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Navidad silente

El ruido no deja de escucharse. Teléfonos intempestivos. Llamadas inútiles. Conversaciones insípidas. Programas incultos. Andares ruidosos de una elegancia superficial. Papeles en blanco esperando que llegue una inspiración que está bloqueada por pensamientos tóxicos.  Platos rotos o pensamientos quebrados por su mala gestión o falta de autocontrol. Todo es ruido.  No hay quietud. El cuerpo expresa malestar debido a una falta, o a un exceso, de libido.  La emotividad cansada de luchar por necedades.  El espíritu asfixiado por no encontrar silencio, quietud. Una sociedad compulsiva.

Todo es ruido. Todo es movimiento inútil. Todo es falso glamour. Todo movimiento en las grandes superficies altera el reposo del mundo anímico, éste queda alterado, intoxicado y, sobretodo, anestesiado.  Cualquier acción está al servicio de no sentir el silencio, la quietud, la paz y la hondura del sentir profundo de todo ser humano. La capacidad de percibir que el ruido en sí mismo aniquila la vida interior, y que en el fondo es la muerte. El silencio en un entierro, frente a la muerte. Cuántas veces no es sino la prisión del odio, de la ira contra no se sabe quién.  O bien expresa  la angustia que provoca la desorientación o incomprensión de este paso humano e inevitable. Y tan presente.

La Navidad no es ruido. La Navidad es silente.  Navidad silenciosa o pacífica.  La Navidad es quietud.  La Navidad es paz interior. En este silencio es cuando se siente y se experimenta, de forma vital en el interior de todo ser humano, su dignidad compartida. La Navidad silenciosa nos transporta más allá de la cabeza,   del corazón y de las manos. Más allá del sentimiento y del pensamiento. Más allá de las manos que actúan. La Navidad silenciosa nos lleva a contemplar esta dignidad de todo ser humano que es divina.

Divinidad silenciosa que tan solo se vive compartiéndola. No es individual sino kósmica. Un Kosmos de totalidad. La Navidad silenciosa o callada es la contemplación del nacimiento de cada día en el momento de la albada de nuestra Vida diaria.  La Luz-Día-Dios que todo ser humano no tiene sino que es. El ruido ensordece y tapona los oídos interiores. La quietud es el habla del silencio. Silencio enriquecedor, cuyo lenguaje es de amor, de liberación, de entrega. La poesía al igual que el cuento y el mito intentan expresarlo. Pero es siempre una narración  limitada, aunque siempre abierta. Narrativa convincente, pero no fantástica.  Es transpersonal, va más allá de la persona, pero atravesando toda la naturaleza humana, la cual es expresión de la Naturaleza Kósmica. La Totalidad, la Hondura, la Ultimidad manifestadas, explicitadas, tomando formas diferentes. Sólo el Silencio de Navidad, de la Navidad silente, abre las puertas a la Paz.

Así lo han manifestado Seres Humanos que en su plena y profunda sencillez, lejos del poder político, religioso y económico, tanto como de la codicia y el narcisismo, como del glamour superficial y de les apariencias, muestran  que es bien posible. Profesando una Navidad silente, silenciosa, cuidada con delicadezas de amor, de detalles, que en ningún momento asfixien, nieguen o prohíban el mundo del placer que la Naturaleza ha puesto y dado  en nosotros para que vivamos con plenitud y abiertos, por lo tanto siempre a los demás. Así lo vivieron los pastores del pesebre cuando cantaban, bailaban y reían porque habían encontrado la Ultimidad, la Luz y la Hondura de la vida integral.  Y todo ello  era  celebrado con júbilo.

Feliz Navidad Silenciosa o Silente donde podamos encontrar la totalidad de nuestras dimensiones que la Naturaleza nos ha dado, celebrando la fiesta con los demás.

20 comentarios

  • oscar varela

    Los poetas vivos  Walt Whitman
     
    NO dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
    No te dejes vencer por el desaliento.
    No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
    No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
    No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
    Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
    Somos seres llenos de pasión.
    La vida es desierto y oasis.
    Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
    Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
    Tú puedes aportar una estrofa.
    No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
    No caigas en el peor de los errores: el silencio.
    La mayoría vive en un silencio espantoso.
    No te resignes.
    Huye.
    “Emito mis alaridos por los techos de este mundo”, dice el poeta.
    Valora la belleza de las cosas simples.
    Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
    Eso transforma la vida en un infierno.
    Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
    Vívela intensamente, sin mediocridad.
    Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
    Aprende de quienes puedan enseñarte.
    Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros “poetas muertos”, te ayudan a caminar por la vida.

