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Reflexión en una noche de verano

Una reflexión espléndida la de Isidoro, nacida de Atrio y para Atrio, que debería encauzar la reflexión colectiva hacia nuestros dos primeros puntos de mutación que se expresaban en el último editorial. Y no solo con comentarios o disquisiciones teóricas sino con búsqueda directa de experiencias espirituales reales y con exposiciones en artículos como hoy hace Isidoro. Uno que se apunta a ello si consigue tiempo y ánimos para ello. AD.

  1. Leyendo ayer sobre teólogos jesuitas franceses del siglo XX, en torno al Concilio, (anterior y posterior a él), Moingt, (que acaba de morir a los 105 años), Michel de Certeau y Henry de Lubac, veo el callejón sin salida en que estaba su pensamiento, en pleno derrumbamiento de su sistema religioso tradicional de muchos siglos, en pleno auge de la modernidad.

       Las contradicciones eran, (y siguen siendo tan fuertes), que ocasionaron una gran crisis de fe, con miles y miles de abandonos de la Iglesia Católica (y también de la protestante).

       Los que así y todo resistieron, y siguieron, o cayeron en la disonancia cognitiva del tradicionalismo ciego a toda racionalidad, o cayeron en salidas en falso, como la teología de la liberación.

       La situación que se repite una y otra vez en el mundo católico, (casos de Tony de Mello y sus colegas también jesuitas), me recuerda mucho la frase del Mairena de Machado:

       “Decía mi maestro: Pensar es deambular de calle en calleja, de calleja en callejón, hasta dar en un callejón sin salida. Llegados a este callejón pensamos que la gracia estaría en salir de él. Y entonces es cuando se busca la puerta al campo”.

       Y estos callejones mentales, no tienen salida, por dos razones. La primera, porque nuestra cosmovisión en esos momentos es muy limitada por nuestro déficit de conocimientos de ciertos temas fundamentales.

       Y la segunda, porque siendo ya limitada objetivamente, casi siempre nosotros añadimos una serie de líneas rojas subjetivas, que nos impedimos traspasar, esclavos de nuestro aprendizaje pasado, especialmente el infantil.

     

  1. Deberíamos analizar y desarrollar los dos tipos de causas que nos maniatan, y nos vuelven locos.

       La religión tradicional, tenía un marco conceptual sobrenatural: un Dios todopoderoso, que lo veía y lo oía todo, y que estaba plenamente imbricado en la vida humana, actuando aquí y allá, constantemente, mediante la teología de la gracia, y del Espíritu Santo.

       El hombre debía vivir permanentemente agarrado a los faldones de Dios. Decía Bismarck que “la tarea del estadista consiste en escuchar los pasos de Dios marchando a través de la historia, y en intentar no perder el contacto con sus faldones mientras avanza”.

       Pero todo el avance de la Ciencia los últimos cinco siglos, iban distanciando al humano de esos faldones de Dios. Llegó el fin del terracentrismo, con Copérnico, luego pasó el creacionismo, con Darwin, y pasó la falsa psicología del humano pecador, con Freud, y solo nos quedó la contemplación de una Humanidad “huérfana”, doliente, sufriente y perpleja, con Marx.

       Y en pleno dolor insoportable, que nos ciega la racionalidad y la percepción de la realidad, ¿qué podíamos hacer, sino volcarnos en el humanismo buenista de la compasión, de la empatía, y de la utopía consoladora?.

       (Si todos fuéramos perfectos, o sea distintos a lo que actualmente somos, la humanidad sería maravillosa: muy bonito, pero en realidad ¿cómo cambiamos?, ¿con sermones morales?, ¿sacándonos de la ciénaga tirando de nuestros propios pelos?).

     

  1. Estamos sometidos a una buena ducha escocesa, (calor-frío-calor-frío…), que nos está volviendo locos.

       Antes, nos habían anunciado un mundo mágico con la maravillosa “gracia” directa y con la voz de Dios constantemente en nuestro oído. Vivíamos en un mundo con ángeles, milagros, apariciones maravillosas, teníamos hilo directo y constante con el mismísimo Dios, y solo para ello, teníamos que integrarnos en su santa Iglesia. Era el calor.

       Y al ir creciendo y madurando, la experiencia nos dice que no existe esa magia, ese mundo encantado de milagros y de presencia divina en cada momento. Y hemos pasado de un mundo encantado a un mundo totalmente prosaico. Es la ducha fría, y se nos ponen los pelos de punta.

       Pero eso es porque aún no conocíamos en detalle, la maravilla del mundo. La ciencia nos dice que el mundo es “mágico”, y en realidad en él, cabe todo, hasta lo mas milagroso y maravilloso.

       Ahora vivimos en un mundo, que promete maravillas tecnológicas sin cuento. No hay milagro tradicional que no se haya realizado ya, o se prometa razonablemente en un futuro, que verán nuestros nietos: hasta la semiinmortalidad. Vuelve el calor.

       Los milagros se hacen en los hospitales casi todos los días; los ángeles los estamos buscando, (SETI, NASA), con los modernos telescopios en posibles planetas habitados por seres inteligentes; las apariciones se producen diariamente en miles de canales televisivos, y en los modernos zoom, skipe, o las videoconferencias en los teléfonos móviles, que son mas pequeños que una mano.

       Hasta la psicología moderna, nos apunta que la antigua “voz de Dios”, que oíamos en nuestros corazones, eran unos programas psicológicos autónomos especiales de nuestro inconsciente colectivo, (bots tipo ALEXIA), que se activan solos o mediante resonancia, situados dentro de nuestra estructura neuronal natural, vía evolución emergente. Y además producen los efectos que atribuíamos a la “gracia” tradicional, iluminándonos a veces sapiencial y conductualmente, (el “Cristo interior”, el atman).

       La transmisión tecnológica de pensamiento de cerebro a cerebro, se anuncia para antes de 20 años, y las posibilidades de potenciación mental mediante la cibernética son innegables.

       Pero tanto cambio junto nos agobia, sobre todo a los mayores. Y muchas veces no nos lo permitimos. Nuestro mundo es tan maravilloso que no nos lo acabamos de creer. Estamos aún en un pensamiento no dualista, (esto o lo otro), sino circular.

       Esta situación me recuerda totalmente a la anécdota zen: Antes de estudiar Zen, las montañas son montañas y los ríos son ríos; mientras estás estudiando Zen, las montañas ya no son montañas y los ríos ya no son ríos; pero una vez que alcanzas la iluminación las montañas son nuevamente montañas y los ríos nuevamente ríos.

       Pues ahora pasa lo mismo, cambiando el Zen, por la Ciencia: Antes de la Ciencia, había milagros, ángeles y apariciones.

       Después, con una Ciencia incipiente, todo eso era magia, y superstición.

       Y ahora, según vamos comprendiendo lo maravilloso que es el mundo comprendemos que la magia existe y estamos rodeados de ella continuamente.

     

  1. Estamos en un mundo nuevo, y los usos, costumbres e instituciones que fueron útiles a la humanidad en el pasado, ya no lo son en el presente y menos en el futuro.

       Todo intento de componenda con el pasado, de solución de continuidad, de puente entre la traición y el futuro, es un error. La conciliación de los opuestos, que es la clave del avance en el conocimiento, hay que realizarla a un nivel superior, si no queremos caer en la solución fallida del sincretismo: ¿sal o azúcar?, un poquito de sal y otro poquito de azúcar.

       La contradicción o paradoja, que sería una forma de cataclismo psicológico destinado a propiciar el salto de nivel, mediante la aparición de emergente de una idea nueva.

       Decía Jorge Wagensberg que toda paradoja o contradicción presente, pre-anuncia una idea ausente, que hay que descubrir. Es verdad que toda contradicción, irrita, angustia y nos hace sentir inseguros y perplejos, y por eso nos entran las prisas por encontrar una salida, rápidamente. Pero las prisas casi nunca son buenas.

       Es preciso, en palabras de Thomas Merton, en sus diarios, de “ser capaz, en la medida de lo posible, de extender los brazos y abarcar todos los extremos y contenerlos en uno mismo, sin confusión… Pero “hay veces que agotamos nuestras mentes al aferrarnos tercamente a una visión muy parcial de las cosas, negándonos a ver el profundo acuerdo existente entre algo y su opuesto complementario”.

       Este proceso es parte de nuestro personal proceso de maduración-auto realización, que tiene dos fases. La primera de desintegración, y la segunda de una nueva integración.

       En la primera se detectan y se hacen perceptibles las contradicciones. En la segunda poco a poco se van superando dichas contradicciones.

       “La única manera de acercarse a la realidad humana, y Pascal lo ha descubierto dos siglos antes que Engels, es decir a casi todo, “si y no”, y reunir los extremos contrarios” (L. Goldmann).

       Y siempre hay que huir como del diablo del sentido común, de lo facilón. Dice Juanma Lillo, un entrenador de fútbol, que “cuanto más te aproximas a la portería, más te alejas del gol”.

       Y no solo lo dicen los futboleros. Miguel de Unamuno, también lo dice: “El sentido común, es como dicen que decía Hegel, bueno para la cocina. Con sentido común no se hace filosofía. Y es que lo que llamamos paradoja es el más eficaz correctivo de las ramplonerías y perogrulladas del sentido común.

       La paradoja es lo que más se opone al sentido común, y toda verdad científica nueva tiene que aparecer como paradoja a los del sentido común en seco”.

       “Solo” necesitamos serenar nuestra mente, que con tanta información, tanta noticia, tanta desgracia, tanto de todo, se está volviendo loca, se está alienando o de egoísmo individualista o de compasión empática, que todo en exceso, aliena. (También se muere, y se mata por amor).

       A ver si después de todo lo que hemos pasado en la travesía, vamos a acabar muriendo ahogados cerca de la orilla. Le debemos esa lucidez de mente, a todos nuestros antepasados desde hace 200.000 años, que tanto han sufrido en el camino.

     

     

     

     

51 comentarios

  • Isidoro

          Ayer decía que todos somos muertos enterrando a nuestros muertos, (haciendo una paráfrasis de la frase evangélica).
     
        Según mi opinión el sentido de esa frase, es que la maduración del humano, pasa por un renacimiento, una metamorfosis hacia un humano nuevo, más sabio, más equilibrado, y mejor humano en suma. Y evangelicamente, el humano no renacido, el humano “viejo”, está “muerto”.
          Y en ese sentido se entiende la frase de que todos somos “muertos” enterrando a nuestros muertos, (ejecutando nuestras actividades corrientes).
     
         Decía Henri Bergson: “Existir es cambiar, cambiar es madurar, madurar es seguir creándose sin cesar…”
        Si ya sabemos que la maduración humana es un proceso muy difícil y muy lento, que dura toda la vida, (y con resultado incierto), el cambio, la metamorfosis que requiere es igualmente difícil y lento.
       Uno de los mitos del cristianismo tradicional, era el de las “conversiones”. El cristianismo reconoce la debilidad e incapacidad humana, pero aprovechando los tiempos en que se creía en la continua acción del Espíritu Santo en el humano, se potenciaba mucho las “conversiones”.
          (Los éxitos de los Ejercicios espirituales, olvidaban que el que asistía a ellos ya estaba medio “convertido”, solo necesitaba el empujoncito final. La verdadera conversión hubiera sido, el que estaba en un puticlub tomando una copa, y de repente se convertía: eso sí que es digno del “Espíritu”).
       Hay un proverbio teológico que dice que la Gracia, actúa siempre según la naturaleza. Pero entonces, es difícil saber cuando la dinámica psicológica, (que indudablemente la práctica religiosa producen el humano), es debida a la acción de la Gracia o a la misma naturaleza. (La práctica religiosa, -liturgia, oración, autoanálisis, etc.- moviliza los programas de sabiduría interna de nuestro inconsciente colectivo).
        Todos los sanadores juegan con esa ventaja. Vamos al médico, con su bata, su fonendoscopio al cuello, y su título enmarcado en la pared, y ya solo con esa escenografía, se ha producido media curación. Muchos médicos reconocen que en determinadas cosas leves, (gripes, dolorcillos, esguinces,…), se cura el cuerpo solo, y ellos solo firman la receta.
         (Pues lo mismo pasa con el Espíritu, que yo creo, que es el trabajo celestial más cómodo, y con más reconocimiento, pues hacer, hacer hace poco, (y lo que hace lo hace muchas veces de forma anónima y secreta), pero se lleva mucho mérito popular. Junto con el papel de Santa Rita, san Pancracio y el Cristo de Medinaceli, son los trabajos celestiales más solicitados en el cielo).
        (Ya oigo al amigo Román –bienvenido, Román, se te echaba en falta mucho- poniendo el grito en el cielo).
     
          Ahora bien, la moderna psicología, es muy reticente a la posibilidad real de cambio en el humano. Aquí topamos con las dos escuelas posibles: la tradicional y la moderna.
     
        Según la escuela tradicional, cambiar es una actividad moral, voluntaria, sujeta a la voluntad personal.
     
        Mientras que la escuela moderna, “científica”, marcada por la psicología, pone en duda la posibilidad de ese cambio personal.
     
