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LA SEMILLA DE LA IGUALDAD 9

IGUALDAD EN VEZ DE RITOS

Creo que la mejor manera de celebrar este día tan contradictorio en que las carabelas de Colón tocaron tierras de lo que hoy Latinoamérica, lo mejor que podemos hacer es seguir leyendo a Marcos. Hoy Salvador se detiene en un relato más extenso y tenso. Se apuntan las dificultades para el proyecto de liberación por la igualdad que propone Jesús. Empiezan a intervenir los poderosos. Recuerdo que quien dese sobre los mismos psajes un comentario más extenso y partiendo del texto griego, debe solicitarlo por correo a Antonio.

 

I. LA INSTITUCIÓN AVISA  

 La división de los panes ha suscitado reacciones de diferente signo. De vacilación, en la multitud; contrarias, en los discípulos, que aspiran al poder; y favorables, en los endebles, que lo sufren. El hecho no ha pasado desapercibido para la institución. No lo consideran un asunto menor. Conlleva una subversión de los esquemas tradicionales que afecta de lleno a su autoridad. Les urge intervenir. La división de los panes sigue, pues, en el trasfondo de los hechos narrados en esta escena que dividimos en tres secciones.  

    TEXTO:
    7, 1 “Se congregaron alrededor de él los fariseos y algunos letrados llegados de Jerusalén 2 y notaron que algunos de sus discípulos comían los panes con manos impuras, es decir, no lavadas.
    3 Es que los fariseos, y los judíos en general, no comen a menos que se hayan lavado las manos cuidadosamente, afianzando la tradición de los antiguos; 4 y, al volver de la plaza, no comen sin antes hacer abluciones; y hay otras muchas que han recibido por tradición, como enjuagar vasos, jarras y ollas.
    5 Le preguntaron entonces los fariseos y los letrados:
    ¿Por qué razón no siguen tus discípulos la tradición de los mayores, sino que comen el pan con manos impuras? (Mc 7,1-5)
  •  LOS PERSONAJES Y SU MIRADA  

7,1 Se congregaron alrededor de él los fariseos y algunos letrados llegados de Jerusalén  

El relato se abre con la presentación de los personajes. Jesús aparece como punto de referencia (“alrededor de él”) de dos grupos de individuos (“los fariseos y algunos letrados”) cuyo movimiento (“se congregaron”) parte de la ortodoxia institucional, según indica el sentido técnico de un verbo (congregarse) emparentado con el término sinagoga.  

Los fariseos, nombrados corporativamente, representan al colectivo de piadosos que ejerce una presión ideológica sobre el pueblo en su propósito de someterlo a una existencia marcada por el rigorismo religioso. Junto a ellos, la delegación de ideólogos (“algunos letrados”) representativos de la autoridad central: (“llegados de Jerusalén”) confirma la resonancia de la praxis de Jesús.  

Los altos representantes de la ideología oficial habían bajado en otra ocasión desde Jerusalén tratando de neutralizar el peligro que representaba la práctica de aquel hombre (Mc 3, 22ss.). El caso lo requería. La constitución de los doce había significado una ruptura con la institución y un agrietamiento en la estructura social. ¿Qué otro suceso de similar envergadura pudo movilizar de nuevo a los altos representantes? Marcos conducirá al lector a su descubrimiento.   

2 y notaron que algunos de sus discípulos comían los panes con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos.  

Fiel a su hábil estilo, nuestro narrador ofrece un apunte sobre el hecho con el que justifican su intervención los destacados personajes: “al ver a algunos de los discípulos que comían los panes con manos impuras, es decir, no lavadas”. La observación de los líderes resulta reveladora por cuanto señala al hecho del reparto de los panes como la praxis donde realmente han clavado la vista los representantes de la institución.  

La posterior aceptación de Jesús por parte de los desfallecidos (6,54-56) intranquiliza a la sinagoga, que ve como se le escapa de las manos su dominio sobre el pueblo. Las consecuencias sociales de la praxis subversiva de aquel hombre habían sobrepasado los límites tolerables. Por eso, el relato de la venida de los líderes de la capital está colocado tras el que destaca el movimiento masivo de los abandonados en su intento por asirse a la oportunidad que les ofrece el Galileo. Los letrados vienen con el propósito de devolver a su cauce el agua desbordada.

Se guardan de hablar de la división de los panes. No les preocupan los que no comen, sino qué compostura guardan los que comen. Su mirada sesgada huye de lo esencial para quedarse en lo periférico. Desvían la atención al terreno de sus dominios, una moral de superficie. Así pues, se detienen en observar que algunos de los discípulos comen los panes “con manos impuras”, hecho que Marcos explica a sus lectores: “es decir, no lavadas”, traduciendo el lenguaje religioso al lenguaje normal en el que se desenvuelven sus lectores.  

Resulta curioso que los observadores nada digan sobre la comida con la multitud y centren su atención en algunos de los discípulos para captar una irregularidad en su forma de comer. Pero eso es lo que Marcos pretende. Que el lector capte la incongruencia. Ella guarda la clave del relato.  

