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Mi interpretación del Credo / 1

Juanel bEn otros hilos se ha estado discutiendo sobre lo que era ser católico. Juanel se tomó muy en serio responer coun algún avance y la promesa de algo más extenso. Nos dijo que le había ayudado el libro Credo de Hans Küng, aunque él no compartía todas las opiniones del teólogo. Ahora ha hecho un esfuerzo por concretar en un texto para ATRIO lo que él cree y cómo lo cree. Para algunos esas formulaciones que para él son contenidos de fe quedarán cortas o se considerarán excesivas para un cristiano o un católico. Pero hay que agradecer el esfuerzo en formular su fe. Se puede discutir, pero siempre con respeto y entendiéndolo en su contexto personal. Juanel nos expone en su perfil desde donde escribe, con sus coordinadas históricas y geográfica.
El texto completo se compone de ocho puntos, de los cuales hoy publicamos sólo cuatro. El resto en otra próxima ocasión.AD.

1.Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Dios es para mí lo Otro Incognoscible, Misterio insondable y Trascendente, pero también un Alguien personal en plenitud de lo humano, Inmanente.  De ello deriva la posible relación personal con él, el asignarle atributos antropomórficos y el conocimiento no del Misterio Trascendente sino de su componente humano. Nada ni nadie puede igualarse con Dios y por tanto es uno y único. Ese Alguien personal es el Padre de Jesús y por él también Padre nuestro y de toda la humanidad sin exclusiones. El ámbito divino y el humano están separados por la historia porque éste debe llegar a su culminación en la plenitud y permanecer juntos en lo eterno cuando la plenitud humana quede realizada. Y es por esto por lo que Dios puede ser Todo en todo, y tendrá el todo de la evolución y de la historia al quedar recapitulado en la memoria colectiva de la humanidad, y será Todo por ser Dios, Trascendencia e Inmanencia juntas. Dios es todopoderoso por su capacidad para llevarlo todo a su culminación última y definitiva, pero su modo de hacerlo no es otro que el poder que hizo y ejerce en la Tierra Jesús de Nazaret. Dios con nosotros. El poder de Jesús es el poder del amor, por tanto podría aclararse que todopoderoso significa el poder del amor, que todo lo puede.

Creador. El Credo me especifica que Dios es creador del cielo y tierra, de lo visible e invisible, por tanto me evita la cuestión de la creación de la nada y el problema del origen, que puede abordarse pero no aquí. No veo que haya que aclarar nada sobre lo visible e invisible. La tierra es un modo de decir la Realidad Física y el cielo no me habla del ámbito divino sino del paraíso, del futuro humano, de la Plenitud Humana y en el Credo digo que es obra de Dios, y que l*s human*s somos co-creadores con él de la Plenitud y por tanto bajo nuestra responsabilidad. La acción creadora de Dios la considero de modo continuo, incluido el origen, por medio de una Causa Externa a nuestro sistema en dependencia con Dios. Esa Causa Externa actúa eligiendo una de las posibilidades de ocurrencia del suceso siguiente no siempre la de mayor probabilidad. De aquí que la evolución del mundo pueda ser autónoma y, como la gran mayoría de científicos evolucionistas en los que me incluyo, sin finalidad, oportunista y chapucera. Si la finalidad fuese la creación del ser humano ¿a qué vienen tantos ensayos y errores, tantas vueltas y revueltas, tantos miles de millones de años en crearlo? Este modo autónomo de evolución del mundo no determinista ni finalista permite sin conflictos la libertad humana y la persistencia del mal en el mundo humano. Y además la capacidad de elección de la Causa Externa, encaja la Providencia porque en definitiva lo que va sucediendo depende de Dios, aunque limitado por las posibilidades que el mundo y l*s human*s proponen. El dicho de que “el hombre propone y Dios dispone” lo encuentro acertado.

Plenitud. La Plenitud Humana es el objetivo y la meta final de la humanidad. Corresponde al futuro Mundo Nuevo del Reino de Dios anunciado por Jesús aquí en la Tierra, incluidos los posibles mundos habitables que en el futuro puedan colonizarse por nuestra especie u otras distintas, que compartan con nosotros lo humano. Sus características corresponden a un mundo de justicia y libertad, de empatía y de amor, de armonía y paz, de abundancia y conocimiento,…. del triunfo definitivo del bien sobre todo mal, en el límite máximo de nuestras aspiraciones humanas superadas con exceso. Es el cielo o paraíso de felicidad, para toda la humanidad reconciliada sin exclusiones, que no está en el origen de nuestra especie sino en el futuro al término de la historia.

