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¿Una eucaristía sacrificial?

Con su estilo epistolar y familiar, Miquel nos descubre contradicciones y absurdos en que solemos caer cuando seguimos una liturgia católica aunque sea renovada.

Amigo Esteban, si no tienes una teología sacrificial,
¿por qué nos haces una eucaristía “sacrificial”?

Preguntad al Sr. Google por Esteban Velázquez

Mi buen amigo y compañero Esteban:

Ya sabes que, después de nuestra reunión en Quinta Julieta (Zaragoza), me fui, como en otros años, a uno de nuestros lugares míticos, aquellos que descansan en las laderas de los Picos de Urbión y que contemplan los primeros pasos del Duero.

Este año encontré mucha nieve, tanta que no pude -ni lo intenté- llegar a la Laguna Negra, aquella en que “no duerme bajo la tierra el que la tierra labró”. Pero pude andar por carreteras nevadas, rodeado de blancura por los cuatro costados, y reseguir algunos primeros tramos del Duero que todavía no había recorrido.

Andando, andando sobre tierra blanca, pensé que, aprovechando mis innegables cualidades en el estilo epistolar (en el cual -al decir de Manuel Fraijó, amigo de nuestro común amigo Rafa- me muestro “como un auténtico maestro”), podría escribirte una carta, como continuación de un diálogo iniciado ya de alguna manera en Quinta Julieta.

Allí nos expusiste el proyecto de CENTRO PERSONA Y JUSTICIA, un Centro de Espiritualidades y Acción Social para la Paz, la Justicia y el Cuidado de la Vida, que estaría situado en Jerez del Marquesado (Granada).

Te extrañaste que manifestara, sin que nadie me lo pidiera, mi no-colaboración económica al proyecto, temiendo que fuera consecuencia de serias dudas sobre el “fondo” del proyecto. Te tranquilicé: el proyecto me parecía bien, como me parecen bien otros tantos proyectos más o menos parecidos, como puede ser el que mantiene desde hace ya unos cuantos años, en Barcelona, nuestro compañero Marià Corbí, el Centre d’Estudis de Tradicions Religioses (de él ya le hablaba a Rafa en una carta de 1987). No sólo los encuentro bien, sino que los considero necesarios…

Mi no-colaboración económica sólo tenía una razón: que no soy ningún “mecenas” y el posible superávit de mi pensión de “pobre mileurista” (una expresión que cuando me jubilé en 2005 era verdadera, pero que hoy ha perdido su “verdad”) tiene ya, desde hace años, un destino: el de una escuela de Haití, en donde también intentan a su manera fomentar los valores de “persona”, “justicia”, “acción social”, “paz”, “cuidado de la Vida” y quizás alguno más, como el de la “higiene”, tan necesaria en el mundo en que vivimos…

Aceptaste (ciertamente como un “primus inter pares”) presidir la eucaristía. Nos invitaste a pedir a Dios, Padre todopoderoso, que “aceptara este sacrificio, mío y vuestro”, y algunos de nosotros (yo, no) te respondieron: “El Señor reciba de tus manos este sacrificio para…”. Más tarde, después de pedir que el Padre “aceptara esta ofrenda para que sea Cuerpo y Sangre de tu Hijo”, siguiendo quizás viejas rutinas, utilizaste expresiones con significado antropofágico, tales como “Tomad y comed mi cuerpo entregado por vosotros” y “Tomad y bebed mi sangre que será derramada por vosotros”. Al acabar la eucaristía nos diste (como un “primus inter pares”) la bendición de Dios, comprendido trinitariamente como “Padre, Hijo y Espíritu Santo”.

Acabada la eucaristía te pregunté, en diálogo privado, si tu teología era “sacrificial” y me respondiste que no. Te pregunté también si tu teología era “trinitaria” y me respondiste que sí.

Andando, andando sobre tierra blanca, me iba preguntando cómo era posible que una persona adulta y suficientemente inteligente (esa es la fama que tienen los jesuitas) que negaba tener una teología “sacrificial” invitara a sus compañeros a participar en rituales “sacrificiales”. También me preguntaba si mi amigo Esteban, en alguno de estos diálogos o reuniones del CENTRO PERSONA Y JUSTICIA, centro de espiritualidades, sería capaz de explicar su espiritualidad en estos esquemas sacrificiales y antropofágicos.

Si no se atrevía a hacerlo delante del supuesto público del CENTRO PERSONA Y JUSTICIA, ¿cómo se atrevía a hacerlo delante de sus compañeros, todos ellos personas adultas y suficientemente inteligentes? ¿Actuaría como “hombre malvado que” -al decir de Celso- “abusaba de la idiotez de los crédulos”? O, para seguir utilizando vocabulario de Celso transmitido por Orígenes, ¿no nos consideraba “instruidos” ni formando parte de los “moderados, equilibrados e inteligentes”, sino “vulgares y rústicos”? ¿Éramos gente dispuesta siempre a ser engañada? ¿Era una eucaristía para necios, plebeyos y estúpidos? ¿Para esclavos, mujerzuelas y chiquillos?

No te me enfades ahora, pero viene “al dedillo” este párrafo de Juan Manuel Mauri.

Durante un año, ¡cuántos encuentros, congresos, cursos y seminarios habrá que, curiosamente, primero traten sobre Jesús de Nazaret conforme al lenguaje y los conocimientos actuales y luego, en su clausura, incluyan la celebración de la eucaristía al modo convencional, donde aparece la entrega “por nuestros pecados” y se nombra “este sacrificio, mío y vuestro”! (pág. 184)

A este párrafo le di todo mi apoyo (Y muy bien puedes suponer que comparto tu “graciosa” crítica). ¿Cómo tu exposición del CENTRO PERSONA Y JUSTICIA podía acabar con un “este sacrificio mío y vuestro”?

No creo que conozcas a Juan Manuel: participó dos o tres años en nuestros Ejercicios de Lamiarrita, pero estos años no coincidirían con los tuyos. Casado (su mujer también venía), jubilado, se dedicó a la lectura teológica y también se animó a escribir. “Cuadernos de la Diáspora” le publicó algún artículo (“Religión católica” o “cristianismo”. En busca de una comprensión e interpretación actuales del misterio de Jesús de Nazaret) (nº 23, mayo-noviembre 2011, pp. 173-189), que me dio ocasión para tres escritos publicados en mi web:

Recuerda: No todos los links te han de interesar

Tu propia confesión de no tener una teología sacrificial me permite continuar esta carta. Si tu teología no es sacrificial ¿cómo es que tu oración litúrgica se expresa en términos sacrificiales? Esta clara incoherencia en quien en otros aspectos de su vivir ha querido mantener coherencia, ¿es pura indolencia? ¿Es miedo, en quien pocos miedos ha tenido en su vivir, a cambiar expresiones consideradas sagradas? ¿O no has encontrado, en tus ya largos años de “oficio”, unas cuantas horas para “revisar” un texto que debería ser asumido de manera personalizada por la comunidad (y no sólo por quien la presida) reunida en “acción de gracias”?

Concedamos que, por la razón que sea, no has hecho esta revisión, esta “digestión – proceso por el cual algo externo se convierte en algo propio- personal” de un texto sagrado, pero puedo estar seguro que habrás tenido ocasión de encontrarte, participando en otras eucaristías, con plegarias eucarísticas expresadas en esquemas más afines a teologías no-sacrificiales. ¿Por qué no te has apropiado alguna de éstas? Apropiación que no te hubiera evitado completar la “digestión personal”…

El verano pasado (el del 2017), en Lamiarrita, tuviste una de estas oportunidades: una plegaria sin expresiones sacrificiales, sin insinuar “milagritos” de convertir el pan y el vino de nuestro vivir ordinario en “Cuerpo y Sangre de tu Hijo”, sin invitaciones antropofágicas (palabra que el diccionario relaciona con “pueblos primitivos” y con “salvajes”) a “comer carne” y “beber sangre” humana, sin entregar un cuerpo humano ni derramar sangre humana para apaciguar a un dios ofendido…

Y si hubieras venido el verano del 2016 otra oportunidad se te hubiera presentado:

En esta “eucaristía” de esta tarde no haremos ningún “milagrito”: el pan seguirá siendo pan, el vino seguirá siendo vino.

En esta “eucaristía” de esta tarde no haremos ningún ritual de antropofagia, ningún acto de canibalismo: no comeremos la carne de ninguna persona, no beberemos la sangre de ningún ser humano.

En esta “eucaristía” de esta tarde no nos solidarizaremos con ninguna justicia divina que exija un cuerpo humano destrozado.

En esta “eucaristía” de esta tarde no ofreceremos ni una sola gota de sangre humana a un Dios sediento de ella.

En esta “eucaristía” de esta tarde daremos gracias a Dios por la vida de un hombre, de uno de sus “siervos”, por su vida, sin sentirnos obligados a recordar ni su muerte ni su resurrección.

Y el texto litúrgico no era ninguna “modernidad”: lo utilizaba ya uno de los primeros grupos de discípulos de Jesús, tal como nos lo ha transmitido la Doctrina de los Doce Apóstoles.

Bueno, quizás ya no tengo mucho más qué decir sobre esta incoherencia entre una “teología no-sacrificial” y una eucaristía celebrada en moldes sacrificiales. Pero no te preocupes mucho: todos tenemos nuestras incoherencias…

*      *     *

Sobre el segundo tema, el “trinitario”, tampoco tengo mucho qué decir: te confesaste “trinitario” y por tanto encuentro coherente tus formulaciones (prescindiendo ahora si eran consecuencia de la rutina) trinitarias durante la celebración litúrgica.

Posiblemente en el “centro de espiritualidades” tus posibles formulaciones trinitarias encontrarían fácil compañía: varias son las “espiritualidades” que dependen (o han dependido) de una comprensión trinitaria de la divinidad. Ya nos lo advirtió Raimon Panikkar en el V Congreso de Teología, celebrado en Madrid en septiembre de 1985.

La visión trinitaria de la Realidad es poco menos que una invariante cultural. Se encuentra prácticamente en todas las tradiciones de la humanidad. Ha sido una cierta concepción elitista y autosuficiente de la trinidad cristiana la que ha propagado la idea del monopolio cristiano de la Trinidad.

