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ATRIO, donde acogemos todas las primaveras para fortalecer fe y esperanza en la vida

En la fiesta de la Anunciación y en el 41 aniversario del asesinato de Oscar Romero.
Artículo editorial. Programa y buzón de sugerencias.
Editoriales anteriores .

Desde hace casi siete meses ATRIO no había cambiado ni la imagen de portada ni el editorial que, según nuestra costumbre, solíamos renovar con el paso de las estaciones. Ese caminar esforzado por lo árido de un paisaje otoñal sin horizonte y esa terca llamada a la responsabilidad se han mantenido como signos del impacto que nos ha producido esta pandemia y crisis global que está durando más de lo que preveíamos hace un año.

Hasta el plan de asambleas y encuentros mensuales en zoom se vino abajo por falta de ánimos del moderador. Pero ATRIO ha continuado, tal vez más vivo que nunca, gracias a esa confluencia de autores, comentaristas, visitantes y aportantes que han resistido, como ese Caminante del mexicano Enrique Bostelmann que nos impactaba al abrir la página.

Bueno. Hace unos días empezó la primavera boreal (nuestros amigos argentinos y chilenos empiezan el otoño a la espera de que en septiembre vuelva a florecer el desierto de Atacama que tantas veces nos ha acompañado en ATRIO). Y yo siento muchas primaveras brotar en lo profundo. No puedo menos que invitarme e invitaros a acoger todos esos signos. A creer en el sentido más profundo de toda vida que tiene su fuerza en algo muy escondido, un misterio más aún que un enigma por descubrir. A esperar que mi vida y nuestras vidas sigan brotando en medio de tantas catástrofes y escombros. Y que produzcan frutos de amor y felicidad para la mayor parte de seres posibles. “Somos ínfimos y efímeros, pero necesarios… Sometidos a la desgracia, destinados a la muerte, pero llamados a ser”.

Hablo de primaveras, no solo de una, la meteorológica que se manifiesta en la natura.

Y recuerdo los siete centros de realidad que, desde hace unos años, centran nuestra atención en ATRIO:

  1. Primavera personal. Para algunos será importante la llamada a vivir con fe y esperanza la Pascua, limpia de nuevo este año de procesiones y fastos turísticos. Para otros será suficiente un poco de silencio interior para oír el leve susurro del espíritu que sigue hablando desde lo más íntimo de nuestras entrañas. Atención espiritual y realismo de saber que esas entrañas, mente y corazón, están constituidas por billones de frágiles células organizadas en un sistema vivo, junto con las bacterias y virus acompañantes.
  2. Primavera de la Iglesia. Francisco sigue ofreciendo signos de renovación profunda desde la cúspide que no podíamos esperar hace solo ocho años. Pero tal vez no sean estos los mejores signos anunciadores de una primavera eclesial. Seguro que nos llegan si estamos atentos un testimonio, un relato (como el de ayer aquí), un gesto de amor, reconciliación y paz que nos reconcilian con la humanidad y nos animan a seguir en una fraternidad universal.
  3.  Primavera en economía. Algo puja en el mismo seno del mundo de la economía por encontrar una alternativa al actual sistema capitalista neoliberal. ¿Será verdad que se va imponer el Mínimo Vital con carácter global pero de verdad y la tasa Tobin? Por algo se empieza.
  4. Primavera en la investigación tecnocientífico. Dicen que la rapidez con que se han conseguido las vacunas es excepcional en este campo de la investigación. Ojalá se apliquen esos esfuerzos de científicos con rapidez y justicia. Y aún no se ha empleado, al menos en occidente, las enormes posibilidades que existen con el uso de localización y grandes números para controlar futuros contagios.
  5. Primavera ecológica. Seguramente el sistema Tierra es el que más se ha beneficiado de este confinamiento mundial de la especie homo. Aunque ya hay quien teme que aumenten plásticos y mascarilla vertidos al mar. Y se trabaja por volver al sistema consumista y turismo masivo. Aún así, sin Trump, los acuerdos que sucedan a los de París podrían ser más efectivos mundialmente. ¿Despertará en este campo y en otros la ONU?
  6. Primavera democrática. Es la más difícil, aunque la más necesaria. El año 2020 nos quitó al menos del candelero mundial al prototipo de la supremacía Usa y la imbecilidad. Pero los populismos y las fake news continuarán. ¿Surgirán líderes y grupos unificadores de la izquierda mundial? Decidme si por vosotros ha pasado esta aura de una izquierda igualitaria y realista.
  7. Primavera hacia el más allá. Creedme que, a pesar de seguir en la brecha y de buscar en la densa realidad de estos años veinte del siglo veintiuno signos de primavera y esperanza, estoy tranquilamente situado en la pista de despegue hacia la muerte. Sé que con ella (y ya no puede tardar) se derrumbará plenamente el equilibrio de este sistema vital que es mi vida. Algo puede que quede con vida de nuestro ADN o de nuestras creaciones. Pero nuestra vida real se habrá consumado y la futura primavera estará ya en manos de Misterio.

Nota: Si alguien está interesado en cómo va la difusión y el sotenimiento de ATRIO, podéis ver estos gráficos:  visitas  y  aportaciones económicas.

61 comentarios

  • Javier Peláez

    En la vida hay que tener una actitud positiva.La gente habla de la vacunación obsesivamente.Antes en las colas hablabas del tiempo,ahora de la vacunación.Estaba yo en una cola en la calle ante una tienda de telefonía móvil y mientras esperábamos un señor de 84 años me comenta que le faltaba un pulmón por tabaquismo y le han puesto Pfizer.Ya le dije que parecía un chaval…El otro señor que estaba todo el día en la calle se queja que los de determinada edad que no supo precisar por si me excluía ,dado que yo tengo una juventud permanente, somos los ques estamos todo el dia en la calle tbjando y sin vacunarnos…Se observa que hay muchos colectivos que reivindican su vacunación preferente,pero luego la quieren a la carta(con Astrazeneca no,por favor).Tengo un amigo de 60 años que se vacunó con Astrazeneca es diabético y tres días antes dejó de fumar porque el médico le advirtió que tenía mal el pulmón…Se vacunó en la nave industrial Zendal y me comentaba que 24 horas después todo normal incluido el número de cuescos…Ya le dije que le diera la segunda dosis a su pareja que tuvo varios cánceres…y que la vacuna no le funciona porque el prospecto dice que se reducen los cuescos…Mi hermano se vacunó con Astrazeneca por ser de MUFSCe.En definitiva:1.La vacunación no puede ser a la carta.2.Ninguna vacunación masiva va a ser ni racional,ni equitativa,hay tantas excepciones…y preferencias razonables que no se van a tener en cuenta.3.Es más importante la velocidad de crucero que la racionalidad.4.Hay más posibilidades de morir de Covid o de otra cosa(caerse de un andamio,que te atropelle un coche…)que de Astrazeneca.5.Hay que ponerse la vacuna por solidaridad,porque formamos parte de un rebaño,si luego resulta que estás entre los efectos secundarios,es una cosa que hay que analizar cuando se tercie.Cada cosa a su tiempo.6.Me alegro profundamente que se vacune la gente.7.Siempre positivo,nunca negativo(dando la vuelta a la frase futbolística) aquí no me refiero a la PCR sino a la actitud…

