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Psicoanálisis del cristianismo

Este es el título de un libro extraordinario que sólo podía escribir un fino psicoanalista con muchos años de experiencia terapéutica y un cristiano que lleva también muchos investigando desde dentro en lo más profundo de la vivencia cristiana. Y el libro está al alcance de todos, en cuatro idiomas, en la página www.tevere.org . El autor, Luigi de Paoli es quien nos lo presenta, haciendo para ATRIO este resumen de cada uno de los seis capítulos y acabando con unas Perspectivas que nos lanzan a seguir buscando en lo profundo cada uno de nosotros para vivir, con o sin Jesús, una espiritualidad madura y liberadora… Gracias, Luigi.HU-SPV20G00a

Resumiendo….

 

Capítulo I El Cristianismo nace siguiendo la huellas de un hombre, Jesús de Nazaret, que ha adquirido un puesto de relieve en la conciencia universal por haber sacado a Dios del Templo y de la casta sacerdotal y haberlo trasplantado en el corazón de la humanidad (Emanuel=Dios está con nosotros, en medio de los hombres). Lleno de amor y confianza en Yahvé y de pasión profética por los indefensos, critica la cultura de una sociedad que idolatra al emperador y anuncia junto con su grupo de compañeros y compañeras “sin domicilio fijo” que es posible construir un “mundo no-idolátrico” (Reino de Dios), identificándose con la levadura que hace crecer la pasta de la comunidad humana a través de la acción imperceptible de los puros de corazón, de los niños, de los humildes, de los que sufren persecución y trabajan por la paz.

Avanza hacia las fronteras extremas del dolor y de la bienaventuranza, reconociendo sus pulsiones (“tentaciones”) hacia el dominio omnipotente y el provecho individual, las mismas que afligen la condición humana. Enseña que la plena humanización no está exenta de contrastes y obstáculos y que la “religión verdadera” consiste en hacerse cargo de los que viven en la indigencia para que en ellos nazca la fe que “otro mundo es posible”, y que hasta el hambre puede ser vencida si los más generosos comparten sus “cinco panes y dos peces”. Dirige su oración al Padre “nuestro”, no “mío”. Consciente de sus límites, le pide que “perdone los pecados y libere de las tentaciones” a todas las criaturas, incluyéndose él mismo. Por haber osado revelar que en la religión se mimetizan respetables hipócritas y ambiguas compromisos con el imperio, es crucificado como subversivo. 

 

Capítulo II Las raíces hebraicas del Nazareno son progresivamente abandonadas, así como su modo de hablar, popular y rico en metáforas. Algunos Apóstoles y Evangelistas pasan por alto las curaciones, los exorcismos y las bienaventuranzas. El martirio es objeto de diferentes interpretaciones: en un primer momento el Nazareno es un “chivo expiatorio” de la violencia de las autoridades judías y romanas, luego es una “víctima” requerida por el Padre con el fin de erradicar el pecado del mundo. Si al principio es “un hombre acreditado por Dios”, después es considerado un “privilegiado por encima de todos los seres, es el Alfa y el Omega”.

Las comunidades de los dos primeros siglos se mantienen fieles a la estructura fraternal y alternativa de los orígenes, aun a costa del martirio, al mismo tiempo que comienza una doble mutación del Nazareno: la de la idealización, que tiene lugar paralelamente a la de la castración. Jesús es elevado a la categoría de Hijo de Dios, Señor del Cielo, Redentor, Mesías, pero también se le rebaja a la de Cordero de Dios, Hijo obediente, enviado del Padre. Es eternizado y divinizado hasta el punto de que queda casi oscurecido el objetivo histórico por el cual ha entregado su vida: “llevar a los pobres la buena noticia de la salvación, anunciar la libertad a los presos, dar la vista a los ciegos, liberar los oprimidos” y perdonar a sus verdugos.

 

Capítulo III La persecución que sufren los cristianos durante tres siglos cambia radicalmente con Constantino, quien les concede completa libertad de culto (313 d.C.) a cambio de usar la Cruz como símbolo de autoafirmación política y triunfo sobre sus rivales. Los obispos, una vez integrados en el sistema imperial con considerables ventajas sociales y patrimoniales, delegan en Constantino (pagano) la convocación del primer Concilio ecuménico para la resolución de conflictos teológicos (Nicea, 325). Uno de sus sucesores, Teodosio, proclama el Cristianismo religión del Imperio y delito contra el Estado la desobediencia al dogma. La confusión de roles y de identidad desvirtúa tanto al Estado, que llega a ser una fuente oficial de la doctrina y de la disciplina cristianas, como a la Iglesia, que acepta privilegios y responsabilidades desconocidas en el pasado. La degeneración eclesiástica es tan evidente que importantes Padres de la Iglesia la denuncian. El “desorden narcisista” que representa Constantino con su grandiosidad, deseo de triunfo, y agresividad criminal, contagia a la Iglesia que de “perseguida” pasa a ser “perseguidora”. 

 

Capítulo IV La conversión forzosa, la defensa de la guerra “justa” y las vejaciones contra los judíos y paganos penetran en el tejido eclesiástico, sobre todo con la legitimación teólogica de Agustín (siglos IV y V). Influenciado por la cultura maniquea y experiencias familiares de dominio y sumisión, éste enseña que la condición humana está marcada por vínculos asimétricos de superioridad e inferioridad entre alma y cuerpo, hombre y mujer, vírgenes y casados, bautizados y no bautizados, los pocos predestinados al paraíso y los muchos al infierno, entre la ciudad terrena orientada al mal y la ciudad de Dios (la Iglesia) encaminada al bien. Cargando con el peso de un “pecado original” que se transmite mediante el acto sexual de los progenitores, todo cristiano aprende que Dios le culpa de un pecado que no ha cometido, y que puede librarse sólo parcialmente de este pecado a través del bautismo, o bien de una ascesis auto-denigratoria (masoquista), o bien persiguiendo a paganos y herejes, con el fin de experimentar el placer (sádico) de ser un “cruzado” del bien contra el mal.

 

Capítulo V A medida que el interés por la historia y la vivencia del Nazareno se enfría, las Iglesias, especialmente la Católica, tienden – sin saberlo – a modelarse según las dos naturalezas que le han sido asignadas. La “divina” está representada por la “Jerarquía sagrada, que habla y actúa como si fuera Dios. La “humana” está constituida por la masa de los “feligreses profanos” que tienen el papel de “siervos obedientes”, cuya tarea es secundar la voluntad de los “pastores”. Si el Nazareno decía “levántate y camina”, éstos ordenan: “¡siéntate y cállate!”.

Avalando la doble imagen de Dios – por un lado liberador, salvador y redentor y por otro lado dominador y vengador injusto – los cristianos quedan atrapados en una “encarnación contradictoria”. Personifican la caridad frente a los miserables, la compasión frente a los débiles, el amor al extranjero, pero al mismo tiempo exhiben una superioridad ética y apoyan sistemas que idolatran el dinero, defienden la ley del más fuerte e incrementan las desigualdades. 

El “Yo eclesiástico” (de todas las Iglesias cristianas) no tiene recursos suficientes para poner freno al desorden narcisista, al no haber interiorizado plenamente al “Yo fuerte” del Jesús histórico, madurado en una comunidad cálidamente afectuosa, a partir de la familia. La consecuencia es que en lugar de un Cuerpo místico hay un “cuerpo fragmentado” en miles de Iglesias, incapaces de orar juntas y de liberar a los pobres y a los marginados.  

 

Capítulo VI Una representación de la mutación del Cristianismo se encuentra en la celebración de la liturgia fundamental, la Eucaristía, que deja de ser una Cena entre amigos y amigas para revivir la Liberación a través del recuerdo del Éxodo y de Jesús Resuscitado. Retrocede al antiguo rito del sacrificio en un templo sagrado, donde en lugar del animal está Jesús, el Cordero que quita los pecados del mundo y su auto-inmolación.

La estructura sacrificial está bien representada por la escisión de la asamblea: por un lado está el “celebrante-sacrificante”, ubicado detrás de un altar o sentado en un trono, dotado de poder y de palabra; por otro lado están los “fieles sacrificados”, entrenados para obedecer a señales convencionales del ministro consagrado, que les exige el sacrificio de evitar toda forma de diálogo, saludo, abrazo y confesión recíproca. Ello es la confirmación de que el Cristianismo no es una comunidad-cuerpo, cuyas partes se ayudan mutuamente y cariñosamente, sino una “masa” sin relaciones verbales o afectivas, dividida artificialmente entre “pastores” y “ovejas”.

 

Perspectivas

 

Dando por sentado que el Cristianismo ha representado en el curso de la historia una fuerza amorosa y creadora de instituciones y obras que han enriquecido a la humanidad, parece igualmente incuestionable que está marcado no tanto por inevitables faltas personales, como por una “malformación genética”, que comienza desde las primeras comunidades que atribuyen a Jesús la misma estructura bipolar del Imperio Romano. Con el fin de elevar al Nazareno por encima de todo ser humano, los discípulos injertan – por decirlo de una manera biológica – en su ADN la “doble hélice”del Imperio. En la estructura del ADN imperial, una hélice es la del Emperador, venerado como “Hijo de Dios y Salvador”, que exige sacrificios; la otra es la del pueblo, “siervo y víctima”, que debe sacrificarse.

 Una vez que la doble hélice imperial se le transfiere a Jesús, es lógico que éste se convierta en “Hijo de Dios y Salvador” (como Augusto) y, al mismo tiempo, en “siervo y víctima” (como el pueblo). Esta misma “doble hélice cromosómica” se transmite a las Iglesias cristianas, que desarrollan dos núcleos psicodinámicos desequilibrados: uno es auto-divinizante y potencialmente sádico, dominante y colonialista, mientras que el otro es servil y masoquista, dispuesto a inmolarse.

A causa de esta “malformación genética”, no sorprende que se vaya estructurando la separación entre el Jesús histórico y el Cristo Resucitado, entre el único verdadero Redentor y los no genuinos, entre una Iglesia perfecta (Católica romana) y las demás que son imperfectas, entre sacerdotes y feligreses, entre ley y compasión.

 Si mi análisis es razonable, parece poco probable que el Cristianismo consiga deshacerse del desorden narcisista entonando un mea culpa, celebrando concilios, reuniones ecuménicas, campañas de reforma, ascesis personales o proliferaciones de Iglesias Independientes, cosas ciertamente útiles, pero no suficientes para curar una patología que no afecta algunos elementos del cuerpo eclesial, sino la transmisión de una “malformación”.

 Observando los “procesos primarios” de las Iglesias cristianas, mi hipótesis es que el desorden narcisista que las caracteriza depende de la presencia de dos núcleos, uno auto-divinizante, agresivo e intolerante, y otro servil, frustrado y tolerante, que hacen oscilar las instituciones religiosas entre sentimientos opuestos de inferioridad y grandiosidad, entre pulsiones amorosas y destructivas. Si los cristianos no van por el mundo anunciando y poniendo en práctica la liberación emprendida por Moisés, ello no es debido a su mala voluntad, sino a la debilidad de un “Yo” que se ha acostumbrado a vivir sin libertad.

 El proceso de liberación que Moisés inicia más de tres mil años antes no es sólo político sino “mental”, pues él descarta las soluciones más sencillas y extremas como el sometimiento al Faraón o bien su eliminación. El líder maduro no se deja encerrar en la lógica dualista “aut-aut”: mandar o obedecer; sublevación o capitulación; riqueza o miseria. Lo que Moisés inventa, y Jesús repite, es el alejamiento irreversible de toda contraposición sectaria, comenzando un Éxodo laborioso que excluye tanto la violencia como la resignación, teniendo bien en cuenta que en ese viaje hacia la plena humanización pueden reaparecer la nostalgia infantil de la esclavitud o de una tierra toda leche y miel.

