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No al enfrentamiento cívico

Este artículo lo firman conjuntamente Carmela Capeáns, Gumersindo Campaña y Eloy Isorna

I – APLAUSOS Y CACEROLAS

Primero fueron los aplausos; forma genuina, de ánimo y agradecimiento, que en los más agudos días de pandemia (COVID 19) se prodigaron, muchas veces espontáneamente, hasta convertirse en diario rito de las ocho de la tarde con vocación cívica y transversal de homenaje y ánimo para los sanitarios y demás servidores de la comunidad. Después llegó el ruido de las cacerolas y otros utensilios. De modo que los aplausos, pronto encontraron un contrapunto políticamente inducido, en las llamadas “caceroladas”.

Como escuchamos hace unos días en la radio, parece oportuno destacar que las cacerolas son elementos de cocina dedicados a la cocción de los alimentos; y así cuando el alimento no llega, cuando los hambrientos de la tierra han querido expresar que tienen hambre y reclamar sus derechos más elementales ante los poderes fácticos o políticos, hacen ruido con sus cacerolas vacías: eso es una “cacerolada”, que puede incluir otros recipientes y utensilios.

 

II – UN DILEMA MORAL

En relación a los aludidos hechos, nos parece oportuno recordar un pasaje del libro de Henry BuckleyVida y Muerte de la República Española” (Prólogo de Paul Preston. Espasa Libros. 2013).

Cuenta Buckley su llegada a Madrid como periodista y su condición de católico de misa semanal. Relata los acontecimientos que vivió en Madrid tras la proclamación de la República el 14 de Abril de 1931, y al hacerlo da noticia de curioso problema moral que se le planteó:

¿Cómo sentarse en misa al lado de personas, que se decían católicas, que criticaban a una República recién estrenada y que para tantas gentes del pueblo abría un horizonte de ilusión y de esperanza?

El planteamiento de ese dilema nos ha llevado a reflexionar sobre los aplausos y las caceroladas y sobre las personas (vecinos, amigos, conocidos …,) que cumplen una u otra función: aplaudir o hacer ruido con las cacerolas y utensilios.

¿En qué medida se nos plantea ahora a cada uno de nosotros el dilema moral que se le planteaba a Henry Buckley? En referencia a Mayo de 1931, así lo cuenta Buckley:

<< Los acontecimientos de aquel mes de mayo me produjeron una fuerte impresión personal. Yo era católico practicante desde los seis años, y desde entonces no había dejado de ir a misa un solo domingo. (,,,) Y es que en mi país no parecía haber conflicto entre las creencias religiosas y las ideas políticas. En aquellos días del mes de mayo yo vivía este conflicto por primera vez en toda su intensidad. //

// Por un lado me horrorizaba presenciar la quema de iglesias y conventos y, sobre todo, la indiferencia de la gente de la calle ante estos sucesos. Pero me horrorizaba aún más oír a los católicos criticar a la República y todo lo que ella significaba. Yo había celebrado la llegada de la República porque estaba convencido de que iba a mejorar las condiciones de vida de la clase obrera española. Había viajado a lo largo y lo ancho de la geografía española y me escandalizaba la miseria en la que vivían los campesinos españoles y la brutalidad con que los trataba la policía y la guardia civil. la proclamación de la República significaba para mí el primer paso para poner remedio a aquella situación tan desesperada. Los católicos que más protestaban, eran, pensaba yo, los responsables de que aquellas masas de obreros y campesinos vivieran en la miseria. //

Me había llegado la hora de tomar una decisión. Dejé de ir a misa los domingos, supongo que porque no me sentía a gusto compartiendo el mismo banco en una iglesia con gente a la que despreciaba. >> (página 60)

Manifiesta seguidamente que luego retomó la misa y la comunión y se casó por la Iglesia.

Henry Buckley no respondió a la provocación, simplemente “se apartó” de determinada convivencia. Pero pienso que hoy se nos pide algo más: seguir conviviendo y estrechando lazos humanos incluso entre aquellos que optan por distintos caminos de manifestación política.

 

III – NO AL ENFRENTAMIENTO CÍVICO

La aparición de las “caceroladas”, allá donde ya había aplausos, encierra una trampa atroz, en la que es fácil caer, pero la que hemos de evitar con todas nuestras fuerzas, diciendo NO al enfrentamiento cívico.

Vecinas y vecinos, amigas y amigos, de distinto signo político, hasta ahora en pacífica convivencia y respeto, pudieran quizá, desgraciadamente, caer en la tentación de atisbar, al menos alegóricamente, tras los visillos de las ventanas para saber quien aplaude y quien hace ruido. Eso puede causar sorpresa en algún caso y llegar a producir en algunos amarga inquietud.

