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La era de la vileza

No podemos estar más de acuerdo con Antonio Muñoz Molina en este artículo. Ojalá lo que estamos irtentando en este Lugar de Encuentro -¡poder hablar con libertad hasta de política, sin insultarnos!- sirva para probar que puede haber sitios y redes de Internet diferentes. AD. 

Por ANTONIO MUÑOZ MOLINA. El País, 15-jul-2023

En los sedimentos acumulados en el fondo de un lago de Canadá un equipo de geólogos asegura haber encontrado la prueba de que en Tierra, hacia 1950, empezó la era del Antropoceno, marcada por las perturbaciones de la acción humana sobre el planeta.

No es improbable que en un futuro próximo los historiadores sitúen en estas décadas recientes el comienzo definitivo y radical de una nueva época no geológica sino política y moral, y hasta psicológica, que me apresuro a bautizar por mi cuenta como la era de la vileza: aquella en la que habrán desaparecido todos los límites a la manipulación y a la mentira, y en los que la calumnia se difundirá con la desenvoltura de una sonrisa publicitaria y con la eficiencia multiplicadora del estercolero inmundo de la prensa sin escrúpulos y de las redes sociales.

En una fascinante indagación que retrocede milenios, los científicos han encontrado a profundidades distintas, bajo las aguas inmóviles del lago Crawford rastros de polen de maíz que atestiguan los primeros pasos de la agricultura en el continente americano, huellas de las emisiones de carbón en los comienzos de la Revolución Industrial, incluso partículas radiactivas de las primeras explosiones atómicas. Sería urgente alcanzar un grado parecido de precisión al documentar los orígenes, los primeros pasos inadvertidos, las rachas de avance devorador de esta nueva era de la vileza. Lo nuevo tarda en advertirse, incluso cuando se tiene ya delante de los ojos. Sin darnos cuenta llevamos mucho tiempo respirando la vileza sin darnos plena cuenta de su toxicidad, igual que todo el mundo recibía dosis dañinas de radiación ultravioleta antes de que unos científicos dieran la alarma sobre la destrucción acelerada de la capa de ozono.

Que los gases de la vileza ya han invadido sin remedio el aire de la vida pública española lo hemos sentido de golpe al escuchar por todas partes ese eslogan siniestro, “que te vote Txapote”, que provoca una reacción no ya moral sino física, como esa arcada que desata un olor a podrido. Es el tipo de gracia que se hace en un grupo de amigotes unidos por una recia carcajada española, cuando alguien advierte de que no va a ser “políticamente correcto” y cuenta a continuación un chiste de violaciones o de negros. La diferencia es que en la nueva era el chiste y la risotada desbordan el grupito confidencial y se hacen públicos sin pudor ni vergüenza, con chulería desafiante, con un clamor de chusma beoda en el calor tórrido de una plaza de toros. Las redes sociales han universalizado la antigua grosería de la barra de bar y el muro del retrete. La rima cruel, la gracia, la consigna, ahora la repiten en público personas que ocupan cargos públicos y que están seguras de poseer una educación exquisita, y se ve estampada en los laterales de un autobús electoral de un partido político ya agitado de antemano por una inminencia de victoria.