        Eric Fromm decía: “El hombre, mientras no ha alcanzado la relación creadora, cuya realización más plena es el satori, compensa en el mejor de los casos la depresión potencial inherente, con la rutina, la idolatría, la destructividad, la codicia de la propiedad o la fama, etc.
           Cuando cualesquiera de estas compensaciones se rompen, se amenaza su salud mental”.
     
        Es decir, que nuestra “personalidad”, está condicionada por una serie de carencias internas, desequilibrios emocionales, contradicciones interiores, entre nuestro saber consciente y nuestra sabiduría interior inconsciente, y eso nos lleva a conductas y actitudes neuróticas y perjudiciales para nosotros y para la sociedad. Y cambiar todo eso de un plumazo, sí que necesita un auténtico milagro.
     
      Tony de Mello en su último año de vida, (parece que la lucidez aumenta al final de la vida), dijo:
         “Antes os decía: “¡Cambiad! ¡Cambiad!”. Pues bien, ahora os digo lo contrario: Cambiar no es ni posible, ni deseable. Dejadlo estar.
       Quedaos como estáis. Amaos a vosotros mismos tal como sois. Y el cambio, si es que a fin de cuentas es posible, ya tendrá lugar por sí mismo, cuando lo quiera y si lo quiere. Dejaos en paz”.
         “Antes, al hacer de terapeuta, yo comunicaba a las personas mi propia falta de tolerancia y las llevaba a rechazarse a sí mismas. ¿Estás dispuesto a vivir con tu problema?: Asunto concluido. Si no puedes cambiarlo, acéptalo”.
     
       Y su compañero el también jesuita, Carlos G. Vallés, añadía:
           “Lo que nos mueve a querer cambiar a nosotros mismos o a otros, es la falta de tolerancia, y eso es inaceptable. No nos aguantamos. No toleramos en nosotros mismos un defecto, un fallo, una debilidad moral o psicológica, y nos empeñamos en corregirla con verdadero autodesprecio y  velada violencia”.
        El único cambio aceptable es el que viene del aceptarse a sí mismo. Solo conseguimos alcanzarlo, cuando nos olvidamos del cambio. La resistencia que oponemos a cualquier tendencia dentro de nosotros, sirve solo para reforzarla y eso hace imposible el cambio”.
     
        Eso es lo que hay, así que estamos todos dando tumbos por la vida. Pero nos consuela la frase de Tolkien:
    “No todo lo que reluce es oro, ni todo aquel que vagabundea, anda perdido…”

  • Isidoro

        El amigo Iñaki, y ahora M.Luisa, señalan la extraña situación paradójica, de la falta de soluciones prácticas, ante un problema tan tremendo como el de, la cada día más intensa emigración desesperada de africanos hacia Europa, con el resultado de muchas muertes en el mar. (Que no es más que una parte del problema general en todo el mundo).
     
        Sin entrar por ahora, en el caso concreto, en el campo teórico, yo entiendo que esta situación es un claro ejemplo de la idea de Jorge Wagensberg, de que “toda idea ausente se pre-anuncia con una paradoja o contradicción presente”, (y viceversa).
     
             O sea, cuando en un asunto, (y más si es grave), hay algo claramente ilógico, hay algo que se nos escapa, o que por las razones que sea, no queremos o no podemos abordar en su realidad.
     
        Es claro que las perplejidades generalizadas, se producen ante contradicciones internas que no sabemos resolver. Y toda contradicción no resuelta, irrita y angustia.
     
           Y muchas veces no sabemos resolverlas, porque existe en nuestro planteamiento una idea ausente, ya por desconocimiento de algo, o también muchas veces, porque la rechazamos, por motivos morales o culturales.
     
         El imperio de lo “políticamente correcto o moral”, que tiene sus efectos positivos, de proporcionar una guía moral “universal” que da coherencia al grupo, tiene también su cara B: es un grave sus problema, cuando nos impide la resolución de problemas muy graves en el grupo.
     
         Dice Denise Najmanovich:
         “Al encerrar el saber dentro de marcos teóricos, ya sean mecánicos o estructurales, quedan invisibilizados los procesos en su devenir, las mediaciones e interacciones, los cambios cualitativos, los vínculos transformadores, los límites permeables.
     
           El pensamiento complejo nos permite gestar configuraciones dinámicas, para comprender las situaciones de vida en lugar de encajarlas a presión dentro de un sistema categorial a priori”. (Moral o cultural).
     
        Necesitamos, afrontar la lista de problemas enconados, endemoniados, (aquellos que empeoran con nuestras soluciones dentro del actual marco cultural), con un cambio en la perspectiva de los problemas.
     
        Pero no es tan fácil. La misma Denise Najmanovich, señala que Michel Foucault nos instaba a “pensar de otro modo”, que es mucho más profundo y provocador que “pensar otras cosas”. Y eso es muy difícil.
     
          Sigue Denise:Para poder “pensar de otro modo” es preciso “vivir de otra manera”. Establecer otra relación con el conocimiento no es un cambio meramente teórico, es una transformación radical de nuestro modo de existencia, que incluye nuestras prácticas, nuestros vínculos, nuestras creencias, nuestros afectos, nuestros modos de convivencia.
     
             Despedirse de la ilusión de tener un conocimiento absoluto, es la clave para poder entrar a los territorios móviles, activos y multidimensionales de la complejidad.
     
           Pero dejar atrás las garantías y certezas que organizaban el modo de vida moderno no es algo que pueda decidirse racionalmente ni hacerse individualmente. Esto es así porque el conocimiento siempre ha sido colectivo, histórico y situado.
     
         El saber siempre ha sido construido a través de prácticas, instituciones, estilos vinculares y afectivos, tecnologías y lenguajes que configuran una red inextricable”.
     
           Ese es el gran reto ante el que está el mundo de la cultura, el verdaderamente creativo, y que no es esclavo de alguna ideología política o religiosa, que le castra con líneas rojas obsoletas.     
          Dice Ilya Prigogine: “Reconocer la complejidad, hallar los instrumentos para describirla, y efectuar una relectura dentro de este nuevo contexto de las relaciones cambiantes del hombre con la naturaleza, son los problemas cruciales de nuestra época”.

    • M. Luisa

      Mi intención, amigo Isidoro, se encuentra muy lejos de querer buscar soluciones prácticas, más bien, creo, con lo expuesto en mis comentarios y considerando sobre todo lo serio del contenido de tus propias exposiciones, las mías no podrían tomar su arranque sino desde la propia raíz que las tuyas plantean.

      Hemos de tener en cuenta que en un comentario para no andarse por las ramas siempre será mejor hacer salir algo en él que ya esté implicado en lo que se comenta, ese era mi propósito al sacar el tema de la tragedia del Mediterráneo, pero, naturalmente que se ha de entender esa concreción como un esquema de algo más general.

      Por otra parte y, ya que nombras a Prigogine, ¿qué es la complejidad sino el cambio de paradigma que se da cuando en el movimiento y en la variación de las cosas se pasa de la linealidad de las causas a la funcionalidad interna de las cosas mismas? Ahí la última palabra ya no la tiene la lógica clásica, ahí la última palabra del problema es de orden metafísico pero con la física que se actualizó a mediados del siglo XX con Prigogine y otros muchos.

      El pensar de otro modo como señalaba M. Foucault quien tu mismo citas no es otro que ese pensamiento complejo que se configura estructuralmente, es decir, no en categorías lógicas. Es ahí donde radica el cambio de perspectiva que reclamas. Piensa que en este cambio de época también coincidió los desarrollos de la biología molecular y para Prigogin el dinamismo de la estructura es incuestionable para comprender la mismidad del ser vivo o su autoorganización.

      Cuando puse el ejemplo guiándome por los significados de lo obvio y de lo no obvio, no me imaginaba que pudieseis pensar que se tratase de dos cosas distintas como de ello también huye el propio Foucault en la frase que de él citas, sino que esta correlación entre lo obvio y lo no obvio a lo que lleva es a pensar de otra modo pero dentro de lo ya obviado.

      Como lo obvio no es objeto como ya señalé sino la realidad que tenemos delante, es ella la que ofrece esa alternativa al pensamiento y en este sentido es la razón la que opera a ese nivel, pero no caigamos en el error de pensar que es nuestra razón la que opera sino la de la cosa en la nuestra.

      Creo que se puede entender…

    • Iñaki SS

      Contento pero un poco aturdido, amigos Isidoro y M. Luisa, tras leer y releer vuesto dialogo, tratando de entender lo mejor posible lo que explicais.
      Ni de lejos creo haber caído en la ilusión de un conocimiento absoluto, aunque reconozco lo difícil que es …” llegar a vivir de otra manera, para conseguir pensar de otro modo”. Y más siendo un vejete vasco, relativamente privilegiado, con una visión antropológica clásica, que hasta ayer como quien dice, ha sido uno más en la escuela de nuestro común amigo Santiago. Lo importante es que me quedo con la impresión de soportar mejor la realidad concreta del desastre en el Mediterraneo, vista desde mi, diría relativamente cómoda, atalaya en el Cantábrico.
      Y ahora que, en el letargo de la pandemia estaba releyendo “El Jesús que yo conozco”, de Antonio Piñero, nos llega el regalo que nos ha preparado nuestro amigo Salvador Santos. ¡Aleluia!.
      Un abrazo.

  • M. Luisa

    Volver a releeros  es una gozada y no porque al hacerlo quiera decir que ya haya  obtenido algún tipo de conclusión sobre lo que se viene tratando, no, sino porque como ya recordé tiempo atrás, eso sí, a mi modo, y ahora aquí mismo se nos recuerda  esta mañana, que leer  no es “un deslizarse sobre el texto sino que nos es forzoso  salir de él, abandonar nuestra pasividad y construirnos laboriosamente toda la realidad mental no dicha en el mismo, pero que es imprescindible...” se nos dice,  para entenderlo de forma  más satisfactoria y plena.

    Cuando leo y releo al amigo  Iñaki, frente al fenómeno Mare Nostrum,  exclamar,   “¿Qué está pasando en realidad que lo obvio de él nos deja atónitos sin hacer nada? ¿Cuándo llegaremos a entender esto? ¿Cuándo se nos manifestará lo no tan obvio?”

    Pues bien,  lo no tan obvio está ya manifestado en lo que vemos como obvio, lo que ocurre es que lo objetivamos,  le cerramos el paso a la trascendencia, es decir,  a su patencia real. Así, todo lo convertimos en  objeto “obstruyendo” en él la realidad, no “abstrayéndola” como antes se hacía ¡que tampoco! Ojo!  Pues tanto en un sentido como en otro, la realidad se manipula.

    ¿Pero de qué realidad hablamos? De la realidad   propia de lo que tenemos frente a la vista, la cual si la convertimos en objeto luego  cómo  nos será posible  analizarla en su hacérsenos patente? ¿Son objetos las personas  que día tras día mueren en nuestro mar Mediterráneo, cuya tragedia tanto conmueve a nuestro amigo Iñaki?

    • M. Luisa

      Y todavía puedo decir más, si se me permite, sobre esta dificultad que presenta lo no obvio, me refiero a este segundo momento cognitivo que así lo reconoce Iñaki, como difícil de penetrar.

      Porque en realidad él dice bien, se trata sólo de momentos cognitivos, no de dos estratos superpuestos. Lo cual esto significa que habiendo obertura entre un momento y otro estructuralmente hablando, ningún papel ahí tendría la psicología. ¿Por qué? Porque sólo cerrándonos a nuestra propia estructura cognitiva es cuando por esa contrariedad interna misma les creamos a los psicólogos el espacio propio de su especialidad. No pensemos en ventajas ni privilegios que unas mentes puedan tener en detrimento de otras, se trata del carácter universal de la estructura.

      Me gustaría añadir aquí mismo algo que me ha hecho pensar al leer esta mañana el Portal donde el impresentable de S. Sostres entrevista a la señora presidenta, no menos impresentable, Isabel López Ayuso, pues aunque tras esa lectura del artículo una puede contenerse en su espontaneidad hay un punto en su presentación que sí me gustaría señalar porque tiene que ver con lo que comentamos en este hilo. Prevengo que no es a titulo de ofensa sino de dar por hecho que una puede expresar libre y respetuosamente su opinión y la expreso para decir que me sorprende cómo se interprete en la entrada el “aquí y ahora” de Eckart Tolle. Su “aquí y ahora” no alude a ninguna realidad que fuera única ni estática sino a una realidad con dinamismo propio.

      En un juego de conceptos podría hacerse una cierta asociación con lo que venimos diciendo en este artículo que es a lo que a mí me ha hecho reflexionar: Lo obvio, por ejemplo, es el “aquí y ahora” de Tolle, sin embargo ambos conceptos no son estáticos, ya lo hemos visto, sobre todo en el primero el más trabajado pero tanto uno como otro envuelven dinamismo, profundidad!

  • Isidoro

        Amigo Iñaki, tus reticencias son las lógicas desde una visión antropológica clásica, del esforcismo, del voluntarismo, del “si no cuesta, no es bueno”, “si no se pasa hambre, no se adelgaza”.
     