Raimon Panikkar en Dios en las religiones

La trinidad cristiana es “Padre, Hijo y Espíritu Santo”, pero otras pueden ser “Amón, Mot, Khons” o “Osiris, Isis, Horus” en la multimilenaria cultura egipcia, como nos lo recordaba Eugen Drewermann:

En concreto, el dogma de la Trinidad profesado por el cristianismo, si se compara con ciertos paralelos en la historia de las religiones, se puede interpretar indiscutiblemente como una variante -transformada, eso sí, en un sentido patriarcal- de la tríada familiar arquetípica: padre, madre e hijo. Por ejemplo, en la teología tebana del Antiguo Egipto se reconocía la tríada de divinidades Amón, Mot y Khons, y los vínculos familiares entre Osiris, Isis y Horus constituían el trasfondo teológico de la sucesión dinástica de los faraones.
Puedes ver:
La Trinidad cristiana ¿misterio o ignorancia?
Y también:
La Trinidad cristiana ¿misterio o ignorancia?
¿O una simple doctrina?

Y haciéndonos dirigir nuestra mirada a otra también multimilenaria civilización
También hay otras religiones, como el hinduismo, que tienen su Hombre-Dios; de hecho, los hindúes creen que Visnú, segunda persona de una divinidad trinitaria, la Trimurti, se encarnó en el Hombre-Dios Krisna.
Eugen Drewermann
Clérigos. Psicograma de un ideal

Puedes ver:
La verdad de los mitos

No hay, pues, ningún problema con tu teología trinitaria. De todas formas yo no dejaría de preguntarme… conociendo los denostados esfuerzos de los teólogos de la escuela de Alejandría -en dura pugna con los antioquenos- que lograron en aquellos concilios de los siglos IV y V -convocados por los emperadores y pagados con el erario público- “colarnos” en nuestra confesión de fe el misterio trinitario, no un “misterio divino” -como nos advierte John Hick- sino un “misterio” creado por unos hombres reunidos en asamblea

Puedes ver la tesis 5 de:

…si esta teología trinitaria no es una herencia recibida y aceptada de la teología faraónica, ya que no somos ni los únicos ni los primeros en creer en el misterio de la encarnación de Dios.

Para comprender el contenido crucial de la confesión cristiana debemos volvernos hacia Egipto.

La afirmación “Jesucristo es el hijo de Dios, verdadero hombre y verdadero Dios” no puede tener su origen en ningún texto del judaismo. Los títulos de rey mesiánico, de hijo de David, de servidor de Dios…, evocan ciertamente una “filiación divina”, pero muy suavizada si la comparamos a las imágenes que describen a los reyes divinos del Antiguo Oriente.

El verdadero lugar del nacimiento de esta manera de pensar es el pueblo de los antiguos egipcios, el cual, por primera vez en la historia de las grandes culturas, ha creído en la filiación divina de un hombre.

Si ha existido, en la historia de las religiones, una prefiguración de la doctrina cristiana, ésta sólo ha podido desarrollarse, paralelamente al monoteísmo sin imágenes de Israel, en la cultura varias veces milenaria de las aguas del Nilo, tan rica en imágenes. Entre los coptos de Egipto, y no en Palestina, fue donde el cristianismo fue recibido sin resistencias, como quien responde a una espera profunda; entre todos los países del antiguo mundo, solo la Iglesia de Egipto -exceptuados algunos grupos aislados- sobrevivió a mil años de dominación islámica; y los grandes dogmas decisivos de los primeros siglos de la Iglesia sobre la naturaleza del hijo de Dios y sobre el lugar de la madre de Dios los debemos precisamente a la influencia de Alejandría y de los grandes Padres de la Iglesia egipcios, como Atanasio y Cirilo, y al monaquismo egipcio.

El tema de las «herencias» te puede llenar el centro de espiritualidades varios fines de semana… Pero dejemos ya la cosa aquí.

Ya te dije que entrarías a formar parte del privilegiado club de destinatarios de mis cartas. Entre ellos nuestro querido y discutido Peter Hans Kolvenbach, cuyo intercambio epistolar no sé si lo empecé yo o lo empezó él (ya sé que tú mantuviste conversaciones cara a cara con él), nuestro común amigo Rafa Yuste, carta que acarreó todo un conjunto de respuestas y contra-respuestas, Xavier Melloni, José Luis Sicre, Pope Godoy, Andrés Torres Queiruga, Gonzalo Haya, Victor Codina, Manuel Fraijó (a través de Rafa)… Y para que este club no lleve la etiqueta del exclusivo “only men”, también puedo citar a Pepa Torres y Dolores Aleixandre, aunque el “diálogo” con ellas no adoptó el estilo epistolar. ¡Ay, ay!, ¡qué viejo ya soy! Ya me olvidaba de Pedro Arrupe, a quien escribí cuando me jubilé en 2005 y de quien no recibí respuesta. Ya hubiese podido pensar que allí donde él pudiera estar el cartero no llamaba dos veces…

Habría gente que pagaría para estar en este grupo, pero, supuesta nuestra amistad, no te cobraré nada.

Con el cariño acumulado durante tantos años

Miquel

46 comentarios

  • Antonio Toston De la Calle

    Un día, hace ya más de 50 años (en plena sierra de Guadarra-ma) caí en la cuenta de que me habían estafado. Ha pasado pués, medio siglo, y, a partir de ahí empecé una búsqueda que ha sido un sin parar. Un sin parar de leer, pues no era otra la actividad que podía realizar, dado que los médicos me habían recomendado tomar lo que en su jerga llamaban “la guadarramina” en reposo.  Si, en reposo, pero mentalmente iba escalando etapas de conocimientos y de tejer y destejer ideas. Y desde un principio, lo tuve muy claro: la iglesia católica me había dado gato por liebre. Digo que entonces me sentí libre, y alli comenzó otra historia que en nada tenia que ver con lo que había sido. Hoy lo que expresa MIQUEL SUNYOL  encaja perfectamente con lo que ahora siento y entiendo. Sin olvidar a mi querido amigo  JUAN LUIS HERRERO DEL POZO. que va en el mismo sentido, a lo que yo entiendo. Sin olvidar a este Atrio que ha sido el medio por el que yo he podido llegar a ellos. Y a muchos mas, pero no es momento de ir más allá por  el espacio y el tiempo que necesitaría. Gracias a todos. Y un cordial abrazo.

  • Jorge

    Sigo con mis reflexiones en interés por la coherencia de mi fe. Si se piensa que Dios en Jesús se ha desvelado desde arriba, revelando su trascendencia desde el YO SOY, parece invitarnos a especular desde la ontología (el Ser), la filosofía, la metafísica, …, introduciendo la teología trinitaria y deduciendo por analogía sus atributos, como hizo la escolástica y su continuación en la neoescolástica. Este recorrido me parece un callejón sin salida, cargado de contradicciones, que recurre a principios y axiomas sin base suficiente, que apela solo a razones de fe. Y además y sobre todo, la revelación de Jesús queda marginada, puesto que muy poca cosa recoge esta teología desde arriba lo que dijo e hizo Jesús.

    Sin embargo, si se cambia de perspectiva y se mira desde abajo desde lo humano, se puede hablar largo sobre el contenido de ese componente humano y humanizador de Dios, dejando al margen, lo sobrenatural, la naturaleza divina y la trascendencia de Dios en silencio, pero presente como horizonte del discurso y de la vida.

    Casi la totalidad de cuanto se ha dicho y se dice sobre Dios en las tres religiones abrahámicas o monoteístas caben en lo humano, traspasando sus límites hasta el infinito, pero sin perder en ningún momento la referencia a lo humano. Quizás hoy nos sea más fácil hacerlo cuando se piensa y se dice en el transhumanismo que lo humano puede dejar su soporte biológico y transferirse a otros soportes más accesibles y eficaces, abandonando los inconvenientes de la vida biológica y la lenta evolución darwiniana. Llevando más allá esta posibilidad pues ¿por qué no pensar que lo humano pueda algún día dejar el soporte físico y tomar otro espiritual, propio de la naturaleza divina por la acción del Espíritu de Dios? Algo así como lo que se ha dicho largo tiempo: el Espíritu de Dios derramándose en todos y cada uno de los seres humanos respetando su individualidad e identidades, tras el final de la historia, para alcanzar el ámbito divino en lo eterno.

    Pero para llegar aquí no es válido cualquier contenido humano, se requiere lo humano en plenitud, y sobre esto versa toda la revelación de Jesús que nos da todo su contenido y cómo conseguirlo. Y por esto la revelación de Jesús es total y completa, pues en él se manifiesta todo lo humano de Dios que es lo que nos interesa.

  • oscar varela

    UN PASO, UN MUNDO –Salvador Santos –
    Fascículo 27 – MARCOS “TERMINA” PERO NO “ACABA” 
    …………………………………………
    PALABRAS DE LA ÚLTIMA CENA
    Mientras comían tomó un pan, pronunció una bendición, lo  partió y se lo dio a ellos, diciendo:
    – Tomad, esto es mi cuerpo.
    Y, cogiendo una copa, pronunció una acción de gracias, se la pasó y todos bebieron de ella. Y les dijo:
    – Esta es la sangre de la alianza mía, que se derrama por todos: Os aseguro que ya no beberé más del producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba, nuevo, en el reino de Dios:
    Y después de cantar salieron para el monte de los Olivos. (Mc.14, 22-26).
    ………………………………………..
    – Nos situamos en el contexto de una cena de los integrantes de la sociedad alternativa. Las afirmaciones y los hechos incluidos en este relato tienen lugar durante la comida: “mientras comían“…
    Estaban comiendo. Aislar las declaraciones que aquí se formulan de ese entorno conlleva un alto riesgo de desvirtuar su contenido. Comer Juntos se consideraba signo de confianza, de intimidad.
     
    Momentos antes, para identificar al traidor, el Galileo ha mencionado el hecho de compartir plato para aludir a la cercanía y a la amistad que les unía: “Es uno de los Doce, uno que está mojando en la misma fuente que yo” (v. 20). La comida anuncia el momento de la amistad, de establecer lazos solidarios. En este caso concreto, se trata de la cena festiva que conmemoraba la salida del pueblo israelita de su esclavitud en Egipto: la Pascua. Se trata de una comida evocadora del paso a la libertad.
    Exclusiva para los que han dado el paso. El Galileo les obligará a definirse.
     
    El hecho se produce al final de la vida del Galileo, la misma noche en que lo prendieron. A nuestro protagonista le queda poco tiempo. Lo aprovecha con sus amigos. La cena con ellos concluye su actividad. No hay más que decir. Ha llegado el momento del compromiso.
     
