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Camino de la república VII (Segunda Parte)

Isorna

Tras consultar a varios atrieros, hemos pedido a Eloy que continúe, quincenalmente, con su iluminadora historia del camino nunca interrumpido del republicanismo en España. Con la entrega de hoy se llega al sexenio liberal que culmina con la breve Primera República. AD

I – CONSIDERACIONES PREVIAS A LA SEGUNDA PARTE

Las elecciones autonómicas y municipales de 2015, han propiciado la llegada al poder local (Comunidades y Ayuntamientos) de nuevas fuerzas políticas que en muchos y destacables casos han hecho razonable alarde de su opción republicana, sin por ello faltar al respeto legal a la figura del Monarca que ostenta la Presidencia del Estado.

Lo mismo ha sucedido en muchos casos con su razonable ideario laico, intentando distinguir entre las manifestaciones religiosas y la representación política. Postura que, a decir del Alcalde de Santiago de Compostela (Hora 25 de la SER del 25-08-2015), ha sido, en su caso, mejor comprendida y respetada por el Arzobispado Compostelano que por los representantes locales del Partido Popular.

Esta actual presencia pública y pacifica del republicanismo, fruto de la participación y renovación democrática,  nos ha animado de forma especial para proseguir, en una segunda etapa, el relato del CAMINO DE LA REPÚBLICA iniciado el pasado 21 de mayo en ATRIO, manteniendo la correlativa numeración de las distintas “entregas” o “artículos”.

En breve, por otra parte, se celebrarán dos nuevas citas electorales en España, una de carácter autonómico en Cataluña y otra de carácter general, pero  ambas con el telón de fondo de una de una posible reforma de la Constitución de signo intensamente federal y autonomista. Quizá esta circunstancia pueda añadir mayor interés informativo a este “Camino de la República” que hoy pretendemos continuar.

II – EL ESQUEMA DE UN RELATO

Durante el Sexenio, o en relación al mismo,  hay algunos hechos  que parece oportuno resaltar y sobre los cuales me permito llamar la atención del lector.

  • Primero, la forma concreta en que se produjo el proceso de transición de la “revolución” a la “institucionalización” de la democracia que incluye ,como protagonistas significados, por un lado los militares sublevados (con Serrano y Prim a la cabeza), los partidos políticos coaligados para la revolución así como las Juntas Revolucionarias que se organizaron en todas partes, pero con significado muy especial la de Madrid que “encomienda” al General Serrano Domínguez la formación de un Gobierno Provisional, que Serrano Domínguez acepta interpretando que esa encomienda supone haber sido “investido del poder supremo” y así lo expresa en la alocución que dirige al país el 4 de Octubre de 1868.
  • Segundo, el papel jugado por los republicanos que por fin, aunque excluidos inicialmente del poder “ejecutivo” de la Nación, son libres de expresar sus ideas y realizan una importante tarea de organización, difusión, educación y formación en la que se vuelcan dirigiéndose muy significativamente a las clases más populares.
  • Tercero la profundización que hacen los republicanos más radicales en los principios democráticos de “libertad” y “soberanía nacional” considerándolos insuficientes en su simple formulación e intentando complementarlos desde una perspectiva “social” y de realidad popular.
  • Cuarto el sorprendente proceso de búsqueda de un rey para España, el misterioso asesinato de Prim, la entronización y posterior renuncia de Amadeo  y la llegada, de los republicanos al poder ejecutivo nacional. Cabe destacar la singular figura de Serrano Domínguez que se mantiene como un “hilo conductor” o también como “un corcho que siempre sale a flote” a lo largo del Sexenio.
  • Quinto, el desarrollo del poder “ejecutivo” y “legislativo” de la Primera República en medio de un sin fin de avatares y que acaba en manos de la dictadura de Serrano Domínguez que se doblegará, sin hacerle oposición, a la Restauración de la monarquía de los borbones en la figura de Alfonso XII.
  • Finalmente la “memoria histórica“, del Sexenio y de la Primera República ciertamente ninguneada y no pocas veces distorsionada  bajo el régimen de la Restauración.

