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Al papa Francisco, sobre la familia

ArregiQuerido papa Francisco:

Como hoy todo corre tan rápido, ya ha llegado a nuestras manos el cuestionario sobre la familia que Ud. acaba de dirigir a los obispos de todo el mundo: 38 preguntas bien concretas, organizadas en 8 bloques temáticos. Entendemos que no somos solamente el objeto, sino también el destinatario de esas preguntas que nos afectan –y duelen– incluso más que a los obispos. Por eso nos permitimos responderlas directamente, por el cariño que le tenemos y la confianza que nos inspira. ¡Gracias, papa Francisco, por preguntarnos sobre tantas cuestiones incómodas que han sido y siguen siendo tabú! ¡Y gracias por escucharnos, por acoger nuestras voces salidas del alma, con sus certezas y sus dudas.

1. Si la enseñanza de la Sagrada Escritura y del Magisterio jerárquico acerca de la sexualidad, el matrimonio y la familia es conocida y aceptada entre los creyentes.

Tal vez no sea bien conocida, pero ciertamente es mal aceptada o simplemente ignorada. Constatamos que en las últimas décadas ha ido creciendo hasta un grado crítico la brecha, más aun, la ruptura entre la doctrina oficial y el sentir ampliamente mayoritario de los/las creyentes. Es grave y nos duele. Pero creemos sinceramente que la razón de la quiebra creciente no es la ignorancia y menos aun la irresponsabilidad de los creyentes, sino más bien el encerramiento de la jerarquía en esquemas del pasado.

Los tiempos han cambiado mucho en poco tiempo en todo lo que tiene que ver con la familia, el matrimonio y la procreación, y con la sexualidad en general. Sabemos que son temas delicados, que lo más sagrado está en juego, que es necesario el máximo cuidado. Pero no se puede cuidar la vida repitiendo el pasado. Creemos profundamente que el Espíritu de la vida sigue hablándonos desde el corazón de la vida, con sus gozos y dolores. Creemos que la Ruah viviente no puede ser encerrada en ninguna doctrina ni texto ni letra del pasado, y que sigue inspirando el sentir de todos los creyentes y de todos los hombres y mujeres de hoy. Nunca nada debe quedar cerrado.

Papa Francisco, le felicitamos por su voluntad de volver a escuchar la voz del Espíritu en los hombres y las mujeres de hoy, y nos atrevemos a pedirle: siga pronunciando palabras de misericordia y de aliento, no vuelva a “verdades” y “normas” obsoletas que no tienen sentido. ¡En el nombre de la Vida!

2. Sobre el lugar que ocupa entre los creyentes el concepto de “ley natural” en relación al matrimonio.

Se lo diremos con toda sencillez y franqueza: para la inmensa mayoría de los pensadores, científicos y creyentes de nuestra sociedad, el concepto de “ley natural” ya no ocupa ningún lugar. Sí, la naturaleza que somos tiene un orden maravilloso, unas leyes maravillosas, y gracias a ellas la ciencia es posible. Pero la ley suprema de la naturaleza es su capacidad de transformación y novedad. La naturaleza es creadora, inventiva. De esa capacidad creadora e inventiva, de esa creatividad sagrada, son fruto todos los átomos y moléculas, todos los astros y galaxias. De ellas somos fruto todos los vivientes, todas las lenguas y culturas, todas las religiones. De ella serán fruto, durante miles de millones de años todavía, infinitas nuevas formas que aún desconocemos.

La naturaleza está habitada por el Espíritu, por la santa Ruah que aleteaba sobre las aguas del Génesis, que sigue vibrando en el corazón de todos los seres, en el corazón de cada átomo y de cada partícula. Todo vive, todo alienta, todo se mueve. Todo cambia. También la familia ha ido cambiando sin cesar, desde los clanes primeros hasta la familia nuclear, pasando por la familia patricarcal que hemos conocido hasta hace bien poco.

Ante nuestros propios ojos, el modelo familiar sigue cambiando: familias sin hijos, familias monoparentales, familias de hijos/as de diversos padres… Y seguirá cambiando, no sabemos cómo.  Todo es muy delicado. Hay mucho dolor. Pedimos a la Iglesia que no hable mal de las nuevas formas de familia, pues bastante tienen con vivir cada día y salir adelante, en medio de las mayores amenazas que nos vienen de un sistema económico cruel, inhumano. A la Iglesia no le toca dictar, sino ante todo acompañar, aliviar, alentar, como Ud. mismo ha afirmado.