  • EXPLICACIÓN DE MARCOS. PRESIÓN SOBRE JESÚS

 3 Es que los fariseos, y los judíos en general, no comen sin lavarse las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores  

El asunto requería, por lo tanto, mayor explicación para los lectores. Sabiéndolo, Marcos se destapa a continuación como narrador abriendo un paréntesis aclarativo que interfiere su descripción de los hechos.  

Nombra a los fariseos, pero no menciona a los personajes venidos expresamente de la capital. Habla, pues, de unos y otros como conjunto. Pertenecientes a la facción de los fariseos, los letrados, están incluidos en el colectivo sobre el que nuestro autor va a ofrecer detalles. A dicho grupo añade: “y todos los judíos”. La expresión puede sorprender, siendo Marcos judío. Pero nuestro redactor no emplea aquí el término judío en sentido gentilicio; lo usa para referirse a todos aquellos que persisten fieles al pensamiento y el rigor religioso impuesto por los fariseos.

Marcos aclara con pormenores la forma de actuar de esa facción de piadosos respecto a las abluciones: “no comen a menos que se hayan lavado las manos cuidadosamente”, indicando a sus lectores su obsesión por hacer obligatorio el cumplimiento de un rito. Los líderes religiosos se muestran incapaces de ver las manos como instrumento de una nueva dinámica social, las reducen a objetos constreñidos a sus esquemas religiosos y morales.

Los reconocidos maestros que salvaguardaron tiempo atrás la praxis ritual del lavado de manos constituían el fundamento de la tradición a la que los fariseos concedían valor de norma sagrada: “afianzando la tradición de los antiguos”.  

4 y, al volver de la plaza, no comen sin antes hacer abluciones; y se aferran a otras muchas cosas que han recibido por tradición, como enjuagar vasos, jarras y ollas.  

Marcos parece interesado en aportar nuevos datos. A pesar de su largo paréntesis, no pierde el hilo y destaca otra vez la acción de comer. En esta ocasión, para determinar qué otros requisitos previos a la comida de los alimentos (“lo de la plaza”) cumplían escrupulosamente. La intensidad del lavado preceptivo no emanaba de la posibilidad de contaminación física del producto, sino del riesgo de un contagio moral a través su ignorada procedencia.

Fiel a su trabajo minucioso, Marcos ofrece en tono crítico los últimos apuntes respecto a las prácticas de abluciones seguidas por los fariseos e impuestas a sus adeptos: “y se aferran a otras muchas cosas que han recibido por tradición”. Completa esta última serie de normas extendiendo su crítica al empeño de los piadosos por extender la observancia de la pureza ritual a los utensilios utilizados para el alimento y la bebida: “como enjuagar vasos, jarras y ollas.  

    5 Le preguntaron entonces los fariseos y los letrados:
    ¿Por qué razón no siguen tus discípulos la tradición de los mayores, sino que comen el pan con manos impuras?

El paréntesis explicativo de Marcos ha tenido varias utilidades. En primer lugar, ha servido para aclarar a unos lectores ajenos a esas actividades rituales la razón por la cual personajes tan importantes concedían semejante valor a tales prácticas. En segundo lugar, ayuda a entender el desarrollo posterior de la escena. Y en tercero, muestra el contraste entre la religiosidad obsesiva e inútil de los dirigentes y la praxis arriesgada de Jesús.  

Una vez cerrado el paréntesis, Marcos centra otra vez la atención en los sujetos que se han congregado en torno a Jesús: “Le preguntaron entonces los fariseos y los letrados”. A diferencia de la primera aparición de los letrados venidos de la capital en la que usaron artimañas propagandistas sin dar la cara (3, 22), en este caso abordan directamente a nuestro protagonista.

Dirigen su pregunta con fuerte tono de censura: “¿Por qué razón no siguen tus discípulos la tradición de los antiguos, sino que comen el pan con manos impuras?”. Se advierte en su comienzo un cariz acusatorio. Hablan de los discípulos refiriéndose a todos y no solo a algunos, como se matiza en el inicio del relato (“notaron que algunos de sus discípulos…” v.2). Les preocupa la totalidad del colectivo, no sólo los que han visto quebrantar las normas. Recriminan la praxis heterodoxa del grupo y descargan directamente la responsabilidad sobre Jesús: “tus discípulos”. El interrogante revela que siguen preocupados por la trayectoria de la sociedad alternativa. Temen que escape a su autoridad y se halle cada vez más fuera de su alcance.

La primera parte de la pregunta, planteada en negativo: “no siguen” denuncia la práctica irregular de los discípulos que rehúsan seguir el camino tradicional. Su desapego de la “tradición de los antiguos” engendra el desasosiego de la institución. Para los líderes se trata de una agresión a una norma para ellos sagrada. El grupo elimina la frontera entre lo sagrado y lo profano, abriendo una brecha por la que se escapa la identidad del pueblo. Les alerta el descontrol. Les inquieta en el fondo que el pueblo se oriente por esa ruta de indocilidad a la institución. Está en juego su autoridad.

