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M A R Í A (II)

    Pinceles para el Evangelio, 11

  • 1. Datos inválidos por irreales

        Los relatos de Mateo y Lucas sobre el nacimiento y la infancia de Jesús no aportan ningún dato real respecto a María. Son narraciones imaginadas, escritas más tarde del año setenta con intención de ofrecer la idea de un origen divino de Jesús. Tales relatos entran en seria contradicción con el detalle que ofrece Marcos:

Al enterarse los suyos se pusieron en camino para echarle mano, pues decían que había perdido el juicio (Mc 3,21).

        ¿Cómo se puede llegar a pensar que el Galileo no estaba en sus cabales habiendo recibido tantas señales divinas y sabiendo a ciencia cierta que Dios mismo había engendrado aquel ser humano?

        Tampoco podemos contar con los dos textos del evangelio de Juan en los que se habla de la madre de Jesús: la boda de Caná (Jn 2,1-11) y el momento junto a la cruz (Jn 19,25ss.). Ambos relatos son figurados. En ellos Jesús llama a su madre con la denominación que el hombre daba a su esposa: ‘Mujer’. En los dos casos, la madre aparece como personaje representativo de la antigua alianza, al Israel-Esposa del AT.

        Hay otro tipo de datos relacionados con María, algunos de ellos colados en la tradición como verdaderos. Se inventaron y escribieron con finalidades diversas. Su fiabilidad es prácticamente nula. Están esparcidos por algunos de los escritos apócrifos. Resultan inservibles para obtener una idea real de esta mujer.

 

  • 2. Tres situaciones reales

        Los autores de los evangelios describen tres situaciones reales en los que se habla de María, aunque ella no interviene directamente en ninguno de los tres casos (Estos tres relatos están comentados también en varias entregas del artículo publicado en ATRIO: Apariciones entre interrogantes, entregas I al IV).

 

  • 3. Un primer relato: Jesús volviendo a su terruño Nazaret

        El primer relato en que se dice su nombre da cuenta de un hecho de especial relevancia. Se trata de una narración con gran valor histórico. Hablamos de Mc 6,1b-6. Transcribimos aquí hasta el v.4:

Fue a su tierra, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el día de precepto se puso a enseñar en la sinagoga; la mayoría al oírlo, se decía impresionada:
–¿De dónde le vienen a este esas cosas? ¿Qué clase de saber le han comunicado a este, y qué portentos son esos que le salen de las manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, y José, de Judas y Simón? Y ¿no están sus hermanas aquí con nosotros?
Y se escandalizaban de él.
Jesús les dijo:
–Solo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian a un profeta”

        Este texto aporta la única referencia histórica de una actividad del Galileo en su aldea, Nazaret. Ha vuelto allí después de su salida del pueblo para encontrarse con el Bautista. Ahora llega acompañado de un grupo de seguidores. Un sonado acontecimiento para una población con tan escasos habitantes. Allí le conocen. Lo han visto crecer desde pequeño. Saben de él y de su familia como en ningún otro lugar. Conocen como se desenvolvía en los juegos, en su desarrollo, ante los mayores, en las labores del campo y en su oficio. Han hecho la vida con él codo con codo.

3.1 Su pueblito lo conoce y sabe a qué viene

        La narración no se detiene en aclarar circunstancias de su llegada a la aldea. Va al meollo de lo sucedido tras su actuación allí. Él ha ido, como a otros lugares, a proclamar la llegada del reinado de Dios. Ha buscado el momento idóneo: cuando está reunida la asamblea del pueblo. Es sábado. Hay pocas personas. El censo del pueblo no da para más. Pero, aunque eran un puñado, el ambiente está caldeado. La fiebre rebelde propia de los galileos había aumentado varios grados con el movimiento del Bautista. A eso se añade que los habitantes de Nazaret recibieron alguna noticia del proceder de su paisano. Están a verlo venir.

        Él también espera un recibimiento receloso, pero no se arredra. Tomará la iniciativa. Se pone a enseñar. Aunque, ¡ojo!, su enseñanza nada tiene que ver con las ideas rebeldes cargadas de violencia de las que alardea la gente allí reunida. El texto no ofrece detalles de lo que él expuso. No era necesario. El lector y la asamblea que oye sus explicaciones conocen de sobra el contenido del mensaje: su proyecto de sociedad alternativa; una propuesta altamente revolucionaria, pero pacífica. También arriesgada porque rompía con lo establecido. Y exige, por tanto, compromiso y lealtad sin fisuras.

3.2. Los rechazos y las ofensas

        El proyecto de Jesús no fue bien recibido por los integrantes de la asamblea. Como respuesta, el Galileo recibió la repulsa unánime, rastrera y rotunda de los nazarenos allí presentes. Marcos resume la oposición de los aldeanos a su propuesta afirmando:

“Y se escandalizaban de él”.

        El término griego σκáνδαλον (transliterado a nuestra lengua a través del latín (scandalum = ‘escándalo’) designa el escollo colocado en el camino para tropiezo y caída de alguien tenido por enemigo. El verbo griego (σκανδαλíζω, ‘escandalizar’) expresa la acción de realizar esa emboscada al movimiento del considerado adversario. La trampa colocada por los nazarenos a Jesús concuerda con lo que el mismo verbo ‘escandalizar’ implica: Enemistad y ruptura. El Galileo hablará de desprecio al calificar esta actitud de hostilidad hacia él:

“Solo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian a un profeta”.

        El obstáculo usado por la gente de la aldea para volverle la cara y desacreditarlo nace del conocimiento que tienen de él en su más que prolongada vida en la aldea. Sacan a relucir su realidad. La utilizan como barrera insalvable. Está utilizada con carácter altamente despectivo. Marcos la recoge obviando dulcificarla.

        Con estos hechos reales, los participantes en la asamblea tratan de demostrar que las noticias que corren por Galilea acerca de Jesús son solo un fraude. Buscan denigrarlo sacando a la luz pública con mezquindad lo más bajo e indigno que conocen de él y de su familia. Son palabras mayores, aunque incontestables. Al exponer esa andanada de verdades insultantes, los nazarenos no se dirigen a él directamente. Ni una sola vez mencionan su nombre. Lanzan al aire sus denuncias encorajinándose entre ellos con insultos cada vez mayores. Se refieren a Jesús haciendo ascos y solo usando el pronombre “este”.

3.3. Resquemor y desprecio a la familia y al proyecto

        La realidad emerge seca, descarnada. Se expresa sin rodeos. Lanzada directamente a donde más duele. Los datos son precisos y confirmados. Le afectan a él y a los de su casa. La familia de Jesús se presenta al completo a la vista del lector. Es un grupo numeroso. Con el Galileo suman al menos siete hermanos; cinco varones y, como mínimo, dos hembras. Nada se dice de su padre. Ni siquiera se le nombra para asociarlo al nombre de su madre.

3.4. María está envuelta en el escándalo

        Y ahí aparece su madre, María. Se habla de ella para insultarla gravemente. El modo interrogativo utilizado para agraviarla esconde una afirmación preñada de escarnio:

“¿No es este el carpintero, el hijo de María?”.

        Llamarle “hijo de María” significaba declararlo ilegítimo, de padre desconocido. Nunca se denominaba así a alguien, salvo para descalificarlo como impuro y rechazarlo como miembro de pleno derecho del pueblo elegido. Cuando se nombraba a alguien se le asociaba siempre al nombre del padre, incluso después de fallecido este. A él le llaman “hijo de María”. Ser ilegítimo o bastardo suponía caer bajo la maldición legal expresada en Dt 23,3: “No se admite en la asamblea del Señor ningún bastardo; no se admite en la asamblea del Señor hasta la décima generación”. Llevar el peso de esa lacra representaba no poseer la condición de ‘hijo de Abrahán”, un privilegio que, en el caso de Jesús, Mateo se esforzó por documentar con su genealogía, como afirma la primera línea de su evangelio (Mt 1,1).

