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El canto del gallo

      He leído con asombro y pena el ensayo Oilarra kukuruka (El canto del gallo) (Erein 2020), que acaba de publicar Xipri Arbelbide, sacerdote vasco amigo de Heleta (Baja Navarra, comarca del pais vasco francés, cuya capital es Bayona). Gira en torno a la agonía de la Iglesia católica en nuestro país, y me asombra que el autor le haya puesto ese título, un tanto provocador y desafiante. Xipri, genio y figura hasta el fin. Con 86 años en sus espaldas, ha subido a lo alto de la aguda torre campanil de la catedral de Bayona, a lanzar su kikiriki. Hace falta energía y valor.

      Más aun que el asombro, sin embargo, me ha invadido la tristeza desde la primera línea hasta la última, viendo cómo el sonoro canto matutino se transforma en lamento amargo y confuso, en queja sombría, desgarrada. Lo entiendo. Para quien ha soñado con una Iglesia hermosa y triunfal, directiva y multitudinaria, madre y maestra, dueña suprema del bien y conocedora única de la verdad, para quien ha derrochado todas sus fuerzas y capacidades –que no son pocas– en favor de esa Iglesia tanto en el País Vasco como en África, ha de resultar muy doloroso ver cómo, al final de su vida, el edificio que ha querido levantar se resquebraja y se derrumba sin vuelta atrás.

      Reconoce Arbelbide que ha escrito el libro con dolores de tripa, y su desorden y contorsiones así lo delatan. ¿Qué es lo que tanto le hiere y revuelve las entrañas? Es la decadencia de la Iglesia, su agonía en este su querido País Vasco y en todas las sociedades modernas: iglesias vacías o cerradas, iglesias sin misas y misas sin fieles, progresiva desaparición del catecismo infantil –¡Ay, el querido catecismo de antaño, donde las verdades de siempre se aprendían para siempre de un modo tan sencillo!–. Todo se fue, se va yendo ante su mirada atónita y amarga. No puede negarlo, pero tampoco puede entenderlo ni aceptarlo, y busca culpables. No es culpa de nadie, amigo Xipri, créemelo. La gente ha abandonado las creencias y prácticas religiosas por la misma razón por la que ya no recurre a las témporas para prever el tiempo ni a las rogativas para remediar la sequía: porque estudian ciencias en la escuela y sobre todo en la Universidad. Y no son por ello ni mejores ni peores. Se les ha cambiado la mente y la visión del mundo, sin más. Tan simple como eso.

      Solo que Xipri no lo ve con esos ojos, y son comprensibles sus dolores de tripa. Pero él querría que todos lo padeciésemos como él (p. 136), y eso ya no es correcto. A Jesús de Nazaret jamás le dolieron las tripas –¡Dios nos guarde también a nosotros!– por el éxito o por la decadencia de la institución eclesiástica, por la sencilla razón de que nunca se le pasó por la cabeza institución eclesiástica de ningún tipo.

      “¿Cómo es que sucumbe la Iglesia en medio de un pueblo de oro como el País Vasco?”, se pregunta el sacerdote de Heleta, dando rienda suelta a su lamento. “¡Algo hay que no ha ido bien!” (p. 213). Y lleno de confusión e inquietud se interroga: “¿En qué hemos fallado?” (p. 221). Claro que el “hemos” es retórico, pues Xipri no muestra conciencia alguna de haber fallado en nada. El canto del gallo es un largo “Tú pecador”.

      Sea como fuere, Arbelbide afirma y reafirma que la Iglesia no decae sino en las sociedades ricas como la nuestra, arruinadas por el consumismo: “Decae en una sociedad que decae” (p. 144). A lo largo y ancho del mundo, en cambio, “ahí la tenemos, más fuerte que nunca” (p. 140), como atestiguan los números, al parecer: “A nivel mundial, el número de católicos va en aumento año tras año, trece millones por año” (p. 153). Pero no dice todo: por ejemplo, que el crecimiento de la población mundial es mucho mayor que el de los adeptos de la Iglesia, y que los musulmanes aumentan más que los cristianos, de donde resulta que, proporcionalmente, la Iglesia en general desciende. A nadie le debiera importar, pero a Xipri sí que le importa, demasiado.

      Por eso quiere dejar bien claro –cuanto más lo intenta, menos lo consigue– que el problema no es de la Iglesia, sino de la sociedad que se está muriendo. Que por estar ella misma enferma es por lo que la sociedad rechaza la religión. Por lo tanto, son la sociedad y la cultura las que han de cambiar, no la Iglesia. No sé si él se lo cree de verdad, pero casi nadie se lo creerá.

      Arbelbide sabe, además, o cree saber, dónde se hallan las perniciosas raíces del mal que padecen nuestra sociedad y nuestra cultura: el comunismo por un lado, Mayo del 68 por otro. El primer culpable es el comunismo: “¿No será que hemos creído más en la política y en el marxismo que en Jesús”? (p. 221). Cuando tantas comunidades cristianas tomaron en serio el análisis y la utopía marxista, “la religión comenzó a convertirse en política” (p. 167), dice Xipri, como si pudiera haber una religión que no fuese política en el mejor o en el peor sentido. ¿Cómo puede pensarlo un discípulo del rebelde Jesús? Xipri va más allá y asegura: “no fue la Iglesia la que se apoderó del marxismo, sino el marxismo el que se apoderó de la Iglesia” (p. 138). ¿El marxismo se habría apoderado también de Jesús? ¿Acaso sus Bienaventuranzas no están más cerca de la utopía de Marx que de los dogmas, cultos y códigos canónicos de la Iglesia?

      Mayo de 68 es el segundo gran culpable. “Prohibido prohibir”, proclamó en las calles de París. Todo es libre. Los Diez Mandamientos, rígidos y desfasados, se resumen ahora en tres placenteros paraísos de libertad: sea, sex and sun (p. 212) (mar, sexo y sol), y en tales paraísos no cabe obviamente la Iglesia, como si los humildes feligreses y los grandes clérigos vivieran, como ángeles, sin mar ni sexo ni sol. Consumismo, sexismo, libertinaje… son las graves enfermedades de nuestro mundo poscomunista y poscristiano. La Iglesia, en cambio, es impoluta y limpia dondequiera que se encuentra. Pero vamos a ver: ¿acaso esos males y tantos otros no se han desarrollado precisamente en el seno de una sociedad milenariamente cristiana bajo la guía segura de la jerarquía? No nos lavemos ahora las manos, como Pilato.

      “De contestación en contestación, quita esto, quita aquello, [la Iglesia] se quedó vacía” (p. 58): así resume Arbelbide su particular análisis histórico, olvidando por completo al contestatario Jesús. Por eso no puede tolerar que, en la diócesis de Bayona, muchos cristianos y sacerdotes se hayan mostrado críticos con su obispo Marc Aillet, reconocido ultraderechista tanto religiosa como políticamente. En la primera línea del primer párrafo del primer capítulo del libro empieza la confesión del “Tú pecador”: dura e injustamente, denuncia a 60 sacerdotes vascos y bearneses de su diócesis, hasta el punto de calificarlos de intolerantes, por la declaración crítica (“documento de Mourenx”) que publicaron en 2017 sobre su obispo. Se queja Xipri de que no hayan firmado ninguna declaración para denunciar la decadencia de la Iglesia, “siendo éste el problema fundamental” (p. 135). Si estuviera en el lugar del obispo, nos asegura, respondería al sacerdote contestatario con la siguiente pregunta: “¿A dónde has traído a la Iglesia con ese tu método? ¿Acaso quieres que sigamos tu mismo camino y que siga cayendo todavía más bajo?” (p. 116). En efecto, hacer que la Iglesia caiga y se vacíe: “Ese ha sido el sueño de algunos hace medio siglo” (p. 117). Una puñalada cruel e injusta al corazón de quienes tan fielmente han dedicado su larga vida al servicio de las comunidades cristianas.

      Dolores de tripa, búsqueda de culpables y denuncias, en todo se trasluce el deseo obsesivo de Xipri: que se llenen las iglesias y aumenten los sacerdotes. “La iglesia sin sacerdote no es sana”, escribió una vez en la revista HEMEN. De modo que el número de sacerdotes reflejaría el nivel de salud de la Iglesia. Habríamos, pues, de felicitarnos de que, tras décadas de descenso, los sacerdotes vuelven a aumentar de la mano del obispo Aillet. A Xipri le gusta ofrecer cifras y comparaciones para consolidar su modelo de Iglesia extremadamente clerical. Basten dos ejemplos: cuando Aillet se hizo cargo del obispado de Bayona en 2008, había un único seminarista en la diócesis; diez años después (2018), eran 30 (la mitad procedentes de África, eso sí; solo que no dice que hoy no quedan más que 4 seminaristas en toda la diócesis…); en los últimos 8 años se han ordenado 11, frente a los 5 de la década anterior. Ese es, dice el sacerdote de Heleta, “el lado optimista”. Su mejor esperanza está en el aumento del número de sacerdotes.

      Tal esperanza fundada en la Iglesia clerical le era absolutamente ajena a Jesús de Nazaret, el profeta laico, el profeta herético revolucionario, que fue condenado y muerto por haber hecho frente al templo y al clero. Pero su aliento vital, hecho uno con el aliento de todo viviente que renueva todas las cosas, sigue vivo más allá de todas las religiones, iglesias y dogmas. El movimiento de Jesús surgió de una transformación, para vivir en permanente transformación y ser transformadora, para perderse como la semilla en la tierra y la levadura en la masa, para ser del todo en todo perdiéndose por el bien de todo. Esto merecería otro canto de gallo, pero no sé si están los tiempos para ello.

48 comentarios

  • M.Luisa

    No es que  quiera interponerme en vuestro diálogo, pero como os voy leyendo sí que a veces me dais que pensar y en él me he detenido en esa pregunta que Jorge le hace a Giordano Bruno ¿Acaso conoces la verdad de Jesús?

