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27 comentarios

  • Carmen

    Un ejemplo. Aquí hay una sensibilidad grade con el feminismo. Le dan el premio Príncipe de Asturias a una señora , desconocida para mí, pero me apuesto lo que sea que había gente que la conoce. Hace un discurso maravilloso. Lo digo. Cero eco.

    No interesa la cultura, el feminismo o la monarquía?

    Miren, no juego a eso. Sorry. Porque ha habido grandes personas que lo han recibido. Ya, lo dije, Delibes, Cohen, o sea, no veas los discursos que hicieron. El de Delibes fue alucinante. Busquenlo, lo publicó El país.

    Ahora no se puede hablar de ese premio? Ahora lo entiendo. Esto no es únicamente una tertulia. Qué va. Va mucho más allá.

    Y no. No me interesa que determinado tipo de personas lea lo que pienso y lo que siento.  Y mucho menos que me juzgue. O sea, no sé como decir.

    En fin. Cada uno es como es.

    Y perdón por utilizar el masculino como genérico. Sorry. Pero soy más antigua que el sol para esto del castellano. Y el feminismo también es otra historia, también va muuuuuuchos más allá de la gramática. Pero vamos. Fijo.

    Es que no es mi sitio. Soy como el campo. No es fácil ponerme puertas. Eso sí, me pueden atar como a un perrito, pero no es el caso. Además, que no.

    Ha sido una experiencia estupenda. Lo prometo. Pero no.

    • Román Díaz Ayala

      De acuerdo, de acuerdo.
      El conjunto de lo que forman la Dirección – articulistas y el perfil de las personas comentaristas rezuma militancia por sus cuatros costados. Una veces militancia de una idea, otras que se entiende que “lo intelectual” es compromiso, ya sea por una razón “teológica”, en un proceso que identificó primero fe con compromiso y luego entendió que sólo el compromiso es lo válido. El compromiso político, el compromiso social, ambos se enrutan por el mismo camino.
      Y tú, aquí, en el medio, pensando que estabas en una reunión de amigos y de amigas, con hambre y sed de compartir, antes que nada vivencias y luego un amor profundo por todo lo que nos hace más humano, en el conocimiento, en el aprendizaje, en la erudición… en fin, abiertos a todo o que es cultura en el sentido más global.
      Pero, no somos personas tan distintas de tí, sólo que cada una tiene su propio lenguaje y sus modos de expresarse, de desdoblarse, de decirse, con las mismas inquietudes, cada uno con la suya, a veces hasta la obsesión.
      Por otro lado, que somos tan producto de la época que nos ha tocado en suerte como lo eres tú, una digna exponente de lo que está pasando con “nuestro momento cultural”, eres tan epocal como el conjunto de nosotros.

      Encajas perfectamente.

      Si te examinas, en tu ideario, tu universo mental, aquello en lo que has optado como “verdades de vida”, en tus presuntas “heterodoxias”, ¿en qué te diferencias del resto?
      Espero no te hayas sentido incómoda por mis palabras. Y si así fuere te pido de antemano disculpas.

      • Carmen

        Molesta? Qué va.
        Por supuesto que soy producto de mi época. Quięn no? No me diferencio en prácticamente nada.
        Me gustais.
        Es que no lo sé explicar mejor. Va más por lo del miedo escénico que dice Eloy. Aunque si y no. No del todo , pero sí algo.
        Me dan miedo las redes sociales mucho más que la escena. Me hace sentir frágil. Como vendida.
        Porque, querido, no únicamente somos producto de una época, tbien de nuestra experia personal. Esa es distinta para cada uno de nosotros.

        Pero ya, no creo que tenga esto solución. Jolín. Me quedé mueeerta cuando fui consciente. Y es que muy lista, pues no soy.
        En fin.

        Y cuando digo que no encajo no es porque crea que soy distinta, o diferente, no es eso. Es que mi finalidad es hablar por hablar. Sin más. Y aquí además de esa, hay otras. No dedicadas únicamente a las personas que leen o entran en Atrio. No. Es un proyecto como más ambicioso
        No es la idea que tenía.
        Y me asusta.
        En fin.
        Espero no haber molestado a nadie
        De verdad que he aprendido muchísimo y me habéis hecho leer sobre temas que no había leído nunca.

        Besos

  • ELOY

     
    Carmen y Román, en mi opinión nunca es inoportuno reflexionar sobre el alcance de la RED.
     
