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Universo complejo evolutivo, 6

Primacia de los sentimientos

 Debo expresar, en primer lugar, mi penoso sentimiento de no participar en los comentarios que han enriquecido los artículos que en torno al Paráclito ha venido publicando Atrio. El escaso tiempo de que dispongo para leer y escribir y el que éste sea parcelado por frecuentes requerimientos, me impide abordar con el rigor que merecen las distintas variables de los comentarios, cuando la mayoría de ellos merecían ser desarrollados.

Esto, en parte, tiene sus ventajas y es que me hace ir rumiando felicitaciones, objeciones y contradicciones aportadas, que, unido a las nuevas miradas, como la autopoiesis de Maturana-Varela, el entrelazamiento cuántico y el desarrollo que están mostrando las redes cuánticas, me han conducido a un nuevo planteamiento, radicalmente diferente en lo que se refiere a la esencia divina.

En mi primer estudio sobre el Paráclito, hablo del Dios mutilado, refiriéndome a que los cristianos ignoran de forma extraordinariamente generalizada al Paráclito o Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad. Pero ahora, octubre de 2022, considero que no hay tal mutilación, sino un profundo instinto de que no había una tercera Persona mediando entre la Persona creadora y la Persona resultante de la Creación, sino una sola dinámica creadora basada en el libre encuentro entre los dos componentes esenciales de la existencia: el individuo y su entorno.

Es muy posible que nos encontremos ante un problema de lenguaje, de la necesidad de redefinir y precisar bien el significado de las palabras, pues el inconsciente nos hace aceptar fácilmente contenidos ajenos a nuestra intención. Así por ejemplo, las palabras que Ortega y Gasset emitió en 1914 “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, han sido objeto de muchas discusiones y reflexiones, pero no parece que haya servido para reconocer lo más esencial, que el ser está conformado por dos componentes, el individuo y el pedazo de espacio y de tiempo universal con los que comparte la existencia, pues muestra a un Ortega impregnado del individualismo supremacista dominante pues, aún reconociendo la dualidad de su ser, se atribuye a sí mismo el protagonismo de la salvación conjunta, cuando es muy posible que sea ese entorno circunstancial el que contenga la dinámica salvadora.

En este caso habría que revisar la relación entre la humanidad y su entorno, la globalidad del planeta Tierra y preguntarnos si, tanto el lenguaje algorítmico como el cuántico, al no ser lenguajes para los individuos humanos sino para sus conjuntos globales, no nos estará indicando el inicio de una individualidad planetaria, siguiendo las pautas que establecen los procesos evolutivos de los sistema complejos de acuerdo con su definición que establece que Un sistema complejo está compuesto por varias partes entrelazadas cuyos vínculos crean información adicional no visible ante el observador como resultado de las interacciones entre elementos. Un sistema complicado también está formado por varias partes, pero las relaciones entre éstas no añaden información adicional, sino que incluso puede ser que destruyan la información contenida en las partes entrelazadas.

Esto tendría que servir para situar la mejora que mostró la naturaleza cuando el confinamiento general a causa del Covid19 y el que las ovejas y los jabalíes invadan pueblos y caminos. Pero no parece que se haya entendido así, pues en cuanto a mejorado la pandemia gracias a las vacunas, los aviones han vuelto a contaminar el aire, transportando turistas, mientras los 17 objetivos fijados por la ONU para que en el año 2030 el desarrollo humano sea sostenible y justo, están ya dando claras muestras de que se no se van a cumplir, como no se cumplieron los 8 objetivos del milenio.

Para ello democratizar al máximo todas las instituciones públicas y privadas, no mediante acciones violentas pidiendo a los poderosos que compartan sus poderes, sino exigiendo la utilización plena del lenguaje algorítmico y su capacidad de mostrar la realidad de las interacciones de toda la humanidad mostrando sus conclusiones y exigencias en una lengua común cuyas resonancias moviera las fibras nerviosas que une el cerebelo con el corazón y les hiciera sentir la necesidad urgente de cambiar la situación hacia unas interacciones cuya sencillez y sostenibilidad las hiciera plenamente compartibles por toda la humanidad, tendrían que unirse a esa nueva y común dinámica pues su lengua vernácula tendría que limitarse a su ámbito local, cercano, familiar, y abandonar toda pretensión de universalidad.

La universalidad correría a cargo de la resonancia producida por el uso por parte de toda la humanidad del Criollo Escrito Mundial, cuya acústica fundamental reside en el Esperanto y en la capacidad actual de la electrónica y, en especial, de los teléfonos móviles, de difundirla por todos los rincones de la Tierra, y de tener efectos unitarios no sólo sobre los individuos humanos, sino también sobre la acústica celeste e incidir beneficiosamente sobre el cambio climático.

Hay que tener muy en cuenta que la mayoría de astrónomos ponen su mirada en los componentes corpusculares del Cosmos y en sus manifestaciones electromagnéticas. El que si percibió claramente la acústica cósmica y se entusiasmó exaltado al descubrir la belleza de su armonía fue Kepler, durante la crisis provocada por Copérnico al cambia el geocentrismo por el heliocentrismo. Fue Kepler el que estableció las bases del adecuado ordenamiento del sistema cósmico, al cambiar las órbitas circulares por las elípticas y establecer las leyes que llevaron a Newton a promulgar la Ley de la Gravedad. Todo esto fue debido a que dispuso de los datos y la sensibilidad adecuada para comprobar que la órbita solar es dominante porque su masa es 333.000 veces superior a la de la Tierra, pero la masa de ésta, relativamente insignificante, cuenta plenamente en la interacción cósmica.

Este principio de que en el Universo todo cuenta, y que con frecuencia la clave del buen ordenamiento de un sistema reside en lo más insignificante, será la adecuada utilización del lenguaje algorítmico el que garantice su aplicación, mientras que las redes cuánticas quizá sean más sensibles a la armonía de las resonancias.