    Antes de comentar otros detalles, observemos que de las palabras del Galileo sobresalen dos términos de especial significación en aquella cultura.
     
    El primero de ellos, cuerpo, alude a la persona misma en su dimensión visible y palpable. Con el término cuerpo se expresa la condición histórica del ser humano. Delimita lo que se percibe de él desde que nace hasta el instante antes de morir. Engloba, pues, sus hechos y sus palabras, es decir, la actividad desarrollada durante su vida.
     
    El segundo, sangre, designa la vida misma del individuo. La sangre es el flujo vital que contiene la existencia. En este contexto, al hablarse de sangre vertida (“que se derrama por todos“), se alude a la forma cruenta de morir, a la vida quitada. La utilización conjunta de estos dos términos: cuerpo y sangre hace referencia a la totalidad de la existencia del Galileo, la que hemos podido captar discípulos y lectores hasta momentos antes de su final (cuerpo), incluyendo la forma en que se produjo su muerte por crucifixión (sangre).
     
    Por lo tanto, evitemos equivocarnos. Al nombrar el cuerpo y la sangre, se está hablando de conceptos o realidades históricas, no de tejidos orgánicos. Entender lo primero obliga al compromiso; si nos desviamos a lo segundo, nublamos la mente en el enigma.
     
    Cuando se olvida el referente histórico de estas dos palabras se difumina la orientación del gesto y, en ese caso, las afirmaciones del Galileo se convierten en humo litúrgico. Vayamos al primer movimiento de nuestro protagonista.
     
    El pan, como sabéis, representa el alimento físico y social, es decir: comida y proyecto.
     
    Atended ahora a esto, la acción del Galileo sobre el pan está caracterizada por los mismos verbos utilizados en la escena del primer reparto de los panes: “tomar”, “bendecir”, “partir” y “dar”.
     
    Esta coincidencia de los verbos advierte de la estrecha relación entre el gesto y las palabras del Galileo, por un lado, y la necesidad física y el abandono social de la humanidad, por el otro. Obviar este vínculo entraña descentrarse de la idea principal.
     
    Se reparte un único pan. Lo da el Galileo. Él no invita a que lo coman. Marcos tampoco comenta que lo hicieran. El hecho de comer se deja a la suposición del lector.
     
    El imperativo que rige la acción principal: “tomad“, implica el hecho de darlo y la invitación a aceptarlo. El Galileo lo entrega a los discípulos, partido; les invita a participar y a aceptar. Aceptarlo supone identificarse y comprometerse con su realidad histórica, de la que ellos han sido testigos; “esto es mi cuerpo“.
     
    El pronombre “esto” no hace referencia aislada al elemento físico pan. Engloba la acción de dar el alimento físico y el mensaje alternativo del Reino, el movimiento al que los discípulos se resistían. Justo lo que los ignorados necesitan.
     
    La historia del Galileo, su enseñanza, su mensaje, su praxis (“cuerpo“) no se resume en el pan, sino en la acción de compartirlo creando una sociedad de iguales. No hay magia ni misterio, sino práctica social alternativa.
     
    La actividad de poner a disposición de los hambrientos e insignificantes la totalidad de lo que él posee sintetiza la realidad histórica del Galileo. Para evitar confusiones, presenta este balance al final de su vida. A la vista está todo cuanto ha hecho y ha enseñado. En ese instante final, los invita a identificarse con él. Aceptando el trozo, cada uno se compromete a esa tarea colectiva. La totalidad del pan representa la totalidad de la acción.
     
    Ninguno de los discípulos se extraña, ni se lleva las manos a la cabeza. Ni uno solo de ellos dice nada. No ha habido milagro; tampoco un gesto que deba ser entendido como sobrenatural. Hay una invitación al compromiso.
     
    Ahora bien, ese hecho no bastaba. El hombre de Galilea requería que la adhesión del grupo llegara a sus últimas consecuencias. Por eso añade el gesto de la copa.
     
    Mirad con atención las coincidencias y las diferencias entre ambos movimientos. Como con el pan, él toma en sus manos una copa: “tomando una copa“. Marcos no habla de vino. El vino se deja a la suposición del lector.
     
    El agradecimiento, “pronunció una acción de gracias“, sustituye a la bendición. Sin entrar a analizar estos aspectos, decir únicamente que la acción de dar gracias también reemplazó a la bendición en el segundo reparto de panes.
     
    Marcos escribe ese verbo con profunda intención. No desea perder el punto de referencia de la multitud necesitada de orientación y alimento. Al igual que con el pan, el Galileo entrega la copa a sus discípulos. Sin embargo, a diferencia del gesto anterior, donde el hecho de comer el pan se deja sobreentendido, aquí Marcos matiza diciendo que “todos bebieron de ella“.
     
    Fijaos especialmente en este detalle: el Galileo aún no había dicho nada respecto a la copa; se limitó a pasársela a sus amigos. Predomina el gesto sobre las palabras. Ellas lo explicarán. Como ocurrió con el pan, nuestro protagonista hace sus afirmaciones después de haber pasado la copa, no antes. Incluso bebieron previamente a que él hablara. Bebieron sin mostrar ninguna reacción de extrañeza. Y habría sido lógica de haberse producido, porque lo corriente era disponer cada uno de su propia copa. Era muy raro beber todos de la misma. Pero en ese detalle inusual de compartir una única copa descubrimos el significado de la acción del Galileo.
     
    Para él, no bastaba comprometerse con su manera de entender y vivir la vida, exigió también estar dispuesto a arriesgarla en el empeño. O lo que es lo mismo, a identificarse con su manera de morir, afrontando el desprecio y la humillación. Aceptar beber de esa única copa representaba, pues, el culmen de la lealtad a él y a su mensaje. Significaba estar dispuesto a pasar por el mismo trago que pasó él.
     
    Después de haber bebido todos, “y todos bebieron de ella“, las palabras que pronunció: “ésta es la sangre de la alianza mía, que se derrama por todos” no se refieren directamente al elemento físico contenido en la copa (el vino), del que no se ha hablado, sino al hecho colectivo de beber todos de la misma. El vino que previamente habían tomado queda en segundo plano; sus palabras aluden a la copa compartida por el grupo del Reino como expresión de su solidaridad con él hasta la muerte.
     
    La expresión “de la alianza mía” hace referencia a ese pacto con el que el Galileo sella la constitución de la nueva sociedad con sus amigos. La copa representa la ejecución del Galileo en la cruz.
     
    Él se ha entregado a su proyecto libremente; lo ratificará con su muerte. Su ejecución demuestra que no hay engaño en su entrega. Tampoco traición a su mensaje. Al pasar la copa a los suyos, les urge a ser conscientes de los límites de su compromiso.
     
    Ellos se adhirieron a él bebiendo todos de la misma copa, la única copa, el trago definitivo que certifica la coherencia y la lealtad a un proyecto. Como en el gesto del pan, y en los dos repartos de los panes a la multitud, el objetivo final de su empeño se centró en el universo humano: “que se derrama por todos“.
     
    Las palabras del Galileo pierden su sentido si se desgajan del contexto de la comida y de la historia.
     
    – Cuando no hay cohesión en el grupo que las recuerda ni compromiso real con los colectivos humanos abandonados y desmayados, la repetición baldía de esas palabras sirve para cacarear la propia deslealtad al proyecto del Galileo.
     
    En cuanto se disipa lo sobrenatural, aparece lo humano. O, al revés, cuando surge la lógica se esfuma la niebla religiosa sin dejar rastro. Se diría que la realidad humana repele el mundo sobrenatural. O tal vez el ser humano sea lo auténticamente sobrenatural. Se corre el riesgo de ocultarlo con cortinas de incienso.
     
    – Y, ¿cómo se entiende que pueda ser sobrenatural alguien que deja morir de hambre a un semejante?
     
    – Tenemos libertad para elegir. Quien comparte lo que tiene y se hermana con el que carece de todo adquiere su plena condición humana; alcanza la igualdad en la que demuestra creer. Ahí se destapa lo sobrenatural que lleva dentro. Quien pasa de largo ante el abandono, la miseria y el hambre de los pueblos, se degrada, o lo que es lo mismo, declara estar por la muerte, la soledad… y el miedo.
     
    – Así se comprende la inmensa humanidad del Galileo y se siente su cercanía.
     
    – No podía ser de otro modo; aquí no se habla de pan y vino sagrados, sino de la opción comprometida por la sociedad alternativa y por los desahuciados.
     
    – ¿Por qué no se nos habrá ocurrido declarar sagrada esa opción?
     
    – Yo diría que el Galileo acertó a descubrir la esencia humana. Como experto en carpintería y construcción, sabía de qué material estamos hechos. Él sí reconoció lo que de sobrenatural hay en el ser humano. Por eso estableció como objetivo fundamental de la sociedad alternativa la entrega sin límites a favor de los insignificantes.
     
    – Pues a la vista de eso, al aceptar el pan y beber de su copa, aquellos hombres se comprometieron por fin con él, ¿no es verdad? – preguntó Tere.
     
    – De boquilla. Los discípulos siguieron con sus planteamientos hasta el final. Vamos a leer en un momento la escena siguiente.
    (Acá paro. Sigue el Fascículo 27 en Atrio)

  • Miren Josune

    Jesús ha corrido “el velo” y nos ha revelado al Padre.

    Hemos conocido a Dios, su Amor y Misericordia. Es la Buena Noticia, para todo hombre y mujer que crean y acepten la Palabra de Jesús.

    El que ES, (YO SOY) ha venido a compartir su Amor con todos nosotros, a darnos la libertad de aceptar o no su Palabra, su vida y mensaje de Salvación,

    Y qué trabajo tiene el maligno en empeñarse que no sea así! Pues nada: ¡Firmes en la fe!

    Miren Josune

  • Jorge

    Es verdad en mi opinión Isidoro, que es imposible hablar, decir alguna idea o contenido de Dios-Trascendente. El no hablar el no decir significa para mí que no caben interpretaciones, ni atributos, ni cualidades o caracteres, ni acciones, ni voluntades, …, ni tampoco que se afirme lo que es (ente, ser, …), el cómo, el dónde, el cuándo, el para qué, el por qué, …, sobre Dios. Aquí sólo cabe el silencio.

