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Francisco en la encrucijada

Me alegro mucho de que Aradillas escriba en ATRIO y sea respetado. Coincido mucho con él y con su escritura con la que recorre temas muy serios con un estilo ágil que qusiera para mí. Hoy nos presenta un libro suyo en que recoge un buen puñado de artículos en los que habla de todo lo que espera que Francisco y cada uno de nosotros cambiemos en nuestra comunidad de creyentes, tan diferente (ahora) de lo que quería Jesús. Me lo he comprado enseguida en versión digital de Amazon y he leido (oído) la cuarta parte con gran deleite y esperanza. Os recomiendo la experiencia ¡Gracias, tocayo y compañero de aventuras ya en los cincuenta, antes del Concilio! AD.

        ¿Por qué “Francisco, papa en la encrucijada”?

        En la contraportada del libro del que soy su autor, titulado “Francisco, papa en la encrucijada”, editado por “Acci” (Asociación Cultural y Científica Iberoamericana), se destaca que “Con la inestimable colaboración y ayuda del diccionario de la RAE se llega a la conclusión de que “encrucijada -además de ser el lugar en el que se cruzan varios caminos- significa y se usa en el sentido de “situación en la que es difícil decidir”. En los tiempos franciscanamente históricos y sinodales en los que se encuentra la Iglesia, una y otra acepción académica del término “encrucijada”, encarnado en el papa -Obispo de Roma- resulta ser de necesidad absoluta y urgente, de tal forma que su presente y futuro dependen en gran parte del planteamiento inicial y etimológico, además del teológico, que se haga sobre este problema”.

        Francisco, ¿noticia?

        Sí, una vez más, el papa Francisco es sempiterna noticia –“evangelio”- y más y precisamente por ser y estar en la e encrucijada no lo en la encarnada en connotaciones “religiosas”, sino en las enraizadas en la vida común de “fieles e infieles”, que les hacen ser y actuar como seres humanos, a hombres y mujeres con los respectivos organismos, instituciones y regímenes necesarios para vivir –“convivir” “en paz y en gracia de Dios”, es decir, como colectivos en los que la racionalidad , el servicio y el bien común sean distintivo esencial, sacramentalizado o sin necesidad de serlo.

        “¿Todos, todos, todos… Iglesia”?

        Todos, y más “todas”, y quienes por diversidad de razones o sinrazones (¿?) no lo tengan razonablemente claro, lo que explica también, y en gran parte, lo de la “encrucijada” del papa Francisco.

        ¿Pero acaso no dio ya el papa Francisco cuantos pasos debiera y quisiera haber dado a favor de la erradicación de cualquier tipo, clase, gesto, liturgia, cánones y hasta hipotéticamente “dogmas”, que inhabilitan y deshonran la institución eclesiástica con escándalos graves e inconcebibles para propios y extraños?

        Creo personalmente que debiera haber dado pasos más definitivos e irreversibles en tal dirección. En el capítulo de mi libro, de 330 páginas de texto, y con el epígrafe de “Las mujeres suspenden al papa Francisco” (pp. 263 y ss.) se aportan y describen quejas, lamentos, dolores, lágrimas, defecciones y desilusiones. “El otro Vía Crucis (sexual)”, y otros capítulos más sugieren el rezo de largos rosarios con insondables “misterios” y “estaciones” muy dolorosas.

        Francisco, ¿papa-papa?.

        Siempre, por encima de todo y para todos y todas, “papa”, (“padre y madre), con devoción y cariño. El cariño es parte esencial de la sagrada Liturgia y del Derecho Canónico. Lo del “Romano Pontífice”, Vicario de Cristo, Vice Dios, Santo Padre, Su Santidad, “totus tuus”, “santo súbito” y otros delirios pasaron ya piadosamente a mejor vida en la terminología de la pastoral, de la eclesiología y del referente al homónimo de Asís, pese a todos los pesares y valoraciones de la Curia Romana.

        ¿Algunos capítulos de tu libro cuya sola enunciación pudieran suscitar escándalos y hasta ofensas contra Nuestra Santa Madre la Iglesia, católica, apostólica y romana “de toda la vida” y de la mayoría de los catecismos, con sus correspondientes “Nihl Obstat”?

        Por ejemplo, los relativos a las tomas de posesión, palacios feudales, clericalización, pederastia, ornamentos “sagrados”, canonizaciones y “descanonizaciones”, seminarios, “Opus Dei” “et ultra”, Legionarios de Cristo, NEOS y obispos “honoris causa”, Estados Vaticanos, teólogos sin teología, celibato, “mitrear” no es verbo sagrado, la Iglesia es y necesita humor, alegría, poetas y músicos, ¿para qué sirven hoy los curas y los obispos?, escudos de armas, pecados, anatemas e infiernos y ex limbos con exceso de RIP, miedos y condenaciones eternas, Juan Pablo I “papa mártir, la Iglesia que se acaba, los obispos no están para bloquear…

        ¿Esperas que tus “fans” enriquezcan y empuerquen con sus “comentarios” los léxicos en tu contra con profusión de palabras-palabros y dicterios, poco menos que “indulgenciados”,y algunos hasta con licencia eclesiástica?

        Lo espero y me da pena por ellos y porque su destinatario principal pueda ser, y es, en definitiva, el bendito papa Francisco. No son “comentarios”. La mayoría están avalados por anonimatos, carentes del DNI y del número de la partida del santo bautismo. Y, sobre todo, carentes de la más elemental formación-información. Por ejemplo, que llamen “vago” a un servidor, que a los noventa y cinco años cumplidos acaba de engrosar su listado bibliográfico personal con el número 96 , con una media de 227 páginas, me parece un atrevimiento. Por si le interesa saber a los “Nazis-Narcisos” y a otros “valientes”, les informo ser “espoleado” por otras editoriales para que les prepare otros textos.

        ¿Por ejemplo?

        Si Dios quiere, el próximo, al que “dedico mis ocios”, podría titularse “De espaldas al pueblo”, o “La Iglesia que condena el papa Francisco”.

 

El texto de la dedicatoria que aparece al empezar el lbro es así de familiar, saludable y con proyecto y fe en el futuro:

“Se llama Alejandro –“defensor o protector” por su etimología griega– , nació hace tan solo un puñado de meses y es hijo y fruto de Ernesto –“perseverante, voluntarioso y tenaz”, en terminología germánica-, a la vez de Silvia, en la que “la madre naturaleza y los bosques se hacen presentes, recristianizados en el santo bautismo por la “Laudato si”, del papa Francisco. Sus apellidos son Franquet y Álvarez. Una vida por delante bajo el signo mágico y misterioso de todas y cada una de sus sílabas y latidos.”

 

 

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