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16 comentarios

  • Juan A. Vinagre

    Solo compartir la simpatía -y empatía- de Vattimo por el papa Francisco. Con todos los reparos que se le quieran o puedan poner (Francisco es un hombre, que reconoce sus límites:  yo también me equivoco, dijo un día), me parece que quiere una Iglesia más evangélica, más fraterna, con afán de servicio -no de poder-, más sencilla y sobre todo mucho más al servicio del necesitado, no del poder.    Este afán de Francisco equivale a una revolución silenciosa (y prudente, no sea que se rompa más…)   Hablo así, porque el poder y la vieja tradición -social y religiosa-, introducidos en sus entrañas desde el inicio, fueron contaminando-marginando el espíritu evangélico, y el espíritu de muchos creyentes, de modo que bastantes de ellos hoy son incapaces de ver-reconocer esas desviaciones… En muchos casos, tan apegados están a las tradiciones y doctrinas (forzadas en muchos casos), que si se cuestionan algunas tradiciones (también de poder, entre otras) se desmorona -parece- el tinglado de su fe, de una fe inmadura o de una fe no adulta, como recuerda Gonzalo. Por eso los adversarios que le acosan y acusan…  Éstos se olvidan de que Jesús no fue complaciente con bastantes tradiciones, cuando éstas devalúan o someten al hombre o desantifican el nombre de Dios…

    Volviendo a G. Vattimo, añado que él me ayudó a entender algo mejor a Heidegger. La esencia del ser no es el ser abstracto de la filosofía tradicional, sino la persona humana… Esta visión, a mi juicio, enlaza bien con el evangelio… En una escala de valores lo primero es, debe ser, el ser humano, que es en sí mismo un valor absoluto. Mientras no comprendamos esto, andaremos en tinieblas (aunque creamos ver), alterando valores, con abusos, mitos o verdades ficticias, -a veces mal intencionadas-, fronteras, guerras, masacres… Sin el hombre-mujer-niños como valores supremos, todo se puede justificar…, incluso la barbarie. (Bueno, algunos cuestionan, y con razón, ese “todo”)  Lo cual define el nivel humano de nuestra sociedad, de las estructuras que nuestra sociedad se ha dado.

  • El Papa lee muy bien un discurso que a saber si lo ha escrito el o se lo han “tuneado”. ¿Y que mas?

    “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

    Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?”Este que escribe sabe que ha de ir con mucho tiento, por aquello de:

    “Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá.”
    Pero creo que cualquiera tiene derecho a opinar sobre un poder factico  que directa o indirectamente  todavía… nos afecta a todos y que esta representado por el Papa Francisco y a opinar sobre un discurso propio o que hemos de tomar como propio.

    El Papa tiene el oficio de representar al menos que es bueno y el de “propagar la fe”. Ocurre que ya no bastan las palabras, por muy evangélicas que sean. El pueblo ha perdido la inocencia de creer en el canto de los curas y de ahí a la debacle hay un paso… El cristianismo romano ha vivido de “emitir inflacionariamente” muchas muchas palabras. Pero falla como una escopeta de caña a la hora de hacerlas buenas. Porque no es solo eso. Es que la peste que sale del Vaticano como si un pus virulento lo carcomiera, ya no lo pueden hipócritamente ocultar.

    Respecto al Papa como simple mortal, no le juzgo para no ser juzgado, simplemente informo para quien le interese saber del pie que cojea “el máximo representante de Dios en la Tierra.”

    El valiente periodista de investigación argentino Nicolas Morás libertario el, se ha convertido en el biógrafo de su compatriota, y lo que cuenta este Morás no creo para nada que a Francisco le guste se airee en los medios. Simplemente escribiendo en You Tube “Los Liberales” aparece el portal con muchos videos a cual mejor, y de entre todos, algunos dedicados a Bergoglio.
    No pongo ningún enlace aquí porque me parece una impudicia por mi parte poner algo tan fuerte en un lugar donde en general se tiene en tan alta estima, a un peronista… o mejor a un camaleón ideológico… Esa el la conclusión personal y legitima que saco de cuanto dice Morás.

     

     

     

     

     

  • oscar varela

    Primer encuentro de Cristina Kirchner después del atentado contr su vida
    Reunión con Curas villeros, Curas en Opción por los pobres y hermanas, religiosas y laicas.
    https://www.c5n.com/politica/victor-hugo-morales-destaco-el-mensaje-cristina-kirchner-celebrar-la-vida-n26346

  • oscar varela

    Hola!
     