2.Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos.

Se habla aquí de tres títulos aplicados a Jesús: Señor, Hijo y Pre-existente.

Señor, decir un sólo Señor reconoce que no hay otro señorío en el mundo humano que el de Jesús. Con lo cual se iguala a toda la humanidad en una fraternidad común. Tanto fue así en la primera Iglesia que hubieron mártires por negarse a reconocer otro señorío o llamar simplemente Señor al César. ¡Qué pronto olvidaron las Iglesias cristianas el único señorío de Jesús con la invención de señoríos secundarios, vicarios del poder de Jesús en la tierra!

Hijo, único, unigénito. Se afirma la filiación de Jesús respecto al Padre-Dios, en una relación única y no hay ninguna otra porque no queda más que añadir con otro Hijo, ni nada que completar ni menos aún algo que corregir. El reconocimiento de la filiación de Jesús es una experiencia individual y comunitaria. Se trata de descubrir que el modo de Jesús en cuanto al conocimiento y experiencia sobre Dios que comunica y manifiesta, no cabe otra forma de explicarlo que mediante su vinculación única con Dios. No se trata de negar que haya otras formas de explicarlo, sino el “caer en la cuenta” de que esa es la única explicación que me sirve o me convence, en una experiencia completamente personal, que puede ser compartida con la de otros.

Pre-existente, para mí esto significa que el Hijo está incluido en Dios-Trino, como el componente humano y humanizador de Dios, desde siempre y para siempre. Si la historia humana culmina en la Plenitud Humana, sólo la veo posible porque ya está realizada en el seno o ámbito de Dios. No es una conquista humana, sino la obra creadora de Dios por excelencia. Esto no significa que sea una cosa sólo de Dios, sino que requiere la implicación y el esfuerzo humano al ser en la historia el ser humano “las manos” de Dios. Tanto es así que el Hijo se despoja de su condición divina entrando en la historia como un humano más, un humano en plenitud, para empujar a la humanidad en la dirección correcta hacia la Plenitud. Jesús en la historia no actúa como Dios (ni siquiera lo es por haberse despojado de ella) sino como hombre en plenitud.

3.Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho.

Este es un lenguaje encriptado cuyas claves están en un contexto diferente al nuestro y que por tanto las hemos perdido. Pero además cuando se sitúa uno en el contexto de la filosofía en la que fue redactado tampoco resulta que sus significados puedan aplicarse hoy sin re-elaborarlos. Es evidente que el texto nos mete de lleno en dos problemas innecesarios: primero, un diteísmo porque se habla de dos dioses, Dios de Dios,… lo cual quiere arreglar con lo de la misma naturaleza, pero para nosotros que compartimos la naturaleza humana no por ello somos uno; y segundo, el subordinacionismo, puesto que Dios-Hijo aparece como segundo, nacido o engendrado por Dios-el Padre y en consecuencia dependiente o subordinado a él.

Mi re-elaboración la hago del siguiente modo: Dios es a la vez y desde siempre Trascendente e Inmanente, es decir, es al mismo tiempo Misterio incognoscible y Alguien personal cognoscible al menos lo suficiente para que podamos hablar de él. Si es Alguien personal estamos hablando de una persona humana, de una sola persona en la plenitud de lo humano. Y esta persona humana es Dios. El problema del diteísmo aparece cuando se hace corresponder al Padre con el Misterio trascendente y Creador, y al Hijo con la persona humana que el Padre engendra. Lo que digo al respecto es que tanto el ámbito divino como el humano están desde siempre y para siempre en Dios. Es más no hay nada más humano que Dios mismo. Entonces ¿no hay diferencia entre el Padre y el Hijo? Pues sí, el Padre hace referencia a la persona humana en plenitud y a lo a-temporal en lo eterno, mientras que el Hijo hace referencia a la misma persona humana en plenitud pero en lo temporal y finito. Por lo tanto no se trata de dos personas con identidades, personalidades, voluntades,…. distintas, sino iguales y por tanto es más comprensible hablar de una sola persona que está a la vez y al mismo tiempo en los dos ámbitos diferenciados. Esto que parece imposible no lo es puesto que en nuestra Realidad Física, los cuantos de energía lo hacen, están al mismo tiempo en varios lugares a la vez. De este modo Dios personal está tanto en lo eterno como en lo temporal, tanto en lo infinito como en lo finito, tanto en lo absoluto como en lo relativo, para hacer posible que Dios sea Todo en todo. Y en ambos Padre e Hijo por tratarse de la misma persona y por ser Dios, se da o está en ellos por igual lo trascendente, el Misterio Incognoscible.

