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Vida nueva para todos

BadaEntendida la política como técnica para saber hacer lo que hay que hacer a fin de permanecer en el poder, puede ser hoy políticamente correcto hacer una ley que penalice el aborto para ganar las elecciones. No es lo que pienso, pero puedo equivocarme y de todos modos el gobierno sabrá lo que hace. Así que no entraré a discutir sobre el aborto con políticos profesionales, siendo como soy un lego en la materia y además de izquierdas.

Ni siquiera como teólogo me apetece discutir en estas fechas sobre el aborto con los eclesiásticos de oficio, con los clérigos, que todavía mandan demasiado en este país y sirven menos que el Papa no digo ya a los pobres de este mundo sino a la misma Iglesia.

A primeros de año, cuando todo comienza o eso parece, lo que me pide el cuerpo es desear a todos una vida nueva. Y felicitar a Francisco, ese principiante anticlerical que habla con los ateos, que no quiere hablar tanto del aborto, que respeta la conciencia de las mujeres y dice que no es quien para juzgar a los homosexuales. Que siendo Papa, es un hombre para todos: un laico con el que se puede hablar libremente y al que se le ha de escuchar, por tanto,como a todas las personas. Supongo que los obispos españoles, que están contra el aborto como siempre, esgrimirán como siempre la defensa de la vida humana. Y fomentarán como siempre la misma confusión. Pero esta defensa y este derecho humano fundamental de las personas a la propia vida nadie lo niega. Como principio moral pertenece, sin duda, a la ética pública o al mínimo ético necesario sin el que sería inconcebible la convivencia en sociedad. Mucho más discutible y discutida es la afirmación de que exista vida humana distinta de la madre desde el momento en que ésta haya sido fecundada. Y más aún que sea el cigoto un sujeto de derechos.

Al afirmar que una ley que despenaliza el aborto es siempre “gravemente injusta e inaceptable”, como dijo la Conferencia Episcopal Española hace más de treinta años, es inferir de un juicio moral sobre el aborto la condena de la ley que lo despenaliza. Se confunde la moral con el derecho. Y en esta confusión perdemos lo que más vale: la vida y el derecho humano a la propia vida. Me refiero a la vida humana y al derecho a vivir libremente dentro de un orden “que pueda ser aceptado incluso por un pobre diablo con tal de que sea inteligente” (Kant) Aunque no sea todo lo que nos cabe esperar, eso es todo lo que podemos hacer y el bien jurídico máximo. En este sentido el cardenal Martini, escribía hace ya muchos años a propósito del referéndum italiano sobre el aborto, que “las leyes que lo contemplan no siempre pueden coincidir con las normas morales”. Pretender ajustar la legislación civil del todo a la moral, plantea un problema insoluble en una sociedad pluralista bajo un régimen democrático.

No hay que confundir la defensa de la vida con la prohibición del aborto. Hay muchos estados democráticos que, precisamente para defender la vida como un bien humano, despenalizan el aborto y dictan procedimientos para ayudar a las madres con problemas.

A veces pienso que la institución eclesiástica confía más en las leyes que en los seres humanos, y en el poder político que se impone mucho más que en el anuncio del Evangelio que no puede imponerse si la fe es libre. Como lo es el pensamiento, el amor, la esperanza y la vida que comienza. Pero si la Iglesia insiste en defender con leyes humanas lo que entiende ser una exigencia del Evangelio, tendrá que acostumbrarse a un cristianismo mediocre y a que sus fieles consideren que todo lo que es legal es moral y a la inversa. Con lo que las instancias morales de una sociedad dejarán de funcionar como tales y se amortizarán al querer convertirse automáticamente en instancias de legalidad en competencia mutua. La consecuencia de esa confusión lamentable entre lo que es moral y lo simplemente legal, es una pérdida irreparable del impulso moral y el aburrimiento de una moral convencional establecida. La costumbre como repetición y reproducción, como una segunda naturaleza, acaba con el milagro de la vida que comienza.

