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Camino de la república XI (Segunda parte)

Isorna

En estos tiempos en que la historia se acelera tanto, ese ritmo pausado del siglo XIX representa un descanso a nuestra perpleja existencia. Eloy nos hace penetrar en él: una nación republicana en busca de un Rey, en busca de un florero liberal… 

EN REPÚBLICA SIN SABERLO Y EL VALOR DE UNA PALABRA

Desde el momento en que Isabel II huyó a Francia el 30 de septiembre de 1868, los españoles comenzaron, aún sin saberlo, a convivir y organizarse “en república”. Perspicazmente da cuenta de ello Emilio Morayta:

<< El 18 de junio de 1869, los constituyentes “encerraron en una jaula de oro al Duque de la Torre”, esto es, reconociéronle como regente del reino y entregaron la efectividad del poder, como presidente del Consejo, a Prim ; y en República vivía España desde la huída de doña Isabel , y en República vivió hasta la llegada del rey Amadeo , ¡y aquellos monárquicos que la servían y apoyaban tenían miedo a la República! ¡Cuánto valor tiene a veces una palabra! >> (NOTA 1)

De modo que si bien la generalidad de los libros de Historia nos dicen que la Primera República Española nació tras la abdicación del rey Amadeo de Saboya el 11 de Febrero de 1873, es lo cierto que ello solo sería verdad desde la consideración formal de su declaración parlamentaria, ya que “de hecho” España vivió “en república” desde el 30 de Septiembre de 1868, hasta la aprobación de la Constitución monárquica del 1 de junio de 1869.(promulgada el 6). que dio paso, el día 15, al nombramiento de Serrano, con el tratamiento de Alteza, como Regente de un reino sin Monarca por entonces conocido. (NOTA 2)

 ESENCIA DE LA MONÁRQUÍA: LA HERENCIA

 A efectos de análisis ¿cabría considerar la hipótesis de que todo el Sexenio fue principalmente una “vivencia” republicana, con un paréntesis monárquico? ¿No será por ello que cuando aflore formalmente la Republica el 11 de Febrero de 1873, nacerá ya lastrada por la gobernanza “republicana” de unos primeros gobiernos de pensamiento teórico monárquico pero que, aún sin saberlo, como dice Morayta, vivían en república? ¿Fue la formalización parlamentaria de la Primera República, el 11 de Febrero de 1873, un parche mal puesto en un balón revolucionario que ya venía desinflado y con muchos y deficientes parches?

En todo caso, ha de significarse que cuando abdica, Amadeo renuncia al trono para sí y sus descendientes; es decir libera su periodo monárquico de la gran mácula que el pensamiento republicano ve en la monarquía: la herencia del cargo.

Considerando que la república es una exigencia lógica del principio de soberanía nacional, decía el republicano Fernando Garrido:

“(…) Dentro de ninguna Constitución monárquica cabe el derecho legal de cambiar de rey ó de suprimirlo cuando lo tenga por conveniente. La monarquía hereditaria no podría existir si, una vez establecida, el pueblo pudiese legalmente negar el principio hereditario cuando mejor le pareciese. Si así fuera ya no sería una monarquía hereditaria, sino electiva. La verdad es que son incompatibles la soberanía nacional y la monarquía constitucional hereditaria (…) ” ( NOTA 3 )

La actual Constitución española, en el artículo 57, que regula la cuestión sucesoria, dice, en el número 1: “La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica (…)

 LA REPÚBLICA “DE FACTO

Del primer periodo que podríamos denominar de “república de facto” y que va desde la salida de España de Isabel II hasta la aprobación de la Constitución monárquica de 1869, destaco, de entre otros, por más que haya de ser brevemente, tres factores significativos:

1º) El esfuerzo del Gobierno Provisional por concentrar a su favor la totalidad del poder lo que intentará específicamente con la disolución de las Juntas Revolucionarias y la reorganización de la milicia popular de “voluntarios de la libertad” buscando su desaparición. Ambas medidas encuentran lógicas resistencias y levantamientos en contra (NOTA 4)

) Los problemas debidos a los territorios de Ultramar y muy especialmente a la llamada “Guerra de los 10 años” en Cuba que impedirán cumplir con una popular y esencial reivindicación: la supresión de las milicias.. (NOTA 5)

3º) La opción y compromiso que toma un significado grupo de demócratas, como Nicolás María Rivero, Cristino Martos etc. de apoyar, en las futuras Cortes Constituyentes, la alternativa de régimen monárquico, junto con la Unión Liberal y los Progresistas, frente a la alternativa de régimen republicano, a cambio de que unionistas y progresistas asumieran el ideario democrático. Este acuerdo se formalizó en el “Manifiesto de conciliación monárquica” de 12 de Noviembre de 1868 , dirigido “a los electores“, haciendo un llamamiento al voto de forma conjunta con unionistas y progresistas.

Este opción de algunos demócratas (que serán denominados “cimbrios”) había ya surgido en la primera de las tres reuniones “fundacionales” del Partido Republicano celebrada en el Circo Price el 11 de Octubre de 1868, en la que el demócrata Cristino Martos planteó que lo importante es que se cumpla el ideario democrático, siendo “accidental” la cuestión de la forma de gobierno monárquica o republicana, frente a la postura de Figueras que defendía que la opción por la forma de gobierno republicana era cuestión “sustancial” para los demócratas. (Eiras págs. 364, 365)

El diario demócrata – de opción republicana – LA DISCUSIÓN al tiempo de publicar el 15 de Noviembre de 1868 el texto completo del Manifiesto del día 12, hacía un comentario en el que, entre otras cosas, afirmaba:

“(…) Reconocemos sin dificultad que en su relación con los partidos progresista y unionista, el manifiesto es un progreso. (…) Han desaparecido, pues, el partido unionista y el partido progresista, fundidos uno y otro en el gran crisol do la democracia (…) El manifiesto es mucho para los unionistas y los progresistas, pero es poco para los demócratas. Es grande, por ejemplo, para Vega Armijo; es chico para Rivero. (…)”

 EL MANIFIESTO DEL 12 DE NOVIEMBRE: LOS CIMBRIOS

El nombre de “cimbrios” dado a los demócratas firmantes del Manifiesto del 12 de Noviembre de 1868, deriva de que en su texto hay un breve párrafo que cita expresamente las costumbres de este pueblo de la Edad Antigua