 La influencia de Moisés y de los profetas es tan honda en el Nazareno que él consagra su vida a comprobar que es posible establecer relaciones afectuosas, paritarias, comunitarias, empáticas, es decir “no-dualistas” (o trinitarias). Él rechaza todos los sistemas “dualistas”, que favorecen el apartheid entre Dios (o un Hijo suyo), que es omnipotente y digno de adoración, y todos los demás seres vivientes, que son pasivos y desprovistos de valor.

No sólo Jesús sino también sus amigos y amigas ponen su vida en juego para indicar que hay otra manera de vivir en este mundo, y no en el más allá, donde no existan ni triunfadores ni derrotados, ni verdugos ni chivos expiatorios.

Cada persona, según el Nazareno, contiene una fuerza liberadora que le permite “hacer prodigios más grandes de los que él hizo”, de una forma misteriosa y discreta, como la levadura que hace fermentar una masa inerte, o como la sal que da sabor a las relaciones humanas.

Cuando los “discípulos ignoran o mudan sus genes originales, se vuelven una sal inútil.

 Jesús lo dice de forma incontrovertible (Lc 14,34-35):

 “La sal es buena; pero si se vuelve insípida, ¿cómo recuperará su sabor? Ya no vale ni para la tierra ni para el abono, de modo que se tira. Quien pueda entender esto, que lo entienda”.

 El texto completo puede ser leído y descargado libremente en Internet: www.tevere.org

144 comentarios

  • MAR Medina

    Ahora leo este artículo (realmente he estado demasiado tiempo lejos de este lugar de encuentro que es Atrio y de su magnífica comunidad). Todo lo que se vuelca en este resumen me parece cierto y genial.
    La traición al mensaje cristiano original es de tal alcance que da vértigo, y me hace pensar que sólo es posible reencontrarlo fuera de esta iglesia si hay que incluir en ella toda su perversión, que pesa demasiado, muy especialmente la “captura” y apropiación indebida de lo divino, al declararse puente e intermediaria con “Dios”.

    Creo que volveré sobre ello más despacio. Ahora voy a leer los comentarios, que creo me llevará mucho tiempo.

    Gracias, Atrio. Saludos cordiales

  • Fico Sánchez Peral

    Sí, sí, Pepe, Héctor, Mª Luisa, Sarrionandia y Ana, Mª Pilar, Asun, Javier… y Jacob y Luis GM., y los que se me olvidan; todos (¡TODOS!) los que habéis intervenido en este hilo, todos tenéis razón, parte de razón. Así que no hagáis balance de lo que ha pasado aquí como con pena. Pena de no haber conseguido más sí, pero también satisfacción de que algo hemos hecho (algo es algo, ¿no?), quizá sólo un primer paso hacia todo eso que apuntáis, pero un primer paso. Quizá el segundo sea más acogedor, de modo que a los que ahora se siente incómodos se lo pongamos más fácil en la próxima, y ambos empecemos a eliminar, o al menos reducir, parte de nuestros prejuicios. Seguro que el próximo encuentro será mejor. Saludos.

  • Sarrionandia

    Viva la adrenalina!
    Está visto que el problema no es el diálogo laico de creencias e increencias sino el bombardeo de la ICAR y su refugiamiento.
    Dije al principio y ahora reitero e insisto: La Iglesia no es bipolar sino multipolar y eso le hace incomprensible a quienes se sitúan en polos seleccionados de acuerdo a sus individualidades.
    La mística fusiona todos los polos en uno solo y  central: el amor solidario!
    Pero esto da para mucho más de lo mucho ya tratado.

  • M. Luisa

    Pienso que se ha de ir más allá del meramente psicoanálisis. Si nos quedamos en el aspecto psicológico de la realidad es cuando todavía dictan inconscientemente los juicios propiciando todo tipo de sufrimientos a los demás en la falta de comprensión.  A veces  la vida con quien la compartes no presenta dificultad ideológica alguna, lo difícil es hacerla  agradable y hasta feliz en caso contrario.  Cuando aquí  en Atrio se  han dado   emigraciones  de personas  por causas ideológicas, todo me  ha hecho  pensar si no estaremos todavía algo alejados del horizonte de  espiritualidad de la que tanto hablamos?.
     
    Saludos.

  • Héctor Rodríquez Fariña

    Lo has dicho muy bien, Pepe Salas: El Psicoanálisis de Cristianismo no puede ser otra cosa que el psicoanálisis  de cada uno de nosotros que nos expresamos y vivimos  en cristiano.
     
    Cada uno cuenta la fiesta como le fue en ella. En Atrio repetimos continuamente que nadie puede abarcar la realidad total que está detrás de las cosas. Nos vamos aproximando a esa realidad  poco a poco sin llegar. Las religiones son todas aproximaciones.

    Cada uno habla de la Iglesia, de la fe, de Jesús usando aproximaciones y esas aproximaciones dependen en gran parte de cómo lo ha vivido. No se trata de renunciar a lo que vemos sino de aceptar a los demás que lo ven como ellos lo han vivido.
    Ana Rodrigo lo dijo así y estoy de acuerdo con ella :<Esta mole de doctrinas, dogmas y poder, poco tiene que ver con el proyecto de Jesús, pero a mucha gente sencilla le ha ayudado a sobrellevar sus penas, con falsos consuelos y promesas, cierto, pero útiles para quienes se hayan o se estén beneficiando>.

    No renunciamos a lo que vemos sino que respetamos lo que otros ven y sienten y hasta sentimos y lloramos con ellos aunque no estemos de acuerdo.

    A veces nos sentimos héroes al alzarnos violentamente contra las estructuras en actos que parecían  auténtico “terrorismos” como salirse de las estructuras del celibato y de la obediencia y a los compromisos contraídos ante la comunidad cristiana, casándonos ante un tribunal civil porque la iglesia no nos iba a permitir una matrimonio eclesiástico.
     
    De suyo se trataba sólo de ser consecuentes con uno mismo,  no por una satisfacción personal sino por el bien de los demás.
    Nos vendría bien extender el Psicoanálisis del Cristianismo a estas situaciones reales de las personas y ver por qué muchos se resisten al cambio y otros nos enfadamos porque las cosas no van más deprisa.  Desentendernos de los demás (  dos mil millones de cristianos) tampoco vale.

    Creo que ha sido por todo esto que J. Mª Castillo  ha escrito ayer mismo en su blog:

    <<No se trata de renunciar a decir lo que sea necesario decir. Lo que pasa es que, si lo que decimos son agresiones a quienes ven las cosas de otra manera, con eso sólo conseguimos exactamente lo contrario de lo que pretendemos: todos nos dividimos y nos enfrentamos más y más. Hasta convertir la convivencia en una forma de vida que destruye todo lo que pilla por delante. O, por lo menos, nos hace daño a nosotros mismos y no consigue lo que se trataba de conseguir. Toda forma de violencia, por pequeña que sea, no sirve nada más que para desencadenar la espiral de la violencia. Y así nos metemos por un camino que no lleva a ninguna parte. O, mejor, SÍ, nos lleva a todos a nuestra propia destrucción. Teología sin censura>>

  • pepe sala

    Ahora sí que hemos entrado de lleno en lo que significa “psicoanálisis del cristianismo”. Me gustaría que se extendiera por la senda del ” autoanálisis” de cada cristiano-a para que cada cual se  posicione como crea conveniente.
     
    Yo conozco a Javier, a su familia, a algunas de sus circunstancias personales respecto a su relación  ( personal y familiar) con la ICAR. El daño que semejante organismo ha hecho en Javier es el causante de su insistencia, según creo. Depende del daño sufrido, así será la respuesta de autodefensa. ( como ejemplo paralelo pongo mi insistencia respecto a la represión del franquismo. Si mi familia y yo mismo no hubiéramos pasado lo que pasamos por culpa de la Dictadura, seguro que mi interés por el tema no pasaría de ser similar al que tienen la inmensa mayoría de las personas que no lo sufrieron o lo sufriern de rebote en menor medida.)
     
    Javier se siente LIBERADO de un yugo que le mantuvo subyugado durante demasiado tiempo. Se siente tan LIBRE que intenta compartir su experiencia con quienes no acaban de posicionarse con claridad. Y a la vez levanta alfombras religiosas ( dado que las conoce perfectamente de primera mano) abarrotadas de hipocresía.
     
    Le felicito por su TESON y su generosidad. Es un ejemplo de CRISTIANO y estoy convencido de que Jescucristo ( si anduviera por ATRIO) le felicitaría también por su ejemplo de vida respecto a LOS HECHOS.
     
    Con cristianos como Javier, otro gallo le cantaría al cristianismo y a la sociedad en general. Con PERSONAS como Javier, mi ateismo se tambalearía.
     
    Pero mi ateismo no peligra. Lo aseguran otro tipo de cristianos-as, también llamados católicos-as. Y para poder distinguir entre cristiano y católico, sería deseable que cada cual se haga su autoanálisis y sepa el lugar donde ubicarse.
    No se puede estar en misa y repicando; éso despista bastante. Yo no me creo las críticas de un católico hacia el Papa, Vaticano, Roucos Varelas etc, mientras se sigue apoyando personalmente a la ICAR. La ICAR, efectivamente es piramidal y dictatorial y de poco sirven las palabras si los HECHOS no respaldan las críticas. Será siempre el vértice quien diga la última palabra y los demás sólo seguirán diciendo AAMENNNN !!!
     
    Saludos, pues ( con adrenalina de la peligrosa )

  • Lali

    Javier: Ese último comentario tuyo refleja tu enorme condición humana. Para mí ha sido una lección.
     
    Un abrazo
    Lali

  • Javier Renobales Scheifler

    Hola Pilar, entrañable amiga,
     
    Sí que debo ser más limitado aún de lo que me doy cuenta que soy (que no es poco).

    Creo que, al decirme tú que soy injusto en creer que cuantos estáis de alguna manera dentro de la ICAR no sois libres, te refieres a esto que he dicho: Creo que la mayoría del foro no se ha liberado aún de tanta invención y tanta magia, ni quizá tenga el más mínimo interés de liberarse de ello, creyendo que sin todo eso se quedan sin fe en Jesús y sin salvación.”
     
    Tienes razón, lo retiro. Seré más prudente. Analizaré con más calma tu fundado reproche y lo que me dicen Ana Rodrigo y Fico en el mismo o parecido sentido (os agradezco a los tres lo que me decís), en cuanto pueda sentarme con un poco de tiempo a hacerlo.
     
     Esa creencia que he retirado me vino de haberme sentido yo más liberado cuando retiré de mi fe la idea de que Jesús era una persona divina durante su vida terrena (hoy ya no creo que Jesús tuviera más de persona de Dios que cualquier otra persona humana, que cualquier otra hija de Dios), idea que creo que mantiene la mayoría en el foro (me refiero a muchos, a ojo, sin haberme puesto a contar uno a uno) respecto de la divinidad de Jesús).

    En cuanto a estar dentro de ‘la Iglesia’, en la Iglesia de Jesús, me refiero, -no precisamente en la ICAR-, creo que lo estamos los cristianos del foro, por supuesto. Sería deseable acabar con la confusión que genera el no especificar a qué Iglesia se refiere el que habla, cuando dice a secas ‘la Iglesia’. A mi modo de ver, los cristianos en general (unos dos mil millones) estamos en la Iglesia de Jesús.