13 comentarios

  • Román Díaz Ayala

    El pueblo cristiano vive en una tensión constante que se manifiesta crítica (de crisis) en momentos como los actuales.
    Las leyes obligan a quienes son sujetos de Derecho. La Sociedad Civil, en democracia tiene toda legitimidad para expresarse y para legitimarse en Derecho. Un Gobierno que legisla de espalda al consenso general, y en el caso actual, con dudosa pretensión de legitimidad constitucional, necesariamente tiene que ser contestado en todos los foros ciudadanos.
    ¿Pero qué pasa con los cristianos, es decir, con más propiedad, con las cristianas, ? Que deberán seguir  actuando en conciencia, conley y sin ley.
    El pueblo cristiano reconoce a Dios en su Providencia cotidiana, experimentando la vecindad de ese Dios bueno, y sabemos que nos ha sacado de este mundo malo para ponernos en el camino de la luz gloriosa de la Salvación que nos conduce hasta Él.
    Entiendo que muchos católicos o católicas, pero el clero principalmente, sientan la tentación constante de hacer algo de parte de Dios, porque novemos que Él esté manifestando externamente Su Poder. Sin embargo, Él sí dirige los acontecimientos.
    Ppor eso, nos ponemos en evidencia cuando pretendemos influir y maniobrar para cambiar la sociedad, haciendo con artimañas, que cambie lo realizado, el curso de los acontecimientos. Pero, por desgracia, lo que sucede verdaderamente es que queremos cambiar una realidad que se nos hace hostil a nuestros intereses ( que muchas veces son inconfesables. Confundimos las leyes de Dios, por las que nos damos las personas.
    Y así no logramos entender que : “Las leyes de los creyentes son para los creyentes”, “los creyentes no somos malhechores, sino que nos gobernamos por leyes enteramente justas” (Ester 8,12p- Biblia de Jerusalén)

  • George R Porta

    Sr. Ludovico:
     

    Ni apoyo el aborto ni niego la humanidad del feto. Copio mi texto: “El desacuerdo sobre la humanidad del feto al momento o después de la fecundación exitosa seguirá siendo el escollo mayor (Sic)”.  Me referí solamente a la existencia del debate.
    El aborto sobrepasa los límites de la biología. Es un tema multidisciplinario (v. gr., en Medicina, Teología, Ética y Derecho las razones esgrimidas pro o contra el aborto son a menudo válidas o parcialmente válidas o dignas de alguna consideración).
    La valuación de la vida y el subsecuente reconocimiento universal de la inviolabilidad  e inalienabilidad de la dignidad de la persona humana debe mucho al desarrollo del Derecho y la Ética posteriores al Derecho Romano y no en poca medida al desarrollo causado por el Cristianismo al menos en Occidente, a pesar de sus muchas contradicciones internas. No poca importancia ha tenido la tenacidad de la Mujer en su lucha por sus derechos y, desde luego, ese desarrollo incluye a no pocas fuerzas vivas del lado del ateísmo, el agnosticismo, el escepticismo, etc. Estos no son factores o aspectos ajenos al debate sobre el aborto.
    En cuanto a las afirmaciones de los diferentes credos— incluso cristianos y de ahí las distintas escuelas teológicas y los perdurables Cismas—hay un espectro infinito de gradaciones de certidumbre.  Subsecuentemente existe una variación grande de actitudes en el debate actual jurídico-religioso-ético de la procreación como fin primordial del matrimonio y la sexualidad, Nada de ello es ajeno al debate sobre la legitimidad del aborto.
    Pienso que una norma moral sea vinculante (no digo Ley) en la proporción que quienes deban adoptarla participen en su discernimiento, enunciado y, dinámicamente, en su aplicación práctica. El fuero interno es un elemento imprescindible del discernimiento de lo bueno y lo malo y de la propia conducta.
    No entro al debate teológico. Me limito a referirlo al número 12 de la Constitución sobre Divina Revelación del Vaticano II que transcribo: 12. “Habiendo, pues, hablado Dios en la Sagrada Escritura por hombres y a la manera humana, para que el intérprete de la Sagrada Escritura comprenda lo que Él quiso comunicarnos, debe investigar con atención lo que pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar con las palabras de ellos(Sic) (Énfasis y subrayado añadidos). En la historia de la teología (no de la religión) afirmaciones han sido primero condenadas y luego aceptadas. El resurgir de la Teología de la Liberación es un caso patente.
    Su dictum “La política pierde su nobleza cuando pierde raíces éticas (Sic)” No me atrevería a cuestionarlo. Esa es una de las causas por las que el aborto es aún objeto de debate.