El Manifiesto comienza haciendo alusión a la ley electoral ya publicada y próximos comicios., respalda la labor del Gobierno Provisional y afirma que la revolución es obra “de todos los españoles amantes de la libertad y del honor del país, ningún partido puede atribuirse sus triunfos, ningún hombre su gloria (…) no menos digna de patriótica conmemoración ha sido la conducta de los tres partidos (…) Depuestas las diferencias, sin más enseña que la libertad (…) han marchado a la pelea, abrazados a los principios populares, como aquellos antiguos Címbrios que combatían encadenados por mejor defender sus mujeres, sus hijos y su hacienda (…)”

Expresa a continuación el Manifiesto los principios democráticos que “en adelante serán la bandera del partido nacional de España: La soberanía de la nación. El sufragio universal (…) Los derechos y libertades que vuelven a todo ciudadano español su dignidad y sus títulos (…)”. Y después de detallar las diversas libertades, entre ellas Libertad religiosa pero sin hacer mención de la separación de la Iglesia y del Estado, dice que estas “constituyen (el signo distintivo (…) de la gran revolución de 1868 “.

 Se extiende luego el Manifiesto en otras consideraciones entre ellas la necesaria unidad para conservar la revolución lo cual le hace optar por la monarquía, pero no la fenecida, sino “(…) la monarquía que vamos a votar (…) es la que nace del derecho del pueblo; la que consagra el sufragio universal (…)” (NOTA 6)

 NOTAS

NOTA 1. Miguel Morayta: “Las Constituyentes de la República española. Urgati Editores S.L. Pamplona 2012. página 57.. El original dice por error18 de julio ” al referirse a la fecha en que Serrano asumió la Regencia.

NOTA 2. El Decreto de 6 de Diciembre de 1868 (Gaceta del 7) señaló como fecha de las elecciones a Cortes Constituyentes los días 15 al 18 de Enero de 1869, indicando que la apertura de las Cortes se efectuaría el 11 de Febrero de 1869, tal como se hizo. Una vez revisadas y comprobadas las Actas, las Cortes se constituyeron el 22 de Febrero de 1869 y en esa misma fecha Serrano resignó sus poderes como Presidente del Gobierno Provisional, siendo elegido como Presidente del Poder Ejecutivo. En esta misma sesión de Cortes habló el Ministro de Guerra general Prim que pronunció los tres negativas famosas ( “jamás, jamás , jamás“) rechazando la posibilidad de que pudiera ser restaurada la dinastía de los Borbones. La Constitución se aprobó el 1 de Junio de 1869 y fue promulgada el día 6. El 15 se nombró Regente a Serrano que juró su cargo el 18 ante los diputados, los ministros, sentados en el banco azul, el Cuerpo Diplomático extranjero, autoridades e invitados, de acuerdo con el ceremonial previsto al efecto (Gaceta del 19)

La propuesta de nombramiento de Serrano como Regente establecía los límites de la misma y decía <<Artículo único. Las Cortes Constituyentes nombran Regente del Reino , con el tratamiento de Alteza al Presidente del Poder Ejecutivo D. Francisco Serrano y Domínguez, con todas las atribuciones que la Constitución concede a la Regencia, menos sancionar las leyes y suspender y disolver las Cortes Constituyentes – Palacio de las Cortes 10 de Junio de 1869 – Salustiano Olozaga – Cirilo Álvarez – Cristóbal Martín de Herrera – Pascual Madoz – Víctor Balaguer – Manuel Bueno – Gabriel Rodríguez. >>

 NOTA 3 . Bajo el título “La Soberanía Nacional y la Monarquía” y el subtitulo “Invitación de un republicano a los progresistas de buena fe”, Fernando Garrido publicó en un diario de provincias – cuyo nombre y fecha no se cita al reproducirlo – y que reprodujo el diario “La Discusión” el 10 de Noviembre de 1868. Como se indica en su subtitulo, la finalidad del artículo de Fernando Garrido es atraer a los progresistas de buena fe al republicanismo; para ello desde el concepto de democracia y soberanía nacional, Fernando Garrido argumenta que la Republica es la expresión más cumplida de la democracia, es decir, de la soberanía nacional:

NOTA 4 Presionada por el Gobierno la Junta Superior Revolucionaria de Madrid se disuelve el 19 de Octubre de 1868 (Gaceta del 20,pág. 3) e “invita a las de los distritos municipales de Madrid capitales de provincia y demás que existen en todos los pueblos de España , que, imitando su ejemplo, procedan a la disolución“. Algunas lo hacen, pero no todas, de modo que el Gobierno Provisional ordena la disolución de todas las Juntas por Decreto del siguiente día 20 de Octubre (Gaceta del 21) alegando que “(…) Fraccionada la Autoridad superior en varios puntos nunca se logrará el buen éxito de la empresa acometida a impulsos de ardiente patriotismo (…) “

Por Decreto de 17 de Noviembre de 1868 (Gaceta del 18) se reorganizará laMilicia ciudadana”, es decir las Fuerzas ciudadanas de los “Voluntarios de la Libertad ” señalando su carácter puramente civil y no militar y sujeción a las Autoridades Municipales. Ver también el Decreto de 24 Noviembre 1868 (Gaceta del 25)

NOTA 5. El 10 de Octubre de 1868 (no había pasado ni un mes desde el alzamiento militar de Septiembre en Cádiz) el abogado y terrateniente Carlos Manuel de Céspedes, al grito de “viva Cuba libre”, se traslado con una treintena de seguidores desde su ingenio, “La Damajuana” a Yara.. Por sucesivas incorporaciones de voluntarios llegó a contar con más de 8.000 combatientes. Céspedes se dirigió “a sus compatriotas y a todas las naciones“, en nombre de la “Junta revolucionaria e las isla de Cuba“. . Independencia de la nación e igualdad de razas, eran dos principios de su revolución. Comenzaba así la llamada “guerra de los 10 años” que habría de tener un efecto distorsionador en el desarrollo de la “Gloriosa” y muy especialmente en la abolición de las quintas, Céspedes nombró una Junta Suprema de Gobierno, en calidad de poder ejecutivo, y presidió la Asamblea Constituyente reunida en Guaimaro (Puerto Príncipe), aprobándose la Constitución el 10 de abril de 1869, es decir dos meses antes de la fecha en que se aprobaría la nueva Constitución española nacida de la Revolución del 68. Diez años más tarde, en 1878, se concluiría con la Paz de Zanjón. Cuba alcanzará la independencia de España en 1898 (Ver: Melchor Fernández Albor, citado página 90 y siguientes; Manuel Tuñón de Lara, citado, páginas 232 y siguientes)

 

18 comentarios

  • Román Díaz Ayala

    Eloy, en su comentario del 18 de noviembre (20.23 pm) preguntaba: “Por otras parte, mencionada Cuba y Ultramar sería interesante saber qué memoria o tradición  se conserva en esas tierras de los acontecimientos del Sexenio”.

    y yo me puse a indagar porque mis vivencias de estudiante, aunque en la escuela se estudiaba extensamente el siglo XIX (nuestra historia es muy breve), resultaban inútiles.