         Esta visión odia el determinismo. Pero no olvidemos que somos integrantes del Universo, de un Universo, constituido y desplegado por un conjunto de leyes y formas determinadas desde el momento cero de su inicio: las Leyes y fuerzas Universales, lo que muchos científicos y psicólogos Gestalt llaman “Campo”, que los taoístas llaman el Tao, y muchos filósofos-teólogos modernos, llaman simplemente “Dios”, (una forma de hablar).
     
       El tema del determinismo vs. el libre albedrío humano, es otra mas de las contradicciones dualistas que debemos trascender. Y como en todas las contradicciones profundas, la solución no está en ninguno de los dos extremos. Ni tampoco en el medio.
     
         El Universo y todo lo que lo integra es Uno, pero se manifiesta exteriormente en forma dual. Dice el psiquiatra transpersonal Sinesio Madrona:
     
             Los conceptos de unidad, totalidad y campo son prácticamente sinónimos y que, en cierto sentido, también lo es el concepto de dualidad, de la polaridad, en la medida en que es el aspecto operativo de la unidad, el juego de figura-fondo del campo organismo-entorno o de cualquier otro campo (unidad) que contemplemos.
     
           La unidad, aunque sea en forma de dialéctica entre los dos opuestos circunstanciales en los que esa unidad se está manifestando, en un momento-lugar dado, del aquí-y-ahora.
     
           La electricidad no puede existir sin el polo positivo y el negativo, y las líneas de fuerza que se observan cuando se echan limaduras de hierro entre los dos polos de un imán, nos hablan, incluso, de una continuidad “sin fronteras”, en la que todo es uno.
     
          La unidad no puede ser descrita, cualquier descripción de la unidad, implica un acto de diferenciación, de discernimiento y, como tal, una ruptura de la unidad.
     
         El campo del que se puede hablar, (como el tao), no es el verdadero campo. Hablar, pues, del campo, de la unidad, implica la necesidad de “romperlo”, y ello se hace a través de la polaridad, de la dualidad.
     
           Por ello la dualidad es el aspecto operativo de la unidad. Gracias a la dualidad, (que es una forma de estructurar la realidad), podemos hablar de la unidad y describirla; aunque no estemos en la unidad
     
           Razón y experiencia, mente y cuerpo, pensar y sentir, forman, así, una unidad en la dualidad. Y ya en el terreno de las dualidades estas pueden extenderse y combinarse hasta el infinito”.  (Perdón por la larga cita, pero es muy esclarecedora).
     
     
         Con este planteamiento del humano, deberíamos tener en cuenta varios postulados iniciales.
     
        El primero, es que el humano es lo que es, nos guste o no, case o no case con lo que nos dijo la catequista en la catequesis de la 1ª comunión. Hemos mamado desde nuestra tierna infancia, que vivíamos en un planeta, donde el humano era la cumbre evolutiva, y encima en el cielo  había unas estrellitas, y detrás Dios observándonos.
     
       Éramos nosotros y Dios. Y las religiones tradicionales, neolíticas, proporcionaban una relación entre los dos integrantes inteligentes del Universo.
     
        Pero eso ya no es así. No estamos ya en el Neolítico, ni siquiera en su fase final de la Edad del Hierro. Estamos en el Ciberlítico, en la que utilizamos unas “hachas” de litio y metales raros, que nos dicen muchas cosas, y llamamos “ordenadores y teléfonos móviles”. Y religiosamente estamos en la etapa del Tercer Testamento.
     
       El primer Testamento o Convenio, (del inicio de la Edad del Hierro), declaraba a los judíos como pueblo elegido de Dios. El Segundo Testamento, (del final de la edad del Hierro), declaraba a la Humanidad entera, como especie elegida de Dios.
     
        El Tercer Testamento, debe resituar al humano en el Universo, (con nuestros muchos conocimientos actuales sobre nuestro funcionamiento-psicología, y sobre la cuasi-infinitud del Universo), sin apriorismos, sin ínfulas, y sin complejos de inferioridad disfrazados de prepotencia: ya no somos hijos únicos de Dios, y herederos del cielo. Somos lo que somos, como la rosa, como el pajarillo, como el lobo. ¿Nos parece poco?.
     
     
        Lo segundo, es que dices que con este planteamiento, tenemos poco mérito. ¿Te parece poco mérito vivir, siendo un poquito coherentes con nosotros mismos?. Nos pierde el delirio de grandeza. El querer salvar el mundo personalmente, enmendándole la plana a Dios, por lo mal que ha hecho el mundo. (“El que quiera salvar su alma, la perderá”).
       (Yo creo que “Dios”, se está riendo de nosotros, viendo como “arreglamos” el mundo nosotros solos, dejándole en feo a Él).
     
         Esto no es una llamada a la inacción y al escapismo de la realidad. Es una llamada al wu wei taoísta, tan difícil de asir, al hacer no haciendo, el hacer sin obsesionarse por el resultado. (En el fútbol, la cumbre del wu wei, son esos pases a lo Laudrup, sin mirar, disimulando, como sin querer).
     
        Es un ideal, que en realidad no se consigue nunca en su totalidad, las contradicciones internas nos acompañarán hasta la tumba.
         Por eso Thomas Merton decía: “Lo que hago es vivir, mi forma de orar es respirar”. (Y antes que él, creo que algo similar lo dijo San Francisco. Y Thomas Merton fue un activista contra la guerra del Vietnam).
     
     
    (Todo lo anterior, leído desde la perspectiva tradicional dual-polar de los contrarios, parecerá como una huída ante la realidad, y un escapismo cobarde. Y a lo peor, en mi caso personal lo puede ser en parte. Pero también es un intento de algo tan complicado como trascender la oposición de los contrarios).

    • Isidoro

      Corolario sobre la libertad humana de Thomas Merton:

      “El pavor a ser uno mismo, es el gran obstáculo de la libertad, pues la libertad equivale a ser uno mismo, y proceder de acuerdo con ello. (Ello ocasiona una) fuga hacia una autoridad externa para la aprobación (de nuestra vida). Lo opuesto a ello, es la capacidad de tomar decisiones como si no estuvieran sujetas al comentario de otros hombres.

      Quien ama la libertad tiene que atravesar la dolorosa experiencia de buscarla, tal vez sin éxito. Cada vez estoy más y más convencido de que es una obligación tanto religiosa como civil, estar descontento ante las respuestas prefabricadas, sin que importe de donde provengan”.

    • mª pilar

      Muchas gracias; esclarecedor y lleno de esperanza.

      No temer lo que somos y no dejar de trabajar en ello…sin sueños de “gloria”… sino con aquello que cada cual es.

      Gracias de corazón.

    • Iñaki SS

      Hola Isidoro
      Me sumo al agradecimiento de Mª Pilar y al doble calificativo que dedica a tu comentario: esclarecedor y lleno de esperanza.
      Añadiré únicamente que mis retecencias, conscientemente al menos, no tienen nada que ver con algún tipo de odio al determinismo. Habría que relacionarlas, quizá, con los delirios de grandeza que mencionas y que siempre tratan de enredarnos desde el subconsciente. Por eso me salió de dentro algo así como querer ser menos mejillón, carcelero o no, y más perlita o al menos más reluciente y creativa, con el brillo añadido de alguna forma de libre albedrio.
      Me quedo con el wu wei taoista, con Thomas Merton y con la voluntad decidida de no buscarle cinco pies al gato.
      Repito las gracias por tu exquisita atención a un eterno aprendiz.
      Un abrazo.

  • Isidoro

          El recientemente fallecido Casaldáliga, ponía el dedo en la llaga de la dificultad de la adaptación de la Iglesia, a ambientes totalmente dispares, como la rica Europa y el Tercer Mundo.
        Otra de las fuertes contradicciones en el pensamiento actual, está en la enorme pluralidad de la humanidad. Todos nos sentimos contentos y aliviados, cuando los genetistas, nos dijeron, que todos los humanos actuales, descendemos de una misma y única rama evolutiva. (¡No quiero ni pensar, los problemas que tendríamos si hubieran sobrevivido, varias subespecies humanas!).
         Si durante muchos años, y aún ahora mismo, las diferencias raciales, son problemáticas, las diferencias sociales, culturales, económicas generan una diversidad de soluciones distintas a los problemas humanos.
        Ya el mismo Maslow, señalaba que en la escala de los valores humanos a desarrollar, primero hay que conseguir implementar los básicos, de supervivencia, para ir, ascendiendo paulatinamente en la pirámide de la escala de valores.
        Esa falta de uniformidad de la humanidad, hace que la propuesta de soluciones a los problema globales de la humanidad, no puede ser única, sino que a la fuerza debe ser ecléctica: como en la célebre taberna machadiana del camino, se debe ofrecer a los sedientos, agua, y a los borrachos, vino.
         Pero la complejidad, nos repele, nos asusta, y no nos gusta, y como niños, cerramos los ojos a su presencia. Lo que ignoramos, no existe. Y preferimos seguir pensando en reglas universales.
     
        Y además de la variedad en las condiciones socio culturales y económicas, está además la enorme variabilidad en el discernimiento y visión de las cosas de cada individuo.
        Y luego además está el fenómeno ante el que sistemáticamente cerramos los ojos, del porcentaje de personas, que “han perdió la razón”, cayendo en el pozo del delirio habitual.
        Los seres humanos somos como productos todos con el mismo diseño. Pero en el proceso de “fabricación”, de implementación del plano teórico del modelo, se suceden tantas variables distintas, durante el proceso de desarrollo fetal, perinatal e infantil-adolescente, (con su corolario socio-cultural), que el resultado final en cada caso, es de una pluralidad exasperante.
          De este proceso aleatorio de desarrollo y despliegue de cada humano, proviene el concepto de “carisma”, vocación, o gracia de Dios, y es la realización práctica de la parábola evangélica de los talentos.
         Desde muy temprano en la historia del cristianismo, se viene repitiendo una y otra vez, la polémica, entre la “salvación” por la gracia, (la predestinación), o por el esfuerzo de la voluntad.
        Esta controversia que creo, se inició en la disputa entre Agustin y Pelagio, y luego en la disputa del libre albedrío, en el S. XVI, entre el determinismo luterano y el jansenismo, contra la libertad propuesta del jesuitismo, y especialmente de los dominicos.
          En todas las religiones, existen dos corrientes, la que sostiene que la “salvación” o realización, se debe al esfuerzo de una ascesis, y la que considera que no se debe a un esfuerzo personal, sino a una gracia inmerecida.
         Incluso los mas partidarios de la meditación, como fuente de “iluminación”, como en el zen, y en el hinduismo advaita, son muy celosos de la necesidad de seguir unas prácticas muy rigurosas y ascéticas.
          Todos tenemos dentro de nosotros, una semilla de “Dios”, (similar para todos), el “atman” hindú, y “Tú eres Eso”, (Tat tvam asi), lo que pasa es que unos no aflora, y en otros aflora en distintas proporciones.
        (Todos somos como mejillones, -por o decir perlas, que es mas cursi-, con una perla dentro. Pero como pasa en los mejillones, unos se abren otros no, y otros solo un poquito).
         Toda esa serie de circunstancias aleatorias a lo largo de nuestro desarrollo humano, desde el zigoto unicelular, hasta llegar al inicio de la madurez, (hacia los 20 años), configuran en cada persona, un individuo, diverso, distinto, con unas huella dactilares mentales únicas, que nos hacen abrir, (mucho o poco), o no abrir el camino de acceso de nuestro sabio interior, (el plano para interpretar la realidad).
       Por eso es como hacer un guiso con mejillones: todo depende del proceso de cocimiento. Si por lo que sea no se hace bien, y los mejillones no se abren perfectamente, luego las siguientes fases de cocinado, ya se ven totalmente condicionadas.
         Luego durante el periodo de maduración efectiva, (a partir de los 20 años, hasta el final), con esos rasgos de personalidad que nos han tocado, (los talentos evangélicos), vamos utilizando un camino de “perfección”, de auto realización, con mayor o menor esfuerzo personal.
         Pero en todo caso, con poco mérito personal, (ni para bien, ni para mal), pues “sarna con gusto, no pica”: hacemos o no hacemos lo que hacemos, si hay o no hay una fuerza que te impulsa desde el interior, desde el “corazón”, desde el “alma”-atman.
     

    Muchas gracias a Iñaki, Verónica y M.Luisa, por sus comentarios, y a esta última felicitaciones por su santo, con un día de retraso).

    • M. Luisa

      No sé Isidoro si te refieres a mí con tu felicitación, en cualquier caso la acojo con gran agrado como si fuera el 21 de junio, que es el día que celebro mi santo, el primer día de verano, el día más largo del año. Con ello, me das la oportunidad de agradecerte también estos buenos ratos que pasamos dialogando y conversando… Un saludo cordial.

      • Isidoro

        Yo lo decía porque el 25 de agosto es San Luis de Francia. Pero habrá mas Luises y Luisas, y con los cambios de santoral la Iglesia nos tiene un poco descolocados. Felicidades a todos cada día, por vivir.

