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Espiritualidad y Religión / 2

Este es el segundo tema de los 7 que comprenderá este curso.
Antes de que se hayan agotado las preguntas y los comentarios –quedan interesantes preguntas pendientes del 1º– pasamos al 2º.
Para recibir el material completo hay que inscribirse en el Curso entrando en CURSO-TALLER ESPIRITUALIDAD Y RELIGIÓN.
También se puede seguir de forma personalizada escribiendo al autor y tutor gonzalohayaprats@gmail.com

En cualquier caso la matrícula es gratuita

Se aceptan aportaciones libres (botón a la izquierda)

UD 2. Espiritualidad y Religión

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Hay muchas definiciones tanto de la espiritualidad como de la religión; eso demuestra que existen muchas maneras de interpretarlas. Buda y Jesús prefirieron mostrarlas con su ejemplo y con parábolas.

Ejercitando nuestra inteligencia espiritual, podríamos compararlas con la tradicional relación entre el alma y el cuerpo, aunque toda comparación tiene sus límites. La religión es como el cuerpo de la espiritualidad, es su encarnación, su manifestación externa. Un cuerpo sin alma es un cadáver. Un alma sin cuerpo puede existir, pero no es algo de este mundo. En algunas personas podemos apreciar más cuerpo que espíritu, y en otras más espíritu que cuerpo. En la esfera del espíritu entraría la belleza, la ética, la mística y, como culmen y síntesis, el amor.

Belleza: es el “infinito representado de forma finita” (Schelling)

Ética: es la percepción de un deber que me trasciende y se impone a mis intereses

Mística: es un contacto tangencial con lo trascendente (con la eternidad. Paniker)

Podríamos comparar también la espiritualidad y la religión con la relación entre lo justo y lo legal. Lo justo debe impregnar la legalidad, pero es más que la legalidad y, a veces, lo legal no es justo.

Podríamos compararlas también con una catedral gótica. En la planta de la catedral estaría la religión. Allí los fieles escuchan la doctrina predicada desde el púlpito, oran en común, celebran los ritos litúrgicos, y reciben los sacramentos. En la torre estarían los místicos, con una espiritualidad que necesita menos manifestaciones externas; están en la catedral, quizás bajan a celebrar la eucaristía, pero en su intimidad contemplan un panorama más amplio, experimentan un contacto más cercano y directo con el cielo de una espiritualidad pura. En la sacristía podríamos colocar a quienes ejercen una religión sin espiritualidad –al menos con muy escasa espiritualidad- como el chiste del judío ateo pero fiel a los ritos de la tradición religiosa.

La catedral no encierra la espiritualidad. Delante de la catedral está la plaza. En la catedral no se permanece, en ella se refuerza la espiritualidad. Quedarse en la catedral sería una espiritualidad “de ojos cerrados”. La espiritualidad “de ojos abiertos” se vive en la calle, en el atrio, en la plaza de la catedral. La comunicación, la compasión, es la prueba del amor, de la auténtica espiritualidad.

Acudiendo ahora a la inteligencia racional podríamos presentar la relación entre espiritualidad y religión resumiendo en un cuadro sinóptico la idea central de Rudolf Otto en su libro “Lo santo. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios”.

Trascendente = Absoluto = Dios = Tao = Todo

Espiritualidad

“Lo santo”

Irracional

. majestad

. misterio tremendo

. fascinación

. sentido de criatura

Mística

“Lo numinoso”

Torre I. Espiritual
I. Racional

I. Emocional

Racional

. doctrina

. ritos

. preceptos

Religión Catedral

Lo material

Religión social

El judío ateo”

Sacristía

La religión es una socialización de la espiritualidad y un intento de explicarla, de racionalizarla. Jesús anunció en sus parábolas el Reinado de Dios, pero no quiso transmitirnos un conocimiento “claro y preciso” de ese reinado –los teólogos tratan de precisarlo y no lo dejan muy claro- sino alentar una actitud de fraternidad, que es, desde la creación, el proyecto de Dios para la humanidad.

Goethe decía que hemos trivializado la idea de Dios. Dios es el misterio incomprensible para nuestra razón, es “concordia oppositorum”, como dijo Nicolás de Cusa. Los musulmanes se precian de llamarse Islam, sumisión. El humanismo actual se resiste ante el “misterium tremendum”, las teofanías del Antiguo Testamento, o a experimentar la admiración (el desconcierto) y el temor de los discípulos ante las manifestaciones extraordinarias de Jesús.

La espiritualidad no se limita al ámbito de las religiones. Un ateo como Comte-Sponville nos describe su propia experiencia mística. La ética y el amor brillan aún más cuando se practican sin ninguna esperanza eterna.

Dios es Espíritu. Dios es energía. Dios es energía lúcida. Dios es Amor.

24 comentarios

  • Juanel

     
    Exacto Agustín, no hay razón alguna para pensar en “otra realidad” objetiva y vinculante que agrupe valores, pensada como dada y externa a nosotros, sino que es más simple considerarla como construcción humana elaborada a lo largo del proceso de humanización. ¿Por qué razón al ser una construcción humana no va a ser vinculantes? ¿no lo son las leyes y el derecho que obviamente son construcciones humanas?

  • Agustin

    Creo que la afirmación de Gonzalo en esta 2ª unidad es discutible:

    “Mi idea de la espiritualidad puede venir expresada en una metafísica más o menos obsoleta, pero creo que hay que buscar un lenguaje –y unos conceptos- que fundamenten valores esenciales como la dignidad humana, la justicia, o el amor. Esos valores no pueden ser meramente subjetivos, ni  resultado de procesos fisico-químicos en las neuronas. Yo creo que esos valores pertenecen a una vertiente intangible de la realidad, que es objetiva y vinculante. Creo que habría que admitir la realidad de esa esfera espiritual al menos como un postulado para explicar la consistencia de los valores”…
    ¿No implica cierto idealismo al estilo del tercer mundo de Popper? Se pueden admitir esos valores como postulados (Antonio Marina), pero siendo conscientes que son construcciones humanas y no una realidad ya dada y externa a nosotros. El hecho de considerarlos como postulados no les quita su importancia, pero deja abierta la puerta a su evolución en nuestro proceso de humanización.

