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Un cristianismo para la era secular y post- secular

 A Javier Elzo hay que seguirle si uno quiere refrescar las ideas para saber hacia dónde va a ir la historia, las sociedades y las iglesias en la espesura del siglo XXI en la que nos adentramos. Javier pasó una Covid muy severa y se ha recuperado con nuevos ánimos para hacer de guía a muchos: un buen vigía de los signos de los tiempos, un analista de la realidad social y un hombre de fe recia purificada de escorias y creencias heredadas. Publicado en Religión Digital, él mismo nos envió este artículo para ATRIO. Aquí seguiremos publicando estos avances de lo que va formulando… AD.

Hay que redescubrir que las religiones son también depósitos de compromiso y de esperanza

 

La ‘ultra modernidad’ (que otros denominan ‘era postmoderna’ y que, en el contexto de lo religioso, nosotros preferimos el termino de ‘era post-secular’), es el resultado de todo un proceso que ha conducido al ser humano occidental a buscar emanciparse de numerosas coacciones colectivas, religiosas y otras, que limitaban su libertad individual. Hoy, esta última, no está inicialmente frenada más que por la libertad de los otros y algunas reglas indispensables al vivir juntos.

Pero esta libertad está vacía, no tiene contenido, es una libertad negativa, una libertad que nos expone a toda suerte de alineaciones y a dependencias, una libertad qué siendo objeto de manipulaciones exteriores nos lleva al fundamentalismo del mercado y al dictado de lo tenido por correcto. En una sociedad liberal la cuestión del sentido de la vida es reenviada a la esfera privada, a la intimidad de cada uno, pues la sociedad, en ella misma, no es portadora de sentido. La sociedad, aunque divinizada, está radicalmente secularizada.

En la sociedad occidental ultramoderna, (EEUU, Francia, Gran Bretaña, Alemania y centro Europa, los países nórdicos, y gran parte de España), la radicalización incluso de la secularización está conduciendo a lo religioso al corazón de la vida colectiva pública. Es un retorno activo, no siempre visible, de la participación de los actores e instituciones religiosas en la elaboración del bien común individual y colectivo, mientras que se ha creído poder encerrar lo religioso en la conciencia individual privada y en la práctica de ritos al interior de los edificios de culto. Es la exculturación sociocultural y política de lo religioso. Algo a lo que nunca el cristianismo ha querido reducirse. Un retorno que acepta inscribirse en el marco del debate público democrático y que no demanda nada de particular más que de participar, al lado y con los otros, en una discusión colectiva sin que la calificación religiosa de los contribuyentes sea un motivo de descalificación o de marginalización. Tampoco de supremacía.

La secularización desencantada

¿Por qué hablamos de una radicalización de la secularización? Porque los ideales seculares que hemos tenido tendencia a presentarlos como alternativas a los ideales religiosos se encuentran ellos mismos desencantados. Ya no es la creencia en las promesas políticas la que viene a reemplazar la creencia en las promesas religiosas; tampoco la creencia en la autoridad de los “maîtres d’école” (grandes intelectuales) se sustituiría a la de los sacerdotes; el reconocimiento del profesionalismo de los asistentes sociales reemplazaría el compromiso existencial de las mujeres y hombres de caridad; la confianza acordada a los técnicos y sabios reemplazaría aquella acordada a los saberes y técnicas tradicionales. Pues todas estas autoridades seculares están ellas mismas quebrantadas, puestas en discusión.

Esta secularización de los ideales seculares es particularmente neta en el dominio de la política, con el aumento del desenganche e incredulidad de los ciudadanos hacia la política, hacia los políticos, como muestran Informes Internacionales, incluso con afán prospectivo. Pienso, por ejemplo, en el “Informe de Tendencias Globales” que publicó en marzo pasado el Consejo Nacional de Inteligencia de EE UU. En tal coyuntura es llamativo constatar que, tanto en los filósofos y sociólogos agnósticos o ateos como André Comte-SponvilleJürgen HabermasSalvador GinerEdgar Morin, como en los inscritos en una tradición religiosa como Paul RicoeurPierre ManentJesús Martinez GordoAndrés Torres Queiruga, encontramos diversas formas de reconsiderar el ámbito y el papel de lo religioso, en el marco de las sociedades secularizadas y pluralistas de hoy, en el sentido de un reconocimiento de la legitimidad de su participación en los debates públicos a condición que no quieran imponer nada. Entiéndase bien.

No se trata de una vuelta de lo religioso en el sentido en el que se volvería a un estado anterior a la “era secular” que diría Charles Taylor, en las relaciones Iglesia-Estado, cómo si las religiones volvieran a recuperar el poder sobre la sociedad y los individuos. Este último planteamiento solamente es sostenido por los nostálgicos de la “era de cristiandad” que, afortunadamente, no ha de volver. En la actualidad, se trata de reconfigurar el espacio y el papel de lo religioso en las sociedades radicalmente secularizadas dónde las promesas seculares están, ellas mismas, desencantadas.

El cristianismo en medio de la modernidad desencantada 

En tal coyuntura, tanto lo religioso como lo secular evolucionan y reajustan sus relaciones: un cristianismo cada vez más desmitologizado y valorando, defendiendo y postulando su ética universal de la fraternidad, “el ethos del amor” universal e incondicional, como sostiene Hans Joaseste cristianismo encuentra positivamente una política o un político desescatologizado y desencantado en la búsqueda de fuerzas convincentes y motivantes para construir la sociedad de mañana. De ahí las sinergias positivas entre lo político y lo religioso, lo que no impide que haya conflictos y desacuerdos profundos como se ha visto en el caso del “matrimonio para todos” en Francia, y la ley de eutanasia, y de las uniones “trans”, en España. Pero, en eso consiste la democracia moderna.

Siendo el cristianismo una religión de la Encarnación de dimensión universalista, se inscribe sin problema en una configuración favorable a la participación de las religiones en la vida pública. En Europa occidental las Iglesias católica y protestante han aprendido poco a poco a integrar su autocomprensión en el hecho de que no representan ya en la actualidad, ellas solas, las normas de lo religioso en la era secular y ya, aunque en germen en España, todavía, la era post – secular. Estamos viviendo, en nuestros días, el paso del cristianismo heredado al cristianismo por elección, lo que no quiere decir que tengamos que hacer “tabla rasa” de la herencia de 20 siglos de cristianismo, en la actualidad más universal, geográficamente hablando, de los que nunca ha sido en la historia. Esta nueva condición social del cristianismo le permite hacer valer sin complejos sus posiciones y sus acciones en las sociedades pluralistas, en las que el Estado pena a regular una pluralidad acentuada de concepciones del hombre y del mundo y de las diferentes opciones éticas presentes en la sociedad.

La interpelación de lo religioso a lo político

La interpelación religiosa que impide a lo político dormitar si se encierra en el bienestar de sus votantes, es una evocación del papel de los cristianos respecto de lo político (en otras latitudes hablaría de los budistas, musulmanes, judíos etc., siempre que propugnen el universalismo ético) que no está tan lejos de las posturas actuales de algunas iglesias cristianas respecto del poder. Frente al riesgo de no tratar humanamente a los refugiados, los extranjeros y los autóctonos en situación de extrema precariedad (por ejemplo, las personas de edad avanzada con pocos recursos, y las personas incapacitadas), y frente a los riesgos de la estigmatización de ciertas poblaciones como los gitanos, los migrantes pobres, etc., las autoridades religiosas y los que se dicen cristianos, deben movilizar la ética de la fraternidad cristiana, el “ethos del amor”. Que sea Caritas católica, la Acción Social Protestante, numerosos benévolos sacan recursos movilizadores, de carácter ético, del cristianismo para comprometerse en las acciones de solidaridad e interpelar a los poderes públicos sobre su deber de humanidad.

Pero también sobre otros temas las religiones quieren hacer patente su voz: sobre la sexualidad, género, filiación, la gestación por otra persona o la procreación médicamente asistida, la legalización de la eutanasia etcétera. En estos temas, especialmente ciertas voces laicas, tienen tendencia a querer reenviar las iglesias a su sacristía y les solicitan que se limiten a lo que, supuestamente les concierne únicamente, esto es, a las cuestiones espirituales y de culto. Como si las religiones se limitarán al fuero interno y a las prácticas en los edificios del culto.

Cabe preguntarse si, finalmente, no habría tendencia a seleccionar el papel de la religión en el espacio público, en forma positiva en ciertos ámbitos, especialmente en el de la ética social y de forma negativa en otros, particularmente en los de la ética sexual y familiar. Pero la participación de grupos religiosos al debate público no es de geometría variable según los temas, y su legitimidad no depende de su grado de conformidad con las tendencias seculares del momento. Lo esencial es respetar las leyes del país, inscribir su acción en el marco democrático de una sociedad laica donde, incluso, si las voces cristianas son rigurosamente opuestas a una evolución, esta evolución debe ser aceptada y desembocar en una ley que pueda devenir una ley de todos y para todos. Entre tanto, aquí también, habrá conflictos, como los ha tenido el cristianismo, en su interior (como en la actualidad, valorando la acción del papa Francisco), como en sus relaciones con la sociedad y el poder de cada momento, a lo largo de su historia.