  • Javier Peláez

    VACUNACIÓN COMO ESTRATEGIA ELECTORAL: el gobierno de Ayuso no deja de sorprendernos en su estrategia de vacunación electoralista:1.Contrata enfermeros jubilados hasta el 9 de mayo(alcance del estado de alarma y de la medida legal)para dar sensación de que hace algo de aquí al 4 de mayo y no gastarse un duro.2.El consejero de Sanidad de Madrid negocia la Sputnik por su cuenta,como si la inmunidad de rebaño fuera posible sólo en Madrid.Y luego estaremos inmunizados en Madrid con ensaladilla rusa y nos independizaremos y declararemos un soviet cerrado a cal y canto;Cayetanos incluidos y contra anterior criterio de la Ayuso contraria a los cierres…

  • Asun Poudereux

    Siguiendo lo analizado por el comentario último de Isidoro, al que agradezco su esfuerzo y dedicación en el tema, todas las posibilidades están ya en nosotros, heredadas, adquiridas y las sin fin no-esperadas.

     Buscar las soluciones fuera puede retrasar sin límites el encuentro, acogida y aceptación de lo que sentimos nos pasa, nos aleja de nuestro centro interior. A más lejanía de lo que parece desbordarnos, más culpabilizamos en extensión hacia los demás, dada la inercia de culpabilizar como la única opción a nuestros malestares.

    Olvidamos que la mayor parte de las veces nos inunda el tiempo atmosférico, como él mismo parece abrumado por tanta incertidumbre e inestabilidad cada vez más apoteósicas. Lo que no permanece es lo constante y no hay forma de adentrarnos de lleno en ese estado, dando gracias con humildad.

    También solemos pasar por alto que la educación recibida nos ha hecho ser dependientes de lo que dijeran las autoridades cercanas y lejanas al entorno familiar, religioso, social y, para más inri, hasta el económico. Recuérdese el consumismo inoculado de la imagen y apariencia, tanto tienes tanto vales. Tanto obedeces, tanto serás encumbrado…

    Descubrir que no hay nada que conseguir y buscar fuera de nosotros, si además ese vaivén nos va alejando de nosotros mismos, es duro y difícil por ir a contracorriente de lo que se nos ha inculcando y se ha ido estableciendo en miles de mensajes y medios influyentes.

    Me pregunto cada vez más cómo hubiésemos evolucionado, si se hubiera trabajado en profundizar la interioridad de cada persona, desde la más tierna infancia, con todas sus posibles potencialidades en relación a sí misma y a las que hemos considerado otras, como plenitud de vida, aquí y ahora ¿? Y no creo que me quede en la esfera de lo humano, y lo recalco bien, como algunas personas religiosas sin dudarlo intentan hacer ver con respecto a sus seguridades de lo divino, separado pues de lo humano.

    La madurez personal no brota sola, si no se ha vivido el sufrimiento y la soledad que conlleva sin amarrarse a echar culpas al resto. Llega el momento en que se es capaz de comprender y hasta se vive el fondo de la frase atribuida a Jesús en la cruz: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”.

  • Isidoro

    Decía Chesterton: “No quites nunca una valla, hasta que sepas la razón por la que fue colocada”. 

    Y por otra parte advertía Kant que la paloma, cuando siente la resistencia del aire al volar ligera y libre, puede tener la tentación de imaginarse que volaría mucho mejor aún en un espacio vacío, sin darse cuenta de que lo que parece resistencia y oposición, es precisamente el punto de apoyo que le hace posible mantener el vuelo.

    Todo este preámbulo viene a cuento de los efectos que inevitablemente se sufre, cuando en el proceso de maduración personal, algunas personas, eliminamos la fe religiosa, para volar por nuestra cuenta. Eso tiene un precio psicológico: la agudización de las tendencias depresivas. Nada es gratis.

     

    Cada vez parece más claro, que la idea cristiana tradicional de “salvación”, ha ahormado nuestra psicología, y ha configurado nuestras mentes, mucho más allá de la posible vida futura más allá de la muerte, y del miedo al juicio-cielo-infierno.

    Esto es así de tal manera, que una vez eliminadas esas creencias religiosas, ha persistido en nuestras mentes, toda una estructura psicológica, forjada en la infancia, que no desaparece con nuestra eliminación de creencias, y por ello causa disfunciones varias, especialmente una grave pandemia de depresión.

    Y es por ello, por lo que los tratamientos terapéuticos de la misma, se asemejan mucho a las antiguas prácticas religiosas.

    Julie Reshe, filósofa y psicoanalista de la Universidad de Tyunmen en Siberia, dice:

    “Las raíces de la tendencia moderna a la positividad, pueden encontrarse en el pasado religioso, que en el pasado proporcionó a las personas, ciertas pautas para la vida y la noción de salvación, ofreciendo una imagen sólida del mundo con un final feliz.

            En nuestro mundo secular, la psicología llena un vacío dejado por la religión, y sirve para dar explicaciones y esperanza en una vida mejor”.

    En este sentido, según Enrique Zamorano, “hoy en día cabría comparar el mundo de la literatura de autoayuda, con los viejos catecismos como torpes formas de aliviar una desesperación imposible de aliviar, como también pensaría el filósofo Kierkegaard”. 

    Y ya para Freud, “su misión consistía en ayudar a los pacientes a aceptar y reflexionar sobre el infierno que suponía la vida. No más allá, sino aquí, en la Tierra”. (Resche).

    Antes, en la religión, nuestro objetivo para salvarnos, era ser más santos. Ahora que ya no esperamos esa salvación, nuestro objetivo es ser más sabios, y eso supone ser más realistas, conocer mejor la realidad.

    Y a ello nos ayuda la enfermedad y el sufrimiento. Y eso está reñido con el otro objetivo que nos queda aquí y ahora: ser más felices. (Los más vitalistas y optimistas, son más propensos a vivir bajo una falsa ilusión de control sobre sí mismos basada en el autoengaño en aras de mejorar su autoestima).

    El “realismo depresivo” se trata, pues, de una corriente de pensamiento a camino entre la filosofía y la psiquiatría, que desdice los preceptos de ambas o se origina a raíz de una intersección de las mismas.