    • Iñaki SS

      Gracias a ti Isidoro, por obligarme a pensar en cosas a las que no les he dedicado el tiempo que se merecen.
      Vamos a ver si he interpretado bien la imagen que veo e intuyo en el espejo que me has puesto delante.
      -Un mejillón con una perla dentro, con posibilidades de abrirse más o menos.
      -A lo largo de mi desarrollo humano se han dado una serie de circunstancias aleatorias.
      -Estas han configurado mi persona como algo distinto, diverso, único, a la hora de abrir el camino de acceso de mi sabio interior, a la correcta interpretación de la realidad.
      -Con estos rasgos de personalidad que me han tocado(talentos evangélicos), he ido avanzando hacia mi autorealización, con mayor o menor esfuerzo personal.
      -Esfuerzo si, pero en todo caso con poco mérito personal, al haberlo hecho más o menos automáticamente y por puro gusto, impulsado por una fuerza interior que nace del corazón, del alma.
      Puedo aceptarleo pero, en mi ignorancia, como que me suena a algo así como un cierto determinismo biológico-neuronal, quizá paralizante y más bien deshumanizador. Algo así como un tipo de sarna que no pica…pero mortifica.
      Por una parte me libera de cualquier preocupación acerca del pecado de omisión. Ahora bien, al mismo tiempo, como que empequeñece , aún más, mi SER persona.
      Un abrazo

  • Iñaki SS

    Toca irse despidiendo de este Agosto/2020 en el que, también en nuestro primer mundo privilegiado, no hemos conseguido escaparnos de una sensación de catástrofe, para demasiada gente, tanto en el campo de la salud, como en el del dinero. El covid/19 nos está dejando con el trasero al aire y no nos consuela el pensar en los dramas mucho mayores que, minuto a minuto, nos mete en casa la TV.

    Esclavos del aprendizaje infantil del pasado, como dice Isidoro, parece que estamos un poco decepcionados con el dios del los lirios, de los pajarillos, del que cuida de nuestros pelillos y deja, por ejemplo, que el Mare Nostrum trague a miles de personas que huyen del hambre y de la guerra. Esto es lo obvio que “está” ante nuestros ojos y que nos deja atónitos, pero.. ¿Qué “es”  en realidad lo que está pasando y aparece como obvio? ¿Cuando llegaremos a entender esto ?  ¿Cuando se nos manifestará? ¿ Que puede aportar la psicología, para este segundo momento cognitivo, no tan obvio, el dificultoso encuentro con la realidad del que nos habla M.Luisa,  se culmine?

    Yo quiero creer, con Isidoro, de la mano del tremendo avancede la ciencia  en medicina, astronomía, conocimiento del cerebro humano y de la evolución de la estructura neuronal, etc. en la maravilla del mundo mágico y milagroso. Seguro que es verdad que la magia existe y que estamos rodeados de ella. Creo  que, a base de pensar, estudiar y reflexionar, se acabará encontrando, algún día, el sentido de la realidad de las cosas que van sucediendo. Buen trabajo para los que vayan recibiendo muchos “talentos”.

    Me he quedado con un par de frases de Isidoro:

    -Debemos lucidez a antepasados, desde 200.000 años, que tanto han sufrido por el camino.

    -No ahogarnos en la orilla tras tan larga travesía.

    Para terminar, ya que he mencionado los “talentos” y me preocupa lo del “pecado de omisión”, me vais a permitir una pregunta relacionada con lo de… Jesús de Nazaret Dios y hombre verdadero.  Me la sugiere la mención de Isidoro al fin de la falsa psicologia del pecado humano, de Freud.

    ¿ Cómo se justifica que el Jesús de Nazaret histórico no hiciera más cosas de las que hizo, en su paso por la Tierra?  ¿Lo dejó todo como estaba, para que fuera la suma de la chispa meta-fisica que parece haber en cada ser humano, lo culminara a lo largo de la evolución de la Humanidad?

    Si me he enredado más de la cuenta, en este verano raro,raro, raro, seguro que me lo perdonais.

    Un saludo cordial para todos.

     

    • Veronica pojmaevich

      Quizás el sentido no esté para ser descubierto sino para descubrirlo, construirlo, quizás cada uno deba aportar un poquito de magia, De sentido y transformar el sin sentido, como hizo Jesús

      • Iñaki SS

        Hola Verónica
        Seguro que tienes razón. Yo me lio un poco cuando, con los ochenta pasaditos, me meto en “camisa de once varas”. Se agradece el video con las clarísimas ideas de Fredy Kofman.
        De todas formas, como soy un poco terco insisto. Seguramente es la realidad de las cosas, es decir, no solo la que “está” a la vista sino la que “es o ha sido” en realidad, la que nos sale al encuentro, permitiendnos captar su verdadero sentido.
        Y hablando de la realidad de las cosas, interesante la temática que nos va a ofrecer ATRIo sobre….”El nuevo paradigma arqueológico-biblico” , que está preparando con José Marïa Vigil
        Es fantástico que se haya perdido el miedo a saber la verdad histórica de lo que se relata en el “Antiguo y en el Nuevo Testamento”.
        Y ya que mencionas a Jesús, aceptando que solo sé que no sé nada, diría, por ejemplo, que sé demasiado de los tintes míticos del Cristo de la Fe y muchísimo menos de Jesús de Nazaret y su auténtica realidad histórica.
        Un saludo cordial

        • Veronica pojmaevich

          Lo leí! Genial! Soy pro estudios, aunque no deje de ver la parcialidad en las conclusiones ya que la verdad es inabarcable! Pero mientras más variables más cerca se arma la imagen; lacan habla del registro real, el imaginario (lo q decimos Por ejemplo q la depresión nos deja en el pasado Triste y la ansiedad Imagina un futuro Catastrófico) Y el simbólico. Este último es el q tenemos q enfatizar para dar sentido a nuestra historia y la historia de la humanidad; cualquier mito, relato religioso, cuento de Andersen remite a algo simbólico. Si no fue verdad lo de Moisés, bien sirve lo simbólico: para salir de esclavitudes hay que proyectar una sociedad q tenga sentido y atravesar un desierto, un desapego mientras se construye lo nuevo. Si un pasaje de la biblia te hace sentido es sabiduría para vos entonces es luz q ilumina tu camino. Preciosa edad para hacer re lectura del sentido de lo q viviste; Leonardo Boff tiene un relato precioso sobre el sacramento de la propia historia de vida, te lo sugiero.

          • Carmen

            De acuerdo.
            Pero fíjate de las infinitas maneras que se puede interpretar un relato simbólico. Incluso creer que tu pueblo es elegido por Dios mismo para, pues para lo que sea.
            Las profecías referentes al Mesías pierden su simbolismo al concretarse en una persona : Jesús de Nazaret. Él Es El Mesías profetizado en Las Escrituras.
            Es Hijo De Dios, luego tiene La Verdad Absoluta. Porque según Las Escrituras, fundó La Iglesia. Luego La Iglesia es depositaria de La Verdad. Ya no se admiten simbolismos.

            Sin embargo nadie se cree que exista La Bella Durmiente. Se sabe que es un cuento. Y de ahí se sacan lo que se llaman en España moralejas. Por ejemplo: el amor es capaz de vencer a la misma muerte, porque en realidad Aurora estaba muerta.
            Incluso costo trabajo entender que Homero era un rapsoda. Hoy todo el mundo lo sabe. Sabe que las historias de Ulises-Odisseo , son preciosas, pero no reales. Enseñanzas ? Todas.

            Y sin embargo con la Biblia no se ha dado ese paso. Creo que ya es insostenible. Es el momento de darlo. Por eso las enseñanzas que se puedan obtener de la Biblia, de los evangelios se anulan? Para mí, en absoluto. Se actualizarán a nuestro momento histórico.

            No soy teóloga. No sé de escrituras, salvo alguna cosa.
            Sencillamente, pienso.
            Un abrazo.

          • Carmen

            Bueno, no realmente muerta, sumida en un sueño profundo del que únicamente la podría sacar el beso de un enamorado.
            Fíjate si eso no guarda relación con según qué tipo de resurrección que se planetea ahora. Se puede resultar en la misma vida, gracias al amor. El amor es lo que te hace en realidad estar vivo. Por ejemplo.

            No es mejor eso que creer que llegará un día en que los muertos resucitarán para que nos juzguen a todos? Pues a ver quién es el guapo que se libra del infierno. Porque , aquí los mandamientos nos los saltamos todos. Unos más que otros, pero todos.

            Estoy segura de que me has entendido. No lo que digo, que a veces me lío, sino lo que quiero decir.

        • Isidoro

          “Quien comprende lo nuevo, reanimando a lo antiguo, puede llegar a ser un maestro”.(Confucio,creo).

  • Isidoro

        El Universo está compuesto de dos componentes: el hardware, compuesto de materia/energía, y el software, compuesto de información/inteligencia.
     
         Y a su vez estos dos componentes del Universo, están sometidos a dos grandes fuerza contradictorias, la entropía de la materia/energía, y la fuerza de la evolución contínua y ascendente de la información/inteligencia.
     
        Y el humano, como elemento de ese Universo, está asimismo sometido a esas dos grandes fuerza contradictorias: la de la entropía, que es como una carcoma, que amenaza en convertirlo todo en serrín informe y banal, y el de la inteligencia, que aspira a alcanzar cada vez cotas más altas de conocimiento de la realidad.
     
         Esa entropía intelectual, da lugar al populismo igualitarista, (todos somos iguales, y todos tenemos derecho a decir nuestra opinión aunque no sepamos nada del tema), a una populachería, una reivindicación orgullosa de la ignorancia, a un desprecio del saber y el conocimiento.
     
        Hay en los evangelios una parábola, relacionada con el tema: la de las minas o los talentos. En dicha parábola, se reconoce que unos tienen distintas circunstancias y reciben una cantidad diferente de “talentos”, pero se supone que Jesús, alaba al que intenta doblar los talentos recibidos, sean estos los que sean.
     
        Es una reivindicación del esfuerzo personal, al esfuerzo por mejorar, al deseo de aprender. La ignorancia no es no saber, sino no querer saber, y encima antes al menos, en los tiempos de la hipocresía, en que se fingía el conocimiento y el esfuerzo, lo que al fin y al cabo era un homenaje discreto a la virtud.
     
          Pero ahora impera el “belenestebanismo”, el reivindicar la ignorancia: “Yo sé poco, pero gano más dinero que los que saben: Anuncio unas sartenes y se venden: ¿cuántas sartenes vendes tú?”.
     
       Yo hago una reivindicación del “elitismo”, del esforzarse por intentar conocer cada vez mejor la realidad.
     
         Ese elitismo lleva sin duda a la frustración: siempre nos quedamos en el camino, pero es más meritorio que uno con un talento, devuelva dos, que uno con cien talentos, los tenga bien guardaditos en un cajón, y se los devuelva al amo, tal cual.
     
        Atrio, siguiendo la idea contra-entrópica evangélica, debe ser un taller donde se favorezca y estimule ese “elitismo” bien entendido.

  • Isidoro

           Todas estas digresiones sobre la conciliación de opuestos, vienen a cuento del grave estancamiento en que la cultura actual está en estos momentos. Oteamos grandes peligros en el horizonte próximo, pero no se atisban soluciones esperanzadoras.
            El psicólogo Manuel Medina, nos señala como, “el antiguo paradigma “moderno”, nacido en el s. XVII, continúa siendo válido como método para alcanzar el conocimiento científico pero no es válido, como directriz de conducta de la humanidad.
          El antiguo, pero aún predominante, paradigma modernista solucionó muchos problemas de finales del medievo, y ha cambiado el mundo en tres siglos, pero ahora no está resolviendo nuestros problemas sino que los crea”.
           Esta situación generalizada de estupor y de perplejidad ante los graves problemas que nos atenazan, generan unas psicologías individuales alienadas trastocadas por la ansiedad.
           Y como resultado se generalizan las creencias en ideas conspiranoicas y populistas anti-ansiedad.
         Muchos piensan que las ideas conspiranoicas, son solo creer en la mano oculta de los iluminati, los masones, los judíos, o los reptilianos que conspiran en la noche contra la humanidad. Pero la deliración conspiranoica, es buscar un chivo expiatorio de todos los problemas, un deus ex machina que lo explica todo de un plumazo.
        Y eso incluye a “los ricos”, la secreta conspiración financiera, o la de los “neoliberales de buenas palabras…, cuyo dios es el dinero”. A cada uno su ideología le marca su correspondiente chivo expiatorio.
            Según el psicólogo Alfredo Oliva, “algunos investigadores han sugerido que las teorías de la conspiración pueden fomentar la valorización positiva tanto del sujeto como de su grupo de pertenencia, al permitir que se culpe a otros del fracaso personal o colectivo.
           Algo que sirve para mantener una imagen favorable de uno mismo y del grupo. Por ello, podemos esperar que las teorías de conspiración sean particularmente atractivas para las personas que encuentran amenazada su imagen y la de su grupo”.
           Este mecanismo psicológico conduce a la idea moralista, tan extendida en la vigente modernidad política y filosófica, de que los graves problemas de la humanidad, son un problema fundamentalmente de buenos y malos, como en las malas películas del oeste.
         Toda la problemática mundial general tan abrumadora, sería fruto exclusivo del egoísmo y la avaricia de una minoría de plutócratas que conspiran contra la humanidad en su propio beneficio, y sobre esa creencia se articula la única solución política y religiosa que se propone.
          Por una parte, se trata de creencias que tratan de dar algún tipo de explicación, que reduzca la incertidumbre y el desconcierto que sentimos cuando la información disponible es compleja o contradictoria.
           Son teorías muy especulativas, relativamente simples y más fáciles de entender que las complejas causas reales.
     