    El affaire del Virginius.

    Un mercante de Estados Unidos de nombre Virginius fue apresado  por un buque de guerra español llevando hombres y armas. Lo llevaron al puerto de Santiago de Cuba y allí fusilaron a sus cincuenta y siete tripulantes cubanos y americanos. Intervino una fragata británica amenazando con bombardea caso de que no parasen las ejecuciones.

    Eso ocurría el 31 de octubre de 1873 siendo presidente de la I República Española, siendo presidente Emilio Castelar, quien en septiembre había sustituido a Nicolás Salmerón quien se había negado a firmar penas de muerte. Castelar, finalmente, sometido a una moción de confianza en el Parlamento, ve cómo el general Pavía hace desalojar por la fuerza el edificio de las Cortes antes de que el nuevo presidente saliese electo, con su acción consigue que el nuevo presidente sea el general Serrano.  Es la primera vez en la historia de España que un militar protagoniza un golpe nó en nombre de un partido sino de la nación.

    Se entenderá que las cosas en Cuba no estaban para seguir los acontecimientos de Madrid, tras el descalabro sufrido con la Constitución de 1808.

    El desgraciado incidente del Virginuis ponía a las claras que el ejecutivo de Madrid no controlaba la situación de la política nacional sino a través del estamento militar y que la “política de colonias” como se debe llamar a los asuntos de “Ultramar”, estrictus sensu, era un asunto meramente militar.

    En las Cortes de Cadíz la delegación cubana estaba dividida. El Padre Felix Varela abogaba por el fin de la esclavitud con las mismas tesis del abogado español Agustín Argüelles (1811) en su proposición de su abolición. Sin embargo otro diputado cubano Andrés Jáuregui la defendió vehementemente vaticinando una ruina para la isla. En Cuba en aquel entonces de una población que no llegaba al medio millón ya existían , unos 150 mil esclavos trabajando en el  campo principalmente para el azúcar.

    En cuanto a los generales Serrano y Dulce, se les considera muy ligados a los negocios de Cuba.

    En el siglo XIX, y mientras las restantes naciones americanas se independizaban Cuba empezó a tener tratamiento de colonia, y la política de Madrid hasta La Gloriosa no varió.

    Durante el Sexenio, los aspectos formales jurídicos parecían cambiar, pues en la Constitución de 1969 a las colonias amerricanas se les dió el status de “provincias de Ultramar”. Pero fue en la nonata Constitución Republicana, la de Pi i Margall, donde se la consideró un Estado de la Federación y la autonomía de un Estado descentralizado.

    Pero la situación real de Cuba no varió, ya metida en guerra desde el 10 de octubre de 1968, un mes después de La Gloriosa, con un Capitan General y sus poderes casi absolutos como había sido siempre, sin los derechos y los privilegios otrogados por las leyes democráticas. Prohibición de reunión y manifestación, prohibidos los partidos políticos, censura de prensa etc.

    Los obispos “ilustrados”, como el Obispo Espada de la anterior etapa del P. Felix Varela ya no existían, pues la Corona/Gobiernos de Madrid se habían preocupados de homologarlos con la península con nuevos nombramientos. Existía, pues una etapa de distanciamiento entre el clero de entonces venido de España y la población y  el clero autóctono (muy escaso)

    Es fácil comprender el diferente tratamiento de Canarias frente Cuba y Puerto Rico, pero  no ha lugar para introducirlo en este comentario. Cuba había empezado a ser una colonia muy rentable para la Economía Española, pero el negocio estaba en manos de unos lobbies en Madrid y en La Habana y para el estamento militar. En la historiografía  cubana es un lugar común considerar las posibles implicaciones del lobby cubano en el asesinato de Prim y su voluntad de abolición de la esclavitud.

    En fin, que se pueden contar otras muchas cosas, pero nos hemos extendido demasiado.

     

  • Román Díaz Ayala

    Honorio,

    No hay tanta anterioridad de años como quieres indicar. En tu artículo citado de agosto de 2.014 acusas a los socialistas de “krausistas” haciendo una serie de valoraciones de lo que para tí significó el krausismo (Estamos situados en tu artículo en las primeras décadas a partir de 1.900)

    No se puede negar, porque así lo recoge la historiografía que el krausismo había dejado su influencia en generaciones posteriores, especialmente en las élites intelectuales ( José Ortega y Gasset) y a través de la Institución Libre de Enseñanza.

    El krausismo había sido un movimiento cultural inspirado en las doctrinas filosóficas de Wilhem Johann Friedrich Krause (1781-1832). Fue introducido en España por Julián Sanz del Río y tal influencia se hizo notar entre los años 1857 y 1869, y su trabajo: Los Mandamientos de la Humanidad, y luego a través de la Revista Europea fundada en 1874. En España fue asimilada esta doctrna más bien como un estilo de vida dada su preocupación ética y los deseos de reforma de la sociedad española. Fue además un intento de integrar a España en el racionalismo europeo buscando la solución a nuestros problemas y la eliminación de nuestras lacras sociales.

    Aquí nos interesa principalmente su implicación en la política del Sexenio (1868-1874) y también en la educación más que en su vertiente anticlerical o en la literatura.

    El partido progresista había hecho una histórica defensa de la “soberanía nacional” ( 1854) y contaba entre sus filas a “los demócratas de cátedra”, canalizando a su vez las aspiraciones de los grupos populares.

    Así que tenemos que señalar que las aspiraciones de un Nuevo Estado tenían un notable respaldo intelectual (la llamada generación del 68), pues estos demócratas de cátedras era un conjunto de  profesores de filiación krausista.