    Ahora voy pilladísimo de tiempo, y me viene un finde muy apretado, que probablemente no me dejará dedicarme al foro. Hablaremos. Te llamo (y a Ana –de Fico no tengo tfn ni mail-), en cuanto esté en mi casa y saque un momento ad hoc.
     
    Saludos cordiales

  • Fico Sánchez Peral

    Me voy a ir ya a la cama. Hoy estoy un poco cansado y tengo una buena novela entre manos, pero no me quiero ir sin daros las gracias a todos: a Asun (no te has pasado, no, rumiare tu lúcido comentario con gusto y calma, prodígate más), a Mª Pilar (permíteme que me apropie de todo lo que le dices a Javier, y gracias), a Ana (gracias por lo mismo, lo mismo, lo mismo) y a Javier, por poder compartir experiencias e inquietudes con alguien tan (no te enfades, porfa) impetuoso como yo. Qué suerte tenemos de poder disfrutar de la compañía, el afecto y el lúcido consejo de mujeres como estas; es un privilegio. ¡¡Gracias, a todas/os!!!!!!!!
    Me encantaría conoceros personalmente. Un abrazo; Fico. (Este hilo ha sido una gozada).

  • Asun

    Quería tener tiempo para explayar pensamientos que en esta semana habéis removido. Antes que nada estoy bastante en la línea de Pilar y que refuerza Ana con sensatez. Os doy  gracias a todos, por la sinceridad de Fico,  por vuestro afán y presencia. A todo Atrio.

     
    En muchas ocasiones me pregunto quiénes somos para juzgar, descalificar e insultar. A cada cual la vida y la experiencia de lo trascendente, nos ha llevado por unos u otros senderos y sobre todo profundidades, que más que buscarlos se nos han ido imponiendo a modo de atracción insinuada de Presencia, que nos ha  llevado a hacer pie cada vez más en lo humano, haciéndolo más y más nuestro, consciente, liberador.

     

     Reconozco que en mi caso y seguramente en el vuestro aún con consecuencias radicalmente opuestas, la religión en su aceptación o rechazo,  ha sido el vehículo que nos lo ha despertado, aún vivida en cierta forma pasiva o por el contrario reactiva,  por la sed inagotable que sentíamos de algo más íntimo, coherente, personal y humano. Y que al mismo tiempo ha abierto la puerta a la desapropiación (des-apego) de un yo que actúa protagonista de lo que ha creído ser antaño, el ejecutor con todos los poderes de su propia historia, que  especialmente podía darse en la vivencia religiosa.

     
    Llegados a un nuevo modo de ver, de des-identificación, la intolerancia oculta religiosa se nos revela obstinada, bien enraizada, pues a todos sin excepción, por venir de donde venimos, nos sigue camufladamente acompañando de mil maneras, sigamos siendo creyentes o no.  El hecho de querer tener razón, indica nuestra rigidez mental, como también la agresividad que se esconde en la descalificación y el insulto, ambas cosas son mecanismos de defensa del que siente en lo más hondo inseguridad y miedo ante lo diferente a sus  creencias y a sus ideas, ahora ya religiosas o no.
     

     Seguimos, en cierto modo, bien asidos, en la trampa de lo absoluto, creyendo que la verdad del tipo que sea nos pertenece. Nos sentimos separados de todo lo real, de todo y de todos, como así era el Dios mítico que nos trasmitieron en una visión dualista de lo terreno y celeste, lo profano y sagrado, lo divino y humano, haciéndonos cada vez más vulnerables e intolerables a lo diferente, a lo cambiante, a lo que mueve nuestros “cimientos”,  porque nos sentimos extremadamente desnudos e indefensos ante el propio vacío afectivo y existencial de un yo inexistente e inconsistente con el que nos hemos identificado, retroalimentado y en el que vivimos atrapados.

     
    Si hemos logrado percibir las trampas de la religiosidad normativa y monolítica, al sentirnos  en carne viva atrapados, como dice Fico, es porque había un anhelo de coherencia, de unicidad y humanidad que en esas condiciones no se podía hacer realidad. Sin embargo, soy de la opinión que la coherencia puede realmente darse en personas cuya sed es satisfecha en tales condiciones. Son el reflejo de un nivel de conciencia mítico-racional que cree en un Dios bueno, pero separado, que ama especialmente a los suyos, el verdadero, que interviene, alejado de lo que realmente somos. Y en ese mundo tan delimitado, otros  pueden sentirse satisfechos e incluso felices. Sólo en su intimidad puede que perciban en ciertos momentos dudas y contradicciones, pero no desecan su seguridad, su fe. Lo que en cualquier caso es digno de respeto y aceptación en positividad.
     
     
    Porque la no-imposición es clave  en la apertura a la tolerancia, así como el respeto y el diálogo con todo tipo de creyentes, que como seres humanos son valiosos y dignos de escucha y comprensión. Cualquier proceso de creencia o in-creencia, en el que pueda darse que está instalado o estático el otro, es fácil reconocerse, porque es nuestra misma trayectoria humana, religiosa y espiritual que hemos ido a lo largo de la vida  recorriendo y experimentando,  seguramente con involuciones y evoluciones que en su momento nos parecieron estáticas. Y que sólo hemos podido ir trascendiendo al ir integrándolo con mucha dosis de humildad, paciencia y bastante lucidez, al caer en la cuenta  en que lo permanente es precisamente aquello que es y que mueve al cambio continuo, al crecimiento y consciencia en Lo que es.
     
     
    Pero quedarse atrapados una y otra vez en una visión dualista, de lo aparentemente “bipolar” es parte del incansable juego del orgullo neurótico del ego, un yo ilusorio, que alejado del sí mismo y de todo lo real, monta y desmonta para fortalecerse, llenar su “realidad” de sentido, por  miedo a enfrentarse finalmente a su vaciedad, a la no existencia de lo que mentalmente construye y se cree ser.

     
    Creo que me he pasado. Perdonad y gracias de nuevo.
     

  • ana rodrigo

    Querido Javier, la ICAR es el resultado de un largo y milenario proceso que ha llegado a nuestro tiempo cubierta de capas que han ido poniendo las distintas sociedades, culturas y avatares históricos.
     
    Esta mole de doctrinas, dogmas y poder, poco tiene que ver con el proyecto de Jesús, pero a mucha gente sencilla le ha ayudado a sobrellevar sus penas, con falsos consuelos y promesas, cierto, pero útiles para quienes se hayan o se estén beneficiando.
     
    Dicho esto, cada cual tiene que relacionarse o no relacionarse con la Iglesia según su propio criterio, el peor de los cuales es la pataleta. No vale la pena, a esta institución no hay quien la derroque, pero, como dice el evangelio “dejad que los muertos entierren a sus muertos”. Lo demás es perder energías inútilmente.
     
    En cambio, a quienes nos interese esta Iglesia como transmisora del evangelio y/o a quienes nos interese limpiar el mensaje del evangelio de esa pátina del tiempo que la oscurece, la oculta o la desvirtúa, debemos plantear alternativas reales, positivas y constructivas para una iglesia-comunidad alternativa. Como te aconseja Mª Pilar, deja las bravatas, que lo único que hacen es calentarte la sangre a ti y no servir para nada más.

    La aventura de redescubrir el evangelio en lo más próximo a su originalidad es una tarea fascinante y positiva. 
    Un abrazo.

  • mªpilar garcía

    Javier sabes que te quiero, y aprecio profundamente tu amistad; pero a veces eres injusto, porque te conviertes en juez, y eso no es bueno, ni para ti, ni para los que te leen.

    ¿Como puedes decir, que cuantos decimos “estar de alguna manera dentro de la iglesia” no somos libres?

    Podría ponerte cientos de ejemplos, también de algún obispo, que dejaría sin fuerza tu afirmación.

    No es el tema, ni el lugar; sobre todo, porque cuando la persona no quiere escuchar, nada que se le diga, demostrándole con hechos claros y contundentes, lo aceptará.

    Y si mi querido Javier, ¡¡soy libre!! Sé donde piso, como vivo, de que manera estoy en esta iglesia, lo que asumo y lo que rechazo contundentemente, lo que tiene valor, y lo que es una patraña constante.

    Pero no tengo derecho a “castigar o despreciar” los sentimientos de las personas sencillas y de buena voluntad.

    Les hablaré de otra manera, les mostraré otra mirada sobre el Rostro del Trascendente –Dios-Esencia…

    No soy juez de nadie, y como tú nos dices una y otra vez, es ¡Amando! a cuantos pasen por mi lado, sin pensar que son, o que hacen.
    Pienso, que pueden necesitar  amor, comprensión, escucha.

    Cuando hablo, voy a la cabeza, al centro, al lugar adecuado, donde debe llegar mi denuncia, queja, dolor… por los montajes que cierta parte de esta iglesia sigue alimentando.

    Pero aun eso, hay personas de buena fe, que lo viven con tanta fuerza, que solo puedo decirles, que “Dios” (el nombre lo ponga cada cual) está en ellos mismos, que lo sientan ahí y en cuanto les rodea…

    ¿Como quieres desmontar siglos de trabajo machacón en ciertos temas,  sin preparar la tierra adecuadamente, arrancando lo que ahora les sostiene?

    El teólogo Juan Mateos decía: hay que vivir con las personas, para “saber” como hablarles y darles a conocer el Mensaje de Jesús… estando a su lado, se comprenden muchas situaciones.

    Supongo, que ni los que para ti son los “buenos” por encima de todo y todos, te dirán que esa es la manera.

    También he tenido la suerte de tener a José Mª Castillo en mi centro, dándonos cursos de teología; guardo las cintas.
    Creo que ni el,  romperían sin previa “preparación” con los viejos esquemas.

    Hay que entrar desde la vida, donde lo más importante es, que tengan alimentos, sanidad, escolarización… después hablaremos de otras cosas, y podremos presentar esa como “fuerza” que cada persona creyente o no, percibe en su interior.

    Javier amigo, por mucho que fustigues, repitas todas las aberraciones que parte de la iglesia sigue enseñando, como fuente de salvación; a los que están cómodamente instalados, no les harás cambiar.

    Pero si dejas que hable tu corazón, de como el amor es la fuente de todo bien… verás, como las situaciones pueden cambiar; puedes abrir otra mirada, otras posibilidades, un nuevo amanecer, donde solo la magia de la propia creación…
    Haga estremecer a Pepe en aquel acantilado contemplando la fuerza del mar; o paseando por un hermoso parque, escuchando una hermosa música….  toda su naturaleza se puso en marcha.

    ¡Ahí esta la forma! ¡ Ahí están las vivencias!

    Denunciar sí, pero sin juzgar, como caminan las personas dentro o fuera de la iglesia; esa como “rabieta” que te sale una y otra vez, no cambiará el corazón de nadie.
    Tu compromiso personal ¡¡sí!! no lo dudes.

    Un abrazo entrañable, amigo de verdad.
    mª pilar

  • Javier Renobales Scheifler

    Ya Fico, pero cuando esas críticas –“lo que de verdad le importa al poder eclesiástico no es defender la dignidad de las personas, sino su propio poder para someter conciencias y mantener una imagen pública que se ha derrumbado quizá para siempre.”- o parecidas, las dice uno como yo (bueno, nunca las digo tan acertadas, oportunas y bien dichas como lo hace Castillo), enseguida sale algún guardián de la ortodoxia fiel a acusarme de estar movido por odio a la ICAR, por violencia, rabia, resentimiento o similares, acusándome de que ello impide razonar o dialogar conmigo.
     
