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El perdón primero

Hace pocos días, un periodista de Madrid preguntaba a un obispo de estas tierras: “¿Es posible perdonar?” El obispo, no sé si pensándolo y sopesando o sin pensarlo, como si tal cosa, respondió: “El perdón conlleva primero una dinámica de que quienes han infligido el daño, se arrepientan. Que sean conscientes del mal causado, que tengan la capacidad de pedir perdón. Pero tiene que ser un deseo sincero de reparar. Solo entonces, quienes han sufrido serán capaces de presentar esa grandeza de ánimo de poder otorgar el perdón”.

          Estas palabras me estremecieron. Sentí como si de pronto el evangelio quedara en blanco, como si el mundo quedara a la deriva, sin perdón, sin revelación, sin Dios. ¡Dios mío, un mundo sin perdón, un mundo sin piedad, un mundo sin quicio! Y corrí a verlo en el libro santo, por si las palabras más sagradas hubieran desaparecido, por si el evangelio ya no fuera más que un triste recuerdo. Pero no, allí estaban las historias y las palabras que trastornan el mundo y, a la vez, lo llenan de consuelo. Allí estaban las palabras de Jesús en Mateo 5: “Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pero yo os digo: a quien te abofetee en la mejilla derecha, preséntale la otra”. Allí estaba la oración de Jesús en Mateo 6: “Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Allí estaba la respuesta del Maestro en Mt 18: Entonces se acercó Pedro a Jesús y le preguntó: “Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano cuando me ofenda? ¿Siete veces?”. Jesús le respondió: No te digo siete veces, sino setenta veces siete”. Allí estaba el insólito mandamiento de Jesús en Lucas 6, sin concesión ni resquicio: “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten a vosotros. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a quienes los aman”. Y allí estaba Jesús, al final, asfixiándose en la cruz entre dos crucificados y diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. En esas palabras renace el mundo, en ellas se sostiene, en ellas se vuelven a iluminar las tinieblas de la cruz y del caos. ¡Hágase la luz! Y la luz se hizo. Y, a pesar de todos los males, todo era bueno. Besé el libro.

          También el obispo besa el evangelio con ternura y ceremonia antes de explicarlo a los fieles desde su cátedra. Pero hace unos días –era la víspera de su toma de posesión–, el obispo hablaba ante un periodista, y un periodista formula preguntas insidiosas, es su oficio, y la pregunta sobre el perdón era seguramente insidiosa, y tal vez buscaba hurgar en las heridas de este pueblo vasco con su historia dolorosa, con su presente crucial. Comprendo que el obispo deba calcular su respuesta y que, ocasionalmente, hable más para los partidos que para las personas, y mire a los políticos a izquierda y derecha antes de hablar. Así tendrá que ser, pero es una pena, y yo sigo sin comprender las palabras que dijo, si las dijo así.

          ¿Es posible perdonar? Jesús lo hizo. Él sí, pero a nosotros ¿solo nos será posible perdonar a posteriori y con condiciones? Pues no lo sé, pero Jesús pensaba de otro modo. Y si existe en el mundo un perdón como el de Jesús, habrá de ser gratuito y sin condiciones, por inverosímil que nos pueda parezca. Las condiciones pueden facilitar el perdón, ¡y ojalá se dieran siempre! ¿Pero dejaremos este mundo a la deriva cuando no se den las condiciones deseables? Jesús no lo hizo. Jesús creó las condiciones perdonando primero, y a eso nos llamó. Si Jesús, antes de perdonar, hubiera exigido que los soldados y los sumos sacerdotes y Poncio Pilato se hubieran arrepentido y fueran conscientes del daño causado y fueran capaces de pedir perdón y tuvieran deseos sinceros de reparar, si Jesús hubiera puesto todas esas condiciones para perdonar, yo os aseguro: se habría prolongado hasta hoy la noche negra de aquel viernes, aquel viernes no hubiera sido santo y todavía estaríamos esperando la pascua, el evangelio y no el sepulcro hubiera quedado vacío. Pero Jesús perdonó primero. “Perdónales porque no saben lo que hacen”. Perdonó, es decir, supo mirar con bondad a sus malhechores; es decir, supo ponerse en su lugar; es decir, los excusó; es decir, los rehabilitó; es decir, los curó; es decir, los humanizó. El perdón fue primero. Y entonces se curaron también todas las heridas de Jesús, y en la cruz floreció la Pascua. El hombre se hizo Dios.

          Me hago cargo de que esto es demasiado, para mí mismo en primer lugar. Pero ¿qué es el evangelio sin este exceso? ¿Para qué llamarnos cristianos si no es para eso? ¿Y a dónde puede caminar este mundo, si no hay perdón que lo cure? Solo el que perdona puede curarse, sólo el que perdona puede curar. Y si perdonas solamente al que te pide perdón y al que “expía sus culpas”, ¿qué mérito tendrás? Perdonar no es ignorar, ni consentir, sino confiar en el otro. Perdonar tampoco es absolver a un culpable, sino mirar en el otro el bien en lo más profundo de su mal. El que perdona no humilla, sino que se pone en el lugar del otro. Como antes Confucio y Buda y Mahavira y como luego Rabbí Hillel y el Profeta Muhammad, Jesús dijo: “Trata al otro como querrías que el otro te tratara a ti si tú te encontraras en su misma situación”. Y en eso consiste la magnanimidad o la grandeza de ánimo: ensanchar la propia alma hasta el alma del otro.

          Sin duda, el que hizo daño algún día deberá pedir perdón, y solo entonces podrá curar la herida que se infligió a sí mismo cuando hirió al otro; ahora bien, tanto más fácilmente llegará a pedir perdón –como el centurión junto a la cruz de Jesús–, cuanto más incondicionalmente se sienta perdonado –como el centurión junto a la cruz de Jesús– . Pero ¿habrá esperanza en este mundo, habrá esperanza de otro mundo, mientras todos los heridos exijan de sus respectivos victimarios el arrepentimiento, la petición de perdón y la reparación como condición previa para el perdón? No digo que no deba existir el Derecho, y no me atrevo a decir que en este mundo tal como es no deba existir el castigo. Sea, si así debe ser, pero ¡cuán triste me parece que tenga que ser así! El Evangelio no es así. Dios no es así, por mucho que nosotros lo hayamos deformado con nuestros viejos esquemas de culpa y castigo o de ritos penitenciales para obtener el perdón. Jesús no fue así. Y creo que el Evangelio del perdón que restaura y cura es la única alternativa, y que de ese evangelio estamos llamados a ser sacramento todos los seguidores de Jesús.

