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LA SEMILLA DE LA IGUALDAD 3

La voz asesinada por el rey

 Con toda la secuencia pormenorizada del asesinato de Juan el Bautista, el regreso de los que habían ido en misión y la marcha de Jesús con los suyos a un lugar desplobado a la otra parte del lago, termina este prólogo a lo que va a ser la parte central de esta serie de lecturas: “La secuencia de los panes”, que empezaremos a leer el martes próximo.

TEXTO:

“17 Porque el tal Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, debido a Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con la que se había casado. 18 Porque Juan le decía a Herodes

–No te está permitido tener como tuya la mujer de tu hermano.

19 Herodías, por su parte, se la tenía guardada a Juan y quería quitarle la vida, pero no podía; 20 porque Herodes tenía miedo a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo tenía protegido. Cuando lo escuchaba quedaba perplejo, pero le gustaba escucharlo.

21 Llegó el día oportuno cuando Herodes, por su aniversario, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a los notables de Galilea. 22 Entró la hija de la dicha Herodías y danzó, gustando mucho a Herodes y a sus comensales. El rey le dijo a la muchacha:

–Pídeme lo que quieras, que te lo daré.

23 Y le juró repetidas veces:

–Te daré cualquier cosa que me pidas, incluso la mitad de mi reino.

24 Salió ella y le preguntó a su madre:

–¿Qué le pido?

La madre le contestó:

–La cabeza de Juan Bautista.

25 Entró ella enseguida, a toda prisa, adonde estaba el rey, y le pidió:

–Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.

26 El rey se entristeció mucho, pero, debido a los juramentos y a los convidados, no quiso desairarla. 27 El rey mandó inmediatamente un verdugo, con orden de que le llevara la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, 28 le llevó la cabeza en una bandeja y se la dio a la muchacha: y la muchacha se la dio a su madre. 29 Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro”.

30 Los enviados se congregaron donde estaba Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y todo lo que habían enseñado. 31 Él les dijo:

–Venid vosotros solos aparte, a un lugar despoblado, y descansad un poco.

Es que eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. 32 Y se marcharon en la barca, aparte, a un lugar despoblado” (Mc 6, 17-32).

  

  • El bautista, a la cárcel
    •  17 Porque el tal Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, debido a Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con la que se había casado

 La escena comienza con el mismo personaje que, al final del relato anterior, quedó cavilando sus inquietudes sobre Jesús. Marcos le llama por su nombre y le atribuye la responsabilidad del encarcelamiento de Juan: “había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado”.

La operación no consistió en un simple arresto. El Bautista fue considerado un elemento peligroso y, como tal, sujeto con violencia (“encadenado”) con el propósito de quebrar de una vez su perniciosa actividad. La orden se atribuye a Herodes, lo que deja entrever la honda preocupación del poder regional ante el revuelo social suscitado por los discursos y actuaciones del Bautista.

Marcos continúa su narración avanzando nuevas circunstancias relacionadas con la captura y el encierro de Juan: “debido a Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con la que se había casado”. Destapa la causa que ha desencadenado los hechos y aporta nombres concretos para que el lector perciba cómo mueven las piezas los personajes agazapados tras las decisiones políticas. La persona designada como promotora de la iniciativa es Herodías a la que Marcos reconoce como “la mujer” de otro personaje, Filipo, del que nuestro evangelista señala su filiación con Herodes señalándolo como “su hermano”. La expresión con que termina la frase cierra el circuito de relaciones: “con la que se había casado”.

Herodes Antipas y Filipo eran hijos de Herodes el Grande, aunque de madres distintas. Y Herodías procedía de otro hijo (Aristóbulo) tenido por Herodes el Grande con su segunda mujer. Por lo tanto, casada con Filipo, era también sobrina de los hermanastros. La influencia de esta señora en el tetrarca no debió ser pequeña. Tampoco lo fueron los motivos por los que decidió utilizarla en el caso del Bautista.

Pero más allá de los datos históricos, conviene no perder de vista la idea que Marcos quiere transmitir cuando escribe respecto a Herodías: “la mujer de su hermano Filipo”. Para el Bautista, Filipo seguía siendo su auténtico marido. La afirmación no persigue documentar, sino servir de antecedente al problema que se enuncia en la frase posterior: “con la que se había casado”.

  •  
    • 18 Porque Juan le decía a Herodes: No te está permitido tener como tuya la mujer de tu hermano.

 Marcos alude a continuación a la razón que motivó la maniobra de Herodías: “Porque Juan le decía a Herodes”. El motivo para su detención no consistió en que Juan dijera algo, sino en que lo mantenía. La acción de decir a Herodes no ha de interpretarse desde el plano de una conversación normal entre los dos, sino desde la denuncia de Juan pregonada a cielo abierto delante de las multitudes que le oían. En síntesis, al Bautista no le encerraron por hablar, sino por no callarse.

El contenido de sus palabras se expone con estilo directo, lo que no implica tener delante a Herodes como interlocutor: “No te está permitido tener la mujer de tu hermano”. Eso sí, Juan acusó al tetrarca de incumplimiento legal denunciando el hecho delictivo de apropiación indebida. “La mujer de tu hermano” indica que el derecho matrimonial sobre Herodías correspondía a Filipo. A su vez, señala a Herodes como ladrón de su hermano.

No era el incesto lo más severo de la imputación; de haberlo sido, podría haber acudido también a su condición de sobrina (Lev 18, 6). El Bautista atacó con mayor fundamento legal basándose en la infracción de una de las leyes constitucionales (Ex 20,17). Presentado como ladrón de su propio hermano y ostentando todo el poder, ¿quién podría librarse de su injusticia? Juan mermaba, así, la autoridad de Antipas ante el pueblo y desestabilizaba la posición de Herodías. No se trataba, por consiguiente, de un mero asunto de infracción sexual; afectaba a la honestidad de la más alta instancia del Poder. El carácter de su denuncia no era religioso, sino social. El asunto no se reparaba con sacrificios, sino con la devolución de Herodías a su dueño. A Herodías, la acusación la colocaba en una sombría encrucijada, porque, paradójicamente, en la solución al caso radicaba su auténtico problema.

 

  • Los miedos de Herodes
    •  19 Herodías, por su parte, se la tenía guardada a Juan y quería quitarle la vida, pero no podía

 Nuestro redactor avanza un paso más en la descripción de las maquinaciones contra Juan, anunciando el perverso empeño de Herodías: “Herodías, por su parte, se la tenía guardada a Juan”. Ella ocupa ahora el centro de la escena. Marcos descubre la inquina que reserva en sus interioridades. El riesgo de perder el Poder desata sus instintos destructivos: “y quería darle muerte”. Era la manera de asegurarse la estabilidad junto a Herodes.

El texto sube un peldaño en su proceso explicativo: “pero no podía”. La animadversión de Herodías no quedó simplemente en deseos; hizo lo que estimó conveniente para alcanzar el resultado que se había propuesto, pero encontró impedimentos que obstaculizaban llevar a cabo su plan asesino.

  •  
    •  20 porque Herodes tenía miedo a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo tenía protegido. Cuando lo escuchaba quedaba perplejo, pero le gustaba escucharlo

Marcos cuenta de inmediato donde estaban las dificultades insalvables para Herodías: “porque Herodes tenía miedo a Juan”. Al revelar a Herodes como obstáculo para el crimen, el narrador está declarando a su vez que Herodías había agotado todos sus recursos y estrategias para vencer la oposición del tetrarca. Éste no había cedido a las presiones de ella porque le inquietaban las consecuencias sociales y políticas de la medida.

No se comprende el pánico a un hombre alejado, encarcelado, encadenado y vigilado, a no ser que la referencia “a Juan” no esté indicando a la persona sino a lo que representa y, como consecuencia, a la incidencia social que tendría en el pueblo la eliminación del símbolo que alentaba sus esperanzas. El Poder siente pánico ante el ser humano cuando al agruparse se humaniza o cuando al humanizarse se agrupa. Mateo interpreta las palabras de Marcos sin ambages y escribe refiriéndose a Herodes: “Quería quitarle la vida, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta” (Mt 14, 5).

Marcos no tarda en aclararlo: “sabiendo que era un hombre justo y santo”. Advierte en el engranaje mental del sujeto un discernimiento que capta las características más sobresalientes de Juan. El título hombre o ser humano acierta con lo esencial del Bautista, donde se sostienen los rasgos más destacables de su personalidad: “justo y santo”. Justo hace relación a su entrega a favor de la justicia y el derecho, acentuando su actitud popularmente conocida en defensa de la igualdad. Santo, sólo se dice de personas, no de objetos. En la concepción judía, el apelativo corresponde únicamente a Dios, el tres veces Santo (Is 6,3). La designación de santo nada tiene que ver con razones éticas ni condiciones virtuosas. Santo equivale, por aproximación, al que es absolutamente indefinible e inabordable. Sobre él sólo se constata la total imposibilidad para conceptuarle y englobarle bajo el régimen de alguna estructura humana. El Santo es el abrumadoramente contrario al Sistema. El ser humano, únicamente contagiado y seducido por esa vida opuesta al Sistema, puede empezar a serlo. El Bautista es reconocido así por Herodes, por su actitud ajena a lo establecido y su carácter insobornable.

Lo que paraba al tetrarca, y a Herodías de rebote, era el miedo a las consecuencias políticas de una incontrolable reacción popular. Ese era el fino hilo que mantenía a Juan con vida y el grueso muro que cortaba el paso a las pretensiones de Herodías.

Con esa lógica, Marcos añade: “y lo tenía protegido”. Lejos de comentar las buenas intenciones del tetrarca, como podría deducirse de una lectura aislada de la frase, supone que la preservación de la vida del Bautista se hace desde el instinto de supervivencia política: Preservando la vida de Juan se protege el Poder. La protección que Herodes practicaba sobre la vida del Bautista era síntoma y consecuencia de su aprensión respecto a la repercusión social y política de las ideas que éste manifestaba en su discurso.

Marcos termina su exposición sobre el juego de intenciones en las altas esferas dando cuenta de la reacción de Herodes ante los planteamientos del Bautista: “Cuando lo escuchaba quedaba perplejo”. La actitud mostrada por Herodes revela su incapacidad para asimilar ni interpretar el discurso del Bautista, de manera que este personaje quedaba confusamente bloqueado en la incertidumbre del que no sabe a que atenerse y se muestra escamado y suspicaz.

Esa disposición retraída contrasta de alguna manera con la segunda parte del afilado desarrollo de Marcos: “pero le gustaba escucharlo”. Esta última frase puede suscitar en el lector la tendencia a contemplar al personaje en una disposición positiva respecto a Juan. Sin embargo, su significado debe obtenerse a partir de ese extraño equilibrio establecido entre las dos partes de la información. La actitud primera llena de incertidumbre, sin captar la profundidad del mensaje de Juan muestra una falta de encaje con el embelesamiento que aparece en la segunda parte. La discontinuidad de la postura nos dan el perfil de un tetrarca desconfiado y sorprendentemente neutral, cuya inconsistencia se dibuja con un talante incoherente, incapaz de clarificar sus ideas y trazar, respecto al Bautista, otra estrategia distinta a la de tenerlo en la cárcel y esperar a ver qué pasa. A no ser, que nuestro redactor haya querido transmitir la idea de embobamiento y, con ella, la imagen gráfica de que lo escuchaba como alguien con fuertes dosis de imbecilidad. No es nada extraña esta suposición en Marcos, que describe más adelante al personaje con una fuerte carga de petulancia sin hueco para la inteligencia.

 

  • Banquete, baile y vanidad
    •  21 Llegó el día oportuno cuando Herodes, por su aniversario, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a los notables de Galilea.

  Marcos eleva notablemente el clímax de suspense del relato escribiendo: “Llegó el día oportuno”. Se despreocupa de la fecha para centrarse en su idoneidad. Insinúa la búsqueda incesante y perversa del momento deseado por Herodías. Un festín resultó ser la mejor ocasión para el crimen: “cuando Herodes, por su aniversario dio un banquete”.

La singularidad del día concede de nuevo el protagonismo a Herodes. El acontecimiento elegido para el crimen es un festejo alegre y placentero que celebra el nacimiento, la existencia y la vida. La coincidencia de la fecha que rememora el nacimiento de uno, Herodes, con la que va a significar la muerte del otro, El Bautista, no pasa desapercibida a la agudeza de Marcos. El nacimiento de quien ostenta el poder representa la muerte de quien clama a favor del pueblo. Hay incompatibilidad entre Poder y justicia social, entre verdugo y víctima.

Una vez en el contexto festivo, con el protagonista ocupando el lugar central de la escena, nuestro narrador cita a los personajes invitados: “a sus magnates, a los oficiales y a los notables de Galilea”. Los personajes no son nombrados de forma individual sino, en plural, designando a los colectivos que representan. Primero, las altas personalidades políticas que ostentaban algún poder dependiente de Herodes (“sus magnates”). En segundo lugar, los que reciben el título de “quiliarca”: oficial militar al mando de mil hombres, representando al estamento militar en su condición de jefes. Al tercer grupo de comensales, “a los notables” se les menciona con la particularidad de citar a continuación la zona geográfica de la que proceden: “de Galilea”. Este dato permite suponer que no están unidos colectivamente en un cuerpo social desde el que desarrollan su actividad. Lo que tienen de común es su condición de adinerados y la relevancia social que su riqueza les concede.

Marcos ha calculado perfectamente la escenografía. El centro está ocupado por el único personaje con nombre propio: Herodes. Él ostenta el Poder. Aunque como delegado del imperio dominante: Roma, es un vasallo. Su lugar central representa tanto al poder que somete cuanto al repugnante poder sumiso. Junto a él, la clase política, la fuerza militar y el poder económico. Son los pilares fundamentales del sistema. Ya puede comenzar el baile.

  •  
    •  22 Entró la hija de la dicha Herodías y danzó, gustando mucho a Herodes y a sus comensales. El rey le dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, que te lo daré.

 Marcos silencia temas inútiles como la referencia al número de comensales, el menú, el protocolo, los criados, los músicos, el ornato, etc. Y con esa falta de ropaje, sin presentación previa, surge en escena un nuevo personaje inesperado: “Entró la hija de la dicha Herodías y danzó”.

La forma de anunciar la entrada de repente coincide con la inclinación de Marcos de ir al grano. Lo que no quiere decir que el hecho fuera improvisado; formaba parte de una estrategia meditada. No se dice el nombre del personaje que ha irrumpido en el festín; se le reconoce por su filiación: “Hija”. Esta denominación determina que su relación familiar (“de la dicha Herodías”) forma parte de la estrategia oculta tras ella.

