Otros temas

Autores

Archivo de entradas

5588 Artículos. - 89217 Comentarios.

Y ¿dónde está Dios en estos tiempos de coronavirus?

     En poco tiempo el mundo cambió de rumbo. Lo que creíamos imposible, sucedió. El ritmo acelerado de la vida, la falta de tiempo para tantas cosas, las prisas y la aglomeración cada vez mayor, se detuvieron. Y ahora, en muchos países, estamos experimentando la cuarentena en casa. ¿Qué pensar en esta situación? Creo que es una experiencia que nos confronta con la limitación humana. Somos creaturas vulnerables y limitadas. Aunque el progreso y el dinero parecen abrirnos todas las puertas y hacernos creer que lo dominamos todo, la misma realidad se encarga de recordarnos que el “misterio” de la vida y de la muerte, siempre nos desborda y no podemos agarrarlo en nuestras manos y determinar completamente el presente y menos el futuro.

     Y ¿dónde está Dios mientras pasa todo esto? Es la pregunta que nos hacemos siempre que topamos con momentos límite y algunos aprovechan para interpretar esa realidad como un “castigo divino”. Ya escuché a un clérigo decir que Dios nos estaba castigando porque la gente no estaba celebrando las Semana Santa, sino que se iba a pasear. Por supuesto, esto es falso, aunque bastante gente se lo cree y más todavía cuando se nos invita a hacer oraciones casi tipo exorcismos como “espantando” ese mal que ahora nos ha caído encima.

     En realidad, Dios está acompañando este momento y acompañándonos a cada uno/a para que asumamos esta realidad y salgamos adelante. Él muere con cada víctima del contagio, se cura con todos los que se han podido recuperar, tiene miedo con todos los que están llenos de temor a contagiarse, sufre con las consecuencias que trae esta situación, especialmente, a nivel económico, para los más pobres. Pero ¿acaso Dios no tiene poder para librarnos de este mal definitivamente? Una vez más podemos constatar cómo es el Dios del reino, anunciado por Jesús: no es un Dios de poder que cambia por arte de magia las cosas, sino es el Dios encarnado en esta humanidad que cuenta con cada uno/a de sus hijos e hijas para llevar adelante la historia humana. Para salir de la pandemia necesitamos del esfuerzo humano a nivel de la ciencia para detener el virus y producir una vacuna y necesitamos de la generosidad de todas las personas para sobrellevar esta dificultad y vencerla. Así lo ha dispuesto Dios en su manera de crear este mundo y confía que sepamos hacerlo.

     Muchas cosas podemos aprender de esta situación, pero es necesario estar atentos a lo que pasa y aprender de ello. Entre muchas, nombremos algunas que se me ocurren ahora.

     Qué importante es que se destinen recursos para la salud, para la investigación, para la ciencia. Pero ya sabemos de las trabas que ponen los gobiernos para disponer de esos recursos. Como no dan ganancias económicas, no se les presta el debido interés. Qué importante es también, crecer en generosidad y en eso de que “nadie pase necesidad”. En situaciones como estas es cuando se verá qué tanto somos capaces de compartir. Los gobiernos lanzan algunas medidas para aliviar los pagos, los créditos y dar alguna bonificación a los que se sabe no tendrán ingresos económicos. Pero hay mucho que no se alivia con estos recursos y cada persona debería ver dónde hay necesidad, para salir al paso. Por supuesto quienes tienen salario fijo son los que pueden hacer esto. Todos aquellos que viven del día a día y los que tienen negocios son los más afectados. A todos ellos hemos de buscar cómo ayudarlos y, exigir, por supuesto, que los gobiernos dispongan recursos para ello, aunque las reservas del país disminuyan. Aquí podríamos invocar aquella parábola del rico insensato (Lc 12, 16-21) que tuvo una abundante cosecha y en lugar de pensar en repartirla, se puso a construir graneros para almacenarla para sí. ¡Rico insensato! Dice el evangelio y así se podrá decir de todos aquellos gobiernos que no decretaron rápidamente la cuarentena porque solo pensaban en que no se detuviera la producción de riqueza para acumular más y más y en todos los que ahora se encierran en su pequeño mundo y no quedan atentos a las necesidades de sus semejantes.

     Pero mirándolo desde el punto de vista cristiano, además de contrastar la imagen de Dios que tenemos -como lo señalamos arriba-, esta realidad nos confronta con esa mentalidad de algunos cristianos que ponen toda su vivencia de fe en los sacramentos, en el “cumplimiento estricto” de las normas litúrgicas, en las fiestas religiosas, en el clérigo, etc. En Colombia algunos cristianos protestaron porque se había dado la directriz de recibir la comunión en la mano. Ahora ya no es solo esa directriz, sino que no habrá celebración ni de eucaristías dominicales ni de Semana Santa. Ojalá que la circunstancia sirva para que abran las mentes y sobre todo los corazones y entiendan aquello de que el ser humano va antes que el cumplimento de la ley.