    La sociedad de hoy somos nosotros Los “poetas vivos”.
    No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ….

  • Asun Poudereux

    Precioso silente, Pepe. Es en lo que no se dice, en las miradas, en los espacios en blanco, en el gesto,  donde está ya todo y no hace falta nada más para sentirse feliz, muy, muy cerca del otro, de los otros. Y hoy lo hace posible una sencilla carta, … amor que no se detiene y circula expandiéndose…
    Gracias. Un abrazo  

  • pepe sala

    LA CARTA
     
    Nada hay más silencioso que un papel blanco metido en un sobre  que llega a tus manos ansiosas de MAGIA. ( por salirse, de vez en cuando, de la chata realidad). Un ridículo papel con un envoltorio que puede contener un mundo de fantasía. Ningún sombrero de los que utilizan los magos podría contener tantas ilusiones como las que contiene una simple CARTA. ( Que no sea de Hacienda ni de tráfico, claro). El teléfono, el internet, las nuevas tecnologías han estropeado mi mejor regalo por Navidad: Una simple y blanca CARTA al estilo tradicional.
     
    Una familia criaba a dos hijos. Les impartían las mismas enseñanzas, pero cada cual tenía su propio carácter y los padres estaban desbordados por tan diferentes resultados. Uno de los hijos era tremendamente negativo y el otro era muy optimista. Llegada la Navidad y los consabidos regalos, los padres  intentaron poner un poco de equilíbrio en entre los polos opuestos del carácter de sus hijos.
     
    Al pesimista de compraron un preciosos reloj de oro y al optimista le metieron en una caja de zapatos los carajones de un caballo. ( ” Carajones” le llaman, en mi tierra, a lo que defecan los caballos-burros)
     
    Llegada la hora de abrir los regalos, los padres estaban ansiosos por ver la reación de cada uno de sus hijos. Abre primero el pesimista:
     
    — Vaya porquería de regalo… para lo único que me sirve es para contar las horas que me quedan de vida…
     
    Seguidamente abre el regalo el optimista y, muy azorado, exclama:
     
    — ¡¡ Qué ilusión!!… Es el regalo que yo más deseaba. De momento me mandan los ” carajones”, pero seguro que detrás vendrá el caballo de mis sueños.
     
    ” La princesa está triste, porque el jodido sapo no se convierte en príncipe. Cristiano Ronaldo está triste, no se sabe aún el motivo. Los ricos del mundo son tan pobres que no tienen más que dinero…
     
    Yo tengo mi CARTA y me basta. Si le añado que mi nietuca de nueve meses es FELIZ porque le ha ” robado” una chocolatina a su hermana mayor y se la ha zampado escondida bajo la escalera ( con el consabido desastre de lavado de ropa, manos y cara),y  si añado dentro de la carta lo que a mí me de la gana añadir, que para éso es mía, y si me conformo con  ¿ tan pocas cosas?
     
    ¿ Qué político, religioso, ricachón, prepotente… puede amargar mi propia Navidad? ( silente o ruidosa, al gustode cada cual)
     
    Recuerdo mis años ” mozos”, y menos mozos. Me gustaba mucho escribir cartas. Algunos de los sobres llegaron a punto de reventar de pasión, de cariño, de  amistad, de ánimo en los malos momentos…
     
    ” Los Don Pedros ya han florecido, y la dama de noche impregna el aire con su aroma.” (Ambas plantas regalan su embriagador perfume a la luna.) Se  corta una pequeño flor de cada especie y se introduce en el pliego de papel que llegará a la persona . Es igual que esté en Pernambuco o esté a la vuelta de la esquina. ( incluso si vive bajo el mismo techo)
     
    Las posibilidades de una CARTA son infinitas, y tan silentes, o más, que la silenciosa nieve y la ” silente Navidad”)
     
    Al menos éso creo y éso escribo… en agradecimiento al precioso regalo que mi familia ha recibido este año por Navidad.