La hija no estaba invitada al banquete; “entró” cuando ya se estaba celebrando. Su incursión no contaba en el programa del festín, pero sí en el guión tramado por su madre. Marcos sintetiza su intervención: “y danzó”. El baile era usual en un banquete de postín, pero era una tarea encomendada a prostitutas para recrear un clima seductor e insinuante. La madre, de todos modos, lanzó al ruedo a su hija sin que hubiera honorarios previamente convenidos.

Los primeros efectos fueron inmediatos y de acuerdo a lo previsto: “gustando mucho a Herodes y a sus comensales”. El baile fue calculado para ejercer un atractivo sobre los invitados. Marcos se detiene a explicar la extensión de ese encantamiento. Siguiendo el protocolo, primero nombra al tetrarca y a continuación al resto de participantes del convite.

No tardó en producirse un avance hacia el objetivo pretendido por Herodías. El deleite general favoreció la intervención inmediata del tetrarca: “el rey dijo a la muchacha”. Marcos, deja atrás su nombre y comienza a denominarlo con el título que él mismo se arroga sin que le corresponda (“rey”). Sus palabras significan un paso adelante en la dirección trazada por Herodías: “Pídeme lo que quieras, que te lo daré”. “Pídeme” es la respuesta al show. El Poder, insensible ante la súplica estremecedora de los insignificantes se muestra veleidosamente generoso por un simple baile de aficionada. El imperativo: “Pídeme” sólo persigue sacar barriga ante los comensales en medio del atracón. “Lo que quieras” abre todas las posibilidades a los deseos de la bailarina. La frase no representa un acto desmedido de generosidad. Se trata de un alarde de poder en busca de la admiración general. La frase termina ratificando su promesa (“que te lo daré”) con la arrogancia del que asume un papel que no le corresponde.

  •  
    •  23 Y le juró repetidas veces: Te daré cualquier cosa que me pidas, incluso la mitad de mi reino.

 Nadie en el convite dice nada. La muchacha permanece en silencio como si esperara aún algo más. Y nuestro narrador, recogiendo la presión que carga el aire, da cuenta de la insistencia harto desajustada de Herodes (“y le juró repetidas veces”), que se implicó con arrebato en su promesa.

La frase que suelta el tetrarca en el éxtasis de su envanecimiento evoluciona, en su primera parte, repitiendo los conceptos de la afirmación anterior, pedir y dar: “Te daré cualquier cosa que me pidas”. Afina la promesa y se compromete sin límites. Su petulancia le lleva al borde de la trampa: “incluso la mitad de mi reino”. En su afirmación no hay reflexión, ni análisis, ni valoración, ni objetividad. Actúa por jactancia, a golpe de acaloramientos. Se ha sobrepasado atribuyéndose con presunción los derechos sobre un reino que no le pertenece.

 

  • Entre la madre y la hija
    •  24 Salió ella y le preguntó a su madre: ¿Qué le pido? La madre le contestó: La cabeza de Juan Bautista.

 A partir de aquí se aceleran los movimientos. En cambio, los representantes de los poderes político, militar y económico permanecen hieráticos dedicados a lo suyo. La primera maniobra corresponde a la joven de la danza: “Salió ella y le preguntó a su madre”. Ella no pertenece al círculo de comensales. Regresa con quien está fuertemente relacionada. Marcos evita el nombre de este personaje. Le falta identidad propia. Es simplemente una mandada.

La salida instantánea de la escena está motivada por su incapacidad para decidir por sí misma. Depende de su madre y acude a ella para que resuelva. A partir de ahora el relato evita su nombre. Lo mismo ha ocurrido con Herodes, al que se le menciona bajo el título de rey. Los personajes pierden su individualidad confundidos en la mecánica de sus enajenadas actuaciones. Lo humano se desvanece al entrar en la neurosis del Poder. Los personajes, ahora innominados, han quedado presos en un laberinto de funciones deformadas. Giran vertiginosamente a merced de sus codicias. El rey, que no lo es, está a expensas de los deseos alimentados por él mismo. La hija sin nombre, bailarina para un rato, es en realidad un títere movido al antojo de su madre. Y la madre no ejerce como tal. Actúa de manipuladora egocéntrica, obsesionada con obtener su permanencia en el Poder.

En la madre se halla el centro estratégico que marca los movimientos de la hija. Por eso ésta le dirige la pregunta: “¿Qué le pido?”. Da por supuesto, que la madre está enterada de todo lo sucedido aún estando fuera del banquete. La hija reconoce que opera bajo sus directrices y le demanda decisión y concreción.

La respuesta de la madre fue brutal: “La cabeza de Juan Bautista”. No se detuvo a pensar. Su decisión estaba tomada de antemano. La muerte de Juan completaba sus planes. Exige su vida, pero subyace la decapitación en su pedido. Es la manera de asegurar el fin de lo que representaba la cabeza: El pensamiento libre, las ideas innovadoras, la voz que clama justicia y, especialmente, el arrojo de quien se enfrenta al Poder. Su nombre, Juan, será el único nombre que destaque por encima de los despersonalizados en esta segunda fase del episodio. El apelativo que la madre agrega, Bautista, alude a la actividad de Juan en favor de la igualdad y la justicia. Lo hace para señalar lo que ella pretende seccionar de una vez por todas. Segando su voz eliminaba de un plumazo el mayor obstáculo a su ambición.

Había tomado la palabra al rey en toda su extensión: Obtenía la mitad del reino compartiendo con él su trono.

  •  
    • 25 Entró ella enseguida, a toda prisa, adonde estaba el rey, y le pidió: Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.

 La hija reaccionó al instante: “Entró ella enseguida, a toda prisa, adonde estaba el rey”. Se echa de menos una pausa para pedir explicaciones, justificar una petición de tamaña crueldad, exponer alguna resistencia, generar algunas dudas o, simplemente, darse algo de tiempo para prepararse. Por no haber, ni siquiera hay espacio para la sorpresa, el estupor o el pasmo; ni lugar para el asco o el mínimo gesto que denote sentimiento humano. La omisión da a entender que la hija estaba en el ajo. Destaca la determinación por ejecutar la acción cuanto antes. Simultáneamente, refleja la carencia de escrúpulos y la complicidad activa de la hija en el crimen. Entra a la carrera y ocupa el centro de la escena exhibiendo firmeza. Se ha ido derecha hacia el personaje principal colocándose en su mismo eje, frente a él.

La desmesura real ha trastocado los papeles. A la hija le toca pedir. Y exige. Al falso rey le corresponde obedecer sin rechistar ante la mirada crítica de la nata y la crema. A ella no le tiembla el habla. Rehuyó andarse por las ramas y fue directamente al cuello: “Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista”.

La imposición: “ahora mismo” aumenta la impertinencia, apremia el requerimiento e instala la tensión en su momento culminante. Suena como una orden que roza lo ofensivo. El detalle no entró en las instrucciones de la madre; sin embargo el guión lo imponía para dejar sin escapatoria al engañoso rey y llegar al final dramático. Tampoco entraba en el guión la forma de entrega: “en una bandeja”. Pero, envalentonada, la hija pidió la cabeza servida. Y, aunque el recipiente no desentonaba con el entorno, ella no halló una forma más desagradable y repulsiva de presentación.

En el contexto del Poder los personajes se deshumanizan hasta la degradación. Los participantes en el convite no intervienen ni se inmutan, siguen enfrascados en lo suyo.

 

  • El crimen y la irracionalidad
    • 26 El rey se entristeció mucho, pero, debido a los juramentos y a los convidados, no quiso desairarla.

Nadie hablará ya en el relato. Sólo Marcos expondrá sus momentos finales. De entrada concreta la situación anímica del personaje central. Omite dar razón de su tristeza. La pesadumbre del rey concuerda con su posición ambigua ante Juan. Verse forzado a tomar una determinación irreversible le cargó de una preocupación que desembocó en tristeza.

De hecho, la tristeza no paralizó su acción. Se sintió en la obligación de cumplir su palabra: “pero debido a los juramentos ante los convidados”. A pesar del aparente carácter pasivo de los comensales y de su absoluto silencio, su presencia obstaculiza la salvación de Juan. El Poder político actúa coartado y restringido por calladas barreras. Desgraciadamente la tristeza no superó el compromiso real. La vida de un hombre no vale más que un compromiso.

Este condicionante arrastra la decisión del rey: “no quiso desairarla”. Le hubiera resultado fácil denegar la petición desde la justicia reclamando, por ejemplo, la exigencia de un juicio previo. Pero eligió la opción que convino al Poder. La ejecución de Juan se llevará a cabo por el efecto coincidente de las voluntades de los principales protagonistas de la historia.

  •  
    • 27 El rey mandó inmediatamente un verdugo, con orden de que le llevara la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel

La suerte del Bautista estaba echada. Marcos relata la puesta en marcha del mecanismo ejecutor: “El rey mandó inmediatamente un verdugo”. El rey mantiene el protagonismo hasta el final. De él parte la última decisión. El rey sirve para eso. El conjunto de voluntades que le rodea mueve estratégicamente sus piezas con el fin de que el resorte real se active en la dirección deseada.

La decisión real permite deducir que el emplazamiento del banquete se encontraba relativamente cercano a la prisión. Al igual que el resto de personajes, el enviado es nombrado por su función: “verdugo”. Sin nombre, ni siquiera artículo determinado, es probablemente algún miembro de la escolta personal del rey. Nada tiene que ver con los jefes militares invitados al banquete. Es un mandado. No tiene configuración propia, pertenece al grupo castrense y hace lo que se le dice.

Marcos escribe a continuación el escueto mandato al guardia: “con orden de que le llevara la cabeza de Juan”. La orden se convierte en sentencia inapelable de muerte a cumplir de inmediato. La fuerza militar escogida para hacerlo está preparada para realizarla sin discusión, por muy irracional que parezca. La estrecha dialéctica entre rey y verdugo funcionó a rajatabla. El verdugo realiza con exactitud lo que el otro dice sin que haya ningún proceso racional por medio. Ese método pragmático eleva, por consiguiente, al absurdo la dialéctica entre soldado y víctima, en donde ni siquiera existen palabras. La víctima no recibe ninguna explicación, porque no la hay. Se convierte en víctima porque otro determina así. La víctima sin cabeza será la demostración de lo descabellado del Poder.

Al parecer fue el mismo indeterminado soldado quien hizo cumplir la sentencia. El hecho de que el texto aparente que se trata del mismo e impersonal individuo revela su desinterés por diferenciarlo. Al fin y al cabo daba lo mismo, todos ellos son clones de la misma y disparatada violencia. Marcos agrega el dato físico del lugar donde Juan fue brutalmente asesinado: “lo decapitó en la cárcel”. No ha querido dejarlo atrás; forma parte de lo real. El sitio denuncia la soledad, la ocultación, el aislamiento social, la inmovilidad, el silencio, la incomunicación y, sobre todo, la indefensión de la víctima. El lugar donde se ejecutó contrasta con el espacio donde se gestó su asesinato. La gran comilona produce el crimen inmisericorde. Los que comen sin parar contribuyen con su silencio cómplice a acallar la voz que reclama la justicia.

  •  
    • 28 le llevó la cabeza en una bandeja y se la dio a la muchacha: y la muchacha se la dio a su madre.

Pero aún no estaba cumplida la orden a la perfección y Marcos redondea con dramatismo el final de su historia. El autómata y violento militar consumó rigurosamente su misión sin dar muestras de tener algún sentimiento humano. Aunque Marcos no comenta que Herodes ordenara el detalle del recipiente, el callado militar llegó al extremo marcado en el guión. La repulsiva imagen entrando en la sala delataba los aterradores instintos criminales que se dan cita en la comida de los poderosos. Entre sus risas y pavoneos se decide la matanza y en sus platos se sirve el inmenso genocidio de los inocentes.

Marcos exprime hasta la última gota del drama y ofrece un final de película. El protocolo, fundamental en estos escenarios, obliga. En sus funciones de alguacil, el uniformado cede el trofeo a su legítimo dueño, la hija. No hay palabras. El hecho rebosa elocuencia. Los comensales observan con el mismo silencio mostrado en el resto del episodio. Y el rey, perdido su protagonismo una vez tomada su decisión, ya no figura en el relato.

Con la bandeja en su poder, la hija actúa en coherencia con su naturaleza de monigote manipulado: “y la muchacha se la dio a su madre”. Como en un auténtico relato de suspense, la intrigante madre, escondida durante toda la escena tras los cortinajes del escenario, da la cara en el último instante para recoger el deseado botín de sus desvelos. La cabeza del Bautista representa para ella tener el Poder en sus manos.

Con el foco principal alumbrando sobre la instigadora del asesinato, Marcos baja el telón del escenario.

 

  • Epilogo.- sombras nada más
    •  29 Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro

 Marcos descorre nuevamente las cortinas abriendo un escenario vacío en el que aparecen otros personajes: “Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver”. Los actuales actores son denominados colectivamente. Marcos descubre al grupo de seguidores del Bautista una vez conocida la noticia de la ejecución de su maestro.

Se mueven por la soledad de la escena para guardar lo que les queda de Juan.

Hay ausencia hasta de decorado. Contrasta el vacío con lo concurrido del banquete. Tampoco se afirma adónde han llegado, si al palacio o a la prisión. La carencia de ubicación de los personajes que intervienen sugiere su lastimosa desorientación. Al ejecutar a Juan han borrado su principal punto de referencia. Se concentran en lo que han dejado de él.

Marcos termina de exponer la actividad de los discípulos de Juan diciendo: “y lo pusieron en un sepulcro”. El lugar de colocación aparece también indeterminado. Nuestro narrador no presta atención al sitio, sino al hecho. La mención del sepulcro refleja la finalidad perseguida por el grupo de seguidores del Bautista. Con la muerte de su líder se ha difuminado su horizonte. Con su cadáver han enterrado también sus ilusiones.

Los discípulos del Bautista han traído a la memoria de los lectores al grupo de seguidores de Jesús. Nuestro redactor quiso provocar, muy probablemente, ese recuerdo para servirse de la comparación entre unos y otros como método para transmitir su enseñanza.