    Una regla “de oro” es intentar escribir el texto primero, repasarlo y luego publicarlo, aunque siempre puede haber errores y equivocaciones. Pero el impulso de las contestaciones rápidas impide muchas veces esa revisión previa. Eso no supone falsedad ni mentira en lo que se dice, sino la prudencia normal y de respeto que se debe tener en las conversaciones en general incluso entre amigos.
     
    Por otra parte la tradición de la tertulia, en España al menos, es de hace mucho años, tantos que en 1858 (digo bien mil ochocientos cincuenta y ocho) Ruiz Zorrilla participó en la fundación de la Tertulia Progresista de Madrid. Respecto a esta tertulia dice el profesor Eduardo Higueras Castañeda (citado pág. 122):    
     
    << Lo que comenzó como una reunión informal de políticos en un café adquirió paulatinamente nuevos rasgos y tareas. En pocos años, esta sociedad se había convertido en el centro neurálgico de la agrupación. En ella se discutía de la línea editorial de la prensa del partido, se organizaban sus grandes reuniones y manifestaciones, pero, sobre todo demarcaba una línea de inclusión y exclusión en la vida partidaria del progresismo. Este modelo fue imitado en numerosas localidades españolas, de modo que se configuró una extensa red de tertulias y ´círculos progresistas conectados orgánicamente con la de Madrid. Su presidencia tendía a coincidir con la jefatura del partido. En 1869 le correspondía a Olozaga. Un año más tarde a Prim. En Enero de 1871 Ruíz Zorrilla reemplazó al general. // en la Restauración, la tertulia reapareció en la calle Esparteros. (…) >>   
     
    (Los destacados en negrita son míos)
     

    • Román Díaz Ayala

      Gracias, Eloy.
      El dato que aportas demuestra que la tertulia nació ya con un tecnicismo para unas funciones concretas de la clase política , aunque el vocablo sería utilizado en el siglo XIX com ahora que expresa una reunión para conversar amigablemente.

      • ELOY

        Si hablamos de la tertulias “políticas” quizá sí; puede trtartse de tertulia se se inician entre personas afines que derivan en centros de reflexión o acción política, sobre todo si no hay otros cauces democráticos

        Sin embargo creo que no es así en todos los casos, yo toda la vida practique la tertulia familiar y posteriormente la tertulia de café y ninguna de ellas nació unida a la política (auqnue se hablase de política como de cualquier otro tema.

        Actualmente en Santiago de Compostela sigue habiendo tertulias de café, algunos de los contertulios de mi edad ya hicieron tertulia conmigo en los viejos tiempos.

    • Carmen

      No . No me ha entendido. No me he sabido expresar. Es que no es fácil. Cada persona tiene las vivencias que tiene, lee los libros o artículos o lo que quieran pensar y como resultado de todo eso tienes en cada momento de la vida una actitud ante ella.
      No es que me arrepienta de nada. Sería negarme a mí misma. Así soy y desde siempre. Digo lo que pienso, lo que siento, lo que percibo. Ese no es el problema. El tema está en que absurdamente creí que esto era como un espacio reducido, en el que solamente entraba un determinado tipo de personas con una serie inquietudes con las que me siento identificada. Digo lo que pienso. No es eso. Porque si no, de qué vale hablar? Y si me equivoco ya pediré disculpas,eso es una constante en mi vida. Una vez, en una monumental que me cogí , llamé a mis compañeros hijos de puta. Y no era por mi persona. No es mi estilo insultar, ni el ataque personal, lo detesto, pero ese día me pudo la impotencia. Fatal. Al día siguiente pasé clase a clase, pidiendo disculpas. Fue emocionante. Todo el mundo me dio un abrazo. No, no es eso. Quien me conoce sabe que así soy, como mi persona conoce a todos ellos.
      El problema es que aquí no solamente estamos los compañeros
      Ese es el problema para mí. Ayer fui consciente de que esto va mucho más allá. Y, querido Eloy, esas cosas no me van.
      Increíble? Pues seguramente. Cierto? Absolutamente
      Un abrazo.
      Me encantaría el haber sido una especie de ‘ muerto ‘ en alguna de sus tertulias. Hubiese aprendido un montón sobre las dos republicas.

      • ELOY

        Carmen muchas personas hablan del “miedo escénico”.

