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La salud mental pública

La situación mundial me da pie para el artículo del presente mes: ¿Cuál es la salud mundial? Un psicoanalista francés, Gérard Pommier, (1942-2023) afirmaba:  ”La sociedad francesa está enferma”. Y luchaba para que su especialidad fuera considerada  en la administración pública. Este interés como inquietud también la tenemos en nuestro país. No cito nombres para no olvidarme, pero hay muchos combatientes contra la sordera administrativa. Y la sociedad está enferma, de materialismo y confusión

El título presenta tres términos que intentaré explicar.

La etimología de la palabra salud cuya raíz es sánscrita indica “entero”, en griego “total”, en latín “intacto” o “salvado”. Por tanto, salud tiene que ver con integridad, estabilidad, un orden. Además, en el mundo griego, un saludo era: ¡Alégrate (salud)!

La salud es un bienestar o un estado total que puede llevar a un bien-estar, y no hay que olvidar, y lo es muy frecuente, a un bien-ser. Dicho de otra forma, la ausencia de afecciones, enfermedades, angustias, etc. Y cuando no existe ese “total o entero”, es decir, falta algo o dimensión, tenemos la enfermedad o “infirmitas”, que significa falta de firmeza.

Si la salud es la totalidad, salud integral, es necesario precisar dimensiones concretas. Por tanto, no hablo de la salud física, que se sabe bastante y cada día más, afortunadamente, sino de otra, tan importante o más que la física: la mental.

La etimología de la palabra mente, cuya raíz indoeuropea ha dado lugar a muchas palabras en diversas lenguas que se relaciona con la capacidad de pensar, la mente y el pensamiento.

Sin embargo, es un término muy polisémico. El sentido concreto que le doy, entre otros, es esa capacidad de pensar, razonar, sentir y poder expresarlo de formas distintas. Cada persona lectora debe buscar su propia significación. Pero insisto, no sólo la capacidad lógica y fría de pensar, sino también junto a la capacidad emotiva, sentida: Cabeza y corazón con el cuerpo. Una totalidad que sobrepasa la física y no es tangible, pero muy real. Y sin duda, soportada por el cerebro. Hoy en día, con el prefijo puesto en todas partes: “neuro”. Ciertamente, existe un gran debate. Es para constatar que el ser humano no es ni una máquina, ni un manojo de células ni un artefacto digitalizado ni una conciencia, efecto del cerebro. El ser humano no pertenece solo al mundo materialista, enfermedad actual como he indicado. Es algo más, como indica la física cuántica o la profundidad del mundo interior oriental. Queda por tanto muy abierto el debate del término mental y, de paso, el de conciencia, de la que existen más de cincuenta definiciones. Añado, al final de este término, para complicar algo más este tema: La existencia del mundo inconsciente, la gran aportación de Freud y de todos sus seguidores empezando por, Jung, Szondi etc. pero con una fuerte tendencia actual de ignorarlo para continuar abusando de los poderes, de todo tipo. La mente debe experimentarse con un intento abierto de definición.

La etimología de la palabra pública es también diversa. En primer lugar, puede significar lo que pertenece a la sociedad y da pie a República.

Ahora bien, pública también, y aquí me refiero al artículo, unos recursos públicos al alcance de la ciudadanía. La salud mental es una cuestión que pertenece a todo tipo de gobierno, concretada en un ministerio de salud “total o integral” en función y al servicio de aquellas personas que lo necesiten. Los entendidos afirman que la psiquiatría es la cenicienta de la medicina y enfocada sólo biológicamente, que es necesario, pero totalmente insuficiente e insatisfactorio. Hay que saber que España es el país que se consume más ansiolíticos dentro de Europa. Siguiendo este informe, en 2020 registró un consumo 91 dosis diarias por cada 1.000 habitantes; en otros, como Bélgica y Portugal, un consumo de 84 y 80 dosis diarias. Los expertos dan una explicación de que, por una parte, es la falta de psicólogos en la atención primaria y por otra, no considerar la psiquiatría dinámica, lo que conduce preferentemente a los tratamientos psicofarmacológicos en lugar de psicoterapias para tratar tanto la ansiedad como el insomnio, como ejemplos más extendidos. Los expertos sugieren que aumentar el número de psicólogos podría ayudar a reducir significativamente la dependencia de los ansiolíticos y mejorar la salud mental general de la población. Y, por otra parte, más económico. ¿Le interesa al gobierno el mundo psicoterapéutico?