Marcos había hablado con anterioridad de los discípulos de Juan (2, 18-19). Allí refiere que ellos seguían en su formación las disciplinas institucionales mientras que los seguidores de Jesús no lo hacían. La pregunta en tono recriminatorio que en ese contexto se dirigió a Jesús sirvió a éste para establecer la gran distancia que separaba los objetivos de uno y otro grupo. En tanto que el discurso del Bautista trataba de generar la reforma del sistema, su mensaje representaba la alternativa a él. Jesús no negó la necesidad y la eficacia del trabajo por la reforma política, pero se opuso a que el camino reformista identificara su proyecto.

El asesinato del Bautista por motivos políticos demostró la transitoriedad de su movimiento. Al final había triunfado la tesis de Herodías. Juan era más peligroso vivo que muerto. No hay contradicción con el historiador Flavio Josefo cuando éste afirma que la ejecución de Juan el Bautista se debió al temor político de Herodes ante el riesgo de que su actividad ocasionara una rebelión popular.

Con la última escena se presenta la absoluta desmoralización de los discípulos del Bautista. Resignados ante el cadáver, actúan como sombras fuera de la realidad cerrando el capitulo de sus esperanzas. Al decapitar al maestro, el sistema dejó descabezado al movimiento que lo seguía. La actitud de sus seguidores enterrando lo que quedó de Juan es señal elocuente de su ocaso social. La ideología reformista quedó reducida para su grupo a un cadáver y al sitio donde lo pusieron.

Jesús, sin embargo, a partir del encarcelamiento del Bautista retomó el discurso de Juan y lo incorporó a su Proyecto: “Cuando entregaron a Juan llegó Jesús a Galilea… Decía: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reinado de Dios. Enmendaos y tened fe en esta Buena Noticia” (Mc 1, 14-15). Con el Galileo, la exigencia del enmendarse, es decir, del cambio existencial, tiene como fin el compromiso social con su proyecto del Reino. Su plan consistió en constituir una Sociedad Alternativa de manera que su cabeza fuera su misma entidad social ovillada por la cohesión y la unidad de sus miembros.

Jesús comenzó el entrenamiento de los Doce enviándolos “de dos en dos”. Pero ellos redujeron su actividad exclusivamente al discurso reformista de Juan: “se pusieron a predicar que se enmendaran” (6,12). Obtuvieron respuesta positiva en la gente, pero sin la realidad y el compromiso con la sociedad del Reino, esa ideología alcanza pronto su caducidad y termina como la última escena de nuestro episodio: enterrando el ánimo con el cadáver descabezado del líder.

Seguramente, Jesús repitió esta lección de mil maneras a sus discípulos. En esta ocasión fue Marcos el que con su relato quiso explicarla a sus lectores años después de que crucificaran a Jesús y su proyecto avanzara modesto, aunque pujante, con su líder a la cabeza.

 

  • Los enviados regresan de su misión
    •  30 Los enviados se congregaron donde estaba Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y todo lo que habían enseñado

 Los discípulos han vuelto de la misión que Jesús les había encomendado (6,7-11). Marcos abre la escena destacando su movimiento: “Se congregaron”. El verbo que usa está emparentado con el término sinagoga. Sugiere al lector que el grupo sigue aferrado al ideario institucional y distanciado del proyecto de sociedad alternativa.

Los discípulos son denominados en esta ocasión por única vez en el evangelio de Marcos: enviados o apóstoles. Se subraya así, en contraste con su postura, su condición de embajadores al servicio de ese proyecto. El término enviado o apóstol no designa ningún título, alude simplemente a una tarea asignada por otro.

La maniobra descrita por Marcos (literalmente, “los enviados se congregan hacia Jesús”) muestra, muy al estilo de nuestro redactor, la intencionalidad con que el grupo pretende envolver a nuestro protagonista con sus propósitos afines a la doctrina tradicional. Jesús aparece como destino de la acción: “le contaron”. Los discípulos tratan de hacerle participe de sus logros y requieren su aprobación por la tarea realizada.

La narración parece imprecisa: “todo lo que hicieron y lo que enseñaron”. Pero no es así. Marcos se ciñe a lo descrito en el relato del envío, es decir, se limitaron a repetir el mensaje del Bautista dando esperanza a los desesperados de su pronta liberación (6, 12-13). Los discípulos se esfuerzan ahora en transmitir optimismo a Jesús y atraerlo al terreno de sus ideales políticos.

  •  
    •  31 Él les dijo: Venid vosotros solos aparte, a un lugar despoblado, y descansad un poco. Es que eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.

 Su tentativa no logró los resultados apetecidos. Jesús tratará de reconducir la situación. Sus palabras están cargadas de sentido: “Venid vosotros solos aparte, a un lugar despoblado, y descansad un poco”. Da por zanjada la explicación de los mensajeros y les invita a abandonar sus posiciones. Jesús no alabó el discurso ni la praxis expuesta por los discípulos. Muestra su indiferencia y solicita el acercamiento del grupo a su programa. La invitación a los enviados persigue establecer una separación entre ellos y la marea humana que los rodea. Trata de redefinir al grupo para que no pierda su identidad. Esta estrategia se ve confirmada por la expresión “aparte”, usada también en el cierre de la secuencia de las parábolas: “y no se lo explicaba más que en parábolas; a sus propios discípulos se lo explicaba todo aparte” (4, 34).

 El lugar citado: “un lugar despoblado” precisa ese aparte. Jesús trata de aislar a los discípulos del reclamo que las masas representan. Ellos las utilizan para sus fines. El lugar despoblado permite reflexionar sobre los hechos con perspectiva y sin condicionamientos.

 Jesús termina su intervención con una expresión que da sentido a su interés por trasladar al grupo a un lugar apartado: “parad un poco” o “cesad un poco” (traducida por: “descansad un poco”). El relato no hace mención de ningún trabajo que requiera reponer fuerzas. Con la expresión imperativa “cesad un poco” Jesús reclama interrumpir un discurso que los discípulos intentan imponerle con el señuelo del entusiasmo que genera en las multitudes.

 En este punto, Marcos ofrece la justificación a este comportamiento de Jesús de parar en seco las intenciones de los enviados: “Es que eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer”.

 Hay ausencia de opciones individuales a favor del proyecto. Aflora la inquietud ante las ilusiones generadas por los discípulos de una pronta liberación. La consecuencia de este incesante deambular de la gente implica la entrega del grupo al movimiento de las masas soliviantadas. Resulta inviable encontrar el momento idóneo donde se recrea ese ambiente gratificante en el cual los integrantes de la nueva sociedad, los amigos íntimos, sellan y se reafirman en sus compromisos.

  •  
    •  32 Y se marcharon en la barca, aparte, a un lugar despoblado.

La decisión de Jesús es firme: “Y se marcharon en la barca”. No hay información sobre rumbo ni destino. No interesa adonde se dirigen, sino la salida del grupo de aquella situación por firme insistencia de nuestro protagonista. La barca define el espacio propio de la sociedad alternativa avanzando en su consolidación. Representa al colectivo de seguidores una vez abandonado el escenario característico de las masas, el de las vacilaciones donde anidan las ideologías afines al poder.

Marcos cierra el relato repitiendo dos expresiones que sirven al lector como señas para la interpretación de los hechos narrados. Según el orden de escritura, la primera, “a un lugar despoblado”, insiste en el alejamiento de las corrientes irreflexivas del gentío. El grupo necesita la anchura de la reflexión donde fraguan las decisiones. La segunda, “aparte”, subraya la necesidad de los seguidores de asimilar la propuesta de Jesús: “a sus propios discípulos se lo explicaba todo aparte” (4, 34).

Para comprender y asumir el carácter definitivo del proyecto del Reino los enviados necesitan reflexión. Jesús los aleja de las ideas proclives al poder y de la enfebrecida agitación de los movimientos despersonalizados que ellas alimentan.

 

43 comentarios

  • mªpilar garcía

    ¿Por qué será, que los que escuchaban a Jesús comentaban?:

    “Este enseña con autoridad, no como…”
     

    Y esta “oración” agradecida de Jesús:

    “¡Te doy gracias Padre,  Señor de cielo y tierra! porque, ocultando estas cosas a los entendidos, se las has revelado a los ignorantes. Sí Padre, ésta ha sido tu elección. Mt. 10,21.
     

    Alguien que no recuerdo su nombre (eso bueno tienen los años) dijo: “llegarán a comprender, amar, seguir a Jesús, los sencillos, mejor que los grandes estudiosos de la Escritura”.
     

    Cuando se lee a los teólogos, a veces me surgía esta pregunta:

    ¿Habrán tenido alguna experiencia de Dios? o ¿solo se dedican a “elucubrar” sobre los escritos que se van descubriendo a lo largo de la historia?
     

    ¡Pues claro que nunca se sabrá el ¡todo! de cuanto sucedió!

    Así lo dejó Jesús, entre penumbras, incertidumbres; y, la “manipulación” según la comprensión de cada persona, entonces y ahora.

    Solo el verdadero deseo de ¡escucharle en lo más profundo de nuestro ser! intentando discernir, que nos dice el conjunto de su Palabra, Vida, Muerte…
     

    Y si ¡escuchamos! la Palabra  se ilumina, a pesar o, además de lo que nos quieran decir los estudiosos; reconociendo, que cada cual tiene una manera de verlo, explicarlo, y escribirlo, aunque se trate de los mismos pergaminos.

    mª pilar

  • oscar varela

    Hola!
     
    Tan rico me pareció el aporte de Pope Godoy que me dejó cosquilleando y no me animaba a cargar con tanto contenido.
     
    Pero no me puedo permitir seguir haciéndome el zonzo por más tiempo; porque para mí, la cosa es enorme.
     
    ¡Que después de cordilleras de Estudios bíblicos de millares de especialistas en el transcurso de 2.000 años haya que escuchar lo que “testimonialmente” [Puedo añadir algún dato personal] nos dice Pope Godoy … es demasiado pesado … y, sin embargo: es verdad!
     
    Una verdad que estalla ante en la cara estupefaciente de los entregados al “¿para qué, si ya está todo dicho?
     
    Es bueno que repase algunas frases:
     
    * J. Mateos me dijo: “Tuvimos que dejarlo porque no teníamos claves de interpretación
     
    * J. Mateos me dijo: “Ahora sí podemos acometer el comentario a Marcos. Porque ya sí tenemos claves de interpretación
     
    * Varias veces hablé con J. Mateos sobre el tema. Le expresaba la resistencia de mucha gente a esas peculiares interpretaciones.
     
    * Yo le decía: -“Juan, creo que te pasas
    * Pero Juan me decía muy tranquilo: -“Yo indico las marcas que hay en el mismo texto para su adecuada lectura y, a partir de ahí, comento e interpreto. Si alguien tiene otras marcas y otras claves, que las exponga”
     
    * Juan Mateos  insistía mucho en que el texto de Marcos estaba extraordinariamente pensado, repensado, ajustado, medido… No dejaba nada al azar.
     
    * Yo me sorprendía de esta afirmación, pero Juan me aducía infinidad de ejemplos en el texto griego que te dejaban boquiabierto cuando él te los explicaba.
    ················
    Y antes de Pope; y luego de Pope; en unos pocos días el aluvión de Comentarios jugosos:
     
    * de eruditas verdades unos;
    * de viscero-cordiales verdades otros.
     
    ¡No puede ser –me dije- dejar pasar esta Sinfonía de Opiniones suscitadas por Salvador Santos, y yo no le preste mejor oído! Y ¡hasta intentar meterme en el Concierto!
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • Javier Bruno

    Está claro que la idealización que muchos cristianos hacen de los textos bíblicos, y más cuando se trata del Nuevo Testamento, interfiere en la interpretación del mismo. En base a tal idealización la iglesia primitiva es muchas veces elevada a un estado ficticio de modelo perfecto.

    Aunque el Nuevo Testamento se escribió mucho después del Antiguo Testamento, aún hay muchas preguntas sin responder en cuanto a cómo, cuándo, dónde y por qué los diferentes libros fueron escritos, y cuál es su significado. Se ha investigado especialmente los orígenes de los Evangelios sinópticos, buscando una explicación para los parecidos y las diferencias que existen entre ellos. Aunque es evidente que hay interdependencia entre estos tres Evangelios, los detalles de cómo y por qué ocurrió ésta no proporcionan un cuadro completo de lo que sucedió.

    En cuanto a las formas se ha investigado los géneros literarios de los diferentes incidentes que componen los Evangelios. También se han intentado reconstruir la situación de la vida de la comunidad que hizo que los dichos y las perícopas se desarrollaran tal como ocurrió. Encuentra en las necesidades misioneras de la iglesia primitiva la motivación para la formación de los relatos evangélicos, no tanto como biografía sino como resultado de las creencias de la comunidad.

    Se ha investigado la situación existente, no en la comunidad, sino en el autor que le dio la forma a los relatos evangélicos. Se entiende que por la forma como los diferentes episodios y dichos están unidos, se omiten o se modifican, puede discernirse la teología del escritor, aunque se duda de que fueran redactados por los autores a los que la tradición atribuye los textos.

    El resumen es que el Nuevo Testamento fue escrito como se escribe cualquier otro libro; que los métodos sociológicos, antropológicos y lingüísticos modernos pueden aplicarse a su estudio. Estas presuposiciones no son aceptadas por los conservadores estudiosos de la Biblia.

  • Héctor Rodríguez Fariña

    Hola Salvador, lo tuyo es “armonizar todas las piezas desde métodos racionales?”. Sigue por ahí.  Por ese camino estás haciendo mucho bien enseñando a tanta gente a leer a Marcos sin necesidad de ‘divinizar’ el texto ni sacralizar las interpretaciones  tan disparatadas a las que estamos acostumbrados.

    Tu sabes muy bien,  como lo reflejas en  “Un paso un mundo”, como la gente más sencilla, sin educación bíblica alguna, ha respondido a tu exégesis. La reacción ha sido parecida a la de los primeros que oyeron la palabra directa del Galileo. Tal como Marcos se esforzó en dejar claro la predicación fue al principio un fracaso: las multitudes querías seguir intoxicadas con las ansias deliberación del opresor y la restauración final del reinado de Israel. como hoy seguían buscando a Jesús desde la indoctricación que habían recibido. Buscaban el liderazgo del Galileo. Jesús, por otra parte se esforzaba en hacerles ver que lo que hacía falta era un cambio radical del modelo de sociedad en el que se veían envueltos. Ir a la base del problema.