        Lucas realizó cambios profundos en el relato. A María ni la nombra. Y la pregunta despectiva excluye todo rastro de duda sobre ella al nombrar a Jesús de la forma acostumbrada:

“¿No es este el hijo de José?” (Lc 4, 4,22).

        Mateo, por su parte, hizo un significado arreglo en el valioso texto de Marcos en un intento por retirar todo asomo de desprecio. En su lugar escribió:

“¿No es este el hijo del carpintero? ¡Si su madre es María…!” (Mt 13,55)

        Este evangelista evita el escollo aludiendo a un padre conocido por su oficio, aunque sin mencionar su nombre, y eludiendo la fórmula insultante “hijo de María”.

3.5. De padre desconocido u ocultado

        Pero lo cierto es que los nazarenos ignoraban quién era el padre biológico de Jesús. Él no se extraña de ese desconocimiento. Incluso parece compartirlo puesto que ni hace intento de rebatir la grave afirmación. Es consciente de que la usaron para descreditarle y rechazar su proyecto. Pero se trataba de algo real. No tiene contestación. Al pueblo nunca llegó la noticia de que un mensajero divino se coló en casa de la niña María para informarle de que estaba embarazada de una forma ajena a la naturaleza, como nunca lo estuvo ninguna mujer.

        Y ahí surgen nuevas dudas: Si el tal José, conocedor de ese sagrado secreto, lo guardó para sí evitando que apedrearan a María y se presentó como verdadero padre de Jesús, ¿cómo pudieron saber los vecinos de Nazaret que aquel niño fue engendrado por un padre desconocido? Porque también insultaban gravemente a José. Y si lo sabían, ¿cómo no apedrearon a María hasta su muerte para cumplir lo que estaba establecido por ley (Dt 22,20-21)? ¿Por qué razón mantuvieron callada esta realidad durante los treinta años que el Galileo convivió con ellos?

        En una aldea tan pequeña lo normal es que reinara la endogamia. De hecho, los pactos matrimoniales solían establecerse entre individuos pertenecientes a la misma rama familiar para reafirmar bien los lazos del grupo y que los patrimonios se mantuvieran en el clan. Esta era una práctica común, siempre salvando las relaciones incestuosas prohibidas legalmente (Lev 18,6ss.). De modo que el sospechoso y escamante embarazo de María pudo mantenerse oculto para evitar divisiones entre los parientes y vergonzosas manchas en la familia. No saber quién era el padre de la futura criatura despertó probablemente un sinfín de cavilaciones y suspicacias. Y convinieron quizás que mejor no menearlo.

        Que una gran parte de los habitantes de Nazaret estuvieran unidos por lazos de parentesco resulta más que creíble. De hecho, ante la actitud de rechazo y ruptura de los nazarenos, el mismo Galileo, al denunciar esa postura, orienta en esa dirección:

“Solo en su tierra, entre sus parientes… desprecian a un profeta” .

        La realidad que los nazarenos -entre ellos, sus parientes- sacan a la luz resulta evidente. Tan ultrajante acusación contra el Galileo y contra María no habría sido recogida por Marcos de no ser cierta. Con esta afirmación disimulada bajo el interrogante: “¿No es este el hijo de María?”, a él le tachaban de bastardo y a María de haber quedado embarazada, estando desposada con José, por alguien que no dio la cara y quedó en la penumbra para siempre. Del cómo nada se sabe. Si fue violada o fueron relaciones consentidas; si algún pariente cercano la engatusó; si se trató de un desliz pasajero; si el tema venía de lejos; si había otro aspirante de por medio y ella no encajó bien la decisión paterna de desposarla con José, son posibilidades verosímiles, aunque imposibles de confirmar.

        Tampoco hay nada de cierto respecto a la identidad del padre de sus otros seis hijos. El hecho de que fueran nombrados a continuación:

“¿No es este el hijo de María y hermano de Santiago y José, de Judas y Simón? Y ¿no están sus hermanas aquí con nosotros?”

        bajo la misma clave de desprecio indica que los nazarenos ignoraban igualmente quién era el padre de sus hermanos.

        Y ¿por qué no hablan de José? ¿Murió a edad temprana? ¿Terminó por repudiar a María?

3.6. Aguante y dignidad de María

        Sea como fuere, ninguna de esas posibilidades resta mérito a María. Su valor no radica en títulos, honores ni incluso en una acción portentosa de la divinidad sobre ella, sino en su realidad personal. Atribuirle galardones y privilegios solo resulta útil para ensombrecer dicha realidad. Se ama a un ser querido no por los títulos que ostenta, sino por ser como es. El atractivo de alguien solo por sus aderezos va desencaminado. Que en María se despertaron deseos sexuales y que mantuviera relaciones sexuales la reivindica como humana y como mujer. Nada hay de malo ni escandaloso en ello. La sexualidad es algo bello. La fealdad se sitúa en los ojos y la mente de quien la censura. No hay maldad en el sexo; sí, en el dominio y el sometimiento, sea ejercido en el sexo o fuera de él. La sexualidad compartida en condiciones de igualdad y libertad resulta una bendición.

        El hecho de que el nombre de María no aparezca en este texto de Marcos asociado al de ningún hombre tal vez indique que no hubo ninguno oficialmente reconocido. Eso indicaría que el Galileo, como primogénito, echó sobre sus espaldas el peso de sacar adelante a su madre y hermanos. Explicaría de igual modo su tardanza en salir de la aldea. Debió hacerlo una vez que algunos de sus hermanos tuvieron edad, disposición y energías para hacerse cargo de la familia.

        La actitud desdeñosa que los nazarenos tenían de María y de Jesús había permanecido latente durante años. Probablemente porque, como hemos indicado más arriba, mediaban razones de parentesco. Pero el asunto salió a flote en el momento en que el Galileo presentó en la aldea su proyecto de sociedad alternativa. Y ahí se mezcló el desprecio por su propuesta con el que le tuvieron de tapadillo por su condición de ilegítimo.

3.7 Así y todo, María no se adhirió al proyecto de Jesús

        Pero en el texto asoma un detalle sorprendente: quienes rechazaron con menosprecio su proyecto de sociedad alternativa fueron los lugareños. Al rechazo, como hemos indicado, se sumaron también todas aquellas personas emparentadas con él. Pero el hecho más llamativo es que incluso compartieron esa actitud despectiva sus familiares más directos, los de su casa: María y sus hermanos:

“Jesús les dijo:
Solo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian a un profeta”.

       ¡También ella, María, puso trabas al proyecto del Galileo!

34 comentarios

  • ana rodrigo

    Coincido con lo dicho aquí por Salvador, porque, aunque hace mucho tiempo que pienso así, nunca lo había visto, argumentado y explicado como es el caso.

    Dice George que el papel que envuelve un regalo no aumenta el valor del mismo. Me parece muy bueno el símil. Tantísimas vírgenes cargadas hasta no poder con ello, de oro, piedras preciosas o terciopelos, veneradas más que a Dios mismo, hasta el punto que algunos ateos tienen su Virgen favorita, y lo demás del mensaje evangélico no les preocupa ni les ocupa.

    Pienso que una María humana, no sólo la hace más creíble, sino que puedes tenerla como referente de una hermana, o madre o esposa, primero, porque tuvo que vivir el rol que la sociedad de su época le adjudicaba (como ha sido y sigue siendo habitual), tuvo que vivir el miedo de una madre que veía el peligro al que su hijo estaba exponiéndose y tuvo que presenciar sus sufrimientos y su muerte.

    Los evangelios hablan muy poco de ella, y, como los evangelios se escribieron después de la experiencia de resurrección que tuvieron y del balance que los evangelistas hicieron de la vida y mensaje del Maestro, no debe de extrañarnos que tuvieran que adornar de cosas extraordinarias a la madre de un personaje tan especial como Jesús.