3. Sobre cómo se vive y cómo se transmite en las familias la fe, la espiritualidad, el Evangelio.

Decisiva cuestión. Sí, constatamos con dolor que las familias están dejando de ser “iglesias domésticas” donde se ora, se cultiva, se respira, se transmite la buena noticia de Jesús. Pero no creemos que sea justo culpar de ello a las familias. La crisis de la religión y de la transmisión de la fe en la familia tiene que ver en primer lugar con la profunda transformación cultural que estamos viviendo. Y constituye un gran desafío no solo ni tal vez en primer lugar para las propias familias, sino para la propia institución eclesial: asumir las nuevas claves espirituales y formas religiosas que el Espíritu está inspirando en los hombres y en las mujeres de hoy.

4. Sobre cómo ha de afrontar la Iglesia algunas “situaciones matrimoniales difíciles” (novios que conviven sin casarse, “uniones libres”, divorciados vueltos a casar …).

¡Gracias de nuevo, papa Francisco, solo por querer replantear estas cuestiones! ¡Gracias por querer escucharnos y por nombrar la misericordia en sus preguntas! Ud. conoce bien la compleja y cambiante historia del “sacramento del matrimonio” desde el comienzo de la Iglesia. La historia ha sido muy variable, y lo seguirá siendo. Mire, por ejemplo, lo que pasa entre nosotros, en esta Europa ultramoderna. Nuestros jóvenes no disponen ni de casa ni de medios económicos para casarse y vivir con su pareja hasta los 30 años en el mejor de los casos: ¿cómo puede la Iglesia pedirles que se abstengan de relaciones sexuales hasta esa edad?

Las formas cambian, pero creemos que el criterio es muy sencillo y que Jesús estaría de acuerdo: “Donde hay amor hay sacramento, se casen los novios o no, y donde no hay amor no hay sacramento, por canónicamente casados que estén”. Todo lo demás es añadidura. Y si la pareja está en dificultades, como sucede tantas veces, solo será de Dios aquello que les ayude a resolver sus dificultades y a volver a quererse, si pueden; y solo será de Dios aquello que les ayude a separarse en paz, si no pueden resolver sus dificultades ni volver a quererse.

Elimine, pues, se lo rogamos, las trabas canónicas para que quienes fracasaron en su matrimonio puedan rehacer su vida con otro amor. Que no siga la Iglesia añadiendo más dolor a su dolor. Y que de ningún modo les impida compartir el pan que reconforta en la mesa de Jesús, pues Jesús a nadie se lo impidió.

5. Sobre las uniones con personas del mismo sexo.

El daño causado por la Iglesia a los homosexuales es inmenso, y algún día deberá pedirles perdón. ¡Ojalá el papa Francisco, en nombre de la Iglesia, les pida perdón por tanta vergüenza, desprecio y sentimiento de culpa cargado sobre ellos durante siglos y siglos!

La inmensa mayoría de los hombres y mujeres de nuestra sociedad no pueden hoy comprender esa obsesión, esa hostilidad. ¿Cómo pueden seguir sosteniendo que el amor homosexual no es natural, siendo así que es tan común y natural, por motivos biológicos y psicológicos, entre tantos hombres y mujeres de todos los tiempos y de todos los continentes, y en tantas otras especies animales?

En esta causa, como en tantas otras, la Iglesia debiera preceder, pero la sociedad nos precede. Celebramos que sean cada vez más numerosos los países que reconocen los mismos derechos a la unión de personas del mismo sexo que a la de personas de distinto sexo. ¿Y qué impide que se llame “matrimonio”? ¿Acaso no se llaman así también aquellas uniones heterosexuales que, por lo que fuere, no van a tener hijos? Cambien, pues, los diccionarios y el Derecho Canónico, amoldándose a los tiempos, atendiendo a las personas.

¿Y qué impide que llamemos sacramento a un matrimonio homosexual? Es el amor lo que nos hace humanos y lo que nos hace divinos. Es el amor lo que hace el sacramento. Y todo lo demás son glosas y tradiciones humanas.

6. Sobre la educación de los hijos en el seno de situaciones matrimoniales irregulares.

Creemos que este lenguaje –regular, irregular– es desacertado, más aun dañino. Hace daño a un niño oír que ha nacido o que vive en el seno de un matrimonio o de una familia “irregular”. Y hace daño a sus padres, los que fueren. Lo que hace daño no es ser excepción, sino ser censurado por ser excepción. Por lo demás, todos sabemos que basta que se multipliquen los casos para que la excepción se convierta en norma. En cualquier caso, la Iglesia no está para definir lo que es regular y lo que es irregular, sino para acompañar, animar, sostener a cada persona tal como es allí donde está.