    Aunque la Primera República (1873-1874)  fue acusada por algunos opositores de “socialismo” no traspasó los límites de una revolución burguesa progresista.

    Una de las clave para entender la República en su primera etapa de 1873 (la de Pi y Margall) es su fuerte sensibilidad a los valores éticos(política-ética) la tenemos en el krausismo, la sensibilidad manifestada de los valores morales de las bajas clases medias y el llamado “humanismo popular” que había empezado a notarse.(Los historiadores aceptan que en el Sexenio se inició el movimiento obrero español) Tampoco se entiende la Constitución Federalista promovida por Pi y Margall y su acometida de reformas de Estado sin el fuerte componente “racionalista” de los krausistas.

    Con todo ello quiero resaltar que es errónea la versión posterior que se dió diciendo que uno de los factores que decidieron el fracaso de la República había sido la ineptitud de la clase política encargada de llevarla a buen término. Aquella gente (por el equipo de Pi y Margall y los demócratas de cátedra) tenían las ideas muy claras. Los problemas eran otros.

  • ELOY

    Gracias Honorio.

    Tendré en cuenta tus indicaciones.

  • h.cadarso

    Gracias por tu comentario y respuesta a mi pregunta, Eloy. Si vuelves al 30de agosto de 2014, encontrarás un comentario mío sobre los orígenes del socialismo en España. Tus notas completan los años anteriores al comentario mío. De momento me quedo en esto, quizás en las reseñas que publicarás podremos enriquecer los datos sobre la evolución de la España obrera. Algo he comentado también en Iglesia Viva, en una nota que responde a la invitación de Antonio Duato adialogar sobre el tema de Cataluña.

  • ELOY

     
    Hola Honorio. Reitero las gracias por tu comentario al que intentaré dar respuesta en la medida de mis cortos conocimientos y fuerzas.
     
    Primero. Quedaron ya expuestas, en artículos anteriores, las dudas que ofrece el término “Sexenio Revolucionario” (¿revolución o mero pronunciamiento?)  y las muchas dudas que ofrece igualmente cualquier relato histórico en la medida en que, al decir de José Antonio Maravall (“Teoría del saber histórico”, 1958), ya citado,  “No hay hechos históricos que lo sean de suyo sino que esta condición de históricos surge porque el historiador los engarza en un sistema o estructura que, en consecuencia, viene a ser lo propiamente histórico. Sin teoría no hay propiamente hechos.”. Me remito al respecto a lo expuesto en artículos anteriores y especialmente  en  “Camino de la República VII,  (2ª Parte),”  y más específicamente en sus apartados II, III y IV.
     
    Respecto al contexto histórico he intentado en los primeros artículos (especialmente en notas a pie de página ) ir marcando  en paralelo los sucesos de Francia e incluso las valoraciones de Carlos Marx al desarrollo de la República y lo republicano singularmente en sus escritos de “La Guerra Civil en Francia” , en edición de la Fundación Federico Engels de Madrid en Noviembre de 2003. Al respecto cabe volver a ver los artículos I y II del “Camino de la República”. En el artículo I, Nota 1.  a pie de página, se comienza diciendo:
     
    << En “La Guerra Civil en Francia. Manifiesto del Consejo General de los Trabajadores”, escrito por Calos Marx entre abril y mayo de 1871 y aprobado en sesión del 30 de mayo de ese año en sesión del Consejo General de la Asociación Internacional de Trabajadores, (página 67 de la edición de la Fundación Federico Engels. Madrid 2003, 1ª reimpresión 2007), dice Marx:
     
    “(…) ” los republicanos burgueses que se apoderaron del poder del Estado en nombre de la revolución de Febrero, lo usaron para las matanzas de Junio  para probar a la clase obrera que la “república social” es la república que asegura su sumisión social y para convencer a la masa monárquica de los burgueses y terratenientes que se pueden dejar sin peligro los cuidados y los gajes del gobierno a los “republicanos” burgueses“. (…)”>>
     
     Aunque en nuestro relato “Camino de la República” estamos todavía en el año 1869 .  
     
    Segundo. Ocupado en comprender, desentrañar en los posible y explicar el recorrido de la parcela de “lo demócrata-republicano”  hasta, al menos la Primera República Española, con las limitaciones de capacidad personal, tiempo y espacio para su publicación en ATRIO, comprenderás que “mi relato” esté “sobrado de carencias“. A las que pueda haber en las propias fuentes históricas y Manuales al uso, habrán de añadirse las de mi falta de conocimientos y falta de tiempo y capacidad parar profundizar en la investigación.
     
    Por ello pienso que es importante tu aportación en la medida que puestas de manifiesto ciertas carencias somos todos ( y “yo el primero”, como diría Fernando VII, respecto a recorrer el camino de la Constitución de Cádiz)  los “atrieros” los que, a mi entender, estamos llamados a complementar lo incompleto y a corregir lo erróneo con nuestro comentarios, artículos y aportaciones de todo tipo a este foro de encuentro.
     
    Tercero. Es curioso destacar que la “Aproximación a la historia del socialismo español”  de Luís Gómez LLorente  (publicada por Cuadernos para el Diálogo en 1972, 2ª edición en 1976) comienza haciendo referencia a lo que nosotros en nuestro “Camino de la República”, es decir haciendo mención a la revolución de 1868 y la marcha de Isabel II a Francia, porque si bien republicanismo y socialismo nacen distintos tienden en el tiempo a converger e incluso podríamos quizá decir que punteros republicanos que abrazaron con entusiasmo las ideas de libertad y soberanía nacional irán descubriendo que con solo eso “no se come”.
     
    Cuarto. Tuñon de Lara dedica en “La España del siglo XIX“, citada, unas páginas (201 a 207 ) a analizar la situación económica en la crisis revolucionaria de 1868 a 1874. En uno de sus párrafos (pág. 206) dice:
     
    << Durante esos años, el nivel de vida de la población trabajadora , tanto del campo como de la ciudad, soportaba las consecuencias de un liberalismo a ultranza que dejaba las manos libres al patrón. Sánchez Ramos habla de la jornada de 12 horas en la siderurgia y describe así la situación de esos años y los que siguieron:   “Los obreros procedentes de caseríos lejanos quedaban hospedado durante la semana en la misma “ferrería”, regresando los sábados a sus domicilios, donde pasaban los domingos. Reventós cuenta que los obreros textiles catalanes reclamaban en 1873 la jornada de diez horas, mientras que los patronos confesaban en el “Diario de Barcelona” la existencia de jornadas de doce y catorce horas.
     