Una laicidad democrática y no autoritaria no debe descalificar y deslegitimar los interlocutores religiosos bajo el pretexto que estarían en contra de ciertas evoluciones, incluso en el caso de que hubieran sido legalizadas. Así, por ejemplo, en cuanto a la condición de género del ser humano, la igualdad de los hombres y de las mujeres, hay diferentes formas de concebirlas y no hay ninguna razón para que un Estado secular excomulgue, esto es, impida y castigue, la expresión pública, pacifica, de ciertas concepciones en provecho de otras. Lo que no quiere decir que no legisle de acuerdo a la mayoría, aunque, si es responsable, procurará hacerlo con el mayor acuerdo posible.

En ciertos temas no vale la mayoría del 51 %. Las tensiones son inevitables entre las religiones y las evoluciones dominantes en la sociedad. Estás tensiones no son solamente inevitables, sino que son estructurales y testimonian una buena salud de la laicidad. En efecto el deber de la democracia es el de permitir lealmente la expresión de estas tensiones más que de querer aniquilarlas con el único provecho de uno de los polos del debate. Es lo que Paul Ricard llamaba una “laicidad positiva de confrontaciones” que hace justicia a la diversidad de la sociedad civil.

Hay que redescubrir que las religiones alimentan también compromisos solidarios y profundamente altruistas, que son depósitos de compromiso y de esperanza que pueden socializar a las personas, en particular los jóvenes, en una normatividad estructurada y estructurante, prevenirlos contra el pesimismo e incitarlos a actuar, sean las que sean las dificultades del presente.

Los riesgos de las lecturas políticas del cristianismo

Reconocer este depósito de convicciones y de acciones que representa el cristianismo, como otras religiones, no significa por otra parte que, como toda realidad militante y de convicción, el cristianismo pueda generar, y de hecho ha generado en ciertas circunstancias, actividades intolerantes e incluso fanatismos y violencias. Así, por ejemplo, las religiones pueden conducir a encerrar a sus miembros en su red, cortándoles lo más posible de la sociedad en la que se desarrollan, incluso hacerles percibir la sociedad global como una realidad diabólica de la que es preciso huir y combatir.

Es el caso de Rod Dreher con lo que denomina “la opción benedictina”. En efecto, el cristianismo no está indemne de estas tendencias, así en el catolicismo tradicionalista conservador que manifiesta simpatías por la extrema derecha y en las franjas fundamentalistas del protestantismo que quisieran reconquistar la sociedad. Aunque la utilización partidista de lo religioso no se limita a la extrema derecha y al mundo tradicional. También en la extrema izquierda, como vemos ahora, por ejemplo, en Nicaragua, con la lectura que se hace en España, atribuyendo la responsabilidad de su mala situación, casi en exclusiva, al maligno poder estadounidense.

Superar el individualismo reinante

Por otra parte, si el humanismo democrático se ha construido a veces en oposición a las religiones, estas últimas pueden, en un mundo secular desencantado, devenir preciosos garantes de una superación de un individualismo que se cruza con una mundialización, rasgos de la sociedad de nuestros días. El cristianismo, en la diversidad de sus expresiones confesionales, se encuentra cada vez más tranquilo para esta defensa del humanismo democrático pues no son extranjeras a su propia emergencia.

En las incertidumbres y en las inseguridades identitarias del régimen ultramoderno, el cristianismo reencuentra no el poder, sino la influencia. Es, incluso, esta pérdida de poder sobre la sociedad y en su aceptación del marco laico de la sociedad del cristianismo posmoderno y post-secular (aunque no todos los cristianos comulgan, todavía con esta idea), lo que le permite ser apreciado, también como proveedor de sentido y de esperanza en una sociedad bastante desbrujulada. Un cristianismo incubador y propulsor de acciones solidarias en un entorno en el que “el cada uno para si” tiende a desarrollarse con fuerza.

 

33 comentarios

  • Javier Elzo

    A Carmen:

    Perdón por el retraso, pero he estado pachucho estos últimos días con dolores y bajo ánimo.

    Agradezco que me lea y no se apure si no entiende todo lo que escribo. Me pasa con muchos. Intento ser claro pero, obviamente, no lo consigo. Discúlpeme.

    Pero le escribo, además, al saber que es Usted de Murcia. En nuestra familia tenemos un cariño especial a Murcia, donde nuestro padre, entre los años 1932 a 1936, fue portero del Real Murcia. Hace años tras dar un conferencia en un Auditorio de Murcia, salí a dar un vuelta y entré en el bar “Los Zagales” a tomar algo. Cuál no sería mi sorpresa cuando constate que en alguna de las fotos expuestas del Real Murcia, encontré, al menos en una, en la que estaba mi padre en una alineación en La Condomina. Debí exclamar en voz alta, ¡pero, si es mi padre!. ¿Quien? me pregunto el que estaba tras la barra. El portero de esta foto. ¿Elzo?, Si, mi padre, le contesté. Total, que me invitó a la consumición y conversamos un buen rato.

    Perdone esta confidencia (Ud. y los lectores de Atrio), pero no podía no decírselo.

    Buen agosto

     

     

    • Carmen

      Otras!!
      Mis padres seguro que lo conocían, eran del real Murcia a Muerte.
      Buen sitio Los Zagales. Una tasca que puede tener mil años. Una clásica de Murcia. Entiendo que fuera. Ahora ya es otra cosa. Todo evoluciona, pero sigue siendo encantadora. Murciana total.
      Me ha encantado que me lo diga.

      En cuanto a lo de entender o no, es que me meto siempre en camisa de once varas. Es divertido.
      Buen verano.

  • Román Díaz Ayala

    No recuerdo si había mencionado en este hilo o en el otro anterior de José Ignacio González Faus (Una espiritualidad para hoy) que Javier Elzo dedica todo un capítulo seis de su libro para analizar el “valor fraternidad” como base para una ética universal. Dice el autor en una entrevista que en la tercera parte de su trabajo se centra en el siglo XXI que ha alumbrado un nuevo humanismo y en él emerge un nuevo cristianismo, minoritario, sí, pero “de convicción, más personal, experiencial, reflexivo, y también emocional”.

    Lo que sí puedo decir ahora con la confianza de que lo expongo por primera vez que toda esa tercera parte de su trabajo es la que puede brindarnos a nosotros un mayor atractivo que estamos practicando en este foro el ejercicio de pensar con el asunto del no teísmo.

    Pertenecemos a la cultura europea occidental aunque vivamos en uno y otro lado del Atlántico con un pensamiento que arranca de la Grecia clásica con su filosofía, siendo nuestra constante la pretensión de la universalidad, la validez universal de todo lo que construimos y que conforma nuestra manera de concebir la realidad. La cuestión me la planteó así María José Fariña Dulce en un artículo publicado en el País con fecha 25 de octubre de 2004 (El Dios Universal y los Derechos Humanos) cuando leía yo los escritos de Hans Küng sobre sus propuestas para una ética universal. Entonces todo aquello me sirvió de referencia para las contribuciones que años más tarde me publicó Antonio Duato.

    La filosofía siempre ha dedicado mucha reflexión al problema moral, de ahí la ética. Ya sabemos lo que son las cuestiones morales: la distinción entre el bien y el mal, la esencia de la libertad, y demás… Pero la filosofía moral incluye también sus reflexiones sobre valores, principios y normas, existiendo también, por ejemplo, una filosofía política y una filosofía del derecho.

    Resulta fundamental para los europeos, pues nuestras raíces civilizatoria se hunden en el judeocristianismo, saber encontrar o discernir unos valores que puedan con justeza fundamentarse como categorías universales, fundamentos que sean algo más profundos que una base civilizatoria.

    Entiendo que para algunos sea suficiente la provisionalidad de la respuesta que entraña la negación de un Dios Creador y único para todo la humanidad, estimando que así creyentes y no creyentes estarían en la posesión de unos mismos valores comunes. No creo que se alcance con ello la universalidad, sino que se introducen en otros jardines, como las culturas, pero especialmente la condición humana.

    Espero como respuesta algo más que simples lugares comunes, que, por lo visto, algunos comentarios se tornan muy repetitivos.

  • Isidoro

    ¡Qué difícil es entenderse y comprenderse!. La mente humana está organizada mediante patrones. Existen en el neocórtex, trescientos millones de reconocedores de patrones. E interpretar y comprender algo consiste en localizar el patrón correspondiente a esa idea o cosa = Encontrar la llave de cada cerradura.

    Y esos trescientos millones de patrones, están organizados en pirámide, o como ramas de un árbol, para así facilitar su manejo, mediante un sistema de cajones de ferretero.

    Esas ramas de árbol, cajones o superpatrones, son lo que llamamos “categorías”. No entendem0s directamente una idea o cosa, sino que buscamos rápidamente el cajón donde debe ir, la categoría adecuada. Y leemos y entendemos automáticamente por cajones, por categorías. Y ese automatismo se traduce en prejuicios, para adelantar tiempo.

