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Hacer una iglesia de Jesús a contracorriente de las ‘iglesias’

Dos días antes de que sonara el nombre de Francisco en la plaza de San Pedro, un grupo de cristianos se reúne en Santiago de Chile, como de costumbre,  congregados por Jesús y su Espíritu- Pero ese es día el diálogo es especialmente intenso y de esa vivencia sale el documento que publicamos. Uno de los asistentes firmantes es Manuel Ossa, colaborador de ATRIO,  amigo y traductor de Roger Lenaers. Él nos  envía este texto. Independientemente de Francisco, ellos deseaban otra Iglesia de creyentes, abierta “a todos, incluso a los que ahora se llaman Obispos o Papas, en ejercicio o eméritos”.

Manifiesto de cristianos

Unas treinta personas nos reunimos el lunes pasado, 11 de marzo de 2013, en el Centro Diego de Medellín,  para conversar e intercambiar opiniones sobre la iglesia en la actual situación de renuncia papal. Sentimos como un regalo el solo hecho de juntarnos. Pero del grupo que se juntó, salió algo más. Parece que estuvimos haciendo iglesia, porque en las varias etapas de nuestro caminar dialogal, sentíamos que de algún modo “nuestro corazón ardía”

Nos dimos cuenta de que la renuncia a ser Papa de Joseph Ratzinger nos había conmovido profundamente. No sólo por lo inusual del hecho, sino por el trasfondo de profundo malestar del que tal acto fue expresión. Aunque no lo dijo, a nuestro hermano debió dolerle la Iglesia Católica Romana que él dejaba de presidir en ese acto.

Nos hacemos cargo de ese dolor, porque es también el nuestro. Nos duele esa iglesia en la que se han frustrado las esperanzas levantadas por el Concilio Vaticano II.

En vez de definirse como pueblo de Dios, en la línea del Concilio, esa iglesia oficial ha reforzado su carácter jerárquico y autocrático. En vez de abrirse a una participación femenina activa en todos los niveles de las llamadas funciones pastorales, se ha mantenido como una organización en último término dominada por varones. En vez de escuchar a los jóvenes y sensibilizarse a sus inquietudes, les ha opuesto una moral negativa y poco realista. En vez de favorecer la igualdad de todos y el respeto a la diversidad de las personas, se ha obstinado en discriminar a muchos en razón de opciones sexuales diferentes. En vez de oponerse claramente a la dictadura del neoliberalismo, – un modelo pensado para que existan pobres y que vive de generar pobreza, desigualdad y opresión -, la iglesia oficial convive y negocia con el mismo, haciéndose su cómplice y contrariando en los hechos sus declaraciones de doctrina social. Somos responsables de ello como cristianos.

Dejamos para el último y aparte la mención de los abusos sexuales cometidos y largo tiempo silenciados, y los manejos financieros oscuros en que se han visto implicados muchas personas e instituciones eclesiásticas.

Sentimos que esa forma de ser iglesia está agotada y se ha vuelto irrelevante porque se ha separado del evangelio y por lo mismo no tiene mensaje para el mundo de hoy.

En este encuentro del lunes 11 de marzo y en los de muchos otros grupos cristianos, estamos viviendo un momento nuevo. La renuncia papal ha gatillado la conciencia de que ésta es nuestra hora: la de tener la audacia de los primeros cristianos para volver a Jesús solo, al darnos cuenta de que la mediación que debería ser la iglesia no está a la altura de su cometido. Cuando la mediación falla, hay que rehacerla, reformarla, como se dijo hace ya tiempo. Y se constató que aún “reformada”, el proceso de reforma debía recomenzar siempre de nuevo. Esto es parte de lo que se expresa con el término más amplio de conversión. Lo experimentamos en esta misma reunión autoconvocada y en la esperanza que se despierta en muchos y se muestra en numerosos grupos que se están manifestando como éste.

