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Evidencias para una duda / I

Vuelve con nosotros Salvador Santos este espacio de los martes teológicos. Quein no le haya seguido, puede pinchar en su nombre para ver una larga serie de artículos publicados aquí. O puede ver los destilados de su novela Un paso, un mundo que hizo semanalmente Oscar Varela. O puede pedirle que nos envía todos su perfil y su foto para que podamos publicarlo…

Sobre quién creían sus coetáneos que era Jesús, el tema de hoy, habrá dos entregas. Y luego otra sobre el autor del evangelio de Marcos.

1.- Dudas y más dudas

Las dudas respecto a Jesús y su mensaje surgieron nada más iniciar él su andadura.

Lejos de resolverse tras debates inacabables y fuertes enfrentamientos personales, perduraron agazapadas durante largos y negros siglos.

Hoy, desde otras perspectivas, proliferan vigorosas. Representan: la cautela, la dificultad de entender, el miedo a perder una posición, la resistencia al engaño, la búsqueda de racionalidad, la toma de distancia, el deseo de abandonar la incertidumbre, la desconfianza, el aplazamiento de un juicio definitivo, la alarma ante el posible desmoronamiento de tradiciones y dogmas, la sospecha ante lo nuevo, una puerta a la pregunta, la exigencia de respuestas consistentes…

2.- Las dudas del Bautista

En los evangelios aparecen múltiples personajes recelando del Galileo y su proyecto. Los considerados seguidores suyos figuran como aventajados en desconfiar de él.

Transcribimos el relato de una de esas dudas. Procede de quien menos cabría esperarse, del Bautista:

“Juan se enteró en la cárcel de las obras que hacía el Mesías y mandó dos discípulos a preguntarle:
-¿Eres tú el que tenía que venir o esperamos a otro?
Jesús les respondió:
-Id a contarle a Juan lo que estáis viendo y oyendo:
Ciegos ven y cojos andan,
leprosos quedan limpios y sordos oyen,
muertos resucitan
y pobres reciben la buena noticia.
Y ¡dichoso el que no se escandalice de mí!”
(Mt 11,2-6; par. Lc 7,18-35).

3.- Sus dudas sorprenden

Las vacilaciones del Bautista sorprenden. Parece un contrasentido que Juan dude del Galileo habiéndole identificado como el Mesías en su encuentro con él:

“Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
Soy yo quien necesita que tú me bautices, y ¿tú acudes a mí?”
(Mt 3,14).

La paradoja se presenta como consecuencia de contrastar dos escenas con desigual valor histórico:

  • un acontecimiento real: los titubeos del Bautista, y
  • una situación imaginaria: su reconocimiento de la preeminencia de Jesús.

(El autor del texto ideó este breve guion tratando de evitar que el lector interpretase el bautismo del Galileo como un signo de inferioridad respecto a Juan).

4.- Contexto del relato: Clave de lectura

El contexto próximo aporta una importante clave de lectura del relato que narra las dudas de Juan:

  • 1. El Galileo ha constatado la situación de abandono en que se encuentra el pueblo. Se le remueven las tripas:

“Viendo a las multitudes, se conmovió, porque andaban maltrechas y derrengadas como ovejas sin pastor” (Mt 9,36).

2. No se le escapa la magnitud del problema. El pueblo está en las últimas. Solucionar esta situación límite se convierte en su prioridad. Hay mucho trabajo por hacer. El colectivo de discípulos necesita comprender el sentido de su misión:

“Entonces dijo a sus discípulos: La mies es abundante y los braceros pocos” (9,37).

  • 3. La tarea de dar una salida a la desolación del pueblo corresponde a la nueva sociedad (los Doce; Mt 10,1-2). Presentarse como alternativa al orden injusto será su cometido. El Galileo da instrucciones al colectivo para llevarlo a cabo (10,5-15). Avisa de las grandes dificultades, anima a los discípulos a ser leales a su proyecto, a perder el miedo ante la feroz oposición que encontrarán y a saber valorar toda colaboración por mínima que sea (10,34-42).

5.- El Bautista, escamado, busca comprender

El relato está fijado en coordenadas espacio-temporales precisas. Sucede estando el Bautista encarcelado. Según Mateo, él disponía de información suficiente respecto a la actividad llevada a cabo por el Galileo:

“Juan se enteró en la cárcel de las obras que hacía” (v.2).

La vía seguida por el Galileo decepcionó a Juan. Las noticias resultaban desalentadoras. Aquel proyecto nada tenía que ver con lo que él había estado pregonando: la inminencia de la intervención divina y el aplastamiento de todo adversario del nuevo orden:

“El hacha está ya tocando la base de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego” (Mt 3,10).

Juan había anunciado de ese modo la llegada del tiempo definitivo liderada por un Mesías-juez cuya sentencia final comportaría vida para unos y aniquilación total para otros:

“Trae el bieldo en la mano para aventar su parva y reunir el trigo en su granero; la paja, en cambio, la quemará con fuego inextinguible” (Mt 3,12).

Al Bautista le urgía salir de dudas, aunque no de cualquier manera. El impulso por salir de la incertidumbre se aceleró al máximo. La irrupción de la justicia divina, que él sospechó inmediata, significaría su propia liberación. Necesitaba, pues, información cierta y de primera mano. Por eso confió el asunto a dos de sus discípulos (Para la validez de una declaración en un juicio se exigía la coincidencia de dos testigos):

“Mandó dos discípulos a preguntarle” (v.2).