Esto plantea la necesidad de revisar a fondo el principio de conservación de la energía, cuestionado seriamente por la termodinámica y su crecimiento de entropía y su anuncio de la muerte térmica del universo, valorar la presencia universal del vacío, la presencia continuada y no conocida de los cuantos, y su naturaleza compleja, al ser partícula y onda, energía potencial y cinética, y la conservación de la energía durante todo el proceso evolutivo, que lleva de la energía cuántica, a la física del átomo, de las moléculas, la química, la biología, lo social, lo cultural, y, en especial, la información adicional aportada por los sistemas complejos ordenados, y su valoración como energía, así como la diferencia entre la muerte de los organismos biológicos que enriquecen los suelos y la muerte de los humanos cuyo organismo se descompone en solitario, aislados, o se incineran, salvo algunos pocos que sirven a la medicina para estudio o trasplantes. En éstos queda la herencia cultural, la información transmitida a las nuevas generaciones, por no hablar de la información espiritual.

Una mirada, aunque sea ligera y poco precisa al conjunto de la evolución cósmica y planetaria transcurrida, y del lugar del ser humano en la misma, nos tiene que ayudar a descubrir la enorme miopía con que la humanidad ha contemplado el pasado y el protagonismo desempeñado por su pueblo. Así podemos fijar los siguientes tiempos valorados en años terrestres:

13.500.000.000 Inicio y desarrollo cósmico – subatómico
4.500.000.000 Sistema Solar – Atómico – Tabla periódica
3.800.000,000 Moléculas prebióticas – autopoiesis – mitosis
 1.900.000.000 Algas
600.000.000 Hongos – simbiosis – líquenes
 500.000.000 Hemisferios cerebrales
240.000.000 Primeros reptiles
200.000.000 Aparición mamíferos
2.600.000 Inicio humanidad
50.000 El habla revoluciona la interacción humana y de ésta con la naturaleza
45.500 La humanidad puebla toda la Tierra
45.000 Indonesia, primera pintura rupestre. lenguaje artístico, musical, matemático
10.000 Inicio Era Antrópica. La humanidad transforma la naturaleza
7.000 Geometría del círculo, hexágono, pentáculo, numeración sexagesimal
4.500 Involución. Esclavitud Escritura textual. Estela de los Buitres y los Vedas
2,500 Tiempo de profetas. Confucio. Gautama. Lao-Tsé. Jesús
500 Imprenta. Heliocentrismo. América. Circunnavegación. Órbitas elípticas.
250 Revolución industrial
100 Comunicación electrónica – teléfono
80 La voz grabada – resonancias
60 Lenguaje algorítmico
40 Internet
20 Internet cuántico. Redes cuánticas
10 Cristal de tiempo-espacio

Detenernos en cada una de esas fases o ámbitos es sumamente formativo, pero ahora interesa detenernos en lo esencial, en lo que de alguna forma está presente en todo el proceso y nos puede indicar la esencia del mismo. Para ello podemos empezar por la numeración binaria formada por ceros y unos y señalar que el cero contiene el valor del todo y de la nada, del vacío y de la plenitud. Es energía potencial, mientras que el uno parte de la nada del cero, para realizar una plenitud dinámica, evolutiva, pues en sí mismo es finito. Cuando no lo puede generar por motivos ajenos, ¿significa que se pierde esa energía? O si realmente ha habido un esfuerzo cooperador, se ha transformado en energía espiritual, cargada con la información adicional inherente a esa cooperación.

Asumir el carácter trinitario de la dinámica compleja confiriendo al signo más (+), signo de la interacción constructiva, la condición de componente fundamental que no viene de fuera a unir, como se venía atribuyendo al Paráclito, sino resultado de los sentimientos con que se produce el encuentro entre las distintas partes. En este caso, el gran misterio a intentar resolver es que ocurre con la energía-información singular contenida en el individuo que muere, que desaparece como ser singular.

La gran variedad de tradiciones orientadas a mantener una relación entre los vivos y los muertos prueba la perduración y extensión del sentimiento de que esa relación, de alguna forma, permanece, aunque la amplia adopción de la celebración del halloween y de acompañar la festividad con viajes, comidas y vestimentas especiales, están desvirtuando los sentimientos esenciales. Son especialmente significativas las dos celebraciones que se celebran en España y quizá también en otros lugares. El día 1 de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos y es costumbre que ese día todos vayan al cementerio a visitar la tumba de sus allegados, que los familiares más cercanos han cuidado los días anteriores de limpiar y adornar con flores para que todos comprueben que siguen siendo estimados. El día siguiente, 2 de noviembre, es el Día de las Almas, y la tradición dice que ese día las almas bajan del cielo a visitar sus viejas moradas, y los actuales moradores cuidan de buena mañana de tener las camas hechas y la casa limpia, ventilada y ordenada para que las almas vean el buen hacer de sus sucesores.

Es posible que esta vieja intuición tenga algo que ver con el comportamiento cuántico y la capacidad de la unidad cuántica de desplazarse a diferentes y alejados lugares, llevando el mismo mensaje, y que esto a su vez derive en que el individuo complejo y finito al llegar al final de su proceso singular, se separen su componente ondulatorio del corpuscular, conservando ambos, tanto su energía potencial como su energía dinámica, integrándose el primero en un universo global espiritual, mientras el corpuscular intente contribuir al desarrollo de una individualidad superior, tal como expresa la armoniosa dinámica de la espiral de Fibonacci y como en la actualidad muestra querer alcanzar la Tierra individualizada, que debía empezar a llamarse Humgaya, para mostrar su naturaleza compleja, formada por el individuo humanidad y el entorno Gaia.


Es posible que en el desarrollo de estos pensamientos hayan tenido una importante participación mis sentimientos. Mi hija murió el pasado 13 de marzo, seis días después de que yo cumpliera 85 años, y nueve antes de que cumpliera ella 59, de un cáncer que los médicos, algún tiempo antes, habían calificado de terminal. No sé cuáles eran sus profundos sentimientos, aunque sí que lo llevó con gran serenidad, pero poco después de morir descubrí que había cambiado la imagen que acompañaba su cuenta de Twitter por esta otra, cargada de significación y de esperanza.

16 comentarios

  • M. Luisa

    Siguiendo la reflexión de mi último comentario y entrelazándolo a propósito de lo que el autor menciona sobre el sistema autopoiético de los seres vivos o más en general sobre los sistemas complejos,   también considero y comparto con él la conclusión que extrae del apotegma de Ortega.  Ya no voy  en solitario!.