          Y creo además que todas las cosas, de lo más hondo de sí, nos gritan el Evangelio del perdón primero. También el humilde riachuelo de Arroa Behea oculto entre matas y alisos que pasa aquí debajo sin apenas murmurar. También el bobtail peludo y bonachón que va y viene junto a un niño pequeño, llevado de la mano por su madre y su abuela. ¿Y el lobo? Sí, también el lobo, como aquel de Gubbio. El hermano Francisco vivió algún tiempo en esa bella ciudad medieval de la Umbría italiana, cerca de Asís. Y cuentan las Florecillas que allí, con su mansedumbre y llamándole “hermano”, amansó a un lobo hambriento y feroz que hacía estragos. Lo amansó con su mansedumbre, ¿cómo si no? Y logró que la gente de la región, amansada también, se aviniera a dar de comer al lobo, que sin hambre es como un bobtail pacífico y juguetón.

           ¿Es duro este lenguaje? ¿Es ilusorio? Tal vez. Pero creo que es lo único razonable. No habrá paz en este pobre mundo sin perdón primero.

 José Arregi

 Para orar. CAÍN

Lleva el destino a cuestas, con el saco,
muerto el amor y la tristeza viva.
Le escuece el alma en el mirar opaco.
Es una soledad a la deriva.

Ha cruzado la Isla, el Araguaia,
la sociedad, el tiempo, el mal. Rehúye
la luz del sol y el sueño de la playa.
Huye de todos, de sí mismo huye,

condenado a vivir su vida muerta.
Si ha violado la ley, la paz presunta,
a él le hemos matado la paz cierta.

Quizás sea un Caín, pero es humano,
Y por él Dios, celoso, nos pregunta:
–Abel, Abel, ¿qué has hecho de tu hermano?
(Pedro Casaldáliga)

 

 

35 comentarios

  • pepe sala

    ¿ Quien ha dicho que el perdón no es una cualidad destacable en la ICAR?
     
    Si yo lo he dicho lo retiro. El perdón es algo tradicional en la ICAR y lo que es verdad hay que admitirlo como tal.
     
    Veamos la  realidad histírica ( que tampoco se ha mejorado mucho, aunque ahora está más disimulada):
    —–
    1. El eclesiástico que incurriere en pecado carnal, ya sea con monjas, ya con primas, sobrinas o ahijadas suyas, ya, en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto, mediante el pago de 67 libras, 12 sueldos.
    2. Si el eclesiástico, además del pecado de fornicación, pidiese ser absuelto del pecado contra natura o de bestialidad, debe pagar 219 libras, 15 sueldos. Mas si sólo hubiese cometido pecado contra natura con niños o con bestias y no con mujer, solamente pagará 131 libras, 15 sueldos.
    3. El sacerdote que desflorase a una virgen, pagará 2 libras, 8 sueldos.
    4. La religiosa que quisiera alcanzar la dignidad de abadesa después de haberse entregado a uno o más hombres simultánea o sucesivamente, ya dentro, ya fuera de su convento, pagará 131 libras, 15 sueldos.
    5. Los sacerdotes que quisieran vivir en concubinato con sus parientes, pagarán 76 libras, 1 sueldo.
    6. Para todo pecado de lujuria cometido por un laico, la absolución costará 27 libras, 1 sueldo; para los incestos se añadirán en conciencia 4 libras.

    Más ” perdones de tan “misericordioso dios” en este enlace:

    http://pepe-rodriguez.com/Mentiras_Iglesia/Taxa/Taxa_Mentiras_Iglesia_taxacamarae.htm

  • mªpilar garcía

    En las religiones (al menos la “nuestra”)

    Los sacramentos sean cuales fueren, se hace “sacramento vivo” cuando quien los recibe, los hace vida, con la fuerza de su compromiso personal…

    ¡No con Dios! si no consigo mismo, la comunidad, o a nivel personal, con la otra u otras personas, en el caso de la reconciliación.

    El rito en sí no da nada, el receptor es quién debe hacerlo realidad, siempre atado al compromiso personal.

    mª pilar

  • Javier Renobales Scheifler

    El aspecto de la reparación del daño causado no es sólo propio de la justicia, sino también es propio del amor.
     
    Por ejemplo en los casos de pederastia, el amor por las víctimas debe llevar a exigir la reparación del daño causado, incluso antes que pensar en el perdón. Creo que en esos casos es lo primero de todo acudir a reparar el daño causado a las víctimas, en lugar de dedicarse a falsear la imagen institucional.
     
    Encubrir al pederasta aumenta sobremanera el daño a las víctimas, con lo que la reparación del daño atañe también al encubridor.
     
    Decenas de años de sistemático encubrimiento, de los pederastas y sus crímenes por cristianos de tanto postín, nos muestran cuánta palabrería vacía ha habido, y me temo que aún sigue habiéndola.
     
    Otro ejemplo de daños sin reparar (y sin arrepentimiento) son los daños causados durante la dictadura franquista por los vencedores de la llamada santacruzada a los vencidos, tanto a las decenas de miles de vencidos asesinados con o sin juicios sumarios sin garantías, como a los que los vencedores permitieron sobrevivir, en un Estado que fue declarado católico el dictador bajo palio, para regocijo y con el impulso de la jerarquía católica.
     
    Dos buenos ejemplos donde aplicar cristianamente tanta especializada teoría sobre el perdón, el arrepentimiento, la justicia, el amor y la reparación de los daños causados.

  • Javier Renobales Scheifler

    Aplícate el cuento, Manuel V., antes de recomendarlo a otros. Las diferentes opiniones han quedado bien claras, para cualquier entendedor de los que leemos por aquí.

  • Manuel V.