Si se trata de la misma persona no cabe el subordinacionismo, ni que el Hijo sea engendrado por el Padre. Simplemente se puede decir que Dios personal y único está desde siempre en los dos ámbitos. Pero se podría mantener los dos términos Padre e Hijo al referirnos a un ámbito o al otro. No obstante, podría parecer evidente que antes de que la Realidad Física y temporal fuese, no había ámbito humano y por tanto Dios personal sólo se referiría a Padre, el Hijo entonces sería engendrado cuando lo temporal apareciese. Yo no lo pienso así porque la Plenitud Humana le pertenece a Dios desde siempre y por lo tanto en ningún momento se pasa de la existencia de solo el Padre al Padre-Hijo, pues el ámbito humano siempre ha estado en Dios, contenido en el Primogénito de toda la humanidad plena, el Hijo.

Todo esto al tratarse de una proposición a-temporal necesariamente tiene un sentido muy alejado de la experiencia personal en una teología claramente descendente. Pero no soy yo el que propone una teología semejante ni el uso a-temporal casi mitológico, sino que es el propio Credo el que me marca las condiciones del discurso, y es este texto y no otro el que intento explicar. Por otro lado, en este tercer punto del Credo no veo el modo de salvar el texto, al menos por ahora, dado que no me parece posible añadirle una explicación en un apéndice al Credo sin modificarlo. Pero con todo puedo proclamarlo porque aunque no entiendo el texto tal como se expresa, puede que más adelante encuentre la forma adecuada de traducirlo. Así que lo dejo pendiente sin necesidad de eliminarlo.

4.que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;

Lo primero a comentar es una cuestión de género “que por nosotros, los hombres”,  la expresión tendría que aclararse que “los hombres” se emplea en sentido genérico con lo cual bastaría sustituirla por seres humanos o l*s human*s. Lo segundo es la virginidad. No veo que la virginidad de María añada algo a la fe, en todo caso sería una cuestión marginal. Por ello no veo ninguna coherencia en tomar a María como ejemplo de virginidad, valorándola como virtud con sus consecuencias en la moral sexual, sino que tal como lo veo se trata de una cuestión biológica y por tanto éticamente neutra.

Salvación, ¿salvación, de qué? En primer lugar tiene un sentido de liberación de todas las esclavitudes de opresión y explotación, de humillación y exclusión, de injusticia y pobreza… que producen y mantienen los ricos y poderosos, y también de las esclavitudes personales. Y en segundo lugar se refiere a la eliminación del mal, de la enfermedad y sufrimiento, del envejecimiento y muerte, de la fugacidad e intrascendencia de la vida humana, y también de la extinción y destrucción de todo lo importante. La respuesta la encuentro en el triunfo final del bien y en la construcción en la historia de la Plenitud humana sin exclusiones.

Si creyera que con solo el interés y el esfuerzo humano se alcanzaría la Plenitud, la confianza que yo personalmente tendría en ello sería escasa, posible pero escasa. Sin embargo, tengo en ello una gran confianza porque creo que Dios está implicado en esta labor de forma sorprendente y admirable. Esta implicación la señala en Credo con la expresión bajó del cielo. Si el cielo o paraíso lo tomo como el lugar y el tiempo en la historia humana de la Plenitud, lo interpreto como que hay un cielo un lugar de Plenitud ya realizada, y que hay un hombre de la Plenitud Jesús, que viene a un tiempo y lugar concreto de la historia para marcar la dirección hacia ella.

Para mí la acción u obra del Espíritu Santo no la niego pero no sé nada sobre ella y por tanto la mantengo en suspenso. De todas formas el Credo hablará después del Espíritu Santo y por tanto traslado este tema allí.