    De lo demás se ha encargado la Iglesia que, a lo largo de los siglos, en vez de recordar a una mujer, se inventaron a alguien no creíble, con esos lujosos envoltorios, no sólo materiales, sino haciendo como una proyección sicológica de sus deseos sobre una virgen, con todo lo que se les ha ido ocurriendo a lo largo de los siglos.

    Al igual que la virginidad, que no es otra cosa, no sé si freudiana, de que los hombres, que son los que han escrito y dictaminado todos los dogmas y teologías, nos han puesto como ejemplo de mujer ideal a una virgen, porque los hombres, habitualmente, tienen una obsesión particular por la mujer virgen. Y lo dejo aquí, porque este capítulo tiene bastante más enjundia de lo que parece.

     

  • Santiago

    En el penúltimo párrafo debe decir S. José en lugar de J. José. Gracias. Vale. SH

  • Santiago

    Claro que se puede interpretar y reinterpretar las palabras del Evangelio…y especular y formular hipótesis..Sin embargo, la exégesis moderna es una ciencia en desarrollo y existen métodos y reglas basadas en las fuentes primarias originales…y además está la presencia viva de los testigos durante todo el siglo I que echaría abajo cualquier “hipótesis” que no se ajustara a la verdad…Y en el caso que tocamos el teólogo y y exégeta Merrill Unger concede que Lucas fue un investigador e historiador cuidadoso que usó las fuentes de testigos presenciales como el mismo cita de manera sustancialmente exactas, tal como el las encontró y recibió. Estos temas ya han sido discutidos una y otra vez en el curso de mas de 2 mil años…

    Por otro lado, María no era la madre de Santiago el Menor, de Jose, de Judas ni de Simón. La madre de ellos está expresamente nombrada en los Evangelios…

    “Estaban junto a la Cruz de Jesús, Su madre y la hermana de Su madre, María de Cleofás y María Magdalena” (Juan 19: 25

    “Había…unas mujeres entre las cuales estaban María Magdalena y María de Cleofás…y Salomé” (Marcos 15:40)

    “Estaban allí unas mujeres…entre las cuales estaba María Magdalena y María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo” (Mateo 27: 55 y 56)

    Según Hegesipo María de Cleofás estaba casada con Cleofás-Alfeo hermano de J. José y por tanto era cuñada de la virgen María. Santiago el menor, José, Simón y Judas son primos legales de Jesús ya que José es esposo legal de María.

    La madre de los hijos de Zebedeo, casada con él, es Salomé. Santiago el Mayor y Juan eran los hijos de Zebedeo, primos carnales de Jesús.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

     

     

    • Salvador Santos

      Hola Santiago

      Sin entrar en terreno de tus opiniones, solo un pequeño apunte sobre la cita de Marcos que aportas porque aparece un error que puede confundir a quienes lean estos comentarios:

      Citando a Mc 15,40, escribes: “Había…unas mujeres entre las cuales estaban María Magdalena y María de Cleofás…y Salomé”.

      En el texto de Marcos no se nombra a ninguna ‘María de Cleofás’. Ese versículo dice:

      “Había también una mujeres OBSERVANDO AQUELLO DE LEJOS, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el pequeño y José, y Salomé”.

      Seguramente ha sido un lapsus sin importancia. He aprovechado para escribir en mayúsculas lo que has sustituido por puntos suspensivos porque esa información sobre la situación de las mujeres es importante conocerla. Es el mismo dato que ofrece la cita de Mateo que mencionas más abajo y que ha quedado también sin aparecer bajo tus puntos suspensivos:

      “Estaban allí MIRANDO DESDE LEJOS muchas mujeres”

      Aprovecho para mandarte un abrazo

      • Santiago

        Gracias, Salvador por la aclaración..La cita de Marcos debe decir:

        “Había también unas mujeres mirando desde lejos entre las cuales estaba también María Magdalena y María la m a d r e d e Santiago el Menor y de José, y Salomé” (Marcos 15,40)

        Sin embargo el punto principal es que Santiago el Menor y José, y Judas y Simón NO son hijos de la esposa legal de San José, Santa María de Nazaret.
        Como Mateo y Marcos revelan éstos son hijos de “otra María” y como las Memorias del Apóstol Juan nos dice, ésta era María de Cleofás, madre d e Santiago el Menor, “el de Alfeo” (Mt 10,3; Mc 3,18), ya que Juan conoce los Sinópticos y los completa. El consenso d e la Iglesia primitiva ha sido que Jesus nació dentro de un verdadero matrimonio legal entre María y José que lo sitúa dentro de una familia común, y que María permaneció en estado
        de virginidad perpetua y por tanto Jesus fue el primogénito, o sea el primero, y el único hijo. Todo lo demás cae dentro de las conjeturas y especulaciones.

        Gracias por tu diligencia e interés en aclarar la cita y perdona que no haya podido venir al ordenador antes para contestarte. Te leo y admiro lo que escribes.
        Un saludo cordial
        Santiago Hernández

  • George R Porta

    Parte II
    De manera comparable, los títulos y ornamentos con los que la teología y la liturgia han desfigurado y ocultado a María solo revelan, paradójicamente, el esfuerzo por disimular la manipulación hipócrita y pagana de que la han hecho objeto en el culto religioso, al menos el católico. Los exvotos, me parece sean otra cosa,  signos populares que materializan la gratitud sentida y no pueden ser interpretados de igual manera, aunque reflejen la misma realidad falsaria litúrgica. Incluyo en esto la colocación del plomo que extrajeron a JPII y que fue colocado en la corona de la imagen de María que se venera en Fátima para reconfirmar y remachar la validez de las revelaciones que secretamente Lucía guardaba y que se referían al martirio del Papa, que Ratzinger rápidamente desmitificó publicando su propia interpretación de lo que ya JPII, con sus artes dramáticas o teatrales tan efectivas, había declarado.
    El culto civil a la madre no es muy diferente. Debe haber alguna estatua al padre, pero la desconozco, las que sí abundan son dirigidas a la maternidad o a la madre. En los cultos paganos latinoamericanos abundan como en tantas otras culturas, las figuras fálicas desmesuradas, no pocas veces injustificadamente, que refieren al rol del hombre en la procreación y a su poder social en general, pero es muy difícil encontrar culturas en las que la fertilidad de la tierra no esté relacionada con la idolatría de que se hace objeto a la mujer en cuanto que madre porque la solución a las calamidades y a las necesidades más básicas, como en el hogar ―aunque no se trate de la familia de clase media mal llamada tradicional― generalmente ha sido esperada como proveniente de la mujer.
    Aunque grotescamente, el caso del «jineterismo» (la prostitución de las hijas e hijos con consentimiento de los progenitores) en la Cuba de hoy pudiera ser un caso representativo al extremo de esta poliédrica manipulación por parte de la institución familiar de la mujer .

  • George R Porta

    Parte I
    Ha pasado mucho tiempo desde la última ocasión en la que escuché la «banda sonora» de la «Misa de los Quilombos» con letra de D. Hélder Cámara y Pere Casaldáliga, y música Nelson Do Nascimento. Nunca consideraría tontos o alejados de la realidad de la Iglesia a Hélder Cámara o a Casaldáliga, pero mirando hacia ellos desde mi lectura desde este artículo de Salvador que mucho agradezco, ambas, música y letra, me han parecido distintas.
    La plegaria-demanda al final de la celebración, compuesta por Dom Hélder Cámara va dirigida a «Mariama» (palabra de origen africano y no cristiano, que se traduce como «regalo de los dioses», y que es el nombre con el que D. Hélder se dirige a María), se la trata como mediadora ante o junto a su hijo.
    Imagino que esta interpretación hunde sus raíces cristianas, al menos en las doctrinas sobre la relación María-Jesús del catolicismo y de  algunas Iglesias Reformadas, en la narración de la boda de Caná (Juan 2, 1-12) y que como se miraba a esta conducta como una conducta natural, la de esposa sometida con algún poder (también, aunque a la inversa, en el de Herodías (Mc 6, 14-18), pues sea fácil incluirla en la noción de revelación e institucionalizarla como expectativa matrimonial.
    Así, María fue convertida en modelo de la sumisión de la mujer no ya como herencia hebrea o judía, sino cristiana con propio derecho y mantener, con más razón después de que Constantino le diera poder público al clero cristiano, el gobierno de la familia nominalmente e injustamente concentrado en la figura paterna. En la realidad, el padre o la figura paterna ha estado ausente de la vida cotidiana de la familia, como la de los reyes tan a menudo ha estado delegada en testaferros porque aquellos jan estado ausentes en el gobierno de sus reinos.
    A mi manera de ver, más que el patriarcado hogareño ser un reflejo de esa realidad sociopolítica, la monarquía quizás surgió como un reflejo de la situación familiar.
    El usualmente llamativo papel de envolver regalos tiende a aumentar la importancia del obsequio. 

