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Intelectuales españoles ante la visita y la línea del papa

El profesor Antonio García Santesmases acaba de publicar un artículo en la revista Iglesia Viva con este título:  Intelectuales y cuestión religiosa en la España actual. Creo que lo que allí dice puede proyectar mucha luz al debate suscitado en España tras la reciente visita del papa y su declaración previa sobre el laicismo y el anticlericalismo de hoy y de los años treinta.

 

Santesmases establece un  mapa de cuatro tipos de intelectuales, señalando claramente su posicionamiento respecto al catolicismo y los medios de comunicación en que principalmente se expresan. Su análisis se podría resumir así:

 1)     El intelectual neoconservador:

“Su diagnóstico se funda  en considerar que el gran problema de nuestro tiempo es la crisis de valores provocada por el proyecto ilustrado. Siguiendo, entre otros, a J. Ratzinger, sostienen que la modernidad ilustrada ha generado un gran vacío, una anomia en el mundo valorativo al haber vaciado de sentido a los proyectos morales”. Se expresan en ABC –sobre todo en el suplemento Alfa y Omega– y, aunque sean minoría, tienen claro que se puede retornar culturalmente al estado precedente a la ilustración que separó la razón de la fe. Es la gran reconquista o reevangelización. Santesmases describe muy bien el proceso intelectual por el que muchos llamados “intelectuales” llegan a estas posiciones ultra conservadoras.

Es evidente que estos intelectuales están entusiasmados con el reciente viaje y apoyan la línea de Ratzinger.

2)     El intelectual  y la identidad nacional:

Aunque coincida en muchas cosas con el neoconservador, su “familia intelectual” pertenece al Restauracionismo de la generación del 14, la construcción de una Nueva España integrada, en oposición a la disgregación preveniente de las nacionalidades periféricas. La religión es importante, culturalmente, como factor y expresión simbólica de la nación. Este hacer de la idea nacional el eje de su actividad intelectual les relaciona, aunque en opuesto, con los intelectuales catalanes o vascos que se centran en la restauración de su nación. Son medios de expresión más significativos el diario digital El Imparcial y La Fundación Ortega (últimamente fusionada con la Fundación Marañón) para los defensores de la idea de España y La Vanguardia para los catalanistas.

Tanto los intelectuales españolistas como los nacionalistas periféricos, aunque no sean cristianos practicantes, tienen motivo para estar satisfechos de la importancia que este viaje y este papa están dando al papel de España en la construcción de Europa y la impotancia respectiva de Galicia y Cataluña (en cuyas lenguas ha hablado) a cuya historia y cultura ha hecho repetidas alusioners. 

3)     El intelectual liberal-radical:

Este intelectual “es radical en la defensa de los derechos cívicos y liberal en la lucha por la autonomía de la razón y la primacía de la soberanía popular frente al peligro de los fundamentalismos. Desde esta perspectiva en el debate entre neoconservadores y liberales  su obsesión es marcar la separación de poderes, advertir de los peligros de la teocracia y mostrar que todos los discursos ilustrados optimistas acerca de un avance inexorable de la razón y del progreso deben ser puestos en cuarentena dado lo ocurrido en el siglo veinte. La religión está de vuelta y hay que armarse dialécticamente para combatirla”. Este intelectual se expresa en la línea fundamental de El País y en las firmas que más la representan cuando se toca el aspecto religioso: Javier Pradera, Fernando Savater y Paolo Flores D’Arcais.

Estos intelectuales y medios sacarán a relucir constantemente las contradicciones, fallos y abuso de poder -una insoportable intromisión en la soberanía estatal- que ha significado el viaje y la línea de Ratzinger, destacando la colonización monopolista que intenta hacer de los valores e incluso de la razón. 

4)     El intelectual republicano:

La ley sobre la memoria histórica promovida por el gobierno de Zapatero y todo el debate en torno al juez Garzón ha hecho que se resucitase un pensamiento netamente republicano de izquierdas que se manifiesta sobre todo en Vicenç Navarro y otros colaboradores de Público o de Temas para el debate de la Fundación Sistema. No se trata sólo de seguir con la crítica a la economía capitalista y defender el estado del bienestar, sino de poner en cuestión la amnesia con que se realizó la transición y volver a ciertos ideales de la segunda república. Tanto en su aspecto económico (en el le acompañan otros economistas como Juan Torres o Martín Seco) como en el cultural estos intelectuales están proporcionando un proyecto económico-político a la izquierda que encaja con una lectura de la historia de la España del siglo veinte.

La memoria selectiva de lo que ocurrió en los años treinta y la falta de un discurso sobre juticia e igualdad -el papa puso el foco en la obras de caridad que sostiene la Iglesia- centran la crítica de este viaje y de la línea del papa para este grupo.

 Pero Antonio García Santesmases acaba su artículo resaltando la importancia de lo que significa como intelectual el recientemente desaparecido José Mª Díez-Alegría -junto a otro político no encajable, como Vidal Beneyto. En ese mapa de los intelectuales, “¿donde encaja una figura como la de Díez Alegría?” Para los conservadores está claro: es el ejemplo de alguien profundamente equivocado, “que pensó que la religión debía adaptarse a la modernidad ilustrada, y que yendo más lejos incluso que los progresistas liberales pretendió el  imposible de llegar a un acuerdo entre el cristianismo y el marxismo”.

Pero, ¿y para los liberales y republicanos? ¿Acaso no será necesario hacer memoria no sólo de la II República sino de “otra historia que no llegó a triunfar, que fue abatida, pero que está ahí”? “Es una historia en la que el marxismo y el cristianismo de los años sesenta no estaban en el estalinismo ni en el totalitarismo. Respondían a un clima cultural posterior al Vaticano II donde se trataba de buscar un nuevo camino, un camino ético-profético a los comportamientos religiosos, un camino cercano a una religión que recogiera una tradición mesiánica y que creyera en la esperanza”.

Muchos de los que hacemos ATRIO participamos de esta historia “abatida” y de esta esperanza que Santesmases ve simbolizada en Díez-Alegría. Y a la luz de ese mismo cristianismo renovado estamos ahora interpretando lo que está pasando en España. No quisiéramos que la polarización que están intentando introducir los intelectuales conservadores y otros liberales y republicanos convirtiera la posición de la jerarquía actual en la única opción cristiana o católica. Lo mismo que hubo en la república algunos casos, hay hoy muchos cristianos estamos con los intelectuales más comprometidos con la justicia y la igualdad. Con Díez-Alegría y otros muchos mantenemos la esperanza: esperamos otro mundo, otra democracia y otra economía y otra Iglesia. No es sólo una utopía pues todo es posible. Y sabemos justificar y defender nuestras posiciones desde las fuentes del cristianismo y desde las grandes intuiciones del Vaticano II.

Y acaba Santesmases con una pregunta que hacemos nuestra: “Ahora que se  produciendo esta locura descontrolada, esta corrupción de la democracia  -como sostiene Vidal Beneyto en su último libro-, ¿no es un buen momento para  recordar las críticas al capitalismo de Díez-Alegría?”