  • Ludovico

    Dice usted Porta muchas cosas , que mezcla sin que yo acierta a ver la razón de ese, para mí,  revolutum. Me ceñiré a unos puntos que para mí son cruciales:

    “El desacuerdo sobre la humanidad del feto”. En biología no hay desacuerdo. Es un cigoto, una mórula, un embrión perfectamente humanos. No existe ninguna ley haeckeliana de recapitulación filogenética.

    “Lo mismo quien crea en Dios como quien lo niegue tuviera que decidir a favor o contra el aborto.” Y quien sea escéptico. también. No veo qué aporta al tema del aborto la creencia o increencia en Dios.

    Pero lo más importante, con el primer punto reseñado, para mí: “Mientras la moral familiar, la teología del matrimonio, el derecho familiar no sean objeto de elaboración por la comunidad misma en la que mujeres y hombres por igual puedan decidir en igualdad de condiciones, todas las consideraciones morales y legales carecerán del peso necesario para que puedan ser vinculantes en dicha comunidad.” Por lo que se refiere a la moral (familiar, social, etcétera) no es, desde mi punto de vista filosófico, objeto de negociación, ni de sacar la media entre posturas diversos, ni de tertium quid. Lo que Adela Cortina llamaría ética de mínimos, que parece puntos de convergencia comunes para mentalidades dispares constituye, a mi parecer, no tanto una abdicación del propio pensamiento cuanto una búsqueda de referencia objetiva en que todos tengamos que estar de acuerdo:  no matar, no robar, etcétera. No se trata de negociación.  Por loo que se refiere a la teología moral, da la impresión que usted no se desenvuelve en medios teológicos. La teología parte del principio de revelación que no es nada que pueda tomarse de la opinión de los ciudadanos, aunque sean creyentes. Sólo por lo que se refiere al derecho positivo debe existir esa negociación de todos los interesados.

    No basta con no abortar para intentar que la sociedad defienda la vida del nasciturus. Como no basta con no robar para intentar que la sociedad defienda la propiedad rectamente adquirida. La política pierde su nobleza cuando pierde raíces éticas.

  • mª pilar

    Gracias Ludovico:

    Comprendo perfectamente lo que  desea mostrar.

    A pesar de ello, sigo pensando como nos dice George con mucho conocimiento; que:

    La ley que debería formalizar este escabroso tema, debería salir fuera del entorno religioso.

    La conciencia es personal, solo cada cual y ante la Esencia de la Vida, sabe lo que hace y  porque lo hace.

    Buscar el mal menor en todo momento y en todos los temas, es lo más importante según yo lo percibo.

    Por eso la ley debería salir, de un verdadero estudio y conocimiento, desde la ciencia, la ética, la justicia, para cuantas personas decidan acercarse a ella.

    Ante todo mandato, habrá personas que encuentren la manera de darle la vuelta, eso, ya no es cuestión nuestra.

    Cada cual debe hacerse responsable de cuanto hace en su vida, con su vida, y arrostrar las consecuencias de lo realizado; porque  puede dañar a otras personas al verse afectadas por su manera de comportarse.