La visión de muchos jóvenes cristianos es que el Papa no es el “papá” de la iglesia. No hemos quedado huérfanos. Y en este encuentro hemos comprobado que los mayores estamos sintiendo igual que los jóvenes. Sentimos el vigor nuevo del espíritu que hoy nos anima a todos y todas, y que, confiamos, sea el mismo de Jesús. En ese espíritu queremos seguir caminando, pues percibimos que la iglesia de Jesús es otra cosa y que esa otra figura de iglesia deberá acontecer, llegar hasta nosotros, nacer en nosotros, volverse palpable y experimentable algún día. En un momento tan desolado de la historia de nuestro pequeño gran mundo, Jesús es nuestra opción, no el Jesús de dogmas lejanos e incomprensibles hoy, sino el que vieron gente como Oscar Romero, Helder Cámara o Enrique Alvear, quienes nos lo han mostrado a él, viviendo en medio de los pobres, pobre con ellos, desheredado, apartado y excluido del banquete de Epulón, como el resucitado en una nueva dignidad que no se compra, sino se adquiere en la firmeza de la conciencia y de la lucha.

Una iglesia que ponga así sus ojos en Jesús y en el pobre, es nuestra iglesia verdadera. Ella es la católica, por estar llamada a ser universal, y en ella queremos cobijarnos, para construirla desde adentro y recibirla como regalo cuando acontezca de veras. Nos integramos a ella incluso aquéllos que  parecemos estar afuera: quienes atribuimos el ser incrédulos a esa forma de ser iglesia que nos ha impedido creer; nos integramos también quienes nos hemos apartado o hemos sido excomulgados como herejes, por no aguantar la ínfulas romanas ni sus arbitrios. Es una iglesia en que ya no habrá distinción de confesiones, porque protestantes, luteranos, reformados, evangélicos… caben también en ella y pueden sentirse en su casa y autónomos. Todas y todos descubrimos hoy una nueva, abundante y colorida manera de ser católicos.

Ayer silabeamos algunos de los rasgos de este nuevo catolicismo que entrevemos. Aquí van algunas de las sílabas que dijimos como ensayando, y que poco a  poco se irán convirtiendo en palabras creadoras y en hechos históricos.

  • Liberados del clericalismo, empoderados o investidos del poder que somos y tenemos como grupo – “donde hay dos o tres reunidos en mi nombre…” – y creyendo, pues, en esa presencia ausente, la de Jesús con nosotros y en el vínculo que nos une, nos comprometemos a tomar nuestra responsabilidad a dos manos, para hacer iglesia allí donde nos encontremos, por ejemplo, como lo hacen ya los jóvenes quienes llevan el evangelio a la calle donde se manifiestan por una nueva educación, por la igualdad de trato y de respeto por las opciones sexuales, por la aceptación magnánima de la diversidad. Porque somos iglesia para que exista solidaridad en el mundo.
  • Nuestra posición es de desobediencia en aquellas cosas que no son de Jesús. Y eso lo discernimos comunitariamente. Tenemos poder de decisión fundado en el evangelio Creemos que también nosotros somos iglesia. Porque amamos la iglesia, queremos luchar por y dentro de ella en el cambio de sus estructuras.
  • Nos comprometemos a hacer una iglesia de Jesús a contracorriente de las “iglesias” que en los hechos han dejado de serlo, por haberse aliado con los “poderes y potestades” de este mundo que son la finanzas especulativas, los capitalismos expoliadores y los señoríos políticos.
  • Hacer iglesia es mirar hacia fuera y estar en el mundo real, metidos y comprometidos en las luchas ciudadanas,  para impedir la acción de quienes dicen construirlo y en los hechos lo destruyen y para instaurar la verdad y la justicia allí donde el  poder económico ejerce violencia a través de las  instituciones militares y policiales. Esa es la iglesia viva, la que vive con el pueblo y en el  pueblo, porque nace de él.
  • Hacer iglesia es diseñar, elaborar y comenzar desde ahora a vivir, poco a poco, con paciencia y tenacidad, pero también con gozo y humor, la figura de una sociedad nueva.

