seguir de administrador.
El administrador se dijo:
¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que, cuando me despidan de la administración, haya quien me reciba en su casa.

Fue llamando uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero:
–¿Cuánto debes a mi señor?
Aquel respondió:
– Cien barriles de aceite.
Él le dijo:
– Toma tu recibo; date prisa, siéntate y escribe ‘cincuenta’.
Luego preguntó a otro:
– Y tú, ¿cuánto le debes?
Este contestó:
– Cien fanegas de trigo.
Le dijo:
– Toma tu recibo y escribe ‘ochenta’.

El señor elogió a aquel administrador de lo injusto por la sagacidad con que había procedido, pues los que pertenecen a este mundo son más sagaces con su gente que los que pertenecen a la luz” (Lc 16,1-8).

        Esta parábola exclusiva de Lucas es conocida por el título: El administrador infiel, un nombre, a mi juicio, desacertado porque pone el acento en un aspecto secundario del mensaje que transmite. La lección a aprender dista de la fidelidad o infidelidad del tal gestor. Arranca de lo que él determinó hacer cuando se vio en una situación apurada. Y la lección tiene alcance, puesto que la parábola se dirige directamente a los discípulos. Así se introduce:

        “Y añadió dirigiéndose a los discípulos” (v.1a).

        El Galileo ha orientado su discurso a nuevos destinatarios. En el capítulo anterior había dirigido tres parábolas (15,4-6; 8-9 y 11-32) a letrados y fariseos. Ahora el foco cambia de dirección para centrarse en el colectivo de seguidores.  Él habla al grupo de quienes constituyen la sociedad alternativa, conocida bajo la expresión: el reinado de Dios. No son individuos yuxtapuestos. Tampoco una organización piramidal representante de una masa de individuos anónimos.  Conforman una unidad supuestamente de pensamiento, objetivos y acción.  Algo que suele olvidarse con frecuencia.  La enseñanza de la parábola no va dirigida, pues, a una vaga generalidad de gente siempre ausente del compromiso y la praxis, sino a los suyos como colectividad cercana y concreta.

 

  •  2. Los protagonistas: Un rico y su administrador

        La narración comienza con la presentación de los dos protagonistas del ejemplo: un hombre rico y su administrador:

“Había un hombre rico que tenía un administrador (v. 1b).

        Tal introducción exponía ante los discípulos una realidad frecuente en la Palestina del siglo I. Gente con dinero se hicieron con grandes fincas al acumular pequeños terrenos de agricultores por impagos de préstamos sin intereses, aunque con cláusulas abusivas que obligaban a garantizar con la propiedad del suelo cultivable la cancelación de la deuda. Este tipo de movimientos financieros para adueñarse de la tierra no era nuevo. De esto Isaías ya sabía lo suyo:

“¡Ay de los que añaden casas a casas y juntan campos con campos, hasta no dejar sitio, y vivir ellos solos en medio del país” (Is. 5,8).

  • Los ricos

        Las grandes fincas de estos terratenientes cambiaron el sentido y el ritmo productivo que antes habían tenido los pequeños terrenos agrícolas. Ya no servían para procurar el sustento de las familias de sus dueños, sino para hacer dinero y enriquecer al nuevo y gran propietario. La producción de la tierra cambiaba sustancialmente de orientación. Ahora se producía  para abastecer al gran mercado, el constituido por la fuerte demanda de cereal, aceite y vino del imperio dominante.  Y también, en menor medida, para cubrir las necesidades del consumo interior de los pudientes.

  • Los administradores

        Ni que decir tiene que estos potentes propietarios no se hacían cargo directamente de las fincas. Iban sobrados de metálico, aunque desprovistos de instrucción. Sin poseer cultura agrícola, sin tener unos mínimos conocimientos de cuentas ni siquiera saber hacer la ‘o’ con un canuto, estos señoritos de entonces gustaban de enseñorearse en la ciudad y disfrutar con otros adinerados en fiestas y comilonas. Naturalmente, necesitaban a alguien conocedor de los asuntos del campo, de letras y números para encargarse de la administración de sus fincas y bienes: un administrador.

         Ser administrador era un chollo. Algo muy apetecido por quienes tenían capacidades para dedicarse a esa función.  El administrador, un hombre de confianza y probada autoridad en esos menesteres, contaba con amplios poderes del ricachón para ejercer su actividad. No cobraba un sueldo fijo. Iba a comisión. Por eso, la productividad de la finca le beneficiaba tanto al dueño como a él.

        El administrador hacía y deshacía a voluntad. Vendía, compraba, contrataba jornaleros y organizaba el trabajo a su criterio y con vistas al mayor beneficio, del que sí estaba obligado a dar cuentas a su señor. Las ventas se hacían al por mayor a intermediarios y a grandes comerciantes que las vendían a su vez a quienes se dedicaban a vender al menudeo.

        Con frecuencia el administrador hacía las ventas a crédito, lo que conllevaba el pago de unos intereses cuya cuantía dependía del plazo establecido para el abono de lo adeudado. Normalmente estos intereses constituían parte de los emolumentos del administrador. La deuda se oficializaba en unos recibos en los que el deudor escribía de su puño y letra el volumen en especie de lo comprado. La cantidad consignada incluía, también en especie, los intereses aplicables a dicha compra. La anotación del comprador servía, a modo de firma, para garantizar que la deuda le pertenecía y estaba por resolver.

 

  • 3. Las peripecias del administrador

        El puesto de trabajo de administrador llamaba la atención. Era muy goloso. Gratificaba con una reconocida posición social y una envidiable situación económica. De ahí que el terrateniente recibiera no pocas denuncias fundadas o infundadas sobre la lealtad y el quehacer de estos trabajadores de alta cualificación. Acusaciones que solo buscaban desacreditarle y sustituirle. La parábola, asentada en la realidad, incorpora estas habladurías y los hechos que desencadenan:

 “y le fueron con el cuento de que este derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo:

¿Qué es eso que oigo decir de ti? Dame cuenta de tu gestión, porque no podrás seguir de administrador” (vv. 1c-2).

