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35º Encuentro de curas obreros de Europa

Pentecostés 7-10 junio 2019. Aquisgrán  (Alemania)

Julio P. Pinillos. José Centeno

 Curas-obreros católicos, protestantes y anglicanos y algunas personas laicas de sus comunidades, de siete países nos hemos dado cita en el centro “Neel Breuning Haus” de la JOC y ACO de Herzogenrath (Aquisgrán). Estamos en el cruce de fronteras de Alemania-Holanda-Bélgica, que fue un muy importante núcleo minero del carbón hoy desaparecido por las reconversiones.

  • “¿EN QUÉ SENTIDO SE HA TRASFORMADO NUESTRA VIDA POR EL MUNDO DEL TRABAJO DENTRO DE LA CLASE OBRERA?”.

Este fue el eje del intercambio de nuestras experiencias y de nuestras celebraciones. Con el propósito de respetar lo más posible el sabor y la fuerza de los testimonios desgranados en los pequeños grupos y asambleas agrupamos algunos extractos  en torno a cuatro dimensiones

  • DIMENSIÓN ESPIRITUAL. Pasa por compartir la vida real en la que nos movemos especialmente con los empobrecidos por las decisiones que dimanan de los poderes económicos e ideológicos (el mundo le los falsos valores que se inculcan sibilinamente) y por apelar a lo más fundamental de la opción evangélica: “Seréis testigos de Mi”. Esto está a la base de todos testimonios, en la comunicación de los grupos y en las celebraciones.

 “Somos llamados a guardar y recuperar la mística de la fe, lo más independiente posible de la Institución de la Iglesia. Esto puede recrear nuestro acceso personal a la interreligiosidad… Todo está unido a todo: oración, trabajo, fatiga, alegría, relaciones, soledad, todo es presencia…” (María. Alemania).

“La experiencia de trabajo me ha llevado a comprender la espiritualidad cristiana no como un alejamiento de lo humano, sino como un ahondamiento e iluminación de lo que es realmente humano –a menudo oculto- vivido en “el espesor de la realidad”, como lo llama un teólogo español”. (Pepe. Cataluña)

  • DIMENSIÓN DE LA ENCARNACIÓN. Es clásico en el lenguaje de los curas obreros, el “estar con” o ser “como uno de tantos” de San Pablo a los Filipenses. Transformar la realidad obrera desde el corazón de ella misma,  las estructuras de producción, con frecuencia injustas,  y en los barrios y organizaciones obreras.

 “Lo que me ha cambiado día a día y poco a poco es el hecho de fichar todas las mañanas, como todo el mundo. Es una escuela de realismo y de fidelidad a la vida tal cual es. A veces me siento agotado pero le digo al Señor: Yo sé que me amas y aquí sigo…” (Cathalá. Francia)

 “La vocación es la llamada de Dios través de los de abajo, no de los de arriba, de los trabajadores y no solo del obispo; aquellos que te llaman al sindicato, a plataformas ciudadanas, a organizaciones…para hacer la vida más justa y fraterna hacia el Reino de Dios, la misión evangélica. En la experiencia del trabajo el abajarme fue la arcilla y el mundo obrero que me transformó fue el alfarero” (Luis. España.)

 “El oficio de carpintero ha cambiado totalmente. Antes era un trabajo “humano” en el que la creatividad manual llenaba toda la jornada. Pero hoy el oficio de trabajador manual o de agricultor tiende a desaparecer. La explotación de la tierra está tocando su fin. ¿Qué futuro para la tierra? El trabajo está unido a esta cuestión, la explotación de la tierra y de sus recursos Nosotros no podemos continuar consumiendo de esta manera por un imperativo de consumo seductor e inútil. Hay que retornar a la simplicidad de la vida y del consumo” (Mario. Italia)

  • DIMENSIÓN DE IGLESIA con todas las contradicciones y ambivalencias que en ella hay.  Una Iglesia comprometida con los pobres, en “en salida”, “por las periferias”, con unos obispos y responsables de la misión “con olor a oveja”… en expresiones de nuestro Papa, hermano Francisco