    El poder eclesiástico que dice Castillo son el Papa, el Magisterio, la curia romana y demás curias, las conferencias episcopales, Cardenales, Obispos Arzobispos y católicos poderosos o no tanto que les apoyan. Sobre todo el Papa y la curia romana, los jefes de los dicasterios … pues se han montado un tinglado de dictadura piramidal católica de cúpula muy esbelta.
     
    Lo peor no es que me llamen o acusen de lo que sea, que hay que aprovechar y sacar partido positivo hasta de los insultos que uno recibe. Lo peor es cuántas personas se han perdido el mensaje de Jesús por culpa de esa estructura dictatorial eclesial católica, por culpa de esas desviaciones flagrantes del mensaje de Jesús.
     
    Muchos guardianes de la ortodoxia fiel, de predicar el mensaje, se han pasado a predicar la ICAR, los sacramentos que expende y controla la ICAR, y la fe en la ICAR, y el servicio a la ICAR y al Papa, como si eso fuera –que no lo es- predicar y cumplir (predicar con los hechos, con el ejemplo) el mensaje de Jesús y servir con ello a las personas.
     
    Lo que importa no es la ICAR, idealizada falsamente llamándola Santa Madre, y Esposa de Dios, e inventos así; ni siquiera tiene importancia si Jesús es o no Dios, o si Dios es Jesús o deja de serlo, ni si el Espíritu revolotea o no soplando por ahí: lo que importa es el mensaje de Jesús, y el ejemplo de Jesús en lo que tiene de mensaje (no en si hablaba en arameo o en griego, o llevaba túnica tres cuartos o hasta los pies, se dejaba o no la barba, se duchaba o no a diario, o se rodaba de personas hombres o de personas mujeres).  El objetivo de la vida de Jesús, que se lo hizo Él, es el mensaje que nos transmitió, de amor –en ese sentido de salvación, de felicidad-.
     
    El mensaje de Jesús vale y es esencial para todas las religiones y para todas las personas (es universal –término mucho más claro que llamarlo católico-), así que la acción de los católicos y demás cristianos debería ser en común con las demás personas, ateas o de otras religiones; las iglesias cristianas, la ICAR entre ellas, deberían estar abiertas a todas las personas sin distinción, al ser universal el mensaje de Jesús. Pero los que dirigen las iglesias se ponen al servicio de la institución, y así hacen que el mensaje de Jesús quede oscurecido y enterrado.
     
    Ni siquiera se permite a los musulmanes rezar en común con los católicos, tengo entendido, utilizando un templo común.
     
    Saludos cordiales

  • Fico Sánchez Peral

    Javier, muy bueno lo de J. M. Castillo. Por ahí iba el discurso mayoritario de lo hablado en Atrio con el tema de la pederastia en la jerarquía religiosa. Su ocultación, bajo capa de defensa de la imagen de la Iglesia, no era más que, manchar la imagen de la Iglesia para evitar el desprestigio propio de la jerarquía, y por eso se distraía la atención de “los fieles militantes” con teorías conspirativas. Teniendo a la gente sujeta por lo más íntimo, religión y sexualidad, se construye el cristiano dócil que dice Castillo, o el cristiano-bonsái que decía yo, cuya única finalidad es el poder de la jerarquía. Nada más, a costa de lo que sea. Si eso no es prostituir el mensaje evangélico (manipulación y atrofia del creyente –atrapado- en beneficio del poder propio) que venga Dios y lo vea.
     
    Un abrazo. Fico.

  • Fico Sánchez Peral

    Queridos Mª. Pilar, Hector y Javier: gracias por vuestros testimonios, son emocionantes, entrañables, enriquecedores. Me ayudan a aclarar y resituar cosas y, sobre todo, a crecer. Gracias.
     
    Lógicamente, cuando digo atrapados, me refiero a los que no pueden liberarse, en el sentido de seguir creciendo, no a quienes, dentro o fuera o en la frontera, lo siguen haciendo. Luego, las circunstancias personales de lo que vive cada uno en función de que se implique más o menos y de que su entorno sea más o menos desarrollado y dominante, marcan su experiencia e incluso la forma y el carácter –el contenido- de su desarrollo, y cada cual hace lo que puede. Pero mi experiencia me dice que, en la Iglesia, la vida “facil” es la de los dóciles que menos se implican y menos se desarrollan (el cristiano-bonsái, que es el cristianito manejable que a la jerarquía le gusta) y la difícil es la de los más implicados, porque se desarrollan más, sí, pero se llevan todas las bofetadas. Por eso citaba mis expulsiones y autoexclusiones, pero no porque me haya gustado ser follonero y provocador, sino porque, tras vivir el ideario local y avanzar por él (es que yo me lo creía y lo vivía todo), acababa descubriendo, que, o no funcionaba, y entonces empezaba la crítica y las dificultades, o si lo hacía y empezaba a dar frutos, entonces eran los dirigentes locales los que te echaban el freno para que no les atosigaras, pues estaban instalados en la comodidad que no compromete a nada. Y ahí empezaban –en ambos casos- los problemas, pues no soportaban la crítica al discurso triunfalista local; ya sabéis: el fundador de turno es el único santo y líder a seguir (a ciegas, claro), somos los mejores, esto es una autopista al cielo…, y demás tonterías al uso…
     
    En los últimos meses (el tiempo pasa inexorable) han coincidido celebraciones de 60s. cumpleaños de varios amigos de grupos y movimientos en los que estuve hace muchos años, e incluso fui invitado a hacer una visita puntual a uno de ellos, para abrazar viejos amigos (y con cierta intención de repescarme…, ¡no escarmientan!). Y no podéis imaginar, tras ese pequeño recorrido por el pasado, la sensación de tristeza que me ha quedado; porque ha sido precisamente eso: el retorno al pasado. Allí siguen, anclados en un pasado remoto con complejo de vanguardia. Los más carcas, los madelmans eclesiales, frustrados ante la evidencia de lo inútil de su pasado ardor guerrero y ante la impotencia de no poder ir a alguna nueva cruzada mesiánica. Y los más progres, acomodados en su parcelita privada –su jardín de los bonsáis- ejerciendo su paternal dirigismo, sobre sus plantitas de invernadero que en cuanto salen a la calle se marchitan. Y como fueron grupos con bastante actividad, no sabéis, tras los años, la cantidad de gente bienintencionada que han llegado a atrofiar. Y por más años que han pasado, me siento aún responsable de haber colaborado a esas atrofias, y eso que nunca las fomenté, al revés, mis problemas eran por desenmascararlas y enfrentarme abiertamente a ellas para orientar a las personas hacia lo esencial: su desarrollo personal en el que se produciría el encuentro con Dios.
     
    Aún me encontré con algunas personas que afirmaban seguir allí (atrapadas allí, me dije yo –con tristeza- para mis adentros) “por el bien que en su día –¡hace veinticinco años!- les había hecho mi testimonio”…. Es estremecedor… Pero no os preocupéis que no estoy traumatizado, no, sólo es perplejidad.
     
    Ya sé que no se puede generalizar, ni lo pretendo, pero a eso me refiero al decir atrapados. ¿Cómo se van a poder liberar quienes siguen militando en la atrofia y haciendo de introductores de otros en ella? Uffff, lo dejo aquí, que me alargaría demasiado.

  • Javier Renobales Scheifler

    Como no tiene desperdicio, y además es pura voz de la ICAR intentando su propia higiene (¿voz que clama en el desierto?), invito a leer

    http://www.redescristianas.net/2010/06/10/el-miedo-de-la-iglesia-al-sexo-un-pretexto-para-el-poderjose-m-castillo-teologo/

    que resulta muy apropiado en este hilo sobre psicoanálisis del cristianismo

  • Javier Renobales Scheifler

    Hola Héctor,

    Lo de estar atrapado creo, Héctor, que lo trajo Fico por haber estado él atrapado por las imposiciones de quienes se han erigido a sí mismos en pretendidas autoridades del catolicismo, en el que le bautizaron de recién nacido por esas imposiciones de los jerarcas, (en España muy apoyadas por la fuerza de las armas de la Cruzada y la Dictadura fascistas y su correspondiente barbarie), con el cuento mágico de que el invento del famoso pecado original se llevaría al bebé, si Dios en su intervención en nuestro mundo natural decidía desde su mundo sobrenatural hacerlo morir sin previo bautismo, al invento del Limbo de los justos.
     
    Y patrañas así; todo inventado por seguidores de Jesús tratando de colgarlo de alguna manera de Jesús, al que previamente han deificado -como hacían los dirigentes del Imperio Romano con su Jefe Supremo para mejor manejar el Todopoderoso Imperio Romano, tan dilatado por la fuerza bélica (‘guiada por Dios’, decían, invocando a Dios para que les concediera la victoria militar, los muy bestias) -.
     
     Algunos de los seguidores de Jesús convirtieron a Jesús en Dios para potenciarse a sí mismos, y fundaron lo que, a vueltas de la Historia, hoy es la ICAR (e inventaron entonces un Dios Trinidad, para desdoblar en Dios un Padre, un Hijo, y un Espíritu Santo que se encargaría de mantener la ICAR a salvo, revoloteando por doquier a sus anchas, fecundando a la Virgen y haciendo lo que a la autoridad católica se le ocurra en cada momento, como elegir Papa de turno a alguno de los ultras que se han apoderado de la ICAR, y de repartir los famosos dones ‘del Espíritu’ a ellos mismos y a los que les obedezcan, entre los cuales dones colocan la propia fe de cada uno, que se tiene que tragar todo eso para no ser herética y colgar de lo sobrenatural su corrompido poder material … etc. etc.)
     
    Creo que la mayoría del foro no se ha liberado aún de tanta invención y tanta magia, ni quizá tenga el más mínimo interés de liberarse de ello, creyendo que sin todo eso se quedan sin fe en Jesús y sin salvación.
    El poder corrompido de la ICAR se sustenta, de forma muy importante en la divinización de Jesús, muy importante a su vez para mantener  el dominio férreo sobre los cuantiosos bienes materiales de la ICAR, teniendo atado y bien atado así dicho dominio, esencial para la política de la derecha en el mundo occidental.
     
    Creo que a Jesús, que vivía preocupado por su prójimo, ni se le pasó por la cabeza fundar una nueva religión, el cristianismo; se lo leía ayer en su blog a Antonio Piñero:
     “Él (Jesús) como profeta, pudo haberlo tenido también, sin dejar de ser un mero hombre. Y, si esto es así, si quiso sólo profundizar en la Ley, parece bastante claro que Jesús jamás quiso con eso fundar una nueva religión, ni creo que se pasara por la cabeza. Desde este punto de vista jamás podremos pensar que Pablo no “hizo más que desarrollar aquello que implícitamente pensó Jesús”.”
    http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2010/06/09/title-4710#comments
    Por respeto a los demás, creyentes y no creyentes, no creo que Dios se dedique a favorecer a una cultura y a una religión concreta, el cristianismo, o el judaísmo, o el islam, o la que sea, y se haya ido a encarnar exclusivamente en Jesús y en nadie más.
     
    Esa encarnación-divinización y la intervención de Dios en una religión concreta, me parece que es un invento histórico de los que dirigen con mano de hierro esa religión así favorecida, sean los judíos proclamándose a sí mismos ‘pueblo elegido por Dios’, o los católicos proclamando que toda salvación pasa inexorablemente por un jesúsDiosencarnado que se ofrece a sí mismo ‘su propia sangre derramadapor todos  para el perdón de los pecados …’, y que Dios elige Papa a su ultraconservador de turno.
     