  • Juanel

     
    Si a la calidad y calidez humana que sabe y practica el acogimiento y la empatía, el compartir y la comprensión, la solidaridad y el darse a los demás,…… a unas relaciones personales que respiran y están enraizadas en el amor, lo llaman espiritualidad tanto religiosos como los que no lo son, no tengo ningún inconveniente en reconocer mi error y llamarlo del mismo modo. Entonces coincido con Honorio cuando dice que la espiritualidad tiene coordenadas muy diferentes a la religión. Yo diría que es primaria y anterior a toda religiosidad y condición necesaria para ella. Sin espiritualidad la religión y menos la cristiana se queda, en mi opinión, en lo externo del culto y vacía de contenido.
     
    Lo que quizás no comparto con Honorio sea lo de la raya divisoria. No creo que haya sido su intención separar a la gente en buenos y malos, los que tienen espiritualidad de los que no la tienen, sino que dice mucho más de las personas y es más trascendental lo humano, lo espiritual, que si se tiene o no se tiene religión o religiosidad. Más que separar o dividir a la gente (entre los míos, los que me gustan, los buenos, … de los otros), lo que hay son actos deshumanizados y deshumanizadores, y actos de gran calidad humana o espiritual. Las personas somos en nuestros actos bastante ambiguas, a veces actuamos de un modo y otras de otro. Nadie puede deshacerse del mal y su culpa o responsabilidad, siempre aparecen las sombras.

  • ana rodrigo

    Juanel, yo de mística nada puedo decir pues nunca me he acercado a esas experiencias y sólo sé lo que otros/as has dicho o escrito.
     
    Lo que sí sé, y tengo pequeñas experiencias, es el potencial mental que los humanos somos capaces de desarrollar, ya sea en el campo científico, artístico o religioso. Estuve viendo la exposición de Dalí del Reina Sofía y salí en un estado de choc total (después de cuatro hora y media), no me cabía en la cabeza que pudiese existir una mente con esa capacidad creativa de mundos inimaginables por el resto de los mortales.
     
    También he tenido alguna experiencia personal haciendo prácticas orientales de espiritualidad, y, realmente, exponerlas puede producir risa y sarcasmo en l@s incrédul@s. El yoga, el Reiki o el chikung son prácticas que, sin necesidad de productos que alteren la conciencia, producen efectos reales sobre el cuerpo, la mente, y el estado general de la persona.
     
    Seguir hablando de Dios, o contra Dios, a tientas, es una pérdida de tiempo. Otra cuestión son las experiencias que, teniendo como referente al Dios en el que se crea, siempre como fuente de bondad y belleza, en los miles de aspectos de cada una de estas palabras, pueden dar un convencimiento inapelable a cada persona.
     
     
    El amor, por ejemplo, no se demuestra a golpe de prueba de laboratorio, se vive, y se puede expresar en el arte o en la vida de quien lo viva. ¿Indica esto que, por fundamentarse en la experiencia, el amor no existe? A lo largo de la historia se ha negado el amor entre personas del mismo sexo, ¿y por ello han desaparecido los gais o las lesbianas? En Marruecos han encarcelado a dos jóvenes por colgar en Facebook una foto besándose, ¿indica eso que el amor entre esos dos jóvenes no es real? Pues con las experiencias espirituales y/o religiosas, ocurre lo mismo.
     
    Eso sí, hay que desechar les experiencias basadas en la ignorancia o en desequilibrios personales. El pensamiento profundo y la reflexión sincera, es algo serio que se puede dar en gente sencilla o en gente de gran altura intelectual. Todo es muy complejo, y por eso, a veces, las simplificaciones ofenden a la inteligencia ajena.

  • h.cadarso

      Con esto de las beatificaciones masivas de Tarragona se me ocurre hacer un dibujo de espiritualidades tal como se perfilaron en aquellos tiempos de 1936 y siguientes años.
      Un pastor protestante de Pradejón, La Rioja, tuvo una profunda amistad con un tal Belloso,  anarquista de la vecina Calahorra. Los dos fueron fusilados creo que en un mismo lote por los franquistas. También fue fusilado un franciscano, Antonio Bombín. Lo de todos ellos creo que era espiritualidad de la buena, religiones o ateísmos aparte. Religiosidad de la buena era la de Manuel de Falla, que se exilió a perpetuidad; y la de José Bergamín, creyente y comunista tan convencido de lo uno como de lo otro. Y la de Federico García Lorca, y la de un pastor de cabras y un peón del campo que fueron fusilados en mi pueblo.
      Las monjas que regalaban niños hijos de fusilados a familias de derechas, robándoselos a sus madres presas en la Prisión de Saturrarán, Guipuzcoa, no sé yo qué espiritualidad tenían…Tampoco me convence mucho la espiritualidad de los obispos que firmaron la carta de bendición de la Santa Cruzada de Franco.
      Quiero decir que la espiritualidad funciona con coordinadas muy diferentes de la religión, y traza una raya divisoria mucho más explícita y trascendental que la que pudiera trazar la de las religiones.
      ¿A qué lado de la raya pondremos la espiritualidad de los que han participado en la pachanga de Tarragona? ¿O la de los obispos y el Sumo Pontífice que se han apuntado a la fiesta? Habría que preguntarle al Buen Samaritano de la parábola.
      Yo por mi parte ya he subido a los altares al pastor de cabras y al bracero de mi pueblo que fueron fusilados; y a García Lorca, y a muchos más que no estaban en las listas del festival de Tarragona.

  • Juanel

     
    No sé Ana si éste es el lugar para hablar de lo que entendemos por espíritu o tal vez sí. Me parece que es un tema distinto y Gonzalo me da un toque de atención por estar abriendo temas nuevos. Aunque tu definición de espiritualidad tenga un sentido inverso al que yo le he dado lo importante que veo en ella es que es lo suficientemente amplia para que quepan ambas. Por lo tanto reitero mi agradecimiento, por que para mí espiritualidad hacía referencia al esfuerzo humano casi inútil de acortar la distancia o abismo que nos separa de Dios (como espíritu) o del Misterio, muy ligado a lo religioso. Tu definición me permite desligarla al tener un sentido más amplio, más humano, más ligado al centro de mi pensamiento, la plenitud humana.
     