33 comentarios

  • Carmen (Almendralejo)

    Ana y M.Luisa… Como bien dices M.L que ella asuma lo que tú, querida Ana y más contertuli*s o yo llevamos haciendo y exigieno por Justicia en nuestra visibilidad, es lo que quise agradecer, en ese gesto hacia ella primero como mujer y hacía tod*s l*s demás.
    A esta altura, amiga Ana, no pongo y se meocurriría poner en duda cuanto hemos hablado y sobre todo aquello que nos conmueve desde las entrañas,  ¡nuestros úteros! y aún menos de tí de la cual he aprendido más de lo que podré decir con palabras.
    Ayer vi la película la Papisa, y realmente en ella he visto muchos de los rasgos-hechos que aún tantos siglos depués nos duele tanto y tanto.
    Está subtitulada porque como no interesa a este cine-basura y aún menos divulgarla no veremos en las salas comerciales, sin subtitulos, pero vale la pena verla porque refleja la utilización de la mujer como uteros reproductores sin más. El infinito saber de nuestro género desde la más tierna edad, y esa Transcendecia a la que toda persona está llamada sin acotación de ningún tipo.
    Y sobre todo aquellos sacrificios a los que igualmente debemos hacer siempre que una mujer accede a algun peldaño de ese poder, el cual solo está destinado para que sean hombres quienes estén y de ahí la dificultad para nosotras en escalar y mantenernos.
    Un abrazo, que llego tarde al trabajo

  • M. Luisa

    Querida Ana, en su día leí  el enlace que me remites   y lo asumí sin ninguna dificultad. Es muy oportuno y ahora más que nunca todo lo que  allí se dice,  lo que ocurre es que mi vana, tal vez, pretensión filosófica  a la  que apuntan la mayoría de las veces   mis comentarios,  se hace difícil poder sustituir los términos. Y ello, pienso, que  es así porque existe  una gran diferencia  al  hablar del ser de las cosas  que de la realidad de ellas. Pero en este caso que nos ocupa como el de la intelectualidad, al  tener presente vuestra  justa causa, vi que era el momento de respetarla y aproveché aportando  mi granito de arena. Fue muy poco, pero imagino que  fue  lo que, en mí,  extrañada  seguramente vio Carmen.
     
    En un pequeño ejemplo, Ana,  verás,  lo que quiero decir. El ser intelectual tanto le corresponde a la mujer como al hombre, y aquí es donde hay que reivindicarlo continuamente  mediante expresiones que  lo constaten, pero al hablar de la realidad de la inteligencia, es decir, hablar sobre  qué sea esto que llamamos inteligencia y que poseemos tanto unas como otros según  la cual  podemos ser  intelectuales,  es difícil  poder encasillar tal realidad en  un lenguaje establecido. De ahí que acostumbrada a la indiferenciaciación  vi claramente ayer, menos mal,  la oportunidad de contribuir a la causa que nos es común a todas.
     
    Un fuerte abrazo

  • ana rodrigo

    Como veo que la prueba ha funcionado, envío nuevamente mi comentario que no llegó, a ver si hay suerte.
     
     
     
    Querida M. Luisa, Te había escrito que más que agradar a quienes estamos sensibilizadas por hacer visible lo femenino, creo que es necesario hacerlo por la causa de la mujer. Veo que tu segunda nota manifiesta que crees que es necesario.
     
    Como el lenguaje es algo totalmente convencional, si lo forzamos un poco, nos parecerá normal el uso del femenino en aquello que hasta ahora no se hacía. La primera vez que escuchamos la palabra jueza, o abogada, nos chocó, pero ahora no concebimos que no sea así. Todo esto sin dejar de reconocer que en ocasiones lo tenemos difícil, pero siempre que sea posible, debemos hacer uso del femenino.

     Te iba a remitir al post Aprender un lenguaje no sexista, 16-Marzo-2009    Ana Rodrigo, más que por el post en sí mismo por la cantidad de comentarios a que dio lugar y que tantas cosas se clarificaron, pero veo que los comentarios se han eliminado. De cualquier forma quizá te pueda interesar.

  • ana rodrigo

     
    Querida M. Luisa, Te había escrito que más que agradar a quienes estamos sensibilizadas por hacer visible lo femenino, creo que es necesario hacerlo por la causa de la mujer. Veo que tu segunda nota manifiesta que crees que es necesario.
     
    Como el lenguaje es algo totalmente convencional, si lo forzamos un poco, nos parecerá normal el uso del femenino en aquello que hasta ahora no se hacía. La primera vez que escuchamos la palabra jueza, o abogada, nos chocó, pero ahora no concebimos que no sea así. Todo esto sin dejar de reconocer que en ocasiones lo tenemos difícil, pero siempre que sea posible, debemos hacer uso del femenino.

     Te iba a remitir al post Aprender un lenguaje no sexista, 16-Marzo-2009    Ana Rodrigo, más que por el post en sí mismo por la cantidad de comentarios a que dio lugar y que tantas cosas se clarificaron, pero veo que los comentarios se han eliminado. De cualquier forma quizá te pueda interesar.

  • M. Luisa

    …y no me daba cuenta de que tal como venís advirtiendo  vosotras  se hace  del todo imprescindible hacerlo constar.

    A propósito, en mi anterior comentario como ya se habrá notado, la última palabra va en singular.

  • M. Luisa

    Pienso que Carmen ha reparado en mí por la novedad que en mis escritos representa.  Siempre  daba por hecho que el tema en cuestión, lo intelectual, abarcaba tanto al hombre como a la mujer. Pero esta vez pensando en vosotras he tenido más cuidados.

  • ana rodrigo

     
    Querida Carmen, desde el principio de este post alguien hemos utilizado el femenino, o nos hemos quejado de que no hayan dejado conocer a las mujeres intelectuales, o en otras ocasiones hemos utilizado el término “intelectualidad” que acogiese el masculino y el femenino.
     
    Siempre es bueno que no bajemos la guardia en este terreno. Te copio a continuación lo que yo he tenido en cuenta en mis intervenciones en este post.
     
    ana rodrigo

    10-Noviembre-2010 – 20:40 pm

     
     
    “…sacaríamos la conclusión de que un o una intelectual no habla al margen de su realidad”.
     
    “…la visita del Papa interpretada por alguna o algún intelectual”
     

    ana rodrigo

    09-Noviembre-2010 – 20:04 pm

     
    “Muchos de los intelectuales (las intelectuales nunca se nos quiso dejar conocerlas)”
     
    “Quizá sea un galimatías, pero, esto de los (nunca se habla en femenino) y de las intelectuales, es aún más complejo cuando bajamos de la teoría a la calle.””
     
    Si partimos del DRAE resulta que un o una intelectual…”

    Desgraciadamente a tantas mujeres se le impidió llegar a ser intelectuales o a dar a conocer sus conocimientos, que la historia siempre estará en deuda con las mujeres. Tendremos que luchar para que nunca más pueda ocurrir eso.
    Un abrazo

  • Carmen (Almendralejo)

    Gracias M.Luisa…
    hay mujeres intelectuales, porque ya se sabe que lo que no se nombra no existe, y esto lo sabemos por experiencia intelec-actuante.
    Besitos
    Carmen

  • M. Luisa

    El problema del o de la  intelectual  hoy lo constituye  el peligro  de que  en su  investigación no esté presente  la búsqueda de la verdad produciéndose   en consecuencia  tres desviaciones, confusión, desorientación  y descontento.
     