La segunda parte de la pregunta, en positivo, precisa y cuestiona dicha conducta: “sino que comen el pan con manos impuras”. El hecho hace referencia a la única comida que ha aparecido en el texto, la de la división de los panes. Los dirigentes hablan de pan en singular en vez del plural “los panes”, usado por el narrador en la entrada del relato (v. 2). El singular representa su intento disimulado por evitar el plano social y desviar la mirada hacia el terreno que ellos dominan, el de la moral. El proceder heterodoxo de los discípulos: “con manos impuras” revela que su Maestro, Jesús, se halla al margen de la institución. Tras el interrogante se observa en los ideólogos su rechazo a la praxis de la igualdad. Su pregunta es una advertencia con la que presionan a Jesús, obligándolo a someterse a su autoridad a través de la aceptación de sus principios religiosos.  

La actuación de los representantes de la institución no se ciñe al campo de la moral. Su pregunta oculta una actuación política y un ataque frontal al Galileo y su proyecto.

 

II. JESÚS SE ENFRENTA A LOS LÍDERES  

TEXTO:

 6 Él les contestó:
¡Qué bien profetizó Isaías acerca de vosotros los hipócritas! Así está escrito:
  “Este pueblo me honra con los labios,
  Pero su corazón está lejos de mí.
 7 El culto que me dan es inútil,
  Porque la doctrina que enseñan
  Son preceptos humanos” (Is 29, 13).

8 Dejáis el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.
9 Y añadió:
¡Qué bien! Echáis a un lado el mandamiento de Dios para implantar vuestra tradición. 10 Porque Moisés dijo: “Sustenta a tu padre y a tu madre” y “el que deje en la miseria a su padre o a su madre tiene pena de muerte”; 11 en cambio, vosotros decís: Si uno le declara a su padre o a su madre: “Esto mío con lo que podría ayudarte lo ofrezco en donativo al templo”, 12 ya no le dejáis hacer nada por el padre o la madre, 13 invalidando el mandamiento de Dios con esa tradición que os habéis transmitido. Y de éstas hacéis muchas.

14 Y convocando esta vez a la multitud les dijo: ¡Escuchadme todos y entended! Nada que entra de fuera puede manchar al hombre; no, lo que sale de dentro es lo que mancha al hombre (Mc 7,6-14).  

  •  LA CITA DE ISAÍAS 

6a Él les contestó: ¡Qué bien profetizó Isaías acerca de vosotros los hipócritas! así está escrito  

El de Galilea ha aceptado el enfrentamiento y no duda en desenmascarar a fariseos y letrados delatando la falsedad (“hipócritas”) que los caracteriza. No les insulta, saca a la luz su fingimiento como actitud subterránea sobre la que asientan su engaño premeditado al pueblo. Los delata con una cita de Isaías identificándolos como destinatarios de la grave acusación del profeta.   

6b Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 7 El culto que me dan es inútil, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos (Is 29,13).  

El profeta escribe como si fuera Dios quien hablase. Traslada su denuncia a la nación judía: “Este pueblo”. En nuestro texto, la expresión este pueblo hace referencia a los ideólogos que marcan la ruta a seguir y a los incautos fervorosos que obedecen. Tanto para Isaías como para Jesús la denuncia va destinada a quienes han tomado partido por la religiosidad, la ceremonia y el rito (“me venera con los labios”) y se olvidan de la justicia a la que el profeta hace referencia unos versos más adelante (Is. 29, 19-21).

Según Isaías, no es el formalismo religioso lo que acerca a Dios, sino la justicia de la que Él es partidario incondicional (“su corazón está lejos de mí”). La religiosidad que no opta por la justicia revela su falsedad. Lo que se aparenta (“labios”) carece de valor. La opción individual (“corazón”) revela lo que se es y de parte de quién se está.  

La falsedad de los líderes califica de estéril su actividad religiosa (“el culto que me dan es inútil”). Jesús les acusa de establecer como definitivo, o procedente de Dios según la concepción judía del Antiguo Testamento, lo que no es sino un invento nacido del rigorismo religioso (“la doctrina que enseñan son preceptos humanos”).   

8 Dejáis el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.  

Tras la cita, Jesús destapa la contradicción de sus adversarios, que disfrazan su perversidad de sentimiento religioso. Al hablar del mandamiento no se refiere a un entramado de leyes divinas, sino a la igualdad social que, según los profetas, Dios anhela para el ser humano y de la que los religiosos desertan imponiendo unos criterios alejados de la justicia. La estratagema salta a la vista: han dado gato por liebre; religión por justicia. Los dogmas religiosos falsifican lo genuino. Lo sagrado es la justicia; no, los ritos.

  • DENUNCIA CON PRUEBAS    

9 ¡Qué bien! Echáis a un lado el mandamiento de Dios para implantar vuestra tradición  

No conforme con lo expuesto, con un tono cáustico (¡Qué bien!), Jesús continúa su acusación sacando a relucir los injustos resortes ocultos tras la trampa religiosa. Abandona el tono general y enfila hacia ellos sin contemplaciones: “vuestra tradición”. La tradición que ellos manejan como sagrada se opone al encargo de Dios.  

10 Porque Moisés dijo: “Sustenta a tu padre y a tu madre” y “el que deje en la miseria a su padre o a su madre tiene pena de muerte”

Nuestro protagonista ha elevado el nivel de su enfrentamiento con los líderes hasta el punto de descubrir la inconsistencia de su estrategia. Y no se detendrá ahí. Acude a un caso concreto de sus actuaciones para demostrar la verdad de lo que él les imputa. Lo introduce acudiendo a Moisés: “Porque Moisés dijo”. Moisés representaba para ellos la fuente de la tradición legal. Como máximo legislador, formuló en leyes el encargo de Dios. Cualquier normativa posterior conseguía su aval en virtud de su correspondencia con la Ley de Moisés.  