     Sin duda, no son tiempos fáciles porque el sentirnos confinados en casa desgasta, por mucho ánimo que pongamos. También porque las salidas que hacemos para comprar lo básico, van con el temor de ser contagiados y el otro parece más un peligro que un hermano. Pero tenemos la oportunidad de vivir todo desde la fe, no en el Dios mágico -que no es el Dios cristiano- pero si la fe en el Dios que encarnado en nuestra historia nos mueve a vivir -una vez más- una situación que nos sobrepasa, pero en la que -de la mano del Señor- saldremos adelante. La limitación humana no nos ahorrará sufrimiento, desconcierto y miedo, pero la fe nos fortalecerá para seguir adelante, superando todos los obstáculos.

     También es esperanzador comprobar que tanta gente que no tiene fe o no lo dice explícitamente, cuando se trata de comprometerse con la vida humana, lo hacen y ¡en qué medida! Todo el personal de la salud, pero también los jóvenes que en Europa y en China se han ofrecido a ayudar a las personas mayores o que han alegrado con sus músicas y símbolos estos días de soledad y encierro. No celebraremos litúrgicamente la Semana Santa, pero la estamos viviendo en este presente y cuando todo esto se controle y supere, llegará la Pascua de la vida, en la que podremos proclamar desde dentro: El Señor ha resucitado y, una vez más, Su vida en nuestra vida, ha ganado la partida.

38 comentarios

  • Santiago

    La rápida expansión de esta pandemia es lo que nos ha hecho pensar existencialmente de la brevedad de la vida en el planeta. Es por eso que nos cuesta aceptar que tenemos que afrontar las limitaciones que este desastre nos impone per se, aparte del terror a enfermarnos gravemente y que se contagien nuestros seres mas queridos etc

    Puesto que la naturaleza de la vida creada es libertad, es en ella donde podemos cambiar de la prosperidad a la adversidad en un segundo. Este es el precio por ser humanos y libres. Sin embargo, la realidad divina siempre nos sorprende. Dios nos acompaña en el dolor y saca en ese momento lo mejor de lo que nos infundió al venir a este mundo. Sería imposible la Creación del mundo, si el Dios trascendente no transformara en bien las grandes tragedias humanas. Estamos viendo como al detenerse la actividad mundial hay un despliegue universal de verdadera caridad, preocupación y heroísmo entre los que responden al amor. Además ha cesado la contaminación en muchos lugares, los crímenes han disminuído, muchas familias han vuelto a unirse, las personas mayores se han visto rodeadas de cariño, las misas y servicios religiosos se transmiten por TV, mucha gente ha vuelto a la fe.

    Dios pues en su realidad total se hace presente en nosotros durante las tragedias. Somos nosotros los principales portadores de Su misericordia recordándonos que cualquier cosa que hagamos por el prójimo lo hacemos a la Persona de Jesús-Dios.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernández

  • oscar varela

    Hola!

    Ya es un poco viejo el Asunto, pero, bueno, vamos otra vez!!!

    https://www.youtube.com/watch?v=BZGvAsUUUWc

  • Isidoro García

      Me pides Oscar, la relación entre la realidad y la Trascendencia. Para mí, la realidad, es lo que en verdad, es. La realidad es aquello que no desaparece, cuando dejas de creer en ella. (Philip K. Dick)

         Y la Trascendencia, en su acepción extendida, sería toda esa realidad, desconocida por nosotros, y que está más allá de la “frontera”. (Paul Tillich: “La Frontera es el lugar propiamente fecundo del conocimiento”).

        Por eso una parte de nuestro instinto de Trascendencia, es el afán o ansia de conocimiento. Y por eso el verdadero humano espiritual, (según mi opinión), es el amante de la sabiduría, el filó-sofo.

          Ortega, tan querido por tí, un símbolo del buscador de la verdad, se autodefinía: “Como Ibn Battuta, he tomado el palo del peregrino y he hecho vía por el mundo en busca, como él, de los santos de la Tierra, de los hombres de alma especular y serena, que reciben la pura reflexión del ser de las cosas”.

       Dice Manuel Fraijó: “En el epitafio en la tumba de Bloch, en Tubinga, reza: “pensar es trascender”. Un trascender con minúscula que es esta apertura del espíritu a la historia, a la ciencia, a la teología, a la filosofía, al arte, a la vida, a la muerte. Entiendo que a ese “trascender” se le puede llamar “espiritualidad”.