    Sin embargo, sí dejo hablar a mi esperanza. Y mi esperanza no queda colmada si no alcanza una vida plena en lo eterno. Y aquí necesariamente está Dios. Pero esto no lo sé ni creo que nadie pueda saberlo. Con incertidumbre, yo apuesto con mi vida en que esto sea así, lo que me sirve para ir viviendo con optimismo, con un sentido de vida suficiente que me da confianza en que todo acabará bien, y que mi esperanza se vea algún día colmada. Si mi apuesta es errónea y al final no hay nada, pues no debería preocuparme demasiado porque no habré malgastado mi vida, sino que la habré vivido mejor con optimismo y esperanza.

    Si mi apuesta en la esperanza de una vida plena y eterna es la correcta, lo único que me parece imprescindible es que Dios esté implicado en la vida humana en plenitud. Y para decir lo mínimo sobre Dios y que recoja mi esperanza, es que Dios además de su Trascendencia Incognoscible, sea al menos humano, que tenga un componente humano y humanizador en plenitud. Y aunque sobre la trascendencia nada pueda decir, sobre la plenitud humana sí que puedo hablar y señalar sus características. En realidad, no estoy hablando de Dios ni de lo divino, hablo sólo de lo humano en plenitud, pero confío y espero que esa plenitud humana esté en Dios o en relación con Dios, sobre lo cual nada puedo añadir.

    La Trinidad no habla de la trascendencia de Dios, sino de lo humano en plenitud como componente de Dios. Es evidente que el Padre es humano (todo padre lo es) y que el Hijo también, pero al hablar del Espíritu no es tan evidente que hablemos sólo de lo humano. Y a mí me parece que al hablar del Espíritu hablamos de lo humano en relación con lo divino trascendente unificándolo. Un mismo Espíritu del Padre y del Hijo, junto con toda la humanidad plenificada sin exclusiones.

    Sí estoy de acuerdo con lo que dices. El componente humano de Dios lo pienso como comunitario y trinitario, (Padre, Hijo, junto con todos sus hermanos y hermanas, los seres humanos en plenitud) unidos en el mismo Espíritu. Somos o mejor seremos uno, en una inmensa comunidad, múltiple y compleja, que mantiene la enorme diversidad de la identidad individual de cada uno de sus miembros.

    Bueno, nada de todo esto es conocimiento ni mucho menos la Verdad. Son solo reflexiones mías, interpretaciones personales que me sirven o tratan de servirme para evitarme problemas de coherencia con mi fe y esperanza.

    • Carmen

      Pues eso pasa. Que son todo reflexiones
      Y te hace reflexionar cuando lees u oyes hablar a alguien de quién te fías. Si no te fias de quién habla y dice algo contrario a lo que piensas, normalmente nos cerramos en banda. Nos sentimos como atacados.
      No veas la cantidad de cosas que me hicieron pensar mis críos de entre doce y quince, algunos ya con dieciséis años. Pocos.
      A lo mejor es que fiaba de ellos, los escuchaba . Eso es recíproco, porque entonces ellos se fían de ti.
      Hay personas que como yo, somos niños en relación a los conocimientos que tienen otros de ustedes. Pero eso no debería de trae consigo que no se nos escuche.
      Estoy de acuerdo en todo lo que has dicho. Hace un par de días parecía que uno era un ángel y otro un demonio. Me da hasta miedo escribir la palabra
      No tengo cuernos, al menos eso creo, ni lengua bífida ,ni soy de color verde, ni huelo a azufre ni nada. Soy normal, como tú. Llena de contradicciónes y esperanzas, aunque quizás no sean las mismas.
      Y qué importa eso?
      Un saludo cordial.

  • Carmen

    Miquel. Tú has sacado este tema. Se que te llegan todossssssss los comentarios. Di algo, por favor.

    Hay cosas que no se deben dejar pasar.

    Un abrazo

    carmen.

  • Isidoro García

    Sobre el tema de la organización interna de la “Deidad”, y su relación con la Trinidad cristiana, hay que partir de tres consideracionses:

    1. No sabemos nada a ciencia cierta.

    2. Lo que se “sabe” por los evangelios es muy dudoso.

    (Hoy mismo estaba repasando un antiguo artículo de Angel F. Sánchez Escobar, en el que dice sobre el “inciso juaniano”, (1 Juan, 5, 7-8), que es el único pasaje que explícitamente delinea la doctrina de la Trinidad. Se encuentra en los manuscritos de la Vulgata Latina, pero no en la inmensa mayoría de los manuscritos griegos. 

           Además, los Padres no las utilizaron nunca contra los arrianos y no se encuentran en sus comentarios. Se cree que fueron insertadas en el contexto latino hacia la segunda mitad del siglo IV d. J. C. 

            Sin este verso, la doctrina de la Trinidad tiene que ser deducida de pasajes que muestran que Cristo es Dios, tal como lo es el Espíritu y el Padre”). 

    3. Luego entonces, incluso admitiendo la Trinidad, hay que considerar que la interpretación de la misma, es solo eso, una interpretación de unos señores bienintencionados, (no lo pongo en duda), en un momento histórico determinado.

    Por ello deberíamos los cristianos repensar esa interpretación de una forma más “razonable”. (Aunque naturalmente no será más que una interpretación más – no olvidemos el punto 1).

    Yo, sobre el tema de la aparente contradicción que señala Jorge, entre la unidad y la pluralidad en la Trinidad, yo creo que es solo aparente.

    Yo lo veo como la Humanidad, que es una, y los más de cien mil millones de humanos que ha habido por ahora.

    Y lo mismo pasa con la contradicción entre politeísmo y monoteísmo. El Gobierno del Estado de una nación es Uno. Pero luego lo integran muchas categorías e individuos, que por decirlo así, también, cada uno son “gobierno”.

    Eso daría una nueva perspectiva a la “divinidad” de Jesús, sin tener que negarla.

  • Carmen

    A lo mejor al señor Sunyol le apetece decir algo.

    Ya no puedo más.

    Un saludo cordial.

  • Jorge

    Quiero comentar el segundo tema de la carta de M.Sunyol, la Trinidad. Parece que pretende zanjar la cuestión con los paralelismos en la historia de las religiones, pues en otras culturas, en particular la egipcia antigua, hay semejanzas con la encarnación de dioses y panteones trinitarios y que por tanto no son originarias del cristianismo. Y también alude a la propuesta trinitaria de R. Panikkar de una realidad cosmoteándrica. En mi opinión nada de todo esto tiene que ver con la propuesta de la Trinidad cristiana.

    La Trinidad cristiana no es un triteísmo, no hay tres dioses en la Trinidad, solo uno-trino, que es un concepto diferente y que apunta a cierta complejidad del contenido de Dios. Y esto no surge por un retoque a las religiones antiguas, ni por elucubraciones teológicas sobre el número de dioses y lo que hacen o dejan de hacer, si pueden o no encarnarse. La Trinidad surge tras la proclamación de la divinidad de un hombre concreto, Jesús de Nazaret. Esta proclamación de la divinidad de un ser humano ni es la primera vez que sea hace, ni es tampoco muy original, puesto que en el imperio romano y en Egipto antiguo era común divinizar emperadores y faraones. Pero resulta muy superficial hacer comparaciones y semejanzas entre estas divinizaciones y la de Jesús, porque lo que está en juego es el contenido muy muy diferente de los dioses romanos y faraónicos con respecto al Dios de Jesús.

    Para hablar sobre la Trinidad es necesario hablar previamente sobre la divinidad de Jesús. Y para entenderlo es necesario conocer el contenido del Dios único de la religión judía, la religión de Jesús y de sus inmediatos seguidores. Lo que ocurre es que los cristianos añaden al contenido del Dios único judío un componente humano y humanizador, que para el judío rompe su unicidad y para el cristiano no lo hace. Ese componente humano en Dios-uno especifica la implicación de Dios con respecto a los seres humanos, en tal grado y magnitud que alcanza por coherencia la encarnación de Dios en un hombre. De la encarnación de Dios, de la proclamación de la divinidad de Jesús, surge la Trinidad.

    Y claro si Sunyol no proclama la divinidad de Jesús, pues es evidente que no puede apoyar una teología trinitaria. No discute la teología trinitaria, sino que saca balones fuera buscando explicaciones que en nada tienen que ver con ella, en otras culturas y en la historia de las religiones.

    • Carmen

      Ahí ya me calla usted. Totalmente.
      No sé qué es Dios, pues fíjese si estoy en condiciones de hablar sobre la Trinidad. Imposible.
      Un saludo cordial.

  • Jorge

    ¿No ves Carmen la grandeza, el nivel máximo en calidad ética de los discípulos en primera fila, aquellos que llevan el seguimiento a Jesús y de su causa hasta sus últimas consecuencias, los que no huyen cuando está en juego sus vidas? Pero esto no significa que amen la cruz, ni que la busquen, ni que vivan una vida de privaciones y sacrificios, …, sino todo lo contrario. Viven justamente para quitar la cruz, el sufrimiento propio y el de los demás, y es por esto por lo que no pueden callar ni consentir situaciones injustas y de necesidad. Y cuando no hay forma de hacerlos callar más pronto que tarde se encuentran en una situación de enfrentamiento. De enfrentamiento contra aquellos que callan, contra aquellos que lo permiten, contra aquellos que la producen, sobre todo contra éstos que suelen ser los poderosos, que ponen sus intereses por encima de las personas.

    Y ciertamente el proyecto de vida de Jesús, el Evangelio, es la Buena Noticia de la liberación para todos y todas, en cada uno de los aspectos de la vida humana. Pero esa liberación no puede ser completa cuando aún persiste tanto mal, sufrimiento e injusticia. Cada uno hace lo que puede para contrarrestarlo, pero hay unos cuantos cuyo compromiso es de alto riesgo pues la vida los ha metido en situaciones muy duras por causa de la injusticia y no huyen. Aunque yo sea de los que huyen considero que estas personas son las imprescindibles para el Reino, la sal y la levadura, el círculo íntimo de Jesús, los demás si queremos y podemos les acompañamos, les ayudamos, les apoyamos, les damos nuestro reconocimiento, …

    Contar el Proyecto de vida de Jesús sólo como liberación, como lluvia de pétalos de rosas sin espinas, es contar en mi opinión sólo una parte: el amor, la alegría, la felicidad, la paz, …, que pueden significar vivir una vida de plenitud aquí y ahora. Pero a esto le falta la mirada y el compromiso con la inmensa multitud que no tiene nada de todo esto, sino todo lo contario.