    Según el psicólogo social, Joseph Forgas, la tristeza patológica fomenta el pensamiento crítico en los individuos:

    Ayuda a reducir los prejuicios, mejorar la atención, aumentar la perseverancia y, en general, promueve un estilo de pensamiento más escéptico. En definitiva, “las personas felices son más propensas a dejarse guiar por los estereotipos, a seguir la corriente”.

    Y podría ser según Reshe, un elemento evolutivo, como la fiebre a la infección, y “la rumia depresiva podría ser una herramienta de análisis de problemas que esperan resolverse”. 

    Freud en “El malestar en la cultura”, trataba este tema. Siguiendo a Francesc Gomá, la traducción del título del libro es equívoca, porque tendría más bien el sentido de “la incomodidad de las reglas del comportamiento social humano”.

    Durante millones de años de vida tribal, la seguridad ha primado sobre la felicidad personal, la libertad.

    El único que era libre era el Jefe de la tribu, y la psicología de los demás, era una constante autorepresión o sublimación de la agresividad personal, ya mediante las normas grupales, ya introyectándola en el super-yo de cada individuo, en su conciencia moral, que se hace eco de las represiones e imperativos culturales; y ya desde la infancia, los introduce en sí mismo y los asimila.

    Esto genera un permanente sentido de culpabilidad, y cuanta más culpabilidad, menos felices somos… y más depresión nos atenaza.

    Para solventar ese problema, se fundaron las religiones. Freud expone su tesis sobre la religión: procede sólo del desamparo infantil y de la nostalgia del padre; sus representaciones son consuelos e ilusiones, correspondientes a sus deseos.

    Cuando volamos por nuestra cuenta, a pecho descubierto, quedamos expuestos a los antiguos problemas. Si dejamos de tomar el calmante, no nos extrañemos que tengamos dolores.

    Decía Ortega que el mayor de nuestros problemas que nos pasan es que no sabemos lo que nos pasa. Saberlo, es un avance, y el primer paso para poder solucionarlos.

     

    (Comentario basado en “El realismo depresivo, una nueva corriente filósofica y psicológica”, de Enrique Zamorano –El Confidencial).

     

  • Isidoro

           Estas fechas son propicias a la nostalgia. Y como todos los años por estas fechas, vuelve el cine religioso. Y destacando entre todo el cine bíblico y tanto peplum romano, volveremos a ver de nuevo, incansablemente, “La vida de Brian” de los Monty Phyton.
     
        Hoy en “El Confidencial”, viene un artículo muy significativo sobre su rodaje, hace ya mas de cuarenta años. Y en él algunos miembros del grupo, hacen unas reflexiones, (que aunque parezca mentira, cuarenta años después, siguen siendo de lo mas vigente, en los tiempos actuales. (Y que son muy oportunas en este foro de Atrio).
     
           Dice John Cleese: “Diga lo que diga el fundador de una religión, en menos de dos minutos todo el mundo lo está reinterpretando en función de sus propias necesidades espirituales”.
     
         ¡Cuanta verdad encierran estas sabias palabras de este “vulgar” cómico de la legua!
     
         La razón humana, funciona sobre una poderosísima corriente interna, o mainstream, una direccionalidad implícita y subterránea: no la de la búsqueda de la verdad, sino la de minimizar contradicciones interna, que nos generan grandes y dolorosas crisis internas.
     
         Y para ello, dispone del gran recurso de la interpretación, la traidora hermenéutica.
     
      Ese es el gran secreto de la mente sintiente, la gran relación entre las emociones y el pensamiento. La emoción es la principal fuente de los procesos conscientes, (Jung), y para muchos la emoción es una forma de cognición.
     
        Total, que cada uno interpreta los textos como su buenamente siente que debe interpretarlos, y por eso todo lector es un “traidor”, o al menos un co-autor.
     
         Por otra parte, muchos dicen, que hoy en día, con la exacerbación de la intransigencia, la película ”La vida de Brian”, no hubiese podido rodarse.
     
        ¡Cuarenta años ha pasado, y en este sentido vamos a peor!. El moralismo puritano de lo políticamente correcto, hace estragos en la sociedad.  
     
        Otro miembro de Monty Python, Eric Idle, dice: “La gente se siente muy amenazada cuando alguien cuestiona el sistema de creencias establecido, porque para ellos ese sistema, es un asidero, y no toleran que nadie lo ponga en tela de juicio”.
     
        Es pura inseguridad y miedo. Dice la Wiki:
          “El fanatismo es el apasionamiento del faná-tico. Es una actitud o actividad que se manifiesta con pasión exagerada, desmedida, irracional y tenaz en defensa de una idea, teoría, cultura, estilo de vida, etc.
           El fanático es una persona que defiende con tenacidad desmedida sus creencias y opiniones, también es aquel que se entusiasma o preocupa ciegamente por algo”.
     
       Dice el psiquiatra Francisco Traver: “La verdad es que el fanatismo y el maniqueísmo tiene mucho éxito en nuestra especie por una sencilla razón: porque presenta el problema de una forma simplificada, algo que a nuestro cerebro le viene muy bien, pues la pereza cognitiva es condición de nuestra especie.
       La mayor parte de las veces tomamos partido por razones emocionales, lo que es lo mismo que decir que nos decantamos con aquella concep-ción del mundo que se acopla mejor a nuestras circunstancias”.
     
       Todo esto nos enseña hoy día esa joya del cine que es “La vida de Brian”, que al final pudo realizarse gracias a George Harrison, que empeñó su casa para conseguirlo.

  • Javier Peláez

    AHORA QUE ES SEMANA SANTA: Hablemos de lo más santo que hay que es la salud de las personas.Hablemos de la vacunación.Luego hablaré de Nuestro Señor Jesucristo,pero primero de esto.Qué es lo que mejor funciona en la sanidad pública española y que es digno de elogio internacional? El sistema de trasplantes.Y por qué? No porque el señor Matesanz se publicite en los cristales de las sucursales bancarias,sino porque hay alguien se le ocurrió organizar las Unidades de Trasplantes,nombrando coordinadores de las susodichas unidades y pagando una pasta por las guardias localizadas de las unidades de trasplantes (a estas retribuciones son lo que, ya en un pleito que se metió alguien y lo estuvo apunto de joder, las denominamos la “gallina de los huevos de oro de la sanidad pública”).Qué es lo que hay que hacer para vacunar acceleradamente y no espectacularmente como en el Zendal y en el Wanda… Exactamente lo mismo que con los transplantes,pagar en los Centros de Salud por las guardias en festivos ,fines de semana,lo mismo que en las Unidades de Trasplantes.Mientras dure la pandemia.La otra alternativa es poner a los militares que salen gratis.Qué tiene que hacer Europa? Romper el mercado y admitir la vacuna rusa y china,pero esto ya son cuestiones geopolíticas y es mucho esperar de los eurócratas.Demasiado….Ya he hablado de Nuestro Señor Jesucristo…Mañana me leo la pasión en los evangelios…

  • Rodrigo Olvera

    Quizá venga al caso con los temas 1 y 7, o quizá no, pero me nació compartir con ustedes ésto que acabo de vivir.