 “Es la misma experiencia del trabajo la que me ha conducido al realismo de amar a la Iglesia como sacramento de la humanidad. En positivo es signo e instrumento del amor salvífico de Dios y en negativo es también signo y a veces instrumento doloroso de lo que hay de oscuro en la humanidad. Ambivalencia muy presente también en el mundo obrero y en mí mismo.”(Pep. Cataluña)

 “Hemos vivido desde hace años – y aún hoy lo comprobamos- una suerte de “fidelidad conflictiva” en un intento de ser fieles a la Iglesia… Por otra parte no nos sentimos identificados con ciertos compañeros y compañeras que promueven una especie de “resistencia activa” intentando cambiar con hechos consumados criterios doctrinales y pastorales sobre temas como la secularidad del mundo, el rol de la mujer en la Iglesia, la sexualidad, etc, cara a una Iglesia que hay que reconocer se muestra atrasada y, a veces, “extraterrestre” (Ramiro. Cataluña)

“Deseamos compartir la vida obrera  y compartir  así nuestra solidaridad con las clases explotadas de la sociedad. En el espíritu de la Encarnación hacemos a la Iglesia presente en el mundo obrero… Ser sacerdote no es un problema para él desde el momento en que cumplimos nuestra tarea honestamente con espíritu de solidaridad” (Jack.Bélgica)

  • DIMENSION PASTORAL. Los curas-obreros son conscientes de ir más allá, hacia una trascendencia de lo puramente sociológico y descubrir la noticia de Jesús de Nazaret

“Hay muchos cambios en la historia de la vida industrial con la llegada de las nuevas tecnologías, los trabajadores quedan muy afectados y pueden perder la esperanza ¿qué podemos hacer nosotros para darle la esperanza?” (Phil, Inglaterra)

Creyentes y no creyentes, no sólo las confesiones religiosas,  aceptan a Jesús de Nazaret como Patrimonio de la Humanidad. Su mensaje de fraternidad es un viento fresco en las luchas, en la cooperación, en los movimientos sociales por la justicia, la  paz, la ecología o el feminismo, para conseguir un mundo de hermanos (Luis.España).

En las Bienaventuranzas se dice: ‘Felices los  pobres, los que tienen hambre y sed’. Los pobres, los desheredados, los que aparentemente son descartados son los más queridos por el corazón de Dios. Yo me siento atraído para vivir a su lado en el trabajo y en sus viviendas (Jean-Marie. Francia)

A lo largo del encuentro celebramos la festividad de Pentecostés en nuestros propios idiomas y con un corazón común. Compartieron con nosotros diversos momentos el obispo de Aquisgrán, Helmut Dieser, el Vicario de Pastoral y la responsable diocesana de la presencia de la Iglesia en el mundo obrero.

Finalmente los compañeros franceses nos invitaron al próximo encuentro en septiembre de 2020 que tendrá lugar en Francia.

22 comentarios

  • George R Porta

     

    Parte II

     

    No hay necesidad de que desaparezca el clero, aunque haya gente que lo deteste. Puede haber sacerdotes capaces de ejercer su ministerio y ser seguidores del Galileo. Después de todo si los cobradores de impuestos eran capaces, no veo por qué los curas no, solo por el hecho de serlo.

     

    Los seglares somo responsables en una gran medida de no exigir y al mismo tiempo apoyar la transparencia necesaria de parte del clero. Como en cualquier relación interpersonal o comunitaria, todo el mundo debe estar activamente envuelta en ella.

     

    Eso sí, es más cómodo no involucrarse.

     

    Queda la otra opinión realmente escandalosa. La de pensar que entre los curas jóvenes no los haya con inquietudes acerca de cómo ser auténticos servidores. Ese modo totalitario de pensar en blanco y en negro que he leído aquí en Atrio en este mismo hilo, solo puede ser resultado del pesimismo que emerge de una profunda amargura y decepción, sintiendo que esos sentimientos iracundos dan derecho a juzgar, algo tan ajeno al Galileo, como si lo que ocurre en la Iglesia, de conjunto, no fuera también cosa de nosotros los seglares.