        Evidentemente poner ante el público (en la Red) lar reflexiones personales, creo que puede producir “miedo escénico”, pero opino que ese miedo puede ser razonablemente superado actuando en este foro con prudencia, y buscando otros foros o “tertulias” más restringidas para mayor espontaneidad y tranquilidad en la expresión.

        En todo caso “cada día tiene su afán” y cada uno ha de andar su propio camino, “que se hace al caminar” y en ocasiones es costoso tener las cosas claras.

  • Román Díaz Ayala

    La tertulia no ha muerto.

    Hasta muy poquito tiempo aquí en Madrid se mencionaba la tertulia de La Taberna del Alabardero que reunía a un denso grupo de personalidades significativas. Alli brillaba con su luz fulgurante Luis Carandell.

    Hay temporadas y momentos cuando Atrio asoma por la Red como una de las más interesantes tertulias gracias a algún grupo de comentaristas.

    • carmen

      Oye una pregunta, qué es eso que dices de cuando Atrio asoma por la red?
      Mi cabeza está ancada en el siglo XX. No me gustan las redes sociales, pero nada. Y claro, la pregunta será qué haces escribiendo aquí? Pues pura ignorancia. Para mí esto es un sitio donde entran determinadas personas , unas escriben y otras no, pero siempre las mismas y bajo un denominador común. Eso unido a que lo que no me interesa ver me cuesta mucho trabajo verlo, pues por lo visto, e he construido un Atrio a mi gusto. Como todo. Y sí, he leído lo de las seis mil visitas, pero pensé, : mil son mías, porque no veas la de veces que tengo que entrar para escrbir,, mi móvil está como endemoniado y va de por libre y cuando menos te lo esperas, zas, todo desaparece. Pues con cuatro o cinco como yo, ya tenemos las seis mil.
      Y lo que dices me ha desconcertado. Porque claro, aquí, doña redes no, ha contado su vida por capítulos y no sé si tengo derecho porque hay personas implicadas. Además de las tonterías que digo según se me ocurren que esa es otra.
      Pero claro, a mí me llegan enlaces de blogs y esas cosas a mi móvil. Entonces, ¿ debo de pensar que hay personas que envían enlaces a otras de las cosas que leen aquí? Dios santo. Soy imbécil por no haberlo pensado.Porque claro, lo mismo mandas un enlace de un articulo con todos los comentarios y fíjate. Ostras.

      De esta manera encajan piezas que no entendía, porque entonces esto no es un foro normal, se puede utilizar para muchas cosas Se pueden editar los comentarios y en fin. De lleno en algo que vamos, no es mi intención.
      Pero claro, que sea tonta nadie tiene la culpa, salvo mi inútil persona. Jolín. Me he quedado muerta. Con razón la gente no suelta prenda. Mucho más lista que yo de aquí a Lima. Y me van encajando piezas de reacciones absurdas. No son porque sí.Nada es `porque sí´. Poco a poco encajan cosas.
      Brutal.
      Las tertulias son cerradas aunque haya personas que entren y salgan y no sean siempre los mismos. y luego están los que vana escuchar. Esa es mi idea de las tertulias, pero ¿ la red? Entonces esto es como una tertulia de esas televisivas? dios sannnnnnto. Yo me muerto pero bien muerta.
      Anda, dime algo.

      • Román Díaz Ayala

        Aquí va mi tercer intento de contestar a tu petición, intentos que quedaron anulados a causa por tareas ineludibles, Ahora, cuando he leído tu comentario del nuevo editorial y me ha sabido un poco a despedida.
        Espero que sólo sea de final de etapa para volver a acometer tus intervenciones en Atrio de alguna otra manera.
        La vida es un escenario, o lo que es lo mismo, ¿qué es la vida sin un escenario, un foro, un ámbito de interrelación?

        cuando nació la polis en la antigüedad, la vida se hacía en la calle, era pública y todo acto político (éso, polí-tico) La intimidad resulta ser un fenómeno novedoso, y esas nuevas formas de individualismo desconocidas en siglos anteriores. La vida en los pueblos, con sus personales relaciones, tales no podían trascender ni en el tiempo ni el espacio. Cultura oral predominante y círculos pequeños de relaciones ajenas a cualquier anonimato.
        Ahora somos predominantemente urbanitas y al mismo tiempo con una intimidad celosamente guardada. La Red en cierta forma es un atentado contra las buenas costumbres, tales como la de la discreción o las barreras que en la cultura oral nos imponíamos para no exponer a las demás personas a un juicio público. Entendíamos muy bien qué era el honor, la buena fama y comprendíamos que la difamación seguía siendo un delito social. Pero con Internet la intimidad ha explosionado saltando por los aires. Hay quien se esconde en el anonimato y es frecuente el uso de los nicks. Pero tal cosa no alcanza para verse expuesto y sentirse vulnerable.