     

    Ortega ve la circunstancia desde la situación, digamos vital, no desde la posición funcional en que le sitúa el entorno(lo propio de los sistemas). Por ejemplo, y para abreviar, si tomamos la frase     “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo”, podría decirse que en esta frase   todo su pensamiento queda englobado o subsumido en ella.  También su concepto estrella como el de convivencia, que en otro lugar le di carácter político para rebatirlo. Aquí no es el caso. No obstante, respecto al sistema autopoiético es desde la transformación misma que se da en su interior donde habrá que conceptuar la convivencia y no desde la educación…esta desde luego como consecuencia.

  • Isidoro García

    Yo creo, que ni somos insignificantes, ni por el contrario disponemos de una categoría y una dignidad especial, más que la de ser miembros integrantes del Universo, (nuestro “padre”).

    La palabra “dignidad” (del latín dignitas) significa excelencia, nobleza, valor, grandeza: por lo que “digno” es lo que tiene valor y, por tanto, merece respeto, que será tanto mayor cuando más la persona es “digna”.

    Todo integrante del Universo, tiene un valor y merece un respeto, por lo que es “digno” y será mas digno en función a que desarrolle lo ms perfectamente posible, su propia naturaleza.

    Ahora que si consideramos un ranking de “importancia” en el Universo, la dimensión de la categoría del homo sapiens sapiens, (la 21ª subespecie surgida por ahora del ser humano en el planeta Tierra), no se puede establecer, sin conocer el catálogo de seres inteligentes del Universo.

    No es lo mismo, si somos los únicos seres inteligentes surgidos evolutivamente en el Universo, que si el número de especies inteligentes es muy elevado, cuantitativa y cualitativamente.

    Si somos los únicos “inteligentes “en el Universo, o la densidad es por ejemplo, del orden de una especie inteligente por Galaxia, entonces claro es que somos algo importante en la categoría de seres inteligentes. Pero si el número es de millones, la cosa cambia mucho.

    Una u otra hipótesis, varía en función de si aceptamos o no, que la evolución del Universo, es emergente y no aleatoria.

    En un Universo, meramente aleatorio y sin una teleología, un telos, una dirección imbricada en el gran Algoritmo que rige el desarrollo del Universo, (Algoritmo que podemos denominar simbólicamente como el “Espíritu”), entonces la proliferación natural de especies inteligentes, será muy, muy escasa.

    Pero si consideramos, como razonable la hipótesis de la evolución emergente, que aunque aleatoria, se desenvuelve dentro de unos carriles, marcados por las Leyes del Universo, entonces la emergencia de seres inteligentes, es algo necesario a medio y largo plazo. (Y lo que sobra en el Universo es tiempo, ya llevamos 13.500 millones de años).

    De todas formas, y ya concretando en nuestra especie actual a la que todos pertenecemos, el homo sapiens sapiens, nuestra posición en la evolución terráquea, es totalmente temporal, y con fecha de caducidad.

    Como decía antes, en los 3 millones de años del homo, somos la 21ª subespecie, y nuestro origen se data como el que dice, de antes de ayer, unos 250.000 años, lo que cósmicamente es nada.

    Y nuestro destino, como el de todas las subespecies que nos han precedido es la de dejar paso a otra subespecie mas desarrollada que nosotros.

    Que eso surja por evolución emergente natural, o mediante el uso de nuestra inteligencia, para beneficiar a nuestros descendientes, (polémica del transhumanismo), es una cuestión secundaria, solo que si lo hacemos nosotros, elegiremos y diseñaremos nosotros mismos, la naturaleza de nuestros descendientes y sucesores en la cumbre de la inteligencia terráquea, y lo haremos mas rápido que si se lo dejamos a la evolución emergente, que es mas lenta.

    ¿Qué pasará con los homo sapiens sapiens que no habremos alcanzado el cambio a una subespecie superior?.

    Pues que nos moriremos todos, pero unos lo harán rabiosos y desesperados por su “mala suerte”, y otros lo haremos orgullosos por dejar nuestro “trono” a nuestros hijos y descendientes.

    Tenemos la gran importancia y dignidad de ser miembros integrantes del Universo, regido por las Leyes de su “Espíritu”, pero igualmente somos solidarios con dicho Universo, que también tiene los días contados, y acabará muriendo, y dejando sitio a otro Universo nuevo.

    Nosotros somos dignos hijos de nuestro “Padre”.

  • oscar varela

    POR QUÉ NO SOMOS INSIGNIFICANTES EN ESTE UNIVERSO INFINITO
     
    Muchas personas, incluidos científicos de renombre, suelen asumir que el ser humano es un ser más bien insignificante, si no despreciable, en el contexto de la infinitud del universo.
    Somos insignificantes y periféricos -dicen- y toda esta inmensidad es completamente indiferente a nuestra existencia.
     
    Creo que esta idea puede ser cuestionada por ocho motivos:
     
    https://setemargens.com/porque-nao-somos-insignificantes-neste-universo-infinito/

  • M. Luisa

     Claro, si nos ponemos rigurosos, la esencia como momento físico de la realidad de algo tiene una función estructurante y no especificante a modo como la entendió Aristóteles. 

     

    La cosa cambia cuando de ser sujeto de atribución (mediante el logos)  se posee lo atribuido como propiedad física de un sujeto.  Esto, sin dejar de ser una obviedad,  nos muestra al mismo tiempo la interna complejidad funcional de como la esencia queda exteriorizada físicamente. A esta suficiencia constitucional es lo que Zubiri denominó sustantividad en contraposición a la sustancia aristotélica.

     

    Si ahora tomo en cuenta el entorno punto nuclear de la cuestión, la sustancia ciertamente en cuanto al entorno estará en relación cósmica. Sin embargo, el entorno como eco-sistema, al no añadir información adicional, como muy bien se dice en el texto, pienso, que entonces es cuando aquellas relaciones ya no tienen el carácter de vínculos sin más, sino que advienen momentos estructurales respectivos, entre la sustantividad y el entorno. De ahí que si el carácter de la sustancia es específico y cósmico, el de la sustantividad es inespecífico y mundanal…

  • oscar varela

    PENSAMIENTO y «PROGRESO HACIA SÍ MISMO» en Aristóteles (OCT6)
    [hacia el concepto de ENERGÍA]
     
    En el Tratado del Alma de Aristóteles hay un pasaje de sobe­rana agudeza.
     