6.- Delegados de Juan entrevistan al Galileo

El Bautista dirige al Galileo una pregunta nada anodina. La pregunta reflejaba al detalle el pensamiento social de Juan. Él había diseñado su plan con dos vías de actuación: la denuncia de la injusticia y la exigencia del cambio individual refrendado con su bautismo. Respecto a la transformación total de la sociedad estimaba que la iniciativa y el momento correspondían solo a Dios, que actuaría a través de su Ungido (Mesías o Cristo). Le quedaba saber si el Galileo se identificaba o no con ese Ungido protagonista del cambio esperado.

Para él, fuera cual fuese la respuesta del Galileo, el asunto le afectaba de lleno. Significaba: o bien la modificación completa de sus profundas convicciones o bien un penoso desengaño ante la demora de sus pronósticos.

Se trataba de una pregunta cerrada. Su formulación restringía y facilitaba la respuesta:

“¿Eres tú el que tenía que venir o esperamos a otro?” (v.3).

7.- El Galileo responde a su manera

Pero el Galileo rehusó ceñirse a los términos de la pregunta y eludió hacer una declaración sobre sí mismo. Los dos mandados no podrán trasladar a Juan un mensaje reducido a un título. Eso sí, regresarán pertrechados con un argumento irrebatible: su experiencia de la realidad. La realidad del proyecto del Galileo salta a la vista; se pueden comprobar sus resultados. Dos testigos los autentifican.

“Id a contarle a Juan lo que estáis viendo y oyendo” (v.4).

Los emisarios certificarán como testigos directos lo que YA está ocurriendo.

Juan se verá obligado a extraer sus propias conclusiones de una realidad de la que ya tenía suficiente información, según atestigua el comienzo de este relato:

“Juan se enteró en la cárcel de las obras que hacía” (v.2).

Al parecer las creencias del Bautista resultaban un serio impedimento para percibir el alcance del proyecto del Galileo.

En ocasiones, resolver dudas supone deponer creencias y seguridades.

21 comentarios

  • oscar varela

    Hola!
     
    1.- De Salvador leo:
     
    – “Trabajo al margen de teologías”-
     
    Ok! – Gracias! Me queda claro.
    ……………….
     
    2.- A George:
     
    Fotocopio lo de mª pilar: -“¡Gracias George! – por compartir tu vivencia-vid”-,
    ………………..
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • mª pilar

    ¡Gracias George!
    Por compartir tu vivencia-vida, y todo lo que en ella brilla con luz propia.
    ¡Gracias! Un abrazo entrañable.
    mª pilar

  • George R Porta

    Oscar: Ya escribí demasiado en mi comentario a tu respuesta (una especie de jungla semántica quizás) pero me cuesta hacerlo más breve aunque lo desee y en definitivas por mucho que recorto lo que escribo, no logro dejar de ser palabrero, largo.
     
    Aun así añado estas notas que quizás pudieran aclarar mi sentir (de Ignacio tomo el entrar en la composición de lugar como si estuviese yo en la situación cuando oro, lo cual va bien con el modo de Teresa):
     

    Me parece que la similaridad o paralelismo entre la humanidad de Juan el Bautista y la de Jesús (que más bien habla en favor de la de éste), se haga evidente en esta experiencia de incertidumbre, de cuestionamiento justo al momento de la ejecución de cada uno.

     

    He aquí una cita de Teresa de Jesús que me hace mucho bien: “Mientras vivimos y somos humanos, traerle humano” (Vida 22, 9) y, desde luego, entonces por esa línea no me cuesta dejar tranquila la divinidad de Jesús que no niego, ni imaginar su humanidad en términos de que Jesús sufriera como sufrimos los humanos y reconocerlo en el sufrir de este pobre en particular que tengo conmigo en mi trabajo o en el tipo que guía su coche distraído en la autovía expreso cuando de noche regreso a casa, sabiendo que ni esos dos pobre ni yo somos  Jesús mismo, sino que somos quienes seamos con nuestros nombres y nuestra propia historia, humana como la de Jesús, sí, pero diferente de ella.

     

    La duda de Jesús fuera en ese marco consistente con la expresión del posible homilista: “Sufriendo aprendió a obedecer…” (Cf. Hebreos 5, 8).

  • oscar varela

    Hola!
     
    A George y  Salvador ¡muchas gracias! ¡excelente! Luego haré las consideraciones ad hoc.
     
    Porque ahora estoy saliendo al Consulado argentino en Chile y al Ministerio de Interior para comenzar a tramitar la Residencia Definitiva en Chile. Hasta el momento no he tropezado con dificultades en la residencia Provisoria que tramité y poseo. Tales “facilidades” se deben al avance de la Zona Mercosur y demás impulsos de Unión Latinoamericana por la que otros han luchado y muchos como yo nos beneficiamos.
    ……………………………
     
    Quisiera, sin embargo, solicitar a Atrio que considere la posibilidad de ingresar a PERFILES el de Salvador Santos, que él mismo nos ha escrito a los atrieros.
     
    NOTA: no sé si está en la consideración de Atrio la posibilidad de “modificar en cualquier sentido (agregando, borrando, etc.) el texto y/o foto que se haya ya publicado.
    ………………….
     
    Tomado de: salvador santos 20-Noviembre-2013 – 19:54 pm
     
    Mi perfil actual es muy simple:
     
    Nací en Algeciras (un poco más al sur y habría sido en una patera). Estoy casado. Tengo tres hijas, una nieta y dos nietos.
     