        La parábola no se detiene en discusiones entre los dos personajes ni en datos aportados por el dueño de la finca ni en la oposición del administrador a la denuncia  ni en razones, argumentos o conversación  que pudiera sacar a la luz alguna pizca de verdad. La narración salta detalles inservibles para el objetivo pedagógico que pretende. Se va derecha a la actuación del administrador ante un hecho inminente e irreversible y un futuro que se le presenta como desesperado.

        Abocado al despido, el administrador elabora un balance de situación y hace sus cálculos. A su edad se le viene encima entrar a formar parte de los parados de larga duración. Los trabajos algo más solicitados son los más duros y le están vedados por debilidad física. El último recurso para él es la mendicidad, pero ni eso es capaz de hacer por la vergüenza de verse pasar de un extremo a otro en la escala social. Así que opta por la decisión más sabia: Renunciaría a sus comisiones y eliminaría de los recibos los intereses aplicados a las ventas a crédito. De ese modo se granjearía las simpatías y la amistad de los deudores, que saldrían muy beneficiados al ver reducidas notablemente sus facturas de compra.

        Actuó a la inversa del terrateniente. Este dedicaba la vida a obtener dinero; el administrador dedicó su dinero a conseguir vida. Antepuso la vida al dinero. Y no vaciló ni un momento. No había tiempo que perder. Intervendría con rapidez. Lucas describe al detalle la forma en que, tras echar cuentas, realizó los descuentos:

“Fue llamando uno por uno a los deudores de su señor… …y preguntó al primero…
– …Toma tu recibo; date prisa, siéntate y escribe ‘cincuenta’.
Luego preguntó a otro…
– …Toma tu recibo y escribe ‘ochenta’…” (vv.5-7).

 

  • 4. Talento, no desfalco

        Generalmente se ha entendido erróneamente como un desfalco la fórmula empleada por el administrador de retocar los recibos. No hubo estafa, sino talento.  Que el administrador obró con excepcional inteligencia lo reconoció hasta el propio amo de la finca al felicitarle por la decisión que había tomado:

“El señor elogió a aquel administrador de lo injusto por la sagacidad con que había procedido” (v.8a).

        Con esa información clave se da fin al ejemplo. Pero aún se añade una coletilla aleccionadora que pretende animar al colectivo de discípulos a seguir el ejemplo del administrador. Con una diferencia, eso sí. Este, el administrador, trabaja y pertenece al sistema, al mundo oscuro donde reina el capital. El grupo de seguidores debe comportarse, imitando la sagacidad del administrador, pero siendo alternativa a ese mundo oscuro. Ellos son los administradores de la nueva sociedad, la que, por oposición al sistema que mata, ofrece vida, la luz anhelada por el ser humano:

“…pues los que pertenecen a este mundo son más sagaces con su gente que los que pertenecen a la luz” (v. 8b).

 

5. Sistemas opuestos: lo justo y el dinero

        Los valores de esos opuestos mundos también se contraponen. Invertirlos intencionadamente con el fin de engañar a la gente es habitual y especialmente grave. De eso también Isaías estaba al tanto:

“¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas” (Is 5,20).

        Tras la parábola, Lucas abre una intervención del Galileo para aleccionar a los seguidores en el sentido del ejemplo. Hay que dejar las cosas claras. No hablará de que el administrador sea o no injusto. Lo realmente injusto es aquello que él maneja: el dinero. Lo que realmente distingue al administrador es su inteligencia. La senda abierta por él lo demuestra. Inteligencia y senda se presentan en la parábola como acicate para el grupo de discípulos. En la nueva sociedad no cabe la injusticia. Prevalece la amistad, fruto y demostración de su talento:

“Haceos amigos con el injusto dinero” (v. 9).

        El injusto dinero es minucia. Esclaviza. El dinero genera infidelidad y vida ilusoria. La vida auténtica se halla donde en el entorno donde reina la libertad y la justicia.  Quien no renuncia al dinero y queda atrapado en sus garras de injusticia tiene vedado acceder a lo que sí tiene valor:

“Quien es de fiar en lo de nada, también es de fiar en lo importante; quien no es honrado en lo de nada, tampoco es honrado en lo importante. Por eso, si no habéis sido de fiar con el injusto dinero, ¿quién os va a confiar lo que vale de veras? (vv. 10-11)

        El injusto dinero es lo ajeno al colectivo de seguidores. Lo propio de ellos, lo que les caracteriza es su unión leal en una sociedad donde brilla la luz de la justicia, la igualdad y la libertad. Los discípulos son los administradores de esa extraordinaria finca:

“Si no habéis sido de fiar en lo ajeno, lo vuestro, ¿quién os lo va a entregar?” (12).

        Dios y el dinero son contrapuestos. Resulta obligado elegir. Jesús, el Galileo, dejó las cosas muy claritas. No valen componendas, subterfugios ni justificaciones por muy espirituales que sean. ¡Se acabó la neutralidad!:

“Ningún criado puede estar al servicio de dos amos: porque aborrecerá a uno y querrá al otro, o bien se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero” (v.13).

        La parábola invita a los integrantes del grupo de seguidores a hacer un alto. Se exige pensar. No valen escapatorias. Nada hay que decidir respecto a  creencias estériles, burladeros místicos, dogmas almidonados o palabrería inoperante. Solo considerar la tarea como administradores del proyecto del Galileo y determinar por quién optar, a quién servir. Y luego… echar cuentas.

31 comentarios

  • George Porta

    Me parece extraordinario el artículo, pero no me sorprende.