    A qué verdad sobre Jesús se debe referir, pensé? Porque ,o bien puede referirse a la verdad histórica de él, es decir,  si es verdad, por ejemplo,  que Jesús existió, o se refiere a la verdad intelectiva,  aquella  que mediante la experiencia  vivencial de su praxis nos conduce  a la comprensión racional de la misma, la cual ésta y no aquella, como curiosidad,  es  el objeto propio de la inteligencia.

    De ahí la importancia    que tiene el hecho de  comenzar, ante cualquier indagación sobre la realidad humana, y en este caso la realidad de Jesús,  siempre   en positivo tal como su ética nos muestra y no por los cánones mediatizadores de la institución.  Es esta la razón, creo  por la que,   como  su experiencia es directa    no hubo en Jesús  ninguna intención de   mediatizarla  a través de institución alguna.

    Ahora bien, así como ya expresé el otro día  que  la negatividad nunca es buen comienzo para cualquier  indagación que apele a la realidad humana, tampoco creo que lo sea    comenzar, y ahora sí que me dirijo  al amigo Jorge, por ese  concepto de Plenitud Humana tan propio de él que   para los efectos creo  comparte el  mismo resonar  abstracto  que  el de humanidad en su amplitud.  Humanidad y Plenitud  apuntan  a lo mismo si a la realidad humana nos referimos y por tanto de ésta en positivo se habrá  de partir

    • M.Luisa

      Ahondando un poco más en lo anterior diré que ha sido precisamente la institución quien se ha empeñado a alimentar esa verdad en forma de curiosidad que por insaciable la curiosidad ya se sabe sólo la colma las ideologías, con lo cual es un proceder a la inversa, ya que si lo propio de la inteligencia humana es la verdad intelectiva, como antes señalaba, entonces será esta verdad intelectiva la que nos habrá de llevar a la verdad histórica, es decir aquella que nos hará decir en última instancia que sí que realmente Jesús existió. Resumiendo aquí se ve con claridad lo inútil que para la Verdad ha sido la institución eclesial.

  • Si Jesús vino a salvar al mundo, darse cuenta de su papel de salvador, tardó 30 años en caer en la cuenta y perder el tiempo haciendo puertas y ventanas o poniendo ladrillos¡¡¡¡Por otro lado, también se nos muestra como pobre, y cuando llega al cielo, “el PADRE” en pago le da  ” TODO PODER EN EL CIELO Y EN LA TIERRA” (Mateo). ¡¡¡No está mal, recuperar lo que ya había tenido cuando bajó a la tierra!!! Ahora, tener tanto miedo a la muerte,, que solo pensar en ello le hace sudar sangre, siendo hijo de Dios sabiendo lo que le espera,¡¡¡da   pánico!!! Además siendo el hombre “padre del pecado,ese Dios es EL ABUELO.¡¡Como se las gasta el abuelo¡¡¡ Y por si fuera poco, SE AUTOFLAGELA. No, si al final va a tener razón Saulo cuando dice en Hebreos: Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo¡¡¡ Pero la verdad, verdad, ES QUE JESUS NO tuvo NI ARTE NI PARTE EN TAL CÚMULO DE MENTIRAS. TODO HA SIDO CREACIÓN DE ESTA IGLESIA CATOLICA ROMANICA.¡¡¡¡

    • carmen

      Me encanta leerte. Un poco brusco, pero, estoy contigo. Aunque seamos muy poquitos, somos .
      Cuídate mucho.

      • carmen

        A Giordano hay que entenderlo. Adora a Jesús de Nazaret. Totalmente. Pero no cree que sea Dios. Piensa que eso es debido a la actuación de Pablo de Tarso.
        Pienso igual.
        Ya lo sabes.
        Partimos de una posición de enorme desventaja. De absoluta desventaja, porque, como tú dices muy bien, toda una iglesia os apoya.
        No sé el tiempo que has dedicado a leer lo que ha escrito Giordano, pero llevo cuatro años leyendo lo que escribe. Quizás tenga sus motivos para no resistir a la iglesia.
        Lo que sucede es que le encantan los signos de admiración y a lo mejor resulta un poco chocante a la hora de leer. Pero te aseguro que sabe lo que dice. No creas que es la única persona que piensa así. Somos muchos, muchos, muchos, pero casi nadie se moja. Que nos mojemos los demás. Esa es una postura de mucha gente y muy entendida en estos temas. Lo ha leído a grandes teølogos cristianos, entre otros a ese obispo anglicano que cita, el señor Spong. Muchas personas piensan que Jesús es hijo de Dios pero no biológicamente hablando, sino tal y como se consideraba en aquella cultura y en aquella época. Pero no lo vas a leer aquí. A mí me da igual lo que piense cada cual, el problema es que si no aceptas su divinidad, la iglesia cae. Esa es la razón por la que nunca lo vas a ver escrito aquí.
        Giordano no es una persona que habla por hablar sin saber lo que dice. Lo que sucede, insisto, es que tiene una manera muy peculiar de expresarse. Él no te va a decir nada, pero yo sí te lo digo. Ya sé que la iglesia puede más. Sé que os sobran los motivos para creerlo, pero nosotros tenemos los nuestros.
        Un abrazo.

    • Jorge Felip Fernández

      Si lo que transmite la IC sobre Jesús, según tu posición Giordano, es un cúmulo de mentiras supongo que tendrás una base de apoyo más o menos sostenible para hacerlo ¿Acaso conoces la verdad sobre Jesús? Me imagino que pones por delante el interés de descalificación de lo que dice la IC sobre Jesús en evidente sesgo cognitivo, de modo similar a como lo hacemos nosotros al ponernos en acuerdo con la Iglesia. El problema no es de conocimiento de la verdad, porque éste es de todo menos evidente tanto en un sentido como en el otro, sino que se trata de una cuestión de confianza. Y hay una graduación de confianza desde los que afirman con rotundidad su adhesión a la IC y los que se niegan a hacerlo, pasando por toda una gama de grises. Y como yo tengo un sesgo de confirmación positiva hacia lo que la Iglesia dice, podría argumentar textos y hechos en coherencia con ello, pero si se tiene el sesgo de confirmación contrario pues resulta bastante inútil argumentar razones en apoyo a lo que la Iglesia dice. Insisto la verdad sobre Jesús es una cuestión de confianza.

  • Isidoro

       Leo en un artículo de Esteban Hernández, sobre la Generación Paréntesis (Ed. Planeta), término que la periodista Joana Bonet, nos aplica a la generación actual, sufridores de una crisis existencial que nos aflige en estos tiempos:
     
             “Criados en los valores imperantes en el siglo XX, ven en su madurez cómo todo aquello en lo que confiaron ha perdido pie.
           El viejo mundo se ha ido, el nuevo no ha llegado del todo, y ellos están en medio, perplejos y desorientados, tratando de salir adelante con ilusión pero sin guía”.
     
          “Como señala la escritora y psicóloga Lola Mondéjar, estamos viviendo un tiempo de desamparo, en cierta medida similar al que se experimentó en el siglo XIX, cuando la pérdida de sentimientos religiosos derivada de la revolución francesa condujo a un cierto nihilismo. 
     
           Ahora los que están cayendo son los valores de la Ilustración, lo que está provocando cambios en la configuración psicológica de las personas”.
     
            Entonces sucede, que cuando estamos en plena crisis actual de los valores de la Ilustración, hay todavía muchas personas, que están viviendo la crisis de hace dos siglos.
     
        Hemos pasado casi sin solución de continuidad, del mito al logos racional, y a continuación del logos racional al sí-mismo holístico y omniabarcativo de nuestra intuición subconsciente.
     
        De un mundo estático e inmóvil tutelado directamente por Dios, a un mundo-reloj, regido determinísticamente por leyes físicas newtonianas, y de éste a un mundo hipercomplejo, mas parecido a una gran mente, que a una máquina, (James Jeans).
     
        A una época en la que “reconocer la complejidad, hallar los instrumentos para describirla, y efectuar una relectura dentro de este nuevo contexto de las relaciones cambiantes del hombre con la naturaleza, son los problemas cruciales de nuestra época. (Ilya Prigogine)
     
     
       Es el problema de la inmovilidad, en tiempos de cambios acelerados y vertiginosos, que generan un grupo de personas, que están intentando cambiar el paso, cuando ya hace tiempo que ha dejado de sonar esa música y suena otra totalmente distinta.
     
        Eso me pareció a mí, que pasó con el Concilio Vaticano, (en los sesenta), que intentaba actualizar la vida de la Iglesia a un mundo, que en esos mismos momentos estaba iniciando un segundo cambio vertiginoso, a nivel tecnológico, filosófico y existencial, que sigue desarrollándose actualmente, y proyectándose hacia un futuro incierto.
     
          Por eso, en el cristianismo, hay personas del siglo XVIII, (los conservadores), y personas el siglo XIX y principios del XX, (los progresistas), que están descolocados en este siglo XXI, aquejados de vértigo y mareo.

  • Jorge Felip Fernández

    Amigo Isidoro
    En mi opinión no me parece erróneo ser dedista como dices. Hay muchos que cuando leen una obra de interés que les interpela quieren saber las características personales, las condiciones y condicionamientos, las capacidades y conocimientos, las circunstancias y biografía, … conocerlo todo del autor o autora. Si todo ello les mueve hacia la empatía, a la comprensión, a la admiración, …, incluso puede que busquen la oportunidad de conocerlo personalmente. Nada tiene de extraño que al quedar entusiasmados/as con el mensaje de Jesús, su Causa, su Proyecto de Vida, …, se tenga un vivo interés en conocerlo todo acerca de Jesús, y llegar hasta el extremo de quedar extasiado/a, enamorado/a, …, de él. Claro que quedarse aquí no lleva a ninguna parte, como las tres tiendas que propone Pedro en el Tabor extasiados en la Transfiguración. Necesariamente hay que bajar del monte y ponerse a trabajar en la Causa de Jesús y su seguimiento.