    Mi tiempo se reparte en:
     
    1. Trabajar como abuelo al menos la tercera parte del día (hoy he tenido que hacer horas extras).
     
    2. Trabajar buscando y desmontando chatarra en sociedad con Chaka, un inmigrante de Costa de Marfil. Él se encarga de colaborar en el desmontaje y de venderla. En ocasiones doy alguna charla sobre cómo convertir la chatarra en células sociales para la transformación de África o cómo lograr legalizar la situación de un inmigrante sin papeles. La última charla trató de cómo convertir la chatarra en un terreno de 45.000 metros cuadrados.
     
    Asociado a estas, realizo otras tareas con amigos inmigrantes africanos. No son temas para explicar públicamente; ya he tenido algunos conflictos con uniformados.
     
    3. El tiempo que me queda lo dedico a explicar el evangelio. Estos artículos publicados en Atrio son fruto de ese trabajillo.
     
    Respecto a fotos, no guardo ninguna. Una vez me preguntó alguna de mis hijas si tenía alguna foto de comunión. Le respondí que con siete años tenía alergia a que me vistieran de marinero y salí del atolladero por mi cuenta y riesgo. Sin que lo supieran mis padres, comulgué en una plaza de toros, en un altar provisional que colocaron allí con motivo de unas misiones hechas por dominicos. Al ver aquello me dije: esta es la mía. Las vecinas se chivaron, mi familia se llevó un disgusto y yo, una fuerte reprimenda, un discurso para convencerme de mi mala acción, algún pellizco y la alegría de descubrir que podía salir del rebaño.
     
    En mi casa tampoco hay fotos de bodas. Cuando mi mujer y yo fuimos al juzgado a legalizar nuestro matrimonio (acontecimiento que sucedió en un campo unos dos años antes cuando mi mujer y yo decidimos comprometernos con un mismo plan de vida), el juez llamó a una fotógrafa y le instó a echarnos fotos. Pensé que era una formalidad legal. A los pocos días se presentó la profesional en mi casa con las fotos. Mi mujer no quiso verlas, dijo que no lo necesitaba que ella había estado allí ejecutando la acción. La señora, asombrada, le argumentó diciéndole que sería dejar un hermoso recuerdo a sus hijos. Mi mujer contestó literalmente:
    “Los recuerdos que dejaré a mis hijos no serán precisamente fotos”.
     
    No guardo fotos, pero no suelo esconderme; especialmente para los amigos.
    …………………………
     
    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • salvador santos

    Hola Oscar

    Las tres frases mías que citas no pertenecen a un discurso acerca de Dios. Trabajo al margen de teologías.

    Me he limitado a usar expresiones vinculadas al pensamiento común de aquella época para dar cuenta de actitudes o hechos de las personas aludidas aquí (Juan y Jesús).
    Un abrazo

  • George R Porta

    Oscar, si de algo te sirvió mi comentario, me alegro.
     
    La expresión “Cristo de Dios” del evangelio Lucas la tomé de una traducción del NT que tenía a mano cuando escribí mi comentario al artículo de Salvador pero en el Nuevo Testamento de Juan Mateos y L. A. Schökel la traducción que aparece es la de “Mesías de Dios” (Lucas, 9, 20) y en la nota del comentario (con respecto a todo el texto Lucas 9, 18-27) aclara que se refiere al falso Mesías, al Mesías nacionalista y violento de la expectación popular y hace una referencia a “El Ungido o Consagrado por Dios” que es expresión de endemoniado, de los demonios que poseen a un hombre y que reconocen al Nazareno (Cf. Lucas 4, 34). Algunas veces, para descansar reviso lo que haya en atrio.org cuando estoy en el hospital y allí no tengo la traducción de Juan Mateos.
     
    Mi punto era y es que quien quiera seguir a Jesús tiene que dudar del Jesús que se imagina y seguir buscando de manera que pueda acercarse cada vez más al que la propia vida le vaya descubriendo en su encuentro con los pobres y no me refiero a los pobres carentes sino a los pobres porque sufran.
     
    La esperanza que me parece que al menos ahora justifique mi vida es la esperanza de que sirviendo a quienes aparecen en mi vida, a los que vienen a la sala de hospicio a morir o a paliar su dolor; si me empeño realmente en servirles cuanto más pueda por ellos y para bien de ellos; con tiempo ese otro podrá reconocer en el “lugar” de nuestro encuentro algo le recuerde la compasión que tuviera Jesús y que eso le abra a la esperanza de encontrarle, de confiar en sus promesas, no importa cuán lejos esté yo, personalmente, del ser de Jesús.
     
    Yo no quiero ser Jesús, yo quiero hacerle evocar por los pobres en alguna medida aunque sea mínima.
     
    La interpretación de Mateos-Schökel acerca del abajamiento al que se refiere Filipenses 2, es que Jesús, que poseía la condición divina se presentó “como simple hombre”.
     
    Esto me mueve a complacerle y a contentarme con aquello que quiso darme: Su humanidad. Quiero tomarle por quien deseó que se le tomara: “Simple hombre”. No quiero afirmar su divinidad ni negarla, la echo a un lado, aunque mucho me hubiera convenido y me conviniera aún la certeza de tener a un “dios” por amigo. Pero ¿a quién no?
     
    Le tomo, a Jesús como él mismo parece que quisiera que se le tomase por el “simple hombre” y el hombre compasivo, deseoso de calmar el dolor y de curar las limitaciones, de confortar y eso no para complacerse haciéndolo sino para bien del otro a quien conforta.
     