    En el Congreso de la sección española de la Internacional en Barcelona (junio de 1870) Bové, delegado de los hiladores, jornaleros y tejedores, mecánicos de Barcelona, dice “Los trabajadores de las clases de vapor en Cataluña estamos esclavizados desde las cinco de la mañana hasta horas avanzadas de la noche … En Manresa y sus cercanías  se trabaja a veces hasta 18 horas diarias por 8 reales de jornal” Nuet, de Barcelona añade: “hay cerrajeros que trabajan dos y catorce horas diarias” (…) Muchas intervenciones son conmovedoras como eta de Rabasa, representante de los zapateros: “Cuando veo que somos una colectividad de esclavos que nos arrastramos por esta miserable tierra, y al toque de una campana nos metemos más bien en mazmorras que en talleres , o bien salimos de éstos para descansar en mezquinos jergones , no puedo menos que sentir indignación” (…) La vida era dura para el pueblo, y un observador realista de la sociedad española de la época ,Pérez Galdós, nos ha dejado en su “Fortunata y Jacinta” la estampa de una casa obrera del Madrid de 1873 (…) Esa España con sus castas terratenientes fuertes, su burguesía industrial incipiente y ansiosa de ganancias, la clase obrera  y los trabajadores del campo sumamente explotados y gran pervivencia de profesiones artesanas y de pequeño comercio, entraba en un periodo de crisis revolucionaria . Ninguna de esas clases sociales podía obtener el Poder, momentáneamente,  contra las otras. Se trataba de saber que alianzas se iban a operar, como iban a actuar los partidos y las ideas sobre los hombres para transformar España en un país capitalista moderno o para que siguiera siendo un raro muestrario de supervivencias medievales . >> (El subrayado y negrita son míos)
     
    Quinto Javier Echenagusia en “·La Primera República. Reformismo y revolución social”  ( RBA 2012) hace una somera pero densa descripción de la España que hereda la República. Destaquemos solo algunos datos:
     
    Describe “un país profundamente rural, con una población que , de hecho, según el censo de 1877, alcanzaba los 16.622.175 habitantes localizados en regiones como Andalucía ( 19,70%) Galicia (11,12 %) Cataluña (1o,53%) , las dos Castillas  (9,79 y9,45% respectivamente) o Valencia (8,27%) . La capital Madrid era el principal núcleo urbano del país, si bien no superaba los 600.000 vecinos (por las mismas fechas París contaba con dos millones de habitantes) (…)   Algo menos de tres españolas cada diez sabían leer y escribir(el 75% de la población era analfabeta, según censo de 1860, que en el caso de las mujeres no alcanzaba la relación de una a diez (…)sería necesario esperar medio siglo para que, en 1910, las mujeres alcanzaran el desalentador nivel que mostraban los hombres en 1860” .
     
    Del tradicional papel “reservado a la mujer” dice que queda bien ilustrado en la Ley Moyano(1837)  discriminado los contenidos de las asignaturas de niños y niñas  
     
    Sexto. Por último cabe resaltar que detrás de muchas protestas “”republicanas” estaban, además de las reivindicaciones políticas, la falta de pan. En este sentido es de significar que el 1 de Octubre de 1868, día siguiente a la proclamación de la Revolución en Madrid y de la marcha de Isabel II a Francia, la Gaceta de Madrid da la siguiente información, muestra de las inquietudes del momento. Dice:
     
    Una de las primeras atenciones en que se ha fijado la Junta provisional interina de Madrid, ha sido preparar algunos medios para proporcionar cuanto antes ocupación  a las clases jornaleras,  y para sostener la situación  normal del espíritu público y del comercio, a fin de que no sufran menoscabo los intereses generales de la población .
     
    La sociedad del Casino ha acordado repartir a los pobres de Madrid 1.000 libretas de pan cada uno de los días 1º, 2, 3, 4, y 6 de este mes . Los bonos serán puestos a disposición  de la Junta de Madrid parar que acuerde su distribución “.
     
    Sin más por hoy, gracias y un saludo.
     

  • ELOY

    Visto tu segundo informe Rodrigo. Gracias.

    Tal como consta en ese informe el dictamen parece que fue solicitado por una Comisión que no se si se corresponde exactamente con la presidida por Abellán.

  • ELOY

     
    Gracias Rodrigo, no conocía ese texto que aportas.
     
    La verdad es que en el apartado 5) del mismo viene a sustentar la misma tesis que Abellán (muy posiblemente la firmante formó parte de la Comisión de investigación que he citado) , es decir que los surcos son compatibles con el estrangulamiento pero no con otros posibles daños por ropas durante el embalsamiento u otros que no sean una acción homicida, pues dice (el subrayado es mío) :
     
    “5) La valoración de las marcas que se aprecian en el cuello del cadáver y que luego de descartar que fueran producidas por las ropas o durante el proceso de embalsamamiento, son compatibles con las lesiones externas características de un estrangulamiento a lazo, siendo esta modalidad de estrangulación mayoritariamente de carácter homicida, y cuyo signo externo fundamental es el denominado surco de estrangulación; respecto a las lesiones internas en este tipo de estrangulamiento, la proporción con la que aparecen hemorragias petequiales, lesiones óseas o cartilaginosas a nivel de la lesión externa son de baja proporción, por lo que la ausencia de ellas no permite descartar este mecanismo de muerte. Por otro lado, la continuidad que presenta el surco, así como la profundidad, no son compatibles con los pliegues que de forma generalizada presentan los cuerpos momificados.”
     
    Ahora bien, aunque hubiese habido estrangulamiento, queda, como bien indicas,  en pie la determinación incuestionable de la autoría.
     
    Gracias por consiguiente.
     
    Me falta dar respuesta a lo dicho por Honorio, que cumplimentar en cuanto me sea posible.
    Un saludo

  • Rodrigo Olvera

    Errata… el estudio anterior es el que afirma que las marcas en el cuello corresponden a asfixia. Aquí se puede ver el informe siguiente, que refuta que dichas marcas correspondan a estrangulamiento en vida.

