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El comportamiento irresponsable del Papa y quienes lo defienden

El Papa Francisco durante la audiencia general semanal en el Salón Pablo VI del Vaticano el 7 de octubre de 2020

A veces la crítica al papa no es solo aceptable sino un deber. Esto y otros síntomas de rechazo o silencio sobre las reivindaciones feministas en el papa que nos inspira más esperanza desde Juan XXII, nos preocupan por lo que tiene de antisigno. AD.

Por Robert Mickens | La Croix International | Ciudad del Vaticano

Esta semana, la Gobernación de la Ciudad del Vaticano hizo “obligatorio” que “todas las personas” usen una mascarilla dentro de las oficinas y edificios de la pequeña ciudad-estado y sus áreas extraterritoriales, incluso al aire libre.

Pero al día siguiente, el Papa Francisco celebró su audiencia general del miércoles en el Aula Pablo VI y no llevaba máscara.

Y tampoco la mayoría de sus ayudantes o secretarios, a pesar de que la Gobernación afirmó claramente que la nueva “norma debe respetarse constantemente”.

Dijo además que los servicios de salud del Vaticano, “incluso con la ayuda de la gendarmería”, harían cumplir el cumplimiento. Representantes de los servicios de salud y de seguridad estaban en el pasillo de octubre para la audiencia general.

Pero dado que el Papa era uno de los “individuos” que desobedecían la norma, era muy poco lo que podían hacer, excepto reaccionar con la misma incredulidad y profunda preocupación que hicieron muchas otras personas que presenciaron este comportamiento irresponsable.

Incluso la gente en el Vaticano se sorprende

“No lo entiendo”, dijo un alto funcionario del Vaticano, expresando total desconcierto en cuanto a por qué Francisco estaba participando en un comportamiento riesgoso.

El Papa de 83 años, que tiene un sobrepeso visible y le falta una parte de un pulmón, no solo estuvo sin máscara en el evento bajo techo. En más de unos pocos casos durante su entrada prolongada desde la parte trasera del salón, claramente no estaba respetando el distanciamiento adecuado de las personas en la multitud.

“Es interesante que en una época de distanciamiento social, #PopeFrancis se acerca lo más seguro posible”, señaló en Twitter un veterano periodista radicado en el Vaticano.

Pero no lo estaba haciendo de la forma más segura posible. Tocaba objetos que la gente le daba y, una vez más, besó las manos de sacerdotes recién ordenados, tres de ellos esta vez.

Y varias personas que estaban en la primera línea del corredor por el que caminaba el Papa no llevaban sus máscaras correctamente. Muchos de ellos no tenían la nariz tapada, incluidos los nuevos sacerdotes que se apiñaban alrededor de Francisco y rezaban por él.

De cerca y cara a cara

Había otros dos sacerdotes, uno que parecía tener más de 70 años y el otro un poco mayor, a quienes les bajaron las máscaras debajo de la boca. De hecho, entablaron conversaciones con el Papa, cada una de las cuales duró lo que pareció ser un par de minutos.

Podrían verlo ustedes mismos en el canal de videos del Vaticano en YouTube, excepto que, a diferencia de los videos de audiencias anteriores, este no muestra al Papa saludando a las personas presentes en los 15 a 20 minutos previos a la catequesis real.

Pero hay otro problema (y esto lo puedes ver en los videos anteriores). Es el comportamiento de la multitud. Esos eventos anteriores fueron todos afuera. Este se trasladó al interior debido a las fuertes lluvias.

Ya sea en el interior o no, el plano de los asientos está diseñado para garantizar una distancia adecuada entre las personas. Pero eso no significa nada cuando todos abandonan sus lugares y corren hacia la barrera, presionándose unos contra otros para ver de cerca al Papa.

Es comprensible que Francisco quiera tener contacto con los “peregrinos” que vienen a verlo, pero eso raya en la imprudencia.

Francis se convierte en otro rostro sin máscara para los escépticos de Covid

Curiosamente, la mayoría de los periodistas que cubren el Vaticano se han mantenido callados sobre el comportamiento del Papa, incluso aquellos que se burlan sin piedad de Donald Trump, y con razón, por no usar una máscara y ponerse a sí mismo y a otros en riesgo de infección.

Un colega explicó por qué en un Tweet.

“Este tipo de crítica ha sido poco común hasta ahora, tal vez porque muchas de las personas más inclinadas a criticar al Papa (al menos en Estados Unidos) también son escépticas sobre las máscaras”, dijo.

Ironía de ironías.

Los escépticos de Covid se deleitan en secreto con el hecho de que el mismo Papa que advirtió a los católicos durante la pandemia que siguieran las precauciones de salud decretadas por sus gobiernos locales y nacionales se haya convertido ahora en otro rostro desenmascarado de alto perfil de su asalto impulsado por la teoría de la conspiración. en el sentido común.

Muchos empleados del Vaticano están horrorizados por el comportamiento del Papa . Y también debería hacerlo cualquier otra persona que realmente se preocupe por este hombre, y por las personas con las que entra en contacto todos los días.

Fratelli tutti , de hecho.

Los falsos amigos del Papa: defendiendo lo indefendible

Pero si uno critica al Papa, por cualquier motivo, los fans de Francisco y los intérpretes autoproclamados de cada uno de sus pensamientos y acciones marcarán a ese fratello (o sorella ) como un ideólogo.

“Es mi Papa, tenga razón o no”. Eso es comprensible.