III – EL VALOR DE LOS HECHOS

Quizá este esquemático “relato”, que ha de ser ubicado en el  contexto de dos guerras (Cuba y Carlista) y de los levantamientos cantonales, puede ayudar a la mejor compresión de los hechos que puntualmente iremos desgranado, desde luego sin ánimo (ni posibilidad) de exhaustividad, sino como meras referencias para facilitar una mejor comprensión del largo y dolorosos “camino de la Republica”, complementadas con las oportunas referencias bibliográficas a pie de página.

Cabe recordar que cuando seleccionamos determinados acontecimientos o circunstancias y de alguna forma los ligamos, estamos asignándoles una función, un significado o una finalidad, seamos o no conscientes de ello, es decir, estamos organizando un relato. Estamos contando una historia que puede resultar distinta de la contada por otros en la que figuren, en todo o en parte los mismo hechos, con más o menos otros nuevos añadidos, o con una conexión, interpretación o finalidad distinta.

Afirmaba José Antonio Maravall “No hay hechos históricos que lo sean de suyo sino que esta condición de históricos surge porque el historiador los engarza en un sistema o estructura que, en consecuencia, viene a ser lo propiamente histórico. Sin teoría no hay propiamente hechos.”  (NOTA 1)

IV –  DOS VALORACIONES PREVIAS

Javier Echeganusia en la Introducción a su libro “La Primera República. Reformismo y revolución social” se hace eco de la distinción que hace Josep Fontana entre revolución social y revolución política y expresa también su valoración  sobre la I República. (NOTA 2)

Para Josep Fontana, en la cita que hace Echeganusia,  “la palabra revolución se refiere a la forma de cambio que trasforma profundamente la sociedad en que tiene lugar, que se manifiesta en enfrentamientos de clase, modifica esencialmente la relación entre diversos grupos sociales y el poder y suele conllevar transformaciones considerables en la estructura económica, y especialmente en la propiedad de los medios de producción. Esto se aplica a hechos históricos , como la revolución francesa de 1789 o la revolución rusa de 1917 (…) Y considera Fontana que el esquema  de la “revolución” no es aplicable a hechos que suponen un “simple cambio político” como es el caso afirma, de “la revolución de septiembre de 1868″ (NOTA 3).

Dice por su parte Echeganusia que la Primera República aparece “como inesperada consecuencia de un proceso revolucionario de raíz burguesa que, iniciado en 1868 con la <<Gloriosa>>, se extiende a lo largo del llamado Sexenio Democrático. (…) El nuevo marco político que inaugura la revolución septembrina hace que aflores nuevos agentes mientras que las distintas fuerzas sociales en presencia perfilan sus posiciones. Monárquicos, conservadores, liberales republicanos, federales o no, competirán en la tarea de conseguir un lugar de privilegio al sol de la nueva situación. O de trastocarla para poder volver a lo anterior. En este contexto, la aparición con fuerza de un nuevo protagonista colectivo, la Asociación Internacional de Trabajadores, introduce en el tablero un elemento claramente diferenciado que, de forma relevante,  contribuirá a marcar el sigo de los acontecimientos posteriores. (…)”

Y sigue diciendo que aunque “breve y convulsa, la historia de la Primera República, casi siglo y medio después, ofrece un puñado de elementos de gran interés . Ente ellos , el intento de desarrollar un programa de reformas sociales por parte de los republicanos federales, en el seno de las contradicciones presentes entre los distintos grupos de una burguesía ascendente y los primeros pasos firmes del <<proletariado organizado>> (…)” 

NOTAS

NOTA 1. : José Antonio Maravall: “Teoría del saber histórico” (1958) , citado por Javier Fernández Sebastián en “Sobre conceptualización de los procesos históricos”, en “Pueblo y Nación. Homenaje a José Álvarez Junco”. Editorial Taurus. Santillana Ediciones Generales S.L  Madrid 2003, páginas 163 y 164. Fernández Sebastián toma a su vez la cita de José Álvarez Junco: “Sobre el concepto de Revolución Burguesa”, en homenaje a José Antonio Maravall. Madrid ICI/CIS  1986, vol. I, p. 135.