  • olga larrazabal

    Querido Pepe:  tienes razón, no hay que creerle ni a Hollywood( con reminiscencias de visiones paganas ya que  quiere decir “Bosque Sagrado”  el de los druidas con sus robles y sus muerdagos, me imagino), ni a Igmar Bergman, el director de cine sueco, que seguramente lo vivió así o lo recreó así, cuando siendo hijo de un pastor luterano sumamente estricto, veía a otros divertirse y el..na ni na, como decimos por acá.  Nada que ver con la chica Ingrid Bergmann que era una actriz preciosa. Espero que el Tomté  de turno te llene de regalos y que los Trolls fascistas no te molesten mucho y el silencio de la nieve te llene de recogimiento. La nuestra será una Navidad  calurosa, de personas  mayores ,ya que los niños estarán lejos.  Y por supuesto que va a ser diferente a las navidades de mi infancia,  en que varias familias, todos exiliados, nos juntábamos y se cantaba y se comía turrón y siempre un tío con reuma trataba de bailar aurresku en medio del griterío y los fuegos artificiales.  Pero ahí el más viejo tenía 40 años y todos tenían esperanza de que el mundo nuevo fuera mejor y estaban contentos de haber sobrevivido los malos tiempos.  Y como todo cambia, las fiestas también cambian a través del tiempo  perdiendo el sabor que tenían en nuestra infancia. porque las circunstancias son otras.Me contaban que en Holanda, Sinterklaas viene en barco y trae regalos montado en un caballo blanco y sus ayudantes negros le reparten dulces a los niños.  Parece que la constante de la fiesta va por los regalos a los niños, y el colorido rojo y verde que es otra constante, y que es digno de estudio.  Pero en general,por lo que yo he visto,  es una fiesta alegre.  Aunque la noche nevando sea silenciosa y pacífica, el ánimo es de regalos y de esperanza, siempre que no te haya agarrado la depresión producida por la crisis, que es un factor externo difícil de controlar.

  • Carmen (Almendralejo)

    La vida es movimiento, vociferar las injusticias, gritar el dolor de las persona inocentes.
    De ahí que nazca niñ*s, que mujeres paran sin que nadie les de un poco de agua caliente, un paño para elvolver a l*s recien nacid*s

    La vida sería NAVIDAD,  si hubiera compromiso y se compartiera equitativamente todo, trabajo, sueldo, horario, dignidad, honrra, casas y metros cuadrados, vacaciones, cuentas corrientes, mantas, estudios… libros, medicamentos… una mesa compartida donde nadie sacrifique a l*s niñ*s… La vejez, a la mujer… De ahí que se tenga que inventar unos día para acallar y silenciar las conciencias…
    ¡¡¡NAVIDAD, NAVIDAD!!!
    Y A OTRA COSA MARIPOSA

  • pepe sala

    No te creas todo lo que sale en las películas, mi querida Olga, Si hiciésemos caso de lo que cuenta Holiwud ( o como se escriba) el tal RAMBO ganó él solito la guerra del Vietnam…
    En el caso de la Navidad sueca ( yo he pasado tres navidades en Goteborg al mejor estilo sueco), lo que cuente la película tiene muy poco que ver con la realidad ACTUAL de la celebración navideña. Mi sorpresa fue monumental al comprbar la cantidad de tópicos que tenemos que desechar VIAJANDO.
     
    Debo decir que la tradición sueca ( nórdica) respecto a la Navidad, es infinitamente más silente que la española. Y, si nadie se molesta, diré que a mí me parece mucho más bonita y muchísimo más espiritual. Conienza el día Santa Lucía ( 13 de diciembre” y se acaba sin rollos de ” reyes magos”.  Quien hace los regalos es un tal Tomté, que estaba al servicio de los habitantes rurales suecos. El tal Tomté se encargaba de cuidar los ganados y evitaba que las alimañas les atacasen por las noches. A cambio de los servicios gratuitos de tan generoso personaje, los habitantes de suecia le colgaban comida y regalos en los árboles cercanos a sus casas para atraer a tan ventajoso personaje. De ésa tradición deriva la costumbre de colgar los regalos en el árbol de ” Navidad” y, en todas las casas suecas, alguien se caracteriza de Tomté ( bastante parecido físicamente al que han dado en llamar Papa Noel, pero mucho más antiguo) y entrega los regalos. Cada regalo lleva el nombre del receptor y cada regalo lleva un mensaje escrito para quien lo recibe. El Tomté lee el mensaje escrito y hay algunos mensajes que tienen más contenido espiritual que la propia ” Navidad”.
     
