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 República ¿sí, pero no?

En diciembre de 2018 se cumplen dos aniversarios constitucionales: el día 6 el 40 aniversario de la aprobación, en referéndum, de la Constitución monárquica de 1978 y el día 9, el 87 aniversario de la aprobación por las Cortes de la Constitución de la Segunda República, en 1931. Dichos aniversarios propician recordar algunos datos y alguna breve reflexión.

 I – LA OPCIÓN MONARQUÍA -REPÚBLICA

Quizá la primera consideración que conviene tener en cuenta es que la forma de Gobierno, monárquica o republicana, no condiciona “per se”, el carácter democrático de un sistema. Así lo entendieron mayoritariamente las Cortes Constituyentes de 1869, frente a la opinión de los republicanos de la época y así lo entendieron mayoritariamente también los constituyentes de 1978 que, significativamente por razones de oportunidad y circunstancias políticas, eligieron la opción monárquica. Así lo reflejan igualmente las monarquías europeas democráticas.

La Constitución de 1812 también había optado, en muy distintas circunstancias, por la monarquía (art. 14), pero dejó establecidos dos importantes principios de concepción republicana, al decir que “la Nación española (…) no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona(art. 2º) y que “la soberanía reside esencialmente en la Nación” (art. 3º)

El PSOE y el Partido Comunista de España, ambos con un ideario republicano dieron en su día su voto favorable a la totalidad del proyecto de Constitución de 1978, que establece la monarquía como forma de Gobierno y que fue aprobado en la sesión de Cortes del 31 de Octubre de 1978. De un total de 345 votos emitidos el resultado fue el siguiente: a favor 326 votos, en contra 6 votos, abstenciones 13.

El texto de la Constitución fue aprobado en referéndum el miércoles 6 de Diciembre de 1978, por el 87, 78 % de los votantes que representaban el 58,97 del censo electoral.

Hoy el voto de los citados partidos PSOE y Partido Comunista (este integrado en Izquierda Unida), de raigambre y tradición republicana, parecen mostrarse divididos respecto a la oportunidad de instar ahora la proclamación de la forma republicana de Gobierno. Y ello, a tenor de las noticias que da la prensa diaria sobre diversos movimientos y declaraciones públicas al respecto. Mientras desde Izquierda Unida se llama a las declaraciones a favor de la República, desde el PSOE se impulsa un alejamiento de tales llamamientos alegando criterios de oportunidad: las circunstancias políticas y sociales no son propicias para ello.

 

 II – CRITERIOS DE OPORTUNIDAD Y CONSENSO

 El criterio de oportunidad junto con el ánimo de consenso fueron dos importantes ejes de acción política en el momento de elaborar la Constitución de 1978. A efecto cabe recordar la postura mantenidas, por ejemplo, por el PSOE y el PC en la sesión de Cortes del 4 de Julio de 1978.

En dicha sesión se puso a discusión el apartado 3º del artículo primero, relativo a la forma monárquica de Gobierno: “la forma política del estado español es la Monarquía parlamentaria“. Sometido a votación, tras las intervenciones a favor y en contra, este significativo apartado fue aprobado por 196 votos a favor, frente a 9 en contra y 115 abstenciones, de un total de 320 votos emitidos.

Eran 118 los diputados que tenía el PSOE en el Congreso en esa fecha y que prácticamente quedan reflejados en las abstenciones registradas; abstención que fue la posición oficial del PSOE en esa votación (había votado a favor de la República en la Comisión) y que el diputado Gregorio Peces-Barba Martínez expresó en los siguiente términos:

El Grupo Parlamentario Socialista se ha abstenido en el apartado 3, que se refiere a la forma política del Estado. Nosotros hemos dicho, cuando planteamos nuestro voto particular republicano en Comisión, que aceptábamos el resultado que allí se produjera, y por esta razón nosotros no hemos traído el voto particular al pleno. Queremos decir que aceptamos plenamente el resultado que se produzca en esta Cámara, pero que todavía en este primer artículo, teniendo en cuenta que existían enmiendas contradictorias en relación con el mismo – enmienda republicana – y el texto de la Ponencia, hemos decidido abstenernos, aunque ya anunciamos que votaremos favorablemente al conjunto del título II. ” El título II es el relativo a la Corona.