         Y en esta búsqueda, la ciencia es el único camino de acercamiento a la realidad. “La ciencia no es solo compatible con la espiritualidad, es una fuente profunda de espiritualidad. Porque la ciencia es más que un simple conjunto de conocimientos: es una manera de pensar”, (Carl Sagan).

        Y en lo más profundo de esa trascendencia, de ese agujero negro de realidad, estaría quizás la Trascendencia por antonomasia, como “Dios” o lo sacral.

        El libro de la Sabiduría, señala: “Ellos, (los sabios), mantendrán la fábrica del mundo, y en la obra de su oficio está su oración”. 

     

    Amigo Oscar: Estás demasiado prosaico y ombliguista, te falta un gramito de poesía. Pero no la poesía de los buenos poetas al uso, que a veces nos citas, sino de la poesía vivida, sentida: la poesía sapiencial. Y “La ciencia es la poesía de la realidad”.

     

  • Javier Peláez

    En general,en el mundo hay muchas desgracias similares al coronavirus:el hambre,las guerras,el Mediterràneo que es un cementerio….etc. Lo importante no es dònde està Dios,sino dònde estoy yo….Yo estoy confinado,aunque,segùn me enterè ayer nos desinfectaron la sede del trabajo la Direcciòn General de Recursos Humanos del Servicio Madrileño de la Salud,a mí lo que me pide el cuerpo es irme allí para ofrecerme por si mi presencia fuera de alguna utilidad….Veremos….Dònde està Dios? Quien sabe…A lo mejor tb està confinado…Dios por aquí està en cuarentena….

  • Carmen

    Es muy interesante leerles.

    Cada uno de nosotros tiene una idea diferente. Incluso los creyentes en ese Dios que nuestra cultura nos ha transmitido, cada uno de ellos, y ellas, claro, tiene como un matiz especial.

    De lo que deduzco que nadie sabe lo que es.

    Bueno, al menos yo no. Ustedes no sé.

    Si nos ceñimos al título del artículo, mi respuesta es donde siempre ha estado. Y , la verdad, creo que tengo suerte. Porque bastante tenemos encima como para cuestionarme eso de Dios. Gracias a dios encontré respuesta: ni idea.

    Fíjate hasta donde tenemos clavada la idea de que estamos en manos de Dios, gracias a dios es una expresión que utilizo muchísimo. Y sin embargo para mi dios es algo que me ayuda a sostenerme, como una especie de mano invisible, de campo de energía oscura, invisible a mis ojos, pero que ahí está. No quiere más que ayudarme . Otra cosa es que lo pueda o no sentir.

    Y desde luego no me manda un solo virus, ni bacteria, ni nada. Sencillamente me sostiene para que no caiga en el vacío ese inmenso de la desesperanza. No lo sé explicar mejor. Pero me gusta mi Dios. Espero que a ustedes les guste el suyo.

    En fin

    Me gusta leerles. Es interesante.

    • juan antonio vinagre oviedo

      Carmen, en los dos últimos párrafos de tu comentario, expones una -para mí- magnífica idea de Dios. El dios del que frecuentemente hablas, así concebido, es también mi Dios.
      Y una pregunta: ¿Hablar así de Dios (o de dios, porque nuestra idea de él es muy minúscula, cuando no deformada) no será porque en el fondo de ti lo sientes y acaso vivencias así? En cualquier caso, ese tu Dios o dios me gusta, aunque podemos enriquecerlo más con la definición genial que de Dios hizo Jesús de Nazaret: PADRE – ABBÁ – AMOR.
      Aun cuando en estos momentos de pandemias y de guerras pandémicas y de abusos crónicos milenarios, también pandémicos…, sea necesario revisar NUESTRO CONCEPTO de Dios…, de ese Dios Padre Amor. Pero éste es ya otro tema, que requiere mucho matiz, precisamente porque es Amor… (aunque parezca una contradicción, si no ahondamos en esa palabra AMOR)
      En fin, Dios es, como decían algunos clásicos, “totaliter aliter. (Totalmente distinto de cómo, en la práctica, lo hemos concebido) Nuestra condición de humanos tiende a limitarlo, cuando no a deformarlo, a frivolizarlo o a utilizarlo malamente. Un cordial saludo, extensivo a quien lea esta nota.

  • Román Díaz Ayala

    Para que Dios pueda estar en todas partes se hace necesario que no esté en ninguna parte. En términos teológicos estamos hablando de la “otroriedad” de Dios, Dios es absolutamente el Otro, su trascendencia.
    Lo dicho encierra una dificultad; que cuando la teología se hace especulativa, ya es otra cosa, es filosofía o simple divagación.Se aparta del depósito de la fe dado una vez a los santos. Sería mejor hablar del Deus Absconditus que es más escriturístico si queremos sondear su trascendencia, o los rasgos de su presencia.
    Plantearse “existencialmente” que Dios puede que no esté en ningún lado es más habitual de lo que pudiéramos pensar.