  • Carmen

    La exégesis es una disciplina o no sé si es ciencia , o lo que sea, que según la entiendo no  quiere ser palabra de dios, sino una interpretación de lo que muchas personas consideran palabra de dios.

    Hay interpretaciones distintas y hasta opuestas, puesto que son interpretaciones  de personas que han dedicado muchisimisimo tiempo a estudiar un montón de cosas de la época en la que se escribieron esos textos que , insisto, son palabra de dios para muchísimas personas . Suponiendo que lo   sea,estoy segura de que dios no diría las mismas cosas en tiempos de Moisés, de Jesús o.  en el.siglo XX o XXI.

    Creo que tratan de hacer una especie de traducción a lenguaje de hoy. A  lo mejor estoy equivocada. Así la entiendo al menos.

    Y que cada cual se quede con lo que le convenza y deseche lo que no le encaje. Porque ni hay una exégesis definitiva ni la puede haber, precisamente porque es una interpretación y sería difícil que todos coincidieran.

    Pues bueno.

    Pero te hace pensar. Aunque solamente sea darte cuenta de que puede haber interpretaciones distintas de un mismo texto y  que por lo tanto no hay verdades absolutas, me parece un logro bestial. Porque entonces cabrá la posibilidad de adecuar la teología, que es la base en la que se sustenta nuestra religión, a los tiempos que corren. Si no , no cabe la evolución en el pensamiento teológico y habrá un distanciamiento insalvable entre los problemas de la sociedad actual y los que quieran ser católicos. Cosa que tengo la impresión de que es lo que está sucediendo. Y se da la paradoja de que mi Jesús imaginario intentaba solucionar problemas de injusticia social, o mitigarlos al menos. Claro, es mi lectura del evangelio. Habrá otras.

    Es posible que no sepa bien lo que es la exégesis y qué pretende exactamente.

  • Salvador Santos

    Hola a todos
     
    Casi siempre voy mal de tiempo. Últimamente, peor. Aun así, leo con detenimiento cada uno de vuestros comentarios sin saltarme una palabra. Vaya por delante mi agradecimiento.
     
    Respeto todas las opiniones. Lamento solo poder entrar a comentar si se me plantea alguna pregunta o bien observo alguna duda que aclarar.
     
    La idea de este artículo no fue mía, sino del amigo Iñaki SS. Gracias, Iñaki. Cuando me lo solicitaste hace meses dudé porque ya había explicado textos relacionados con María. Pero accedí a tratar el tema porque comprendí que María sería un modelo excelente para mostrar que ser mujer está muy por encima de títulos, honores y reconocimientos. No hay más alta cota que ser mujer o ser hombre, ambos al mismo nivel.
     
    Aún falta una entrega de este artículo: ‘María’. Quizá la de mayor extensión. Espero que ayude a consolidar y reconocer ese criterio de igualdad y grandeza; también a admitir sin decorar a aquella mujer que parió al Galileo.
     
    Aprovecho para mandar un abrazo general

  • ana rodrigo

    Querido Salvador, como habrás observado, entro a comentar casi todos los posts y, en cambio, apenas entro a comentar los tuyos porque me desbordas y me veo incapaz de aportar nada, me siento bastante ignorante en cuestiones exegéticas.

    Muchísimas gracias, una vez más por tu trabajo y generosidad.

  • juan antonio vinagre oviedo

    En primer lugar, gracias, Salvador, por tu trabajo, tan fino e interesante -aunque en parte sea ya conocido-. Estoy siguiendo tus lecciones con interés. Su lectura me ha hecho reflexionar de nuevo; reflexión que una vez más me lleva a buscar esencias, que estén por encima de mitos, leyendas e incluso de incoherencias, que se observan en los evangelios y también en Pablo. Para mí esos estudios sirven para purificar la fe (al menos la mía) y para centrarme en lo esencial del Mensaje del Reino, que, como sugieren algunas de las intervinientes, es tan grandioso que aún hoy resulta un ideal, difícil de comprender a fondo y de aplicarlo coherentemente.

    Me parece un acierto eso de trabajar con pinceles, no con piqueta o cincel que más bien destruyen o deforman o llevan a interpretaciones muy discutibles, cuando no erróneas. Este tipo de investigación -me parece justo recordarlo- no es cosa moderna: ya el mismo Orígenes (s. III) emprendió esa tarea, y sostenía que algunos pasajes bíblicos había que leerlos e interpretarlos en forma simbólica. (No olvidar que en tiempos antiguos era normal pensar e interpretar la realidad, sobre todo la espiritual, a partir de modelos de pensamiento legendarios o míticos. El filósofo Celso (s. II), muy crítico con el cristianismo, admitía que a Dios, por su propia naturaleza trascendente, era imposible entenderlo bien en nuestra condición humana. Nuestra capacidad cognitiva, aunque importante, en este caso no da para más. (El recurso a leyendas etc. explican algo esta limitación, y más en aquel tiempo?

    Por no entender esto, por interpretar mal la Biblia, elaborada con categorías humanas, ocurrió lo que ocurrió con Hipatia, con la inquisición, con Galileo… En nuestro tiempo por entender mal la Biblia, por no saber interpretarla adecuadamente -y perderse en cosas menores más bien humanas- Russell, por ejemplo, perdió la fe, aunque conservó algo esencial en el Mensaje de Jesús: la solidaridad… Fue un comprometido defensor de la justicia social.

    Hoy, pese a estar mejor informados, y partir de bases más científicas y racionales, podemos también malinterpretar datos… La razón, en uno u otro sentido, sigue cometiendo demasiados “errores no forzados”.  Por eso la necesidad de pinceles finos para el descubrimiento de la verdad auténtica, también de la evangélica. No es fácil discriminar bien.

    Más en concreto: en los evangelios hay mitologías y leyendas; hay interpretaciones teológicas hechas por cada autor y por la comunidad creyente en la que vivía o se formó el autor, con un fuerte influjo viejo-testamentario, que en ocasiones acaso sesgaba la interpretación, y le atribuía a Jesús palabras con sesgo demasiado V. T., palabras que no se compaginan con otras palabras del Señor, que parecen más auténticas, como “la Ley y los profetas hasta Juan…”  Pero detrás de esas leyendas, mitos e interpretaciones inevitables, hay una HISTORIA REAL con un mensaje que da sentido y valor profundo a la vida…

    Y en el centro de esa historia hay una PERSONA -me da igual que sea legítima o no, porque de no serlo encajaría quizá mejor con el Padre del hijo pródigo, con las Bienaventuranzas, con los últimos serán los primeros, con el buen samaritano, con la parábola de la evaluación final, y a la vez equivaldría a una denuncia contra la separación o  “excluyentismo” judío -aún hoy- etc.  En este caso me parece que la encarnación sería aún más elocuente y, si cabe, más impresionante y grandiosa-. En el centro de esta historia, digo, hay una persona con unos rasgos de personalidad y de madurez tan fuertes y extraordinarios, y con unas ideas tan innovadoras, tan geniales, que por una parte seducían y por otra generaban rechazo, pues proponía nada menos que un cambio interior personal a fondo, y un cambio, también profundo, del modelo religioso y social, incluidas sus estructuras de poder.