     

    Leí el libro sobre Gerónimo Podestá, exobispo argentino y amigo de Óscar Varela, escrito por su esposa Clelia Luro. Imagino que Podestá tuvo momentos, cuando aún era un obispo solidario con el resto de la jerarquía, en los cuales su preocupación por la urgencia de ser más auténtico en su ministerio comenzó a crecer. Él también tuvo que andar un trecho para llegar a ser la persona que devino. ciertamente pudo hacerlo, pero no todos pueden. Probablemente también fue criticado y reprochado en su progreso hasta entender y concienciar la situación y la necesidad que debía tratar de remediar como obispo, tal vez incluso fue acusado de ser hipócrita y hasta le fue impuesto el ostracismo de parte de la jerarquía.

     

    Nadie puede decir que no haya algún cura genuino sin cometer injusticia porque nadie lo sabe todo: No necesariamente todos los curas son farsantes e hipócritas. Nadie tiene derecho a la divulgar la idea amarga y pesimista, que he leído en este hilo, de que ya no se producen los hombres que en los sesenta y setenta, antes y después, fueron capaces de vivir optando por la transparencia en el seguimiento de Galileo, solo porque haya habido tantos, muchos otros incapaces de siquiera detenerse a pensarlo, y abandonaran el liderazgo del Galileo y hasta lo traicionaran. Esa forma de derrotismo es contraria al Espíritu y la obra del Galileo.

  • George R Porta

     

    Parte I

    El totalitarismo secular o laico o eclesiástico tiene dos modos o formas: La una es la concebir la realidad en términos de prescindir totalmente de los curas nada. La otra, justo la opuesta, la de depender para todo de los curas. Ninguna puede ser la única sin maltratar o suprimir a los partidarios de la otra. Es la guerra de la extrema e irreconciliable exclusión recíproca.

     

    Como toda realidad planteada en blanco y negro, el único propósito alcanzable es la evasión de la ansiedad o la angustia implícita en las ambigüedades o ambivalencias, algo que la manida expresión de «50 tonalidades de gris» parece provocar.

     

    En mis últimas entradas he mencionado mi admiración por Charles de Foucauld que ha sido caracterizado aquí en Atrio como alguien que buscaba la absoluta solead en el desierto que es típica o común entre los anacoretas.

     

    Lejos de ello. Esa es una interpretación falsa. Precisamente su estilo de «exclaustración» con respecto a la abadía de Nuestra Señora de las Nieves, en Siria, es lo que cautivó a Voillaume. La experiencia de la soledad le llevó a construir su «fragata» de adobe o barro en una encrucijada de camino donde se dedicó a ofrecer hospitalidad a los pasantes y muy cerca de donde acampaban bereberes con quienes hizo amistad sin jamás pretender cristianizarlos.

     

    No es de extrañar que con el tiempo aparecieras similitudes entre los Hermanitos de Jesús y los obreros agrícolas e industriales y los curas obreros.

     

    Estos últimos dejaban saber que eran curas, pero en muchos lugares su vida era de simplemente fundirse entre los demás obreros. Os Hermanitos no andaban muy lejos. Si alguien venía a ellos con inquietudes de vocación ellos se abrían a acogerle y a ayudarle a discernirla. De lo contraria se volvían solo acogida y amistad.

     

    Los que conocí llegaron a ser tan semejantes a aquellos con quienes convivían que durante un período el vecindario les pidió participación en una organización política de la manzana en la que vivía y sirvieron en ello hasta que las autoridades del gobierno cubano lo prohibieron no porque se extralimitaran y trataran de persuadir a la conversión al cristianismo sino porque era muy capaces de, como lo había hecho Charles de Foucauld entre los musulmanes, negarse a sí mismos en aras del servicio a los demás y hacerlo de forma gratuita.