    La filosofía de Aristóteles es un ataque a fondo al problema que hasta entonces se había resistido tenazmente a todos los ensayos de solución emprendidos por los pensadores de Grecia: el problema del «movimiento», en el sentido más general, esto es, del cambio o mutación.
     
     La idea previa y, por lo mismo, la radical que los griegos tienen del ser consiste en suponerlo como una imperturbable quietud. Ser es para ellos identidad de una cosa consigo misma, «ser lo que es» desde siempre y para siempre, absoluto reposo ontológico. En suma, tienen del Ser una idea primordialmente estática.
     
    El cambio o «movimiento» se nos presenta, por lo pronto, como tránsito o paso de ser la cosa algo determinado a ser otro algo deter­minado.
     
    El cambio consistiría en el paso de lo que algo es “en potencia” (ENTELEQUIA), a ser «en acto» u operación (ENÉRGEIA).
     
    Cuando ha pensado esto, Aristóteles se pasa la mano por la frente sudorosa, suspira fatigado y nos dice: «Es de verdad difícil hacerse cargo de lo que es el movimiento.»
     
    Con esta definición Aristóteles se tranquiliza respecto a la ontología del cambio. Pero su sutileza le exige hacer constar que hay de éste dos grandes especies y con ello revela cómo, bajo el aspecto de formalismo dialéctico que adopta su pensamiento, mantiene siempre alerta en sí mismo la intuición inmediata de los fenómenos según estos se presentan.
     
    Todo cambio, al ser paso y tránsito, tiene un término del que viene y otro término al que va.
    Pero he aquí otra realidad: el hombre pensando, «teorizando», meditando. Pensar es un cambio en el hombre. De ser ‘el que no piensa en A’ pasa a ser ‘el que piensa en A’.
    Pero aquí el cambio no es distinto de su término; el cambio no se produce en beneficio de un ser otro que él; es un hacer, como cuando lo que nos proponemos no es ir a un sitio, sino pasear. En el pensar hay, como en todo cambio, tránsito y paso, pero en éste se da la condición paradójica de que el pensar no es pasar a otra cosa sino que, al contrario, es un incremento, marcha, avance o «progreso hacia sí mismo».
     
    Resumiendo:
    Los cambios cuyo término está más allá del cambiar mismo y en que, por tanto, éste, al llegar a su término, acaba y comienza el nuevo ser estático y la nueva actualidad o ser perfecto, los llama Aristóteles «movimientos» sensu stricto.
     
    Mas el cambio o movimiento que es término o fin de sí mismo, que aun siendo marcha o tránsito y paso, no marcha sino por marchar y no para llegar a otra cosa, ni transita sino por transitar, ni pasa más que por su propio pasar, es precisamente lo que Aristóteles llama actoENÉRGEIA—, que es el ser en la plenitud de su sentido.
    Con lo cual vemos que Aristóteles trasciende la idea estática del ser, ya que no el movimiento sensu stricto, sino el ser mismo que parecía quieto se revela como consistiendo en una acción y, por tanto, en un movimiento suigéneris.
    El pensar, pues, es un proce­so que «termina» pero que no acaba, sino que renace siempre de sí mismo.
     
    Si hubiera Aristóteles insistido más en la cuestión que descubre y le azora, se le habría impuesto esta inmediata consecuencia: que el cambiar o moverse tipo «pensamiento» reclama una definición opuesta al «cambio a lo otro» (alteración, traslación, etc.)
     
    Se comprende muy bien que Aristóteles temblase al presentarse ante su intuición un modo de ser tan desesperantemente difícil de concebir.
     
    El movimiento «pensar» es la determinación de sí mismo y esto le da el carácter de «progreso hacia sí mismo».
    Y si contemplamos el proceso del pensar filosófico desde los griegos a nosotros como un inmenso pensamiento unitario, se nos presenta como un proceso de determinación en que el pasado se conserva e integra; esto es, como un progreso del pensar hacia sí mismo.
     
    A Aristóteles le pareció que veía el ser por dentro. El ser de las demás cosas puede parecer estático. Los mismos cambios y mo­vimientos de los cuerpos parecen terminar en ser estabilizado. Pero en la realidad pensar, «ser» no es algo estático, no es figura quieta, sino que es un hacerse el ser a sí mismo, un incesante engendrarse; en suma, que el vocablo «ser» adquiere el valor de verbo activo, de ejecución, de ejer­cicio.
    A la concepción estática de los puros griegos este hombre nacido en el borde de la Hélade sustituye una concepción dinámica. Ya no cabe poner como ejemplo del ser una figura geométrica que es puro aspecto o espectáculo, sino que «ser» va a significar el esforzado sostenerse de algo en la existencia. Sobre la noción del ser estático triunfa la noción del ser enérgico.
    Esto será la mónada de Leibniz, el «yo trascen­dental» de Kant, el «Geist» de Hegel, la «voluntad» de Schopenhauer, el «élan vital» de Bergson.
     
    La rítmica evasión y recaída de Aristóteles en el ser estático se docu­menta en la dualidad de términos con que domina el pleno ser —ENERGÍA y ENTELEQUIA. Entelequia es el ser como término quieto, estadizo, del mo­vimiento que lo ha producido: telos es la meta. Energía, en cambio, es el movimiento que al terminar en sí mismo no tiene más remedio que reco­menzar. El que viaja por viajar, al llegar a la hostería tiene ya que irse, y esto es vivir y ser. En la entelequia perdura dentro de Aristóteles la no­ción visual del ser —el ser como aspecto, figura y espectáculo— que recibió de Platón. En cambio, la ENERGÍA será la noción moderna por excelencia. «En el principio fue el acto»— dirá Goethe. Y Fichte: «el ser es pura agilidad
    ………………………
    El lector no debe desanimarse si no entiende en la primera lectura este comentario al texto aristotélico.

