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Los aviones no pilotados, la violación más cobarde de los derechos humanos

BoffVivimos en un mundo en el cual los derechos humanos son violados, prácticamente en todos los niveles, familiar, local, nacional y planetario. El Informe Anual de Amnistía Internacional de 2013 con referencia a 2012, que cubre 159 países, hace exactamente esta dolorosa constatación. En vez de avanzar en el respeto a la dignidad humana y a los derechos de las personas, de los pueblos y de los ecosistemas estamos retrocediendo a niveles de barbarie. Las violaciones no conocen fronteras y las formas de esta agresión se sofistican cada vez más.

La forma más cobarde es la acción de los “drones”, aviones no pilotados que desde una base de Texas, dirigidos por un joven militar ante una pantalla de televisión, como si estuviera jugando, consigue identificar a un grupo de afganos que están celebrando un matrimonio, en el cual presumiblemente debe de haber algún guerrillero de Al Quaeda. Basta esta suposición para, con un pequeño clic, lanzar una bomba que aniquila a todo el grupo, con muchas madres y niños inocentes.

Es la forma perversa de la guerra preventiva, inaugurada por Bush y llevada adelante criminalmente por el presidente Obama, que no ha cumplido las promesas de su campaña en lo referente a los derechos humanos, bien sea el cierre de Guantánamo o la supresión del “Acto Patriótico” (antipatriótico) por el cual cualquier persona en Estados Unidos puede ser detenida por terrorismo, sin necesidad de avisar a su familia. Esto significa secuestro ilegal que nosotros en América Latina conocemos de sobra. En términos económicos y también de derechos humanos se está produciendo una verdadera latinoamericanización de Estados Unidos en el estilo de nuestros peores momentos de la época de las dictaduras militares. Hoy, según dicho Informe de Amnistía Internacional, Estados Unidos es el país que más viola los derechos de las personas y de los pueblos.

Con la mayor indiferencia, como un emperador romano absoluto, Obama se niega a dar cualquier justificación sobre el espionaje mundial que lleva a cabo su gobierno con el pretexto de la seguridad nacional, cubriendo áreas que van desde el intercambio de emails amorosos entre dos enamorados hasta los negocios sigilosos y multimillonarios de Petrobrás, violando el derecho a la privacidad de las personas y a la soberanía de todo un país. La seguridad anula la validez de los derechos irrenunciables.

El continente que más violaciones sufre es África. Es el continente olvidado y vandalizado. Las grandes corporaciones y China compran tierras (land grabbing) para producir en ellas alimentos para sus poblaciones. Es una neocolonización más perversa que la anterior.

Los miles y miles de refugiados e inmigrantes por causa del hambre y de la erosión de sus tierras son los más vulnerables. Conforman una subclase de personas, rechazadas por casi todos los países, “en una globalización de la insensibilidad” como la llamó el Papa Francisco. La situación de muchas mujeres, dice el Informe de Amnistía Internacional, es dramática. Son más de la mitad de la humanidad, muchas de ellas sujetas a violencias de todo tipo y en varias partes de África y de Asia todavía sometidas obligatoriamente a la mutilación genital.

La situación de nuestro país es preocupante dado el nivel de violencia que campea por todas partes. Diría que no es violencia, sino que estamos montados sobre estructuras de violencia sistémica que pesa sobre más de la mitad de la población afrodescendiente, sobre los indígenas que luchan por preservar sus tierras contra la voracidad impune del agronegocio, sobre los pobres en general y sobre los LGBT, discriminados y hasta asesinados. Porque nunca hicimos una reforma agraria, ni política, ni tributaria, vemos que nuestras ciudades se llenan de cientos y cientos de “comunidades pobres” (favelas) donde los derechos a la salud, a la educación, a la infraestructura y a la seguridad están deficientemente garantizados.

El fundamento último del cultivo de los derechos humanos reside en la dignidad de cada persona humana y en el respeto que le es debido. Dignidad significa que ella es portadora de espíritu y de libertad que le permiten moldear su propia vida. El respeto es el reconocimiento de que cada ser humano posee un valor intrínseco, es un fin en sí mismo y jamás un medio para ninguna otra cosa. Delante de cada ser humano, por anónimo que sea, todo poder encuentra su límite, también el Estado.

El hecho es que vivimos en un tipo de sociedad mundial que ha puesto a la economía como su eje estructurador. La razón es solo utilitarista y todo, hasta la persona humana, como lo denuncia el Papa Francisco, es convertido en “un bien de consumo que una vez usado se puede descartar”. En una sociedad así no hay lugar para derechos, sólo para intereses. Hasta el derecho sagrado a la comida y la bebida únicamente está garantizado para quien puede pagar. Si no puede, estará al pie de la mesa, junto a los perros, esperando alguna migaja que caiga de la mesa repleta de los epulones.