    Yo pienso que ha podido darse por lo menos hasta en tres situaciones distintas para los tiempos recientes.

    El debate entre razón y fe ha conducido a mucha gente a racionalizar sus sentimientos religiosos hasta encontrar que lo único válido sea el testimonio de su conciencia. Ella le habla de lo que es bueno o es malo pero no le instruye sobre una instancia superior. El nuevo humanismo.

    La nueva valoración de la profano frente a lo sacro conduce también a lo mismo pero con un matiz muy preciso: que lo que se valora es la autonomía humana, incluso en una ética de salvación.

    La moral tradicional, normativa y dogmática, no da cumplida respuesta a los retos del mundo que nos ha tocado en suerte, a los desafíos del presente. Un Dios asociado a esa moral no merece nuestro reconocimiento, y, por tanto, nuestra  sumisión.

  • Isidoro García

          En mi último comentario insistía en encontrar las razones por las que nuestro impulso religioso y trascendental, es tan fuerte, incluso en medio de esta cultura en la que todos somos “científicos”, y aceptamos la Ciencia como el principal, si no el único medio de conocimiento de la realidad.

        Todas las predicciones de la Modernidad científica de la inminente extinción del espíritu religioso, fallan estrepitosamente en todos los sitios. (Otra cosa son las instituciones religiosas, que pueden quedarse obsoletas). 

          Dios ha muerto, dicen, pero se siguen oyendo sus carcajadas, aunque quizás ya no sean las de un anciano de barba blanca. 

          Cada vez que vamos atisbando la ininteligible complejidad del Universo, (incluído cualquier mísero mosquito o virus), empezamos a comprender que el supuesto Dios que está detrás de esa supermaravilla, no puede ser tan simplón como lo pintamos para poder entenderlo.

        Y el hecho de que la ciencia, descubra que estamos muy “programados” hacia la creencia trascendente, no significa que esa Trascendencia no exista.

              Significaría que esa Trascendencia en su diseño, (o autodiseño), habría provisto el que tengamos en nuestra naturaleza, un instinto natural hacia Él.

        Instinto que la psicología evolutiva, descubre, que se produce a causa cercana de supervivencia tribal. Es verdad, que el que tengamos ese instinto de Trascendencia, no significa que esa Trascendencia exista de verdad, y todo puede ser una casualidad curiosa. Pero ese instinto existe, y explica el auge contínuo en la historia de la cultura, de la espiritualidad y el anhelo de Trascendencia.

           Y la existencia de ese instinto de Trascendencia, está en la línea de la doctrina espiritual, que dice que “Dios”, habría programado que le conociéramos, o al menos que le buscáramos.

        La ciencia evolutiva, ha descubierto que “la Naturaleza no tiró todo a la basura cuando aparecimos nosotros y, de repente, empezó a usar otras leyes biológicas exclusivas para nosotros.

         Nuestras capacidades tienen una historia. Como dice Lionel Tiger, no somos flores maravillosas, aparecidas en todo su esplendor de la nada. Somos inmigrantes del pasado. (Pablo Malo).

             “La evolución recopila información acerca del ambiente durante generaciones, y almacena este conocimiento en el pool de genes de la especie. Los individuos llegan al mundo con ideas innatas, y predisposiciones para aprender ciertas cosas de manera específica. 

          Cada ser humano llega al mundo conociendo lo que tiene que aprender y aquello acerca de lo cual tiene que ser inteligente. Todos llegamos al mundo, con el espacio de búsqueda definido estrechamente. (Plotkin, 1997).

        No somos una tabla rasa al nacer, sino que además de otros instintos, tenemos un instinto de aprendizaje muy determinado: no podemos aprender cualquier cosa, o al menos lo haríamos muy difícilmente. 

         Mientras que hay otras, (como el lenguaje), que aprendemos muy fácilmente, si se da la ocasión.

         Este principio psicológico, se llama el efecto García, un psicólogo americano, (“primo” mío), que descubrió en ratas, que las ratas asociaban cualquier malestar y mareo, con la alimentación, aunque él se los provocaba con radiación. ¡Pobres ratas, las putadas que les hacemos los Garcías!).

          Y eso nos pasa a los humanos. Trastornos de origen vírico, los asociamos a menudo con intoxicaciones alimenticias, generando fobias injustificadas.

     

        Yo comprendo que para algunos, este instinto de espiritualidad, les chafa un poco su mérito espiritual de creencia en Dios. Si resulta que creemos en Dios, porque estamos programados para ello, ¿Dónde está nuestro mérito, que esperamos sea recompensado adecuadamente?.

         Pero una cosa es el instinto de Trascendencia, que sería la infraestructura, (las raíces, los cimientos), y otra cosa es la creencia concreta cultural, (la superestructura), con la que envolvemos y desarrollamos dicho instinto.

