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Las religiones al servicio de la Tierra y la Humanidad

Justamente hoy, a las diez de la mañana, en la sede del Foro Mundial de Teología y Liberación, el College Sacre Coeur de Dakar, nuestro colaborador y amigo Juan José Tamayo pronunciará una conferencia en la primera sesión de este Foro. Él ha querido que en ATRIO pudiéramos leer el texto de la conferencia desde la hora misma en la que la estaba pronunciando. Es un poco largo el texto, pero es una forma de dedicar una media hora a estar presente en ese foro que se coordina en lugar y fechas con el X Foro Social Mundial.

LOS BIENES DE LA TIERRA Y DE LA HUMANIDAD EN LA PERSPECTIVA DE LAS RELIGIONES

Conferencia pronunciada en el Foro Mundial de Teología y Liberación

(Dakar, 5 de febrero)

JUAN JOSÉ TAMAYO 

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”. Universidad Carlos III de Madrid

            Deseo expresar mi agradecimiento por la invitación a participar en el Foro Mundial de Teología y Liberación, que se celebra en Dakar (Senegal), del 5 al 11 de febrero,  al que vengo asistiendo desde su nacimiento en 2005 en la ciudad brasileña de Porto Alegre y de cuyo Comité Internacional formo parte. Se trata de uno de los espacios privilegiados de encuentro entre las religiones y los movimientos sociales, entre las diferentes tradiciones religiosas liberadoras y los movimientos alterglobalizadores en la búsqueda de “Otro Mundo Posible”. La convergencia este año es mayor, si cabe, ya que su celebración tiene lugar en las mismas fechas del X Foro Social Mundial.

            El tema de mi conferencia no puede ser más prometedor y oportuno en este momento histórico en el que convergen diferentes crisis de carácter planetario que amenazan gravemente el futuro de la Tierra y de la Humanidad: “Los Bienes Comunes de la Tierra y de la Humanidad en el horizonte de las tradiciones religiosas”. El punto de partida de la conferencia es la Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad. La conferencia tiene dos partes. En la primera expondré el avance que supone la Declaración de 2009 con respecto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y analizaré las grandes líneas de la Declaración de 2009. En la segunda ofreceré los aportes que pueden hacer las religiones en la defensa y protección de los bienes comunes de la Tierra y de la Humanidad

 

  • La Declaración Universidad de los Derechos Humanos de 1948

            Durante el periodo 2008-2009 de la Asamblea General de la ONU se aprobó, tras numerosas consultas a científicos, políticos, politólogos e intelectuales, la Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad bajo la responsabilidad de Miguel d’ Escoto, que ocupó durante ese periodo la presidencia de la Asamblea, y Leonardo Boff, Comisionado de la Carta de la Tierra. La Declaración supone un avance significativo sobre la Declaración de 1948.

            La Declaración de 1948 se centraba exclusivamente en el reconocimiento de la dignidad y de los derechos humanos con total desconocimiento y absoluto  silenciamiento de los derechos de la Tierra. Respondía a la cosmovisión occidental, como revelan su formulación conceptual y su antropología, su cosmovisión y su concepción universalista formal y abstracta. Durante los más de sesenta años de vigencia, se ha aplicado selectivamente en perjuicio de los pueblos, las comunidades y los sectores empobrecidos de la Humanidad, y se ha transgredido de manera de manera sistemática, no sólo en el plano individual, sino también, y de manera muy acusada, en el estructural e institucional, con frecuencia con el silencio cómplice e incluso con la colaboración necesaria de los organismos nacionales, regionales e internacionales encargados de velar por su cumplimiento, la mayoría de las veces para proteger intereses del Imperio y de las empresas multinacionales bajo el paraguas de la globalización neoliberal. Pareciera que los derechos humanos fueran todavía la asignatura pendiente o, en palabras del premio Nobel portugués recientemente fallecido José Saramago, la utopía del siglo XXI.

            Efectivamente, el neoliberalismo niega toda fundamentación antropológica de los derechos humanos, los priva de su universalidad, que se convierte en mera retórica tras la que se esconde la defensa de sus intereses, y establece una base y una lógica puramente económicas para su ejercicio, la propiedad privada, la acumulación y el poder adquisitivo. En la cultura neoliberal los derechos humanos tienden a reducirse a los títulos de propiedad. Sólo quienes son propietarios, quienes detentan el poder económico, son sujetos de derechos. Cuantos más poder adquisitivo, más derechos.

            Es especialmente en el Tercer Mundo donde resulta más llamativa y creciente la contradicción entre las declaraciones formales de los derechos humanos y la negación real de los derechos humanos. La supuesta universalidad de los derechos humanos y sociales, y su aparentemente sólida fundamentación no se compaginan con su transgresión permanente en las mayorías populares del Tercer Mundo y los sectores marginados del Primer Mundo.

 

  • La Declaración Universal del Bien Común de 2008-2009

La Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad constituye un cambio de paradigma [respecto a la histórica Declaración de 1948], que responde a la nueva conciencia plantearía y ecológica de la humanidad. Es el paso de la centralidad del ser humano en la vida del planeta y de su consideración como dueño y señor absoluto, único actor en la historia y en la naturaleza, a la consideración de la Tierra y de la Humanidad como sujetos interdependientes, que no mantienen relaciones de rivalidad, sino de interactividad dinámica y simétrica; el paso del modelo antiecológico de crecimiento de la Modernidad a un modelo sostenible de desarrollo eco-humano,. Ya no son solo la dignidad y los derechos humanos los que hay que proteger, sino el Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad. 

  • a) Según la Declaración, la Tierra y la Humanidad forman una única entidad, compleja y sagrada y poseen un destino común, que hoy se ve amenazado de destrucción por la irresponsabilidad de los seres humanos. La Tierra es nuestro hogar común y la Humanidad es “parte de la comunidad de vida y el momento de conciencia y de inteligencia de la propia Tierra haciendo que el ser humano, hombre y mujer, sea la misma Tierra que habla, piensa, siente, ama, cuida y venera”.
  • b) Durante la Modernidad, se impuso el contrato social en detrimento del contrato con la naturaleza, que dio lugar al antropocentrismo y que generó un foso cada vez más profundo entre ricos y pueblos. La Declaración cree necesario articular el contrato social con el contrato natural, la dignidad de la Tierra con la de los seres humanos, la justicia ecológica con la justicia económica, la igualdad ecohumana con la equidad de género, los derechos de las personas con el interés colectivo de la humanidad.
  • c)  Pertenecen al Bien Común de la Humanidad y de la Tierra:

– la diversidad biológica y la multiplicidad de culturas, lenguas, religiones, tradiciones éticas, caminos espirituales, filosofías, sabidurías, saberes, artes y técnicas.