    • Mª Pilar

      Querido Jorge:…

      Pero ¡si! huyeron; estaban muertos de miedo; y eso Jesús lo sabía, como sabía, que de ellos, había algunos, que pasado el “lío” volverían a seguir sus enseñanzas.

      Todo se estropeo, cuando la realeza de este mundo… se metió por medio, ahí, fue el final de:

      ¡La Buena noticia como Jesús la había transmitido!

      Para mí, la cruz… es la vergüenza de lo que es capaz el ser humano por defender sus ansias de poder… cualquier clase de poder.

      Un abrazo entrañable.
      mª pilar

      • Jorge

        Pilar, es verdad también para mí que la cruz es la vergüenza de lo que el ser humano con poder es capaz de hacer, pero a esto se le añade la mirada hacia el que la sufre. La mirada hacia Cristo en la cruz, y hacia el clamor del sufrimiento de las víctimas a manos de sus verdugos poderosos. La primera mirada no va mucho más allá de decir lo mala que son algunas personas, que son capaces de cualquier cosa para conseguir sus intereses y menos mal que yo no soy así. La segunda es mucho más profunda, que produce asombro y perplejidad, y quizás nos descoloque e interpele.

    • Carmen

      A ver.
      Admiro a todos aquellos que se comprometen con aquello que creen justo, aunque a mí me parezca una locura. Por ejemplo,los kamikazes del fin de la segunda guerra mundial, cuando se quedaron enzarzados Japón y EEUU. No lo comparto en absoluto, pero honestamente no puedo dejar de admitir su valentía.
      Admiro a los que silenciosamente luchan diariamente por subsistir y siguen luchando, como los pensionistas.
      Admiro a los de la resistencia francesa durante la ocupación Nazi.
      Admiro a un montonazo de personas .

      Pero lo que he dicho es que el mensaje de Jesús es liberador porque te libera por dentro. Y ese es el primer paso para luchar por todo que crees justo, aunque yo no lo comparta.
      Pero, efectivamente. Ni kamikaze,ni de la resistencia francesa,ni mártir por la religión en ninguna de sus múltiples variantes, porque para los japoneses,su emperador Hiro Hito, era dios.
      Soy del montón. Normalica.
      Pero también sé que Japón perdió la guerra, que Francia se liberó gracias a todos los aliados y que el cristianismo es cosa de todos, cada uno en su puesto.
      También sé que a veces los puestos se eligen o se lucha por conseguirlos, y que a veces , sin desearlo, las circunstancias de la vida hace que te tengas que convertir en héroe, o mártir o como lo quiera usted llamar.
      Espero que a mí no me suceda. No tengo madera de heroína.
      Pero quizás a Jesús de Nazaret sí le ocurrió. No creo que fuese voluntariamente a la cruz. Y creo que usted ha dicho que tampoco cree fuese voluntad de Dios. Creo.
      Y ese es el tema: una eucaristía es un rito de sacrificio o de conmemoración de Jesús?

      Estoy segura de que usted es de los que se dejan la piel por defender lo que piensa.
      Yo también. Son maneras de ser.
      Un saludo cordial.

      • Jorge

        Carmen, la cruz, el sufrimiento de las víctimas, los sacrificios, …, ¿son voluntad de Dios? NO. ¡¡No, por Dios!! Dios no puede ser un ser sanguinario y colérico, que se complazca y se aplaque con la sangre de las víctimas ofrecidas en sacrificio. Esta es una imagen de Dios de un pasado violento en el que los reyes y poderosos se complacían con la sangre de sus enemigos incluso con sangre inocente, y Dios era el rey de reyes. Una ética por los suelos que espero hayamos mejorado.

        El sentido y significado de la cruz cristiana, del sufrimiento y sacrificio, en una ética de máximos, es inversa a la anterior. No es amar la cruz y buscar el sufrimiento en plan masoquista estoico, sino de acogida, acompañamiento, com-padecimiento, …, con aquellos que sufren y han llegado a ser víctimas por defender la justicia, la causa de Jesús. El martirio de los kamikazes, o de los terroristas suicidas, etc., nada tiene que ver con una ética de máximos, y por tanto tampoco con la cruz cristiana.

        En ese acogimiento está contenido y también el sentido, del rito sacrificial de la Misa. No es un rito de inmolación, no matamos repetitivamente a Cristo en la cruz, porque este sea el sacrificio que a Dios le agrada, para la redención y la expiación del pecado. Sino que es un rito sacrificial de acogida de todas las víctimas de este mundo, sobre todo de los que lo son por la causa de Jesús y del clamor del sufrimiento humano. El sacrificio de la cruz y el sufrimiento ni le agrada a Dios ni a nadie de buen corazón. Al contrario, el rito sacrificial de la cruz acompaña a las víctimas y a los que sufren, porque hasta ahí llegó también Jesús. Jesús está de parte de los que sufren y de las víctimas, no de los verdugos y la Misa tampoco.

        No es nada agradable ni parece liberador hablar de cruces y sufrimiento. ¿Pero de qué liberación hablamos entonces si no nos preocupamos ni ocupamos de los que sufren ni de las víctimas? ¿No será acaso una liberación egoísta?

      • Carmen

        A ver. Quiero decir que admiro la valentía que yo no tengo. Comparta su causa o no. Los portaaviones eran objetivo militar. Nada que ver con lo que usted menciona.
        No se vaya por ahí. Y si se va, yo no voy en ese viaje.
        Repito, admiro la valentía. Porque usted planteaba si no eran dignos de admiración aquellos que defendieron hasta la muerte el cristianismo. Por supuesto, admiro la valentía , quizás porque no soy valiente.
        Le decía que un kamikaze nunca puede ganar una guerra, ni la resistencia francesa tampoco, porque Japón perdió y la guerra la ganaron los aliados.
        Y continúe diciendo, el cristianismo no va de héroes, aunque los admiro profundamente. Va de un enorme grupo de gente, ricos también. Porque si no es entre todos, no sé puede construir una sociedad en la que todos , todos , estemos cómodos. Se puede imponer, imponer un tipo de sociedad . Pero, que quiere que le diga, pienso como Unamuno. Hay que convencer. Creo que Jesús también era de convencer.
        Y si usted quiere sacar de contexto lo que he dicho, adelante. Le aseguro que no es la primera vez que me pasa.
        Y , a mi manera y con mis enormes limitaciones, procuro echar una mano al que tengo cerca. No sé hacer más.
        Un saludo cordial

      • Carmen

        Es que, lo siento. Detesto el sufrimiento con todas mis fuerzas y en la medida de lo que puedo, que prácticamente no es nada, trato de combatirlo. Cuando alguien que está cerca de mi la veo sufrir, lo paso fatal e intento echar una mano. No sé hacer más. El sufrimiento a veces es inevitable, todos lo sabemos. Pero jamás lo elevaré a una categoría que no le corresponde, a mi modo de ver.
        A lo mejor no soy buena cristiana. Pues bueno . No me gusta la cruz. La relaciono con sufrimiento. Prefiero que en mi cabeza esté la imagen de Jesús andando por encima del agua. Me encanta esa imagen, aunque a lo mejor nunca sucediera.
        Igual que cuando recuerdo a mis padres, los recuerdo en toda su plenitud. A Jesús, también. Lo siento.

    • Mª Pilar

      Entrañable Jorge:

      Para mí… quiero dejarlo muy claro…

      La cruz, no se puede utilizar para que los sufrientes de la tierra, encuentren consuelo.

      Porque su consuelo, liberación que sana todo dolor, es:

      No esclavizar a las personas, porque un pequeño grupo de este mundo, esté gozando del 95% de la riqueza del planeta, mientras el resto, sufre hambre, padece enfermedades, está explotado, se les roba la tierra que siempre han habitado, se implanten en su zona petroleras que lo invaden todo enfermándolo, ensuciando sus ríos y campos, esclavizando a sus trabajadores por una miseria de sueldos.

      ¡Esa es la cruz que mata a la humanidad!

      ¿Y hay que enseñarle a esa misma humanidad que se consuele mirándola, abrazándola, llevándola al pecho?

      Ahí está el mal de las iglesias… todas ellas, venden consuelo a la par que resignación, en lugar de decir a voz en grito:

      ¡Levantaos, luchad por una justa remuneración de vuestros trabajos, levantad la cabeza. ¡Todos somos hijos de Dios!
      Y nadie debería esclavizar a nadie, para lograr unos pingues beneficios solo a su favor… sin que le importe la manera de conseguirlo.

      Lo siento Jorge, no puedo mirar la cruz, sin pedir perdón… por la aberración que en ella se encierra… el dolor de tantas personas crucificadas de este mundo.

      ¿Has escuchado en alguna homilía, hablar claramente sobre la riqueza extrema, y explicar con pelos y señales de donde proviene tanto dolor como causa?

      Es mi mirada, y no puedo cambiarla…

      He comprobado desde tan cerca la hipocresía “creyente” mientras se pisotea a los más débiles; que desde muy niña, siempre estuve en esa lucha.

      No quiero rebatir tu mirada… es solo, que no puedo dejar de proclamar la mía.

      Un abrazo entrañable.
      mª pilar

      • Jorge

        Yo no veo contradicción en lo que decimos. La habría si me dicen que en lugar de atender en lo que pueden a los que sufren y pasan necesidad fuesen indiferentes al dolor ajeno o peor aún que se “jodan” algo habrán hecho para ser excluidos o pobres. Si estuviesen con los verdugos en lugar de con las víctimas estaríamos en polos opuestos, pero no es así.

        Quizás les parezca excesivo dar al sufrimiento un sentido religioso y asumirlo, no para producirlo o resignarse a él, sino siempre contra él hasta eliminarlo, de nosotros, de nuestros prójimos o próximos y de toda la humanidad. Para los cristianos tiene un sentido religioso pues Jesús lo asumió y de qué manera. El sufrimiento no puede paralizar la causa de Jesús, y esto hacen los grandes, los demás huimos. La madera de los héroes es escasa, admirable pero escasa.

        Y es verdad que en la nueva humanidad en camino hacia la Plenitud es cosa de todos, no sólo de las víctimas y de los pobres. También lo es para las clases medias que tienen cierto bienestar y también para los ricos. Todos sin exclusiones estamos construyendo esa sociedad alternativa, lo que ocurre es que los ricos y poderosos lo tienen más difícil para colaborar, pues con mayor frecuencia se posicionan en su contra. Jesús en esto ya nos previno.