    A mí interpretar la experiencia mística como un estar, aunque sea por un momento, en presencia del Todo o de Dios me parece que es justo lo que dice Javier, sacar a Dios o lo Trascendente, como tapahuecos, para explicar lo desconocido. No me gusta ni siquiera en el campo religioso. Dios para mí como cristiano es un Dios personal y si queremos relacionarnos con él pues por lógica tendremos que profundizar en las relaciones personales tal como nos relacionamos con otras personas, con alta espiritualidad o calidez humana. Y para establecer o ahondar en una relación personal no es a mi entender la mejor forma utilizar estados alterados de conciencia. Me explico, no creo que sea nada bueno que para relacionarnos con otras personas necesitemos servirnos unas cuantas copas de más. Con lo cual no estoy diciendo que la experiencia mística sea un estado de embriaguez, pero sí es un estado alterado de conciencia. Y en ese estado, no nos ayuda en nada en las relaciones personales. Es más es una experiencia individual, muy difícil de compartir. Sin embargo, ese estado alterado de conciencia individual puede utilizarse en las relaciones personales posteriores al obtener con ello una paz y armonía que las facilita. Aunque para obtener paz y armonía no es necesario tener experiencias extáticas o místicas, pues basta ejercitarnos en ellas y practicarlas.
     
    Tienes razón Gonzalo la espiritualidad es un campo resbaladizo y difícil, tenemos que seguir hablando. Ya en mí se ha producido un cambio fruto del diálogo. Considero que es importante el intercambio de ideas o posiciones si tenemos una actitud abierta a lo que dicen los demás aunque mucho de lo que nos digan no lo compartamos. No se trata de confluir hacia lugares comunes sino de ajustar nuestras propias posiciones, que en mi opinión cuanto más diferentes mejor ya que enriquecen más, abren perspectivas distintas y colaboran con la maravillosa diversidad humana.

  • Javier Renobales Scheifler

    Curioso caso de espiritualidad, de animal no humano, y de animal humano (el cuidador, que resultó asesinado por la elefanta).

    http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/una-elefanta-mata-cuidador-tras-eutanasia-companera-2740571

    Una elefanta mata a su cuidador tras la eutanasia de su compañera

    El animal no humano (que no ha leído a Hans Küng y al parecer no ha recibido soplo alguno de ningún espíritu divino ni demoníaco –aunque no se sabe-) ya había mostrado comportamientos agresivos en el pasado pero algunos apuntan a una venganza.
     
    (lo digo con todo respeto, sólo por si sirve para hacer pensar, cada uno lo que mejor le parezca, claro.
     
    Ante lo que desconocemos –que desconocimiento no es misterio, sólo es aún desconocimiento-, ante los agujeros de nuestro conocimiento, necesitmos humildad y no vale acudir a imaginar un dios tapagujeros para explicar lo que aún no sabemos explicar. en mi modesta opinión es hacer trampa, es pensamiento mágico, el imaginario espíritu tapaujeros que interviene soplando)

  • M.Luisa

    Pienso por el contrario Gonzalo,   que estamos hablando de lo mismo, de la realidad fundante,    de lo ineludible que resulta en este tema de la espiritualidad situar esta  experiencia en el horizonte de la realidad misma.  Por eso este primer momento  en el que más que un decir es un quedar en silencio,  como dije,  la religión  se lo llevó por delante  y ahora el trabajo es nuestro  para recuperarlo,  algo  que  sería  del todo imposible  si no tuviera que ver esta experiencia con el aspecto sensible del conocimiento  a la vez que,  también,  esta sensibilidad es la que nos abre las puertas   a la trascendencia.  

     

  • ana rodrigo

    Juanel, dices: Podría decir que el espíritu que subyace aquí en el término espiritualidad tiene un sentido débil, quiero decir que el “espíritu” aplicado a lo humano se emplea tal como el de espíritu de la ley, espíritu de la letra,….., referido a lo importante de la ley, de la letra … y de lo humano. No tiene un sentido ontológico como ser, esencia, sustancia.” Mi intención en dar mi propia definición de espiritualidad es justamente lo contrario a lo que dices: el espíritu de la ley o el espíritu de la letra, no es el espíritu humano, y, por tanto, la espiritualidad sí es esencia y sustancia del ser humano, aunque nada más sea porque el alcance, profundidad y capacidades del ser humano no las tiene ningún otro ser vivo en la misma medida y, además, en evolución, como dice Arregui.
     
    Por otra parte, yo, que no he estudiado filosofía ni otras ramas del saber, pienso que lo que he dicho es de sentido común, ya que explicaciones muy conceptuales o metafísicas conforme a los cánones de esta disciplina, en ocasiones nos meten en un laberinto mental de difícil aplicación a la vida y conducta de quien vive en un grado u otro dicha espiritualidad. La espiritualidad por la espiritualidad, no tiene sentido si no sirve para la vida propia y ajena, la vida individual y la vida compartida con nuestros semejantes, es decir, los valores. Es por eso por lo que la espiritualidad no es exclusiva de creyentes o de no creyentes, es de humanos.