    Lo cual me libera y me facilita imaginar a Dios como el amor humano, como amar; que es a lo que se dedicó la persona humana Jesús, exclusivamente humano como los demás, y en lo que consiste su mensaje de salvación: amar a los demás como a nosotros mismos  y como Él nos ha amado
     
    Como entiendo dice Joxema Sarrionaindia en otro hilo: la cuestión está en los hechos, dejémonos de tantas palabras y a producir hechos, hechos de amor. Al tajo. Saludos cordiales
     

  • Héctor Rodríquez Fariña

    Hola Javier, Hola Fico, os extraña lo de 25 años “atrapado”.  ¿Qué más da el número de años? ¿Quien no vive atrapado de mil maneras distintas? Creo que ha sido la condición humana de no arriesgarnos a vivir en solitario el día que descubrimos que podíamos ser  libres.
    La socialización  del grupo, de la convivencia, de las instituciones, de la familia, de vivir en pareja, de la iglesia: si no nos dejamos atrapar no podemos vivir con los demás.
    ¡Como cuesta soltarse de la pareja, separarse de la familia, dejar hábitos que se han adquirido desde niños! A los canarios nos han socializado a “coger la guagua” y no el autobús,  a “comer papas” y no patatas, a tragarnos las ‘sss’ finales de cada palabra. Lo mismo nos da decir: “N0′  vamos” que “nos vamos”.
    La socialización de los grupos religiosos que nos atrapan con el miedo, el más allá, la voluntad de Dios es realmente absorbente. Son casi 1700 años de concilio de Nicea.
    Hay liberaciones que duelen: parece que te quedas sin piso firme donde pisar.  Cuando leí por primera vez en los años 70s que lo importante era liberar la Teología, aquello fue un puente que ya no quise cruzar.  ¿Quedarme sin la base de mi fe? Creo que la liberación ya se declaró abierta cuando me casé (siempre una mujer que te lleva de la mano) en virtud de filial desobediencia. Esto fue ya hace 27 años: los años no importan mucho Charo y mis tres hijos si: Ellos se han encargado de seguirme liberando.
    Abrazos Héctor

  • mªpilar garcía

    Entrañable Fico:
    El dolor, la adversidad, no es mala en la vida, todo lo contrario; cuando llega, hay que mirarla de frente, descubrir porque nos duelen aquellas “cosas” que nos suceden, y porque reaccionamos de una u otra manera.

    Cuando vamos comprendiendo, exactamente de donde nace el dolor, el rencor, los odios, los malos “rollos” la necesidad de que nuestros pensamientos salgan siempre vencedores…

    “Algo no está funcionando bien en nuestro interior…” de donde ¡por cierto! manan todos nuestros deseos, inclinaciones, decisiones, opciones… etc. etc.

    Si queremos ser libres, hay que pasar por ese proceso, y ¡¡optar!! lo que creamos bueno para cada cual.

    Entonces, nadie nos dañará profundamente, nos molestará, sobre todo, porque se nos ataca con “oscura” intención; pero nadie, si de verdad somos libres interiormente, nos hará daño, o cambiará nuestra decisión.

    Siempre he dicho abiertamente, que sigo en esa parte de la iglesia, porque de ella he recibido a manos llenas, empezando por mis padres, sencillos, trabajadores, creyentes.
    Especialmente mi madre, luego su propia vida, vivida como ella lo hacía, hizo comprender a mi padre, hombre extraordinario, cabal; que algo profundo había en esa fe, que ella tenía, y libremente se fue acercando a esa iglesia, en la que sigo.

    Mi madre principalmente, y muchísimas personas mujeres y hombres, que vivían el Mensaje de Jesús profundamente.

    Por esas vidas, quedé marcada, atraída, y ha sido siempre la fuerza de mi caminar.

    Y sigo junto a esas personas, que también hoy, viven de la misma manera, con la misma fuerza y entrega.

    ¿Cómo me he liberado? Sencillamente, cuando vas descubriendo, lo que es idea de seres humanos, que han sido atraídos por otras “fuerzas” que han ganado de tal manera su “corazón”, que son incapaces de parar-frenar-retomar, el camino perdido.

    Recordemos el joven rico del evangelio; Jesús, no le insultó, ni le amenazó, ni se rió de el:

    “Mirándole con cariño, cuando triste se alejaba, dijo: “Que difícil es para los que poseen riquezas entrar  en el reino de Dios”. (Sabiendo leer, lo que esto quiere decir)

    Sigo en ella, no porque no sepa lo que ocurre, ni porque me “trague” todo con lo que no estoy de acuerdo.

    Soy capaz de decidir, donde estar, como actuar, que caminos seguir, a quien leer, donde y con quien celebrar; y todo ello de manera responsable, libremente, sin perder la paz.

    “Peleo” (en el buen sentido de la palabra) cuando algo me parece totalmente en desacuerdo con el Mensaje De Jesús, y siempre lo he hecho, ahí y con quién debía hacerlo.

    Cada cual es libre de seguir el camino que quiera, ahí encontrará la horma de su zapato; para bien y para mal, aquí y ahora, aunque nosotros/as no lo veamos, comprendamos; después de la siembra, se recoge el fruto sembrado, no lo dudes.

    En esto, también cuenta, la voluntad que mueve la opción; si es sincera o egoísta… el conocimiento que tenga, el temor que sienta, por la formación recibida. Etc.

    Pregono sin rubor mis experiencias, sin temor a las “tonterías sibilinas” que  pueda escuchar después.
    Sigo descubriendo día a día, nuevas experiencias, y estás son las que me llevan, a ir rompiendo viejos esquemas, viejas costumbres, a negarme a aceptar, algunas actuaciones, que (no tienen nombre adecuado para nombrarlas, si me dejara llevar por el dolor, la impotencia,  la incapacidad, para cambiarlas;) sencillamente, las borro de mi mente, no las acojo; y en la medida de mis fuerzas, las combato.

    Mi fuerza, ante las autoridades es nula, como puedes comprender; pero si logro quitar un peso, de las espaldas de los que sufren… merece la pena el intento.

    Lo fundamental de nuestras vidas, es, optar, seguir el camino elegido, yendo por el, en plena… ¡¡¡libertad!!!

    mª pilar

  • Fico Sánchez Peral

    ¡Uy Javier!, tú debías estar mucho menos atrapado de lo que lo estuve yo y de lo que lo están muchos de los que siguen dentro. Ni te imaginas lo atrapados que están muchos de los que yo conozco, y eso que se consideran totalmente liberados, ¡gente de “vanguardia”!, te lo digo yo, y de eso sí que tengo experiencia (me echaron de tres sitios por rebelde y me fui de otros tres antes de que me echaran). Mi salida fue no sólo dolorosa sino además traumática, al menos durante las etapas de inmediatamente antes y después de la salida, luego sí, ya fue felizmente liberadora; pero por eso hablo (porque lo reconozco en mi y en muchos de mis compañeros de entonces que aún siguen dentro) del miedo a pensar y a que ello te descubra la inseguridad en que te vas a sentir en esas etapas y a que por eso se llegue a la conclusión impensada de que mejor es no pensar… Pero en lo demás estoy al 100% de acuerdo en todo lo que dices. Por eso creo que hay que ser muy prudentes en el trato con los que siguen dentro, porque no les va a resultar nada fácil salir, y cuanto más tarden ¡peor!, lo cual es difícil de compaginar con la necesaria libertad de expresión pues, como dije antes, no podemos callar.
     
    ¡No salpiquen, oiga, y no hagan olas! Hombre, pues si lo que quieres es estar en la playa, pero sin aprender a nadar, al menos no pidas que los demás se estén callados y quietos ¿no? Porque los que hemos aprendido a nadar queremos hacerlo y bucear y saltar del trampolín y hacer pesca submarina y wind-surf y hasta volar con una tabla y una cometa y recorrer el mundo a vela; y si porque usted tiene miedo al agua y no quiere aprender, pretende que los demás ni hablemos de todo esto, oiga, pues no espere que le haga caso. Comprendo su miedo, pero sería mucho más divertido y prometedor si usted fuera atreviéndose a aprender a nadar y vería, además, lo maravilloso que es todo esto de que hablamos.
     
    Y le juro por mis niños que todo esto no es una conspiración judeo masónica para sabotear a la Iglesia, sino lo más prometedor que he vivido en mi vida.
     
    Hala, me voy a comer. Saludos; Fico.

  • Javier Renobales Scheifler

    ¿Cómo salir de esa trampa sin dolor?, pregunta Fico; bueno, yo diría que salí sin dolor, hace pocos años; darme de baja de la ICAR para tratar de ser mejor cristiano me supuso, no dolor, sino una liberación y por lo tanto mayor felicidad; nunca había gozado del entendimiento de Jesús y el intento de seguirle tanto como desde que me salí de la ICAR.
     
    Entonces no conocía Atrio; luego en Atrio he aprendido que ni siquiera es necesario darse de baja, (aunque puede resultar muy conveniente hacerlo, para tener las cosas más claras, en mi caso así es). Basta con desligarse de la ‘autoridad’ de la jerarquía dirigente; ellos, la jerarquía dirigente con su Papa a la cabeza que los ha hecho jerarcas -no el pueblo-, no son ni la moral ni la voz de la ICAR, sino tan sólo la moral y la voz de la jerarquía, de lo oficial de la ICAR, de lo que otros llaman ‘la institución ICR’ o ‘la institución católica’ a secas. O la ICAR oficial.

    También la Iglesia oficial judía eran los sumisos al Sanedrín, y precisamente Jesús y sus seguidores, sin salirse de la Iglesia judía, eran disidentes y no se sometían a la ‘autoridad’ de la jerarquía: gracias a Jesús, por querer y creer a Jesús, se liberaron de la jerarquía del Sanedrín.
     
    Es claro que en la ICAR hay al menos dos Iglesias: una, la oficial, la que detenta todo el poder material de la ICAR porque detenta en la práctica la propiedad de todo el patrimonio de la ICAR. La otra Iglesia es la de los disidentes de la ICAR, la de los que no obedecen a los hombres sino sólo a Dios, con su libertad de conciencia y de expresión a tope.
     
    Creo que una persona se puede liberar mucho o todo sin dolor, pues la liberación es felicidad, al sentirte más a ti mismo, al sentirte más persona.
     
    Y también se logra con ello más seguridad; la seguridad basada en la pretendida infalibilidad del Papa o del Magisterio es falsa seguridad (creo que la Historia de la ICAR, tan plagada de tantísimos errores cometidos por sus jerarcas, demuestra que de infalibles no tienen ni un ápice, ni Papas, ni Concilios, ni Magisterio que valga) La seguridad la da tener confianza en Jesús, en Dios, en la vida, en el amor; y sentirse querido.
     
    El dolor es ver sufrir a las personas, o saber que sufren aunque no las veamos. La indiferencia ante ese sufrimiento es haberse retrocedido a ser animal.
     
    La verdadera religión, según Luigi, es dedicarse a suprimir ese sufrimiento-eso es lo que hizo Jesús durante su vida terrena-.
     
    Como dice más arriba en el hilo: “la “religión verdadera” consiste en hacerse cargo de los que viven en la indigencia para que en ellos nazca la fe que “otro mundo es posible”, y que hasta el hambre puede ser vencida si los más generosos comparten sus “cinco panes y dos peces”.”
     
    Para eso no son necesarias ni la moral ni los dogmas ni las  bendiciones ni los sacramentos de la jerarquía católica.