En cuanto a la postura del Partido Comunista, Santiago Carrillo, después de afirmar que “el consenso ha favorecido que el texto de este proyecto sea más progresista de lo que hubiera sido con la pura aritmética parlamentaria“, destacó cuatro logros que justifican la participación de los comunistas en el consenso: 1) que la soberanía nacional reside en el pueblo, 2) la proclamación de los derechos autonómicos, 3) “la inscripción del derecho al trabajo y el deber de trabajar” y 4) “la proclamación de que toda la riqueza del país está subordinada al interés general“. Y más adelante mostró su aceptación de la forma monárquica de gobierno en los siguientes términos:

No quiero terminar esta intervención sin referirme al consenso logrado en torno al problema de la forma de Gobierno En la discusión habida en la Comisión Constitucional ya expliqué, en detalle, las razones por las que los comunistas, de tradición y pensamiento republicano, aceptamos en las condiciones históricas actuales, la Monarquía parlamentaria. Es una actitud responsable que nos facilitamos sea compartida, en definitiva, por el Grupo Parlamentario Socialista, colocado en una situación semejante a la nuestra. En realidad, nunca se vio que un pueblo rechace la Monarquía cuando ésta ha contribuido a establecer las libertades políticas democráticas y cuando su rechazo significa poner en peligro dichas libertades. Este papel desempeñado por la Monarquía del rey Juan Carlos es lo que determina nuestra actitud, que no es una maniobra coyuntural y que mantendremos invariable, como hemos dicho en Comisión, siempre que la Constitución sea respetada. Para nosotros lo decisivo es la democracia, una democracia que no cierra el camino a un socialismo, que lo mantenga, lo profundice y lo extienda. ” (…) // Este grupo Parlamentario ha manifestado ya su voluntad de llamar al pueblo a votar en masa a favor de la Constitución, una vez que esta haya sido sometida a referéndum.

 

 III – SITUACIÓN ACTUAL

Hoy el voto de los citados partidos PSOE y Partido Comunista (este integrado en Izquierda Unida), se muestra dividido.

Se dice que el PSOE ha advertido a sus afiliados y seguidores que no es este el momento adecuado para pedir la instauración de la República y así en dos entradillas de un artículo en publicado el 17 de Noviembre pasado en “eldiario.es” podemos leer el siguiente resumen:

«Ferraz difunde la consigna oficial ante las mociones de IU en los ayuntamientos para reprobar al rey y por un referéndum: “No es el momento, no es el lugar, no es viable” // El PSOE, autodefinido como un partido de “valores republicanos”, se muestra incómodo ante el debate en el que acaba defendiendo la monarquía parlamentaria». Enlace: https://www.eldiario.es/politica/Argumentarios-monarquicos-PSOE-republicano_0_835717370.html

Por otra parte, es conocida la campaña iniciada por Izquierda Unida promoviendo algunas manifestaciones en pro de la república como forma de gobierno. Y el dirigente de “Podemos” Pablo Iglesias, en una artículo publicado el día 22 de Noviembre de 2018, en “EL PAÍS, (titulado “¿Para qué sirve hoy la monarquía?“) parece opinar que efectivamente los tiempos son llegados, concluyendo: “Una nueva república será la mejor garantía para una España unida sobre la base del respeto y la libre decisión de sus pueblos y de sus gentes. ” Enlace: https://elpais.com/elpais/2018/11/21/opinion/1542806031_921444.html

 

 IV – ALGUNAS DUDAS QUE SE PLANTEAN

Aún manteniéndolo como ideal, parece muy dudoso que pudiera ser efectiva una inmediata implantación de la república. Ante los problemas que afronta nuestra sociedad ¿en qué medida resulta prioritario el cambio en la forma de Gobierno? ¿No será de la mayor importancia la implantación practica de los valores cívicos, éticos, democráticos, asistenciales y racionales en la actuación pública y privada, cualesquiera que sea el régimen de Gobierno? Porque si vemos lo que sucede en los intentos de utilización por parte de los partidos de las altas instituciones del Estado, la lucha por alcanzar la Presidencia del Estado ¿no estará teñida de enormes y mayores riesgos de manipulación y utilización partidaria.

A partir de la regeneración cívica y política, como ya dije en otra ocasión, la República llegará como producto de la convicción ciudadana, el sentimiento de igualdad y la racionalidad. La República probablemente la traerá la Historia, pero el simple advenimiento de ella no contribuirá a hacernos mejores ni a mejorar nuestras vidas, si desde ahora no vamos conformando unas instituciones y una sociedad más profundamente democráticas y honestas, orientadas en todos sus ámbitos al bienestar de las personas, especialmente de las más vulnerables y necesitadas.

No parece, en definitiva, que, sin un baño de honestidad y profundización democrática en el entramado político institucional, se pueda aspirar a que la opción republicana pudiera suponer mejoras substanciales en la vida y condición de los ciudadanos.

NOTA. El subrayado y negrita en los textos reproducidos son míos.

10 comentarios

  • Rodrigo Olvera

    “Si pero no”, es “no”.