           Pero la realidad tiene causas tanto epistémicas, como existenciales o sociales, mucho mas complejas. Mal diagnóstico es confundir uno de los factores, como la causa única o fundamental, en una situación estructural tan compleja, de enormes cambios tecnológicos, demográficos y filosóficos, y es un ejemplo clarísimo de pensamiento reduccionista conspiranoico.
        Y lo malo de esta situación, no es el error cognitivo que lleva consigo, sino que como ya hemos hecho el diagnóstico, la solución de los problemas, ya está marcada. O el sermón moral generalizado, ya no desde púlpitos, sino desde medios de comunicación, o la promoción de una revolución mundial hacia un sistema utópico, paradisíaco, (que no ha funcionado en ninguna parte), sin cambiar en el camino la estructura mental humana: crear de verdad el hombre nuevo.
        Y encima, cuando la moderna ciencia, afirma que en un próximo futuro pueda ella cambiar artificialmente dicha naturaleza humana, se rechaza por miedo a las posibles consecuencias.
       ¿Estamos o no estamos en un callejón sin salida?.
    (Felicitaciones con retraso a Asun y a todas las Marías en general)

    • Asun Poudereux

      Gracias, Isidoro. Me alegras mucho. Mañana, es decir, hoy, releeré más despierta estos dos últimos comentarios tuyos.
      Buenas noches. Feliz descanso.

  • Isidoro

    Amiga M.Luisa: Yo interpreto la expresión del evangelio de Tomás, “reconoce lo que tienes ante tu vista”, como “encuentra sentido a todo lo que tienes ante tu vista, que te sea posible”.
        Y eso no significa simplemente reconocer lo obvio, pues como citaba en otro hilo, la ciencia justo es desconfiar de lo aparente, lo intuitivo. Si algo nos enseña la ciencia, es que es contraintuitiva. Es muy contraintuitivo sostener la idea de que procedemos del mono, o que es la Tierra la que da vueltas alrededor del sol.
         Encontrar el sentido de las cosas, es la labor esencial del pensamiento el estudio y la reflexión.
    Pero lo malo es que en esa labor hermenéutica, de la realidad, estamos influídos por la basura creencial, que en palabras de Traver, son esas creencias auto referentes, adquiridas por mímesis cultural, sobre todo a aquellas que parecen haberse fundido con el Yo y no dejan espacio para navegar en otra dirección.
            La gente es aceptada o rechazada en base a sus creencias. Por eso muchas de esas creencias, según Steven Pinker, se adquieren por el interés en disponer del mayor número de aliados, protectores y discípulos, más que en el interés real de que sean verdaderas.
        Todo eso conduce a una tergiversación mayor o menor, de nuestro discernimiento, lo que nos conduce a constantes contradicciones que somos incapaces de resolver.
        Cuando tenemos una fuerte contradicción interna que no podemos solventar, es un síntoma claro de que algo falla. (Laing señalaba que cuando se formula una pregunta equivocada, entonces el error reside en el estado mental que nos conduce a formularla).
     
       Las salidas de los callejones sin salida, siempre están saltando, o taladrando los muros. Y eso no se puede hacer con la ropa de pensar. Hay que ponerse la ropa de escalar y de hacer diabluras.
        Los especialistas en eso, en este tema, son los practicantes del zen. Todo su objetivo es hacer escaladas epistemológicas: obtener los “satoris”, que son ascensiones mentales, de diferente importancia, en forma de intuiciones involuntarias, no sobre ideas determinadas, sino sobre la perspectiva con la que se miran esas ideas.
        Por eso el zen es la mejor fuente teórica para moverse por ese mundo. Y el zen, apunta en la misma línea que el logión de Tomás. Hablan de que el objetivo primario del zen, es generar una duda, pero no una duda normal, sino una gran duda.
        De todos es conocida la expresión de Sócrates: “Solo sé, que no se nada”. Es la expresión de la gran duda, que adviene con la búsqueda del conocimiento: cuanto más sabes, más comprendes todo lo que te falta.
        El humano piensa para conocer el mundo y poder organizar y disfrutar adecuadamente su vida. Y para ello, se va dotando de una caja de herramientas que son las ideas, y ya se sabe que un “manitas” es sobre todo alguien con una buena caja de herramientas.
         Pero cuantas más herramientas tienes, más se amplía tu campo de acción, y más se descubre la falta de otras herramientas. De eso viven los almacenes especializados en bricolaje.
         La búsqueda intelectual se basa en la confianza. La gran confianza es la convicción, basada en la experiencia, de que existe un camino; la búsqueda contínua de ese camino, genera la duda, y la gran duda aporta el combustible, el acicate, para ir hasta el final.
       Y el Zen, considera esa situación, la que propicia la iluminación. “Confía plenamente, y dudarás plenamente. Duda plenamente, y despertarás plenamente”.
           Y no solo eso sino que es común en el zen la frase:
    “Mucha duda, mucha iluminación, poca duda, poca iluminación, ninguna duda, ninguna iluminación”.
          Esta frase indica, que la iluminación o intuición que otorga una nueva perspectiva, no se obtiene simplemente, sentándose horas y horas en un cojín, manteniendo la postura marcada. Exige que eso sea la culminación de un proceso previo de búsqueda.
    (“Reconoce lo que tienes frente a tu vista…”- Tomás).
          Jeff Shore, en su libro “Gran duda: practicando Zen en el mundo”, describe esa duda:
          “La gran duda puede tomar muchas formas. Al principio puede surgir como una especie de intuición que se reduce al hecho de que no sé quién soy, de dónde vengo, qué es real.
           O puede surgir como una arraigada sensación, emoción o sentimiento, de malestar, una sensación de que no estoy en paz, no puedo descansar del todo conmigo mismo o con los demás: una vaga pero profunda consciencia de que algo no está bien.
             O puede surgir como un problema de voluntad o intención, una sensación de que, haga lo que haga, no consigo liberarme, como si me estuviese dando cabezazos contra el muro de mi propio ser: por mucho que intente hacer lo que está bien y es correcto, fracaso”.
         Aquí describe vario tipos de buscadores. Desde personas con una crisis existencial en toda regla, al buscador atascado, que desespera porque en su caminar, no siente progresos, y tiene la tentación de sentarse al borde del camino.
        Tanto en uno o como en otro caso, precisamos en ese momento una intuición nueva, que nos desatasque y nos recoloque otra vez en el camino, para reemprender la marcha.
    (“Y se te manifestará lo que te está oculto” – Tomás).

    • M. Luisa

      Hola Isidoro, creo haberte interpretado bien pero como nos encontramos en una de estas encrucijadas de las que a menudo nos salen al paso y frenan nuestro diálogo, déjame que haga algunas puntualizaciones.

      En primer lugar, fíjate que en la frase se habla de un reconocimiento lo cual supone examinar algo para conocer su identidad o naturaleza, por tanto en esta función cognitiva hay dos momentos que tú no identificas y que en uno se nos da lo obvio ante la vista lo cual, como decía ayer, consiste en un simple “estar” ante la vista, es decir, tratase de algo que produce inmediatez pero también dificultad y duda, y por tanto nada tiene de intuitivo sino que se presenta con un carácter meramente aprehensivo.

      Ahora bien, con la mera aprehensión de lo obvio (realidad) el ser humano, que tiene inteligencia, no puede conformarse, necesita saber, y aquí es cuando viene bien incidir a lo que tantas veces aludo de que la aprehensión humana, no la animal, es a la vez intelectiva. Algo totalmente ajeno a la intuición. Y por tanto, como decía ayer, lo obvio que todavía no “es real” pero que está realmente ante la vista y que por esa intelección primaria tarde o temprano se nos manifestará, se dejará encontrar.

      Dices :”Encontrar el sentido de las cosas, es la labor esencial del pensamiento el estudio y la reflexión”.

      En la línea de lo que llevo expresado diría mejor “Encontrar el sentido de la realidad de las cosas” es la labor esencial del pensamiento el estudio y la reflexión.

      • M. Luisa

        ¿Por qué digo que en la estructura del conocimiento humano la aprehensión como momento primario perceptivo de la realidad es algo ajeno a la intuición? Una de las razones es para hacer notar al amigo Isidoro en ese punto que a él le preocupa, que al no tener nada que ver lo obvio con la apariencia ni con la intuición, entonces no procede hacer entrar ahí a la ciencia para recordarme que ésta desconfía de lo aparente y lo intuitivo.

        Es más, si por “obvias” entendemos las cosas tal y como las vemos es porque las conocemos así mediante las ciencias que estudia lo físico de ellas. Y aquí nos topamos con aquel segundo momento cognitivo no tan obvio de las cosas en que todo reconocimiento, decía, lleva implicado y por tanto este sí es, ciertamente, un momento dificultoso para el encuentro, por lo que diría que ese es precisamente, a mi modo de ver, el ámbito por donde la psicología le es fácil encontrar trabajo

    • Iñaki SS

      Magnífico coloquio, amigos M. Luisa e Isidoro, para quienes nos damos cuenta de que no sabemos casi nada. Ahora que la pandemia se empeña en devolvernos a cuarentenas que creíamos superadas, a mi al menos me resulta fantástico poder dar unas cuantas vueltas a una temática tan interesante. Mas vale tarde que nunca.
      Un saludo cordial.

      • M. Luisa

        ¡El amigo Iñaki no podía faltar! Lo estaba esperando… me tiene muy mal malacostumbrada…a ver, Isidoro, anímate, que seguro que de todo este complicado coloquio sacaremos algo de provecho.

      • M. Luisa

        Querido Iñaki, mira, he compuesto este pequeño escrito a modo de guinda coloquial para ti que te considero un hombre sabio y sé que sabrás ver en él no una suplantación de nada sino solamente aquel toque final que sólo pretende evitar sea la frialdad del vacío la que tenga la última palabra.

        A mí, para tratar el tema y sacarlo del contexto teológico en el cual se basó, en su inicio, el amigo Isidoro, se me ocurrió relacionarlo, es decir, contextualizarlo dentro de una visión en la que entrara también la ciencia, de ahí el uso que le di a los términos “obvio” y “no obvio” para dejar un poco de lado a lo que tradicionalmente ha sido tan conflictivo: hablar de “lo trascendental” como dando por supuesto dos realidades, dos ámbitos, el de aquí y el de allá.

        En cambio si desde una visión filosófica, consideramos ésta en conjunción con la ciencia, la propia filosofía deviene meta – física pero a diferencia de la antigua que se definía dogmáticamente como un conocimiento acerca, como decía, de lo trascendente, en esta nueva visión “meta” no apunta a cosa alguna que sea obvia sino a una dimensión, a un carácter que a todas ellas, que a todas las cosas le es transversal. Es decir “meta” no es un ir más allá de las cosas sino un atender a lo que en ellas está pero no de manera obvia.

        Ahora bien, lo obvio de las cosas puede hacernos quedar sólo en su pragmatismo buscando precisamente el sentido que para nuestra vida tienen las cosas por esto aludí a aquella diferencia entre buscar y encontrar.

        Por esto en mi desacuerdo, en ese punto con Isidoro, decía que la labor esencial del pensamiento, el estudio y la reflexión, no está en encontrar el sentido de las cosas, sino que, no fuese el caso que, precisamente, buscando el sentido de las cosas pudiera darse que fuera la realidad misma de ellas la que nos encontrase a nosotr@s.

        Gracias, amigo, un abrazo!

        • Iñaki SS

          Gracias M.Luisa, vaya detallazo el dedicarme esta mini-lección profunda que me facilita una mejor comprensión del tema. Le seguiré dando vueltas.
          Un abrazo

  • M. Luisa

    Mi  versión, según la cual decía, hace unos días,  en otro hilo,   que el sentido de la vida más que una búsqueda  se trataría  de un encuentro, pues bien, me remito a ello porque tal vez con la ayuda que nos ofrece una relectura  de esta frase de Isidoro en donde  dice en su comentario del 5 agosto 14H 49´:

    Yo creo que la solución está en el evangelio de Tomás. En su logión 5, el escritor de “Tomás”, dice:

    5. Dijo Jesús: «Reconoce lo que tienes ante tu vista, y se te manifestará lo que te está oculto, pues nada hay escondido que no llegue a ser manifiesto».

    ¿Qué es lo que tenemos ante la vista?  Lo obvio ¿no? Lo obvio es un estar ante la vista,  pero ¡ojo!  la vista aquí  no  hace la función  de idea que le dio la  filosofía antigua que buscaba con ella, con la idea, lo no obvio, sino que la vista aquí  recoge lo inmediato que “está” ante ella.