  • oscar varela

    Hola!
    Leo: “Es posible que en el desarrollo de estos pensamientos hayan tenido una importante participación mis sentimientos”
    ……………
     
    GEOMETRÍA SENTIMENTAL (en OCT2)
     
    Entre los muchos recuerdos y papeles que conservo de mi amigo A…, hallo éste, donde se alude a la geometría sentimental y puede corroborar lo antedicho a guisa de documento o corolario:
    «Hoy me he enterado de que Soledad se fue ayer de Madrid para una ausencia de varios días. He tenido al punto la sensación de que Madrid se quedaba vacío y como exangüe. ¡Una impresión que han sentido todos los enamorados del mundo, pero no por eso menos extraña! Madrid sigue igual, con sus mismas plazas y calles, el mismo rumor de tranvías y bocinas, la misma gente y el mismo tráfago; los mismos árboles en los jardines, y sobre los tejados, el mismo tránsito de nubes blancas y redondas que ayer y anteayer. Sin embargo, todo eso parece haberse vaciado de sí mismo y conservar sólo su exterior, su careta. Lo que han perdido es una peculiar dimensión de realidad: perduran ante mis ojos y oídos; pero han dejado de existir para mi interés.
     
    »Ahora noto hasta qué punto mi amor a Soledad irradiaba sobre toda la ciudad y toda mi vida en ella. Ahora advierto que aun las cosas más remotas, que menos parecían tener que ver con Soledad, habían adquirido una cualidad suplementaria en relación con ella, y que esa cualidad era para mí lo decisivo en cada una.
     
    »Los mismos atributos geométricos, topográficos, de Madrid han perdido toda vigencia. Y es que hasta la geometría sólo es real cuando es sentimental. Antes tenía para mí esta ciudad un centro y una periferia. El centro era la casa de Soledad; la periferia, todos aquellos sitios donde Soledad nunca aparecía, vago confín casi inexistente, como lo fue para los griegos la región sobre el Cáucaso que medrosamente titulaban “tierra de los Hiperbóreos”. Unas cosas estaban cerca y otras lejos, según su distancia del lugar donde yo esperaba ver a la dulce criatura. A veces estas medidas parecían inversas de las que un agrimensor hubiera abstractamente calculado. Cuando yo estaba seguro de que iba a hallar en algún punto a Soledad, un camino largo hasta ella era para mi la más corta distancia, y en cambio, un breve trecho recorrido sin la esperanza de hallar a su cabo la suave piel mate de Soledad era una distancia interplanetaria.
     
    »Asimismo, las personas se me presentaban con un perfil minuciosamente diferenciado, consistente en una línea expresiva de su relación con Soledad. Este era su amigo, y acaso venía de verla, lo cual le dotaba a mis ojos de un divino prestigio, que casi se concretaba en una extraña aura o luz dorada en torno a su persona. (Lo mismo he notado en los paisajes donde ha vivido Soledad: se impregnaban siempre de una mágica sonrisa dorada, como de sol poniente en estío, suave fotosfera que parecía emanar deliciosamente de todas las cosas). Aquél me ha hablado una vez de ella; por tanto, existe en él su imagen, y le veo pasar siempre como un ser ungido, como un bajel que llevase en la bodega una reliquia irradiando taumaturgia. Esta mujer es la que encuentro en tal calle cuando voy a ver a Soledad, y aquélla veranea en la misma población o tiene un sombrero parecido. ¡Este dulce drama, de circuito corto, que nos proporcionan las mujeres parecidas, sobre todo de espaldas, a la, mujer que amamos! “¡Parece que es ella!”, y nuestro corazón, da un brinco, concentrando sus fluidos de emoción, para lanzarlos como gases asfixiantes hacia Soledad y formar bajo sus pies la nube donde caminan los dioses de Hornero y las mujeres amadas. Pero no; fue un error, es otra, y hay que ir dando salida poco a poco, en pura pérdida, a la fluencia sentimental que habíamos acumulado, como hace el freno de vapor en los trenes.
     
    »Imposible enumerar la variadísima cantidad de notas, matices y emblemas que sobre personas innumerables arroja como reflejos el solo ser de Soledad. Ahora percibo hasta qué punto era el centro auténtico de gravitación a que todas las cosas se inclinaban, el centro de su realidad para mí. Y yo me orientaba materialmente, sin necesidad de señales externas, por un más o menos de tensión íntima que en mí hallaba. Al andar sabía si mis pasos me llevaban hacia ella o me alejaban, como la piedra, sin ojos, debe de sentir en el aire su curva trayectoria al sentir la atracción de la tierra que tira más o menos de su materia.
     
    »Viceversa: la ciudad donde sé que está ahora —ayer indiferente— comienza a adquirir el más sugestivo modelado. Es un esquema cuyas líneas comenzasen a palpitar. Es una estatua de sal que volviese a ser de carne. Todo, en fin, parece trastrocar su ordenación e irse articulando en el sentido y bajo el influjo del nuevo centro geométrico de atracción sentimental…»
    ……………………………………………

  • oscar varela

    Hola!
    Dice Pascual:
     “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, … muestra a un Ortega impregnado del individualismo supremacista dominante pues, aún reconociendo la dualidad de su ser, se atribuye a sí mismo el protagonismo de la salvación conjunta, cuando es muy posible que sea ese entorno circunstancial el que contenga la dinámica salvadora”
     
    Favor de ‘enterarse’ – gracias!:
     
    PEDAGOGÍA SOCIAL COMO PROGRAMA POLÍTICO (0CT1,503-521)
     
    1- A la acción de convertir una cosa menos buena en otra mejor, llamaban los latinos eductio, educatio.
    – Por la educación obtenemos de un individuo imperfecto un hombre cuyo pecho resplandece en irradiaciones virtuosas.
    – Nativamente aquel individuo no era bondadoso, ni sabio, ni enérgico:
    – mas, ante los ojos de su maestro flotaba la imagen vigorosa de un tipo superior de humana criatura,
    – y empleando la técnica pedagógica ha conseguido inyectar este hombre ideal
    – en el aparato nervioso de aquel hombre de carne.
    – ¡Tal es la divina operación educativa merced a la cual la idea, el verbo, se hace carne!
    – Mas si advertimos, la educación, la pedagogía, tal y como vulgarmente se la toma,
    – es la educación del individuo, la pedagogía individual.
    – Esto nunca ha dado bienestar común a la gente, y además
    – fue la falacia del moralismo y la mentira del mercantilismo.
     
    2- La pedagogía individual fue un error un proyecto desviado y estéril.
    – Porque el influjo del maestro sobre el discípulo es minúsculo:
    – Vive junto a él unas horas, horas que el niño considera heterogéneas a la integridad de su vida,
    – frías horas inorgánicas que él ve como agujeros de vacío recortados
    – sobre el tapiz sugestivo de su vida espontánea.
    ………………………………..
     