Y la prevención o profilaxis debería empezar en la escuela en   educar al silencio, al respeto ya la cultura del esfuerzo junto a una escala de valores. ¿Interesa esa atalaya a los gobiernos? Todo hace sospechar que no. Se prefiere una sociedad enferma que es consumista de psicofármacos que una población sana mental que sea creativa, gozosa y a la vez de pensar críticamente. Y si es así, no somos una democracia sino una sociedad enferma por vivir sólo materialmente, de tener, junto a la confusión de ideologías, que no permite razonar, pensar y decidir. E indico para comprender esta temática unos libros de Jorge Tizón: Salud emocional en tiempos de crisis (2020) y Psicopatología del poder (2015).

Deseo una buena salud integral!!

Jaume PATUEL PUIG pedapsicogogo

12 comentarios

  • David

     También es importante decir que hemos pasado de un carencia a una excesivo uso de las consultas sobre salud mental. Cualquier malestar emocional hay que consultarlo con un psicólogo, cada vez hay menos tolerancia a la frustración, y se está perdiendo la capacidad de resiliencia. Desde muy jóvenes tenemos que aceptar la frustración porque nadie nos va a proteger eternamente, hay que vivir con determinadas situaciones desagradables. La trivialidad es un problema que se ve en las consulta.

    • ana rodrigo

      David, estoy completamente de acuerdo con esta aportación que haces, tan importante en la vida cotidiana de nuestros niños y niñas que han nacido en una época sin las carencias que, quienes tenemos cierta edad, yo, 82, no sólo nos faltaba todo lo material y ningún capricho (salvo excepciones, somo siempre), sino que teníamos que abrir caminos heterodoxos, como, por ejemplo las niñas que nacíamos para encontrar marido, dedicar nuestra vida a procrear, ser sumisas, no sólo al marido, sino a la “santificada” tradición de lo que “siempre se ha hecho así”. Yo hablo por mí, siempre rebelde (como dice la canción de Jeanette con su canción de “Soy rebelde”), que tuve que romper moldes a diestro y siniestro para poder estudiar “por libre”; para quienes no  lo sepa, consistía en en estudiar sin ir a clase (el cura me daba clase de latín) y, a final de curso, ir al instituto a examinarme. En estudios superiores, trabajar muchísimo limpiando colegios para poder costear la universidad. Éramos siete herman@s (entre 1933 a 1952, con guerra y postguerra) y mis padres andaban reventados para sacarnos adelante. 

      Después vino la vida personal de cada cual que, por su cuenta, ponía tropezones a espuertas cargaditas de problemas que, o los resolvías tú misma o nadie lo hacía por ti.

      En aquella época existían los manicomios para quienes ya nadie podía hacer nada por ell@s, pero fuera de estos extremos, teníamos que sacar fuerza de flaqueza y toda la capacidad creativa ante lo inesperado.  Lo demás lo dices tú, David, muy bien dicho, aunque el saber hacer frente a la vida, no se pueda resumir en una frase. Pero aquí estamos en un intercambio de ideas básicas, no tanto técnicas que, para eso está la ciencia y l@s profesionales. Además de lo dicho, no se conocía la existencia de siquiatras o sicólogos que, supongo, estarían ¡¡?? en los manicomios, de los que yo escuchaba historias para no dormir…. Ante una dificultad grave que te producía un enorme sufrimiento, por lo menos yo, nunca pensé que podía ser atendida por algún especialista, no sabía si existían. Lo máximo que teníamos era el confesor con el que nos desahogábamos y ellos hacían lo que podían o sabían desde sus consejos, con Dios por medio y las moralinas correspondientes, pero algo ayudaban. 

      Lo que acabo de decir, no debe interpretarse como que eso tenga que ser como fue, ni muchísimo menos. Nuestra juventud vive en otra sociedad, con sus problemas (no comparables, porque cada problema y cada persona es un mundo) y , afortunadamente hay un servicio fantástico en calidad y cantidad de especialistas para ayudar a quien lo necesite. A cada época, lo suyo. Pero como decíamos el otro día, hay que enraizar en la familia y en la escuela ciertas capacidades de autonomía personal. Porque las dificultades no desaparecen por una aparente prosperidad, cada persona es un mundo y sus circunstancias. El mayor problema es cuando se socializa y tenemos la impresión de que vivimos en una sociedad enferma.