    Lo obvio es algo que todavía no “es” pero que está.  Por tanto tarde o temprano se nos manifestará, se dejará encontrar.

    Y como ahora mi tiempo no da para más,  tal vez ayude hacer un rápido y fugaz  símil con el estructuralismo lingüístico  en el que Chomski distingue, la estructura superficial y la profunda.

    Por ejemplo en la producción de una frase, la estructura profunda es el primer elemento que contiene todos los datos semánticos, es decir,  el sentido mismo del mensaje.

  • Isidoro

    La amiga M. Luisa se hace la pregunta del millón: ¿Se pueden superar las contradicciones?. Naturalmente, cuando las contradicciones son fruto de un conocimiento imperfecto de la realidad, es claro que el afinar ese conocimiento racional, ayudará a superar muchas falsas contradicciones.
     
         Pero hay muchos casos en que ese afinamiento del conocimiento racional, no nos es posible, o es muy difícil de conseguir. Por eso, como apuntaba Machado, dentro del mundo racional, muchas veces se acaba en un callejón sin salida.
     
        Yo creo que la solución está en el evangelio de Tomás. En su logión 5, el escritor de “Tomás”, dice:
    5. Dijo Jesús: «Reconoce lo que tienes ante tu vista, y se te manifestará lo que te está oculto, pues nada hay escondido que no llegue a ser manifiesto».
     
           Yo lo interpreto, como, reflexiona y estudio todo lo que te sea posible, (“reconoce lo que tienes a la vista”), y una vez hecho esto, lo oculto se te dará.  
     
          ¿Cómo se te dará?. Unos pensarán en la inspiración directa divina, y otros pensaremos en el auxilio de la intuición-iluminación de los programas sapienciales de nuestro interior.
     
        Esos programas sapienciales, (ese Cristo interior, o atman), se activan ante situaciones de crisis interna, de incertidumbre, de la perplejidad y la ansiedad que genera ese no saber. Ante este cataclismo psicológico sobrevenido se propicia la aparición emergente de ideas nuevas, que propician un salto de nivel, imposible con el razonamiento normal.
     
        (Ese es el objetivo de los koans, en el zen, el propiciar una crisis mental, un cataclismo lógico y racional, y desencadenar así la emergencia de intuiciones del subconsciente. Lo que pasa es que en el zen les suele faltar la primera premisa del logión 5: el estudio racional previo. Si no se carga el arma de munición, las intuiciones-iluminaciones serán banales o poco importantes).
     
         Esta hipótesis sobre el proceso de las intuiciones, sigue el mismo esquema de los  sistemas complejos adaptativos y auto-organizativos, compuestos por multitud de agentes individuales, cada uno de ellos, es un sistema complejo adaptativo a su vez.
     
          La mente es todo un sistema de programas neuronales que interfieren entre sí, y pugnan por tomar el mando. Y cuando se produce un impasse en el proceso, se pone en marcha un sistema emergente de encontrar soluciones a situaciones de emergencias, (valga la redundancia). Es un proceso autoorganizativo que dirige toda la evolución del Universo.

    • M. Luisa

      A ver Isidoro, la pregunta ¿se pueden superar las contradicciones? No me la hago yo, estudié sobre esta complicada cuestión hará como unos veinte años y a su estudio, que me fue muy satisfactorio, he recurrido tras la lectura de estos tus dos párrafos que seleccioné por encontrarlos faltos de coherencia y que por eso me han motivado a lanzar al aire la tal pregunta.

      Sigues con la idea de que las contradicciones se superan. Por mi parte ya he mostrado con respecto del conocimiento humano qué es lo que en su estructura se supera. Sólo hay superación cuando lo que se creía ser una contradicción, resulta que de lo que realmente se trataba era de una contraposición. Además, las contradicciones mantenidas en el tiempo pueden ocasionar verdaderas aberraciones pero de lo que nunca, por eso, será capaz una contradicción es de dar frutos. Tampoco hay conocimiento perfecto de la realidad…

      No he podido terminar de leerte, ya lo haré, de todas maneras en positivo he de decirte que te lo trabajas y mucho. Ahora he de salir a la calle…guantes, mascarilla, alcohol, lejía etc., uff!!

      • Isidoro

        M. Luisa, yo tenía entendido, que la gente que sabe, dice que la sabiduría se consigue mediante la superación de las contradicciones.

        Naturalmente que nunca se superan todas al tiempo, se van superando una a una, y luego en el nuevo nivel, surgen otras distintas.

        El nivel final, se supone que lo alcanzó el Buda Sakiamuni, y suponemos que Jesús también, (aunque en los evangelios figura algún error suyo de apreciación sobre todo del futuro).

        Todo el budismo, y especialmente su rama zen, se basa, en ese proceso de estimulación de las intuiciones subconscientes, incluso se habla de la conciencia hishiryo. Hishiryo es el pensamiento infinito del cerebro, es decir, el pensamiento cósmico, no el de las cosas pequeñas sino el pensamiento que incluye todo el cosmos. (¡Ahora bien, los chinos son tan raros que vete tu a saber!).

    • M. Luisa

      De acuerdo Isidoro, así, a nivel general puede aceptarse como lo planteas porque las contradicciones siempre se han debido no a la cosa real sino a la conceptuación y a los juicios que de ella nos hacemos. En este caso sí porque entonces la superación hace referencia a nuestra percepción, no a una contradicción.

      La superación la atribuimos al conocimiento pero no a la realidad que de suyo queda intacta. Esta es una de las razones de por qué los conceptos hay que irlos con el tiempo modificando.

      He querido de forma rápida darte una respuesta a propósito de tu comentario que he visto esta mañana, pero ayer por la noche ya preparé un borrador afín al comentario que me dejaste por la tarde y al que no pude terminar de leer. Dice así:

      Pienso que la visión que atraviesa todo tu escrito es de un marcado carácter psicologista y esto supone inevitablemente una reducción para el pensar filosófico. Terminé ayer diciendo “Tampoco hay conocimiento perfecto de la realidad”
      Y lo mismo expresándolo de otra manera dije en mi primer comentario “No es fácil aprehender la realidad en su unidad, es toda una tarea de “inteligencia sentiente”

      Pues bien, aquí lo novedoso de esta conceptuación está en que así como en toda la tradición filosófica aquellas dos notas, el sentir y el pensar que nos caracteriza como humanos han ido siempre cada una por su lado creyendo que se oponían, es decir, que eran contradictorias, ahora sin embargo con las ciencias neurológicas se ha visto que ambas potencias se complementan formando un sistema psico-orgánico unitario con lo cual esto hace cambiar de arriba abajo nuestra percepción de la realidad. Primero la nuestra como aquí tantas veces se ha dicho y siendo nosotros mismos es cuando nos será posible aprehender unitariamente la realidad. ¿Con ello se está diciendo que ya se conoce a la perfección y que con que tan solo esta aprehensión ya nos hemos hecho sabios? Esto no, de ninguna manera! Por supuesto que el conocimiento tiene que alcanzar niveles superiores como la lógica y el razonamiento pero siempre el logro lo alcanzarán llevando implícita, habiendo asumido aquella primaria aprehensión de realidad que por ser física no dejará nunca de fluir…

  • M. Luisa

    He recogido para mi reflexión estos dos párrafos de Isidoro:

    “Este proceso es parte de nuestro personal proceso de maduración-auto realización, que tiene dos fases. La primera de desintegración, y la segunda de una nueva integración.

    En la primera se detectan y se hacen perceptibles las contradicciones. En la segunda poco a poco se van superando dichas contradicciones.”

    ¿Se puede superar una contradicción?   Si dos notas  son contradictorias, jamás  se realizarán formalmente juntas en aquella cosa concebida objetivamente.  Pero si esta misma cosa antes de objetivarla  en nuestra mente se la considera real en su estructura propia, posiblemente  aquellas dos notas que en teoría planteaban contradicción en nuestra mente,  dentro de la estructura de la cosa  se trate sólo de notas contrapuestas momentáneamente  y ahí sí que se puede hablar de superación, de superación de momentos no de notas contradictorias.

    Pero en absoluto puede hablarse de desintegración ni de nueva integración…se echaría a perder todo el fundamento…

  • Carlos

    Es fácil describir una teología pedestre para criticarla y darla por obsoleta. No quiero sin embargo entrar e ello. Pero me sorprende ese canto a la maravilla del mundo moderno y del futuro cuando el siglo XX ha sido el más violento de la historia, cuando los grandes relatos que prometían un mundo feliz (el nazismo, el marxismo, el neocapitalismo) han producido enormes sufrimientos. Decir todo eso cuando no se sabe parar el cambio climático y cuando un virus es capaz de aumentar el sufrimiento  y desbaratar planes de futuro…

    La verdad es que parece demasiado optimismo. Yo quiero recordar la frase de Haeidegger en su entrevista póstuma: “Finalmente sólo un Dios puede salvarnos”

  • Honorio Cadarso

    Echo de menos una reflexión sobre este tema  desde la cultura asiática ancestral, y desde la actual, la posterior a Mao Tse Toung y Ho Chi Min. Y desde la perspectiva de Mateo, el misionero chino que despertó en buena parte el movimiento de la Ilustración…

  • mª pilar

    Cada persona, tiene que conocerse a si misma; discernir, utilizar todo el potencial que posee y:

    Optar por el camino ha seguir-

    De ahí… nacerán,,, todas las posibilidades de:

    ¡SER!

    Una persona agradecida a cuanto le rodea, cuidándolo en la medida de sus posibilidades, y especialmente por las demás personas que pasan por su Vida.

    O será persona de ¡Luz!

    O será persona de ¡Oscuridad!

    Desde ahí, el mundo que nos rodea, podrá conformarse de distintas maneras.

    Es, mi sencilla manera de…¡Mirar!

    • mª pilar

      Se me ha olvidado citar:

      Ha todas las hermosas y buenas personas que han pasado por mi Vida; y son incontables.

      Porque no solo son físicas…sino como ejemplos de Vida… que de alguna manera me han tocado profundamente.

      Desde ellas, camino con paz y armonía… dentro de mis posibilidades.

  • M. Luisa

    Muy interesante y profundo, Isidoro, y es que las noches de verano con tanto calor y además con pandemia dan para mucha reflexión

    No obstante, desde mi perspectiva de  la no-dualidad a la que siempre aludo se encuentra, a mi modo de ver, el meollo de esta  cuestión tan compleja. No es fácil aprehender la realidad en su unidad, es toda una tarea de inteligencia sentiente.
    Por lo que siendo esta una de las contradicciones a superar más fundamental,  no se solventa mediante síntesis sino en plantear el problema estructuralmente en donde los niveles, aquellos que en teoría se contraponen, físicamente se necesitan.

    La síntesis kantiana entre razón y sensibilidad acabó siendo un límite para el conocimiento.  Estas dos notas estrictamente humanas fueron desde el inicio de la filosofía dos notas contrapuestas, la razón por un lado y la sensibilidad por otro. Ha sido nefasta para la historia esta  contraposición teórica  porque de hecho inteligencia (razón) y sensibilidad no se contraponen sino que se complementan. Tal complementariedad no se ha podido ver con claridad  hasta llegar a la física moderna con la idea de estructura, por esto no es cuestión de desnaturalizar nada al contrario dejar que lo orgánico funcione dentro de la estructura misma.  Es verdad que la ciencia está ahí y  puede muy bien funcionar  prescindiendo de la filosofía, sin embargo la filosofía si quiere ser verdadera filosofía ha de ir necesariamente de la mano de la ciencia.

  • Gonzoalo Haya

    Isidoro, agradezco tus reflexiones sinceras, profundas, de amplios conocimientos, que cuestionan temas que nos afectan a muchos.Por mi parte estoy de acuerdo con muchas de tus afirmaciones, aunque probablemente estoy en un punto distinto de esa zona de equilibrios entre la tradición cultural religiosa y la realidad de los nuevos descubrimientos.

    Creo que la razón es esencial para la conducción por terreno normal, pero que choca  se contradice cuando penetra en lo hondo o en la cima de los problemas. Como dices, hay que contrastarla con la experiencia externa e interna. Para mí la verdad más evidente es la injusticia de causar mal a otros para gozar de caprichos propios. Dicho en abstracto, la verdad de la compasión, la solidaridad, justicia, amor. A esto se le puede llamar Dios, Zen, iluminación… Para mí reconozco una concreción (encarnación) en un modelo humano en Jesús de Nazaret. Comprendo que para otros se concrete en Buda, en la Pachamama, o en el maestro de su escuela. Aunque a los científicos no les gusta que nos metamos en su terreno sin ser especialista, sin embargo a mí me gusta considerar más o menos con Teilhardque s la energía del espíritu que se colapsa en situaciones concretas de la vida. No sé si me he explicado, pero creo que me comprenderás

  • ana rodrigo

    Hola, Isidoro, celebro que estés tan en forma y hayas podido escribir esta magnífica reflexión. A mí los confinamientos totales o parciales, me han restado fuerza y energía mental.