    3- La pedagogía de Platón parte de que hay que educar la ciudad para educar al individuo.
    – Su pedagogía es pedagogía social.
    – La escuela es sólo un momento de la educación:
    – la casa y la plaza pública son los verdaderos establecimientos pedagógicos.
     
    4- Si la educación no ha de ser sino social, tendremos que
    – la pedagogía es la ciencia de transformar las sociedades.
    – Y esto es lo que se llama “política”.
    – He aquí, pues, que la política se ha hecho para nosotros pedagogía social
    – y el problema de las sociedades un problema pedagógico.
    – ¿Cómo mejorar la Sociedad?
     
    5- Logremos que en un pueblo un buen número de vecinos llegue a amar, por ejemplo,
    – los nuevos métodos de producción y cultivo;
    – pondrán manos y corazón al trabajo;
    – las divergencias individuales, si no desaparecen, se purificarán;
    – los bandos y partidajes reducirán la esfera de acción de sus luchas;
    – habrá una cosa en que todos concurrirán y consensuarán la ley de la verdad de las cosas.
    – Será un círculo de paz activa y fecunda
    ………………………………..
     
    6- Sin embargo:
    – imaginemos las largas filas de esclavos que bajo un ancho sol tórrido, sobre la arena ardiente, van cargados con bloques de piedra.
    – Desde lejos los ve el faraón y su Corte moverse como las líneas negras de un hormiguero.
    – Se está construyendo la pirámide:
    – junto a ella la Esfinge más vieja, inmoble: un rayo de sol dora sus grandes labios graníticos y pone en ellos como un sonreír sarcástico.
    – Los esclavos constructores de pirámides no hacen una obra de comunidad:
    – el látigo del cómitre los incita: saben que aquella obra ingente no es para ellos, y ellos nada más que la fuerza natural empleada por alguien para labrarse una tumba indeleble.
    – La comunidad del trabajo no ha de ser puramente exterior:
    – ha de ser comunión de los espíritus, ha de tener un sentido para cuantos en ella colaboren.
    – La comunidad será cooperación.
     
    7- Si la sociedad es cooperación,
    – los miembros de la sociedad tienen que ser, antes que otra cosa, trabajadores.
    – En la sociedad no puede participar quien no trabaja.
    – Socializar al hombre es hacer de él un trabajador en la magnífica tarea humana, en la cultura,
    – donde cultura abarca todo, desde cavar la tierra hasta componer versos.
     
    8- Lo que caracteriza al esclavo constructor de pirámides era su pasiva cooperación: el trabajador,
    – si no ha de ser esclavo, necesita tener conciencia viva del sentido de su labor.
    – Parece inhumano retener a un hombre durante treinta años en el rincón de un taller sin que se le proporcione una visión de las cosas que dé una noble significación a su tarea;
    – y criminal cuando se lo deja sin trabajo.
     
    9- La idea de Dios halla en su interpretación social el máximum de reverberaciones:
    – «Siempre que estéis juntos me tendréis entre vosotros» —dijo Jesús—.
    – No creemos que haya apotegma más suave, más rico en promesas, más significativo de la divina misión del Hijo, que formule mejor lo que hay de más hondo en el oficio de un Cristo.
    – Dios es el cemento último entre los hombres, el aunador, el socializador:
    – es el fondo armonioso del cuadro humano sobre el cual se dibujan las siluetas individuales, ásperas, nerviosas y enemigas.
    – Tras la antigua alianza del Padre, viene el Hijo, todo temblor y ardor de llamas a instaurar una teología democrática.
    – No quiere nada con los hombres solitarios que se hacen fuertes en el islote calvo de su orgullo,
    – sino que entra en las ciudades y busca en las plazas las aglomeraciones.
    ………………………………..
     
    10- El individuo, como tal, es siempre una caricatura:
     por eso los griegos, que tanto sabían de dignidad estética, pusieron en sus tragedias los coros, muchedumbres simbólicas encargadas de prestar resonancia humana y noble a las emociones personales de los protagonistas.
    – El individuo se diviniza en la colectividad.
    – ¿No es tal el sentido de la humanización de Dios, del verbo haciéndose carne?
    – Antes que esto ocurriera sólo parecían estimables algunos individuos geniales:
    – sólo la genialidad moral, intelectual o guerrera de éstos valía;
    – por lo demás, ser hombre o ser piedra era suceso indiferente.
    – Pero al encarnarse Dios la categoría del hombre se eleva a un precio insuperable;
    – si Dios se hace hombre, hombre es lo más que se puede ser.
    – ¿Qué añade a mi riqueza este dije de lo individual por bella orfebrería que lleve, si poseo la infinita herencia democrática de lo general humano?
     
    11- De este modo Jesús parece amonestamos suavemente:
    – no te contentes con que sea ancho, alto y profundo tu yo:
    – busca la cuarta dimensión de tu yo, la cual es tu prójimo, el , LA COMUNIDAD.

  • oscar varela

    1- La psicología del sentimiento proceder microscópicamente.
    – Cuanto más íntimo sea el tema psicológico de que se trate,
    – mayor será la influencia del detalle.
     
    2- Los sentimientos son de los más íntimos,
    – el que pudiera llamarse «sentimiento metafísico»,
    – la impresión radical, última, básica, que tenemos del Universo.
     
    3- Sirve éste de fondo y soporte al resto de nuestras actividades, cualesquiera que ellas sean.
    – Nadie vive sin él.
    – Contiene nuestra actitud primaria y decisiva ante la realidad total,
    – el sabor que el mundo y la vida tienen para nosotros.
    – El resto de nuestros sentires, pensares, quereres,
    – se mueven ya sobre esa actitud primaria
    – y va montado en ella, coloreado por ella.
     
    4- El cariz de nuestros pensamientos es uno de los síntomas más próximos de esa primigenia sensación.
    – Por medio del sentimiento nos es dado sospechar a qué o en qué tiene puesta su vida el prójimo.
    – Y esto es lo que interesa más averiguar;
    – no anécdotas de su existencia, sino la carta a que juega su vida.
     
    5- Todos nos damos alguna cuenta de que en zonas de nuestro ser más profundas
    – que aquellas donde la voluntad actúa está ya decidido a qué tipo de vida quedamos adscritos.
    – Vano es el ir y venir de experiencias y razonamientos:
    – nuestro corazón, con terquedad de astro, se siente adscrito a una órbita predeterminada
    – y girará por su propia gravitación
    – hacia el arte o la ambición política o el placer sexual o el dinero.