    Javier:
    No maree la perdiz ni confunda churras y merinas, a buen entendedor…

  • Luis González Morán

     
     
     
     

    La verdad es que me ha resultado muy interesante el artículo de Arregi sobre el perdón y esto tanto por lo que dice explícitamente como por el rumor de aguas profundas evangélicas que susurran en el fondo. Este tema me ha interesado mucho siempre y quisiera compartir con los partícipes de Atrio unas reflexiones sobre él:
    1ª.- La realidad del perdón es muy compleja, conlleva un proceso y no es un simple gesto sincero o ritual de “yo te perdono”. Podía decirse que el perdón se construye sobre las siguientes fases de este proceso: arrepentimiento –perdón-reparación del daño y, si fuere posible, rehabilitación y reconciliación.
    2ª.- Los escrituristas han estudiado con mucha profundidad el perdón cristiano a través de los datos evangélicos y han llegado a la conclusión de que en el perdón cristiano se altera el orden de los factores, que sería: perdón-arrepentimiento-reparación del daño y reconciliación, que aquí es exigida. El perdón cristiano no exige un arrepentimiento previo del ofensor, sino que lo precede, en la línea que nos enseñó Jesús, para cuya comprobación pueden leerse con calma los textos evangélicos  que muy atinadamente cita Arregi.
    3ª Hay un viejo axioma que dice que “solo sabe perdonar el que sabe amar”. Pero otra forma exquisita de amor es saber pedir perdón. Es muy importante tener el corazón abierto y sensibilidad de ternura para saber pedir perdón a quienes ofendemos y esto como una expresión de amor. Pedir perdón a Dios, a los hermanos y cada uno a sí mismo, por los actos de crueldad y sinsentido que perpetramos cada día contra nosotros mismos, en forma de cobardía o de deslealtad.
    4ª.- Pedir y obtener perdón excluye toda contaminación de superficialidad: no se trata simplemente de unas palabras dichas de forma mecánica, sino que exige una implicación de la totalidad de la persona. Por eso los escrituristas han hablado de la capacidad de sanación que tiene el perdón: sana al que perdona, porque le enseña a doblegar todo instinto de venganza y de desquite, y sana al que es perdonado porque le restablece en su dignidad y en integridad moral.
    5ª.- Sin embargo, como dijo Juan Pablo II en  el Mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz 1997, “Ofrece el perdón, recibe la paz”: no hay contradicción alguna entre perdón y justicia. En efecto, el perdón no elimina ni disminuye la exigencia de la reparación, que es propia de la justicia. Este aspecto debería ser muy importante en la práctica del perdón, en general, y del perdón cristiano en concreto: no basta con pedir perdón de una forma genérica y desencarnada, sino que hay que reparar eficazmente el daño causado, sea patrimonial, moral, social, de honra y fama lesionada, de erosión de prestigio, de despojo de posibilidades, de exclusión, de abuso de autoridad, de discriminación, etc.
    6ª.- El siempre sutil y conciso Sarrionandía cierra el primer comentario a este hilo con dos preguntas directas a diana: “Perdonaremos a LGM? ¿Conseguiremos nosotros su perdón”. Le voy a contestar: yo no tengo nada que perdonaros a los compañeros del Atrio, porque a mí nadie me ha ofendido; las discrepancias no son ofensas, sino lances del intercambio que debe ser, aunque discrepante, sincero y respetuoso. Por el contrario: como a veces el furor dialéctico puede llevarte a decir cosas que pueden herir y lastimar, por si alguien se ha sentido ofendido por mis excesos verbales, aprovecho esta entrada sobre el perdón, para pedirlo de todo corazón a todos. Y queda el camino abierto a la reparación, a la rehabilitación y a la reconciliación.

     
     

  • Javier Renobales Scheifler

    Manuel V.,
     
    Los jerarcas excluyen de la comunión, sin derecho alguno a excluirlos, a los católicos divorciados que se han casado de nuevo y quieren ir a comulgar.
    Jesús no excluía a nadie que quería amar, pero los jerarcas y sus curas, si les obedecen –que no todos lo hacen, ‘gracias a Dios’- excluyen a estos católicos. La comunión es de esos católicos también, está para ayudarles a ellos también, y no al servicio de los curas ni del Papa, por lo que nadie tiene derecho a excluirlos, a esos católicos.
     
    Los excluyen los jerarcas y curas para mantener su poder, su control sobre sus súbditos. Con un poco de amor no los excluirían, pero son funcionarios al servicio del poder jerarca, no al servicio de esas ovejas que necesitan, que quieren el sacramento. Nada cristiano, aunque sea católico.
     
    Decir que del sacramento eucarístico se excluyen ellos, los divorciados, es sencillamente mentira y es inhumano.
     
    La condición de excluirlos la ha puesto inhumana e injustamente la jerarquía. Así acabarás diciendo que son las mujeres son las que se excluyen del sacramento del orden, no los jerarcas los que las excluyen.
     
    Es como decir que los pasajeros que mueren en un accidente de aviación mueren porque quieren, porque ellos se lo han buscado.
     
    Da la sensación de que crees que amar a una mueva pareja y casarse con ella es un capricho de niños, algo que sólo lo piensan los niños.  No respetar (ponerle cortapisas es no respetarlo) el amor del prójimo por su nueva pareja y el de ésta por él o ella, eso sí que es propio de niños que se creen que manejan un juguete propio y de nadie más.

  • Manuel V.

    Javier:
    Los Sacramentos de la Iglesia Católica simpre han sido suyos ¿no? Otras tienen los suyos propios. Nadie se apropia de lo propio, vamos, digo yo. No sé por qué se procupa tanto de la Iglesia Católica y sus quehaceres, si niega su existencia y su valdez, déjela, “doctores tiene”.
    Negar las cosas no es signo de desamor, eso solo lo piensan los niños  (si no me lo das ¡ya no te quiero!), en muchas ocasiones es justo lo contrario. No se le niega el Sacramento a nadie, existe una realidad precia, teorícamente fruto de una libre decisión, por la que uno se excluye libremente, valga la redundancia, de la Comunión. 
    Quizá le resulte más atractiva la actuación, simplificando las cuestiones, de Enrique VIII
    Saludos

  • Javier Renobales Scheifler

    Julián Leirbag, creo que lo que sucede es que el perdón es de lo más humano, es consustancial al ser humano, al animal evolucionado que somos; desde luego no es original ni exclusivo del cristianismo.
     
    En cuanto a  si Jesús perdonó, a los que le estaban asesinando, cuando dijo dirigiéndose a Dios ‘perdónales’ a mí me parece que esa solicitud ya exigía que previamente Jesús le hubiera perdonado con antelación o a la vez que lo estaba diciendo.
     
    Es como si Jesús estuviera hablando consigo mismo, no porque Jesús fuera Dios (yo no creo que lo fuera, más allá de que su amor humano es Dios como lo es nuestro amor humano) sino porque cuando decimos que hablamos con Dios sin duda estamos hablando con nosotros mismos.
     
    Cuando decimos que Dios es amar, es el ejercicio de nuestro amor a lo que nos estamos refiriendo.
     
    La única forma de ‘llegar a Dios’ desde nuestra vida humana es ejercitando el amor humano, que es lo que nos hace felices (o sea lo que nos salva) en esta vida, y en la otra si la hay. Por eso el mensaje de salvación de Jesús es un mensaje de amor, no de Iglesia ni de Sacramentos.
     