    No hay necesidad de que desaparezca el clero, aun

  • George R Porta

     
    Parte III
     
    Este fue un carisma característico de Charles de Foucauld. René Voillaume, que fue superior general por muchos años dedicó muchas de sus «Cartas a las Fraternidades», a explicar y orientaba en como sobrellevar el silencio con prudencia y respeto porque de Foucauld estaba convencido que era mucho más propio de un cristiano ayudar en lo que pudiera a un musulmán a ser mejor musulmán que convertirlo al cristianismo, a menos que lo pidiera. Esto lo inspiró a crear un alfabeto para los beduinos entre los que se fue a vivir en Tamanrasset en el sur de Argelia, en el Sahara, cerca de las montañas de Ahaggar, la mayoría de los cuales no sabía leer o escribir, recopiló sus tradiciones y mitos, sus oraciones, les dejó un mapa del lugar, etc. Este modo de pensar y actuar posiblemente demoró su beatificación a pesar de que se sobraban los testimonios de que hubiese muerto mártir de la fe y de la caridad, siempre tratando de suavizar las tensiones entre los beduinos y la Legión Extranjera de Francia que los trataba como enemigos.
     
    No defiendo ni justifico, lo he hecho patente aquí en Atrio, que el cura deba ser tratado diferente por ser cura en el sentido de recibir un trato preferencial o de superioridad. El cura es un servidor en la comunidad y no debe buscar una posición de poder.
     
    No obstante, el Galileo no tuvo a mal la amistad con toda clase de personas, algunas de las cuales tenían posiciones de poder, reconocidas o no, lo cual no le detuvo para visitarles o para frecuentar su amistad, fueran ricos, fariseos, letrados, tasadores o cobradores de impuestos, pobres, tenidos por malhechores o repudiados o marginados socialmente. Esta universalidad en el trato es uno de los fundamentos espirituales de los Hermanitos de Jesús solo que ellos prefieren establecerse entre los marginados y no en los barrios afluentes, y prefieren establecer sus fraternidades donde puedan encontrar trabajo manual o industrial asalariado para sostenerse con el trabajo físico en vez de depender de donaciones o inversiones financieras.

  • George R Porta

     
    Parte II
     
    La Iglesia Católica no concede el estatus de derecho pontificio a ninguna orden religiosa masculina sin que haya en ella miembros canónicamente ordenados al sacerdocio. Por lo tanto, siendo la voluntad de los fundadores de los Hermanitos que la orden pudiera tener ese estatus, algunos de los Hermanitos que sienten el deseo y pueden ser ordenados sacerdotes lo son.
     
    Es cierto que el principal propósito de que algunos sean ordenados es precisamente el cumplimiento con el requisito canónico, pero lo es también para facilitar la vida sacramental de los demás miembros de la fraternidad o de las fraternidades seculares. Solo son ordenados aquellos a quienes el superior correspondiente se los propone y lo aceptan, aunque nada pasa si declinan la solicitud del superior. De hecho, la ordenación y los votos fueran ilícitos e inválidos si alguien se comprometiera a cumplirlos bajo coacción. Diferente que la mayoría de las órdenes religiosas, el hecho de ser sacerdote no conduce automáticamente a ser el coordinador o superior de la fraternidad. Generalmente los superiores son elegidos en la fraternidad sin ese requisito. Charles de Foucauld mismo tardó en solicitar la ordenación sacerdotal.
     
    Mi contacto con los Hermanitos de Jesús en Cuba fue largo y cercano, aunque yo debía viajar desde lejos para permanecer los fines de semana con ellos en el batey «El Paraíso» en Güines, al oeste de la provincia de La Habana. Hace poco puse en una entrada mía aquí en Atrio el acceso al documental/entrevista con Humberto y Enrique, los Hermanitos Fundadores en Cuba, hecha unos seis meses antes de la muerte de uno de ellos en Holguín, en el extremo nororiental de la Isla.
    Es cierto que los Hermanitos de Jesús no tienen por objetivo principal el proselitismo o el anuncio verbal del evangelio. Sino su testimonio silencioso, de amistad, y por estos medios invitar a la intimidad con el Galileo en la vida diaria común del trabajo y de la presencia. La convicción espiritual detrás de esta noción es que de nada vale el anuncio verbal del evangelio si no va acompañado del testimonio presencial de lealtad o fidelidad al mismo. Incluso, algunos pastoralistas piensan que el anuncio inicial o kerigma, que es típicamente oral, debe ir precedido por la evangelización presencial y solidaria.