  • Gonzalo Haya

    Como dice Ana, es muy difícil precisar lo que entendemos por espiritualidad; para todos es un término resbaladizo.  También sería difícil precisar lo que entendemos por amor. Se trata de vivencias que difícilmente encajan en conceptos “claros y bien definidos”. Son interpretaciones, vividas o contempladas desde diversos ángulos. A mí me ha costado elaborar estas siete Unidades Didácticas para medio aclararme sobre lo que podemos entender por espiritualidad; y espero que el que tenga la paciencia de seguirme termine sacando una idea suficientemente razonable, aunque se quede con la suya más o menos modificada por este curso taller. Y lo de taller se está mostrando en las muy buenas intervenciones que están aflorando.
             Estoy de acuerdo fundamentalmente con la descripción que presenta Ana, y me parece muy realista y muy humana. Iremos viendo que yo añado otros matices, quizás intelectualoides, pero no sé prescindir de ellos.
    También estoy de acuerdo con María Luisa –por favor, no me trates de usted-, aunque creo que tardaríamos algo en compatibilizar nuestro lenguaje. Desde luego que Dios –el Todo- y la espiritualidad rebasan  con mucho a todas las religiones; y que a Dios nos aproximamos –sólo nos aproximamos- con vivencias y con hechos. La aproximación por conceptos –quizás necesaria- resulta más frustrante que orientadora. El concilio IV de Letrán terminó diciendo que lo que había dicho sobre Dios tenía más de error que de acierto. A veces he comparado la religión con las ruedas que se añaden a la bicicleta del niño hasta que aprenda a guardar el equilibro; creo que para muchos es necesaria, pero cuando uno se hace adulto estorba para avanzar, y tiene tendencia caer en la hipocresía, que es lo que señalan con inmenso dolor Pepe y Sergio.
    Juanel abre muchísimo el campo de cuestiones, se lo agradezco pero habrá que ir entrando poco a poco. Desconfía de la metafísica, y puede que tenga razón, es un sistema, quizás obsoleto, de interpretar la realidad. Yo creo en la realidad y que todo el mundo, y nosotros, participamos de esa realidad. No se trata de un espíritu flotante, sino de la realidad que nos da existencia.
    En la mística, un primer momento es la experiencia misma – que no se puede expresar en palabras-; otro momento es la descripción inmediata que hace el que la ha experimentado y que necesariamente traduce en los elementos de su cultura, que puede ser oriental, occidental, científica, ingenua… Y quizás existe un tercer momento que sería la interpretación conceptual posterior que hace el místico, o sus intérpretes, para encajarla en un sistema filosófico, teológico, o cosmológico. Un ejemplo sería san Juan de la cruz con sus poesías (segundo momento) y con sus explicaciones (tercer momento). Creo que la mística es una experiencia sensible, una toma de conciencia, de lo trascendente, pero no el culmen de la espiritualidad; traté de expresarlo en la foto de ladre amamantando al bebé de chimpancé, creo que el grado de compasión que muestra es un nivel de espiritualidad superior a una experiencia mística. Espero que Pepe y Sergio no se tomen a mal si digo que la rabia que ellos manifiestan ante el parto en el césped es también una muestra de su de espiritualidad.
    Probablemente me dejo muchos temas sin responder o habré abierto nuevas cuestiones opinables. Si continuamos dialogando, nos conoceremos mejor y comprenderemos que el punto de vistas de los demás completa el nuestro para vivir y comprender la realidad.

     

  • M.Luisa

    Gracias, Gonzalo Haya,  por  cuanto, salvo alguna precisión de detalle, dice usted estar de acuerdo conmigo. Al leerle pensé que tal vez  esta imprecisión se resolvería  al completar mi  comentario  pues ya dije que faltaban cosas. Sin embargo, repasándolo ahora  me doy cuenta que al menos en este punto, donde usted detecta la imprecisión expresándose así :
     
    ” (…) en que la experiencia del Todo – que yo identifico  con lo que entiendo  por Dios- rebasa de alguna manera la religión”
     
    Pues bien,   sobre este particular  pienso que mi postura  ya quedó  clara  al dejar dicho  que en esta experiencia  no hay conciencia alguna  de religiosidad. Es más  mi convicción incluso va más allá  pues a mi modo de ver   la religión históricamente ha servido más bien para obstruir el camino de la espiritualidad que para facilitarlo.
     
    Entonces,  si convenimos en identificar  esta experiencia del Todo con lo que el concepto Dios nos da a entender de su realidad, es innegable  que éste se quede muy por debajo de aquella experiencia  de la cual participamos por entero.  No así en la conceptuación mental de Dios la cual desgraciadamente ha venido impuesta por las religiones. Tal situación ha venido dada  como consecuencia,  precisamente, de  lo que usted ya indica sobre  la influencia del logos helénico y que en ese punto me da a entender que sí está de acuerdo conmigo. No obstante  fíjese  que esto enlaza con lo anterior  porque en este sentido el  fin preponderante del logos  se estableció por el afán  de constreñir  la esencia en el ser, es decir en el concepto. De ahí mi insistencia  en estos asuntos y más si se habla de espiritualidad de conceder  prioridad  al estar sobre el ser,  lo  cual fue al leer hace tiempo a Sponville  lo que me produjo la satisfacción  de comprobar la  ratificación   que de ello    hacía   al describir su experiencia,   pues  en ella no alude al qué de  aquella presencia sino   meramente a  su previo  estar manifestándose. El quedar tocado, el  “tángere” bueno lo tangible,  pienso que se inscribe en este ámbito del estar. Como lo que más me interesa es ir ganando acuerdos ya diré en   otro momento  lo que iba a añadir a mi comentario de ayer. Sólo  para finalizar diré   que estoy, también,  completamente de acuerdo con el último artículo de J. Arregi.
     
    Agradecida le envío un cordial saludo

  • Juanel

     
    No he parado de darle vueltas a la definición de espiritualidad que hace Ana Rodrigo: “todo aquello que socialmente se ha admitido con sentido positivo y que proviene de nuestra actividad mental de humanos, con capacidades cuasi infinitas de ser capaces de concebir y practicar el bien y la belleza”. Preguntaría a Gonzalo Haya si está de acuerdo con esta definición. La espiritualidad entonces depende de la calidad y calidez humana. Por tanto las escenas que nos han contado Teresa Tumini y Pepe Sala tienen un alto grado de espiritualidad y al leerlas se me rayaron los ojos, el sentimiento me puede. Podría decir que el espíritu que subyace aquí en el término espiritualidad tiene un sentido débil, quiero decir que el “espíritu” aplicado a lo humano se emplea tal como el de espíritu de la ley, espíritu de la letra,….., referido a lo importante de la ley, de la letra … y de lo humano. No tiene un sentido ontológico como ser, esencia, sustancia.
     