    Esta mañana me visitó mi mamá.  Vino a hacer algo para mi hermana, no sé qué pero sé que es algo bueno para ella.

    Estaba en el jardín que da a la calle; su patio, el de sus rosales, su nochebuenas, sus azahares, su sábila. Iba ya hacia la casa, y yo siguiéndola detrás. Se veía muy bien, erguida, sin lentes, con paso firme, y ánimo tranquilo; definitivamente su figura era como era antes de sufrir el EVC. Incluso bastante más joven, quizá como cuando llegamos a vivir a esta casa por allá de 1989.

    De repente dijo “algo hice raro, porque la puerta está cerrada”. Fue ahí que me dí cuenta que mi mamá falleció hace cuatro meses, y que estábamos dentro de uno de mis sueños.

    Entramos a la casa. Yo le dije “mamita” para que me volteara a ver. Cuando me vió, le dije “mamita, te extraño muchísimo”. Por un momento la expresión de su rostro fue de no comprender, así como si dijera “pero si vivimos juntos aquí”. Entonces ella también se dio cuenta que estábamos en uno de mis sueños porque hace cuatro meses que falleció. Y justo en ese momento, desperté.

    Me gustó verla; verla guapa, sana,  tranquila, en su casa, cuidando a su prole. Y me gustó poder decirle que la extraño. Porque justo anoche, al salir a la tienda y ver la luna, pensé que yo no le hablo a ella como ella le hablaba todos los días a su mamá.

     

    Es cuanto.

    • Carmen

      Tu madre está contigo, mientras la necesites no se irá. La mía murió hace , exactamente en julio hará 41 años. Hacía cinco días que me había enterado que estaba embarazada de mi primer hijo.
      Se quedó conmigo.
      No te lo sé explicar. Se quedó muuuuuuchos años, hasta que por lo visto decidió que ya podía irse al lugar de donde procedía. A descansar. Me dió el alta.
      Está. Y, efectivamente. La ves es sueños en todo su esplendor.
      Un abrazo

    • mª pilar

      Gracias Rodrigo por compartir este… entrañable sueño…despierto.

      Un gran abrazo lleno de cariño y gratitud.

    • ana rodrigo

      Querido Rodrigo, siento que ahora solamente puedes disfrutar de tu mamá en sueños; es lo que nos queda después de la muerte de un ser querido: recuerdos y sueños como el que has compartido con nosotr@. Gracias y mi empatía con tu sentimiento.
      Un fuerte abrazo

    • Javier Peláez

      Animo Rodrigo

    • Santiago

      Yo también comparto tu experiencia Rodrigo, en este Jueves Santo, el Día del Amor. Y comparto tu dolor, tu nostalgia y también el amor por tu mamá, que ya descansa en la paz del Señor.

      Yo perdí a la mía hace 22 años. Recuerdo que mi familia no podía reconocerla durante el velatorio porque aparecía realmente como era de joven, increíblemente joven. Pero yo soy el mayor de mis hermanos y yo si reconocí perfectamente su cara de joven cuando yo iba de la mano de ella siendo un niño.

      Al cabo de 3 meses, como tú, la soñé, y el sueño era tan real como el tuyo. Yo la veía de la misma manera que la contemplé por última vez, joven, y con una gran alegria en su rostro, como diciéndome que no estuviera triste, lo que me transmitía tranquilidad y sosiego, sabiendo que ella estaba bien y en paz.

      Nunca más soñé con ella pero me quedé con esa misma impresión de que las madres, aún cuando mueren, nunca abandonan a sus hijos, y que permanecen siempre con ellos.

      Un gran abrazo, Rodrigo
      Santiago Hernández

  • oscar varela

    6ª. Primavera Democrática
     
    “La cucaracha… la cucaracha… ya no puede caminar… porque le falta… porque no tiene… marihuana que fumar”.
     
    –       Así reza la letra de la inmortal melodía que cantaban en 1910 los ‘pelados’ de Villa y Zapata durante la revolución mexicana, quienes llamaban “cucaracha” al ejército ‘oficial’ mexicano, a sus generales y oficiales.
    –       Ellos eran “la cucaracha”, que ya no podía caminar porque le faltaba marihuana que fumar… y porque los revolucionarios villistas y zapatistas los tenían arrinconados.
     
    https://youtu.be/Gp_7aieGEMQ

    • Rodrigo Olvera

      Oscar

      La cucaracha se ha cantado desde el siglo XIX, siempre para hacer sátira política, adaptando los versos a la situación.

      La adaptación que se hizo durante la Revolución Mexicana es la más popular, y la que se conoce fuera de México. La cucaracha NO es el ejército federal. La cucaracha en esa adaptación es Victoriano Huerta, general del ejército porfirista, falsamente convertido en Maderista. Hombre cruel, alcohólico y drogadicto, que se sumó al golpe de Estado impulsado por el embajador de EEUU en México contra el Presidente Madero, asumiendo la Presidencia.

      Huerta ordenó asesinar al Presidente Madero y al Vicepresidente Pino Suárez. Gobernó con crueldad, segundo dice alcoholizado la mayor parte del tiempo, desatando el alzamiento constitucionalista.

      Saludos

  • oscar varela

    HOLA!

    OTRA COSA

    ¿Y la Compañera “CARMEN“?

  • oscar varela

    3ª. Primavera en Economía
    (creo que no se dice, pero será parte de LA RUTA DE LA SEDA)
    ……………………………………..
    Cómo serán los puertos secos del Corredor Ferroviario Bioceánico
    Prevé la construcción de terminales para las operaciones de transporte. La meta es conectar con el Asia-Pacífico a través de los puertos de Chile.
     
    https://www.pagina12.com.ar/332852-como-seran-los-puertos-secos-del-corredor-ferroviario-biocea

  • oscar varela

    7a. Primavera hacia el más allá:

     

    • Antonio Duato

      ¡Bravo por Atahualpa! Acojo su definitiva primavera. Acaba de cantar:

      Búscalo al cielo en ti mismo
      Que allí lo vas a encontrar
      Pero no es fácil hallarlo
      Pues hay mucho que luchar

      Por caminos solitarios
      Yo me puse a caminar
      Por fuera nada buscaba
      Pero por dentro quizás

  • oscar varela

    6ª. Primavera democrátrica
     
    La DESESPERADA necesidad
    – de una nueva Constitución y
    – la traición del proceso constituyente
    https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2021/01/05/la-desesperada-necesidad-de-una-nueva-constitucion-y-la-traicion-del-proceso-constituyente/
     
    – pido excusas a quien lee.
    – en el texto que sigue subyace un conjunto de convicciones atravesadas por la desconfianza y la sospecha.