Quizá al encontrase en la escalera o el portal tiendan, unos y otros, a bajar la cabeza o a torcer la vista y se den un “buenos días” protocolario, frío y “desvaído”; donde antes, quizá, había afecto de vecindad por encima de cualquier opción política.

Pues hemos de decir que NO al enfrentamiento cívico. Porque si el odio triunfa en las relaciones de la ciudanía, como parece haberse instalado en algunos significados políticos o en algún grupo parlamentario, no se obtendrán los logros que nadie se quede atrás y seamos capaces de enderezar a mejor nuestras vidas después del COVI19.

A los niños, a los jóvenes a los mayores debemos el ejemplo de nuestra entereza y solidaridad. Creemos que hemos de aprender a no responder a las provocaciones y a vivir civilizadamente nuestras diferencias.

Este texto quiere ayudar a la reflexión; no desde luego a dirimir lo que hay que hacer ni a impartir consignas.

12 comentarios

  • ELOY

     
    Muchas gracias Alberto por tu denso y al tiempo muy claro relato y por tu llamamiento a la acción,  
     
    Me permito matizar, en todo caso, que no debemos confundir, al menos, tres planos:
     
    1) La trifulca en el Congreso mientras la vida real de las personas apenas comienza a recuperar pulso. Y, en lo que quepa, los errores de comunicación o gestión parlamentaria del Gobierno
     
    2)  El despliegue de promulgación normas con contenido social que me parece digno de elogio en general
     
    3) Los problemas de ejecución de dichas normas, como las relativas a los ERTE que citas. Cuya ejecución no sé hasta qué punto se ve complicada por problemas financieros o simplemente administrativos por acumulación de expedientes.
     
     Y en cuanto a la acción cada vez estoy más convencido que es preciso manifestarse, pero desde y con una previa conciencia de para qué y porqué.
     
    A veces para pedir o criticar y otras, tambien muy necesarias para apoyar e impulsar lo que se perciba como bueno y deseable.
     
    Pienso que no hacerlo así, puede contribuir más al “ruido” que a la eficacia.
     
    Un saludo Alberto. (Me gustaría poder hacerte llegar un gracioso WhatsApp que me ha llegado de Galicia que me parece que puede contribuir a poner paz en los espíritus)
     
                                                                                                                   
     

  • ELOY

    Gracias ana rodrigo y Román Díaz Ayala.

    Es de agradecer también a Carmela Capeans y a Gumersindo Campaña con los que compartí ideas y texto antes de su redacción definitiva y publicación,

    La introducción de las “caceroladas” fue claramente un acto inducido y seguramente muy planificado para dividir a la ciudadanía.

    No se soportaba ver a los ciudadanos, de diversa orientación política, aplaudiendo juntaos al personal sanitario y de otros servicios públicos. Alguien lo consideró un peligro.

    Se decía que se protestaba contra el Gobierno , ¿de qué?. Cada persona pudo tener como lema su peculiar agravio contra el Gobierno. ¿Quizá porque salían diariamente en la televisión los responsables sanitarios y el Ministro de Sanidad para informar a los ciudadanos, cosa nunca vista?

    No. En mi modesta opinión. el montaje se hizo contra la unión de los ciudadanos, de diversa adscripción política, en un acto público de aplauso a los servidores públicos y a los trabajadores privados, que algunos consideraron atentaba contra sus intereses partidistas.

    Y, eso el lo más grave, se dividieron así los ciudadanos, antes unidos, entre los que aplaudían  y los que hacían ruido, y quizá comenzaron a resquebrajarse algunos vínculos de vecindad, de amistad e incluso familiares.

    La cuestión no es baladí.

    Y hemos de decir NO a esta inducción al enfrentamiento cívico, que al parecer , según se dice, es también la táctica que sigue la presidencia de los Estados Unidos en el actual conflicto que allí se vive

    • Alberto Revuelta

      Representantes del pueblo soberano que han sido elegidos para ocupar escaños que visibilizan el Poder Legislativo del Estado andan a la greña en una lucha de poder basada en verbalizaciones transidas de odio y malestar permanente, ajenas dichas broncas a los problemas gravísimos que en estos días tenemos los españoles. La percepción es que la clase política que ocupa el Congreso y el Senado no tiene educación, serenidad, cortesía, inteligencia política y visión del país al cual debería servir. Oirlos, es penar. Verlos, un emético. Mientras los ERTEs no terminan de gestionarse en condiciones burocráticas que permitan su percepción a grupos numerosos de personas incluidos en ellos. Mientras autónomos que deberían haber cobrados los derechos conferidos en las órdenes publicadas en el BOE, esperan que se hagan efectivas y eficaces. Mientras las personas en colas para recibir bolsas de las asociaciones de voluntariado de toda clase, confesión e ideología no cesan de aumentar. Hay que movilizarse socialmente desde las asociaciones de vecinos, a las profesionales, a las deportivas y a las religiosas para obligar a los actuales miembros del Poder Legislativo a que recuperen la cordura, a que trabajen en solucionar los problemas que nos afectan a todos, a que recuperen la dignidad pública que estan perdiendo en el patio de la escuela en que están convirtiendo las dos cámaras de las Cortes Generales, o dimitan y se dediquen a trabajar y a cobrar no del Erario público