    A la confusión en la ciencia le corresponde la positivización niveladora del saber y consiste en que el plano científico está determinado por el conocimiento de lo que se llaman los “hechos”. Ahora bien los hechos propenden a reducir la cosa  a meros datos empíricos. La verdad científica según el positivismo no consiste  sino en un acuerdo con estos datos,  por lo que  esta reducción  le lleva al intelectual inexorablemente a la idea de que todos los saberes son equivalentes. Pero la verdad  es algo más que un hecho, es una necesidad. Necesitamos saber cómo van ir ocurriendo las cosas para no vernos perdidos entre ellas. Y esta necesidad es la que lleva al intelectual  a modelar  la manera de enfrentarse con ellas.
     
    A la desorientación en el mundo le corresponde la desorientadora   función intelectual. Ante esta inundación  de conocimientos positivos se realiza una peligrosa criba de verdades basada en el interés que ofrecen por lo que pronto se convierten en una utilidad inmediata. La función intelectual así se mide tan sólo por su utilidad.
     
    Al descontento consigo mismo le corresponde la ausencia de vida intelectual. Al  verse sólo y desplazado en el mundo el “sabedor  de cosas” y “poseedor de ideas” recapacita y entra en sí mismo. El/la   intelectual se ve invadido  en el fondo de su ser. Es un profundo error pensar que la ciencia nace por el mero hecho, dice Zubiri, de que su objeto exista y de que el hombre posea una facultad para conocerlo. La ciencia nació solamente en una vida auténticamente intelectual. No cuando el hombre estuvo, como por azar, en posesión de verdades, sino justamente al revés cuando se encontró poseído por la verdad. En su lugar, sigue diciendo Zubiri, cree poder contentarse con sus productos, para satisfacer, en el mejor de los casos, una simple curiosidad intelectual.
     
    Saludos cordiales

  • pepe sala

    Pequeña aclaración:
     
    Oscar Varela: la figura de lenguaje ” me caes bien”, se utiliza en España para decir más, o menos: ” me satisface tu compañía, conversación, cercanía para un paseo o para tomar un café”… ( el mate no lo quiero si no lleva un poquito de oruju lebaniegu)
     
    Para entendernos pongo un ejemplo: ” Javier Renovales Cheifler es un tipo que me cae muy bien”…. a pesar de las diferentes cunas, profesiones, economías y gustos culinarios que nos diferencian y se podría pensar en un rechazo por cualquiera de las partes.
     
    En tu caso, eres una “caja de sorpresas”… me has dejado patidifuso con tu cercanía a Ortega. Te advierto que no es ” santo de mi devoción” y será mejor dejar tranquilo a Ortega, ya que, a fin de cuentas, no es tema del hilo.
     
    Dejemos al Ortega triunfante de su primero y segunda visita  a Argentina. La segunda pudo ser la más fecunda ( 1928) cuando la ” calle Viamonte hudo de ser tomada por la fuerza pública para frenar a la multutud que quería escuchar la conferencia de aquel mozo filósofo ” gallego”… ( iba acompañado del doctor Avelino Gutiérrez)
     
    Dejémoslo ahí…¿ OK
     
     

  • oscar varela

    Hola pepe sala!
     
    Ya que te “caigo bien” ¿me dejas “levantar”; un poco, al menos?
     
    1º) Lo has intuido bien. Precisamente el párrafo de mi Texto 2º MISIÓN DEL INTELECTUAL (1948) -OCT9,226- está introducido por ese asunto del “SILENCIO” de Ortega ante la situación española; y dice:
     
    – “… me urgía no desaprovechar  la ocasión para iniciar, junto a mi actitud teorética, una campaña –no política, bien claro lo he dicho, pero sí práctica. Por primera vez después de tantos años [15 años] vuelvo a clamar en el desierto.”-
     
    2º) También es cierto lo que dices de lo ocurrido a Ortega en su 3ª estadía (la más larga: dos y pico de años) en Argentina.
    Salvo una corrección.
    El “Pueblo” –desde mitad del siglo XIX- ni se entera, ni le interesa, ni entiende lo que haga un “intelectual”; a no ser que tenga “retumbe” político y –sobre todo y cada vez más- social.
     
    Conozco de 1ª mano la situación de Ortega en esa, su última estadía argentina, antes de embarcar en un caluroso febrero del ’41 hacia Lisboa.
     
    Y es cierto, le habían hecho un “vacío” infernal.
    ············
    OCURRENCIA: me parece que lo más “infernal” para la vida humana no es tanto un horno, cuanto un “vacío” de ocupación (no tener nada serio en qué poner su vida; como la pone Don Juan a esa sota de copas ante su adversario Don Luis; en la taberna y espada a la cintura). Lo del horno es para mentes “infantiles”.
    ·············
    (sigo) Pero el “vacío” se lo hacían los “pseudo-intelectuales” argentinos.
    [todavía seguimos pagando las consecuencias]
     
    Me contaba mi fuente, el Dr. Máximo Etchecopar, quien acompañó a Ortega en todo ese tiempo y fue su representante ante la Ed. Espasa Calpe (había sido Embajador argentino ante Egipto, el Vaticano y Méjico), que una tarde –como casi todas las tardes- lo fue a buscar para ir a pasear por la calle Florida.
     
    Mientras lo esperaba a que se pusiera la indumentaria adecuada, vio en la máquina de escribir algunas hojas de lo que fue el Artículo “EL INTELECTUAL Y EL OTRO”, que escribió “de una sentada” (publicado en La Nación, de Buenos Aires, diciembre de 1940).
    ···········
    ¿Lo dejamos ahí?  ¿Ok? ¡Ok!
     
    ¡Vamos pepe todavía! – Oscar.

  • Carmen (Almendralejo)

    Cuanta filosofia dedicada al hombre y sus egos…
    ¡Qué pena que la intelectualidad solo sea aplicada a ellos!
    Sí, porque me da pena ellos y aquello a los que ellos nombran por intelecto-dualidad… que en su definición puede ser como dicen en ese dios llamado google…
    “Unidad y Dualidad están así íntimamente entrelazadas, indicando la primera el Reino de lo Absoluto, y la segunda su expresión aparente y relativa”

  • pepe sala

    Dejaré que sean las palabras de un INTELECTUAL ( Antonio Machado) quienes  digan, mucho mejor que yo, lo que quiero decir.
     
    Hay ocasiones en la vida y en la historia que dejan a cada cual en el lugar que le corresponde. Cada cual sabrá cual es el lugar que mejor le conviene ocupar y todos son respetables. Lo que no es honrado es tomar una posición en el momento más decisivo y, cuando las cosas han cambiado ( o llevan camino de cambiar) adueñarse de los honores de quienes tomaron otra opción mucho más comprometida y mucho menos reconocida.
     
    La democracia que intentamos traer a nuestra España actual vino precedida de numerosísimos sacrificios de INTELECTUALES ( y analfabetos también). No entiendo muy bien que ésta ” democracia” le rinda tanto reconocimiento a quienes se posicionaron contra ella en su momento y a quienes hicieron ” mutis por el foro” cuando más se les necisitó.
     
    Dice Antonio Machado, en el prólogo del libro del INTELECTUAL AZAÑA  ( Los españoles en guarra):
     
    “” Creo, sin embargo, que hay una posición frívola e incomprensiva de muy excaso provecho para el porvenir: la de aquellos españoles que, ante el hecho indudable de la INVASION ( las mayúsculas son mías) piensan que puede haber para ellos un puesto enteramente marginal en la contienda, donde les sea dado trabajar para una España futura.
    NO. La España futura, esa TERCERA ESPAÑA de que nos hablan, o no será nada con el triunfo total de sus adversarios, o se está engendrando en las entrañas sangrientas de la España actual”.
     