    Quiero intentar seguirle de esa manera y dejarme enseñar a compadecer al modo de Jesús. No me atemoriza ser poca cosa y en cierto modo me libera, me aligera que a pesar de las buenas intenciones tan a menudo me quede corto. No quiero desear “el cielo” prometido ni temer “el infierno tan temido”, No me sorprende ser egoísta y tener que luchar con mi egoísmo y no le agradezco la libertad que me resulta tan laboriosa y a veces tan penosa. Me sé capaz del mal y no puedo agradecerlo porque ni siquiera comprendo el propósito de ser capaz de causarlo.
     
    Quiero tomarme la vida como una apuesta, cada mañana. Quizás como se la tomara Jesús durante su última semana de vida.
     
    Cada día pasado entre moribundos y dolientes quiero reconocer en su sufrimiento y hasta en el asco que me inspiren algunos, el lugar donde tengo que decidir mi apuesta, donde tengo que maldecir el sufrimiento o acoger la presencia de un pobre que increíblemente espera algo por medio mío: Sea que le abrace, o que le complete alguna jaculatoria mariana medio olvidada o, por el contrario la amargura que emana de alguien que no acepta la muerte en medio de su desesperanza y su increencia y por respeto solamente necesita utilizarme como vasija para vomitar sus quejas.
     
    Yo quiero creer que sigo al “Jesús del Madero” porque sinceramente creo que lo intento aunque siga al Bautista o a quien sea porque no sepa hacerlo mejor.
     
    Mi apuesta por la compasión gratuita se decide en la gratitud, pero no la gratitud que me regalen mis moribundos y dolientes a cambio de lo poco o mucho que haga por ellos, sino la mía por tenerles a ellos. Es desde ese ángulo que pienso que el punto más humano de Jesús fue el de mirar “al modo puramente humano”, al Mal y a la Muerte, sentir el abandono que tan a menudo escucho de algunas personas que mueren conscientes, con angustia en la mirada, extendiendo las manos temblorosas en un gesto que siempre me resulta tan conmovedor cuanto misterioso.
     
    No sé lo que sintió Jesús al momento de expirar y me alegra que alguien lo sepa pero no me parece ofenderle pensando que si deseaba ser real y simplemente humano y si lo era, pudiera dudar reprochando el abandono sentido (Cf. Marcos 15, 34) que muy bien representa la más profunda experiencia de ser humano.  
     
    Esa es la apuesta, no creer en el Jesús que me imagino sino en el que, siendo compasivo con ellos, pueda evocar en los pobres que le necesitan. Sé que no sea yo quien cause el milagro si algo de eso parece ocurrir alguna vez. Ni soy ni me parezco a Jesús. Sé que el milagro brota de la esperanza del que se muere. Alguna vez me ha parecido reconocer una especie de sonrisa en las macilentas caras de mis pacientes fallecidos y no puedo evitar sentirme movido a creer en el Jesús que anduvo sobre la mar tanto cuanto en el del madero. Y me alegro.

  • mª pilar

    ¡¡¡Gracias Salvador!!!
    mª pilar

  • oscar varela

    Hola Salvador!

    Primero: no quiero dejar pasar un agradecimiento a George,  cuyo Comentario me hizo considerar y exponerlo a subsiguiente comentario mío.

    Segundo: agradecerte las Respuestas, que me satisfacen.
    …………

    Tercero: comparar una partecita de tu Respuesta y otro parágrafo del mismo G. Porta;
    (declarando yo, previamente, mi específico interés “intelectual” por el Asunto “DIOS” que se menea en vuestros escritos, estos):

    1) Tuyo (Salvador):

    – “El Galileo es un marginado que:
    * no entiende cómo la Ley de Dios le margina.
    * Duda de que el movimiento del Bautista sea preámbulo de una acción definitiva de Dios.
    * Duda de que Dios vaya a intervenir”-

    2) De George:

    – “Quien quiera seguir a Jesús tiene que:
    * atreverse a dudar que sea el “Cristo de Dios”-

    Veo que ambos hablan de “DIOS”, y me pregunto
    ¿Qué es eso (dios) de que hablan?

    Reconozco que mi pregunta es “intelectual” y que pudiera ser soslayada en el contexto de estos Artículos tuyos, Salvador;
    pero al ver el panorama “religioso” de n/pueblos (occidentales, al menos):

    · Líderes religiosos instando a la súbdita feligresía a rezo/esperar “intervenciones divinas”
    · Teo-logos que fundamentan bizantinamente (léase “marean la perdiz”) ese “supuesto-Credo” en “más alláes divinos” que retardan la seriedad humana y su destino.

    me pregunto si a los intelectuales solo nos queda el camino de la “bobería banalizadora”.

     
    ¿Ok? ¡Voy todavía! – Oscar.

  • salvador santos

    Hola Oscar

    Gracias por separar A y B buscando claridad de respuesta. Confieso mis dudas respecto a que mi respuesta se conforme a tus preguntas.

    A la cuestión A.

    Un apunte previo: Las voces desde lo alto que han podido ser constatadas provenían de dictadores, militares de alto rango, gente con coronas, poderosos de todo tipo… o vecinos del piso de arriba. De mayor altura que esas ninguna voz ha podido ser comprobada.

    1. Jesús acude a Juan atraído por su proclama.
    2. Se integra de alguna manera en su movimiento.
    3. Aprende de él y redondea sus propios planteamientos.
    4. Toma iniciativas dentro del movimiento.
    5. El Bautista es encarcelado.
    6. El Galileo ve llegado entonces el momento de iniciar su plan.
    7. Deja el movimiento reformista y preparatorio del Bautista, agrupa a algunos amigos e inicia su andadura anunciando la llegada del momento esperado: El Reino de Dios.
    8. Ante el riesgo que el colectivo pierda identidad social por la avalancha de masas, el Galileo constituye la sociedad alternativa (los Doce)
    9. Hay gente, especialmente los más sometidos, que al adherirse al proyecto del Galileo experimentan la libertad.
    10. Al Bautista, encarcelado y seguro de su camino religioso, le entran las dudas.