    Hablas del Espíritu como “el orden cósmico que lo envuelve todo”. Sé que esta forma de ver las cosas está hoy bastante extendida y en aumento, pero es una espiritualidad que a mí no me interesa ni me interpela. El supuesto orden cósmico para mí está lleno de azar y necesidad, ensayo y error, cargado de destrucciones y extinciones sin sentido, … y en nada comparto la propuesta de la filosofía estoica helenística del orden cósmico, y menos su actitud de sumisión o aceptación del orden de las cosas. Respeto esta posición, tengo una amiga forofa que se empeña en explicarme ese trasfondo profundo espiritual tras todo cuanto hay y ocurre, como “obra” del Espíritu Cósmico en la que todo pretende encajar cargado de sentido. Ya la religión griega contrarrestaba con los caprichos de los dioses y del destino, pues reiteradamente las cosas no encajan en un orden de sentido y se desvían empecinadamente y con demasiada frecuencia del orden que señala el ideal platónico del Bien, la Verdad y la Belleza.

    Para mí la espiritualidad no está en el Cosmos, sino como una función humana similar a la racionalidad. Y es una función humana que ahonda en lo profundo de los misterios de las cosas, de la existencia, de la vida, …, y también del Misterio Absoluto, en busca de la verdad y del sentido o sentidos. Y esta función puede llevar hacia estados alterados de conciencia que permiten “ver” las cosas de otro modo, incluso hasta experiencias místicas. Por ello para mí el Espíritu en lugar de Cósmico es Humano y Humano con mayúscula porque está íntimamente relacionado con la Plenitud Humana, condición necesaria y suficiente para el acceso humano a la divinidad. Por ello creo que no es necesario tener experiencias espirituales o místicas de las cosas, aunque pueden ayudar, sino que lo importante es poner atención y cuidado en asimilar, asumir y llevar a la práctica el “espíritu” de la Plenitud, concretado en la Causa y el Proyecto de Vida de Jesús, que guía, ahora sí, el Espíritu Santo divino.

  • Isidoro

    Amigo Jorge: Hace tiempo que
    he llegado a la conclusión que las quejas sobre la Iglesia, son de gente “dedista”.
     
        Me explico. Todos para señalar la luna,
    precisamos hacerlo con el dedo: “fijaos en la luna”. Y hay gente “lunática”,
    que se obsesionan en fijarse en la luna, pero muchos otros son “dedista” que se
    obsesiona con el dedo, y lo miran con sus telescopios y lo exegizan, pesan y
    miden.
     
        Y la única razón que habría para ser
    dedista, es si pensamos que en el dedo, y exclusivamente en él, existe la
    asistencia del Espíritu.
          Entonces
    no nos quedaría otra que chuparnos el dedo eternamente, para intentar entrar en
    contacto y agarrarse a los “faldones de Dios”, de los que hablaba Bismark.
     
        Pero hoy día cada vez hay más personas que
    pensamos que el Espíritu, está al final de todos los dedos que lo señalan, y no
    solo eso, sino que todos tenemos dentro de nosotros una chispa del Espíritu,
    que como un “Alexa”, o un “Siri”, nos escucha y nos habla, si le sabemos escuchar.
    Y esa chispa interior universal nos permite ser espirituales, sin ser
    estrictamente religiosos.
     
         Por ello, hay que tener claro, que hay una
    raya fronteriza entre el religioso y el espiritual, y no hay que mezclar churras
    con merinas.
     
          El
    religioso es humano de estructuras, de organizaciones, etc. (Parafraseando a Groucho,
    las Iglesias son magníficas organizaciones, muy válidas para el que le guste
    vivir en una organización).
     
        El humano espiritual, es el “lunático”, que
    busca el contacto con el Espíritu, el que busca y encuentra la manera de entrar
    en la corriente del “orden cósmico que lo rige todo”.
     
        Pero la persona con vocación de espiritual
    en palabras de José Chamorro, “es aquel en quien acontece la acción del
    Espíritu, posibilitándole nuevos niveles de desarrollo humano, nuevos niveles
    de desarrollo de la consciencia, que van asociados a un nuevo modo de ver,
    pensar, sentir y actuar más acorde con el bien común y con todas las formas en
    que se expresa de vida”.

     
        Es verdad que somos seres tribales y
    necesitamos cierto sostén comunal, tanto en asistencia como en objetivos
    vitales. Pero siempre y cuando no nos enturbien las ideas y nos intoxiquen el
    alma, alienando nuestro objetivo básico.
     
          Decía Jean Nabert, en un libro que
    significativamente se titula “Ensayo
    sobre el mal”,
    habla de la posible “corrupción de la idea de lo comunal, de
    lo tribal” y la define así:
     
         “(Descubrimos) un nosotros, que debería
    servir para liberar al yo, pero se convierte en un nosotros, que sirve para
    afirmar al yo”.

    • carmen

      Querido Isidoro.
      Hay quienes pensamos que la iglesia es un despilfarro descomunal y se podría hacer maravillas con sus recursos, empezando por los humanos y diciendo siguiendo por otros, que tiene a montoooones, siguiendo una línea de acuerdo con el evangelio. Pero … para ello hace falta primero cambiar las estructuras.

      No sé exactamente con qué dedo señalo. Pero me he cansado de señalar, se me ha dormido el brazo. Así que me he rendido. Una persona menos obsesionada. Poco a poco la humanidad avanza.

  • Jorge Felip Fernández

    Me ha llamado la atención una frase de Santiago (24-2, 2:58 am): “Esta crisis no tiene mucha solución humana, puesto que se ha perdido el querer evangelizar, se ha perdido el celo pastoral, …, Jesús instruyó en las cosas del Reino de Dios y parece que lo que importa es el Reino de acá abajo”. En mi caso puedo decir que mi celo pastoral es muy escaso, me limito a dar razones de mi fe y esperanza en las contadas ocasiones en las que me las piden. Al leer las Cartas de Pablo y ver la fogosidad del temperamento de Pablo y su enorme disponibilidad, responsabilidad, compromiso …, en extender el Evangelio y acompañar y sostener a los que han optado por seguir a Jesús siempre me pregunto ¿y yo qué hago? ¿tengo algún compromiso con la fe de alguien? Y mi respuesta es rápida, pues va a ser que no. Si esto se encuentra extendido entre los cristianos de hoy, pues las cosas no pueden ir bien. Sin embargo, si lo que importa hoy es el “Reino de acá abajo” esto no puede ser un impedimento para evangelizar, sino más bien lo contrario, pues es en el Reino de acá abajo en el que tenemos que trabajar para mejorar las cosas, para que las cosas vayan hacia el bien, junto con todos los demás de buena voluntad que quieren hacerlo. Y luego los que tenemos fe y esperanza en el Reino de Dios proyectarlo en él, que es lo que nos da la fortaleza necesaria. A los cristianos nos deben ver claramente implicados en el bien, en la justicia, en la paz, en el amor…, y esto es celo pastoral, que se nos vea bien nuestra apuesta. Esto es lo importante, pero si no comunicamos, hablamos, transmitimos …, el Proyecto de Vida, la Causa, el Reino, el Mensaje de Jesús … junto con nuestra respuesta sobre quién es él, nuestro testimonio resulta incompleto. Y lo que me he encontrado es que sobre Jesús la gente en general tiene una buena y alta valoración. Pero a renglón seguido comienzan a despotricar contra la Iglesia. La Iglesia es el escollo casi imposible de superar para un seguimiento comunitario de Jesús. El prestigio y la credibilidad de la Iglesia ha caído por los suelos, y resulta muy difícil defenderla pues no es posible negar la evidencia. ¿Hay algo que podamos hacer los cristianos para levantarla o bien tenemos que dejar caer esta Iglesia según los signos de los tiempos, para que pueda surgir de sus cenizas una mejor, renovada, más acorde con lo que predica? El Espíritu Santo creo que la guiará hacia un horizonte renovado, pero como siempre el ES cuenta con nuestras manos por lo que no podemos dejar nuestra implicación entre los que nos sentimos interpelados en esta situación de crisis.

    • Santiago

      Claro Jorge que el Reino de acá abajo importa, pero en cristiano, este Reino incoado “aquí” se ordena al Reino “de los cielos” pues Cristo hablaba de su Reino “que no era de este mundo” y que era permanente en la “vida eterna” que sigue a esta “vida temporal”..

      Por eso Cristo nos dice que es mucho mejor entrar manco o tuerto a “la vida eterna” que intactos quedar fuera, donde no se encuentran ni El ni el bien eterno, y mucho menos que importa “ganar todo el mundo” y perder el alma y la vida eterna..pues sin nuestra cooperación a la gracia no vamos a participar en el Reino de Cristo..Esta es la fe de la Iglesia de Cristo y es la que El mismo le infundió para que no perezca jamás y sea el instrumento ordinario de Su gracia y de nuestra salvación que es cabalmente la gracia sacramental.

      Un abrazo
      Santiago Hernández

  • carmen

    Hola señor Arregi.

    No sé si lee los comentarios a su artículo, aunque sea en diagonal. Si es así no me diga que no es enternecedor el ver esa profunda convicción de que Jesús es el centro del universo, el Dios mismo hecho hombre, la ausencia de cualquier tipo de duda en, pues en nada de lo referente a todo esto de Jesús, su iglesia, los mártires, La Verdad, el convencimiento absoluto en ese Dios Amor maravilloso que les cuida…en fin.