La gracia consiste en asociar al presidente del Gobierno y candidato socialista a un asesino etarra. Y para acompañarla, aunque sin decirla, con cazurrería y descaro, Alberto Núñez Feijóo invocó el aniversario de alguien que merecería al menos el respeto sagrado que se debe a los inocentes y a las víctimas. Un rasgo de la edad de la vileza es la repetición metódica del abuso, la injuria y la mentira. Al volverse habituales no pierden su veneno, pero cada vez provocan menos escándalo. Es posible que los primeros sedimentos de esta nueva época fueran sembrados por este personaje público, siempre más o menos en la sombra, Miguel Ángel Rodríguez, que según dicen asesoró a Feijóo antes del debate, y que hace 15 años usó por primera vez en público, en programas de televisión, a sabiendas de que lo hacía, la calumnia contra una persona del todo honorable. Los residuos de vilezas pasadas los olvida todo el mundo, salvo los que las sufrieron. En 2008, en plena campaña derechista para desacreditar la sanidad pública en Madrid, Miguel Ángel Rodríguez llamó reiteradamente nazi en varias tertulias de la televisión al doctor Luis Montes, antiguo coordinador de Urgencias del hospital de Leganés, acusándolo de haber abusado de las sedaciones de enfermos graves para acelerarles la muerte. El embustero sabe que a partir de un cierto grado la mentira tiene un efecto paralizador, como lo tiene siempre un acto de violencia súbita, un grito, una bofetada. Las mentiras de Miguel Ángel Rodríguez trastornaron la vida y la carrera de un hombre íntegro, que ya había sido objeto de una sostenida persecución política. Los tribunales confirmaron la inocencia del doctor Montes, y condenaron por un delito de injurias a Rodríguez. Ya no importaba nada. El daño estaba hecho. Había enfermos que se negaban a ser atendidos por el médico injuriado. Y el mentiroso y condenado por la justicia convirtió su indecencia en un mérito para su currículum, que ha vuelto a situarlo en lo más alto de la influencia política en España.

En el registro sedimentario de la era de la vileza resaltarán dos fechas aún más fundacionales, dos mentiras tan desvergonzadas como las de Miguel Ángel Rodríguez, pero de mucha mayor resonancia: en 2003, la mentira sobre las supuestas armas de destrucción masiva almacenadas en Irak por Sadam Husein; en 2004, la mentira del Gobierno de José María Aznar sobre los atentados del 11 de marzo en la estación de Atocha. Colin Powell, que tuvo que defender ante las Naciones Unidas una invasión basada en argumentos que él sabía embusteros, se arrepintió siempre de haber sido cómplice de una guerra que destruyó un país entero y provocó más de un millón de muertos. No sin hipocresía, Tony Blair expresó en 2016 “más dolor, remordimiento y disculpa de lo que puede creerse”, aunque siguiera defendiendo la guerra. Incluso George W. Bush habló del “mayor remordimiento de toda” su presidencia, justificándolo, no sin cinismo, en los errores de las agencias de espionaje. De aquel grupo de embusteros, el único que no ha dado muestra alguna de remordimiento ni pedido disculpas ha sido José María Aznar. Sin duda, el aprendizaje de la mentira durante la guerra de Irak le fue muy útil cuando él, su Gobierno y sus afines atribuyeron a ETA los muertos del 11 de marzo, y siguieron alimentando los bulos y sembrando dudas conspirativas sobre esa autoría durante mucho tiempo.

La vileza nos intoxica a todos con solo respirarla. Pero a quien más ofende es a quienes más sufrieron, a las víctimas de un terrorismo y del otro, a los inocentes que perdieron sus vidas y a los que quedaron dañados para siempre, los heridos, los supervivientes, las personas cercanas para las que el paso del tiempo no trae consuelo ni olvido. Para quienes recordamos los días trágicos de julio de hace veintiséis años en los que tuvo lugar el secuestro, la condena, la ejecución de Miguel Ángel Blanco, lo que ha quedado en la memoria es la pena y la ira ante el crimen y la emoción civil de aquellas multitudes que inundaron las plazas de toda España, mostrando con serena contundencia el asco hacia los asesinos y la solidaridad hacia los que sufrían. Hace falta mucha vileza para convertir la memoria de aquel hombre tan joven en un sórdido navajazo político, como hizo la otra noche Núñez Feijóo. Este verano de la nueva era son sus fieles enfervorecidos los que repiten festivamente a coro, esa rima infame que ensucia los oídos de cualquiera, pero sobre todo la boca que la dice. Estoy seguro de que sus residuos van a seguir durando mucho tiempo, infectándolo todo.