  • oscar varela

    1ª. Primavera personal:
     
    https://piensachile.com/2021/03/25/yo-miento-tu-robas-el-mata/
     
    – Yo miento,
    – tú robas,
    – él mata,
    – nosotros perdemos la confianza,
    – vosotros aprovecháis la confusión,
    – ellos sin mover un dedo ganan.
     
     Esa conjugación es la que hemos hecho los pueblos de Sudamérica y así estamos,
    – cada uno con su triste y patética historia,
    – echándole la culpa a alguien por nuestra propia estupidez.

    • Antonio Duato

      Olé por Olga Larrazábal, de quien es este artículo escrito en Piensachile que recomiendo a todos. Y, como dice una comentarista en ese portal, “Si las gentes fuéramos como ella, y nos atreviéramos
      a ser tan honradas al pensar, darnos cuenta y decir, no estaríamos como estamos, pero la educación que enseña y el periodismo que informa también es un negocio.

  • oscar varela

    MÁS “BROTES” primaveales
     
    Las burbujas en el mercado global se multiplican.
    https://www.pagina12.com.ar/331806-la-locura-del-capitalismo-tecnofinanciero
     
    Los Non-Fungible Tokens (NFT) [nueva moda especulativa]
    – son el más reciente juego especulativo estrella del capitalismo tecnofinanciero.
     
    – Permiten vender desde tuits hasta jugadas de básquet, desde criptogatos a piezas de arte digitales.
    – El sistema, basado en blockchain, parece otra muestra de
    – cómo el capital especulativo se aleja a toda velocidad de la economía real en busca de ganancias rápidas sin vínculo con la inversión.
     
     Pagan miles o millones de dólares para registrarse como “propietarios” de lo que todos tienen.

  • oscar varela

    4a. Primavera (¿?) en Latinoamérica:

     
    Sin control de la pandemia, Brasil se convierte en una amenaza global
    https://www.padrescasados.org/archives/98200/sem-controle-da-pandemia-brasil-se-torna-ameaca-mundial/
     
    – superó la marca de las 300.000 muertes acumuladas 
    – registró 3.251 muertes en un solo día
     
    – La variante brasileña, que es más contagiosa , provocó una avalancha de pacientes gravemente enfermos que ha provocado el colapso de las UCI en gran parte del territorio.
     
    – los científicos temen que Brasil se esté convirtiendo en una incubadora de nuevas variantes y cepas.

  • Juan A. Vinagre Oviedo

    Yo creo en la primavera Esperanza que siento que hay en mí. Una primavera esperanza que poco tiene que ver con los años, a no ser para reconocer que los años han madurado esa primavera Esperanza. Y una parte de esa Esperanza -la más inmediata- es seguir creciendo y madurando con los años. Mientras crezca y madure (por dentro) no me sentiré viejo ni anciano, ni tontito, aunque sé que soy  limitado y efímero.

    Y veré el tiempo -los años, que prestos se van- como la gran oportunidad para madurar como ser humano y también como creyente, que cree en la ESPERANZA. A más de uno estas expresiones quizá le suenen a poesía… Y puede que tengan razón, porque en la ESPERANZA como en el MISTERIO hay poesía y primavera. Pero primavera no perecedera.

    Pienso que el misterio acabará desvelándose como el gran Amor, que será la poesía-canción-Realidad más inefable. Mientras, sigo creyendo en la Esperanza. Y nutriéndome de pequeñas y razonables esperanzas.

    (He estado pensando en borrar todas estas líneas…, por temor a regar fuera de tiesto… Por temor a que sean solo palabras…, que no encajan en el contexto… Pero ahí van para los que quieran seguir soñando con una nueva Primavera que no pasa con el tiempo…, primavera en la que dejaremos de ser tan limitados y efímeros.)

    • Antonio Duato

      Te entiendo cuando dices que has sido tentado a borrar esas líneas tan personales que acababas de escribir. Pero has hecho bien en no hacerlo y permitirnos que nosotros te acompañemos en acoger esa “primavera Esperanza” que sientes dentro de ti a pesar de los años. Me ayudas a mí (y supongo que a muchos) a no verme como “viejo ni anciano, ni tontito, aunque sé que soy limitado y efímero”. ¡Gracias Juan Antonio!

  • Asun Poudereux

    Os comparto esto de María Corbí, Primavera, Otoño, tratando de enlazar el punto 1y 7:

    (32. Rûmî: Ibídem, pg. 152. Cantos de eternidad. La sabiduría de Rûmî en el “Mathnawî” )

    … Las generaciones son como caravanas que son llamadas a la existencia, recorren por un tiempo un tramo del camino y son llamadas luego a la no existencia.

    Somos primavera y otoño. Brilla para nosotros la primavera por unos instantes, con sus frescuras, sus promesas, su verdor, su belleza, su vigor, lo templado de su clima; pero pronto llega el otoño, cuando el frescor se transforma en frío, el verdor se mustia y se seca, la belleza se apaga, se pierde el vigor y se ve aproximarse a la muerte. Cada despertar al nuevo día es una primavera; cuando llega el atardecer y el sueño, es el otoño.

    Toda nuestra vida está llena de primaveras y otoños, hasta que la caravana sea conducida a la nada. El perfume de la primavera te conduce por el camino; el aroma de las flores orienta tu caminar; la luz fresca de la primavera guía a tu mente. La muerte que se anuncia en el otoño revela tu ausencia.

    Tu ausencia es la vía a Su ausencia. Cuando sientas tu vacío y Su vacío en esas ausencias, tu corazón y tu mente sabrán de Su presencia. Ama al otoño como amas a la primavera.

    La primavera te muestra su aroma, el otoño su ausencia. Cuando la primavera se vuelve otoño, no reclames lo que tú esperaste de la primavera. No te sientas engañado porque el aroma de la primavera conduce a la ausencia. Es así como debe ser, y es así porque es un don.

    Acoge al otoño y consigue que tu espíritu esté desnudo de todo,  como los árboles se desnudan de hojas en invierno. Vuélvete tierra, como el esplendor de la primavera se vuelve tierra en el otoño. ¡Muere en la tierra! ¡Sé tierra!

    Tu nada en Su todo.

    Tu tierra es Su florecer.