    Una conclusión que ha menudo he extraído de esta parábola, es que la misma representa una mejor versión del juicio si es que ha de haber uno al final de la vida.

    El amo más bien creó el espacio para que el administrador encontrara su propia solución y la encontró.

    Es extraordinario, me parece, que el Galileo exhorte a que cuando estemos en falta nusquemos alternativas plausibles para enmendar las faltas. Un buen uso de la astucia.

    Gracias de nuevo por tu trabajo.

    • Salvador Santos

      Hola George

      Una alegría leerte.
      El ejemplo del administrador solo es un recurso basado en la realidad de entonces para animar al colectivo de discípulos a renunciar al dinero, dios y arma del sistema, y que elijan al auténtico, fundamento de la amistad y la vida. La amistad y la vida con futuro es lo connatural al ser humano. El dinero es lo ajeno. Merece la pena el cambio y la elección adecuada. Porque en esto no hay medias tintas.
      Un fuerte abrazo, amigo.

      • George Porta

        Gracias por tu comentario que como en el caso de los dinerales arroja luz adicional, al menos para disminuir mi ignorancia.
        Un abrazo fuerte.

  • Inmaculada Sans Tache

    Me sorprende que prácticamente sólo este relato haya suscitado tanto interés pos su autenticidad.porque los evangelios están llenos de relatos maravillosos puestos en boca de Jesús y que resuenan en lo má profundo de nuestro corazón. Pero hay otros que se le atribuyen y que no concuerdan con el espíritu de aquéllos. No sabría citar su ubicación con la exactitud de los expertos pero si citarlas con bastante aproximación. Por ejemplo; ” …Quien no me reconociere delante de los hombres yo tampoco le reconoceré delante de mi Padre…”, “…Venid malditos de mi Padre al fuego eterno que os tengo reservado desde toda la eternidad…”, “…No temáis a los que matan el cuerpo temed a Aquel que puede matar el cuerpo y el alma…”, “…Y cuando abandonéis la ciudad limpiaos hasta el polvo de vuestros zapatos y os aseguro que Tiro y Sidón fueron mejor tratadas que lo será ésta…”. En mi humilde opinión estas frases no parecen propias de Jesús si no añadidos de aquéllos que se sentían rechazados en su predicación y que podríamos designar como los ” resentidos “.

    • ana rodrigo

      Tienes razón, Inmaculada, desde el momento que se aceptaron los libros canónicos como inspirados por Dios y como literalmente palabra de Dios, se acabó el sentido crítico sobre unos textos escritos en otra época, en otra sociedad, en otro contexto religioso, y que la Iglesia nunca ha querido saber nada acerca de una buena exégesis y bastantes dosis de sentido común. De ahí a los intocables dogmas no hay ni un paso. Así que herejías y condenas a los mismos infiernos del ostracismo han estado a la orden del día a lo largo de dos mil años, cuando no a la misma muerte como ocurrió en la Inquisición, por ejemplo.

      La sociedad actual, que tiene muchos defectos, en cambio tiene un sexto sentido que es el menos común de los sentidos, el sentido común. Y hay cosas, que por muy dogmáticas que sean, no traga; en el evangelio hay un mensaje de fondo y, en la mayoría de las veces de forma, impresionante por su validez universal y humanizadora de forma indiscutible, pero hay otras muchos cosas, como dices tú, que deberían estar sometidas a una cierta lógica natural, y, especialmente a una exégesis y a una hermenéutica que sintonice con el grado de madurez que ha adquirido la sociedad actual. No por leerlas millones de veces en millones de sitios a millones de personas, van a cambiar en su significado. Si no son válidas, no lo serán nunca. Los evangelios son palabra de hombres sobre Dios en un contexto determinado. Al igual que Jesús no les iba a hablar a sus oyentes y seguidores de informática hace dos mil años, dos mil años después no se pueden decir ciertas cosas de otras épocas a gente de nuestra época. Si bien hay que distinguir que lo que realmente son valores, nunca tendrán fecha de caducidad. Ahí hay que poner a prueba la capacidad de discernimiento.

    • Carmen

      Pienso igual. Hay cosas que no encajan en mi Jesús imaginario.
      Pero me encanta oír distintas opiniones porque entre todas ellas, a veces encuentro alguna parecida a la mía. Me refiero a frases puntuales, porque, como dices, en el fondo del mensaje, estamos todos de acuerdo.
      Y lo mismo que se desecharon textos enteros, pues entre los textos escogidos es posible que se colasen determinadas expresiones que rechinan ante la idea global. Lo encuentro lógico. El o los que escribiesen un texto, también tendrían su idea de Jesús. Y eran otras cabezas. Y verían normal unas cosas que nosotros no. Incluso el mismo Jesús vería unas cosas razonables que posiblemente 2000 años después no se lo parecerían.
      Porque lo importante es el conjunto.
      Me parece.
      Al menos a mí me gusta pensar así.
      Y lo encuentro superinteresante.

    • Mª Pilar

      O los… “fidelísimos” a la palabra escrita… venga de donde venga.

      Así somos las personas, nos acercamos al calor… que a cada cual le interesa… la verdad… es otra cuestión.

      Totalmente de acuerdo Inmaculada.
      mª pilar

  • Santiago

    Y es que el dinero es un elemento indispensable para la vida y al mismo tiempo confiere “poder”…Es este uso inordinado del dinero el que Lucas recalca cuando la parábola habla de la NO “fidelidad” con el “dinero injusto” pues tampoco seremos fieles y honrados, ni “confiables” con el “dinero justo” puesto que siempre estamos llamados a practicar la justicia.y cuando convertimos el dinero en nuestro verdadero “d i o s” entonces abandonamos el cristianismo.