    No se hacen nacimientos al estilo cristiano. Bastantes días antes de la ” navidad”, se comienza la fiesta yendo al bosque a buscar bellotas, palos con figuras extrañas, piñas caidas, … todo vale y todo entra dentro de la imaginación infantil como Gnomo, Troll, jabalí, … Luego, en casa, se pulen las figuras EN FAMILIA y se colocan bajo el árbol, al lado de los regalos o en una mesita.
     
    Llegado el día de Navidad ( no olvidar la fiesta de Santa Lucías, que es  una preciosidad . Este año hemos cantado juntos a traves de Skype con mi nietuca vestida de blanco, corona y vela encendida) , mientras las-los cocineras-os  preparan la cena navideña ( se cena a las siete de la tarde y a las 10 de la noche cada cual está en su casa y buscando la cama) los asistentes se sientan delante del televisor para ver TRADICIONALMENTE ( todos juntos, viejos, jóvenes y niños-as) unos vídeos de dibujos animados. Todos los años los mismos. Mis consuegros suecos lo llevan viendo mas de 4o veces en más de 40 años.
     
    Allí conocí, por primera vez, uno de los vídeos de dibujos animados que más me ha gustado. Ya lo he visto más de 10 veces y animo a que lo vean en esta Navidad española:
     

     
    Los tópicos sobre Suecia ( chicas muy facilonas, hombres demasiado bebedores,etc) carecen de fundamento, a tenor de lo que yo conozco y conozco mucho). Naturalmente no conocí la época de los Wikingos… pero por aquella època creo que tampoco los ” cristianos” teníamos mucho de qué presumir .
     
    ( Tengo una foto familiar en la Plaza de un pueblo ( precioso) sueco que lleva el nombre de la actriz Bermam. Hice casi el mismo recorrido que ella en un fantástico velero de competición de un amigo de mi yerno sueco. Fue algo inolvidable y a Marco no se le olvidará mientras viva.)

  • olga larrazabal

    Pues querido, si quieres una navidad silente, meditativa e interior, vas a tener que irte al Tibet, porque en realidad esta fiesta es de las más ruidosas y alegres del  mundo, nos guste o no nos guste el tipo de ruido.  Y ni siquiera en los países nórdicos es silente.  ¿Viste la película de Igmar Bergman, Fanny y Alexander?  Corren los trineos con campanas, las familias toman y comen  como cosacos y  todos quedan medio cufifos, lo que les permite todo tipo de transgresiones, cantan y bailan… Porque había que espantar al Invierno y había que invitar al Sol a que volviera del Sur en su paseo anual.  Las fiesta solares son siempre alegres, como los matrimonios, y los nacimientos, porque es el triunfo de la vida.  Y Jesús celebraba esas fiestas, como no, y tomaba del bueno, y partía el pan, y te aseguro que bailaba en corro, y no por eso era menos espiritual.
    Por supuesto que pueden molestarnos ciertas estéticas, pero ese es cuento de cada uno.

  • M.Luisa

    Creo que es de Jaume Patuel…yo sí considero que el silencio aporta enorme riqueza interior, aunque hay que saber vivir con el ruido…Gracias Jaume!
    Ah! la canción de Ataualpa, Oscar!yo la cantaba  de joven era una de mis preferidas…

  • ana rodrigo

    Reconozco que en mi reflexión de anoche me quedé con uno de los muchos aspectos que sugiere en cada cual.
     
    El silencio interior al que me refería lo tomé en el sentido global de la identidad de cada ser humano. Es en nuestra actividad cerebral donde se gestiona toda una vida, es de donde parte todo nuestro quehacer cotidiano, es donde configuramos nuestra personalidad, donde se toman nuestras decisiones, donde tomamos las distintas opciones que la encrucijada de la vida nos pone por delante.
     
    El problema que tenemos al usar el término espiritualidad es que lo asociamos con lo religioso, y, además, con lo peor de lo religioso. Me parece muy sano rehabilitar este término en su justo sitio, como el motor de nuestra vida en todos sus aspectos.
     
    Si vivimos de puertas afuera, si consideramos que todo nos viene de fuera de nosotros mismos, si somos auténticos dependientes de circunstancias ajenas a nuestra identidad, entonces es cuando nuestras capacidades quedarán muy mermadas en medio de tanto ruido. Las capacidades son inaprensibles si no ponemos consciencia en ello. Y la conciencia necesita un humus personal y particular para que sea operativa.
     