    Nada se puede hacer. La iglesia es de las personas que así piensan. Supongo que están en su derecho. Les pertenece porque creen en ella. Saben que es depositaria de La Verdad. Sencillamente lo saben. Exactamente igual que mi persona no sabe nada, ellos lo saben todo.

    Es curioso. Su artículo es una crítica a esa iglesia, pero da igual. Al final pasa siempre lo mismo, se quedan hablando los que piensan como ellos. Da igual lo que se plantee, exactamente igual, se acaba siempre defendiendo las mismas tesis. Las oficiales de la iglesia.

    No hay diálogo entre dos visiones diferentes , no logro entender. Me dijeron que no entiendo que esa visión está superada y que por eso no les interesa entrar. Y, efectivamente, no me cabe en la cabeza.

    Atrio podría ser un lugar donde se tratase este tema en profundidad, hay mucho en juego, es una organización con unos recursos humanos y económicos y con una capacidad de influencia brutal.

    Pero…si tratas de decir algo, se considera que tomas una postura extrema. Además, quién eres tú para cuestionar cosas de entendidos en la materia? Cuál es tu curricula?

    Pues mi pregunta es , y ustedes, por qué callan? Hablan entre ustedes por otros canales, verdad? Las personas, las ovejas no tenemos derecho a saber lo que ustedes piensan? No se han dado cuenta todavía de que ese no es el camino? Y ese miedo  a hablar claro a qué se debe? O quizás no es miedo y es soberbia?

    Antes creía que se podría cambiar , buscar soluciones para…la verdad, no sé para qué. La iglesia les pertenece a ellos. Es suya. Los extremistas no tenemos nada que hacer. Me hace gracia. Extremistas. Madre mía. Qué manera de utilizar el lenguaje.

    Así que , que disfruten de Ella. El Evangelio siempre estará ahí. Su idea no les pertenece. Es patrimonio Universal.

    No me diga que no es llamativo los comentarios que provoca su artículo. Lo encuentro fascinante.

    Cuídese. Usted es de mi quinta. Ya queda menos.

  • Jorge Felip Fernández

    … “atisbo algo” en referencia a la compatibilidad entre el posmodernismo y la fe cristiana en cuanto al rechazo de éste de la posibilidad de conocer la verdad total o absoluta por un lado y de otro también el rechazo de los grandes relatos. Pienso que la fe aquí y ahora no se asienta en el conocimiento pleno que nos permita estar en posesión de la verdad, contra todos los que se oponen o no la asuman, sino más bien en camino hacia ella, por lo que seguimos buscando junto con todos los demás con los ojos y oídos bien abiertos al soplo del Espíritu. Cabe el error, pero la fe aporta la firme confianza que estamos en la buena dirección u horizonte que Jesús manifestó con su vida, palabra y obra, su Proyecto de Vida, su Causa, su Reino. Para diluir la incompatibilidad me parece suficiente posponer el alcanzar la Verdad al tiempo de Plenitud, con lo cual podemos decir que aún no la tenemos y por tanto el diálogo en condiciones dialógicas igualitarias sigue abierto. Añado que percibirse en posesión de la Verdad y por tanto imponible a cualquiera es un asunto de voluntad de poder tan del gusto de la Iglesia. Las verdades éticas o morales que sostiene el cristianismo se pueden proponer de un modo distinto a lo que se viene haciendo desde antiguo, derivadas de la voluntad divina o de la ley natural como verdades absolutas, y hacerlo como verdades dialógicas consensuadas y argumentadas razonablemente teniendo en cuenta las opciones personales libres. La ética que conozco más opuesta a las propuestas cristianas son las de Nietzche argumentadas con coherencia a partir de su elección por el poder de los fuertes en contra de los débiles, sin importarle el daño consecuente. Y esto es un error sin paliativos que carece de argumentación lógica. Se elige la voluntad de poder como principio sin tomar en cuenta sus nefastas consecuencias. Esto no es sostenible en condiciones dialógicas igualitarias (Habermas).

    En referencia a los grandes relatos el posmodernismo se opone a los relatos utópicos de las ideologías de los siglos XIX y XX, que pretendían bajar el Cielo a la Tierra por medio de la imposición revolucionaria de sociedades alternativas y su rechazo deriva de su rotundo fracaso. Pero el relato de la Plenitud Humana no tiene por objetivo bajar el Cielo a la Tierra, su objetivo es el acceso a Dios, y por tanto su objetivo es el contrario, subir la Tierra al Cielo, ser atraídos por él. No se trata de una utopía más, sino de la última y definitiva que abre futuro humano personal y colectivo a la esperanza. La fuerza que tiene ¿puede compatibilizarse con el pensamiento débil posmodernista? Pues sigo atisbando cierta compatibilidad, y sigo esforzándome en ello pues lo considero importante.

  • Jorge Felip Fernández

    Me pregunto ¿cuáles son las causas de la pérdida de la fe en Dios, Jesús y su Iglesia, sobre todo en aquellos que han llevado toda una larga vida implicados fuertemente en ella y de pronto o paso a paso se ven desvinculados de ella y abandonan? Me parece recordar que el catecismo decía que la pérdida de la fe se debe a dejarse seducir por el mundo, el demonio y la carne, es decir el pecado; pero esto no explica la situación actual de crisis de fe religiosa y abandono de su práctica, pues el pecado siempre ha estado presente y ahora no es mayor que antes. Es posible que a partir de la Ilustración y el Modernismo y el más reciente Posmodernismo hayan embebido la sociedad en donde la religión no tiene cabida, pues su sistema resulta fuertemente contrapuesto a las propuestas y planteamientos religiosos anteriores. Y esto presenta en mi opinión dos soluciones: o bien se rechaza o se pone en duda el sistema, ambiente o circunstancias, en el que se mueve la sociedad tal como ha hecho la Iglesia conservadora, o bien se hace una renovación profunda de los planteamientos religiosos teniendo en cuenta el contexto en el que estamos aceptando, asumiendo, integrando, …, su sistema, sin cambiarlo ni manipularlo. Es decir, dar el carpetazo a teologías y apologías del pasado, para ofrecer una perspectiva distinta apoyada en bases diferentes que asuman el contexto en el que estamos. Por tanto, podría ser que la situación de crisis de fe se deba a la caída irreparable de un sistema de pensamiento y de vida del pasado, al tiempo que se trata de mantener la fe contra viento y marea con bases y planteamientos obsoletos.

    Presentar y ofrecer a Dios como el Ser Supremo, Causa primera de todo cuanto existe, Todopoderoso y Omnisciente, Creador del Cielo y de la Tierra, de todas las cosas y de los seres vivos incluida nuestra especie, sentado en su trono desde el cual vigila el comportamiento de los seres humanos, premiando o castigando según cumplan o no sus Leyes, etc., genera gran cantidad de problemas irresolubles en el contexto en el que estamos. Sin embargo, podemos presentar a Dios como lo Eterno, Incognoscible, sobre el cual nada podemos decir como Misterio Trascendente. Este contenido de Dios no se opone al contexto actual ni genera problemas y curiosamente resulta compatible con cierto agnosticismo presente y en aumento en nuestras sociedades. Incluso sería en cierto modo compatible con el indiferentismo religioso, pues carece de relevancia que exista o no un Misterio-Trascendente-Eterno si con ello no se implica ni se traduce en religión ni en principios o valores éticos específicos.

    Para mí, los planteamientos y formas de vida religiosos llegan a su cenit en la historia con Jesús de Nazaret, pues entiendo que con él se pone el acento de la religión y de la ética en el ser humano, por encima del Templo y de la Ley, incluso humaniza la relación con Dios, a quien nadie ha visto jamás, dando una visión de Él como un Padre, cargado de humanidad. Hay un cambio de perspectiva cambiando el enfoque desde el ámbito divino de la religión hacia el ámbito humano. Y se trata no solo de un humanismo simplemente con una ética de máximos, sino que enraíza en la religión, dado que Jesús y su Reino, la Plenitud Humana, se propone como la única puerta de acceso a Dios, a su relación con Él, y por tanto religiosa. El contenido de la Plenitud Humana no se contrapone con el contexto en el que estamos. La ciencia y la tecnología nada tiene que decir al respecto, sino que por el contrario podrían colaborar entre sí. Quizás el pensamiento débil o fluido del posmodernismo que rechaza los grandes relatos podría interferir, pues podría considerar la Plenitud Humana como un gran relato. Me preocupa el tema y estoy ahora esforzándome para tratar de diluir las diferencias y pueda asumirse la Plenitud Humana en el contexto posmodernista. Voy atisbando algo.

    • Román Díaz Ayala

      Me alegra muchísimo que vayas aclarando conceptos. Así interpreto yo tu frase: “Voy atisbando algo”.
      En los años sesenta del siglo pasado nos enfrentábamos al mismo problema. Entonces se acuñó un vocablo para enjuiciar la religiosidad de las gentes en una parroquia de barrio: “fe sociológica”. Era la religión recibida por herencia, sus contenidos mentales y sus ritos y ceremonias, pero como no existía una base de compromiso personal no se podían distinguir los asiduos a la parroquia de quienes manifestaban total indiferencia al fenómeno religioso. Como es lógico, hablo de mi ambiente juvenil.
      Si se observan bien aquellas circunstancias, no era un problema de mundo, demonio y carne, como tampoco el de una militancia laicista vía erudición que ponía en entredicho los conceptos o valores religiosos, sino un nuevo fenómeno social que para mucha gente suponía simplemente la inmigración de los pueblos a las ciudades. El desarraigo y la reconstrucción de una cultura con nuevos valores añadidos. La militancia política muchas veces barría la primacía de la religión, o la sustituía.
      En los ambientes eclesiales se pasaba de una Iglesia de Cristiandad a la búsqueda frenética y acuciante de otros anclajes. Especialmente para buscar el punto de equilibrio entre el compromiso cristiano y el compromiso político . lo mismo que pudo ocurrir después entre tu profesión científica y los valores de la fe.
      La fe cristiana, también desde un punto de vista racional, tiene sus premisas, no sólo su campo aparte. Y si la fe es sobre todo un acto de confianza , no podemos afirmar que Dios es un misterio incognoscible, porque nadie puede confiar en quien no conoce. (Jesús nos lo dio a conocer) No está presente la fe si no se ha establecido una relación. La confianza es la forma de amor con la que respondemos al amor de Dios.
      Si le das premisas a la ciencia, dale premisas también a lo que Jesús revela de sí mismo y de su Padre. Las de la ciencia entran por la razón, las lógicas de las cosas, las de la fe entran por la lógica del corazón.
      La urdimbre de un tejido necesita de sus hilos contrapuestos.