Hablar de la encarnación a palo seco sin tener en cuenta la vida de Jesús y su muerte, así como la experiencia Pascual, resulta claramente mitológica. El nacimiento de un niño divino no es exclusiva del cristianismo sino que se da en muchas tradiciones sobre todo anteriores a él. Pero a mí me gusta pensar en las posibilidades de que ese hecho fuese histórico y no por estudios exegéticos de documentos o historiográficos. La Ciencia de la Biología y la Genética, impiden que esos supuestos hechos puedan darse. Me pregunto si forzando las posibilidades científicas del futuro también lo impedirían. Y mi respuesta es que cabe la posibilidad de que no, es decir, que quizás en el futuro habrían ciertas posibilidades técnicas de que pudiera hacerse. (Clonación, viajes en el tiempo, invisibilidad,… Jesús un hombre de la Plenitud futura podría ser clonado y mediante viajes en el tiempo, implantar en María el zigoto de Jesús de modo indetectable, resultando con ello una evidente paradoja temporal. Puede que un poco de Ciencia ficción que nada tiene que ver con la Teología, me sirva para no cerrarme posibilidades de comprensión precisamente utilizando la Ciencia.)

Teológicamente hablando la encarnación forma una unidad de fe con la resurrección, que es anterior a ella tanto cronológicamente en la experiencia comunitaria pascual como en su explicación comprensiva. Por tanto para hablar de encarnación primero hay que tratar la resurrección de Jesús y luego abordarla desde ella.

13 comentarios

  • Juanel

     
    Adam, el Dios en el que creo nada tiene que ver con un Dios sanguinario, nada. Ninguna violencia en nombre de Dios como guerras, cruzadas y demás barbaridades salvajes y monstruosas ocurridas en la historia y de hoy mismo, no tiene ninguna justificación posible en Dios. La guerra civil en la España del 36-39 fue un desastre, sobre todo por el bando vencedor que no es el mío. Nos retrasó con respecto a Europa al menos 20 años en cuanto a economía, y si se trata de cultura e investigación científica aún estamos pagando sus consecuencias. Sólo para aquellos irracionales fundamentalistas religiosos, que se creen en posesión de la verdad, cuando se les deja la imponen sin tener reparos en utilizar la fuerza incluida la violencia. Yo no asumo el Credo para imponerlo a nadie. Por asumirlo no me da ninguna autosuficiencia, sino la posibilidad de alcanzar un consenso con aquellos que como yo también lo han asumido. Jamás llamaría a nadie inútil, ignorante o subnormal por ninguna causa y menos por no asumir el Credo, ni tampoco por no compartir conmigo mi fe, ideas o creencias. Me encanta la maravillosa diversidad humana.
     
     
    Estoy de acuerdo contigo Román, el Credo no es la doctrina de la IC, sino un texto alcanzado por consenso o convenio para que un colectivo de personas se entiendan entre sí. Pero me sirve porque señala en un puñado de fórmulas unos cuantos puntos de la fe de la IC, que se mueven en la jerarquía más alta de los dogmas o creencias católicas. Si los puedo asumir sin grandes retoques o invertir su sentido, pues me resulta un guión adecuado para expresar aquello en lo que creo.

  • Román Díaz Ayala

    juanel,
    te has metido en un rollo difícil, ( ya desde la intensa conversación en apartados anteriores) y tiene un doble mérito.
    Por la sinceridad y profundidad de tu labor testimonial.¿Dejaríamos de ser humanos si obviamos nuestras experiencias? ¿En qué nos convertimos?
    Por la valentía con que abordas en su esencia el problema de la fe que sobrevuela en Atrio, y en otros colectivos de nuestros país.
    Un credo no puede confundirse con el magisterio de una doctrina, doctrina y credo tienen connotaciones distintas, aunque parezca una burrada lo que afirmo. Un credo, más bien una declaración textual, es una convención para que personas que participan de una misma ideología ( experiencia de fe más valores culturales) se entiendan entre sí.
    José María Diez-alegría calificó de “rollo trinitario” la declaración de Nicea, y se explicaba muy bien  ( el libro Rebajas Teológicas de Otoño )
    Lo importante de un credo es su primera palabra: Creo.
    Es la que nos une con la Divinidad, lo que ilumina nuestro camino, lo que hace de nuestro vivir una experiencia de salvación ( de salvados y de salvadores, en la medida en que colaboramos para ello)
    Jesús preguntó. ¿Crees en el hijo del hombre?
    -¿Quién es, Señor, para que crea en él?
    – es Aquel quien habla contigo.
    Y postrándose lo adoró.
     