  • George R Porta

     

    Parte I

    Los Hermanitos de Jesús fueron fundados en la Basílica del Sagrado Corazón (Montmartre, París), en septiembre de 1933 por cinco seminaristas del seminario sulpiciano de Issy-les-Moulineaux, en el suroeste metropolitano de Paris. Primero tomaron el nombre de Hermanitos de la Soledad. Con la ayuda de un seglar, Louis Massignon (amigo de Charles de Foucauld) y Louis Gardet (cura católico de Toulouse, historiador y estudioso del Islam), y con el cura René Voillaume, partieron de Paris para fundar su primera “fraternidad” en El Abiodh Sidi Cheikh en el sur de Orán, en el borde del desierto saharaui. Allí tomaron su nombre actual los Hermanitos de Jesús y el hábito religioso gris en la forma del atuendo nómada adaptado y con la insignia del corazón rojo y la cruz conocido como el símbolo «Jesús Cáritas».

    Atraídos por la experiencia desértica de la austeridad monástica y la cultura islámica subsahariana, los primeros años estuvieron marcados por el seguimiento de las intuiciones espirituales de Charles de Foucauld, la adaptación de su «Directorio» al formato de «regla de vida» y el establecimiento de un noviciado para la primera generación de Hermanitos.

    Después de la Segunda Guerra Mundial, los Hermanitos decidieron extenderse fundando fraternidades fuera de Argelia, en el mundo de la posguerra. Eso es también un requisito del estatus de «congregación religiosa de derecho pontificio.»

    Al modificar su idea monástica original para adaptarse a las nuevas circunstancias, conservando al mismo tiempo un enfoque contemplativo de la vida y la oración, se dividieron en pequeñas fraternidades basadas en la simple regla de adoración de la Eucaristía y de la oración en sus casas; dedicándose al trabajo manual ordinario, y a relacionarse por medio de la amistad y solidaridad con aquellos entre los que vivían y trabajaban.

    Su hábito tradicional fue reemplazado por la ropa normal apropiada al lugar donde se establecieran para ayudar a asimilar sus roles de trabajo y vecindario.

    Los hermanitos se identificaron con el movimiento de los curas obreros de la Misión de Francia, teniendo en común el estilo no tradicional de su vida religiosa que antes del Concilio Vaticano II (1962-1965) entonces era normalmente dedicada a misionar haciendo prosélitos, impartir educación religiosa, al servicio pastoral en parroquias, o a cualquier otra forma canónica de evangelización directa. En este sentido, ambos los Hermanitos de Jesús y los curas obreros constituyeron expresiones de modernidad a principios del siglo XX en el catolicismo y no siempre encontraron acogida de parte de la jerarquía.

    • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

      Querido George:

      No conozco toda la historia y tampoco me interesa; me interesa mucho más:

      ¡¡¡Como vivían!!!  Por cierto ellos siguen el espíritu de Charles de Foucauld y hablábamos ampliamente de ello.

      Dado, que los años habían pasado, y el sentido de desierto que el fundador vivió, contrastaba mucho con lo que pude ver, compartir, observar en ellos y en su vida.

      ¡Por cierto! La túnica gris, cuando yo les conocí, solo la llevaban en sus ratos de oración… y a la salida, la dejaban en sus colgadores puestos para esa función; el resto vestían como lo hacían las personas  donde se aposentaba su fraternidad y allí con vivían con quienes acudían a ella.