    Un saludo respetuoso y cariñoso.

    mª pilar

  • Antonio Vicedo

    -George, muy bueno esto, (“-La pena de muerte, el suicidio asistido o la eutanasia, las igualdades y desigualdades sociales sobre todo en cuanto a la protección y fomento de la salud y los servicios médicos, las hegemonías de unos sectores de la sociedad sobre otros, son todos temas de defensa o destrucción de la vida y de la dignidad humana y no reciben el tratamiento masivo en los medios y la frecuencia de estar presente en la conversación pública que recibe el aborto.”) y liberado de toda implicación hipócrita, inclusivo en lo que realmente supone , o puede suponer lo que se considera aborto.
    Con tu placet, coincido contigo, y con la tarea de limpiar de falsedad hipócrita cuanto supone reduccionismo de valoración de la vida humana,  no solo en su aspecto material, sino en toda su dimensión personal.
    ¿O es que despersonalizar, por acción u omisión, no es atentado criminal contra lo que de específico tenemos los seres humanos?

  • George R Porta

    El desacuerdo sobre la humanidad del feto al momento o después de la fecundación exitosa seguirá siendo el escollo mayor para dirimir la legalidad del aborto.
     
    No se trata exclusivamente del derecho de la mujer sobre su cuerpo. Ninguna mujer concibe por sí sola sin necesitar el material genético de un hombre y no en todos los casos la mujer es forzada.
     
    Modernamente, quedan los casos de madres y padres substitutos, contratados para efectuar la fecundación a beneficio de personas o parejas estériles.
     
    Este argumento debiera mantenerse donde comienza, en el ámbito de lo personal y privado. Las instituciones se inmiscuyen porque sientan el deber de opinar moralmente, pero eso se origina en el concepto de autoridad a la cima jerárquica del grupo, lo cual modernamente está poco justificado y muy cuestionado: La pena de muerte, el suicidio asistido o la eutanasia, las igualdades y desigualdades sociales sobre todo en cuanto a la protección y fomento de la salud y los servicios médicos, las hegemonías de unos sectores de la sociedad sobre otros, son todos temas de defensa o destrucción de la vida y de la dignidad humana y no reciben el tratamiento masivo en los medios y la frecuencia de estar presente en la conversación pública que recibe el aborto.
     
    Lo mismo quien crea en Dios como quien lo niegue tuviera que decidir a favor o contra el aborto.
     
    Mientras la moral familiar, la teología del matrimonio, el derecho familiar no sean objeto de elaboración por la comunidad misma en la que mujeres y hombres por igual puedan decidir en igualdad de condiciones, todas las consideraciones morales y legales carecerán del peso necesario para que puedan ser vinculantes en dicha comunidad. Si no por otra cosa, porque la afirmación de  la creación de la vida por Dios y un Dios al estilo del propuesto en el Occidente cristiano (que es la región del Mundo donde el debate es más enconado) no puede ser objetivamente demostrada.
     
    Debiera bastar a quien desapruebe el aborto, no abortar y atenerse a las consecuencias de ello. Por otra parte e igualmente a quien desee hacerlo que se atenga a las consecuencias que se deriven de ello.
     
     
    ¿No ocurre así con todo lo demás de la vida personal a nivel privado o público?

  • Ludovico

    Entiendo perfectamente su postura Pilar. La angustia de muchas familias (¿Quién no tiene un sobrino, un primo, un familiar más cercano con una grave deficiencia física o psíquica? ) es palmaria. Lo mismo que acontece con las personas sin recursos que han de cuidar de personas mayores con demencia senil o alzheimer. Es la anulación del que se hace cargo de ellos.  

    Eso pone de manifiesto lo injusta de nuestra sociedad. El abandono en que tiene a los que no pueden valerse en condiciones normales.  Pone de manifiesto la sinrazón de tanto despilfarro, política artificial (secesiones, etcétera), corrupción, que dejan de lado las necesidades reales de las personas. Debiéramos ser también generosos y dar niños en adopción como una salida para que algunos puedan vivir.

    No seré yo quien juzgue a la persona que ha de enfrentarse con esas dificultades insuperables a primera vista si toma una decisión que ella cree única.