    Otro apunte: Se pueden encontrar mayor explicación y citas en los artículos: Juan y Jesús, esos dos tipos tan raros.

    A la cuestión B:

    1. Las dudas de Juan

    Juan duda de Jesús y su proyecto. La actividad que este desarrolla no encaja con sus tesis. Recela de un minúsculo colectivo que se arroga el papel de iniciar el reino de Dios. Desconfía de un mensaje que no contempla la decisiva intervención divina.

    2.  El Galileo duda antes de lanzarse al ruedo. Las dudas se le plantean a partir de su realidad. Es un marginado que no entiende como la Ley de Dios le margina. Duda, por tanto, de la ley, de quienes la manejan y de la estructura que la sostiene.

    Duda de que el movimiento del Bautista sea preámbulo de una acción definitiva de Dios.

    Duda de que Dios vaya a intervenir para cambiar la estructura de poder que alimenta la sumisión y la pobreza, y duda de la tradición que espera la vuelta de Elías (el Bautista, según él) para poner las cosas en orden.

    Su contacto con una cultura abierta (artículo La semilla de la igualdad 10. La sirofenicia) le planteó dudas que le ayudaron a superar criterios nacionalistas.

    A mi juicio, el Galileo no dudó al final de su vida.

     
    ¿Servirá esto?

  • oscar varela

    Hola Salvador!
     
    Quisiera hacerme eco-cómplice de un párrafo de George R Porta 19-Noviembre-2013 – 5:54 am :
     
    – “no puedo evitar comparar a Jesús y a Juan:
     
    (A)
    * Jesús se acerca a Juan y su identidad es confirmada, voceada “desde lo alto”
    * Juan, testigo de aquello busca que Jesús se confirme a sí mismo
    …………………
     
    (B)
    * La duda de Juan ocurre cuando su ejecución está cerca,
    * la de Jesús ocurre cuando está a punto de expirar”-
     
    NOTA: He separado en (A) y (B) por claridad de respuesta a Asuntos diferentes (aunque conexos).
     
    Te pediría, Salvador, si podés aclarar estas dos cuestiones:
     
    En (A): las secuencias temporales de los “convenios” caratulados “Proyecteros Juan/Jesús”
     
    En (B): Secuencias causales de los motivos que hacen de Juan y de Jesús “dudadores” diferentes (o no)
     
    Un poco empelotado, pero ¡Voy todavía! – Oscar.

  • m. pilar

    Disculpad… no me muevo bien en este aparato que me han regalado mis hijos…
     
    Comentaba que me llenas de gratos recuerdos de mi querido profesor Juan Mateos, hablas como él lo hacía, claro, siempre cercano y agradable… !lo recuerdo tanto! !Le quiero tanto allá donde esté!!!
     
    Me encanta que vuelvas con este Atrio que queremos.
     
    Veo que los nietos ocupan gran parte de nuestro tiempo… yo ahora un poco menos…
    Me encantaría colaborar-trabajar como tú compartiendo la lucha por mejorar el vivir de los siempre castigados…
     
    Un gran abrazo siempre agradecido y entrañable.
    m pilar

  • m. pilar

    !!!Eres-sois geniales los dos… y a vuestro lado toda la familia!!!
     
    Encantada,  es un regalo para mí, solo saberte cerca de Juan Mateos en sus buenos tiempos… me llena de gozo.
     
    Leerte, escucharte en lo que nos compartes, me lleva a recordar a mi querido y ad?ir55ado Profesor

  • salvador santos

    Hola Mª Pilar

    Compruebo que no te pierdes en asuntos secundarios; sueles captar a la primera el meollo del asunto. Es acertado pensar que muchos de los que hoy decimos seguir a Jesús, caminamos tras los pasos del Bautista. ¿Sabremos cambiar de ruta?

    Mi perfil actual es muy simple:

    Nací en Algeciras (un poco más al sur y habría sido en una patera). Estoy casado. Tengo tres hijas, una nieta y dos nietos.

    Mi tiempo se reparte en:

    1. Trabajar como abuelo al menos la tercera parte del día (hoy he tenido que hacer horas extras).

    2. Trabajar buscando y desmontando chatarra en sociedad con Chaka, un inmigrante de Costa de Marfil. Él se encarga de colaborar en el desmontaje y de venderla. En ocasiones doy alguna charla sobre cómo convertir la chatarra en células sociales para la transformación de Africa o cómo lograr legalizar la situación de un inmigrante sin papeles. La última charla trató de cómo convertir la chatarra en un terreno de 45.000 metros cuadrados.

    Asociado a estas, realizo otras tareas con amigos inmigrantes africanos. No son temas para explicar públicamente; ya he tenido algunos conflictos con uniformados.

    3. El tiempo que me queda lo dedico a explicar el evangelio. Estos artículos publicados en Atrio son fruto de ese trabajillo.

    Respecto a fotos, no guardo ninguna. Una vez me preguntó alguna de mis hijas si tenía alguna foto de comunión. Le respondí que con siete años tenía alergia a que me vistieran de marinero y salí del atolladero por mi cuenta y riesgo. Sin que lo supieran mis padres, comulgué en una plaza de toros, en un altar provisional que colocaron allí con motivo de unas misiones hechas por dominicos. Al ver aquello me dije: esta es la mía. Las vecinas se chivaron, mi familia se llevó un disgusto y yo, una fuerte reprimenda, un discurso para convencerme de mi mala acción, algún pellizco y la alegría de descubrir que podía salir del rebaño.