        Esa sí que es una decisión personal. Aunque también me temo, que en esa decisión también somos influidos por nuestra cultura heredada por aprendizaje social. ¿Por qué somos cristianos, y no islámicos, budistas, taoístas, hinduistas o Testigos de Jehová?: Porque hemos nacido en una familia, en un país y en una cultura determinada. 

        Yo creo, que Jesús, si nos quisiera poner en un compromiso, y bajarnos los humos espirituales, nos diría a la puerta del Paraíso: “¿Y tú, si hubieras nacido en Japón, en 1600, hubieras creído en mí?”.

        Pero estoy seguro, que no lo hará, se sonreirá al vernos, y dirá: “Anda, pasa, pasa, tontorrón”.

    • Román Díaz Ayala

      Isidoro,
      dices que la ciencia descubre que estamos programados hacia la creencia trascendente.Pero sitúas tal programación como la “impronta”, conducta que se observa en multitud de seres vivos. El problema se basa en quién o qué es el programador, el causa causarum, y que nos lleva a la filosofía, a la teología o al mito.

      La revelación positiva, circunstancias en la que yo me muevo, nos enseña que existe una revelación general, una fe natural y generalizada en el ser humano de la que habla tanto San Pablo como también queda reflejado en la Epístola a los Hebreos.

    • oscar varela

      Leo:
      – “todos somos “científicos”, y aceptamos la Ciencia
      a) como el principal, o
      b) como el único medio de conocimiento
      c) de la realidad”.
      ………………
      Yo:
      – ni a)
      – ni b)
      – ¿qué “realidad”?
      ………………
      No entro (ahora) en preguntarte sobre:
      la relación que establecerías entre REALIDAD y TRASCENDENCIA.

    • Carmen

      Es cierto.
      Tengo necesidad de trascendencia. Por eso para mí los hijos, los nietos …son tan importantes.
      Y las personas que por mi trabajo y mi vida , digamos socia, me rodean. Me gustaría trasmitir lo que pienso que es verdaderamente importante.
      Para mí la trascendencia nada tiene que ver con lo que pueda o no pasar después de la muerte. O sea, en absoluto. Para mí la trascendencia está aquí. Ahora.
      Pero claro, no entiendo mucho de esto.

      • oscar varela

        OK! Carmen.
        Mi pensamiento (orteguiano) va en esa comprensión.
        La TRASCENDENCIA de “yo” es
        “mi vida que estoy viviendo” (YO)
        con el mundo mío (circunstancia).

        Las otras “trascendencias” son técnicas histórico-culturales de sustentación
        (magia, religión, mito, … “conocimiento”)

  • Rodrigo Olvera

    ¿Y si Dios no estuviera en ningún lado?

    Lo digo en serio. Plantearse de manera honesta y en serio esa posibilidad. ¿Qué implicaciones tendría para tu vida personal, para tus relaciones humanas, para tu forma de pararte en el mundo? Darse la oportunidad de indagar esa hipótesis, sin descartarla en automático porque se cree en alguna forma de divinidad (personal o impersonal; interventora o no interventora; trascendente o inmanente).

    Quizá del ejercicio honesto de plantearse estas preguntas COMO SI no hubiera Dios alguno, pueda aprenderse algo valioso, aún y cuando al final se decida seguir creyendo en Dios alguno. Quizá incluso para una persona creyente, el ejercicio honesto de imaginar como seguir la vida si no hubiera Dios alguno pueda incluso purificar su forma de creer.

    Quizá.

     

     

     

    • Alberto Revuelta

      Sí. He hecho hace tiempo esa opción y creo que puede vivirse etsi Deus non daretur. Un matiz: los criados y crecidos en cristiandad, podemos vivir sin Dios, pero con el sustrato de ética procedente del evangelio y de la influencia de Jesús. Para vivir la vida y prefigurar el post mortem, no necesito a Dios. Estoy de acuerdo con Rodrigo. Me ha liberado de ataduras. Opción intelectual y moral. Sí querido y bisturizador Rodrigo. Mas desde ahí y ahí, en el Eterno hecho carne, respiro y vivo. No es incompatible. La cruz y el Señor muerto en ella es encrucijada de aporías.

      • Alberto Revuelta

        Y cuando levanten el confinamiento y Sevilla vuelva a su ser y tú puedas volar, platicaremos despacio y con mosto de Umbrete de Bonhefer, de Fo ucault, de nuestros caminos. Al quinto vaso de nos aparecerá el ángel de la luz y Naaman el Sitio se tomará con nosotros el sexto. Un abrazo y continua pinchando nos.

    • Carmen

      Perdón

      Qué dios no está en ningún lado?