    Asunto: La grave falla del ‘Ecumenismo’
     
    1- Si bien el Título “Ecumenismo” nos orienta y ubica en el ámbito de la comprensión mutua entre los ‘familiares’ de la ‘Casa común’,
    2- queda mortalmente debilitado y expuesto a la ambigüedad
    3- si no se profundizan y alcanzan las razones que dan sentido a cada fe religiosa;
    4- sin las cuales ‘razones y motivos’ todo ‘diálogo’ nace muerto;
    5- caprichosamente declamado desde un posicionamiento temeroso
    6- ante el ‘espanto’ de aparecer divididos.
    7- ETC, etc.
    ……………………………..
     
    Contesto con estos apuntes al interés que me pidió A.D.:
     
    “Lo que interesaría saber es por qué estas palabras de Don José, hacen que lo que hoy pueda decir Francisco no añadan nada que pueda ser comentable”.
     
    No solo no añaden, sino que quedan en la insulsa nadería del ‘déjà vu’ o ‘más de lo mismo’ o –como suelo decir- ‘gatopadismo’;
    Mientras que el texto aportado les está advirtiendo a los ‘managers’ tienen por delante un futuro ‘problemático y vacío’ que llenar, y no una consolidada y ‘por supuesta’ “Casa común” (Ecumenismo)
     
    Y, lo más grave de todo esto está
    – no en que no aciertan en la solución del problema sobre su fe en “DIOS”,
    – sino que no aciertan siquiera en el Problema mismo:
    – sobre qué están paradas sus religiones,
    – y preguntarse cuál sea ese dios común y base de cada una de las creencias-
    – ¿cómo van, entonces, a acertar en recurriendo a un Ecumenismo tranquilizante camuflado para dormir en paz?

  • oscar varela

    Hola!
     
    1- Antonio Duato:
    “muy hábil en utilizar muy poco el nombre de Dios y menos el de Jesús”
     
    2- Ana:
    “no habló de Dios (sólo 4 veces utilizó este término),
    – sino de la Divinidad, el Creador, Padre Celestial,
    – ni mencionó a Jesús.
    ……………………………….
     
    Observaciones nada baladíes.
     
    ¿A qué se deberá el poner la mira e importancia en ese Asunto?
     
    El Asunto de DIOS y del pito que toca la RELIGIÓN en el mundo.
     
    ¿Cuánto hay de “dubitación” (“inseguridad”) al respecto?
     
    Dubitantes preguntas de variadas ‘teologías’ que pueblan Atrio,
    llegando a muy pocos consensos.
    ¿Qué tipo de ‘ceguera’ cubre a los ‘teólogos’ de n/tiempo?
    ¿Cómo ‘volver a ver’?

    • ana rodrigo

      Aclaraciones. Hola Oscar, el hecho de que yo destaque el que haya utilizado tan pocas veces el término Dios, no es una acusación a Francisco de que lo haya hecho así, sino de que, como tú sabes bien y much@s lector@s, es porque al tratarse de un congreso de religiones mundiales, respetó el que a este concepto Dios, las distintas religiones le dan diferentes nombres como Alá o Yahvé.

      Y el que me haya llamado la atención también que mencione constantemente a un poeta, por mi parte, me ha parecido bien porque en ocasiones la poesía, las metáforas, las alegorías u otros recursos literarios son más útiles para alejarse de los fundamentalismos que el mismo Francisco menciona con bastante rotundidad como causa de separaciones religiosas y, yo añadiría, de tantos errores teológicos.

      Un abrazo

  • oscar varela

    Hola!
    Poeta como el citado fue el argentino (entrerriano) Juan Laurentino Ortiz (juanele)
    En búsqueda de la armonía y la unidad lleva Ortiz empeñada toda su vida, y casi todos sus poemas son un diálogo entre voces que se responden e interrogan sin término, intentando siempre levantar todos los velos, y aprehender en su desnudez primera la vibración de cada cosa y su misterio
     
    —El viento es un alma, hijo, desesperada…
     
    —Desesperada, de qué?
     
    —Desesperada de…  aire sin fin… y de…
     
    —¿De qué más?
     
    —De fuga…

  • ana rodrigo

    Me he leído con mucho interés y atención lo dicho por Francisco, y, creo, que por primera vez (suelo ser muy reacia a lo que dicen los Papas y otros jerarcas), digo que me he quedado gratamente impresionada por el enfoque de su discurso, así como que, haya puesto de fondo de su reflexión a un poeta, Abai.