NOTA 2. Javier Echeganusia: “La Primera República. Reformismo y revolución social”. Editorial RBA Libros S.A. 2012, páginas 13 y 14.

NOTA 3. Josep Fontana, “Cambio económico y actitudes políticas en la España del siglo XIX. Barcelona 1973. Citado por Echeganusia, en la obra y lugar dichos.

12 comentarios

  • ELOY

    Gracias Javier Pelaez.

    Yo conozco el libro , pero no al autor.

    Sin embargo las sospechas sobre la participación del general Serrano Domínguez en el asesinato de Prim, creo que son muy anteriores y realmente Serrano nunca había sido partidario de Amadeo de Saboya, que en las fecha del atentado (27-12-1868 ) y fallecimiento de Prim (30-12-1868), llegaría en pocos días, habiendo sido propiciada su elección por Prim.

    Sobre Serrano intentaré hablar en próximas entregas. 

  • Javier Pelaez

    Eloy conozco a Abellán y podía haber escrito el libro:”Yo maté a Prim” y quedarse tan pancho.La autopsia la presentaron en el programa de Iker Jimenez.

  • Román Díaz Ayala

    En las primeras décadas del siglo XIX y bajo el reinado de Fernando VII, con la pérdida de las colonias americanas, España adquiría consciencia de que dejaba de ser el gran Imperio asombro del mundo y por primera vez  se preguntaba cuales eran en realidad cuáles serían los territorios que la configuraban como Nación. Territorio y un replanteamiento de la ordenación constitucional era uno de los problemas que heredaba la República de la Revolución Liberal iniciada en 1834. Habían emergido los cuadros naturales, de la sociedad española en varias regiones. Esos cuadros reigonales que se hacían evidente  fueron : País Vasco, Navarra, Cataluña, Andalucía, Levante Castilla, Madrid, Antillas, Galicia y Canarias. El levantamiento cantonal fue una exacerbación del problema, mientras que el tratamiento descriminatorio que sufría Cuba, por ejemplo, con leyes especiales durante el reinado isabelino (Isabel II) la daban el carácter de colonia.  Tal tramiento provocó la Guerra de Independencia del 68, que duró diez años.
    El Partido Republicano Federal capitaneado por Francisco Pi y Margall supo entender estas cosas.
    Es una lástima que el principio de soberanía nacional residente en el pueblo, cada hombre, un voto, aun con la limitación al voto masculino, no pudo llevarse a la práctica, ahogado por el analfabetismo y  la carencia absoluta de lo necesario para la subsistencia de la matoría de la población, y el giro derechista que tomó enseguida la República. La intransigencias de unos y las prisas de otros  hicieron que la Constitución  no hubiese llegado  a estar vigente.
    Su artículo primero decía así:
    “Componen la Nación española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia, regiones Vascongadas”
    A los restantes territorios de Asia (Filipinas) y África, se los consideran terrrritorios que ” a medida de sus progresos, se elevarán a estados por los poderes públicos” (Artículo 2º)
    Esos presidentes de la República eran catalanes. (Estanislao Figueras, Pi i Margall)