–  la hospitalidad y acogida de unos a otros como habitantes del hogar común de la Tierra; la sociabilidad y convivencia pacífica de todos los seres humanos y los seres de la naturaleza;  el respeto a las diferencias como expresión de la riqueza humana,  diferencias que no deben desembocar en desigualdades; la reconciliación entre los pueblos y las personas y la eliminación de toda forma de violencia, odio y venganza; la utopía de la comensalidad, que consiste en sentarse juntos en torno a la mesa común sin exclusiones, para compartir los frutos de la Tierra; la búsqueda de la paz entendida como relación armónica del ser humano consigo mismo, con sus congéneres, con la sociedad nacional e internacional, con la naturaleza y con el gran Todo; el bien vivir, que no ha de confundirse con el vivir mejor a costa de los otros. 

 

 

  • Colaboración de las religiones en la defensa de los Bienes comunes de la Tierra y de la Humanidad

Tras esta somera síntesis de la Declaración, planteo dos preguntas:

  • ¿Pueden apoyar las religiones la Declaración del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad?
  • ¿Qué pueden aportar a ella?

La respuesta a la primera pregunta es afirmativa. Las religiones pueden y deben apoyar y difundir la Declaración porque las líneas fundamentales de la misma, la cosmovisión que la sustenta, los valores que propicia, las iniciativas que propone y la ética que defiende coinciden en buena medida, si no en su totalidad, con los principios fundantes de las religiones.

La respuesta a la segunda pregunta ha de ser igualmente afirmativa. Las religiones no pueden limitarse a prestar su adhesión acrítica a los principios doctrinales de cada sistema de creencias, ni recluirse en la esfera privada, ni encerrarse en los lugares de culto, como tampoco renunciar a sus responsabilidades históricas a nivel planetario. Su colaboración es irrenunciable para curar las enfermedades (heridas, según Leonardo Boff) que sufren Tierra y la Humanidad, muchas de ellas provocadas por las propias religiones. A continuación enumeraré algunas de las formas de colaboración que considero más importantes.

  • 1.      Trabajar por la protección de la naturaleza y de la vida.

            No pocas religiones se han movido en el paradigma antropocéntrico y han considerado la naturaleza como un bien sin dueño a su servicio, del que el ser humano podía usar y abusar caprichosamente. Y lo han justificado a partir de sus textos fundantes. Por ejemplo, el cristianismo y el judaísmo, a partir de los relatos del Génesis sobre la creación del ser humano a imagen y semejanza de Dios y el mandato divino de dominar la tierra. Pero se ha olvidado de otras tradiciones utópico-ecológicas que recorren la Biblia, como la alianza de Dios con la humanidad y la naturaleza después del diluvio (Gn 9), el derecho de la tierra al descanso sabático, la reconciliación del ser humano con los animales, incluso los más violentos (Is 11,6-9).

            La teología cristiana moderna asumió sin dificultad el giro antropológico, pero descuidó el giro ecológico. Se reconcilió con el progreso y con el modelo de desarrollo científico-técnico de la modernidad y fue alejándose paulatinamente de la filosofía de la naturaleza. Buena parte de la teología cristiana se mueve todavía hoy dentro de ese paradigma, incluida la teología de la liberación (TL) que, en un principio se ubicó dentro del giro antropológico e intentó responder al grito de los pobres, al sufrimiento de las mayorías populares en América Latina, descuidando el grito de la tierra. Fue a partir de los años noventa del siglo pasado, gracias a las investigaciones ecológicas y a las reflexiones teológicas de Leonardo Boff, cuando, sin renunciar a la opción por los pobres como imperativo ético fundamental, intentó superar los límites de la primera época y respondió al grito de la tierra. Surgió así la teología ecológica de la liberación, abierta a las ciencias que estudian la vida y el cosmos: eco-logía, bio-logía, bio-ética, bio-química, bio-física, cosmo-logía, geo-logía, etc.  Conforme al nuevo paradigma, la relación del ser humano con la naturaleza ya no es de sujeto opresor y depredador a objeto oprimido y depredado, sino de sujeto a sujeto, con el consiguiente reconocimiento de los derechos de la tierra en plena sintonía con la teología paulina (Rom 8,19-25).

La religación del ser humano con la naturaleza y la interdependencia de todos los seres vivos están en la base de no pocas religiones, que pueden contribuir a superar el antropocentrismo tan presente en el paradigma filosófico occidental y en su correspondiente modelo de desarrollo científico-técnico.

Las religiones apenas se preocupan de la defensa de la vida de la naturaleza. ¿Tampoco de la vida de los seres humanos? Habría que matizar. Su preocupación se centra en la vida antes del nacimiento y después de la muerte. Apenas prestan atención a la vida humana en la tierra, a la que consideran, con frecuencia, un bien pasajero, del que se puede prescindir y al que hay que renunciar en favor de otros bienes superiores y conforme a las promesas de otra vida. Más allá de las proclamas retóricas, la vida a defender en primer lugar y de manera prioritaria es la quienes la ven amenazada a diario, la de los pobres, marginados y excluidos, la de “los nadie”, que, al decir de Eduardo Galeano, “no son seres humanos, sino recursos humanos, no tienen cara, sino brazos, no tienen nombre, sino número, cuestan menos que la bala que los mata”.  

                 La defensa de la vida humana lleva derechamente a la de la naturaleza, ya que, según expliqué anteriormente, seres humanos y naturaleza forman una comunidad vital. La destrucción del tejido de la vida de la naturaleza es destrucción de la vida humana. En ese contexto se inscriben la defensa de la dignidad e integridad física de la persona, el libre desarrollo de la personalidad de cada ser humano, la lucha contra la depredación de la naturaleza y los malos tratos físicos o psíquicos, contra el exterminio de las “minorías” religiosas o raciales y contra la carrera de armamentos.

  • 2.  Trabajar por la paz desde la no-violencia activa y por la resolución de los conflictos a través de la negociación, fomentando la reconciliación y el perdón.

 Las religiones han sido con frecuencia fuentes de violencia y generadoras de conflictos, pero también agentes de paz y de con-cordia. Tomando prestado el título de la novela de León Tolstoy, podemos afirmar que “guerra y paz” constituyen la dialéctica de las religiones.  Las religiones son, ciertamente, fuentes de violencia y generadoras de conflicto. Más aún, tienden a sacralizar la violencia a través del culto y suelen trasladar ésta a la comprensión de Dios, lo divino, lo trascendente, el misterio, lo trascendente. Conceden carácter sacrificial y expiatorio a la muerte, a determinadas muertes, por ejemplo, el cristianismo a la muerte de su fundador, Jesús de Nazaret. Incluso llegan a legitimar el uso de la violencia en “nombre de Dios”, como certera y dramáticamente afirma Martin Buber en un texto estremecedor, que hoy tiene plena vigencia:

“Dios es la palabra más vilipendiada de todas las palabras humanas. Ninguna ha sido tan mancillada, tan manipulada. Las generaciones humanas han hecho rodar sobre esta palabra el peso de su vida angustiada y la han oprimido contra el suelo. Yace en el polvo y sostiene el peso de todas ellas. Las generaciones humanas, con sus partidismos religiosos, han desgarrado esta palabra. Han matado y se han dejado matar por ella. Esta palabra lleva sus huellas dactilares y su sangre. Los seres humanos dibujan un monigote y escriben debajo la palabra ‘Dios’. Se asesinan unos a otros, y dicen: ‘lo hacemos en nombre de Dios’. Debemos respetar a los que prohíben esta palabra, porque se rebelan contra la injusticia y los excesos que con tanta facilidad se cometen con una supuesta autorización de ‘Dios’. ¡Qué bien se comprende que muchos propongan callar, durante algún tiempo, acerca de las ‘últimas codas’ para redimir esas palabras de las que tanto se ha abusado!”[1]. Hasta vidas humanas y de animales se han sacrificado en los espacios sagrados de culto, creyendo que agradaban a Dios o que, al menos, servían para aplacar su ira.