     

    Es muy interesante contraponer ambos estudios. Y haya sido o no estrangulado en las horas siguientes, quedará en especulación la autoría intelectual del homicidio.

  • Rodrigo Olvera

    Hola Eloy

     

    Aquí se puede ver el informe completo del estudio de la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid que refuta que las marcas en el cuello de la momia de Prim fueran producto de estrangulamiento en vida.

     

    Como bien dices, está muy lejos de haberse “resuelto” el tema.

  • ELOY

     
                                               I
     
    Ante todo gracias Román Díaz Ayala por tu aportación histórica al tema, que desde luego pienso que requiere muchos enfoques y aportaciones como la tuya que es muy de agradecer. Porque el Sexenio es complejo en su contenido (en hechos) y también en significaciones o interpretaciones de esos hechos a la hora de intentar un relato comprensible, coherente y que arroje luz sobre su papel en la Historia. Por eso he recordado en la entrega IX un texto de Rafael de Francisco López que reivindicaba la necesidad de “repensar el Sexenio” no como un ejercicio de arqueología histórica, sino como una necesidad actual de la sociedad española que todavía sigue planteándose  cuestiones que por vez primera surgieron en el Sexenio.
     
                                             II
     
     Sigo ahora con la respuesta a Antonio Duato sobre Prim. .
     
    Primero una corrección al texto anterior: donde dice, en el penúltimo párrafo, “Recordemos que el duque de Montpensier era uno de los sospechosos de haber instigado el.”. Debe decir : “Recordemos que el duque de Montpensier era uno de los sospechosos de haber instigado el crimen
     
    Sigamos. Cité en el comentario anterior el libro de Francisco Pérez Abellán “Matar a Prim“, publicado en 2014. Volvamos a él. En su misma portada hace una afirmación, que parece contradecir la conclusión, anteriormente expuesta, de Ian Gibson, de que no está clarificado quienes son los autores de la muerte de Prim. En efecto en la portada del libro de Pérez Abellán dice:
     
    Por fin se resuelve  el asesinato que cambió la historia de España“.
     
    ¿Será verdad? . Yo no obtengo de la lectura de su libro una conclusión tan radical aunque evidentemente hay argumentos circunstanciales que pueden dar apoyo a la acusación que a lo largo del libro se hace al general Serrano de ser uno de los inspiradores del asesinato del Prim .
     
    El libro aporta – consecuencia el estudio que se hizo del cadáver de Prim (radiografías, TAC,  tomografías) – como hallazgo que  “los surcos y marcas en el cuello de la víctima compatibles con una estrangulación a lazo”  y que Pérez Abellán interpreta que esto explica “la impaciencia de los asesinos, que recibieron la noticia e los médicos militares de que Prim no había sido herido en ningún punto vital, con lo que existía una posibilidad de recuperación, hecho este que pudo precipitar la decisión de rematarlo“. (pág. 322)
     
                                             III
     
    Cabe recordar que Prim no falleció el mismo día del atentado (27-12-1870), pues llegó en la berlina hasta el Palacio de Buenavista (frente el Banco de España, en Callao) en el que residía y allí obtuvo atención médica y protección, no falleciendo hasta tres días más tarde el 30 de Diciembre, dos días antes de la llegada de Amadeo, el rey electo, a Madrid, de ahí la frase que se atribuye a Prim en el momento de su muerte: “El Rey llega y yo me voy” (…)
     
    Amadeo llegó a Madrid, el 2 de Enero de 1871.y ese mismo día, después de visitar el cadáver de Prim expuesto en la Basílica de Atocha, juró la Constitución de 1869 ante las Cortes.
     
    Concluyamos indicando que los dichos nuevos hallazgos, y otros, que en su libro expone Abellán son fruto, según nos dice, de una  “Comisión Universitaria Prim de Investigación” presidida por el propio Abellán que a lo largo del libro desarrolla la valoración y conclusiones de la misma. La investigación, según nos dice,  se centró en la lectura estudio y análisis de lo que queda del sumario judicial y se investigaron también las huellas y restos en las ropas que vestía Prim y en la  berlina en que viajaba. Además se realizó un examen, que Abellán califica de completo y complejo, del cadáver de Prim, que se conserva momificado, mediante técnicas muy actuales y cualificadas que incluyeron, como ya dijimos,  radiografías, TAC y tomografías (citado, página 14)
     
    En las conclusiones generales que figuran en la misma página 322, citada, del libro  de Abellán se nos dice que “los hallazgos y aportaciones de la Comisión están en la línea de prestigiosos autores como Rubio, Anguera, Rueda Vicente, Olivar Bertrand y Fontana, que señalan como autores intelectuales del magnicidio al duque de Montpensier y, a excepción de Rubio, al general Francisco serrano, duque de la Torre (…) ” (el subrayado en negrita es mío)
     
    Recordemos que el duque de Montpensier, Antonio María de Orleans, hijo de Luís Felipe I, rey de Francia,  estaba casado con la hermana de Isabel II,  Luisa Fernanda de Borbón.
     
    El objetivo de dar muerte a Prim iba dirigido indudablemente también a disuadir o impedir a Amadeo llegar al trono de España.
     
                                            IV                          
     
    ¿Cabe por lo expuesto concluir taxativamente que, de haber sido estrangulado Prim,  hubo de serlo con al menos el consentimiento o la desidia de su principal responsable y protector el Regente, general Francisco Serrano Domínguez?. Y ¿fue realmente estrangulado?.
     
     He aquí la cuestión.  
     

  • Román Díaz Ayala

    En el siglo XIX se dió fin al Antiguo Regimen por medio de la Revolución liberal. Europa cerró el ciclo histórico a partir  de 1814 con el inicio de la Restauración que duró hasta 1830.En España se dice que fue con la llegada del moderantismo, la Década moderada de 1843 a 1854, pero de forma mucho más deficiente.

    El Sexenio democrático, doce años después (1868-1874) reunió un cúmulo de esperanzas y utopías que no se pudieron conseguir, ni se alcanzó a colocar los medios adecuados, incluso dentro de la breve República.

    La realidad social vivía alejada de las formas de gobierno y la configuración de los partidos en un sistema oligárquico que se mantenía dentro de la ficción política y jurídica.

    Los principios democráticos procedían de su fundamento base que era la Soberanía, pero el poder político seguía sus cauces oligárquicos desconectado de su función de representación.