Pero si nos fijamos en los defensores más feroces del Papa, al menos aquellos que parecen pasar una cantidad excesiva de tiempo en las redes sociales, el lema se ha convertido en: “Mi Papa nunca se equivoca”.

El Papa Francisco ha sido un gran regalo para la Iglesia y para el mundo. Pero es solo un ser humano. Y como todos los seres humanos, puede equivocarse. De hecho, ha demostrado en el pasado, como en el caso del abuso sexual en Chile, como un solo ejemplo, que puede estar espectacular y devastadoramente equivocado.

Sus ayudantes y los llamados amigos y fanáticos no le hacen ningún favor saltando a través del aro para defenderlo cuando sus palabras o acciones son indefendibles.

Ha habido un aumento en las infecciones por coronavirus en las últimas semanas en Italia. Solo en los últimos tres días han aumentado en 1.000 casos cada 24 horas.

La negativa de Francis a usar una mascarilla y mantener una distancia adecuada de las personas en este momento de la pandemia es extremadamente preocupante. No solo está dando un muy mal ejemplo a todos aquellos que lo buscan en busca de orientación, sino que también está poniendo en peligro su salud y la de los demás.

Quienes realmente se preocupan por él deberían al menos estar de acuerdo en una cosa: ahora no es el momento para otro cónclave.

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32 comentarios

  • José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

    Sinceramente, tiene que hacer lo que todo el mundo: cuidar de los demás y de sí mismo: mascarilla. Y los que le rodean, lo mismo. Y si no puede, que lo explique, y on line o lo deja. No es tan difícil. Muy mal. Se equivoca. Si fuera por confianza en la providencia, es igual, no vale; si amenaza a terceros, no vale. Mal.

  • Alberto Revuelta

    Sede Apostólica a nemine judicatur.

  • Jose Antonio Pastor M.

    Hay que recordar que el papa es la cabeza  visible del estado Nacían del Vaticano. Tiene doble papel el guía espiritual de los católicos, el trono de Pedro aunque Jesús no paro de decir “Mi reino no es de este mundo”, pero además es el jefe de estado del Vaticano. Además supuestamente es un monarca absoluto, al estilo de las antiguas monarquías absolutistas, porque el detenta los tres poderes, el legislativo, ejecutivo y judicial. Por lo tanto lo que haga o no haga quien lo va a juzgar?.

    • carmen

      Pues nuestras cabezas pueden reprochar su actitud.
      Fíjate. Los jesuitas están totalmente convencidos de eso que llaman Providencia Divina. A lo mejor es ese el mensaje que ha querido mandar. No lo sé. Lo que sí sé es que los que organizan los actos públicos del Vaticano no dan puntada sin hilo. Ellos sabrán.

      En fin

      • Jose Antonio Pastor M.

        No se porque, el ahora de esto Carmen, pero en comunicación hay una estrategia que esta basada en lo militar, los globos sonda. Mientras estés pendiente de estas cosas que no dejan de tener su importancia, pues como digo mientras uno este pendiente de esto no esta pendiente por ejemplo del escandalo que supone los supuestos motivos de la destitución del cardenal Angelo Becciu y una mujer que manejaba supuestamente una gran cantidad de dinero y que le gustaban supuestamente los bolsos y sillones de marca. No se, se me ocurre, y seguramente que este equivocado, pero lo pienso.

        • carmen

          Estoy también pendiente. Te lo prometo.
          Es un escándalo absolutamente todo.
          Pero los que tienen que hablar, no hablan. Hermetismo total.

          Entro en religión digital, en fe adulta, bueno, entraba. No hay solución. La iglesia es una empresa , una multinacional enorme. Regida como tú dices por unas normas de absolutismo total. Si quieres permanecer dentro, cumple las normas, si no, sencillamente no eres católico o católica. Buscaremos la forma de , en caso de que seas una amenaza, silenciarte, y si no lo eres, habla chucho que no te escucho.

          Y eso es lo que hay. Me he cansado de ser chucho. Eso no quiere decir que no siga leyendo cosas, pero ya no me importan demasiado. Como que he tomado contacto con la realidad.
          Ahora, me sigue molestando esos mensajes que mandan. Porque hay muchas personas mayores, grupo de riesgo en este asunto de la pandemia, que ya se considera otra cosa que no recuerdo la palabra, pues esa gente que adora a Francisco el Papa, no es justo que se le manden esos mensajes.

          He leído libros sobre las finanzas de la iglesia, sobre muchas cosas de la iglesia. Es un tema que encuentro apasionante. Pero ya es algo lejano a mí. Gracias a Dios.
          Cuando entiendo que algo es como es y no tiene solución, pues ya está.
          Es algo que he entendido hace poco tiempo. Gracias a leer muchos Artículos y comentarios de Atrio, que, para mí, es el blog relacionado con estas cosas de religión mejor que conozco. Porque da cabida a muchas percepciones diferentes de estas cosas de religión y tal.

          En fin

          Un abrazo

          • Jose Antonio Pastor M.

            Soy biólogo, con formación especializada en microbiología, virología y ecología microbiana. No te preocupes. Además de esta pandemia cuando el tiempo pose todo se hablara más tranquilamente del asunto y derribaran ciertos dogmas que se han instalado y siguen instalándose a día de hoy, en estos meses.” En ciencia los dogmas duran hasta el siguiente experimento” Hay mucha tela que cortar en todo lo que esta ocurriendo y seria muy largo de resumir aquí. Por lo demás creo que llevas razón que cuando una cosa es imposible de solucionar, pues eso que no tiene solución y ya pues solo nos queda comentar la jugada pero no tenemos poder de decisión.
            Un saludo.