    Y si esa idea es algo exterior a nosotros, es posible que la tengamos mal clasificada y la metamos en una categoría o cajón que no corresponde, y de ahí los malos entendidos.

    Por eso muchas veces, inevitable e involuntariamente, no entendemos lo mismo que el autor ha querido expresar al escribir o decir algo.

     

    Pero vayamos al turrón.

    Dices que la bondad natural que yo achaco como integrante de la naturaleza humana, “no se fundamenta en la cultura, ni en la positividad de una revelación divina”.

    Respecto a lo de la cultura, estaríamos en una nueva versión entre el falso dilema dualista entre naturaleza o cultura, pero este dilema es falso, porque lo que es natural, se acaba trasladando y desarrollando por la cultura, y por eso se dan ambas causas al tiempo.

    Todos los animales aprenden culturalmente, lo que tienen previamente señalado en el ADN. “Los individuos llegan al mundo con ideas innatas, y predisposiciones para aprender ciertas cosas de manera específica. 

          Cada ser humano llega al mundo conociendo lo que tiene que aprender y aquello acerca de lo cual tiene que ser inteligente. Todos llegamos al mundo, con el espacio de búsqueda definido estrechamente”. -Plotkin, 1997

    Respecto a la relación de la ética natural con la revelación positiva de Dios, es un tema que no merece gastar mucho tiempo. ¿No existen personas éticamente buenas, que no han oído hablar de Jesús o de Mahoma o de Buda, en su vida?.

    La revelación de Dios, (con su filtro interpretativo subjetivo deformador del oyente y del transcriptor), es un elemento cultural sapiencial más, como los consejos de un sabio. (Los judíos, muy sabios y muy teístas, cuando se producía una “bat qol”, una voz divina, en una controversia, la consideraban solo como un voto más).

    Eso no quiere decir que Dios no tenga nada que ver con la ética natural del humano, pues para todo creyente, Dios, = el Gran Orden Cósmico, es el que a través de sus leyes del Universo, ha dotado a cada ser con su particular naturaleza.

     

    Cuando yo hablo de que la naturaleza humana contiene unos circuitos neuronales que regulan la moralidad del humano, no lo digo apoyándome en la filosofía, sino en la Ciencia, (que es la mejor filo-sofía, = amor por la sabiduría). O sea apoyándome en “el razonamiento científico de matriz empírica”, de Elzo.

    El neurocientífico, Joaquín Fuster, dice: “Hay redes neuronales que rigen la conducta ética. El sentido de la justicia, de la moralidad, el respeto a los demás y desde luego la intolerancia de la crueldad, del odio; todo ello está en el cerebro.

    El cerebro es una especie de orquesta con millones de músicos-neurona, donde cada uno toca su instrumento, y se asocia a unas u otras, para interpretar ciertas partituras, ciertas acciones o recuerdos.

         La orquesta de la identidad, tiene 20.000 millones de músicos y, mientras vivimos, tocan a cada instante en el interior de nuestro cerebro.

        En nuestra especie las conexiones neuronales se han desarrollado de un modo exponencial. El ser humano es el único que tiene la capacidad de imaginar y formar nuevas secuencias de conducta o de lenguaje con un propósito determinado. 

         Esto es importante porque los hábitos se hacen automáticos. Se trata de crear nuevas secuencias con un propósito, y esto es algo nuevo.

        No es con hábitos viejos, ni con automatismos como se hace el cambio. Solo se consigue cambiar con hábitos nuevos y creadores. La creatividad es otra de las hijas de la corteza prefrontal. 

            Se trata de hacer algo nuevo, basándose en lo viejo, o de hacer algo nuevo con lo viejo, porque no hay nada totalmente nuevo bajo el sol; es decir, ir del pasado hacia el futuro.

       Las redes se forman a través del hábito, las conexiones nacen con el hacer; todo esto no se aprende pedagógicamente, ni a base de leer en los libros: es la práctica del hacer la que crea redes neuronales. Es el «Caminante no hay camino, se hace camino al andar», de Machado.

        Hay que ejercitar la ilusión, la vida positiva y los valores para que formen sus redes, porque si no se practica este ejercicio, se pierde la capacidad de hacerlo. Hay núcleos de la sociedad, que tienen como objetivo cambiar el mapa malo y hacerlo bueno; y esto puede aprovecharse.

        Cambiar el mapa mental se consigue cambiando las relaciones: cambiar los tipos de ambiente en los que uno se mueve, desplazarse a grupos más comprensivos y afines a uno mismo; buscar aficiones afines a uno mismo, bien sea jugar a cartas, hacer algún deporte o lo que sea”.

    O sea los circuitos morales naturales existen a priori, pero luego es la cultura la que va fortaleciendo y desarrollando esos circuitos neuronales, con la práctica, como sucede con todos los circuitos neuronales.

    ¿Cuál es el origen evolutivo de esos circuitos morales neuronales?. “Gregory Bateson, el gran pionero de la teoría de sistemas, insistía en que la evolución biológica es un inmenso proceso mental.

          Igual como ocurre en el aprendizaje humano, la selección natural procede por medio del ensayo y error: prueba un sinnúmero de formas y actividades y escoge a los que pueden prosperar dentro de cada ecosistema. 

          Así la naturaleza aprende: olvida los fracasos y conserva, en los genes de las especies sobrevivientes, la memoria de las experiencias exitosas.

           Nuestros cuerpos, y los de todos los demás seres vivientes, son el recuerdo encarnado de este aprendizaje milenario. 

          Nuestras funciones mentales son el reflejo de un proceso de selección natural que se originó hace cerca de cuatro mil millones de años”.  

    El humano, paulatinamente descubrió, (inconscientemente, sin saberlo), que le iba mucho mejor para su supervivencia, si practicaba unas relaciones “amistosas” con sus semejantes, primero intra-tribales, y posteriormente inter-tribales, (comercio, intercambio de hijas…), que si luchaba y mataba o moría, con todo el mundo.

    Nosotros descendemos de los humanos más “civilizados”, los más belicosos, morían mucho más pronto y dejaban menos descendencia. Por eso se puede hablar de la auto-domesticación del humano.

    (Es verdad que existen más descendientes de Caín que de Abel, pero a la larga entre los belicosos, solo queda uno, -siempre hay uno más bestia que tú).

     

    Dices “existe el mal y es uno de los misterios de la vida”. Yo creo que lo que llamamos “el Mal” es una personificación nominalista de una realidad: existen situaciones negativas para el humano, que le causan sufrimiento.

    Eso podría parecer solo una forma distinta de ver y llamar a las cosas. Pero es mucho más grave, (es lo que yo llamo un error cognitivo). “El poder del lenguaje, es capaz de crear realidades más fuertes y perdurables que la propia realidad objetiva”. Dice Luis Landero.

    Por eso llamar a las cosas por lo que en realidad son, es algo fundamental para aclararnos y lo que es más importante, para resolver los problemas.

    Porque esas situaciones negativas para el humano, que llamamos “el Mal”, tienen unas causas, especialmente el error y la patología mental. Y por eso no es ningún misterio, es un problema a resolver. Incluso la enfermedad y la muerte, lo son, y serán resueltos algún día.

    “El primer requisito para comprender los fenómenos, es introducir los conceptos adecuados, porque sin la ayuda de los conceptos correctos, no podemos saber realmente, qué ha sido observado”. (Werner Weisenberg).

     

    (Perdón por el rollo sabatino. Parece que sábados  domingos hay cierta laxitud en cuanto a la pesadez).

  • mª pilar

    Copio un extracto del comentario de Ana:

    … El Cristianismo, al igual que todas las religiones monoteístas, se han adjudicado la exclusiva de la salvación excluyendo a las demás…

    Ese es el gran problema de estas religiones y su dureza de corazón, ante quienes buscan otros caminos.

    Ese es el gran peligro de llevar y traer a “Dios” como centro de todas sus extremas decisiones, nada que ver con el Jesús de “parte” de los evangelios, escritos como nos comenta Isidoro (cambio un poco su interpretación, y pongo la mía) “a su imagen y semejanza”.

    Jesús no tiene doblez, ni inventa nada de nada; movido por los escándalos de los representantes de la ley, y desde su conocimiento de esa ley:

    ¡Denuncia!

    Toda la injusticia vertida a las personas más vulnerables del pueblo, y les ofrece:

    ¡Otra manera de vivir y comportarse!

    La iglesia poder, ha seguido los primeros pasos que ya ejecutaban las autoridades en su tiempo…y mucho antes.

    Como nos dice Ana, es:

    ¡Escandaloso y vergonzoso!

    ¿Que tiene que ver esta iglesia poder, con lo que el Galileo Jesús proclamaba y que por fin, consiguieron quitarlo de en medio?

    El Galileo Jesús, sabía que la siembra fue buena, y que en algún lugar, habría personas que lo llevarían a cabo…y que sufrirían como Él sufrió; pero ahí está viva y sigue sembrando allá donde se le acoge.