7 comentarios

  • Antonio Llaguno

    Lo que pasa es que hay que tener memoria y no siempre se la emplea con suficiente profundidad
    La frase “Que te vote Txapote” es todo eso que dice Muñoz Molina y más, es abyecta, pero es que la política española ha acabado siendo así.
    Cuando el 11M se achacó a ETA, el ínclito Ferreras ya estaba en la SER culpando al PP del atentado y hablando de terroristas musulmanes con varias capas de ropa encima. También se habló de la participación española en la Guerra del Golfo, participación que se limitó a un buque hospital (Lo se muy bien, un amigo mío iba en ese buque) que atendió, fundamentalmente, a iraquíes porque los gringos tenían sus propios hospitales, al igual que la corrupción que se ha limitado a criticar a la de la derecha cuando el PSOE ha “desviado” mucho más dinero público solo en los ERES de Andalucía o cuando la prensa acabó maltratando a la pobre Rita Barberá incluso en su lecho de muerte.

    Y todo eso sin hablar de los “escraches” donde una persona tan respetable como cualquiera (Rosa Díez, que militó en un partido de izquierda en le época más dura para militar en él; cuando tenían mártires entre sus compañeros) no puede dar una conferencia en la Universidad Complutense porque los alumnos de Pablo Iglesias se lo impiden.
    Pero eso es sólo en España. Si vemos la política internacional, veremos que todo vale para desacreditar al contrario. No hay confrontación de ideas y lo que es peor, no hay deseos de consenso.

    Mi jefe (Que tiene muchos defectos pero alguna virtud tiene), que es un experto en negociación, dice que si queremos que la negociación sea exitosa, hay que dejar siempre un espacio para que el que tenemos enfrente se encuentre satisfecho, o como decía mi tía Vicenta (Pozo sin fondo de saber popular) hay que dejar que cada uno se gane su duro.

    Durante la transición, que fue durísima y se pasó mucho miedo, pero que puso de manifiesto de qué estaban hechos aquellos líderes que teníamos (Líderes de verdad. Me refiero no solo a los Suárez, Osorio o Álvarez de Miranda; sino sobre todo, a los Carrillo, González, Guerra Tierno Galván, Tarradellas, Arzallus, Roca Junyent, Abril Martorell, etc…) decidieron llegar a acuerdos, consensuar, ceder cada uno un poco para que todos estuvieran relativamente conformes. Acabamos teniendo Constitución y Pactos de la Moncloa, que con el tiempo permitieron al Gobierno de González consumar su entrada en la UE.
    Fue muy famosa la renuncia del PCE a la bandera republicana y su aceptación de la actual o la discusión del estatus de Cataluña, País Vasco y Galicia en la Constitución incluso inventando el “palabro” nacionalidad, para no tener que poner nación, o el sapo que se tragó González con la entrada en la OTAN.
    Todos sabían que lo importante era el país, la gente, que se veía despedida y en el paro, que tenía que revisar los bajos del coche cuando salía a la calle, que enterraba a sus colegas de toda la vida asesinados en la calle Atocha o que no sabía qué futuro se les venía a sus hijos (Por ejemplo a mi mismo) y tenía que hacer encaje de bolillos para que pudiéramos ir a la universidad. 

    A los líderes de hoy, todo eso les importa una higa (Permítaseme el exabrupto) y sólo se dedican a llamar fascista al contrario o pedir “que te vote Txapote”. Y al “Y tú más” 
    Os lo digo en serio, si no fuera por que uno es consciente de lo que sacrificaron nuestros padres y abuelos para que podamos votar libremente, iba a ir a votar la abuela de Sánchez, Feijoo, Abascal, y Díaz.
    Comparar la clase política de quienes hoy lideran los partidos políticos con la de aquellos que nos dieron la Constitución y que tanto denuestan hoy, los niños de ambos extremos políticos que, obviamente ni vivieron, ni han tenido la más mínima gana de estudiar lo que otros sí vivimos, es como comparar, hablando de la expansión del Universo, a D. Alberto Einstein con Cañita Brava.