A su vez, en las religiones se encuentran algunas de las más bellas utopías de la paz;  propuestas de un mundo reconciliado; un lenguaje de armonía; el  imperativo ético “no matarás”; el trabajo por la paz a través de la lucha por la justicia; líderes religiosos, activistas sociales, místicos, místicas, cuya filosofía, estilo de vida, método de acción es la no violencia activa: Confucio, Jesús de Nazaret, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Swmi Vivekananda, Abul Kalam Azad, Mahatma Gandhi, Luther King, monseñor Romero, Angelelli, Abdul Ghaffar Jan, Dalai Lama, Nelson Mandela, Asgha Ali Engineer, etc.Más de tres cuartas partes de la población mundial están vinculadas a alguna religión. Si estas personas activan sus tradiciones pacificadoras resultará más fácil la solución de los conflictos. Comparto, por ello, uno de los principios de la ética mundial de Hans Küng: “No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones. No habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las ellas. No habrá diálogo entre las religiones si no se investigan los fundamentos de las religiones”.

  • 3.  Practicar la tolerancia y el diálogo

            La tolerancia no ha sido precisamente una virtud que haya caracterizado a las religiones ni en el comportamiento con sus seguidores, especialmente con las mujeres, ni en la sociedad, y menos aún con los no creyentes o con los creyentes de otros credos religiosos. Con frecuencia han impuesto un pensamiento único y han perseguido, castigado o expulsado de su seno a los creyentes considerados disidentes o heterodoxos. En su relación con la sociedad, han confesionalizado las realidades terrenas, invadido espacios civiles que no eran de su competencia e impuesto sus creencias, muchas veces por la fuerza.

Una de sus prácticas más extendidas y arraigadas ha sido la intolerancia, que hoy adopta la forma extrema de fundamentalismo, fenómeno que, aun cuando no pertenece a la naturaleza de las religiones ni está vinculado directamente a ellas, es una de sus más graves y peligrosas patologías. Sobre todo en las religiones monoteístas: que creen en un solo y único Dios, considerado universal, cuya revelación se recoge en un libro sagrado, interpretado por las autoridades religiosas. El fundamentalismo se caracteriza por la renuncia a la mediación hermenéutica, el empleo del lenguaje realista, la absolutización de la tradición, la negación del pluralismo, el recurso al anatema contra otros sistemas religiosos y, en ocasiones, la legitimación religiosa de la violencia.

            Pero las religiones son también espacios de diálogo entre diferentes sistemas de creencias, lugares de encuentro entre culturas, ámbitos de experiencias interespirituales,  cruce de diferentes concepciones morales. La mística es la quintaesencia de la religión y un lugar privilegiado para el diálogo.

            “Sin diálogo –afirma Raimond Panikkar- el ser humano se asfixia y las religiones se anquilosan”. El diálogo no busca el indoctrinamiento, ni hacer proselitismo de las propias creencias, ni ni uniformar las prácticas religiosas en torno a un único modelo. No es fin en sí mismo, ni punto de llegada. Menos aun puede convertirse en absoluto. Es un método, un camino, una actitud, una manera de estar en el mundo y de relacionarse con los otros.

            […]

  • 4.      Crear redes de solidaridad interhumana 

  Ello exige superar los localismos, tribalismos, confesionalismos, gremialismos y endogamias en que con frecuencia se ven envueltas las comunidades religiosas, evitar el discurso frentista del “nosotros-ellos” y ensanchar el “nosotros” superando todo tipo de discriminaciones (etnia, religión, cultura, clase social, geografía, lengua, etc.).  

  • 5.      Luchar contra las discriminaciones y violencias de género y construir una comunidad mundial de hombres y mujeres bajo el signo de la igualdad y el respeto a las diferencias.

Las discriminaciones y la violencia de género se dan por doquier en la sociedad y se refuerzan en las religiones, la mayoría de las cuales tiene una ideología androcéntrica, que se traduce miméticamente en una organización patriarcal y en legitimación del machismo social. Pero las religiones cuentan también con tradiciones emancipatorias e igualitarias, la mayoría de las veces subterráneas y desactivadas, y con experiencias de comunidades inclusivas de hombres y mujeres, que pueden colaborar en la lucha por la emancipación de las mujeres y en la elaboración de la teoría de género. La corriente teológica que mejor ha sabido recoger y sistematizar dichas experiencias, cuestionar el androcentrismo de los textos sagrados y dar voz a las tradiciones religiosas igualitarias es la teología feminista, que no es patrimonio del cristianismo, sino que tiene su cultivo y desarrollo en la mayoría de las religiones.

 

  • 6.  Fomentar la hospitalidad y la acogida a los inmigrantes, refugiados, desplazados,  asilados políticos.

En el origen de la mayoría de las religiones se encuentra un fenómeno de migración, animada por la necesidad de supervivencia y la búsqueda de mejores condiciones de vida, por librarse de la represión política y recuperar la libertad, por el deseo de buscar nuevos horizontes de sentido. Muchos de los líderes y reformadores religiosos se vieron obligados a migrar de su territorio al sentirse incomprendidos y ser perseguidos por el poder político y económico, y encontraron acogida en otras comunidades. A partir de esa experiencia formularon códigos jurídicos y principios éticos de hospitalidad y crearon espacios de acogida sin tener en cuenta la procedencia geográfica, la pertenencia religiosa o la identidad cultural. La hospitalidad, que es principio de humanidad y regla fundamental de humanización, se convierte así en principio ético de las religiones.

  • 7.      Ser portadoras de preocupaciones antropológicas

Las religiones son portadoras de preocupaciones antropológicas profundas, de preguntas significativas por el sentido y el sin-sentido de la vida y de la muerte, de experiencias-límite y de propuestas alternativas de vida no mediadas por la razón calculadora. Para ellas, la vida del ser humano no es fruto del azar arbitrario ni de la necesidad ciega, sino que se inscribe en un conjunto más amplio que tiene un origen y una meta, una dirección y un fin. Las religiones constituyen, a su vez, lugares privilegiados de apertura a los mundos inexplorados de la trascendencia, a la espiritualidad, la experiencia del misterio y la vivencia de lo sagrado, sin que ello suponga caer en sacralizaciones ni implique la aceptación de un credo concreto. Independientemente de sus creencias o increencias, la Humanidad puede renunciar al caudal de sabiduría que son las religiones.