    Junto a los predicadores que han silenciado la verdadera doctrina social del Evangelio ha habido otros muchos que la han proclamado y puesto en práctica. Tanto León XIII que codificó en sus encíclicas la doctrina social  d e  la Iglesia y le siguieron en el empeño Pio XI, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II en el mismo camino, ..como también las legiones de santos, fieles, congregaciones de personas dedicadas a la justicia social y a la caridad de Cristo..ya que.fue la Iglesia la “primera” institución que sistematizó el cuidado misericordioso de los más vulnerables y más necesitados a través de una red mundial que sigue siempre actual.

    Recordemos que todos somos parte  de  la Iglesia de alguna manera. Junto a Francisco de Asís y a Teresa de Calcuta que se aproximan mucho al ideal cristiano, también hemos tenido la parte negativa. Pero eso no puede disminuir lo afirmativo y actual del mensaje de Jesús que se nos transmitió precisamente por Su Iglesia que continuará siempre como un camino de salvación para los que deseen seguir la Palabra viva de Jesús.

    Un saludo cordial

    Santisgo Hernández

  • Asun Poudereux

    Hola a todos:
    En menudo lío nos hemos metido con esta parábola. Salvador creo que trata de explicarla, basándose en la traducción de Juan Mateos y Alonso Chökel, según veo en la edición del Nuevo Testamento de 1975. Y a pie de página ya dice entonces:
    El administrador no defrauda al amo; en ambos casos renuncia a su comisión.
    Y una se pregunta entonces, por qué no se recalcaba en las homilías este hecho de modo claro en los usos y costumbres de entonces, porque si no queda una comprensión errónea del todo, si no confusa hasta la saciedad.
    Creo que en esta frase está la clave:
    El amo felicitó a aquel administrador de lo injusto por la sagacidad con que había procedido,
    Y prosigue,
    Pues los que pertenecen a este mundo son más sagaces con su gente que con los que pertenecen a la luz.
    No usan medias tintas. Sin embargo este uso de medias tintas,  la falta de claridad y transparencia lo vemos de continuo en todas partes. También en la Institución. Y aquí no pasa nada.
    Fuera pasividad y neutralidad, como dice Salvador, que de hecho contribuyen a que el sistema injusto perdure y esté legitimado. Lo vemos hoy, como ha sido siempre en torno a los que mueven los hilos del poder, son cómplices en apoyar un mundo injusto,  veneradores adictos del dinero, con todo lo que arrastre por medio.  Eso sí  personajes cuidadosos de la apariencia a toda regla.
    Y  de modo indirecto, incluso,  lamento decir que somos todos, unos más que otros, y en diferentes momentos de la vida.
    P.D.- Me llama la atención la cantidad de veces que oigo por la calle, en el autobús, en las terrazas de los bares y cafeterías, dentro y  al aire libre,  el tema en torno al dinero, las ganancias, los totales,  de un mes con respecto a otro, el cobro, la inversión, el fraude,  lo que consiguen unos y otros con astucia y ganan en los detalles más nimios y que dan vergüenza ajena, más que las risas que producen a su alrededor. Como si fuera su valor, estima  e identidad aquello, que tanto los jóvenes, mayores y viejos  publican a lo alto.

    • Mª Pilar

      Mi querida Asun:
      ¿Has escuchado alguna vez, una homilía que hable de la riqueza como enemiga de la Palabra que el Galileo Jesús expreso?
      Creo sinceramente que… ¡Nunca!
      De hecho, es un tema que siempre lo han tratado con pinzas ¿por qué será?

      Un abrazo.
      mª pilar

      • Asun Poudereux

        Hola, Pilar. No me atrevo a decirte que un nunca rotundo. Hay poquísimas excepciones dado el volumen de la Iglesia de siempre. A pesar de mi mala memoria, he podido oír de un sacerdote párroco magníficas homilías en este sentido, que reflejaban y correspondían con su modo de vida.
        Fue una época corta de apertura a lo auténtico tras el concilio. Ya sabes como se fue diluyendo y finalmente enterrando. Y por mucho que me intenten repetir y repetir lo que no he vivido como cierto, pues es cosa de su responsabilidad y nivel de consciencia. Y a eso sí que me abro a la comprensión, pues no dejan de mirar y no ven. También puede ser que tapen lo que no quieren ver.
        Jesús no paró de destapar lo que otros no dejaban ver.
        Con todo mi cariño, un abrazo, querida Pilar.

  • Carmen

    A ver.

    Mis conocimientos de esto de la exégesis ya se pueden imaginar los que son. Además mi vida profesional ha estado relacionada con las ciencias naturales y esas cosas. Ahí sí que mas o menos sé algo.

    Pues lo que he ido leyendo por aquí y por allá. Lo encuentro un tema apasionante y todo me resulta  nuevo.

    Pero diría que he leído en alguna parte que para saber qué puede haber de cierto o no en los evangelios, como hay cuatro autores canónicos, o escuelas de autores porque ya no sé si son uno o un grupo  que firma con un solo nombre, pues se como que se comparan entre ellos y lo que se repite en todos tiene como más probabilidad de que ‘ sea cierto’.

    Y si esto está solo en Lucas… Pues no sé yo. Además Lucas es posterior a Marcos, eso creo, y digo yo que quizás pudo adornar un poco las cosas.

    Y como soy una cabezona irredenta, pues para mí que este adorno es un poco bastante inventado.

    Yo no lo entiendo. Porque hay que ser listicos, pero, engañar? Quiero pensar que mi persona sería incapaz de falsear cuentas, creo. No sé.. Pero si alguna vez llego a hacerlo, espero no estar contenta conmigo misma.

    Pero siempre he sido muy ingenua, tirando a tonta más bien.

     

    • Santiago

      Yo creo que más bien hubo una “fuente original” basada en el kerygma principal d e la Iglesia que consistía en la proclamación del mensaje de la Pasión, Muerte y Resurrección.