    Creo innecesario ponerles nombre y apellidos a quienes se refiere Machado. Y si me piden uno, daré de de Gregorio Marañón, tan respetado y homenajeado por su posición INTELECTUAL contra la Republica, y ¿cómo no reconocerlo?, por su labor cultural y científica. ( hay bastantes más nombres relevantes, pero tampoco es cuestión de quitar ilusiones a sus admiradores-as.)
     
    Buenos días, pues…

  • pepe sala

    Pues sí, amigo Oscar, seguro que Ortega sabía perfectamente lo que decía, puesto que tenía experiencia propia en ambas materias: INTELECTUAL Y POLITICA.
     
    Otra cosa bien distinta es que, cuando la sociedad requirió el apoyo del INTELCTUAL ( por la gran influencia internacional que tenía Ortaga), hiciese ” mutis por el foro” y esperase a ver el desarrollo de los acontecimientos bien resguardadito y alejado de los problemas.
     
    Como bien sabrás, pues veo que te encanta la figura del intelectual Ortega ( supongo que no tanto la fugura política que representó en su tiempo) la primera visita de Ortega a Argentina ( me suena al año ¿ 1919? ) el recibimiento del PUEBLO argentino fue apoteósico.
     
    En los años treinta, cuando volvió a Argentina, el recibimiento FRIO no se parecía en nada al anterior. ¿ Qué había pasado en ése intermedio?…
     
    Es fácil deducirlo, Oscar. Quien piense que el PUEBLO es “medio tonto” y no se entera de las cosas está muy equivocado. Al PUEBLO no se le puede engañar, puesto que, como los niños, intuirán el engaño y pasarán la factura. ( los niños niegan los besos a quien intenta engañarles)
     
    Como me caes muy bien, Oscar y no deseo molestarte en tu admiración por Ortega, trataré el tema desde la perspectiva de otros intelectuales.  Será en otro mensaje para no alargar demasiado éste.
     
    Saludos, ARGENTINA…. y argentinos-as.
     
     

  • oscar varela

    Hola!
     
    Aporto algunas consideraciones sobre el INTELECTUAL en José Ortega y Gasset.
     
    1ª) EL INTELECTUAL Y EL POLÍTICO (año 1927) – en OCT3,620 y 623
     
    Hay dos clases de hombres: los ocupados y los preocupados; políticos e intelectuales.
     
    Pensar es ocuparse antes de ocuparse, es preocuparse de las cosas.
    La preocupación extrema lleva a la apraxia, que es una enfemedad.
    El intelectual es casi siempre un poco enfermo.
     
    El político, en cambio, es un magnífico animal, una espléndida fisiología.
     
    Una y otra vez sorprendemos al político mintiendo descaradamente.
    Al intelectual de casta le sobrecoge siempre ese don de la mentira que posee el político.
    En el fondo envidian esa tranquilidad prodigiosa con que los hombres públicos dicen lo contrario de lo que piensan, o piensan lo contrario de lo que están viendo con sus `propios ojos.
     
    Esta envidia descubre ingenuamente la virtud específica del buen intelectual, pues su existencia radica en el esfuerzo continuo de pensar la verdad y una vez pensada decirla, sea como sea, auque le despedacen.
     
    El hombre de pensamiento no puede, no debe aspirar a otra forma de heroísmo que el martirio.
    El mayor triunfo es el naufragio para este perpetuo navegante sobre Gólgotas de tres palos.
    ··············
    2ª) MISIÓN DEL INTELECTUAL (año 1948) – en OCT9,226
     
    La misión del intelectual que lo es de verdad es: clamar en el desierto (Is.40,3).
     
    Ser el hombre que desde su desierto, e.d., desde su radical soledad
    clama e invita a los demás para que ingrese cada cual en su propia soledad.
     
    ¿Qué es ser “puro clamor”; ser “pura voz”; ser “puro desierto”?
    En soledad.
     
    Cuando el hombre se queda solo, de verdad solo, ipso facto, aparece Dios.
    De modo que es quedarse solo con Dios.
     
    NOTA: Ortega dice esto hacia el final de la 12ª y última Lección sobre Toynbee,
    espumando el problema más dramático del siglo XX: la inseguridad del DERECHO (a Mandar);
    que originó las guerras “mundiales”.
     
    Desde entonces el drama va tornándose tragedia sismática.
    ·················
    APLICACIÓN AL POST:

    La 1ª): La “purga” de Profetas desde el Vaticano.

    La 2ª): El “endurecimiento” inquisidor del Poder Vaticano.

  • Por si se consider que simplifico el problema razón y fe añado:  La Ciecia, el contenido de lo empírico, tiene que admitir necesariamente que hay otras teorías capaces de falsar la que se mantiene en un momento o por ampliar, superar, clarificar, etc. El mundo se va haciendo y con él  la totalidad universal. Los humanos hemos ido siendo y no estamos  razonablemente “acabados”.  Dependemos y nos disponemos lentamente a conformarnos:  desde nuestro nacimiento y el entorno: acogida,  biología,  cultura, tendencias, sensibilidades, educación…etc. .Vamos “siendo” si nuestra empatía es dependiente o va singularizándonos. Si nos realizamos,  seleccionando reflexiones, tal como para ir adquiriendo personalidad propia… haciendo camino. Nuestras posibilidades  ampliarán sensibilidad, emociones y tendencias. Relaciones con los seres y las cosas; saber vivir las situaciones con capacidad negativa o positiva.                                                 La religión, o religiones, se significan según la cultura de la época en que se viven.  Y son  expresiones necesarias externas del sentimiento del que las profesa.                                                                                                                            En cuanto a la  fe, no se trata de creencias de palabras o cosas, sino de esencia, de conciencia,  de lo que podemos llamar espíritu,  la fuerza que nos puede alentar, si la cultivamos.  Nuestro sentido  de ser creyentes  religiosos o no, tiene su origen en nuestra capacidad anagógica de la que estamos dotados (ir más allá de nosotros mismos). Con  nuestra comunicación primaria familiar, y más contenidos, porquel  comunicamos conviviendo valores, que, como el lenguaje,  la vida comienza en el momento de nacer y crecer hasta  ser transparentes a esos modelos que asumimos.  Y desde la capacidad de ese ser humanos completándo sensibilidades compartidas,  podemos consentir una razón o sentido de la vida que no sea el final de la difícil tarea de vivir y convivir hasta acabar la existencia que vemos.
    Nos alienta otro orden de realidad, que se impone en nuestra vida, como  futuro que remate la mediada humanidad que nos mantiene en este universo.  Totalizar nuestra existencia completando y rematando las aspiraciones de tendencias  humanas razonables, han acompañado antropológicamente al hombre desde su puesta en pié. y pueda entenderse la dificultad de admitir una vida lograda en plenitud , que no es,  desde luego, la que se disfruta equitativamente con las aspiraciones y comportamientos que nos mantienen.                               Que el azar ha sido el autor de las impresionantes tendenciass a la variedad de supervivencias y órdenes descubiertos  evolucionando en millones de años y problemas que tienen sentido sucesorios, es para muchos seres lo razonable y único posible.       Que los creyentes en un Ser manifestado en el interior ¿..? de tantos millones de hombres que nos lo anuncian, o transparentan, con sus acciones trnasmitidas según los espacios que llamamos tiempo; que viven en espera manifestando un modelo de realización personal de servicio y hermandad que supera y asombra la capacidad de servicio al hombre que nos acompaña.   Lo que significa seguir completando la obra creadora, que  nos obliga al asumir esa esperanza, y  que se resume en una actitud de auténtico amor  plenificando  todo lo que existe.
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     