    Pilar lo único que pretendo es exponer los principios de una doctrina ética. En ese terreno quiero moverme. En el de la praxis me hallo muy cerca de usted.

  • m. pilar

    No logro comprender, por qué una mujer violada, debe admitir una vida en su seno y una responsabilidad después, de un acto violento !!!inmoral!!! a todas luces, porque ha quedado embarazada.
     
    Esto hay que tragarlo porque moralmene… según los varones, la justicia no le apoya?
     
    Puede que si llega a su fin ese embarazo, nazca una gran persona, para eso, es fundamental que la mujer voluntariamente quiera llevarlo a buen fin, no, que las leyes le obliguen a ello.
     
    O añadir a su dolor, la humillación de escuchar…:
     
    !Algo habrá hecho, quizá no se resistió! !!!Es vergonzoso!!!
     
    Mientras a la mujer se la mire como un artículo de usar y tirar, no habrá verdadera justicia en ninguno de los sentidos.
     
    Mientras la sexualidad se mire solo, como camino para la procreación, no iremos a ninguna parte logica y natural.
     
    Por qué es ella sola, la que tiene que preocuparse de no quedar embarazada? Por qué solo ella debe tomar anticonceptivos o cuidarse que se usen otros medios… que por cierto a los varones nos les gusta se utilicen, poque disminuye su placer?
     
    Mientras ambos dos, no se hagan responsables de sus actos y las consecuencias de ellos, siempre es la mujer la que sale maltratada en todos los sentidos. Tomar la decisión de abortar, en la mayoria de los casos, debería ser una decisión en común, si hubiese una ley justa y clara, para evitar un mal uso de ella e implantar cordura y responsabilidad ante un acto tan dificil de asumir.
     
    Es lo mismo ante los casos de enfermedades o discapacidades totalmente alineantes para la nueva vida y el dolor de cuantos lo llevan a sus espaldas; no deberian ser los gobiernos quienes decidan, sino los padres de la vida que está por venir; solo ellos, saben si pueden llevar esa dura realidad; y apoyarlos en todo momento, cosa, que no sucede y cada día menos.
     
    Esto hay que haberlo vivido en propia carne, en la familia o en seres muy queridos. Ya nació, qué apoyos encuentran de los gobiernos? En el nuestro es casi nulo.
     
    Mi sobrina lleva subiendo a un tercer piso, a su hijo hoy de 17 años, más grande que ella… no camina, no ve, no habla… aunque sus padres lo entienden. Ni siquiera (y viven en un publito hoy barrio de la gran ciudad) han podido encontrar, la manera de hacer un cambio de piso, uno de planta baja por el suyo. Tan difícil es, para un gobierno, que tiene cientos depisos?
     
    Se me rompe el alma, porque sé,  llegará un momento, en que ya no podrá subirlo y bajarlo tres pisos con unas ruedas que se adaptan a las escaleras. Quién está pagando todo lo que necesita su hijo, psra hacerle la vida lo más placentera posible? !Sus padres!
     
    Hoy, las ayudas están desapareciendo. Cómo se puede decir, que es poque les da la gana?
     
    Tengo 6 hijos\as, se me encoge el corazón solo de pensar, que hubiese tenido que decidir algo tan durísimo como abortar; quizá por eso, dentro de una ley justa, no se me ocurre condenar ni juzgar a quienes tienen que decidir llevarlo a cabo.
     
    Sobre todo, me parece muy injusto, que quienes más levantan la voz, son personas que por opción personal son seguidores de una religión, donde el perdón y la comprensión, debería de ser su santo y seña.
     
    Hay otra opción, todas esas personas que levantan la voz, se hagan cargo de la nueva vida; cosa que no ocurrirá, dado, que ni siquiera somos capaces de disminuir el hambre y la enfermedad de los ya nacidos en lugares que nadie quiere ayudar, compartir, haciendo posible un mundo mejor.
     
    Es más fácil condenar… eso no nos cuesta nada, lo hacemos de maravilla.
    m* pilar
     
     

  • Ludovico

    Quisiera moverme en el terreno de los principios.