  • ana rodrigo

    Dice Javier Almela: “Si se pierde el sentido de la convivencia solo queda la imposición del más fuerte, o del más osado. No imitemos el mal estilo de muchos de los dirigentes políticos actuales”, así es y me temo que el mal ejemplo de l@s dirigentes políticos está calando muy hondo en amplios sectores sociales que terminarán imponiéndose.

    Últimamente yo no hablo de política si no es con quienes pensamos igual o parecido, porque con el fanatismo de extrema derecha y lo que debiera ser una derecha moderada, es imposible, salvo que quieras romper las relaciones familiares o amistosas. Yo me planteo si soy una fanática radical con mis ideas, y saco la conclusión de que, lo que a mí me parece razonable, al de enfrente le parece que soy una cerrada intolerante con quien no piense como yo. En mi larguísima familia no se puede hablar de política para no acabar cada cual por un lado y, además, con enfados y rencores como si de ofensas personales se tratase.

    Las caceroladas callejeras, con abundancia y, yo diría apropiación de la bandera común, cubriendo a l@s participantes y a sus cochazos, eran una provocación a la que manifestaciones antifascistas hubiesen creado peligrosos enfrentamientos si hubiesen aparecido. Como muestra tenemos al que llevaba la bandera gay y la que le montaron.

    Los espectáculos en el sagrado Parlamento son una vergüenza, y el que también esté en el lado de la derecha hagan poco menos que Trump, enseñar la Biblia a quienes piden jsuticia, es decir considerarse fieles católicos, me sonroja.

    Si os digo la verdad estoy un poco asustada porque la derecha española, o gobierna o no deja gobernar, máxime cuando Aznar está atizando el fuego por detrás y Álvarez de Toledo Casado ponen leña para que arda. Vivimos momentos difíciles.

    Al gobierno le diría que hablen menos, que no se expongan tanto y que piensen que la gente no es tonta cuando quieren ocultar alguna razón de sus actos, como el de Marlasca, porque, al final, se hacen un lío monumental desestabilizando nada más y nada menos que a la Guardia Civil. Que actúen con verdad y sensatez.

    Gracias, Eloy, por tratar este tema tan de actualidad.

  • Román Díaz Ayala

    En Madrid, en toda su comunidad autónoma la COVID-19 entró con mayor virulencia que en otras partes de España. Las cifras de muertos y contagiados así lo demuestran. También es cierto que el renglón de personas contagiadas por el virus lleva en su seno a más de cincuenta y un mil del personal sanitario. Madrid vuelve a ser la primera.

    En estos pueblos ( hablo por Humanes de Madrid y por Valdemoro donde tengo familia ) los centros de atención primaria permanecen cerrados y así los servicios de urgencia y también la operatividad hospitalaria sufren ambos problemas de atención a la ciudadanía. Las bajas todavía no se pueden cubrir, porque el numero de profesionales de la salud se había ido reduciendo en los últimos años. Familiares que están en la profesión, veo cómo no dan  más de sí.

    Mis aplausos  todos los días a las ocho han sido agradecidos y espontáneos. Pero no puedo decir lo mismo de los ruidos de las cacerolas ni los carteles colgados de algunas terrazas ( en Valdemoro) con insultos al Gobierno y a su presidencia.

    Si mis actos son políticos, nacen de mi sentir de ciudadadano, ¿cómo puedo calificar las caceroladas? – Son actos de “partidos”, pero no políticos. Son actos inducidos. Son una cacofonía rompedora de la armonía que alienta a la sociedad civil. Son la ocultación ruidosa del descalabro al que han llevado a la Sanidad en Madrid, la anestesia aplicada para adormecer el dolor social.

     

  • ELOY

     
    oscar varela, Javier Almela, Carmen, Alberto Revuelta, mª pilar, Asun Poudereux,
     
    Muchas gracias por los que decís en vuestras reflexiones en este articulo.
     
    Como este sistema de comunicación tiene mucho de telegráfico y de comentario urgente, me atrevo a mostrar agradecimiento con las tres palabras con las que comienza oscar varela su comentario: Hola, OK. Gracias.
     
    Compartir una variedad de ideas y pensamientos, como permite este foro, es algo que nos enriquece.  
     

  • Asun Poudereux

    Mi comentario se ha evaporado.