    roman

  • Adam

    El mundo no tiene necesidad de dioses que desciendan de la alturas para decirles como tienen que comportarse. Los griegos y los romanos creían que los dioses tenían hijos,  madres vírgenes, pasiones deseos carnales, violencia, guerra etc. El hombre siempre ha tratado de hacerse dioses a su imagen y semejanza y en la misma Biblia, Dios aparece con deseos de que ganen las guerras sus creyentes y de que de los pueblos idolatras no queden ni siquiera los niños recién nacidos ¡vaya Dios! ¿quién cree  en semejante monstruo? Los hombres somos así, construimos dioses sanguinarios. Ahí está la guerra civil Española declarada Cruzada ¿En qué creemos? ¿En qué monstruos creemos que exigen tanta sangre, tantos fusilados, tanta venganza en nombre de Dios?¿somos muy diferentes los hombres del Siglo XXI a los del año 1939 del Siglo pasado? Somos…simplemente monstruos con aires de prepotencia cristiana ¿de qué prepotencia cristiana?

  • Adam

    Para mi todo está en continuo movimiento, en continuo fluir. La tradición occidental que viene de los griegos y se concreta en Descartes, quiere tenerlo todo precisado en un Credo, un código ¿quienes somos nosotros aventureros de hace no más que  2000 años para tener tanta autosuficiencia y declarar inútiles, ignorantes y subnormales a todos los que nos han precedido? ¿Qué pensaran de nosotros de aquí a 2000 años? ¿existirá el cristianismo o será un proceso más de la evolución religiosa humana?

  • Juanel

     
    Mª Luisa, dije en mi comentario que estoy de acuerdo en que lo que hay es una construcción metafísica en el Credo y me indicas que debe tomar pie en la Realidad Física. Es que no veo el modo en que pueda hacerse dado que en esta primera parte sólo habla del ámbito divino y no del humano. Y para mí no hay acceso desde el ámbito humano, la Realidad Física, en el que estamos y somos al ámbito divino. Ninguno. Por más empeño que pongamos en construcciones metafísicas o divagaciones de la razón, nada se nos aclara o desvela del ámbito divino. Por esto cada vez que hablabas de aprehensión o intuición de la Realidad considerándola unitaria incluyendo el ámbito divino, te negaba esa posibilidad de comprensión o desvelamiento. Y es que en nuestro ámbito humano no existe mezcla alguna con el ámbito divino. Nada divino hay en la Realidad Física. Por supuesto nada en la materia pero tampoco en las energías, ni en las causas ni principios, ni en las potestades ni dominaciones, ni en la vida ni muerte, ni siquiera en las características superiores de lo humano. De toda la Realidad Física lo más cerca que hay de Dios es el ser humano, pero aún así en éste no hay nada divino, ni siquiera en el amor. Hasta la Plenitud preñada de amor, alcanzada al final de la historia, sigue siendo humana y no divina. Para que acceda al ámbito divino tiene que ser transformada, espiritualizada o glorificada, lo cual no depende de nosotros sino de Dios.
     
     
    Sin embargo, el Credo me obliga a hablar del ámbito divino. Pero si nos fijamos lo que dice el Credo no desvela nada del Misterio de Dios, sólo nos habla de la relación de Dios con el ser humano en una teología descendente. Habla de la implicación de Dios con el ser humano y cómo puede ello ser posible. Y la fórmula apropiada es que nada hay tan humano como Dios mismo. O lo que es lo mismo que en Dios hay un componente humano y humanizador que lo constituye, un Alguien personal. Y tienes razón aquí no hay nada de conocimiento, de saber, sobre el ámbito divino, sino justo de intencionalidad tal como dices. Hay un Alguien personal y humano en Dios por la esperanza de salvación hacia lo eterno, en donde todo permanezca.