    Se pretende que no es un “no” sino un “(todavía) no”, aunque resulta que nunca es oportuno “ya sí”.  Pero Carrillo fue claro: no es coyuntural, es invariable, “siempre que la Constitución sea respetada”. Y a pesar de que nadie con un mínimo de honestidad intelectual puede afirmar que la Constitución ha sido respetada, y mucho menos lo que esté siendo ahora, sigue invariable el “republicanismo contrario a la República”.

    Y no hay que intentar hacer nada para que pueda ser “ya sí”, vendrá de las nubes de la Historia. Bueno, sí hay que hacer algo, lo que hay que hacer es implantar valores de igualdad y ética, mientras se defiende el cerrar filas con una familia profundamente corrupta e impune, que goza de privilegios hasta cuando se le sentencia criminalmente.

    No, no me convence. Prefiero incluso el radical Jaque al Rey de Ska-P

    https://www.youtube.com/watch?v=CXm7hPs_als 

     

  • Javier Pelaez

    Es evidente que la República no traerá necesariamente valores republicanos(laicismo,igualdad y fraternidad),pero tb es evidente que la República es una Jefatura de Estado más democrático y que la familia real actualmente existente no es precisamente un símbolo de ningún tipo de valor republicano(no se han distinguido por sus valores laicos,ni por su honradez,ni por ser gente sensible a la igualdad).

  • Lola Cabezudo

    Eloy:

    Tu artículo es un antídoto de las corazonadas.  Me ha encantado tu información seriamente comentada.

  • Superinteresante.

    Estos días me estoy enterando de muchas cosas sobre cómo se negoció la constitución del 78. Tenia 22 años en el 75. Viví todo aquello con una mezcla de temor, asombro y llenita de ilusión. Pero claro, me enteraba por lo que contaban los periódicos. Ya han pasado cuarenta años y empiezan a conocerse detalles. Bueno, no soy una experta en historia, pero me interesa mucho la de mi país. Y la de Europa.

    Estoy de acuerdo con su opinión. Personalmente no me molestan las monarquías de este tipo. Y me inquieta la idea de que determinado tipo de político pudiera llegar a presidente de la Repûblica de España. Supongo que , como usted dice, llegará un momento en que ese modelo se impondrá por puro sentido común. Ya he vivido en una dictadura y en una monarquía,  que mis hijos y nietos conozcan la República. Para mi ya ha habido suficientes cambios.

    Un saludo cordial.

  • Asun Poudereux

    Muchas gracias, Eloy, por tu clara información. Me  parece muy oportuno.

     

    Sin abundar en lo que se plantea, me gustaría destacar que lo verdaderamente importante es el funcionamiento del sistema democrático en todos los sentidos, sin privilegios de ningún tipo. Lo cual está aún lejos de hacerse realidad en el Estado y la Nación.

    La alternativa a la monarquía sería por esa razón,  primaria y fundamental, algo secundario.

    Se nos distrae demasiado y perdemos el rumbo de lo que es más urgente.

  • Benjamín Vázquez

    Concuerdo con lo expuesto por Eloy Isorna sobre la disyuntiva sobre Monarquía o República, si, pero (hoy) no. Incluso añadiría algo más, en favor de su tesis. Si la Jefatura del Estado, tal como se deduce de la Constitución española, no gobierna sino que debe desempeñar un papel esencialmente representativo y moderador, por encima de las diferentes opciones e intereses partidarios, hoy por hoy, difícilmente podría cumplir tal cometido un presidente de la República electo, a propuesta de los diversos partidos, pues aquí, hasta el momento  (por razones históricas comprensibles) más que un bipartidismo se ha dado una bipolaridad, aún no superada.

    En otras latitudes europeas con regímenes no presidencialistas, como  Alemania, Italia e incluso Portugal, cabe la posibilidad de un régimen republicano con Jefatura del Estado representativa porque entre los partidos mayoritarios son posibles acuerdos, pactos de coalición o de gobernabilidad, que en España se ven inviables. Concretamente, aquí nunca se ha llegado a un pacto de gobierno entre los dos partidos principales, prefiriendo apoyarse en las opciones nacionalistas a buscar un común acuerdo entre ambos.

    Así pues, visto lo visto, sería prácticamente inviable la llamada a consultas de un presidente (previamente propuesto por un partido) para procurar una negociación con concesiones por ambas partes.

    • Rodrigo Olvera

      Hola Benjamín

      1.- Ni Juan Carlos ni Felipe han tenido tal papel moderador. Todo el embate tanto de gobiernos del PP como de gobiernos del PSOE en contra del régimen de Estado de Derecho Social diseñado en la Constitución del 79, para operar realmente como un país neoliberal , ha pasado sin que la monarquía diga mú.

      2.- ¿Cómo, sino mediante un pacto PPSOE se consiguió la hasta hoy única reforma constitucional, en perjuicio de la población?

    • Rodrigo Olvera

      Constitución del 78, claro. Error de dedo

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