    Es que cuando se habla con cristianos por lo común parten de una antropología que no comparto, la constitución digamos trinitaria del ser humano cuerpo-alma-espíritu. La mayoría cuando les digo que yo no parto de esa constitución humana, sino que somos simplemente cuerpos orgánicos de forma igual que los demás seres vivos se quedan descolocados, porque están hablando con una persona religiosa y digamos practicante para entendernos. Además les añado que en el mundo en general y en los seres vivos no hay almas o espíritus, porque me es suficiente las explicaciones de la Ciencia sin ninguna necesidad de añadir nada. Entonces la pregunta que me hacen es inmediata ¿tú crees en la otra vida? Mi respuesta es pues claro que si, pero yo dejo esa otra vida en manos de Dios. Quiero decir que yo no le impongo a Dios la otra vida, que al tener un alma inmortal nos correspondería por necesidad por la inmortalidad del alma, sino que dejo a Dios hacer lo que quiera con nosotros tras la muerte.
     
    Vamos entonces con la espiritualidad como lo importante de lo humano, la calidad y calidez que envuelve como una atmósfera el modo de estar y actuar de ciertas personas y también actos y palabras puntuales que reflejan ese calor humano. En este sentido la espiritualidad es mucho más amplia que la espiritualidad religiosa. Bien, yo añadiría entonces que la espritualidad humana es para mí la condición necesaria para la religiosa, pues sin ella lo religioso se reduce a un conjunto de ritos o de cultos vacíos, que nada tienen de cristianos. Aquí se entiende bien que hay demasiados cristianos en los que la calidez humana brilla por su ausencia, carecen de espiritualidad, mientras que hay ateos, agnósticos,… embebidos en ella, que les sale por los cuatro costados en todo cuanto hacen, también, también hay muchos cristianos que la tienen y algunos en alto grado.

  • Juanel

     
    Ana Rodrigo, adopto sin problemas tu definición de espiritualidad además me gusta porque evita confusiones sobre lo que se esta hablando y la separa completamente de lo religioso. No así el último comentario mío que no lo separa sino todo lo contrario

  • Juanel

     
    Por favor Pepe Sala yo no he dicho ni puedo decir que la espiritualidad sea cosa de los religiosos creyentes en Dios o dioses, Nirvana o Tao o en lo que sea, y menos que sea exclusiva de ellos. Los ateos, agnósticos, nihilistas…..y en general no creyentes pueden tener una alta espiritualidad y vivencias o experiencias místicas, de tal modo que podemos hablar con un ateo y percibir que le envuelve una atmósfera de enorme espiritualidad, en su expresión de gestos, mirada, palabras… No tengo ninguna duda sobre esto y hablo por experiencia. Conozco científicos agnósticos en el sentido de que no pueden decir nada acerca de Dios (a-gnosis), que quedan asombrados y perplejos ante el Misterio como experiencia mística que prolongan en el gran respeto y admiración de cuanto investigan y observan y hasta en el trato con las personas.
     
    Gonzalo con respecto a la espiritualidad me encuentro tocando un terreno resbaladizo para mí. Es que parto de una posición que he elegido por la cual no considero que el ser humano tenga algo que podamos llamar espíritu, pero si podemos practicar la espiritualidad. Soy consciente de que parto de una posición paradójica. Por ello diré con frecuencia barbaridades y errores, caeré en contradicción por que no lo tengo nada claro que pueda apoyar una espiritualidad sin espíritu.
     
    Con respecto a la experiencia mística supongo que hay que distinguir entre los cambios fisiológicos y la actividad cerebral que ocurren en una vivencia mística de lo que ésta significa, de su sentido profundo. Pero la interpretación que se le da al sentido y significado depende de la cultura y la creencia o la no creencia. Mientras que las pautas que sigue la experiencia mística son bastante similares, lo que se explica en las interpretaciones resulta extremadamente diverso. Unos dicen conectar con la realidad de las cosas por fusión con el entorno, para otros conectan con el Todo, otros lo hacen con el Misterio o con lo Otro o con lo Trascendente o con Dios,….. y en fin otros lo explican como una exaltación anímica combinada con un estado alterado de conciencia. La atención a mis experiencias místicas acabaron cuando adopté esta última interpretación. Además cuando leí que la mística puede usarse para crecer en la fe pero no necesariamente, pues no tuve ningún inconveniente en dejarla de lado.
     
    Entonces mi pregunta es ¿dejando la mística y sus vivencias o experiencias puede seguir habiendo espiritualidad? ¿es espiritualidad la sensibilidad a lo humano, a sus valores éticos y estéticos? ¿Una persona con un alto sentido de justicia y sensibilidad hacia las causas justas tiene una alta espiritualidad? No lo sé, es que me sobra la palabra espiritualidad. Me sobra desde mi parcialidad de creyente porque desde que abandoné la mística el término espíritu lo reservo para Dios, por ser distinto a nosotros en cuanto a su divinidad. Dios es espíritu pero no nosotros. Y espiritualidad, porque deriva de espíritu que es solo de Dios, es para mí el afán de acortar la distancia que nos separa aunque sea insuficiente por quedar Dios siempre un poco o un mucho más lejos, sin dejarse nunca atrapar o alcanzar. Evidentemente aquí no tiene la espiritualidad otro significado que el religioso, pero de ningún modo exclusivo. Espero que Pepe Sala me entienda, aunque lo haya explicado muy mal.
     
    Mª Luisa ya hablaremos
     
    Un abrazo

  • ana rodrigo

    Y respecto a la mujer que ha dado a luz en un prado, ocurre en las mejores familias, yo podría contar casos en que el médico le dice a la parturienta que le quedan dos horas, y a los cinco minutos nace el niño o la niña: en una escalera, en un taxi, en la acera, etc. etc.
     
    Lo injusto es que (desconozco los detalles) se le cobrase los servicios a posteriori. Y eso no depende del “cristianismo” de un país, (los países no son cristianos por más que tenga mayoría de su población cristiana), depende de que en el país no haya leyes justas, y eso se da, desgraciadamente, con demasiada frecuencia con mayoría o no de creyentes.
     