      La esperanza de vida en el momento actual, hace que los padres y las madres, podamos seguir al lado, en mi caso de mis hijas, preocupándonos en todo aquello que podamos ayudarles en todos los sentidos y, en muchísimas ocasiones, con la ayuda económica, dado los trabajos y salarios precarios y la casi imposibilidad de acceso a la vivienda, sea en propiedad, sea en alquiler. 

      Pido disculpas a quienes sois profesionales en la materia de salud mental, pero yo hablo de mi realidad, de la vida misma como la mejor maestra que he tenido, como ya dije el otro día.

  • Jaume PATUEL PUIG

    Gracias, Antonio, por el postcat. Ciertamente largo. Lo he visto en tres momentos. Da mucha información. Pero pide un debate, que no es el caso aquí. Siento que en ningún momento ha citado o ha hablado de forma explícita la necesidad de pensar por uno mismo, ser crítico.. aspectos importantísimo para una salud mental. En el fondo era todo en función de su nuevo libro. Siento que nuestras “antorchas” continúan encendidas en otras manos de generaciones nuevas….Pues  a no perder la esperanza del cambio para que haya UNA BUENA SALUD INTEGRAL.  

  • Antonio Duato

    Hola a todas y todos!

    He seguido este hilo con much atención, como todas las conversaciones -que no necesariamente dueloss o retos- de Atrio, aunque no participe. Pero todas me hacen pensar.

    Y hoy me he encontrado con una entrevista  Lucía Echevarría que también me ha hecho pensar sobre muchas cosas cosas, incluyendo lo que aquí se trata.

    Es largo el podcast pero quien tenga tiempo para seguirlo, no lo habrá perdido.

    https://www.youtube.com/watch?v=bB4HL9eD6bs 

  • carmen

    Pues no encuentro el artículo del cántaro. Jaume, sorry.Leí lo que dijo Salvador.Y es que es eso exactamente. Hay que cambiar la forma de mirar. La forma de actuar.Creo que los tres evangelios que entiendo, repiten el mismo mensaje una y otra vez. De forma insistente.

    Somos capaces de cambiar todo esto. Tenemos que tener fe en que lo podemos hacer. Nos van a intentar fundir, pero ya estamos fundidos. Todos tenemos la misma dignidad a los ojos de nuestro Dios. Ese es el mensaje explicado en mil parábola diferentes, en recadicos que él daba a su modo y manera y que dejaba a muchos descolocados y sin respuesta. El camino no va a ser fácil, nos perseguirán, pero somos capaces.

    Esa es mi lectura de los evangelios.Pero claro, las cosas no salieron como pensaba.No era fácil de entender el alcance de lo que decía. Además, los judíos tienen una forma muy particular de contar, de narrar las historias. Mucho simbolismo.Y, claro, si el simbolismo se toma al pie de la letra… Y si nos paramos a hacer el análisis sintáctico y morfológico de los textos, pues claro, menudo lío se armó.No. El hombre del cántaro va.de, da igual quien sea, fiate de lo que te digo.  El os conducirá. Olvidaos de prejuicios que nos tienen atados hasta las orejas. A mí juicio ha sido un error enorme el considerar los evangelios como palabra directa de Dios, considerar a Jesús  Dios mismo. ‘ y Dios ha dicho que…’Por favor…Los homosexuales, La Mujer, Los enfermos de cuerpo, Los enfermos del Alma, Los pobres, los ricos, los tontos, los listos, los grandes, los pequeños… todos tenemos la misma dignidad.

    Ese es el mensaje.Estoy de leer las cosas al pie de la letra y creer que es palabra de Dios,  uuuuuufffffff.Es palabra de Hombres, escrita por Hombres. Esa es la grandeza. Esa es la esperanza que transmite.

    Sorry, Jaume. 