Quisiéramos ganar para esta forma de ser iglesia a todos, incluso a los que ahora se llaman Obispos o Papas, en ejercicio o eméritos. No condicionamos nuestro proyecto y nuestra acción a un cambio inmediato en estas personas o funcionarios. Iremos preparando el camino para que tenga lugar en plenitud una mutación que ya se está gestando.

En el futuro, nuestros dirigentes, acompañantes espirituales, liturgos, orientadores o profetas serán igualmente mujeres que hombres. Tal vez no se llamarán sacerdotes ni obispos ni pastores ni padres o madres, sino quizás compañeros y compañeras, hermanas y hermanos, conductores o facilitadores de las iniciativas que, como sujetos autónomos, procuremos tomar decisiones comunitariamente… No recibirán más honores ni dignidades que la propia dignidad de todo ser humano. A medida que se desarrollen sus carismas, iremos encontrando la manera de nombrarlos. Las y los iremos reconociendo en el ejercicio mismo de sus funciones, aprobándoles en sus cargos por votación de todas y todos, o, cuando sea necesario, revocando sus funciones o pidiéndoles hermanablemente su renuncia.

Tal vez llegará un día en que el Papado, como función de la unidad de la fe en la variedad de los dones, sea ejercido colegiada y hermanablemente por hombres y mujeres dialogantes que serán escogidos por el extenso pueblo de Dios de todas las lenguas y colores de esta tierra.

Conversado en Santiago, el 11 de marzo de 2013, antes de la elección del Papa Francisco, y ratificado algunos días después por la siguiente lista de personas que participaron en dicha reunión:

Vicente Morales, José María Jarry, Ana María Olguín, Luisa Caro,, Verónica Salas,, Sandra Segovia, María Inés Urrutia, Juan Subercaseaux, Raúl Rosales, Hervi Lara, Verónica Espinoza, Corina Varela, Manuel Ossa, Luis Ramírez, Manuel Hidalgo, Abelardo Ahumada, Juan Bautista Gatica

12 comentarios

  • oscar varela

    Hola!

    Recibo desde Colombia de parte de una familia de Cura-casado:

    – ¡Qué proyecto mas lleno de Evangelio!

    desde Colombia me comprometo a colaborar en lo que pueda, cuenten conmigo. 

    Bendiciones  

  • oscar varela

    Hola!
     
    Leo:
    – “Sentimos como un regalo el solo hecho de juntarnos.
    Pero del grupo que se juntó, salió algo más.
    Parece que estuvimos haciendo iglesia,
    porque en las varias etapas de nuestro caminar dialogal,
    sentíamos que de algún modo
     
    “NUESTRO CORAZÓN ARDÍA”
    …………
     
    Y entonces empezó a venir a la memoria el Poema de una amiga (Marta Ruffini)
     
    DESDE EL MISTERIO DEL RUEGO
     
    En este tiempo
    he ido
    has subido
    hemos peregrinado
    entre el murmullo de mil voces húmedas
    fundidas
    con un puerto sin sendas
    por testigo
     
    multitud del gesto tras el manto
    buscando una certeza
    entre el misterio de los ruegos
    y de las procesiones y procesos
     
    Allí estaban acechando en el grito
    el hambre sin respuesta
    los playones callados
    el vacío
    el llanto viejo del acero ajeno
    tras un brote de fe       rescatando
    el perdido horizonte
     
     
    En cada rostro una plegaria
    con el dolor desnudo
    llegando desde lejos a la imagen
    y unas manos
    armando el poema intenso
    el poema de todos
    ………………….
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.
     

  • Jesús fué cambiando su propuesta que era para su pueblo, No todo lo que debiera estar completado se ha hecho y sí lo contrario casi.
    Por eso no se puede decidir, aún en terminos idealistas, según lo que ocurre ahora mal evolucionado, un plan que no vaya en la línea del Dios de toda la humanidad.

  • oscar varela

    Hola!
     
    En 2008 me hube encontrado con el Secretario del Centro Diego de Medellín, señor Raúl Rosales (firmante del Manifiesto) gracias a la indicación de Gabriel Sánchez.
     