          • Jose Antonio Pastor M.

            A mi me paso algo con Francisco, cuando fue elegido papa, y cuando se puso el nombre de San Francisco, para mi fue un vuelco, me ilusione, le apoye en muchos escritos por Laudato Si, y todavía lo hago, pero ha pasado ya un tiempo, unos años y esto ha dado un giro. El tiempo pasa y no pasa nada. Cambiar para que todo siga igual. Eric Frattini en un articulo dijo esto sobre el: “El pontificado de Francisco es muy político pero no efectivo”

          • carmen

            Entiendo perfectamente lo que dices. Se llama desilusión.
            Fíjate, me pasa justo lo contrario. Leí cosas de aquí de allá, y no esperaba nada importante de él. No me ha desilusionado, pero ya lo veo tan mayor, no porque sea mayor para ser persona normal, no, en absoluto, tengo hermanos de esas edad y amigos y amigas, no, lo veo supermayor para abordar una empresa tan grande como la reforma de la iglesia. Hay que ser joven y fuerte, hay que estar en plenitud. Así que muchas veces hasta lo disculpo. Me da como, una especie de ternura, no exactamente, no parece un hombre al que le vaya la ternura, no es eso, es, pues eso, que lo disculpo.

            Además, no tiene aspecto de ser un gran teólogo, tiene aspecto de ser un gran obispo, cercano a la gente y tal, pero de espiritualidad muy conservadora.
            En fin, lo único ya que me gustaría es que la iglesia no hiciese daño a los jóvenes, a los adolescentes. Ya ni siquiera pido que transmitan eso que llaman el mensaje de Jesús, porque a lo mejor lo que yo entiendo no es el auténtico mensaje, es el que yo me he formado en mi cabeza. Solamente deseo que no hagan daño. No digo que se haga voluntariamente, no es eso, que va, pero se hace y mucho. Te hablo desde la experiencia de mi trato con ellos, las criaturas, nacidas en el siglo 21 o a finales del 20, no entienden nada. No creen en nada.
            Es que todo tan tan tan complejo. Mira la que se ha liado en el articulo de salvador, que el señor solamente trata de acercar el evangelio de Juan a las personas normales que no sabemos de teología ni de escrituras ni de nada. Da miedo leer los comentarios. Todo lo colonizan los filósofos, los teólogos, los sociólogos los psicólogos…
            Es un imposible

            Así que, no sé qué decirte, querido biólogo. Creo que en realidad lo único que podemos hacer es con nuestro testimonio personal transmitir la idea de que un mundo mejor puede existir, no perfecto, pero sí mejor, y que eso depende de cada uno de nosotros, como el acto de ponernos la mascarilla.

            En fin

            Un abrazo.

        • carmen

          Sindemia.
          Búscalo.
          Es interesante

          • carmen

            Como tú seas uno de los biólogos que escriben aquí, me muero.
            Sorry.
            Tengo una cabeza fatal para los nombres.
            Si no eres biológo. Búscalo. Es un término que desconocía. Superinteresante.

          • Jose Antonio Pastor M.

            El anterior mensaje de biólogo creo que debería estar aquí en este espacio, me he equivocado de lugar de respuesta. Disculpas.