    En mi casa tampoco hay fotos de bodas. Cuando mi mujer y yo fuimos al juzgado a legalizar nuestro matrimonio (acontecimiento que sucedió en un campo unos dos años antes cuando mi mujer y yo decidimos comprometernos con un mismo plan de vida), el juez llamó a una fotógrafa y le instó a echarnos fotos. Pensé que era una formalidad legal. A los pocos días se presentó la profesional en mi casa con las fotos. Mi mujer no quiso verlas, dijo que no lo necesitaba que ella había estado allí ejecutando la acción. La señora, asombrada, le argumentó diciéndole que sería dejar un hermoso recuerdo a sus hijos. Mi mujer contestó literalmente:

    “Los recuerdos que dejaré a mis hijos no serán precisamente fotos”.

    No guardo fotos, pero no suelo esconderme; especialmente para los amigos.

    En otra ocasión, ¿me tutearás?

    Gracias Mª Pilar.
     
    Te mando mi abrazo

  • salvador santos

    Hola Oscar

    Tienes razón, estamos tratando asuntos que tienen que ver con la clave.

    Resalto en negrita lo que considero muy importante o esencial. En estos dos casos:

    1. Solucionar esta situación límite (el desamparo de multitudes: “maltrechas y derrengadas como ovejas sin pastor”) se convierte en su prioridad.

    pretendo mostrar cuál fue la preocupación y el objetivo principal del proyecto del Galileo: Dar solución al problema del abandono. No consistían, por tanto, en salvación de almas, temas de espiritualidad o declaraciones y discursos sobre Dios.

    2. Certificarán como testigos directos lo que YA está ocurriendo.

    El ya en negrita y mayúsculas inyecta duda en las propuestas de justicia para un futuro indeterminado. Esas propuestas son ininteligibles para hambrientos, una burla para desahuciados. Frases tan en uso como: Otro mundo es posible, otra justicia es posible dan la impresión de avanzadas, pero encajan a la perfección en la mentalidad del Bautista. Para el Galileo, ese otro mundo ya está en funcionamiento y puede contemplarse.

    Intento con estos subrayados sembrar interrogantes  e invitar a hacer una parada para la reflexión. Entre tanta mentira, conviene plantar sinceridad y comprobar, ante el problema del desamparo de tanta gente, de qué lado estamos. En este artículo aparecen dos diferentes planteamientos: el defendido por el Bautista y el llevado a cabo por el Galileo.
     

    Te mando un abrazo

  • mª pilar

    ¡Qué alegría sentirle de nuevo Salvador! ¡Esperamos con gozo su perfil!

    …”En ocasiones, resolver dudas supone deponer creencias y seguridades.”

    Para mí, esta sencilla frase… es la base fundamental de todo camino responsablemente vivido.
    Contemplar, mirar, preguntad, cambiar, esperar, dudar, buscar….

    En la exposición sobre este tema que nos hace Salvador, veo dos posturas totalmente diferentes:

    1.- Juan piensa desde el pasado, en un futuro de cansancio y revancha ante el dolor, y lo que el abuso de poder hace sufrir al pueblo llano; y piensa que ahora les tocaba a ellos salir resarcidos de esos desmanes.

    Muy parecido a los que seguimos pensando hoy, a pesar de haber escuchado a Jesús.

    Él hace responsable a cada ser de su camino, y lo invita a recorrerlo desde otra perspectiva totalmente distinta de lo que se hacía y conocía.

    Jesús nos enseña, que hay otra manera de vivir, para hacer posible un mundo mejor, y por otro lado nos presenta un rostro de Dios totalmente distinto, ya no es para él el Dios guerrero que va haciendo justicia… como en realidad la ansiaban los humanos… Y seguimos en esa pelea.

    2.- Jesús ¡para mí! No dudó de su Dios al que sentía como Padre; lo que le dolía y casi superaba era, lo que intuía le iba a suceder, y pide ayuda, fuerza, aliento, la capacidad de ver otro posible camino; pero él mejor que nadie sabía que Dios respeta la libertad de cada cual y no elige para otros el camino.

    El muestra el modelo, no obliga, y pone todos los medios que cada cual pueda necesitar.

    Y Jesús, después de sentir el miedo y pavor de lo que iba a suceder… cuando le fue posible…:

    ¡¡¡Se levanto fuerte!!!
    Convencido de  seguir “ese camino” que “otras personas” (los poderosos del momento) tomaron por él;  y con gran ánimo salió a su encuentro, sin levantar la voz, sin tomarse la justicia por su mano; contestó a quién sentía debía responder, al mal rey en todos los sentidos, ni levantó sus ojos en su presencia y ni una sola palabra salió de su boca.

    Hasta el final fue dando fuerza a cuantos le imploraban a pesar de su dolor, que él como nadie sabía que el pueblo maltratado sufría igual que él.

    Siempre he dudado del grito que todos llevan en sus labios cuando dicen, dijo:

    “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado…?

    ¡Jamás veo en él una duda ni un reproche! Él ya había tomado la decisión de seguir y dejarse “coger”…

    Quien toma una decisión así, es, porque sabe, que en ningún momento va a ser abandonado por aquel en quien ha puesto toda su vida.

