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Desgarraduras en carne viva

Andrés Ortiz-Osés nos dice que ya ha entrado la Covid en su caserón de San Carlos. Pero él no necesita esos ataques de virus para gritarnos sus poemas de amor y fuego desde su dolorida carne. Estos nos los ha enviado en los últimos dos días. Estamos contigo, Andrés. AD. 

FELIZ E INFELIZ

El amor es el amor
de los contrarios (AOO).

Donde acaba el dolor
acaba un cementerio
y comienza un camposanto.
Donde cede el sufrimiento
cede el purgatorio
y sucede la gloria.
Donde nace la vida
muere la nada
y donde muere la vida
renace la trasvida.
Que no hay felicidad
sin infelicidad previa
ni gozo sin salida del pozo
ni amor sin previo desamor.

La existencia se construye
sobre la preexistencia
como el ser sobre la nada
abigarrada
y el pensamiento sobre el vacío
pleno.
Nada hay que no haya sido
presupuesto
nadie habrá que no haya muerto
por supuesto.
Nada existirá sino compuesto
como nada ha existido sino
repuesto.

La vida es un diálogo
de la previda y la posvida
el mundo es un premundo
que será un trasmundo.
El propio dios o numen
de nuestro mundo
ha ido rehaciéndose
en medio del caosmos
haciendo y no haciendo
deshaciendo
vivo y muerto.
Este es el decurso de la materia
prima
que se sublima en espíritu
y se trasfigura en alma del mundo.
Alma que fue cuerpo y será
espíritu
espíritu que supera el cuerpo
supurándolo.

El mundo es el premundo
y su trasmundo
el hombre es el prehombre
y su poshombre
dios es el pre-dios y su pos-dios.
Somos todos todo y todo
todos
un espejo que refleja y proyecta
a los demás:
hemos sido lo otro
y seremos los otros.
Somos tiempo eterno y eternidad
tempórea
finitud infinita e infinitud finita
el pre-ser del ser y su tran-ser
uno-todo y todo-uno.
Mas no se trata aquí de panteísmo
sino más bien de panhumanismo
cósmico
pues no es todo lo mismo
lo mismo es todo en su modo de ser
así o asá
de principio a fin y de cabo a rabo
siquiera implícita y no explícitamente.

Bailamos todos pues en cuerda floja
de un destino distinto e igual
bajo cánones preestablecidos.
Pero este orden preestablecido
no es el mejor ni tampoco el peor
es más bien la síntesis del peor
y el mejor
del bien y el mal.
Por eso no hay bien sin mal
y viceversa
y por lo mismo no hay felicidad
sin infelicidad
mas tampoco infelicidad sin felicidad
que la componga.
Nuestro oficio es cuadrar humanamente
la ecuación del amor de los contrarios
evitando su desadecuación esquizoide
esquizofrénica.
La cura consiste aquí en un apredizaje
sutil
de la vida y de la muerte en uno
no sucesivamente sino al mismo tiempo
y ritmo.
(El amor de los contrarios
no contraría al amor
sino solo a su contrario).

 

FUEGO SAGRADO

Un fuego sagrado
nos impulsa (F.Hölderlin).

El amor es un fuego que quema
a uno
y resquema al otro
una herida que hiere y que no
mata
muerte mística que revive goza
y pena.
Dolor de amor alarido de fuego
y de tormenta
tormento que lame las heridas
abiertas
cicatrizándolas con brasas
redentoras.

El amor es un placer que duele
adentro
un gozo que se sufre ardiendo
símbolo de la vida abocada
a la muerte
y símbolo de la muerte abocada
a la trasvida.
Amor es sentido luminoso
y oscuro
ardor recalentado y ceniza fría
fuego que arde encendido
y duerme apagado
dios encarnado que crepita
en la tierra
y muere desahuciado para resucitar
de nuevo.

El amor para el físico es física
el amor para el químico es química
para el quimérico el amor es quimera
y para el místico el amor es mística.
Pero el amor es para todos fuego
que arde sin acabar de consumirse
consumiendo la mater-materia
trasmutándola en ángel en llamas
flamígero
purificando la humana natura
revertida en sobrehumana
cultura.
Culto y cultura del fuego de amor
cultura y culto del amor al fuego
que trasforma y trastorna nuestra
naturaleza en sobrenaturaleza
y al hombre en un dios deslumbrado
y ciego
clarividente y nuevo.

El mundo es fuego siempre vivo
dijo Heráclito el griego
la llama o llamarada que llama
al amor vivo
en nuestro Juan de Yepes
el foco sagrado del germano
Hölderlin.
El fuego heraclíteo no es tempóreo
sino eterno
la llama de amor viva no fenece ni acaba
en el mundo
y el foco sagrado no se extingue
mas extingue al mundo de su impureza
terrestre
como ángel o duende del destino abierto.

(El fuego que quema y el gozo que duele:
el amor que goza y el amor que sufre).

 

DESGARRADURA:
LA CRUZ Y EL ÉXTASIS

Apertura a lo abierto
(Rilke-Heidegger).

Soy de una tierra desgarrada
y desgarradora
como muestran mis heridas
de infancia
estigmas de otros niños
y de todos los humanos vivos
o muertos.
No es un desgarro sino una
desgarradura
una dentellada del destino
que atraviesa mi costado izquierdo
donde tiembla un corazón endolorido
de golpes cicatrices asaltos
de otros tiempos
con la muerte encinta.