  • George R Porta

    De Trump y de Bolsonaro se puede y debe afirmar que hagan y digan estupideces y aun así no es necesario ni obligatorio juzgar sus intenciones. Inferir que divulgar falsedades sea irresponsable y que constituya una forma de traicionar el juramento de defender y proteger a sus respetivos pueblos, es una acusación justificada en sus casos porque lo han hecho públicamente. Con todo, no se les puede atribuir mala intención por muy posible y aparente que se estime. Este fue el argumento de Hannah Arendt en cuanto al proceso judicial seguido contra Adolph Eichmann en Jerusalem (Cf. The Banality of Evil, New Yorker, 1963), al afirmar que, al menos hipotéticamente, como soldado, Eichmann pudo haber creído que fuese su deber cumplir con las órdenes de organizar la «solución final.» Da lo mismo que, como hicieron muchas personas judías, se la reproche de ser ingenua o injusta en su reproche a David Ben Gurion de politizar el juicio del criminal de guerra Eichmann. Trump y Bolsonaro se han justificado arguyendo que se proponían evitar que el pánico se apoderara de la población en sus respectivos países. Yo no lo creo, pero no es posible demostrar que mientan excepto porque ambos han demostrado ser mentirosos compulsivos y caprichosos.
    No seré yo quien ayude ni quien impida que alguien quiera comparar a Francisco con Donald Trump o con Jair Bolsonaro. Ni puedo ni lo deseo. Tampoco puedo permanecer impasible ante ello, sobre todo si por un oscuro apasionamiento se le compara con alguien tan alejado como Donal J. Trump, si se tiene mucho más cerca, en el propio patio, a otros líderes con quien compararlo. Hay en España quien como Trump, también ha desprotegido a los españoles politizando la propaganda sobre la gravedad de la crisis pandémica con resultados en todo sentido catastróficos.
    En los EE. UU. hasta el día de hoy, 17 de octubre de 2020, a las 17:27 h, 8,09 millones de casos positivos de contagio han sido reportados y poco más de 219 mil personas han muerto como consecuencia de haber contraído el virus. En Brasil, el mismo día y hora, 5,2 millones de contagios han sido reportados y 153,2 mil personas han fallecido como consecuencia de ello. En España, los reportados hasta hoy son 936,6 mil y 33,7 mil las muertes. (https://www.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6n).
    ¿Cómo puede ser comparable Francisco a cualquiera de estos políticos? ¿En qué se parecen sus circunstancias respectivas o son comparables sus obligaciones por causa del liderazgo que deben ejercer? Y aún en el caso de compararles en función de sus roles políticos ¿cuál fuera la base que permita juzgar la persona misma?
    Me parece un  grave error juzgar a la persona en función de su conducta y no parece que otra cosa sea posible. Sin embargo, la conducta humana no se mide solo en función de sus consecuencias, como se hace en el derecho o según la ley. En el caso de ésta, se juzga desde el derecho de la víctima con independencia del derecho del victimario y eso está bien. En el caso de la todavía tan frecuente violencia contra la mujer (o de la violencia doméstica en general) es justo que quien inflija el daño sea condenad@ en función de su conducta por el derecho de retribución que la civilización ha llegado a reconocerle a la víctima. Dicho eso, nadie tiene el derecho a condenar moralmente a quien perpetre el crimen, porque entonces, en nombre de la equidad o de la ecuanimidad hubiera que considerar la imprudencia de la víctima si la hubiese. Ello implicaría la posibilidad de la repartición de la culpabilidad con grave perjuicio de la función social de la ley que debe tener en cuenta primero si no en exclusiva, el derecho de la víctima a la inviolabilidad de su integridad.
    Quienes se acerquen a Francisco sin protegerse tienen todavía derecho a que Francisco los proteja de su propia capacidad de trasmitir el virus, pero nada los releva de la obligación de ejercer el sentido común y no acercarse si ven que Francisco no va protegido debidamente. Comparar a Francisco con Trump o Bolsonaro es juzgarle como le juzgaría la ley, pero en cambio lo que se reprocha es su irresponsabilidad como líder y su incumplimiento de un imperativo civil.
    Francisco no es comparable ni a Trump ni a Bolsonaro. La Casa Blanca se ha convertido en un «hot spot» de contagio porque quienes acuden a ella a laborar no se han protegido tampoco y quizás hasta contagiaron a Trump (al menos se debate si de eso es culpable su consultora, la señora Hope Hicks). Trump y sus colaboradores en múltiples ocasiones han desestimado en público la opinión médica sobre la severidad de la pandemia y la prensa lo ha divulgado sin que ni Trump ni sus representantes lo hayan impedido o desmentido. La poderosa cadena televisiva FOX aún lo hace. Es de conocimiento público el miedo que reina en el ambiente cercano a Trump: Quien desafíe su opinión puede y resultar muy perjudicado o al menos perder su empleo. Este no parece que sea el caso de Francisco y sus colaboradores. Hasta el presente, se conoce de dos casos (los cardenales Pell y Becciu) que por haber perdido la confianza de Francisco, previo proceso de investigación, han sido removidos de sus cargos.
    Es cierto que en los últimos días el Vaticano ha reconocido casos de contagios, pero no parece que se pueda acusar a Francisco de haberlos causado porque parece, según la misma fuente de información que a diario le someten a una prueba de diagnóstico y en ese caso durante el tiempo en general estimado de contagio sus pruebas han sido negativas. Los guardias suizos y los funcionarios infectados parece que sean los vectores activos de otros contagios, no Francisco.
    Más aún, no existe la evidencia de que sea un imperativo de la civilidad que un líder cumpla con la expectativa de representatividad que otros le atribuyen, porque no es universal el reconocimiento de su representatividad o su ejemplaridad. También hay quienes la niegan.
    En el caso de los jerarcas eclesiásticos que encubrieron los abusos sexuales de menores por parte del clero, no se les debe condenar por no dar buen ejemplo, sino por el carácter criminal de su conducta como líderes y esa es una causal suficiente.
    Con todo, sigo sin comprender con qué propósito condenar y socavar la fama de la persona de Francisco en lugar de limitarse a condenar su conducta si ésta se estima que sea reprobable. Menos aún, recurrir a lo hiperbólico de condenarla comparándola con otros personajes que son, en los sentidos moral y legal, tan diferentes y tan lejanos y por tanto menos conocidos.
    Como siempre, agradeceré que quien lea lo que escribo me perdone los errores tipo u ortográficos.

    • Juan Ramón

      A mí me entristece ver esa actitud en el Papa. En este Papa a quien he defendido en tantas ocasiones.
      Está mal lo que hace. Hace daño.
      La soberbia de la religión; ¿qué es eso que decís que dicen las monjas de que si Dios quiere nos contagiaremos y bla bla bla?
      Algo habrá que hacer, la máscara es lo primero. No para no contagiarse él, sino para parar la cadena de contagios.
      Confío en él, espero que recapacite. Tiempo habrá, que esto va para largo.

      • carmen

        A ver si me explico.
        No he dicho nada de nada que dicen las monjas. Al menos mi persona no ha hablado en plural.
        Dije que una monja de estas mayores, me dijo que al final estamos en manos de Dios. Lo encuentro supercoherente con Su forma de pensar. Con la suya. Cero soberbia, mucha humanidad. Mucha entrega, a su aire, de estas que son molestas porque no hacen demasiado caso a las normas. Aprendió con un párroco de Granada, de estos que también van a su aire y se meten en todo tipo de jaleos.