     
    Complementando lo que dije ayer sobre la ausencia de mujeres en la dirección de todas las religiones, hoy digo que me ha gustado que el Papa haya utilizado un lenguaje inclusivo al nombrar a las mujeres, (porque existimos) cuando estaba generalizando a quiénes se dirigía.
    Creo que ha dado un paso muy importante al presentar las religiones como su razón de ser, de la práctica de derechos humanos universales y cotidianos en cualquier circunstancia y lugar del mundo, como el respeto, la libertad, la convivencia, el cuidado, la compasión, artesanos de comunión, la solidaridad con l@s pobres, l@s olvidad@s, la paz, las migraciones, la ecología…
    Me llama la atención de que, si se trataba de un congreso internacional de las religiones, fuese sólo el representante de la religión católica el centro, como dice Antonio D., y el único que tomó la palabra. De acuerdo con Antonio en su introducción, no habló de Dios (sólo 4 veces utilizó este término), sino de la Divinidad, el Creador, Padre Celestial, ni mencionó el santo y seña del cristianismo, a Jesús, puesto que cada religión tiene sus orígenes diferenciados. Un auténtico ecumenismo.
     

    Bravo por Francisco, ha evitado un sermón dominical.

     

  • Gonzalo Haya

    Creo que el párrafo final es un buen resumen de todo el discurso “No busquemos falsos sincretismos conciliadores —no sirven—, sino más bien conservemos nuestras identidades abiertas a la valentía de la alteridad, al encuentro fraterno. Sólo así, por este camino, en los tiempos oscuros que vivimos, podremos irradiar la luz de nuestro Creador. ¡Gracias a todos!”. Verdaderamente es un acierto centrarse en la religión en general, y más aún el ponderar  las palabras de un kazajo. Lo malo de las religiones es su fanática exclusividad, que ha llevado frecuentemente a dramáticas consecuencias; lo bueno es que despiertan, justifican y sostienen lo mejor de la conciencia humana. El discurso de Francisco es muy acertado, pero inevitablemente se mantiene en un idealismo, sin dar una solución práctica a las guerras, a la economía capitalista, y a nuestros egoísmos, que están en la raíz de todo conflicto. Lo mismo podríamos decir de Jesús, y el lento progreso de su mensaje durante veinte siglos.

  • ana rodrigo

    Mañana leeré el texto, hoy sólo me he fijado en la foto y he concluido que todas las religiones son cosa de hombres a juzgar por el número de mujeres que aparecen en la foto. Ufff… la sociedad p`a lante, la iglesia ni se ha movido pasen los siglos que pasen.

  • oscar varela

    Vattimo sobre Pancho.
    Yo tampoco lo encuentro.
    Pero, recorriendo a Vattimo, no me voy a dejar enredar

    por sus enredos con Heidegger.

    Ambos dos (más don Martín) dependen de Gadamer, al que leí provechosamente en 1966 en su texto original (alemán) estando en Munich, “Sobre la Interpretación (Auslegung).

    Lo demás he ido verificando que es un enredo del que no se puede salir (el que entró), como le pasó al mismo Heidegger.

     

    Así que si vos está metido con don Vattimo ¡Buen provecho! Comprendo que no podrás salir.

     

    Pancho es mucho más que esos “grandes” europeos.

    Pero tiene otro enredo: el de su “profesión religiosa” que lo tiene ato-enredado.

  • oscar varela

    Un añito después  -junio 1955- con 18 años de edad, viví lo que pasó en Argentina la masacre perpetrada por “la religión como factor de paz” (¿?) siempre confabulada con los opresores vampiros del Pueblo ¿o no?

  • oscar varela

    “Pero me es inexcusable, antes de terminar, rozar siquiera el hecho que más grave presión ejerce hoy sobre las economías europeas —y no solo sobre las europeas—.
     
    Vivimos, en efecto, desde hace años bajo la terrible amenaza de una inmensa guerra.
     No es nece­sario hacer constar que mientras esa amenaza subsista, no cabe ha­blar de una auténtica restauración en las economías nacionales ni aun en el caso de que estas fuesen de algún modo unificadas en el gigantesco organismo de una economía europea.
     
    Comprenderán us­tedes que yo no voy a pretender pronosticar si esa guerra tendrá lugar o no.
    El número de personas que la creen inevitable, o por lo menos suficientemente probable, es de sobra crecido para que los Estados se vean forzados a su preparación.
    No voy a decir nada sobre esta posibilidad de una guerra por la sencilla razón de que desde un punto de vista general no hay nada que decir.
    Me interesa más llamar la atención de ustedes sobre la posibilidad contraria.
     
    Es ya sorprendente no solo la perduración de esa amenaza de guerra, sino que, mirando al porvenir, no entrevemos cuándo ni cómo esa ame­naza va a cumplirse, de suerte que lo que en verdad vemos es solo una prolongación indefinida de la amenaza como tal.
     
    Esto lleva a algunos, que no son pocos, a pensar que esa guerra inminente no acontecerá nunca, y ello no por azar o accidente, sino por la razón más sustantiva, a saber: porque la guerra se ha hecho imposible a sí misma.
    Las nuevas armas son de tal potencia que con ellas la guerra deja de ser guerra y se convierte en total destrucción.
    Repito que esto no es sino la otra posibilidad con que hay que contar.
     