  • Fico Sánchez Peral

    Ya os he “soltado” lo que me ha sugerido la lectura matinal de los tres últimos comentarios anteriores al mío y ahora os “suelto” lo que rumiaba yo, desvelado a las cuatro de la noche (esta puñetera próstata que me tiene frito).
     
     
    Llevamos cientonosécuantos comentarios (una gozada, pocas veces había visto un hilo con tantos), muchos de ellos -no todos, claro- sobre lo de si era (a mi me parece un tanto discusión sobre el sexo de los ángeles): “el que no trabaje que no coma” o “el que no quiera trabajar que no coma”, que está muy bien, pero no para cincuenta comentarios, pues el sentido (y hasta la letra) parece evidente, en un hilo sobre “Psicoanálisis del cristianismo”. Mientras que no se quiere entrar (normal, pues a cualquiera le asusta) sobre el psicoanálisis que proponía yo ayer, sobre el traslado de las diferencias políticas al terreno de lo cristiano, porque -reconozcámoslo- en la superficie era un agravio en lo humano, pero en el fondo eso era: enfrentamiento entre prejuicios de derechas e izquierdas, lo ocurrido aquí con el pretexto de “el que no trabaje…” o “el que no quiera trabajar…”.
     
    Tema peliagudo, claro. Yo no sé si nosotros, como el resto del país, estamos o no preparados para tratarlo y resolverlo, aunque solo fuera a nivel particular de Atrio, me temo que no; pero para llegar a estarlo, algún día habrá que empezar a tratarlo, para lo cual será necesario acometerlo con prudencia, respeto mutuo, generosidad, amplitud de miras, sin oportunismos y no sé qué más. Añadid vosotros lo que creáis oportuno. Y lo digo expresamente porque el país, últimamente, lo que está haciendo es todo lo contrario, poner visceralidad, oportunismo y populismo y ya nos parece normal la anormalidad de vivir enfrentados. Pero como no creo que haya ningún iluso que aspire a que todos los de derechas se hagan de izquierdas, ni a que todos los de izquierdas se hagan de derechas, más vale que cuando nos encontremos durante cualquier reflexión, vayamos aprendiendo a hacerlo –por ambos lados- con más respeto, sin prejuicios, con consideración, con respeto, dando margen a la rectificación, con más respeto, con más capacidad de diálogo y menos dialéctica, más respeto, menos agresividad desafiante, menos provocación y más respeto mutuo…
     
    Y digo yo esto aquí, porque, aunque Atrio no sea oficialmente (¿o quizá sí?) “Lugar de encuentro de lo sagrado y lo profano de izquierdas(y si lo es dígase claramente y así los de derechas no vendrán y los que no se sientan netamente de izquierdas quizá tampoco), como en la práctica (y aunque no se diga explícitamente para poder “jugar” el papel del pluralismo) sí lo es, pues así nos manifestamos -implícitamente al menos- la mayoría, nos toca empezar por nosotros mismos, que jugamos en casa, a ser más acogedores y todo eso otro tan bonito que decía por ahí arriba, para que el señor de derechas que osa asomarse por aquí (si es que se atreve, pues el clima es como para que no se atreva, o lo haga avergonzado de serlo…), no se sienta en la necesidad de venir con la escopeta cargada “por si acaso” y nosotros, que en casa nos sentimos casi virginales, no nos sintamos provocados porque antes de decir “buenos días” ya viene armado, y entonces le mordemos en cuanto se asoma porque “ya le había visto yo, ya, que venía con malas intenciones”… ☺☺☺☺
     
     
    Si el lugar de encuentro que deseamos construir lo queremos de verdad plural, tenemos que empezar, ya, desde ambos lados, a limar prejuicios y preparar el terreno refiriéndonos siempre con respeto a quienes piensan distinto, o incluso opuesto, que nosotros.
     
    Pues, buenos días otra vez. Fico.

  • Fico Sánchez Peral

    El testimonio de Hector es de una valentía y una honestidad intelectual impresionante, pero lo curioso es que coincida con el de quienes cuestionan que se usen expresiones como la que yo usaba de “atrapados”, que sí, claro que rasca el alma, ¿pues cómo no la iba a rascar, habiendo la realidad eclesial que hay? Por eso tiene razón Mª Pilar en que, mientras se siga anclado en los símbolos y ritos arcaicos y adoctrinando como siglos atrás, nada cambiará. Hay que romper barreras. El problema es cómo hacerlo, cuando, desde el otro lado no se avanza ni un solo milímetro y si se avanzan dos, se retrocede uno y medio por miedo a la inseguridad. El miedo, el atenazamiento es tal, que mientras no se empiece a educar en la libertad y en la valentía de vivir en la inseguridad de confiar en uno mismo y en Dios, los pobres infelices que viven atrapados (y lo digo con respeto, pero lo digo), seguirán eternamente atrapados porque no tienen valor ni para reconocer su situación y empezar a liberarse de ella. ¿Cómo se van a liberar y curar de ella si hasta les duele oír el nombre de su enfermedad?
     
    Se ha dicho miles de veces por teólogos, psicólogos, pedagogos y toda clase de expertos, hasta la saciedad, que el autoritarismo del magisterio de la iglesia, su continua demanda de docilidad y obediencia, engendran superficialidad e infantilismo; de ahí que el ámbito eclesial sea considerado un parvulario formador de gente religiosa (no espiritual) sin autonomía, no emancipable, incapaz de independizarse y tomar las riendas de la autoformación y de vivir una vida libre y autónoma responsable de sus personales búsquedas y decisiones. Eso, en mi opinión, y no lo digo con deseo de ofender ni herir a nadie, sino con el deseo de que alcancen su personal liberación y en ella vivan el encuentro personal con Dios que ninguna obediencia ni docilidad les dará nunca; en mi opinión –decía- eso es la trampa en la que muchos hemos estado atrapados y en la que, si se permanece mucho tiempo (y cuanto más se permanezca ¡peor!) acaba creando atrofia y por eso se entienden los veinticinco años de Hector y los cuarenta y seis míos hasta que una enfermedad me puso al borde de la muerte y la bofetada -ante ella- de la desnudez de la fe de la obediencia fue tal, que salí de ella desnudo, sí, y además dolorido y asustado, ¡pero salí!
     
    ¿Cómo pretender salir de esa trampa sin dolor? Es imposible, ¡pero hay que salir! ¡Hay que romper y traspasar barreras, hay que trascender la religión para llegar a la espiritualidad! Y, sí, ¡dolerá!, pero merece la pena; el hallazgo es de tal magnitud, que merece la pena. Por eso decía, creo que Légaut, que el principal enemigo de la fe no es la increencia o el ateismo, sino el miedo; el miedo a pensar libremente, porque se ha educado al creyente obediente a creer que cuanto más se piensa menos se cree, consiguiendo, por el contrario, que cuanto más se cree menos se piense y por eso ni se halla la salida ni, si se halla, se tiene valor para traspasarla por si duele.
     
    Pues, una de dos, o se sale con dolor, ¡y por más que duela!, o se permanece en esa trampa psicológica y en la atrofia a perpetuidad. El premio es el encuentro consigo mismo y con Dios. Y la elección es esa: permanecer en la trampa y en la insensibilización de la atrofia, o uno mismo y Dios. Elija cada cual lo que prefiera, pero no se pida, si se elije la atrofia, que los demás callen para que no quede en evidencia y les duela su espejismo.
     
    Y, como dice Pepe, pues eso.
    Buenos días, Fico.

  • Javier Renobales Scheifler

    Quizá Pagola no alcanza la coherencia exigida por una adecuada “estructura de la vida humana”, tanto como lo postula este despabilante e in-sólito “bombardeo neutrónico””, porque Pagola está demasiado atenazado en la estructura eclesial por su condición de cura, vigilado muy de cerca por jerarcas  de corte tradicional ultraconservador que sirven al Vaticano, al que los curas deben someterse al jurar obediencia a los jerarcas de la estructura.
     
    Pagola se vio obligado a corregir muchas páginas de su libro sobre Jesús, para conseguir ampararse en el nihil obstat del Obispo Uriarte, y aún así los halcones (el gato que dice Oscar Varela)  siguieron y siguen persiguiendo implacables a su presa.
     
    Muchos se sienten muy cómodos y en paz en comunión con esa dañina estructura, y quieren mantenerla, creyendo que eso es amor a la ICAR; creo que es necesario la liberarse de esa dañina estructura opresora (propiedad del gato, usurpador de toda la casa) de corte dictatorial o de monarquía absoluta, que no tiene nada que ver con Jesús.
     
    Creo que, por ejemplo Lali, está muy bien liberada de esa estructura nefasta –a pesar de que incluso algunos foreros defienden sistemáticamente esa estructura-, y eso le permite producir los frutos a los que nos tiene cada vez más acostumbrados.
     
    Me sorprende también, y mucho, la sincera confesión del excura Héctor Rodríguez Fariña: “25 largos años me pasé diciendo misas cada día y sin darme cuenta de que: “No hay nada que induzca a pensar en consagración. Sí, en llamada al compromiso”.

    Creo queHéctor tuvo que ser cegado por causa y culpa de esa dañina estructura eclesial impuesta por el gato y sus mundanos intereses. 25 años son demasiados años, para que todo un cura, bien preparado, bien intencionado y bien inteligente, no se dé cuenta de algo tan importante para él y para las personas que se fijaban en su ejemplo.
     
    Saludos cordiales

  • oscar varela

    Hola!
     
    – “La hostia pertenece al mundo religioso.
    Los hechos y las palabras de Jesús en su cena de despedida son historia repleta de contenido.”-
     
    Otra “Bomba neutrónica” de Lali (08-Junio-2010 – 13:42 pm )
    ···········
    La potencia detonante de estas “Bombas” parece residir en que:
     
    Jesús poco y nada tiene que ver con el “mundo religioso”.
    ···········
    Esto estaría en consonancia con lo que nos describe Pagola del hombre Jesús.
     
    Estimo, sin embargo, que Pagola no alcanza la coherencia exigida por una adecuada “estructura de la vida humana”, tanto como lo postula este despabilante e in-sólito “bombardeo neutrónico”.
    ············
    Algunos pasos más en el des-pabilamiento (para que ilumine mejor)
    y tendríamos que decir que todo cuanto estamos pensando del “laicado
    en la Religión cristiana
    es como el gato que deja andar correteando más a los ratones.
    Pero la casa, en última instancia, sigue siendo la del gato.
     
    El Vaticano II amplió las fronteras (que hoy reducen)
    pero nunca salió (no puede) salir de dentro de ellas, del “mundo religioso”.
     
    Y no estará mal.
    Sólo que poco y nada tiene que ver con Jesús
    a no ser el de burla y “hostia”.
    ···········
    Celebro la fina y fuerte percepción de Héctor Rodríguez Fariña
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • mªpilar garcía

    Mientras toda esta clase de  “cosas” que hace, vive, realiza… la iglesia “católica” y sus fervientes seguidores; siga como siglos a…

    Nada cambiará.
    Si estamos encantados, con las custodias de oro y piedras preciosas, novenas, templos llenos de altares e imágenes de santos mil, que conceden toda clase de gracias y milagros…

    Nada cambiará.

    Si esto no nos produce dolor auténtico, por la manipulación que esto supone; y seguimos encantados, de pregonar que el rey de cielos y tierra, todo lo merece…
    Murió en una cruz, apaleado, abandonado y condenado por las autoridades religiosas de su tiempo
    El exhortaba:

    “A una vida sencilla, y repetía hasta la saciedad, que no explotáramos al pobre, a la viuda, al enfermo, al separado de la comunidad, por sus discapacidades…”

    Y estamos encantados de seguir adoctrinando de esta manera; sin intentar como varios contertulios han hecho notar…
    Formando de verdad en el espíritu de el Mensaje de Jesús.