      No importa en realidad las fechas de redacción escritas sino la unanimidad de la fe en las pequeñas y unidas comunidades cristianas primitivas que recibieron el kerygma por testigos que “vieron y oyeron” y grabaron de memoria y repitieron constantemente los mismos detalles corroborados por la presencia testifical.

      No había mucho espacio ni lugar para la invención cuando fácilmente se podía desmentir a los mentirosos negando rotundamente lo que “departía” de los hechos ya que “ellos” defendían “con su vida” su FE en Cristo como el Mesías, el Hijo de Dios. Esta FE era fácilmente comprobable y unánime.
      Estaba guiada por la Verdad.

      Un saludo cordial

      Santiago Hernández

      • Carmen

        Pero se escogieron determinados textos en , no sé cuándo exactamente,me suena el siglo II, hubo una especie de concilio o algo de eso y se eligieron los cuatro canónicos. Por lo visto había más. Pregunté en un cursito de teología por qué esos y no otros. La primera respuesta fue porque eran los que mejor representaban lo que en realidad sucedió y el mensaje y la personalidad de Jesús. Al insistir en la pregunta , la segunda respuesta fue: porque así se hizo y no cabe discusión. Punto.
        Cuando notas que el ambiente se enrarece y un silencio atronador a tu alrededor, tu instinto te dice, ssshhhh.
        Luego seguí leyendo cosas y, en fin. No sé.
        A mí me encanta el personaje de Jesús. Sobre todo mi Jesús imaginario.
        Pues esta parábola no me encaja.
        Pero es una opinión, sin más.
        Ya sabe que hay por ahí otros textos que llaman también evangelios. Hay uno, creo que es de un señor que se llamaba judas,me gusta, es como una recopilación de frases que dijo. Hay otros de la infancia y sin embargo de la infancia no se eligió ninguno.
        En fin. Historias.
        Un saludo. Buen día.

      • Santiago

        En realidad se puede demostrar que los que llamamos evangelios canónicos son los que mas se ajustan a la realidad de los hechos…Una multitud de documentos históricos comenzando por el P.O´Callaghan, siguiendo por los Papiros de Bodyer, por los Padres Apostólicos especialmente Justino Mártir, el testimonio de los herejes, Papías de Hierápolis etc. etc. testifican de la veracidad y genuinidad de estos relatos que son visiones diferentes pero que están unidos en la verdad…Y es que Jesús no nació en una época de nublados sociológicos o en la penumbra de la historia, sino en una colonia romana, centro de etnias y culturas donde se hablaban por lo menos 3 idiomas oficialmente: latín, griego, y arameo que Pilato escribió fielmente en INRI…La Iglesia del siglo I es la Iglesia de los testigos mártires…En ellos se apoyan los evangelios. canónicos.

        Un saludo cordial

        Santiago Hernández

  • ana rodrigo

     
    Gracias, Salvador por tus intentos de explicación. Entiendo tus explicaciones, aunque no me convencen.
     
    Yo lo que veo es que, en un juicio civil, el abogado defensor expondría los argumentos para justificar a su defendido. Pero como parábola moralizadora al alcance de alguien que no tenga que conocer los entresijos de la sagacidad del administrador, pues no la veo, más bien induce a lo contrario de una conducta correcta moralmente.
     
    Cuando en un templo abarrotado de gente en una misa dominical de 12 y en todo el orbe, se escucha esta lectura, me temo que nadie entienda un mensaje positivo nítidamente.
     
    El “empresario” le pide cuentas porque ha oído que no está haciendo bien su trabajo. El administrador hace sus cálculos y, haciendo trampas (desde mi punto de vista, es legal, pero no es juego limpio), se busca amigos que le resuelvan la vida cuando lo echen del trabajo, en vez de buscarse él otro trabajo o buscarse la vida. No le veo mérito ni justificación que lo haga de la manera que lo hizo. Y, si ponen en boca de Jesús la alabanza a este tipo administrador, tal como están las cosas en esta sociedad, creo que la lectura pública urbi et orbe, no procede. Las parábolas y los cuentos tienen que entenderse fácilmente a la primera.
     
    Y si se nos invita a luchar por los valores del reino de Dios con estas artimañas, como dice Carmen, se lo ponen en bandeja para justificar las maneras tradicionales que ha utilizado la Iglesia a lo largo de la historia y que todos y todas conocemos: la riqueza sin límites y a costa de lo que sea. Así tenemos que esta Iglesia, que debería vivir pobre y para los pobres, es la institución más rica del mundo y con mayor acumulación de bienes, insaciable hasta en las inmatriculaciones de inmuebles, como la Mezquita de Córdoba, por 30 euros y todo lo que han pillado por el camino. Sí, es legal, pero….
     

  • Gonzalo Haya

    Bienvenidos sean estos comentarios que devuelven nuestra atención hacia el mensaje de Jesús, y lo ambientan en las circunstancias de su época. En este caso cambias la interpretación de la parábola, aunque sea en un punto secundario. Esa interpretación resulta razonable, pero me gustaría saber cómo justificas que corresponde realmente a la idea de Lucas. Si estaba tan justificada la comisión de los administradores, ¿por qué tenían tan mala fama? No veo dificultad en que Jesús elogiara la sagacidad (el interés) del administrador, aunque éticamente fuera egoísta. El contraste apunta a la pasividad de los discípulos de entonces y de ahora. Gracias por estos comentarios que me incentivan para profundizar en los evangelios desde otras interpretaciones.

    • Salvador Santos

      Hola Gonzalo

      Respecto a la cuestión que planteas:

      “Esa interpretación resulta razonable, pero me gustaría saber cómo justificas que corresponde realmente a la idea de Lucas”,
      algunos datos:

      1. El hecho de que el administrador cobrase intereses de las ventas a crédito como comisión por su trabajo era la práctica común. Lucas conocía esa costumbre y describe los hechos sin darle mayor importancia. Sabe que ni su lector (Teófilo) ni sus oyentes se extrañarán de esas afirmaciones. No necesitan mayor explicación. Lo comprenderán a la primera.