7. Sobre la apertura de los esposos a la vida.

Afortunadamente, son muy contados entre nosotros los creyentes por debajo de los 60 años que han oído hablar de la Humanae Vitae, aquella encíclica de Pablo VI (1968) que declaró pecado mortal el uso de todo método anticonceptivo “no natural”, todo método que no fuera la abstinencia o la adecuación al ciclo femenino de la fertilidad. Pero hizo sufrir demasiado a casi todos nuestros padres. Esa doctrina, adoptada contra el parecer de buena parte del episcopado, fue lamentable en su tiempo y no es menos lamentable que haya sido mantenida hasta hoy.

Hoy nadie la comprende y casi nadie la cumple entre los mismos católicos. Y pocos sacerdotes y obispos se atreven a exponerla todavía. Ya no tiene sentido afirmar que la relación sexual haya de estar necesariamente abierta a la reproducción. Ya no tiene sentido seguir distinguiendo entre métodos naturales y artificiales, y menos todavía condenar un método porque sea “artificial”, pues por la misma razón habría que condenar una vacuna o una inyección cualquiera.

En nuestros días asistimos a un cambio transcendental en todo lo que tiene que ver con la sexualidad y la reproducción: por primera vez después de muchos milenios, la relación sexual ha dejado de ser necesaria para la reproducción. Es un cambio tecnológico que trae consigo un cambio antropológico y requiere un nuevo paradigma moral. La sexualidad y la vida siguen siendo tan sagradas como siempre y es preciso cuidarlas con suma delicadeza. Pero el criterio y las normas de la Humanae Vitae no ayudan en ello, sino más bien dificultan. Que la palabra de la Iglesia sea luz y consuelo, como el Espíritu de Dios, como lo fue la palabra de Jesús en su tiempo y sería también en el nuestro.

8. Sobre la relación entre la familia, la persona y el encuentro con Jesús

Creemos que Jesús sale a nuestro encuentro en todos los caminos, en todas las situaciones. En cualquier modelo de familia, en cualquier situación familiar. Creemos que Jesús no distingue familias regulares e irregulares, sino atiende a cada situación, con su gracia y su herida. Creemos que encerrarnos en nosotros mismos (nuestras ideas y normas, nuestros miedos y sombras) es lo único que nos aleja del otro y de Dios. Y creemos que la humildad, la claridad, la confianza nos acercan cada día al otro, y cada día nos abren a la Presencia del Viviente, estando donde estamos y siendo como somos. Y creemos que una Iglesia que anunciara esto, como Jesús, sería una bendición para la humanidad en todas sus situaciones.

Para orar

Bendito seas mi Dios, mi aire,
que estás ahí, tan cierto como el aire que respiro.
Bendito seas, mi Dios, mi viento,
que me animas, me empujas, me diriges.
Bendito seas, mi Dios, mi agua,
esencia de mi cuerpo y de mi espíritu,
que haces mi vida más limpia, más fresca, más fecunda.
Bendito seas, mi Dios, mi médico,
siempre cerca de mí,
más cerca cuanto me siento más enfermo.
Bendito seas, mi Dios, mi pastor,
que me buscas buenos y frescos pastos,
que me guías por las cañadas oscuras,
que vienes a por mí
cuando estoy perdido en la oscuridad.
Bendito seas, mi Dios, mi madre,
que me quieres como soy
que por mí eres capaz de dar la vida,
mi refugio, mi seguridad, mi confianza.
Bendito seas, Dios, bendito seas
(José Enrique Ruiz de Galarreta)

11 comentarios

  • carlos alejos

    Saludos. E estado leendo los mensajes  de los obispos y cardenales en las primeras partes del proceso del sinodo y menos mal que algunas voces afirman la importancia de no quedarse tan solo en la doctrina si no en ver que lo principal esta en el trato que se debe tener a las personas que viven las diferentes experiencias expresadas en las 38 preguntas de Francisco. Si esas voces se mantienen se podra pasar el filtro donde lo central es la persona humana y no las ideas o doctrinas que en vez de fortalecer la vida mas bien atentan contra ella.
    carlos alejos.
    Callao, Peru.

  • Graciela Pujol

    Excelente tu inciativa, Joxe. Te mando un saludo desde Uruguay. Tú, como siempre, aportando para abrir caminos nuevos en la Iglesia. Me gustaría conocer las 38 preguntas y no las encuentro en Internet. ¿Tú las vas a seguir contestando?
    Un abrazo

  • George R Porta

    He leído y releído el cuestionario y no dejo de comprender que sea una iniciativa innovadora pero esto de los “instrumentum laboris”  o como se les llame técnicamente acaban siendo filtrados y refiltrados antes de llegar a Roma porque el carrerismo es inevitable y todo el mundo quiere quedar o parecer bien a los ojos escrutadores de la curia.
     