    Estaremos dentro, pero estaremos ¡mal!

    Si nos quedamos dentro es:
    “Para trabajar,  buscando otra manera de vivir y actuar”.

    Para eso, hay que romper  barreras, y actuar de manera consecuente con el mensaje que se ofrece.

    A mi personalmente, el Vaticano y sus riquezas,  su poder político, puesto que es un estado; es un ¡auténtico pecado! por hacer todo lo contrario, de lo que el Mensaje de Jesús nos dejó.

    Y sigo formando parte de la iglesia, esa iglesia, que camina intentando ser fiel.

    mª pilar

  • Fico Sánchez Peral

    Pues yo también me apunto a la idea de Ana de hacer un curso sobre el libro de Luigi.

    Hoy nos lo hemos pasado bien eh?, ¡que gozada!

    Pues, a las buenas noches a todos. Fico.

  • mªpilar garcía

    …el libro de Luigi podría ser objeto de un curso entero de estudio y análisis de nuestras creencias actuales enfrente de lo que dio origen a las mismas desde Jesús el galileo. Es una idea que lanzo por si a Antonio le parece bien.
     
    También lo apoyo, sería muy interesante.
    mª pilar

  • Javier Renobales Scheifler

    Luis González Morán, haces bien en no olvidar los seminarios; el de San Sebastián es un edificio imponente, que domina la playa de la Concha. Desde Igueldo se ve majestuoso.  El seminario de Bilbao era de una megalomanía apabullante, hoy mitad desaparecido (mitad que sólo llegó a existir en el esqueleto) y mitad reconvertido en hotel, oficinas de empresas etc.
     
    En cualquier caso un patrimonio inmobiliario apabullante, el de tu ICAR.
     
    Castelgrangolfo es el palacio; a lo más si quieres puedes extenderlo al cargo, incluso a la jefatura del Estado, nunca a la persona. Palacio es violencia, amigo, VIOLENCIA con mayúsculas, sobre todo cuando se dice que se posee en nombre de Dios, en un mundo en el que matamos a Dios de hambre y miseria. Lo siento si te molesta, señal de que te queda sensibilidad.
     
    Insulto, a mi modesto modo de ver, es un palacio en manos de quien se pretende representante de Jesús, el pobre de los pobres. Insulto y violencia. Y tú lo apoyas y lo justificas,  estás instalado en ello, amigo Luis. Qué bueno. Y qué curiosa  paz. Tú así no pierdes esa curiosa paz.
     
    Insultar a las mujeres es discriminarlas excluyéndolas del sacramento del orden por el mero hecho de ser mujeres, y tú lo apoyas gustoso, con tu famosa comunión con tu jerarquía. En lugar de denunciar la discriminación y tratar de combatir la discriminación, te alías con el discriminador y con la discriminación. Así no pierdes tu paz.
     
    Confundes interesadamente denuncia con violencia, amigo, y así dificultas el diálogo que quieres eludir. Así no me descalificas para razonar, aunque quieras descalificarme.  Puedes eludir razonar y dialogar, estás en tu derecho. Pero no finjas que me descalifico yo, no lo consigues aunque lo intentas. A mí no me da miedo tu actitud, estoy acostumbrado. Pero yo no te descalifico, descalificar es cosa tuya.
     
    Violencia es lo que he denunciado, no mi denuncia, amigo.
     
    Saludos cordiales

  • Héctor Rodríquez Fariña

    Hola, Lali, Gracias por tu comentario. Me has hecho caer en la cuenta de algo importante: 25 largos años me pasé diciendo misas cada día y sin darme cuenta de que: “No hay nada que induzca a pensar en consagración. Sí, en llamada al compromiso”.

    ¿Habré sido yo el único distraído? Porque distraído lo soy un rato. Me temo que las 400 mil misas diarias (+ −) de cada día sean más religión que compromiso. Y no quiero que esto suene a acusación u ofensa a nadie. No condeno, respeto la interioridad de cada uno. Sólo digo que me lo temo porque nadie nos hizo caer en la cuenta de algo tan claro y sencillo como lo explica Lali. Ha sido una buena  manera de remachar la idea del bipolarismo  que ha sufrido  el menaje en sus idas y venidas por la historia y por el mundo.

    Llevo varios días pensando sobre esa estructura bipolar que nos presenta Luigi en su libro.  Cada uno de los que hemos sido indoctrinados y “amorosamente” socializados  por nuestra madre la iglesia llegamos a convertirnos en copia exactas de lo que ha sido ella en 2000 años.  Cada uno de nosotros somos fruto de la bipolaridad y objeto cumplido del mismo psicoanálisis.  Así  se explica la ambigüedad que supone el lenguaje, el comportamiento, la falta de compromiso con el cambio social en los que fuimos ordenados para llevar el mensaje por todo el mundo. No a predicar un mensaje sino a vivir el  compromiso  por la sociedad alternativa que proponía Jesús.  

    Comparto la idea de  Ana Rodrigo, Javier y otros y otras de organizar un curso sobre el texto de Luigi

    Abrazos para todos
    Héctor

  • Luis González Morán

    Voy a poner para nombres para dar satisfación a la petición de un forero a quien estimo:
    Javier Renobales, va por tí, amigo:
    Puedes añadir a tu lista, simplemente a modo de ejemplo para completarla un poco y sin ánimo de agotar el tema:
    templos, parroquias, colegiatas, ermitas, santuarios, capillas, oratorios, cenobios, prioratos, canonjías, seminarios, noviciados, juniorados, bibliotecas, universidades, vicarías, rectorales, cruceiros, museos de la iglesia, basílicas, hospitales, casas de acogida, orfanatos, manicomios, residencias sacerdotales para los sacerdotes mayores y enfermos, centros de formación profesional, leproserías, ambulatorios, escuelas, dispensarios, asilos, centros para transeúntes, centros para inmigrantes, para enfermos terminales, etc.
    Es evidente que te has instalado en  una escalada de violencia verbal y conceptual que da miedo y que te descalifica para razonar contigo.  Allá tú, pero hablar de “los machos de vida consagrada” y llamar al Papa “Castelgrangolfo” ¿no es insultar? Hablaba Antonio en este mismo hilo de la libertad de expresión. Pregunto: pero, ¿no tendrá un límite razonable, como puede ser el insulto?
    De todas formas, no perdamos la paz.
    No entraré en esta escalada, pero pienso, sinceramente, que has perdido el “compás”.

  • Carmen (Almendralejo)

    El Evangelio de Cap 15, relata muy acertadamente aquello de lo que Jesús siempre defendió ante los escribas y fariseos, los puristas de la Ley y los ancianos que creían ser único herederos del Templo y sobre todo del el mal llamado reino.
    Se quejan de que hay seguidor*s de Jesús que no cumplen con los ritos de ciertas purificaciones rituales Mt 15, 2 lavarse las manos cuando comen pan, u otro alimentos.
     
    Nosotr*s nos formaron a la antigua Ley, aquella que Jesús criticó, la de purificarnos entrando los dedos y llenándolos a la cabeza mojados en “agua bendita”. 
     
    En 15, 3 Jesús recrimina que los fariseos quebranten la Ley de D*s ante nuestros padres y madres, con el solo pretexto de la tradición, lapidan en ofrendas, salvoconducto aquello que servirían para dar de comer en la ancianidad a su familia.
     
    Bien profetizó llamándonos hipócritas, Mat 15, 7 porque somos creyente que solo hablamos, que pasando a dar doctrinas y mandamientos, pendiendo leyes que solo sirven para hacer trampas donde la persona cae…
    El oíd y entender de Jesús… Mt 15, 11, no para que saber interpretar las palabras, obtener unas cualidades teológicas, o académicas, porque como bien explica  “No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina a la persona…”
     
    No necesitamos de hostias que permanecen consagradas, excluidas de vulgo, atenazado el pan bajo lustroso metal, bajos llaves de codicias ¡D*s! No puede acabar como Dice Jesús en las letrinas, sino que a D*s solo se le encuentra dentro de los sentimientos honestos, de la honradez y de las buenas obras que hacen al semejante igual a una misma.
     
     
    Podemos ir a Toledo, a Sevilla… o simplemente ver como pasean la hostia en un teatro donde se rejuntan políticos que han vendido al proletariado, a la clase obrera, al jefe de la banda municipal que entró con mala artes en ese cargo… a l*s meapilas que defienden al palo santo, a costa de la dignidad de quien está detrás de el, o simplemente a costaleros y madrinas de mantilla y peinetas que riñen por esta la primera fila de la presesión…
    Se puede prostituir todo lo que Jesús dijo, y aún aumentado al cubo, reunir a los tres párrocos que ni se pueden ver, y que ese día escogen la casulla más bordada, más ostentosa y más difamatoria que una persona creyente pueda imaginar…
    Paseemos nuevamente cada día, y cada año, tengamos o imaginemos que podemos domesticar a D*s, pretender disfrutándole porque alguien fue elegido, y para gracia y disfrute de un día volvamos al circo romano, sigamos recorriendo las calles decoradas, las blancas calles de primera para hacer creer que la verdad no fue asesinada, para reducir a la  Humanidad.
     
    Creamos que la consagración del pan y de las personas se puede encerrar de tras de unos muros, que D*s se confundió al hacer el Paraíso sin sagrarios y pared… solo el aire y las estrellas, el sol y la luna para dar color y brillo
    ¡Soñemos que por solo un día, seguimos sin voces que no hablen de D*s, y que solamente podemos escuchar la brisa suave, SOÑEMOS, por un día hagámoslo!  

  • jacob

    Agustin,

    Yo también estoy totalmente de acuerdo en que no se puede negar el pan, al que no trabaja porque no puede. No creo que ni en mis comentarios ni en la transcripción que he puesto, que por cierto es de un leccionario, indique lo contrario.

    Un saludo

  • jacob

    ¡¡Toma ya!!

    Según Pepe Sala  los curas, sean obreros o no, son trabajadores o vagos dependiendo de la ideología que tengan. Los que escriben y son “progresistas” son gente estupendísima y valida. Los que escriben y no son progresistas, son unos parásitos.
    Los que no escriben, y se dedican a trabajar en sus parroquias dedicados las 24 horas a los feligreses, unos vagazos.
    Parece que para nuestro fontanero, todo el que no haga un trabajo manual es una carga. Da lo mismo que les solucionen problemas a los parroquianos, independientemente de su credo, pues en las parroquias se atiende entre otros a inmigrantes, sin hacer ninguna pregunta sobre su credo religioso. Pero eso sí, son unos vagos, porque no usan los brazos para picar.
    Me imagino que pensará lo mismo de los siquiatras, sicólogos,  abogados…, bueno y de los matemáticos no quiero ni hablar.
    Por cierto, hablando de la cita de Pablo, tan manida, en la transcripción que yo he puesto, se entiende perfectamente que se refiere al que no quiere trabajar, porque está muy ocupado en no hacer nada.
    ¡Como mi fontanero! Por supuesto, me refiero al de los 103 leuros y no a Pepe Sala, pero lo aclaro aquí parece que hay que especificarlo todo. Y añado, por lo que a mí respecta, mi fontanero no comió ese día.
    Saludos pa tós
     

  • Javier Renobales Scheifler

    y te dejas, Pepe Sala, los monastires, las abadías, los conventos … y sus pertenecidos … y el palacio de Castelgrangolfo, vacacional, de reposo cuando a SS le da por reposar su palaciega cabeza en el humilde establo del que pretende proceder la ICR (Inmobiliaria Católica Romana, campeona olímpica en gestión de fincas)

  • pepe sala

    Hombre Jacob, tú no has contratado a un fontanero, has contratado a un ladronzuelo ” vendedor de humo”.
     
