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La ventaja de la imperfección

        En tiempos de peligro para nuestra libertad es importante que pensemos en su relevancia. Nacemos completos pero imperfectos. No tenemos ningún órgano especializado, como la mayoría de los animales. Para sobrevivir, tenemos que trabajar e intervenir en la naturaleza. Los mitos iluminan esta situación.

        Los indígenas guaicuru, del Mato Grosso del Sur, se preguntaban el porqué de la imperfección y del alto significado de la libertad. Tardaron mucho tiempo en llegar a una respuesta. La explicación vino a través del siguiente mito, portador de verdad.

        El Gran Espíritu creó todos los seres. Puso gran cuidado en la creación de los humanos. Cada grupo recibió una habilidad especial para sobrevivir sin mayores dificultades. A unos les dio el arte de cultivar la mandioca y el algodón. Así podían alimentarse y vestirse. A otros les dio la habilidad de hacer canoas ligeras y el timbó. De esta forma podían moverse rápidamente y pescar.

        Así hizo con todos los grupos humanos en la medida en que se distribuían por el mundo. Pero con los guaicuru no sucedió así. Cuando quisieron partir hacia las vastas tierras, el Gran Espíritu no les dio ninguna habilidad. Esperaron, suplicando durante mucho tiempo y nada les fue comunicado. Así y todo decidieron partir. Pronto sintieron muchas dificultades para sobrevivir. Resolvieron buscar intermediarios ante el Gran Espíritu para recibir también una habilidad.

        Primero, se dirigieron al viento, soplando y rápido siempre: “Tío viento, tú que soplas por los campos, sacudes los bosques y pasas por encima de las montañas, ven a ayudarnos”. Pero el viento que sacudía las hojas, ni siquiera oyó la petición de los guaicuru. En seguida, se volvieron hacia el relámpago que estremece toda la tierra. “Tío relámpago, tú que te pareces al Gran Espíritu, ayúdanos”. Pero el relámpago pasó tan rápido que ni siquiera escuchó su pedido.

        Así los guaicuru rogaron a los árboles más altos, a las cumbres de las montañas, a las aguas corrientes de los ríos, siempre suplicando:”Hermanos nuestros, intercedan por nosotros junto al Gran Espíritu para que no muramos de hambre”. Pero no pasaba nada.

        Medio desesperados vagaron por varios parajes, hasta que pararon debajo del nido del gavilán real. Este, oyendo sus lamentos, resolvió intervenir y dijo: “Ustedes, guaicuru, están muy equivocados y son unos grandes bobos”. “Como así?” respondieron todos. “El Gran Espíritu se olvidó de nosotros. Tú eres feliz, recibiste el don de una mirada penetrante, puedes percibir un ratón en la boca de la cueva y cazarlo”.

        “Ustedes no han entendido nada de la lección del Gran Espíritu”, respondió el gavilán real. “La habilidad que él les dio está por encima de todas las otras. El les dio la libertad. Con ella, ustedes pueden hacer lo que deseen”.

        Los guaicuru se quedaron perplejos y llenos de curiosidad. Pidieron al gavilán real que les explicase mejor esta curiosa habilidad. El, lleno de garbo, les habló así: “Ustedes pueden cazar, pescar, construir malocas, hacer bellas flechas, pintar sus cuerpos y sus vasijas, viajar a otros lugares y hasta decidir lo que ustedes quieren de bueno para ustedes y para la propia naturaleza”.

        Los guaicuru se llenaron de alegría y se decían unos a otros: “Qué tontos hemos sido, pues nunca discutimos juntos la ventaja de ser imperfectos. El Gran Espíritu no se olvidó nunca de nosotros. Nos dio la mejor habilidad, la de no estar sujetos a nada, sino la de poder inventar cosas nuevas, sabiendo las ventajas de nuestra imperfección.

        El cacique guaicuru preguntó al gavilán: “Puedo experimentar la libertad?” “Puede”. El cacique tomó una flecha y derribó de lo alto del jaquero una gran fruta de jaca o yaca, deliciosa para todos.

        Desde aquel momento, los guaicuru, ejercieron su libertad. Se volvieron grandes caballeros y nunca pudieron ser sometidos por ningún otro pueblo. La libertad les inspiraba nuevas formas de defenderse y de garantizar mejor la habilidad que les había dado el Gran Espíritu.