        Te podría decir otras muchas cosas, pero estaría invadiendo lo que de forma tan clara expresas en el Editorial y no en este hilo.

    • Carmen

      Porque me has hecho pensar. Y cada persona tiene sus limitaciones. Y en un diálogo no tengo ningún problema para hablar. Qué va. Además, es curioso porque como resultado las otras personas también hablan. Es estupendo hablar. Verbalizar las cosas es estupendo. Es necesario. Es liberador. Sobre todo cuando como respuesta las otras personas hablan y te das cuenta de que , en el fondo, todos demandamos lo mismo. Exactamente lo mismo. Que nos quieran, que nos valoren.
      Pero son cosas que se hacen en grupos reducidos. Pero he sido consciente de que mis ideas acerca de dios, de la vida y de la muerte, están a disposición de todo aquel que quiera. Me ha entrado terror. Y he empezado a pensar y, bueno, pues por lo visto has leído.
      Error mío y de nadie más.
      Pero esto no me va. Madre mía, supongo que nadie me entenderá, pero soy del siglo XX. No puedo con esto. No hay un solo número de una tarjeta de crédito mía en ningún sitio. Voy al banco a ver los estratos de mi cuenta en el cajero automático. Sé que es una tontería, pero, uf. Es un mundo que me aterroriza. La lectura de 1984 me marcó un montonazo. Y toda la ciencia ficción que he leído y…es un tema que no me va.
      Siempre me ha gustado escribir cartas. Antes, cuando el mundo era distinto , me he cargado con unontonazo de gente. Pero esto no. Porque no. Porque no se mentir. Porque he aprendido a base de trompazos, como todo el mundo, que no todo el mundo es buena persona. Y que cuando te muestras tal y como eres, te vuelves absolutamente vulnerable.
      Con vosotros, ningún problema, pero no. Pero vaya usted a saber quién lee esto. Uf.
      Gracias por todo.

  • ELOY

    Muchas gracias Asun Poudereux .

    Respeto y comparto tu testimonio.

    Es verdad que en ocasiones  todos necesitamos a lo largo del día un momento de “desconexión” de las preocupaciones y tareas cotidianas. Yo mismo me quedé ayer viendo por la noche una película de puro entretenimiento (y además de poca calidad cinematográfica ycon un guión absurdo)  al tiempo que dejaba la mente en blanco y relajada.

    Tuve, ( y creo que tuvo mi generación), un gran interés por la tertulia de “La Clave”, siempre presionada por los avatares de la censura, era un especio de reflexión respetuosa instructiva y muy interesante.

    A mi siempre e resultaron muy interesantes las tertulias “de sobremesa” que solían producirse de forma espontanea especialmente los sábados y domingos. Comenzaba la charla (muchas veces la agitada discusión), sobre un tema cualquiera y ahí se nos iban las horas debatiendo.

    Sinceramente no es fácil, pero me parece que seguir aquella vetusta recomendación de Ruiz Zorrilla, de hacer tertulia en cualquier lugar (tertulia democrática, se entiende) sería  muy interesante y provechoso, social y políticamente hablando, e incluso para nuestra salud.

    Quizá algún lector de ATRIO pueda contarnos experiencias de su participación en alguna tertulia, aunque solo fuese para juagar a las cartas (que jugando también se habla de todo)

    Muchas gracias de nuevo.

  • Asun Poudereux

    Recuerdo en los inicios del programa Tómbola del canal Madrid, una especie de “tertulia” de famosos, creo. Estaba en la pantalla del televisor de mis padres y me asombró que vieran tal cosa. Mi padre falleció en el 2004, por lo que estoy hablando de alrededor del 2000. La respuesta de mi padre: Sí, dicen muchas tonterías, pero te olvidas de tus propios problemas y te duermes sin más que pensar cuando vas a la cama.
    Mi padre hombre sencillo y a la vez sabio, sabría entonces mejor que nadie a qué se estaba refiriendo. En todo hay sus pros y contras en tanto sabe la persona que escucha atenta no dejarse llevar por el bombardeo continuo, y si además no tiene otra alternativa que la atraiga sobre manera en ese momento.
    Hoy en día este tipo de tertulias proliferan y es excesiva la dispersión a la que inducen desde la mañana a la noche;  no veo finalidad pedagógica a tal entretenimiento, sino crear adicción a la dualidad permanente, irreconciliable y sin sentido que aleja de  la auto-consciencia responsable, capaz y dispuesta a verse realmente en todo otro ser y actuar en coherencia.  
    En su momento me gustaba la Clave. Era algo novedoso hablar y reflexionar sobre distintos temas y verlo en pantalla  en tu propia casa. ¿Por qué lo que vale la pena lo hacen desaparecer?  