    Es mi reflexión en voz alta porque me apetece escribirla. Habrá quien la comparta y quien no. A quien me haya leído, gracias por tomarse la molestia de hacerlo.
     
    PD: Es cierto que, como apunta Maite, me gustaría leer el nombre del autor o autora del post.

  • oscar varela

    Los ejes de mi carreta

    Milonga

    Música: Atahualpa Yupanqui

    Letra: Romildo Risso

    Porque no engraso los ejes,
    me llaman abandonao…
    si a mí me gusta que suenen,
    pa’ qué los quiero engrasaos…

    Es demasiado aburrido
    seguir y seguir la huella,
    andar y andar los caminos
    sin nada que me entretenga…

    No necesito silencio;
    yo no tengo en qué pensar.
    Tenia… pero hace tiempo…
    ¡ahura, ya no pienso más!

    ¡Los ejes de mi carreta
    nunca los voy a engrasar!

     

  • pepe sala

    Yo tengo el corazón dividido. Me encanta la forma en que está escrito ( me parece muy poético, pero  ya he reconocido mi poca sensibilidad ante la poesía), y a la vez siento un cierto rechazo ante los párrafos finales. ( el mismo rollo de siempre de pastores y ” pobres”)
     
    ¡¡ Ciudado con el silencio!!…puede ser el peor acompañante de unas travesía.
     
    Recuerdo mis años jovenes, cuando, por el motivo que fuese, me cogía la noche en el monte. Si encima estaba nevando ( fíjense en el enorme silencio cuando nieva) los ” cojones se te ponían de corbata”. En mi pueblo había muchos lobos y, con la nieve pasaban hambre y se atrevían a bajar hasta el poblado. Teníamos una consigna: cuando nos cogiera la noche en soledad y en el monte, la forma de ahuyentar a los lobos era VOCEANDO CON TODAS NUESTRA FUERZAS. Era muy normal escuchar cánticos lejanos ( voces lejanas) de alguien que se acercaba al pueblo denoche.
     
    EL MIEDO  se agiganta en el silencio. Las alimañas son más silenciosas que los animales nobles. ( serpientes, lobos, chacales.. se mueven sin hacer el menor ruido cuando quieren atacar a sus presas.)
     
    Mi otra parte de corazón me indica que los SUEÑOS necesitan del silencio. El AMOR es mucho más hermoso sin charlatanería ni zarandajas musicales extridentes. Los pájaros que mejor trinan son los que cantan en el silencio del amanecer.
     
    Como todo en la vida, el silencio es relativo y es bueno o malo dependiendo de cada circunstancia. ” No por mucho vocear se tiene más razón”; pero el silencio puede ser un gran cómplice de las injusticias.
     
    Nosotros nos iremos al pueblo ( lo ha pedido Marco Antonio y sus deseos son órdenes para mí. Cerraremos el restaurante durante 10 días.) y seguro que cantaremos algo por seguir la tradición familiar. Nuestras ” navidades” casi siempre fueron muy ruidosas y bailarinas.  Antes cantábamos ” por ahuyentar a los lobos”… ahora cantamos porque nos da la gana y por no acabar de perder mi poca , pero desagradable voz.
     
    Hemos preparado un montón de excelente leña de roble ( Marco me ayudó a hacerla) y habrá que aprovechar bien la energía tan ecológica de la cocina económica (  calefactora de leña) para tirar encima de la chapa alguna chuleta, langostinos o lo que se precie. No sea que los Mayas tengan razón con el asunto del fin del mundo ( aunque sea con unos días de retraso) y mi madre repetía mucho aquello de :
     
    ” MUERA MARTA, MUERA HARTA”. ( Y que nos quiten lo bailado.)
     
     

  • h. cadarso

      Estoy con Maite Lesmes, hay una fiesta de navidad conectada con el solsticio de invierno y sin ningúna relación con la Pequeña Leyenda-Historia de Belén.
      ¿Navidad silente? !Paparruchas!, dicho sea con todos mis respetos. Solos los pobres y los que luchan codo a codo con los pobres contra la explotación de que somos víctimas están en condiciones de celebrar la navidad cristiana. Para tener derecho a entrar en el Portal de Belén como uno más creo que hay que ser pobres. Pero a lo mejor me paso…Ustedes perdonen; y que esta navidad nos mueva a todos a acercarnos más al mundo de los pobres…

  • ELOY

    Maite Lesmes, dices:

    “Tanto individual como socialmente hablando, parece bastante hipócrita que alentemos celebrar Navidad con alharacas, “como si” a nuestro alrededor no hubiera personas en paro, con serios problemas económicos y otros… Qué fácil puede ser huir de este ruido social y refugiarnos en la quietud espiritual.”