  • M.Luisa

    Siguiendo un poco mi idea,pienso Juanel,  al igual que,  no hace mucho a propósito de otro asunto me decías entonces  llevarlo éste al terreno  científico,  también ahora,  veo que haces lo mismo con  en el asunto del credo. Tu introducción dualista  de la que  ya entonces no me sorprendio  fue  la siguiente ”si a la Realidad, decías, la hago corresponder con la realidad Física (…)”  esta previa  designa ya la predominancia del racionalismo  sobre cualquier tipo de experiencia racional que de la realidad pudiera tenerse (algo muy distinto) y lo que me das a entender    con  esta  exposición  a la inversa  es que la realidad  que de suyo  pudiera  albergar el  contenido del credo la conviertes en intencionalidad,  con lo cual para los efectos tanto da una metafísica como otra.

  • M.Luisa

    Perdona  Juanel, pero no es lo que hay  porque justo lo que hay es la realidad física de  la que siendo  la única portadora de experiencia tu la  rehuyes. Que el texto del credo sea fruto  de  una construcción metafísica nadie duda de ello pero  para que la razón no se pierda en estas divagaciones  conceptuales y  pueda ejercer  su plena función, mal que le pese por la insatisfacción en que la deje,     debe tomar pie en la realidad física. No hay otra manera, si no.
     
    Pero es que además  no entiendo cómo refiriéndote tanto a la plenitud humana evitas su experiencia.

  • Juanel

     
    Gracias a todos por vuestro comentarios. A ver si logro resumir mis contestaciones a los apuntes que me habéis hecho.
     
    Rodrigo, estoy de acuerdo con lo que me dices. Pero solo una aclaración. Creo que cuando queremos que un texto del pasado conserve cierta vigencia en el presente, tenemos necesariamente que aplicarlo en nuestro contexto, porque en caso contrario cambiaremos su significado. Recuerdo tu comentario sobre la insolubilidad del matrimonio y la defensa de las mujeres.
     
    Inmaculada Sana, es verdad que hacer teología es un esfuerzo mental, que poco tiene que ver con el seguimiento a Jesús. Y también es verdad que re-elaborar el Credo sólo tiene por objetivo abrir una cierta coherencia en el empeño de seguir perteneciendo a la Iglesia Católica en la que he decido y quiero pertenecer por razones distintas a la re-interpretación del Credo.
     
    MªLuisa, yo no soy el autor del texto del Credo como es obvio y la teología que propone está elaborada desde una tremenda verticalidad y por tanto también se trata de una construcción metafísica fruto de la razón, sin tomar en cuenta en nada la experiencia personal o comunitaria. Estoy de acuerdo, pero es lo que hay.
     
    Gonzalo Haya, ¿Sabes por qué no pongo a Dios (trascendente-inmanente) como causa creadora? Pues fue por un comentario a Pepe Sala aquí en Atrio hace tiempo cuya respuesta incorporé a mi sistema. El decía que podríamos suponer que la Ciencia descubra la causa creadora como una fuerza o campo físico ¿qué pasaría con Dios? Mi respuesta fue nada. Dios no es una causa o un principio creador, sino el Misterio Trascendente y Alguien personal. Es que una causa o principio es algo funcional quizás mecánico, que nada tiene que ver con Dios, aunque siempre es posible que dependa de él. Con lo del señorío de Jesús tienes razón, pero lo aprovecho para dar un toque de atención a la fraternidad humana y de paso al poder o señorío vicario de la Iglesia. Es verdad Gonzalo, el problema es el tiempo. El tiempo nos limita, pero si hacemos el esfuerzo de prescindir de él al tratar de lo a-temporal o eterno, creo que se pueden aclarar bastante las cosas. ¿Es difícil pensar en una misma persona (Padre-Hijo) en dos ámbitos distintos? Ya sé que en nuestra fe está arraigada la formulación de dos personas distintas con lo cual es imposible eludir el diteísmo, Dios de Dios. Pero la solución de aceptar lo irracional, lo contradictorio, el misterio de cómo dos o tres son uno, daña mi sensibilidad y sobre todo mi comprensión de la fe.
     
    Javier Pelaez y Mª Luisa, gracias por los piropos. Siempre me ha gustado lucirme, no me gusta pasar desapercibido. Guapo, guapo no soy, pero de un atractivo…je,je.