    Como insinué antes, todo esto me lleva a buscar ESENCIAS, y a no perderme -o entretenerme demasiado- en datos de superficie, que está bien conocer para discernir mejor, pero no para quedarme en ellos como si se tratase de esencias. (No sé si me explico bien; sólo expreso mi opinión, que no quiere ser excluyente ni definitiva. El tema requiere mucho matiz, mucho pincel.) Pues bien, para no alargarme más, la esencia, a mi juicio, se encuentra en los temas que ya señalé antes: la persona de Jesús de Nazaret y las enseñanzas fundamentales que acabamos de ver de modo muy sintetizado: El Padre nuestro, las Bienaventuranzas, el Padre del hijo pródigo, el buen samaritano, el mando como servicio, la humildad, el perdón sin límites, el devolver bien por mal, la fraternidad e igualdad universal, el amor y la unidad en el amor, la parábola de la evaluación final, cuyo único tema es la solidaridad…

    Salvador, de nuevo gracias. Un abrazo

  • Olga Larrazabal Saitua

    Hola Salvador:

    En realidad el hecho de que 3 evangelistas no se pongan de acuerdo sobre la filiación de Jesús en una cultura tan patriarcal, da que pensar.  Y además ese mito del Ángel y de ser Hijo de Dios, suena como una invención posterior hecha en otra cultura y no en la judaica.

    Para un judío eso de pretender ser hijo de Dios-Jehová era una blasfemia.  Tanta es la distania y el respeto a ese Dios, que su nobre no se puede pronunciar, siendo YHVH las iniciales de la frase “Yo Soy El Que Soy” de donde sale el nombre Jehová

    Igual que Carmen, pienso que a María, una mujer sencilla de pueblo, debe haber estado muy inquieta con los desvaríos de su hijo, yéndose a meter a la asamblea, donde aparentemente no tenía mucho derecho a estar, según la tradición,  sabiendo que le iban a echar en cara su procedencia.

    Así María representa el destino de millones de mujeres humilladas, llenas de hijos, sin ayuda paterna, tratando de protegerlos en tiempos revueltos, para que el mundo no los hiera. Y como es humilde, no le cabe en la cabeza que haya dado a luz a un líder disidente y desafiante, porque tiene miedo. Y tenía razón para tener miedo.

    Parece que ni siquiera tuvo valor para ir a la Cruz, lo que es un espectáculo horroroso para cualquier madre.  No era de la pasta de María Magdalena, seguramente una aristócrata que podía desafiar la tradición y las costumbres y seguir a un visionario y su grupo,  e incluso ser líder entre un montón de hombres, tal como dicen algunos evangelios apócrifos.

    Pero la madre-Madre con el Hijo muerto en los brazos, es un arquetipo poderosísimo que llega al corazón de la mayoría de las personas.

    Y eso parece que es cierto.  Existió una madre a la que , en vida, le asesinaron al hijo, al parecer su primogénito. Un hijo, que era un buen hombre, un poco contracorriente, pero compasivo e idealista. Que no era un revolucionario ni llevaba armas, ni era un peligro para el Imperio.

    Y cualquier madre puede empatizar con este personaje, que es universal.

    Yo, que soy zarzuelera, y no muy creyente, lloro a moco tendido y con hipo, cuando escucho La Roca Fría del Calvario de la Zarzuela La Dolorosa.

     

     

    • Carmen

      Pues cuando tengas un ratito, pon el el ordenador la imagen de la piedad de Miguel Ángel y sencillamente mírala un ratito.. fíjate en los detalles de su cara, es joven,casi tanto como el hombre que tiene en sus brazos, imposible que sea su madre. No sufre, no está alegre, sencillamente está ya tranquila. Guapísima. Y Jesús, no veas, ya conoces a Miguel Ángel cómo era con el cuerpo humano. Y está tranquilo, ya ha cumplido. Nada de.sangre, nada de dolor, solo paz, paz en mármol blanco.
      Hay entre los dos como un vínculo universal, es como el amor en estado puro.

      Cuando la vi ya tenía el cristal porque un ser le rompió la nariz de un martillazo. Pero está muy bien puesto. Se ve genial. Me hubiese gustado poderla tocar, pero hay que proteger a las imágenes de los vándalos. No recuerdo el tiempo que estuve delante de ella, porque se detuvo.

      Te gustará. Seguro que la conoces, pero mírala despacito. Es increíble.

  • George R Porta

    La bastardía de Jesús me parece un dato necesario y bueno. Hace muchos años cuando estaba en el seminario, ví en un tratado viejo de teología un diagrama de la encarnación que explicaba el rol de María según lo veía Grignion de Montfort.

    Aparece un triángulo representando la Trinidad y uno de los tres ángulos insertándose en la cabeza de una silueta humana que representativa de la totalidad del género humano.

    María estaba mencionada en el cuello.

    Del mismo ángulo de la Trinidad, el lugar del Hijo, pasando por el cuello, descendía como zambulléndose en la humanidad una flecha que recorría longitudinalmente la silueta hasta los mismos pies, se salía de ellos y emprendía en la resurrección el regreso al triángulo subiendo hasta entrar por el ángulo atribuido al Padre.

    La explicación era que el Hijo se había abajado haciéndose humano y al hacerlo llegando a morir para ser semejante en todo a lo humano y natural, conocía y acogía todo hasta lo más abyecto de la humanidad, lo y lo regresaba a la Trinidad.

    Aquellos fueron años llenos de esperanza ingenua para mí y mirándome a mí mismo y las basuras que me sabía y me sé capaz de cometer y pensando en los más miserables entre los seres humanos, de los cuales ya conocía a alguno, o me lo podía imaginar, me consolaba la idea de que nada quedaba fuera del abrazo redentor del Hijo.

    María se me quedaba como una especie de puente entre la cabeza de la silueta y el cuerpo que como recién había salido de mis estudios de Ciencias Biológicas en la Universidad, me resultaba una imagen muy poderosa porque sin lo que le da al cuello su similaridad funcional con la estructura concéntrica de un cable coaxial, el cerebro quedaría completamente aislado de todo lo que le hace llegar la energía que necesita para funcionar desde los azúcares hasta el oxígeno o el anhidrido carbónico, las enzymas, etc. Al mismo tiempo, el cuello solo sirve para sostener la cabeza y proteger con la piel y con la estructura ósea cráneo-espinal el receptácylo que aisla y protege el cerebro, que por sí mismo es poco más que un amacijo fibroso de una masa grasosa.

    • Carmen

      Perdón, George, perdón.

      Me va a mandar a hacer puñetas y con toda la razón. Por favor. Perdónese de una vez.
      Mire, no soy sacerdote, ni quiero serlo, dios me libre. Pero una vez, después de que me contaron una historia de esas llenita de culpa, de esa culpa judeocristiana que atormenta profundamente y sin solución, jugué a los sacerdotes y le dije. Yo te perdono en nombre de lo que tú quieras que te perdone. Y es que somos como somos y a veces hacemos cosas que no podemos controlar, vaya usted a saber por qué.
      Solamente existe el perdón personal. Perdónese de una puñetera vez. Lo que sucedió, a cedió. Seguro que la vida se ha encargado de ponérselo difícil, porque el célebre infierno está aquí.
      Olvídese. Ha hecho usted mucho bien en su vida. Piense en ello todos los días un ratito. Piense cada día en una de las personas a las que ha ayudado.
      Sorry
      No se enfade conmigo.