  • ELOY

    Muchas gracias por vuestros comentarios Asun Poudereux, a la que conozco desde hace tiempo a través de ATRIO y Eduardo Mallo Regueiro al  que conozco dese niño, aunque luego pasaron muchos años hasta que volvimos a vernos.

    Vuestras aportaciones son muy importantes y vais a la raíz de “la forma” de hacer las cosas.

    Porque ciertamente muchas “las tertulias”,  por ejemplo algunas televisivas, tienen mucho o todo de espectáculo, porque lo que buscan es “audiencia” , por cierto audiencia pasiva, es decir meros “consumidores” del espectáculo.

     

  • Asun Poudereux

    Actualmente, por desgracia, algunas tertulias de internet, radio o televisión quizá no dan la talla de respeto y democracia deseables. 

    Estoy de acuerdo, Eloy, en esta conclusión y sin el quizá más bien. Ya discretamente dices algunas. Muchas gracias por todo.

  • Boa noite, amigo Eloy. Acabo de leer tu articulo en Atrio. Felicidades. Me encanto. ¡Que pena, que en estos tiempos no se valore esta manera de “hacer” .

  • ELOY

    Muchas gracias Juan Rodríguez Casal, por tu comentario y por el enlace.

    Me ha tocado una fibra muy sensible ver esas fotos que presentas de los alumnos y profesores de Derecho de 1965 en diversos y posteriores encuentros

    Como dice Benxamín, y me confirma Ezequiel M. en un correo, esto de las “tertulias en Compostela”, merecería  probablemente un análisis más amplio y riguroso.

    Me alegra comprobar que tú aportas nuevos datos a la relación de tertulias en Santiago.

    Gracias también al Administrador de Atrio, Antonio Duato, que ha permitido poner accesible el enlace que tú facilitas.

    Un abrazo

  • Juan Rodríguez Casal

    Gracias Eloy por los recuerdos que me trae tu artículo de las tertulias en Santiago. Por mi parte recuerdo la del primer piso del Cantábrico (con Carlos Casares y Dopico, entre otros) y la del Bodegón del Hotel Galicia. Además recuerdo la tasca El 42 en la calle del Franco que tenía un galpón en el patio donde asistíamos algunos para tomar unas tazas alrededor de una única mesa allí existente. Por cierto, alguien me informó cuando yo ya no vivía en Compostela que por allí se había dejado caer Enrique Liste a su vuelta del exilio.

    Como me pereció interesante tu artículo me he perdido la libertad de publicar su enlace en la siguiente página.

     

    https://www.facebook.com/Derecho1965-201547359891903/?__tn__=kC-R&eid=ARCr1oR8Q3WdSpdyS2lbicevPGT-Jujz-nPdncqaltxygK8vGYgw6Y8oWtOuxFXxDh0lgJRoZrG-tkN5&hc_ref=ARSaEcS2DV_Luttf-_Gsh4pHyS0L5H5_vG_XuOTN48gh9McTtEc9Xw2DRRJFph_i0Bg&fref=nf&__xts__%5B0%5D=68.ARDXc8Gacji5pYJ4_l6ecA17IK6KA2zHzQrEEqSahm9-dNgqs9dOuP5R-SlLpFL2xNbb0sPUzHqRRmZGHp-JIvjjEZizCkuVQUuZHR9hqV1I_8uyUFk_LCDsJCmE52s64tjqfCIpcCvtjgqHw5X6PYCtTPP4PsFilG8oI36KNa5n77yEOJsHeQMse3NcsYFw21PJtQWpsgrTOM9N2kncF-h2ZkCeTpleKyIrgbH8tWTE_yAHQXzC8LMX1JVAM6_QfM_QNzdVmxHhnPEnJ3dvTb5xWWBzrKR4RdiGGNwwuxI4rt8fN07thX8dcHhNdwrK_hv07QaTmM7Ac3gPkxwTVchFbA

    Muchas Gracias Eloy y un saludo.