    Jesús distinguía a los cristianos por cómo se amaban, no por si eran miembros de tal o cual Iglesia (Jesús siempre lo fue de la judía, nunca fundó ninguna Iglesia, ni menos la ICAR que conocemos hoy).
     
    Hablamos demasiado de Dios.

  • Javier Renobales Scheifler

    Manuel V, es difícil ser más fiera (en el sentido en que tú has usado esta palabra) que negar el sacramento, que es amor, a persona alguna que lo quiera.

    Para fieras, esos jerarcas dirigentes de lo que ellos pretenden ‘la única verdadera Iglesia’ (su ICAR) que se han adueñado de todo en la ICAR, también de los sacramentos.

  • Manuel V.

    Me temo que si el periodista le hubiera dado cancha al obispo, igual les salía un artículo comp el de Arregui, casi seguro. Pero si hubiera dicho algo así, como ya ha manifestado algún contertulio, se le hubieran echado encima las fieras de la “verdadera justicia”. Digan lo que digan, parece que siempre se equivocarán, la cuestión es “a por ellos” 
    El perdón es un don gratuito y así lo hemos recibido, gracias a Dios.
    Saludos

  • Gabriel Sánchez

    Hay un hermoso concepto, que lo lei, del material que me llego de la Foro Munidal de la Teólogia de la Liberación, que decia que más que AMOR, DIOS ES AMAR…Gabriel

  • Julián Leirbag

    Yo todavía no entiendo el hecho de que muchos teólogos atribuyan a Jesús el perdón sobre la cruz, pues no dice “yo los perdono” sino que pide al Padre para que sea Él quien los perdone. Jesús no perdonó a nadie estando clavado sobre la cruz, pues eso narran los Evangelios sino que su petición va dirigida a Dios para que se los perdone.

    Otra cuestión es que hay demás libros de psicología, que en nada tienen que ver con el cristianimo y Jesús, enseñan a perdonar, es decir, el perdón ya no es algo exclusivo que se da porque se es cristiano o porque se practica los Evangelios. Hay terapias psicológicas que inculcan a conceder el perdón porque hace bien a uno mismo, antes de todo, el perdón, es decir, el perdón puede no ser más que un acto de egoísmo: para no estar mal o con peso de conciencia sobre un acto malvado que se realizó se decide pedir perdón a los que se ha ofendido o realizado un mal. El perdón, como puede verse, no es tan digno en tener en cuenta porque hay distintas formas de perdonar.
    Me temo que hay obispos que hablan más bien del perdón psicológico y no comprenden qué sentido tiene el perdón cristiano…

    Y he leído que “quien perdona es mejor”, pero jamás un cristiano se cree tal por conceder o dar la posibilidad otros de que se lo perdonen.

    Si se quiere conocer lo qué no es ser cristiano, es bueno comenzar a observar qué hacen la mayoría de los obispos que se dicen y los tratan la mayoría de la gente como cristianos. No hay nada más anti-Cristo, entre tantas otras cosas, que el hecho de los cristianos elegir a un obispo y besarle las manos /el anillo/, que afirman ser por respeto…

  • pepe sala

    Y por si alguien tiene algún problema de amnesia, les recuerdo que los cristianos ( los de PP y los del PSOE también) no deben ser demasiado buenos ” cristianos”, puesto que no les gusta condenar a los asesinos dictadores y gustan de cargar las tintas ( y las porras ) sobre  quienes también se dicen cristianos, pero son más del estilo ” Cátaro” y encima “protestan” por el tipo de ” cristianismo” que se les quiere imponer.
     
    http://www.webislam.com/?idn=6312
     
    ¿ Perdonar los católicos?… ¡ venga ya !!
     
    El máximo que saben hacer es dar la absolución para el asunto del cielo a cambio de alguna buena propina .

  • pepe sala

    Parece que el hecho de ser cristiano infunde un talismán especial para el asunto del perdón.
     
    Bueno sería que se ponga en práctica cuanto antes, puesto que en el pasado más remoto y mas reciente, han demostrado sobradamente lo contrario.
     
    Supongo que no sea necesario volver sobre los asuntos de la Inquisición, los ” perdones ” a sus propios hermanos Cátaros   o protestantes , a los asuntos de los Santiagos matamoros y el Cid campeador  y, en lo que a mí me atañe, sobre las ” santas cruzadas”.
     
    Si ésos son los ejemplos de perdón de los cristianos ( debido a su FE) mejor utilizamos la venganza. Y no me digan que son cosas pasadas, son absolutamente ¡¡¡ PRESENTES!!! y siguen siendo absolutamente “cristianas”:
     
    http://www.webislam.com/?idn=6639

  • José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete

    Por si sirve. Suele distinguirse en el tema del perdón el plano de la ley penal, el de las obligaciones éticas y el de las “obligaciones” morales religiosas; en el plano de la ley penal, ella actúa, haya o no perdón de la víctima. No depende de la opinión de la víctima. En el plano de las obligaciones éticas, por tanto, universales, el perdón es un derecho de la víctima que la ética común aconseja, cuando median unas condiciones del victimario, o sencillamente, pasado el tiempo, para sanar el alma de la víctima; es su derecho; si no puede perdonar nunca, sabe que tiene una herida en la conciencia, explicable desde luego; la respetamos; eso sí, nunca puede dar lugar a actos de odio y venganza personal; siempre sería inmoral. Esta es la ética. Y en el plano de las “obligaciones religioso-morales cristianas”, ¡de esto va el post!, el perdón de Dios lo creemos siempre ofrecido y está en nosotros el acogerlo, por la conversión, pero Dios no depende de ello.
     
    El cristiano que tiene esa experiencia “personal”, en la propia vida, de cómo Dios se adelanta ofreciendo su perdón, porque “Dios es así” con cada uno de nosotros, deja pasar a los otros, sus amigos y enemigos, esa misma actitud y donación. El otro sabrá si lo acoge, y corrige, o si lo desprecia, y quiere repetir la injusticia. Lógicamente, el cristiano hará aquello que considere, en conciencia, que no traiciona a ese perdón ofrecido, y así, irá desde ofrecer al otra mejilla, a pararle los pies a su enemigos, sin incurrir en inmoralidad contra sus dignidad y derechos. Pero estamos en el terreno de las exigencias “religioso-morales” del Evangelio, exigible para la perfección o santidad cristiana, y no en el terreno de lo ético exigible de todos y siempre, por causa de la dignidad humana en cuanto tal. Lo ético siempre es universalmente exigible, y deriva de la dignidad humana común. Lo “moral religioso” no siempre es universal, deriva de la fe en Dios y es por causa de la santidad o perfección a la Jesús convoca: “sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”. Estrictamente hablando, no estamos en la ética o moral común, sino en la vida de fe.