Acude a la primera norma de carácter social formulada en el Decálogo: “Sustenta a tu padre y a tu madre” (Ex 20,12). Frente al argumento de la “tradición de los antiguos”, él acude a la más antigua tradición, la de Moisés, y pone sobre el tapete el precepto relacionado con los mayores. La norma exige amparo y protección, incluyendo manutención, alojamiento y todo tipo de cuidados. Su exigencia es individual. Concierne a todos. Y tiene por objeto a cada padre y cada madre en plano de igualdad. El precepto obligaba severamente a cada hijo al mantenimiento de los padres cuando éstos se hallaban en régimen de dependencia respecto a él. De ese modo, la norma procuraba evitar toda situación de desvalimiento por razones de incapacidad para sobrevivir por los propios medios.

Su condición de grave delito se constata con el precepto que Jesús cita a continuación: “el que reniega de un padre o una madre sea condenado a muerte” (Ex 21, 17). Renegar equivale a abandonar, la acción opuesta al amparo al que obligaba la norma.   

11 en cambio, vosotros decís: Si uno le declara a su padre o a su madre: Eso mío con lo que podría ayudarte lo ofrezco en donativo al templo 12 ya no le dejáis hacer nada por el padre o la madre  

Jesús alude a la excepción que ellos habían introducido a la ley dictada por Moisés: “En el caso que uno le declare a su padre o a su madre”. La salvedad se fundamenta en un gesto religioso: la promesa de ofrecer un bien a Dios. La declaración de un bien como ofrenda a la divinidad se utilizaba para privar a los padres del usufructo que les correspondía por derecho respecto a los bienes pertenecientes al hijo. Esta maniobra no era sino una farsa a través de la cual los hijos retiraban la protección a sus padres: “ya no le dejáis hacer nada por el padre o la madre”. Jesús destapa la retorcida operación de los religiosos con la que eximían de responsabilidad a quien por esa vía dejaba desamparados a los padres.   

13 invalidando el mandamiento de Dios con esa tradición que os habéis transmitido. Y de éstas hacéis muchas.

 La acusación alcanza su punto álgido cuando descalifica la excepción: “anulando el mandamiento de Dios”. Los que dicen ser sus representantes han violentado a base de tradiciones inventadas (“con esa tradición vuestra”) el mandato procedente de Dios. La denuncia de Jesús implica una acusación a los líderes como rivales de Dios. De Dios nace el encargo de la justicia; de los líderes religiosos la tradición que lo anula.  

La imputación recorre todos los rincones de la maldad y enfatiza con ironía la contribución de los líderes religiosos a extender el engaño: “que habéis transmitido”.

Según el análisis presentado por el Galileo, ha quedado demostrado que la llamada tradición de los antiguos es en realidad un burdo invento contrario a la tradición más antigua y auténtica, la que, a través de Moisés, arranca del encargo de Dios.

El enfrentamiento directo con los líderes termina con la contundente afirmación: “E igual que éstas hacéis muchas” que habla de una praxis general truculenta con el pueblo como destinatario. Los líderes religiosos estafan al pueblo. Jesús ha elegido, para desenmascararlos, el tema del abandono. Su argumentación resulta irrebatible. Si los líderes acuden al fraude legal para esquivar la justicia y abandonar a los propios padres, ¿cómo no van a tener al pueblo desamparado?

La respuesta de nuestro protagonista a la interpelación de los ideólogos ha sido amplia, directa, pública y enérgica. Ha alcanzado la frontera del enfrentamiento y la enemistad. Llama la atención la aparente desemejanza entre la interpelación de los líderes y la fuerte contestación de Jesús. En principio, esta última parece desproporcionada. Sin embargo esa asimetría nos aporta un dato más a favor de que la cuestión que proviene de la capital, Jerusalén: “¿Por qué no siguen tus discípulos la tradición de los antiguos, sino que comen el pan con manos impuras?” (v. 5) no debe entenderse como una pregunta inocente, sino como una seria advertencia con la que el centro del poder exige a Jesús una praxis acomodada a la ortodoxia a la que los líderes representan (“algunos letrados bajados de Jerusalén”; v. 1).  

Al poder le asusta la praxis de la igualdad hecha evidente con la división de los panes. Los ideólogos evitan hablar de la cuestión. Frente a ella, imponen el sometimiento a los ritos de los que ellos se consideran celosos guardianes. Pero el código ritual que manejan está falseado puesto que distorsiona hasta anularlo el fundamento legal en el que dicen apoyarse. Se veta la justicia para instaurar los ritos. Jesús da con la trampa. Descubre el juego y denuncia con vehemencia la maquinación que transforma la justicia en fraude contra el desvalido.  

El sistema religioso busca abortar la práctica de la igualdad. Su método consiste en imponer su sistema ritual y formalista como norma de aplicación general. Los líderes no se preocupan por el abandono de los insignificantes. Se evaden de su situación. No les interesa porque les acusa directamente. El abandono es fruto de la represión a que ellos someten al pueblo. La religión no sabe interpretar la justicia como encargo fundamental de Dios.