    En todas partes donde se abre camino, al final, es perseguida y defenestrada, por eso le cuesta tanto salir a flote su:

    ¡Nueva Alternativa de Vida!

    Porque es, una denuncia contra las iglesias ¡poder! Claro que ellas cuentan con la fortaleza que les da, acoger bajo palio, a las personas que siguen explotando a su alrededor.

    No es posible ser ric@s, y seguir su camino.

    Solo hay que ver, en que se han convertido.

    Con razón, cuando entré en el Vaticano, tube la necesidad de:

    ¡Pedir perdón!

    Y salir de allí, sin mirar atrás, y sin querer ver “sus tesoros” porque nada tenían que ver con mi vivir.

    He intentado enviar ha Antonio, un recuerdo de el:

    “Sembrador, que pasó por Sucumbíos”

    Pero no está en la red, seguiré buscándolo y cuando lo consiga, os lo ofreceré con inmenso gozo.

  • M.Luisa

    Quien más quien menos aquí cansados de repetir y oír las mismas cosas   lo estamos todos, y lo penoso y triste es que de eso hace demasiado tiempo y la cosa sigue igual, no se atisba ningún cambio y eso que de innovadores los hay.

    Se busca por donde no puede encontrarse, por ejemplo,  le he leído a Isidoro nueve veces en su último comentario  la palabra maduración y sus derivados y luego nos habla de que el ser humano no tiene que dejarse llevar por las mediaciones morales, pero entonces ¿qué son, al fin y al cabo   los productos psicológicos  extraídos   de personas seleccionadas por su alto grado de maduración, sino recomendaciones? ”Tienes que hacer esto, tienes que  madurar, lo hemos comprobado científicamente. Más bien diría lo hemos adecuado psicológicamente.

    El tema no es un problema de maduración y por tanto de grados, sino de esencia, de capacidad,  entendiendo esta como magnitud que da de sí por voluntad propia, es decir, voluntad de querer ser lo que propiamente ya se es.

    Es lo que se llama realizarse o realización personal, uno puede madurar en muchos sentidos pero no llegar nunca a realizarse plenamente. O se está por la unidad sistemática y emergente de la naturaleza humana a pesar de lo que diga Román  o nos perdemos en la maduración de la naturaleza  sustancialista  aristotélica.

  • ana rodrigo

    Isidoro, creo que tratas un tema muy interesante. Es cierto que se nos ha educado en aquella afirmación que se le atribuye a Jesús, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, tan determinante y aseverativo que cierra las puertas a otros caminos para quienes no conocieron a Jesús, ni lo conocen o no lo quieren conocer.

    Y ésta no es un idea nueva puesto que la misma Iglesia, al no saber qué hacer con tantos y tantos millones de personas en esta situación, se inventó el limbo, al igual que se inventó aquello de que “fuera de la Iglesia no hay salvación”. El Cristianismo, al igual que todas las religiones monoteístas, se han adjudicado la exclusiva de la salvación excluyendo a las demás y a quienes no tienen religión.

    En la sociedad que vivimos, esto no ni aceptable, ni razonable ni justo. Dan a entender que el ser humano solamente se puede realizar como tal, dar sentido a su vida y vivir la ética de la bondad teniendo como referente exclusivamente al Dios cristiano y a la religión cristiana. Lo que no quiere decir que la religión no sea una fuente válida para quienes opten por ella a nivel individual, porque colectivamente, deja mucho que desear.

    Europa, y su ámbito colonizado a nivel mundial, han configurado una sociedad “cristiana” por llamarla así, pero que, de cristiana ha tenido poco o nada. Se ha pasado veinte siglos de guerras en nombre de Dios, de conquistas, de colonización, de mal trato y esclavitud del diferente o del pobre, de guerras de religión, contra otros cristianos y no cristianos, justificando monarquías absolutas y dictaduras, etc. etc.

    Empezando por la misma Iglesia católica y sus corruptelas constantes a lo largo de su historia. Ayer vi un programa de la televisión sobre las inmatriculaciones, ocurrido en nuestros tiempos, dirigida por los propios obispos (¡los pastores del pueblo…!) que se presentaban en el registro de la propiedad y decía “esto es mío”, y así llegaron a registrar 35.000 propiedades, desde terrenos, casas, terrenos cementerios y, por supuesto templos. No pagan impuestos, reciben dinero del estado, más los donativos, las entradas turísticas, en fin una saco sin fondo.

    También leí el otro día en atrio el número de bienes inmuebles del Vaticano en Italia y en el mundo. Siento vergüenza ajena ante tanta ambición. Avaros sin límite, exactamente igual que en la sociedad no religiosa.

    Al igual que dentro de la Iglesia hay multitud de personas maravillosas, teniendo como referente el Evangelio, en la sociedad no creyente hay tanta otra teniendo su fuente y su referente en la bondad intrínseca del ser humano, como dice Isidoro. Pensar lo contrario nos presentaría a la sociedad no teista como aberrante.

  • Carmen

    El tema no está zanjado. El tema está empezando, otra cosa es si apetece o no intervenir en el diálogo.

    El futuro del cristianismo está precisamente en lo que contempla el debate teísmo o no teísmo. Tengo claro que el resultado es y será a favor del teísmo, no puede ser de otra forma. Pero influirá y mucho en su futuro.

    Al menos eso creo.

  • Isidoro

    Me alegro mucho que Román, como casi siempre, reactiva los hilos, señalando un punto que puede ser polémico.

    En este caso, afirmas Román, que los no-teístas no podemos anclar la fraternidad universal, en ningún punto, ya que no creemos en un Dios cercano.

    Pero según mi opinión eso no es así. Los valores de bondad y fraternidad, el humano los ancla en el único sitio donde puede anclarlos, sin caer en utopías y creencias mas o menos maravillosistas, de que Dios te habla en persona: los anclamos en la naturaleza humana.

    El ser humano, no tiene que ser bueno, es bueno. Y la ética, (comportamiento adecuado), del ser humano, es cumplir su naturaleza, no ser un ángel, ni un superhéroe, ni un dios. Simplemente debemos ser “humanos”.

    Ya sabemos que la naturaleza humana completamente desplegada, tras el correspondiente proceso de maduración, contiene unos programas neuronales con el comportamiento de “humano” maduro.

    Y simplemente los seguiremos como los sigue cualquier ser el Universo: desarrollan su respectiva naturaleza. Sin más cuentos, ni heroicidades.

    Me canso en repetir que la psicología-antropología humanista, con Maslow, Rogers, y cía., ya hace mas de cincuenta años, ya lo comprobaron mediante el estudio científico de una serie de personas con un alto grado de maduración.

    Lo que sucede es que aún, por múltiples causas, no se dan las condiciones estructurales y ambientales, para que el humano, pueda llevar a cabo correctamente su proceso de maduración, y pueda ser considerado como un humano “pleno”.

    Por ello, todas las imprecaciones, sermones y admoniciones morales, para conseguir que el humano actúe como un humano maduro, son casi inútiles, además de contraproducentes, por cansinas.

    Incluso las más férreas dictaduras con todos los resortes como educación y propaganda, no lo han conseguido, como no se puede enseñar a un perro a hablar. Puedes llevar al caballo al agua, pero no puedes obligarles a beber.

    Hay que ir facilitando el camino del proceso de la maduración de cada humano, ayudándoles a satisfacer sus necesidades primarias fisiológicas, luego las de seguridad, de afiliación, y de reconocimiento, para que al final pueda alcanzar las de auto realización o maduración.

     

    Y en este camino las Iglesias, pueden ser instrumentos muy útiles, si hicieran una limpieza interna muy grande de errores cognitivos acumulados en la historia, e innecesarios, y dejaran de centrar su actividad en la salvación individual, y se centraran en facilitar la maduración humana de la gente, ayudando a eliminar errores culturales, y a la adquisición de un equilibrio psicológico básico.

    Y dejaran el grueso de la labor asistencial y de justicia, a los organismos públicos, y ONGs, y su estructura se centraran en la labor cultural y el “counselling”, o asesoramiento personal de vida, de la gente, no para llevarlos al cielo, (que eso si se da, vendrá de sí), sino para para intentar su maduración y su felicidad  personal.