    La mirada de Jesús, no encerraba el peso del judaísmo, de hecho empezó enseguida a cambiar el sentido de algunos mandatos centrales dándoles un significado totalmente distinto.

    Y eso, como nos dice Salvador, puede hacer que algunos privilegios se caigan, y se detengan prerrogativas, y se tenga que cambiar de manera rotunda, el cómo hacer las cosas cuando una persona se “convierte” dese la mirada de Jesús.

    ¡Gracias Salvador, por estar de nuevo entre esta familia de Atrio!

    mª pilar

  • oscar varela

    Hola!
     
    En este Artículo de Salvador he notado algo que, tal vez, pertenezca a un buen “estilo”.
     
    Se trata del uso, en la escritura, de una llaneza que no golpea la atención del Lector, sino que llama al acompañamiento.
     
    Pero ¿qué pasa cuando quiere “llamarnos la atención”?: resalta con “negrita”.
    ……………………..
     
    Repasando este Escrito encuentro solo DOS RESALTADOS:
     
    Uno.
    – “El pueblo está en las últimas. Solucionar esta situación límite se convierte en su prioridad. Hay mucho trabajo por hacer.”-
     
    Otro.
    – “Los emisarios certificarán como testigos directos lo que YA está ocurriendo.”-
    (este otro aumenta su “llamado de atención” al utilizar lo resaltado en MAYÚSCULA)
    ………………………..
     
    Quizás me convenga pedirle a Salvador que me diga cuán despistado ando acerca de su “estilo”;
     
    y si en algo acerté, nos explique las razones de ese “llamado de atención”.
     
    Desde ya ¿Gracias! – Oscar.
    ………………………………………….
     
    PS: Ya que el Asunto del Artículo consiste en una cuestión casi casi policial (con muerto y todo),
    e.d. una “averiguación de antecedentes” de algunos “personajes” del enigmático Thriller, a saber:
     
    * “averiguar QUIÉN es ese Galileo que VE lo que Juan NO-VE”
    * “averiguar QUIÉN ese Bautista que NO VE lo que Jesús VE”
     
    Agregándose a la Lista, quizás, el propio Salvador, porque Atrio nos invita a:
    –      pedirle que nos envíe su perfil y su foto para que podamos publicarlo…
     
    ¿No será este Asunto de “AVERIGUAR QUÉ ESTAMOS VIENDO” la clave?
     

  • oscar varela

    Hola!
     
    Leo de George:
     
    – “no puedo evitar el miedo al ridículo al proponer algo
    crasamente absurdo en este tema.
    Pero aquí va”-
    ………………
     
    Dos cosas sobre esto:
     
    1.- la “proposición” que propone Porta (¡felicitaciones por la “aireación” con “puntos y apartes” al escribir su Tesina, que la hace más fácil de comprender; y tal vez ese esfuerzo estilístico le facilita comprenderse a sí mismo); digo que esa “proposición” me gusta.
     
    2.-  expresiones como “miedo al ridículo”, “propuesta absurda”,
    Que terminan en un “¡Aquí va!”
     
    me parecen confirmar lo que Salvador propone al final:
     
    – “En ocasiones, resolver dudas supone deponer creencias y seguridades”-
    ……………….
     
    ¡Sigo yendo todavía! – Oscar.

  • George R Porta

    Me da cierto temor sugerir un cierto paralelismo entre Jesús y Juan porque admiro a Salvador y sé que sabe lo que afirma y porque no puedo evitar comparar a Jesús y a Juan ni puedo evitar el miedo al ridículo al proponer algo crasamente absurdo en este tema. Pero aquí va:
     

    Jesús se acerca a Juan y su identidad es confirmada, voceada “desde lo alto”
    Juan que fue testigo de aquella confirmación busca que Jesús se confirme a sí mismo
    La duda de Juan ocurre cuando su ejecución está cerca,
    la de Jesús ocurre cuando está a punto de expirar

     
    No entro en lo exegético porque no sé de ello  pero me detengo en que sea extraordinario que estos dos individuos, el uno, Juan, sea último profeta vétero testamentario y simultáneamente como un “paso de un mundo a otro” al fungir como introductor del único profeta del Nuevo. Y sobre todo que ambos experimenten la duda más radical, acerca de si la vida vivida ha valido la pena de vivirla, justo un poco antes de sus respectivas ejecuciones, las cuales son ambas injustas, inmerecidas.
     
    Juan, al último momento, parece que quiera saber si se ha equivocado con respecto a Jesús.
     
    Jesús, también al último momento, parece que quiera saber si ha equivocado con respecto a su Padre.
     
    Me parece que la fe no pueda darse sin la incertidumbre que la prueba. Y la esperanza tampoco  puede esquivar el riesgo del desengaño. Ese es el modelo representado por Juan y por Jesús cada uno en su hora decisiva.
     
    Esto me hace pensar que quizás la duda representa una confusión (posibilidades de certidumbre o falsedad) que pueda ser considerada como el útero de la libertad (escoger la opción válida o el error). La decisión de confiar es siempre una apuesta que como toda otra implica la posibilidad de perder. 
     
    Así el verdadero desafío a la propuesta de Jesús es el Mal que es real  pero ni es necesario ni es fructífero, es solamente destructivo, lo opuesto a Jesús cuyo único propósito es construir el “Reino”
    Quien quiera seguir a Jesús tiene que atreverse a dudar que sea el “Cristo de Dios” y aun dudando apostar su vida por seguirle. Ese es el paso crucial de un Mundo al otro, la oportunidad de poner el dinero donde se ha puesto la palabra, o de jugárselo pero antes de que se detengan la bolita y la ruleta.
     