    • Carmen

      A usted le leen con atención. Hay varias personas de las que aquí escriben para las que lo que usted dice prácticamente es incuestionable.
      Si se hace una extrapolación a todos los lectores de Atrio, tiene usted una responsabilidad grande
      Al menos eso creo. Me puedo equivocar.

      Le agradecería que siguiera haciéndose preguntas públicamente en esa dirección. Con un poco de suerte logrará que muchas personas logren separar a eso que se llama dios de una manera tan confusa, a lo mejor logra que lo separen del clásico problema de, como permites esto, mi Dios?.
      Llevo años diciendo en todas las ocasiones posibles y he tenido un montón: por favor, no metas a Dios en esto.
      La respuesta es siempre la misma. Como quieres que no lo meta? Lo que sucede es que tu no crees en Dios.
      Y no es cierto. Pero me da igual. Bueno, me da igual ahora, después de luchar con todas mis fuerzas contra esa idea de Dios que con toda su buena voluntad, espero, me ha trasmitido la sociedad entera.

      Hará usted una buena labor. Porque entonces seremos consientes de una vez de eso que dijo el que ustedes llaman el Galileo: cuidaos los unos a los otros. Que en realidad es lo que usted proclama a los cuatro vientos.

      Porque en la pregunta que la nieta de Isabel le hizo a su abuela está todo representado. Es una especie de metáfora o alegoría o como le quiera llamar , pero no inventada sino real.
      Abuela, por qué si Dios nos cuida ..y por respuesta, silencio.

      Es muy duro no tener una respuesta para una nieta en el momento que estamos viviendo. Es muy duro para todos.
      A lo mejor la solución no está en negarlo todo. Nada es cierto, la idea de Dios es un engaño…
      Quizás la respuesta está en repensar qué nos aparta del dios que entre todos hemos construido y que quizás fue válido en un tiempo, no entro en eso. Quizás habría que repensar muchas cosas

      Pero hay que ser muy valiente. Mucho. Porque caerán muchas cosas. No sé si se atreverá.

      Es un tema supercomplejo. Quizás sea el momento de empezar a abordarlo. No se

      En fin.

      Cuídese

  • Isabel

    Tengo una pequeña nietita de cinco años. Me pregunta por qué Dios deja que pase esto. Yo le he enseñado que Dios es el ser amoroso del que dependemos, en quien confiar, que estamos en sus manos y dada su edad a su pregunta sólo se me ocurre decirle “no sé”.

    Cómo no va a hacer ella esa pregunta que sigue siendo recurrente en adultos formados.

    • Carmen

      Pues es una buena pregunta.
      Los niños tienen eso. Ponen los puntos sobre las íes con mucho cuidado. Quizás porque están empezando a escribir.
      Un abrazo.
      Tienes suerte. Yo no puedo ver a mis nietos, ni a mis hijos, ni a mis hermanos, ni a mis amigos…
      Pero todo esto pasará
      Gracias a nosotros mismos.
      Y esto no quiere decir que no crea que existe un dios. Que va. Quiere decir que mi Dios es otro. Me da fuerza interior para resistir. Espero
      Vamos a salir tocados de esto.
      En fin

  •  
    Gracias a Olga para compartir su reflexión sobre Dios y lo que somos los hombres y mujeres en estos momentos de corona virus. Me gusta la idea que Dios no se substituye a lo que somos pero que esta con cada uno de nosotros para que tengamos el coraje, la paciencia, la generosidad, la solidad, la ingenuidad para superar lo que estamos viviendo. Un Dios que no se revela en los sacramentos litúrgicos sino en el que hacer de cada uno y de cada una. Estoy de acuerdo con Olga cuando dice que muchos no “creyentes” actúan con un espíritu y una generosidad que da testimonio de una fe en la solidad humana de manera excepcional. 
    Así lo dice el apóstol Diego 2,17: “Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.”
     
    Vivimos una cuarentena que nos permite ver lo que pasa en cada una de nuestra vida al mismo tiempo mirar en que mundo vivimos . El juicio final nos recuerda que Dios esta en cada ser humano y que su voluntad es que tratemos a cada uno de esos seres humanos como si fuera Él. Un tiempo bendito para una toma de consciencia humana a la cual participa Jesús de Nazaret. Lo de la fe, de la religión, de las iglesias  tendrá sentido solo dando por ese camino de la hermandad y de la solidaridad en los buenos y malos tiempos.
    Así lo pienso y así lo creo. Buen día a todos y a todas.