    • Román Díaz Ayala

      Buscas en la naturaleza humana la respuesta, y en ella haces la fuente de todas las verdades. Bien, analicemos, pero teniendo cerca el camino recorrido por Javier Elzo, y la tesis del no-teísmo: “Después de Dios otro modelo es posible”.
      Vamos a ceñirnos a la libertad humana y con ella a la moral. Ya sabemos que tú te apuntas a una escuela que para describir la moralidad devine el moralismo de intuiciones surgidas en el inconsciente personal. Aseguras que el ser humano es bueno, su naturaleza buena, hablando en términos de bondad, es decir de un valor. Esa bondad no se fundamenta en la cultura, ni en la positividad de una revelación divina. Hablas en términos de perfección y de madurez humana, un proceso de maduración del comportamiento humano, pero no para el individuo en su sentido universal sino para la especie dejando abierto el escenario para los postulados de la New Age y del Transhumanismo.
      José María Vigil y su grupo del no-teísmo se enfrentan el problema de que provienen de una teología que hacía de Dios, Creador del mundo, el fundamento de valores, su fuente, pero con la praxis moderna, especialmente la más cercana al marxismo “ven” otras fuentes en los valores “ciertos” de no creyentes y ateos. Creen haber encontrado respuesta despojando a Dios de sus atributos, muchos de los cuales no son otra cosa que elaboraciones teológicas, bien entendido que se mantienen en un plano meramente cultural tomando como criterio válido el cientificismo, lo que llama Javier Elzo en su comentario “el razonamiento científico de matriz empírica”
      Javier Elzo lo analiza todo de manera pretendidamente exhaustiva, incluso su forma personal de entender su concepto de valores, y en la búsqueda de un sentido de la vida atisba una respuesta en el mensaje de Jesús. Mensaje que yo entiendo está indisolublemente ligado a sus palabras, su Obra y la misión encomendada a su grupo de seguidores.
      Existe el mal y es uno de los misterios de la vida, aquel que nos hace reflexionar sobre nuestra libertad. Y ante ellos existen variadas actitudes, desde la de negarlo poniendo en grave aprieto la ética, hasta buscarlo fuera del ser humano como si dos principios “divinos”, el del bien y el del mal estuviesen en lucha por el ser humano.
      Lo importante es no volver a la casilla de salida, como en el juego de la oca.

  • Carmen

    Hola señor Elzo.

    Realmente rezuma usted sabiduría y autoridad. Lo prudente sería no decir nada, pero a estas alturas no puedo cambiar.

    Seguramente tiene toda la razón. Dice que ya se dislumbra la era post secular. Eso justo es lo que he entendido y me ha desconcertado. No dudo de que tenga razón. El problema es: qué se entiende por la era post secular? Vuelta a lo de antes ? La verdad es que también aprecio que en determinados grupos se da un resurgimiento de lo que se autodenominan   cristianos que, la verdad, me asusta. Porque no es el cristianismo tal y como usted lo describe. Es el de siempre. Por eso dije lo de la casilla de salida.

    Dice Román que el debate del teísmo o no teísmo está superado dentro del cristianismo, es una especie de música retro que tuvo su apogeo hace años, pero ya no es relevante.

    No sé. A lo mejor tienen los dos razón. Y en unos años volvemos a lo de antes. Solamente le quiero decir que me entristece la idea hasta el infinito y un poquito más allá. Supongo que es una idea de una persona de 68 años , trasnochada.  Pues bueno.

    Por lo que veo a mi alrededor, soy española como usted, de Murcia exactamente, es que las iglesias se llenan de personas que forman parte de movimientos neocatecumenales y el resto , sobre todo las  menores de sesenta años, solamente entran a las iglesias para las celebraciones de primeras comuniones, bodas, bautizos, funerales … A lo mejor esas personas no interesan. Si se han querido salir de la comunidad eclesial, en su derecho están. Lo importante es que está creciendo otra vez el número de cristianos.

    No vea la tristeza que me produce , porque soy una de esas personas que no entiende nada , de las que no pisan una iglesia.

    Cierto que están los llamados grupos de base, pero tienen el mismo problema, sus integrantes han envejecido. Sencillamente han perdido. Ganan por goleada los neocatecumenales.

    Pero como tengo esa fe irracional en el ser humano, estoy segura de que alguna vez esta nueva etapa postsecular también pasará y el cristianismo, visto desde otra óptica, la que  por lo visto en este momento en recesión, volverá con la fuerza suficiente como para recuperar a tantas personas que no entienden nada de su religión.

    También le quiero decir que las personas de a pie, nos hacemos las mismas preguntas que las que tienen estudios académicos y conocen a muchos autores diferentes, pero nosotras solamente conocemos el evangelio y vemos tal discrepancia con lo que se llama cristianismo que acabamos creyendo en lo que podemos, incluso en el Karma.

    Perdón por mi atrevimiento.

    Que pase muy buen día.

     

  • Javier Elzo

    Gracias por leer y comentar mi breve texto “Un cristianismo para la era secular y post – secular”. Me ayuda a pensar, y si es el caso, corregir.
     No puedo detenerme en todos las opiniones y matices de los diferentes comentarios. Sería demasiado largo. Me limito a unos puntos que espero ayuden a aclarar lo que pienso.
     Hay una línea de fondo en mi texto, quizá no suficientemente explicitado. Sostengo que, en los últimos 80 años, el cristianismo y, más en concreto, la religión católica, ha transitado de la era de la cristiandad, dominante en España hasta avanzados los años sesenta del siglo pasado, a la era secular, siguiendo la terminología de Charles Taylor, y que ya en el siglo XXI, en unos países antes que en otros y, en España, en unas regiones antes que en otras, ya se otea la aurora, que diría Jean Delumeau, de lo que denomino la era post- secular. En mi texto me he limitado, brevísimamente, a apuntar las dos últimas etapas, teniendo bien claro que es más fácil ver lo que fenece, esto es, el tránsito de la era de cristiandad a la era secular, que lo que emerge, la era post- secular. Estas tres etapas o eras, no son compartimentos estancos, sino que se imbrican entre sí. Tampoco son cambios que se producen de la noche a la mañana, aunque a más velocidad que en los primeros 19 siglos y medio de catolicismo. Las personas que, como yo, rozamos los ochenta años de edad, que espero cumplir en febrero de 2022, y con sensibilidad religiosa, hemos vivido los dos modelos religiosos de la era de la cristiandad y de la era secular, y atisbamos, personalmente con toda nitidez, que otro modelo religioso está surgiendo. Un catolicismo de elección, en búsqueda de un sentido en la vida, una respuesta al anhelo universal que va más allá del razonamiento científico de matriz empírica, un catolicismo que nos muestre en la radicalidad del mensaje de Jesús, que los primeros cristianos entendieron como el Cristo, la razón y fuente básica de la primacía de la caridad, particularmente con los más descartados, en la terminología del papa Francisco.
     En este proceso hablo, siguiendo la terminología de Max Weber, del desencantamiento religioso con la irrupción del razonamiento meramente racional tras los éxitos de la ciencia de finales del siglo XIX y del XX, (así el desplome de la práctica religiosa y del no seguimiento de determinadas normas eclesiales, como en lo sexual, por ejemplo). Al mismo, señalo el desencantamiento de la opción exclusivamente racional, la de la era secular, lo que nos permite atisbar y, en algunos casos y países, constatar, empíricamente, el declive de la opción meramente secular. También intelectualmente, pues son ya minoría los sociólogos del fenómeno religioso que siguen defendiendo la tesis de la secularización, que es una realidad históricamente incuestionable, pero, no lo es en absoluto, cuando deviene una ideología, a saber, el secularismo.
     MI análisis es más diacrónico (evolución en el tiempo) que sincrónico (la foto fija de un momento). En términos religiosos diría que mi planteamiento sigue la estela de la Tradición: cómo las más de 100 o 120 generaciones de cristianos han vivido su fe, según los tiempos y circunstancias que les tocó vivirla. La religión cristiana no es una religión del libro (aunque hay libros, así los dos Testamentos, que nos nutren) sino una religión histórica que vive en relación con los mundos cuando y donde existe.
     Quisiera apuntar que yo no veo el cristianismo en oposición al mundo, como en una visión entre el bien (el cristianismo) y el mal (el mundo). Menos aún como una lucha entre Dios y Satanás. El papa Benedicto lo dijo muy claro (lo referencio en mi último libro, en la página 200), al afirmar que “la fe nos dice que no hay dos principios, uno bueno y otro malo, sino que hay un solo principio, el Dios creador, y este principio es bueno, solo bueno, sin sombra de mal. (…) El mal viene de una libertad creada, de una libertad que abusa”. Yo veo la acción del cristiano en el mundo, con el objetivo de crear el Reino de Dios, un reino de justicia, bondad, misericordia, siempre incompleto, siempre en reforma. En este objetivo debemos trabajar con los no creyentes que busquen también un reino de justicia, bondad y misericordia. Cada cual con, y desde, sus propias convicciones.
     Un detalle personal. Yo no me siento ni me considero un español de la periferia. Mi identidad es múltiple. De entrada y primariamente, soy vasco pues no solamente he nacido en el País Vasco, sino que es donde he vivido la mayor parte de mi vida, donde tengo mi familia, y donde he desarrollado fundamentalmente mi trabajo profesional. Soy y me siento español, pues tengo muchos amigos españoles con lo que he realizado muchas, muchas investigaciones. He dado conferencias en todas, menos en tres provincias españolas, creando lazos de amistad con mucha gente. Me considero francófono, pues me he formado en la Universidad de Lovaina, cuando todavía se estudiaba en francés, y tengo mucha relación y deuda con el pensamiento francófono, como saben los que me leen. Me siento profundamente europeo, como una maravillosa utopía, en la que creo, y que veo hacerse, con mil dificultades, día a día. Y, entre otras razones, por católico, me considero ciudadano del mundo entero. Vasco sí, y también español, francófono, europeo y ciudadano del mundo. Esa es mi identidad.
    Javier Elzo

    • mª pilar

      ¡Gracias Javier Elzo!