    Tu ausencia te revela Su ausencia, que es una desconcertante, pero firme, manera de presencia.

     

  • oscar varela

    Hola!
     
    1- Me pienso partícipe de una generación
    Que en la década del ’60 andaba por la PRIMAVERA
    (que es la de hasta los 30 años de edad)
     
    https://www.youtube.com/watch?v=-IvrNQF-sRY
    LA ERA ESTÁ PARIENDO UN CORAZÓN (Silvio Rodríguez) – 1968
     
    Le he preguntado a mi sombra
    a ver cómo ando, para reírme,
    mientras el llanto, con voz de templo,
    rompe en la sala regando el tiempo.
     
    Mi sombra dice que reírse
    es ver los llantos como mi llanto
    y me he callado, desesperado,
    y escucho entonces:
    la tierra llora.
     
    La era está pariendo un corazón.
    No puede más, se muere de dolor,
    y hay que acudir corriendo
    pues se cae el porvenir
    en cualquier selva del mundo,
    en cualquier calle.
     

    Debo dejar la casa y el sillón.
    La madre vive hasta que muere el sol,
    y hay que quemar el cielo
    si es preciso, por vivir,
    por cualquier hombre del mundo,
    por cualquier casa.

     

    …………………………
     
    2- Ya (me) pasaron 50 y tantos años más.
    No compro “voluntariosas” PRIMAVERAS
    (ni se la disputo a los inexistentes “treintañeros” de ATRIO)

    • Rodrigo Olvera

      Entiendo, Oscar.

      Pero al (des)calificarlas como “voluntariosas” e “incomprables”, sí las estás disputando. ¿Para qué negarlo?

      Saludos

      • Antonio Duato

        Eppur si mouve…

        Aunque los nuevos inquisidores (los sacerdotes del pensamiento, decía Nietzsche refiriéndose a Platón y Aristóteles, de los que Don José es discreto émulo) digan que ya no hay primaveras vitales superados los años treinta, yo las sigo experimentando en mi interior y en lo que me rodea, las seguiré acogiendo con voluntad realista, para seguir creciendo en fe y amor, y no se las disputaré a ningún treintañero, ausentes tal vez de Atrio pero no de mi entorno.

        • oscar varela

          Antonio, te leo:

          -“Hasta el plan de asambleas y encuentros mensuales en zoom se vino abajo por falta de ánimos del moderador”-

          • Antonio Duato

            ¿Y?

          • oscar varela

            Hola Antonio!

            Al recordatorio de tu frase: ” … falta de ánimos del Moderador”-
            me preguntas: ¿”Y”?

            pensaba en los “motivos” del mentado “des-ánimo”, que:

            a) no creo que puedan venir de una “falta” tuya
            b) sino de una percepción de cierta realidad circundante
            c) y, entonces, echaba un vistazo al conjunto “etario” de los participantes”;
            d) que, ciertamente, no asoman en ese “entorno” primaveral que mencionas.

            Mi intervención solo intentaba gravitar hacia otro cuadrante
            un poco más realista.
            ¿En qué Mundo vives?
            El que aparece en este Escrito NO ES EL QUE YO PERCIBO.
            ¿Hace falta repasar cada una de “tus Primaveras”?
            ¿Te has tomado el trabajito de evaluar cada una de las 7
            para adjudicarle la prioridad a la Primavera por sobre las otras tres?

            Consideré que te ha llevado más el APURO que una ponderada ESPERANZA.
            ………….

      • oscar varela

        Rodrigo, te leo:

        -“¿Para qué negarlo?”-

        Pues para “afirmarlas: “voluntariosas” y (para mí) “incomprables”

        ……………………….
        1- ¿No entendés el castellano?

        2- ¿”Saludos””? – ¿A quién?

        • Rodrigo Olvera

          Oscar

          Si el mensaje está dirigido a tí, los saludos son para tí. Así funciona el castellano.

          La pregunta es por qué negar que tú afirmación de que las primaveras son voluntariosas e incomprables sí disputa las primaveras. Tu puedes afirmar que las primaveras son voluntariosas e incomprables sin negar que esa afirmación disputa tales primaveras. Por tanto, no necesitas negar que sí las disputas para afirmarlas (para tí) voluntariosas e incomprables.

          Pero al cuestionarme si no entiendo el castellano, vuelve a salir el verdadero rostro agresivo, de quién gusta de presentarse como intelectual, pero a la primera contradicción que recibe lanza ataques personales.

          No seguiré con este diálogo. Disfruta tu invierno, sin miedo a reconocer que sí disputas a quien dice percibir primaveras el valor de las mismas.

          • oscar varela

            Si te fijas un poquito, Rodrigo,
            te darás cuenta que
            NO HAS APORTADO “NADA” al ASUNTO;
            solo tus habituales diatribas polémicas
            a los que -con mayor o menor acierto-
            tratamos “asuntos” de la vida.

          • Rodrigo Olvera

            No he aportado nada, dices Oscar. Eso es mera opinión tuya (conveniente a tí mismo).

            Habrá quien opine que desenmascarar como falacia de falsa generalización la frase de Ortega (la vejez no es sino culatazo) es una aportación al asunto de la vida al que se refiere este editorial: la actitud de apertura a signos de primavera.

            Pero aquí muestras otros dos reflejos típicos tuyos (que la mayor parte del tiempo no sacas a la luz, pero con frecuencia salen cuando en el debate lo que queda exhibido es lo que escribiste):
            a) la arrogancia de autodesignarte juez para decidir quién sí piensa bien y quién no; quien sí entiende bien y quién no; quien sí se fija y quién no.
            b) cuando quien polemiza eres tú, la polémica es buena, positiva, aporta a la búsqueda de verdad; pero cuando se polemiza sobre lo que tú dices, entonces la polémica es negativa, una diatriba que no aporta nada. Descarada doble vara de medir. Recuerdo bien que fue el mostrar tu doble estándar (doble vara de medir) lo que hizo que pasara de ser alguien a quien adulabas (recuerdas aquel exceso cuando me llamaste el libro gordo de Petete?) a ser alguien a quien atacabas ad personam (me llamaste “viento en contra”, afirmando que soy polémico por mi formación como abogado, como si tú supieras algo de mi vida … claro, en total incongruencia con tu orteguismo porque haces afirmaciones sobre mi “yo y mi circunstancia”, sin conocer ni mi yo ni mi circunstancia… cualquiera que me conozca sabe que yo he polemizado ante inconsistencias lógicas y ante dobles varas de medir desde que iba en secundaria, 10 años antes de pensar siquiera en estudiar derecho).

            Pensé mucho si contestar o no. Había decidido ya no. Me retracto y contesto, porque quizá tú tengas normalizado tratar así a las personas y que lo acepten. Pero a veces vale la pena exhibir a los bullies, por más que usen la máscara de “intelectual”.