  • pepe sala

    Maddi:
     
    Si llevase txapela puesta me la quitaría en señal de reconocimiento.
     
    Solo unas pequeñas observaciones:
     
    1ª En caso de una ” gerra civil” ( lo peor fue la posguerra, no la guerra en sí que sólo duró unos meses como tal y la inmensa mayoría de quienes pedimos JUSTICIA no vivimos la gerra civil, aunque la sufrimos en nuestras carnes de una forma atroz) una de las partes ya tuvo justicia y media ( o más) a su favor durante 40 años de dictadura ( y treintaintantos de “democracia”)
     
    En cualquiera de los supuestos, aquí falta la JUSTICIA hacia una de las partes ( coincide que ésa parte es la INOCENTE, puesto que nosotros no habíamos nacido cuando supuestamente nuestros padres y abuelos hicieron lo de Paracuellos del Jarama que tanto repiten los papagallos y por cada muerto de Paracuellos mataron a más de una decena en los ” jucios” sumarísimos que llevaron a cabo por aquellos lamentables hechos. Les importó un carajo que las personas “juzgadas” fueran culpalbes o inocentes. La venganza fue FEROZ, en el caso de Paracuellos y en los miles de casos que contempló la tristemente famosa  Ley que dieron en llamar ” Causa general”.)
     
    2ª:  Yo llevo muchos años trabajando y conociendo muy bien los asuntos de Euskal Heria. Y tengo constancia expresa de que son varias las generaciones que han sufrido las brutales actuaciones de quienes no soportan quedarse sin la GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO.
     
    Les aterra tener que perder sus sueldazos y el poder que les supone vestir como visten y llevar las  “herramientas” que llevan. Es sistemático: cada vez que unos hablan de la ansiada PAZ, otros montan  tales actuaciones brutales ( que superan la época del franquismo) que hacen imposible la continuidad de buena voluntad que tanto cuesta conseguir.
     
    No es con GAL con lo que se conseguirá la ansiada PAZ. No es con INJUSTICIAS descaradas como se conseguirá la PAZ en ningún lugar del mundo. No es machacando a los pueblos como se llega a la convivencia pacífica. Nunca sera con la REPRESION con lo que lleguemos a convivir unos con otros. Y no será con el ODIO como se llegue a conseguir que otros no nos odien.
     
    Y éso lo sabemos perfectamente tu, Maddi, y yo también. Pero estaremos muy sólos en éste convencimiento…tan difícil de digerir.

  • M. Luisa

    En efecto, los que tienen razón discuten entre sí sobre aquello en que consiste el perdón, pero es  porque precisamente  creen tener la  razón, por eso discuten. Es decir la razón, en este caso,  es suya, pero cuando la razón no es la de uno mismo sino que presenta unos caracteres propios  son éstos los que  aportan firmeza  a lo que ha de ser en realidad el perdón humano. Creo entender que éste es el ámbito trascendental que nos ofrece el evangelio y al que se refiere Arregi. 

  • Javier Renobales Scheifler

    Arregi se sorprende de que en labios de un ‘obispo’ no aparezca el perdón evangélico sino el del código canónico, instrumento inventado e impuesto dictatorialmente por los jerarcas a los que se quieran dejar someter por ellos como súbditos que les reconocen como ‘sucesores de los apóstoles’ (bonito e interesado invento, este de la llamada sucesión apostólica).

    Es una muestra más de que Iceta es un obispo de Ratzinger, no del evangelio.
      
    La capacidad de sorpresa de las personas de buena voluntad pareciera ser infinita. Bueno, el propio Jesús, una persona humana de buena voluntad, a la vez que perdonaba sin pedir previo arrepentimiento, se sorprendió hasta su prematuro final de su vida: ‘Padre, por qué me has abandonado?’
     
    Pero, librado así Jesús de la ira –por el perdón que expresaba- hacia quienes lo estaban asesinado, es como pudo Jesús seguir sin perder su confianza en que Dios actuaría después de su muerte, ya que no lo había hecho durante su vida terrena: ‘En tus manos encomiendo mi espíritu’.
     
    Jesús estaba convencido de que resucitamos (de que Dios nos resucitará) cuando muramos. No era ésta una idea o creencia original suya, pues muchos judíos la tenían antes de Jesús. Pero el perdón sin exigir arrepentimiento previo, quizá esa actitud de Jesús sí fuera propia de la sabiduría de Jesús que guiaba su vida.
     
    En ese Jesús así de humano trato de creer yo.

  • Lo que pasa con el perdón como con tantas otras cuestiones (amor, paz…) es que se utiliza de manera que se desvirtúa su verdadero significado.
     
    Una cosa es que alguien me agreda, me haga daño de alguna manera y yo le perdone, es decir, que no sienta ira ni deseos de vengarme de esa persona, y más aún, que ruegue a Dios con corazón completo a favor de él… así entiendo el perdón de Jesús… que correspondería al nivel de la ética personal.
     
    Otra cosa bien diferente es la justicia social necesaria para la convivencia, donde una persona que comete una acción tipificada como delito tiene que cumplir una pena x. Un caso que recuerdo ahora mismo es el de los casos de violencia de género. Hasta hace poco  la mujer que denunciaba los abusos podía “perdonar” a su agresor para que este no fuera juzgado… lo que hacía que después de lo que había costado a la pobre mujer denunciar al susodicho, con quien mantenía o había mantenido una relación afectiva, tenía que sufrir el chantaje emocional de familias y vecinos a la vez que el agresor la engañaba con supuestos dolor de pecados y propósitos de enmienda para que “perdonara”… A esos “perdones” han seguido varias muertes de las “perdonadoras”. Pues bien, ahí falla la mayor, porque el perdón que perpetúa la injusticia no es perdón.
     
    Bien la cuestión de los castigos, la justicia y tal es compleja. Coincido con los que piensan que los actuales sistemas judiciales de justos tienen muy poco, tanto aquí como en Mexico, como en cualquier parte del mundo… No se puede pedir a un pueblo masacrado que perdone… y olvide. Olvidar es permitir que la injusticia se perpetúe, lo mismo que ocurre con el rencor y el odio que no hacen sino ampliar la espiral de violencia, es decir, de injusticia.
     