  • Si un intelectual, por muchas notas que abarque su sinfonía,  no se abre a otras , ¿será apropiado ese apelativo?
    Si ni en saberes, ni en razones,  ¡amparadas en la Ley Natural!
    .Sin conexión con  el  otro orden de Realidad que distingue las posibilidades  de las cualidades humanas profundas..   Creo que hasta el problema que arrastramos sobre razón y fe,  es propia de tiempos no contextualizados.
    En cuanto a la invitación del Papa, repetida, de buscar las raices del cristianismo… ¿No es eso lo que, realizada la búsqueda bien trabajada y seriamente  publicada en textos o lecciones, que han hecho  todos los teólogos censurados tras ese trabajo,  y por ello alejados,  eliminados, prohibidos,  ee sus diferentes “lugares” de evangelización?
    ¿Cuantas formas de evangelizar se han dado por válidas históricamnete sin los correctos estudios ?  Y siguen.   Que el analfabetismo religioso es
    desgraciadamente una de las causas de su rechazo.

  • JESÚS OLLORA OLARTE

    Corremos el riesgo de etiquetar demasiado a los intelectuales y ver si son buenos o malos si satisfacen nuestra manera de pensar.
    Yo recuerdo, cuando tenía doce años un profesor del instituto nos hizo ver la diferencia entre “culto” y  “erudito” creo que todos sabemos ver la diferencia, y también nos explicó la expresión “barniz cultural”.
    ¿Quiénes somos nosotros para etiquetar a una persona y decir si es culto o no?.
    H. Cadarso nos ha citado a Sanchez Dragó y pregunta si es o no culto en base a noticias actuales sobre su pasado, recuerdo el libro de “Gargoris y Habidis”, a mí me impresionó, ahora deduzco que no era culto sino erudito.
    Pepe Sala nos dice que  “Unos se largaron cuando más se les necesitó y otros se unieron a quienes pensaban que tenían más razones y menos fuerza bruta.”
    Y tiene razón aunque hay que matizar, Machado (don Antonio) se marchó porque no tenía fuerza para quedarse, otros como Ortega volvió pero no se si hizo bien o no. Baroja se quedó y quizá hizo y nos hizo bien.
    Pero volviendo al día de hoy y al tema de este artículo, os recomiendo que leáis en El País de hoy un artículo escrito por un filósofo  (¿intelectual?), Fernando Savater  sobre el viaje del Papa titulado “¿Hasta cuándo?”
    http://www.elpais.com/articulo/opinion/elpepiopi/20101109elpepiopi_4/Tes
    También él juega con la palabra intelectual para el Papa, pero de forma tan burda que no tengo ganas de comentarla, Todo el artículo me parece ….
    Lo siento no tengo adjetivo para calificar lo incalificable.
    Éstos son nuestros intelectuales. Quieren crear un mundo con sus estructuras  de ellos y no con las de los demás.
    Un saludo para todos
    JESÚS  
     

  • ana rodrigo

    Yo creo que el intelectual aséptico no existe, ningún ser humano existe en estado puro, siempre tenemos impregnaciones y adherencias del entorno, somos seres culturales, y, si Aristóteles decía que el ser humano era una animal político, sacaríamos la conclusión de que un o una intelectual no habla al margen de su realidad. Y aquí es donde se plantea de qué manera, en qué medida y sobre quiénes influyen los y las intelectuales.

    El ejemplo más claro, es este post: la visita del Papa interpretada por alguna o algún intelectual de cada grupo, posiblemente lleguen a conclusiones distintas y hasta contrarias. Así que el pensamiento puro no existe, el pensamiento único no debe existir, vivimos en una sociedad plural, pero la labor de los intelectuales en tanto en cuanto tienen capacidades e intuiciones especiales, siempre nos dirán cosas que al común de los mortales no se nos ocurre.
     

  • pepe sala

    Miedo me da entrar a comentar éste artículo. Sobre todo porque no tengo claro éste párrafo:
     
    “”No quisiéramos que la polarización que están intentando introducir los intelectuales conservadores y otros liberales y republicanos convirtiera la posición de la jerarquía actual en la única opción cristiana o católica.””
     
    La utilización del plural (” quisiéramos”) me despista y no sé bien si la frase corresponde a la opinión personal de alguien o se trata de una opinión generalizada de los “intelectuales atrieros” o de los otros.
     
    Supongo que entre intelectuales también haya distintas sensibilidades y distintos grados de compromiso…en caso de que las cosas ” se polaricen” hasta el grado de tener que tomar una opción radical.
     
    Por ejemplo, en ciertos años, los intelectuales, se posicionaron de muy distinta forma. Y tan intelectual era Machado como Ortega y Gaset. Tan intelectual era Azaña como Marañón;  Miguel Hernández como Salvador de Madariaga, etc, etc.
     
    Unos tomaron el camino del medio ( la tercera España) y otros se tiraron ” al monte” en defensa de sus convicciones socio-políticas.
    Unos se largaron cuando más se les necesitó y otros se unieron a quienes pensaban que tenían más razones y menos fuerza bruta.
    No creo que a ninguno de ellos les moviera especialmente los asuntos de la FE religiosa. Y cada opción recibió el “PREMIO” por el que optó. Unos fueron más LISTOS ( seguramente), pero éso no quiere decir que fuesen más intelectuales.
     
    Saludos, pues.
     
     

  • José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

    Javier Cercas escribía hace unos días así; “En cierto sentido, un intelectual es exactamente lo contrario de un político. Un político es un tipo que simplifica al máximo los problemas, reduciéndolos a lo esencial para poder resolverlos de la manera más sencilla y más rápida posible; por el contrario, un intelectual es un tipo que en vez de simplificar los problemas los vuelve más complejos, formulándolos de la manera más compleja posible, o un tipo que inventa problemas donde nadie los ve, mostrando que la realidad es más rica de lo que aparenta. Un buen político es aquel que jamás inventa un problema: solo los resuelve; un buen intelectual es aquel que jamás resuelve un problema: solo los vuelve más problemáticos, o los inventa. Esta oposición es otro motivo para desconfiar de los intelectuales metidos en política. Y, dicho sea de paso, también de los políticos metidos a intelectuales”.

    Desde que me entero de estas cuestiones, “los intelectuales”, pocas veces he visto claro quiénes lo son. La mayoría de las veces, los intelectuales son profesores, sólo profesores; no ponen en cuestión nada propio. (Ratzinger es hoy un profesor, el Papa profesor).  Profesores más cultos o menos. No es un mal, es un hecho. Algunos, además, son “gestores”. El político, como el Obispo, o el gran gestor de algo, puede ser profesor, pero no intelectual. No es un pecado o una desgracia personal, es un hecho. No puede cuestionar críticamente la posición propia o del grupo. La responsabilidad institucional y doctrinal tiene que primar sobre la libertad crítica de lo ajeno y de lo propio. Algunos (o algunas), profesores o no, muy pocos, son intelectuales; de izquierdas o de derechas; son sabios y con gran capacidad crítica y autocrítica; me gustan éstos, cuando ordenan su sabiduría, ¡no sus impresiones, sino su sabiduría!, desde la verdad para con los más pobres y olvidados del mundo. Me parecen los más justos por acoger en su punto de vista la voz de los enmudecidos. Pero son pocos. Los demás somos su “eco”. No es ninguna deshonra, y algo les aportaremos. También ellos, esos intelectuales, están tentados por dentro y desde fuera. Paz y bien.  