    El Marcos que tu nos propones inventó una pedagogía catequética insuperable que valiera para los tiempos futuros. Las imágenes de las tormentas calmadas, multitudes saciadas, curaciones maravillosas serían fáciles de entender si se trataba simplemente del Galileo, antes de que Nicea le dotara por decreto de naturaleza divina, un hombre hecho Dios algo impensado en medio del pueblo de Israel. 

    Quédate con nosotros Salvador en Atrio, enviándonos tus apuntes regularmente que nos etán haciendo mucho bien. Un saludo de Héctor

  • Javier Bruno

    La crítica literaria no desacredita interpretaciones, muy libres, sobre un determinado texto, y más en este caso tratándose de un texto religioso en donde puede haber distintas explicaciones válidas de un mismo texto, dependiendo de la cultura, la sensibilidad o los intereses de los lectores que lo realizan.

    Para comentar un texto literario hay que analizar conjuntamente lo que el texto dice y cómo lo dice. Estos dos aspectos no pueden separarse, pues, como opina el profesor Lázaro Carreter: “No puede negarse que en todo escrito se dice algo (fondo) mediante palabras (forma). Pero eso no implica que forma y fondo puedan separarse. Separarlos para su estudio sería tan absurdo como deshacer un tapiz para comprender su trama: obtendríamos como resultado un montón informe de hilos”.
    Así pues, comentar un texto consiste en relacionar de forma clara y ordenada el fondo y la forma de ese texto y descubrir lo que el autor del mismo quiso decirnos. Una de las características básicas de la comunicación literaria es la separación que existe entre el emisor y el receptor de la obra. El emisor es el autor, pieza fundamental de la comunicación literaria, pues es quien enuncia el mensaje. El significado de un texto depende, en primer lugar, de la intención de su autor que, a la hora de escribir está influenciado por su sistema de creencias y el contexto histórico social al que pertenece, entre otros condicionamientos. El receptor es el lector de la obra. Cada lector hace “su propia lectura”, según sus características personales y el contexto histórico social al que pertenece, pero sin desviarse del mensaje que el autor quiere transmitir.

  • Carmen (Almendralejo)

    Si para desacreditar unos argumentos, que hablan de unas inquietudes, una búsqueda intima con D*s,  tenemos que atenernos a la veracidad de los hechos creo que a  Pablo se le cae el chiringuito y a muchos católicos apostólicos acérrimos más. Esto es lo mismo que cuando aluden a tener o no tener unos estudios en teología para poder desentrañar la Levadura, la luz que guarda la palabra. Me hace recordar aquel hombre que rezando en la sinagoga, mira desde sí mismo, y juzga a quienes da lo único que tiene, su riqueza de estudios o de bolsa es mayor…
     
    Es verdad nadie es tan perfecto como él y ha tenido tanta suerte en la vida como él, ese dios ha premiado sus bondad y a otras personas nos ha castigado con el no saber de los doctores.
     
    No solo Pablo, pocos textos se tiene claro su autoria, se duda no solo de esto sino de ciudades, de guerras y hechos que se dan como verdad y que históricamente se ha comprobado que han sido ficticios hasta hoy.
    Las trompetas de Jericó, el arca de Noé, la vida de Job… y los mil embarazos prodigiosos en edades seniles.
     
    Ni los Evangelios se tienen claro a sus autores al cien por cien, y aún menos todo cuanto Jesús vivió.
    para quienes no tenemos estudios en académicos en teología, y menos ni doctorados.
     
    Creo que para beber de la fuente debemos y acercarnos a ella sin prejuicios de ningún tipo, y sobre todo con el ánimo de saber que hay mucho más de lo que dice los escritos sobre lo que sucede y sobre los protagonistas de ellos.
    El actual Papa Benito XXVI haga un relato de esta mujer cuando aún era cardenal y parece que más abierto de lo que es hoy.
     
    Y el cual dice  “En el margen del canon veterotestamentario, en sus escritos tardíos, se desarrolla un nuevo tipo de teología de la mujer: las grandes figuras salvadoras de Ester y Judit que son muestras de la más antigua tradición, entran en escenas en carnadas antaño en la figura de Débora (Juec 4,4;5,7).Ambas mujeres tienen en común un rasgo esencial con las matriarcas, una es la viuda y otra pertenece al harén de la corte de rey persa…”
     
    Cardenal J.Raatzinger, La fille de Sión, Considérations sur la foi mariale  de l’Eglise. París, Parole et Silence, 2002, pp 36-38
     
     
    Este libro aún no se ha identificado con exactitud su redacción y la unidad ensablamiento y de ahí que se crea que hay más de un autor, aunque se tenga casi seguro que eran los mismos que escribieron en tiempo de Baruc Macabeos ¿…? De ahí que  saber el  autor de Judit (autora ¡imposible! y que se reconociese aún menos) es irreconocido como casi todos los libros, muchas de las batallas, milagros y guerras son eso historias contadas, y de las cuales no tienen un solo “autor” por lo que tampoco, es fácil decir y jurar que es o quienes son “ellos” los autores.
     
    Pero a mi me sigue resultando muy curioso que deba ser llamada Judit “la Judía” y mujer de un hombre engendrado por una extranjera, y que si leemos el texto hablan de hombres de mucho prestigio a nivel político o guerrero, y a la vez aparezca su nombre… ella, una mujer sola y viuda, bella, y practicante. De  la cual se tienen que recalcar que es Judía, para hacer y poner en pie una convocatoria, una invitación de todo el saber de su pueblo “los ancianos”
    Una mujer atípica hasta entonces para todo lo que se entiende el concepto de mujer en aquel y hasta en este tiempo por desgracia.

  • Javier Bruno

    Lo importante no es el personaje, ni el escritor, es lo que quiere trasmitir este último, efectivamente. No se puede dar un sentido diferente al que el autor quiere comunicar. Así, una idea teológica previa puede producir una interpretación acrítica del texto, obligándosele a decir lo que su autor no tenía en mente cuando lo escribió, ni quiere decir. Sin embargo, la verdadera exégesis consiste en que el exégeta saque del texto el pensamiento del autor y no al revés. Por ello, el análisis lingüístico debe preceder a la interpretación teológica.
    Las leyendas son maravillosas y edificantes, las elucubraciones pueden convertir en patologías.

  • oscar varela

    Hola Javier Bruno!

    Ayudame un poquito; porque por todos estos barruntos anda una cosa muy interesante
     
    Por tu lenguaje, colijo que podremos insinuar al menos planteos, aunque no avancemos más que eso.
     
    Decís: -“No siendo Judit un personaje histórico”-
    [a lo que voy no interesa si es Judit o Juan de los palotes]
    ···············
    Voy preguntando:
     
    Don Quijote de la Mancha:
    * ¿fue una persona real? o
    * ¿fue un personaje real?
     
    Don Miguel de Cervantes Saavedra:
    * ¿fue una persona real? o
    * ¿fue un personaje real?
    ··············
    Sigo preguntando:
     
    ¿Quién de ambos tiene más “realidad” en tu vida?
     
    De la mía –te respondo: Don Quijote de la Mancha ¡sin ninguna duda!
    Entonces me queda como que: Don Miguel de Cervantes Saavedra es –para mí- lo que hizo.
     
    Que ¿qué hizo?. Pues me está clarísimo: una “quijotada
     
    ¿y qué es eso?
     
    Afirmar que el Irreal Ideal es capaz de arrastrar consigo toda realidad por pesada que sea. (Sancho)
    ···············
    ¿Cuánto queda, entonces, del problemita de si es o no o cuánto, o sí, o sa, de “histórico” algo?
     
    Lo “histórico” es una categoría de la Vida humana, que es más Drama literario que Cosa alguna.
     
    De donde resultaría que los “Personajes de Leyenda” nos son sustancial y significativamente más nutritivos que los electroncitos, quantums, almas, espíritus y moléculas corpóreas en que se afanan las Ciencias en su reconocido pero secundario estadio vital humano.
     
    ¿Qué le vamos a hacer si una vida sin entusiasmo por una Leyenda se nos hace in-sufrible, in-vivible?
     
    ¿Te parece que puede haber algo así?
     
    y sino, igual ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • Javier Bruno

    No siendo Judit un personaje histórico, toda reflexión o interpretación debe de centrarse en el autor del texto, en el sentido que quiere darle, en la simbología y más en los textos bíblicos que una unidad en contenido y en la estructura  de toda la Escritura.
    La contribución más importante de todo modelo de comprensión de base psicocognitiva consiste en el reconocimiento de que en la comprensión textual «interactúan» dos clases diferentes de información: la que «se toma del texto»,  y la que procede de los efectivos de saber «extraídos» del ámbito cognitivo (memoria). Podemos darle a cada texto la interpretación que nos de la gana, lo cual no significa que acertemos en su autentica interpretación, si un escritor describe el desarrollo de los mamíferos marinos, no podemos interpretado como descripción sobre las aves tropicales.
     

  • Carmen (Almendralejo)

    Antes de decir nada, solo puntualizar algo.
    NADIE me va a cuestionar como debo y en base a que debo intervenir en los escritos que están en Atrio o cualquier otro lugar, ¡Faltaría más! Y aún menos si yo lo hago desde mi entrañas, desde ese palpito que como mujer me hace sentir o seguir viva adentrándome en aquellos escritos que llevan siglos y miles de años muertos por quienes los mal interpretaron al reescribirlo, y si le escribieron con este fin, así se demuestra que la Ruah está dentro de cada palabra y sílaba… a pesar de todo la de Mujer en el cogollo de la Palabra, y de ahí que D*s se hace Vida dentro de el seno de ella, se alimenta del pecho de una Mujer…
     
    Por supuesto que Judit  “La Judía” es una novela de tipo sapiencial y ficticia como casi todo lo que se ha escrito en el A.T y N.T…
    Y por requetesupuesto que para Nosotras las Mujeres que Bebemos de la Palabras esta, junto a otras muchas Mujeres deben ser rescatadas del olvido intencionado, de la Opresión androcéntricas de los escritores de todos los tiempos y de todas las culturas y Religiones.
    ¿Nos creemos que todo lo que está escrito en los Textos Sagrados de todas las Religioens es verdad al cien por cien?
    Si alguien ha escrito que la promesa de Dios se basa en la defensa de Israel de aquellos enemigos que como pueblo este tiene, ¿Es verdad o ficción?
    Máxime que fue hecha esta a  Abraham, en fin en muchos años o siglos de distancias  de otros muchos escritos novelados para dar ánimos a esa supervivencia de Pueblo que debe seguir fiel a los mandamientos dado con anterioridad  se mantuviera fiel a sus mandamientos.
    Como tampoco es verdad que existiesen muchas ciudades, ejemplo Betulia.
    El libro de Judit, Rut y Esther son los arquetipos donde la mujer nos miramos para ver que la historia de la Salvación no va con solo un pueblo circundado sino con toda la POBLACIÓN, es decir con la HUMANIDAD..
    Ellas son genuinamente mujeres excluidas de todo aquello que por el solo hecho de ser mujer las aparta y segrega, las SUBYUGA a unas normas y unos dictámenes androcéntricos desde la raíz.
    Israel, considera a la mujer como algo que está ahí… ellas no son equiparadas al varón, de ahí que Judit, sea de gran importancia, porque para colmo es viuda, otra forma de apestada, no tiene ningún varón que la proteja, y su palabra ante cualquier juicio es nula, al no tener varón que la defienda de los posibles abusos que sobre estas caen por solo ser mujer, y viuda… si para colmo son pobres como las otras Noemí y Rut para de contar…
    Judit rebasa a los hombres de su pueblo, en fortaleza, mano firme,  en fe, amistad, intimidad y confianza con ese Dios de la cual queda restringida por los varones de su clan. Pero quienes Creemos sabemos que D*s, nada tiene de ese Dios del cual ciertos han hecho su cortijo, ni ancianos sabios, ni doctores en letras bíblicas ni siquiera los consagrados son mejores ante la presencia de D*s…
    Ella muestra como en la mayoría de los casos la reflexión, la prudencia y la esfuerzo negado a su género y sexualidad, aquí en una mujer cabe que la Salvación esté en las manos de una mujer, otra de las muchas que nos dan sopa con hondas, queramos ver o no ver que esto está dentro de la Lectura y la Teología feminista, es cosa de quienes no son Mujeres y para colmo tampoco tienen la sensibilidad que deben tener para acercarse a buscar unid*s que hay mucho que redescubrir para que la mujer obtenga el lugar que le corresponde por haber sido Creadas a la Imagen y Semejanza de D*s y porque…
    Es mejor andar por las Ramas para ver el horizonte de otras muchas ramas, y no quedarnos fosilizados, ir por las ramas nos permite caer, levantarnos y volver a trepar por otras fuentes.
    Ir por las ramas nos permite saber que la debilidad de estas es nuestra fortaleza, y no pensar que la fortaleza del tronco es lo que nos salva.
     
    “Porque hay una historia que no está en
    la historia y que sólo se puede rescatar
    escuchando el susurro de las mujere”.
    Rosa Montero

  • oscar varela

    Hola Javier Bruno!

    Gracias por “situar” el relato-leyenda “literaria” de “la judía”.

    Me parece acertada tu apreciación; pero no tu “enfoque”.

    Ya va para un siglo que la filo-antropología se viene preguntando (algunos como títulos de sus Ensayo-Libros): “¿QUÉ ES LITERATURA?“.

    Tal vez me tome el laburito de ensayarlo, a mi vez (en “estilo” Blog; e.d. “aquí”).
    ··············
    El asuntito podría desplegar un asuntazo: la TRADICIÓN como Herencia, Pre-juicio, etc., que ya venimos charlando en este mismo Post de Salvador Santos.

    Por ahora vaya una pista referida al refrán-frase con que cierras tu comentario:
    – “No nos andemos por las ramas“-

    Yo -antes de comer- suelo cocinar mis comidas;
    siendo -como soy- una “hoja-rama” del “tronquito” Gorila;
    Gorila que nunca -¡jamás!- ni se le ocurrió “cocinar” antes de comer.

    ¡Ni qué hablar del “tronco” y las “raíces” … y hasta de los “nutrientes” … y del aire y humedad, etc.

    Es muy simple, pero difícil de comprender para quien no “está en el ajo
    (¡se me pegó el “estilo” literario de los españoles!)

    ¡Iré todavía! – Oscar.