          • oscar varela

            ¿Cuánto te falta, Rodrigo,
            para llegar a los peldaños de la vejez?

          • Rodrigo Olvera

            Los momios están en contra a qué llegue alguna vez a pisarlos, Oscar. Aunque el último análisis médico me arrojaba una edad metabólica de 61 años. ¿Te sirve?

            Pero bueno, los momios estaban en contra a que llegara a nacer (la autorización para que me extrajeran por riesgo de que me madre muriera por preclamcia ya estaba firmada) y aquí sigo.

            Tu pregunta parecería irrelevante. Pues si apunta al cuestionamiento a la fracesita de Ortega, no es necesario que yo esté ya en esa etapa de la vida; basta – como apunté al criticarla – con mirar a personas cuyas vidas con más de 80 años de edad son más que culatazo. Y si la pregunta apunta a que tu comentario sí disputa aunque afirmes que no lo hace, o al comentario sobre que cuando se te contradice lanzas ataques personales, o al comentario sobre que te autodesignas juez de quién piensa bien y quién no, o a mi comentario sobre tu doble vara de medir el valor de la polémica; en ninguno de esos casos la edad de quién los hace influye en su validez.

            Mencioné que tú pregunta parecería irrelevante. Lo que apunta a que no lo sea. Me parece que sí es relevante, porque pareciera implicar tu pregunta que si pienso y comento como lo hago, es porque no he llegado a la vejez, con el corolario de que cuando llegue, ya no pensaré así sino como tú y como Ortega.

            Es un discurso que de escucha con frecuencia. De adolescente lo escucha de los adultos: ese idealismo es cosa de juventud, ya crecerás y se te quitará. Pero desde adolescente ese discursito no me engañaba, porque veía personas que no eran adolescentes y seguían siendo idealistas.
            Lo que demostraba que la pérdida de idealismo en la adultez (como la pérdida de “futuro”) en la vejez, no son una característica objetiva de la realidad de la adultez o la vejez, sino una decisión personal (decisión no arbitaria, sino construida a partir del “yo y mi circunstancia” de cada quien).

            Así que sí, es cierto. Nada garantiza que yo siga pensando cómo pienso hoy, si llego a la vejez. ¿Es posible que llegue a tu edad con tu actitud invernal? Seguro que no es imposible. Pero aún si eso pasa, diré: elegí centrarme en el invierno, asumiendo mi responsabilidad en ello, sin decir que es porque así es la vejez.

            Es el mismo punto de Nouwen que le decía a Isidoro. Decía Nouwen que algunas personas, por no decir “yo elijo no tener compasión” lo que hacen es descalificar la noción de compasión en sí misma. Agrego yo, porque eso permite evadir la responsabilidad personal: no soy yo, así es la realidad. Pues lo mismo sobre miradas primaverales o invernales en la vejez, no es la vejez en sí misma, sino el “yo y mi circunstancia” de cada quien.

  • Santiago

    Gracias y felicidades Antonio por esta “primavera” que nos invitas a contemplar y a ponderar. Es indudablemente un signo de tu gran vitalidad que ha podido llegar con tanto optimismo hasta estos años de madurez y profundidad humana.

    Tomando las últimas e interesantes palabras de este artículo, pienso que a la luz de la fe y del avance de la ciencia lo que sobrevivirá es el núcleo de nuestro genoma personal del ADN. Esta identidad real, como apunta Winklhofer,!es sustancial y de nuestra misma naturaleza espiritual que trascenderá a la materia en el Misterio. Es por eso que Pablo nos dice que “si nuestra casa terrena -en que vivimos como tienda- se viniese abajo, edificio tenemos de Dios, -casa no hecha de manos humanas,- eterna, en los cielos” 2 Cor 1-2. Es también la esperanza sustancial humana y cristiana.

    Agradezco siempre tu interés en mantener un diálogo libre e imparcial en este intercambio ideológico y social que protege y salva la libertad de expresión

    Un abrazo

    Santiago Hernández

  • ELOY

    Estoy, Antonio, atento a tu planteamiento, y sigo con interés tus inquietudes y perspectivas.

    Dices:
    << Hasta el plan de asambleas y encuentros mensuales en zoom se vino abajo por falta de ánimos del moderador.>>
     Lamento no haber participado, como te expliqué en su día, en esos encuentros, pero estoy convencido que si decayeron no fue, no pudo ser, solo por tu falta de ánimos, sino también por los ánimos de todos los convocados y por nuestra falta de entusiasmo y desfallecimiento personal.
    En cuanto al “Misterio”, que mencionas y que , velis nolis, nos espera, podría decirte que me ha parecido ver algunos de sus reflejos  en las noticias que del Universo nos da Heino Falcke en el libro que cité en otro “hilo” (La luz en la Oscuridad) y que, a tropezones y con dificultad de comprensión cabal en muchos pasajes, sigo leyendo con gran interés.
    En sus páginas podemos comprender fácilmente  lo efímero de la vida humana pero también su grandiosidad pese al minúsculo lugar que ocupamos en el Universo.
    Podemos contemplar en el libro la fotografía de un agujero negro (M87) e informarnos de que su  anillo de luz tiene un diámetro de cien mil millones de kilómetros y está a una distancia de la Tierra de cincuenta y cinco millones de años luz.
    Es decir, más cerca de nosotros que, por ejemplo,  la gran galaxia elíptica Hércules que se encuentra  a una distancia de dos mil cien millones de años luz.
    y si entramos a considerar la problemática de la llamada “materia oscura” y de la “energía oscura”, que, según dice el citado autor, “nada tienen que ver con los agujeros negros“,   quizá podríamos decir que nuestra estimulada capacidad de asombro ante los misterios del Universo y el “Misterio” de la vida, también de nuestra personal vida, no debiera dejar resquicio para la falta de ilusión o la falta de esperanza.
    Pues en un un mundo así en que lo que ya sabemos que es,  nos parece incomprensible,  inverosímil o absurdo, no debiéramos desechar que el “Misterio” que se nos anuncie, aún sin comprender lo que ello sea ni su esencia última, resulte finalmente una realidad más allá de lo que ahora vemos y de lo que ahora creemos.
     Un abrazo Antonio y mucho ánimo
     

  • Eduardo

    Gracias, Antonio por Atrio que durante tanto tiempo ha fortalecido mi búsqueda personal para reconciliar mi fe con mis amigos no creyentes y con mis compromisos. Gracias hoy también  por tu editorial. Como tú  sigo buscando huellas de vida en mi entorno y también  como dices, restoy tranquilo preparado para el despegue hacia el Misterio.