  • ana rodrigo

    Si he coincidido con el ilustre e ilustrado, y admirado, Aranguren (del que no había leído lo escrito por MAR) en definir qué es un intelectual, es que me está indicando que el sentido común de cualquiera, (como yo, que tienen poco de ilustrada y algo de sentido común), lo que ve o lo que espera de un intelectual es que utilice sus conocimientos y sus intuiciones al servicio del bien común.
     
    Pero en este post se está demostrando que la variedad de tipos dentro de la intelectualidad es inmensa. Muchos de los intelectuales (las intelectuales nunca se nos quiso dejar conocerlas) del pasado han influido y lo siguen haciendo a posteriori y en ocasiones, muy a posteriori de su desaparición. En el momento actual, su influencia es inmediata dada la velocidad que ponen a nuestro alcance las nuevas tecnologías. Incluso las beatificaciones son inmediatas: San Josemari, Juan Pablo II o Teresa de Calcuta, Fray Leopoldo, etc.
     
    Entonces sigo avanzando: ¿hay intelectuales buenos y malos como en las pelis del Oeste? Cierto que a todo intelectual le pedimos honestidad, pero, no es menos cierto que algunos personajes, considerados intelectuales, son capaces de influir muy negativamente en la sociedad. Hasta no hace muchos años, creo que se consideraba intelectual a un tal Sánchez Dragó, en el momento actual, que ha televisado sus pocas o ninguna vergüenzas, se le puede seguir considerando un intelectual.
     
    Si Rouco ha afinado en las improcedentes declaraciones del Papa, es que Rouco ya ha pasado al bando de los “buenos” para quien no lo consideraba así? ¿O un líder religioso no es un intelectual?
     
    Quizá sea un galimatías, pero, esto de los (nunca se habla en femenino) y de las intelectuales, es aún más complejo cuando bajamos de la teoría a la calle. Concluyo: educación de las personas en capacidades para no dejarse comer el coco por cualquier personajillo.

  • h.cadarso

      Josemi: No se trata de aplicar al presente recetas de los años sesenta, ni de los años 30. No en vano ha habido entremedio de estas fechas y nuestros días un concilio que nos ha hablado de la presencia de los cristianos en el mundo de hoy, del diálogo con ese mundo, de la autonomía y de la iniciativa que el creyente debe tener en su acción ante la problemática de hoy.
      Actitudes que, por otra parte, nos son comunes con los intelectuales de otras épocas. Cambian las épocas, cambia el mundo, nuestra forma de estar presentes en nuestro mundo creo que puede seguir en los mismos cánones que ellos utilizaron. A mí personalmente no me apasionó en los 60 el diálogo marxismo-cristianismo, sino la aportación que la teoría y la praxis marxista podría hacer en orden a un mundo más humano, más habitable.
      “Errazón tienes”, Ana Rodrigo, que decimos los vascos, incluídos los que no hemos nacido aquí. El problema de los intelectuales es llegar a enlazar con el pueblo, ahora creo que se dice “interactuar”, y para enseñar hay que conseguir que te oigan y que te entiendan. A su manera, yo creo que muchos de nuestros intelectuales lo han conseguido, aunque no todos al mismo nivel. ¿Te acuerdas del P.Llanos, el del Pozo del tío Raimundo?
      Lo que pasa es que resulta un poco difícil estar en misa y repicando las campanas, pensar y meterse en la lucha. Pero habría que intentarlo, tienes razón.

  • MAR Medina

    Me parece muy interesante este artículo.
    Aunque soy también amiga de recurrir a la RAE para centrar la discusión, en esta ocasión prefiero apelar al concepto de intelectual utilizado por el autor, que nos remite a Aranguren:
     
    Para centrarnos en nuestro tema, me
    parece conveniente operar con la definición de intelectual que hacía
    José Luis Aranguren: el intelectual no es el filósofo del ser y del conocimiento;
    no es tampoco el filósofo moral; el intelectual es el moralista
    de nuestro tiempo, porque ejerce ese papel, imprescindible en
    toda sociedad, de transmitir los valores, de guiar los comportamientos
    y de observar vigilante el decurso de los acontecimientos.
     
    Así pues, ciñéndonos al aspecto de moralista de nuestro tiempo, García Santesmases clasifica a los intelectuales en cuatro tendencias (aunque, cito sus propias palabras …estos cuatro modelos, siendo como son muy relevantes, no agotan el panorama porque habría que matizar mucho en el campo de los nacionalismos periféricos, de las naciones sin Estado –tanto en el País Vasco como en Cataluña–, y también en el mundo de una izquierda Alternativa) en función de su posicionamiento político-social, lo que permite la adecuada consideración a cada uno de ellos en cuanto a su valor  intelectual independientemente de su posicionamiento político, de modo que el más radical -en el aspecto político- pueda encontrar un punto de encuentro para el diálogo a nivel intelectual con el más conservador, como ocurrió con los ejemplos que trae Honorio.
     
    Todas estas consideraciones permiten de alguna manera despejar el posicionamiento político –con demasiada frecuencia impregnado de emociones- para centrarse en los análisis intelectuales propiamente dichos, analizarlos y juzgarlos lo más desapasionadamente posible.
     
    Respecto a la cuestión tiempo, las cuatro tendencias están insertadas en el presente, aunque su historia se inicie en tiempos pasados, como puedan ser la ultraconservadora –de toda la vida-, o la republicana –de aparición mucho más reciente, que en realidad hacen sobre todo referencia a derecha o izquierda respectivamente. Tratar de identificarlas como algo pasado me parece, cuanto menos, una tremenda muestra de error o de ignorancia.
    Los seres humanos somos seres históricos, en nosotros el tiempo se hace conciencia, y cada momento presente brota o nace de la historia, que se actualiza continuamente en nosotros, de modo que el pasado tiene su protagonismo y se actualiza en el presente. Incluso para saber a dónde vamos es preciso saber de dónde venimos.
     
    Me ha gustado mucho la aportación de Honorio.
     
    Gracias a Atrio por el artículo y por el enlace que permite leerlo completo. Saludos cordiales 
     

  • José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

        Espero no alejarme del tema, tomando un detalle como pretexto. Hay unas declaraciones de Rouco a EFE que son matizadas. Cuando dice no conocer las palabras del Papa, comparando el laicismo actual con el anticlericalismo español de los años 30, está diciendo que no le parecen afortunadas. Es clarísimo, y no es poco en Rouco. (Para la mayoría de nosotros, el Papa estuvo muy desafortunado en la comparación, por impreciso). Y cuando Rouco dice que el “laicismo radical” español, lo es en algunas materias concretas, está afinando mucho. Normalmente no hace diferencias.  Todos sabemos que piensa así, apelando a una concepción de la ley natural, iluminada por la fe. Me parece bien que se debata sobre esto en la sociedad española. Y este es el fondo del planteamiento de Benedicto XVI, reclamando que es consustancial con la cultura europea. Por tanto, si no fuera porque Rouco ha tomado posiciones mucho más “fundamentalistas” en otros momentos, en éste, ha estado bastante fino. En mi opinión. Pero ¿quién debate aquí sobre el porqué y cómo de una ley moral natural, desde la razón y la fe, y sus claves. Ni el Papa.