    Además la inmensa de la mayoría de los cristianos de a pie no saben necesariamente qué significan estas preguntas después de un pontificado como el del Cardenal Dziwisz o como se llame el hombre (¿por qué no se cambia a un apellido más fácil?) al menos por los últimos años del pontificado de Juan Pablo II en el que las enseñanzas del Concilio Vaticano II si no fueron silenciadas fueron al menos echadas a un lado en las homilías diarias de las misas y en las catequesis básicas.
     
    Gentes como López Trujillo y los Legionarios de Cristo reputados con razón de ultra conservadores al punto de ser heterodoxos, dominaron la esfera del trabajo pastoral y el derecho canónico matrimonial respecto de y con la familia al menos en América latina.
     
    ¿Cómo puede arrojar resultados confiables una encuesta de este tipo de preguntas acerca de la recepción entre los cristianos de a pie de los documentos magisteriales de la Iglesia o las opiniones sobre la “ley natural” si ya casi nadie habla de  ninguna de las dos cosas en la vida diaria excepto de los académicos y quizás el clero urbano de países desarrollados; preguntas sobre las parejas divorciadas y vueltas a casar que comulgan y lo callan, o las parejas del mismo sexo que sean activas en la parroquia como si su matrimonio fuera canónico (rato, consumado, no rato, no consumado, etc.) cuando el clero ha perdido credibilidad en su lealtad al celibato, tantos curas y religiosos llevan una doble vida con encuentros vacacionales del mismo sexo o con parejas a escondidas?
     
    ¿Quién va a leer en Roma la respuesta que yo envíe si no la someto a través de mi obispo y si la envío a éste quién o quienes la van a filtrar o hasta desechar (sobretodo sabiendo lo palabrero que soy) para que no se salga de lo aceptable?
     
    Francisco debió saber que no está en su diócesis argentina,  que está en Roma donde las cosas de palacio van despacio (como en todas partes donde se cuezan habas) porque los funcionarios son carreristas y por ende no necesariamente fiables.
     
    El Papa debió envolver a los seglares, a los estudiantes de licenciatura en informática en las universidades católicas del mundo y haber quitado a los curas el control de esta encuesta.
     
    La familia es una problemática seglar no clerical porque en el matrimonio el cura no es más imprescindible que los contrayentes. Esta es una encuesta de seglares sobre asuntos seglares y en ella los curas no tienen nada que ofrecer como experiencia personal porque se supone que no tengan ni mujer, ni hijos o hijas y menos maridos.
     
    ¿Por qué no abrir canales de internet para recopilar las respuestas y procesarlas? Aunque ello implicara alguna clase de filtraje porque ya sabemos que desafortunadamente haya de todo en la viña del Señor y que algunos somos capaces de hacer y decir guarrerías estúpidas pero de alguna manera Facebook y twitter y todos esos artilugios comunicativos son capaces de manejar millones de mensajes con bastante efectividad.
     
    Y si todo lo que se comenta es cierto ¿qué pudiera sorprender al FBI, la Agencia Nacional de Seguridad, la KGB o la Interpol a estas alturas del partido después de Wikileaks, Vatileaks y todos los leaks hasta en los apartamentos del Papa Benedicto?
     
      

  • ana rodrigo

    Que te aproveche, Koldo, y perdona por no entenderte, soy una inculta.

  • olga larrazabal

    Creo que si tengo acceso al cuestionario, se lo debería mandar a Roxana, la pobladora chilena que es candidata a la presidencia, y que es tan honesta y clara exponiendo la situación de su gente, que seguramente es mayoría.  Francisco se contactaba con los pobladores de Bs Aires a los que visitaba todos los domingos, sin necesidad de intermediarios, que son generalmente los “correctores” de las respuestas, y eso es bueno, porque ningún burgués le va a servir de filtro.

  • Koldo

    Besarkada bat, bihotzeko lagun maite hori! Eta mila esker zure ausnarketengatik…

  • Juanel

     
    Excelente José Aregui. Las ideas que expresas sobre las diversas familias y sexualidades de ese modo tan acogedor, me hacen abrir o profundizar mejor sobre un tema al cual he dedicado poco tiempo. Marca las pautas por dónde hay que ir para contestar las 38 preguntas presentadas en el cuestionario. Habría que elaborar uno en concreto, para que podamos firmarlo un colectivo importante de personas afines a él para presentarlo en el Sínodo. El comentario de Honorio va en la misma línea de modo que se complementan entre sí.
     