  • Javier Bruno

    Judit es un libro del Antiguo Testamento que ha sido incluido sólo en las versiones católica y ortodoxa de la Biblia. Este libro, por ejemplo, se incluye entre los libros deuterocanónicos (llamados apócrifos por los protestantes), y no aparece en la Biblia hebrea. Obra de autor desconocido, se divide en dos partes casi iguales. En la primera el rey babilonio Nabucodonosor II envía a su general Holofernes a castigar a los pueblos que se habían negado a unírsele en su guerra contra los medos. Holofernes marcha contra ellos, que se someten a sus tropas, a excepción de los hebreos. Holofernes los cerca en la antigua ciudad palestina de Betulia, próxima a Jerusalén.
    En la segunda parte del libro la hermosa viuda Judit (que en hebreo significa ‘la judía’), tras reprochar a su pueblo por perder la fe en Dios bajo el asedio, se ofrece para salvarles. Marcha hacia el campamento asirio, finge ser una informante contra su propia sangre, y atrae la atención de Holofernes, quien la invita a un banquete en su tienda. Holofernes se emborracha y se queda dormido, es entonces que Judit empuña una espada, lo decapita, envuelve la cabeza cortada en un saco y regresa junto a su pueblo.
    A pesar del impacto de la historia, la mayoría de los especialistas modernos consideran que Judit es una novela histórica escrita con fines didácticos. El irreal trasfondo del relato hace improbable en extremo que el autor haya narrado acontecimientos históricos. Por ejemplo, Nabucodonosor, que fue en efecto rey de Babilonia antes del cautiverio de los judíos en esta ciudad (586-538 a.C.), aparece descrito como rey de Asiria, y el relato está escenificado en una época posterior a la destrucción de la capital asiria, Nínive, en el 612 a.C., y tras la caída de Jerusalén, en el 587 a.C. Lo más probable es que el autor haya tenido por objetivo alentar al pueblo judío en los esfuerzos que hacía en esa época por mantener su independencia religiosa y política.
    Esta leyenda, que únicamente sirve para ensalzar al pueblo hebreo, nada tiene de reivindicación feminista, ni era la intención del autor, ni el contexto historico, ni nada de nada. No nos andemos por las ramas.

  • Carmen (Almendralejo)

    Judit, corta la cabeza de toda subyugación, del patriarcado y del androcentrismo… que cada cultura conlleva entretegida.
    Ella, es una voz, una mano, una cabeza, un sentimiento y un estatus del cual la mujer ha sido secuestrada y del cual ella se revela diciendo que no está en la fuerza bruta, la salvación… los sentimientos deben ser tan válidos como aquellos otros de los cuales hemos sido despojadas.
    A la vez, debemos despojarnos de aquellos mitos sexuales donde hemos sido encarceladas, “la caverna”

  • Salvador Santos

    Recién llegado después de pasar unos días en casa de unos amigos, he leído todos vuestros comentarios. Algunos, dos y tres veces. Aprendo de ellos. A medida que me voy familiarizando con Atrio me doy cuenta de su valor como escenario para el encuentro y el diálogo. Os estoy agradecido.

    Quisiera aclarar que estos artículos no son la exégesis, sino notas extraídas de la exégesis del texto original de Marcos. Se han sintetizado en un lenguaje accesible con el propósito de orientar la lectura. Espero tener para septiembre la explicación de la secuencia de los panes siguiendo el texto griego palabra a palabra. Intento encontrar un formato que permita su comprensión aún para quienes desconozcan esa lengua.

    En el siglo XIX se produjo un importante avance en la interpretación del Antiguo y el Nuevo Testamento. A partir de la tercera década del siglo XX un nuevo método (Historia de las formas; K.L Schmidt, M. Dibelius y R. Bultmann) dio un nuevo impulso ahondando en los estratos orales que precedieron al texto escrito de los evangelios. A mediados de ese siglo, otro procedimiento (Historia de la Redacción; entre otros, W Marxen, G. Bornkamm, J. Jeremías) incide especialmente en la propia redacción del texto analizando las singularidades de cada evangelista. El avance en la interpretación de los evangelios ha sido enorme en los últimos cuarenta años gracias a los hallazgos arqueológicos, al mejor conocimiento histórico de la época, al desarrollo de las ciencias auxiliares y, sobre todo, desde mi punto de vista, a la nueva forma de traducir, reflejada, como bien recuerda Pope (¡un abrazo, amigo!), en la traducción del Nuevo Testamento de Juan Mateos. Cito literalmente a González Faus: “Esta traducción del NT, fruto de tantos años de trabajo, ha pasado a ser la mejor de las existentes, ya que la definitiva no puede conseguirse nunca”.

    Hoy, la exégesis actúa confluyendo con multitud de disciplinas a las que se han incorporado con un papel relevante la sociología y la semiótica. Sirviéndose de todas ellas, la exégesis trata de retirar las vendas fosilizadas de un texto aparentemente inerte aunque de impresionante carga expresiva. El trabajo requiere colocar todas las piezas en su sitio con una precisión de relojero. De no estar bien resuelto el crucigrama, quedan elementos sueltos que no resisten el mínimo análisis. Veamos un caso que suelo exponer al hablar de estos asuntos:

    ¿Cómo se comprende que se hable de la resurrección de la hija de Jairo (Mt 9, 23-26; Mc 5, 35-43; Lc8, 49-56), y así titulen la narración muchas traducciones y comentarios, cuando el mismo Jesús indica que la chiquilla no había muerto (Mt 9, 24; Mc 5,39; Lc 8,52)? Al final del relato Jesús ordenó silenciar el hecho. De haber sido una resurrección, ¿cómo callar semejante hazaña? ¿Cómo ocultar la evidencia? Y de ser, como indicaba Jesús, un simple sueño, ¿qué importancia tenía callar algo tan normal?

    El sudoku no cuadra. ¿Qué hacer? ¿Simplificamos abriendo la puerta al engaño? ¿Dejamos el tema en manos de los expertos en no decir nada? ¿O tratamos de armonizar todas las piezas desde métodos racionales?  

    Un abrazo muy cordial para todos.

  • Rodrigo Olvera

    Espero que no se considere que me desvío, pero se me antojó compartirles una exégesis que hace un hombre que no es exégeta, sino dramaturgo; y no es de Marcos, sino de Lucas
    En México, y en América latina, fue un texto muy inspirador en los 70?s y 80’s. El Evangelio de Lucas Gavilán. Aquí les comparto la Pasión. Y ni qué decir que la seguimos viendo y viviendo todos los días en México
     
    http://letraslibres.com/pdf/408.pdf
     

  • Gabriel Sánchez

    Juan Mateos, Jesús Pelaez y el grupo epsilon, han sido para muchos, maestros de la traducciòn de los evangelios…De ese lado del Charco y de este también…

    Luego además de las fuentes…que existen muchas y muy buenas…recomendamos por si alguno le interesa, fuentes latinoamericanas el portal de koinonia, que tiene una de las más completas bibliotecas que yo haya visto en linea sobre el tema…

    Pero tambien existe, algo que es  El Espíritu Santo, que más haya de la carga de las fuentes y de las traducciones, hace posible que el contenido de la Palabra entre en el contigente del corazòn humano…y nos descubre nuevas perspectivas y para esto se vale, de personas con itinanerarios vitales diversos, porque la palabra no se encarna en el concepto intelectual, sino en la vida…concreta, palpitante, sufriente y luchante y porque no a veces llena de alegria, para transformarla…Por eso los aportes de Salvador, tiene la fuerza del Espíritu que se reconoce en ellos…Gabriel

  • oscar varela

    Hola!
     
    Así termina “teológicamente” Margot Bremer su Libro:
    ···············
    ¿Nos transmite Judit una novedad?
     
    Judit es una propuesta popular para su época con sus problemas concretos. Nuestros problemas son muy parecidos a los de ella; por eso su propuesta nos debe hablar. El pueblo en la época de Judit sufría la más grande opresión, después de una larga cadena de dominaciones extranjeras.
     
    Judit nos quiere transmitir que justamente este es el momento más oportuno para que renazca el pueblo. Es la propuesta de vivir la esperanza contra toda esperanza. En la huella del Siervo de Yavé, descubre la misión en el momento más desesperanzador.
     
    Judit se levanta, consciente de su debilidad, en la fuerza de su Dios, fundador de su pueblo, para combatir y cortar la cabeza al enemigo que quiere quitar la vida y la identidad de su pueblo, y con eso la posibilidad de rehacerse a partir de su propia cultura.
     
    Judit se atreve a soñar con la liberación. Nos enseña el camino: los proyectos nacen en la casa y hacia allí deben volver. No la casa grande como la de Faraón, sino la casa abierta del pueblo. Caminar es dar un paso tras otro, colaborando e integrando continuamente las circunstancias que se presentan en el momento. Para descubrirlos como signo de los tiempos y reaccionar,
     
    Judit nos enseña el camino de la oración. La oración que la mantiene en la audacia de creer en el proyecto de Dios, consciente de su propia debilidad y pequeñez, afirmándose y reafirmándose en su proyecto con un pueblo liberado, una sociedad alternativa. Es el camino de la identificación y continua re-identificación con  el proyecto de vida de su Dios.
     
    Judit quiere llevar a su pueblo a las raíces de su existencia, al tiempo de los jueces, cuando vivían en la montaña, en los “cerros de Judá”, lejos de las ciudades cananeas. Allí comenzaron a vivir -en indefensidad y debilidad- aquella sociedad alternativa que sigue siendo el sueño, la utopía de Dios y del resto fiel -una minoría abrahamítica- de su pueblo. Judit anima a esta minoría de que ello es posible, arriesgando la propia vida en favor de la del pueblo.
     
    Judit es una propuesta radical, pero no imposible, si nos unimos a la oración de esta “matriarca” que rogaba al Dios de su pueblo “que encaminara los pasos para alegría de todo su pueblo” (12,8). Es el camino que da pasos a una refundación del pueblo de Dios. En este caminar Judit nos acompaña con su canto de alegría sobre el Dios de la casa al lado de “sus” pequeños y débiles.
     
    ¿La propuesta del libro de Judit es una novedad para nosotros?
     
    Preguntas:
    ¿Cuáles son las culturas extranjeras que se están imponiendo en nuestro país?
    ¿Qué tentaciones presentan ellas en medio de nuestra cultura paraguaya?
    ¿Dónde encontramos algunos signos de resistencia de estas influencias extranjeras?

  • oscar varela

    Hola!
     
    He aquí otra MUJER, interpretada por Margot Bremer, otra mujer, que sueña con una Sociedad Alternativa.
     
    JUDIT :  La refundación del pueblo  desde un Dios casero
     
    Introducción
     
    Está naciendo una nueva esperanza en América Latina. Lo nuevo siempre nace cuando se ha perdido ya definitivamente la esperanza en lo antiguo. Los parches dejan de ser un remiendo. Hemos llegado a un momento en que las mismas macro-estructuras de injusticia, violencia y mentira están generando hambre y sed por una nueva justicia, con más diálogo y más sinceridad.
     
    Este clamor -hambre y sed de justicia- ya está comenzando a articularse en palabras y movimientos, extendiéndose día tras día sobre el continente latinoamericano. La misma situación de explotación, de opresión y de traición al pueblo está originando organizaciones de resistencia y de defensa de la vida.
     
    Después de 34 años de dictadura, nuestro pequeño Paraguay, a partir de la noche de San Blas, también quiere reconstruirse. Lastimosamente la primera euforia de liberación tenía que ceder demasiado pronto a un desencanto general: las estructuras siguen estando al servicio de los que se sirven del pueblo.
     
    Al tomar conciencia de esta situación, y descubrir la destrucción interior del pueblo como huellas de aquellos 34 años, unos se desesperan. Otros, sin embargo, intentan reconstruir el pueblo, un Nuevo Paraguay, partiendo desde sus raíces.
    Es un momento de confusión, que causa esperanzas y desesperanzas y que implica desafíos, tentaciones, luchas y frustraciones. Se ofrecen muchos colaboradores en la construcción de un “nuevo Paraguay” con proyectos importados del extranjero. ¿De dónde sacar la fuerza para discernir y resistir contra estas propuestas tentadoras? ¿De dónde sacar la creatividad para elaborar un proyecto nacional que nazca desde las raíces de la propia cultura y que sea alternativo al anterior?
     
    En este afán de gestar un pueblo nuevo, la mujer, por ser portadora y mantenedora de vida de un modo especial, tiene un papel importante. Efecti­vamente estamos encontrando hoy en Paraguay y en los diferentes países latinoamericanos mujeres populares, solidarias y preocupadas por la vida de su pueblo, dispuestas a defenderlo con el riesgo de su vida.
    Esta clase de mujer siempre existió, pero la historia oficial no la menciona por ser mujer, y por ser defensora del pueblo y no del sistema vigente.
     
    La Biblia, sin embargo, escrita desde la óptica del pueblo, y con eso creando una historia popular, no tiene dificultad en mencionarla. Nos presenta mujeres que lucharon por la libertad y por la vida de su pueblo. A veces su nombre y su lucha encarnan todo un proyecto popular. Un proyecto que quiere defender la misión del pueblo de Dios: vivir en Justicia. Representantes de este proyecto son las parteras de Egipto, las matriarcas Sara, Rebeca, Lía y Raquel, la juez Débora, Ana, Rut, Ester, Judit y María, la madre de Jesús.
     
    El pequeño libro Judit es producto de un momento histórico con problemas semejantes a los nuestros. Quiere ofrecer una protesta que genera una nueva propuesta frente a esta situación, propuesta a partir de la fe en un Dios al lado del pueblo.
     
    El libro Judit presenta con el nombre de la mujer una lucha popular condensada a lo largo de los cinco siglos de dominaciones extranjeras como protesta ante esta realidad. A la vez ofrece una propuesta alternativa para la reconstrucción del pueblo judío.
     
    Parece que Judit se ofrece hoy como compañera en el camino de aquellas y aquellos que tienen la audacia de creer en la posibilidad de una Nueva América Latina, de un Nuevo Paraguay, de todos aquellos que quieren construirlo a partir de su fe en un Dios del pueblo y a partir de los valores autóctonos de su país.

  • oscar varela

    Hola Sarrionandia!
     
    Lo que decían los escolásticos es muy sabio.
    Gracias por recordármelo.
     
    Y tu comentario actualizador, lo es más:
    – “entre todos vamos tejiendo la culturaleza en la que nosotros mismos vamos ingresando y modificándonos”-
    ············
    Estimo que el “Panorama” de nuestro tiempo viene haciendo un viraje del “Punto de vista”;
    por lo que lo torna diferente del escolástico-medieval.
     