  • David

     Se suele decir que hay enfermos no enfermedades, cada persona reacciona frente a las numerosas causas de los padecimientos de acuerdo a sus características biopsicosociales únicas e irrepetibles. En salud mental hay factores de la personalidad y psicológicos específicos que hacen que una persona sea más vulnerable a los trastornos mentales, también hay causas de carácter biológicos, factores genéticos o de desequilibrios bioquímicos cerebrales, pero cada vez más derivado las condiciones sociales: de trabajo estresantes, de discriminación, de violencia, de exclusión social, es decir de las violaciones de los derechos humanos. He leído que en España, en el informe de los Colegios de Psicólogos, que muere por suicidio una persona cada dos horas, otras 200 lo intentan cada día, el 30% de españoles ha tenido ansiedad, el 25% síntomas de depresión y 1 de cada 8 tiene un trastorno de la conducta alimentaria, el 60% de las ausencias al trabajo que se producen al año están ocasionadas por situaciones de estrés y que el acoso escolar causa problemas psicológicos en el 90% de los niños y niñas que lo sufre. Sin embargo, el sistema nacional de salud cuenta sólo con 5 psicólogos por cada 100.000 habitantes, frente a los 18 de la Unión Europea o los 26 de la OCDE. Parece que es un grave problema y se debería abordar con urgencia.

  • carmen

    Pues como pienso que muchísimos problemas mentales se originan en la niñez y en la adolescencia, pues claro, veo esencial la figura de un buen pedagogo, un buen psicólogo y un buen maestro.

    A lo mejor digo tonterías, diría que no. Pero…

  • ana rodrigo

    Voy a intentar hacer mi reflexión personal, por supuesto muy limitada, en un tema tan actual como el que propone Jaume. Desde mi ignorancia académica en temas de especialidades, como es el caso del propio Jaume y el de Mónica, acudiré a mi mejor maestra que ha sido la propia vida, Por tanto voy a hablar desde mi experiencia, porque, si para vivir tuviésemos que estudiar tres o cuatro carreras universitarias relacionadas con la salud mental, este mundo sería eso que concebimos como un infierno, cuyas llamas destrozarían a todo ser viviente.   

    Mi padre y mi madre, con los estudios elementales de las escuelas que había en los primeros años del siglo XX, son las personas más sabias que han pasado por mi vida, puesto que han sido mi humus donde adquirí unos cimientos que me han servido toda la vida. Sin hacer mi autobiografía, diré que mi vida ha sido una carrera de obstáculos, cosa, por supuesto no exclusiva, pues como dice el refrán “que el Señor no nos mande todo lo que podemos soportar”. Con una larga vida y no menos larga historia, afortunadamente, nunca he sentido la necesidad de acudir a un profesional en temas sicológicos o conductuales. Sencillamente, he tenido suerte y doy gracias a la vida.

    Para lo que sí me preparé fue para desarrollar lo mejor posible mi profesión de docente y de educadora. Lo disfruté muchísimo, hasta el puto de que no quería jubilarme y lo hice voluntariamente a los 67 años. Siempre comparaba mi profesión con la de un o una sembradora que echaba la semilla que yo nunca vería los resultados. Tuve la suerte de que cuando me jubilé, recibí de mis antigu@s alumn@s un auténtico dosier de escritos agradeciéndome lo que habían aprendido en valores que les estaban ayudando a vivir. 

    La sociedad actual tiene grandes especialistas en materias concretas sin, por ello menospreciar lo que cada cual, desde su pequeño mundo, puede aportar a una sociedad más sana, con menos estrés inútil y destructivo, ambiciones, las justas y necesarias. No olvido que la sociedad actual y sus problemas específicos, especialmente las últimas décadas, con las redes sociales, los yutuber, l@s influencer, las prisas, las situaciones laborales y salariales tan precarias, la imposibilidad de acceder a una a vivienda y un sinfín de problemas propios esta sociedad,  lleva a colectivizar muchas enfermedades mentales. Como dice Jaume, al igual que las enfermedades mentales son sociales, además de personales, las soluciones, -que suelen ir siempre detrás de los problemas-, deben afrontarse con urgencia, en las familias, en la educación, pero no es menos cierto que aquellos problemas que proceden de decisiones políticas, con su responsabilidad propia. 