    Precisamente para no dejarnos llevar del ruido bullanguero de las “macrofiestas”, el consumo desmesurado etc. es por lo que creo que el artículo recurre al  silencio (metáfora que no quiere decir mutismo), es decir a la actitud que nos permita escuchar, que nos permita visualizar las necesidades que hay a  nuestro alrededor.
     
    Lo cual  no quiere decir que, según la cultura de cada uno, no se pueda cantar, divertirse  y disfrutar de los encuentros familiares, de amigos y sociales en estas fechas.
     

    El silencio al que creo que se refiere el artículo, es el necesario parar escuchar “las voces débiles” de los necesitados y no el “ruido” que entontece y aísla de las verdaderas necesidades. Quizá por ello no llego a comprender bien el anterior comentario en el que criticas la postura de fondo del “post” de la redacción de ATRIO.  
     

  • Maite Lesmes

    Creo que sólo un silencio en el que descubramos nuestro individualismo, nuestras dosis de insolidaridad, o, puesto en positivo, nuestra posibilidad concreta  de hacer más por los demás, puede ser una vía legítima para la paz interior.
    Tanto individual como socialmente hablando, parece bastante hipócrita que alentemos celebrar Navidad con alharacas, “como si”  a nuestro alrededor no hubiera personas en paro, con serios problemas económicos y otros… Qué fácil puede ser huir de este ruido social y refugiarnos en la quietud espiritual.

  • Maite Lesmes

    No reconozco en este escrito al “Equipo ATRIO”, no reconozco al menos en él a Antonio. Tengo que decir que me resulta un pésimo artículo en fondo y forma. En primer lugar por los términos absolutos utilizados , por ej. en el segundo parrafo: “Todo…, todo…, todo”. Por el significado negativo de las palabras usadas: intoxicación, anestesia, aniquilación, angustia, muerte, odio, entierro, ira, incomprensión, prisión…
    En segundo lugar, por la iteración  y abstracción de los términos  e ideas utilizados.
    Me pregunto qué estado anímico se difumina tras esos comentarios.

    Si hay algo reconocible en la auténtica espiritualidad o profundidad del ser humano es la positividad u optimismo ante las realidades de este mundo y la apertura a los demás.  Mirarse al ombligo, encapsularse en el propio ser, por mucha sublimación con que quiera adornarse a este repliegue, es lo contrario de una mente abierta a los valores que más humanizan.

    O Navidad nos sirve para reflexionar sobre la “humanización de Dios” (en expresión del querido José Mª CASTILLO), o la celebramos como se celebran las fiestas multitudinarias: con ruido, con humor, con alegría, compartiendo mesa e incluso regalos, aprovechando la ocasión para escribirse, llamarse, abrazarse…, o ambas cosas.
    O relativizamos esta fiesta para celebrarla sólo entre creyentes cristianos, respetando que en una sociedad secularizada no se puede imponer a todos algo que afecta a  solo una parte, y en la que conviven  diferentes credos y tradiciones, o asumimos que esta fiesta que primero se cristianizó se ha ido descristianizando. Si queremos mantenerla, su celebración debe admitir las más diversas variantes y expresiones.

    Navidad parece significar más acoger, compartir, solidaridad, que  toda esa retórica vacía que desprende el  escrito del post en torno a la quietud, silencio, paz….
    Respeto que esa retórica alimente a quien lo haya escrito. A mí me ha dejado fría.
    Felices fiestas a todos lo integrantes de ATRIO.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Era la hora y llamaban a comer a los enamorados.
     
    Ellos no escuchaban las voces del llamado.
     
    El sonoro “tic-tac” de las  Horas de los Astros
    tampoco hacían mella  en sus oídos.
     
    El Silencio envolvía la concentrada Atención
    de las intimidades con-versantes.
     
    Ellos hablaban y hablaban
    Sin fin
    De las cosas que atesoraban.

    …………….
     
    El Silencio es directamente proporcional
    a la calidad sentimental del inter-locutor.
     