    Juan

  • ELOY

     
    Ramón, Bexamín, Alberto, Carmen y Ana: muchas gracias por vuestros comentarios en este “post”.
     
    Coincido con vosotros en lo que entiendo es una positiva valoración de la tertulia presencial.
     
    Seguro que todos la habéis practicado aunque solo fuese en su “formato” de larga sobremesa.
     
    La que vemos “en plasma” televisivo o escuchamos en la radio, sin poder participar es, en ocasiones, un mero teatro de entretenimiento con cierta tendencia a influir ideológicamente, en el espectador o en el oyente. Aunque   también hay tertulias de radio y televisión más objetivas y que contribuyen muy positivamente no solo a informar sino tambien a formar criterio, aunque no sean participativas para el oyente o el espectador.
     
    De los restantes medios digitales de comunicación hay materia para extenderse mucho sobre su variedad y aspectos positivos y riesgos de manipulación, en lo que, aparte de no estar yo suficientemente informado, tampoco me es posible hablar ahora.   
     
    ATRIO considero que tiene un formato serio de “tertulia participativa” y democrática, en la que pueden participar con sus comentarios todas las personas que lo deseen, con el mínimo requisito de facilitar una dirección de correo electrónico veraz.
     
    Cita Benxamín dos tertulias que yo obvié nombrar, la del “Bar Viño” (nombre bien significativo: “Bar Vino”) y de de “O Galo” (El Gallo).  
     
    Alberto da cuenta de una singular tertulia de curas; tertulias probablemente muy habituales.
     
    Por desgracia, de la tertulia del “Bar Viño“, amigo Benxamín,  nada recuerdo, sino el propio bar situado en la Plaza del Instituto, cerca de la Puerta de Mazarelos, por donde, en la Edad Media, entraba, según se dice, el vino a la ciudad de Compostela.
     
    Y poco recuerdo también de la tertulia de “O Galo“, sí algo más, a través de lecturas, de la Asociación “O Galo“, uno de cuyos directivos e impulsores fue Antón Santamarína  Fernández, mas tarde catedrático de la Universidad de Santiago y miembro numerario de la Real Academia Gallega:     
     
    En un trabajo titulado  “O Galo nos anos sesenta“, relativo a la “Asociación Cultural O Galo”, (trabajo publicado en 2010 en el libro colectivo “1968 en Compostela. 16 testemuños”), texto que está en gallego en el original, Antón Santamaría (citado págs. 377 y 378) dice:    
     
    << // (…) A finales de los Cincuenta, ciñéndonos a Santiago, surgió un grupo de estudiantes que solían ser oyentes en la tertulia del Café Español en la que destacaba Otero Pedrayo, entre otra gente, de Galaxia y de fuera (…) Para aquellos jóvenes era una etapa de aprendizaje que se traducía también en algunos intentos de divulgación de ideas por procedimientos varios. (…) Franco Grande ve, con todo, en las actividades de este grupo un antecedente de lo que iban a ser posteriormente las asociaciones culturales. Puede que sea cierto pero mi experiencia, que empieza a finales de 1961 o comienzos de 1962, es que la continuidad apenas existió, pues ya sin las tertulias del Español, hubo que refundar en el vacío, el grupo de Santiago.//     
     
    El vacío dejado por aquel grupo y la voluntad de pasar de la tertulia a la asociación no tardo, con todo, en cristalizar (…)  >>
     
    Gracias otra vez.
     

  • ana rodrigo

     

    Tiene razón Román que actualmente las tertulias se han generalizado en todos los medios de comunicación de masas y este hecho no es una cosa cualquiera por la influencia social que tienen. Y la gente que no puede o no quiere escuchar las tertulias, disponen de las redes sociales que no podemos imaginarnos lo que se escribe en este medio. Nunca en la historia hemos tenido tantas oportunidades de tener opiniones de todos los colores.

     

    La diferencia entre las tertulias de los otros y las que tú personalmente participas, tienen una notable diferencia, en las primeras piensan los demás, en las personales interactúan todos los componentes.

     

    Y esto es muy importante porque una inmensa mayoría de l@s que ven o escuchan y se guían por lo que los demás piensan, independientemente de que cada cual escucha lo que quiere oír y reforzamos nuestros criterios con los de los demás.