  • Román Díaz Ayala

    En España particularmente en sistema republicano ha tenido tradicionalmente muy mala prensa, en principio porque a cada período republicano ( Hemos tenido dos repúblicas ) le ha seguido un régimen restaurador del pasado.
    En segundo lugar, porque después de la Ilustración y para entrar en la Edad Moderna hemos tenido que optar por dos modelos liquidadores del “Antiguo Régimen”, que es como llamamos a la Sociedad estamental, e introductora de una nueva sociedad de clases. Hablamos de la Monarquía Constitucional como primera opción, que aparentemente era más fácil, moderada y en teoría liquidadora de graves conflictos. La repùblica siempre entrañaba riesgos, habida cuenta de que “la burguesía” en España era muy débil, y no la potente clase emergente, tal como en Reino Unido, Francia, Alemania o  los Estados Unidos de Norteamérica, aíses de referencia y a la cavbeza de la Revolución Industrial.
    Dadas esas circunstancias cualquier  movimiento de reforma habría que pactar con la aristocracía (enriquecida y detentadora del poder) o con el Ejército, donde sí se podía dar el ascenso de reconocimiento social de personas provinientes del pueblo. Y el Ejercito conocer de su poder jugaba de árbitro  en el juego político.
    La mala prensa que adquiría la República, como situación de conflictos irresolubles y reino del caos social y la violencia  ha sido siempre particularmente injusta. En primer lugar porque las situaciones de conflictos o la violencia social se daba en todo el siglo XIX desde el regreso de Fernando VII, y exisitieron momentos igual de conflictivos con Repúblicas y sin ella. En segundo lugar porque los conflictos que estallaron durante el Sexenio, no tenían su génesis en ninguna acción de gobierno, sino que obedecían a nuevos estallidos de problemas anteriores. De ahí que la figura de Pi y Margall sea tan importante, nó solo por el protagonismo de Cataluña y los catalanes en la configuración de España, de cuya herencia hemos bebido en el actual proceso democrático, sino porque encarnaba los mejores valores éticos de la República.
    Continuaremos….

  • ELOY

    Hola Javier Pelaez
     
    Agradezco tus comentarios  
     
    En cuanto a tus mención al asesinato de Prim  creo que las última autopsia hecha a su cadáver, hacía recaer nuevas sospechas sobre el general Serrano Domínguez, sin que, desde luego, queden otras totalmente descartadas.
     
    Así pienso que se deduce del libro “Matar a Prim”, del que es autor Francisco Pérez Abellán, editado por Planeta el pasado año 2014 y que, quizá exageradamente,  lleva en portada la siguiente leyenda publicitaria: “Por fin se resuelve el asesinato que cambió la historia de España”.

  • ELOY

    Hola Román Díaz Ayala .
     
    Gracias por tu comentario.
     
    Ruego consideres que esta “aventura” en ATRIO  sobre el “camino de la republica” la  podemos jugar todos los “atrieros”.  
     
    No dudes en avanzar lo que consideres oportuno y significativo, Tu aportación contribuirá a enriquecer “el relato” ampliando el panorama.  

  • Román Díaz Ayala

    La breve Republica (1873,1874) está encuadrada dentro del llamado Sexenio Democrático ( 1868-1874), y éste a su vez , dentro de la Revolución Liberal (1834-1874) donde el republicanismo tenía cabida como una opción política “desde arriba”  introducido y promocionado por las élites.
    e
    Estoy de acuerdo con Eloy en que la historiografía ha maltratado este período histórico, especialmente el Sexenio y sus críiticas se cebaron con la republica y su constitucion nonata.
    La Restauración fue particularmente cruel con lo anterior, igual que ahora  se quiere reescribir la historia convirtiendo en “paréntesis obligado por las circunstancias” nuestro actual período democrático, en la confianza de que a partir de este fin de de año ( 2.015) tendremos que entrar en un nuevo período constituyente (Nueva Constitución o Reforma de la misma, ante una nueva situación social y política)  Y la opción republicana adquiere nuevamente protagonismo, y no sólo en Cataluña con los afanes independentista de ER
    supongo que hablaremos pronto de Pi y Margall y de la España Federal que configuraba su pensamiento. Pero no me quiero anticipar a Eloy.

  • Javier Pelaez

    Lo de Prim y los borbones lo borráis porque la muerte de Prim es como la JFK….

  • Javier Pelaez

    Finalmente Ruiz Mateos murió.Ya os tengo dicho que los ricos no entran en la cárcel.Que Dios y San José María lo tengan en su gloria….!