  • 8.      Compaginar la sabiduría mítica y la búsqueda racional

            Las religiones no pueden renunciar a los mitos, que son relatos portadores de múltiples y profundos significados antropológicos, y de criterios morales, al tiempo que cauces de expresión y de comunicación de experiencias no racionalizables. El mito no limita el conocimiento humano, menos aún lo anula. Todo lo contrario, lo potencia y permite su desarrollo. También Prometeo es un mito, que simboliza la rebeldía contra la arbitrariedad de los dioses, el  pensamiento crítico, el actuar subversivo. El mito de Prometeo es portador de luz y utopía.

            Las religiones son, a su vez, uno de los caudales culturales más preciados de la humanidad y una fuente inagotable de sabiduría. Las preguntas y las respuestas a las que me refería en el apartado anterior han contribuido al desarrollo del pensamiento en sus diferentes modalidades: mítico, filosófico, científico, simbólico, etc. Han hecho importantes aportaciones a la cultura de los pueblos y, en muchos casos, han contribuido sobremanera al desarrollo del pensamiento humano. En no pocas tradiciones culturales, filosofía y religión están estrechamente unidas.

            Las tradiciones religiosas no deben ser excluidas de ninguno de los campos del saber, ya que ellas mismas son un saber con sus peculiaridades y están en relación con otros saberes. De ahí la necesidad de su estudio, pues son fenómenos culturales relevantes que han intervenido de manera decisiva en la formación de las sociedades humanas, como ha demostrado el antropólogo Roy A. Rappaport, uno de los mejores especialistas en el estudio antropológico del fenómeno religioso. Nacimiento y evolución de la religión, por una parte, y origen y desarrollo de la humanidad, por otra, son dos fenómenos interconectados. Lo sagrado y lo numinoso han jugado un papel fundamental en los procesos de adaptación de las distintas unidades sociales en que la especie humana se ha organizado. En ausencia de la religión, cree Rappaport, la humanidad quizá no hubiera sido capaz de salir de su estado prehumano o protohumano.

  • 9.      Respetar el mundo de la increencia en sus diferentes modalidades y las razones de la increencia 

En torno al 20% de la población mundial se ubica en el espacio plural de la increencia (ateísmo, agnosticismo, indiferencia religiosa, etc.). Si hay razones para creer, también las hay para no creer. Los derechos de la fe y los de la increencia merecen el mismo respeto. Por ende, cualquier guerra religiosa contra los increyentes o de éstos contra los creyentes es un signo de intolerancia.  La alternativa es el diálogo y el trabajo común entre creyentes y no creyentes con la mirada puesta en un mundo más justo y solidario. Las creencias o increencias no pueden ser motivo de discriminación o de enfrentamiento entre los seres humanos.

  • 10.  Colaborar, desde una actitud crítica y autocrítica, en la construcción de una sociedad alternativa

Las religiones deben colaborar en la construcción de una sociedad alternativa, en la propuesta de una cultura emancipatoria, en la elaboración de un proyecto político contrahegemónico, en la puesta en marcha de una alter-globalización, es decir, de una globalización desde abajo, de la solidaridad, de la esperanza, inclusiva de los sectores, pueblos, países, regiones y continentes que la globalización realmente existente, dominada por el neoliberalismo, excluye. Su ética liberadora es la que impulsa a las religiones a construir alternativas y a trabajar por otro mundo posible.   

  • 11.  Combatir el fatalismo y transmitir esperanza 

Tarea de las religiones es combatir el fatalismo y el determinismo, que ellas mismas suelen justificar apelando al cumplimiento de la voluntad de Dios o de los dioses, a la fuerza del destino, que se impone de manera inexorable sobre la libertad de los seres humanos, así como la tendencia a mirar al pasado estáticamente. La alternativa al fatalismo es la esperanza. Donde hay religión, hay esperanza, si bien rodeada de ilusión y fantasmagorería. Las religiones, poseen energías utópicas inexploradas que es necesario activar, especialmente hoy cuando la utopía ha sido excluida de todos los ámbitos del saber y del quehacer humano, y se ha impuesto la razón instrumental, la razón de Estado, la razón científico-técnica. De la mayoría de los libros sagrados puede decirse lo que Bloch afirma de la Biblia, que son verdaderas “enciclopedias de utopías”. Las utopías son el motor de la historia, también las utopías religiosas, siempre que tengan sentido histórico y no caigan en una abstracción desmovilizadora ni sitúen la meta o el futuro sólo en el más allá de la historia. Por es necesario compaginar la esperanza religiosa con las utopías históricas. La esperanza religiosa no puede desembocar en confianza ciega e idealista. Ha de ser esperanza militante, siempre en acción, y docta spes, como dijera Enst Bloch, es decir, guiada por la razón, ya que la esperanza no puede hablar sin razón ni la razón puede florecer sin esperanza.

  • 12.  El principio-compasión 

            Leemos en el artículo 20 de la Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad: “Pertenece al Bien Común de la Humanidad la compasión por todos los que sufren en la naturaleza y en la sociedad, aliviando sus padecimientos e impidiendo todo tipo de crueldad a los animales”.

            ¿Qué pueden aportar las religiones a la idea y a la experiencia de la compasión?  De nuevo chocamos con la ambigüedad.

            Por una parte, no se han mostrado muy sensibles ante el sufrimiento humano en general y el de los inocentes en particular, y menos aún ante los dolores de parto de la naturaleza. Más aún, han intentado justificarlo y le han dado un sentido redentor. Ellas mismas han recurrido a sacrificios humanos y de animales como parte necesaria de sus rituales. El chivo expiatorio es el ejemplo más paradigmático.     

            Como contrapunto, la compasión está también en el centro de las religiones. La com-pasión en su sentido etimológico: ponerse en lugar de los otros, compartir las alegrías y los sufrimientos de los otros, sus anhelos y esperanzas, sus luchas, sus clamores angustiados, ponerse en su lugar. Dos ejemplos: la compasión de Yahvé con los hebreos en Egipto y la experiencia de la compasión en el budismo.

            a) La compasión de Yahvé con los hebreos sometidos a esclavitud por el faraón durante su estancia en Egipto y la sensibilidad hacia sus sufrimientos: “He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, he escuchado el clamor ante sus opresores y conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo de la mano de los egipcios y para subirlo de esta tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel…. El clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto la opresión con que los egipcios los afligen” (Ex 3,10).

            b) La compasión es uno de los principios fundamentales de la ética buddhista. Puede considerarse su código genético y el criterio de identificación de la práctica budista en relación con los seres humanos, con la naturaleza, con los animales. Consiste en poner todos los medios al alcance de cada uno para proteger la vida, no causar daño a la naturaleza, ni a los seres humanos, practicar la no violencia, que exige, en primer lugar, “habérnoslas pacíficamente con nosotros mismos” El monje vietnamita Thich Nhat Hanh lo formula así: “Consciente del sufrimiento causado por la destrucción de la vida, hago el voto de cultivar la compasión y aprender maneras de proteger la vida de las personas, animales, plantas y minerales. Estoy dispuesto a no matar, a no dejar que otros maten y a no tolerar ningún acto mortal en el mundo, tanto en mi pensamiento como en mi forma de vivir”. La compasión activa las potencialidades dormidas para luchar contra las causas del sufrimiento ecohumano. Sin compasión no hay lucha contra el sufrimiento. La compasión se convierte así en principio teológico.