       
        A ver, no es que el Papa no reflexione de continuo sobre esta cuestión de la ley natural, pero la da por resuelta a la luz de la razón iluminada por la fe, y no problematiza su respuesta en ningún sentido; no se plantea si la razón puede adquirir ese conocimiento como “ética laica”, e incluso adelantarse a la fe en el reconocimiento de valores humanos, obscurecidos o no apreciados en la historia de las religiones. Esa es la autocrítica y la sabiduría de la fe. Sin Dios, todo se desploma y se pierde, decimos. Y con Dios, todo se explica y se salva. Sí claro, pero no deja de ser una afirmación de Dios muy pragmatista, es decir, por los efectos sociales y culturales. En época de crisis general, suena bien y tentador, pero no acoge bien la dimensión de gratuidad, testimonio y confianza que es la fe religiosa. Ella no sustituye a la razón, ni la cuida como niñera, sino que se acompañan, se inteperlan, se corrigen, y se regalan “el testimonio de fe en Dios”, la fe, y el de la experiencia humana, la razón. Ambos necesarios y ambos con posibilidades de error. El primero, acogido desde la libertad de decir sí a la vocación de Dios, la fe; el segundo, respetado imprescindiblemente en todos, para ser dignos de nuestra dignidad, en cada uno y en la de los otros. Por la fe, es profundizada y dotada de sentido pleno esa experiencia humana; por la razón, afirmada y reconocida con suficiencia ética esa llamada a hacer el bien y evitar el mal. Si luego la práctica cotidiana de unos y otros revela muchos fallos a esa identidad de fondo, dígase y denúnciese; pero no cabe dudar del principio de respeto mutuo en la relación de fe y razón, sin dar al traste con la autonomía del mundo, del ser humano y de la ética humana, y al cabo, de lo que es la fe religiosa. Porque cuando decimos que esas autonomías son relativas, queremos decir que son relativas a la dignidad humana de todo ser humano, ¡de esto hay que hablar y razonar!, no relativas a la sabiduría religiosa particular de la Iglesia verdadera. que sabe para todos y siempre lo que está bien y está mal. Esto en una sociedad ideológicamente plural y políticamente laica, no tiene sentido. Y el argumento pragmatista, “para que no se hunda todo”, y el cultural, “siempre fue así entre nosotros”, son muy importantes, pero subordinados a la verdad de lo que es la fe cristiana, en sí misma,  y lo que es la razón o experiencia integral del ser humano, también en sí misma. No podemos obviar la identidad de éstas, por el atajo de unos efectos éticos, culturales y políticos que nos parezcan peligrosos, o que lo sean. En fin, no veo diálogo cultural en serio por ningún lado, sino mucha militancia ideológica para resolver estas cuestiones mientra vemos telecinco. Paz y bien.

  • Jordi Morrós

    Pues yo rompo una lanza en favor de los “abueletes” y agradezco el repaso histórico de “h.cadarsso” y de “Jesús Ollora”.
    El mundo no empezó antes de ayer y los que miran la historia como algo ya superado tienen entre otros peligros el de reproducirla con parecidos errores.
    En algunos foros progresistas encuentro que es muy habitual esta visión del mundo como si todo se explicara a partir de los supuestamente rigurosos análisis del presente y de la espera más o menos utópica de un futuro que cada vez es menos previsible.
    Hasta la próxima.

  • Josemi

    Reivindicar el dialogo marxismo-cristianismo, es quedarse en los años sesenta, que coincide con la revisión del estalinismo y la encíclica Pacem in Terris, es reivindicar un diálogo entre un muerto y un moribundo. En su momento pudo ser un intento serio de acercamiento entre conceptos diferentes, en un mundo dividido ideológicamente, La utopías están bien para las tertulias de café de los “intelectuales”, pero en la praxis es algo que está superado porque perteneciente al ámbito de lo irracional.

    Hoy los caminos llevan hacía otros objetivos, en crear sociedades saludables y sostenibles que beneficien a todos.
    http://www.ifg.org/spanish.htm

    Un saludo.

  • ELOY

    No se trata de historias de “abueletes”.

    Miret Magdalena, Miguel Benzo (algunos de cuyos testimonios escritos, por diversas causas no publicados,  ha sido depositaria la investigadora en Ciencias Químicas en el CSIC, Concha Llaguno, recientemente fallecida), J. M Diez Alegría, González Ruíz, Agustín Bueno ,  y tantos y tantos otros y otras, de la JEC, de la JOC de la JARC (rurales) y de la JIC (independientes) siguen siendo referentes de vida,
    y muchas veces nos preguntamos ¿cómo actuaría fulano ante esta situación que yo veo complicada?.

    Así pues suscribo , en general, los planteamientos de h. cadarso y Jesús Ollora Olarte. 

  • Josemi

    La sociedad española es más madura y evolucionada de lo que indica este blog, que refleja un pensamiento ya pasado y trasnochado. A las  nuevas generaciones no les interesa batallitas de abuelito. Las sociedades evolucionan, afortunadamente, dejando atrás un pasado que existió y que está superado. En un mundo sin fronteras, abierto a la imaginación y al progreso, no me cuenten milongas ché. Sociedades con una historia más dramática han superado sus fobias. Los jóvenes viven del presente y del futuro, los viejitos siguen recordando el pasado por que es lo único que les queda.
    Un saludo.

  • ana rodrigo

    Está muy en boga  los titulares de “Intelectuales ante…”. Hace bien Jesús Ollora en preguntarse por la definición de “intelectual”. Si partimos del DRAE resulta que un o una intelectual puede que se dediquen a las letras y a las ciencias pero no dice nada de que deban tener repercusión social alguna. Recuerdo una profesora de matemáticas a la que le decíamos: Dña. Teresa, “este problema no lo entendemos”, a lo que ella contestaba, “pues yo sí”; sencillamente vivía en su mundo para su goce con las matemáticas. Recuerdo lo mismo de otro profesor de griego que no se enteraba que lo que tenía que hacer era enseñar no lucirse con sus conocimientos.
     
    Es decir el intelectual, además de saber de una materia y haberlo acreditado públicamente, tiene que aplicar sus conocimientos a los avances y valores sociales. Si el concepto “valores” fuese unívoco y unánime su conceepción, las y los intelectuales serían como los magos, serían el espejo de la sociedad perfecta. Como eso no es así, se crean, no sólo grupos, como hace Santesmases, sino bando rivales y hasta hostiles. Por tanto la capacidad de influencia de la intelectualidad en la sociedad estaría en función del grado de ilustración de la ciudadanía. De ahí la pelea por el control de la educación infantil.
     
    Si esto lo aplicamos a la Iglesia o a temas religiosos en concreto, las cosas se complican desmesuradamente. Aquí cada parroquiano se apunta al “intelectual” que le dice lo que quiere oír.
     
    Esto tiene mucha miga. ¿Son intelectuales Ratzinger, Rouco o Cañizares al igual que los mencionados en el texto?