    Gracias a ambos.

  • marian

    Gracias José por tu aportación, lúcida como siempre. Tengo éste problema muy cerca´en mi familia, y puedo asegurar que he sido testigo, de un respeto y un amor que no va a la zaga de un matrimonio heterosexual. El niño que ha nacido ya dentro de ésta “familia”, hijo de una de ellas. Es un niño querido y felíz.
             Efectivamente. El Papa Francisco, debe abrir su mente y su corazón al soplo de la Ruah, (espiritu femenino y no masculino, tercera persona de la Trinidad), que sopla dónde y como quiere. Un abrazo.

  • oscar varela

    Hola honorio!

    Te leo:

    – “a lo mejor nuestras ideas de profanos podrían ser útiles para elaborar los platos a servir a la mesa de Su Santidadd y sus Eminencias del Sacro Colegio-Sanedrín (con perdón)“-

    En política (Gobernanza):

    * a quienes no ponen su Agenda (“de lo que hay que tratar y hacer”)

    * habrá otros que le im-pongan la suya.

    Pienso que este es el caso en la Iglesia católica: “Jerarquilismo“.

    ¿Será?

    ¡Voy todavía! – Oscar.

  • h.cadarso

      Amigo Joxé: Ados, ok, de acuerdo. Creo que tus puntos de vista y los míos van más o menos parejos, y me alegro.
      En todo caso, entiendo que alguien podría hacer su lectura del contenido de la teología de la familia tal como se desprende de la Biblia, del Concilio Vaticano, y de otros documentos. Tú y yo creo que vamos por libre, hacemos una teología extraída de la praxis…Puede que nos falte lo otro.
      Por otra parte, tu exposición parece un tanto centrada en nuestra cultura occidental, en un universo cristiano o penetrado por ideologías cristianas o “contracristianas”. Y quizá deberíamos prestar más atención a la perspectiva y la teología-filosofía que puedan tener sobre la familia otros universos religiosos y culturales, y al futuro de una concepción de la familia válida en cualquier supuesto de cualquier religión, el islamismo, el hinduísmo, el confucionismo, el sintoísmo, las religiones precolombinas o africanas.
      Yo he insistido en la presión que los cristianos deberíamos ejercer para crear las condiciones de economía mundial, de legislación civil, de apoyos del estado a la vida familiar, de persecución de la trata de blancas y de las aberraciones relacionadas con el sexo, en especial las que se producen a través de Internet, por parte del poder civil.
      No es posible, en una palabra, un bienestar mínimo de la familia sin un concepto de la vida económica y laboral menos rabiosamente capitalista y más inspirado en una filosofía de signo marxista.
      De acuerdo, Oscar, en la posible trampa y el posible doble sentiddo del cuestionario pancho-vaticano  (eres un fenómeno acuñando “palabros”, contigo el diccionario avanza a velocidad de vértigo). Por mi parte, acepto las reglas de juego que nos imponen, y procuraré esquivar este campo de minas.
      Otra cosa, Duato! Por qué no propones a los que cocináis Iglesia Viva un número monográfico dedicado a contestar este cuestionario? a lo mejor nuestras ideas de profanos podrían ser útiles para elaborar los platos a servir a la mesa de Su Santidadd y sus Eminencias del Sacro Colegio-Sanedrín (con perdón).

  • Antonio Vicedo

    Bravo, José,  por expresar clara y valientemente lo que tanta sencilla gente considera y vive.
     
    Gracias por estas exposiciones sencillas y objetivas que nos pueden ayudar a que más aportaciones de las iglesias vivientes lleguen a las cátedras vetustas de Moíses y otros religiosos, desde las que se dice y no se hace, y aún lo que se dice, por no ser practicado, ha quedado esclerotizado  y sin vida, frente al vivo amor del que Jesús fue testimonio humano  y del que nos dejó vivo mensaje.
     
     
    Releeré tu aportación y la difundiré cuanto pueda para que con las aportaciones de quienes reciben revelación de lo que se oculta a sabios y entendidos, podamos ofrecer la verdad común come presión a tanto intento de que se acepten verdades absolutas para comportamientos de sujetos tan relativos.
     
    Que tu aportación a Atrio nos ayude a subir nuestro nivel de confianza en que el Espíritu deja de tolerar impulsos ajenos y esta tomando su iniciativa activa para que la  Levadura, bien diluida en la Masa la fermente con realismo y eficacia

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