      Comparto su mirada, y doy gracias por la esperanza que en ella se encierra.

      Un abrazo entrañable.

    • Román Díaz Ayala

      La casi interrupción de comentarios tendentes a ahondar en las perspectivas que nos ofrece Javier Elzo tras su intervención ayer ( 2.05 am) me provoca pensar que al autor se le haya interpretado como si hubiese con su intervención desbrozado el camino zanjando el debate de manera definitiva. Creo que le haríamos un flaco favor, pues es obvio que su intención radica en presentarnos los problemas del secularismo y del post-secularismo como unas cuestiones que se abren y que están siendo presentadas para que ahondemos más en ellas. El título de su libro es ya una interrogante en sí mismo. ¿Tiene futuro el cristianismo en España?. No se hace acompañar de bibliografía, porque los datos bibliográficos que maneja ya vienen incorporados y analizados en sendos capítulos amén de las notas de referencias a pie de página.

      Para quienes hayan participado o seguido muy de cerca el debate sobre teísmo versus no teísmo habrán comprobado que se perfila en un antes ( teísta ) y un después ( no teísta) y que el cristianismo quiere aportar a la sociedad secular el valor del “amor fraterno”. Pues, bien, Javier Elzo se mete a fondo en esas realidades sociales del catolicismo y ve como su línea de fondo que la religión católica ha transitado de la era de la cristiandad a la era secular. Y él ya observa una era post-secular, donde se apuesta firmemente por una una ética universalista y donde el catolicismo ( el cristianismo) ya está aportando mucho, sin dejar de ser fiel a sus principios.
      El Cristianismo, siendo una religión “del Libro” ( es mi tesis que quisiera compartir con el autor) no por ello se abandona a ser una religión “histórica” y “profética”, por eso puede estar con el mundo allí donde está presente.
      Sigue en pie el debate sobre los fundamentos ( principios) de los valores, a lo que no pueden llegar los teólogos del no-teísmo, al no encontrar “anclaje” cierto para la fraternidad universal , (A un Dios del que se le ignora todo no se le puede remitir como última instancia).Tendremos que trabajar sobre el valor “fraternidad” como base para una ética universal ( capítulo 6 de su libro) El autor ya nos da una pista.

    • Santiago

      Gracias Javier Elzo por tu magnífico y profundo análisis de la situación actual que vive el mundo. Muy de acuerdo contigo que existe un declive del secularismo, particularmente, el secularismo ideológico dogmático e impositivo.

      Estamos pues ante la era post-secular, como dices, y los católicos no podemos renunciar a predicar el Evangelio “que salva”…..en estos nuevos y complicados tiempos donde existe gran confusión en cuanto a la praxis e interpretación de la fe, ante este proceso de “cancelación” de cultura proclamado por el sector social más radical. Es por eso que tenemos que trabajar como católicos, sin perder la esencia de la Tradición, como apuntas en tu comentario de arriba, tanto los creyentes y también los “no creyentes” que inconscientemente no se dan cuenta que “no están muy lejos del Reino de Dios” al seguir y ceder ante el impulso “natural” del corazón hacia “la justicia, el amor y la misericordia”.

      Te felicito por la expresión tan clara de tu identidad y por tu obra como autor y analista de la realidad.

      Un saludo cordial
      Santiago Hernández

  • Román Díaz Ayala

    No me extraña que este artículo de Javier Elzo esté causando algún desconcierto por lo que vengo apreciando en el tono de los comentarios anteriores. Atrio ha estado enfrascado durante muchas semanas en promover el debate del No-teísmo y la labor del autor transcurre por otros senderos ajenos a las polémicas que hayamos podido suscitar.

    Empecemos por recordar que Javier Elzo es un estudioso de la religiosidad española, católico vasco y nacionalista como buen español periférico. Aparte de sus muchos artículos y contribuciones varias tiene escritos tres libros sobre la Iglesia y su pensamiento actual arranca de su última obra, escrita y publicada durante esta pandemia, ¿Tiene futura el cristianismo en España? (Ed. San Pablo) y que salió con algún retraso creo que en febrero pasado. Libro que no he tenido ocasión de leer, pero que he seguido a través de las reseñas que el autor ha ido distribuyendo por algunos medios, una vez que se ha ido recuperando del Covid-19

    La polémica sobre el teísmo fue introducido por un grupo de autores, pero con una mirada en el pasado, casi como síntesis o destilado de unos postulados políticos-teológicos de procesos iniciados en la  juventud, mientras que Javier Elzo es un observador y estudioso de la realidad social, del día a día, como sociólogo del fenómeno religioso. No se le escapan, entonces, fenómenos que las ideologías no intuyen.

    • Carmen

      Pues debe de ser eso.
      Demasiado profundo para mí.
      Pero he sido honesta, he dicho que no sé a dónde quiere llegar.
      Luego por lo que he leído en los comentarios me ha parecido entender que estábamos como siempre. Pero a lo mejor tienes razón. A lo mejor me quedé en los años sesenta. Siempre he dicho que me gusta mucho el año 68.
      Cosas de la edad. Me hago mayor y me cuesta aceptar que las cosas han vuelto a cambiar… si es que cambiaron alguna vez . A lo mejor eran cuatro idealista que pensaron no sé qué exactamente.

      Qué le vamos a hacer.

    • Carmen

      Pero no te preocupes. Os quedaréis los que entendéis de estas cosas. Los demás, nos vamos. Ya nos estamos yendo. Muchos ya nos hemos ido. El evangelio, los evangelios, están dedicados a vosotros. Las personas que apenas sabemos cosas no entrabamos en ese mensaje. Es solo para elegidos y estudiosos del tema

      Yo funciono con mi Jesús imaginario. Nos entendemos muy bien.

  • Carmen

    Es que hay algo que no llego a entender. Creo que la parte Humana de Jesús como que no importa tanto como que sea Dios. Por qué? Pero los evangelios, los cuatro de qué van? Están dedicados a las personas, no a Dios. Pues menudo jaleo tuvo Jesús con los sabios del Templo de su época. Él decía que lo importante es como se trata a las personas. Qué tiene eso que ver con la religión? Creo que Jesús de Nazaret no se dejó atrapar por la religión que le tocaba. Se hizo una idea de Dios a su medida. No era Religioso. Lo que tenía era una espiritualidad muy alta. No es lo mismo.

    A ver si logro explicarlo.

    El señor Revuelta en su artículo de los domingos tiene como tres registros. Uno, análisis de noticias o de actualidad o de historia, como le quieran llamar. Dos, sus historias cuando era sacerdote que me encantan cuando las escribe con esa socarronería tan murciana. Y tres, y ahí voy, cuando cuenta a lo que se dedica profesionalmente en la actualidad, que a veces también le echa sorna. Él es un cristiano absolutamente convencido. A menudo habla de un grupo de jóvenes o no jóvenes, un grupo de personas que trabajan junto con él, es decir, pertenece a un grupo de trabajo. Supongamos que en ese grupo hay una o varias personas que son agnósticas, ateas, musulmanas, budistas…tiene menos importancia lo que hagan ellas porque no son cristianas, porque no creen en Dios? En qué Dios no creen? Pues lo importante no es el trabajo que el grupo realiza?

    Creo que ese es el problema actual del cristianismo. Somos los mejores. Bueno, el problema de siempre. Volvemos a la casilla de salida.

    Y no logro entenderlo. Qué más da lo  creas? Lo importante es lo que hagas. Es algo muy sencillo de entender. Al menos eso pienso, pero debo de estar equivocada.

    Me quedo con lo que ha dicho Iñaki  al señor Revuelta. También  tengo en la cabeza la imagen de esa joven. Y no me importa en absoluto en qué Dios crea o deje de creer.

    Pero bueno.

     

     

     

     

     

  • ana rodrigo

    La lectura de este artículo me ha supuesto bastante dificultad, pero al final me decidí a escribir un comentario todo lo concienzudo que me fue posible, pero el destino ha querido que lo perdiera ( por no escribirlo en página Word). Me veo incapaz de intentarlo nuevamente pues le dediqué mucho tiempo y bastante esfuerzo.

    Perdón, es un desahogo personal.

    Solamente diré que la Iglesia anda perdida y la política del avestruz no le sirve para nada. La sociedad secular y la antigua sociedad estructuralmente religiosa, en estos momentos ni confluyen, ni aquella tiene ganas de hacerlo.

  • M.Luisa

    Ya lo dice el propio autor no se trata de una vuelta atrás  a un  reencuentro nostálgico con lo religioso, sino de  reconfigurar la dimensión religiosa  del ser humano en lo secular cosa muy distinta a lo que fue la radicalización  secular  llevada a cabo por el empirismo lógico.