 

  • DENUNCIA PÚBLICA Y ALECCIONAMIENTO A LA MULTITUD  

14 Y convocando esta vez a la multitud les dijo: ¡Escuchadme todos y entended! Nada que entra de fuera puede manchar al hombre; no, lo que sale de dentro es lo que mancha al hombre.  

La cuestión afecta gravemente a la gente, de ahí que nuestro protagonista, no conforme con su denuncia, lleve su enfrentamiento al terreno de los principios. Desde ellos aleccionará a la multitud. Si con su oposición al poder contrae riesgos, éstos se incrementan al avisar a la gente. El poder puede afrontar la hostilidad directa. No tolera, sin embargo, quedar en evidencia ante el pueblo.  

La iniciativa de convocar a la gente parte de Jesús que quiere llevar su denuncia a sus últimas consecuencias desautorizando ante el pueblo la praxis engañosa de los líderes religiosos.

Su llamada es general (“todos”). Reclama concentrar la atención en su discurso (“escuchadme”). El segundo imperativo: “entended” exige un paso más a la multitud. Invita a no dejarse manipular y a proveerse de una disposición activa capaz de someter a crítica cualquier discurso que afecte a la propia existencia.  

Su indicación alude a la famosa cita de Isaías: “escuchar escuchan pero no entienden…” de Mc 4, 12 con la que Jesús señalaba la escasa capacidad de la multitud para entender el mensaje de la sociedad alternativa. Su vehemente convocatoria a la multitud representa ahora un llamamiento a enfrentarse a la sumisión, por eso solicita de modo general abrir el oído y el entendimiento.

Su declaración resulta categórica y no deja hueco a las excepciones. “Nada hay”. El punto de referencia es el ser humano: “fuera del hombre”. Él posee preeminencia absoluta frente a todo lo exterior a él, lo que determina la incapacidad implícita de las cosas para afectarle sustancialmente: “nada… puede manchar al hombre”. Ni aún en el caso de que penetren dentro de él: “que entra de fuera”.  

La declaración ataca en su raíz los fundamentos en los que apoyaban su ideología y su praxis los líderes religiosos. Dicha a la cara y ante la multitud, resulta de una extrema osadía. Jesús ha derrumbado de un plumazo el sistema ideológico y legal que cataloga el valor del ser humano en función de su comportamiento reglado respecto a las cosas. Según el poder central judío, la identidad del pueblo y su superioridad respecto al resto de naciones dependía de su acomodación a una moral religiosa. Jesús desprecia esa tesis. Al situar al ser humano como valor supremo, desestima los nacionalismos y los rigorismos religiosos.

La segunda parte de su proclamación: “no, lo que sale del hombre es lo que mancha al hombre” muestra a simple vista su correspondencia inversa con la primera, lo que confirma su naturaleza subversiva. Sobresale en ella la insistencia en el ser humano como figura central. Su universalidad ofrece una primera pista del razonamiento de Jesús. Se halla en las antípodas de los criterios religiosos, en el polo opuesto de sus celos nacionalistas y excluyentes.

En el ser humano, no en lo externo a él, se halla el punto de inflexión. La diferencia entre entrar o salir de él aporta la clave de interpretación de la sentencia. No hay fisura en el análisis: en “lo que emana del hombre”, en su praxis, se halla instalado el fiel de la balanza que determina su nivel de humanización o deshumanización (“mancha”).  

El sistema de pensamiento de los ideólogos representantes de la institución consideraba al ser humano puro o impuro en función de su cercanía o alejamiento de Dios. Una persona religiosa, cumplidora de los ritos y preceptos establecidos como sagrados era tenida por pura y querida por Dios, mientras que otra que infringe la legislación religiosa era valorada como impura y despreciada por Dios. Esta obtusa perspectiva considera que el ser humano se engrandece o se degrada por su aceptación o rechazo de una moral religiosa.  

La sentencia de Jesús dirigida a la multitud declaró la falsedad de ese esquema. Él propuso la fórmula auténtica de determinar la grandeza o la miseria humana. Según su manera de ver, el alejamiento de Dios se produce por el abandono de la justicia. Por el contrario, la dignidad humana se alcanza a través de la práctica de la igualdad. No hay aproximación a Dios por la fidelidad a la preceptiva religiosa, sino por la solidaridad con el abandonado.  

Su punto de vista resultaba absolutamente subversivo y así tuvo que haberlo captado la multitud que le oyó. Él, sin muestra alguna de cautela, les animó a considerar su afirmación. No la impuso. Les solicitó escuchar y reflexionar. La multitud indecisa contaba con nuevas razones para dar el paso.  

 

III. EXPLICACIÓN A LOS DISCÍPULOS

  TEXTO

17 Cuando entró en casa, separándose de la multitud, le preguntaron sus discípulos por el ejemplo. 18 Él les dijo:
¿Así que tampoco vosotros sois capaces de entender? ¿No os dais cuenta de que nada que entra de fuera puede manchar al hombre? 19 Porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina.
(Con esto declaraba puros todos los alimentos.)
20 Y añadió:
Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre; 21 porque de dentro, del corazón del hombre, salen las malas ideas: incestos, robos, homicidios, 22 adulterios, codicias, perversidades, fraudes, desenfreno, envidia, insultos, arrogancia, desatino. 23 Todas esas maldades salen de dentro y manchan al hombre” (Mc. 7, 17-23).  