    Lo que intento decir es que no convirtamos este mundo en un siquiátrico, enseñar a vivir, como lo hicieron mis padres y, en general casi todos, no es una mala solución, y, saber moverse en ambientes sociales o amistades constructivas y, cuando se plantee una enfermedad mental o física, acudir a quienes nos puedan sanar. Porque al igual que una aspirina no puede curar apenas algún síntoma, algún dolor y ninguna enfermedad, pues lo mismo pasa con las enfermedades mentales. Además de las especialidades correspondientes, hay otros muchos recursos complementarios y, en ocasiones vitales, sin despreciar a ninguno ni a nadie. Somos seres sociales con todas sus consecuencias.

    Con actitud de aprender de todo y de tod@s, se camina mejor, o “se hace camino al andar”. Mis mejores deseos para la comunidad atriera. 

    • Jaume PATUEL PUIG

      Gracias, Ana. Y de ahí mi título favorito, no académico ni término de la RAE, sino de mi propia experiencia: peda.psico.gogo….. nada que ver con el psicopedagogo.

      Tres imposibles para Freud: GOBERNAR, EDUCAR y CURAR.

  • Jaume PATUEL PUIG

    Siempre es de agradecer un comentario, pero que también hay que matizar:

    1. Ciertos temas siempre hay que insistir e incidir en la sociedad.
    2. No soy “pedapsicólogo”, sino “peda.psico.gogo”(término no contemplado en en RAE:
    3. ¿Quién no tiene límites en su conocimiento?
    4. Salud mental, a mundo psiquista pertenece a los profesionales; porque soy profesional, he escrito el artículo: Soy licenciado en psicologia; psicoanalista (más de 4 décadas en consulta. ESCUCHANDO y APRENDIENDO), dejo otros aspectos aparte.
    5. La neuropsiquiatría tiene sus grandes límites….La biología cono la neurología no toca el anhelo e inquietud del Ser Humano.
    6. Este bloque tiene límites como todo bloque, pero no tod@s l@s participantes tienen los “prejuicios que limitan la comprensión”.
    7. La metàfora de la margarida me va bien cuando doy clase al Màster: Cada pétalo, que es una ciencia, toca el centro y puede y debe hablar de este terreno que toda; pero nunca jamás debe (poder lo puede, pero…) exponer que su pétalo es el único que lo abarca todo y lo sabe todo.
    8. Mi seminario impartido con el título: “MI EGO EN MI METRO2” me ha ayudado que el ego, debe ser fuerte, sincero, honesto y no caer en el narcisismo secundario.Conviene leer el artículo completo y entre líneas.
    9. Agradezco, Mónica, el que hayas sido breve ya que los comentarios largos no los suelo leer.
    10. Así es Mónica. 

    • Monica

       Los neuropsiquiatras tenemos un equilibrio entre los conocimientos del cuerpo (organismo) y conocimientos sobre el funcionamiento de la mente, no sólo atendemos la dimensión biológica del cerebro (déficits de neurotransmisores, lesiones en áreas cerebrales…) también las interacciones mentales con otras personas y en general con el entorno y efecto sobre la psique. Son muchos los años de estudio y especialización. Sin duda los psicólogos clínicos son unos colaboradores necesarios para el estudio de las conductas, de procesos mentales, y las terapias en trastornos mentales.
      No  sé lo que es un pedapsicogogo, algo relacionado con terapias de pareja?,  quizá el nombre de un cóctel con elementos de psicología, teología, parapsicología  …, no me interesa la verdad.

      Me reafirmo en mi anterior comentario, no es petulancia, ni autosuficiencia, es objetividad. Y lo de prejuicios  que limitan la compresión se lo decía a Antonio. Aquí termino.

  • Monica

    Bien, el tema, cuyos planteamientos los he mencionado y denunciado repetidamente en mis comentarios hace tiempo, es interesante de abordar, aunque sea por parte de un pedapsicólogo que tiene  conocimientos limitados sobre salud mental. Habría que ahondar en varios aspectos, nos llevarían varios artículos, porque la generalización no es suficiente. Estas cuestiones las tenemos que abordar y explicar los profesionales, principalmente médicos, de salud mental, y desde la neuro psiquiatría  que es mi especialidad. Pero ni tengo tiempo ni demasiado interés, por los prejuicios que limitan la compresión  de este blog, es así Antonio.

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