  • Santiago

    La realidad mas asombrosa es que Jesús de Nazaret está tan vivo hoy en Su Iglesia en este siglo XXI como en el siglo I cuando se presentó a nosotros en carne mortal… Si cada vez que hablamos de El se elaboran cientos de opiniones, no sólo aquí, sino en todo el mundo, no sólo ahora sino a través de todos los siglos, si se llenan y se han llenado bibliotecas entera relacionadas con Su nombre y con Su Iglesia…si en todas las edades se ha querido borrar Su nombre del Universo, y se han librado feroces batallas para destruir toda Su obra y para que no quede vestigio de El…sin conseguirlo, …tenemos que pensar que es Su Persona la que trasciende y se nos presenta con tremenda relevancia que abarca -consciente o conscientemente- a cada ser humano..

    Es por eso que la institución actual  “humana” de la Iglesia puede derrumbarse pero el carácter carismático y sacramental de la Iglesia que nos acompaña no va a desaparecer… La FE de los humanos puede decaer, puede enfriarse, puede desviarse pero la Palabra de Jesucristo es perenne…no decae, no se enfría, no se desvía…Esa misma FE nos dice que El es el Verbo, la Palabra hablada a nosotros por Dios desde toda la eternidad, cuyo único propósito es nuestra felicidad eterna.,Ese es nuestro destino final, y TODO lo demás va orientado a la consecución de ese fin último…

    Dios se revela en Jesús de Nazaret como la Persona de Su Hijo.La noticia de El ha quedado grabada en la historia a través de los testigos..Para nosotros la FE en Jesús como el Hijo verdadero de Dios no es visión absoluta..Todavía no estamos ahí..Ahora es solo noticia oscura..pero aún en esta oscuridad podemos ver el firmamento lleno de estrellas que se nos escapa durante el resplandor del día…La FE en el Dios Jesús ilumina nuestra contemplación…Es en medio de la noche oscura como los contemplativos experimentales encuentran la verdad…pues:

    “En la noche dichosa, en secreto que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía. Aquesta me guiaba más cierto que la luz del mediodía…”

    Un saludo cordial

    Santiago Hernàndez

     

    • Román Díaz Ayala

      Hola, Santiago, acudes como siempre a los asuntos medulares de nuestra confesión católica dando esa nota de lo que no se debe olvidar. La mayoría de quienes aquí intervenimos damos ese perfil de haber sido educados, instruidos en nuestra niñez dentro de la enseñanza de una Iglesia fiel a sí misma y fiel a los siglos de su historia. Magisterio y Tradición acompañaban los artículos del catecismo introductorio en su formato e preguntas y respuestas.
      Yo mismo pedí el bautismo el año 1957 y luego un poquito más tarde, el año 1959, el papa Juan XXIII anunció su propósito de convocar un concilio ecuménico. Así que se me educó en la presencia real de Jesús en el cielo, en la Eucaristía y en los otros sacramentos, otros seis, en la Misa como un sacrificio incruento que garantizaba la presencia de Jesús mediante el poder mediador de un sacerdote de “la Nueva Alianza” que sustituyó el sacerdocio levítico, y que fuera de la Iglesia no había salvación. Se demostraba que la Iglesia Católica Romana era la verdadera , porque sólo en ella estaban sus cuatro notas esenciales. Una de ella era “su santidad” y en nuestras mentes de jóvenes se nos decía que contemplásemos la pléyade de santos canónicos que la adornaban y que el glorioso ejército de los primeros mártires que ofrecieron su testimonio con su sangre lo hicieron en la fe católica. A la feligresía se le ofrecía la ascesis que era hacer de nuestros actos una vida meritoria, porque el cielo, la vida futura se conquistaba en una carrera de buenas obras. Y la mística estaba reservada para almas exquisitas que habían alcanzado mediante el esfuerzo la unión con Dios.
      Pero entonces, la Biblia, con preferencia el Nuevo Testamento, ya se aconsejaba su lectura, pero no pasaba de ser otro libro “piadoso” para nuestra espiritualidad particular. De entonces viene que antes, y ahora, la multitud de creyentes católicos jamás hayan leído y mucho menos estudiado las Sagradas Escrituras, salvos los pequeños grupos de iniciados surgidos en los años de ambiente conciliar.
      Pero vino el Concilio (1963-1965) y lo cambió todo, a pesar de los sectores más inmovilistas, que luego prevalecieron principalmente en la Jerarquía.

      La Iglesia entró en crisis, mientras que el mundo, la sociedad, había acelerado su cambio secularizante.
      Toda una generación, la nuestra, y no sólo algunos sacerdotes, está en crisis, incluso de fe, en sus trayectorias de abandono o de fidelidad.
      Y tal es la tragedia que en este hilo está asomando.

      • Santiago

        Coincido en todo contigo… Es impresionante para quienes ya hemos vivido bastante el contemplar la crisis de fe del mundo…cuando muchos como nosotros vivimos cierto ambiente que, por el contrario, propiciaba creer en valores perennes, como dices Román, y que de hecho conocimos por sus “hechos” y NO de palabra…la santidad de la Iglesia en muchos de sus fieles, incluyendo los clérigos…Hoy el relativismo de la filosofía subjetiva desde el siglo XVIII ha dislocado a la razón cuyo objeto se aparta cada vez más de la naturaleza íntima de la verdad…y ya no importa nada…sino sólo el pensamiento individual “mío” que es aplicado dogmáticamente como norma y que se repite como lema.

        Esta crisis no tiene mucha solución humana puesto que se ha perdido el querer evangelizar, se ha perdido el celo pastoral, la idea de que el Evangelio auténtico estuvo ya predicado por Cristo y que fue recogido ampliamente por sus discípulos y puesto en práctica siguiendo la “cuarentena” en la que Cristo instruyó
        A sus Apóstoles en las “cosas del Reino de Dios”..Parece que lo que sólo importa es el Reino de “acá bajo” durante este soplo, este sueño, está vela nocturna que es la vida terrestre

        Un abrazo
        Santiago Hernández

        • Román Díaz Ayala

          Lo que explicas tan sólo es una parte de esa realidad total que nos envuelve, pero no debemos pensar “que no estamos hechos para ella” sino que también forma parte de nosotros mismos. Solamente que son tiempos de cambios acelerados. En lo moral tenemos que recordar aquellos de “cada cual ha seguido su propio camino”, “se han extraviado”, “no han conocido a Dios”. Nos lo recordaba Pablo en Romanos citando las Escrituras. En cuanto a la filosofía, no hay filosofía “perenne” aunque la frase esté secularmente acuñada dentro de un determinado sistema filosófico. La razón es muy sencilla; todo razonamiento filosófico es obra del pensamiento humano. Abrirnos a nuevas filosofías no significa claudicar de la verdad, sino de un sistema de pensar. Algo mu distinto es la verdad de Jesús. Eso pertenece a otro orden de cosas. A ella se llega por el corazón ( y por la moral, de ahí que hablemos de “personas de buena voluntad”, que tiene una profundidad teológica propia del Concilio)

          “Patria y vida”

        • Santiago

          Pero, si por filosofía se entiende la búsqueda de la verdad, entonces siempre es “perenne” puesto que cada persona humana de alguna manera se propone algo que es verdadero para el/ella..aunque esté objetivamente en un error.

          Sin embargo, para nosotros los que aceptamos la fe, la perennidad consiste en la permanencia de los valores del Evangelio. Sólo esta ética es capaz de elevarnos a un verdadero equilibrio espiritual donde podamos practicar la virtud. Aún Sócrates, siendo pagano, establecía el conocimiento y la práctica de la virtud como base de la definición de filosofía.
          Por eso, conocer nuevas corrientes filosóficas, como dices, nos abre al conocimiento de la actualidad, sin embargo, no todos estos “movimientos” se dirigen al conocimiento íntimo de la verdad que sólo se encuentra en Dios de manera absoluta y por tanto todos “los hombres de buena voluntad”,aún inconscientemente, se dirigen a El donde se encuentra nuestro último fin y felicidad como personas humanas.

          Un abrazo Román. Gracias por tus interesantes comentarios
          Santiago Hernández

          • Román Díaz Ayala

            Exactamente, es así como lo explicas, Yo también te doy las gracias por estar siempre presente aquí. en Atrio.
            La filosofía es firme valor y no mera especulación que aliente nuestra fantasía ni un mero ejercicio terminológico, sino que implica virtud. Y la virtud es todo aquello que nos humaniza..
            Uso el término “humanizar” lejos del sentido de que nuestra naturaleza es incompleta y necesitada de un nivel superior para seguir una línea evolutiva, sino en término de “reconciliación” con nuestra verdadera naturaleza humana, un cuerpo espiritual, porque busca los valores superiores del espíritu, esa llamita divina, que ilumina a todo ser humano para reconocer al Creador de todas las cosas. Entonces no es sólo la filosofía lo perenne en el ser humano, sino todo aquello que alienta nuestro destino.