    En fin, que no se me cansará la boca de pedir que los dos partidos mayoritarios se unan y por el bien común saquen adelante el país, pero no pasará. Incluso soy completamente consciente de que cuando hoy Feijóo pide que el PSOE se abstenga para que él no tenga que pactar con VOX, lo hace porque sabe que no va a pasar y que si fuera al revés y Sánchez necesitara su abstención para no tener que pactar con la izquierda radical, él tampoco lo haría.    Es lo que hay. No buscan el bien común sino el propio y en la guerra todo vale. Todos ellos.

    Y en el resto del mundo es igual, prepárense para la campaña electoral más vil y descarnada en los USA y que decir de Rusia o los países islámicos (Donde ya no hay democracia, directamente) o de América Latina, donde la demagogia y la corrupción se instaló hace décadas unida a una situación económica mucho más crítica (Y a la mano negra gringa y del narcotráfico, por supuesto) 
    Es descorazonador, pero es el mundo que le dejaremos a nuestros hijos, que es mucho peor y menos trabajado que el que nos dejaron nuestros padres (Porque si hablamos de ecología, Sartre era optimista) y será culpa nuestra.

    Por eso, lugares donde se pueda proclamar lo que uno piensa sin ser juzgado y sin buscar el interés propio son tan necesarios. Por eso estoy en ATRIO.
    Aunque los más jóvenes de por aquí ya estemos en la sesentena. Alguien tiene que decirlo, a pesar de que no siempre se escuche a los ancianos de la tribu.

  • Roman Díaz Ayala

    Ignoraba que se pudiera traer a Atrio algún buen artículo de la prensa generalista. Desde el sábado su contenido corre como la pólvora.

    Cuando supe que Miguel Ángel Rodríguez  serviría de asesor para la preparación del debate de Feijóo con Sánchez, ya que le estamos sufriendo en Madrid con Ayuso, estuve preparando algunas cosas sobre el personaje, el “clan de Valladolid”, a la par que el “sindicato del crimen”, pero entonces leí este artículo de Antonio Muñoz Molina y supe que no se podían decir las cosas de manera más elocuente, clara y directa.

    Hay que leer también , aunque parezca que está a destiempo un artículo escrito por Enric Juliana como de costumbre para la Vanguardia el día 20 de marzo pasado en su columna de OPINION – El sindicato del crimen (1996)Cuando las cosas resultan tan evidentes e incontrastable, el último recurso de los detractores suele ser el fusilamiento de su prestigio, o incitar a la violencia contra el autor.  Todavía no hemos llegado a eso en la política, pero se preparan maneras. No hay más que oír lo que dicen los interpelados.

    (¡Cómo bufó José María Ansón cuando alguien de los interpelados de la AEPI insinuó que lo habían comprado con un sillón de la Academia!)

  • carmen

    Cuando fui consciente de que la operación GAL era cierta. Guerra contra ETA, involucrado el mismísimo ministro del interior, que en la cárcel entró mientras  su presidente allí, en la puerta, le aplaudía , se me cayó un mito. El mito de González. Y mira que lo tenía arraigado en mi alma . Se cayó.

    Prefiero la paz con ETA. Mil veces. Dos mil veces, tres mil veces… Y eso se ha conseguido con muchísima negociación y porque los españoles queríamos pasar página. No podíamos más. A qué conducía eso? Con la muerte de Carrero Blanco, para mí, empezó la historia de este grupo terrorista. Muchiiiiisimos lo aplaudieron. De todas las partes de España. O no?

    Pero luego llegó eso que llaman la transición. Las elecciones generales. Y empezó a morir gente asesinada…no soy vasca, pero sí española. Y aplaudo con todas mis fuerzas el fin de la guerra con ETA. La límpia y la sucia. Porque el estado no puede actuar como un grupo terrorista. Ya sé que soy una ingenua, pero así pienso. En mi cabeza no se recuperó González. Las puertas giratorias me dan igual. Y la empresa privada más todavía . Así que si el señor Sánchez ha sido capaz de pactar con Bildu , genial . Para mí es toda una lección. Porque fácil no pudo ser tomar esa decisión. Si es un partido constitucional, lo es. Guste o no. Si está en el parlamento de España, está, guste o no . Exactamente igual que aceptaré al señor Abascal de vicepresidente del gobierno de mi país, si llega el caso. Porque Vox es un partido constitucional, guste o no .