        Los mitos nos inspiran grandes lecciones, especialmente en los días actuales cuando fuerzas poderosas, nacionales e internacionales, nos quieren someter, limitar y hasta quitarnos nuestra libertad. Debemos ser como los guaicuru: saber defender el mayor don que tenemos, la libertad. Debemos resistir, indignarnos y rebelarnos. Sólo así haremos nuestro propio camino como nación soberana y altiva. Jamás aceptaremos que nos impongan el miedo ni que nos roben la libertad.

*Leonardo Boff es escritor y ha escrito: Casamiento del Cielo y la Tierra: cuentos de los pueblos indígenas brasileros, Ed.Mar de Ideias, Rio de Janeiro 2014.

Traducción de Mª José Gavito Milano

7 comentarios

  • Santiago

    Teresa de Lisieux escribió para los que son obsesivamente escrupulosos, y para los presuntuosos y “creídos” perfectos:

    “Consintamos en tambalearnos, o aún caer” a cada paso y llevar  nuestra   c r u z   débilmente: amemos nuestra debilidad. Sacaremos más provecho de eso de que si, sostenidos por la gracia, realizáramos vigorosamente obras heroicas lo que nos llenaría de satisfacción personal y de orgullo”

    Con este consejo Teresa no aprueba la mediocridad en la vida de la virtud. Ella identifica certeramente la aceptación serena de nuestras limitaciones humanas como el vehículo que nos conducirá a la Misericordia   d e   Dios:

    Tomemos nuestro lugar entre los imperfectos; considerémonos personas pequeñas a los que Dios tiene que sostener a cada instante. Tan pronto como El penetra en nuestra realidad convencido de nuestra pequeñez, El nos extiende la mano; pero cuando somos nosotros los que deseamos realizar grandes obras contando solo con nuestras propias fuerzas, aún con el pretexto de fervor y celo, entonces El nos deja solos” (Historia de un Alma, Santa Teresa de Lisieux)

    Los guaicuro lograron entender algo,en su primitivismo, sobre el don de la libertad. Pero nosotros hemos vivido en el tiempo de La Luz  evangélica mucho más potente que  l a   luz “natural” que es concedida a cada persona “que viene a este mundo” Todavía estamos a tiempo de reconocer y aceptar al “ícono viviente” de Nazaret por El que recibimos gratuitamente la iluminación TOTAL, en orden a nuestra salvación.

    un saludo cordial

    Santiago Hernández

     

  • Roman Díaz Ayala

    un mito. Un mito religioso. Una explicación casi mágica de nuestros orígenes y de nuestra condición humana.

    Una explicación “teológica” de mano de un reconocido teólogo. Un trasunto moral que si no se expresa aquí con toda claridad se sobreentiende.

    Biológicamente no es posible  que seamos imperfectos, sino todo lo contrario: nacemos perfectos como especie y como individuos.

    Pero nacemos inmaduros. Los rasgos infantiles se pierden con el tiempo hasta alcanzar la edad adulta.

    Entonces, ¿qué es eso de la libertad? Que somos unos seres únicos, capaces de reconocer o de negar a nuestro  Creador, de buscar “otra” perfección en nosotros mismos o de buscar en Él  la fuente de nuestra perfección.

  • Javier Peláez

    Bellísimo el mito….

  • ELOY

    Me parece oportuno destacar la palabra “imperfección”.

    Sabernos imperfectos nos ayuda a saber que podemos mejorar y a no confiar en exceso en nuestras “certezas” o en nuestras “habilidades”.

    E igualmente a no exigir, como en ocasiones pudiéramos hacer, exageradamente ansiosos, “la perfección” en los demás o en nosotros mismos; sino esforzarnos en superar y ayudar a superar las imperfecciones,que detectemos.

     

     

  • mª pilar

    Aprender a ser:

    ¡Libres!

    Respetando que todas las demás personas…

    ¡También pueden llegar a serlo!

    Sino contribuimos a destrozar ese gran regalo; sobre todo, con un mal “espíritu” que puede rondar y mandar en la vida de…quién se deja doblegar.

  • oscar varela

     
    Hola!
     
    OBLIGADOS
     
    a ser
     
    LIBRES.
     
    ………….
     
    ¿cosa rara, no?

  • Carlos alejos

    La libertad es un don que tenemos. Libres como el soplo del viento. Nuestra dignidad caracteriza esa libertad. Estamos llamados a luchar por la libertad de nuestro pueblos.

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