    Me permito compartir con ustedes un paseo místico en compañía del Nazareno. Una manera de recordar la sencillez de la persona de Jesús y el recuerdo de sus principales intervenciones que se termina con una visita al Vaticano. 
     
    http://www.redescristianas.net/un-paseo-en-compania-del-nazarenooscar-fortin/
     
    con todo mi respeto

  • mª pilar

    Los seres humanos, tan dados a las millones de mitologías que campan por este nuestro mundo; además de todas estas ramas, se ha creado una imagen de “Dios”:

    “A … su propia imagen y semejanza”

    Algo que le solucione todos los avatares de esta nuestra vida, sus temores, sus angustias, sus deseos… sean estos cuales sean.

    Las religiones no han ayudado mucho, diría personalmente:

    ¡Que lo han agravado mucho!

    Pues han conseguido, que cada cual deje de pensar por … sí mis@ … después de escuchar lo que se les dice.

    Y lo más triste es, que lo van acomodando a sus propias necesidades; hay a quienes les parece totalmente normal la diferencia de clases, y lo plantean, como que es:

    ¡Voluntad de “su” dios!

    Para los que aquí nos reunimos… al menos la mayoría … nos llama el hermoso Proyecto de Vida de Jesús el Galileo;  y en ese  Proyecto, de ninguna manera se puede llegar a esa conclusión.

    Ni “apañarlo” a nuestra voluntad… Si Dios Es … No puede hacer distinciones … Aceptará a todas las personas, porque Él, solo mira su “corazón” su proceder con cuantas personas pasen por su lado a lo largo de su vida; nos acepta como somos y ahí está totalmente presente; todo lo demás está en nuestras manos, porque nos ha hecho capaces, para conseguir aquello que deseamos; solo, que en estos deseos, no cabe hacer daño alguno a todo lo que nos rodea, incluida la naturaleza de donde sale cuanto necesitamos para la vida.

    Pero… parece ser, que lo que más deseamos es… poseer, tener … y esto:

    ¡A cualquier precio, sin pensar el dolor que nuestros deseos, puedan acarrear a otras personas!

    Como siempre aclaro; es mi manera de sentirle en todo mi ser, en mi vivir, en mi hacer…contando también mis errores y fracasos; estos son parte de nuestro camino, y que cuando estos lleguen, sea, para aprender de ellos y mejorar para el siguiente paso.

    Todo aquello que constantemente pedimos:

    ¡Está en nuestras manos de alguna u otra manera!

    Porque se nos ha dotado para ello, siempre contando con todos los medios a nuestro alcance, y siempre… junto a todas las personas de buena voluntad, que también buscan cómo hacerlo posible.

    En estos momentos lo estamos “aprendiendo” solo cada persona por su camino, no lo conseguiremos, pero si cada cual lo hace posible, apoyados por la ciencia que en estos momentos, son quienes nos ayudan de manera heróica, y siguiendo todas sus observaciones:

    ¡Se logrará!

    Ánimo y adelante; es muy bueno y saludable:

    Dejar a “dios”… Ser Dios … no como a cada cual le interese, sino dejándole ¡Ser!

     

  • Carmen

    Es que Dios está donde siempre está, si es que está

    No me cansaré de repetir. No metan  Dio en Esto.

    Pero es inútil. Y lo entiendo. Porque cada uno tiene su vision de Dios . Y claro. Si se le atribuyen sentimientos humanos, pues en estos momentos es como para enloquecer. Como en las guerras, como en los campos de los nazis que no se qué papá horrorizado dijo que ahi no encontraba a dios por ningún sitio. Cuando las mismas cruzadas y las matanzas de fieles a un dios u otro. Cuando muere un hijo o hija tuya…donde está dios?

    Dios está donde siempre. El problema es nuestro, de cada uno de nosotros y nosotras. Y hay respuestas personales que al ser sumamente contradictorias nos alejan de él. Pero sigue siendo un problema nuestro. El es lo que es,no lo que cada uno de nosotros desearía que fuese.

    No lo sé explicar mejor. Pero les doy un consejo de una persona no demasiado religiosa porque las religiones no me van, pero que lleva muchos muchos años tratando de entender algo de la idea de Dios. Por supuesto no tengo una sola respuesta ni por aproximación, pero he detectado algún error que cometemos nosotros, nosotros, repito, nosotros y nosotras, por supuesto, : por favor, no metan a Dios en esto.

    Pueden hacer auténticos malabares con las palabras como muchos teólogos han hecho a lo largo de la historia. Pero en el fondo de nuestra alma sigue la pregunta: si, si, pero dónde estabas cuando te necesito, cuando te necesitamos?

    Se que es inútil lo que digo. Se que a personas que entran aquí les caigo como un trueno. Me da exactamente igual. Con que a una sola persona le sirva de algo que comunique mi experiencia personal, a una sola, no pienso callar.  Al menos de momento.

    Cuidense. Que los cuiden o cuiden ustedes a quienes puedan cuidar.