  • 17 Cuando entró en casa, separándose de la multitud, le preguntaron sus discípulos por el ejemplo  

Una vez oída la sentencia, la multitud desaparece de la escena. Marcos centra el relato en nuestro protagonista y su grupo. Interviene como narrador para introducir una nueva situación. Sitúa al lector usando el detalle: “y cuando entró en casa”. La casa indica el espacio propio de la sociedad alternativa. Marcos establece bien las diferencias: “separándose de la multitud”.  

En ese nuevo emplazamiento, el requerimiento de los discípulos refleja su extrañeza ante tan inimaginable declaración. Como con las parábolas (4,10), más que preguntar, cuestionan la sentencia: “Nada de fuera puede manchar al hombre…”. En su relato paralelo Mateo da cuenta de la preocupación del grupo por el efecto de aquella declaración: “¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oír esas palabras?” (Mt 15,12).   

  • 18 Él les dijo: ¿Así que tampoco vosotros sois capaces de entender? ¿No os dais cuenta de que nada que entra de fuera puede manchar al hombre?  

La forma interrogativa de la respuesta de Jesús: “¿Así que tampoco vosotros sois capaces de entender?” advierte al grupo que su cuestionamiento esconde posiciones vacilantes e incluso adversas a la praxis defendida por la sentencia. Aún perteneciendo al círculo de los de casa, prevalece su indecisión.  

Un segundo interrogante trata de arrancarlos de su posicionamiento cercano a las tesis defendidas por los ideólogos. La entrada de la pregunta: “¿No entendéis que…?” les reclama con energía reflexionar sobre la incapacidad del alimento para afectar a la esencia del ser humano: “¿…nada que entra de fuera puede manchar al hombre?”.   

  • 19 Porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina. (Con esto declaraba puros todos los alimentos).  

El razonamiento posee una lógica aplastante. No atraviesa el espacio donde se cuecen las decisiones humanas, donde se asientan la voluntad y los sentimientos; avanza por un circuito periférico y se desecha.  

Los discípulos pudieron captar la consecuencia directa derivada del sencillo razonamiento. Era un fraude conceder mérito o descrédito religiosos al uso del alimento obligando a creer que contribuía a hacer sagrado o profano al ser humano. Marcos transmite el sentido radical de las palabras de Jesús con un nuevo paréntesis: “Con esto declaraba puros todos los alimentos”. Para Jesús, la dignidad humana no depende de realidades ajenas a su voluntad; todas ellas tienen en sí mismas un valor positivo. Esto resultaba absolutamente extraño a la cultura judía y atacaba al fundamento del dogmatismo religioso.   

20 Y añadió: Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre  

Pero aún quedaba la aclaración de la segunda parte de la sentencia. Ahora incide en lo que sale del ser humano. Su praxis, sí tiene capacidad de disminuirlo o engrandecerlo. Contrapone dos modelos antagónicos de actuación. Es la práctica injusta y no el incumplimiento del legalismo religioso lo que vacía al hombre de humanidad. Para Jesús, es la justicia, no el lavado de manos, el paso previo a la comida.  

21 porque de dentro, del corazón del hombre, salen las malas ideas: incestos robos, homicidios, 22 adulterios, codicias, perversidades, fraudes, desenfreno, mezquindad, disparate, arrogancia, desatino.  

Prosigue argumentando con datos (“porque de dentro, del corazón de los seres humanos salen las malas ideas”) para trasladar la mirada del lector hacia el factor contaminante del ser humano. Invita a la introspección. Avanza un paso y sugiere detenerse en el centro de donde surgen las decisiones: “del corazón”. Pero esta vez sobrepasa el nivel de los principios y alcanza la realidad de los hechos. Ahora no habla del hombre en general, sino “de los seres humanos”. Lleva, así, la reflexión de los discípulos a lo concreto, a la práctica ordinaria, la que por experiencia propia pueden constatar. El argumento descubre su racionalidad desde su comprobación real.

El análisis de Jesús tiene verdadero calado. Penetra en el fondo de la conciencia humana. Las “malas ideas” de las que habla no aluden a pensamientos opuestos a un código moral de conducta, se trata de planes caracterizados por su perversidad. El concepto responde a maquinaciones que sobresalen por su carácter deshumanizador.

El elenco de maldades nombradas a continuación habla de acciones y actitudes significativas por el daño que originan. De las doce mencionadas, las seis primeras se escriben en plural y las restantes, en singular. Las primeras se significan por el perjuicio social que generan, las segundas, por la degradación de quien las realiza.

El cambio del plural al singular refleja una variación en el tono con que fueron pronunciadas estas palabras. La vehemencia que volcó Jesús en este repertorio de barbaridades nada tiene que ver con la frialdad con que se leen desde una interpretación moral o religiosa. No enumeró principios, denunció los desmanes que dejaban al pueblo en el abandono y acusó directamente a las teorías religiosas que los avalaban.  