  • Carmen

    Definitivamente estoy en otra onda.

    No creo que haya nadie en el mundo mundial que no tenga problemas . No me lo creo. No creo que la felicidad o la paz interior, que para mí son casi sinónimo, la traiga consigo el dinero, la salud,el poder y la belleza. Viene por otro camino.

    No creo que el cristianismo traiga cruz, creo que trae liberación.

    Creo que la idea de Jesús no era construir una sociedad alternativa para los desamparados, sino para todos, para que desapareciera el desamparo , pero en todas las personas. En los ‘ricos’ también.

    Creo que para llegar a mejorar la sociedad, hace falta colaboración de todos. Todos.

    No me gusta la cruz. No me siento obligada a llevarla con resignación, sino a luchar contra ella y colaborar en que nadie tenga que llevar una cruz en su vida. Detesto la palabra sacrificio, sencillamente hay opciones.

    Creo que los que eligieron la cruz como símbolo del cristianismo, se equivocaron. No por recordar que en ella murió Jesus  por su manera de ir por la vida, sino por el significado sacrificial que se le ha dado y por lo que nos han machacado con ella. A mí modo de ver una visión de la la vida liberadora se transformó en otra de aceptación de la adversidad porque un dios extraño , al menos para mí, así lo desea

    Entiendo perfectamente a Jesús en el huerto de los olivos. Perfectamente. Pobrecico. Y entiendo también que los discípulos salieran corriendo, porque la valentía no es exigible a nadie.

    Y también entiendo que al pie de la cruz estuvieran las mujeres. Porque los hombres y mujeres tenemos los mismos derechos, pero no séomos iguales.

    No creo que el no odiar te convierta en perdedor. Y si es así, no me importa porque me gusta mucho más la estética del perdedor que la del ganador.

    Pues sí. Estoy en otra onda.

    Un saludo cordial.

  • Honorio Cadarso

    En la parábola del Hijo Pródigo hay un momento cumbre, el encuentro y abrazo del padre con su hijo perdido. Nosotros nos encontramos con Jesús en el altar, es el equivalente del encuentro del padre y el hijo de la parábola referida. Pero en la misa hay un segundo encuentro que falta en la del Hijo Pródigo, el abrazo del hermano con el hermano.

    Es curioso nuestra obsesión por enfocar obsesivamente el abrazo de los fieles con su Dios, y el olvido y falta de atención a ese otro encuentro entre los hermanos. ¿Por casualidad nuestras misas reproducen la Parábola del Hijo Pródigo, ese desplante del hijo que se quedó en casa con el que se fue? Porque si así fuese, nuestras misas son gestos vacíos, puros desencuentros…

     

     

  • Jorge

    En donde tú Isidoro ves dos cruces yo veo tres. La primera la más importante es la cruz de la lucha por la vida, la supervivencia en las mejores condiciones posibles. Claro que para la gente que lo tiene todo, rico, fuerte, sano y poderoso, …, pues sería un contrasentido que nos hablase de la cruz de la vida, cuando él o ella se lo pasa requetebién. Pero Jesús no se fija en éstos/as a los que la vida los compensa sobradamente por sus esfuerzos, sino en los empobrecidos, enfermos, en los que sufren y pasan necesidad, …, aquí sí hay cruz por la vida y Jesús los acoge y los llama bienaventurados.

    La segunda cruz es el luchar por la dignidad humana y los valores éticos. Son los luchadores/as por la justicia a los que Jesús también les llama bienaventurados. Pero en Jesús aún hay más, pues si el objetivo está en la compensación psicológica al hacer las cosas bien, en la coherencia personal con los valores éticos, en el desarrollo personal …, Jesús ya nos previene de que esto “también lo hacen los gentiles ¿qué mérito tenéis?”, en el sentido de valor para el Reino. Jesús apunta a una ética de máximos, una ética que se sale del sentido común de la ética: el perdón siempre y el amor a los enemigos, la bendición a los que nos hacen daño y maldicen, … Y esto no compensa en absoluto, sino que trae cruz.

    Y la tercera cruz es lo más incomprensible, el lenguaje de la cruz de Cristo. Es un lenguaje duro, durísimo. Al pie de la cruz solo estaban un puñado de mujeres con la fortaleza suficiente para acompañar ese tremendo dolor y tal vez el apóstol Juan de corazón sensible. Todos los demás huyeron. Aceptarlo y asumirlo es algo muy duro. Yo no puedo hacerlo. Yo me quedo en el huerto de los olivos, suplicando al Padre que pase de mí ese cáliz, como hizo Jesús, que la vida no me ponga en esa tesitura. Yo no tengo valor para subir al Gólgota, si las cosas se me pusieran mal yo soy de los que huyen. Por ello me considero un discípulo de segunda, mi compromiso no alcanza a los que saben que su vida está en juego y siguen defendiendo la causa de Jesús.

  • ana rodrigo

     
    Si empezamos por la lógica o por el sentido común más elemental, nadie puede concebir que un trozo de paz sea carne de nadie, ni una copa de vino pueda ser sangre de nadie. Por tanto, teología no creíble.
     
    Desde tiempos inmemoriales se sacrificaban animales e incluso niños para calmar la ira de los dioses, y el cristianismo siguió las tradiciones, que Pablo incorporó a su teología de la redención y salvación que nos trajo el Mesías, el enviado de Dios con la muerte y muerte de Cruz.
     
    No olvidemos que Jesús era judío y que los que escribieron los evangelios también, especialmente Pablo que fue el que sentó cátedra de teología que ha alimentado al Cristianismo en todos estos siglos.
     
    Mientras la Iglesia no comience con una profunda “arqueología” y a quitar los escombros que han ido cayendo con el paso de los siglos sobre la teología jesuánica, seguiremos ofreciendo a la sociedad una religión no creíble y que se parece poco al testimonio de su fundador, Jesús.
     

  • M.Luisa

    No se  confunda kerygma con  el seguimiento al desnudo a Jesús. El carácter del Kerigma es doctrinario y a él se acogió la predicación posterior a la muerte de Jesús,   como así lo documentan los estudios de quienes  se han dedicado, como es el caso, pienso, del autor,  a la  búsqueda  del Jesús histórico, es decir al seguimiento  primordial de su  existencia.

    • Mª Pilar

      Mª Luisa:
      El serio problema es, que Jesús no predicó una doctrina:

      Sino un… ¡Proyecto de Vida!

      Y no solo para unos pocos, sino para cualquier persona que lo acogiera en su vivir cotidiano.

      Ese es el verdadero problema:
      En el kerygma… ¿qué queda de ese hermoso Proyecto?

      Cierto, que a lo largo de la historia, siempre a tenido grandes seguidores, que para nada seguían las normas de la iglesia establecida; incluso, entre sus “discípulos” la vistieron con otros tintes muy diferentes a lo enseñado por el Maestro.

      La religión, ha vivido entre infinitas disputas, mandatos, normas, leyes, dogmas etc. etc. que cada persona que estaba al frente apoyaba, incluso, encendía la mecha… Y esto, quedaba muy lejos de la primera fuente.

      Esta tiene tanta fuerza en si misma, que también, han existido grandes defensores dentro de la iglesia… y tristemente, muchos, han acabado muy mal.

      Sé, que no aporto datos ¡Los hay! pero yo no soy una persona erudita, mi firmeza en mi seguimiento está centrado, en ir conociendo desde muy niña, la figura y el Proyecto de Jesús, y ello… me ha confirmado en mi fe y entrega a ese Proyecto.

      Cierto, que he tenido espléndidos profesores, y sobre todo espléndidos ¡seguidores/as! que han dado su vida por ese Mensaje.
      Y puedo decirles, que es una experiencia sublime de:

      ¡Plenitud humana dentro de ese Proyecto!

      Repito una vez más:
      Es mi mirada, mi vida, y la seguiré viviendo hasta el final de mis días.

      La palabrería, por muy docta que sea, y dicha, por ilustres mensajeros… ¡no me impresiona!

      Pero la Palabra ¡limpia de polvo y paja! Me llena de ¡Vida! dentro de la sencillez de la mía.
      mª pilar

      • M.Luisa

        Hola Pili, me temo que no me has leído bien, cosa que también te sucedió tiempo atrás, sin embargo en aquella ocasión fue porque me atribuiste a mí algo que lo había dicho Jorge, a quien precisamente, por su comentario de las 11:54, iba dirigida esta distinción que hago entre Kerigma y seguimiento a Jesús. No me puedo ahora entretener pero no te preocupes amiga no pasa nada! Buenas noches.

    • Mª Pilar

      ¡¡¡Lo siento Mª Luisa!!!…

      Me suele pasar!!! Soy demasiado emotiva… e impulsiva… y hay cuestiones que defiendo a capa y… cariño?

      ¡Lo siento de veras!

      Prometo leer con más serenidad.
      Un gran abrazo y sobre todo… entrañable.
      pili

  • Isidoro García

    Amigo Jorge: Perdona mi curiosidad quizás impertinente e indiscreta, (no pertinente y no discreta). ¿Podrías decirnos los clavos de la “cruz” que lleva un cristiano, estrictamente achacables al hecho de ser cristiano, o seguidor de Jesús?.

    Porque mi tesis es que esa “cruz” la llevan todos los humanos por igual, (cada uno según sus circunstancias), y las virtudes del cristiano, son virtudes humanas, que practican también muchos no cristianos, ni religiosos.

    Y además dichas virtudes tienen una compensación psicológica de bienestar moral, (sensación de calidad y superioridad moral), y responden más a una opción moral personal dentro del proceso de conformación de nuestra cosmovisión, que luego se racionaliza, como seguimiento de Cristo.

    Además de que muchas cosas que se atribuyen al seguimiento de Cristo, son más bien achacables al seguimiento de una institución humana a la que voluntariamente se ha adherido uno.

    La frase de “que coja su cruz y me siga”, además de las dudas generales sobre su autenticidad, es dudosa en su interpretación. Hay quien piensa que Jesús sabía al peligro al que se exponía con su proclamación mesiánica, y lo que estaba incitando es al seguimiento de sus contemporáneos al riesgo penal que conllevaba esa aventura mesiánica.

    En la vida del hombre moderno, la primera “cruz” de la vida, es la que todos tenemos por el hecho de ser humanos, con sus avatares y desgracias.