    Y la cuestión ahí no es ser bueno o malo, cristiano o ateo, sino conseguir que esas cosas no se repitan. En un conflicto bélico es muy raro que la injusticia esté sólo en una de las partes… tampoco digo que las dos tengan el mismo grado de responsabilidad… Pero en estos casos lo justo sería aplicar la regla áurea: desear al otro lo mismo que a uno mismo, actuar con el otro como quisiéramos que él actuara con nosotros.
     
    Así que pienso que todos los que desean que los otros les pidan perdón y muestren señales de arrepentimiento, deberían de hacer lo propio. En este caso, hablando del conflicto vasco, pienso que todas esas personas que piden arrepentimiento a los otros podrían mostrar arrepentimiento por diversos motivos: por las difamaciones, por la saña con que han seguido echando leña al fuego del odio, por las muertes (en ambos lados), por detener y torturar a inocentes, por criminalizar a la población por sus ideas políticas o su pertenencia étnica, por haberse beneficiado económicamente del sufrimiento de las gentes, por abuso de poder al manipular el sistema judicial para lograr sus intereses partidistas… y lo que es aún peor, por hacerlo en nombre de la paz y la justicia… condenando así al cinismo y a la indiferencia a toda una generación.
     
    Y si no están dispuestos a arrepentirse lo justo sería que tampoco se lo pidieran a los demás… borrón y cuenta nueva, como se hizo con tantos que cometieron infinidad de peores crímenes… Y ahí sí, junto con la justicia el perdón, de corazón, para conseguir entre todos que esto no se vuelva a repetir.

  • Sarrionandia

    Me parece que tanto Iceta como Arregi, tanto Intxausti como Vazquez, tanto Pepe como Javier tienen razón. El perdón, según se lo enfoque desde el evangelio o desde el derecho civil y canónico, presenta fisonomías muy distintas y esos puntos de vista contrapuesros hacen que los que tengan razón discutan entre sí.
    El perdón evangélico es el de Cristo que crucificado perdona a sus verdugos porque no saben lo que hacen. Arregi se sorprende de que no aparezca el perdón evangélico en labios de un obispo, aunque él mismo respondiera lo mismo si fuera preguntado por las condiciones para ser perdonado en los fueros humanos.

  • Rodrigo Olvera

    Y ya encarrerado, sin pedir perdón por ello, va esta última
    http://www.youtube.com/watch?v=gkOaNW3aLNA
     

  • Rodrigo Olvera

    De qué nos van a perdonar? Quien tiene que pedir perdón y quien puede otorgarlo?
    http://www.youtube.com/watch?v=J78xP_UEvJA
     
     

  • pepe sala

    Supongo que el concepto sobre el perdón, tanto de Iceta como el otros comentaristas, no se refiera a ciertos casos… claro:
     
    http://www.eitb.com/noticias/politica/detalle/526138/interior-da-desarticulada-nueva-direccion-segi/
     
    Esta mañana he sentido perfectamente lo que significa TERRORISMO.
     
    También lo que significa indefensión y mala leche…Fui testigo de lo que pasó en los alrededores de la Herriko Taberna de Romo y … pensé que ya estaba curado de espantos, pero aún me quedan muchas cosas por ver.  Espero que sean en el camino de la PAZ ; pero será bien difícil si quienes deben velar por ella actuan de la forma que actuan. Algunos tienen pánico a quedarse sin la gallina de los huevos de oro…La hazada pesa demasiado y los libros ya se sabe que no son para ciertas mentes desertoras de arados y libros.
     
    ( Algunos de nuestros contertulios conoce el local, su txakolí y su abiente. Nunca me hubiera supuesto que allí había semejante ” nido de terroristas”… Joder, con los perdones  ¿ a quienes hay que perdonar y quienes los perdonadores y quienes los perdonados?.)
     
    Yo no lo acabo de ver muy claro…

  • pepe sala

    Pues parecerá realmente extraño, pero yo estoy de acuerdo con las palabras de Iceta en el caso que nos ocupa. Y me explico ( seguramente Iceta daría una explicación bien diferente)
     
    En estos días nos siguen sorprendiendo en los medios de comunicación con el famoso Caso Malaya ( latrocinio, muy parecido a otros lugares, pero en éste caso en Marbella)
     
    Bien , todos sabemos lo creyentes que son los ladrones que están en el candelero,y  a mí me parecería poco razonable que ésos angelitos pidieran perdón en Santiago de Compostela o en la Puerta del Perdón de Santo Toribio y quedasen perdonados ” por la gracia de Dios”.
    Yo creo, como parece creer Iceta que los ladrones deberían devolver el dinero robado antes de obtener el perdón. Y además creo que deberían ser castigados de alguna forma para que a otros no se les ocurra hacer lo mismo… visto la facilidad en que los ” angelitos” consiguen el perdón sin ningún tipo de arrepentimiento previo.
     
    El mismo argumento me sirve para los asesinos de cientos de miles de inocentes de los que  NADIE  ha pedido perdón :  las masacres de nuestra reciente historia. Nadie se ha arrepentido de semejantes salvajadas, latrocinios, abusos de todo tipo, violaciones de todos y cada uno de los derechos de las personas.  Sin embargo, como alguien
    ( no sé con qué coño autoridad ética-moral) les perdonó en nombre de las víctimas, son llevados a los altares, son admirados en cientos de miles de monumentos y son nombrados ministros y Presidentes de un Estado.
     
    O sea, que perdonar sí, claro, pero ¿ alguien puede perdonar a quien no quiere ser perdonado? ¿ Alguien consigue perdonar a su violador mientras el violador sigue violando a su víctima?
     
    Ni Jesucristo. ni Dios, ni Arregui , ni ” Pepe el fontanero”. Las cosas como son y menos perdones en nombre de otros. Cada cual debe perdonar o ser perdonado por lo que haya sufrido o por lo que haya inflingido a los demás. Yo no puedo perdonar al Alcalde de Marbella por haberme robado a mí. A mí no me ha robado. Dejemos que sean las víctimas quienes perdonen lo que crean conveniente y A SU DEBIDO TIEMPO; jamás antes de que la JUSTICIA haya actuado y jamás antes de que los ladrones muestren arrepentimiento y DEVUELVAN  lo robado.
     