  • h.cadarso

      Antonio Duato: Este es un tema que me apasiona, es una pena que no se le preste más atención. Comulgo con los planteamientos de Garcia  Santesmases, pero quiero añadir algunas observaciones y anécdotas.
      En un momento se me ocurrió acuñar el palabro “vascocatolicismo”, vocablo que me fue rechazado con cierta ira por gentes de aquí que piensan que en Euskadi lo religioso nunca se ha implicado o se ha dejado condicionar por lo civil y viceversa, y que esto de aquí no se parece nada al nacionalcatolicismo franquista. Pero ahora veo que García Santesmases acepta este planteamiento al referirse a Cataluña, a un eventual catalanocatolicismo, del cual he visto impregnado a Durán y Lleida en algo que ha dicho esta mañana por Radio Nacional elogiando la aportación del pueblo catalán a la obra de la Sagrada Familia…
      Recuperar las figuras de Díaz Alegría, de Vidal Beneyto, y ¿por qué no? de Miret Magdalena, procede en estos momentos. Procede también situar las cuatro posiciones de los intelectuales (?) españoles que giran en torno a La Razón-ABC…etc, o los que habitan las páginas de El País, o los que han dado a luz últimamente Público.
      En Atrio hemos insistido en que debemos recuperar el legado cristiano-republicano que hemos recibido de José Bergamín, de Manuel de Falla, de personajes próximos a la Generación del 27. Venimos de una corriente de empatía y diálogo normal entre los intelectuales republicanos no creyentes o agnósticos y los creyentes, y ahí tenemos el espléndido ejemplo de la amistad entre Manuel de Falla y García Lorca. No venimos de la nada, no nacimos con José María González Ruiz y con Díaz Alegría, venimos de un catolicismo de los tiempos de la República que no comulgó con los principios del Movimiento. Venimos del temple liberal de obispos como Fidel García Martínez, el de Calahorra, defenestrado por Franco y Pío XII, o Pildain, desterrado a Canarias, o el Cardenal arzobispo de Tarragona Vidal y Barraquer. Los 14 curas vascos  fusilados por Franco podrían confirmar este aserto. Venimos, ya más cerca, de unos movimientos obreros cristianos como la HoAc y la JOC y toda la estructura de la Acción Católica que se vertebró en torno al modelo JoC-HoAc. Venimos de una lucha antifranquista en la que muchos eclesiásticos y muchos cristianos se metieron hasta el cuello; en realidad, la puesta en marcha de una alternativa al franquismo tuvo como soporte decisivo y esencial la estructura de ese movimiento cristiano preexistente, que le aportó locales, militantes formados, estrategias de acción, y la posibilidad de encarnarse en la vida nacional para los que venían del exilio completamente desorientados. Estoy pensando en Marcelino Camacho, ey CCOO, en tantas cosas…
      A García Santesmases le sugeriría que ha esquivado toda referencia a los intelectuales que se han movido en el entorno vasco. Ha habido una revista importante en este terreno, Punto y Hora de Euskalherría, que dirigió Javier Schez Erauskin; curiosamente, José Bergamín volvió del exilio para incorporarse a la lucha de los intelectuales vascos de izquierda, y murió y está enterrado aquí…Es verdad que la expresión de esta corriente ha tropezado con unos obstáculos que no han tenido los intelectuales de Madrid o de Barcelona, por aquello del abertzalismo radical y todos esos tabúes que nos rodean. Pero justamente por haber integrado a José Bergamín, los intelectuales vascos de izquierdas han sido más fieles que otros al patrimonio recibido de los católicos de antes de la guerra civil.
      Claro que hay que potenciar esa corriente de opinión y de pensamiento. Potenciarla y trascenderla, con una visión de mayor pluralismo y un sentimiento planetario y ultrafronterizo; la nación se nos ha quedado pequeña, y como concepto tal vez está ya superado.
      Dentro de Atrio, es un lujo contar con nosotros a personas como Pepe Sala que recogen la herencia de los que resistieron hasta la muerte al fascismo. Y de alguna manera, muchos de entre nosotros representamos ese intento de recuperar la corriente cristiana inspiradora de la vida social y política, el diálogo con el marxismo, el enraizamiento de la Iglesia en el pueblo del que nunca debió alejarse pero al que  tanto le cuesta volver. Hace tiempo, en un hilo, yo soñaba en resucitar a Falla y a García Lorca…Todavía estamos en ello.

      El viaje de Benedicto XVI, felizmente, ha despertado esas ilusiones y ensoñaciones. Pero es triste constatar cómo algunos abuelos siguen anclados en las ideas religiosas y en las concepciones sociales de la burguesía europea de los años 30. Y uno se pregunta cómo personas así han podido encaramarse a los puestos de dirección de la ICAR… 

  • JESÚS OLLORA OLARTE

    Primero me gustaría matizar que es o que se entiende por intelectual,
    Se abusa mucho del término y cuando se publica un escrito sobre cualquier tema y lo firman un grupo de intelectuales, muchas veces leo quienes firman  y eso hace que   minusvalore el tema sobre  el que se manifiestan-Lo triste es que hay gente pública que se manifiesta como intelectual y que todo su mérito es que saben correr o cantar o interpretar o…pero me gustaría indagar sobre lo profundo de su pensamiento y  me gustaría preguntarles  ¿quién o quienes os han dado el título de intelectual?-
    Busco en el DRAE  la palabra intelectual y veo que se dedica preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras-
    Cuando alguien es un intelectual como la copa de un pino como Díez Alegría o San Pedro  u otros, sin contar con científicos o investigadores  como  Bermúdez de Castro, Carbonell o Arsuaga  (codirectores de Atapuerca) por ejemplo.  Esas personas son tan importantes y tienen una mente tan lúcida que para mí son inclasificables y por tanto  sus opiniones no están constreñidas a ningún grupo de los apuntados en el escrito.
    Recuerdo, hace muchos años, el personalismo de Mounier, existía la JOC y existían los curas obreros, y puedo decir que era muy difícil vivir libremente. Si hablamos de la jerarquía eclesiástica al menos la provincial yo recuerdo la integridad de D. Fidel García Martínez (obispo de Calahorra de 1927 a 1953 quien hizo lo que creía mejor y así fue el único  que desobedeciendo a Franco  publica una encíclica del papa Pío XI  (“Con ardiente preocupación”) condenando a Hitler ( y por extensión al falangismo y al franquismo). Más tarde  en 1942 su “Instrucción pastoral sobre algunos errores modernos”, defendiendo “la libertad y la dignidad del hombre frente al Estado”
    Lo bonito hubiera sido que algunos intelectuales, los de derechas, le rebatieran. Pero como al parecer no había nada que rebatir lo que se hizo fue denigrante, una conspiración para `presentarle como un hombre lujurioso durante diez años. El año 1952 se retiró por no querer defenderse de un montón de injurias ante el arzobispo de Barcelona.
    Lo triste es que la Iglesia española miró para otro sitio en su momento totalmente entregada al dictador y hasta hoy, que yo sepa, no se le ha pedido perdón públicamente-
    Y para terminar puedo decir que mi iglesia está formada por estos ejemplos, estas buenas personas, como D. Fidel, como Añoveros, como Monseñor Romero, y por supuesto como Díez Alegría y gracias a ellos y a su ejemplo la barca de Pedro lucha contra las tempestades y resurge.
    Un saludo
    JESÚS

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