    Bienvenido este artículo en el tiempo oportuno. Gracias a sus tres firmantes.

    Mucho para reflexionar sobre el civismo, la cordialidad y el respeto. Las emociones son fáciles de remover en uno u otro sentido. Andemos atentos unos y otras, porque el contagio de tales situaciones no responden a un corazón abierto de la mano de la razón.

    Y está claro que nadie puede hacer por mí lo que solo depende de Asun.

     

  • mª pilar

    Una hermosa reflexión que comparto.

    Pero también comparto…que algunas veces… he sentido el deseo de hacerles saber, que hay otras miradas, otras maneras de actuar, y tienen los mismos derechos que ellos/as.

    Pero es solo eso…un sentimiento… que soy capaz de controlar; lo que si procuro hacer, es… no hablar de política… para así, poder seguir siendo la persona que siempre he sido; amable, risueña, solícita.

    Y tengo amigas a las que quiero, y podemos seguir con nuestra amistad sin tocar esos temas, porque son muy dolorosos para mí, y para ellas son su tabla de salvación; y como comenta Henry Buckley:

    “Se  apartó” de determinada convivencia.

    O como me sucede con alguna persona concreta… no tocando ciertos temas…

    Ahora que han terminado … algunos aplausos… porque no todos eran dedicados a los entregados sanitarios, y los ruidos de cacerolas; este art. ha sido como un bálsamo para mi espíritu; así que:

    ¡Gracias por ello!

    Un abrazo entrañable.

  • Alberto Revuelta

    Mi padre, muerto de cancer a los cuarenta años en 1950, hizo la guerra como camillero de la Cruz Roja en el frente de Madrid con el doctor Larregla y un grupo de amigos, que no querían ni cacerolas ni quemas de Iglesias. Aguantaron los tres años de frente llevando heridos y sacando destrozados de los bombardeos del ejército del general Franco. Cuando murió yo tenía 10 años, pero había oído historias del frente, de camilleros y de dolor, y aprendí a saber donde hay que estar y donde no hay que estar. Eloy y sus co-firmantes han acertado. No hay que bajar la mirada en la escalera. Pero sólo en el frente se rescatan muertos y heridos. De camillero, claro.

  • Carmen

    Acaban de terminar mis cacerolistas. La verdad es que quedan en mi calle cuatro o cinco, los primeros que empezaron. Creo que se van a hacer crónicos. Es una manera de saber que son las nueve de la noche, o de la tarde porque todavía hay luz.

    Tienes toda la razón en lo que dices. Se busca el enfrentamiento en la calle, exactamente lo mismo que sucedió en Cataluña hace pocos meses. Empiezan unos, los los contrarios se apuntan y el resto de la ciudadanía se asusta. Sea cual sea la cadena de televisión que veas. Hay muchas , muchas, muchas personas que pensamos de manera muy diferente y que no nos gusta esta agresividad. Los violentos son violentos. De izquierda, de derechas o de Marte. A estas alturas hay muchos que pensamos que la violencia no es el camino.

    Me ha gustado lo que habéis escrito. Lo comparto.

  • Javier Almela

    Una reflexión muy pertinente, Eloy. Gracias.

    Es siempre peligroso dejarse llevar por las consignas sin pensar  en su trascendencia. Hacen el papel enardecedor de los tambores de guerra.

    Tenemos un ejemplo muy reciente en Catalunya: me dicen   amigos de allí que se han enfriado o destruido antiguas relaciones de amistad por la aparente obligación de situarse respecto al asunto del independentismo.

    Si se pierde el sentido de la convivencia solo queda la imposición del más fuerte, o del más osado. No imitemos el mal estilo de muchos de los dirigentes políticos actuales.

  • oscar varela

    Hola!

    Ok!

    Gracias!

    Algunas cositas en torno y desde América del Sur.

     

    1- En Argentina recordamos “LAS CACEROLAS” desde cuando

    la mierda les llegó al cuello a la “Clase media”;

    fue cuando le tocaron el bolsillo de sus “depósitos de dólares” en los bancos, también llamado “CORRALITO”.

    Allí salieron a unirse con los “Piqueteros” bajo la consigna:

    “piquete y cacerola, la lucha es una sola”.

     

    2- Actualmente nos fijamos en

    ¿quienes está detrás del uso “cacerolero”?

    y entonces percibimos que está el PODER MEDIÁTICO.

     

    3- por lo tanto:

    ¡DIME:

    – QUÉ TV MIRAS

    – QUÉ RADIO ESCUCHAS

    – QUÉ PORTAL-WEB-INTERNET FRECUENTAS

    Y SABREMOS

    – QUÉ CACEROLAS Y A QUÉ HORA LAS HARÁS SONAR!

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