    Pilar, entiendo perfectamente su razonamiento. Coincido en buena parte del mismo. Si lee con detenimiento verá que digo que no siempre la real gana se identifica con el bien moral. Es decir, que hay momentos en que la decisión tomada por la mujer es coherente con el derecho a la vida; por ejemplo, en caso de la vida de la madre. No se busca el mal del hijo sino el bien de la madre cuya existencia corre peligro cierto.

    Ana en ningún momento he hablado de la bondad de la ley de supuestos. Sencillamente, ésta previene contra la real gana. Busca unas razones que puedan eximir de responsabilidad penal a los que intervienen en el aborto. O así creo entenderla.

    Desde el punto de vista biológico no existe interrupción del embarazo. Cuando una vida se troncha no se reanuda, es decir, no hay interrupción, sino mera extinción.

    Desde el punto de vista ético no es lo mismo un acto normal que un acto heroico. Un acto heroico, al que nadie está obligado, es el sacrificio propio en bien del bien ajeno.  Así la madre que sabe que va a morir y, no obstante, prefiere ser ella la que pierda la vida que no el niño que lleva en sus entrañas. Tenemos algún caso reciente de exaltación pública en la Iglesia.

    La ley de supuestos recorta derechos del niño deficiente o no deseado. Desde el punto de vista moral, mi rechazo es absoluto.

    A buen seguro, y su ustedes tienen cierta edad, conocerán casos como los siguientes de hace unas décadas: una niña menor de edad violada por un familiar o un hijo venido cuando menos se le deseaba.  El padre de la niña y el padre del no deseado vivieron y aplaudieron las leyes de la República, pero ahora estaban en tiempos de la dictadura. Cómo echaban de menos aquella legislación para aplicarla en su casa. Luego, la vida con sus tumbos, los proscritos de antaño son hoy unos magníficos ciudadanos.  (Por favor, no lean una defensa del franquismo…)

    La conciencia obliga a votar leyes de acuerdo con unos criterios morales, los mismos que me dicen no penalizar nunca a la madre.  (Aunque hemos visto en televisión cómo algunas mujeres y varones se toman el aborto como un medio anrticonceptivo más, no es esa la condición normal de una madre.)   Aquí me ciño a la ética, a la moral. La acción política es otra cosa. Esta puede ser progresista o conservadora. Pero la calificación moral no está al albur de etiquetas: es bueno o es malo el acto.

  • ana rodrigo

    A ver, hay tres tipos de posicionamientos respecto a la legalidad del aborto: un grupo son quienes lo rechazan siempre y en cualquier situación, en segundo lugar quien acepta una ley de supuestos y, finalmente, quien acepta una ley de plazos. En el primer caso se rechaza en base a que lo que se comete es un crimen de un ser humano. Entiendo su rechazo al aborto en coherencia con su principio de que allí donde hay concepción hay persona. Este caso no ha lugar en nuestro país que es de donde hablo en este momento.
     
    Pero me pregunto por qué en el segundo, en la ley de supuestos, se permite el aborto en ciertos supuestos sin considerar esto como un crimen en base al mismo principio de que se trata de un ser humano. O es un crimen en todos los casos o en ninguno, o es un ser humano desde el principio en todos los casos o en ciertos casos. ¡Qué contradicción!, no?

  • mª pilar

    Pregunto:

    Pasado el tiempo estipulado, nace el nuevo ser.
    Por eso de “darle la gana” a alguna persona que no se siente con fuerzas ni posibilidades de seguir junto a esa nueva vida (por cientos de razones: económicas, de salud, de enfermedad o malformación…)
    ¿Qué le espera al nuevo ser?

    No va a ser atendido por el estado (puedo enumerarle casos concretos y muy dolorosos)  que se lava las manos; por los padres, que no pueden por las razones que sean, y el mismo ser nacido con todas las limitaciones que lleva a sus espaldas.