    Por tanto no es necesario (pero es angustioso) esperar por alguna certidumbre para apostar por lo bueno, lo justo y la subsecuente solidaridad. Aunque quepa la posibilidad de perder la vida si no hubiera el “cielo prometido”, aun así, sigue siendo necesario apostar por el Bien, la Compasión, la Justicia, la Belleza, la Verdad y la Libertad que salvarán al mundo.
     

  • oscar varela

    Hola!
     
    Leo:
     
    – “El Galileo ha constatado la situación de abandono en que se encuentra el pueblo.
    Se le remueven las tripas”-

    Pareciera ser que La DUDA:
    * no es tanto un DOLOR de CABEZA,
    * sino un EN-TRIPADO.
     
    Entonces escucho al Galileo en la voz del Poeta:
     
    Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
    No puede ser la sombra que se deshace y pasa …
    No puede ser, no puede ser.
    Pablo Neruda
    ……………………
     
     
    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • Antonio Vicedo

    Juan, con su modo de proceder y entender el avance religioso como salida a circunstancias concretas de desviación del Pueblo de Israel por la incoherencia de vidas respecto a la Ley y de dominio y sumisión a poderes extranjeros idolátricos con la complicidad de los poderes religioso-políticos de monarcas y sanedritas, asumía y se comprometía  en la dirección convergente del cambio inexcusable alentado por la linea sacerdotal y profética de los patriarcas y sus tribus.
     
     
    Pero en esa convergencia, por origen y por condicionamiento preferente de la línea sacerdotal a la profética, como apoyan sus actitudes y mensajes reformistas, no llegaba al vértice del proyecto predominante en la tradición profética de salvación bondadosa y universal desde los más pequeños y débiles, incluso los desviados por defecto de concienciación, para toda la Humanidad.
     
     
    Desde la complicación que entraña la novedad profética en la calidad de Jesús el Galileo y todo el caudal de novedad que un cambio tan radical para que la inhumana humanidad pudiera encontrar el cauce y orientación de su real regeneración, es explicable,en tiempos de Jesús y en lo sucesivo hasta el presente, que ante el mesianismo de Jesús afloren dudas y serias reservas antes de un sencillo y pleno reconocimiento de su singularidad humana.
     
     
    Y estas dificultades, ya entonces, como en todo el recorrido, afectaron y afectan a los más sabios y entendidos según la cultura aventajada de los sistemas de poder.
     
    Desde este ángulo de percepción encaja la preocupación del Bautista, victima del enfrentamiento con el poder  en el  campo de fuerza y violencia,  y su mensaje inquisidor sobre la condición del Galileo.
     
     
    La respuesta de Jesús, no puede ser más clara y sencilla a ras de la realidad: Id y decidle lo que veis.
     
    Y esto mismo es lo que fue anunciado a los pastores y en lo que insistían los profetas  entreviendo la salvación universal y terrena de la Humanidad tan deshumanizada desde los orígenes arquetípicos del Paraiso  y el deseo de omnipotencia humana como  fruto del árbol prohibido.
     
     
    En otros pasajes de los evangelios, el testimonio de las comunidades de discípulos  en ellos recogidos, aparece la maravillosa referencia que Jesús hace de Juan colocándolo en la ccumbre del periodo de LEY y PROFETAS,  pero sin llegar a reconocerle la realidad de DISCÍPULO del Nuevo Orden o Reino de Dios.
     
     
    Valorando lo valorable de las ciencias, como no puede ser de otro modo, si admitimos el valor de la racionalidad humana por la que hemos sido elevedos a la categoría de IMÁGENES Y SEMEJANZAS de la DIVINIDAD, en el acercamiento a la realidad de Jesús hemos de ir pretrechados de la máxima sencillez y humildad, porque SU REALIDAD HUMANO-DIVINA, así por Él aceptada, para que por tod*s l*s human*s pueda ser reconocida y aceptada, es obligado requisito para reconocerlo en su realidad HUMANA, y sobre todo para enamorarnos de Él y comprometernos en su misión.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Arranco con un pedido de perdón ¿perdón? porque el Artículo
    * empieza con DUDA
    * termina con los “entornos existenciales” de la DUDA
    (supone deponer creencias y seguridades).
     
    Y el perdón que pido se refiere a que lo relaciono con una excelente película: LA DUDA.
     
    http://es.wikipedia.org/wiki/La_duda_(pel%C3%ADcula_de_2008)
     
    ……………………
     
    Tal vez venga en favor a mi disculpa, el texto que el mismo Salvador nos contextúa ya al inicio nomás diciendo:
     
    – “Hoy, desde otras perspectivas, proliferan vigorosas. Representan:
    * la cautela,
    * la dificultad de entender,
    * el miedo a perder una posición,
    * la resistencia al engaño,
    * la búsqueda de racionalidad,
    * la toma de distancia,
    * el deseo de abandonar la incertidumbre,
    * la desconfianza,
    * el aplazamiento de un juicio definitivo,
    * la alarma ante el posible desmoronamiento de tradiciones y dogmas,
    * la sospecha ante lo nuevo,
    * una puerta a la pregunta,
    * la exigencia de respuestas consistentes…
    ………………….

    ¡Qué Asunto este de LA DUDA!
     
    ¡Y pensar que hay “filósofos” que siguen pensando que su “oficio” tiene origen en el “Asombro”; cuando lo tiene en LA DUDA!
     
    El tipo más creyente (en lo que sea), si no DUDA, está humanamente muerto!
     
     
    ¡Voy todavía! – Oscar.

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