    Por eso más que añadir algo de mi parte y aceptando que nuestra historia ha estado sumamente condicionada por las distintas religiones, casi siempre paralelas, cuando no, enfrentadas al desarrollo de la ciencia.

    Este tema lo ha desarrollado muy bien JJ Tamayo en el artículo publicado en Religión Digital titulado
    “¿Qué ciencia? ¿Qué religión? ¿Qué Dios?”
     “Ciencia y religión son, a su vez, distintas formas de acercamiento a la realidad, que no tienen por qué competir ni excluirse la una a la otra.

    Cita, a su vez al l del matemático y filósofo norteamericano Alfred N. Whitehead (1861-1941: “Si tenemos en cuenta lo que para la especie humana es la religión y lo que es la ciencia, no habrá exageración en decir que el curso futuro de la historia depende de la decisión de esta generación decida en orden a las relaciones entre ambas esferas. Tenemos en ellas las dos fuerzas generales más poderosas (prescindiendo de los meros impulsos de los diversos sentidos) que influyen en los hombres (sic) en y parecen estar dispuestas una contra la otra: la fuerza de nuestras intuiciones religiosas y la fuerza de nuestro impulso a la observación exacta y a la deducción lógica”. 
    Y aclara, “Pero, ¿qué ciencia? No la arrogante y aristocrática que selecciona a quienes tiene que curar en función de sus posibilidades económicas, sino la que está al servicio de la salud y el bienestar de toda la ciudadanía, especialmente de las personas y los colectivos más vulnerables. ¿Qué religión? No la dogmática, autoritaria y patriarcal, sino la que escucha el grito de las personas empobrecidas y de la tierra depredada y responde con actitud solidaria hacia las víctimas. ¿Qué Dios? No el todopoderoso y supremacista, que defienden los fundamentalistas seguidores de Trump y Bolsonaro, sino el Dios liberador, compasivo con quienes sufren y solidario con las víctimas, “el Dios activista de los derechos humanos, el subalterno que se enfrenta al Dios invocado por los opresores”, según la imagen del científico social  Boaventura de Sousa Santos en su libro Si Dios fuese un activista de los derechos humanos.

    En estas andamos, maniatados por una educación en la que la religión tenía autonomía absoluta y la ciencia lo mismo. Pero estamos viendo que una religión humanista y una ciencia más “humilde” (ni lo puede explicar todo, ni lo puede resolver todo) podrían ayudar mucho a mirar la realidad

     

  • Isidoro

    Solo quería hacer un primer apunte-complemento al artículo. Y es mi opinión personal sobre la teología de la liberación.
         A mí lo que no me gusta de la teología de la liberación, es lo de la “teología”. Creo en la liberación personal, que todos necesitamos a nivel personal, (como camino de la auto-realización y maduración humana), y la Humanidad necesita como colectivo, para resolver los muchos problemas que nos afligen.
       Yo creo en el pluralismo de pensamiento de todos. Cada uno puede opinar lo que considere mejor. Y respeto, (¡faltaría más!), que haya personas cristianas y personas comunistas. Y por supuesto respeto que una persona sea al mismo tiempo cristiana y comunista.
        En lo que no estoy de acuerdo, (aunque puedo estar equivocado), es que se considere que la interpretación de la doctrina de Jesús, (que aceptaremos todos, que Jesús no se preocupó en dejar fijada claramente), sea unívoca.
          O sea que algunos consideren que la única interpretación válida del cristianismo sea la suya, y por tanto el resto son “malos” cristianos”, o incluso no-cristianos. (Pecadores somos todos, unos de una forma y otros de otras. Y todos necesitamos en la misma medida, de la misericordia de Dios).
        Históricamente la Teología de la liberación es hija de un momento histórico determinado. Como apunto en el artículo, después de la II Guerra Mundial, se produjo una polarización ideológica-política entre “Occidente” y el “Comunismo”.
        Y eran los tiempos de los famosos diálogos “cristianismo-marxismo”, fomentados por ambas partes, como forma de auto engrandecimiento de cada uno, para dirimir la hegem0nía ideológica mundial.
          En la Iglesia Católica anquilosada del momento el juramento antimodernista de principio de siglo, fue un inútil intento de parar la riada que se avecinaba.
          Existía en la Iglesia una enorme crisis ideológica entre el catolicismo tradicional y un clero joven, muchos inevitablemente modernos, sobre todo en Europa. Fue una situación paralela a la crisis protestante del s. XVI.
       Y como digo en el artículo, las grandes contradicciones, generan mucha ansiedad personal y por ello se desencadena una fuerte necesidad de encontrar un puente, una conciliación. Y es muy fácil caer en la tentación sincrética de la síntesis.
        Y al hacer esa síntesis entre cristianismo y comunismo, pone al humano religioso en el campo de juego de la política, y junto a una ideología muy bien organizada y con muchos expertos en manipulación psicológica, (como todos los políticos de todo el espectro).
        Eso supone vender el alma al diablo. Cuando se juntan un teórico bienintencionado, con una persona ducha en la batalla política callejera, inevitablemente resulta el abrazo del oso).  
     
         Una verdadera síntesis, o superación de contradicciones, tiene que pasar por el reconocimiento de varios ejes vertebradores:
    -aceptación del pluralismo ideológico, con una superación de la tolerancia displicente, hacia un respeto sincero por las ideas distintas.
    -hay que desmontar todo el tinglado ideológico-apologético de una Institución, que durante 16 siglos ha tenido las llaves de la salvación o condenación de las personas. Y eso algunos lo van a defender con uñas y dientes, incluídos chantajes morales y sentimentales.
    -Hay que aprender a vivir y pensar solos, sin la ayuda de una Institución omnipresente y omnipoderosa, que inevitablemente nos va a cobrar su tutela, con el peaje de la libertad. (Hay madres muy amorosas, que le lloran e imploran al hijo que se quiere casar y “abandonarlas”).
    -y hay que buscar esa superación de contradicciones, fundamentalmente en el interior del ser humano, (la verdadera “alma”, nuestra sabiduría inconsciente), mediante la meditación. Todo eso es ajeno a la psicología-antropología tradicional del cristianismo, y mas aún hace setenta años.
    -Pero no basta la meditación o la honrada introspección. Además, y sobre todo, tiene uno que permitirse eliminar todas las líneas rojas que uno se autoimpone, por prejuicios ideológicos, muchos de ellos desde la infancia. Con un pie atado a una estaca, no se puede llegar muy lejos, lo único dar vueltas y vueltas y vueltas.
         No se hacen tortillas, sin romper huevos.
     
    (Soy consciente, de que entre muchos lectores de Atrio, hay muchas personas con altos conocimientos sobre estos temas. Me gustaría leer opiniones especialmente las discrepantes).

    • Veronica pojmaevich

      Hola Isidoro! me llama la atención tu complejidad psíquica, y dentro de ella tu lógica de pensamiento; yo tengo una intuición vaga en mi interior y la expreso, la visto del ropaje que me resuena, apelando a lo voy encontrando; sabiendo que esto no abarca ni termina de formar lo que en el fondo late; desde allí, tanteando en la noche, encuentro y expreso. Calculo que me resuenan como sabias, expresiones de la Biblia pero también de otros lados y por eso hago mi rejunte. Alguien que para mi expresa muy bien es la monja cristiana y maestra zen Ana María Schlüter Rodés, leerla, aunque pase por la mente uno siente que no tiene la ceguera común, que tenemos todos los no iluminados, ni la ceguera del iluminado, que no le acierta a lo fenoménico a mi modo de ver. Para mi gusto la potencialidad de desarrollo de la espiritualidad del cristianismo como del budismo zen se ve coartada por el techo de cristal del Patriarcado que nos llevó a un callejón sin salida, liberándolos de esa cárcel, el desarrollo es infinito…comparto la introducción que bosquejé para un libro que estoy escribiendo, disculpas por ser larguera…

      • Veronica pojmaevich

        Un año de Gracia

        Introducción al lector

        Este libro pretende hacerte compañía cada día durante un hueco que destines a tu interioridad, sea en el desayuno, en la siesta cuando te tires un rato a descansar o por las tardes o noches. La mayoría de las personas suele leer muy poco y puede encarar cambios atómicos porque le significa tan solo un pequeño riesgo según estudios neuro-científicos, por ello quisiera acompañar tu día a día con una pequeña reflexión y alguna tarea para primero interiorizar y luego experimentar en la realidad y así poder hacerla carne.

        Estas páginas buscarán preparar tu tierra, tu humus para sembrar semillas de crecimiento en vos, por ello a su vez quiere ser una fina llovizna sobre nuestra zona de confort, por metaforizar la red coaxial de neuronas cerebrales (mente), coronarias (corazón) y entéricas (intestino) que hemos rigidizado, y así flexibilizar la mente dándole apertura, ablandar el corazón haciéndolo más sensible-empático y desarticular complejos inconcientes emocionales-afectivos con poder constelante que tienden a ser atractores de situaciones repetitivas del pasado.

        En definitiva, este libro pretende ser el maná diario nutritivo que el pueblo judío[1] recibía durante su tránsito en el desierto, luego de salir de Egipto donde era esclavo. En el desierto tuvo que aprender a desapegarse, a des-naturalizar y hacerse conciente de su dignidad como pueblo, tuvo que aprender lo que significaba ser libre y pleno. Fue un tránsito largo de cuarenta años de aprendizaje hasta llegar a la tierra prometida, donde desplegar lo aprendido.

        El budismo zen menciona que hay un orden invisible, hay una verdad oculta, hay valores universales y debemos ajustarnos a estos para vivir en armonía con Todo; pero debido a una distorsión en nuestra mirada, a una manera ilusoria, engañosa de mirar no lo captamos. El objetivo es limpiar los velos que nos impiden conectar con valores universales. La tierra prometida entonces se construye desde estos valores, luego de perder ingenuidad, reconectando con la inocencia del Ser que continúa la Creación, como hij@s de Dios, por lo cual él nos dará el visto bueno ante cada obra novedosa auto-actualizante de mejora continua, según una progresión evolutiva infinita: “Y vio Dios que todo era bueno”.

        Me gustó mucho esta percepción de Isidoro García Gómez en “Tiempo para la Esperanza” de Atrio: “Si me preguntan en qué tengo esperanza, si el que me pregunta tiene poca cultura espiritual, le diré que en una vida futura, en la que todos tendremos un cuerpo de treinta años, del que daremos buen uso adecuadamente, (¿?), y beberemos de arroyos de leche y miel. Si me lo pregunta uno de cultura espiritual media, le diré que creo que en la vida futura, estaremos eternamente conociendo las maravillas de la realidad de Dios. Y si me lo pregunta una persona espiritual realizada, le diré que estaremos en la nada del polvo de estrellas, (donde ahí no nos dolerá ningún hueso, ni se nos caerá más, ni el pelo ni los dientes), y nuestros descendientes integrantes de la humanidad triunfante, viajarán explorando por el cosmos, junto con sus compañeros de los otros planetas del “Reino de Dios”, y de cuando en cuando se acordarán de nosotros, sus antecesores que habremos colaborado un poquito a su triunfo final. Y viviremos eternamente, en las páginas de los libros de Paleohistoria Cósmica, al igual que los Neandertales están en nuestra prehistoria actual”.

        Esta es una mirada prospectiva; parece de Ciencia Ficción, género que deberíamos desarrollar más para conectar con la Eternidad y tener Horizontes; una mirada retrospectiva diagnóstica nos la da Anne Baring, analista junguiana en la revista Sophia: “Hace mucho tiempo, desde el 6.000 a.C. al 2.000 a.C. aproximadamente (o sea, durante unos 4.000 mil años), la fase lunar significaba una relación estrecha con el Cosmos, teníamos un profundo sentido de la fe en que la vida en comunidad en la Tierra debía estar en armonía. Entonces todos los rituales, los templos y las enseñanzas se orientaban hacia esa idea: la comunidad humana debía estar en contacto y en armonía con el Cosmos. Eso se hizo realidad en muchas enseñanzas, como las herméticas, y más adelante en la Alquimia. Jesús enseñaba lo mismo acerca del reino de los cielos: que está en medio de nosotros pero no alcanzamos a verlo. La fase lunar estaba regida por la Diosa, la Gran Madre y toda la Creación provenía de su útero, era todo uno, no había separación entre la Creadora y su Creación. La Creación era su hija. Una metáfora hermosa, tan diferente de lo que nos han contado. Por largo tiempo hubieron grandes Diosas de la era lunar: estaba Isis en Egipto, Cibeles en Anatolia (actual Turquía), Artemisa en Éfeso y, por supuesto, Inanna la gran diosa de los sumerios, en Babilonia. Hay muchas otras. Ellas cuatro realmente presidieron las culturas de esos tiempos y dieron origen a las grandes civilizaciones. Eso perduró por unos 5.000 o 6.000 años, y luego, alrededor de 2.500 a.C., todo cambió. Empezó en el Medio Oriente, donde está el problema ahora, con un gran rey que conquistó todas las tierras desde el Mediterráneo hasta el Mar Rojo. Ese fue el principio de una gran conquista, que coincide con el de la Era de Bronce, cuando se construyen las armas de bronce. Toda el área del Medio Oriente entró en el hábito de la guerra hacia 2.200 años a.C. y eso continúa hasta hoy con la fabricación de nuevas armas nucleares. No hemos sabido cómo parar este patrón que, primero, está basado en la necesidad de poder de quienes manejan los países y, segundo, en el instinto de supervivencia.”, […] “Lo Femenino ha sido completamente ignorado durante la era patriarcal, la fase solar. Ha sido marginado, agredido, suprimido; lo mismo que el alma y el inconsciente. Todas esas cosas van juntas. Entonces, si tenemos una necesidad de cambiar la perspectiva, debemos buscar aquello que ha quedado afuera, preguntarnos qué fue lo que olvidamos incluir. ¿Por qué no tenemos una imagen femenina en la divinidad? ¿Por qué solo tenemos un Dios masculino? Esto pasó hace mucho tiempo, pero seguimos atascados en la misma imagen. Quizás sea tiempo de cambiar, de reunir las dos imágenes arquetípicas, la masculina con la femenina. Si nosotros hemos creado la imagen de la divinidad, entonces podemos cambiarla. No se trata de desafiar lo que existe, sino de mostrar lo que hemos excluido, lo que hemos olvidado y abandonado”.