    Ahora, para el día 11 de marzo, estábamos invitados –Olga y yo- a participar del Encuentro. Pero ese mismo día salíamos para Buenos Aires. Me alegro, sin embargo, de lo CON-VERSADO y lo SILABEADO, resultando el presente “MANIFIESTO de Cristianos”.
     
    Resalto el Estilo de busco-encontrar Palabras-nuevas (con-versar / silabear) para un Ardor-nuevo.
     
    En esa misma línea sugeriría la búsqueda de OTRAS Palabras-nuevas para aquellos mismos Ardores-nuevos. Vocablos que no traicionen, sino que liberen de sospechosas “encerronas”.
     
    Por ejemplo, el Término “PUEBLO DE DIOS”.
    Este término encierra los conceptos de que:
    * hay un Dios
    * y que este dios tiene Su Pueblo
    * y que hay Un Pueblo que tiene a Dios
    * y que hay Los Otros Pueblos que no tienen a Dios.
    (todo esto es no haber superado la concepción del Antiguo Testamento, o la necesidad de dar tantas explicaciones teológicas” que termina en em-barrar a la Gente).
     
    Empezaría con ir nombrando: “PUEBLO SEGÚN DIOS”,
    un poco para no rechazar el usado “REINADO DE DIOS” de los Evangelios.
     
    Sin embargo mi preferencia se inclinaría por “PUEBLO SEGÚN EL GALILEO-JESÚS”.
     
    Con ello ganaríamos en dejar para otras aclaraciones el Asunto “DIOS”;
    Y partir de la concreta realidad heredada de un Ante-pasado humano, “El Galileo-Jesús de Nazaret”.
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • oscar varela

    Hola!

    Comenté anteriormente la SUBIDA AL MONTE/”INTERNET”.

    Aprovecho ahora para rememorar el Encuentro nuestro (Olga-Oscar) con Manuel-Verónica el 16 de agosto del año pasado, habiendo ido yo (entre otras cosas) con la intención de llevar adelante la interpretación del Proyecto de El Galileo según Salvador Santos, pues lo consideraba –y considero- como el futuro potable para la Vida Latinoamericana.

    Releo, entonces, la Entrega 6 en el Curso/Taller ATRIO del 16 julio 2012:
    –  CONVOCATORIA A ASAMBLEA CONSTITUYENTE: LOS DOCE (Mc. 3,7-19)
    ………………………

    “Antes de entrar en el relato que vamos a leer, digamos algunas cosas relacionadas con lo visto anteriormente. El mensaje del Galileo ha rebasado los límites de la región donde actuaba. Sus alicientes y el saber que la institución ha confirmado su ruptura con él atraen a multitudes de descontentos. Pero se produce un hecho que no pasa desapercibido para nuestro protagonista. No hay compromiso en la gente. No dan el paso definitivo de abandonar la seguridad de la sumisión. El impulso necesario para hacerlo requiere decisión personal. Los flujos masivos son vacilantes, inconstantes e inestables. Las masas sirven de cobijo a la pasividad.

    La respuesta de la gente acudiendo a oír el mensaje se realiza por necesidad, expectación e interés, aunque no hay adhesión a su propuesta. La multitud actúa impulsivamente, sin constancia, eludiendo implicarse. La gente, así, supone un riesgo. Se comporta con movimientos de avalancha devorando oportunidades de libertad. Al no tener voluntad de involucrarse, asfixian la dinámica del  proyecto incipiente. Leamos la escena que sigue a la del hombre de la mano encogida. En ella se resume esta situación:

    “Jesús, junto con sus discípulos, se retiró en dirección al mar.
    Una enorme muchedumbre procedente de Galilea, de Judea y de Jerusalén, de Idumea, Transjordania y las comarcas de Tiro y Sidón, una muchedumbre enorme que se había ido enterando de todo lo que hacía, acudió a él.
    Dijo a los discípulos que le tuvieran preparada una barquilla por causa de la gente, para que no lo oprimieran, pues, como había curado a muchos, se le echaban encima para tocarlo todos los que padecían algún tormento. Y los espíritus inmundos, cuando percibían su presencia, se postraban ante él y gritaban:
    – Tú eres el Hijo de Dios.
    Pero él les conminaba una y otra vez a que no lo hicieran público” (Mc ¿, 7-12),

    Fanatizadas por la ideología nacionalista, las multitudes aupaban al Galileo proponiéndole asumir el liderazgo de un movimiento popular contra Roma.