      2. Venta más intereses se anotaban como una sola cantidad en un recibo. Era lo habitual en todo Oriente Medio desde Egipto a Babilonia. En ciertos lugares de la India se ha seguido haciendo así hasta principios del siglo XX. Por Flavio Josefo sabemos que Herodes Agripa tuvo que solicitar un préstamo de diecisiete mil quinientas dracmas debido a una delicada situación financiera por la que atravesó. En el recibo escribió el total de la deuda, sin especificar cuánto correspondía al capital adeudado y qué cantidad a intereses: veinte mil dracmas.

      3. El administrador no anuló el recibo cruzando dos rayas en forma de X, fórmula acostumbrada para invalidarlo. Lo que hizo fue usar el mismo recibo, hacer tachar la cantidad total y restarle los intereses correspondientes a su comisión. De haber hecho una estafa, el recibo así arreglado significaba una prueba irrefutable que le condenaba por ladrón. La pena por robo significaba la devolución de lo adeudado con fuertes intereses. De no hacer frente a dicha pena podía ser vendido como esclavo por esa cantidad. El administrador no era tonto. Sabía lo que se le vendría encima de pillarle in fraganti estafando al dueño. Pero no dejó una prueba de su estafa. Sencillamente porque no la hubo. Dejó el recibo con la enmienda porque declaraba que lo que había realizado era completamente legal.

      4. El terrateniente vio el recibo con la tachadura y la nueva cantidad. Supo lo que había hecho su administrador porque estaba a la vista el documento que lo atestiguaba. El terrateniente no le denunció. Y lo tenía fácil. Como persona adinerada tenía sus contactos e influencias. Hacer la denuncia con pruebas le resultaba fácil. No lo denunció porque no hubo desfalco. En cambio, ¡felicitó! al administrador por la inteligencia demostrada!

      5. Jesús alabó también esa práctica de renunciar al propio dinero para granjearse la amistad de quienes le podían ayudar. Animó a los discípulos a optar por la sociedad alternativa con esa misma inteligencia y praxis. La práctica a la que alude no es la de estafar, sino la de dar la espalda al dinero como meta y optar por la sociedad alternativa.

      6. Los discípulos han captado la lección. No hay en ellos rastro de extrañeza. Han entendido lo que era corriente, que el administrador rebajó del recibo las comisiones que le correspondían por las ventas.

      No hay más que fijarse un poco en el texto para saber que la dificultad está en justificar que el administrador estafaba al terrateniente. Este supuesto supone que no encaje ninguno de los elementos del relato.

      No me parece que este sea un asunto secundario. Diría que es esencial. En este punto se concentran la inteligencia y la praxis del administrador a imitar por los seguidores.

      Los terratenientes, sus administradores, los grandes comerciantes estaban mal vistos porque todos vivían a costa de la producción de las grandes fincas conseguidas de juntar los pequeños terrenos agrícolas que avalaban los préstamos impagados a prestamistas. Los administradores, además de mal vistos eran también envidiados por su privilegiada posición social y económica. Pero, como en cualquier otro sector, había administradores honestos y malvados. No es la primera vez que Lucas usó la figura del administrador para aplicarla a los discípulos (Lc 12,42ss).

      Te mando un abrazo, Gonzalo

    • carmen

      Perdón por meterme en la conversación entre dos vacas sagradas.
      EN el 75 se publicó una traducción de la Biblia. La Nueva Biblia española, dirigida por Los señores Luis Alonso Schökel y Juan Mateos. Creo que era jesuitas los dos. Dirigida por ellos, pero en una traducción de esta envergadura hay un montonazo de colaboradores, unos aparecen como tales en los créditos y otros no aparecen.
      Posterior a esa Biblia se hizo una traducción dirigida por el señor Mateos , del Nuevo testamento. Libro que por cierto no encuentro, pero sé que existe. Y volvemos a lo mismo, quizás el señor Mateos necesitó colaboración.
      Y claro, no es lo mismo hablar con a autoridad del que ha escrito un libro que sabe perfectamente lo que quiere decir, que otra persona que interpreta lo que quiere decir el señor que lo firma. Pero a veces nos olvidamos que hay colaboradores en la sombra que saben exactamente lo que quiere decir el autor. Para ello,cada palabra es escogida con mucho cuidado. Y eso es lo que hace que una traducción sea o no espectacular. Y luego las notas a pie de página aclaratorias.
      Esto de la exégesis es un tema muy complejo. Porque además te tienen que dar el Nihil obstat, si quieres que la iglesia te respalde.
      Hay trabajos exegéticos que acaban en un cajón o en estanterías de las editoriales porque, pues porque sí. ¿Esto hace peores los trabajos? ¿porque no se ajustan a las normas rígidas de la iglesia que no está dispuesta a dejar un solo resquicio para que pueda haber una reinterpretación de los textos? Son menos valiosas? Honestamente, creo que no. Es más, dada mi manera de ser, diría que quizás lo sean más.

      Y luego estamos los que opinamos sin tener ni idea de lo que sucedió hace dos mil años, ni como era la sociedad de entonces en Galilea, ni nada de esas cosas, pero el mensaje de Jesús se nos ha metido en la cabeza. Y nos gusta. Y nos hacemos una idea de él a nuestro modo y manera. Y hay cosas que no nos encajan. Y lo decimos. Creo que también es importante porque ese mensaje ahora no sería tal cual fue, ni con las mismas parábolas, sería otra historia. ¿Falso entonces? Diría que no, quizás lo estamos actualizando, porque no se olviden que estaba dirigido a personas sencillas. En realidad es lo que ha sobrevivido de su mensaje.