    Estoy plenamente de acuerdo con lo que dice Muñoz Molina. Totalmente. Absolutamente. Y sé que este tiempo pasará.

    En cuanto a la frase en cuestión, que no pienso escribir, pues que cada cual saque sus conclusiones. Ya somos todos mayores . Todos recordamos el caso de este muchacho. Todos sabemos lo que estábamos haciendo en el momento en que oímos la noticia de que había aparecido muerto. Todos.

    Se formará el próximo gobierno de acuerdo con los resultados de las votaciones del Domingo. Piensen el voto. Pero el clave de 2023. No en clave de 1931 ni 1936. El tiempo no va hacia atrás. No el histórico. La teoría cuántica, allá ella.

    Porque las ideas totalitarias, reciban el nombre que reciban, siguen presentes. Guste o no. Solamente tienen que leer los comentarios al artículo de Román. Producen desasosiego.

    Y no es el camino.  

  • ana rodrigo

    Yo estoy en un punto de saturación mental y emocional con lo que está sucediendo en vísperas de las elecciones generales, que me veo desbordada. 

    Hoy es 18 de Julio que, como decía el cura de mi pueblo, “es fiesta nacional y fiesta de guardar con obligación de oir misa”. Hasta ese punto llegó a normalizarse el fascismo franquista y la mentira histórica de que Franco había salvado la patria. Con millones de atrocidades violentas, miles de víctimas que aún están en las cunetas, un dictador enterrado decenas de años en un monumento hecho a su medida…. Un vileza que, tras una guerra fratricida, duró cuarenta años.

    Por otra parte he escuchado hoy en la radio un relato de cómo Hitler llegó a donde llegó, a Führer, con el voto de la extrema derecha en la que estaban incluidos muchos judíos que después fueron gaseados.

    El aspirante a presidente de gobierno, señor Núñez Feijóo, está diciendo -¡Avisando!- que va a derogar todas las leyes que él llama sanchistas, es decir, las pensiones, la ley laboral, la subida del salario mínimo, la ley del Sólo sí es sí, a pesar de haber corregido ya el error que tuvo, etc. etc., porque casi no sabemos lo que propone a cambio. Miente con toda la tranquilidad del mundo y sus seguidores se creen sus mentiras.           Y, por mucho que diga que no quiere gobernar con VOX, sus votantes deben saber que sin VOX no podrá gobernar.

    Sobre el programa de Vox, lo sabemos todo, un programa fascista de “Dios, patria y rey”, la bandera de los EGTBQ es un trapo y a quienes representa una basura, los trans son enfermos crónicos, la violencia de género no existe por lo que las mujeres tampoco existimos para ellos, los inmigrantes son criminales y no tienen derecho a vivir en este suelo que lo es del Planeta Tierra, hay que censurar la cultura cuando no es como ellos la conciben. En fin, yo preferiría no votar a nadie antes de contribuir a que la vileza se haga institucional.

    “Que te vote Chapote” lo dijo la presidenta de Madrid en el parlamento de Madrid, lo que nos indica que la vileza está ya en los lugares sagrados de la democracia. Al igual que llamen “perro” al presidente de un gobierno legal, legítimo y democrático y a mucha gente le hace gracia. La vileza y la miseria moral se está instalando con normalidad ¡¡¡!!! y horror. No hagamos lo que los judíos que votaron a Hitler, estamos advertidos. Yo, además estoy horrorizada 

    Muñoz Molina no puede ser más claro y decir mejor las cosas. Firmo su escrito al cien por cien.

  • ELOY

    Expresar y recordar la realidad, siempre es de agradecer, aunque no siempre resulta fácil. Muchas gracias.  