    Entre aquel Paisaje medieval y el auroral nuestro, nos hubo pasado el luminoso “moderno” de, precisamente, la “ilustración”, que consistió en el imperio del Yo (Razón – Moi même)
     
    Hoy vamos comprendiendo que ese Yo no se logra, no se “real-iza” sino conjuntamente con la Circunstancia, con el “entre todos” que vos decís.
     
    Ese “entre todos” y “con todo” es el todavía auroral Punto de vista como un “grano de mostaza”.
     
    ¡Muy bueno lo tuyo!
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • Kaláa

    Hola Pope Godoy , me alegra  verte tan cerca…
    Y por eso me viene a la mente ,   hacer una referencia al momento en que cada cual pierde su   inocencia al enterarse de  que los queridos reyes magos  son los  propios padres que te quieren. Y no se arregla nada a pesar de que no salgan  las cuentas, tres reyes … y dos padres…
    Un drama pero que resuelto con cariño es un drama menor. Será para los  más  afortunados,  la primera vez en que sintieran que se derrumbaba su mundo. La pequeña fortaleza que le construyeron, queda asolada.
    A  seguir construyendo….dicen los esforzados.
    Juan Marcos  ese chiquillo que huyó asustado, abandonando  la sábana, debió  sentir algo similar. Primero el Bautista  es  arrancado de su cabeza violentamente  y ahora este Jesús lleva un camino parecido…
    Es lo que me recuerda Marcos, en esa aparición a lo Hitchcock en su propio relato.
    Saludos.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Si se permitiera un “comentario marginal” pondría acá una “Abreviatura” del “Esquema de Salomé” por Ortega y Gasset (OCT2,360-363)
     
    Dejo para otra Entrada la figura de otra mujer  interesante en el tratamiento que le da Margot Bremer en su Libro “JUDIT: La refundación del pueblo  desde un Dios casero”. Libro editado en un momento decisivo para el Pueblo Paraguayo, donde se celebrará del 11 al 15 de agosto el IVº Foro Social de las Américas.

    [El tratamiento que Margot da al Libro de Judit es propio y excelente para las Comunidades Ecológicas de Bases -CEBs-, de las que hoy nos habló Leonardo Boff ]
    ··············
    ESQUEMA DE SALOMÉ
     
    En la morfología del ser femenino acaso no haya figuras más extrañas que las de Judit y Salomé, las dos mujeres que van con dos cabezas cada una: la suya y la cortada.
     
    La planta Salomé nace sólo en las cimas de la sociedad. Fue en Palestina una princesa mimada y ociosa, y hoy podría ser una hija de banquero o del rey del petróleo. Lo decisivo es que su educación, en un ambiente de prepotencia, ha borrado en su espíritu la línea dinámica que separa lo real de lo imaginario. Todos sus deseos fueron siempre satisfechos, y lo que le era indeseable quedaba suprimido de su contorno.
     
    El dato esencial de su leyenda, la clave de su mecanismo psicológico, está en el hecho de que Salomé obtiene todas sus demandas. Como para ella desear es lograr, han quedado atrofiadas en su alma todas aquellas operaciones que los demás solemos ejercitar para conseguir la realización de nuestros apetitos. Las energías, de esta suerte vacantes, vinieron a verterse sobre la turbina del deseo, convirtiendo a Salomé en una prodigiosa fábrica de anhelos, de imaginaciones, de fantasías.
     
    Salomé es fantaseadora a lo varonil. La leyenda alude a su virginidad intacta. Un exceso de virginidad corporal, una inmoderada preocupación de prolongar el estado de doncellez, suele presentarse en la mujer al lado de un carácter masculino. Mallarmé vio certeramente suponiendo a Salomé frígida. Su carne, prieta y elástica, de finos músculos acrobáticos —Salomé danza—, cubierta con los resplandores que emanan de las gemas y los metales preciosos, deja en nosotros la impresión de un «reptil inviolado».
     
    Toda Salomé arrastra en medio de la opulencia una vida malhumorada, displicente y, en el fondo, macerada por la acritud; como quien prueba trajes a maniquíes, ensaya el irreal perfil de su ensueño sobre los hombres que ante ella transitan.
     
    Un día de entre los días cree, por fin, Salomé haber hallado en la tierra la incorporación de su fantasma; la coincidencia de su paradigma con este hombre de carne y hueso que llaman Juan el Bautista. Se parece a su ideal en que es distinto de los demás hombres.
     
    Las Salomé buscan siempre un varón tan distinto de los demás varones, que casi pertenece a un nuevo sexo desconocido; síntoma de feminidad deformada. El Bautista es un personaje peludo y frenético, que vocea en los desiertos y predica una religión hidroterápica. No podía Salomé haber caído peor; Juan Bautista es un hombre de ideas, un homo religiosus; el polo opuesto a Don Juan, que es el homme á femmes.
     
    La tragedia se dispara, inevitablemente, como una reacción química de índole explosiva,
     
    Salomé ama a su fantasma; a él se ha entregado, no a Juan Bautista. Es éste para ella, meramente un instrumento con que dar a aquél corporeidad. El sentimiento de Salomé hacia su hirsuta persona no es de amor, sino más bien el apetito de ser amada por él.
     
    Salomé, que no ama a Juan Bautista, necesita ser amada de él, necesita apoderarse de su persona, y al servicio de este anhelo masculino pondrá todas las violencias que el varón suele usar para imponer al contorno su voluntad.
     
    Como otras un lirio entre las manos, lleva esta mujer una cabeza segada entre sus largos dedos marmóreos. Es su presa vital. Rítmico el paso, ondulante el torso, corvino el rostro hebreo, avanza por la leyenda, y sobre la cabeza yerta, de ojos vidriosos, se inclina su alma con un rapaz encorvamiento de azor o de neblí…
     
    Pero es una historia demasiado intrincada y prolija para que yo la cuente aquí ésta del trágico flirt entre Salomé, princesa, y Juan Bautista, intelectual.

  • Javier Bruno

    La interpretación o el comentario a un determinado texto suele ser subjetivo, el género descriptivo e interpretativo y más en este caso, en donde intervienen no personas sino tradiciones, por ello necesitamos conocer y tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los géneros literarios usados en aquella época, las maneras de sentir, de hablar y de narrar en aquel tiempo. Es bonito escuchar o leer lo que deseamos descubrir en los textos, lo que nos reconforta, en este caso en el evangelio cristiano, tan pobre e insignificante en su origen, en relación con otros textos de la época, y tan recargado y adornado a través de los siglos

  • mªpilar garcía

    ¡¡Gracias Salvador S.!!

    Cuando Juan Mateos hablaba, explicaba los textos evangélicos…

    Todo parecía claro, sencillo, iluminador del mensaje de Jesús.

    Leerle es recordarle entrañablemente a el; su figura, sencillez, capacidad de escucha, rápido y seguro en la respuesta, era un inmenso gozo estar junto a Juan Mateos.
     

    ¡¡Todo lo hacia fácil, cercano, atrayente!!
     

    Le leo con mucho gusto, lo dejo caer en mi, como suave lluvia, brisa, que alegra el alma, y la saca de tanta lucha estéril, vacía,  interesada solo por el poder.

    mª pilar

  • ana rodrigo

    Errata de mi último comentario: donde dice Mominic, debe decir Dominic.

  • ana rodrigo

    El año pasado me regalaron un libro cuyo título “La última semana de Jesús” de Marcus J.Borj y John Moninic Crossman, al recibirlo sentí una contradicción, por un lado el título del libro no me hacía mucha gracias, y por otro, los amigos que me lo regalaron no hacen regalos sin fundamento. Lo dejé aparcado un tiempo hasta que empecé a leerlo por curiosidad.

    Nunca pude imaginar que el libro fuese tan interesantísimo y que su lectura me atrapase tanto. Es la narración día a día de la última semana de vida de Jesús escrita por Marcos. Y aquí está el interés del libro, además del de sus autores.

    Lo que estoy descubriendo es que al leer las claves con las que Marcos escribió su evangelio, muchas interpretaciones que yo había asimilado desde toda la vida, aunque no me convencían, repetidas miles de veces, ya que la semana santa ha sido machacar y machacar siempre las mismas ideas, no me servían para nada. Me he alegrado muchísimo pues he comenzado a entender muchos porqués que me rondaban por la cabeza.

    Os lo recomiendo vivamente; la pasión de Jesús, según Marcos, no tiene nada que ver con la pasión que nos han explicado e interpretado durante toda la vida. Marcos no deja nada al azar, nada de lo que dice es fortuito, su forma y su contenido, cambia completamente la perspectiva del lector o de la lectora que lo lee como una simple narración de unos hechos.

    ¡Cuántas tonterías se nos ha dicho fruto de la ignorancia! 

  • ana rodrigo

    Pope, ¡qué lujazo tenerte por aquí y qué lujazo las aclaraciones que nos haces! Gracias, y ojalá que te veamos más veces. Tu sabiduría es un don para quienes te hemos conocido. Un abrazo

  • Pope Godoy

    Me hago eco de algún lector que pregunta sobre las fuentes en que se basa Salvador Santos para su comentario.  El autor dijo de pasada en su primera entrega que tomaba la traducción de Juan Mateos que es, nos dice, con mucho la mejor traducción que existe actualmente. Los dos “autores” han hablado harto y tendido sobre todos estos temas. Puedo añadir algún dato personal. Cuando yo era alumno de Juan Mateos en Roma, junto con la traducción de la “Nueva Biblia Española” con Alonso Shökel, fue surgiendo la idea de hacer comentarios a los libros bíblicos, empezando, claro está, por los Evangelios. Y empezaron por Marcos, porque siempre se pensaba que era el más sencillo, además de ser el primero que se escribió.
    Siempre me llamó la atención la honestidad intelectual de J. Mateos, cuando me dijo: “Tuvimos que dejarlo porque no teníamos claves de interpretación”. Efectivamente, abandonaron el proyecto de comentar a Marcos y decidieron comentar el Evangelio de Juan, porque ya se aceptaba comúnmente que tenía un lenguaje y una estructura simbólica. Este comentario al Evangelio de Juan se publicó en Edic. Cristiandad en 1979. Autores Juan Mateos y Juan Barreto. Son más de mil páginas, de una densidad y novedad que me fascinaron. Con un índice temático sumamente esclarecedor.
    En 2002, Edic. El Almendro publicó un resumen (“Juan. Texto y comentario”), revisado por el propio Juan Mateos, donde se prescinde de cuestiones filológicas y técnicas que ya se encuentran en la primera publicación.
    Vuelvo al tema de Marcos. Cuando se publicó el comentario al evangelio de Juan, J.Mateos me dijo en una ocasión: “Ahora sí podemos acometer el comentario a Marcos. Porque ya sí tenemos claves de interpretación”. Efectivamente, se han ido publicando en Edic. El Almendro tres volúmenes sobre el Evangelio de Marcos (1993, 2000 y 2008). Autores: Juan Mateos y Fernando Camacho. Fernando completó el tercer volumen que había quedado a medias tras la muerte de Juan Mateos.
    En todo este esfuerzo y previendo la dificultad de esta obra ingente, muchas personas amigas animamos a Juan Mateos para que hiciera un comentario resumen del Evangelio de Marcos, al estilo del que ya había hecho con el de Juan. Este resumen (“Marcos. Texto y Comentario”.- Edic. El Almendro 1994) tiene la originalidad de poner al principio todo el texto seguido de Marcos, con anotación de capítulos y versículos, pero sin ningún epígrafe indicador. No podemos perder de vista que los manuscritos antiguos ss escribían sin puntos ni coma. Y, por supuesto, sin puntos y aparte. Todo ese proceso de separación mental lo hacían los autores a través de partículas que conectaban o cortaban el relato…
    El comentario de Juan Mateos, que es la inspiración principal de Salvador Santos (¡ojo! con sus intuiciones y aportaciones muy personales y clarividentes), asume claramente la interpretación simbólica de Marcos. Varias veces hablé con Juan Mateos sobre el tema. Le expresaba la resistencia de mucha gente a esas peculiares interpretaciones. Yo le decía: -Juan, creo que te pasas. 
    Pero Juan me decía muy tranquilo: -Yo indico las marcas que hay en el mismo texto para su adecuada lectura y, a partir de ahí, comento e interpreto. Si alguien tiene otras marcas y otras claves, que las exponga. 
    Otro tema que siempre me llamaba la atención. Juan Mateos  insistía mucho en que el texto de Marcos estaba extraordinariamente pensado, repensado, ajustado, medido… No dejaba nada al azar. Yo me sorprendía de esta afirmación, pero Juan me aducía infinidad de ejemplos en el texto griego que te dejaban boquiabierto cuando él te los explicaba.
    En fin, para mí es motivo de enorme alegría y satisfacción que ATRIO publique los comentarios de Salvador Santos. Tiene su enorme toque personal, fruto de mucho estudio, de muchas reflexiones y de muchas charlas  con Juan Mateos.
    Y, desde luego, quien desee profundizar todavía más en esos textos puede acudir al comentario de Juan Mateos y Fernando Camacho, porque allí se van a encontrar una complida información sobre autores, comentaristas, interpretaciones, etc. de cada episodio.
    Salvador, ¡un abrazo y enhorabuena!

  • oscar varela

    Hola!
     
    El 29-Julio-2010 – 3:00 am mi comentario terminaba así:
     
    – “Por lo que puedo apreciar, para Salvador Santos:
    Marcos al escribir su relato de lo que le pasó e hizo Jesús (acta et passa Christi)
    trata y está jugando” en torno a una SOCIEDAD ALTERNATIVA (Reino de dios)”-
    ············
    Allá: Marcos, escribiendo (el Texto).
    Allí: Salvador, escribiendo (su Interpretación).
    Acullá: Algunos sólo leyendo (texto e interpretación).
    Acá: Nosotros comentando (texto, interpretación y opinando).
    ·············
    Desde cada sitio, la misma cosa se ve distinta.
     
    Ocurre que cada cual no está en “cualquier lugar” ni en el “sitio ninguno”.
    Cada cual está -¡vaya perogrullada!- donde está.
    Todos estamos lo más cerca posible de lo que pre-ferimos.
     