  • 23 Todas esas maldades salen de dentro y manchan al hombre.

Su argumentación concluye: “Toda esas maldades salen de dentro y manchan al hombre”. Reafirma como síntesis del aleccionamiento a los discípulos que la opción a favor o en contra de la justicia determina el valor o la degradación del ser humano.

La lógica respalda su proyecto.

12 comentarios

  • M. Luisa

    Abiertos a la escucha, resulta  esclarecedora en estos análisis  la propuesta de Jesús para liberar de la idea que sobre la justicia  tenían los religiosos,  su verdadera dimensión real de justeza  a realizar mediante la praxis de  la igualdad.

  • Salvador Santos

    Hay que leer con bastante finura para detectar esos dos asuntos que citas, Oscar.
     
    1. Es cierto, falta escribir el número del versículo en sus lugares correspondientes. Así pues, el v. 14 termina diciendo: “… ¡Escuchadme todos y entended! A continuación debería ir colocado el número 15 antes de la frase que comienza: “Nada que entra de fuera…”.
     
    2. El v. 16 no aparece siguiendo el criterio de la edición crítica que utilizo  para leer el texto original de Marcos (la de Aland, Black, Martini, Metzger y Wikgren). Dicha versión omite este versículo, no recogido en algunos de los códices más importantes. Su contenido es un calco de Mc 4,23 y se traduce: “Si alguno tiene oídos para oír, que oiga”.
     
    Esta vez el pillo no fue Marcos, sino el copista que añadió este famoso dicho al comprobar que venía bien al contexto por su temática y por el tono.
     
    Gracias por el detalle y por tu manera profunda de leer
     
    Un abrazo

  • Luigi Falcone

    Me llama la atención la expresión de “el encargo de Dios”. Solo había oido hablar de los mandamientos de la ley de Dios; pero me impresiona más la afirmación de que el encargo de Dios es la justicia!
    Vamos “palante” !

  • oscar varela

    Hola Salvador Santos!
     
    Al considerar los Textos, en mi cabeza encuentro 2 asuntos:
     
    1ª) Desubicación. Mc. 7,15 ¿faltaría señalar el v.15 en este Post? El Texto está.
     
    2ª) Desaparición: Mc 7,16 ¿por qué falta el v.16 en el Post y también en el “con Griego”?
     
    ¡Secreto y pillo siempre este don Marcos, no?
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • Gabriel Sánchez

      Nooooooooo…terrible, Carmencita, si tambièn parte de la opresión organizadora son las mujeres…que todos tenemos el llamado a liberar-liberarnos…Pero no sólo hablo de la Institucionalidad e la Iglesia Catolica, hablo de TODA las institucionalidades y lo interesante de todo esto es que uno de los frutos más logrados esas organizaciones son el capitalismo neoliberal, patriarcal y excluyente…

       Debemos desarrollar la danza de la vida…en un santo des organizar…para liberar la belleza…y desatar las fuerzas curativas de la creación…Pero esto implica, eso desorganizarnos, como decia un amigo mio…el cababallo, el santo desorden…Y en eso la mujer es realmente maestra…Entre los latinomaericanos, sobre todo en la naciones indoamericana, las portadoras de la semilla y de la sabiduria son mujeres…que han emergido exigiendo la fraterna igualdad con el hombre, para juntos derribar la patriarcadura…y la institucionalicracia…Acoger, la sabiduria de la naturaleza y del las relaciones…”comunitarias”…por aqui como ya he dicho le llamamos SUMAK KAWSAY .- Gabriel

  • Gabriel Sánchez

    Carmencita, a que te refieres con la mujer, te refiere a Luzbel??¿¿¿ Gabriel

  • Carmen (Almendralejo)

    Gabriel a quien te refieres a la iglesia o la mujer?
    Si es a la ICAR, bueno…
    Si es a la mujer creo que ese humor, no solo es eso, porque es lo que el hombre ha hecho desde que fuimos cread*s, reoganizarnos para quedar bajo vuestras braguetas.

  • Gabriel Sánchez

    Pd…Un chiste…al estilo del humor Oscarucho…Recien hecha toda la cración Dios y todos los angeles la admiraban y un angel, con rostro perpicaz, dijo muy hermosa…pero hay que organizarla…Se llamaba Luzbell, en ese entonces.- Gabriel

  • Gabriel Sánchez

    El problema es de enfoque Oscarucho, la Iglesia, la comunidad, es servidora, no fin, es herramienta, instrumento, no absoluto…Entonces, no se puede como hace el pueblo de Israel del tiempo de Jesús, absolutizar la institución… El Espíritu, obra donde quiere y como quiere,…Nadie sabe a donde va…pretender domesticarlo, es un error y reducir lo que Jesús propone como abarcando toda la vida a Rito, es un error…El problema no es que exista la institución, sino su absolutazación…Esto nos lleva a intentar, aprisionar al Espíritu y creeme no se puede…Las vinculaciones que el evangelio nos trasmite, que Jesús impulso, tiene que ver con aquello de que el que quiera ser el primero sea el último y en aquello de que reconoceran que son mis discipulos en como se aman, esa vinculación en Jesús hace a la Iglesia signo y sacramento…que sirven a la humanidad toda.- Como vez, la vinculación institucional que se basa en el poder…no se compadece de estas dinamicas, por lo que los hombres y sus Instituciones…necesitan permanente conversión…Y tengo el convencimiento que el Espíritu obra al margen de cualquier Institución…tambièn dentro de ella…el problema esta (dentro y fuera) en escucharlo, seguirlo y servirlo…Lo que se necesita entonces es una vinculación institucional, que se compadezca del amor, que este al servicio de los pequeños y los pobres, que unos seamos servidores de otros…y que se aleje del poder…Gabriel

  • oscar varela

    Hola Gaby!
     