En este sistema económico, político y comercial se asientan las causas principales, no exclusivas, que llevan permanentemente a la violación de la dignidad humana. El sistema vigente no ama a las personas, solamente su capacidad de producir y de consumir. Del resto, son solamente resto, aceite gastado en la producción.

La tarea además de humanitaria y ética es principalmente política: cómo transformar este tipo de sociedad malvada en una sociedad donde los humanos puedan tratarse humanamente y gozar de derechos básicos. De lo contrario, la violencia es la norma.

Traducción de M J Gavito

4 comentarios

  • oscar varela

    Obama y el secretismo de los ataques con aviones no tripulados
    Por: Amy Goodman (DEMOCRACY NOW!)
    http://www.argenpress.info/2013/12/obama-y-el-secretismo-de-los-ataques.html

  • George R Porta

    Condeno la guerra de cualquier clase, por cualquier razón, para cualquier propósito.
     
    Este párrafo que entresaco del escrito de Boff me parece cometer el mismo error que trató de corregir hace más 40 años Hannah Arendt en su “Eichman en Jerusalén”.
     
    Entonces ella criticó—pagándolo con sangre—que se juzgara a Eichman, el individuo, por el sufrimiento causado a la totalidad del pueblo hebreo en la Shoah.
     
    Ahora se trata de la acusación a un joven militar anónimo, cualquiera a quien le dan órdenes y las cumple. Es de nuevo la banalización del mal. Copio a Boff (el énfasis es mío):
     
    “La forma más cobarde es la acción de los “drones”, aviones no pilotados que desde una base de Texas, dirigidos por un joven militar ante una pantalla de televisión, como si estuviera jugando, consigue identificar a un grupo de afganos que están celebrando un matrimonio, en el cual presumiblemente debe de haber algún guerrillero de Al Queda. Basta esta suposición para, con un pequeño clic, lanzar una bomba que aniquila a todo el grupo, con muchas madres y niños inocentes.”
     
    Eso Boff no lo sabe, no sabe si lo hace si ese joven comete su crimen sin miedo o quizás, contrariamente, sintiendo orgullo militar por de cumplir escrupulosamente con una orden, o porque simplemente le han enseñado la moralidad de la guerra preventiva bajo las sombras de los ataques del 9 de septiembre de 2001… Boff, en efecto, no sabe el joven en cuestión lo hace como si estuviera jugando o quizás lo haga mientras piense que ya no quiera seguir haciéndolo y no sepa cómo escaparse de la trampa del alistamiento que no sabe que pudiera objetar aunque le costara la vida si fuese necesario con tal de no asesinar desde la oscuridad de un tablero computarizado en algún punto perdido del mundo a gentes pacíficas en otro igualmente apacible. Esas opciones ya no se enseñan en las escuelas norteamericanas si alguna vez se enseñaron y tampoco en las nuestras, las de los países latinoamericanos.
     
    Yo condeno la agresión por medio de drones y como norteamericano pido perdón por la criminalidad inescrupulosamente autorizada por el poderío militar norteamericano aunque mi solo perdón nada signifique por alto que lo grite o por amplia que se la publicación que pudiera darle.
     
    Estoy harto también de este tipo de azuzamiento bajo y generalizado en nombre una injusticia inescrupulosa igualmente, que contribuye a los estereotipos y las enemistades causales, anónimas. Los jóvenes norteamericanos no son todos insensibles, ni son todos malos. Repetirles que lo sean porque jueguen a mata los hunde aún más en la pereza moral.
     
    Es cierto que sea imperdonable el uso de “drones” y es cierto que quien cometa genocidio a distancia y sin siquiera saber a quienes mata o por qué les mata merezca una condena que quizás sea inconmensurable. No arguyo en su defensa. Protesto por la generalización que se hace a ciegas atribuyendo demagógicamente al asesino unas cualidades imaginarias de insensibilidad y frialdad de asesino en serie que no se sabe si le caracteriza o no. En cambio Ratzinger descansa en su palacete vaticano después de ser cómplice de silenciar la corrupción curial y de escalar sobre las cabezas de sus víctimas hasta la silla de Pedro. Y nadie le denuncia.
     
    Nada se hace para impedir que siga la corriente migratoria de pobres que idealizan a los EE UU y nada se hace para alertar que vengan a una cultura genocida y que cuando les ofrezcan la ciudadanía a cambio del servicio militar se arriesgarán a terminar manejando un tablero de mandos que comande drones.
     
    Obama y George Bush y otros antes y después seguirán disfrutando del trato preferencial y de sus jugosas pensiones y seguirán siendo pagados cuantiosas sumas por seguir sembrando la misma ideología criminal que permite los drones, aunque sean a menudo comparables a Hitler y a Stalin, y  a Mao, y a Franco y a Castro y a Pol Pot. A Bush junior le cabe la dudosa gloria de haber re-inauguró la era de la guerra preventiva que ya Chamberlain había ayudado a echarle cimientos.
     