    Otra cosa que me llama la atención de estos casos es la oportunidad del fotógrafo que ve a esta mujer y lo primero que hace es fotografiarla, así como aquella otra del buitre y del niño, ¿es que es más importante una foto que una ayuda? A veces pienso que vivimos en una sociedad en la que se trastocan los valores. Y aquí sí entraríamos en cuestiones de espiritualidad, la del médico/a, la de las normas del hospital, la del fotógrafo, la de las leyes justas, la de la ayuda a una parturienta, etc. etc.

    Quisiera con estas últimas palabras centrar el tema para no desviar la atención hacia otras cuestiones que no vienen al caso.

  • ana rodrigo

    Desde el primer momento me di cuenta de la dificultad que entrañaba el título y el tema de este curso taller. Y desde el principio, precisé que la religión es un aspecto de la espiritualidad, puesto que hay aspectos de la espiritualidad que no son exclusivos de la religión.
     
    No es fácil definir lo que es la espiritualidad, y sí es más fácil definir lo que es la religión, precisamente porque la religión es una concreción de ese amplio mundo que denominamos espiritualidad.
     
    Yo entiendo por espiritualidad todo aquello que socialmente se ha admitido con sentido positivo y que proviene de nuestra actividad mental de humanos, con capacidades cuasi infinitas de ser capaces de concebir y practicar el bien y la belleza. Digo que al término espiritualidad hemos consensuado socialmente la acepción positiva, porque también el odio, el rencor, la venganza, etc. son elaboraciones mentales propias de humanos, y, en cambio, a eso no solemos considerarlo procedente de una persona espiritual.
     
    De ahí que la inmensa mayoría de gente asocie espiritualidad con religión, y, de hecho, creo que es por donde va a discurrir este curso-taller. Por eso debemos delimitar bien el objetivo del curso para no herir sensibilidades que pueden sentirse excluidas del tema por el hecho de no ser creyente. Lo contrario, nos llevará a confusiones y malentendidos que pueden desviar la atención de lo que se persigue con este análisis y profundización de la religión como una concreción de una forma de espiritualidad determinada.

  • Javier Renobales Scheifler

    Hay protestas, Pepe Sala, porque hay foto; lo mismo que cuando hay torturas policiales, se hace ademán de perseguirlas cuando había una cámara grabando y las imágenes trascienden (la famosa trascendencia) al público. Pero si sólo hay denuncias y no grabaciones, entonces es como si las torturas y demás nunca hubiera existido.
     
    Si no hubiera habido foto, y la chiquilla se va a su casa sin más con su hijo, y luego lo cuenta por ahí, no le creería nadie y no habría trascendido la noticia ni se hubieran producido las hipócritas consecuencias que comenta el link que has puesto.
     
    A mi modesto modo de ver, esta chica pariendo es muchísimo mejor ejemplo de espiritualidad humana que la de una imaginaria virgen María siendo fecundada por un diosespiritusanto, y tan buena como la de María pariendo a Jesús, o tu madre a tí o Mentxu a vuestros hijos. Eso es espiritualidad de la buena, todo lo inmaterial o espiritual que hay en eso tan natural, sin necesidad de más complicaciones ni de almas inmortales ni de dioses salvadores para toda la eternidad, ni nada de eso.
     
    Lo mismo que cuando hay abusos pedófilos: si hay alguna forma de probar algo, máxime si se arriesga el pago de cuantiosas indemnizaciones a la ICR, entonces hacen como que toman cartas en el asunto, pagan alguna indemnización y evitan los juicios. Pero durante decenas de años, o centenas, siglos de años, las víctimas has sufrido en silencio y los abusadores han seguido de ministro ‘de dios’ como si tal cosa, porque nadie les creía que eran objeto de abusos, o nadie se atrevía a meterse con la ICR (con la iglesia hemos topado).
     
    Por qué crees que no hicieron oficialmente la autopsia al cadáver de Luciani, ni permitieron ninguna investigación: porque mientras no haya pruebas -y no las podrá haber si quien podía hacerlas impidió que se hicieran (Villot), y así el pueblo creyente se cree lo que sea, com ode costumbre, y el no creyente no puede probar nada porque se ha obstaculizado a tope la práctica de cualquier prueba al respecto.

  • pepe sala

    Por si sirve de ejemplo para lo que yo entiendo por espiritualidad o carecer ABSOLUTAMENTE de ella.
    Recuerden que México ( al igual que España) es un pais muy creyente, muy católico y muy ” espiritual”.
     
    Sin embargo….
    http://es.noticias.yahoo.com/blogs/gaceta-trotamundos/el-parto-que-llenado-verg%C3%BCenza-m%C3%A9xico-072609455.html
     
    Y no me toquen los cojones diciendo que en España no pasan estas cosas. Yo tengo constancia expresa de que pasan cosas mucho peores y  mucho menos ” espirituales” debido, precisamente, a la puta influencia de quienes se creen espirituales y son más hipócritas que Judas.
     
    Bueno, pues.