  • 13.  Promover y practicar el Bien Vivir, que no debe confundirse con el  vivir mejor

            Vivir mejor suele ser la mayoría de las veces a costa del otro (explotación), vivir mejor que el otro (competitividad), desinteresarse de la suerte del otro (egoísmo e individualismo). El Bien Vivir es, sin embargo, vivir en comunidad, hermandad y sororidad, en armonía entre las personas y la naturaleza; compartir y no competir; alcanzar el equilibrio entre los seres humanos, entre éstos y la naturaleza, entre los hombres y las mujeres; vivir con creatividad y acción conjunta; recuperar la cultura de la vida en armonía y respetar a la Madre Tierra; respetar su capacidad de autorregulación de la vida y del planeta; volver al camino del equilibrio; en definitiva, volver a ser.

            El logro del Bien Vivir requiere el cumplimiento de los Diez Mandamientos, que Evo Morales formula así:

1. acabar con el sistema capitalista inhumano;
 2. renunciar a las guerras, de las que siempre salen ganando las transnacionales, no las naciones;
3. construir un mundo sin imperialismos ni colonialismos;
4. considerar el agua como derecho humano y de todos los seres vivientes del planeta;
5. acabar con el derroche de la energía;
6. respetar a la Madre Tierra, que es nuestro hogar y nuestra fuente de vida;
 7. reclamar los servicios básicos como derechos humanos;
8. acabar con el consumismo, el derroche de recursos naturales y el lujo;
9. optar por estados plurinacionales que respeten las diferencias, sin permitir el saqueo de los recursos naturales o la explotación a los pobres;
10. plantear el bien vivir en comunidad, en armonía hombre-mujer y con la Madre Tierra, respetando las distintas formas de vida comunitaria.  

 

Juan José Tamayo es doctor en Filosofía y Letras y Teología y diplomado en Ciencias Sociales. Es fundador y actual secretario general de la Asociación Española de Teólogos y Teólogas Juan XXIII. Dirige la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” de la Universidad Carlos III de Madrid. Autor de más de cincuenta libros. Entre los últimos vinculados al Foro Social Mundial y al Foro Mundial de Teología y Liberación cabe destacar los siguientes: Teología para otro mundo posible (en colaboración con Luiz Carlos Susin, PPC, Madrid, 2006); Islam. Cultura, religión y política (Trotta, Madrid, 2009, 2010, 3ª ed.); La teología de la liberación en el nuevo escenario político y religioso  (Tirant Lo Blanc, Valencia, 2009, 2010, 2ª ed.); El diálogo interreligioso ante los desafíos de nuestro tiempo (ADG-N Libros, Valencia, 2010); Judaísmo, cristianismo e islam, tres religiones en diálogo (Dykinson, Madrid, 2010); Religión, género y violencia (Universidad Internacional de Andalucía, Sevilla, 2010).

Próximas publicaciones: Teología, interculturalidad y feminismo (Herder, Barcelona, 2011); Islam, feminismo y religión (Universidad Internacional de Andalucía, Sevilla, 2011); El pluralismo en la Iglesia católica (ADG-N Libros, Valencia, 2011).

 


[1] Martin Buber, Werke I, Munich-Heidelberg, 1962, 509 s

13 comentarios

  • Gabriel Sánchez

    Bueno buena parte del campesinado Latinoamericano, es indoamericano y esta integrado a traves de VIA CAMPESINA, con el campesinado de Africa, Asía, Europa y todo el mundo…, ellos junto con las organizaciones de mujeres y organizaciones de muchos tipos, hicieron una asamblea de los movimientos, que generaron un comunicado, que sería bueno ventilar, porque habla de una visión universal de los grandes movimientos, sobre todo los aspectos teólogicos, profundamente unidos a la realidad y a la necesidad de trasnformarla….Por esto el Foro Mundial de la Teólogia de la Liberación, se celebra en el mismo lugar que el Foro Social Mundial…Las religiones que huyen de esa necesaria trasnformación son operacionales al sistema…claro que empieza con una transformación del interior del hombre, pero no se queda encerrada allí…Por esto me parece importante socializar, el comunicado de la Asamblea de los movimientos del Foro de Dakar…

    ” 
    Dakar (Senegal) – 10 de febrero de 2011. FSM: Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales

    Alainet
    Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Dakar durante el Foro Social Mundial 2011, afirmamos el aporte fundamental de África y de sus pueblos en la construcción de la civilización humana.
    Juntos, los pueblos de todos los continentes, libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política. La descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.
    Afirmamos nuestro apoyo y solidaridad activa a los pueblos de Túnez y Egipto y del mundo árabe que se levantan hoy para reivindicar una real democracia y construir poder popular. Con sus luchas, muestran el camino a otro mundo, libre de la opresión y de la explotación.
    Reafirmamos con fuerza nuestro apoyo a los pueblos de Costa de Marfil, de África y de todo el mundo en su lucha por una democracia soberana y participativa. Defendemos el derecho a la autodeterminación y el derecho colectivo de todos los pueblos del mundo.
    En el proceso del FSM, la Asamblea de Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación.
    En Dakar celebramos los 10 años del primer FSM, realizado en 2001 en Porto Alegre, Brasil. En este periodo hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la Madre Tierra.
    En estos 10 años vimos también la eclosión de una crisis sistémica, expresada en la crisis alimentaria, ambiental, financiera y económica, que resultó en el aumento de las migraciones y desplazamientos forzados, de la explotación, del endeudamiento, y de las desigualdades sociales.
    Denunciamos el rol de los agentes del sistema (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales etc.), que, en búsqueda del máximo lucro, mantienen con diversos rostros su política intervencionista a través de guerras, ocupaciones militares, supuestas misiones de ayuda humanitaria, creación de bases militares, saqueos de los recursos naturales, la explotación de los pueblos, y manipulación ideológica. Denunciamos también la cooptación que estos agentes ejercen a través de financiamentos de sectores sociales de su interés y sus prácticas asistencialistas que generan dependencia.
    El capitalismo destruye la vida cotidiana de la gente. Pero a cada día nacen múltiples luchas por la justicia social, para eliminar los efectos que dejó el colonialismo y para que todos y todas tengamos una digna calidad de vida. Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida a la crisis dentro del sistema capitalista!
    Reafirmando la necesidad de construir una estrategia común de lucha contra el capitalismo, nosotros, movimientos sociales:
    Luchamos contra las trasnacionales porque sostienen el sistema capitalista, privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales. Las transnacionales promueven las guerras a través de la contratación de empresas militares privadas y mercenarios, y de la producción de armamentos, reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.
    Exigimos la soberanía de los pueblos en la definición de nuestro modo de vida. Exigimos políticas que protejan las producciones locales que dignifiquen las prácticas en el campo y conserven los valores ancestrales de la vida. Denunciamos los tratados neoliberales de libre comercio y exigimos la libre circulación de seres humanos.
    Seguimos movilizándonos por la cancelación incondicional de la deuda pública de todos los países del Sur. Denunciamos igualmente, en los países del Norte, la utilización de la deuda pública para imponer a los pueblos políticas injustas y antisociales.
    Movilicémonos masivamente durante las reuniones del G8 y G20 para decir no a las políticas que nos tratan como mercancías!
    Luchamos por la justicia climática y la soberanía alimentaria. El calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos el “capitalismo verde” y rechazamos las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.
    Defendemos la soberanía alimentaria y el acuerdo alcanzado en la Cumbre de los Pueblos Contra el Cambio Climático y por los Derechos de la Madre Tierra, realizada en Cochabamba, donde verdaderas alternativas a la crisis climática han sido construidas con movimientos y organizaciones sociales y populares de todo el mundo.
    Movilicémonos todas y todos, especialmente el continente africano, durante la COP-17 en Durban, Sudáfrica, y la Río +20, en 2012, para reafirmar los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra y frenar el ilegítimo acuerdo de Cancún.
    Defendemos la agricultura campesina que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.
    Luchamos contra la violencia hacia la mujer que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños.
    Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.
    Movilicémonos todos y todas, unidos, en todas las partes del mundo contra la violencia hacia la mujer.
    Luchamos por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Las potencias imperialistas utilizan las bases militares para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales, y promover iniciativas antidemocráticas como hicieron con el golpe de Estado en Honduras y con la ocupación militar en Haiti. Promueven guerras y conflictos como hacen en Afganistán, Iraq, la República Democrática del Congo y en varios otros paises.
    Intensifiquemos la lucha contra la represión de los pueblos y la criminalización de la protesta y fortalezcamos herramientas de solidaridad entre los pueblos como el movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones hacia Israel. Nuestra lucha se dirige también contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.
    Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas, en la que no podremos avanzar sin democratizar la comunicación. Afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos y con la participación fundamental de los jóvenes, las mujeres, campesinos y pueblos originarios.
    La asamblea de movimientos sociales convoca a fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar dos acciones de movilización, coordinadas a nivel mundial, para contribuir a la emancipación y autodeterminación de nuestros pueblos y para reforzar la lucha contra el capitalismo.
    Inspirados en las luchas del pueblo de Túnez y Egipto, llamamos a que el 20 de marzo sea un día mundial de solidaridad con el levantamiento del pueblo árabe y africano que en sus conquistas contribuyen a las luchas de todos los pueblos: la resistencia del pueblo palestino y saharaoui, las movilizaciones europeas, asiáticas y africanas contra la deuda y el ajuste estructural y todos los procesos de cambio que se construyen en América Latina.
    Convocamos igualmente a un día de acción global contra el capitalismo el 12 de octubre donde, de todas las maneras posibles, rechazaremos ese sistema que destruye todo a su paso.
    Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!!
    Nosotras y nosotros venceremos!!!
    http://www.alainet.org/active/44271
    http://www.redescristianas.net/2011/02/12/dakar-senegal-%e2%80%93-10-de-febrero-de-2011-fsm-declaracion-de-la-asamblea-de-los-movimientos-sociales/

  • Krishnamurti y el Dalai Lama.
     
    1956 fue el año del Buda Jayanti, y el gobierno de la India invitó a Su Santidad el Dalai Lama del Tíbet, para que visitara la India y recorriera los diversos lugares sagrados que se relacionaban con El Iluminado. Se le pidió a Apa Sahib Pant, un antiguo funcionario del Servicio Exterior quien por entonces era oficial político en Sikkim, que acompañara al Dalai Lama por todo el país. Viajaron en un gran tren con aire acondicionado y les acompañó un séquito numeroso.
     
    Como jefe religioso y secular del estado tibetano, la vida del Dalai Lama estaba estrictamente atada al protocolo. Había sido siempre una figura misteriosa. En el Tíbet era raramente visible, excepto para unos pocos lamas, y vivía una existencia de rigurosa disciplina y meditación. Esta era la primera visita que un Dalai Lama hacía viajando fuera de ese enigmático país.
     
    Cuando en diciembre llegó a Madrás, Apa Sahib Pant sugirió a la encarnación divina de veinte años de edad que visitara a Krishnamurti, quien entonces se alojaba en Vasanta Vihar. Apa Sahib le había relatado la vida de Krishnaji y la extraordinaria naturaleza de sus enseñanzas. El joven monje había comentado. “¡Un Nagarjuna!” (Referencia al sabio budista del segundo siglo, quien enseñaba la adhesión al “Sendero Mediano” y también el camino de la gran negación) expresando el vívido deseo de conocer a Krishnaji. Los que rodeaban al Dalai Lama estaban muy angustiados. Eso era algo que hacía trizas todo el protocolo. Pero el Dalai Lama insistió y se hicieron arreglos para la reunión.
     
    Según palabras de Apa Sahib. “Krishnaji lo recibió [al Dalai Lama] sencillamente. Fue asombroso sentir el afecto eléctrico que destelló instantáneamente entre ellos”. El Dalai Lama, dulcemente pero de manera directa, preguntó: “Señor, ¿en qué cree usted?”, y entonces la conversación siguió en frases casi monosilábicas, puesto que era una comunicación exenta de retórica. El joven Lama se sentía en un terreno familiar, ya que Krishnaji le permitía “coexperimentar”. En su viaje de regreso a Raj Bhawan, el Dalai Lama comentó: “Un alma grande, una gran experiencia”2. El Dalai Lama expresó también el deseo de volver a encontrarse con Krishnamurti.
     
    2 Apa Sahib Pant, del Servicio Exterior de la India, que estaba retirado y vivía en Poona, me envió una carta describiendo la reunión entre Krishnaji y el Dalai Lama Apa Sahib estuvo presente.
     
     
    Biografía de J. Krishnamurti.
    Pupul Jayakar. Editorial Kier.
    http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

  • MAR Medina

    Detecto fundamentalmente en esta conferencia una manifestación de buenos deseos. Realmente, como ha apuntado Oscar no son precisamente las religiones en abstracto las que se ponen al servicio de la Tierra y la Humanidad, no hasta ahora, no por ahora, aunque sí puede esperarse de las personas, no necesariamente religiosas.

    Me ha gustado la afirmación del estudioso de las religiones mencionado por Tamayo, sobre que posiblemente la humanidad es lo que es gracias a la religión. No a un sistema religioso determinado, entiendo; pienso que lo que hace humano al ser humano es su dimensión espiritual, de la que nace la religión en su aspecto social. Y esa dimensión espiritual que late en todo ser humano -sea ateo, agnóstico o creyente– es la que posibilita que las sociedades puedan velar por la Tierra y los pueblos.