        El problema que veo en esa actitud del Papa actual, es que a personas como esta monja amiga mía, le llega el mensaje, mediante imágenes, de que el mismo Papa piensa que en realidad es lo que dios quiera. Por lo visto le apetece ahora diezmar a la población más vulnerable.
        Ese es el problema. El mensaje que manda a esas personas llamadas creyentes.
        Al menos para mí ese es el problema.
        Otros dirigentes mandan otro mensaje al salir en imágenes en actos públicos sin mascarilla. Bueno, y también por lo que dicen.

        Me quedé muerta cuando lo vi. Tú también, Bruto? Entonces, muere César, que dijo Shakespeare.

        Un cordial saludo.

        • Juan Ramón

          Carmen, tienes razón, he releido lo que cuentas de tu amiga monja. Te pido disculpas. Entiendo y comparto tu reflexión.

          Dejando de lado a tu amiga, lo que ciertamente me da rabia es que desde la religión muchas veces la humildad torna en soberbia; estupendo que estemos en manos de Dios, quien así lo desee puede situarse al margen de la sociedad, pero no creo que eso le de derecho a nadie a adoptar actitudes que supongan un daño para el resto de los mortales. El “si Dios con nosotros, ¿quién contra nosotros?” habrá que interpretarlo de forma que no lleve el mal a los demás, digo yo.

          Por otra parte, como ya escribí, también me da rabia el mensaje que pueda transmitir en este sentido un lider a quien respeto y aprecio como Francisco.
          Un abrazo

          • carmen

            Si.
            Esto de nuestra religión es muy curioso. Hay muchísimas actitudes de soberbia. Muchas. A lo mejor es por ese convencimiento de que Dios está con nosotros. Ese Con…pues según como se interprete…te puede llevar a la soberbia fácilmente.

            Lo que no logro entender es como se puede pensar que Dios , caprichosamente, protege a unos y condena a otros. No me refiero a la vida eterna, me refiero a esta. Solamente hay que pensar un poquito para sentir terror . Decidirá protegerme o me abandonará a mí suerte? Por qué , dios mío, has permitido que mi amigo Javier, de 50 y pocos años haya muerto la semana pasada de un cáncer de estómago? No te gustaba el muchacho? Era bueno y cariñoso, tienes a sus padres deshechos. Por qué te gustan unas personas y otras no? Entonces siento como una especie de respuesta; por favor, carmen, a mí no me metas en esto…

            Y así pienso.

            Un abrazo.

  • ana rodrigo

    Mi tesis es muy simple: yo puedo estar contagiada y, si quiero ser una heroína, seguir al lado de otros contagiad@s por compasión o lo que sea, pero lo que no tengo derecho y ni debo hacer, es contagiar yo a nadie. Si, además tienes una gran representatividad social o religiosa, debes dar ejemplo, por este motivo y porque es una norma civil que hay que cumplir.

    • George R Porta

      Amiga Ana: El caso es que a Francisco le someten a una prueba de diagnóstico diario por su historia de tuberculosis pulonar, su sobrepeso, y su edad. Las tres cosas son factores de comorbilidad que le hacen más vulnerable al contagio. No se trata de quiera ser héroe, aunque quizás quiera, sino de que sepa con bastante confiabilidad que por muchos días consecutivos no ha experimentado contagio.
      Además parece necesario tener en cuenta que quienes se acercan a él son también irresponsables si, ante la evidencia ostensible de que él no va protegido, tampoco se protegen.
      Los reportes de contagios en Ciudad Vaticano y en la Casa Santa Marta han sido atribuidos a guardias suizos o a personal que libremente se mueve y no parece que Francisco haya sido el correspondiente vector de contagio. No obstante, desde hace una semana más o menos, está practicando el distanciamiento y lo explica a quienes encuentra en las audiencias. No hay evidencia de si en la intimidad de su residencia practican también el uso de la máscara. A diferencia de él Trump y Bolsonaro han hecho alarde público de desafiar a la pandemia y no veo como sea posible la comparación. te ruego que perdones cualquier error orto o tipográfico y que no tomes a mal que escriba este comentario. Gracias. Un saludo cordial.

  • George R Porta

    Hay una cierta diferencia, cierta insisto, entre la imprudencia y la estúpida intención de atraer atención cuando además esto último ya se difruta. Hacer sinónimos a la imprudencia y a la irresponsabilidad, en una situación de excepción, me parece injustificado. ¿Quién osa conocer el interior de alguien a menos que lo manifieste públicamente? De ahí la imposibilidad o la improcedencia de comparar a Francisco con Bolsonaro o con Trump de igual a igual. Estando los tres en condiciones excepcionales, debe haber alguna posibilidad de juzgar a Francisco imprudente y hasta irresponsable sin llegar a compararlos. Pudo ser comparado con Damián de Molokai o Maximiliano Kolbe o con Rutilio Grande el cura que se expuso a la muerte por acusar públicamente a los asesinos oficiales salvadoreños, o a la monja que regresó a la misión después de haber salido de ella a sabiendas del peligro que corría y que se materializó cuando la asesinaron. También pudo ser comparado con mis dos amigos médicos que murieron en sus funciones aunque no creían, me consta, ni en la paz del sepulcro.