      Solo es una simple aclaración, sin ánimo de controversia.

      pili

       

      • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

        Y tuve el gozo de conocer a René, cuando visito el noviciado de Farlete.
        pili

      • George R Porta

        Me alegra que hayas conocido a René en farlete. Lamento que no te interese la historia pero lo respeto. Quizás yo me entretengo demasiado tratando de conocer justo cómo vivísn no por la apreciación de una, dos, o tres personas, sino por lo que va aquedando de testimonios. El llamado «desastre» de Los hermanitos en Argentina, por ejemplo, difícilmente se puede conocer si no fuese por los testimonios que dejaron muchos de ellos, entre ellos un antiguo alumno mío en el Instituto de 2da. Enseñanza de La Habana, que hizo sus votos y fue a vivir en aquellas fraternidades argentinas cuando la situación se le puso color de hormiga con el gobierno cubano. De cualquier modo, yo tampoco deseo una controversia y por eso no puse mi comentario dirigido personalmente sino abierto a quien quisiera arriesgarse a leer mis palabrerías. Tu tienes tu experiencia y yo las mías y cada uno/a va a lo que va. Un abrazo cordial.

    • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

      ¡¡¡Totalmente de acuerdo George!!!

      Para mí, fue una etapa muy importante; y poder compartir nuestras vidas (ellos, mi familia) fue lo más hermoso, y me dio un gran empuje en mi vida personal.

      Ahora, toda la iglesia está… ¿en toque de queda?

      Ramón sigue entre nosotros, pero ya no es lo que fue en el pasado; fue hermoso, vivificante, hicieron historia en Zaragoza.

      Todo llega, y pasa, y quizá tenga que morir, no lo se; pero nunca podré olvidar aquellas vivencias, y cada día doy gracias por ello.

      Como nacieron, quien los fundó, no me llama la atención; se nos dio un hermoso regalo, para mi personilla es lo importante.

      Tampoco es bueno añorar… aquellos hombres, estaban hechos de unos mimbres fantásticos… ahora eso a penas se ve; hoy, hay otros intereses encima de las mesas y quizá, no vuelvan.

      Tenemos que nadar en las aguas que nos rodean; de nada sirve vivir añorando el pasado, ahora y con lo que nos presentan, tenemos que estar, y hacer cuanto nos sea posible; como tú sigues haciendo con tus pacientes, y eso, tiene que ser un gran gozo para ti, y te admiro por ello, tienes una cualidades especiales para llevarlo a cabo.

      Amigos para siempre y muy agradecidos (al menos yo) de haberte podido conocer y compartir unos momentos que jamás podré olvidar.

      Un abrazo entrañable.
      pili

    • oscar varela

      Interesante e importante relatar y compartir
      las culebreantes historias de los Movimientos.
      Todavía vive (andará rondando los 90 y tantos)
      un “Hermanito” que convivió en la Isla Maciel
      (Avellaneda – Argentina donde Podestá ea Obispo),
      convivió con y como “Cura Obrero”.
      Fue (es) compañero “Cura casado”.
      Perdí “contacto” con otro (¿estaba en Méjico?)
      con Dir de Correo “sembrador2000”.
      Está bueno recordar “almas esforzadas”!
      Gracias!

  • Honorio Cadarso

    Para mí, lo de los curas obreros tiene quizá un enfoque inadecuado. A lo largo de mi formación en el seminario, me sentí como que no encajaba en el marco en que los educadorers nos querían encajar, como “casta” dentro de la iglesia Y al entrar en la vida pastoral fui sintiendo cada vez más esa aversión al sacerdocio como casta, y en ese concedpto de casta el celibato. Y a ello me ayudaron seglares de los movimientos obreros cristianos.

    Así que terminé saliéndome de la “casta” e integrándome en el mundo de los obreros como uno más, con categoría de peón, con condición de apátrida, y de casado: civilmente, porque me negué a aceptar el proceso que la Jerarquía me imponía para conseguir el permiso de matrimonio canónico, y nunca di un solo paso para someterme a las reglas de reducción al estado laical que se me imponían, fueron amikgos curas los que lo consiguieron por mí…

    Presidir las asambleas cristianas lo considero como algo para lo que las mismas asambleas eligen a ese o a aquel, elección que es siempre revocable. El pueblo cristiano es “pueblo de reyes, asamblea santa, pueblo sacerdotal”. Y cuenta con diáconos o ecónomos que atienden a cuestiones organizativas, pero tgampoco tienen la exclusiva de presidir las asambleas religiosas..