            Patria y vida

          • Santiago

            Es un privilegio para mi seguir interviniendo en el diálogo en medio de la oscuridad de la vida, donde la única iluminación verdadera reside, ahora más que nunca, en Jesucristo. Todo lo demás, como dice S Pablo, se ha hecho por El, y en orden a El,…. y en El finalizará todo.

            Abrazos
            Santiago Hernández

  • Olga Larrazabal

    El lamento del clérigo Alberbide es parte de la rebelión de los humanos al hecho de que le Evolución y el cambio son la norma, no la excepción.

    Y si alguien ha entregado la vida a una causa, y vive demasiado, hay una probabilidad muy grande, si es que no evoluciona, de tener una vejez entristecida, porque el objetivo de su vida no se cumplió o peor que eso, se fue para el lado opuesto.

    Y los hijos suelen ser los que nos dan lecciones de evolución, así que el caso de un clérigo puede ser peor que el de un laico.

    Lo lamento por él, porque está sufriendo al ver que todo se derrumba.

  • Asun Poudereux

     
    Hay que ir empapándose de las diferentes etapas de la religión en la que se nos formó para llegar a darse cuenta, dada la vida personal única e intransferible que a cada cual le va llevando, de que ya en uno han ido cumpliendo su función y sentido y que sin ella no se habría llegado hasta donde, todo en su conjunto, le va trasladando y hasta alejando en lo aparente  y externo.

    Lo que llamamos Dios, no sabemos lo que es, siendo lo Innombrable. Sin embargo, experimentamos y vivenciamos en lo más íntimo de lo que es y somos siendo, lo que nombramos Transcendencia, que creemos viene a nuestro encuentro, estando ya ahí latente toda su potencialidad en nosotros.

    La experiencia nos dice que hay que seguir confiando en esa Presencia que no se deja, sin embargo, atrapar en nuestra mente. Si se tuvo fe en nuestra persona, por qué no hemos de tenerla en las personas que sentimos son diferentes ¿?

    La experiencia nos hace ver que precisamente muchas de las personas, que no hacen alarde de religiosidad y cultos varios, son de un corazón abierto y compasivo con los que se le acercan a pedir ayuda y escucha a sus problemas del tipo que sean, movilizándose a apoyarlas en lo que está de su mano.

    Una vez que la confianza se aposenta en la persona, sabe que le viene dada, no es mérito propio, y da gracias por ello. ¿Por qué ese temor a lo humano, si en él viene sellado la emergencia de lo más profundo de su ser, que se abre y despliega en consciencia?

    No somos dioses por más que nuestra mente quiera engañarnos. Veremos en algún momento crucial que únicamente somos en lo que llamamos Dios… Presencia… Misterio… Vida… Nada y Todo…

    Si hay confianza auténtica el respeto es su acompañante fiel con toda persona que es también   fiel al rumbo por donde le va encauzando su vida personal e interpersonal: Religiosa y/o no, única e intransferible.

  • Jorge Felip Fernández

    Si la Iglesia no atiende ni acompaña ni da respuesta a las inquietudes de las personas que quieren o siguen a Jesús comprometidas con su Causa, entonces la Iglesia habría dejado de ser un instrumento eficaz del Reino. Sin embargo, si el compromiso e implicación con la Causa de Jesús no implica ni hace referencia a lo religioso, pasando de la vinculación de Jesús y de sus seguidores con Dios, quedándose simplemente en un humanismo quizás el mejor que puede incluir la Plenitud Humana, entonces el fallo no es de la Iglesia sino de la calidad del compromiso. La Iglesia como instrumento tiene que responder a las necesidades religiosas y espirituales de aquellos que comprometidos en diverso grado con la Causa de Jesús incluyen en él su vinculación religiosa con el Dios de Jesús. Si en esto la Iglesia falla, entonces la Iglesia requiere una profunda renovación, para adecuarse a las necesidades de su gente y sobre todo escucharlas, atenderlas, acogerlas, … ¿Qué les ofrece la Iglesia? Misas, sacramentos, oraciones, …, Credo y su compleja dogmática, …, culto en una liturgia descolgada del presente, …, clero y jerarquía de poder y honores, …, en mi opinión marcadamente insuficiente. Por ello su gente se va quizás buscando satisfacer sus necesidades religiosas y espirituales en otra parte. Yo he sabido con esfuerzo acomodarme a lo que hay esperando tiempos de renovación, por mi fuerte decisión de seguir religiosamente a Jesús comunitariamente en la IC.

    La pretensión de desvincular la Causa de Jesús de la religión es un signo de los tiempos. El Proyecto de Jesús se ve como un valor importante, a veces muy importante, para lo humano personal y para la humanidad de hoy y su futuro, mientras que la religión se percibe como un lastre del pasado que hay que superar, proponiendo un cristianismo posreligioso. Pero en mi opinión, si se desvincula el Proyecto de Jesús de Dios, de lo Eterno, de la vida eterna junto a Dios, su Proyecto queda truncado sin meta, dado que en el mucho suponer que sin la ayuda y guía de Dios se lograse la Plenitud Humana en nuestro ámbito humano, no será ni última ni definitiva, sino que terminará por extinguirse. La pérdida de la confianza en que Dios está ahí ayudándonos, acompañándonos, protegiéndonos, …, en nuestra vida y en la de todos, implicado en la marcha de la humanidad, es en mi opinión lo que produce el descalabro de lo religioso. Se cree que no se necesita a Dios para nada, con lo cual culto y oración pierden interés y sentido, y en consecuencia también la Iglesia.

  • Juan A. Vinagre Oviedo

    Cuando una institución se queda obsoleta; más: cuando una forma religiosa se corrompe como institución, ojalá que desaparezca -y desaparecerá-, pero a fin de que pueda renacer una Fraternidad nueva, que siguiendo a Jesús de Nazaret, anuncie el Reino de Dios con su testimonio de vida, dedicada a hacer el bien más, mucho más que a sostener, como irrevisables, inerpretaciones históricas elabotadas por el hombre… Interpretaciones o elaboraciones, que por ser históricas, han de revisarse, pese a la gran resistencia de los que han sacralizado, a veces de buena fe, esas formulaciones  y costumbres, que han tendido a acomodar el Reino de Dios y el poder del capital…  (Por qué esas amenazas de cismas ante los intentos de renovación-reformulación, del papa Francisco?)   En el anuncio del Reino de Dios lo principal es la esencia del Mensaje evangélico, no la tradición. La Iglesia institución, reformulada por los hombres, no es evangélica, no sigue de verdad al Jesús que anunció el gran Mensaje del Reino, que da sentido a la vida. Por eso, hoy que sabemos discernir mejor, la Iglesia “oficial clerical”, irreformable, decae…

    Esa Iglesia, recreada-reformulada por los hombres, amigos de las tradiciones históricas sacralizadas (sábados) y del poder, se va cayendo. Esa Iglesia meretriz ojalá desaparezca pronto, a fin de dar paso, renacida, a la Fraternidad fundada por Jesús, el Señor.                   Los que piensan con los esquemas mentales tradicionales intocables, irrevisables, supongo que deben tener muchas dificultades para encajar esa decadencia, y se refugiarán en el “pusillus grex” como el pueblo elegido… y no harán ningún examen de conciencia histórica… ni personal.    Los que ven-vemos las cosas de otra manera nos acogemos a la esperanza del cambio, de un cambio profundo -no de superficie, de “cositas”- dentro de la Fraternidad del Señor (Jesús para mí es el Señor, sí).   Esperanza de cambio aquí en la tierra y de un más allá real, en el que la esperanza ya no tendrá cabida, pero sí el amor.

    En el último nº de “Iglesia Viva”, Javier Elzo sostiene con datos empíricos que, aunque la Iglesia institución decline, el sentido religioso crece, siguiendo distintas modalidades…    Yo estoy convencido de que esto es lo cierto.  Lo que, a mi juicio, encaja muy bien con la genial advertencia de Jesús en la parábola de la Evaluación final: Venid, benditos… ¿Cómo, si no te conocíamos…?  Hacer el bien es el criterio de aprobado en esa evaluación. No saber muy bien teorías, catecismos y tradiciones… Más: ni siquiera conocer a Jesús. (Quien se sorprenda con esta última frase, que relea la parábola y piense.)  Lo que manifiesta  una mente flexible de Jesús. No rígida, como con frecuencia se ha presentado, a lo largo de la historia.    En este Jesús y en el reino de Dios Padre que anunció, creo y espero. No tanto en el que hemos creado o deformado los hombres “en nombre de Dios”.                               Esto me recuerda lo que preguntó el papa Luciani (Juan P. I) a Benelli cuando éste le hizo ver el engranaje económico (IOR incluido) del Vaticano: “Pero esto qué tiene que ver con el Evangelio de Jesús”, y además “en nombre de…”,  dijo el nuevo papa. (la cita va de memoria)

    En suma, de la Iglesia institución solo espero que VEA y, humilde,  se reconvierta, a fin de que surja una Fraternidad nueva, no clerical (la falta de sacerdotes no será un signo sugerente providencial, para el cambio?), que se dedique a hacer el bien y a anunciar el Reino de Dios (que es un Reino que piensa en primer lugar en los necesitados, producto del dios dinero),       y que da sentido a la vida del ser humano en la tierra. Así será luz y camino, así podrá convencer más y crecer…        (Perdonen si esto parece una homilía. Simplemente expreso algo que siento y creo.)