    Si se entera Iceta que coincido con él me nombra sacristán de la Catedral de Santiagtxo…

  • Luciano Vazquez

    El evangelio esta ahí, para leer: El hijo prodigo o El Buen samaritano, cada cual sabrá, pero los textos citados por Arregi son todos evangelicos.
    Jesús no pide nada que él no sea capaz de hacer, y nos lo demuestra, perdonando en el mismo momento en que se comete la acción. No espera, no quiere saber si el hombre o los hombres van a cambiar, ejecuta su perdon sin pedir nada a cambio.
    Estimado Mariano. En mi modesta opinión, aunque  el padre le hubiera dado dinero al hijo que vuelve, éste, no se hubiera ido. El texto dice que hizo esta reflexión: “En la casa de mi padre ningun jornalero pasa hambre”, el Prodigo no vuelve para ser admitido como hijo, sino  como jornalero, y la grandeza del padre es que lo acepta como lo que es: SU HIJO, la grandeza del padre, que rompe nuestros esquemas humanos de perdon y culpa.
    Jesús nunca tuvo prejuicios para dirigirse a las personas, lo hizo en libertad, sabiendo que su modo de vida le llevaría a la muerte
    Reconozcamos todos aqui, que somos humanos y que el perdon nos cuesta darlo, a mi el primero, pero tratar de negar, o menospreciar, que lo que dice Arregi es la propia palabra de Jesús, es no ver el aire pero negarlo.
    Que tenemos una justicia de seres humanos, sí, y que debe existir, sí, pero que Jesús no hace mención de ella, tambien es cierto, ya lo dice
    ” No he venido a cambiar la ley…
    Paz para todos.

  • Javier Renobales Scheifler

    Lo de exigir el arrepentimiento previo del ofensor (el deudor), para que sea posible el perdón, no lo veo yo acertado, al menos desde el punto de vista cristiano.
     
    Si no recuerdo mal, el perdón de Jesús no exigía arrepentimiento previo (‘Padre, perdónales porque no saben lo que hacen’ –lo cual conlleva el perdón de Jesús, no sólo el de Dios, al menos en la forma de ser de Jesús-) Estoy de acuerdo con el teólogo Jose Arregi
     
    Iceta, obispo de Ratzinger, dice literalmente lo que Arregi dice que ha dicho
    http://www.abc.es/20101011/espana/iceta-201010111140.html
     
    Sin duda lo dice Iceta así porque lo ve así, lo vive así y lo predica así. No parece que Iceta haya dicho después que se ha equivocado en su respuesta al periodista, la cual es clara y rotunda.
     
     Pero no es lo que decía-hacía Jesús. Lo cual no me extraña, en una jerarquía dirigente que se ha desviado de Jesús en tantas cosas.
     
    El estremecimiento de Arregi al oir lo que dice Iceta me parece normal en un teólogo acostumbrado a predicar a Jesús.
     
    Curiosamente otro obispo de Ratzinger, Munilla, le ha prohibido predicar y enseñar a Arregi.
     
    La Iglesia-poder de Ratzinger y sus obispos está desviada respecto de Jesús. Creo que este punto importante del perdón es sólo un botón de muestra, de esa desviación, a mi modesto entender.
     
    El perdón que enseñó Jesús hubiera en enfrentado, contra los que iniciaron la guerra civil, a la jerarquía católica dirigente; les habría enfrentado contra  el católico Franco y sus rebeldes al gobierno democráticamente elegido. Porque les habría exigido el perdón, en entendimiento con sus hermanos españoles, la reconcialición por encima de todo, en lugar de azuzar la guerra calificándola de Santa cruzada por dios y por España.
     
    El perdón como lo dice Iceta en su respuesta al periodista encaja perfectamente en lo que hizo esa jerarquía en la guerra (que esa jerarquía bautizó de Santa cruzada) y en la dictadura que perseguía esa guerra, dictadura fascista católica en la que asesinaron a decenas de miles de prisioneros una vez terminada la guerra, con disfraces tales como juicios sumarios, prisiones-campos de concentración  y demás.
     
    Quizá esa concepción del perdón equivocada de Iceta explique también, al menos en parte, que los obispos de Ratzinger y de Wojtyla no hayan condenado la Santacruzada ni la dictadura católica de Franco.

  • Creo que el perdón es muestra de entendimiento, y sólo desde ahí se puede ser verdaderamente religioso, sea uno cristiano, judío, musulmán, bahai… o lo que sea; o lo que para mí es lo mismo, verdaderamente atraido por lo divino, llámesele como se le llame; o lo que es lo mismo, una persona sincera consigo misma íntegra y coherente, de provecho para sí misma y, consecuentemente, para la humanidad en su conjunto.
    Seguramente si los ladrones de cuello blanco, los tiranos grandes y pequeños, los que hacen sufrir a los demás  percibieran por un solo instante el gran perjuicio que están infligiendo a sus propias almas al provocar ese sufrimiento… no lo harían… es así también esto cuestión de entendimiento, en este caso de falta de.
    En cualquier caso, en lo que respecta a lo personal, la eterna consigna es clara: No juzgar… (ni a los obispos, ni al que más vil y despreciable nos pueda parecer) y vencer el mal con el bien. Y es que no hay otra…
    Besos. 😉
     

  • Jorge Prieto

           Ciertos personajes de la Iglesia  me hacen recordar aquel estupendo monólogo de Facundo Cabral en el que hablaba de su abuelo de 93 años, que ,a pesar de su avanzada edad, todavía perseguía a las mujeres… pero, ¡ no se acordaba para qué…!
          Algo parecido les ocurre a algunos prelados que son católicos, cristianos, llenos de dogmas, normas, derecho canónico, catecismos, etc. pero no saben quién es Jesús de Nazaret.
            Menos mal que existen personas como Jose Arregi que nos lo recuerdan.

  • Mariano Intxausti

    Estimado Joxe, me gustaría comentarte algunas cuestiones sobre tu escrito:
     