      Por eso me encanta que cada cual diga lo que piensa. Teólogos , exégetas, cristianos de a pie,personas superortodoxas, personas descreídas…creo que es estupendo. Porque, con todos mis respetos a todos, Quién sabe lo que en realidad pasaba por la cabeza de Jesús?Es más, Quien sabe lo que pasaría en la actualidad por la cabeza de Jesús si naciese ahora?

      Así que, perdón, soy muy , muy pesada. Esta parábola no me gusta.
      Un abrazo a los dos.

  • Santiago

    Sin duda el médico siro-antioqueno Lucas, compañero de los discípulos de Jesús de Nazaret, nos trata de transmitir el pensamiento de Cristo con respecto a nuestra íntima intencionalidad de acuerdo a su “investigación escrupulosa desde su origen” según “los testigos oculares” que fueron después “ministros de la palabra”…Se trata de lo que debe ser nuestra “actitud” ante los “negocios” de la vida…

    Por eso continuando la lectura de la parábola del “mayordomo infiel” desde el versículo 10 nos dice Jesús, explicando el verdadero sentido de esta parábola: “Quien es fiel en lo mínimo, también en lo mucho es fiel; y quien en lo mínimo es infiel, también en lo mucho es infiel. Si, pues en las riquezas de iniquidad no fuisteis fieles ¿Quién os confiará los verdaderos bienes? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles ¿Quién os dará lo vuestro?  (Lucas 16, 10-12) (las negritas son mías)

    Jesucristo en esta parábola nos da una lección del uso de las riquezas o como manejar el dinero…Estas riquezas de iniquidad son las que son producto de la injusticia, no solamente por el modo de adquirirlas sino por el apego a ellas, cosa muy común en la sociedad consumista actual…Por eso es que no podemos servir a Dios y al dinero, si a éste último lo convertimos en un ídolo a quien se rinde un culto sacrílego..

    Por supuesto que no se habla aquí del dinero “en sí” puesto que sin dinero tendríamos que regresar al sistema de trueque de la antigüedad porque vivimos en sociedad y todos tenemos que sobrevivir…Todos necesitamos del dinero…No somos “entes de producción” exclusivamente…Somos personas, no máquinas políticas…con derechos y deberes inherentes a nuestra misma naturaleza…Tenemos derecho a nuestra ganancia actual para poder afrontar la vida de cada día y progresar dignamente en la sociedad…

    Por eso el insigne vasco Iñigo de Loyola fue mas práctico y recalca que el problema del dinero se centra “en el uso”, puesto que con nuestro pequeña o gran fortuna, ya sea heredada o ganada, podemos hacer el bien o dedicarnos al mal…Y así que “tanto hemos de usar” de nuestros bienes “en cuanto nos ayuden al fin” para  lo que hemos venido a la tierra…

    No hay duda, que “los hijos de este siglo son mas sagaces que los hijos de la luz” (Idem 8) puesto que los hijos del Evangelio tienen que despegarse del afecto a lo que está “desordenado” y tienen que ser “humildes, pobres de espíritu, mansos, sufrientes, justos, misericordiosos, limpios de corazón, y pacíficos” y precisamente en este mundo serán “perseguidos por causa de la justicia”…Sin embargo, dice Jesús “alegraos y alborozaos pues vuestra recompensa es grande en los cielos. Que así persiguieron a los profetas que os precedieron” (Mateo 5 1-12)

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

     

    • Carmen

      Lo que yo te diga,
      Espaldarazo a la iglesia de Pablo de Tarso y del insigne Ignacio de Loyola. Papa blanco y Papa negro.
      Menudo desastre de parábola.
      Para miiiiiiiiiiii cabeza, para la miiiiiia.
      Pues fíjate la de piedras que me hubiesen tirado si le hubiera dicho a Jesús: maestro, no sé si estás acertando con esto que dices.
      Pero él no lo habría consentido. Dejadla tranquila, hubiese dicho. Cada persona tiene derecho a cuestionarse lo que crea conveniente.
      Pues eso.

  • ana rodrigo

    Es una lectura que nunca he entendido y sigo igual.

    Condenable la avaricia del rico y ¿por qué no las trampas del administrador?

    Nunca he sido capaz de sacar una moraleja que sea universal.

    Sigo sin entender esta historieta de forma que yo vea que lo que no está bien, no lo está ni en el rico avaro ni en el tramposo. Debo ser muy torpe.

     

    • Carmen

      Pues ya somos dos.
      Te digo yo que esta parábola no encaja con nada de lo que pienso. Y le da un espaldarazo a la iglesia o lo que quisiera guardar Pablo de Tarso, bestial.
      Que no, que no
      Imposible.
      Sagacidad en los métodos? Pues vamos a seguirlos . Y por dios que los siguieron.
      Mira y mira
      Si entiendo algo de esto, que me maten.

    • Mª Pilar

      Ana un ejemplo vivido por mí.

      Estaba revisando un pedido que había llegado al almacén de la empresa en que yo trabajaba; en el, llegaron tres paquetes de regalo para tres personas, por su entrega y buen hacer.

      El jefe me dijo:
      “Pon estos productos, como material recibido… con todo lo demás”

      Los adornos se los llevó (era Navidad)

      Me pareció muy injusto; así que hable con la responsable (uno de los paquetes, el más grande era para ella) y le comenté lo sucedido; y le comuniqué lo que cada uno de ellos llevaba.
      Le advertí, que si decidía a tomar el regalo, debería hacerlo con exquisita responsabilidad, porque se podía abrir una puerta para “sacar” desde entonces cualquier producto.

      No sé como lo solucionó. Y pregunto:

      ¿He robado, o induce a ello, por el hecho de denunciar… un robo descarado?