    Yo me entiendo, sorry, como dice Carmen. En las bodas de oro de mi generación de curas, me apunté a la celebración que organizaba la diócesis de Logroño a la que pertenecía. Me dijeron que no tgenía derecho a participar, porque no nabía sido “fiel” a mi sacerdocio. El hoy Cardenal Arzobispo de Barcelona aceptó este veto del vicario general y el sector conservador del clero, otro sector se puso de mi lado. Y acudí a las bodas de oro. Según la teología, llevo impreso el carácter por mi ordenación sacerdotal. Bueno, no se trata de ese carácter, se trata de que yo quería a toda costa proclamar mi desacuerdo con la casta sacerdotal.

    Y aquí me tienen ustedes, con mi misa dominical en el último rincón de la iglesia, peón toda mi v ida laboral, hoy pensionista con la pensión que he conseguido como peón, y en primera fila todos los lunes en las concentraciones que organizamos en mi pueblo en defensa de unas pensiones mínimas de 1080 euros. Casado, con tres hijos y seis nietos.

    Nada extraordinario, nada especial.

    ¿Cura obrero? Prefiero que me retraten como obrero cristiano, que es mucho más que cura obrero. Gracias, colegas!

    • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

      Me encanta este compartir de tu vivir; y estoy a tu lado de corazón.

      Has hecho, aquello que siempre te movía en tu interior, y además, donde y como deseabas.

      Ese es el camino, trabajar y servir, sin títulos ni laudes, ni nada de nada; caminar… lo mejor que cada cual sabe.

      Un abrazo entrañable y agradecido.
      mª pilar

    • carmen

      Conozco a algún cura obrero. A mí me parecen personas normales. No entiendo como ese movimiento no ha sido visto con buenos ojos en la iglesia. Para mí es un misterio.

      Honorio, ahí estás bien. En el último banco de la iglesia y en el la cabecera de las manifestaciones.
      Que te vaya muy bien y disfruta de tus hijos y de tus nietos. Esos no te los puede quitar ningún obispo. Se siente.

  • George R Porta

    Una aclaración: En la sexta línea quise decir, de forma contraria al resto del clero del país que tuvo siempre un trato privilegiado de parte del gobierno y de la gente.

  • George R Porta

    Me alegra saber de este evento. Ojalá que esta forma de ser cura reciba una nueva oportunidad algún día y que dedicarse a servir a los demás en la forma que lo puede hacer el cura quede libre de los privilegios y las sobrecargas que tanto daño le han hecho.

    A los Hermanitos de Jesús (Voillaume, Charles de Foucauld) que fundarin la primera fraternidad en Cuba , Humberto y Enrique, los traté por varios años igual que a las Hermanitas y realmente se metían en medio de la gente y compartían la vida desde su lugar sin privilegios y sin aspavientos como el resto del clero del país.

    Es una pena que la jerarquía católica haya suprimido la experiencia después de haber tenido la otra de la lucha contra los nazis y los fascistas en la clandestinidad, codo con codo con comunistas y no creyentes.

  • oscar varela

    Hola!

    Mi experiencia creo que fue la siguiente:

    – Cuando era CURA: obreraba de Cura

    – Cuando era OBRERO: curaba de Obrero.

     

    • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

      ¡Totalmente de acuerdo!

      Cuando dejarán de sentirse “especiales” lo que quieran hacer..:

      ¡Ahí está el “tajo” para hacerlo!

      Eso de sentirse “diferentes-especiales” es algo que no puedo comprender.

      Ya dejaron de serlo por propia voluntad… pues a otra cosa… eso sería lo normal… y bueno para la humanidad.
      pili

      • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

        Un ejemplo claríiiisimo:

        Vicente Ferrer; lo que la compañía no le dejó… salió y…:

        ¡¡¡Manos a la obra!!!

        Y de verdad ha sido fructífera.