      • George R Porta

        Estimada amiga Carmen: Ya ve usted que no le envío a ningún lugar. No comprndo bien por qué me considera usted tan cargado de culpas, pero, como en cada caso que alguien me comenta algo de mí, pues me lo tomo en serio y saco tiempo para considerarlo seriamente.
        Esta entrada la puse porque en contraste con los tiempos modernos y en retrospectiva, María todavía era cuando estuve en el seminario, hace justo cincuenta años, esta especie de reina entronada y todo y hacía muy poco había estado en discusión su rol en la historia humana desde el punto de vista teológico.
        Afortunadamente si tengo muchas porquerías que perdonarme no son enormes como para merecer ningún infierno, ni ahora ni después, aunque hace años que el infierno lo paso cada año durante la estación de verano que acá, en estas latitudes no es tan grave como en otras, pero de vez en vez se sube al punto de ebullición del agua sin que se vean burbujas por ningún lugar: No me preocupa.
        No obstante, agradezco muy de veras su comentario. No me la imagino haciendo puñetas (la expresión acá tiene un significado peculiar) y me ha hecho usted sonreir. La respeto y le envío un abrazo cordial. Gracias.

      • Carmen

        Sorry.
        Detesto la sensación de culpa. Me alegro un montonazo.
        Por aquí también conocemos el infierno en verano..He hecho la sugerencia de que pongan aire acondicionado en el infierno por si acaso.
        Un abrazo

  • Asun Poudereux

    La interpretación de este pasaje por Salvador, ciertamente, nos era ya conocido en Atrio, aun y con todo, creo que es de suma importancia remarcar esa no acogida entre los suyos, familiares directos e indirectos, cuando es en Galilea, donde está Nazaret, y no se destacaba por ser de lo más ortodoxa y pura en la tradición del judaísmo.  Lo que indica la radicalidad de Jesús  y su claro mensaje, sin desvíos interesados.  Acentúa esto que digo el hecho de resaltar, a modo de desprecio, ser el hijo de quien es, de una mujer. Lo que por contra le da mayor autoridad y respeto a su persona y proyecto. Visto su testimonio de vida y la de tantos otros seres humanos, que han sabido amar, a pesar de ser Nadies.

    Cierto. Era  y es otro modo totalmente diferente de considerar al ser humano y la vida social, que estaban y están determinados por la religión. Podría entonces ser plausible,  el punto de mira al que nos enfoca Rodrigo. En cuanto que es algo excepcional que  se aleja totalmente de la Tradición. Lo que lo hace difícil de aceptar es que Marcos refleje la cruda realidad, vista desde el que la sufre, y después,  en los otros evangelios, cuando se supone es un movimiento que se va apartando  de lo estrictamente judío, por tanto religioso, pero también de lo originario en Jesús, se haya ido suavizando este desencuentro inicial en Marcos hasta  magnificar a ambos, la Madre y el Hijo.

    El encadenamiento con mitos ancestrales anteriores referentes a la Diosa Madre, deja claro que no parece haya mucho más de histórico en el Nuevo Testamento. Lo auténticamente vivido y sentido por los contemporáneos a Jesús y de Jesús mismo, no tiene como fin resaltar lo anecdótico y secundario, al ser experiencia intransferible, inmediata  y directa. Solo la imaginación es atrevida,  ante  el silencio, es incapaz de callar. Sin embargo, en el silencio, el narcisismo exaltado, del tipo que sea, calla.  
     
    En cuanto a su excepcionalidad como movimiento dentro del mundo judío,  ya lo era el mismo Jesús, muy por delante de su época y quizá también de la nuestra, desde el punto de arranque religioso y laico, en cuanto a su puesta en valor centrada, sin privilegios ni exclusiones, en el ser humano.

    P. d.-  Hay algo que me  hace dudar de que sea el mismo Jesús, quien afirme esto: “Solo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian a un profeta”. Me gustaría, Salvador,  que nos lo  aclararas, sobre todo en la parte última. Muchas gracias.

    • Salvador Santos

      Hola Pili y Asun

      El texto de Mc 3,21 no tiene discusión:

      “… se pusieron en camino para echarle mano, pues decían que había perdido el juicio”.

      Es natural que quisieran llevárselo de vuelta a casa porque peligraba él y su familia, pero el hecho de pretender retirarlo de la circulación está motivado porque pensaron que se le había ido la olla. La pregunta es: Cómo llegaron a esa conclusión? La respuesta la encontramos en el texto anterior: Mc 3,13-19. Ese hecho (ver Destilado de Oscar Varela: Leyendo a Marcos 6) fue también la razón que motivó a loa ideólogos oficiales de la nación a bajar desde Jerusalén a meter mano al asunto. Lo que ocurrió y transmite Marcos en 3,13-19 fue algo insólito y gravísimo que no entraba en cabeza alguna, ni siquiera en quienes le seguían. ¿Cómo iba a entenderlo María, una mujer ya con años encima y sin formación alguna porque a las mujeres se les vedaba el estudio? Nada hay de extraño ni reprochable en que María no entendiera lo que hizo aquél hijo suyo. Aun hoy por muchas explicaciones que se den no se entiende o no se quiere entender.

      Que las palabras: “Solo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian a un profeta” fueran exactamente las que pronunció Jesús en aquella ocasión resulta imposible de defender. Es una formulación breve y muy bien estructurada muy propia del estilo de Marcos. Aunque, a mi juicio, su sentido y su contenido si encajan con el criterio de Jesús respecto a la familia. También parece lógica una afirmación similar en un ambiente explosivo como el de la gente de la aldea en esas circunstancias. Según Lucas, hasta trataron de echarlo barranco abajo (Lc 4,29).

      Os mando un abrazo

      • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

        ¡Gracias Salvador!

        Ahora ya no caben “remilgos” y así lo comprendo, gracias amigo.

        Un abrazo entrañable
        pili

      • Asun Poudereux

        Ese paso es decisivo, ya que se desmarca dentro de una formalidad de actuación del orden establecido. Había que hacerlo. Ir más allá de las palabras. Comprometerse. Supongo que el descontento que había, favoreció en un principio escuchar que se propusiera una alternativa. Sin embargo las interpretaciones pudieron ser muy diferentes. Y si iban en su línea, como siempre suele ocurrir, del dicho al hecho hay mucho trecho. Jesús iba demasiado, muy muy por delante. Las autoridades, sí parecen ver en la influencia de su persona y proyecto un peligro. Iban muy por delante, pero en sentido contrario.

        Gracias, de nuevo. Buenas noches.

      • oscar varela

        Sobre el “inventito de “enfante terrible” que resultó Jesús,
        ese de “convocar” a un “rancho aparte” (“LOS DOCE”)
        no es tan in-sólito en la historia.

        En Roma el Populus decía “nonnes” y se iba a otro Monte (fundacional).

        Las actuales “HUELGAS” tienen esa inspiración,
        sobre todo en momento de crisis cuando
        – los Patrones se toman las de Villa Diego (se rajan!)
        y entonces
        – los Trabajadores se toman la Empresa
        (auto-gestión forzada)

  • Carmen

    Pues es que , no sé cómo decir… A mí me cuentan  las cosas que contaban de Jesús de un hijo mío y yo me pasmo. A este hijo mío le van a hacer algo malo. Pensaría. Y trataría de convencerlo para que cambiase el chip. Porque eso de los Mesías está muy bien, pero si es tu hijo, maldita la gracia que te hace. Porque no acaba bien ni uno.

    No sé.

    La entiendo perfectamente.

    Pero eso no quiere decir que no lo quieras ni que no creas que tiene razón. Sencillamente no quieres que le suceda nada malo. Porque está señora era una mujer normal, con sus miedos normales. No sé. Cuando creo que algo le puede perjudicar a un hijo mío, me pasmo. Aunque luego esté orgullosa de él y de su respuesta. Pero el miedo no te lo quita nadie, sobre todo al principio.

  • Mª Pilar García Martímez de Aguirre

    Hoy nos acompaña un texto, que para asumirlo… hay que borrar tanta “metralla” como nos han inculcado.

    Siguiendo con atención el texto presente, solo hay una cuestión, que me cuesta asumir:

    “¡También ella, María, puso trabas al proyecto del Galileo!”