    Dime de qué hablas
    Y te diré qué acallas.
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • GIORDANO BRUNO

    ¿Qué pesebre, qué pastores?.¿Y la estrella?. La única navidad que ha existido pasó inadvertida en el mundo.¡¡Cuanta afición a los grandes montajes, a las luces y a los cantos de ángeles que no existen.La vida no nace el 25 de Diciembre, que era la fiesta pagana de los romanos dedicada al Sol Invictus, ese sol que su solsticio de invierno empieza a ganar minuto a minuto el tiempo de luz que ha perdido en el otoño.Si hemos de celebrar una fiesta, hagámoslo pero no de leyendas ni de mitos, aprovechados para engañar a los pueblos para que vivan de rodillas y lamenten haber nacido con tantos cargos sobre sus cabezas, ya desde que nacieron, con el peso de un pecado original inaudito, pero que ha aterrorizado a tantos seres humanos
    innombrables.Lo cierto e que hemos nacido libres pero por eso responsables.Aceptémos la responsabilidad de nuestra conducta cada dia, pensando, eso sí, que el otro es otro yo,y que entre los dos hemos creado el lenguaje ydecirle GRACIAS.

  • ana rodrigo

    Esta tarde precisamente he leído que Teilhard de Chardin dijo: “No somos seres humanos que viven una aventura espiritual, sino seres espirituales viviendo una aventura humana”. Realmente, cuando pensamos en lo que somos hurgando en nuestra identidad, no estamos pensando en nuestra estatura, nuestro color de ojos o cualquier otra característica corporal, si bien nadie niega que estos aspectos corporales forman parte de nuestra persona, somos una unidad.
     
    Antes se nos hablaba del cuerpo y del alma, creo que, aunque haya ambientes que se siga hablando en este sentido dual, ya no se admite que la persona seamos dos cosas independientes una de la otra. Pero sí es cierto que, si bien la persona es un conjunto de aspectos materiales (corporales) y de aspectos no tangibles (espirituales) como son los pensamientos, las emociones, las decisiones, etc. etc., el aspecto espiritula es más escurridizo en nuestro quehacer diario
     
    Normalmente nos miramos y nos vemos el cuerpo, lo analizamos, lo curamos cuando enferma, lo alimentamos, etc. El aspecto no tangible, no visible, como es esa parte de nuestra identidad que convenimos en llamar nuestro espíritu (no separado de la persona), quizá se nos escape con más facilidad de nuestro control, o quizá no lo conocemos hasta el punto de controlar la complejidad que supone y enfermamos sin tener conciencia de ello.
     
    Quien más quien menos hemos tenido la experiencia de que al ir con prisa  desatendemos nuestro aspecto físico, si estamos en un ambiente ruidoso, difícilmente oímos a quien nos hable, si hay oscuridad, no vemos nada. Si esto lo aplicamos al conocimiento de nuestra identidad, conforme al dicho de Teilhard de Chardin, podemos sacar conclusiones evidentes que solamente cada individuo puede conocer, conclusiones que solamente serán aleccionadoras al propio sujeto.
     
    Dependiendo de nuestras prioridades personales, el cuidado y hasta la sanación de este aspecto espiritual, nos llevará a un estilo y una calidad de vida determinados. Y para poder escucharnos, necesitamos silencio…

    Gracias a atrio por traernos este tema tan apasionante.

  • ELOY

    Comparto esencialmente el contenido de este post.

    Hay que luchar contra el ruido vacuo.

    El ruido que provoca el consumismo y el que produce el “dinero”, sordo ruido que tiende al atontamiento de la mente y del espíritu.
     

  • Asun Poudereux

    Muchas gracias a la redacción por la profundidad en la que nos encontramos todos.

    Puede parecer una contradicción la alegría de los pastores que se expresa en el canto y en el baile, con el barullo apabullante de ruidos y compulsiones externas dela vida insatisfecha de esta sociedad del inicio del artículo.
     

    La diferencia es que esa alegría nace sola, sin forzar nada, nace del silencio que de fondo somos. La Navidad silente es celebrada en nosotros todos los momentos y días del año. No tienen que recordárnosla luces y colores contagiados de consumismo y  superficialidades chatas.

     
    Por más amnesia y locura nos invada y disperse, la alegría de compartir tintinea  por dentro, vibra su silencio con paz hasta perderse en el otro y solo encontrarse en él. Uno u otro, todo  yo soy, el / la que es y ha sido siempre. 

     
    Ahí te encuentro, tu Navidad es mi Navidad, es con todos y en todos.

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