  • Inmaculada Sana Tache

    Los teólogos tienen a Dios en la cabeza, los místicos en el corazón. Aquéllos terminan con la cabeza caliente y, a veces, con el corazón duro y vacío, estos con la cabeza en paz y el corazón radiante y amoroso. ¿Nos podemos imaginar a Jesús haciendo malabarismos mentales para acomodarse a muchas ideas del AT sobre Dios y sobre sus pretendidos mandatos?. Pues eso es lo que nos ocurre cuando presuponemos que el Credo contiene verdades trascendentes que siguen siendo válidas solo con hacer un birle-birloque que nos permita seguir creyendo que eso nos mantiene fieles ¿ a quién a Jesús? No, a la Iglesia.

  • Javier Pelaez

    Deberíamos hacer un concurso de Míster Atrio 2013.Mi candidato es Juanel…

  • M.Luisa

    Hola Juanel,  qué guapo se te ve y qué interesante…bueno perdóname  la frivolidad pero me avengo a ella sólo en  la confianza respetuosa que,  a través de nuestros diálogos, alguno de ellos un poco crispado  pero  amistosos al fin,   hemos mantenido.
     
    Mi primera impresión y creo que ya te la adelanté días atrás es que   el trato  interpretativo  que le das al credo como profesión de fe es, a mi parecer,  de una tremenda  verticalidad y por consiguiente  ahí sólo juega la razón. No deja de ser una  construcción metafísica que tu mismo reconoces cuando al final dices  que para hablar  de encarnación primero hay que tratar la resurrección de Jesús y luego abordarla desde ella.
     
    Por ejemplo,   decir que Dios es todopoderoso en amor,  que en ello yo también estoy de acuerdo, si no se llega a ese concepto a través de la horizontalidad de Jesús es lo que ha dado como resultado en la historia  el abuso acomodaticio  del término.
     
    Bien,Juanel, de momento nada más, sólo darte las gracias.
     
     

  • Gonzalo Haya

    Agradezco a Juanel la confianza de compartir con nosotros su fidelidad al credo y su modo de interpretarlo. Por supuesto que no sólo la respeto sino que admiro su sinceridad y su esfuerzo emocional e intelectual por mantener y actualizar la formulación del dogma. Por mi parte estoy de acuerdo en que hay que reinterpretar y reformular el dogma, pero también que probablemente ante nuevos paradigmas -por ejemplo el no-dualista- será necesario algo más que reformular. Quiero corresponder al esfuerzo de Juanel dialogando brevemente con él sobre los puntos concretos que él desarrolla..
    Dios: coincido en lo que dice sobre Dios, aunque yo lo diría con otro lenguaje, y destaco en particular que lo de todopoderoso significa el poder del amor, aunque mejor no insistir en ello; en el Nuevo Testamento, todopoderoso sólo aparece una vez, y es en el Apocalipsis.
    Creador: habla de causa externa, pero antes ha dicho que “trascendencia e inmanencia van juntas”, por tanto creo que en vez de causa externa convendría hablar de causa trascendente-inmanente. De acuerdo en lo del evolucionismo, y de acuerdo con matices en la expresión de que  “el hombre propone y Dios dispone”.
    Plenitud: de acuerdo
    Señor: aquí entramos en más dificultades. Yo no diría de Jesús que “no hay otro señor en toda la tierra”. Creo que esto pertenece a la tradición judía, con una limitada visión geográfica, histórica y cultural.
    Hijo único, pre-existente, Dios de Dios: se trata de una explicación personal, que respeto, pero tan complicada como la de Nicea. Tenemos la categoría de tiempo tan grabada en  nuestra mente que nos perdemos cuando queremos coordinar lo temporal con lo eterno.
    Espero con interés la continuación de este diálogo abierto.

  • Rodrigo Olvera

    Soy convencido de la oportunidad y legitimidad de reinterpretar cualquier propuesta cultural, incluyendo las propuestas religiosas.
    Soy convencido de que vale la pena diferenciar y tener claro cuando lo que se suscribe es la reinterpretación y no la propuesta orignal.
    En ese sentido, cuando Juanel dijo que el profesaba el credo de Nicea, me sorprendí porque lo que ha venido compartiendo como su visión es muy alejado al universo lingüístico y cultural que se expresa en el credo de Nicea.
    Con esta entrada, me queda claro que Juanel profesa una reinterpretación del credo de Nicea. Lo que insisto, me parece oportuno y legítimo. Tan sólo teniendo  claridad de que éso es lo que profesa, no el credo de Nicea sino su reinterpretación.
     

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