    Pero además tenemos una misión adicional que es la de llevar a buen puerto nuestra evolución personal, hasta desplegar toda nuestra naturaleza humana, en un proceso de maduración o humanización, que exige un cierto esfuerzo y voluntad personal de alcanzarlo.

    Esa metafóricamente podría ser la segunda “cruz” de acercarse a la perfección  o “plenitud” humana. Y esto no es exclusivo de los cristianos tampoco.

  • Jorge

    ¿Que no existe una teología sacrificial coherente con la vida y muerte de Jesús? ¡¡¡Sorprendente!!! Sorprendente porque se opone directamente al kerigma transmitido por los discípulos inmediatos de Jesús. La muerte en la cruz y la resurrección es la esencia del kerigma. ¿No hay aceptación del sacrificio en la cruz por parte de Cristo, ni tampoco de todos o muchos de los seguidores de Jesús que también aceptan los sacrificios que derivan del anuncio de su mensaje, incluso al coste de sus propias vidas? ¡Sorprendente! No me explico un seguimiento coherente con Jesús sin aceptar la cruz que conlleva. Y ¿acaso esta conversión y compromiso hasta sus últimas consecuencias no opera realmente como remisión de todos los pecados? Jesús inició el camino hacia la Plenitud, que pasa necesariamente por el sacrificio, por la cruz de cada día, y asumirlo y aceptarlo es la fuente de la redención.

    Lo que no es de recibo es la Teología sacrificial entendida como restitución, como pago con sacrificios por las culpas del pecado. Copio de mi libro “Inclinar la Balanza” pág 391: “Es una barbaridad, incomprensible y amoral, decir sin ninguna aclaración que el mal y el pecado es tan grande que ofende a Dios infinito, por lo que corresponde una culpa infinita que solo el sacrificio del Hijo de Dios en la cruz puede expiar. ¿Cómo puede Dios misericordioso, que impide el sacrificio humano (Abraham-Isaac), complacerse en la sangre de su Hijo exigiéndole una muerte abominable? ¿Es que acaso la sangre inocente puede compensar el mal? ¿No es precisamente el peor mal el derramamiento de sangre inocente?” Hay una teología sacrificial coherente, pero que en nada tiene que ver con esta transacción comercial compensatoria de culpas con el castigo de la cruz.

    Y la Misa tiene sentido sacrificial, porque es el recuerdo, la rememoración, la celebración en comunidad, …, el hacer presente en ella la Cena de la Pascua, en referencia y sintonía con la muerte en cruz y la resurrección de Jesús. Y en ella compartimos el sacrificio de todos, la cruz de cada día que llevamos y aceptamos justamente por seguir a Cristo. Y Cristo se hace presente en la comunidad reunida en su nombre, una presencia sacramental. Y el pan y el vino son formas sacramentales de esa presencia.

    Es el relato de explicación del cómo sucede esa presencia lo que carece de coherencia. Los conceptos filosóficos, metafísicos, espiritualistas, religiosos, …, la palabreja “transustanciación”, no consiguen aclarar las cosas. Y aquí dejo en suspenso mi juicio, simplemente no lo sé, sólo sé que siento la presencia de Jesús y en particular en el pan y el vino compartido, y que es una gozada recibirlos.

    • Carmen

      Pues sí. Una gozada. En eso coincidimos. Compartir el pan y el vino en su nombre.
      Y que cada cual sea lo más honesto consigo mismo que pueda.
      Un saludo cordial.

    • Mª Pilar

      Querido Jorge: ¡Es sorprendente…Si!

      Pero hay otras miradas, que celebran intensamente la Cena y cuanto en ella sucedió, se escuchó y el broche final:

      “La lucha en el huerto de los olivos”

      Ahí, si que hay una experiencia importante… lo que sucedió después… es una clara demostración del mal, en la entraña misma de las personas con poder.

      Ahí, no entra para nada… “según mi mirada y experiencia personal” una acción de Dios.
      Jesús asumió su camino, y fue consecuente con el.

      Como ves, hay distintas maneras de mirar el Proyecto de Jesús, y no hay que asustarse por ello, esas opciones, pueden estar fuertemente tomadas en un momento de una gran fuerza interior… ¿recibida-iluminada…?

      Nunca deberíamos pensar, que mi postura personal es la única que proclama el Mensaje extraordinario de Jesús.

      Es mi vivencia personal fuertemente vivida.

      Un abrazo entrañable.
      mª pilar

    • Carmen

      Si quiere que le diga la verdad, no le entiendo. Por qué cree usted que el final de Jesús fue tan horrible? Para enseñarnos a encajar el sufrimiento? No estoy preguntando por su vida, sino por su forma de morir. Por qué así?
      Me ha desconcertado. El ser buena persona, buen cristiano no trae consigo morir así.
      Para mí es consecuencia de la forma que tenía de ir por la vida. Quién desafía de un modo u otro a la sociedad y tiene tirón,corre riesgo.
      Para usted esa forma de morir está o no relacionadas con el perdón de nuestros pecados?
      Para mí,no tiene nada que ver.
      Me ha desconcertado. No sé en qué cree.
      Un saludo cordial.

    • Santiago

      Jorge, “Dura es esta doctrina” decían los discípulos de Jesus en el Evangelio. Para sus oídos judíos era incomprensible “comer la carne” y “beber la sangre” del Hijo del hombre. Jesús no retrocedió pues solo les preguntó a los Doce si también ellos querían abandonarle como ya otros habían hecho. Pedro, en nombre de los Apóstoles le dijo: ¿A quien iremos? TU tienes palabras de vida eterna. Los Once dieron la vida defendiendo “la fracción del pan” y desde entonces la Iglesia ha sostenido la “presencia real” hasta hoy.

      Aún sin entender el misterio en su totalidad no podemos reducirlo al absurdo. Según Tomas de Aquino Jesus no está presente en la Eucaristía localmente sino fuera del espacio- tiempo, “de otra manera” sacramental y misteriosamente, bajo la especies sacramentales. Su Cuerpo glorioso ha traspasado los
      Límites de la materia y puede hacerse presente en todo lugar de esta manera especial. Es una opinión.

      Saludos cordiales

      Santiago Hernandez

  • Santiago

    La Eucaristía es sacrificio y acción de gracias. El Hijo decidió asumir nuestra naturaleza humana solo por amor. Jesus el amor encarnado.

    Por amor vino a nacer en Jesus  entre nosotros y por amor se entregó voluntariamente como sacrificio para “rescate” nuestro en la remisión de nuestros pecados” (Mateo 20:28) Es por eso que Jesus, durante su vida, predijo su Pasión  y Muerte en tres ocasiones.

    Es un solo sacrificio que Cristo reproduce y perpetúa sacramentalmente para darnos Su gracia.Por eso El es “el pan vivo bajado del cielo” y El nos dice que Su cuerpo es “verdadera comida y Su sangre es verdadera bebida”..Esta promesa fue el escándalo de judíos y paganos, y lo ha sido siempre ante el “mundo no creyente”.

    Promesa que cumplió antes y en su muerte, y después de ella. Porque en la Última Cena Jesus dice “ESTO” “que hago” es mi Cuerpo que se entrega (de hecho se entregará inminentemente”) y Mi sangre que se derrama (y que se derramará inminentemente)…por vosotros y por muchos para la remisión de los pecados.

    Realizad esto que yo he hecho aquí en memoria mía porque “el que come de este pan vivirá eternamente”, ya que mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre vivirá eternamente, dice JESÚS.

    El Señor dio Su cuerpo y Su sangre a sus discípulos en anticipación a su Resurrección. La Cruz y la Resurrección van íntimamente unidas y son intrínsecas una a otra. En el triunfo de la Resurrección reside la Acción de Gracias.

    Pablo añade que cuantas veces comamos y bebamos del cuerpo y de la sangre del Señor anunciaremos la muerte del Señor.

    Un saludo cordial

    Santiago Hernandez

    • Carmen

      Pues eso pasa, que uf.
      Me gusta comulgar. Me encantaba dar la comunión a mis críos, venían como pollicos, con una sonrisa de oreja a oreja.
      El cura, mi exalumno con el que discutía constantemente me dejaba. Una vez mi directora me dijo que no entendía por qué quería darla. , Por lo mismo que tú? Le dije, además si Paco que es el que dice la misa me deja, todos a callar.
      La primera vez que la di,me quedé sin formas consagradas. Y les tiré besos a los críos que no pudieron comulgar. Me quedé un poco intranquila, por entonces era amiga de un jesuita de esos supergordos. Me dijo que en la eucaristía es una especie de recuerdo de la cena de Jesús. Que daba igual que diera besos o no. Que es una conmemoración.
      Si le dijese quién es, esta vez sería usted el sorprendido. Pero antes me muero que nombrarlo.
      Así que, me gusta recordar esa cena,existiese o no. Me gusta beber una copa de cava para acompañar al que se va en su viaje.Es algo muy parecido.
      Pero desde luego que mi alma no puede aceptar todo eso del sacrificio, ni que me como su cuerpo y bebo su sangre. Vamos, quita.
      Opiniones
      Un saludo cordial.

    • Miren Josune

      Estoy haciendo vela, aprovecho para darme otro “paseo” y veo el gran debate abierto.

      Estoy plenamente de acuerdo con vosotros Jorge y Santiago, ya sabéis, no es algo ideado o inventado, para agradar a los incrédulos y excépticos. Pues sí, “tomad y comed todos de él porque este es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados”. “Tomad y bebed, esta es mi Sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por muchos. Haced esto en mi memoria.

      Creer en el AMOR, en el otro, es siempre estar dispuestos a firmar “un cheque en blanco”. Ocurre que son muchos quienes pretenden poner los dígitos. No hay mucha diferencia entre los que dicen no creer y los que viven como si no creyesen.
      Incluso diré algo más: muchos se acercan a comulgar, se dan su personal paseo de “galería” y a la salida, sacan su bífida lengua y se ponen a “lavarse la boca”. ¿Vosotros creéis que Jesús ha entrado en ellos-as?

      ¡Eso sí que no me lo creo!
      La Eucaristía que no comparte AMOR, no sabe de sacrificio y entrega, de don gratuíto.

      Y es que aquella memorable cena, no fue un banquetear ni una orgía de borrachera, sino el preludio de una traición en la noche de espantosa PASIÓN.

      Hay que seguir adelante, hacia el Gólgota, pase lo que pase y cueste lo que cueste. El gran alivio será, los arrepentidos que tengan tiempo para decir: “Acuérdate de mi Señor, cuando estés en tu Reino”.