  • Gonzalo Haya

    Agradezco vuestros comentarios, y aprovecho la oportunidad de aclarar un poco mi exposición.
    Desde luego me he formado en la orientación abrahámica, dentro de ellas la cristiana, y dentro de la cristiana los progresos actuales de la exégesis bíblica y de la teología. No conozco bien otros sistemas espirituales, pero por lo que conozco me merecen gran estima y me han orientado en la búsqueda de la realidad suprema o fundante. La mística intelectual alemana propone también el gran vacío y la concordantia oppositorum en lo que reconoce como Dios. Creo entender que el nivel de dioses que establece el Tao no correspondería a lo que el cristianismo entiende por Dios, pero no tengo conocimientos suficientes para afirmar nada sobre esto. Javier Melloni ha trabajado sobre el tema de la espiritualidad oriental y occidental, y yo destacaría especialmente su libro “Hacia un tiempo de síntesis”. Ciertamente me gustaría leer en ATRIO exposiciones de la espiritualidad oriental que completaran la visón predominante en nuestra cultura occidental.
    En cuanto a que a la idea que el cristianismo tiene sobre Jesús, reconozco que se ha fomentado la idea de una perfección absoluta, pero la teología, y más aún actualmente, lo reconoce como “en todo igual a nosotros, excepto en el pecado” (Hebreos 4,15). Precisamente hoy publica ATRIO el artículo de Arregi “¿Un Jesús perfecto?”, que recomiendo a todos,  con el que estoy totalmente de acuerdo.
    En cuanto a las discrepancias que presenta Juanel, creo que el punto central estaría en el reconocimiento de una realidad no medible experimentalmente. La experiencia Compte-Sponville se registra en el sistema límbico y libera endomorfinas, pero ¿consiste solamente en su mirada? A mi me gusta la definición de Paniker de la mística como “contacto tangencial con la eternidad”. Por supuesto que esas experiencias duran unos minutos (quizás se pueda decir que están fuera del tiempo), pero ese es el momento místico; la espiritualidad ha cristalizado en ese momento místico, pero la espiritualidad es una esfera mucho más amplia de percepción diluida de una realidad intangible (lo que se puede medir es la reacción fisiológica ante un estado intenso de espiritualidad). Por mi parte encuentro en la descripción que hace Compte-Sponville elementos característicos de la experiencia mística, como la imprevisión, la anulación del tiempo, y la plenitud que tiene que ser descrita con aspectos contradictorios.
    Mi idea de la espiritualidad puede venir expresada en una metafísica más o menos obsoleta, pero creo que hay que buscar un lenguaje –y unos conceptos- que fundamenten valores esenciales como la dignidad humana, la justicia, o el amor. Esos valores no pueden ser meramente subjetivos, ni  resultado de procesos fisico-químicos en las neuronas. Yo creo que esos valores pertenecen a una vertiente intangible de la realidad, que es objetiva y vinculante. Creo que habría que admitir la realidad de esa esfera espiritual al menos como un postulado para explicar la consistencia de los valores. En esa vertiente intangible de la realidad incluyo yo la ética y, quizás con menos seguridad, también la belleza. He tratado de distinguir esa esfera espiritual –ese Medio Divino de Teilhard- de lo estrictamente religioso, que se caracteriza por creencias, preceptos y ritos. Como toda división, es opinable pero creo que abre la puerta a las experiencias espirituales, para mí auténticas, aun de los ateos como Compte-Sponville. La palabra Dios se presta a muchísimos equívocos; no todo el que reconoce a Dios cree realmente en él; y me atrevo a decir que muchos que lo niegan están viviendo mucho mejor lo que los  cristianos entendemos por Dios . El teólogo Nicolás González Ruiz denominó el pasaje del llamado juicio final (My 25,31-46) como la parábola del ateo santo, porque sin reconocer a Jesús había actuado con compasión, mientras que los que se proclamaban religiosos no la habían practicado. Hechos son amores, que no buenas razones.
          Estoy de acuerdo con María Luisa –aunque quizás habría que precisar detalles- en que la experiencia del Todo –que yo identifico con lo que entiendo por Dios- rebasa de alguna manera la religión (estaría en la torre). También creo que la teología cristiana, influida por el helenismo, ha insistido excesivamente en el Logos y ha descuidado la experiencia personal. También estoy de acuerdo con Pepe pues, como ya he dicho, los no creyentes pueden tener más espiritualidad que los creyentes.

    Me gustaría aclarar en otro momento lo que yo entiendo por dios. Repito mi agradecimiento por la atención y por las observaciones que me hacéis.

  • pepe sala

    Estoy en total desacuerdo con Juanel ( y con cualquiera que afirme lo mismo) cuando relaciona lo espiritual EXCLUSIVAMENTE con Dios.
     
    Los no creyentes tenemos tanta, o más , espiritualidad que los creyentes sin necesidad de nisngún ” dios”- Dios.
     
    Estoy seguro .

  • M.Luisa

    Me ha producido una gran satisfacción, yo que evito siempre que puedo  nombrar la palabra Dios,  volver a releer este relato del ateo Compte-Sponville,  pues esa experiencia  dice mucho sobre aquella anterioridad a la cual, a mi modo,  intento hacer notar como aquel “estar” ineludible previo a cualquier toma de conciencia. Es un estar religado al Todo ahí no hay conciencia alguna de religiosidad,  sólo hay confianza. Se trata de una experiencia que aunque el autor   y otros la hayan vivido y explicitado en una cierta etapa avanzada de la  vida, extrapolada sin embargo,  en un análisis  descriptivo con el fin de avistar  el alcance  del conocimiento humano  esta experiencia, en el hecho mismo del conocer,  ocuparía el momento de su incoación, es decir, su punto de arranque, por lo que el acto cognitivo entonces  recaería  no sobre el ser presencial  que mediante el logos fue lo que con  ansias de saber atendió la teología ,  sino en su  previo estar manifestándose. Por tanto ahí  no aparece ningún rastro de religiosidad  y aunque todo en esa experiencia  induzca a pensar  que es como el último eslabón  que nos abre a la espiritualidad, en mi reflexión, como digo,  con respecto a lo que nos está dado conocer es sólo el comienzo Esta fuerza impulsora fue lo que  el logos se llevó por delante…. tengo más cosas que decir, al respecto pero ahora nome es posible…

  • Juanel

     
    Otro campo que incluye en la espiritualidad Gonzalo es lo numinoso, un término que leí por primera vez en Juan de la Cruz. Para mostrar la experiencia de lo numinoso nos trae Gonzalo una lectura complementaria que titula la experiencia mística de un ateo, Compte-Sponville. En ella se nos narra el paseo por un bosque de noche con unos amigos, en la que se fue haciendo el silencio y por un momento todo el entorno tomó otro color que lo transformó, envolviéndolo y penetrando en él hasta la médula de sus huesos, diluyendo su yo en fusión con cuanto le rodeaba. Describe sin duda un fuerte impacto emocional, pero yo me pregunto ¿es ésta experiencia espiritual? Pues depende de lo que consideremos como espiritual. Comte-Sponville se considera ateo por tanto aquí no hay ninguna experiencia que se pueda relacionar con Dios. Tampoco parece que pueda hablarse de una conexión con los espíritus o energía espiritual de las cosas o de la Naturaleza, que de pronto lo penetraran o invadieran. Esta experiencia de fuerte impacto emocional es bastante común en personas sensibles. En la cumbre de una montaña, en el claro de un bosque, en el horizonte del mar con el rojizo sol que se oculta,… puede de pronto cambiar la mirada y penetrarnos dentro como si se tratase de un encantamiento. Pero esto ¿depende de lo que tienen en sí mismas la montaña, el bosque, el mar…. o depende más bien de nuestra mirada? Si depende de nuestra mirada entonces yo creo que se debe a una fuerte estimulación del sistema emocional o límbico, de los núcleos de recompensa y un golpe de secreción de endorfinas que nos hacen sentir lo que vemos con gran placer y embeleso poético.
     