    Saludos cordiales  

  • Gabriel Sánchez

    Pues sea a los mujeres y los hombres…o a los seres humanos…en este caso como se trata de Dios y la humanidad…o Dios y el ser humano, parece que el singular pega más…Gabriel

  • oscar varela

    Hola!
     
    Juanjo Tamayo es incansable;
    Cree que nosotros también.
    ¿Será?
    ···············
    ¡Fíjense la cantidad de verbos con que nos invita!:
    colaborar – trabajar – luchar – crear – fomentar – compaginar – promover – …
     
    1.  Trabajar por la protección de la naturaleza y de la vida.
    2.  Trabajar por la paz desde la no-violencia activa y por la resolución de los conflictos a través de la negociación, fomentando la reconciliación y el perdón.
    3.  Practicar la tolerancia y el diálogo
    4. Crear redes de solidaridad interhumana 
    5. Luchar contra las discriminaciones y violencias de género y construir una comunidad mundial de hombres y mujeres bajo el signo de la igualdad y el respeto a las diferencias.
    6. Fomentar la hospitalidad y la acogida a los inmigrantes, refugiados, desplazados,  asilados políticos.
    7. Ser portadoras de preocupaciones antropológicas
    8. Compaginar la sabiduría mítica y la búsqueda racional  
    9. Respetar el mundo de la increencia en sus diferentes modalidades y las razones de la increencia 
    10. Colaborar, desde una actitud crítica y autocrítica, en la construcción de una sociedad alternativa
    11. Combatir el fatalismo y transmitir esperanza 
    12.  El principio-compasión 
    13.  Promover y practicar el Bien Vivir, que no debe confundirse con el  vivir mejor
    ·················
    ¿Y esto es lo que se espera de las Religiones?
     
    Pienso que hay que esperarlo de LA GENTE religiosa
    No de LAS RELIGIONES.
     
    Porque las Religiones NO SIGUEN a la Gente.
    Al contrario: pretenden que La Gente la siga a Ellas.
     
    Pero la Gente está yendo pa’ otro lado: el de LA VIDA.
     
    Tal vez y por eso, todavía un poco “des-orientada”;
    pero va pa’ su Casa del Pueblo,
    y cada vez menos p’al Templo.
     
    ¿Estaremos a punto de descubrir el SENTIMIENTO RELIGIOSO
    como “el despertar de una nueva reverencia ante la vida”?
     
    ¿Habré entendido bien a Tamayo?
     
    ¡Vamos todavía! – Oscar.

  • ana rodrigo

    Gabriel, en tu comentario y en la mayoría de las veces queda  mejor “ser humano”, es más genérico. A mi personalmente no me gusta el uso de la arroba, a otras personas, sí. Prefiero utilizar las palabras  hombres y mujeres cuando hay que nombrar a cada cual. 
    Un abrazote.

  • Gabriel Sánchez

    Tienes razón mi querida Anita…en donde digo hombre, debo decir human@… es que me deje llevar por el lenguaje cotidiano en donde hombre no significa genero, sino totalidad, pero como  tu bien me lo marcarás, lo adecuado, es dejarlo bien claro en el lenguaje…Gabriel

  • ana rodrigo

    Desde el obsevatorio femenino, digo: Gabrielillo, mucho “hombre” (6)hay en tu comentario, ¿dónde queda el resto de los seres humanos, es decir la mujer?
     La pregunta es meramente  retórica, eh!, no es preciso que me la respondas.

  • Gabriel Sánchez

     Es importante entender algunas cosas, que parece han entendido los pueblos ancestrales y las sabidurias antiguas y no el hombre…La creación nos tiene como parte de ella, incluso si profundizamos cientificamente, somos parte de delicados equilibrios que hacen posible la vida…Dios creo evolutivamente…y en esa evolución el Espiritu puso su sello- creo una comunidad…de elementos que complementandose…dieron lugar a la vida…e hizo que el hombre y la biosfera, es decir la vida, estuviera intimamente relacionada a condiciones y equilibrios que formaran ecosistemas, el hombre es el unico animal que puede destruir esos equilibrios, pero debe saber que que afectará decisivamente toda la vida…Por eso el considerar a todos los seres de la creación con derechos es un salto civilizatorio…, pensar que sólo los hombres tienen derecho, es no conocer, el actuar del Espíritu…que nos ha hecho profundamente dependientes unos de otros…si no respetamos los derechos de la tierra, vulneramos el principal derechos de los seres humanos a la vida…

    Entonces tratar de panteista la declaración de los derechos de la tierra, es en mi modestisima opinión un error enorme…seguramente aunado al desconocimiento de verdades, que se le han entregado al hombre desde el principio de la historia…Entonces el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo(Gn. 2,7), conviene recordar que somos tierra y soplo del Espíritu…sin la tierra no viviriamos…No quiso Dios hacernos de otro material…en comunión- comunidad con toda la creación…Gabriel

  • ana rodrigo

     Al leer este texto, mi primera pregunta ha sido si la Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad se puede tomar como un texto aceptado, firmado, avalado o reconocido por organismos, países o estados, o, más bien, solamente por gente utópica y esperanzada de que estos deseos y reclamaciones puedan ser realidad.
     
    Tengo entendido que la autoría de este documento es de Leonardo Boff, que lleva muchos años estudiando, reflexionando y expandiendo ideas tan bellas y que plasmó en este documento con este título.
     
    Además, e incluso antes de la Declaración Universal de los DDHH de 1948, ha habido otros pronunciamientos, convecciones o protocolos, sobre distintas reivindicaciones de derechos, como los derechos de la infancia (del niño) e incluso de los animales. Yo creo que la Declaración en la que basa el autor de este post sobre le bien común, la madre tierra y la humanidad, es una declaración de deseos, que, mientras no sea aceptada por organismos internacionales, con capacidad de legislar al respecto, seguirá siendo eso, una declaración de buenas intenciones.
     
    Es una pena que cuanto más bellas son las utopías, las esperanzas y las necesidades, más se alejan de la legislación. Quizá, por esto mismo, tengan que ser las religiones, las que tengan la misión de propagarlas, puesto que, por el hecho de no hablar de ningún dios, pueda ser una plataforma común a todas ellas en la que puedan ponerse de acuerdo, ya que no son capaces de hacerlo en otros terrenos. Si dos terceras partes de la humanidad pertenecen a alguna religión y el resto de la humanidad, tan sensata como los creyentes, nos creyésemos y luchásemos por estos objetivos, qué duda cabe que la evolución humanizadora que perseguimos y por la que luchamos, se conseguiría a mejor ritmo de lo que se está haciendo.
     
    Aunque parezca un contrasentido, las religiones, con sus raíces originales hundidas en la humanización, hayan degenerado en lo contrario, hasta el punto de que, como dice Tamayo, se preocupan más del antes de y el después de la existencia como tales personas. ¿Alguna de las grandes religiones en este momento aceptan un aborto legislado (y por tanto sujeto a discernimiento ético) o aceptan una muerte digna? ¿La moral sexual de las grandes religiones, no tiene más de represión que de vivencia gozosa? ¿Alguna de la religiones del libro acepta la homosexualidad, por ejemplo? ¿Promueven con este tipo de moral la felicidad del individuo, o le encorsetan la conciencia con miradas rastreras, en tanto en cuanto no se ponen en el lugar del otro y lo dejan ser? ¿Humanizan así a los seres humanos, o más bien andan a la caza y captura de quienes ellos consideran transgresores de sus normas?
     