     

    Pero tengo la impresión de que hace falta que se promueva la necesidad de que cada votante tenga formación, información y argumentos con base racional, porque escucho que la gente repite lo que ha escuchado ya sea personajes de la tele, radio o directamente políticos. Pongo un ejemplo entre los muchísimos que hay: ¿todo el mundo que vota a VOX puede demostrar ser cierto que 49 mujeres asesinadas en España en diez meses no sea violencia de género?.

     

  • Carmen

    Pues no sabe usted la de veces que he dicho lo que me hubiese gustado haber nacido en esa época, la de las tertulias de café   hubiese disfrutado un montonazo.

    Hablar por el gusto de hablar sobre un tema interesante , oír todo tipo de opiniones  argumentadas y sin ningún interés personal.   Solamente por el gusto de hablar. Y  con un café con  leche delante. Y escuchar, escuchar… fantástico.

    Leyó la colmena? Menuda tertulia.

    • Carmen

      Lo que no sé es lo que me aguantarían. Depende de las personas, claro.

      Y ya que estamos. Creo que ha sido un día fantástico para España. Me alegro de que todo haya salido bien. Y me da igual esos gritos que se han oído por ahí.
      Creo que ha sido un paso fundamental. Y habrá un montón de personas que estén más tranquilas. Se reirán lo que quieran, pero les aseguro que muchas personas que están enterradas en ese lugar horrible, descansarán en paz. Lo sé. Y aunque me la cargue por lo que voy a decir, al mismísimo José Antonio se le habrá quitado un peso de encima. Es que no se puede enterrar en el mismo lugar al verdugo y a las víctimas. Es inhumano. Porque he leído por algún sitio que no lo quiso cangear. Y enterrados juntos como amigos? Menudo cinismo.

      Porque dicen que si era la exaltación de un dictador. Y es cierto. Eso es inadmisible. Pero , y los otros?.

      Ahora descansan en paz.

  • Alberto Revuelta

    Cuando estuve destinado en Curra y Sobreira, de la parroquia de Santadran de Cobres, los señores curas y los señores maestros nacionales (dos) solían echarse al coleto varías taciñas  de vino con gaseosa en la trasera del bar que regentaba Divina y allí, no con la altura de las tertulias de catedros y adjuntos, que a ese nivel no llegábamos, se hablaba de política, de literatura, de religión (poco porque el señor cura de Domayo tenía la teoría que entre funerales, funciones de patrones y otras liturgias teníamos cumplido el cupo) y de galleguismo puro y duro. Alguna tarde se llegaba don Manoliño el médico de Meira y aquella paz de disquisiciones varias tornabase en discusión futbolística de jugadas, goles y puntos. Todo ayuda, como bien sabe Eloy.

  • Benxamín Vázquez González

    Muy interesante artículo, amigo Eloy. Sin duda, Compostela fue un núcleo de diversas tertulias de gran trascendencia, por cuanto de los diálogos y debates que se mantuvieron ellas surgieron movimientos políticos, partidos, tendencias literarias y artísticas, que marcaron épocas y que, en la actualidad, han dejado un innegable poso. Sería muy oportuno hacer una rigurosa investigación histórica de esos encuentros de trastiendas, cafés y tabernas  (tantas veces mantenidos clandestinamente como ocurrió con las conversaciones del Bar “Viño” y de “O Galo”, por citar dos tertulias a las que no te refieres) para comprender germénes y raíces de “o noso acontecer”. Claro que ese trabajo de investigación habría que abordarlo en equipo.

  • Román Díaz Ayala

    Las culturas tienen todas sus formas diversas de socialización. Los usos y costumbres encierras sus procesos de institucionalización. Actualmente este vocablo tiene la acepción técnica de grupo de comentaristas a través de los medios. La más veterana, que yo recuerde, fue la tertulia de periodistas del programa La hora 25 de la cadena Ser, conducida por Carlos Llamas, q.e.p.d.. Luis del Olmo la llevó a su programa Protagonistas, luego Iñaki Gabilondo, ya institucionalizada, las condujo en su programa de las mañanas de la Ser. De la radio saltó a las televisiones.

    Pero mucho antes los principales y hegemónicos modos de socialización eran la  voz de los encuentros personales y la prensa escrita. La oralidad de la política y el sindicalismo creaba partidos y sindicatos.El activismo creaba cargas ideológicas que se trasmitían por la palabras de mítines y tertulias.

     

     

     

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