  • M. Luisa

    Por mi parte, Don Pascual también quiero mostrarle mi condolencia por esas secuencias de su vida tan tristes y que ahora nos las da a conocer.

     

     Vengo leyendo su interesantísimo artículo a trocitos, cuando puedo, lo cual como soy muy lenta, lo último que quisiera sería precipitarme. No obstante, encuentro en el texto rasgos tan cercanos a mi modo de pensar que adelantaré una pequeña reflexión. Es referente al apotegma de Ortega y Gasset que usted mismo cita. Siempre me ha parecido insuficiente, pues lo que nos circunda es ciertamente el Cosmos, sin embargo, pensando en su contenido los humanos hacemos de él, construimos todo un Mundo, por tanto, ya no estamos circundados, cíclicamente cerrados sino abiertos al dinamismo y a la trascendencia… en fin se me terminó el tiempo, creo que se entiende, ya seguiré   … Mientras tanto reciba      toda mi comprensión y todo mi afecto.

  • carmen

    Hola señor Pons.

    No se puede imaginar hasta qué punto entiendo lo que cuenta de su mujer. Totalmente. Hace usted muy bien en tener una cuidadora en su casa . Muy bien. Mi madre murió de Alzheimer. Y no vea mi padre cómo se portó. Ya lo creo que existe el amor para siempre, pero son excepciones a la norma.

    La señora que ha trabajado en mi casa desde hace años, mi Fina, su tercer embarazo fue gemelar. Una nena nació con problemas serios, muchas estancias en Madrid, operaciones…y a los ocho años murió. Todo eso me lo contó poco a poco. La verdad es que hemos hecho una buena amistad. Bueno, pues resulta que he creído conveniente por una serie de motivos el tener una persona en casa que venga a  echar un vistazo diario. Y he contratado a su hija, la gemela que ahora tiene unos treinta y tantos años. Y, me cuenta cosas. Es tal cual su madre, de repente necesita hablar y, pues habla. Y lo de su hermana ahí está, en su cabeza. Pero, sabe qué?  Ha aprendido a vivir con ello. Aunque a veces, como que…le cuesta más.

    Eso le sucederá a su hijo,  seguro que ya ha aprendido a vivir con ello aunque a veces tenga crisis de llanto, es muy sano llorar.

    Ustedes los padres lo tienen más difícil. Tremendo. Pero Alá es grande y misericordioso y sin saber cómo te llegan fuerzas para aguantar y no desesperarte. Lo sé.

    Un abrazo fuerte.

  • Primacia de los sentimientos

    Comentarios en Atrio

    20-11-22 – uno de Carmen, uno de Ana Rodrigo, 3 de Oscar Varela

    Agradezco mucho las muestras de condolencia de Carmen y de Ana. Su diferencia con la lógica racionalista de Oscar, confirma lo esencial de mi artículo así como lo que publiqué en Atrio el 18 de noviembre de 2014, sobre la “dualidad femenina”. En respuesta a los tres voy a intentar resumir mi trayectoria sentimental-racionalista y mi estado actual.

    Sobre mi capacidad racionalista puedo decir que desde los años 60, en que desarrollé una formulación de la unidad compleja matemática que conducía al número pi de forma mucho más clara y lógica que la esotérica de Euler, he intentado ser consecuente con la idea de que el lenguaje matemático es el lenguaje universal por excelencia, para demostrar que esa formulación contiene la esencia de la dinámica universal, pero mis demostraciones sólo tuvieron una aceptación muy parcial, debido a la escasa formación matemática del pueblo llano y a la “superioridad” de los intelectuales que tienen ya su proprio esquema trazado.

    Por eso opté por guardar lo ya desarrollado en Internet para dedicarme a explorar cómo esa esencia se cumple en todos los ámbitos de existencia, no de forma robótica, sino conjugando el azar y la libertad lo que hace que convivan las dinámicas constructivas con las destructivas. Quien quiera conocer el contenido de esa época de reflexión, no tiene más que recurrir a cualquier buscador de internet y buscar “universo complejo” pues en todos les aparecerá en primer lugar mi web, mostrada de forma clara y amplia.

    Respecto al cumplimiento de esa esencia en todos los ámbitos de la existencia, he realizado comprobaciones en todos los indicados en la lista, desde el inicio cósmico hasta el Cristal de tiempo-espacio, encontrando especialmente interesante el mundo de las algas y el de los hongos, con su desarrollo de la sexualidad y de la simbiosis.

    Aunque quizá el momento más interesante para situarnos ante el cambio actual, fue cuando hace unos 500 años, Copérnico cambió el emplazamiento de la Tierra con relación al Cielo de la época. Fue un cambio cultural que afectó principalmente a la minoría instruida dominante, pues para el común de la gente el Sol siguió saliendo por el Este y ocultándose por el Oeste, mientras que se vieron más afectados por los cambios reales que se produjeron en la Tierra por aquel tiempo,
    como fue la creación de la imprenta, el descubrimiento de América y la circunnavegación. Ahora el cambio también tiene que ser cultural y social, pero con un enfoque diferente, pues se trata de que todos los individuos asuman que comparten un entorno común, el planeta Tierra, que tienen que cuidar, aunque cada individuo lo sienta en razón de su ubicación singular en el proceso universal.

    Es en la cercanía en donde se generan los pilares de los sentimientos, y muy en concreto en el ámbito familiar, y puedo decir que mi mujer y mis hijos compartieron conmigo el sentido solidario de la existencia, especialmente mi hijo Juan, figura destacada de la ecología, de quien se puede encontrar amplia información en Internet buscando “Juan Pont Andrés”. En marzo de 2013 le detectan un cáncer, por el que le extirparon un pulmón. Parecía que iba a poder continuar su vida habitual, pero en abril de 2016 una metástasis en el sistema digestivo acabó con su vida dos meses después. El efecto que tuvo su muerte sobre los más allegados fue muy desigual.

    Su hermano Santiago es gemelo univitelino. Su gran semejanza en todos los aspectos ha provocado curiosas confusiones. Alguien ha relacionado el cáncer de Juan con el hecho de ser fumador. Santiago lo era igual y no ha experimentado ningún síntoma. Es el que con más entereza lo ha llevado, aunque su mujer dice que muchas veces lo ha descubierto llorando en silencio.