      Miren Josune

  • Carmen

    La primera vez que me di cuenta que había otra iglesia dentro de la iglesia que yo conocía, fue a través de una carta de las que menciona el señor Sunyol. Todavía no entiendo el porqué apareció en la pantalla de mi ordenador. Me abrió una puerta tan enorme que le estaré eternamente agradecida. Para todos los siempres. Y seguí buscando. Y encontré. Mi último hallazgo han sido ustedes.

    He leído un montonazo de artículos de su página web. Creo que se un poco como piensa. No creo que haya reproche en su carta. No es eso.

    He leído un comentario a otro artículo donde alguien se preguntaba, entonces , hasta cuándo gatopardismo?. Bueno, creo que se podrían decir cosas de Miquel Sunyol como de todas las personas,pero desde luego la palabra gatopardismo no le describe en absoluto.

    Al menos esa es mi impresión.

    Pero eso va en maneras de ser.

    Un saludo cordial.

  • ana rodrigo

     
    Los temas que Miquel pone sobre el tapete, son muy interesantes. Pero tengo dudas sobre el método epistolar-publicado dirigida al buenazo y querido amigo Esteban Velázquez. Este problema habría que aplicárselo casi de forma generalizada a la inmensa mayoría de sacerdotes. Espero que Esteban colabore en este intercambio de ideas en el que atrieros y atrieras aportamos lo que sabemos y podemos.
     
    No es fácil romper la tradición del rito oficial de la Eucaristía, no sólo por miedo a las represalias de la autoridad competente (para quienes dependan de alguna autoridad), sino por la resistencia que tienen determinadas personas, incluso gente con mentalidad muy abierta y un razonable conocimiento de teología y exégesis.
     
    En CCP, que no tenemos que rendir cuenta de nuestras heterodoxas a ninguna autoridad eclesiástica, hemos ido “limpiando” un rito cargado de sinsentido y de contradicciones, aparte de el disparate y barbaridad del que habla Miguel, de la antropofagia o canibalismo.
     
    No deja de llamarme la atención de cómo es posible que millones y millones de asistentes al rito de forma continuada no levantan su voz ante esta barbarie. Hace unos años asistí a una primera comunión de la hija de una amiga, y se me ponía el vello de punta cuando el sacerdote les decía a los niños y niñas; ahora vais a comer el cuerpo de Cristo y beber su sangre, Nadie movió una pestaña.
     
    Otra cuestión es el aspecto sacrificial del que hablaré si tengo tiempo en otro momento.
     

  • Mª Pilar

    ¡Gracias por este art.!

    Al leerlo, me ha venido a la mente y a rebotado en mi corazón, aquellas palabras de:

    ¡Confirma a tus hermanos!

    Porque por ahí van mis opciones, miradas, vivencias.

    Me siento afortunada, porque varias de las personas citadas, han venido a mi querido C. Pignatelli en años consecutivos, a impartir cursillos intensivos, según el tema teológico de cada curso.

    Era un gran gozo interior tenerlos tan cerquita,  escucharlos, poder preguntar y compartir “sentires” he tenido excelentes profesores/as.

    Pero… eso no se está viviendo en la realidad de cada día, las reuniones de la comunidad, siguen siendo de un constante “llorar-pedir perdón-pedir ayuda…”

    ¿Por qué razón va a solucionar Dios, lo que las personas enfangamos, destrozamos?

    Llevamos impreso en nuestra entraña, todo aquello que necesitemos para ponerlo en práctica… solo hay que optar por ello.

    Esa es nuestra tarea, al menos, de quienes se sienten llamados a seguir (en nuestro caso) el Proyecto de vida de Jesús.

    El gran Misterio-Dios… o como en cada lugar se le denomine en cualquier parte del mundo; porque en todas ellas, el punto clave-central, es trabajar por la libertad-justicia-igualdad-acogida-amor-comprensión… y un largo etc.

    Como llegar a ello, es cuestión del lugar donde cada cual mace, su cultura, su educación, sus normas.

    Y todas ellas caben perfectamente en ese gran Misterio que llamamos Dios.

    ¡Gracias Miquel Sunyol!

    mª pilar

  • Carmen

    Superinteresante todo eso de los dioses egipcios trinitarios.

    Lo que sorprende es que una religión monoteísta sea trinitaria, porque te rompe un poco la cabeza.

    Y para mí que todo eso de la vida después de la muerte viene por lo menos de los egipcios también. Probablemente también de otras religiones anteriores. Ni idea, pero es algo que se me ha metido en la cabeza

    Si usted se cree que me ha hecho la más mínima gracia ese trocito que dice: era una eucaristía para necios, plebeyos o estúpidos? Para esclavos, mujerzuelas y chiquillos?, Se equivoca.

    Porque claro, gracias a dios no soy jesuita, entonces , a cuál de estos grupos pertenezco?

    Y no voy a decir algo tan obvio como que a mi  Jesús de Nazaret, o de Galilea, nosotros y nosotras le guståbamos.

    Y si ustedes saben muchas cosas que nosotros y nosotras ignoramos, por favor, aprovechen las homilías de las misas para contarnos algunas de ellas. Les estaremos eternamente agradecidos.

    Salvo por este pequeño párrafo, el artículo o la carta me ha gustado un montonazo.

    Un saludo cordial.

  • Isidoro García

    La ingente cantidad de información teológica y exegética que Mikel Sunyol nos ofrece, sobre la historia y génesis del cristianismo, y su auténtica relación con el Jesús histórico, cuyo mensaje tanto deseamos conocer fidedignamente, nos plantea un panorama cognitivo mucho mas complejo, a como se ha pintado tradicionalmente, y aún siguen planteando exégesis, como la del amigo Santos, en otro hilo.

    Sunyol en uno de sus enlaces, coloca un párrafo  que dice:

    “Las investigaciones en torno al Jesús histórico se están convirtiendo en una especie de chiste malo de eruditos…. Nos encontramos con una enorme cantidad de eruditos competentes, incluso eximios, que se dedican a presentar imágenes de Jesús a cual más variada.

            Baste un ejemplo. […] Daniel J. Harrington (1987) […]  presenta una “breve descripción de las diversas imágenes de Jesús propuestas en los últimos años por siete especialistas distintos, cuyas diferencias estriban en los diversos enfoques del mundo judío en el que han decidido situar la imagen que, según ellos, correspondería al Jesús histórico.

            S.G.F. Brandon (1967) nos presenta a un Jesús con los arreos de un revolucionario en la esfera política. En Morton Smith (1978) Jesús aparece como un mago; en Geza Vermes (1981, 1984) como un individuo carismático de Galilea; en Bruce Chilton (1984) es un rabino galileo; en Harvey Falk (1985) es un hilelita o protofariseo y también un esenio; y en E.P. Sanders (1985), un profeta escatológico.

           A la hora de intentar estudiar la figura de Jesús sobre el fondo del mundo que le era propio, es decir el judío, da la impresión de que pueden surgir tantas figuras como exégetas.

    (John Dominic Crossan – Jesús: vida de un campesino judío – Pág. 23-24 -Versió original: 1991)

     

    Yo mismo puedo añadir, que en el blog de Antonio Piñero, (junto con Bermejo), existen del orden de 100 entradas, (de hace un año aprox.), por el que queda superdemostrado que Jesús realizó una acción mesiánica violenta, por la cual fue capturado y ejecutado.

    En resumen, que al final, desde el punto de vista académico, por parte de mucha gente muy valiosa y que le ha metido muchas horas, no queda nada claro nada.

    Pero eso es una cuestión académica. Lo que importa al humano de hoy, es en que le puede ayudar el supuesto mensaje de Jesús en su desarrollo personal y en su vida feliz, aquí y ahora, (sin consideraciones hedonistas superficiales).

    En resumen, cómo puede desarrollar su proceso personal de evolución de su conciencia, madurando y conformándose como un ser equilibrado y auto realizado. Y para esto, todo relato jesusita personal, es válido, (si en la práctica funciona).

    Si conseguimos adoptar un relato, que nos cause la menor cantidad de contradicciones internas, entonces nuestro desarrollo evolutivo personal irá mejor.

    Y si nos genera muchas contradicciones, que se manifiestan mediante incomodidades teóricas y prácticas, como crisis existenciales, estado de dudas crónico y paralizador, perplejidad para encajar todos los elementos de nuestra vida y el universo, en nuestro modelo personal, estado permanente de enfado y agresividad ante los demás, (especialmente contra los que opinan distinto), etc. entonces, deberíamos reflexionar si no será que tenemos las gafas sucias, contaminada con prejuicios que nos han metido, o que nosotros mismos hemos adoptado.

    Todos tenemos unos “demonios interiores”, que mucha veces achacamos, unos al demonio; otros a nuestra maldad congénita personal; otros, al mundo que nos rodea; y que nos impiden que aflore el respeto y el pluralismo natural hacia los demás, (que no la tolerancia, que es un mal menor), donde no hay contrarios ni adversarios, sino personas que piensan distinto simplemente, y de los que se aprende.

    (“Dichoso el que comprende y vive este pensamiento: «Si no estás de acuerdo conmigo, me enriqueces». Tener junto a nosotros a alguien que siempre está de acuerdo de manera incondicional, no es tener un compañero, sino una sombra”. (Helder Cámara)”).

    Bueno, pues yo creo, que cuando afloran continuamente, y nos cuesta un montón reprimir esos “demonios personales”, (lo que no pasa a todos), en muchos casos es debido a incoherencias cognitivas, que hemos acumulado, y que salen afuera por donde menos esperamos.

    Ahora bien, si con nuestro relato antropológico-teológico, vamos progresando adecuadamente, (lo que no exime de imperfecciones y fallos puntuales), pues no hay por qué hacer cambios. (Claro que lo difícil es no autoengañasrse sobre nosotros mismos).

  • George Porta

    Un tema que no veo en el artículo-carta es que la «Eucaristía» no se refiere a la asamblea en la ocasión, sino al rito de la segunda parte del evento y hasta pasa de mencionar los textos.

    La lectura sacrificial del asesinato de Jesús de Nazaret no puede tampoco ser realizada en una asamblea que ella misma no se sabe acción de gracias, que no se sabe asamblea de agradecidos, sea por la reunion que concluían, sea y en major manera, por haberse reunido independientemente del propósito para el que haya sido convocada la reunion.

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