    El sufragio, con el derecho al voto, muy limitado se ensanchaba un poco más cada vez en minorías exiguas de unos miles frente a los aproximadamente qice millones de la población, establecido y regulado por los órganos ejecutivos del poder político. Era por tanto la propia Administración la que de hecho sustituía a través de esos mecanismos a la representación.

    Y por encima de todo el poder civil y el poder militar estaban fusionados de una manera muy confusa.

    Si la Revolución liberal habia estado siendo muy incompleta lo vemos en las desarmortizaciones que habían creado masas de campesinos sin tierra ( y sin acceso a la educación) y a unos nuevos dueños enriquecidos o había incrementado los patrimonios  de los de siempre afianzándoles en el ejercicio pleno de la ciudadanía.

    Así la Republica surgió tal como otra ficción mostrada en su propia oposición interna republicana. “Los unitarios” de carácter centralista y matiz conservador que se agrupaban en el partido radical (Cristino Martos) tutelados por el General Pavía.

    El panorama social y político pronto se vio dominado por la insurrección cantonal y también por su reacción autoritaria y antifederal.

    La Federación Regional Española creada al calor del naciente movimiento obrero español se mantuvo la margen del movimiento cantonalista por no coincidir sus objetivos de revolución social. Pero no podemos decir que mucha clase obrera  no mostrase su entusiasmo por la causa federal, afiliados a la Inyernacional o con aquellas ideas que llevaban al anarquismo organizado.

    La doble insurrección carlista y cantonalisma exigia un mayor esfuerzo militar. Pi y Margall tuvo que ceder para ser sustituido por el más conservador Salmenron, quien en una crisis de conciencia al negarse a firmar penas de muerte fue sustituído a su vez por Castelar.

    Los generales Pavía y Martinez Campos dirigían las operaciones de guerra y se convirtían en los árbitrros de la situación.

    Así sucumbían los proyectos del Estado liberal: sustitución de la monarquía por la república, de un Estado confesional, por otro neutral para la religión, del Estado centralizado y unitario por un Estado decentralizante.

  • ELOY

    Gracias Honorio por tu interesante aportación a la que espero volver en un próximo comentario.

     
    Permíteme que ahora intente dar respuesta a la pregunta que me hizo Antonio Duato en este mismo “post”.
     
    Dice Antonio:
     
    “(…) Una curiosidad. ¿Vas todavía a plantearte quién y por qué mató a Prim? ”
     
    He de responder que no me había planteado como objetivo específico entrar a valorar la figura de Prim, ni la cuestión de quien o quienes fueron los autores materiales e inductores de su asesinato.
     
    Sí pensaba, en todo caso, hacer alguna mención a quienes fueron los más inmediatos beneficiarios o perjudicados por su muerte. El “cui prodest“, al que se refería Antonio en otro hilo. Y uno de esos beneficiarios creo que podemos decir que fue el propio “Regente”, es decir  el general Francisco Serrano Domínguez.

     
    Pero recordemos los hechos:
     
    El día 27 de diciembre de 1870 la berlina en la que viaja Prim ve interrumpido el paso por dos carruajes, se detiene y es objeto de varios disparos. Los hechos suceden al calle del Turco de Madrid, que hoy lleva el nombre de Marqués de Cubas.

     
    Tengo a la vista dos libros sobre el tema:
     
    El primero, la versión novelada de las indagaciones sobre el asesinato de Prim, La berlina de Prim“, Premio de novela Fernando de Lara 2012 en su segunda edición, editado por Planeta, y del que es autor el prestigioso y conocido historiador Ian Gibson.
     
    La conclusión que nos transmite el autor es que pese a todas las sospechas sobre los republicanos, los borbones etc. no está esclarecido quienes fueron los asesinos de Prim y los instigadores de su muerte Así afirma en el epílogo:
     
    “(…) Benito Pérez Galdós no logró arrojar luz nueva sobre el magnicidio, como demuestran sus novelas “Prim” (1906) y “España Trágica” (1909)  (..)
     
    “(…) La muerte del general Prim, que cambió los destinos de España, nunca ha sido  descifrada, pese a los dignos esfuerzos del jurista Antonio Pedrol Rius autor de “Los asesinos del general Prim, (aclaraciones de un misterio histórico)”, editado en 1960 por Ediciones Tebas, Madrid  // Cientos de folios del sumario , carcomidos por la humedad después de haber sido consultados por Pedrol son hoy ilegibles debido al abandono al que fueron condenados a partir de entonces en sótanos y oscuras dependencias oficiales (…) ” (págs.369 y 371)
     
    Hay que hacer constar que Ian Gibson nos había recordado antes, en el mismo epílogo, un dato muy curioso y significativo de como pesó la política y mal se gestionó el sumario de Prim que, dice, tropezó con todo tipo de rémoras “y finalmente sería sobreseído en vísperas del matrimonio del joven rey (se refiere a Alfonso XII), en 1886, con la hija de los duques de Montpensier, María de las Mercedes (…) ” (pág. 368)
     
    Recordemos que el duque de Montpensier era uno de los sospechosos de haber instigado el.
     
    El segundo libro a comentar es “Matar a Prim” de Francisco Pérez Abellán, publicado en 2014, por Planeta, pero su análisis lo dejo  para la segunda parte de este comentario que completaré en cuanto me sea posible.   
     

  • h.cadarso

    Pues muy bueno el texto y los comentarios. A mí me gustaría que alguien se animase a contar cómo al mismo tiempo que ocurría todo esto en el plano politico o de politiquería evolucionaba la economía, surgía la industria, se afianzaba la tardía revolución industrial del Estado Español, y el movimiento obrero levantaba el vuelo. Parece ser que Carlos Marx y su cuñado o no sé qué pariente introducía en España el socialismo marxista por ess fechas, que el anarquismo iba en auge y marcaba con su pensamiento ácrata el plano político, etcetera etcétera…

    ¿Qué comían los españolitos, en qué trab ajaban, cuántos tenían trabajo y cuántos no tenían dónde caerse muertos? Todas esas menudencias…

  • ELOY

     
    Hola Román
     
     
     
    ¡Muy perspicaz tu comentario!.  Tienes razón

     
    Existió un proyecto de NOTA 6, del cual desistí finalmente por considerar excesiva la extensión del texto.  Al hacer la redacción definitiva obvié por “despiste” borrar la llamada a la que aludes y que consta al final del texto publicado.