    Esa dimensión religiosa, por ejemplo, no me pareció que le faltase a André Comte-Sponville, filósofo francés y ateo cuando le leía hace ya algún tiempo y que el propio autor nombra en su escrito. Una dimensión religiosa que antes de serlo es real por eso puede adquirir   diversas formas en el tiempo, de manera que   en el caso, por ejemplo, del propio  Sponville sin ser religioso pueda sentirse atado, ligado a la realidad, esta realidad es la misma para un ateo que para un religioso.

  • Carmen

    Pues sí. A la casilla de salida.

    Qué cosas…

    Me gusta no haber perdido totalmente mi capacidad de asombro.

    Recuerdan el juego de la Oca? Me encanta. Estaba aquella casilla horrible del puente. Era la seis o la siete más o menos. Te fastidiaba un montón cuando llegabas al segundo y tenías que volver al primero. Había una tremenda, el laberinto o algo así, te volvía a la de salida.

    Me pregunto en qué casilla estamos.

    Lo más gracioso de todo es que al final, ganase quién ganase llegaba a una oca grande y preciosa que estaba en el centro del tablero.Y te sentías la reina del juego.

    Al final todos vamos a llegar ahí. Lo que me llama la atención es que a estas alturas de juego sigamos pensando que la oca de nuestra casilla es la mejor. En realidad son todas iguales.

    Pero bueno. Que cada cual baje las escaleras como quiera, o como pueda. Desde luego , mi persona agarrada a la barandilla muy fuerte, por si acaso. Consiste en intentar no hacer daño a nadie y echar una mano en la medida de lo posible cuando me doy cuenta del que está a mi lado lo está pasando mal. Supongo que esto no es suficiente.

    Pues qué le vamos a hacer…

    Buen día.

  • Isidoro

    Recalca Elzo, en la crisis de desencantamiento y desconfianza de la gente en el pensamiento laico. Y lleva toda la razón.

    Hoy en día, hemos descubierto que todo lo que sabemos es como una flecha camino del blanco, cada vez está mas cercana a él, pero todavía no está sobre él. Y por ello es una versión de la realidad, revisable y provisional.

    Como dice Yuval Noah Harari: “Si en el pasado la educación se parecía a construir una casa de materiales sólidos, como la piedra, y con cimientos profundos, ahora se parece más a construir una carpa que se pueda doblar y llevar a otro lugar con rapidez y sencillez”. 

    Esto a muchos, que necesitan psicológicamente de seguridades a donde agarrarse, les genera mucha incertidumbre y angustias.

    “El cambio de cultura entre generaciones suele favorecer las crisis existenciales. Cuando los antiguos esquemas mentales ya no sirven, la persona se desconcierta y puede entrar en crisis.

         Todo hombre se pregunta a sí mismo cuál es el sentido de su existencia. Necesita encontrar razones para vivir”. (Gerardo Castillo Ceballos).

    La presente era post-secular, (en terminología de Elzo), después de liberarse y desembarazarse de ataduras mentales, antiguas, se encuentra desnudo y aterido de  frío, ante la fase más difícil: la de revestirse de nuevo, de nuevas ideas, adaptadas a los tiempos.

    Pero como señalaba Ortega, no se puede hacer historia, si no se posee una teoría general de las realidades humanas, lo que llamaba una historiología. (Hoy diríamos, antropología global).

    Como muy bien dice Santiago, “el cristianismo  tiene la misión de “convertir” al mundo secular al Cristo total del bien”. 

    Pero tiene que hacerlo adaptándose a la realidad de un mundo secular, constituídos, por humanos creados por Dios y necesitados de luz y guía y no por seres infectos de hedonismo y mal, con el que no se puede pactar nada.

    La relación del cristianismo con la humanidad postmoderna, no es una relación entre el bien y el mal, sino una relación entre la medicina y el enfermo.

    Pero la medicina, no se puede dar en bruto, que puede tener efectos negativos o perder su efectividad. Exige una elaboración farmacológica, para adaptarla al enfermo.

    No se trata de ver quien cede el paso a quién: el que se aparta, ensancha el camino. Y “honrar un legado es crearle un nuevo futuro”.

    Aunque referido a otro tema, Felipe González, decía: “Solo quienes tienen principios firmes y lealtades profundas, solo esas personas, tienen el sosiego necesario para compartir espacios con quienes no piensan como ellos”.

    El verdadero cristiano profundo, con lealtades profundas y principios firmes, tiene cintura mental suficiente, para no solo iluminar al mundo secular, sino ser iluminado también por él, sin perder sus esencias, como un rayo de luz que se abre paso entre las nubes

    • Santiago

      La luz del cristianismo se encuentra en la Persona de Cristo. Esta es su esencia, la que “ilumina” a todo ser humano desde que nace….
      .Como dices, Isidoro, podemos ser iluminados además de iluminar…..Esta “Luz” nos ha sido dada por medio de LA Palabra revelada y además se encuentra dentro de nosotros para que no nos equivoquemos y nos abramos a la Verdad.

      Es por eso que debemos “discernir” en donde se encuentra la LUZ: la que nos revela y la que SE NOS revela de dentro. La sincronía entre estos dos destellos de la “gracia” es lo que nos acerca a la paz de Cristo, la única capaz de saciar nuestros deseos “infinitos”

      Un saludo cordial
      Santiago Hernández

      • Isidoro

        Amigo Santiago, (me uno tardíamente a las felicitaciones por tu santo, y los de Carmen y Ana):
        Hay que recordar que además de la revelación escrita, (que inevitablemente está inculturada en la época histórica en que se produjo), y que Dios quiso que fuera equívoca y poco clara, (como denotan la inmensa pluralidad de interpretaciones entre los cristianos), existe la revelación de la Naturaleza.
        Dios = el Orden Cósmico, escribe su voluntad en el Universo, y es misión del humano, descubrirla. Lo que quiere Dios del humano, está escrito en las características de la naturaleza con la que le ha dotado.
        Conocer a fondo esta naturaleza, es descubrir la voluntad de Dios. Y ese conocimiento lo proporciona la Ciencia

        • Santiago

          Muchas gracias Isidoro por tu felicitación y por tu valioso comentario.
          Coincido contigo que Dios escribió Su Voluntad en la naturaleza que programó inteligentemente y libremente en cuanto se refiere a la vida del Cosmos. No sólo la teología, sino también la filosofía y la ciencia experimental, proceden de UNA misma y única fuente divina como fundamento esencial.

          La Revelación oral y escrita -tal y como fue el plan divino- estuvo enmarcada y dependió de la libertad humana. Lo equívoco consistió en la interpretación humana que no pudo abarcarla en su totalidad. Por eso Dios se revela gradualmente en la Historia frustrando muchas veces, en esa libertad, los designios humanos para que siempre se realice Su Voluntad y en orden a nuestro bien total.
          Lo que a nosotros nos aparece como “un mal”, en la visión divina, será quizás lo mejor para nosotros, ya que Dios quiere siempre nuestro bien espiritual “último”….como el individuo que perdió su vuelo al quedar atrapado en un ascensor y llegar ya tarde al aeropuerto…..para luego darse cuenta que ese avión que debería el haber cogido aquel día, hubo de estrellarse después, sin remedio y sin sobrevivientes.

          Lo que es un “mal” para nuestra mente mundana, puede no ser real y absoluto, sino sólo una “apariencia”. Por eso para llegar hasta Dios NO sólo necesitamos la razón, sino también la FE. Esta es la que ilumina la razón y nos hace partícipes del Misterio. Pero la FE es un don que hay que pedir humildemente y que hay que atrapar, y no dejar que se nos escape.

          Un saludo cordial
          Santiago Hernández

  • Santiago

    No, no es el secularismo del mundo del hedonismo el que tiene que transformar el cristianismo, sino todo lo contrario. Es el cristianismo el que tiene la misión de “convertir” al mundo secular al Cristo total del bien. No del bien “en abstracto” sino de la práctica doble: amar a Dios y amar a nuestros hermanos. Faltando esto podremos crear “otra religión” pero alejada del pensamiento esencial de Cristo.

    Jesús preparó cuidadosamente al núcleo de Su Iglesia, no sólo durante Su vida, sino en los 40 días post-Resurrección: Jesús se presentó a los Apóstoles “vivo” y resucitado “con muchas pruebas evidentes, dejándose ver de ellos dentro del espacio de cuarenta días y hablándoles de las cosas referentes al Reino de Dios” (Hechos 1:1–3)

    Los valores humanos reales del “mundo” han de ser incorporados al deseo del Padre por medio del Hijo que es Cristo y a Su Iglesia. Por eso la radicalización del secularismo pudo invadir e infiltrar y penetrar dentro de la parte “humana” más débil eclesial para tratar de convertirla en puro humanismo hedonístico y condescendiente, Pero el poder del cristianismo NO reside en lo meramente natural. Jesús envió el Espíritu Santo que guía y guiará a Su Iglesia hasta “la consumación de los siglos”, no importa que “implosionen” las comunidades “locales”La Iglesia verdadera trasciende lo mundano y lo efímero porque Su misión es Universal y perenne.