      Un abrazo.
      mª pilar

    • Salvador Santos

      Hola Ana y Carmen

      Hoy he llegado tarde a casa. Y más tarde al ordenador. A ATRIO, siempre a tiempo.

      La clave para entender el ejemplo está expuesto en el punto 2 (apartado: Los administradores, párrafo 4). Copio el párrafo:

      “Con frecuencia el administrador hacía las ventas a crédito, lo que conllevaba el pago de unos intereses cuya cuantía dependía del plazo establecido para el abono de lo adeudado. Normalmente estos intereses constituían parte de los emolumentos del administrador. La deuda se oficializaba en unos recibos en los que el deudor escribía de su puño y letra el volumen en especie de lo comprado. La cantidad consignada incluía, también en especie, los intereses aplicables a dicha compra. La anotación del comprador servía, a modo de firma, para garantizar que la deuda le pertenecía y estaba por resolver”.

      El administrador no estafó al terrateniente. Hizo quitar del recibo lo que le correspondía como administrador. Los intereses de las ventas con pago aplazado le pertenecían como ganancias suyas. Hay que recordar que no tenía un sueldo. El terrateniente recibía el importe íntegro de las ventas. El administrador ganaba arriesgando. La venta a plazos les suponía a los administradores unos riesgos importantes, porque si el deudor no abonaba la factura le tocaba a él hacer frente al pago. Esto mismo ocurría con los pastores asalariados cuando perdían una oveja; la tenían que pagar de su bolsillo. Renunció, por tanto, al dinero que le correspondía con el fin de ganar amigos y asegurarse el futuro. Cambió dinero por amigos y vida.

      El administrador actuó con sagacidad renunciando a lo suyo. No fue injusto. Injusto era el dinero que manejaba.

      La lección para los discípulos resulta obvia. Han de echar cuentas como hizo el administrador y optar por los amigos; no, por el injusto dinero. El dinero, dios del sistema, se opone a la sociedad alternativa, al reinado de Dios. Decidir es inaplazable. La neutralidad y la pasividad han perdido su valor como escondite; benefician siempre al dinero.

      Aprovecho para mandaros un abrazo

  • Carmen

    Mirad.

    No entiendo nada

  • Mª Pilar

    Me llena de gozo, leer las parábolas que nos presenta Salvador; porque pone todos los puntos sobre las íes… y los acentos allá donde tiene que estar.

    Comprendo porque son más sagaces los hijos de las tinieblas… está claro:

    ¡Tienen al dinero por “dios y rey”!

    Y se ha explicado, como el administrador que le roba… a su señor…

    A quien le importan dos pepinos, el precio que tienen que pagar las personas que le hacen cada vez más rico.

    Todo cuanto nos ofrece el “Proyecto de Vida del Galileo Jesús” Está asentado en la sabiduría del bien… para todas las personas; sin abusos, sin explotaciones ni esclavitudes; una comunidad, que tiene otro… “Reino-otra manera de vivir y convivir”:

    “El Amor, la justicia, el respeto mutuo de todas las personas por igual”

    Leídas con calma, saboreando su mensaje… me llevan a un mundo diferente y posible… Aunque ahora de manera muy especial, parece estar asentado del lado del poder, el dinero, y la esclavitud.

    Con razón les decía:

    “Mi reino no es de este mundo”… 

    Que nos rodea; pero se puede vivir haciendo que el mundo que nos rodea, tenga otro espíritu, otras “maneras” otros comportamientos.

    ¡Yo lo he visto!

    Y cada día hay que intentar vivirlo; no es sencillo pero si es posible.            Es mas sencillo, si no lo riges desde las “piedades” y las falsas ideas de que un “dios” lo maneja todo, y todos estamos a su merced.

    Si cada cual toma las riendas de su vivir cotidiano, puede que no sea aceptado por los poderosos… pero estos no pueden con su decisión de vivir de otra manera…                      Lo que sí harán es, hacerle pagar un precio por encima de toda justicia, como nos presenta la Parábola de hoy, Salvador Santos.

    ¡Gracias amigo, de todo corazón!

    Un abrazo entrañable.

    pitrusca-mª pilar

     

  • oscar varela

    Hola!

    Nota “al margen”:

    Un señor escribió una Carta y la puso en el Buzón

    Vino el Cartero repartidor y la distribuyó

    ¿A qué nombrar al cartero?

    Con mayor razón habría que nombrar

    a la Emprendimiento que lo posibilita: ATRIO

     

  • ¡¡¡Ay Carmen, como hemos llegado a comprender que EL GRAN FABULADOR de los evangelistas es Lucas ¡¡¡

    No obstante, y como diría mi abuela “está muy bien traída”; la parábola. Porque da de lleno en los problemas que, entonces y ahora tenemos los humanos con el dinero y su relación con nuestra humana tendencia a la acumulación del mismo. Y en los evangelios se le da la categoría, si bien diabólica de Señor o Don pues no otra cosa quería decir nuestro clásico “Poderoso caballero es Don Dinero”. Y servir a semejante “Señor” es servir a quien se opone al mismo Dios. Ahí es nada.

    Por ello llama la atención que una iglesia que se dice “cuerpo de ……..” cuya cabeza nos dice es Jesús haga analogías o composiciones tan descabelladas¡¡¡¡.

    Pero sea como sea, el relato que nos sirven Salvador Santos y Oscar Varela es primoroso. Y es. que cuando más cerca se está de pensar en el Jesús real, que vivió entre nosotros, más cerca se está de comprenderle, como lo hacen ellos. Tantas gracias a los dos y a rumiar tan gustoso alimento.Y un cordial abrazo a todos los atrieros.

  • Carmen

    Pues lo entendieron perfectamente.

    Y fundaron la iglesia. Con los métodos del lado oscuro.

    Y dices que solamente está en Lucas? No me extraña. Se la inventó. Fijo.

    Un abrazo

     

     

     

     

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