  • Javier Pelaez

    El tema de este artículo es el “republicanismo coronado”.Mantiene que los podemitas y otros han traído a los ayuntamientos algunos valores republicanos- laicismo…-.Pero no nos equivoquemos la reforma social como valor republicano no es posible bajo los borbones.Los borbones no son la monarquía Noruega.Sólo hace falta ver como defendieron a Repsol o su chanchullismo empresarial.Tampoco tolerarían un laicismo fuerte.Ellos son una monarquía católica.El tercer pilar republicano-el territorial-el Estado integral de la Seguna República era menos descentralizado que al actual estado de las autonomías.La naturaleza del cantonalismo no la conozco muy bien.Pero  a Prim que era nuestra solución federal se lo cargaron los borbones según la última autopsia.

  • ELOY

     
    Hola Oscar

    Ante todo gracias por tu perspicaz comentario. Respondo en la medida de lo que sé y puedo.
     
                                        PRIMERO
     Dices:
    “No sé si percibo bien algo que te has preocupado de que quede bien en claro”
     
    Si , Oscar, lo percibes bien.
    Es un aviso  sobre la fácil distorsión que puede surgir tanto de la selección de los hechos como del “sentido” que se quiera dar a los mismos.
    La selección de los hechos ha de ser forzosamente esquemática por las condiciones del medio (ATRIO, pero habrá que esforzarse en que sea significativa y nos acerque al “pensamiento”, al “programa” y a la “acción” de aquellas personas que se sentían “republicanas” en el siglo XIX en España. ¡Mucha decepción hubieron de sufrir por el desarrollo posterior de los acontecimientos!. 
                                               SEGUNDO
     
     Abordas, Oscar, una cuestión fundamental preguntando,
     
    ” Este es un problema grave para la Ciencia “Historia” ¿no? Porque uno se ha de preguntar: – “¿Cuál es el relato con mayor certidumbre (o verídico)?”
     
    Es muy importante esto  que planteas.
     
     Aquí mismo en ATRIO surge muchas veces la cuestión de los “relatos discordantes” sobre unos mismos hechos. Bien sobre la veracidad de los hechos, bien sobre la selección que se hace de los que se publican o bien sobre la interpretación, es decir sobre el sentido del relato.
    Y aquí creo juega tanto el grado de objetividad del narrador (nunca totalmente objetivo, aunque lo pretenda) como la subjetividad del lector que interpreta según categorías previamente adquiridas (lo que suelen llamarse “pre-juicios“)
                                          TERCERO
     
    Tercero. Dices: << Pienso que un “relato-sobre-algo” adquiere mayor transparencia y verosimilitud cuando –de alguna manera- se lo contextualiza, en este caso “históricamente”.>>
     Totalmente de acuerdo Oscar.
    Es fundamental. Y requiere muchas fuentes complementarias de información. Por eso (aunque resulte pesado) me esfuerzo en facilitar al lector bibliografía complementaria indicando además la fuente de la información que manejo.
    Pero en este punto es muy importante, especialmente en un medio como ATRIO, la participación de los lectores facilitando la información complementaria y  – muy importante – su punto de vista, su percepción, su interpretación.
    Porque la Historia, en mi opinión, no sirve solo parar un abstracto  “saber más” sino para elaborar cada uno un relato vital que nos permita “ubicarnos” en el mundo en que nos movemos.
     
                                            CUARTO  
     
    Dices:
    << Tal vez me animo a sugerir que a la “trayectoria” del objeto “REPÚBLICA-española” la puedas relampaguear con referencias a la “situación histórica” que acontecía a Sociedades (Estados, Pueblos) y que influenciaban las intenciones y acciones españolas. Podría ser que la aparición de un Libro o de algún “suceso” en otros lugares determine (y explique) los aconteceres del País en cuestión >>
     
    Tienes razón. Eso sería el ideal pero no siempre es posible en la práctica, bien por limitaciones de espacio, bien por limitaciones de conocimiento, capacidad y síntesis del propio autor.
    En todo caso recordarás que, en lo posible, en los primeros artículos sobe EL CAMINO DE LA REPÜBLICA se fueron poniendo varias notas en referencia sobre todo a los acontecimientos de Francia. También siempre he procurado dar puntual bibliografía y detallar las fuentes de información que utilizo, lo cual permitirá ampliar el horizonte a las personas que pudieran estar interesadas.
     