     

  • “Es curioso como ese termino ,IGLESIA , suscita sentimientos tan controvertidos. Podría uno decir como con la FERIA, y “uno habla como le va en ella”. Con la iglesia pasa lo mismo. Con una diferencia. Aquí en España ya no necesitas ir a la feria, te la dan recien nacido, en teta o en chupete. Como en cualquiera otra comedura de coco. No esperan a que tengas uso de razón, por que eso significa haberse anticipado en el campo del cerebro ideas non santas y ahí la iglesia no se anda con zarandajas. No coge a hombres y  mujeres hechos y derechos, no. Eso está muy bien cuando Juán el Bautista sumergía a los bautizables en el Jordán. Y luego Jesús y los suyos. No quiero perder el tiempo buscando el proceso en que esa iglesia fue añadiendo lo que llaman sacramentos, uno tras otro, para condicionar las conductas de unos y otras. Pero lo cierto y verdad es que nunca perdió el tiempo para atar y bien atar , ventajista siempre, o sea como pescar en un estanque, sobre seguro y no fallar, conciencias nonatas. Clavó a fondo lo que era bueno y lo que era malo…..vamos, como bautizar como en África…..CON MANGUERA. ¿Para que perder tiempo?.

    ¿Y cómo cazó seminaristas?. ¿Muchachos de l2 o 13 años en la España rural cuyos medios económicos familiares para estudiar eran, o Cura, siervo de la gleba?. Los mayores se podían ir a Alemania……Para Alemania por necesidad. Para el seminario   “por vocación”….¿Sí?. Con 13 años no hay vocación, ni nada que se le parezca. Si lo sabré yo….En fin, hemos sido tantos los que hemos pasado por el tamiz de esta Iglesia que tiene que haber de todo.Así que cuando oigo alabanzas de esa institución pienso en las leyes gravitacionales…..y deduzco hasta   que punto sigue la iglesia operando dentro de cada indivíduo (o  sea su potencia es casi como una ley física) o está liberado. Cuando Publico recientemente Hans Küng y dijo: “Yo, hoy, sólo creo en Dios” pienso: ¿Está completamente liberado o ha hecho algo insólito : SAPERE AUDE¡¡¡

  • M.Luisa

    Un caso evindenciable de inmadurez, no digo evidente porque para muchos desgraciadamente no lo verán así,  donde la sorpresa que nos causa no es gratuita. Es un caso propio  de quienes se mueven en la anchura de su propio ego, no en la amplitud de lo que podría dar él  mismo, el propio ego.

    Un caso como  tantos, dentro de la iglesia, cerrados a lo que de ella se quiso hacer como institución,  cerrados a las paredes que la circunscriben, único sentido de sus quejas.  Era previsible…   No es cierto que en la vejez se pueda decir todo si el que habla es nuestro ego.

    Si en el aire se levantan castillos es de esperar  que algún día u otro caigan. Ya lo cantaba  Salvatore Adamo   en mi juventud.

  • carmen

    Señor Xipi Albedribe.

    Nada más lejos de mi intención de faltarle al respeto. He leído el comentario del señor Revuelta y me he sentido mal.

    Nada hay personal, pero si no sé quién es usted, cómo podría ser personal?  No creo que esto sea cuestión de misericordia, no creo que usted la necesite. Está usted en su pleno, absoluto derecho a sentir como pueda y a decir lo que piensa y lo que siente. Pues hasta ahí vamos a llegar. No creo de ninguna de las maneras que su vida haya sido un engaño, vamos, ni por asomo. Anda que no hay personas que piensan como usted…

    Pero también tengo derecho a pensar de manera diferente. Mi desencanto profundo con esto de la iglesia no es debido a personas que están convencidos de lo que usted mantiene. Mi queja profunda, lo que me ha hecho desligarme cada vez más de esto de la iglesia es justamente lo contrario. Personas que piden un cambio a gritos y a la hora de la verdad, si profundizas un poco y observas, casi nadie quiere cambiar  nada que haga posible un cambio profundo en la organización de la iglesia. Eso es lo que me hace pensar que no tiene solución. Porque, entre otras cosas, la solución pasaría por dialogar y llegar a acuerdos sostenibles,  para que personas como yo podamos permanecer dentro de la iglesia sin sentir que nos traicionados a nosotras mismas. Pero eso no es posible, unos acusan a otros de comunistas y los otros a los unos de fascistas. Y acuérdese la que se lió en los años cuarenta del siglo pasado. El mundo mundial quedó dividido en dos bloques y cada uno con su jefe supremo al mando. Y creo que precisamente lo que hay que eliminar son a los jefes supremos, eso ya no se vale, es cosa de otra época. Y por supuesto dejar libertad para creer o no que Jesús es Dios mismo o no lo es. O sea. Imposible.

    Lo que tenemos que hacer las personas a las que no nos gusta la iglesia es dejarla. Punto. Sin más. Y a mí no me gusta.

    Insisto, nada más lejos de mi intención que molestarle personalmente. Por favor. En absoluto.

    Mucha suerte y cuídese mucho.

  • Jaume PATUEL PUIG

    Tengo en mis manos dos libros de un joven teólogo, dominico francés, DOMINIQUE COLLIN (1975): LE CHRISTIANISME N’EXISTE PAS ENCORE m(2018), donde distingue entre Evangelio en singular y evangelios en plural. Las estructuras eclesiásticas narradas con los evangelios no han proclamado el EVANGELIO (la buena nueva), tal vez. Y el otro L’EVANGILE INOUÏ (2019)…Y así escuchar el evangelio con otro oído.
    Ver cómo caen estructuras por las que te has comprometido siempre es doloroso. Cómo doloroso fue para Jesús ver cómo se empleaba el templo. Pero el mensaje de Jesús: LA PRENSENCIA DE DIOS QUE VIVO, ES ESA PRESENCIA QUE TU DEBES DES.VELAR…. esto ayuda a vislumbrar un mundo nuevo Y CON UNA ACTITUD CONFIANZAL Y ESPERANZAL.

  • Alberto Revuelta

    Y la misericordia?. Con todo mi respeto a columnistas y comentadores, dónde está la misericordia con el escribidor que ve destrozada la obra a la que entregó su vida?. Los pontífices de la ruina de la Iglesia de la cual, muchos de ellos, han sido miembros combatientes, que parecen alegrarse de ella como si la maldad del mundo anidara solo en sus aladares llenan páginas y páginas con el diluvio que anega a pares occidentales decla Iglesia. La historia de Ludovico Pastor sobre el papado catolico muestra situaciones muchísimos peores que las vicisitudes actuales de las comunidades catolicas. Nadie sabe, ni los científicos ni los historiadores ni los profetas de calamidades, el futuro. La levadura hincha los panes. Cómo no entender el dolor de un anciano que añora la función de Ramos de su pueblo y el entierro de su madre clamando en latín para que los tronos y las dominaciones salieran a recibirla?. Pero qué clase de personas somos?. Pues claro que el análisis que relata Arregui estará equivocado cualquier sicioligo lo podrá desbaratar. Pero….no hay una caricia de bondad para consolar a un anciano herido y decirle que su vida en tantas cosas, está haciendo sonreír al Señor y que le atenderá porque fue fiel en lo poco?. Padre Alberbide no haga usted mucho caso y quéjese de lo que quiera. La ventaja de ser viejo y haber luchado es que puede uno decir lo que le parece. Y que el Eterno reparta suerte.O azar, como en el póker

  • Jorge Felip Fernández

    Creo que Dios no abandonará nunca su fortísima implicación en la marcha de toda la humanidad al completo hacia su plenitud, para conducirla a lo Eterno junto a sí en el ámbito divino. En nuestro presente considero que la humanidad en su conjunto ha puesto el acelerador hacia la Plenitud. Nos encontramos en las mejores condiciones de vida incomparablemente superior a cualquier tiempo del pasado. Avanzamos en el conocimiento de nosotros mismos y de nuestro entorno a un ritmo muy superior que antes. Y sí, también progresamos en el nivel y sentido ético en un mundo cada vez más interconectado. Por supuesto hay sombras, sufrimos aún muchos males, nos comportamos a veces con cierta maldad, …, sin embargo, las tasas de colaboración y participación son más altas que nunca, por ejemplo, en la reciente reacción mundial contra la pandemia de la Covid, o la atención y ayuda en las situaciones catastróficas de las que nos enteramos prácticamente al instante. Esto nunca habría ocurrido antes. ¿Se puede mejorar? Sin duda, pero de hecho se hace. No puedo compartir en absoluto de que la sociedad actual se encamina hacia el desastre y por ello algunos proponen un retorno al pasado, que como dice el refrán muy erróneamente siempre fue mejor. Podría suceder, pero mi lectura de los signos de los tiempos me produce muy al contrario un gran optimismo hacia el futuro humano. Y además con confianza pues creo que Dios está implicado en él y lo guía hacia la Plenitud, quizás con renglones torcidos, pero hacia ella.

    La práctica religiosa está siendo abandonada aceleradamente. ¿Se han convertido las religiones y las prácticas religiosas en un lastre que hay que abandonar para seguir adelante? ¿Quizás sea mejor un mundo que prescinda de lo religioso cada vez más intercomunicado y relacionado, diluyendo las fronteras también religiosas entre los pueblos y las personas, elevando el nivel y sentido ético global, …, que el ensimismamiento religioso? Elevar el sentido comunitario global de la humanidad fraterna sin exclusiones y el sentido ecológico planetario de sostenibilidad en los recursos y diversidad biológica, entre otras metas de futuro, ¿sustituyen la religión por espiritualidades diversas que acogen estas propuestas? Pero la religión cristiana no es en absoluto opuesta a estas proposiciones sino todo lo contrario las asume, aportando una perspectiva ulterior y un sentido último, aumentando la confianza en el éxito al implicar a Dios y su ayuda en el proceso. Nos da fe y esperanza de futuro. Pero ¿esta fe y esperanza tienen algo que ver con la práctica religiosa? ¿Será Dios mismo el que impulsa su abandono, pues han dejado de ser un estímulo eficaz para la marcha humana hacia la Plenitud? Pienso que lo que Dios está impulsando es la renovación de la religión y su práctica, y esto requiere una crisis y profunda catarsis. Quizás sea necesario que las Iglesias se vacíen y que escaseen los sacerdotes para que el ES transforme y renueve su Iglesia del modo más adecuado.