    ¿Qué ocurre que no se emprende una campaña efectiva en las escuelas latinoamericanas para destruir el mito de los Estados Unidos y de la falacia de la democracia representativa de marras?  ¿Por qué? No es difícil responder. Las razones por las que eso no se hace son las mismas que se esgrimen para promover el uso de drones y la guerra imaginaria, y de nuevo, la vida en la guerra fría y los gobiernos occidentales (aunque sean del Oriente) protegen los intereses económicos que sirven aunque permitan y promuevan el cultivo de las amapolas opiáceas en Asia Central.
     
    Parece increíble que Boff proponga que lo siguiente  sea cierto: “Dignidad significa que ella es portadora de espíritu y de libertad que le permiten moldear su propia vida. El respeto es el reconocimiento de que cada ser humano posee un valor intrínseco, es un fin en sí mismo y jamás un medio para ninguna otra cosa. Delante de cada ser humano, por anónimo que sea, todo poder encuentra su límite, también el Estado.” Boff sabe que las enormes poblaciones del mundo ni siquiera saben que tengan esos derechos y que él particularmente cumple una función al decir este tipo de cosa porque precisamente se presta a que se arguya que como estas cosas son dichas, demuestran la libertad de la democracia.
     
    Boff sabe que se trate de pura retórica política muy distante de la realidad desinformada y deformada del soldado que cumple su función de apretar el fatídico botón. Boff dice en ese párrafo las mismas argucias que utilizan Bush y Obama y todos para justificar el uso de los drones precisamente para proteger a Boff.
     
    Acusar y azuzar la ira colectiva como si fuese el chivo expiatorio contra el último eslabón de la cadena no es otra cosa que la demagógica banalización de un mal que se escuda precisamente en ello:

    Seguir pretendiendo que las soluciones pueden ser políticas cuando en realidad solamente pueden ser individuales, cuando cada cual haga lo que tenga que hacer para construir la paz en su entorno por reducido que sea  y por desarmar la guerra y su paranoia simplemente diciendo que no al servicio militar.

  • Antonio Vicedo

    El humanismo de la Humanidad está en quiebra como consecuencia del fallo básico de no considerar inalienable la IGUALDAD en valor, dignidad y finalidad de TODOS LOS SERES HUMANOS.
     
    La realidad que nos muestra la injusta estructuración social de la Humanidad nos está probando hasta que punto el desarrollo lógico de las falsedades queda más que probado y evidente en las consecuencias de esa primera falsedad a la que no queremos darle su importancia capital.
     
     
    Nos ocupamos en poner remiendos que sólo pueden ser eficaces en el supuesto de que cambiara en el origen el valor equivalente de toda persona.
     
    Admitida la falsedad de la mas categórica e importante realidad específica (De ESPECIE)  humana,la IGUALDAD RADICAL de los seres humanos ¿En qué podemos apoyar los justos valores relacionales?
     
     
    ¿Acaso la falsedad puede orientar las leyes, o mantener la Justicia?
     
    Por mucho que nos cueste de admitir y aceptar, solo la VERDAD  tiene la exclusica capacidad de generar LIBERTAD  que en el marco de la verdadera JUSTICIA tienen la capacidad en exclusiva de generar el fruto de LA PAZ.
     
     
    La razón de la fuerza es condimento lógico en las relaciones de  valoración desigual de los seres como en las selvas y los mares que guardan el general equilibrio por estar fundados en la verdad de la existencia de seres pequeños y seres grandes que se controlan instintivamente. En la imitación de estos modos relacionales, los humanos no tenemos ni siquiera la posibilidad de lograr lo que ellos consiguen de vital y permanente equilibrio.
     
     
    Lo nuestro es la racionalidad y por lo tanto si alguna fuerza ha de probar su eficacia equilibradora en la Humanidad, ha de ser la FUERZA DE LA RAZON, cuyo ingrediente imprescindible es la VERDAD.
     
    Bienes y capacidades están en verdadera abundancia a la espera de que la razonable y verdadera Justicia ejerza su EFICACIA DISTRIBUTIVA exigida por la VERDAD.

    ¿Nos percatamos en qué basamos el verdadero y real soporte de cualquier mérito del que se derivan ventajas tan desiguales para iguales sujetos cuya acción ha sido imprescindible para  el logro de lo que se considera motivo de mérito?
     
     
    Sería muy importante un verdadero y profundo análisis de esta realidad para podernos desprender de medidas o caretas  hipócritas, desde el convencimiento de que solo una, o unas aportaciones son las verdaderas causas o fuentes del mérito y sus prebendas. ¿Cómo y por qué han quedado devaluadas las valiosas e indispensables aportaciones  personales ajenas?

  • Julian diaz

    Valiente y esclarecedora vision de la realidad. Todo lo que dice se puede aplicar a España. Denunciar esta realidad me parece una tarea urgente de todas las iglesias cristianas, e incluso de todas las religiones. Y buscar entre todos caminos de solucion. Esta si que es una tarea de nueva evangelizacion.

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