    No estoy de acuerdo con Gonzalo cuando nos explica que todos los seres de la Naturaleza al ser creados por Dios están constituidos no sólo por materia sino también por energía. No creo que se refiera a la energía física, mecánica, térmica….. sino a energía espiritual y de este modo puede explicar la experiencia de lo numinoso o espiritual, al conectar con esa energía. Bueno, esta tesis se basa en una metafísica obsoleta, que no comparto. La energía espiritual en la Naturaleza y en nosotros simplemente no puede mostrarse. No hay datos fiables que podamos manejar o racionalizar, con lo cual no es una hipótesis útil para explicar las cosas de la Naturaleza ni tampoco para las experiencias numinosas.

  • Juanel

     
    La impresión que me ha quedado al leer al UD 2 es contradictoria. Hay cosas que no entiendo, otras que no comparto y sólo algunas aclaratorias. No comparto la razón de asignar a la espiritualidad los aspectos éticos y estéticos. Es que no se me ocurriría decir que un artista con un alto sentido de la belleza tenga por ello una alta espiritualidad, tiene lo que tiene pero ¿espiritualidad? Lo mismo pasa con los valores éticos, no por tener un alto sentido ético se tiene que tener una alta espiritualidad. Sin embargo, sí puede funcionar al revés es decir el que tiene un alto sentido y práctica espiritual podrá impregnar con ella sus valores éticos y su percepción estética, como todo lo demás en su vida. Quiero decir que la espiritualidad tiene otra raíz, que la ética y la estética no son aspectos de la espiritualidad. El tercer aspecto de la espiritualidad que señala Gonzalo es la mística, sobre ella no existe para mí duda alguna que enraíza en la espiritualidad. Dice que la mística es la vivencia de la identificación con lo Trascendente. Identificación o no que es para mí discutible sin duda es una vivencia o experiencia y por tanto puntual, concreta en el tiempo, con lo cual no puede identificarse sin más con la espiritualidad o Inteligencia Espiritual que no se refiere a un momento sino a algo que supuestamente tenemos todo el tiempo disponible. ¿Qué hay de más en la espiritualidad que no se refiere al momento o experiencia mística y que tampoco sea religiosidad? ¿Podría ser la huella o la sensibilidad que deja en el vivir la experiencia mística?
     
    Por otro lado Gonzalo no separa lo suficiente en mi opinión, la experiencia mística de la religiosidad. Me explico, el asombro ante el Misterio tremendo y fascinante del que habla Rudolf Otto, de lo totalmente distinto, de lo Otro Incognoscible e indecible, pasa en continuidad a una experiencia completamente distinta, la Majestad de lo Otro y la percepción de sentirse criatura. Esto no es espiritualidad sino religión y además religión abrahámica.
     
    A mí me gusta la propuesta del Tao para expresar el Misterio porque asume lo contradictorio, lo indecible, lo incognoscible… Pero lo que dices Rodrigo Olvera en el resumen del taoísmo pues no me gusta nada de nada. Me recuerda a los pitagóricos y su “teología de los números” y sobre todo al pleroma y las eneadas de Plotino. El Uno como fuente inagotable de todo no es explicación de nada y resulta una proposición insostenible. Sin embargo, agradezco tu comentario pues me ha servido para sacar de mi biblioteca el libro del Tao de Lao zi, publicado por el Círculo de Lectores en el 2000. Le voy a dar una lectura pues hace ya bastantes años que no me lo miro.

  • Rodrigo Olvera

    Dios = Tao
     
    Éso sólo lo puede afirmar alguien formado en las religiones abrahámicas que mira al taoismo desde los lentes de las religiones abrahámicas. Me parece que un curso sobre espiritualidad humana haría bien es bajarse del caballo de la religión abrahámica.
     
    Siendo mucho muy esquemático: el Tao da origen al Gran Vacío; el Gran Vacío da origen al Gran Uno; el movimiento del Gran Uno origina el Dos (yinnyang); el Dos origina el Cuatro (yang jóven, yinn jóven, yang viejo, yinn viejo); el Cuatro origina el Ocho (los ocho trigramas, símbolos esenciales representados en tres líneas: Cielo; Tierra, Agua, Fuego, Trueno, Montaña, Viento, Lago); el Ocho da origen al Sesenta y Cuatro (los 64 hexagramas el Cánon de las Transformaciones), en los Sesenta y Cuatro están representados/contenidos los 10,000 seres.
     
    Los dioses (así, en plural) están al nivel cosmológico y forman parte de los 10,000 seres.
     
    Esto puede parece mera palabrería exótica. Pero es básico para explicar -desde la perspectiva del taoismo- el muy bajo índice de personas espiritualmente desarrolladas en las religiones abrahámicas. Me explico: la tarea espiritual fundamental del taoismo es utilizar el no-hacer para retornar al origen.  Desde una valoración taoista, en su enorme mayoría ( aún en los místicos) la espiritualidad de las religiones abrahámicas se mantiene en el nivel de dios, que desde una perspectiva taoista sigue siendo el nivel de lo 10,000 seres; a penas el inicio del camino espiritual.
     
    [Soy consciente que así como no gusta que se diga que Jesús es un humano como cualquier otro, con errores, tampoco ha de gustar que se diga que aún los místicos de religiones abrahámicas están en los niveles iniciales del camino espiritual. ¿Qué le vamos a hacer, si en otras tradiciones religiosas y/o espirituales se considera que el camino espiritual es mucho más profundo y largo que el deseo de unión con los dioses?]

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