    Pensando lo que os explicas; María, además de ser muy joven, vivió marcada y profundamente.

    Si su vida hubiese sido “llamativa a los ojos de sus vecinos” no hubiesen pasado como un “velo” a su vivir; parece por lo que nos presentas, que todos mal hablaron… con mala intención, para herir… no solo a Jesús, sino exaltando la fuerza de lo mandado por la ley, y allá entraba María.

    Pero no puedo por menos, que mirar la trayectoria de Jesús el Galileo, y eso, me impide concebir:

    ¿Cómo de una madre tan marcada… por lo que sucedió en su vida, y que nadie ha sacado con claridad a la luz… pudo educar a un hijo… ¡De su gran categoría humana!…

    Y para más “inri” se quedó a su lado, hasta que sus hermanos y hermanas, pudieran seguir sacando a la familia adelante.

    Si es una mujer, marcada en su vivir; el que no siga abiertamente el Proyecto que Jesús proclamó, y al Él mismo; quizá, no signifique rechazo, quizá, pudo hacerlo para no marcarle de alguna manera.

    Parece que en otros lugares, nadie reprochó de donde venía; sí era atacado, porque les tiraba por los suelos todos sus principios, leyes, manera de gobernar, enriquecimiento abusivo, para tener en un puño a sus “fieles”.

    La miro de mujer a mujer, la contemplo, con un estigma durísimo; no solo por ser el tiempo que es, sino por la religión que su pueblo seguía, como si fueran llevados directamente de la mano del mismo “dios”.

    ¿Y si fue sencillamente delicadeza, para no entorpecer el caminar de su hijo?

    No puedo dejar de contemplarla:

    Sencilla, humilde, callada, amante de su familia; de no haber sido así, podía haber desaparecido del mapa, e irse a otro lugar.

    ¡Ya se,ya se! Que esto es salirse de los textos; pero la miro… y no lo puedo evitar.

    Imaginemos que fue violada… y un hombre de su familia, decidió acogerla y así acallar la maledicencia de aquellas lenguas que la hubiesen escarnecido sin piedad; como lo hicieron cuando el Galileo pasó por su aldea natal, como un triunfador, y eso enerva a los mediocres… en todos los sentidos.

    Al leer con sumo cuidado una y otra vez el texto; no puedo mirarla, como si nada concerniente a  su hijo le importara lo más mínimo; de hecho, cuando llego a sus oídos, que había perdido la razón:

    ¡Fueron en su busca!

    Y comprobando que no era cierto, volvieron a su casa; pero eso, no nos dice claramente… que lo rechazaban, sino que le dejaban seguir su camino, ya era todo un hombre.

    De todas formas, prefiero esta María, madre, que la que han creado.

    Dinos algo Salvador ¡Por favor!

    Este art. tiene mucha miga, y no es fácil “digerirla” sin que María aparezca sin entrañas de madre.

    pili

  • Rodrigo Olvera

    Hola estimado Salvador

    Si desde que vivía en Nazareth entre ellos  se le consideraba bastardo y un bastardo está excluido de la asamblea del pueblo de Dios, ¿Cómo es que no sólo se le permite participar de la asamblea sino enseñar en ella?

    Ahora, el hecho de que el texto diga “y en su casa” no es certeza respecto de que María rechazara el proyecto. Pues solo sería certeza si se interpreta no como hipérbole sino como categoria Universal literal (todas las personas de su casa).

    Pero hay varios textos afirmando que algunas personas de su casa iban con el, incluyendo expresamente a María.

    Aquí es interesante la atribución de histórico o figurativo de cada pasaje. Das  por histórico este pasaje. ¿Y si fuera figurativo?

    Si algo sabemos de los movimientos mesiánicos judíos es que eran movimientos cuyo liderazgo era de clan. A la muerte del mesías, el liderazgo de lo que quedaba el movimiento lo tomaba un pariente del mesías fallido. Todo el evangelio está construido para presentar al movimiento de Jesús como una excepción a esta característica general de los mesianismos judios.. Excepto por un pequeño pasaje en Hechos, donde el liderazgo de lo que sobrevivió del movimiento de Jesús lo asumió Santiago, hermano del Señor. Este pasaje de Hechos es congruente con la mentalidad judía.

    Entonces, una hipótesis es que al salir del mundito judío (por el doble proceso de rompimiento con el judaísmo al ser declarado herético y la expansión entre gentiles del imperio romano) el cristianismo primitivo evolucionó de un típico movimiento mesiánico de clan judío a un movimiento con aspiraciones grecorromanas de universalidad. El liderazgo pasa de un liderazgo familiar a un liderazgo de “sucesión apostólica”.

    Para justificar este cambio, se redactan textos figurados de rompimiento familiar. No solo este pasaje, también el de la familia buscándolo para retenerlo (¿Quien es mi madre y mis hermanos?), el de Jesús enseñando en el Templo (Jesús no dejándose retar por su madre), etc. Era una necesidad del guión de que en el nuevo movimiento universal el liderazgo familiar semítico ya no tiene cabida.

    No afirmo con certeza que sea así. Pero es una hipótesis razonable, con consistencia interna, y que permite explicar el aparente excepcionalismo de este movimiento mesiánico judío.

    Saludos cordiales

    • Salvador Santos

      Hola Rodrigo.

      Hacía tiempo que no conversábamos. Me alegra hacerlo ahora.

      A las cuestiones que planteas:

      Aun siendo ilegítimo, se explica que se silencie esta condición en un minúsculo núcleo de población donde la mayoría de su gente está emparentada. El tema se calló y solo se sacó a relucir una vez que él presentó una propuesta que se consideró descabellada (también ahora). Si se le permitió el acceso a la asamblea fue precisamente por nunca salió a flote una cuestión que manchaba a una gran mayoría del pueblo; y a algunos sospechosos, que seguramente andarían por allí, más que a otros.

      “Su casa” es una expresión que incluye al núcleo familiar más directo. En este caso: madre y hermanos. La frase de Jesús alude a tres conjuntos. Los círculos se van estrechando:

      “Solo
      – En su tierra
      – entre sus parientes
      – en su casa…
      desprecian a un profeta”.

      Ninguno de los de “su casa” se adhirió a su proyecto. En ningún lugar se dice que le siguieran o que formaran parte del grupo de discípulos. En este asunto de la adhesión los evangelios afinan mucho.

      Si se tratara de un texto figurativo y no gravemente insultante no tendría por qué haberlo corregido Lucas y Mateo. Lucas transformó la expresión negativa “…el hijo de María?” en una absolutamente positiva: “¿No es este el hijo de José? (Lc 4,22). Mateo, por su parte, hizo un enjuaguee para disimular el escarnio: “¿No es este el hijo del carpintero? ¡Si su madre es María!” (Mt 13,55), De haber sido figurativa la pregunta no había motivos para transformarla o disimularla.

      Respecto al asunto de Santiago, se explicó en el artículo ‘Apariciones entre interrogante’. Y se abundará en él en la tercera parte de este artículo.

      Explicaciones razonables hay muchas. Si se generaliza aún hay más que lo parecen. Ahora bien, a mi juicio, cualquier explicación debe ser analítica y entrar con detalle en el texto original. Porque cada evangelio es como un puzle, deben encajar todas las piezas y además, encajar con las piezas de los otros tres textos. Un ejemplo:

      En Jn 1,1b, La biblia de Jerusalén lee:

      “Y la Palabra estaba con Dios”

      La traducción de Nácar Colunga dice:

      “Y el Verbo estaba en Dios”.

      ¿En qué quedamos: “con Dios” o “en Dios”?

      Las conclusiones que se obtengan pueden ser muy razonables, pero el texto griego ni dice “con” ni dice “en”. Y ¿cómo encaja esa pieza en el conjunto de los evangelios?

      Aprovecho para mandarte un abrazo.