    Ayer se nos recordaron las cifras que en nombre de no sé qué dios, hay en el mundo en torno a 140 millones de mujeres a las que se las ha sometido a la ablación, que cada día 8.000 niñas son mutiladas. Y esto es un solo ejemplo de las barbaridades sostenidas por las religiones mayoritarias.
     
    PD Estoy de acuerdo con Félix que deberíamos situar en distinto plano la Tierra como sujeto, a el ser humano como sujeto. Aunque es obvio que si cuidamos la Tierra nos humanizamos, y sin Tierra, no hay ser humano.

  • Félix García Moriyón

    Considero un exceso el establecer un paralelismo entre la declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y la Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad. No entro a valorar en este momento si tiene algún sentido, exceptuando el puramente metafórico, hablar de derechos de la Madre Tierra, una manera muy antropomórfica de hablar de la Tierra y también muy panteísta. Es una discusión profunda que no cabe ahora. Lo que lamento profundamente es el exceso verbal de poner en el mismo plano ambas declaraciones. La de los Derechos Humanos es el resultado de un esfuerzo de dos siglos, en el que participan todas las naciones presentes en la ONU en aquellos momentos y que tras muy duras negociaciones terminan siendo declarada absolutamente universal en Viena en 1993. Una Declaración que ha orientado la lucha por la justicia en todo el mundo desde entonces y por la que han dado su tiempo y en muchos casos su vida, miles de personas y centenares de organizaciones. La Declaración de 2009 es sugerente, provocadora si se quiere, pero desde luego no hay lugar para la comparación. Y mucho menos para considerar que se trata de un cambio de paradigma.

  • Gabriel Sánchez

      El buen vivir…es decir la propuesta que emerge desde las vivencias ancestrales de las naciones indoamericanas en una relación, son ante que un programa sociopolítico y económico, una mística, una forma de situarse en medio de la creación, en una relación de amor-empatía, comunitaria con toda ella… Esto traen consecuencias en las vinculaciones con la naturaleza y con los seres humanos…Que obviamente hacen presente esa forma de concebirnos y concebir el Universo, que tienen una vertiente, social, económica y política, expresada parcialmente en el decálogo de Evo…

    Pero en momentos en que existe una pluralidad…de formas de entender  la realidad y la relación del hombre con la comunidad que es la creación, debemos ir tratando de volver significativas las palabras( el lenguaje- que no se limita a la palabra hablada)…y de entender que ellas son parte de la realidad y tienen el poder de comunicarnos…(cuestión que no es menor), de unirnos y de comunitarizarnos (es decir desatarnos de las alienaciones que nos impiden ser lo que somos…seres relacionales, seres sociales, seres en comunión-comunidad) …Descubrir que el hombre se humaniza en esa comunicación y a partir de ella, cuando las palabras, expresan realidades comprensibles y sensibles a todos los hombres, nos ayudan a transformar nuestro ser interior y  nuestra relación, vinculaciones con los hombres y la creación toda…Es decir nos ayuda a modificar nuestra realidad…(Obviamente este experiencia mística, necesita del silencio, la meditación y la capacidad de elevarnos por sobre los planos racionales, a nuestra vinculación fundante con todo lo creado)

    En cuanto a diferenciar  lo mítico y la realidad, en principio, los diversos modos en que el hombre se relaciona y conoce la realidad (el racional y la ciencia, son un aspecto, obviamente limitado), tales como la experiencia mística…le hacen conocer algunos aspectos de  un fenómeno cuya complejidad es infinita (como es la realidad)…por lo que asegurar que algo no es real…es una tarea más compleja de lo que se pueda  suponer…no todo lo que se ve se toca y se mide, es lo que pensamos que es…Cualquier punto de partida epistemológico de la realidad, parte de un necesario axioma…sobre el que se basa todo el resto del constructo teórico, por eso lo mítico es tan real, como la cantidad de aire que hay en un tanque de oxigeno…no entenderlo, es no entender la infinitamente multifacética pluralidad de la realidad…del cosmos y de la voluntad  Del que lo ha creado todo…

    En fin un trabajo profundo, que más allá de algunos aspectos muy resumidos (la necesidad tiene cara de hereje), apunta al conocimiento global necesario, para dar el próximo salto civilizatorio de la humanidad…excelente Juanjo y espero que nos tengas bien informados de las  ponencia del Foro Mundial de la Teología de la Liberación,  por allí debe estar Pablito Bonavia y del Foro Social Mundial que ha despertado enormes esperanzas y expectativas…y al que estoy seguro tu te acercaras…Gabriel

  • Unos hablan de la divinidad, y otros la experimentan. Basta ya por favor de hablar de Dios. Hay quien hace su medio de vida, de la palabrería, pero sin apuntar a lo realmente útil para creyentes y no creyentes. Sin dar orientaciones validas para un real progreso y desarrollo espiritual.
     
    O la teología nos indica claramente el camino para la transformación espiritual nuestra. O seguirá siendo un simple bizantinismo.
     
    Que nos digan claramente los teólogos, si para progresar espiritualmente nos limitamos a comulgar o debemos, como creo, hacer otra cosa. Porque entonces la teología seria útil, porque nos daría el marco de una visión racional que apuntara a mas allá de la razón. Seria como un cartel que nos indicara el camino, como un dedo señalando la Luna.
    Aún no han encontrado la nueva orientación los teólogos de las religiones del Libro, o al menos los católicos.
     
    Juan José Tamayo nos dice: “ Las religiones no pueden renunciar a los mitos, que son relatos portadores de múltiples y profundos significados antropológicos, y de criterios morales, al tiempo que cauces de expresión y de comunicación de experiencias no racionalizables. El mito no limita el conocimiento humano, menos aún lo anula. Todo lo contrario, lo potencia y permite su desarrollo. También Prometeo es un mito, que simboliza la rebeldía contra la arbitrariedad de los dioses, el  pensamiento crítico, el actuar subversivo. El mito de Prometeo es portador de luz y utopía.”

    Vale, no renunciemos al mito. Pero tengamos claro que es mito. No interpretemos nunca, el mito literalmente.
    Pero además, las religiones no pueden renunciar al mito, sobre todas las del Libro. Porque son intrínsecamente míticas. Si simplemente se separara lo que es mítico de lo que es racional. Se desintegran, como una momia expuesta a la natural intemperie.

    Podría el cristianismo que conocemos?, prescindir de la literalidad de la resurrección de Jesús, de entre los muertos. O de la literalidad de la virginidad de Maria.

    Mas todavía, hay mitos con un significado simbólico benéfico. Pero como en todo, existen mitos absurdos y hasta perjudiciales. Remarco: todos los mitos no son beneficos.

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