    Ante la avalancha, él interviene con su particular inteligencia. No se deja deslumbrar por el poder que se le ofrece en bandeja. Su plan lo descarta. Los impulsos revolucionarios, que acaban siempre diluidos, engullen la opción que representa su propuesta.

    Por eso, rechaza de plano los movimientos multitudinarios y marca las distancias respecto a ellos. A partir de ahora, afianzará su proyecto y modificará sustancialmente su estrategia en relación con la multitud.

    Con estos antecedentes, vamos a leer un pequeño e interesante relato.

    “Subió al monte, convocó a los que él quería y se acercaron a él. Entonces constituyó a doce, para que estuviesen con él y para enviarlos a predicar, con autoridad para expulsar los demonios.
    Así constituyó a los Doce: A Simón le puso de sobrenombre Pedro; a Santiago de Zebedeo y a Juan, su hermano, y a éstos les puso de sobrenombre Boanerges, es decir, Truenos, a Andrés y Felipe, a Bartolomé y Mateo, a Tomás y Santiago de Alfeo, a Tadeo y Simón el Fanático y a Judas Iscariote, el mismo que lo entregó” (Mc 3, 13-19).

    A simple vista se constata que nuestra pequeña narración está compuesta de dos partes bien diferenciadas. La primera está constituida por una cadena de verbos. La segunda relaciona un conjunto de nombres con alguna nota peculiar sobre algunos de ellos.

    Marcos escribe desde claves sencillas, prácticas y bien estructuradas. Vamos a detenernos en la primera parte. La de los verbos.

    Fíjense, la narración se abre con nuestro protagonista subiendo al monte. El texto aparenta que subió solo. Adelanta, así, el carácter significativo de su acción. “El monte“, con artículo, no señala un emplazamiento geográfico, alude a un espacio simbólico. La subida al monte preludia, como acto inicial, un cambio radical en su estrategia de oposición a la postura de la coalición criminal y a la reacción enfervorizada de las masas.

    En la mayoría de las religiones sobresale la presencia de un monte particular como lugar cercano a Dios desde donde él se hace accesible al hombre, y le dicta sus normas, leyes y deseos. Pueden constatar que Marcos omite hablar de Dios. Tampoco identifica el monte citado. En cambio, la precisión que le otorga el artículo, (el monte), advierte que el Galileo declara su estrategia como definitiva, convencido absolutamente de que cuenta con el máximo respaldo.

    El segundo verbo: “convocó“, también traducido en pasado como el anterior (“subió“), aparece en el texto original en presente: “convoca“. Los dos verbos en ese mismo tiempo: ”sube y convoca“, llaman la atención. Probablemente, es lo que Marcos pretende. No hay pausa entre subir y convocar. La subida desemboca sin discontinuidad en la convocatoria.

    Dirige su llamada “a los que él quería“. Esta expresión se refiere tanto al acto impulsado por su voluntad como a la relación de amistad que el Galileo mantenía con los elegidos, Tomó esta iniciativa para conformar su grupo, afianzándolo en su proyecto y distanciándolo con habilidad respecto a las masas despersonalizadas. Define muy bien a los suyos para evitar equívocos. La convocatoria es individual. La respuesta también deberá serlo. No hay cabida para los movimientos despersonalizados.

    La respuesta de los convocados implica decisión y adhesión personal: “se acercaron a él‘. Se accede a una realidad social. El paso supone abandonar el cobijo institucional y el escondite de las masas, aceptando la propuesta. Al responder a su convocatoria, se sitúan, como él, en la esfera del monte.