    Antes que nada, decirte que el mundo en que vivimos tiene diferentes planteamientos éticos y morales. Aunque al obispo sí, a las víctimas de la violencia, no se les puede exigir un planteamiento cristiano del perdón.
    El perdón no es lo mismo que la reconciliación. La reconciliación se produce cuando ante una ofensa hay consciencia de la misma por las dos partes, uno (la víctima) otorga el perdón y otro (el victimario) lo recibe, habitualmente, a petición propia.
    Quien perdona tiene una actitud y quien es perdonado otra. Perdonar no es justificar. El padre del hijo pródigo sale corriendo a su encuentro incluso antes de que el hijo le muestre su arrepentimiento, pero, de seguido deja que el hijo formule su arrepentimiento y su dolor de corazón (rumiado en el tiempo), por saber la ofensa que ha cometido. El padre no exige el arrepentimiento para querer al hijo, pero espera algún signo de cambio y conversión aunque sea futuro y confía en el futuro cambio del hijo, aunque no las tenga todas consigo. De lo contrario, el padre sería masoquista. ¿Te imaginas qué habría hecho el padre de la parábola si cuando corre hacia el hijo, mostrándole su cariño y su apertura al perdón, éste, en vez de pedirle perdón le pidiera más dinero para seguir dilapidándolo? Jesús no nos invita nunca al masoquismo.
    A un cristiano, pues, se le puede pedir que esté siempre abierto a perdonar e incluso condonar el resarcimiento en justicia de la ofensa (por otra parte, en los casos de violencia y asesinato es imposible resarcir la ofensa), pero es evidente que el que perdona espera una actitud positiva del que ha ofendido. Si no es creyente, el resarcimiento, aunque sea económico, sí es exigible, aunque el dinero no pueda pagar nunca una vida sesgada.
    Los obispos de la Iglesia, también el de Bilbao, no son ni mejores ni peores que cualquier persona; pero necios, sin duda, no lo son. El obispo de Bilbao sabe perfectamente en qué consiste el perdón cristiano y el amor y no dice las cosas “como sin pensarlo”. Con todo, no creo que Iceta esté cerrado a que tú que, sin duda pareces tener una claridad meridiana en casi todo lo referente a la correcta hermenéutica del Evangelio, se lo expliques. La duda sobre su ingnorancia, ofende. No ofende al obispo (que comprende incluso la situación que tú personalmente estás viviendo), sino a la inteligencia de los que hemos leído tu artículo que pone en duda que el obispo de Bilbao no sepa el catón del amor cristiano, llegando a parecer incluso inhumano y anti-evangélico.
    La racionalidad que modula las pasiones, que pareces exigir a los demás, es precisamente la que tú no muestras. Creo que hablas más desde el sentimiento, el impulso, el ideal adolescente corto de miras (las vísceras, dirían otros) que desde la serena racionalidad. ¿Has corrido ya a abrazar a Munilla como el Padre del hijo pródigo? ¿o eres el hijo? Si eres el hijo, ¿tendrás que confesar que te equivocaste? Si eres el Padre, ¿deberás amar a tu obispo Munilla sin exigirle nada a cambio, ni siquiera que no sea tan cavernícola como tú deseas?

    Estás algo liado y es necesario distinguir para no confundir. Al que habla de todo sin fundamentar bien las cosas, desde un ideal que ni siquiera lleva el sello de la coherencia personal, en nuestra tierra siempre se ha denominado “Txoriburu”.

  • Carmen (Almendralejo)

    Sarri, amigo… No me considero en la necesidad de que LGM me perdone porque no me afecta para nada ni él ni su proxelitismo dogmático y moral.
    Pero por supuesto, no pienses que estos personajes están para pedir perdón, aunque tampoco aquí se le ofende, puesto que no se le ha dicho ninguna difamación.

    Es gana de rizar el rizo, de buen*s y mal*s o tibi*s.
    Luis Troyano, yo soi incapaz desde años, de rezar ese padre nuestro que está en los cielo =en babia y nos habla de un hombre que está tan alejado de tod*s.
    Y si esto de perdonar fuese de verdad, ¿Cómo que se da tanto ladrones que no devuelven el dinero a los trabajadores dentro de las filas de esta religión tan católica? Sí los grandes empresarios de mi pueblo, de otros pueblos, de esta España tan fachas que comulgan son del opus, kikos, legionarios como los aznares etc que han vivido y viven a costa de l*s pobrecit*s de apie.
    Y como bien dice Arregui, Tratad al prójim* como tú quieres que te traten…¿ Estos profetas han tratado a sus subditos que tambien ellos lo tuvieron como fueron tratados ellos?
    Todas las religiones tienen sus grandes hombres, pero donde están sus grandes mujeres, fueron ellas tratadas como ellos dicen. Las palabras quedan muy bien escritas, son hombres de su tiempo pero si eran hombres Iluminados son sus dioses “D*s”
     ¿En verdad misogino?
    El tema del perdón siempre conlleva unas connotaciones de servilismo y de mucha humillación, porque tan solo cuando se aplica una justicia tiene el corazón la paz suficiente para decir que existe ese perdón.
    La prueba estaba como actuba Jesús ante ciertos abusos, y sobre todo lo relacionado con el robo ante las usuras en honor a ese dios de los templos, los estipendios y sobre todo de las injusticias sobre el ser humano en las excluiones por impurezas, o moral, para nada era tibio en us actuaciones y fue duro en sus denuncias. 

  • mªpilar garcía

    Cuanto gozo al sentirlo de nuevo; fiel a su cita con las personas que le quieren, le acompañan, le escuchan con sumo interés.

    ¡Gracias!

    Es verdad cuanto nos expone hoy ¡¡¡no hay otro camino!!! en esta tierra toda ella “patas arriba”; que el perdón, sin esperar todo ese recorrido que parece “debe” hacer el infractor.

    Puede ser  natural… Pero mucho más eficaz, dando siempre frutos abundantes, es, el perdón que nada pide; porque sana… a  las personas que todavía no tienen su corazón seco y endurecido.

    Tristemente  estas… poco o nada son capaces de intuir, reflexionar, corregir, cambiar…

    Están como muertos a la verdadera vida, porque solo piensan, siente, luchan, por la suya propia a cualquier precio.

    Vivir, con el sentido que Jesús vivió, sin duda alguna, podría cambiar esta tierra.

    Nos llevaría a encontrar la verdadera humanidad, tarea a la que todas las personas estamos llamadas y la única tarea importante.

    mª pilar

  • Se entiende ¿no?. “Perdonanos nuestras deudas.”

  • Hay quien dice que el padrenuestro es “la oración del ciego”, de la religión egipcia. Es igual, a mi hay una frase que me llega especialmente. “Perdonamos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Me llega, pero no siempre actuo de acuerdo a su significado y su espiritu.  Arregui nos lo recuerda y da en el clavo, al defender el perdon incondicional.
    Un hombre grande Nelson Mandela. Despues de sus años de prisión, proclama el perdon para tanto verdugo, como dio el antiguo orden de Sudafrica. Repito, creo que eso es ser grande, como dicen que fué Jesús.

  • Sarrionandia

    Muy bueno tenerlo de vuelta a Arregi.
    Nos enseña a perdonar. Se trata de algo difícil porque lo difícil es profundizar en uno mismo hasta perforar el egoísmo y llegar a entender el Evangelio de Jesús, tan transido del perdón del Padre.
    Perdonaremos a LGM? Conseguiremos nosotros su perdón?

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