    Él es  quien las sufre en primera persona, y por supuesto, quienes deciden acompañar su vivir como pueden; si al menos se siente querido, aunque sea muy difícil y dolorosa su vida, sentirá el amor de quienes le rodean.

    5.000 niños/as mueren de hambre, sed, enfermedades que en la mayoría de los países están controladas o erradicadas ¿qué hacen los gobiernos para aminorar tanto dolor?

    Ya que son ellos (nunca mejor dicho…“ellos” y algunas ellas, por obediencia al partido que pertenecen).

    En este tema, nadie de verdad defiende la moral, la vida, las auténticas necesidades del posible ser nacido; aquí cuenta, el daño tan grande que hacen las religiones cuando se meten en camisas de once varas.

    Todo lo quieren controlar, asegurar ¡solo para su beneficio!

    ¿A quién le importa lo que de verdad piensa la ¡¡¡Mujer!!! quien lleva el peso de toda esa responsabilidad?

    Todos los que arremeten contra ella… “en todos los sentidos” son hombres ¡qué casualidad!

    ¿Por qué no se miran a sí mismos, y examinan cuáles son sus verdaderos pensamientos, deseos, obras… respecto al trato que dispensan a las mujeres en todos los ámbitos de la vida?

    ¿Cómo han tratado a las mujeres a lo largo de la historia… ¡salvo raras excepciones! En todos los campos que son de verdad importantes para ellas?

    ¿Por qué la prostitución, no solo de mujeres si no de niños/as; la pierna quebrada y en casa, el dominio que pesa sobre ellas, por sus esposos, jefes, compañeros, el menor salario por un trabajo igual etc.?

    Es para llorar a mares, por el dominio, desprecio, anulación, mal trato, que llevan sobre sus espaldas.

    Si  es inmoral, despreciable, egoísta; el motivo que a alguna mujer le empuja a tomar esa dura decisión ¿no será su conciencia quién cargará con las consecuencias?

    ¡Claro que un país democrático debe vigilar por una sana y respetuosa ley del aborto, faltaría más!

    Pero dejemos a parte sentimientos religiosos, eso es personal, nada ni nadie por sus ideas, puede hacer leyes que deben ser para todas las personas igual.

    Eduquemos en el respeto a la vida a ¡¡¡Toda persona nacida!!!

    Y trabajemos por mejorar el vivir de cuantos han nacido en condiciones adversas a llevar con dignidad su vivir nada fácil para ellos y los suyos.

    Menos gritar por la ley del aborto,  y trabajemos, porque cada día mueran menos niños ¡ya! nacidos, por el egoísmo de quienes todo lo quieren y abarcan a cualquier precio.

    mª pilar

  • Ludovico

    Donde dije ley de supuestos debo decir ley de plazos. es obvio.

  • Ludovico

    Bada es socialista. De hecho, miembro destacado del socialismo aragonés. Por tanto, entiendo entre líneas que la ley de plazos le parezca de perlas. En ocasión reciente he expuesto aquí mi punto de vista, ceñido a la biología y a la filosofía moral, terrenos en que por formación académica me muevo con mayor seguridad.

    Sus “consejos” a la institución eclesiástica me importan poco o nada. cada uno es libro de indicarle a otro lo que él cree el camino… o la puerta.

    Desde el punto de vista biológico nadie afirma que exista vida distinta de la madre desde el instante de la concepción. Lo que existe es un genoma distinto, genoma que encierra el potencial del individuo, distinto de la madre y del padre. De hecho la vida de uno nunca se da sin la vida de otros, sean de la misma especie o de otras. 

    Desde el punto de vista filosófico, cabe el juicio moral sobre cualquier ley, sea constitucional (democrática) o no. Muchos creemos que la ley socialista de supuestos es una ley objetivamente perversa desde un enfoque moral. Atenta contra la vida de un sujeto sin otra razón que la real gana. Una real gana que puede ser muy democrática, pero que no siempre cabe identificar con un bien moral.
     

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