    Del mismo modo, yo no hacía referencia a cierto tipo de curas ( el padre LLanos, los curas de Vallecas, Juan Luis Herrero del Pozo, Antonio Duato, etc)  Yo me refiero a los vagos, vagos, vagos de solemnidad. Esos que se pasan la vida aprovechándose de su posición privilegiada conseguida a sangre y fuego. Me refería  ( y pensé que lo había dejado claro, te lo juro) a vuestro  Papa Razinguer, a vuestros Arzobispos y Cardenales Roucos Varelas y similares, a vuestros curas parroquiales ( como el de mi pueblo) que jamás han dado un palo al agua ( incluso había que llevarles la leña para sus cocinas y había que dejársela bien picadita en trozos) y, sin embargo, ocupan una de las mejores casas del pueblo TODO GRATIS.
     
    Y ya puestos, me refería a las inmensas catedrales, iglesias, casas de ejercicios espirituales, casas curiales, palacios episcopales, subvenciones para cáritas parroquiales ( y resulta que todos los pobres pasan por mi casa que no tiene subvención), subvenciones para sacar de paseo todo tipo de imágenes HERETICAS ( ver mandamientos en Deutoronomio), gastos para cenorras de despedidas de curas, monjas y demás santos varones-as… y un interminable etc que nos ha llevado ( junto con la cara dura de los bancos) a la situación de crisis económica que soportamos los de siempre.
     
    Y encima vamos s tener que aguatar a los meapilas que se empeñan en matar de hambre a quienes no tiene posibilidad de trabajar por los motivos que sean.
     
    Pues no, oiga, que quienes yo me refiero tienen dos brazos, dos piernas y una carrera de doce años pagada con dinero público. O sea que pónganse a trabajar o MUERANSE DE HAMBRE… ( o de asco.)
     
    Espero haberlo dejado claro de una puta vez.

  • Javier Renobales Scheifler

    Bien, Ana Rodrigo, muy bien, apoyo tu idea de un curso sobre este libro de Luigi di Paoli.
    Luigi cita entre otros a E. Drewermann, Clérigos, Psicograma de un ideal, en Trotta, original en Olten 1989; tr. it. I Funzionari di Dio, Ed. Raetia, Bolzano, 1995
    Y a Tisa Balasuriya, L. Boff (Iglesia, carisma y poder), Noam Chomsky,  Yves Congar, Fromm, Freud, Eduardo Galeano, Enrique Dussel, Gz. Faus, Gutierrez, González Ruiz, Hans Küng, Schillebeck, Moltman …
    No me canso de repetir la frase de Luigi del resumen del capítulo I, que figura más arriba: “la “religión verdadera” consiste en hacerse cargo de los que viven en la indigencia para que en ellos nazca la fe que “otro mundo es posible”, y que hasta el hambre puede ser vencida si los más generosos comparten sus “cinco panes y dos peces”.”
    Eso, menos espíritus revoloteando y más poner el hambre del mundo en el primer y principal problema de los cristianos y de su Iglesia. A eso se dedicó Jesús, no a viajar a Barcelona a inaugurar el becerro de la llamada Sagrada Familia (de Gaudí), como hace el Pastor Alemán, tan culto, intelectual, superteólogo y demás él, que va diciendo por ahí que Dios le eligió para Papa. Mentira podrida.
    Joder, la ambigüedad en el catolicismo es morrocotuda: Iglesia (La Iglesia, la llaman, como si sólo hubiera una) Católica (ICAR), Iglesia Institución, Iglesia Comunidad, Iglesia Cristiana, Iglesia de base, Iglesia de los pobres, Iglesias protestantes, Iglesia Ortodoxa, Pueblo de Dios, Iglesia de Jesús, el Cuerpo Místico, la Esposa de Dios, … la Biblia en verso, sólo faltaría la Iglesia Reino de Dios, para acabar de acapararlo todo … Creo que algún aprovechado ya pretende que la ICAR es el Reino de Dios …
    ¡Por Dios! Jesús sólo quería traer el Reino de Dios, no otra Iglesia, no más Iglesias, que bastante bronca tenía con la que le asesinó, y no sin crispación, como parece que le gusta la ICAR a Jacob (venga Jacob, di a qué foreros te refieres, los cristianos hablamos claro, nos sobran las ambigüedades, que todavía tenemos demasiadas; lo mismo te digo Luis González Morán, cuando aludas a algunos, mejor da nombres, para que vayamos aclarando …-vamos aclarando, dijo el vasco, echando agua a la leche- je, je, je).
    Este libro de Luigi sin duda daría muchísimo juego; más juego y menos espíritus.
     Yo te sigo, Ana Rodrigo, en tu propuesta.
    Saludos cordiales.

  • Rodrigo, te aseguro que mi preocupación principal no son las etimologías  ni la gramática, aunque si hay que disculparse por mi referencia a la etimolgía no tengo ningún incoveniente en hacerlo.
    Pero… ya que aludes a lo que con toda seguridad es una frivolidad por mi parte, quiero recordar que, recien ingresado en este foro de Atrio, recibí un comentario tuyo sobre el mal uso que, en tu opinión, yo hacía del verbo extrapolar. No quise entrar en discusión aunque estaba y estoy seguro de que me asistía la razón. Pero sólo era una cuestión gramatical.   

  • Rodrigo Olvera

    Cuando digo “no merezcan comentarios más que de Gabriel” me refiero justamente a “comentarios”. Doy por supuesta la solidaridad que siempre ha mostrado “el Equipo Atrio”

  • Rodrigo Olvera

    Pues a mí lo que me llama la atención es que el muy católico y “comedor de hostias (pán ázimo que se usa en los ritos católicos)” Gobierno de México ha mandado a la Fuerza Pública y le ha recetado un par de hostias (golpes físicos) a una mujer como Doña Trini; y  estas nuevas y concretas Hostias (víctimas) del sistema no merezcan comentarios más que de Gabriel

    El día mundial del medio ambiente y las voces del túnel


     
    Muy sintomático, aunque no sé de qué sea síntoma
     
    (y sí, si les parece un comentario lleno de “amargura”, lo reconozco, lo es)

  • Jacob, la versión oficial de la Biblia para la ICAR es la llamada Vulgata, (o sea la traducción al latín que hizo San Jerónimo) y el texto de esa Carta de Pablo a los Tesalonicenses dice en su versículo 10:… “que si alguno no quiere trabajar,  no coma” (“Quoniam si quis non vult operari, nec manducet”

    La interpretación de este versículo apunta a la condena de la mendicidad voluntaria y ociosa. Es más, esta frase parece que era un lugar común entre los judios de aquella época. Y entre los griegos, Pitágoras y las leyes de Solón condenaban también este tipo de ociosidad-mendicidad voluntaria. Incluso las leyes romanas consideraban delito lo que se denominaba “inercia u ocio”.
    Lo que es claro es que la versión de “el que no trabaje que no coma” ni es admisible desde ningún punto de vista ni responde a ningún texto religioso o jurídico. No hay nada más injusto y más violento que negar a alguien que quiere trabajar, que quiere ser útil, el pan y la sal.
    Y desde luego tampoco nada menos cristiano.
    Saludos

  • Fico Sánchez Peral

    Pues celebro conocerte Jacob, pero es que no te había visto (leído) antes.
     
    Estoy de acuerdo contigo en algunas cosas, aunque difiero en otras. Cierto que a algunos que dicen estar en comunión con la ICAR aquí se les zurra de lo lindo, pero es que algunos hacen unas apariciones flamígeras que sólo les faltaba acabar con un ¡¡Santiago y cierra Españaaaaa!!!!!!
     
    Más que el hecho de ponerse de acuerdo en lo religioso concreto, me interesa -por más valioso- el encuentro, la aproximación, entre personas. Lo concreto que se debate es sólo la herramienta que lo posibilita, y si encima hubiera acuerdo, pues mejor (sería ¡la hostia!, como toca hoy), pero no es imprescindible, lo bueno es el acercamiento basado en el conocimiento y comprensión mutua, crear puentes de unión y de acercamiento.
     
    Pero reconozco que hay excesos por uno y otro lado que habría que encontrar la manera reducir. Lo que pasa es que corren tiempos difíciles, pero aún así habría que intentarlo o al menos no perderlo de vista. Me refiero a las polarizaciones de las cosas que se han trasladado de la política a la religión y más acusadas aún en tiempos de crisis, ya sabes, católico se traduce por gente carca y facha de derechas (pecado horrible en los tiempos que corren) y cristiano, por gente progre, rojos y ateos de izquierdas (pecado más horrible aún), y a unos y a otros les resulta incomprensible cómo se puede ser creyente desde el lado del otro. Y con esos mimbres no es de extrañar que haya enfrentamientos cuando se encuentran el militante católico y de derechas (facha, por supuesto, pues no se le concibe otra posibilidad) con el militante cristiano y de izquierdas (al que no se ve más que como rojo y masón de mierda) y desde uno y otro lado se reparten culpas y garrotazos por los males del mundo de los que mutuamente se culpan sin redención posible… ¿Que ¡coño! se puede hacer para crear la posibilidad del encuentro entre ambos, si últimamente hasta en Atrio se nos invita a la militancia?
     
    No pretendo trasladar aquí lo de la militancia que corresponde a otro hilo, pero es otro facto importante que afecta –y en mi opinión negativamente- al psicoanálisis del cristianismo.
     
    Hala, pues ya hemos abierto otra caja de Pandora.
     
    Saludos de la mosca cojonera. Fico. (Hoy estoy inspirado, me van a caer bofetadas -a capazos- desde ambos lados…).

  • Lali

    En mi opinión, una cosa es la hostia y otra muy distinta los trozos de un único pan que Jesús dio en su cena de despedida a sus amigos.
     
    ¿No resulta curioso que Jesús mencionara las famosas palabras: “Tomad, esto es mi cuerpo” (Mc 14,22) después de entregar los trozos a cada uno de ellos? La liturgia lo hace a la inversa, ¿verdad? Respecto a la copa, aún es más sorprendente; pronuncia las palabras cuando todos han bebido ya: “… se la pasó y todos bebieron de ella. Y les dijo: Ésta es la sangre de la alianza mía…” (14, 24).  No hay nada que induzca a pensar en consagración. Sí, en llamada al compromiso.
     
    La hostia pertenece al mundo religioso. Los hechos y las palabras de Jesús en su cena de despedida son historia repleta de contenido.
     
    El término cuerpo en la mentalidad del Nuevo Testamento designa a la persona humana en su condición histórica. Cuerpo  es lo que se ve del ser humano desde su nacimiento hasta su muerte. Cuerpo habla de historia no de piel, músculos y huesos. En la acción de partir y dar se resume la historia de Jesús. Una historia contraria al modelo que marca el sistema: multiplicar y acumular. Quiénes aceptan los trozos que constituyen un único pan, el alimento físico e ideológico que propone Jesús, se comprometen con su tarea. Las palabras de Jesús son una invitación a hacerlo.
     
    Jesús comía con los descreídos mientras los religiosos mascullaban fuera sus críticas.
     
    Cuando se olvida la historia hasta la ministra de Defensa cede y admite que los sables sigan unidos a la hostia. ¡La hostia! ¡Con lo que hemos pasado con esa fatídica unión!
     
    Saludos cordiales
    Lali

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