                                       QUINTO
     
    Por mi cuenta planteo ahora una cuestión nueva ¿en qué medida resulta  interesante  analizar los elementos comunes a determinados procesos producidos en distintas fechas?.
    Concreto el tema:
     
    Al reflexionar sobre el proceso de transición institucional que produjo la Revolución de 1868, no pude evitar plantearme qué similitudes podría haber entre el proceso de transición de 1868 y el proceso de transición vivido en España en 1975, a la muerte de Franco.
     
    Ambas transiciones dan lugar a la convocatoria  de Cortes Constituyentes que optan por un régimen monárquico, pero en ambos procesos había voces republicanas que se oponían a la monarquía y voces laicas que pedían la libertad de cultos. Había también no lo olvidemos, quienes añoraban el régimen que caducaba.  Y, la verdad,  me parece que estas contrapuestas ideas y corrientes de opinión siguen presentas en nuestra sociedad
     
    Pero más allá del posible posicionamiento ideológico cabria destacar las similitudes o diferencias en la forma de producirse el proceso. Y entre otras posibles, tomaría como puntos de comparación, por un  lado lo que podemos llamar “la toma del poder político”, es decir quien asume o mantiene efectivamente el poder en uno y otro proceso. Y por otro lo que podríamos llamar el grado de cumplimiento de los objetivos iniciales de cada uno de los procesos.  Si concretamos como uno de los objetivos la transición a un régimen democrático (bien fuese monárquico o republicano) podríamos preguntarnos qué grado o nivel de democracia se ha alcanzado en cada uno de los procesos iniciado en 1868 y 1975.
     
    No cabe ahora, ni tengo bagaje para ello, abordar  dichas comparaciones de  transición, pero sí intentaré detallar en lo posible algunos aspectos de la Revolución de 1868, que nos ayuden a formular opinión al respecto. Y es de esperar que la cuestión suscite interés y opinión propia en los lectores.

  • oscar varela

    Hola ELOY!
     
    No sé si percibo bien algo que te has preocupado de que quede bien en claro.
     
    Te leo:
    – “Cuando seleccionamos acontecimientos, estamos organizando un relato.
    Un (relato) historia que puede resultar distinta de la contada por otros.”-
    ………………..
     
    Este es un problema grave para la Ciencia “Historia” ¿no?
     
    Porque uno se ha de preguntar:
    – “¿Cuál es el relato con mayor certidumbre (o verídico)?”-
    …………………
     
    El Asunto parece de capital importancia
    y me parece que tú le has salido al cruce. ¡Bien!
    …………………
     
    Pienso que un “relato-sobre-algo” adquiere mayor transparencia y verosimilitud cuando –de alguna manera- se lo contextualiza, en este caso “históricamente”.
     
    Excursus filosófico: Una de las virtudes del Estilo científico “SUMMAS” consistía, precisamente, en que cada “Questio” estaba entretejida dentro de un Conjunto-Trama. La “razón” que avalaba tal Estructura de pensamiento consistía en uno de sus Principios-postulados, que creo recordar decía algo así:
    “La buena hechura de algo (perfección) le acontece a ese “algo” gracias a DOS aspectos:
    * UNO: en razón de su “esencia” (lo que esa cosa “es”) (Todavía no se hablaba de “valores”)
    * DOS: en razón de su “relación” (relatividad) con el Todo-Conjunto en el que “es”.
    ……………………
     
    Tal vez me animo a sugerir que a la “trayectoria” del objeto “REPÚBLICA-española” la puedas relampaguear con referencias a la “situación histórica” que acontecía a Sociedades (Estados, Pueblos) y que influenciaban las intenciones y acciones españolas. Podría ser que la aparición de un Libro o de algún “suceso” en otros lugares determine (y explique) los aconteceres del País en cuestión.
     
    Tal vez ¿no?
     
    ¡Voy todavía! – Óscar.

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