    Una vez determinada la realidad social de su proyecto, el Galileo realiza un gesto rotundo. Marcos dice: “Entonces constituyó a doce“. El número doce tiene un fuerte sentido simbólico. El doce es el símbolo del pueblo. Alude a Israel constituido en su inicio por doce tribus.

    Después de convocar en el monte a los que él consideró, la acción de designar a doce no supone el establecimiento de un núcleo de privilegiados, sino la concesión de un formato social al grupo de invitados y adheridos a su proyecto. Con este hecho, el Galileo da un paso trascendental: constituye la nueva y definitiva sociedad.

    A partir de este momento su proyecto toma cuerpo. Su estrategia no pasa por el enfrentamiento y la derrota del sistema. No hay posibilidad de reforma de la estructura de poder. Su mensaje inicial se ha concretado en la constitución de una sociedad alternativa, Se consuma la ruptura con la institución. Los integrantes de la nueva sociedad no adquirirán carta de ciudadanía por nacimiento sino optando por ese proyecto. La libertad resulta imprescindible.

    Destaca como característica principal de esta nueva sociedad la cohesión de sus miembros con quien la ha constituido. Marcos describe el objetivo básico escribiendo: “para que estuviesen con él’“. La expresión griega traducida por: “con él” se convierte a partir de aquí en una fórmula técnica con la que se acentúa la estrecha vinculación personal y la íntima relación de complicidad existente entre el grupo y el Galileo. Marcos recurrirá más adelante, en momentos significativos de su narración, a esta fórmula, “los con él” para referirse al grupo que representa a la sociedad alternativa. La implicación personal y la consistencia de la cohesión social se convierten, así, en la primera singularidad que la distingue.

    Esa unión del grupo con el Galileo entraña comprometerse con su misión. La nueva sociedad se reafirma progresando hacia afuera: “para enviarlos a proclamar“. La tarea encomendada se resume sobriamente, como todo este relato, con el infinitivo “proclamar“. El verbo recoge en síntesis el cometido de transmitir esa experiencia individual y social, confirmando el horizonte abierto en la historia.

    A partir de la constitución de los doce, la expresión, fácilmente entendible por los coetáneos de nuestro protagonista: el reinado de Dios, se erige como una realidad social e histórica, cuyo sello de identidad, su cohesión interna, se logra por la adhesión personal al Galileo. Su proyecto se afianza. Adquiere desde este momento carácter definitivo. No ha habido intervención de Dios para iniciar su reinado, sino libertad humana decidida por esta alternativa. Presentarse como alternativa al sistema es inherente a su condición de sociedad definitiva. Constituye su misión fundamental. Una función irrenunciable.

    Por último, asociado a este quehacer y como consecuencia de su condición de alternativa, la nueva sociedad adquiere la capacidad de liberar al ser humano de las ideologías que someten. Estas últimas tareas están formuladas en el texto original griego con dos infinitivos coordinados mediante la conjunción “y“. Su traducción literal sería: “…a proclamar y tener autoridad (para) expulsar a los demonios“.

    Aquí finaliza esta primera parte de la escena donde el elenco de oraciones cortas engarzadas unas a otras sintetiza la acción del Galileo.”-
    …………………..

    Seguiré, mientras ¡Voy todavía! – scar.

  • mª pilar

    También me uno de todo corazón a estos deseos que arden en muchas personas en toda la faz de la tierra.

    Hay que dejar el poder, la pompa, la dignidad titulada…

    Y volver a lo que Jesús, momentos antes de caminar hacia su muerte (por las mismas razones que hoy las iglesias está en guerra unos contra los otros) que:


    “Fueran servidores e hiciéramos aquel hermoso gesto de lavarles los pies a sus amigo… ”  Pero con todos nuestros hermanos/nas.

    Servicio desde el amor la justicia el deseo de paz y armonía, la igualdad entre todas las personas, resaltando para el servicio los dones que cada cual posee sin elevarse por encima de los diferentes…:
     
    ¡¡¡Todos son esenciales para la vida plena!!!
     