Llevamos con nosotros el dolor
oscuro de este mundo
el sufrimiento del hombre y la mujer
de luto
sacrificados del orto hasta el ocaso
desde los orígenes de todo
hasta su nada final e inicial
iniciática.
Somos pura tragicomedia
y sinsentido impuro
sobre el que brilla el nimbo
de un sentido extraño o estrambótico
misterioso o mistérico
un sentido que tintinea en la llama
que vela el velatorio
quemando la ceniza que deja
exhausta.

Según Stendhal las lágrimas son
una sonrisa extrema
mas la sonrisa es un extremo llanto
arrugado su rictus
como un acordeón de feria popular
y colorista.
El eterno desgarro abre una grieta
un pliegue
por el que se despliega el vuelo del alma
como aliento o pneuma
espíritu alado que atraviesa cual duende
el costado que duele
para orearlo y poder sanarlo
o salvarlo.

Me agarro a este desgarro
o desgarradura
que agrieta la inmanencia en trascendencia
abriendo su confín finito
al infinito
a través de la hendidura cual abertura
obertura redentora.
Que la herida humana solo cura
si supura en abierto
la cruz clavada y el éxtasis
enhiesto.

8 comentarios

  • oscar varela

    Hola!
    En torno a “QUEJAS, AMORES y DOLORES”.
     
    Octubre de 1940. Faltaba un año para que Ortega y Gasset dejara -por tercera vez- Argentina.
    Volvería a Lisboa y luego a España.
    Lamentaba no disponer de su Biblioteca, que le permitiera Editar algunos escritos suyos.
    Escuchemos sus quejidos y las visitas –finales- de Unamuno
    (parte de un PRÓLOGO en Buenos Aires, octubre de 1940).
    ……………………….
     
    * Desde hace cinco años ando rodando por el mundo, parturiento de dos gruesos libros
    – que condensan mi labor durante los últimos dos lus­tros anteriores.
    – Uno se titula Aurora de la razón histórica, y es un gran mamotreto filosófico;
    – el otro se titula El hombre y la gente, y es un gran mamotreto sociológico.
     
    * Pero la malaventura parece complacerse en no dejarme darles la última mano,
    – esa postrera soba que no es nada y es tanto,
    – ese ligero pase de piedra pómez que tersifica y pulimenta.
     
    * He vivi­do esos cinco años errabundo de un pueblo en otro y de uno en otro continen­te,
    – he padecido miseria, he sufrido enfermedades largas de las que tratan de tú por tú a la muerte,
    – y debo decir que si no he sucumbido en tanta mare­jada ha sido porque la ilusión de acabar esos dos libros me ha sostenido cuando nada más me sostenía.
     
    * Al volver luego a mi vida, como pájaros anua­les, un poco de calma y un poco de salud,
    – me hallé lejos de las bibliotecas, sin las cuales aquella última mano es precisamente imposible,
    – y me encuentro con que ahora menos, que nunca sé cuándo los podré concluir.
     
    * Nunca había yo palpado con tal vehemencia la decrépita verdad del Habent sua fata libelli.
    – En vista de ello, y movido por la conveniencia de dar un complemento a mis actuales lecciones
    (en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires),
    – me he resuelto a publicar el primer capítulo, del primero de los li­bros nombrados…
     
    * A él sigue en este tomito un discurso pronunciado en 1932 en el pa­raninfo de la Universidad de Granada,
    (con ocasión de su cuarto centenario).
    – En él anunciaba que la Universidad se había acabado por ahora en el mundo
    – precisamente cuando los que me escuchaban creían que había triunfado más.
     
    * Sólo el viejo zorro que era Unamuno
    (decía de sí mismo que todo vasco lleva un zorro dentro, pero que él llevaba dos),
    – percibió el larvado vaticinio y dedicó a este trabajo mío unos artículos.
    – Unamuno, de quien había vivido durante veinte años distante,
    – se aproximó a mí en los postreros días de su vida,
    – y hasta poco antes de la guerra civil y de su muerte
    – recalaba a prima noche en la tertulia de la Revista de Occidente,
    – con su cuerpo prócer ya muy combado, como el arco próximo a disparar la última flecha.
    – Algún día contaré la causa de esta aproximación que nos honra a ambos.

  • Alberto Revuelta

    De Jaime Sabines, poeta mejicano, de la cofradía de Andrés: 
    Para los condenados a muerte
    y para los condenados a vida, no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y continuadas.

  • Carmen

    Señor Ortiz Osés.

    Su vida está siendo superfecunda, estoy segura de que le merece la pena estar viéndola. No sé deprima. Por fa. Es lo peor que puede hacer. Disfrute de los buenos momentos. Seguro que los tiene.

    Un abrazo

  • Carmen

    Pues el amor, creo, pienso, opino que si, que es cierto. Entregas tu alma. Pero como no sea recíproco, con el tiempo acaba por diluirse. Lo que no sé es a dónde va. Algo así decía Bécquer.

    Siempre que en las bodas leen ese texto de la carta de Pablo a no sé quién, pienso lo mismo: le falta decir que tiene que ser recíproco.

    A lo mejor va a la Nada.

    Vaya usted a saber.

    O al infinito. Tampoco he logrado nunca entender qué es.

    Es que todo eso de los sentimientos, uf. Es superdificil todo. Gracias a dios. El día que lo descubran nos manipularán hasta el infinito.

     

  • mª pilar

    ¡Gracias!

    Un abrazo entrañable…y siempre consolador.

  • Jose Antonio Pastor M.

    Venimos de la nada

    y a la nada volvemos.

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