     Aho­ra bien, esta posibilidad —la muerte de la guerra— sería algo com­pletamente nuevo en la historia humana.
     
    Y cualesquiera sean los grados de su probabilidad, convendría que se fuese meditando sobre ella porque se trataría de una situación sin precedentes cuyas consecuencias, que yo sepa, no se han repre­sentado todavía los hombres.
     
    Imaginemos por un momento que esa posibilidad se convirtiese un día de estos en una notoria realidad. El júbilo de las gentes sería enorme.
    Por uno de sus lados, la guerra ha sido siempre una de las mayores pesadillas que han atormentado la existencia humana y he aquí que, súbitamente, esa forma terrible del destino se desvanecía.
    La contienda permanente entre pacifistas y belicistas quedaría eliminada.
    Muy bien; pero esa sería la ocasión excelente para reflexionar un poco sobre lo que la guerra ha sido en la existencia, humana.
     
    Y entonces aparecería a nuestros ojos con plena claridad que la guerra no es una herencia de la vida animal —los animales no son guerreros— ni un instinto morboso que en nuestra especie hubiese surgido, sino que la guerra fue un invento humano.
    De este invento, como de casi todos los inventos, se ha abusado empleándolo muchas veces con trágica frivolidad. Pero el abuso es siempre el parásito de algo que tenía sentido, aunque en este caso el sentido fuese terrible.
     
    La guerra, contemplada en su conjunto, como el hecho enorme que ha torturado la historia humana, ha sido, en efecto, un recurso extremo, y porque ha habido siempre conflictos entre los pueblos, que no admitían una auténtica solución, tuvieron los humanos que inventar el instrumento inhumano de la contienda.
     
    Mas he aquí que ahora se presenta la posibilidad de que ese instrumento se haya anulado a sí mismo, que la guerra sea impo­sible.
    ¿Cómo van a resolverse los conflictos que hasta ahora no tenían y que aun hoy no tienen solución?
    Es evidente que la huma­nidad se encontraría, en esta hipótesis, urgentemente comprometida a movilizar los cerebros para inventar principios que sustituyan a la guerra, soluciones para lo que hasta ahora no tenía solución.
    Por eso, señores, no bastaría, en el caso de esta posibilidad, con sentir júbilo.
    Hay obligación de ver con perfecta claridad el tremendo problema que surge tras de la posible muerte de la guerra.
     
    Y no se trata de un tema académico que despierte la fruición in­telectual de temperamentos teóricos.
    Porque en cierto modo y grado, es una realidad que está ya ahí.
    Pues no hace falta decidir si la guerra es ya imposible.
    Basta con advertir lo que parece incuestionable, a saber: que es ella tan difícil que prácticamente no se admite por ningún país la resolución de suscitarla.
     
    Y esto trae consigo lo que yo más temo y a que por otros motivos antes aludí: a que se habitúen las naciones a no resolver los problemas, a que estos se perpetúen y a que la amenaza de guerra continúe indefinidamente gravitando sobre la vida colectiva.
     
    No creo que haya cosa que pueda afectar e interesar más a los hombres que directamente conducen el proceso de la producción sino —lo repito— esa perpetuación de los problemas fundamentales, tanto económicos como políticos, que sufren actual­mente nuestros pueblos europeos.
     
    Trátase, por tanto, de un grandioso proyecto.
    La paz —no esta o aquella pequeña paz como tantas que la historia conoce, sino la paz como forma estable, acaso definitiva, de convivencia entre los pueblos— no es un puro deseo, es una cosa y, por tanto, como tal ne­cesita ser fabricada.
    Para ello es menester encontrar nuevos y radicales principios del derecho.
    Europa ha sido siempre pródiga en invencio­nes.
    ¿Por qué no hemos de esperar que también consiga esta?

    • oscar varela

      Tal vez estamos dónde y cómo estamos

      por no haber aprovechado los decires de hace 68 años.

      • Antonio Duato

        Una vez más he tenido que hacer de detective. Hace 68 años era 1954. En ese año pudo escribir Don José Ortega y Gasset estas palabras que citas pues murió el año siguiente y que fueron publicadas, entre otros escritos póstumos, en 1962 en el tomo IX de sus Obras Completas, pp. 745-746 ¿no?

        Lo que interesaría saber es por qué estas palabras de Don José hace que lo que hoy pueda decir Francisco no añadan nada que pueda ser comentable. Por cierto, ¿recuerdas aquel Congreso en el Cervantes e Buenos Aires sobre Emancipación en que Vattimo dijo esas palabras (o parecidas) sobre el recién nombrado Francisco? Podrías buscarlo y dárnoslo a conocer, que yo no lo he encontrado.

        Me alegro que hay puesto un vídeo de Garbois, que es muy amigo de Francisco y tiene alún cargo en el Vaticano.

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