    Leyendo la interpretación de Salvador, entiendo que yo estoy “en el mismo ajo” ¿se dirá así?:
     
    -Buscando una “SOCIEDAD ALTERNATIVA”,
    donde estemos, si no Bien; pero sí: “Mejor”:
     
    * “Otro Mundo es posible”;
    * “Otro cristianismo es posible”;
    * “Otra Iglesia es posible”; etc.
    ·············
    Es esa Sociedad Alternativa que Salvador Santos “arroja delante suyo” (pro-yecta) al “leer” los Textos de Marcos.
     
    Es en ese Pro-yecto que nos encontramos pre-firiendo-lo.
     
    Y “mostramos la hilacha” de n/preferencias. Leamos.
    ··············
    1º) en el v. 18:
    – “El motivo para su detención no consistió en que Juan dijera algo, sino en que lo mantenía.”-
    Esta sutileza de percibir el “mantener-se” firme no es concebible sino en alguien que ha militado dignamente. Nada tiene que ver con ser tozudo u obcecado. La dignidad no se mide por el ataque sino por la entereza del convencimiento. Será “el otro” quien, tambaleante, atacará.
     
    2º) en el v. 20:
    – “El Poder siente pánico ante el ser humano cuando al agruparse se humaniza o cuando al humanizarse se agrupa.”-
    Acá vale la experiencia personal, no de lo débil, sino de la menesterosidad que sentimos si nos des-entendemos, o cuando nos a-islamos.
     
    3º) en el v. 21:
    – “El Bautista, no pasa desapercibida a la agudeza de Marcos. El nacimiento de quien ostenta el poder representa la muerte de quien clama a favor del pueblo. Hay incompatibilidad entre Poder y justicia social, entre verdugo y víctima.”-
    Salvador pone la “agudeza” en Marcos; pero percibir una agudeza no lo puede hacer sino quien “está en el ajo” de la agudeza ¿o no? (si sigo así …¡tozudo! aprenderé gallego)
     
    4º) en el v. 21 hacia el final:
    – “Marcos ha calculado perfectamente la escenografía.”-
    – “la clase política, la fuerza militar y el poder económico. Son los pilares fundamentales del sistema.”-
    El modo de comprender de Salvador es actual, post-moderno; nada de hilados secuencio-racionales, sino en-red-ados “escénicos”: que-haceres, prota-gonismos y anta-gonismos.
    Dinero acaparado – Fuerza bruta – entramado de Corrupción: eso es el SISTEMA OPRESOR VIGENTE.
     
    5º) en el v. 24:
    – “Los personajes pierden su individualidad confundidos en la mecánica de sus enajenadas actuaciones. Lo humano se desvanece al entrar en la neurosis del Poder.”-
    El análisis del Texto no se ha escapado a beaterías espirituales, sino que permanece enraizado en los “personajes” reales del juego literario, como lo es la vida misma.
     
    6º) en el v. 25  al final:
    – “En el contexto del Poder los personajes se deshumanizan hasta la degradación.”-
    Este giro expresa literalmente una muy variada gama de experiencias, que abundan en los Cumpas de Atrio; y estimo que es una constante en n/tiempo de “mentiras de los de Arriba”.
     
    7º) en el v. 26:
    – “El Poder político actúa coartado y restringido por calladas barreras.”-
    Parecido al anterior.
     
    8º) en el v. 27:
    – “Ese método pragmático eleva, por consiguiente, al absurdo la dialéctica entre soldado y víctima, en donde ni siquiera existen palabras. La víctima no recibe ninguna explicación, porque no la hay. Se convierte en víctima porque otro determina así. La víctima sin cabeza será la demostración de lo descabellado del Poder.”-
    Es la “estupidez”, que aunque des-cabellada, no ceja en so-juzgarnos.
    Esquema circular vicioso des-montado intelectualmente por Michel Foucault.
     
    – “La gran comilona produce el crimen inmisericorde. Los que comen sin parar contribuyen con su silencio cómplice a acallar la voz que reclama la justicia.”-
    ¿Necesita comentario?
     
    9º) en el v. 28:
    – “Entre sus risas y pavoneos se decide la matanza y en sus platos se sirve el inmenso genocidio de los inocentes.”-
    Sigue el “sin comentario”; pero se re-destaca la sensibilidad de Salvador.
     
    10º) en el v. 29:
    – “Marcos había hablado con anterioridad de los discípulos de Juan (2, 18-19). Allí refiere que ellos seguían en su formación las disciplinas institucionales mientras que los seguidores de Jesús no lo hacían. La pregunta en tono recriminatorio que en ese contexto se dirigió a Jesús sirvió a éste para establecer la gran distancia que separaba los objetivos de uno y otro grupo. En tanto que el discurso del Bautista trataba de generar la reforma del sistema, su mensaje representaba la alternativa a él. Jesús no negó la necesidad y la eficacia del trabajo por la reforma política, pero se opuso a que el camino reformista identificara su proyecto.”-
    Este es, para mí, un asunto de “experiencia” directa. No se ha solido centralizar tan concienzudamente como lo hace Salvador –y tal vez otros exégetas- acerca de “guerras intestinas” dentro de “grupos revolucionarios”. En Argentina sobran los ejemplos, sin necesidad de llegar a interpretaciones de “los-malos” y “los-buenos”.
     
    – “La ideología reformista quedó reducida para su grupo a un cadáver y al sitio donde lo pusieron.”-
    Salvador entiende, también, que de las verdaderas crisis no se sale con remiendos.
     
    – “Su plan consistió en constituir una Sociedad Alternativa de manera que su cabeza fuera su misma entidad social ovillada por la cohesión y la unidad de sus miembros.”-
    Bueno: este es el “quid” del asunto. Coincidimos.
     
    11º) en el v. 31:
    – “La consecuencia de este incesante deambular de la gente implica la entrega del grupo al movimiento de las masas soliviantadas.”-
    Esta es la crítica decisiva de “no entendieron un pito” los “beatíficos” apóstoles.
    Acá veo yo la idea orteguiana de “masa rebelde”
     
    12º) en el v.32:
    – “Para comprender y asumir el carácter definitivo del proyecto del Reino los enviados necesitan reflexión. Jesús los aleja de las ideas proclives al poder y de la enfebrecida agitación de los movimientos despersonalizados que ellas alimentan.”-
    Si la “masa” a causa de su “dirigencia” está “ALTERADA”; la salida es “EN-SÍ-MISMAR-SE”.
    ··········
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • paco mira

    Me gusta lo que escribe Salvador, las tres semillas, sin embargo creo que falta algo: ¿en qué fuentes bebe él para hacer sus artículos?. En exégesis, para el rigor científico, es bueno saber de donde sacamos la información, qué libros consultamos, que autores nos sirven de base para nuestras afirmaciones… de lo contrario podemos quedarnos en que solamente sea una opinión de Salvador. Gracias

  • Oscar:
    Decían los escolásticos: quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur. Mal traducido sería: el contenido tiene que ajustarse al contenedor o lo leído debe ingresar en la capacidad del lector, y, como las capacidades para asimilar los ingresos son diferentes, entre todos vamos tejiendo la culturaleza en la que nosotros mismos vamos ingresando y modificándonos.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Entramos en la década en que se cumplirá un siglo de un nuevoMétodo” de abordar los escritos evangélicos.
     
    El paso del tiempo “me” ha pasado y no estoy al tanto –como quisiera- de saber si sólo se ha ido adelante en el proyecto lanzado por Rodolfo Bultmann en un folletito de 36 páginas “Investigación de los Evangelios Sinópticos” o se hubieron producido modificaciones importantes en la trayectoria por él iniciada.
     
    Atrio me ha posibilitado el encuentro con el Sr. Salvador Santos y para nada me avergüenza preguntárselo. Todo lo contrario: mueve mi agradecimiento.
     
    Sigo aun en la opinión de que San Mateo y San Lucas proceden de San Marcos, si bien ambos usan además otra
    fuente perdida para nosotros, compuesta de «dichos» y sentencias de Jesús.
     
    Colecciones de este género debió de haber muchas antes de los Evangelios. La predicación obligaba a formar estas antologías de frases, de narraciones, de escenas ejemplares espumadas de la vida del nazareno.
     
    Retrotraídos los demás sinópticos al libro de San Marcos, y reconociendo en éste una redacción de conjunto hecha sobre las primeras colecciones de «dichos» y «hechos», la cuestión está en separar la «redacción» de lo «redactado».
     
    De esta manera puede llegarse a reconstruir esa serie de estrictas palabras y acciones de Jesús, libres por completo de la
    «forma» que el escritor evangélico —al fin y al cabo «escritor»— les ha dado.
     
    Los Evangelios, como las Epístolas y los libros de «Hechos Apostólicos», fueron en aquella fecunda época géneros literarios, que, como tales, tenían una «forma», una estructura predeterminada, dentro de la cual, la materia de la historia de Jesús, de su vida y doctrina, era plasmada.
     
    Lo importante para nosotros, para el cristiano como para el historiador del Cristianismo, es esta materia.
     
    Si estudiamos las leyes que regían aquellas «formas» de redacción, aquellos «géneros» literarios, podemos restarlas del producto y aislar en su pureza la materia viva, eléctrica, conmovedora, de los «hechos» y «dichos» de Jesús.
     
    Este método, que se ha llamado «histórico formal, o de las formas» de la filología es al que he accedido como diferente de los usados por generación anteriores.
     
    Todas las literaturas se hubieron ido sometiendo a ese Método, y fue evidente la fertilidad de sus resultados.
     
    Gracias! Luego seguiré con lo prometido en mi anterior – Oscar.

  • oscar varela

    Hola Rodrigo!

    ¡Ah!
    ¿si?
    ¿Qué Tal es?
    Oscar.

  • Rodrigo Olvera

    Oscar… yo no soy muy entendido en Euclides, pero sí que prefiero el Teorema de Thales, especialmente en versión de Johan Sebastian Mastropiero 😉
    Saludos

  • oscar varela

    Hola!
     
    Leer significa el proyecto de entender plenamente un texto.
     
    Pude ocurrir que buena parte de lo que el autor está efectivamente diciendo se nos escapa. Esto nos revela que leer no puede consistir solo en recibir lo que buenamente las frases escritas quieren volcar sobre nosotros, que leer no es, sin más, deslizarse sobre el texto, sino que es forzoso salir del texto, abandonar nuestra pasividad y construirnos laboriosamente toda la realidad mental no-dicha en él, pero que es imprescindible para entenderlo más satisfactoriamente.
     
    Esto trae consigo que todo texto nos aparezca como mero fragmento de un todo X que es preciso reconstruir.
     
    Leer en serio, auténtico leer, es referir las palabras patentes a ese todo latente dentro del cual quedan precisadas y con ello entendidas.
     
    Para entender lo que alguien quiso decir nos hace falta -además del “escrito”- lo que “quiso” decir y saber de su autor mucho más, tal vez, de lo que él mismo sabía.
     
    Esta labor es penosa; supone diversas técnicas y muy complicadas teorías.
     
    El conjunto de esos esfuerzos, técnicos unos, de espontánea perspicacia otros, se llama «interpretar», y el arte de ello, «hermenéutica».
     
    Leer no es cualquier cosa.
     
    Leer es interpretar y no otra cosa. ¡No es, por tanto, floja tarea esta, que se juzgaría tan simple, de entender lo que alguien ha querido decir!
    ···················
    Excursus con un ejemplo:
     
    El hecho de que entendamos hoy la Geometría de Euclides no indica que el decir de Euclides, por ser matemático, tenga siempre sentido y no solo referido a una situación, sino más bien que ciertos componentes de nuestra presente situación siguen siendo los mismos que formaban parte de la situación en que Euclides vivió y le indujo a su decir geométrico.
     
    Homero, que con un pequeño esfuerzo hubiera podido comprender la lengua de Euclides, no habría, sin embargo, entendido ninguna frase de la obra, porque desconocía la situación de la cual surgían todos aquellos enunciados.
     
    En efecto, solo quien «esté en el secreto» de que una de las ocupaciones a que el Hombre puede entregarse es esa, tan rebuscada, que se llama «hacer ciencia, teoría», puede encontrar su sentido a los decires de Euclides.
     
    Hornero, al ver aquellas figuras de triángulos y polígonos, hubiera creído que «allí se trataba» de conjuraciones mágicas o si no de juegos para entretener a los chicos, porque ambas situaciones —la que lleva a hacer magia y la que lleva a jugar— sí le eran conocidas.
     
    Antes de entender cualquier decir concreto es preciso percibir claramente «de qué se trata» en ese decir y «a qué se está jugando».
    ·················
    Si el Hombre tuviese una «naturaleza», un ser fijo como lo tienen el mineral, el vegetal y el animal, podríamos saber de una vez para siempre lo que significaban sus comportamientos; pero como no hay tal, el Hombre en cada época pone su vida a finalidades diferentes más o menos nuevas, finalidades que él mismo ha inventado y que son la «convención» o “supuesto tácito” de sus actuaciones y ocupaciones.
    ················
    Por lo que puedo apreciar (las razones las señalaré en otro Comentario) para Salvador Santos:
     
    Marcos al escribir su relato de lo que le pasó e hizo Jesús (acta et passa Christi)
     
    trata y está jugando” en torno a una SOCIEDAD ALTERNATIVA (Reino de dios)
    ·············
    ¿Qué le vamos a hacer si no fuese así?
     
    Por ahora me lo parece y así ¡voy todavía! – Oscar.

  • ana rodrigo

    La verdad es que esta historia ha dado mucho de sí en el campo artístico. Herodías con una cabeza humana chorreando sangre fresca aún en una bandeja de plata, tanto en reproducción escultórica como pictórica, resulta bastante impactante. Sarri, en una ocasión quise interpretar un cuadro de un amigo mío pintor y cuando le decía lo que yo veía me dice: el cuadro es lo que tú quieras que sea, lo que tú veas, a mí no me mires, el cuadro ya es de quien lo ve y lo analiza. Así que quizá sea un atrevimiento decir cosas que Marcos no pensaba cuando escribía, pero que nosotros vemos, al margen de las intenciones del autor.
     
    Desde el punto de vista popular también ha tenido mucho morbo: el rey Herpdes, “encoñado” (con perdón) con Herodías, embelesado con los encantos de una muchacha joven provocando sensualmente al mismísimo rey en sus narices. La madre tramando todo el espectáculo en función de sus intereses, el Bautista incordiando y tocándole la conciencia, en fin, nos recuerda aquello de “tiran más dos tetas que dos carretas”
     
    Pero claro, Los evangelistas no escribían por escribir para entretener al personal con historietas más o menos morbosas. Siempre escribían para transmitir algo relacionado con Jesús en clave de testimonio de lo que conocían. Así que tienen que ser los entendidos en materias auxiliares como la exégesis o la hermenéutica para explicarnos qué hay detrás de una historia aparentemente tan zafia como es la ambición de una mujer, la ceguera de un rey y la crueldad de ambos.
     