    Pretender agotar el conocimiento de lo humano, a menos que se trate como en los casos de Bolsonaro y Trump, de personajes cuya humanidad ha quedado expuesta en que no hayan vacilado en alardear de lo que en realidad es imprudencia y los hechos demuestran con las consecuencias que es irresponsabilidad, no me atrevo a hacerlo.

    Desde luego, estoy seguro de que otras perdsonas puedan hacerlo responsablemente y las respeto cuanto respeto sus opiniones aunque las comente en contra.

  • George R Porta

    Me parece extraordinario que Francisco sea comparado con Trump o Bolsonaro por el hecho de no llevar mascarilla, asumiendo y juzgando desde la mera apariencia que es la única opción además.
     
    Imagino que el entorno del Papa esté integrado por unas pocas personas y que éstas, a diferencia de las que rodean a trump o a Bolsonaro, no tienen que temer ser suspendidas en sus empleos si usan la mascarilla o si discrepan de Francisco.
     
     Hasta ahora, a diferencia de Trump y de Bolsonaro, Francisco ha tolerado las diferencias de opinión y hasta las injurias conspirativas, solo ha suspendido en sus funciones a quienes hayan incurrido en fraude o en crimen (Pell, Becciu, por ejemplo) y, si fuese lo contrario, la prensa lo hubiese proclamado a los cuatro vientos.
     
    Alrededor de Trump han enfermedado más de dos docenas de personas que, públicamente, además, han desmentido la gravedad de la pandemia incluyendo otra docena de senadores que han estado en proximidad física con él y han defendido su estupidez política, y digo estupidez por no poder juzgar con más proximidad.
     
    Si alguien no debe ser sobre estimado es un Papa. Basta solo mirar a esta desagradable costumbre que ha estado surgiendo de canonizarlos aunque en realidad cabe preguntarse qué han hecho que sea heroico como para estar en paridad con quienes si lo han hecho. En el caso de Juan Pablo II en flagrante violación del proceso de virtudes heroicas, como consta de las mentiras publicadas por su propio secretario Dziwisz en «He vivido con un santo,» (San Pablo, 2014).
     
     Ojalá que Francisco no llegue a ser canonizado precisamente por haber sido imprudente en el uso de la mascarilla o por haber intentado la reforma de la curia, o por haber colocado tantas mujeres en posiciones de responsabilidad en el Vaticano, o haber alojado en palacios vaticanos y museos a menesterosos y sin techo.
     
    Temer a la muerte es muy humano, buscarla es muy cuestionable, pero cuando alguien vive en situaciones excepcionales como es el caso de los líderes y ciertamente el de Francisco, la apariencia no basta para condenar lo que haga como si se tratara de lo que dice.
     
    No creo que Francisco haya sido el solo más contagioso que los propios grupos que se le han acercado en público. No puede ser una sola persona un vector infeccioso en mayor medida que un grupo de 10 o 15 personas.
     
    Nadie sabe si en la interioridad del Vaticano Francisco o sus colaboradores exigen el uso de la mascarilla al personal, ni siquiera si Francisco mismo la utiliza cuando no está en público.
    La probabilidad de que una persona no sea un vector infeccioso mayor que un grupo lo sugiere el sentido común, si bien no lo demuestra. El personal de enfermería es una evidencia de ello. A pesar de todas las precauciones que se toman, enfermeras, enfermeros, médicos, se han contagiado por docenas. Personalmente he perdido dos amigos médicos víctima del virus a pesar de tomarse todas las precauciones, todas. Pero el personal médico y de enfermería de primera línea no puede distanciarse de los pacientes sin traicionar sus obligaciones éticas. Ya se puso en evidencia durante la pandemia del SIDA y durante la enorme epidemia de Ébola. No llegarán a los altares porque no cumplen sus obligaciones éticas, primariamente por razón de sus creencias religiosas sino por sentido de responsabilidad ética. De hecho ninguno de mis dos amigos era creyente en nada y si se expusieron lo hicieron por la obligación ética de atender con sus medios profesionales a quienes, quizás, no se cuidaron.
     
    No puedo decir lo mismo del desafortunado presidente que este país en el que resido eligió para que lo representara y liderara políticamente. Tampoco elegí a un ex-tuberculoso al pontificado, pero con la misma intensidad con la que lamento la elección de Trump, celebro la elección de Francisco. Aquél se siente y cree sobrehumano, éste ―como quizás o al menos le atribuyen los evangelios a Jesús de Nazareth (nada de anacrónicos títulos póstumos de Cristo, Mesías, etc.)― se ha estado lanzando en medio de la gente que se le acerca ―Jesús y Francisco de Asís se acercaron a leprosos y toda clase de gentes rechazadas precisamente porque aparentemente pusieron en primera línea o dieron prioridad al deseo de no hacerlos sentir rechazados por causa de sus condiciones― quizás con la esperanza secreta de que sean personas que se hayan venido protegiendo de la infección, pero con la aparentemente explícita intención de que no se sientan rechazados no por mera grandiosidad desafiante como lo hacen estúpidamente Trump y Bolsonaro (no les juzgo gratuitamente porque ambos han profesado a la prensa su estúpida creencia en la insignificancia de un virus que ya ha matado millones de personas en sus propios países).
     
    Yo creo en la posible sincera generosidad y negación de sí de Francisco. ¿Qué tuviera que perder? Después de todo al infeliz de Juan Pablo II lo mantuvieron vivo ―en flagrante ejercicio de maltrato― los mismos que debieran haber ejecutado su solicitud, por escrito, de que le reemplazaran cuando ya no pudiera ejercer debidamente sus funciones.
     