  • ana rodrigo

    Gracias, querido Antonio, por esta propuesta de tantos y tan importantes horizontes por los que luchar y hacia la búsqueda utópica de tan nobles objetivos, aunque dé la impresión de que siempre está adelantándose a nuestros deseos, pero, teniendo esperanza y fe en nuestros actos, siempre avanzaremos. Entre derrotismo y esperanza, es mejor optar por ésta última que nos ayuda a caminar.

    Gracias a ti y a a atrio que, a mí personalmente, tanto me ha ayudado en creer que la primavera llegará de una manera o de otra, en una medida u otra.

  • oscar varela

    Hola!
    Pregunto:
    ¿NO SON MUCHAS “PRIMAVERAS”?
    ……………
    Me respondo:
    Yo ya doblé la esquina del “OTOÑO”
    ……………..
     
     
    Ortega— “Por otro lado, alguien a quien preguntaban: “¿Se ha pensado en España, en la España del siglo XIX?”, contestaba: “No sé, no sé; pero dicen que hace sesenta o setenta años un señor que se llamaba don Julián Sanz del Río algunas veces se embozaba en su capa y se ponía a pensar”.
     
    En este estudio me proponía, entre otras cosas, comentar un poco a fondo algo que me refirió don Francisco Giner, discípulo, como es sabido, de Sanz del Río. Y es que al morir éste se halló con mucha frecuencia escritas en sus papeles estas letras enigmáticas: M. C. Q. F. Después de muchas hipótesis encontraron en no sé qué manuscrito del propio Sanz del Río la explicación. Eran las iniciales de una frase en que Sanz del Río resumía su larga experiencia de cómo se debe tratar a los españoles: Mitis cum quadam ferocitate—hay que ser con ellos suave, pero con cierta aspereza. Todas estas Salvaciones debían fermentar en mí allá por el año 1913.
     
    Vela— Yo he dicho una vez que usted tiene proyectados libros que nunca publica y, en cambio, publica otros que no tenía proyectados. Aquéllos son los que tiene ganas de escribir, y éstos, los que escribe con ganas. Entre los primeros nos ha hablado usted mucho de uno: Chinitos. Y siempre a usted se le escapa la pluma hacia los libros que tiene ganas de escribir, y por eso en muchas páginas asoman sus chinitos.
     
    Ortega— Una de las cosas de aquella época que más siento no haber escrito es el Viaje del Cid, del cual sólo salió el primer capítulo en el primer tomo de El Espectador. A veces, revolviendo viejos papeles, tropiezo con los cuadernos de notas, hechas en un estado de exalta­ción que recordaré siempre. En general, siento no haber publicado más libros de viaje.
     
    Vela— ¿Nadie le recuerda los temas olvidados?
     
    Ortega— De cuando en cuando, lectores desconocidos, por lo visto fie­les, que no se contentan con promesas, me preguntan por ellos. Más aún; me piden estrecha cuenta de ellos, como si yo los hubiera dego­llado en las afueras de una ciudad.
     
    Vela— Me interesaría saber de cuáles.
     
    Ortega— Por ejemplo, uno de los que más me exigen es aquel libro anunciado, y no publicado, con el título Paisaje con una corza al fondo.
     
    Vela— Me parece natural, porque ése es uno de sus libros enigmáti­cos. Como aquel capítulo de un Espectador titulado “El silencio, gran brahmán”. Muchos esperamos que el “gran brahmán” hable, por fin, un día, y que se conteste usted mismo a aquella pregunta que se hacía sobre qué forma sería más adecuada para darle suelta: “¿El diálogo? ¿Las memorias? ¿La novela?”
     
    Y agrego, preguntando yo:
     
    —¿La novela?
     
    Pero Ortega esquiva la respuesta:
     
    Ortega— Menos mal que si no he escrito esos temas, los he dicho. Si mis coetáneos fueran generosos, podrían recordar; pero la condena del poco generoso es no tener memoria.
     
    Al fin, accede a mi ruego. Pero surge un terrible inconveniente Al día siguiente me dice:
    Ortega—¡Hombre! Me obliga usted a leer lo que he escrito. Como a usted le consta, eso no lo he hecho casi nunca. Y no es amanera­miento, sino que obedece a algo que ha de advertir todo el que se dé alguna cuenta de la trayectoria de mi obra: me importa ante todo el futuro, y en mis escritos he insultado siempre a la mujer de Lot, a la cual, entre paréntesis, tampoco le importaba el pasado, porque el pasado sólo importa desde y para el futuro. La memoria no es sino el culatazo que da la esperanza.
     
    Vela—¿Y entonces los viejos? En los viejos, el recuerdo vive por sí mismo porque no hay esperanza.
     
    Ortega— Claro, eso apoya mi idea. Eso quiere decir que la vejez no es sino culatazo. Es que la vida ya se ha disparado toda.

    • Rodrigo Olvera

      Hola Oscar.

      Más de una vez has hecho referencia a esta idea de Ortega de que la vejez no es sino culatazo.

      Cada vez que haces referencia a ella, mi sentipensar me recuerda a varias personas que he conocido quienes, sobrepasando los 80 años de edad, luchan/luchaban en su presente movidad por la construcción del futuro.

      Este es uno más de los casos en que las afirmaciones contundentes de Ortega me parecen falsa generalización, desmontadas con solo mirar los hechos de la vida cotidiana.

      Saludos

      • oscar varela

        Hola Rodrigo!
        1- Honestamente, percibo la “afirmación” de Ortega: pero no la “contundencia”.
        2- En cuanto a “PRIMA-vera” y “ESPER-anza”: son lo mismo.
        3- Yo asisto a un Mundo entrando en la desazón del INVIERNO.
        4- Vos, Antonio, y largo ETC: luchan para que sea más CÁLIDO.
        5- ¡Gracias!

  • mª pilar

    Antonio que deseos tan hermosos nos presentas.

    ¡¡¡Gracias por ello!!!

    En “casi” todos, estoy compartiendo anhelos contigo, y lo deseo de corazón.

    Y me ha tocado de manera especial el nº 7, me siento igual, y dispuesta, y lo has expresado de manera tan clara, que me ha llenado de gozo.

    Deseo que esos puntos cruciales para el bien de todo el mundo, puedan hacerse realidad.

    Un gran abrazo muy entrañable y muy agradecido..:

    Tú…y Atrio…me habéis dado tanto, que agradecerlo de manera total me es imposible, no doy para tanto; y por eso una y otra vez:

    Me siento agradecida y dichosa de haberos conocido, querido, compartido, y… aprendido… mucho, muchísimo, y cada día lo sigo haciendo.

    ¡Gracias de todo corazón!

  • oscar varela

    OTOÑO en este hemisferio

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