    Su hermana era dos años mayor y fue la gran ayuda de su madre cuando tuvo que ejercer de niñera de los dos gemelos. Cuando Juan ingresó en el hospital en 2013, coincidió en que a ella la operaron de varices. El cirujano le informó que había detectado unas células que había que controlar, pero ella estaba entonces pendiente de su hermano y cuando quiso prestarle atención el cáncer se había extendido por la pierna, aunque su desarrollo le permitió vivir hasta 2022.

    El efecto de la muerte de nuestro hijo sobre mi mujer, hay que verlo en dos ámbitos: el físico y el síquico. En el plano físico se ha degenerado de tal forma que tiene reconocida la condición de dependiente y discapacitada y yo la de cuidador, valoración que está en estos momentos en revisión, pues yo, con mis 85 años, ya no puedo ejercer de cuidador en lo que se refiere a levantarla, acostarla, vestirla, lavarla, y transportarla en su silla de ruedas, por lo que está con nosotros una cuidadora las 24 horas del día. Aquí interviene el plano síquico, pues está en tratamiento por esquizofrenia, que entre otros efectos le hace ver una relaciones entre la cuidadora y yo que no existen, pero que le hacen ser muy absorbente de mi persona, llamándome para cualquier cosa que precise o desee, en lugar de llamar a la cuidadora. Lo más habitual en estos casos es ingresarla en
    una residencia, pero eso significaría hundirla definitivamente, por lo que tengo que cargar sobre mí el tratamiento de rehabilitación, lo que me impide disponer del tiempo y el sosiego para desarrollar mi pensamiento como quisiera.

    Hechos son amores y no buenas razones, dice el dicho popular, y como veo que va mejorando con mis atenciones y creo que ya tengo dicho todo lo que siento esencial en la existencia, considero que es más fundamental vivirlo, que escribirlo.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Dije que “Pascual no ha tomado nota (científica) de esto que le pasó y pasa”.
     
    Agrego. Veremos si el HECHO motivante de su nueva ‘situación sentimental’, le cambia -o al menos le hace ‘dudar’-, del Sistema ‘idealista’ en que parece seguir instalado.
    ————————-
     
    Este grave asunto del ‘cambio de mentalidad’ estuvo paladinamente expresado por el máximo idealista, Husserl en 1929 ‘Formale und transzendentale Logik‘, atisbando una crisis en la actitud del hombre ante el Pensamiento mismo, tomado en su integridad. Nada menos.
     
    “«La situación actual de las ciencias europeas obliga a refle­xiones radicales.
    – Acontece que, en definitiva, esas ciencias han perdido la gran fe en sí mismas,
    – en su absoluta significación.
    – El hombre moderno de hoy no ve,
    – como lo veía el «moderno» de la época de la Ilustración,
    – en la ciencia y en la nueva cultura por ella plasmada,
    – la auto-objetivación de la raza humana, esto es,
    – la función universal que la humanidad ha creado
    – para hacerse posible una vida de verdad satisfactoria,
    – una vida individual y social creada por la razón prác­tica.
     
    – Esa gran fe, un tiempo sustitutivo de la fe religiosa,
    – la fe en que la ciencia lleva a la verdad
    —a un conocimiento de sí mismo, del mundo, de Dios, efectivamente racional y a través de él a una vida, siempre capaz de ser mejorada, pero digna en verdad y, desde luego, de ser vivida —
    – ha perdido incuestionablemente su vigor en amplios círculos.
     
    – Por ello se vive en un mundo que se nos ha hecho incom­prensible,
    – en el cual se preguntan las gentes en vano por su para qué,
    – por su sentido antaño indubitable, tan plenamente reconocido por entendimiento y voluntad».
    ————————-
     
    Desde entonces es que el mundo del ‘Conocimiento’ está emotivamente convulsionado:
    – En primer lugar, por la catástrofe misma que enuncia.
    – En segundo lugar, porque Husserl es, como pensador, un extremado racionalista, el último gran racionalista, que ha querido repristinar el punto de partida tomado por el primero, por el inmenso Descartes,
    – En tercer lugar, porque Husserl no decía nada que no estuviese «viendo».
    – En cuarto lugar, por­que es el único párrafo que hay en toda su obra donde se hable de un hecho trascendente a las ciencias mismas, de un hecho que las desborda y envuelve, en suma, de un hecho universal huma­no.
    ………………………….
     
    Por último, -y abusando un poco del espacio de este Artículo-,
    déjenme decir que la profusa seguidilla de Artículos ‘científicos’ propuestos en Atrio –
    con no desmentida intencionalidad ‘apologética’ de una Religión ‘cientifizada’-, quedan al descubierto y descalificadas como ANACRÓNICAS ante lo que fui y voy exponiendo.

  • carmen

    Siento mucho lo de su hija

    Un abrazo muy fuerte

  • ana rodrigo

    Mi corazón, en este momento, me pide compartir tu dolor por la muerte de tu hija, que debe ser la peor experiencia que puede vivir un padre o una madre. Creo que esta experiencia relativiza todo lo demás en la vida. Un fuerte y entrañable abrazo.

    • oscar varela

      Hola Ana!

      Lo que señalas es así nomás!
      Pascual lo confirma

      – al principio: “Primacía de los sentimientos”

      – al final: “Es posible que en el desarrollo de estos pensamientos hayan tenido una importante participación mis sentimientos.”

      Nos muestra que ha sido un “HECHO” (la muerte de su hija) radicado en su CONCIENCIA ESPIRITUAL (su “HECHO” individual, e.d. SU VIDA ‘pascualiana’) desde donde ahora mira y le cambia el paisaje vital: “Pero ahora, octubre de 2022, considero que …”.

      Todo lo demás de Pascual (sus elucubraciones ‘raras’) se derivan de los SENTIMIENTOS base I-RRACIONAL de toda LÓGICA racional (pensares y voliciones).

      Considero, al mismo tiempo, que Pascual no ha tomado nota (científica) de esto que le pasó y pasa.

  • oscar varela

    Hola!
    Traducción libre de la primera frase del Artículo:
    Frase:”mi penoso sentimiento de no participar en los comentarios

    Traducción inglesa: “Do not disturb

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