    Me parece que Francisco sea comparable, en cambio a Damián de Molokai o que siga el ejemplo de las Hijas de la Caridad de Vicente de Paul que atienden tantos leprosorios y sanatorios de infecciosos alrededor del mundo solo por piedad, al menos en apariencia. De las del leprosorio San Lázaro en Santiago de las Vegas (La Habana, Cuba) me consta que en más de 200 años nunca han tenido una sola hermana contagiada y, desde luego nunca han tenido (tampoco ahora) ni los medios ni el conocimiento necesario sobre las enfermedades.
     
    ¿Cómo se puede juzgar el criterio moral o la prudencia de alguien que vive en situación de excepción cuando no se la comparte?
     
    Claro que respeto a quien lo haga, pero no deseo callar que en el caso de Francisco, a diferencia del de Trump o Bolsonaro, el respeto por la autonomía personal me parece que se justifique. Dicho sea de paso, aparentemente, con docilidad ha comenzado a practicar el distanciamiento y las precauciones, públicamente al menos, extendiéndose en aclarar a quienes vienen a visitarle las razones por las que lo hace, incluyendo tanto el riesgo contagiar a otros cuanto el de ser contagiado.
    La mayoría sabe que me cuesta mecanografiar y me valgo del ordenador para que transcriba lo que dicto. Así, ruego que si alguien lee esto que escribo que sea indulgente en perdonar cualquier error tipográfico aunque he hecho lo posible al mi alcance por revisar este mamotreto que posteo, por medio del «redactor» de Stylus y de Word antes de publicarlo. Gracias.

  • ana rodrigo

    Precisamente ayer dejé un mensaje en Religión Digital denunciando lo que creo es una irresponsabilidad y un mal ejemplo en incumplir las normas civiles y ciudadanas, máxime si en el Estado Vaticano las mascarillas son obligatorias. No se puede ser mártir a costa de la salud de los demás y del incumplimiento de de normas dadas, supongo que por él mismo, en el Vaticano. Él y toda su comitiva. ¿serán ellos también sus asesores? Y por semejanza con Trump, Bolsonaro o Boris Jhonson, los tres que resultaron contagiados, siento vegüenza ajena. No necesitamos este tipo de héroes. Está arruinando su curriculum hasta ahora con muchos positivos a su favor. Si debe ser un ejemplo a seguir, que lo sea.

  • carmen

    Ayer me llamó una monja de esas mayores, somos muy amigas. Lleva unos tejemanejes con la gente humilde de la parroquia que te tronchas, a su aire total. Me fio mucho más de ella que de cualquier ONG. Porque se que el cien por cien llega a una persona que lo necesita.

    Si, si,si…me cuido, me dijo, voy con mi mascarilla a todas partes, bueno, a las que me dejan ir… Pero mira, al final estamos en manos de Dios, si quiere nos contagiaremos y si no, no.

    Vale, pero como dejes que los virus entren, te contagias fijo. Así que no lo pongas fácil. No sé yo si este virus cree mucho en Dios o no.

    Y el Papa sin mascarilla.

    Es alucinante.

  • carmen

    Pues por lo visto no soy tan rarita.

    Lo dije en algún momento. Nadie le puede decir al Papa que en reuniones utilice mascarilla?

    De verdad que…

    Como Trump.

    Como Bolsonaro

    Estupendo.

    Pero si se contagia, que ojalá no, pues habrá dado su vida por acercarse a las personas.

    Pues eso es lo que es.

    Pues bueno.

    Esa cabeza , bien del todo no está. El tiempo pasa para todos.

  • M. Luisa

    ¿Es deducible,  viendo  esta imagen de Francisco sin mascarilla en plena pandemia, que lo hace porque quiera tener contacto con los “peregrin@s” que van a verlo,  viendo también esta otra?

    Creo que más bien en ambas se trata de imprudencia y de irresponsabilidad.   Quizá si la peregrina en este enlace que adjunto no cuidó sus maneras sí la hubiera tenido  que cuidar el papa en su actitud responsiva y no mostrarse en ella  reaccionario y  violento con la misma impulsividad.

    A un político, en circunstancias parecidas, se le achacaría con el siguiente abrupto “que se aguante que con ello  le va  el sueldo” El papa no es que se tenga que aguantar por lo mismo, ni por nada,  sino   que por su dignidad representativa  tiene que dar ejemplo.

    Pienso, sin más,  que  el papa con su actitud sentimentaloide perceptible en estas dos imágenes, nos evidencia que   está lejos de afrontar la realidad en la dramática situación con la que en la actualidad se nos presenta  en forma de pandemia.

    • M. Luisa

      Pienso que el superhombre se lo hace él mismo con estas dos actitudes que reflejan las imágenes, porque lo que se le pide, o,al menos, lo que se espera de él es, a mi juicio, precisamente, que no sea un superhombre que sea una persona como todas las demás y que sepa ejercer la autoridad que se le otorga.

    • George R Porta

      El problema es precisamente si aunque lo pretenda o lo desee un personaje público puede ser una persona como las demás cuando en realidad ha aceptado una situación excepcional que ha confrontado por solicitud ajena.