    Creo que Jesús, Dios con nosotros, está implicado con la Iglesia, “yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos”, y guiada por la acción del Espíritu Santo. Entonces ¿por qué está siendo abandonada? ¿Causas? El autor que comenta Arregui las centra en enfermedades o pecados de la sociedad: comunismo, sexismo, libertinaje, …, aunque más que comunismo que afecta a una minoría, se hablaría más en esta línea de pecados de la sociedad como el consumismo desenfrenado. No creo que la causa del abandono de la Iglesia y la drástica disminución de sacerdotes se deba al pecado personal o social, pues el pecado siempre ha estado presente dentro y fuera de la Iglesia, y no hay razones para pensar que ahora sea mayor que antes. Repasar por encima la historia de la Iglesia y de la sociedad lo desmienten. Para mí la respuesta pienso que está en que la Iglesia ha dejado de dar respuesta y acogida a los problemas del presente, a las expectativas religiosas y espirituales. Se ha creado un entorno autorreferenciado que se ofrece sin posibilidad de transformación, con lo tomas o lo dejas y se opta por dejarlo. Quizás esta profunda crisis de la Iglesia sea para el bien de su renovación también guiada por el ES, para hacerla un instrumento más eficaz hacia la Plenitud en este contexto acelerado en el que estamos inmersos. Practiquemos la paciencia con lo que hay, y potenciemos tanto como podamos la renovación necesaria.

  • “A Jesús de NAZARET JAMÁS le dolieron las tripas.¡¡Dios nos guarde también a nosotros por el éxito o por la decadencia de la institución eclesiástica . Por la sencilla razón de que nunca se le pasó por la cabeza institución eclesiástica de ningún tipo”

    Se puede decir más alto, pero  no más claro. La iglesia para mí es el templo judío, y como tal sólo puede salir de la mente del visionario Saulo. Y de ahí proviene todo la trayectoria de que los evangelios, fueron escritos en griego. Así que nada se sabe de quién los tradujo  por primera vez. Por ello la traducción real de la palabra Ekklesía debía ser ASAMBLEA, Y la de Christo, UNGIDO, es decir aquel que por ser rey o Sumo sacerdote, recibía el óleo sagrado, que nada tenía que ver con Jesús de Nazaret. Pero nada de eso convenía al visionario.

    Cuando en un texto anterior, José Arregi afirma que Jesús de Nazaret, es un ser humano como nostros, es decir un HOMO SAPAPIENS, nos está diciendo la verdad del hecho que la decadencia de aquella Ekklesia, NADA TINE QUE VER, con Jesús de Nazaret, ni con el dolor de tripas de los que han comulgado con las ruedas de molino, fundamentalmente el comunismo, su comodín  (desde que este surgió con Engels, Max),  y en tiempos cercanos, como Arregui señala, Mayo-68  y su Prohibido prohibir, las, playas, el sol, el sexo….”como si en “su iglesia  clerical-nuestro paraíso” todo eso le fuera ajeno……..

    El remate de José Arregi remata: “A Jesus de Nazaret , el profeta laico , el profeta herético, revolucionario, condenado y muerto por haber hecho frente al templo y AL CLERO. SIGUIENDO MAS ALLÁ DE TODAS LAS RELIGIONES , IGLESIAS Y DOGMAS”

    Y me imagino que la omisión de la PODOFILIA CLERICAL, algo tendrá que ver con las causas de esa cacareada decadencia clerical, que a buen seguro es atribuible  al amigo Xipri.

    , Muchas gracias José Arregi .Siempre un rayo de luminosidad.

     

     

  • ana rodrigo

    Al señor Xipri las lágrimas de su lamento le impiden ver la realidad global de nuestra sociedad y los graves errores de la Iglesia.

  • Román Díaz Ayala

    Sí, a Jesús le dolieron las tripas. Y no  en aquella última noche de su prendimiento cuando oraba apartado de sus discípulos, conocedor, según narran los Evangelios de lo que le iba a suceder unas horas más tarde.

    Lloró con dolor de tripas frente a la “ciudad del gran rey” : “Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas”

    Lloró mirando al pueblo, con mucho dolor de tripas, porque no podía acogerlos bajos sus alas como la gallina hace con sus polluelos.  Le rechazaban, o seguían en su indiferencia, cada cual a sus negocios.

    La fe brilla como en tiempos pasados, porque la fe es un ejercicio constante de amor. Es la senda escondida de quienes militan en el seguimiento del Maestro- No es cuestión de número, ni de “hagamos tres tiendas”, sino de aperturas de corazones saludando la venida del Reino.

    Aquí en la Europa postmoderna se le rinden los últimos funerales a la Iglesia de Cristiandad, pero la vida sigue ahí, como la savia escondida del árbol denudo esperando los primeros rayos de la primavera.

    • carmen

      Si
      Lo que sigue es Jesús. Su idea sobre cómo tienen que ser las cosas, Fíjate hasta qué punto convence a mucha gente que ni siquiera la Iglesia ha podido con él. Es tremendo. Lo piensas y dices vaya persona! De esas que nace una cada mil años.
      Porque acertó de lleno con el camino. Porque conecta con la parte buena de las personas, que gana por goleada a la parte mala y destructiva de nuestra especie. Me encanta eso que dice, Vosotros destruir, no importa, volveremos a levantarnos. Ganaremos.
      Y en eso estamos. Porque destruir es muy sencillo, lo difícil es construir.

      Pese a quién pese, avanzamos. Porque somos capaces de hacer cosas maravillosas. Así que a mí los profetas del desastre no me van. Sorry. En absoluto. Confío en mi especie. Como Jesús. Como otros grandes. Pero él fue el primero. Y su historia es preciosa.
      Y no pertenece a ninguna iglesia, es patrimonio de la Humanidad.
      Vosotros creéis que es vuestro, pero vamos…de eso nada.
      Buen día.

  • Santiago

    Jesús es El Salvador del mundo…vino a salvar a los que quieran salvarse en la práctica del bien, que no es relativo, ya que el bien es verdadero, y NO está al servicio de los pareceres o discrepancias de nosotros los humanos …No porque a mi acomode esta u otra opinión yo puedo “convertir” la explotación sexual, la trata de blancas, el comercio de la droga, el crimen organizado, la muerte del inocente, el defraude del justo salario, la crueldad con los padres, la injusta difamación etc etc…pues no es justo convertir el mal en un bien..

    Por tanto, Jesucristo al llamar a los Doce los llamó como núcleo de Su Iglesia para “transformar” al mundo, como dice arriba..Para transformar al mundo para el bien no bastan doctrinas filosóficas, políticas o sociológicas que insistan en la transformación “colectiva” sino que Cristo se dirige a cada individuo en particular y le invita a “seguirle” a El que es la Suma Verdad y a practicar Sus mandamientos en el Amor de Dios que es la verdadera y única transformación posible puesto que si los individuos NO cambian y persisten en la senda del mal porque “si”, no será posible salvar a la Humanidad que parece actualmente querer destruirse..

    Sin embargo, Jesús logro iniciar Su Iglesia -que por supuesto NO es simplemente una institución humana- sino que lleva el mismo sello divino que el Padre le dio al Hijo..Por eso poco importa la destrucción de la institución humana puesto que la Iglesia no es un edificio ni una burocracia, ni tampoco un grupo que se “llame” catolico porque si…sino està la Iglesia donde estén los que amen a Cristo y a Sus mandamientos y los pongan en práctica…Para eso Jesús puso en claro cuál era el verdadero contenido y espíritu de la Ley Eterna promulgada por Dios a Israel… Esta Ley había sido “deformada” por los judíos Jesucristo acabó con los abusos y como vino a dar “testimonio de la verdad” lo crucificaron. El quiso ofrecerse como rescate voluntario por nosotros para que siguiéndole en la “pena” también pudiéramos alcanzarlo en la “gloria”…Este es el premio del amor.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

  • carmen

    Cuando usted baja a la Tierra, es único.

    Pero ya cansa el tema de la iglesia. A mí me ha desesperado ya. No puedo más. No entiendo a las personas que dicen querer una reforma. Si lee el artículo de este señor jesuita que ha muerto a los 93 años, dan ganas de llorar.  Es un no aceptar una sola crítica. Decir que admitió que estaba equivocado y que el superior de los jesuitas, ahora Papa…en fin. Ganas de llorar me entraron. A lo mejor hasta se me cayó alguna lágrima de esas sordas, silenciosas. Con lo sencillo que hubiera sido no tocar el tema, pero no. Se toca . Y… silencio. Hay que defender a la esperanza blanca. Es todo demoledor. No importó en su momento, y sigue sin importar. No logro entender nada. En absoluto. Porque, en el fondo, todos piensan como este señor que usted nombra en este artículo. Quizás ese tu culpa sea otra tu culpa. Pero autocrítica, cero. Los culpables son otros. Para este señor los comunistas y para otros los fascistas. Siempre tienen la culpa otros.

    Y me he cansado ya. Esto no tiene solución. La iglesia es lo que es. Pero la humanidad sigue su proceso de evolución. Y lo único que siento es que Jesús de Nazaret, que usted lo ha descrito muy bien, al menos para mí manera de entender eso que llaman evangelio, caerá con la iglesia.

    Pero no se puede luchar contra lo inevitable. Ni a nivel personal, ni a nivel institucional y cuando una institución se ha quedado obsoleta, desaparecerá. La soberbia de la iglesia institución , poseedora de La Verdad Absoluta, le impide entender algo tan sencillo. Ella obsoleta? Pero si tienen a Dios de su parte… qué tontería de comunistas y ateos…

    A usted también lo guardo en mi cabeza como a una persona que me ha gustado conocer.

     

     

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