  • José María Valderas

    Parece que les va muy mal las encuestas a los socialistas y han echado mano de todos los frentes. De Muñoz Molina uno tiene el grato recuerdo de un escrito novel de fabulación extraordinaria que ganó muy pronto premios sonoros. Incluso sintió indignación cuando Camilo José Cela le dedicó una pavana hiriente. Uno pensó que eran celos de escritores. Pero Muñoz Molina había entrado en la senda, en la secta, segura del PSOE y El País le hizo académico de la lengua, lo mismo que al autor de La Rusa, de estilo mejorable. Pero a veces las instituciones españoles son muy sensibles al poder político. Al par que su carrera literaria siguió una carrera política. El PSOE le dio la dirección del Instituto Cervantes en Nueva York, una bicoca que ya hubiera querido Salinas o cualquier autor de prestigio, por citar uno del pasado. Pero se lo dio el PSOE a Muñoz Molina. En honor a la verdad, para que el lector se haga una idea, intenté que defendiera el lengua científico español, en aquella parcela, sin éxito. En realidad sin respuesta. Luego supe que tenía una colaboración habitual con Muy Interesante y pensó que era competencia, supongo. No sé si sigue siendo colaborador pero alguien debería decirle que no es lo mismo carbón que carbono.

    Fiel seguidor del PSOE ha acudido a la llamada a rebato. Cifra la bicha en un político, abreviado por MAR. El concepto que siempre tuve de este político era de que se trataba de un pardillo. Quiso nada menos que conquistar al grupo Zeta para la causa de Aznar. No tenía ni remota idea de la izquierda socialista y separatista catalana. Y, por consiguiente, fracasó. El artículo mendaz de El País de hoy desmentido por la Comisión Europea le habrá hecho recordar viejas meteduras de pata.

    Lo de la partición de ETA en el asesinato múltiple de Madrid, la mortandad de Atocha, era una atribución que no salió de la Moncloa solo, sino que yo la oí de colegas alemanes y estadounidenses, según fuentes de información de esos países. Luego el asunto se quiso liquidar con la autoinmolación de los árabes. Pero en honor a la verdad nadie puede afirmar el desarrollo de los acontecimientos. Se desconocen. A imagen de la colza, las pruebas desaparecieron en seguida, una vez alcanzado el poder por los socialistas. Yo no sé si fueron los yuhadistas o si fue ETA o si la colaboración de ambos. Era obvio que a ETA no le interesaba reconocer la masacre. No sé lo que pasó. Por supuesto, la información socialista la pongo en entredicho como los famosos dobles calzoncillos que difundió la SER. Me gustaria saber quién fue y cómo fue. Me temo que me quedaré sin saberlo.En Estados Unidos las cuestiones de defensa son cuestiones nacionales. En la televisión se habla con total normalidad sobre los tratados de no proliferación nuclear, el tipo de ojiva, el alcance de los misiles, etcétera. La invasión de Kennedy de la Bahía de los Cochinos vino precedida de un rosario de imagenes de supuestos submarinos nucleares en los aledaños de la isla de Cuba que presumiblemente apuntaban a Florida.

    Con la guerra de Irak pasó lo mismo. Falló el servicio de inteligencia militar en la interpretación de las imágenes, que todos los norteamericanos pudieron ver y debatir. No sé de donde saca Muñoz que Powell creía lo contrario. En ese engaño cayó el inglés Blair y el español Aznar. Por eso creo yo que sigue empecinado. Pero podría pedir perdón y explicar lo que le informaron y por qué actuó en consecuencia.

    Que te vote Xapote es reflejo de un sentimiento general. Sánchez ha enviado a todos los etarras al País vasco y ha cedido las cárceles al gobierno autonómico. No sólo las cárceles, sino el poder discrecional de ir soltando de noche y en silencio a miles de etarras que llenaron de terror y sangre la piel de toro. Pero un socialista como Muñoz jamás lo dirá. Que te vote Xapote que es el que está votando con leyes de eliminación de la sedición, los indultos a los golpistas y como dirían los presidentes zurdos hispanoamericanos hoy mismo ha dado trato político a los etarras. Es decir, votos por sangre. Menuda gloria Muñoz, menudas arcadas. En Cataluña calificaríamos su artículo de propio de un “panxa contenta”. Se lo dice un paisano de Sierra Sur.

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