    • George R Porta

      ¡Hola Salvador!
      ¿Qué quiere decir histórico? ¿Se trata de una categoría de estilo literario o se trata de un testimonio de hechos que ocurrieron o se trata de la narración testimonial de un creyente que narra su creencia aunque no puede aportar evidencias objetivas, materiales?
      Cuando yo uso la categoría de «histórico» quiero decir que la validez de la afirmación depende de evidencias materiales existentes, pero a menudo cuando leo cómo otras personas utilizan la atribución de historicidad, me parece que se refieren a un estilo literario, a una forma de narrar.
      En el caso de los mitos, siempre tienen un núcleo que hace que lo que los mitos «respiran» sea posible aunque no sea probable y mientras más sólido es ese núcleo, más convincente es el mito. Por ejemplo el mito del «eterno retorno» tiene una explicación esotérica porque en la realidad hay muchas cosas que se repiten. La semilla de un árbol hace posible que los árboles filogenéticamente emparentados se parezcan: El olor de las hojas si son aromáticas, el color de la madera, el olor de la resina, la altura que pueden alcanzar la especificidad ecológica que demandan, etc. y no hay nada más sugerente de que el propio árbol que originó la semilla se reporduzca y retorne en todos sus descendientes. esa misma idea se encarna en la genealogía de las descendencias reales, las dinastías, etc., donde las aplicaciones de las analogías por atribución o proporcionales se hacen muy actuales, casi materiales.
      ¿Pudieras por favor definir el significado de «histórico» en cuanto se puede aplicar a una narración evangélica? Si no puedes desviarte o no lo deseas lo comprenderé. Un abrazo cordial.

  • George R Porta

    Gracias Salvador. Extraordinario análisis, estudio. Este párrafo, me ha dado particular alegría, porque se convierte en evidencia de lo que he estado proponiendo de leer la historia desde el presente, sin tener que trasladarse imaginariamente a los hechos.

    Me refiero a este: «    Sea como fuere, ninguna de esas posibilidades resta mérito a María. Su valor no radica en títulos, honores ni incluso en una acción portentosa de la divinidad sobre ella, sino en su realidad personal. Atribuirle galardones y privilegios solo resulta útil para ensombrecer dicha realidad. Se ama a un ser querido no por los títulos que ostenta, sino por ser como es. El atractivo de alguien solo por sus aderezos va desencaminado. Que en María se despertaron deseos sexuales y que mantuviera relaciones sexuales la reivindica como humana y como mujer. Nada hay de malo ni escandaloso en ello. La sexualidad es algo bello. La fealdad se sitúa en los ojos y la mente de quien la censura. No hay maldad en el sexo; sí, en el dominio y el sometimiento, sea ejercido en el sexo o fuera de él. La sexualidad compartida en condiciones de igualdad y libertad resulta una bendición.»

    Acabo de regresar a mi oficina y mientras consumo una taza de café, antes de retomar lo que estoy haciendo, abri tu artículo y lo leí por segunda vez. Un abrazo cordial

  • oscar varela

    Hola!
    ¿Y si lo que tan “ligeramente” llamamos
    LA Realidad,
    LAS Realidades,
    LOS Hechos
    no fueran sino “fermento-expresiones”
    del MITO en que “nos encontramos” in-stalados?
    ………………………..

    Las “Épocas

    Las “Generaciones

    son “históricamente” ESO:

    LA AVENTURA HERVOROSA Y FERVOROSA

    DE LA VIDA HUMANA

    EN EL MUNDO QUE SE VA INVENTANDO.

  • GIORDANO BRUNO

    La verdad se va abriendo caminos,  entre las leyendas y los mitos. Aunque los hayan apuntalado como dogmas. Estas verdades lo han sido siempre, pero profundizar en ellas, en otros tiempos han costado la vida a cientos o miles de personas.¡¡¡Que gran fortuna vivir la libertad y que cada uno tome de la vida, aquello que mejor cuadre a sus pensamientos y a sus sentimientos. ¡¡¡Y que nadie con sus sensibilidades no nos enfrente a los suyos, por mucho poder que tenga!!

    Recuerdo al cardenal Tarancón, cuando una vez le pidieron hacerle una entrevista. Él puso una condición.No preguntarle por María. Cardenal, viejo y sabio, sabía por donde le podían venir peligros y los apartó precavidamente.

    Si hoy digo como creo que María tuvo a Jesús siendo una madre soltera, con un hombre, que los judios llegaron a identificar con un soldado romano llamado Ben Panter, no pasa nada. Es más, nada le quita a María  la grandeza de haber traído a este mundo a su hijo primogénito, Jesús. ¿Y Jesús?. Para mi le hace aún más grande, si ello hubiera sido posible, porque esa procedencia de judío marginal, indica muy a las claras, ese ascenso humano , el último escalón social, a la más alta consideración de su vida y su obra que para remate fué ajusticiado por el Imperio Romano y condenado por subversivo para el mismo y hereje para los SACERDOTES DEL TEMPLO. ¿Jesús hereje?. pues así se lo dijeron, y peor aún, se lo siguen diciendo…los que lo transformaron en Cristo-Rey.

     

    • Carmen

      La libertad, amigo Sancho, es el más preciado don que los cielos nos han ortogado. Por ella se puede y aún se debe entregar la vida’
      Cito de memoria, pero es algo parecido.

  • Gonzalo Haya Prats

    Está bastante claro que su madre, junto con sus hermanos, trataron de disuadir a Jesús de su proyecto porque infringía las tradiciones religiosas de Israel y resultaba peligroso. Mateo y Lucas, pero sobre todo Juan, idealizaronn la figura de la madre para resaltar los caracteres divinos de Jesús como hijo de Dios (en el sentido tradicional de ungido por Dios como representante y guía del pueblo).

    La cuestión sobre su padre biológico es más compleja. En una conferencia sobre María como ejemplo femenino, la conferenciante apenas comentó este texto de Marcos; durante las preguntas, aclaró que más que la vida de la María histórica, importaba el mito creado por las comunidades cristianas sobre la madre de Jesús, igual que los mitos sobre Jesús han prevalecido sobre el Jesús histórico. En este sentido veo muy importante las observaciones de Xabier Pikaza que ve la interpretación popular sobre María como un aflorar de la ancestral Diosa madre impresa en nuestro subconsciente colectivo (las palabras son mías, pero creo que reflejo su interpretación).

    • Carmen

      Eso mismo quise decir . Eso. Porque me dijo un señor aquí, en Atrio, que Jung decía algo parecido en sus célebres arquetipos. Y lo encontré tan superlógico que me lo creí.
      A lo mejor con eso que usted ha escrito, se entiende mejor. Porque, querido amigo, muchas veces, muchas, si no todas, depende quién diga las cosas . Y ya sabe usted quién soy. Una analfabeta teológica. O como mucho algo deletreo.
      Muy agradecida

  • Carmen

    Hola Salvador.

    Está vez no voy a decir nada.  Ya dije suficiente. No sé si se llegó a entender. Pero quizás aquello de Dulcinea no iba muy desencaminado. Soy una mitómana reconocida. Y me gusta. Claro que cuando se te cae un mito, uf. Por eso a los mitos hay que dejarlos en su Olimpo particular.

    Algo sabía de esto que dices. Por lo visto la madre de Jesús pensaba que su hijo había perdido la cabeza y que podría tener problemas. Lo comprendo. Vaya usted a saber lo que le decían que hacía y decía su hijo. Pobrecica. Tendría miedo de que sucediese algo parecido a lo que le sucedió.

    Me he quedado muerta con lo de las bodas. Pues eso lo tenemos muchas personas grabado a fuego en la cabeza. Menudo detallazo.

    Me encanta leerte. Aunque sea una mitómana irredenta, me gusta saber lo que es real y lo que no. Pero claro, mis mitos siguen en mi cabeza en la categoría de mitos, separados de la realidad. Es una manera de ir por la vida, pues como otras.

    Un abrazo.

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