      Existe el precedente de que a Benedicto una persona saltó del público y le derribó al piso con intenciones cuestionables, en la propia basílica. Al Hermano Roger de Taizé le degolló otra persona cuando de pronto se le acercó. Francisco conoce ambos precedentes y no obstante quizás, no lo puedo asegurar, acepte su situación excepcional comparable a la de benedicto y el Hno Roger de Taizé. No sé, me parece que son elementos a considerar.

      La muerte, en efecto, es algo que impone igualdad y a lo que se arriega en este caso Francisco es a ser igualado. Pienso en la situación de Maximiliano Kolbe que se ofreció para que lo mataran en sustitución de un individuo que tenía un hijo en Auschwitz. ¿No habrá en realidad intentado suicidarse (suicidio asistido en su caso) para ahorrarse sufrimientos aunque tuviera que continuar sufriéndolos quien estaba a punto de liberarse de ellos cuando lo eligieron al horno a ser gaseado? Siempre en situaciones de excepción se puede juzgar, pero no sé hasta donde se puede afirmar las intenciones o la grandiosidad de alguien a quien no se le da la oportunidad de argumentar o el beneficio de la duda.

      • carmen

        Insisto.
        No se puede ir sin mascarilla.
        En España tenemos un problema muy gordo.
        Respeto profundamente a este señor. Y a todo el mundo. Por supuesto, crea lo que pueda creer.

        Esto va de que los que transmitimos la enfermedad somos los seres humanos. De los pocos acuerdos que hay es que con una mascarilla no contagias tú al que está a tu lado. No de que no te contagies tú mismo. Va de pensar en el que tienes al lado. A tu alrededor.

        Y por supuesto que cualquier personaje público tiene que cumplir con las normas establecidas. Exactamente igual que todos.
        Además de que con este virus hay un montonazo de personas que no presentan ningún síntoma, vaya usted a saber por qué, alguna vez se descubrirá, pero si eres un agente de contagio y puedes contagiar a otros y estos a su vez a otros, hasta que llegue a una persona que sufra la enfermedad e incluso muera. Ya hay cientos de miles de muertos.
        No es una broma.

        Un abrazo

  • George R Porta

    Vivir dominado por el miedo es una de las más antiguas debilidades humanas. Pensar que si esta persona o aquella otra en posición de liderazgo no deba morir porque, si muere, ocurrirá el fin del mundo.
    Es cierto que Francisco se ha arriesgado a contraer nCOVID-19 con tal de estar cerca de la gente. estos días varias veces ha explicado la importancia del distanciamiento en la Sala Nervi. Pero, en realidad, ¿por qué es un antisigno hacer lo que Francisco de Asís hizo con los leprosos, o lo que tantas veces hizo el propio Jesús mezclándose entre la gente cuando ya sabía que su asesinato era no solo posible, sino inevitable?
    Se es un antisigno cuando se anda circundado de guardaespaldad. Eso está bien que lo haga Trump o Makron o Putin, pero Francisco no tiene por qué sentirse imprescindible. Claro que tampoco tiene por qué infectarse e infectar a sus colaboradores. En definitivas, lo importante es que ya ha explicado la necesidad de guardar distancia cediendo a los miedos de quienes lo circundan.

    • Alberto Revuelta

      De acuerdo con George. Hay mucha papila tría en hacer un superhombre de este señor Papa que, como todos, es un hombre, y anciano.

    • carmen

      Pero si el problema es el mensaje que transmite.
      Estoy en manos de Dios.
      Todos estamos en manos de Dios.

      Pues si.

      Y de las personas que mandan. Algunas niegan que este virus sea tan dañino como dicen. Solamente destruye a ancianos ,a personas que viven hacinadas sin medidas higiénicas suficientes y a enfermos…pues problemas que nos quitamos de encima…

      Por favor.
      No se puede mandar ese mensaje.
      No se puede.

      • George R Porta

        Realmente, no se trata de retórica, yo no creo que estemos en las manos de Dios. Simplemente no lo puedo afirmar como no lo puedo negar. Eso sí respeto a quien lo crea.

        Con respecto al mensaje, tampoco puedo atribuirle tanto valor por el mero hecho de que venga de un Papa. Desde siempre el magisterio de los Papas ha insistido en condenar el aborto y el derecho de la mujer a escoger y la realidad es que los abortos aún no disminuyen entre católi@s. Tanto ha dicho y hecho Francisco, al menos en apariencia, en favor de la preservación medioambiental, y los gobiernos siguen legislando en favor de lo contrario. Más aún, el Papa reside en Europa, es más visible en Europa, habla más para los europeos (aunque Francisco también se distraiga hablando para otras gentes) y la respuesta que recibe es que, en Europa, el número de católicos y de personas que admiten ser creyentes ha estado disminuyendo desde la posguerra a través de seis pontífices que si algo han hecho es firmar documentos, proclamaciones, discursear a diestra y siniestra.

        Lo que sí es cierto, me parece, es que lo humano que se diga y haga puede ser rechazado y juzgado, hasta condenado, pero la perdsona misma no debe ser comparada con ninguna otra. Esto incluye a Hitler y a Stalin, a Franco y a Mussolini, etc. La razón de esa improcedencia es que nadie es invulnerable al mal y que cada uno es en sí mismo impenetrable. Juzgar por la conducta es siempre peligroso: ¡De tantas cosas tant@s, con el tiempo, se arrepienten! y entre ell@s quizás haya algunos, poco o muchos casos de arrepentimiento tan sincero como inútil, pero no menos real y meritorio de respeto.

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