    Unámonos en ese deseo donde todos  sentiremos como nuestros hermanos de  Chile:

    ¡¡¡Que arden nuestros corazones!!!

    mª pilar

  • oscar varela

    Hola!
     
    Seguiré “laborando” el “Contenido” de este Encuentro en Chile;
    pero se me ocurre que es una oportunidad para “darnos cuenta” de cómo nuestro tiempo nos invita a dar un NUEVO SENTIDO-CONTENIDO” a lo que HIZO El Galileo cuando, ya madurado en su alma:
    SUBIÓ AL MONTE a FUNDAR la SOCIEDAD ALTERNATIVA.
     
    ¿No SUBIMOS hoy a INTERNET, al MSM, a la comunicación telefónica, al Skype, a la Webcam, … el “ardor de nuestros corazones“.
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • oscar varela

    Hola!
     
    Luego de difundir el Hacer una iglesia de Jesús a contracorriente de las ‘iglesias’, que nos postea Atrio, empecé a recibir algunos Comentarios:
     
    1.- De Perú:

    Oscar y cuantos han recibido este mensaje de la “Federación Latinoamericana por un Ministerio Eclesial Renovado”,
    * me gustaría una adhesión pública a este grupo de cristianos y cristianas.
    *Tiene olor a Evangelio y a origen del Cristianismo.
    * Podemos así abrir trocha para nuestro hermano Bergoglio, pastor de Roma y servidor de la Iglesia en el Espíritu de amor, sencillez y cercanía al pueblo.
    * JESUS ES LA CABEZA DE LA IGLESIA.
    Con fraternales saludos desde Lima
    ………………………..

    2.- De Buenos Aires:

    Oscar :
    * El texto que me enviaste me llegó oportunamente.
    * El grupo que frecuento en Buenos Aires es medio parecido a este grupo de Santiago que emitió el texto que me enviaste.
    * Pero se empantana en discusiones acerca de temas de segundo nivel.
    * Así que distribuyo a mis compañeros el texto que enviaste.
    * Mis compañeros de Buenos Aires seguramente me preguntarán acerca de este grupo chileno.
    * Así que me gustaría recibir un contacto para vincularnos con los chilenos.
    ………………….

    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • oscar varela

    Hola!

    ¿No es esta la “CLAVE” o Pauta de que se está en un Camino orientado?

    – “Parece que estuvimos haciendo iglesia,
    porque en las varias etapas de nuestro caminar dialogal,
    sentíamos que de algún modo nuestro corazón ardía…”-

    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • ana rodrigo

    Me uno también a estas necesarias y ambiciosas, y no por ello imposibles, propuestas en positivo.

    Habría que hacer un listado explícito de lo que hay que fulminar con toda urgencia.

    Estoy fuera de mi casa y de mi ambiente y con dificultad para centrarme en este tema, pero no estaría mal ir haciendo aportaciones y enviárselas a los dirigentes de la Iglesia.

    ¿Qué eliminaríamos de la actual Iglesia católica?

  • Gonzalo Haya

    Yo también me adhiero a este manifiesto de vuelta al Jesús del evangelio y a “preparar el camino para que tenga lugar en plenitud una mutación (de la Iglesia) que ya se está gestando”. En Jesús nos sentiremos unidos no sólo todos los cristianos, sino que caminaremos junto a todas las personas de buena voluntad.

  • Antonio Vicedo

    Uno mi nombre al vuestro y de mi parte, resumo vuestro manifiesto en estas dos  sublimes y sencillas palabras:


    ¡PADRE! con la expresión ¡ABBÁ! preferida por Jesús, para confiar en Él, amorosamente agradecid*s.
     
    Y ¡NUESTRO! < de TOD*S NOSOTR*S para vivir la HUMANA HERMANDAD, a la que podamos tener por, y llamar FAMILIA HUMANA, COMUNIDAD, ASAMBLEA, PUEBLO, o IGLESIA

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