        Cuando una persona quiere hacer el bien… tiene todo el campo a su disposición; lo que de verdad nos faltan son:

        Personas que vallan a la tajo… sin marcas, sin recuerdos de lo que fui…

        Solo trabajo, y este es abundante si lo queremos ver.
        mª pilar

      • George R Porta

        ¡Hola Pili! Respeto tu opinión y la de Oscar pero soy partidario de que cada uno discierna lo que quiera. Si Vicente Ferrer decidió salir, pues me parece bien. Si otros deciden que debían quedarse, pues también me parece bein.
        Una opinión es que los curas obreros, que algunos quedaron, por ejemplo entre los Hermanitos de Jesús que conociste y que yo conocí en Cuba, decidieron seguir en su orden según discernían su vocación y no veo por qué haya que hacerles difícil hacer lo que crean. Pero muchos curas obreros abandonaron el sacerdocio precisamente para seguir de obreros y otros dejaron de ser lo para seguir como sacerdotes y algunos dejaron ambas cosas.
        respeto tu opinión y la de Oscar, como dije arriba, y hasta quizás sean más autorizadas que la mía por cualquier razón. Aún así no veo qué pueda haber de malo en decidir. Incluso en considerarse especiales si sufren de ese error y que puedan tener la oportunidad de cambiar voluntariamente sin sufrir la opresión de que les obliguen.
        No son los curas los que se sienten especiales o diferentes o superiores, esa es la deformación que les inculcan en el seminario y muchos seglares hemos sido y somos cómplices de ello. me incluyo por modestia, porque yo también tardé en llegar a ese punto de dejar de hacerlo. No digo que todo el mundo haya sido o sea cómplice, quizás tú y oscar nunca lo fueron, pero ese es un pecado eclesial, grave pero eclesial, antiguo pero eclesial.
        Espero que no tomes a mal este comentario porque nada más lejos de mí que ofenderos en ninguna medida.
        Un abrazo cordial.

      • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

        Querido George:
        Los HH. de Jesús, no son curas al uso; ellos no hace proselitismo, todos son iguales en sus quehaceres, los que son curas, son en servicio de la misma comunidad, pero no ejercen como tales, ni en parroquias ni en otros lugares que no sea en sus comunidades; y todos son iguales, y todos tienen el mismo espíritu ante la vida como trabajadores al servicio de la comunidad donde residen.

        Los curas que han dejado su compromiso… por sus particulares razones… nada tienen que ver con los curas obreros; o son curas obreros o no, o son laicos; y como tales, también pueden hacer todo lo que los curas hacen, pero sin señalarse como que han sido…

        A Vicente Ferrer, le negaron el premiso para hacer lo que sentía necesario para aquellas personas que nada tenían; y le negaron el permiso… por su voto de obediencia… siguió su llamada, y nunca hizo gala de su ser cura; de hecho le denunciaron alguna vez, porque le acusaban de haber bautizado:

        Y lo dijo alto y claro:

        ¡¡¡Jamás he actuado como cura!!!

        Después de dejar la compañía.

        Esa no es mi labor… pero su buen hacer…lo encumbró… porque así lo sintió… el pueblo por el que entregó toda su vida y lo miraba como un padre, no cura, sino ¡Padre! en el verdadero sentido de la palabra.

        Así lo sintieron, y así se comportó en su extensa labor; jamás hizo algo por extender la religión. Él, entrego su vida por aquellas personas que nadie quería por su condición.

        Los curas, que han dejado su camino… ¡ya lo dejaron! Y pueden hacer lo mismo en su nuevo camino por todas las personas que necesiten su ayuda; exactamente como hacía el Galileo.

        Se pude, se debe hacer el bien ¡¡¡siempre!!! sin buscar asentar en nadie la fe; el ejemplo de una vida entregada, es la mejor manera de convencer y atraer a las personas a encontrar un camino nuevo.

        Si les preguntan porque viven así, pueden responder el porque sin necesidad de extender una fe… sea esta cual sea.
        pili

      • George R Porta

        Gracias, Pili, por tu comentario. Un abrazo cordial.

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