    Tu Comentario lo concluís fervorosamente con:
     
    – “Estamos convencidos que Jesús, sigue al margen de toda estructura e institucionalidad, obrando entre los pequeños y los pobres, haciendo que el Espíritu Santo, suscite el compartir el pan…como una experiencia totalizadora…una intuición, una mística, una cosmogonía …”-
    ·················
    ¿Podés explicarme 3 cositas?:
     
    1º) ¿No sos vos “Diácono permanente” – Institución al fin y al cabo?
     
    2º) ¿No genera una Institución Jesús al nombrar “Los Doce”?
     
    Asunto recalcado por Santos:
    – “La constitución de los doce había significado una ruptura con la institución y un agrietamiento en la estructura social”-
     
    3º) ¿Es concebible y viable un “espíritu comunitario” sin la “carne” de “algún tipo” de estructura institucional?
    ··············
    Esta 3ª pregunta me da vueltas y vueltas en el marote:
     
    * no porque dude que ¡SÍ! es necesaria una Institución
     
    * sino por acertar cuál sea la adecuada al postulado de “Igualdad”,
     
    * no en cualquier tiempo (ucronía o eternidad),
     
    * sino en nuestro tiempo;
     
    * y qué hacer con la funcionante-recibida (ICAR).
    ·············
    Estas “re-vueltas en mi marote” no se las planteo a Jesús;
    porque el tipo: “ni idea”. Es “mi tiempo”, no el de él.
    ··················
    ¡Pucha! Me pregunto pa’ qué te digo lo que ya sabés.
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • Gabriel Sánchez

    Hay algunas cosas interesantes de esta exégesis, que parte de una intuición clave, la propuesta de Jesús, que relaciona al hombre con el Reino, con la sociedad (los demás seres humanos y las estructuras sociales…y la creación toda – Naturaleza)…con Dios, abarca toda la vida, no existe un ámbito sagrado…y un ámbito profano, lo que cambia es la PRE- concepción  con la que se mira la realidad…Divide la realidad, entre lo sagrado y lo profano, encerrando a Dios, en un ámbito, domesticable, dominable, en donde en realidad tiene poca influencia real sobre la vida cotidiana y la otra mirada clave, es que el grupo institucional, se apodera de la voluntad de Dios y la decodifica en leyes, normas, conductas, ritos, teología…Esto necesariamente enfrenta dos concepciones bien distintas, marco…pone a Jesús, como un maestro itinerante capaz de relacionar a la vida cotidiana con el ámbito divino, de hecho, en su persona Dios y los hombres logran la comunión total y esto se extiende a todos los ámbitos de la vida, esto, junto con la multiplicación de los panes, hace que Jesús y su mensaje (su vida), se vuelven profundamente subversivo y destructor para el construto institucional, el apunta a lo esencial…como lo haría años antes Juan…Opone al Templo a la comunidad, a las normas y al rito – la conversión del corazón…Esta destrozando los cimientos de esa institucionalidad…La Vida es sagrada…el compartir el pan es sagrado…el convertir el corazón es sagrado…Porque lo que se opone a la presencia de Dios…sale del corazón del hombre y se expresa en un comportamiento social, la norma, el rito, la institución…Mientras que Dios lo hace en la conversión del corazón, en el compartir el pan y en crear lazos comunitarios…
     
    Pero sobretodo al dirigirse al pueblo desautorizando la tradición y la Ley…lo hace con firmeza (casi podríamos decir que la lectura de Marcos, deja escapar un cierto enojo)…El reivindica a Dios y reivindica la autoridad de ser-decir en su nombre…Que nada de lo que entra…contamina…No esta expresando una cláusula sapiencial, esta desautorizando de una a toda la institucionalidad y sobre todo, deslegitimando la pretensión de ésta de hablar en su nombre, cargando sobre las espaldas de los sencillos, una vinculación entre hermanos que Dios NO QUIERE…y la propuesta de Dios es la de compartir el Pan que entonces deja de ser un rito, para ser una forma de vivir… Estamos convencidos que Jesús, sigue al margen de toda estructura e institucionalidad, obrando entre los pequeños y los pobres, haciendo que el Espíritu Santo, suscite el compartir el pan…como una experiencia totalizadora…una intuición, una mística, una cosmogonía, que muchos en Abya Yala, llamamos SUMAK KAWSAY (Quechua) EL BUEN VIVIR…con cariño Gabriel

     

     

     

     

  • oscar varela

    OK.

    De acuerdo Redación de Atrio
    Con ganas voy a lo de Salvador

    Porque “celebrar”

    ¿Celebrar?

    ¡Voy todavía! – Oscar.

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