    • Carmen

      Y sí Deuna cosa. Cuando estás perdido, hundido, hundida, cuando tu universo se derrumba, si pides fuera, energía o como quieras llamar a eso que llamamos dios, te llega una especie de fuerza interior que no sé explicar pero sí puedo sentir. Porque si algo tengo clarísimo es que, si Dios existe, no puede ser otra cosa que pura energía, pura fuerza. Solamente tienes que poder acceder a un poquito de ella. Entonces la cabeza como que se abre un poquito.
      Eso es lo que deseo a todos y en particular a todos y todas los que están gestionando esta crisis mundial. Que se les abra la cabeza, que sean honestos, que dejen intereses particulares aparcados de momento, que sean creativos, que encuentren soluciones.
      Amén
      Cada uno reza a su manera.
      Con su permiso.
      O sin él.
      Me da lo mismo.

  • Alberto Revuelta

    Buscar sentido a la existencia, amén de requerirlo el seso, es decisión de neandertales hasta hoy por las aldeas y las conubanizaciones de la tierra habitada. Mitos, religiones y arte se esfuerzan por hacer temblar al Misterio dejándonos entreverlo. La explicación de que nada hay que explicar porque solo somos un ñus que bebe agua en la orilla del lago Victoria, pero que puede graduarse en Harvard y fabricar la bomba atómica y pintar a la familia de Carlos IV, o vestirse de romano y celebrar misa a las siete en Santa Marta, está muy aceptable para quien haya llegado a esa conclusión. Servidor, edad de riesgo, elijo consciente, racional, inseguro, inquieto, confiado al Eterno en carne mortal en Jesús el Galileo. Mi elección es perfectamente racional desde un agnosticismo histórico que la hace inteligible. Dice el Kempis, IV, 18, “El que escruta la majestad de Dios, se verá abrumado por su gloria” (Pr. 27, 27). El Eterno no ha dado al hombre la suficiente inteligencia para conocerlo todo”. El cálculo de Shapleigh del diámetro de la Vía Láctea es de 300.000 años luz, con lo que deberíamos acumular diez mil vías lácteas para lograr el diámetro del Universo. Eso da un índice cúbico de un millar de millardos más grande que el alcance, creo, de observación astronómica. Desde luego eso no demuestra nada sobre el Eterno en el que yo creo. Pero permite afirmarse, con temblor intelectual y confianza cordial, en su existencia. Quisiera decir que espontáneamente  no comprendo  a quienes piensan que estamos en una monada clausurada en sí misma y que la muerte es no solo un fin, sino el fin. Ya se que viven así. Nomacepto, ni intelectual, ni desapasionadamente, que sutilmente desbasten a quienes , con poesía y con racionalidad, esperamos que el Dios que nos guarda la espalda ahora, nos de la cara, doblado el espacio y el tiempo, tras la muerte. Me siento y estoy mas cerca de un beduino que reza en el desierto al Señor del Universo.

  • ana rodrigo

    Pues todavía la liturgia oficial dice “Dios omnipotente y todopoderoso, y poco después dice Dios misericordioso”. Creo que estas expresiones hacen más ateos de lo que la Iglesia se imagina. ¿Cómo se puede ser todopoderoso y misericordioso a la vez?. Como muy acertadamente dice el título de este artículo ¿Dónde está Dios en estos momentos…? El rezar a Dios para que nos libere del sufrimiento como consecuencia de los rezos, ¿se ha producido alguna vez? Ahora bien, el empatizar y acompañar y estar al lado del sufriente haciendo lo posible para que no sufra, eso sí es eficaz.

    Jesús, una persona que vivió entre nosotros, vivió toda su vida la misericordia, y sus gestos de curaciones no eran otra cosa que símbolos del bien que podemos hacernos un@s a otr@s. Hasta él mismo estaba confundido con su Dios cuando en sus últimos momentos se quejaba de que lo había abandonado. Era humano, debemos ser lo más humanos posible, porque nuestros actos y nuestra bondad, sí puede aliviar el sufrimiento ajeno. No esperemos que un dios que está fuera de nosotr@s va a venir, no viene, está en nosotr@s, y ahí, en nuestras capacidades de hacer el bien, está la fuerza que lleva la naturaleza consigo a espera de que la activemos.

  • Nolo

    Todo, todo, todo es otra cosa inabarcable, inconcebible…incomprensible sin más. Todo lo demás son parches colectivos y esperanzas de cada corazón. Dijo Pablo: “En El vivimos, nos movemos y somos”

    ¿Qué más hay además?

    ¡Llenad esta página porque lo necesitamos porque estamos aterrorizados y aparentemente solos! POR FAVOR

  • oscar varela

    Hola!

    El asunto es recurrente.

    Muy recurrente.

    El Título del Artículo podría ser:

    Consuelo en busca de Consuelo

Responder a Román Díaz Ayala Cancelar comentario