    Y lo que yo he leído y quiero entender saco las siguientes conclusiones:
    – el pueblo judío se había entregado en manos de un rey no judío o descendiente de David.
    -que este rey no era religioso pero le impresionaba un hombre que sí lo era, Juan, al que consideraba justo y santo.
    -que el pueblo de Israel, representado en Herodías, le estaba siendo infiel a Dios, se prostituía al poder del poderoso (perdón por la redundancia). Herodías quería el poder y utiliza a su hija, inmadura y sin capacidad de decisión para conseguirlo.
    -La muerte del Bautista cierra ese atisbo de salvación para el pueblo, que entierra (sus seguidores) el cuerpo de Juan sin cabeza y se olvida de su mensaje, “enmendaos”.
    – A continuación en el versículo 30 aparece la misión de los doce con el mensaje de Jesús.
    -Más tarde, el poder religioso judío utilizará al poder político romano y harán con Jesús, el Mesías, lo mismo que con el Bautista, pero éste no morirá para siempre, puesto que sus seguidores iniciaron una nueva etapa manteniendo el mensaje mesiánico de una sociedad alternativa.
     
    Vistas las cosas con esta carga simbólica la historieta tiene un sentido  de bastante más envergadura, especialmente para los judíos religiosos de la época de Marcos.
     
     Y para nosotros, actualizando la “moraleja”, diríamos que el poder puede ser un instrumento de muerte para quien moleste al poderoso. Por eso, el poder absoluto siempre ha ejercido sin el pueblo ni para el pueblo, y el poder religioso absolutista, exactamente lo mismo, condena, desacredita, ignora, no tiene en cuenta excomulga, etc. al mensajero o a la mensajera (la teología de la Liberación, o teólogos y, no digamos teólogas,nmolestos, por ejemplo). Mientras encumbra a personas e instituciones con poder económico como los Legionarios o el Opus Dei. Así vemos que la Iglesia Católica ha reconocido los méritos de santidad (ha canonizado) con urgencia a San Josemari (había mucho dinero por medio), mientras Oscar Romero o Juan XXIII siguen en el olvido. Y, de milagro nos hemos librado de ver en los altares a Maciel, que si nos descuidamos, Juan Pablo II  ya lo tenía cerca de la peana, también había mucho dinero y mucho poder.

    Mientras la Iglesia no deje el concubinato con el poder y el dinero, no será la Iglesia de Jesús.

  • Gabriel Sánchez

    Existe en la zona de interpretaciones de esta exegesis, algunos matices interpretativos, que pueden abrir un abanico, a veces da la impresión que el hermano Salvador, cierra mucho la línea interpretativa de ese fragmento de Marcos…
     
    Ha habido quienes han dicho que en realidad lo que conocemos como discípulos de Juan, es un gran movimiento, que conoció el liderazgo de Juan, pero que llegado el momento de alguna manera Jesús, es el elegido de ese gran movimiento…Conviene entender que ese movimiento en el que estaba inmerso Juan, desarrollando la labor de un profeta…Anunciando cambios sustanciales, se planta, ante una concepción de la Religión, que había hecho del templo y de la Ley una verdadera fuente de adoración y de opresión, porque los Saduceos verdaderos detentadores del poder, habían pactado con Roma, la tranquilidad y el pago de impuestos a cambio Roma les permite mantener su “modo de vida”…Estos impuestos, junto con los impuestos del templo, estaban empobreciendo a los pocos pequeños campesinos que eran dueños de sus tierras, al punto de llevar a sus familias a la esclavitud…Esto se basaba en un sistema religiosa, en donde el rito, la Ley y el templo, eran los únicos modos de acceso a Dios y el modo de inclusión en la comunidad (sociedad), por supuesto que los sacerdotes eran los únicos capaces de realizar esas tareas…
     
    En ese entorno, los pobres que no hubieren cumplido con los creo que 356 preceptos de la Ley, eran impuros…y para purificarse debían participar en la liturgia del templo (sacrificio de victima sin mancha, y participación de la liturgia de la aspersión de la sangre de la victima), resulta que el templo tenia montada una gran organización, que vendía justamente con SU MONEDA…los animales sin manchas aptos…Porque si alguien trajera un animal de otro lado, el pasar cerca de un lugar impuro, ya lo “manchaba ritualmente”, pero esos animales eran vendidos a elevados precios…Para hacer una muy gruesa comparación seria como el precio de una camioneta Land Robert Hoy…(cosa que para mi ámbito natural seria inalcanzable, ni aún ganando el triple de sueldo y ahorrándolo todo durante 10 años)… Ergo los am-ha-harez , no conocían la ley eran impuros y no participaban del templo, tampoco los enfermos (pecadores), tampoco los pobres (por motivos obvios), tampoco las mujeres….
     
    Como se ve de a poco las grandes multitudes de Israel, eran am ha harez…se llegara a decir de ellos los malditos de la tierra que no conocen la ley… (Jn 7, 49)
     
    En esa situación surge todo un movimiento…que se levanta contra esa situación, es un movimiento profético que denuncia y anuncia…A Dios se le encuentra en todas partes, a la liturgia del templo, le contesta con la purificación del jordán, para lograr el perdón de Dios bautismo de Juan, no se necesita una victima sacrificada en el templo por los sacerdotes, sino arrepentimiento y la CONVERSION…
     
    En este Marco, existe en el Evangelio, una explicación los suficientemente clara de quien era Juan…Mc. 9, 13 – de Alguna manera Juan es último profeta de que según esta escrito, anunciará la venida del Mesías… El papel de precursor de la venida del Señor, que tiene  Elías, en la historia de la Salvación es perfectamente aclarado en el profeta Malaquias 3,1-5. 23-24…
     
    Que cierra perfectamente, con el papel del Bautista,  su papel y el de sus seguidores, es…a reconciliar…para evitar antes del Eschaton…y de boca del bautista, queda claro su relación con Jesús y cual es su misión…(Mc 1, 7-8).
     
    En resumen, podemos decir que el advenimiento de Jesús, no oscurece el itinerario histórico del la relación de Dios con el pueblo de la Alianza, ni  a los profetas y su contenido, ni a Juan y su predica…Sino que viene a dar nuevo sentido Mt. 5,17-18… Por eso la causa del Reino, que es la causa de Dios y por supuesto la de la ley y los profetas y la de Juan…no son abolidas, sino llevadas a plenitud…Porque el Reino ya esta aquí…(Lc. 11,29)… Por eso sabe Juan…que para el reino crezca, el deberá decrecer (Mt. 3,14-15)…y Jesús…emerger…para salvación-liberación del mundo y seguramente leyendo la realidad y las circunstancias, sabia que si continuaba predicando, su destino seria la muerte… (Jn. 12, 46-47)… Esto es lo que hace un profeta tan entrañable a Juan…Mt. 11,7-11.-
      Digamos como hasta ahora, la exégesis de hermano Salvador Santos, es compartible, si se me permite expresar mi acuerdo con la mayor parte de lo expuesto en el hilo…Desde Montevideo, con un gran abrazo.- Gabriel

  • Antonio Duato

    Pues a mí esa lectura reposada y detallada que Salvador hace de Marcos, empleando en este caso el ritmo de la participación en versículos y fijándose en todas las palabras, no me parece un querer poner en la intención de Marcos cosas diferentes a las que escribe. Sino un “darme cuenta” de lo que está escrito, pues, de tan sabido, nos quedamos en lo construido sobre él. Sobre éste se han hecho películas y ballets, sobre otros teologías. Al estar presos de esas imágenes y formulaciones, se pierde la riqueza que está en el mismo texto. “Darse cuenta de”, realizar (to realize) un trozo de vida narrada en ese evangelio, el más primitivo, me ayuda a darme cuenta de (concienzar, iluminar, advaita) esa pequeña porción de mi vida de cada día.

  • pepe sala

    Yo no hago ésas cochinadas, Oscar… ni siquiera amonesto.
     
    Lo que sí me gusta es dar consejos gratis:
     
    1º : Cuando camines procura no perder el norte. Es muy saludable tener alguna noción de hacia donde se pretende caminar, no sea que se acabe en algún precipicio.
     
    2º: Buen lugar de ” peregrinación” el foro a donde pretendes caminar. Supongo que conoces mucho mejor que yo las propuestas de BUSQUEDA DE ALTERNATIVAS que persigue  el foro. Buena meta, ¡¡ por Tutatis!! y buena falta nos hace a todos.
    http://www.forosocialamericas.org/que-es-el-foro-social-de-las
     
    3º: Procuremos caminar hacia adelante y hacia nuevos horizontes. Vistos los resultados de los Caminos que se han pisado hasta la saciedad ( ” La Via Láctea”, entre otros) no parece muy aconsejable seguir las mismas rutas ” in sécula seculorum”.
     
    Pero como ya he dicho, yo no “admo….éso” a nadie, y cada cual es muy dueño de darse con la cabeza contra la piedra del santo que mejor guste. Sólo hago una pequeña referencia a ése concepto tan olvidado que se llama ” coherencia”. ( El Camino Xacobeo es el pasado y no creo que solucione nada empeñarse en caminar por ése camino sabiendo, a ciencia cierta, que acabaremos dándonos con la cabeza contra las duras piedras del LIBERALISMO y la RELIGIOSIDAD)
     
    ¡¡ Toma  ” admo…éso””!!!… jejeje

  • oscar varela

    Hola!

    1º) Estimado vasquito: ahora que estás en Argentina ya sabés que somos muy “engrupidos” pero pareciera que no tanto como la “rectitud” vasca de encontrar un pelo en la leche.

    A vos no te gusta lo de Salvador, a quien lo supongo con el traste bien ancho de tantas sentaderas estudiando. Pero sobre todo me lo supongo con haber andado la calle de la vida, “foreando”.

    Es de recomendar el TABLÓN puesto por ELOY: De la pregrinación y del camino habla César Antonio Molina: Caminar como pensar Yo acabo de re-enviarlo a los y las Cumpas que viajaremos a Asunción del Paraguay para asistir al Foro Social de las Américas del 11 al 15 de agosto diciéndoles:

    Hola a los que iremos al Paraguay a “forear”; a “andar por fuera”!
    Hola a los que reciben en “su lugar” a estos “forasteros”!
    El FORO ya empezó cuando preparamos las mochilo-valijas.
    ¡Ya me recriminarás vos -y pepe sala me admonitarerá- por lo que te digo!

    ¡Más aun! Te lo digo porque no creo que seas así … ¿como decirlo … des-preciativo, por la labor de los demás.

    ¡Vamos hombre! ¡Vamos todavía! – ¡Ayúdanos a mirar p’alante! – Oscar.
    ················
    2º) ¡Gracias Héctor!

    Todo suma. Por ahí andamos bien.

    Oscar.

  • pepe sala

    Yo también lo entiendo mucho más sencillo, mi querido amigo Xarri. ( todavía, si ni me quitas el apelativo por mi dejadez en responder a ciertos mensajes)
     
    Yo creo que un hijo de Pedro no complicaría más las cosas de lo que las complicó su padre. Y vaya si lo complicaron entre Pedro y Pablo.
    Marcos escapó de ” la quema” y, cuando se vió cómodo en su casa con amplias comodidades, escribió  ?¿?¿?¿… ( dejémoslo en supuesto) lo que a su padre Pedro le convino. Lógicamente, como joven y nueva forma de ver las cosas , se le fué un poco la mano a la hora de constatar lazos familiares y su juventud fue solidaria con el género opuesto ( repito, característica más destacable de Marcos, considerando el machismo de otros escritores bíblicos). Por una parte dejó sin aclarar su relación filial con su padre Pedro. Por otra dejó perfectamente clara la familia numerosa de María y José. Todo muy complicado, y a pesar de Eusebio de Cesarea, quien lo complicó aún más muchos años después, las cosas siguen dependiendo de la famosa FE de cada cual.
     
    AHHH!!, se me pasaba: Como el hijo no aclara su paternidad ( vaya usted a saber el motivo) tuvo que ser el padre quien dejase las cosas claras. Ya sabemos que en aquellos tiempos no había la posibilidad de las pruebas de ADN y cualquiera podía reivindicar los derechos filiales al estilo Jesulín de Ubrique y Julio Iglesias… ( leer la despedida de Pedro en su 1ª carta)
     
    Bueno, que me salgo del tema evangélico y me van a reñir nuevamente.

  • Héctor Rodríguez Fariña

    http://www.personal.able.es/aulabiblia/biblia1.htm
    Oscar, en esta página Web puedes encontrar algo de lo que buscas,  aunque a veces me pierdo porque detrás de tus preguntas suele haber una segunda intención que sólo sabuesos como Pepe Salas lo cogen enseguida.  Si no puedes entrar en la página aquí va el texto, que te interesa:
    “Esto de dividir toda la Biblia en capítulos y versículos se hizo ya hace algún tiempo. Dicen que fue un cierto Esteban Langton quien allá por el año 1226 tuvo la feliz idea de dividir la Biblia entera en capítulos. La división en versículos vino más tarde, en 1551. Fue el trabajo de un francés por nombre Robert Estienne de oficio impresor. Iba de viaje desde Lyón a París y se entretuvo dividiendo los capítulos en versículos. Todos estuvieron de acuerdo y lo aceptaron. Era evidente que citando el libro, el capítulo y el versículo se llegaba a un texto de la Biblia con gran rapidez, pero, comprenderás, esta división no pasa de ser una ayuda para encontrar textos y no puede considerarse Palabra de Dios”
    Un abrazo Héctor

  • Qué lejos estaría la mente de Marcos al narrar el acontecimiento de todas las implicaciones que Santos le atribuye. Me recuerda a los críticos de arte que atribuyen al artista intencionalidades que al mismo artista sorprenden. Creo que el mensaje evangélico es mucho más sencillo al contar los hechos.

  • oscar varela

    Hola!

    ¿Se puede empezar por un “excursus“?

    Ya que el relato es sabroso y largo,

    una pregunta a Salvador Santos o al que sepa, aunque “al margen“:

    ¿Podría ilustrame acerca de quién, cuando y por qué se le pusieron Títulos, divisiónes en Capítulos y Versículos a los Textos?

    ¡Gracias! – Oscar.

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