     
    El contenido de la NOTA me hubiera gustado que fuera vario: alusión a las manifestaciones monárquicas y republicanas del mes de Noviembre de 1868; detalle de los firmantes del Manifiesto (cimbrio) del 12 de Noviembre de 1868, que se comenta en el texto publicado; mayor detalle del acto de apertura de Las cortes el 11 de Febrero de 1869; una cita de Tuñón de Lara sobre el resultado de las elecciones de enero de 1869.  

     
    Por no extenderme, rescato el contenido de este último punto y lo reproduzco:

     
    Dice Tuñón de Lara (citado, página 208)

     
    << Las elecciones de enero de 1869 para Cortes Constituyentes dieron mayoría gubernamental monárquica, pero las grandes ciudades  (Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga , Cádiz) dieron el triunfo a los candidatos republicanos. Por eso dijo Orense, dirigiéndose a los monárquicos, aquella frase: “el rey que traigáis no se podrá llamar rey de las ciudades , pero  sí, con mucha razón,  el rey de la selva”. El 11 de febrero de 1869 reuniéronse aquellas Cortes integradas por 156 diputados progresistas, 69 republicanos, 69 de la antigua Unión Liberal , 18 de extrema derecha carlista y 14 partidarios de la dinastía derribada , amén de algún que otro conservador aislado. Un diputado por Barcelona, el obrero Alsina, elegido en la candidatura republicana federal, fue propuesto por el Centro de Sociedades obreras >>
     
    Aclara Tuñón en nota a pie de la citada página: “Los republicanos consiguieron 85 actas electorales, pero algunos de sus dirigentes habían  triunfado en dos o tres circunscripciones . Hubo también algún  acta anulada
     
     
     
    Gracias de nuevo Román . Agradezco especialmente el puntual seguimiento que vienes haciendo del “Camino de la República” y que me ayuda mucho a matizar los contenidos.
     

  • Román Díaz Ayala

    Eloy o Antonio.

    no sé si habréis notado que al final del texto se anuncia la (NOTA 6), pero luego las notas que se explicitan sólo llegan a la número 5, faltando ésta. Según la metodología de Eloy estas notas resultan esenciales, porque sus artículos tienen un gran valor documental.

    La tesis que presenta el autor (Eloy) resulta muy sugerente y habrá que considerarla con profundidad en los comentarios; si la soberanía nacional se ve de alguna forma reducida en el sistema monarquico (parlamentario) por la cuestión hereditaria haciendo al republicanismo superior en sentido democrático, o si tal cosa ha sido un argumento tan sólo del diario demócrata en su articulo LA DISCUSION (15 de noviembre de 1968 comentado por Eloy)

    Yo tengo mi visión particular sobre el asunto, pero tengo que revisar mis apuntes.

     

     

  • ELOY

     

    Gracias Antonio y Román.

    Yo no conocí la entradilla de Antonio al artículo hasta que se publicó.
    Pero desde el primer momento lo interpreté en el sentido de que repasar la Historia es una forma de descansar, aunque sea por unos instantes, de la vorágine del presente.
    A mí personalmente me sucede lo mismo. La lectura del periódico, con noticias vivas, puede afectarme mucho y la lectura de la Historia e incluso de la prensa del pasado (hoy muy accesible en Internet) se convierte en un remanso de tranquilidad. Pero ¡ojo! normalmente la lectura de la Historia me facilita muchas veces no solo la comprensión del azaroso presente sino también el relativizar muchas cosas.
     Es sabido que un garbanzo puesto sobre un ojo impide y distorsiona la correcta visión y contemplado a distancia alcanza sus reales proporciones.
    Respecto al reto que me lanza Antonio de opinar sobre el asesinato de Prim espero poder volver sobre ello, en otro comentario. Como suele decirse.. “le agradezco la pregunta“, pero, aunque solo sea un poco, he de pensar la respuesta
    Por otra parte pienso que, mencionada Cuba y Ultramar sería interesante saber qué “memoria” o “tradición” se conserva en esas tierras de los acontecimientos del Sexenio.

  • Antonio Duato

    De acuerdo, Román, está mal expresado lo que quería decir en la entradilla. Fue un sexenio especialmente agitado ese que siguió a la huída de Isabel II. Pero qué distinto es situarse en el remolino de noticias, análisis y propuestas sobre todos los problemas del Globo que se nos hacen hoy presentes e inmediatos y entrar, conducidos genialmente por Eloy, en esos procesos del XIX. En la historia se recobra paz, pues se vive a distancia y por zonas más desconectadas, no todo simultáneamente y en tiempo real como ahora. Son tiempos cercanos (la fuerza de la famosa palabra república y el dilema entre unitarismo o federalismo que tanta repercusión tuvo para la historia de Nuestramérica) y a la vez tan lejanos (los pronunciamiento militares en cualquier sitio y esa embajada a buscar un rey en el Piamonte liberal). Gracias, Eloy, por tu enjundioso y sereno recorrido…  Una curiosidad. ¿Vas todavía a plantearte quién y por qué mató a Prim?

  • Román Díaz Ayala

    La comparación que se hace por la Redacción para introdcir este artículo de Eloy declarando el “ritmo pausado” del siglo XIX no es muy afortunada, máxime si lo que estamos analizando y estudiando corresponde a “La Gloriosa”, o el Sexenio Democrático (1868.1874) No debemos dejarnos seducir por el vértigo de los acontecimientos actuales y la confusión de las ideas. Cada época tiene sus miserias y sus encantos. Y el mundo occidental hace muchísimo tiempo que emprendió un ritmo vertiginoso.

    El Sexenio fue un momento tan desordenado en hechos y confuso en ideas, “difícil de reducir a ideas coherentes” como decía un historiador que tendremos que seguir estudiándolo mucho tiempo todavía.

    Tuvimos una monarquía sustitutiva de una dinastía borbónica que fracasó, una república en dos modalidades tan distintas como las dos caras opuestas de una misma moneda,  una guerra que para acierto de la historiografía era colonial para dolor de los cubanos y portorriqueños,  dos constituciones, y en suelo peninsular dos guerras civiles. Mientras las Juntas variopintas con mensajes e idearios muy contradictorios aparecían como jalones del proceso.

    No vemos un ritmo pausado en el siglo XIX.

     

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