        Es verdad que en este momento histórico la estructura de organización mundial nos mantiene esclavos de un sistema capitalista que genera enormes inequidades; una pequeña elite posee la mayoría de los recursos, y una gran mayoría está empobrecida; no se puede detener la máquina productiva; no podemos parar el “hacer” para poder “Ser” y vivir la VIDA así con mayúsculas. Tan solo sobrevivimos con mucho desgaste, en un sistema que provocó el congelamiento del Ser y con ello la capacidad de ser sensibles, convirtiéndonos en seres individualistas, competitivos. Pero 50% es responsabilidad de este pequeño grupo de poderosos y otro 50% nos corresponde responsabilizarnos a nosotr@s; acostumbráte a pensar todo desde la fórmula “50% y 50%”; todos los días vamos a revisar nuestra parte, nuestra responsabilidad en el sistema en el que estamos inmersos para transformarnos en seres resilientes. Quizás no tengamos influencia ni poder sobre los poderosos pero sí tenemos poder sobre nosotr@s mism@s y si somos muchos los que cambiamos, el sistema cae como Goliat. Y nos daremos cuenta que lo hemos reemplazado por uno más humano, más armónico con el Planeta.

        Con estas tres miradas, al Pasado, Presente y Futuro, se deduce que hace rato tendríamos que haber conquistado la Tierra Prometida, tierra que mana leche y miel, hace rato deberíamos tener este planeta y la humanidad armonizados en una unidad; evidentemente nos quedamos estancad@s en un callejón sin salida; Jesús como arquetipo masculino de “hijo de Dios, fuerza crística” nos lo vino a advertir, vino a recordar de qué trata ese Reino de los Cielos pero no lo escuchamos. Para salir del callejón necesitamos ascender a un nivel de conciencia mayor, y en eso ayuda mucho el zazen que nos trajo Siddhārtha Gautama (fuerza búdica); nos ayuda a desapegarnos del nivel de conciencia que tenemos para conectar con la Totalidad. Cuando uno puede mirar desde más arriba, desde la Totalidad puede mirar la imagen completa y detectar las fuerzas, núcleos, raíces que desarmonizan.

        Años atrás cuando empecé con la búsqueda de auto-ayuda me compré pequeños libros que se llamaban “365 maravillosas motivaciones” que solía leer en mi desayuno cada día. Luego avancé comprando libros de Louise L. Hay sobre la autoestima y transcribiendo frases en cuadernos que decoraba como diarios personales, donde hacía dibujos, o collages resaltando ideas principales; tengo muchos de estos que dan cuenta de mi proceso personal, con infinidad de libros, películas, conversaciones, artículos, videos como referentes que me han transformado. Es mi bitácora de viaje; te animo a llevar registro del viaje que estoy invitándote a hacer para descubrir lo mejor de vos mism@, tu Ser creativ@, talentos@ cuya misión es hacer aquello que te toca sólo a vos hacer como Ser únic@ e irrepetible para visibilizar ese orden subyacente que la Humanidad y el Planeta están destinados a ser como visión de su Creador. Solo hay que des-naturalizar y ampliar la mirada para des-cubrir lo que ya está.

        Declara este año como un año de Gracia y disponte a trabajar en vos mism@ para lograrlo.

        Introducción personal para dar cuenta de mi cosmovisión

        “El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor” (Isaías 61, 1-2).

        Quiero compartirles primeramente qué me motiva a escribir el siguiente libro. Tomaré de puntapié una frase de Ana María Schlüter Rodés:

        “Raimon Panikar postula el novenario de la transformación: en primer lugar subraya “la transformación debe empezar por uno mismo”. En segundo lugar, debe realizarse “por medio de si mismo”, no esperando que cambien los demás sino empezar por cambiar uno mismo y sin depender de la ayuda de nadie. Hay excusas para no actuar que parecen fruto de la humildad sin que sea así verdaderamente. Todo el mundo puede siempre hacer algo, aunque sea poco, y eso es lo que tiene que hacer. Si en las cercanías del mar de Galilea aquellos niños no le hubieran llevado a Jesús los cinco panes y dos peces, por parecerles poca cosa, no se hubiera podido alimentar una multitud de cinco mil personas (Mc. 6, 38-44). Esto tiene un significado arquetípico. Hay que escuchar al maestro interior. Tú lo tienes, ¡escúchalo!”.

        Compartir información que espero ayude a transformar personas en el Ego/Self sería poner a disposición de Dios “mis cinco panes y dos peces” para que él opere el milagro en las personas. La mayoría de lo que está escrito en este libro fue aplicado en mi vida personal primero percibiendo una cierta liberación y desarrollo de mi persona nunca totalmente acabada porque la evolución es infinita.

        “El Señor me sacó a un lugar espacioso, me libró porque me amaba.” (Sal 17, 20)

        Desde la perspectiva de la Eternidad nuestra Vida es una gota de agua, cuya historia está grabada como el reflejo de la luna sobre esta, como leí por ahí. Parece insignificante. Esa gota de agua transcurre esta vida para aprender al servicio de un plan divino según mi parecer. Debe comprometerse en un momento histórico donde algunos trazaron una dirección y un horizonte. En este momento histórico la mayoría de la humanidad está en el carril del capitalismo, que produce enormes desigualdades y sufrimientos. También existe como realidad otro orden más humano como lo muestra Bernardo Kliksberg en el link que anexo como nota de pie[2] sobre los países nórdicos. Ellos produjeron sociedades más humanas en 40 años, el tiempo que caminó el pueblo de Dios por el desierto para llegar a la Tierra Prometida según nos relata la Biblia. Ana María Schlüter Rodés nos dice “Porque, aunque las noticias quieren convencernos de lo contrario, otro mundo es posible. Y lo es, ¡porque ya está!. Solo es necesario sacarlo a la luz”. Ya salió a la luz como lo muestra el documental; no digo que estas sociedades sean la panacea, y solo Dios sabe si dentro de 20000 años nuestros descendientes no anden recorriendo otras Galaxias, no exista la palabra trabajo sino creaciones artísticas y tengamos salud por años porque todo será prevención, la basura se recicle completamente y no se conozca el hambre. Solo conocemos esta brecha histórica donde podemos auto-actualizarnos creativamente siguiendo el dedo que apunta la intuición y empleando lo mejor del Ego al servicio de este pequeño horizonte, este próximo paso que debe dar la humanidad para evolucionar. A tientas como en la noche buscamos qué paso dar; es fácil cuando estamos en un carril sano dar un paso atrás de otro; pero en este momento histórico debemos dar un salto, primero bosquejando otro mundo posible y luego poniendo un pie atrás de otro en otro carril más humano; esto intuyó Ghandi, podían seguir las cosas en el carril que los Ingleses le marcaban o frenaban, se salían de la estructura, de la caja, de la pecera en la que estaban, y bosquejaban otro carril, pecera, caja, contexto. Ghandi necesitó influenciar y desarrollar argumentos para dar este salto.

        Tony Robbins dice “las personas sobre-estiman lo que pueden lograr en un año y subestiman lo que pueden lograr en dos o tres décadas”; esto lo tuvo claro Moisés y los países nórdicos. Esto es lo que le menciono a alguien con un deseo suicida “en 10 años podés estar en un lugar completamente diferente si lo bosquejás. ¡No pierdas la Esperanza!”.

        Este libro pretende estimularte a una auto-actualización resiliente en este Presente para transformarte vitalizándote y así desde tus actitudes construir otro mundo posible desde variables más humanas. Si somos muchos los que caminamos sobre otros ejes, un presente tras otro, un paso tras otro terminaremos construyendo ese otro horizonte deseado.

        José Luis Parise plantea que el Presente es consecuencia del Futuro, y es una afirmación lógica, porque todos caminamos en piloto automático sobre ejes que llevan a algún lugar; esos ejes están mal puestos, debemos cambiarlos, desde nuestra intuición y sabiduría, para terminar en otro horizonte que nos de futuros presentes más sanos. Bosquejando un futuro próximo, tendremos los ejes que resuelvan el sufrimiento contingente presente.

        Me guía esta iniciativa la sabiduría de la monja cristiana y maestra zen Ana María Schlüter Rodés “Despertar es caer en la cuenta del quebrado entero, no solo del numerador o solo del denominador”, se podría simbolizar x/y, donde numerador es el mundo fenoménico y el denominador Yamada Koun Roshi lo graficaba con un cero con un signo matemático infinito en su interior, simbolizando las múltiples posibilidades que podría adquirir el mundo fenoménico. Para darle contenido al mundo fenoménico, zazen nos puede ayudar iluminando la intuición conectando la sabiduría y la compasión de nuestro Ser. Para simbolizar esta intuición el paradigma de la complejidad según lo define la epistemóloga Denise Najmanovich puede acercarse desde “una ética‑estética multidimensional, no-dualista, capaz de acoger la inmensa diversidad y la variabilidad de la experiencia humana, sabiendo que no se trata de reflejar el mundo, sino de dar sentido a nuestra propia experiencia, singular y colectiva. No hay una realidad única ni independiente, ni tampoco una verdad que la abarque”, en sus palabras. Podríamos entonces darle un sentido a un futuro presente personal y colectivo con el Ego desde este paradigma de la complejidad para dar cuenta del quebrado completo Ego/Ser, entendiendo que es una posibilidad dentro de una infinita cantidad de posibilidades, pero buscando una posibilidad fenoménica lo más humana posible.

        Desde el paradigma de la complejidad del conocimiento es que auné diferentes teorías, sabidurías, intuiciones, resonancias, tratando de encontrar cierta integración coherente entendiendo que esto permitiría no quedarme encerrada en un solo binocular teórico o filosófico, religioso sino la posibilidad de mirar desde un caleidoscopio colorido, con contenidos multiformes que permita cierta dinámica.

        [1] Antiguo Testamento de las escrituras de la religión católica.
        [2] https://www.youtube.com/watch?v=qkk8pMz6htA

      • Veronica pojmaevich

        Me falto agregar que ghandi no es mi cristiano ni budista que es un poquito lo que conozco y de ahí mis limitaciones, y los países nórdicos en general son ateos cuac!!! Desarrollan lo mejor del ser humano desde la ética (leí por ahí que viene de ethos que es congruencia entre decir y hacer, por ello la transparencia). El modelo de Peirce dice que el yo se queda en lo posible ósea lo real la zona de confort porque no le gusta crecer, tiende a la inercia; puede quedar ahí hasta que reviente, toca fondo e invierte o puede crecer yendo al cuadrante de necesidades analizando lo que le falta; si avanza al siguiente casillero solo obtuvo un logro más, un paso más, nada más y pasa a instalarse en este y así en más… es un lindo modelo porque cada uno tiende a atascarse en un cuadrante y si lo resuelve como un fractal se resuelve todo. Y se resuelve con las fuerzas del wu wei que Ghandi tuvo claras!!!

  • Asun Poudereux

    Muchas gracias, Isidoro.  Me atrevo a afirmar que hablas desde tu propia experiencia, aun cuando te sirves de citas de grandes autores.
     
    Diríase que en la emergencia a una mayor consciencia de la Realidad, estamos constantemente inmersos en un despliegue del que no  conseguimos ver su finalidad, tan pronto nos empeñamos en (creer)  controlar.  Puede volverse un círculo vicioso sin salida posible, a no ser que nos hundamos en el sin sentido y encontremos, se nos dé,  el modo de no perpetuarlo, saliendo de nuevo a la superficie sin dejar la hondura encontrada en todo el  proceso.

    La vida está llena de contradicciones según la mirada de la mente interesada en sus propios deseos;  el darse cuenta del engaño es un primer paso de liberación, cuyo horizonte es inalcanzable, pues a medida que crece la percepción está invitando a una mayor comprensión y exploración interior.  

    En la luz resaltan todos los colores y tonalidades que una amplificación del modo de ver y verse hacen que se vislumbren. Y nunca se acaba.
    Un abrazo

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