    La Revelación del verdadero Dios fue total en Jesucristo. Hasta El había sido lenta y gradual pero Cristo es el que nos dice el pensamiento de Dios por medio de Su Palabra. Por eso Cristo edifica Su Iglesia y le concede el poder “espiritual” para salvar al género humano de la acción destructiva del mal. El mismo se ofrece por la humanidad al morir en la Cruz. Su triunfo es completo en Su Resurrección. La misión de Su Iglesia consistiría en transformar al mundo en El que es la Suma Bondad. De hecho el mundo fue transformado por el Evangelio en la era cristiana que comenzó con la presencia de Cristo en la tierra.

    Ya sea por el bautismo de “agua o de deseo o de sangre” todos estamos vinculados a la Iglesia. Todos somos llamados a transformar al mundo a través de la vida de la Iglesia donde permanece Jesús vivo. Es la deconstrucción del mal y de la corrupción, la misión de los cristianos, empezando con nosotros mismos.Sólo con esta misión clara y transparente de la Iglesia de Cristo podremos continuar la labor de Jesucristo en el mundo hasta el final.

    Pero no hay que temer. Jesús ya ha triunfado al resucitar de entre los muertos. El mismo Cristo NOS prepara para el fwturo cuando Su testigo presencial Juan Apóstol nos transcribe lo que El nos dice a nosotros:

    ”Éstas cosas os he hablado para que tengáis paz.En el mundo tendréis tribulaciones; mas tened buen ánimo, Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33)
    Porque el que vence es Cristo, y NO “el mundo” del secularismo radical.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

     

    • Roman Díaz Ayala

      Gracias, Santiago. Estoy muy de acuerdo contigo estableciendo la cuestión en la eclesiología, aunque yo haga un mayor énfasis en la que parta de los evangelios en particular + Hechos y en el resto del Nuevo Testamento.
      Resulta muy extraordinario que con la cantidad de pasajes , textos y lugares que se pueden citar, toda esa abundancia de lo que hizo y dijo Jesús, y la cantidad de testigos, diria yo que el grupo de discípulas y discipulos que Hechos y Pablo cifran en algunos centenares, sin embargo y a pesar de todo ello, ni se menciona ni se tiene en cuenta sino que más bien se desestiman. Algo así como no permitir que un mal argumento estropee tu tesis.
      Me has sostenido y dado ejemplo todos estos años con tu compañía en Atrio.
      A Javier Elzo, que tiene una vista bastante aguda, aunque no se si no menciona algunos datos o simplemente no los quiere abordar, pues a Javier hay que prestarle mucha atencion desde su particular mirada académica de persona que tiene el radar puesto tanto en lo social como en sus colegas intelectuales de más alla de los Pirineos.
      La pregunta qke yo me hago siempre con él es si nos mira a los españoles como hay que mirar desde fuera, o si él cree que debe ser desde su españolidad periférica. A veces pienso que será algo más bien híbrido.
      De todas maneras, percibo wue hay alguna realidad que se le escapa.

      • Santiago

        Gracias a ti Román.. También he podido sostenerme yo al poder compartir contigo muchos de tus puntos de vista y por haber aprendido mucho de tu conocimiento académico y práctico sobre el avance teológico actual y de que manera podemos situarnos, sin salirnos del marco de la fe cristiana neotestamentaria.

        Como muchos por aquí reconozco que no es fácil leer a Javier Elzo en lo que expresa en su artículo. Pero creo que el expone el desastre de un secularismo que pretende sustituir toda forma religiosa para erigirse sólo en un mero “humanismo democrático” y entonces dar respuesta a todos los problemas existenciales, políticos, sociales y constituir una neo-religión globalista.
        Pero anular y desmantelar los valores cristianos esenciales nos está llevando a una sociedad caótica sin ley donde brilla lo amoral, lo anárquico en un libertinaje total …pues si Dios no “puede” obligarme a “nada”, mucho menos “los seres humanos” serán capaces de corregir mi mala conducta, ni imponerme un castigo medicinal.

        Sólo la “influencia” decisiva del cristianismo del siglo I logró transformar al paganismo para elevar espiritualmente a la raza humana al nivel de la “llamada” que le correspondía por su destino sobrenatural. Sin esto, eventualmente retrocederemos a nuestra anterior situación de inmovilidad espiritual.

        Un saludo cordial
        Santiago Hernández

  • Carmen

    Han leído un artículo en El País de hoy firmado por Juan García Bedoya? Es superinteresante.

    En el fondo del fondo, todos los que escriben y hacemos algún comentario aquí,  somos  unos profundos ingenuos. A mí me gustan mucho las personas ingenuas. La ingenuidad no es sinónimo de tontuna. Al menos no lo es para mí.

    En fin.

    Buen día a todos.

  • Carmen

    Lo prometo.

    Lo he leído al menos tres veces. Y no entiendo a dónde quiere llegar. Porque es imposible que quiera volver a la casilla de salida.

    Y es que está claro. La filosofía, la teología, la sociología…no es lo mío.

    También es cierto que estoy un poco mayor, cansada por el calor, por la Pandemia…en fin. No tengo la cabeza clara.

     

  • Isidoro

        La crítica al sistema ultramoderno o postmoderno, se basa nuevamente en una mirada mental estática, no en considerarlo como una fase cultural temporal, que inmersa en la dinámica histórica evolutiva general, está destinada a ser mejorada y superada.

        Estamos subiendo una escalera. En cada escalón que pisamos, debemos estar mirando a los de arriba, no sentarnos en él, y menos aún mirar con nostalgia los escalones de abajo.

        Estamos más arriba, pero aún nos falta mucho tramo que subir. Ya sabemos lo que no queremos, pero todavía no sabemos lo que realmente queremos.

         Y en esta dinámica, el cristianismo tiene algo que decir, naturalmente. Quizás más que decir, tiene algo que sugerir y estimular. 

          Yo considero el cristianismo, como la estatua de Colón, con el dedo apuntando hacia el nuevo Mundo. No está señalando geodésicamente la dirección exacta del mismo, solo indica que está por allí, y hay que investigar y explorar.

     

       El desencantamiento de la secularización, es propio de una mirada presentista y estática de la situación. Es propio de una fase de autocrítica, y de la constatación de una falta temporal de soluciones. Estamos “en obras”, y falta mucho aún por llegar al final.

        El gran problema de la participación de las religiones en la política moderna, es que una vez desmitologizadas, como muy bien señala Elzo, su aportación se ha reducido a “su ética universal de la fraternidad, “el ethos del amor” universal e incondicional”. 

         Pero toda ética conlleva una absolutización, y una maniqueización del tema: cuando la cuestión está entre el bien y el mal, no se hacen concesiones al “mal”. 

           Y la política moderna, se basa en el respeto mutuo entre las ideas, y en la negociación,  lo que casa muy mal con una actitud puritana y exclusivista de lo “revelado claramente” por Dios.

        Esto ocasiona una actitud hipermoralista, que es el último refugio de un cristianismo desmitologizado. 

      Aportar al debate, solo la fraternidad universal, es descubrir el Mediterráneo, en estos tiempos ultramodernos. Hay que promover un cambio y una  actualización del conocimiento de la naturaleza humana y de su situación en el Universo. 

           Como dice Thomas Merton: “No basta con portarse mejor; necesitamos llegar a ver la realidad de un modo diferente…”. Esto ya lo anunciaba el Buda Sakiamuni: “El conflicto no es entre el bien y el mal, sino entre el conocimiento y la ignorancia”. 

          La desmitologización a secas, deja al cristianismo ante un vacío antropológico, colgados de la brocha, lo que inevitablemente le retrotrae a agarrarse de algo, en este caso a “la autoridad divina”. 

        Decía Chesterton, en “Ortodoxia”: “El mundo moderno está lleno de viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas. Y se han vuelto locas, porque fueron aisladas unas de otras y vagan por el mundo solitarias…”

         Hay que integrarlas en una nueva resituación del humano, y aquí la religión tiene mucho que aportar, si se cientifica. 

         Pero en esos tiempos en que se habla tanto de “negacionismos”, no se habla nada del negacionismo científico de la antropología cristiana, que mejor sería denominarla greco-romana.

          Es insultante el desprecio, el ninguneo y la “luz de gas”, que se realiza a la modernas psicología y antropología, desde el campo de la antropología cristiana. Lo que no interesa oír, se silencia y se oculta, a ver si así desaparece… “pero cuando abrí los ojos, el dinosaurio seguía allí”.

           Si se adapta a la realidad científica, el cristianismo tiene mucho que aportar, pero si no lo hace, su papel siempre será obscurantista y retrógrado, por muy progresistas que algunos se sientan, y reducida a “aldea gala”, aislada e ignorada, acariciando la “poción mágica” del Astérix del Vaticano, de turno.

          Como en el mus, deben participar y jugar con las reglas de todos, y si no lo hacen así, su papel se reducirá a mirones gruñones, y ya se sabe la regla del mus: los mirones deben mirar, callar, y dar tabaco a los jugadores.

         Jugadores que serán los científicos sociales, entre los que podrían estar la inteligencia cristiana, que es mucha y prolífica.

     

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